Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana presentamos el artículo “Mid- Adolescent’s and Adults’ Recognition of Vocal Cues of Emotion and Social Intent: Differences by Expression and Speaker Age” de Morningstar, Ly, Feldman y Dirks. En este artículo hablan de la influencia de la edad tanto del hablante como del oyente en el reconocimiento de la emoción y las expresiones sociales a través de las claves vocales.

La voz es una fuente de múltiple información, más allá de lo que nos diga el propio mensaje. La voz, en sí misma, puede transmitir información tanto del estado emocional del hablante como de sus intenciones sociales. La capacidad para entender estas señales emocionales en la voz va mejorando con la edad, hasta que se lleva a la adolescencia donde los niveles son similares a los de los adultos. No se sabe si las diferentes percepciones también varían en función de otras características como la edad del hablante. Estudios recientes indican que la prosodia emocional de los jóvenes puede no ser equivalente a la de los adultos.

Este estudio investiga el reconocimiento de oyentes tanto adultos como adolescentes de las expresiones socioemocionales vocales presentadas por hablantes adultos y adolescentes. Se estudia si la etapa de desarrollo del interlocutor interactúa con las propiedades del estímulo, como la edad del hablante y el tipo de expresión que transmite para predecir la capacidad de reconocimiento de la emoción vocal del oyente. Existe evidencias que ratifican que la capacidad para reconocer las expresiones vocales de la emoción mejora durante la infancia hasta que a mediados de la adolescencia se alcanza los niveles que se presentan en la adultez. Pero trabajos recientes, han demostrado que la red social del cerebro sigue madurando durante la adolescencia lo que sugiere que se pueden presentar nuevos ajustes emocionales. Por ello, el reconocimiento de la emoción vocal puede que se mejore desde la adolescencia y que las propiedades del estímulo sean las que faciliten o dificulten ese reconocimiento.

La edad del hablante, como se ha dicho, puede estar vinculada a la precisión del reconocimiento emocional vocal de los oyentes. La evidencia sugiere que las características acústicas que subyacen a las experiencias emocionales difieran según la edad, siendo más difícil de decodificar la prosodia emocional de los jóvenes que de los adultos. Se comprobó que los actores juveniles presentaban expresiones socioemocionales menos distintas que los actores adultos. Los adultos se expresan en tono más bajo cuando están tristes que cuando están enfadados, en cambio, los jóvenes presentaban el mismo tono para ambos estados. Esto supone que las representaciones vocales de los jóvenes tienen menos variación entre sí que las de los adultos. Debido a la importancia que tiene el tono en el reconocimiento emocional es posible que las expresiones de los jóvenes sean menos reconocidas que las de los adultos. También, debido a que todavía no presentan una madurez plena todas las áreas cerebrales involucradas en el reconocimiento emocional de la voz, puede ser que los adolescentes tengan mayores dificultades que los adultos en reconocer los estados emocionales por la voz de otros adolescentes, al presentarse como un estímulo más complejo debido a su poca variación.

Investigaciones anteriores concluyeron que la ira y la tristeza se reconocen mejor que la felicidad o el asco, también que la voz puede transmitir información social importante en la prosodia actitudinal. En este estudio se examinó el reconocimiento de las emociones básicas por parte de los oyentes, así como las expresiones sociales que denotan hostilidad social (mezquindad) y afiliación (amabilidad).

Las hipótesis que se plantearon para el estudio fueron que la interpretación de los oyentes dependerá de la edad de los hablantes. La voz de los adultos será más fácil de interpretar y que todos los oyentes encontraran más difíciles de interpretar la voz de los adolescentes, ocurrirá especialmente esto con los oyentes adolescentes. También se plantea que los adolescentes mostrarán niveles similares a los adultos en el reconocimiento de ciertas emociones como, la ira, la felicidad o la tristeza; pero, los adultos serán superiores en otras más complejas como el asco o en expresiones sociales como la mezquindad o la amabilidad.

La muestra utilizada de oyentes fue 50 adolescentes (58% mujeres, 42% hombres) con edades entre los 13 y los 15 años y 86 adultos (59% mujeres y 41% hombres) con edades entre los 18 y los 30 años. En cuanto a los hablantes fueron todos actores profesionales 7 niños con una edad media de 12 años y 17 niñas con una edad media de 12 años, 15 mujeres con una edad media de 25 años y 15 hombres con una edad media de 33 años.

Los hablantes grababan cinco frases de contenido neutro en siete tonos emocionales diferentes: ira, felicidad, tristeza, miedo, asco, amabilidad y mezquindad. Los oyentes escuchaban las grabaciones todas las veces que querían y puntuaban lo reconocibles que eran las emociones y la autenticidad que presentaban en una escala del uno al cuatro.

Se concluyó que los oyentes adultos fueron más precisos que los adolescentes. También que las grabaciones de adultos se reconocían mejor que la de los jóvenes. Sin embargo, la interacción bidireccional entre el oyente y la edad del hablante no fue significativa. La tristeza y la ira se reconocieron mejor, seguidas por el miedo y la amabilidad. La felicidad y la amabilidad no fueron diferenciadas y lo mismo le ocurre a la ira con la mezquindad.

Hubo interacciones bidireccionales significativas entre la edad del oyente y el tipo de expresión y la edad del hablante y el tipo de expresión. Los adultos eran más precisos que los jóvenes al escuchar las grabaciones de miedo y de tristeza en adultos y de ira, miedo, amabilidad y tristeza en jóvenes. Adolescentes y adultos oyentes fueron equivalentes en los relatos adultos de ira, asco, amabilidad, felicidad y mezquindad y para los de jóvenes en asco, alegría y mezquindad. El miedo y la tristeza a menudo se confundían entre sí, especialmente en hablantes jóvenes. Al igual que la amabilidad y la alegría, esto era especialmente pronunciado en jóvenes.

Como se hipotetizó las expresiones vocales de los jóvenes eran más difíciles de identificar que la de los adultos en general, esto puede deberse al mayor desarrollo del tracto laríngeo. En cuanto la mejor codificación puede deberse a la mayor maduración de las habilidades sociales con la edad, pero también puede ser por la mayor experiencia profesional, debido a que todos ellos se dedicaban al mundo de la actuación. También se confirmó la hipótesis de que los adolescentes tendría mayores problemas de reconocimiento, especialmente con las voces de otros adolescentes, esto puede ser debido al incompleto desarrollo tanto de la capacidad de reconocimiento emocional como a la menor habilidad de comunicación de los codificadores. Los datos indican que el nivel de desarrollo del codificador es más importante para el reconocimiento emocional vocal que el del decoficador. Se esperaba una mayor precisión por parte de los adultos en expresiones complejas y poco reconocidas, los oyentes adultos superaron a los jóvenes en expresiones bien identificadas como la ira, la tristeza o el miedo. Esto puede significar que la mayor maduración y experiencia de los adultos con señales de emoción puede no ser suficiente para conferir una ventaja de procesamiento con expresiones que son difíciles de comunicar e identificar mediante el uso de señales acústicas.