Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “Would I lie to you? ‘‘leakage’’ in deceptive facial expressions relates to psychopathy and emotional intelligence”, de los autores Stephen Porter, Leanne ten Brinke, Alysha Baker y Brendan Wallace, de la Universidad de British Columbia (Canadá), que estudian cómo influye la inteligencia emocional y la psicopatía en la expresión de emociones falsas.

No es extraño que las personas oculten la expresión facial de sus verdaderas emociones, ya sea con buenas o malas intenciones. Llamamos a esto engaño emocional y puede suceder de tres maneras: simulando una expresión emocional en ausencia de cualquier emoción real, enmascarando una emoción (es decir, remplazando la emoción sentida por otra diferente), o neutralizando una expresión (lo que implica ocultar la emoción real tras una cara neutra). La investigación ha demostrado que el engaño emocional es detectable: por ejemplo, en el caso de las sonrisas Duchenne y las sonrisas falsas encontramos que ciertos músculos no pueden ser activados intencionalmente sin ausencia de una emoción genuina o, por el contrario, que no pueden ser suprimidos en presencia de una emoción particularmente potente (a lo que llamamos “fuga emocional”).

Hay poco estudiado sobre las diferencias individuales en las habilidades de engaño emocional, pero los investigadores sugieren la hipótesis de que la experiencia en la comunicación emocional sería influyente en esta habilidad. Por tanto, encontraríamos diferencias en las personas con inteligencia emocional (IE) y en psicópatas.

Por un lado, la primera hipótesis sería que, dado que los individuos con altos niveles de IE tienen la capacidad de percibir emociones en los demás, también se espera que tengan una mayor capacidad para controlar sus propias emociones (por ejemplo, mostrar una convincente sonrisa falsa); por tanto, mostrarán una mayor competencia para el engaño emocional.

Por otro lado, los psicópatas parecen ser camaleones de las emociones y usan sus habilidades de actuación para manipular a otros de manera efectiva en diversos contextos interpersonales. Debido a la falta de emociones reales, podemos encontrar menos “fugas emocionales” en ellos durante una exhibición emocional falsa. Por ello, la segunda hipótesis sería que los psicópatas tienen más facilidad para controlar sus expresiones emocionales durante el engaño.

Así pues, aunque la inteligencia emocional y la psicopatía están inversamente relacionadas y reflejan dos extremos opuestos del continuo afectivo, esperamos que ambos sean eficaces como mentirosos emocionales pero por las razones opuestas.

Para probar estas hipótesis se contó con 100 participantes (25 varones y 75 mujeres) que proporcionaron las expresiones emocionales genuinas y falsas, y otros 27 voluntarios fueron los encargados de evaluarlas en tiempo real. Para provocar las emociones se utilizaron imágenes del Sistema Internacional de Imágenes Afectivas, que son imágenes que han sido evaluadas sobre qué tipo de emoción (entre otras cosas) provocan en la mayoría de la gente. Las emociones que se buscaron fueron principalmente tristeza, enfado, miedo, felicidad o neutra. Se les fueron mostrando las imágenes durante 5 segundos, dejando entre imagen e imagen 5 segundos de descanso para volver a una cara neutra. Previamente se les había instruido sobre cómo debían reaccionar a cada foto: expresar una emoción genuina, expresar una emoción falsa, neutralizar una emoción o enmascararla por otra. Realizaron además un cuestionario de inteligencia emocional.

Como resultado, encontramos que los individuos con alta inteligencia emocional tienen un mayor control de sus propias expresiones y mostraban emociones falsas más convincentes que otros y durante más tiempo. Sin embargo, esa capacidad no evitó las fugas emocionales: aunque eran mejores simuladores no eran mejores en ocultar lo que de verdad sentían. De hecho, los participantes que puntuaron alto en el factor de bienestar mostraron una fuga más larga durante las emociones genuinas y las engañosas, probablemente relacionadas con la felicidad (es decir, sonrisa incontrolada).

Por otro lado, se encontró que los psicópatas muestran menos fugas emocionales durante las expresiones emocionales falsas. Sin embargo, no todas las facetas de la psicopatía están asociadas con el engaño emocional competente: La impulsividad se relacionó con el aumento de las fugas emocionales durante el engaño. Estos resultados sugieren que facetas específicas de la psicopatía se asocian con la competencia en la experiencia afectiva, incluyendo el engaño emocional, en lugar de la totalidad de la construcción psicopatía.

Sin embargo, aunque los participantes emocionalmente inteligentes y psicópatas mostraron emociones particularmente convincentes, no engañaron a jueces externos con más frecuencia que otros participantes. Este resultado nulo puede estar relacionado con las escasas tasas de exactitud de los detectores de engaño y su falta de conocimiento empíricamente válido sobre las señales de la mentira. Así, mientras que los mentirosos emocionalmente inteligentes o psicópatas pueden ser particularmente convincentes para el ojo entrenado, los observadores ingenuos pasan por alto estas señales y continúan tomando conjeturas infundadas sobre la credibilidad.