Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, con este artículo finalizamos los resultados de la investigación “When a Small Thing Means so Much: Nonverbal Cues as Turning Points in Relationships ” de Tony Docan-Morgan , Valerie Manusov , y Jessica Harvey en donde se estudia qué tipo de comportamientos no verbales pueden llegar a influir y transformar comportamientos y percepciones en el otro o en uno mismo. 

Como explicamos en anteriores entradas, las señales no verbales en las relaciones pueden funcionar como puntos de inflexión, llegando a producir importantes cambios en la relación (sentimental, laboral, de amistad, o de cualquier tipo). Para estudiarlo, 301 estudiantes participaron rellenando una encuesta en donde informaban si recordaban alguna señal no verbal propia o de la otra persona que hubiese influido en la relación, y en caso positivo, hace cuanto se produjo, que cambios sucedieron, si fueron positivos o negativos, etc. Tras haber estudiado las respuestas de las principales hipótesis, queda conocer la conclusión de una de las principales cuestiones del estudio: ¿Qué tipos de cambios (y con qué intensidad) producen las señales no verbales en las diferentes relaciones?

Para conocer el resultado, se indicaron cuatro categorías principales de cambio según los resultados. El primero, los cambios en la percepción, siendo elegidos estos por 110 participantes, indica que la señal no verbal alteró la forma en que pensaban sobre la otra persona, sobre ellos mismos o sobre el propio comportamiento. Los cambios en la percepción de la conducta generalmente implica replantearse cómo interpretar la propia conducta o la de otra persona. Algunos de los ejemplos que mostraron los participantes se referían a momentos en los que la otra persona no les miraba a la cara cuando le decían algo importante (cambiaba la percepción de interés, y en algún caso de confianza), aunque también hubo ejemplos en donde la señal no verbal cambió la percepción de forma positiva, como el caso de un sujeto que pasando un mal momento recibió el abrazo de un compañero que tan solo conocía de vista.

En general, este conjunto de cambios refleja cambios generalmente inmediatos en la forma en que una persona entiende y, a veces evalúa otra o una relación. Reflejan una conciencia nueva por parte de los creadores de significado y muestran el potencial de señales no verbales para ayudar a cambiar la postura propia.

La segunda categoría reflejó cambios en el afecto, lo cual fue elegido por 72 participantes. Se trata de cambios en la forma en que se sienten acerca del otro (por ejemplo, más cálido, más lejano…), o hacia ellos mismos, la relación, o simplemente en general. De hecho, a veces era difícil decidir si el cambio principal estaba en el afecto o en una relación. Un caso de ejemplo podría ser el contacto visual positivo (con sonrisa) al cruzarse con una expareja con la que se piensa que puede existir rencor. Esto muestra la estrecha relación entre el afecto y la relación, donde el tipo de relación no cambió, pero los sentimientos dentro de ellos sí lo hicieron.

La tercera categoría se refería a los cambios en el comportamiento, cambio elegido por 19 participantes. En algunos casos, estos fueron comportamientos que sucedieron después de la interacción. En otros, se trata de cambios de interacciones muy específicos que han sucedido después del comportamiento. Esta última categoría difiere en algunos aspectos de los otros cambios, ya que era específica de la interacción. Un ejemplo de uno de los participantes, fue un momento en el cual el participante al no poder establecer contacto visual con la otra persona con la que hablaba, centró su mirada en un libro. Al no mirar a los ojos al otro participante, pensó que estaba enfadado, y si bien no llegó a decírselo, su comportamiento cambió hacia el participante.

El último gran grupo se refiere a cambios en la propia relación, cambio que fue elegido por 54 participantes. La mayoría de estos cambios fueron de relación de amistad a relación amorosa, o de relación de conocidos a relación de amistad, a través de determinadas señales no verbales, siendo las más frecuentes las visuales acompañadas de las de tacto (abrazos, besos…). Se entiende por tanto que en los participantes que marcaron que se produjo un cambio en la propia relación, el comportamiento alteró la forma en que definieron su relación entre sí (es decir, el cambio de un tipo de relación a otro).

Por último, el estudio pregunta si ciertos comportamientos parecían estar más presentes que otros cuando suceden los cambios. Los análisis para el tiempo, las señales vocales, los gestos de las manos y el comportamiento visual fueron todos significativos, pero en todos los casos, fue por la mayor probabilidad de que el comportamiento estuviera ausente en lugar de presente. En general, entonces, aunque el toque parece haber sido una característica de muchas de las interacciones que llevaron a cambios en relaciones, el único predictor significativo de un cambio específico fue el comportamiento ocular, que era una parte común de puntos de inflexión que llevaron a cambios en la percepción.

Se concluye por tanto, a raíz del estudio completo realizado y recogido en esta y otras entradas, que las señales no verbales son importantes en las relaciones, en parte debido a los cambios que pueden provocar. Las señales no verbales pueden funcionar como puntos de inflexión o desencadenantes que cambien algo para las personas en esas relaciones. En apoyo de este argumento, encontramos en el estudio que la mayoría de los participantes podían recordar un evento en el cual una señal no verbal cambió algo para ellos, y, en la mayoría de los casos, se informó que lo hizo rápido y en el momento, aunque algunos fueron a través del tiempo. Para estos encuestados, las señales más comunes que probablemente serían un desencadenante fueron el comportamiento visual, las expresiones faciales, el tacto y las señales vocales. De estos, los informes sugirieron que el tacto era parte de puntos de inflexión más positivos, y las señales vocales se asociaron con eventos que se juzgaron más negativos. Tales juicios parecían ser importantes, ya que la valencia del evento según lo percibido por el encuestado se asociaba con sus juicios de la relación, la otra persona y ellos mismos después del evento. También encontramos cuatro tipos principales de cambios (en la percepción, el afecto, el comportamiento y las relaciones), siendo los cambios en la percepción, o cómo las personas interpretan o ven algo o alguien, los más comunes.

Los puntos de inflexión con valores negativos se correlacionaron con ver a otra persona con atributos más negativos, como cambiar una relación de uno que era cercano a uno que no lo era, y alterar el estado de ánimo de las personas, entre otras cosas. Los puntos de inflexión con valores positivos fueron vinculados a una mayor cercanía relacional, una mejor consideración por los demás, facilidad en las conversaciones y la creación de amistades con desconocidos o relaciones románticas con amistades, por lo que es claro que estos pequeños comportamientos tuvieron un gran impacto en ellos.