Club del Lenguaje no Verbal

Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Los músculos de la cara revelan el engaño. Club Lenguaje No Verbal.

Los músculos faciales revelan el engaño. Club Lenguaje No Verbal.

Los músculos de la cara revelan el engaño. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, en esta ocasión les ofrecemos un resumen del artículo “Darwin el detective : contracciones observables de los músculos faciales revelan mentiras emocionales trascendentes” de los autores Leanne ten Brinke, Stephen Porter y Alysha Baker de la Universidad de Columbia Británica (Canadá) que nos acerca una vez más al apasionante tema de la detección de mentiras.

Entre algunas de sus afirmaciones, Darwin (1872) argumentó que las expresiones emocionales se heredan, manifestaciones involuntarias de nuestro estado interior. Además, de todos los canales a través de los cuales las señales emocionales pueden expresarse, consideró el rostro como el principal. En promedio, las personas mienten dos veces al día; las razones más comunes incluyen el altruismo, el manejo de impresiones, o el beneficio personal del mentiroso. Tal engaño a menudo tiene éxito; los observadores son capaces de determinar si una persona dice la verdad o si una expresión facial particular es verdadera o falsa. Sin embargo, la poderosa motivación por parecer creíble, junto con la complejidad de crear y mantener una mentira consecuente, puede conducir a una mayor filtración de señales conductuales y a la probabilidad de detección en contextos determinantes. Darwin sugirió que algunos movimientos de los músculos faciales asociados con la emoción no pueden ser completamente inhibidos a pesar de los esfuerzos realizados por el poseedor de la emoción. Propuso además que el intento de contraer ciertos músculos faciales durante la simulación emocional sería un fracaso. En conjunto, estas proposiciones forman la hipótesis de la inhibición. Porter y ten Brinke (2008) revelaron que es más probable que ocurran filtraciones sutiles de emociones en las expresiones simuladas. Asimismo, un reciente estudio de seguimiento descubrió que la verdadera emoción es particularmente difícil de suprimir, y es más probable que se manifieste a través de la cara cuando es fuerte, en relación con estados emocionales más débiles. Dados los limitados recursos cognitivos existentes y la dificultad para realizar las múltiples tareas necesarias durante el engaño, se plantea que la filtración emocional ocurre probablemente cuando la mentira es compleja y/o relacionada con una emoción fuerte que se oculta o falsea. Concretamente, se prevé que los músculos faciales menos sometidos al control voluntario tenderán a fallar. Por lo tanto, serán los músculos faciales superiores los primeros en fallar durante el engaño emocional.

En el primer estudio que examina las señales faciales de engaño en la vida real, engaño emocional trascendente, se han analizado los comportamientos grabados en vídeo de una gran muestra internacional de individuos implorando públicamente el regreso de un familiar desaparecido, la mitad de los cuales se determinó más tarde habían asesinado al familiar antes del llamamiento público. Sin embargo, los resultados de este estudio no permitieron alcanzar conclusiones definitivas precisamente sobre qué músculos fallaron en los imploradores que mentían. El estudio actual investiga por primera vez los músculos faciales que son menos susceptibles al control voluntario durante el engaño emocional trascendente. Se analizó la activación muscular asociada con tristeza, felicidad y sorpresa (frontalis, corrugator supercilii, orbicularis oculi, zygomatic major, y depressor anguli oris) en los llamamientos en televisión por el regreso de un familiar, un nuevo paradigma en el estudio del engaño trascendente.

La expresión de las emociones a menudo se manipula conscientemente para facilitar el engaño y puede tener importantes consecuencias cuando no se detecta. A pesar de que a veces se logra el engaño emocional, las señales conductuales pueden desenmascarar la falsa cara en situaciones cognitivamente exigentes. La hipótesis de la inhibición de Darwin, junto con el conocimiento de la inervación facial y las limitaciones cognitivas, parece ser un conciso resumen de la conducta facial de engaño en este contexto. En particular, se previó que el “fallo muscular”de la frente, bajo un control cortical limitado, revela la falsa cara. De este modo, cuando los asesinos que mentían intentaron replicar los gestos faciales de tristeza de la parte superior, su activación del frontal fue con frecuencia exagerada. Los imploradores que mentían también eran más propensos a mostrar una activación del cigomático mayor que los imploradores verdaderamente afligidos. A diferencia de los asesinos embusteros, los imploradores auténticos mostraron una activación de los músculos asociados con la aflicción innata interculturalmente relacionados con la tristeza y sobre los que se planteó la hipótesis de que servían para algún beneficio funcional así como para facilitar la comunicación humana. Por otra parte, este hallazgo revela que los imploradores que mentían fueron incapaces de mantener la activación del músculo superior de la cara, supuestamente debido a su reducida conectividad cortical y a otros estímulos que limitan el control cognitivo sobre esta contracción. En resumen, la presencia de gestos faciales innatos relacionados con la tristeza es un indicador fiable de auténticos sentimientos de aflicción y sinceridad en llamamientos públicos. Por lo tanto, mientras que la cara no representa la “panacea” en la detección de mentiras, el análisis de los gestos faciales puede combinarse con otros indicadores de engaño para documentar las predicciones de credibilidad. Este estudio utilizó un nuevo paradigma para afrontar la falta de investigación sobre el engaño trascendente en la vida real, para apoyar el enfoque de la filtración emocional bajo una carga cognitiva. De hecho, estos hallazgos sostienen la idea de que el rostro humano está marcado por su propia historia y los intentos de ocultar las emociones en un acto engañoso probablemente fracasen.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

2 Comentarios

  1. Ma. del Carmen Trejo

    12 marzo, 2015 at 21:21

    Me ha sido especialmente útil este artículo precisamente 3 horas previas a mi presentación del Módulo de Microgestos, como parte del Diplomado en Detección de Mentiras. Gracias!

  2. Muy útil el artículo y gracias por compartirlo.

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