Expresiones faciales de enfado. Club Lenguaje No verbal.

Expresiones faciales de enfado. Club Lenguaje No verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les ofrecemos un resumen del artículo “La función de Compromiso de las Expresiones Faciales de Enfado”, de los autores Lawrence Ian Reed y Steven A. Pinker de la Universidad de Harvard (EE.UU.) y, Peter DeScioli de la Universidad Estatal de Nueva York (EE.UU), que trata de las funciones de las expresiones faciales.

Las expresiones de enfado están entre las señales más comunes de la vida social humana. Una cara de enfado puede incrementar las hostilidades y llevar a un comportamiento destructivo, incluyendo la violencia. Las personas instintivamente pueden sentir que las expresiones de enfado también pueden mantener la paz transmitiendo las expectativas sociales y los límites personales: la amenaza de agresión puede evitar la agresión real. Sin embargo, esta intuición es teóricamente incompleta y no comprobada empíricamente. En los experimentos aquí publicados, se ha probado una particular versión de la misma: que las expresiones de enfado funcionan como amenazas creíbles en las negociaciones. La teoría acerca de las expresiones faciales plantea que señalan los estados emocionales o las tendencias de acción. El problema de una teoría de señalización simple es que no siempre es evidente por qué es adaptable para un organismo transmitir su estado interno o su inminente acción, o por qué un perceptor debe tomar las señales al pie de la letra. La teoría de juegos ha proporcionado un gran avance en la especificación de la función comunicativa de las expresiones faciales: la hipótesis de que las expresiones indican el compromiso de llevar a cabo una amenaza o promesa en situaciones de negociación. El objetivo del compromiso es influir en las decisiones del socio dejándole la última oportunidad para decidir el resultado. Un problema inherente al compromiso es hacerlo de manera que sea creíble. Dado que el cumplimiento emocional es interno e inobservable, los compromisos subjetivos deben parecer creíbles para ser eficaces. Sin embargo, un problema importante es que se pueden obtener beneficios engañando a los perceptores con una amenaza o promesa, para después renegar si los costes son demasiado altos (“farol”). En este caso, las expresiones faciales serían “palabrería”, y los perceptores aprenderían a ignorar las señales. Las expresiones de ira revelan estados agresivos e inflexibles y la intención de acercarse con ánimo de hostilizar. El enfado y las amenazas se producen a menudo en situaciones de negociación cuando dos individuos tienen intereses encontrados sobre la división de los recursos, como el precio de venta de un negocio, pero también tienen un interés común en llegar a un acuerdo.

Se ha modificado el juego del ultimátum para investigar el efecto de las expresiones de enfado en la credibilidad de las amenazas en las negociaciones. En el juego del ultimátum estándar, un proponente decide la cantidad de dinero que ofrece a un respondedor, y este decide si acepta o rechaza la oferta, si la oferta es rechazada, ninguno recibe nada. A pesar de que un respondedor racional, e interesado debería aceptar cualquier oferta mayor que cero, normalmente suelen ser malintencionados y rechazan las ofertas que consideran injustamente bajas. Este comportamiento se ha interpretado como una manifestación de enfado. Para poner a prueba la credibilidad de las expresiones de enfado, se ha alterado el juego del ultimátum de tal manera que antes de hacer una oferta el proponente considera una demanda supuestamente emitida por un respondedor en concreto (Experimento 1) o por un respondedor cualquiera (Experimento 2), que muestra una expresión facial de enfado o una neutra. Además, para examinar si la expresión ha cambiado la credibilidad de la amenaza (en lugar de cambiar el estado de ánimo o algún otro factor no específico), se ha manipulado asimismo la credibilidad inherente de la amenaza variando la cantidad requerida por el respondedor. En el Experimento 1, se analizaron las ofertas de proponentes en un juego del ultimátum con amenazas de los respondedores. Antes de hacer una oferta, se le dijo a cada proponente que sería emparejado con un respondedor en particular grabado en vídeo. Las amenazas consistieron en un breve vídeo de una expresión facial neutra o de enfado junto con un mensaje escrito exigiendo ya sea el 50% o el 70% del bote. En el Experimento 2, se ha querido probar si se producía el mismo efecto cuando los participantes no se dejaban engañar por sus socios: la persona del vídeo era descrita como un respondedor cualquiera en lugar del socio asignado. Se ha probado si una expresión de enfado aumentaría la credibilidad percibida de una amenaza, incluso cuando no proporciona información sobre un socio específico.

Los resultados de ambos experimentos apoyan la hipótesis de que las expresiones actúan como amenazas creíbles en situaciones de negociación: una expresión de enfado aumenta las ofertas cuando se combina con una demanda menos razonable o verosímil, pero no cuando se combina con una demanda justa, verosímil, y por lo tanto creíble. Los efectos fueron lo suficientemente fuertes como para inducir a los proponentes a hacer ofertas generosas (lo que favorecía a sus socios, algo muy poco frecuente en los juegos de ultimátum), y ocurría independientemente de si los perceptores veían la expresión facial de la persona descrita como su respondedor asignado o una persona descrita como respondedor cualquiera. Estos hallazgos sugieren que las expresiones de enfado no son palabrería sino que son percibidas como señales honestas de la voluntad de la persona de llevar a cabo una amenaza. Por lo tanto, la expresión y la percepción de la ira pueden evitar un comportamiento malintencionado en situaciones de negociación, beneficiando tanto a remitentes como a receptores. Un sorprendente aspecto de estos hallazgos es el efecto de la expresión de enfado a pesar de haber sido creada en lugar de espontáneamente emitida. En el contexto del experimento, esta expresión de hecho no era sincera sino fingida, sin embargo, los participantes la trataron como si fuera genuina. En futuras investigaciones se podría examinar si los efectos son generalizables a las expresiones espontáneas, así como al envío de señales de compromiso, mediante la observación de las amenazas de respondedores en interacciones cara a cara permitiendo la expresión espontánea de emociones. El hecho de que las ofertas estén controladas por estados emocionales internos no solo evidencia las teorías de la función adaptativa de las emociones y las expresiones emocionales sino también el estudio de las negociaciones. Los negociadores experimentados saben que, los tratos no solo se ven afectados por el interés propio racional, sino que se ven igualmente influidos por las reacciones emocionales de las partes, incluyendo las percepciones acerca de cómo valora cada parte el bienestar de la otra. Por consiguiente, el estudio del papel de las emociones en los tratos y las negociaciones ofrece la posibilidad de explicar las respuestas tanto racionales como irracionales.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno