Club del Lenguaje no Verbal

Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

¿Existen los expertos “naturales” en detectar mentiras? Club del Lenguaje no Verbal.

Lies-and-TruthEstimados miembros y lectores del Club del Lenguaje no Verbal. Les presentamos hoy un artículo que resume la interesante investigación llevada a cabo en la Universidad de  Winston-Salem por el científico Gary D. Bond. El autor no plantea inicialmente el animado debate existente entre Bond y Uysal (2007, Law and Human Behavior, 31, 109-115) y O’Sullivan (2007, Law and Human Behavior, 31, 117-123) referido a la existencia o no existencia de expertos en detección del engaño. Los profesionales que participan en las diferentes etapas del proceso judicial entienden que el engaño se produce, con frecuencia, en múltiples situaciones dentro de este contexto (Stro ¨ MWall y Granhag 2004). La investigación que les presentamos se realizó con presos, los cuales, informalmente, señalaron que los agentes de policía, abogados, funcionarios de prisiones, y otros prisioneros les mentían con bastante frecuencia. Por lo tanto, el contexto forense es un lugar único para estudiar el engaño y su detección a muchos niveles y desde múltiples perspectivas, siendo especialmente importante para el proceso judicial la detección de mentiras en los interrogatorios efectuados por los profesionales de este campo. Hay informes de que algunas personas, concretamente, profesionales encargados de hacer cumplir la ley, poseen una mayor precisión en la detección de engaño (Ekman y O’Sullivan 1991), y algunos incluso pueden ser designados como expertos o” magos” de detección debido a sus habilidades extraordinarias (O’Sullivan y Ekman 2004).

En la investigación se llevaron a cabo dos experimentos cuyos objetivos eran (a) la identificación de expertos en la detección del engaño mediante evaluaciones forenses, y (b) el estudio de su comportamiento de detección mediante el proceso del seguimiento del movimiento ocular.

En el Experimento 1, se presentaron a un grupo de estudiantes universitarios (122 estudiantes) y a 112 miembros de las fuerzas del orden estadounidenses (policías, funcionarios federales de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), de la Oficina de Asuntos Indígenas (BIA), y de la Patrulla Fronteriza) las declaraciones grabadas en vídeo de delincuentes en libertad condicional que mentían y decían la verdad en cuatro condiciones: 1) en un interrogatorio en relación con un crimen simulado, 2) en preguntas acerca de su historial laboral en un entrevista de trabajo, 3) en sus relatos referidos a personas que tuvieron un impacto positivo o negativo en sus vidas, y 4)  en sus descripciones a vídeos que habían visto. Los resultados de este experimento mostraron que sólo 11 personas anotaron el 80% o más en la detección de la verdad y el engaño en los mensajes producidos por los delincuentes en libertad condicional. Estas personas se clasificaron como expertos, siendo todos ellos miembros del grupo de las fuerzas del orden.

En  el Experimento 2, participaron sólo 8 de los 11 personas que obtuvieron calificaciones superiores al 80% de precisión y 8 estudiantes que habían alcanzado tasas de precisión de al menos un 37,5%. En este experimento  se analizó el proceso de toma de decisiones de  detección de los participantes, su  precisión, tiempos de reacción, donde miraban en el momento de la decisión, y las señales de comportamiento  que utilizaron para tomar decisiones. Finalizado el experimento dos personas consiguieron superar la tasa del 80%, alcanzando una tasa de precisión del 90%. Estos expertos fueron dos mujeres de 28 y 30 años funcionarias de la Oficina de Asuntos Indígenas (BIA). Los expertos suelen rápidamente  integrar la información obtenida del comportamiento observado para llegar a una conclusión  de veracidad, porque se fijan de inmediato en estas pistas emitidas por el mentiroso (Charness et al. 2001). Por el contrario, los observadores menos experimentados requieren más información sensorial para alcanzar  una representación general de la escena observada  (Abernathy 1990). Efectivamente, los expertos fueron significativamente más rápidos que los estudiantes en la toma de decisiones, medida por el tiempo de reacción. También era importante distinguir la ubicación exacta  del área de la cara o del cuerpo en que el experto se fijaba en el momento preciso  en que emitía su juicio de ”Verdad” o ” Mentira”. Esta cuestión se examinó mediante  el análisis de seguimiento del movimiento ocular utilizando el visor de datos EyeLink II. Una de las dos expertas que alcanzaron una tasa de reconocimiento por encima del 80% miró más en el área de la cara, mientras que la otra se fijó en el área del brazo/torso a la hora de tomar su decisión.

Finalmente, para analizar las señales de comportamiento se pidió a los participantes decir en voz alta todo lo que pensaban mientras veían los vídeos de los delincuentes. Cada frase fue  transcrita y  codificada en (a) señales paralingüísticas  según su definición en la investigación de Kasl y Mahl (1965) y de DePaulo et al. (1982) (por ejemplo, repeticiones, pausas, frase incompletos), (b) señales verbales o del contenido del mensaje (por ejemplo., inconsistencias, contradicciones, verosimilitud), (c) señales no verbales, tales como los movimientos, la mirada, la expresión facial, la postura, etc. y (d) señales intuitivas que eran informes de los sentimientos, las reacciones viscerales y de los sentimientos instintivos. La comunicación de señales paralingüísticas y verbales fue superior en los estudiantes que en los expertos, respecto a las señales intuitivas no se encontraron diferencias, y dónde si se fijaron más los expertos fue en las señales no verbales, las cuales observaron para tomar decisiones rápidas y precisas.

Aunque los métodos, estímulos, y los criterios empleados para detectar expertos en esta investigación son diferentes de los utilizados por la investigación de O’Sullivan y Ekman (2004), los resultados de este estudio también parecen indicar que hay algunas personas que se pueden calificar como “expertos en detección de mentiras”.

4 Comentarios

  1. Artículo muy bonito! Se han proporcionado mucha información.

  2. Fernando ALonso

    10 julio, 2013 at 13:26

    una pregunta ¿no se podría hacer estos experimentos con casos reales? lo digo porque ahora tenemos en España un caso (además de todos los politicos-as) como es el de BRETON, ¿no se puede analizar a estre sujeto y ver y demostrar que miente o no miente? ¿o es un tema que puede incurrir en algo ilegal?

    gracias

  3. Rafael López Pérez

    10 julio, 2013 at 13:56

    Estimado Fernando, efectivamente se incurrirían en cuestiones legales. A parte de esto, el propio método científico supone controlar al máximo las diferentes variables que influyen en los análisis, y esto, fuera de un entorno controlado como es un laboratorio (en este caso de ciencias del comportamiento), es casi imposible. Además por cuestiones éticas se requiere el consentimiento de las personas que participan como muestra. Por todo ello, los resúmenes de artículos que publicamos, que proceden de revistas científicas, pueden parecer un poco alejados de la realidad, pero en verdad son la base de un conocimiento imprescindible para las personas que a modo práctico requieren de ellos (por ejemplo los cuerpos de seguridad). Muchas gracias por tu comentario. Recibe un cordial saludo.

  4. Fernando ALonso

    11 julio, 2013 at 11:33

    ya me lo imaginaba y es una pena porque yo creo que un estudio de una persona como la que he comentado sería un grandismo respaldo para cursos y técnicas como las que aquí nos enseñais y podrían ayudar bastante en sucesivas ocasiones…

    muchas gracias

    Fernando

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

*

¿Existen los expertos “naturales” en detectar m…

por Rafael Lopez Perez Tiempo de lectura: 4 min