Club del Lenguaje no Verbal

Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

El acto de mirar el teléfono móvil como comportamiento no verbal. Club del Lenguaje no Verbal.

El acto de mirar la pantalla del teléfono móvil como comportamiento no verbal. Club del Lenguaje no Verbal.

El acto de mirar el teléfono móvil como comportamiento no verbal. Club del Lenguaje no Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, esta semana os presentamos el artículo “El acto de mirar la pantalla del teléfono móvil como comportamiento/comunicación no verbal: Una perspectiva teórica” del autor Takashi Nakamura de la Universidad de Niigata (Japón) que nos introduce en el actual e interesante mundo de las nuevas comunicaciones.

Este estudio analiza el ya habitual acto de mirar la pantalla del teléfono móvil, ofreciendo un entendimiento del actual panorama de la comunicación en una era en la que el uso de estos dispositivos de alto rendimiento se ha vuelto universal. El estudio aplica un modelo básico, general para esclarecer la situación de la comunicación cara a cara en vista del incremente predominio del uso del móvil en las interacciones sociales. Recientemente, el uso del móvil ha aumentado en lo que respecta al contexto social. En el presente trabajo, el acto de mirar la pantalla se considera comportamiento/comunicación no verbal.

Uno de los enfoques de la investigación actual del uso de móviles en espacios públicos es la sociabilidad de sus usuarios. Turkle (2011) afirmó que el uso de móviles en espacios públicos reduce la sociabilidad. Por el contrario, de Souza e Silva y Frith (2012) sugieren que la comunicación móvil “conduce a la creación de nuevos tipos de espacios llenos de intención y sociabilidad” y que “los dispositivos de localización tienen la capacidad de conectar a la gente con personas cercanas”. Hoy en día, las personas a menudo dependen de estos aparatos para mantener o fomentar las relaciones con sus allegados. El acto de mirar la pantalla del móvil se ha convertido en una parte universal de la vida moderna, que ocurre tanto en espacios públicos como privados. Al tratarse de una acción que necesita cierto grado de movimiento físico, implica necesariamente señales no verbales. La investigación indica que algunos usuarios miran intencionadamente sus móviles para eludir conversaciones indeseadas. Actualmente, este acto debería considerarse como un comportamiento no verbal complejo que aparece tanto de forma intencionada como no intencionada.

Desde una perspectiva de comportamiento/comunicación no verbal, el movimiento del cuerpo durante el uso del móvil equivale a comportamiento no verbal, mientras que la recepción e interpretación de la información transmitida corresponde a comunicación no verbal. Como es bien sabido, debido a la accesibilidad/adaptabilidad de los móviles, los usuarios no solo han logrado una mayor capacidad de conexión con los demás si no que también deben estar preparados para tales conexiones en cualquier momento. Se les exige verificar con frecuencia las notificaciones recibidas. Un teléfono móvil podría considerarse como un medio de comunicación desconsiderado y forzoso ya que las llamadas entrantes pueden interrumpir al usuario en cualquier momento, en cualquier lugar, sin importar si le conviene o no. No obstante, es una excusa para cogerlo y mirar la pantalla. Existen varias motivaciones para mirar el móvil relacionadas con su funcionalidad. Estos aparatos pueden ser útiles para gestionar relaciones personales, para almacenar material de entretenimiento, para trabajar o estudiar y para usar dispositivos incorporados. Los teléfonos inteligentes, con sus múltiples funciones, han incrementado la frecuencia con la que se mira la pantalla. El usuario necesita examinarla de forma deliberada para controlar la situación que le rodea. Muchos usuarios miran sus pantallas cuando se encuentran solos en un espacio público como distracción. Tal y como observó Nakamura (2007), estos individuos son percibidos como más ocupados y menos accesibles. Una de las razones del uso intencionado de móviles en espacios públicos, es evitar relacionarse con los individuos que se encuentran alrededor. Según De Souza e Silva y Frith (2012), utilizan ese tipo de conexiones, para manejar y controlar la sobreestimulación del entorno urbano. Otra de las razones es el deseo de comunicar la “diversidad contextual” no verbal. Por ejemplo, se puede mirar el móvil para expresar de forma silenciosa “Estoy aquí porque tengo una razón para estar”. El acto de mirar la pantalla puede expresar de forma no verbal que el usuario está ocupado. Por otra parte, durante una conversación cara a cara, se puede mirar el móvil para comprobar discretamente la hora o alguna notificación. Aunque su uso durante una comunicación cara a cara también puede ocurrir por otras razones. En primer lugar, los usuarios pueden mirar la pantalla para enriquecer la conversación con anécdotas visuales o informativas. Nakamura y Oe (2010) observaron, que “la acción de enseñar el móvil a los demás” crea una impresión de cordialidad y una relación de empatía entre los conversadores. En segundo lugar, los usuarios pueden sacar el móvil para exteriorizar u ocultar sentimientos negativos hacia la conversación, o para evadirse por completo de ella.

Es necesario un modelo básico, general de comportamiento/comunicación no verbal que represente las motivaciones propias del usuario del teléfono móvil para su uso intencionado en función del contexto situacional y las relaciones sociales, y describir lo que interpreta el receptor del mensaje deliberado. El modelo de Brunswik presenta los procesos de codificación y descodificación con vías paralelas para la transmisión de la información. En este modelo, la comunicación está integrada de acuerdo al marco cultural establecido, a las relaciones sociales, y al contexto situacional. Observando a un usuario de móvil se puede deducir una gran cantidad de información. Debido al uso generalizado de estos aparatos, el receptor del mensaje intencionado puede convertirse más tarde en un emisor intencional. Los receptores pueden alterar su interpretación reflexionando sobre su propio comportamiento, del mismo modo que los remitentes pueden adaptar sus actos para adecuar la interpretación de la acción del otro. Los usuarios se enfrentan así al reto de tratar de mejorar continuamente su comportamiento/comunicación no verbal.

La evolución de la telefonía móvil proporciona a los usuarios una razón para estar mirando la pantalla el tiempo que sea necesario, e incluso algunos desarrollan la habilidad de controlar de forma intencionada el movimiento de sus ojos mientras lo hacen. Puesto que el hecho de mirar el móvil se ha convertido en un fenómeno cada vez más habitual, la sociedad ha aprendido a aceptar su uso público a pesar de no poseer la información suficiente para comprender las motivaciones y sentimientos en el momento de ese uso. Por lo que hay que esperar a la siguiente acción del usuario. Con el fin de anticiparse a los observadores, los usuarios se aprovechan de las normas sociales para mantener su ventaja y ajustar las relaciones con los individuos de su entorno en la comunicación cara a cara. Además, el respeto por la privacidad de los usuarios se ha convertido en una norma social debido al potencial de este dispositivo como herramienta de conversación. Si bien los usuarios pueden manipular el móvil a su antojo, los observadores siguen siendo incapaces de detectar lo que estos están pensando en el momento de usarlo. En la era del teléfono móvil, en la comunicación cara a cara el observador debe contener su opinión hasta que el usuario adopte un comportamiento más revelador después de su uso. De este modo, se han empezado a usar estos dispositivos para controlar las comunicaciones cara a cara, a pesar de que su función principal siga siendo la comunicación remota. Por otra parte, aun cuando los observadores sienten la presión social de respetar la privacidad en el uso del móvil, muchos manifiestan su desaprobación, por lo que aumenta la probabilidad de descontento.

El objetivo de este trabajo es servirse de investigaciones previas para desarrollar un modelo general con el fin de categorizar e interpretar el significado del acto de mirar el móvil. Este modelo se basa en el hecho de que la acción de mirar la pantalla es una forma de comportamiento/comunicación no verbal y que esta comunicación posee cuatro aspectos esenciales. En primer lugar, puede comunicar a los observadores si se está ocupado y/o se pertenece a un contexto social particular o a una ubicación física. En segundo lugar, cuando se está interaccionando con uno o más conocidos o amigos, mirar el móvil puede comunicar que se reprueba lo que están diciendo. En tercer lugar, tal comportamiento puede indicar a los observadores que el usuario les está preguntando/diciendo que “aguanten” o esperen. Por último, el usuario que está mirando su móvil puede unirse a los observadores utilizándolo para recopilar información y usarla en colaboración con ellos. Lo que resulta igualmente interesante acerca del modelo es que sitúa al usuario de telefonía móvil detrás de algo parecido al “cuarto muro” (el muro imaginario que separa a los espectadores de los actores durante una obra). Desde esta posición ventajosa, al usuario se le permite gestionar de que manera es percibido. Mientras que el observador se encuentra en desventaja por no obtener una explicación simple e inmediata del comportamiento del usuario que está mirando el aparato. Por lo tanto, el acto ha introducido una “posición de desventaja” en la comunicación cara a cara para el observador, ya que que el usuario tiene la facultad de ocultarle el verdadero contenido de los parámetros de cualquier teléfono móvil.

Se aconseja entonces la necesidad de seguir realizando trabajos sobre este campo. Fundamentalmente para validar de forma empírica el actual modelo y abordar en futuras investigaciones la validez intercultural de esta teoría. Con lo cual, habría que definir socialmente la relevancia de los comportamientos que emergen de las nuevas comunicaciones. De este modo, el artículo sienta las bases para que futuros estudios analicen como el uso del teléfono móvil está cambiando nuestras costumbres y maneras de hablar. Este trabajo destaca el hecho de que el simple acto de mirar la pantalla del móvil no solo influye en la comunicación cara a cara si no que también estimula las relaciones. Las personas deberían ser más conscientes de los efectos de estas diferencias en la comunicación, y los investigadores deberían analizar con más profundidad las consecuencias en la comunicación de este acto. Por último, cabe esperar que se puedan aplicar futuras investigaciones sobre la fuerza de las relaciones para examinar el acto de usar otro tipo de herramientas.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

1 Comentario

  1. Excelente para el área de seguridad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

*