Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana concluimos el artículo “Auditory Distress Signals Potentiate Attentional Bias to Fearful Faces: Evidence for Multimodal Facilitation of Spatial Attention by Emotion” de Carlson, Conger y Sterr. En este artículo hablan sobre cómo el distrés auditivo potencia la captación de atención hacia caras temerosas.

En nuestro a día nos vemos atacados por un montón de estímulos que luchan por nuestra atención, de ahí que el cerebro haya diseñado métodos de selección de dichos estímulos ya que nos sería imposible atender a todos. Los estímulos con una carga emocional sobresalen del resto y capturan la atención rápidamente. Estos estímulos con carga emocional han sido ampliamente estudiados cuando se presentan en formato visual, se comprobó que las señales de amenaza como pueden ser las caras de miedo o de ira, así como las armas, los actos violentos o los animales peligrosos captan instantáneamente nuestra atención. También hay estímulos más relacionados con emociones positivas, como pueden ser caras felices o bebés, que captan la atención rápidamente. Pero, generalmente estos han sido estudiados desde un punto de vista unimodal, cuando por ejemplo se comprobó que las señales de amenaza auditiva mejoran el procesamiento visual y las señales de amenaza visual mejoran el procesamiento auditivo.

A día de hoy se desconoce cuanto mejoran las señales emocionales multimodales la atención en relación con las señales emocionales unimodales. Nosotros estamos programados para que tanto la señal auditiva como la visual se integren en una sola audiovisual por ello es razonable pensar que aquellas señales audiovisuales emocionales tengan un mayor efecto que las que se presenten sólo desde una perspectiva unimodal.

Una señal de peligro como puede ser una cara con una expresión de miedo, en el medio natural, por lo general, estará acompañada de una señal de distrés auditivo como sería unos gritos. Esto plantea dos posibilidades, que la presentación de ambas señales juntas provoque que se capten mejor o que la respuesta programada sea de “todo o nada” y por tanto sea indiferente el número de fuentes por las que se presente. La hipótesis que se maneja en este estudio es que, si se presenta el estímulo de una manera multimodal, auditivamente y visual, se captará más la atención que si se presenta de una manera unimodal.

Para comprobar la hipótesis se realizó un experimento 58 estudiantes (31 mujeres y 27 hombres; 53 diestros y 5 zurdos) con edades comprendidas entre los 18 y los 33 años, siendo la media de 20 años.

Para la realización del experimento se seleccionaron cuatro caras con expresiones neutras y de miedo en escala de grises y diez archivos auditivos que incluían sonidos de angustia humana (gritos), así como otros sonidos (risas, bostezos, silbidos). Los archivos de sonido tenían una duración de 6000 ms que fueron recortados quedado en segmentos de 1200 ms. Resultando en nueve archivos de angustia y nueve de no angustia, con los mismos decibelios, pero diferentes frecuencias fundamentales. Debido a esta diferencia de frecuencia fundamental se estudió previamente la relación entre la frecuencia y la atención y no se puedo encontrar ninguna relación consistente.

Cada prueba comenzaba con la fijación de un blanco sobre un fondo negro durante 1000 ms, después se presentaban dos caras simultáneamente durante 200 ms, la exposición era corta porque estudios anteriores afirmaban que los tiempos cortos y la asincronía en la presentación estímulos hacía que la atención fuera más fuerte. En un tercio de los ensayos no se presentaba ningún estímulo auditivo, otro tercio era con sonidos de angustia y otro con sonidos no relacionados con la angustia. Los sonidos se presentaban biauralmente durante 1200 ms, era más largo el estímulo auditivo porque la significación emocional es más compleja de transmitir por medios no visuales.  En total se realizaron 480 pruebas.

Se obtuvo que los sonidos de no angustia y angustia produjeron una facilitación no específica del tiempo de reacción, que fue mayor para los sonidos de angustia. Las caras temerosas atrajeron la atención siempre, pero fue mayor cuando se presentó con sonidos de angustia como predecía la hipótesis. Las respuestas más rápidas en los ensayos congruentes sugieren que el distrés auditivo facilita la captura inicial de la atención.

Estos resultados están en línea con las investigaciones existentes que afirmaba que la atención emocional opera en una naturaleza intermodal, de modo que las señales emocionales de una modalidad sensorial mejoran la atención y la percepción en otras modalidades.

Al encontrar una mejora inespecífica del tiempo de reacción con los sonidos humanos no verbales, y mayor para los sonidos de angustia, sugiere que el presentar multiples fuentes de señales sensoriales convergentes aumentan el nivel de alerta.

Estos resultados concuerdan con las investigaciones que afirmaban que los estímulos multimodales de voz y cara mejoran automáticamente el procesamiento emocional.

Hay que tener en cuenta que la utilización solo de caras con expresión de miedo y neutras así como el uso de audios con angustia y sin ella puede dejar limitada la generalización de los resultados a otros estímulos emocionales.