Club del Lenguaje no Verbal

Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Categoría: Seducción

Cambios en la percepción del atractivo y la simetría del rostro con el movimiento facial. Club Lenguaje No Verbal

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el resumen del estudio “Symmetry in Motion: Perception of Attractiveness Changes with Facial Movement” de Hughes y Aung; en él nos hablan de las diferencias de atractivo y simetría que muestran los rostros dependiendo de si se examina un estímulo en movimiento o estático.

A pesar de que la belleza es un concepto cultural que cambia de una cultura a otra, hay algunos puntos que coinciden en todas. Uno de ellos es la simetría facial. Esto se debe a que la simetría bilateral indica una genética subyacente buena y una buena adaptación al estrés medioambiental y de desarrollo. Clasificando de esta manera a los sujetos simétricos como deseables.

La asimetría fluctuante (FA) se refiere a la desviación producida al azar de la simetría perfecta de los rasgos bilaterales y es fluctuante porque no depende de los genes. Siendo uno de los indicadores que los humanos usan para elegir compañero. Índices bajos de FA van unidos a una mayor salud, una mayor resistencia a la enfermedad y mayores niveles de fertilidad. En hombres los niveles bajos están relacionados con un incremento de la masculinidad y el vigor y una menor tasa metabólica en reposo. En mujeres se ha visto relacionado con menor peso corporal en relación al índice de masa corporal (IMC). La presencia de niveles altos de FA está relacionada con la esquizofrenia y la depresión.

Niveles bajos de FA está relacionado con cualidades personales positivas como ser más sociables, animado, con más autoconfianza, estables, con menores niveles de ansiedad y mayor nivel de inteligencia. La simetría también guarda relación con los comportamientos sexuales. Niveles más bajos de FA están asociados a un mayor número de parejas sexuales a lo largo de la vida.

En lo referente al atractivo hay múltiples estudios que concluyen que las caras simétricas son más atractivas que las asimétricas. También se ha relacionado la simetría del cuerpo con una percepción mayor de atractivo tanto para hombres como para mujeres.

Las investigaciones previas donde se ha establecido la relación entre simetría y atractivo fueron hechas solo con imágenes. Esto es una limitación ya que en la vida real normalmente se ven las caras en movimiento, como cuando las personas hablan, lo cual hace que la simetría del rostro cambie.

Existen diferencias de percepción entre las imágenes fijas y en movimiento, por ejemplo, los vídeos son más favorables que las imágenes fijas. Otro estudio demostró que las caras femeninas que eran atractivas en movimiento no lo tenían porque ser en una imagen estática. La causa de esto, puede ser que la emoción se traslada mejor en la imagen en movimiento que en las fijas, esto es especialmente valorado en el caso de las mujeres. Aunque las conclusiones parecen no estar claras, ya que hay estudios que determinan que los niveles de atractivo eran iguales en ambos sexos para las imágenes fijas como para las estáticas.

En el presente estudio se analiza el atractivo en función de la simetría y del movimiento, por ejemplo, cuando una persona habla. Esto hace que las conclusiones tengan una mejor validez ecológica. La hipótesis de partida es que cuando al hablar el movimiento resalta la simetría facial las caras serán consideradas como más atractivas en movimiento que en una imagen estática.

Participaron un total de 224 participantes (120 mujeres y 104 hombres) todos procedentes de la Junta de Revisión Institucional. Los vídeos utilizados fueron grabados por alumnos de universidades, siendo un total de 46 individuos (24 mujeres y 22 hombres) que fueron grabados del cuello para arriba recitando número del 1 al 10 más o menos al ritmo de un número al segundo. Los vídeos fueron reproducidos sin sonido. Después se tomaron muchos fotogramas de cada vídeo, el primero uno en el que estuviera con una expresión neutra, con los ojos abiertos mirando hacía adelante y la boca cerrada, y después, se extrajeron otros donde estuvieran diciendo “1”, “3”, “5” y “8” porque son los que producen más movimiento.

Otros 48 participantes (25 mujeres y 23 hombres) valoraron el atractivo de las imágenes extraídas de los vídeos con expresión neutra del 1 al 10. Otro grupo de 50 participantes (28 mujeres y 22 hombres) valoraron el atractivo del 1 al 10 de los vídeos sin sonido.

Se utilizaron dos grupos más para valorar la simetría del rostro. Para ello se usa la siguiente definición “simetría es cuando imaginas una línea que baja por la línea media de la cara de las personas y ve los lados derechos e izquierdos de la cara como idénticos uno con relación al otro. La simetría perfecta sería como la imagen en el espejo del lado derecho e izquierdo de la cara”. El grupo que valoró las fotos estaba formado por 47 participantes (26 mujeres y 21 hombres) y el grupo que valoró el vídeo estaba formado por 33 participantes (17 mujeres y 16 hombres).

Se calcularon diferentes valoraciones medias del atractivo, por un lado, una total, y por otro, en base a las puntuaciones otorgado por el mismo sexo y otra por los de sexo opuesto. Luego se calculó la diferencia entre el atractivo medio de un sujeto en base a sus fotografías fijas y de su vídeo.

La diferencia entre las puntuaciones era cuanto puede variar el atractivo viendo una foto o un vídeo. Si era positivo la diferencia significaba que el vídeo era más atractivo y si era negativo significaba que las fotografías eran más atractivas. Los mismos cálculos se realizaron para la asimetría fluctuante (FA).

Se demostró que la percepción del atractivo está afectada por la simetría facial que puede cambiar mientras se habla. Si el movimiento del habla crea una mayor simetría la persona será considerada como más atractiva y, al contrario, si el movimiento producido durante el habla hace que el rostro parecía más asimétrico se volverá menos atractivo.

Estos resultados concuerdan con los de Sadr et al (2006) que examinaron la simetría en relación al movimiento corporal. Comprobaron que cuando el movimiento de andar hacía más asimétrico el cuerpo, las personas eran catalogadas como más atractivas. Concluyeron que la simetría producidas por el movimiento tenía más peso al decidir el atractivo de una persona que la propia simetría anatómica.

El estudio actual describe que las actuales medidas de simetría no predicen bien el atractivo. Las puntuaciones de atractivo que se dan si se utiliza un estímulo en movimiento predicen mejor las evaluaciones subjetivas de simetría, pero no así las objetivas. Si se utiliza los cambios que se producen en la medición de la simetría facial mientras habla una persona se pueden ver que hay diferencias entre el atractivo producido por un estímulo estático o por uno dinámico.

Rubenstein (2005) descubrió que cuando se utilizaba un estímulo estático generalmente se concentraban más en los elementos estructurales de la cara mientras que con uno dinámico la atención se dirigirá más a los elementos no estructurales como la expresión de la emoción, o en algunas características estructurales concretas como el movimiento de la adiposidad facial. En el estudio actual se propone que la medida son los cambios transitorios de la simetría facial.

Solo se ha comprobado que existen diferencias de atractivo entre los estímulos estáticos y los dinámicos cuando se tiene en consideración el género tanto del evaluador como del modelo. Las mujeres consideran más atractivo a los hombres en los vídeos mientras que los hombres consideran más atractivos a los otros hombres en las fotos. Las mujeres son más sensibles a los estímulos dinámicos que los hombres.

El movimiento del rostro puede hacer que parezca más simétrico y por tanto más atractivo. Futuros estudios deberán investigar sobre que movimientos exactos producen está mayor percepción de simetría.

 

¿Los hombres muestran menos miedo si son observados por mujeres atractivas? Club del Lenguaje No Verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión presentamos un resumen del artículo “Fear Attenuated and Affection Augmented: Male Self-Presentation in a Romantic Context” de Dina Dosmukhambetova y Antony Manstead, en donde se explica el comportamiento facial de los hombres para aumentar su atractivo hacia las mujeres en entornos de miedo (películas de terror) y de ternura (vídeos de niños pequeños). 

La gente se esfuerza en dar una buena impresión cuando ellos mismos se encuentran en presencia de miembros deseables del sexo opuesto.  Las mujeres por ejemplo se presentan como fieles cuando quieren una relación a largo plazo y ayudan más para parecer más generosas, mientras que los hombres se describen a sí mismos como más ambiciosos y reportan dar mayor importancia al éxito financiero y se vuelven más creativos. Dado lo anterior, parece probable que en un contexto romántico los individuos también usarían expresiones faciales de emociones de tal manera que parecieran más deseables. De hecho, hay investigaciones que demuestran que las personas modulan sus emociones para lograr objetivos sociales. Por ejemplo, varios estudios explican que las personas muestran ser felices para ser más agradables, o que las mujeres son más propensas a mostrar emociones “impotentes” ante determinados problemas (como la tristeza y el miedo), mientras que los hombres son más propensos a reportar emociones “poderosas” ante este tipo de situaciones, como la ira y la decepción porque estas últimas están de acuerdo con una motivación para mantener el control.

El objetivo del estudio que resumimos fue examinar si, en el contexto del romance, los individuos intentan manipular su imagen a los ojos de los demás alterando estratégicamente sus expresiones faciales de emoción (según lo medido por el sistema de codificación FACS). Los autores derivan hipótesis sobre el contenido del comportamiento de autopresentación a partir de la teoría evolutiva, que proporciona información sobre lo que la gente valora en las parejas románticas potenciales. Por lo tanto, la teoría evolutiva predice que la conveniencia de un hombre como pareja romántica dependerá, al menos en parte, de la percepción de su voluntad de invertir en sus hijos y de su percepción de su capacidad de proteger físicamente tanto a su pareja femenina como a su descendencia. Estas predicciones también son consistentes con una perspectiva psicológica social sobre el comportamiento romántico. En términos de voluntad de invertir en la infancia, tanto los cambios en los roles de género como la presión social actual sobre los varones para que se involucren más en el cuidado de los niños podrían hacer que los varones expresen más afecto hacia los bebés en el contexto del romance. En cuanto a la capacidad de proporcionar protección física, la investigación psicológica social muestra que las mujeres prefieren a los hombres que no muestran miedo frente a un estímulo que provoca miedo. Ya sea que la preferencia de las mujeres por ciertos rasgos en los varones esté determinada por factores evolutivos o sociales, si estos son los rasgos que prefieren las mujeres, son los que los varones deben mostrar en el contexto del romance. Cuando se encuentren en presencia de una mujer atractiva, los varones deben estar motivados para mostrar menos expresiones que sean indicativas de su incapacidad para proporcionar dicha protección; también deben estar motivados para aumentar las expresiones que demuestren que es probable que sean buenos padres. Sin embargo, existen diferencias individuales conocidas en la forma en que las personas abordan el romance y en su propensión a ejercer un control expresivo sobre sus conductas sociales, por lo que estas hipótesis deben ser más amplias.

Investigaciones anteriores muestran que los esfuerzos de manejo de la impresión en un contexto romántico son moderados por la orientación sociosexual. El Inventario de Orientación Sociosexual (SOI; Simpson y Gangestad 1991) mide la predisposición a tener relaciones sexuales sin compromiso ni intimidad. Las puntuaciones más bajas de esta escala indican que las personas están “restringidas”, lo que significa que necesitan estar emocionalmente apegadas y cómodas con las personas con las que tienen relaciones sexuales; las puntuaciones más altas de esta escala indican que las personas están “sin restricciones”, lo que significa que no necesitan involucrarse emocionalmente antes de tener relaciones sexuales, y que se sienten cómodas teniendo múltiples relaciones sexuales casuales. Consistente con esta distinción, se ha demostrado que la SOI está asociada con un número de tendencias conductuales sociosexuales. Por ejemplo, los individuos “sin restricciones” son más propensos a desear parejas que obtienen un alto puntaje en atractivo y visibilidad social, mientras que los individuos “con restricciones” suelen desear parejas que posean buenas cualidades personales y de crianza. En una serie de estudios relativos al SOI se encontró que los varones sin restricciones se vuelven más generosos y tienen más probabilidades de involucrarse en una ayuda heroica. Los investigadores argumentaron que este comportamiento no restringía la inclinación de los hombres a buscar múltiples parejas románticas.

En el presente estudio resumido los autores buscan mostrar que en el contexto de la atracción romántica los hombres muestran menos miedo ante una película de terror y aumentan sus expresiones de afecto hacia los bebés. Además, predicen que en el contexto romántico los hombres sin restricciones controlarán el miedo mucho más que los hombres con restricciones. Esto se debería a que tal patrón estaría en línea con la tendencia de los varones a exhibir “heroísmo” cuando se encuentran en un contexto romántico.

El autocontrol es otro posible moderador de las conductas de autopresentación. La escala de autocontrol es una medida ampliamente utilizada para medir la propensión de las personas a controlar su comportamiento expresivo con el fin de ejercer control sobre la imagen social que proyectan. Las investigaciones muestran que los sujetos con un alto autocontrol manejan mejor las impresiones que producen en las personas que los sujetos con un bajo autocontrol. La investigación también muestra que la escala de autocontrol está correlacionada con la orientación sociosexual, de tal manera que los individuos sin restricciones tienden a tener un mayor autocontrol. Por lo tanto, hay dos predicciones contradictorias sobre el papel moderador del autocontrol: En primer lugar, en presencia de una mujer atractiva, es probable que los autocontroladores de alto nivel, supuestamente capaces de gestionar la impresión que dan en mayor medida, atenúen sus expresiones de miedo y aumenten sus expresiones de afecto más que los autocontrolados de bajo nivel. En segundo lugar, la correlación positiva entre la falta de restricciones y el alto autocontrol implica que los altos autocontroles podrían comportarse como participantes sin restricciones, en el sentido de que fruncen menos el ceño en presencia de escenas de terror, pero no sonríen más durante la presencia de escenas con niños pequeños (para mostrar esa vinculación con la crianza). En la presente investigación se examinan estas dos predicciones que compiten entre sí. La investigación muestra además que la mera exposición a fotos de mujeres atractivas hace que los hombres se comporten como si estuvieran tratando de impresionar a una mujer. Una razón de tales efectos es que los hombres están más abiertos a encuentros sexuales casuales que las mujeres. Para comprobar todo esto, los autores realizaron una manipulación del contexto romántico, llevando a los participantes masculinos de la investigación a creer que estaban siendo observados a través de una cámara de video por una asistente de investigación atractiva o poco atractiva.

La investigación se realizó del siguiente modo: participaron 62 sujetos masculinos, con una edad media de 22,37 años, y siendo el 47% solteros.

En primer lugar se les mostraron fotografías de mujeres. El material usado fue 6 fotos de mujeres (3 atractivas y otras 3 menos atractivas) que debían ser puntuadas del 1 (“la mujer menos atractiva que he visto nunca”) al 11 (“la mujer más atractiva que he visto nunca”). En ese estudio, la imagen atractiva recibió una puntuación media de 7,37, mientras que la imagen menos atractiva recibió la puntuación media de 2,47.

Posteriormente se prepararon tres breves películas. La película 1 (horror) fue un extracto de 2 min 20 s de la película de terror “1408”. El extracto representa a un hombre tratando de escapar de una habitación “maldita”; al final del clip un atacante intenta apuñalar al protagonista. Este film fue seleccionado de entre un número de clips de horror que habían sido probados previamente para evocar miedo. La película 2 (neutral) fue la película ‘Sticks’ , un film emocionalmente neutro que únicamente muestra palos dibujados en la pantalla. También tuvo una duración de 2 min 20 s. La película 3 (infantes) era una versión editada del comercial “Pampers Peace on Earth”  que muestra a niños durmiendo con una suave melodía; duraba 1 minuto.

Para medir los resultados se usaron dos medidas, el SOI (Sociosexual Orientation Inventory), una medida de 7 ítems de la preferencia de las personas por el sexo sin restricción o restringido; y el SMS (Self-Monitoring Scale), un instrumento de 18 ítems que mide la propensión de las personas a ejercer un control expresivo sobre su comportamiento. Además, los participantes fueron grabados durante el experimento. Se utilizó el Facial Action Coding System (FACS) para codificar su comportamiento facial. Se codificaron cuatro unidades de acción (UA) o combinaciones de UA: AU1- AU4 (elevador de ceja interno y bajada de ceja), AU4 (bajada de ceja o frunciendo el ceño), AU5 (elevador de párpado superior), y AU12 (tirador de esquina de labio, o sonriendo). AU4 no estaba codificado como’AU4′ cuando ocurrió en combinación con AU1, pero estaba codificado en todos los demás casos por su conexión con la expresión del miedo, mientras que AU12 (con o sin elevador de mejillas, AU6) fue seleccionado porque ha sido usado como una medida de la calidez y afecto de los padres. Todas las codificaciones fueron realizadas por dos expertos codificadores de FACS de forma independiente. La fiabilidad fue del 79%.

Todas las emociones se midieron en una escala de 9 puntos, desde 0 (“no sentí la emoción en lo más mínimo”) hasta 8 (“lo máximo que he sentido en reacción a una película”). Las emociones eran afecto, diversión, ira, miedo, tristeza y sorpresa. También se midió la valencia general del afecto experimentado durante cada película (1 = muy desagradable, 8 = muy agradable).

Antes de que los participantes llegaran al laboratorio, la experimentadora se puso maquillaje y ropa para parecer poco atractiva. Esto era necesario para eliminar la posibilidad de que los participantes consideraran atractivo a la experimentadora, porque esto podría haber interferido con la manipulación del atractivo del asistente de investigación. Después de dar la bienvenida a los participantes y sentarlos frente a un ordenador y una cámara de video, la experimentadora mencionó que tenía que irse en unos minutos y que su asistente de investigación podría monitorear su progreso durante el experimento a través de una cámara y los interrogaría al final del estudio. La experimentadora también mencionó que los participantes eran libres de hacer preguntas a la asistente de investigación, si tenían alguna, durante el experimento. Luego se dejó a los participantes solos para que leyeran el consentimiento informado y comenzaran el experimento.

La manipulación del atractivo físico de la asistente de investigación y el refuerzo de la creencia de los participantes de que vería sus cintas de video se incorporó al consentimiento informado. Después de leer la información estándar sobre las tareas y procedimientos del experimento, los participantes continuaron a una página que proporcionaba información sobre la asistente de investigación, quien ostensiblemente también tendría acceso a sus datos de video para fines de codificación y análisis. El atractivo de la asistente de investigación fue manipulado por una foto que se incluyó en esa página.

Después de acordar participar, los participantes vieron los tres films (horror, infantes y neutrales) y respondieron preguntas sobre sus reacciones emocionales a cada uno de ellos. Al final, los participantes completaron los correspondientes cuestionarios (SOI, autocontrol…). Luego se les dio un informe completo. Las respuestas abiertas a una pregunta sobre el propósito del experimento revelaron que ninguno de los participantes adivinó el verdadero propósito del experimento.

El diseño del estudio fue un doble factorial: Atractivo asistente: atractiva vs. poco atractiva; y Tipo de película: horror vs. neutro vs. infantil.

Los resultados fueron los siguientes: De los 67 participantes, 5 fueron excluidos. Dos reportaron ser homosexuales, uno reportó haber visto la película 1408 demasiadas veces, en otro caso la grabación del vídeo fue de muy baja calidad, y un quinto sujeto declaró no creerse que realmente había una asistente observando tras la cámara. Por tanto, quedaron 62 participantes válidos para el estudio.

Sobre las manipulaciones del tipo de película, la emoción dominante reportada por los participantes mientras veían la película de terror fue el miedo. Reportaron sentir más miedo que enfado o tristeza. La emoción dominante reportada por los participantes mientras miraban el anuncio de niños pequeños fue el afecto. Los participantes reportaron experimentar más afecto que diversión. Para el film neutro, los medios de todas las emociones reportadas (afecto, diversión, enojo, miedo, tristeza y sorpresa) fueron menos de 3 en una escala de 1 a 9 y la valencia media estuvo cerca del punto medio. Por lo tanto, se entiende que las manipulaciones de las películas fueron exitosas.

Sobre la manipulación relativa al atractivo de la asistente, el cuestionario de verificación de manipulación fue administrado después de que las películas hubieran sido vistas, con el pretexto de que ”la investigación muestra que las personas a veces se ven afectadas en cómo se comportan al saber que alguien las está observando”. A los participantes se les instruyó además que ”para eliminar estadísticamente cualquier efecto de la Asistente de Investigación en tu comportamiento, nos gustaría medir tus percepciones de ella”. Hubo un efecto de la atracción de la asistente sobre las percepciones, de tal manera que los participantes vieron a la asistente atractiva como mucho más atractiva que a la asistente poco atractiva. Así, durante la película de terror, aunque el atractivo de la asistente no afectó los auto-reportes de ninguna emoción, incluyendo el miedo, ira, tristeza y sorpresa, si que hubo un efecto del atractivo de la asistente sobre la cantidad de fruncimiento de ceño (AU4) de los participantes. Como se predijo, los hombres en la condición de asistente atractiva fruncieron menos el ceño que los hombres en la condición de asistente poco atractiva.

La cantidad de fruncimiento de ceño (AU4) no se vio afectada por el atractivo de la asistente cuando los participantes estaban viendo el film neutro.

El atractivo de la asistente tampoco afectó a los auto-reportes de ninguna emoción en el visionado del vídeo sobre niños. No influyó en las respuestas sobre afecto, diversión, ira, tristeza o sorpresa, ni sobre la valencia percibida del contenido afectivo de film. Eso si, como se predijo, los participantes en la condición de asistente atractiva sonrieron más veces  (AU12) que los participantes en la condición de asistente poco atractivo.

En cuanto a la Orientación Sociosexual, se utilizó la regresión logística para determinar si la relación entre el atractivo de la asistente y el fruncir el ceño (AU4) durante el film de terror dependía de la orientación sociosexual. Los resultados mostraron que al ver el film de terror, los hombres sin restricciones fruncían el ceño menos cuando eran observados por una asistente atractiva que cuando eran observados por una asistente poco atractiva, mientras que los hombres con restricciones no mostraban apenas diferencia.

En cuanto al autocontrol, los sujetos con alto autocontrol fruncieron menos el ceño cuando fueron observados por asistentes atractivas que cuando fueron observados por asistentes poco atractivas, mientras que los sujetos con bajo autocontrol no mostraron diferencias en la cantidad de veces que fruncieron el ceño con independencia del atractivo de la asistente.

Por tanto, se confirma que bajo determinadas circunstancias y características del sujeto, los participantes varones variaron sistemáticamente en función del atractivo de una observadora. De forma general, la presencia de una atractiva observadora femenina llevó a los varones a fruncir menos el ceño mientras veían un film de terror, pero no mientras veían un film neutral. Como se predijo, este efecto fue más evidente entre los hombres con una orientación socio-sexual sin restricciones, es decir, hombres que están más fuertemente motivados para perseguir múltiples relaciones románticas no comprometidas, así como entre los hombres con un alto nivel de autocontrol.

La presencia de una atractiva observadora femenina también llevó a los varones a sonreír más mientras miraban un film que representaba a bebés “lindos”, pero no cuando veían un film neutral. Sin embargo, ni la orientación sociosexual ni el autocontrol (algo sorprendente) moderaron este efecto.

Una cuestión que surge con respecto a la interpretación de estos resultados es si los hombres atenuaron el miedo y expresaron mayor afecto para parecer más deseables como pareja romántica al observador femenino atractivo. Si los hombres intentaban manipular su imagen social de tal manera, en principio según informaron no lo hacían conscientemente: Los hombres no reportaron querer impresionar a la atractiva asistente más de lo que querían impresionar a la poco atractiva asistente. Sin embargo, la ausencia de estrategias conscientes por parte de los varones no implica que su comportamiento no haya sido impulsado por preocupaciones estratégicas. No sólo la autopresentación es a menudo subconsciente; también es más probable que tenga éxito cuando el autopresentador engaña sin ser consciente de ello.

El comportamiento facial durante las fases de excitación sexual. Club del Lenguaje No Verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión presentamos un resumen del artículo “Facial behavior while experiencing sexual excitement” de Fernández-Dols, Crivelli y Carrera, en el que estudian el comportamiento facial de 100 sujetos durante las cuatro fases de excitación sexual, analizando dicho comportamiento a través del sistema de codificación FACS (Facial Action Coding System, de Ekman y Friesen).

La excitación sexual involucra no sólo procesos motores y sensoriales, sino también procesos cognitivos y emocionales. Los componentes cognitivos y emocionales de la excitación sexual llevan a una pregunta interesante pero relativamente descuidada: ¿existe una expresión facial de excitación sexual? Por obvias razones éticas y convencionales, esta cuestión ha sido poco estudiada. La sexualidad es un tema potencialmente polémico que no deja indiferente a nadie, provocando reacciones positivas o negativas muy emocionales. Además, el comportamiento sexual espontáneo y cotidiano es una actividad esencialmente privada, por lo que realizer estudios (serios y profesionales) sobre ello resulta especialmente complicado.

Masters y Johnson en 1966 proporcionaron lo que probablemente sigue siendo el estudio observacional más exhaustivo de las expresiones faciales de excitación sexual. Observaron 10.000 “ciclos completos de respuestas sexuales” de 382 mujeres y 312 hombres, y sus hallazgos todavía se consideran una fuente precisa de información. Observaron una fase de intensa excitación sexual previa al orgasmo (“fase de meseta”) durante la cual se observaron “ceños fruncidos o muecas”, “contracción de la musculatura que rodea la boca” y, más tarde en esta fase, apertura de la boca. La apertura de la boca fue más frecuente en el coito, mientras que las mandíbulas cerradas y las fosas nasales acampanadas fueron más frecuentes en la automanipulación.

Una característica curiosa del trabajo de Masters y Johnson es que sus términos de elección sugieren que las expresiones faciales durante la excitación sexual son similares a las expresiones faciales generalmente categorizadas como expresión de dolor. De hecho, Hughes y Nicholson en 2008 señalaron esta similitud y estudiaron el reconocimiento de expresiones de placer sexual y de expresiones de dolor. Los participantes fueron significativamente más hábiles en reconocer expresiones faciales de dolor que expresiones faciales de placer, pero las tasas de reconocimiento de placer sexual fueron todavía muy sustanciales (79.8% para el dolor y 75.3% para el placer). Aun así, ni Masters ni Johnson ni Hughes ni Nicholson hicieron un análisis detallado de las expresiones faciales que estudiaron con ninguno de los modernos sistemas de codificación objetiva. Este aspecto de su investigación nos deja con preguntas sobre su descripción de los movimientos musculares involucrados.

Los autores de este estudio que se resume realizaron un experimento. Para ello, utilizaron un sitio de Internet que muestra vídeos cortos (aprox. 30-360 segundos) de voluntarios que grabaron su propio comportamiento facial mientras realizaban un comportamiento sexual (generalmente masturbación) y luego alcanzaban un orgasmo. El sitio web (que en el momento de escribir este artículo cuenta con 4.399 vídeos) proporciona instrucciones detalladas a aquellos que quieren publicar sus clips, incluyendo instrucciones sobre la posición de la cámara y las luces y, lo más importante, una petición explícita para evitar la exageración o la simulación.

 Los clips incluyen el orgasmo del emisor, así como una parte sustancial de las fases de la meseta de excitación (es decir, el período anterior al orgasmo) y, ocasionalmente, registros cortos de la fase final (es decir, el período de relajación después del orgasmo).

Estos clips son una valiosa fuente de información (profesional) sobre la expresión facial durante el ciclo sexual. Proporcionan una oportunidad (1) para probar la exactitud de la descripción de Masters y Johnson y (2) para obtener una descripción más precisa de las expresiones faciales observadas mediante el uso de un sistema de codificación objetivo estándar.

Para el experimento realizado los autores seleccionaron 00 clips publicados en el sitio por 100 personas diferentes (74 mujeres y 26 hombres). En este experimento se usó la herramienta FACS (Facial Action Coding System) de Ekman y Friesen, que codifica los movimientos musculares basándose en cambios visibles en la superficie facial. Un codificador entrenado en FACS analizó todas las acciones musculares faciales de los remitentes (excluyendo los movimientos de la cabeza porque la mayoría de las cabezas de los remitentes estaban en una superficie horizontal).

La codificación se dividió en cuatro períodos de acuerdo con la división del ciclo sexual de Masters y Johnson:

(1) Emoción base: los 6 segundos al principio del clip en el que el remitente comienza a estar excitado sexualmente.

(2) Meseta: la primera mitad de la secuencia de 12 segundos inmediatamente antes del periodo de Resolución. Este período está marcado por cambios en los sonidos y la respiración que marcaron un orgasmo inminente.

(3) Orgasmo: la segunda mitad de la secuencia de 12 segundos. Este segundo período de seis segundos incluye signos de orgasmo y termina cuando el orgasmo probablemente terminó, como lo indica el hecho de que las caras de los emisores se relajaron y pasaron al cuarto período. La atribución del orgasmo a este período de Meseta se basa en la tensión muscular aparente y los sonidos producidos por el emisor, una estimación que encaja con la estimación de Masters y Johnson de la duración de un orgasmo.

(4) Resolución: el período desde el momento en que el emisor se relaja, mantiene los ojos abiertos y mueve la cabeza para mirar a su alrededor, enfocándose en otras actividades que no sean el sexo (por ejemplo, ajustar la cámara o interactuar con alguien). La duración de este período variaba de un clip a otro.

Los dos períodos más relevantes son las dos mitades de la secuencia de 12 segundos de intensa excitación sexual y orgasmo inmediatamente antes del corto período final de Resolución. Dividimos esta secuencia de 12 segundos en dos mitades para distinguir entre el comportamiento facial en la meseta y cualquier movimiento reflejo potencial durante el orgasmo.

Es necesario indicar que, debido al uso de FACS para analizar los resultados, los mismos son expresados con términos AU (terminología FACS usada para los diferentes movimientos musculares). Expresar los resultados en estas unidades de movimientos musculares, y aún más, explicarlas una a unaa, resultaría complejo y extenso para el presente artículo, por lo que se indicarán únicamente las conclusiones más características de los resultados del análisis. Sin embargo, es importante recordar que el sistema de codificación facial utilizado en el sistema FACS es uno de los sistemas más importantes para el estudio de la expresión facial, y de hecho, es explicado y estudiado en profundidad, desde un punto de vista teórico y práctico, en el Master de Comportamiento No Verbal y Detección de la mentira.

Retomando los resultados, se enumeraron todos los movimientos musculares que ocurrieron en los emisores en cada periodo. Los movimientos musculares encontrados con más frecuencia en los tres primeros períodos fueron los ojos cerrados (AU43), ceño fruncido/cejas bajas (AU4) y caída de la mandíbula (AU26). En el período de excitación inicial encontramos ojos cerrados (AU43), ceño fruncido/fruncimiento de la frente (AU4), caída de la mandíbula (AU26) y movimiento de la esquina del labio (AU12).

En comparación con el período de excitación inicial, los ojos cerrados (AU43), el ceño fruncido (AU4) y la mandíbula caída (AU26) aumentaron en el período de la meseta, durante el cual también hubo, como en el período de excitación inicial, ocurrencias de AU25 (parte de los labios) y AU12 (las esquinas de los labios). Además, en el período de la meseta también hubo ocurrencias de AU42 (ojos achinados), AU6 (elevación de la mejilla), AU10 (elevación del labio superior), AU27 (estiramiento de la boca), y AU29 y AU30 (empuje de la mandíbula hacia los lados). En comparación con el período de la Meseta, el período del orgasmo mostró una disminución significativa en el ceño fruncido, elevación de la mejilla y caída de la mandíbula.

Finalmente, el periodo de Resolución es el tiempo en el que la mayoría de los comportamientos faciales característicos de periodos anteriores se desvanecieron: los remitentes abrieron los ojos, los movimientos fruncidos desaparecieron y la sonrisa (AU12) aumentó significativamente en frecuencia.

Se encontró una diferencia significativa entre hombres y mujeres en la frecuencia de dos unidades de acción relevantes en dos períodos específicos: El AU43 (ojos cerrados) fue más frecuente en las mujeres que en los hombres durante el período de la meseta, mientras que el AU10 (aumento del labio superior) fue más frecuente en los hombres que en las mujeres durante el período de la meseta-orgasmo.

Algunas AU ocurrieron en combinación con otras, y el estudio muestra una extensa tabla en la que se recogen todas las combinaciones encontradas en al menos el 5% de los remitentes en cualquier periodo. El período de excitación de la línea de base incluyó algunas caras neutras y algunas combinaciones de ojos cerrados con labios separados (AU25 y AU43) o mandíbula caída (AU26 y AU43). Durante el periodo de meseta y orgasmo las caras neutrales desaparecieron, pero una de las mismas dos combinaciones (ojos cerrados y mandíbula caída) ocurrió con mayor frecuencia. Las fases de meseta y orgasmo también incluyeron otras combinaciones, principalmente AU4 (ceño fruncido/ceja inferior) con AU4 o AU6 (fruncir el ceño y levantar las mejillas) con los ojos cerrados y los labios separados o con los ojos cerrados y la mandíbula caída. Finalmente, en el período de la Resolución encontramos un aumento significativo de caras neutrales en comparación con las demás fases.

Si bien los resultados del experimento son expresados con gran detalle en el estudio, resulta importante tener en cuenta algunas posibles limitaciones. La primera, el tamaño de la muestra (100 sujetos) resulta pequeña, más aún teniendo en cuenta la importante cantidad de clips disponibles en la página web. Y la posible segunda limitación, relacionada con la primera, la encontramos en la propia naturaleza de estos vídeos. No se trata de participantes de un experimento que siguen una serie de instrucciones, sino de sujetos que voluntariamente se grabaron a sí mismos realizando una experiencia placentera para exhibirla posteriormente en la página web, por lo que es posible que algunos de estos sujetos, al buscar exhibirse a sí mismos disfrutando de una experiencia placentera, puedan haber exagerado o incluso planeado en algún momento sus expresiones faciales.

Aun con estas posibles consideraciones o limitaciones, este experimento muestra que existe diversa actividad facial durante los periodos de excitación sexual, siendo muchos de estos movimientos musculares comunes frecuentemente especialmente en la fase de la meseta y el orgasmo. En cuanto a la hipótesis sobre la similitud entre las expresiones de excitación sexual y las expresiones de dolor, los resultados del estudio confirman las las observaciones de Masters y Johnson y de Hughes y Nicholson sobre la similitud entre la expresión del dolor y la expresión de la excitación sexual. Los movimientos faciales individuales y combinados que se observan son similares a los que se describen como la expresión del dolor, ya que la expresión prototípica del dolor incluyendo cuatro movimientos faciales centrales: ceño fruncido/bajo, (AU4), estrechamiento de la órbita (que incluye levantamiento de mejillas, AU6, o párpados apretados, AU7), levantamiento del labio superior (AU10), y cierre del ojo (AU43). En otros estudios (por ejemplo, en este estudio de Craig, Hyde y Patrick), los investigadores han descrito otros movimientos faciales recurrentes (por ejemplo, tirón de la esquina del labio, caída de la mandíbula…) en el dolor. Todas estas unidades de acción fueron encontradas en las fases de excitación sexual.

Aun así, tanto en el dolor como en la excitación sexual, no todas las personas muestran el mismo patrón facial, pero todas muestran un rango limitado de movimientos. Aunque los resultados de este estudio confirmaron la similitud entre las expresiones de dolor y excitación sexual, Hughes y Nicholson informan que aunque pudiese parecer probable confundir la expresión de uno con la del otro en función de la codificación FACS, los observadores directos pueden distinguirlos con mayor precisión que por casualidad, ya que el contexto influye en el juicio diferencial entre una u otra expresión.

El comportamiento no verbal en entornos virtuales (Parte II). Club del Lenguaje No Verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos la segunda parte del resumen del estudio “Cyber-Flirting: An Examination of Men’s and Women’s Flirting Behaviour Both Offline and on the Internet” de Mónica Whitty, estudio en donde se explican las formas de comunicación online y las diferencias y similitudes entre el comportamiento no verbal tradicional y el que se establece a través de Internet y Redes Sociales.

En la primera parte del artículo resumimos algunas de las características comunes en el coqueteo fuera y dentro de la red según el género del individuo. A continuación se busca respuesta a las siguientes hipótesis:

Hl: El cuerpo (o la descripción del mismo) se usa para coquetear con la misma frecuencia en salas de chat que en situaciones cara a cara.

H2: Las mujeres coquetearán tanto en salas de chat como en situaciones cara a cara con más frecuencia que los hombres al emplear señales no verbales (o sustitutos en línea para estas señales).

H3: Los hombres coquetearán tanto en las salas de chat como en las situaciones cara a cara con más frecuencia que las mujeres al describir su estado socioeconómico y al iniciar el contacto.

Para responder a estas hipótesis, los participantes que habían utilizado salas de chat fueron invitados a participar en el estudio. 5.697 individuos completaron la encuesta, de los cuales 3554 (62%) eran mujeres y 2143 (38%) eran hombres. Aunque es una limitación de la encuesta, para eliminar el sesgo solo se invitó a los heterosexuales a participar. Las edades variaron de 18 a 70 con una media de 23. El 70% de la muestra tenía una educación secundaria, el 14% había completado un diploma o un certificado, 13% un título y 3% calificaciones de postgrado. El 55% de la muestra eran solteros, 29% tenían novio o novia, 11% estaban casados, 4% estaban separados o divorciados, y 1% no respondieron. El 74% en algún momento de sus vidas, formaron una relación romántica con alguien que conocieron fuera de línea, mientras que el 23%, en algún momento de sus vidas, formaron una relación romántica con alguien que conocieron en línea. El 35% se había encontrado con alguien cara a cara a quien se habían encontrado por primera vez en línea. El 59% de la muestra declaró que coqueteaba con más frecuencia fuera de línea, 22% más frecuentemente en línea, 13% lo mismo y 6% no coqueteaba. La muestra consistió en individuos de una variedad de países, con 69% de América y Canadá, 16% de Australia y Nueva Zelanda, 6% del Reino Unido, 2% de Europa, 2% de Asia, 1% de América del Sur, 0.5% de Medio Oriente y 0.2% de África (el resto no indicó su país de residencia).

Se construyó una encuesta que se centró en las formas en que las personas coquetean en situaciones cara a cara y cómo coquetean en las salas de chat. Aunque se pudo haber seleccionado una gran cantidad de conductas de coqueteo para este estudio, dado que los objetivos eran examinar si el cuerpo puede reconstruirse en línea para coquetear y examinar si los hombres y las mujeres coquetean de maneras tradicionalmente definidas, este estudio se enfocó en conductas no verbales y sus sustitutos en línea, descripciones de atractivo y estado socioeconómico, y el inicio del contacto con otro.

A los participantes se les pidió que calificaran en una escala de Likert de 7 puntos (1 = nunca, 7 = todo el tiempo) con qué frecuencia coqueteaban al mostrar comportamientos particulares para indicar atracción por otro. A los participantes se les pidió que consideraran el comportamiento coqueto en situaciones cara a cara y el comportamiento coqueto en las salas de chat. Algunos ejemplos de ítems incluyen: ‘¿Alguna vez te has esforzado por parecer físicamente atractivo para que puedas atraer a otro / a otros?’ y ‘¿Alguna vez utilizas emoticones, como caras sonrientes : ) o un guiño ; ) para indicar a alguien en línea que te sientes atraído por ellos?’ A los participantes se les preguntó si coqueteaban describiendo el ingreso y / o la educación y / o la ocupación; haciendo un esfuerzo por parecer físicamente atractivo; iniciar una conversación con alguien que encontraron atractivo; mostrar gestos no verbales, como sonreír o mirar; y riendo y tocando. A los participantes se les preguntó si coqueteaban en línea al describir el ingreso y / o la educación y / o la ocupación; describiéndose a sí mismos como físicamente atractivos; iniciar contacto con alguien que conocieron en línea; mostrar sustitutos no verbales, como emoticones ( :O ,  ; )  , XD); y usando acrónimos, como LOL (reír a carcajadas, muchas risas).

Los resultados fueron los siguientes:

Para probar la primera hipótesis, se realizaron pruebas pareadas en los ítems que evaluaron el grado en que el cuerpo se representó en el comportamiento de flirteo. La mayoría de los participantes (59%) afirmaron que coqueteaban con más frecuencia fuera de línea, y los datos revelan que las personas que coqueteaban con más frecuencia cara a cara eran más propensas que las que coqueteaban en línea para flirtear en situaciones cara a cara a usar señales no verbales y reír, e iniciar el contacto o la charla. Las comparaciones también mostraron que las personas que coqueteaban con mayor frecuencia en línea enfatizaban el atractivo más que las personas que coqueteaban cara a cara o coqueteaban tanto en línea como fuera de línea. Además, las personas que coqueteaban con más frecuencia en línea eran más propensas que las personas que coqueteaban más frecuentemente cara a cara para destacar su  nivel socioeconómico.

Con los datos obtenidos en las encuestas se investigaron también las diferencias sexuales en el comportamiento de flirteo. Las variables dependientes incluyeron elementos que medían el comportamiento coqueto en línea y fuera de línea.

La Hipótesis 2 fue parcialmente respaldada por los resultados. Las mujeres coqueteaban más que los hombres en situaciones cara a cara, al mostrar señales no verbales, reír, tocar y hacer un esfuerzo con su apariencia. En línea, las mujeres coqueteaban más que los hombres al usar sustitutos de señales no verbales (como emoticones) y risas (como acrónimos como LOL) y describiéndose a sí mismas como físicamente atractivas.

La hipótesis 3 también fue parcialmente respaldada. Los hombres coqueteaban más que las mujeres en situaciones cara a cara enfatizando su estatus socioeconómico. Sin embargo, contrariamente a las expectativas, los hombres no eran más propensos a iniciar contacto fuera de línea. En línea, sin embargo, los hombres eran más propensos que las mujeres a iniciar contacto (iniciando la conversación).

Por tanto, podemos concluir que a pesar de las afirmaciones de algunos investigadores de que Internet es más una reunión de mentes que de cuerpos, este estudio encontró alguna evidencia de que el cuerpo desempeña un papel importante en el coqueteo cibernético en las salas de chat. Los datos sugieren que las personas son más propensas a usar el cuerpo para coquetear fuera de línea. Sin embargo, dado que la mayoría de la muestra declaró que flirteaba más fuera de línea, se requirió un segundo análisis. En este segundo análisis, las personas que afirmaron coquetear más cara a cara se compararon con las personas que afirmaron coquetear más en línea, y con las personas que afirmaron coquetear en línea tanto como lo hicieron fuera de línea. Esto resaltó algunas diferencias significativas. Los resultados sugirieron que aquellos que coquetean más en línea pueden traducir el cuerpo a través de texto, usando, por ejemplo, cinética (en forma de acrónimos, como LOL), ocular (en forma de emoticones, como un guiño), y háptica (a través de descripciones en el texto). De hecho, la representación de las señales no verbales y la risa parece ser una forma popular para las personas para ciber-ligar. Este estudio respalda de alguna manera los argumentos teóricos previos de que el cuerpo puede traducirse con éxito en línea. Sin embargo, es posible que cuanto mejor se manejan en Internet, más capaces de hacerlo.

En general, los hombres y las mujeres coqueteaban en formas distintivamente definidas por el género, tanto en encuentros cara a cara como en salas de chat. Aunque los pequeños tamaños de efecto sugieren que debemos tratar estos resultados con precaución, como se predijo, las mujeres eran más propensas que los hombres a coquetear en línea y fuera de línea empleando señales no verbales, riéndose y enfatizando el atractivo físico.

El comportamiento no verbal en entornos virtuales (Parte I). Club del Lenguaje No Verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del estudio “Cyber-Flirting: An Examination of Men’s and Women’s Flirting Behaviour Both Offline and on the Internet” de Mónica Whitty, estudio en donde se explican las formas de comunicación online y las diferencias y similitudes entre el comportamiento no verbal tradicional y el que se establece a través de Internet y Redes Sociales.

Dado el creciente número de relaciones que se inician en línea, ahora existe una necesidad adicional de comprender exactamente cómo estas relaciones comienzan. Algunas investigaciones han considerado cómo las relaciones románticas progresan en línea; por ejemplo, Whitty y Gavin sostuvieron que las relaciones a menudo no permanecen en línea, sino que tienden a progresar del chat al al teléfono o cara a cara. McKenna, Green y Gleason  concluyeron a partir de su investigación que la capacidad de autodescubrir más en un entorno anónimo fueron razones importantes por las que las relaciones en Internet se desarrollan rápidamente y suelen ser íntimas y cercanas. Sin embargo, aunque su investigación apoya en parte sus afirmaciones, estos investigadores no exploraron en detalle los tipos de conversaciones que tienen lugar en línea. Por ejemplo, ¿fueron algunas de estas conversaciones sobre la apariencia? Whitty ha argumentado que, aunque los cuerpos físicos no están presentes en línea, el cuerpo sigue siendo importante. Por ejemplo, una persona puede coquetear en línea al describir cómo se ve, siente y huele su cuerpo.

Dado el fuerte énfasis de los teóricos sobre la ausencia del cuerpo en línea y los argumentos para que la atracción en Internet sea el resultado de una “reunión de mentes”, uno de los objetivos de este estudio fue examinar si se ha pasado por alto el papel del cuerpo. Además, este estudio tuvo como objetivo explorar si los hombres y las mujeres coquetean en línea de maneras tradicionalmente definidas. Si bien se reconoce aquí que hay una gran variedad de comportamientos de flirteo que los científicos sociales deberían considerar, este estudio limitó su enfoque a lo siguiente: comportamientos no verbales, como sonreír, mirar y tocar; sustitutos de comportamientos no verbales, como emoticones (sonrisas, guiños), acrónimos (LOL – reír a carcajadas), descripciones de atractivo físico, descripciones de estado socioeconómico e inicio de contacto.

En ocasiones se ha argumentado que las discusiones sobre la ausencia del cuerpo en Internet son contraproducentes y los científicos sociales deben cambiar su enfoque a cómo se retrata el cuerpo en línea. Hasta hace poco se creía que el comportamiento de flirteo cara a cara consiste principalmente en señales no verbales, especialmente en las primeras etapas de las relaciones. El lenguaje corporal puede señalar la atracción sin la obviedad de la palabra hablada. Esta ambigüedad protege a las personas de cualquier humillación si la persona a la que señalan atracción no comparte sus sentimientos. Algunos códigos básicos que son importantes a considerar en el coqueteo incluyen cinética, miradas, apariencia física, olor, voz, aspectos proxémicos y hápticos… Si bien los individuos pueden ser hábiles para mostrar estas señales de flirteo en encuentros cara a cara, la pregunta es cómo se replican estas señales tradicionales sin conexión en línea, si es que lo hacen. Este documento ahora considera estos códigos básicos de flirteo con mayor detalle y especula sobre cuáles podrían ser los equivalentes en línea.

Las exhibiciones tradicionales de gestos cinéticos incluyen sacudir el cabello, lamerse los labios, sonreír, reír o reírse tontamente. Los movimientos oculares, incluyen dilatación de la pupila, miradas recatadas, miradas cortas, destellos de cejas a menudo acompañados de una sonrisa y contacto visual. Las formas olfativas de flirteo se ejemplifican por el uso de perfume y para después del afeitado. El lenguaje coqueto es típicamente un discurso más animado con una cantidad moderada de risa, menos silencios y pausas y mayor calidez e interés. Proxémica es la cantidad de distancia personal mantenida entre individuos. Las personas que se inclinan una hacia la otra y que están en el mismo ángulo corporal son percibidas como más coquetas que las que se alejan unas de otras. La háptica, o el uso del tacto, es una forma común de comunicación, particularmente en el comportamiento de flirteo. Otro signo de comportamiento seductor es el uso del ajuste innecesario de la ropa.

Para que el coqueteo ocurra en el ciberespacio, el cuerpo debe representarse a través del texto. Por ejemplo, en lugar de esforzarse por verse bien, como se haría tradicionalmente en una cita fuera de línea, las personas pueden crear una primera impresión al describir a través del texto qué tan atractivas son. Sin embargo, a diferencia de las interacciones tradicionales, esto no se limita a la apariencia del cuerpo real. Como se argumentó en documentos anteriores, el ciberespacio permite a una persona crear un cuerpo nuevo y atractivo a través del texto. De hecho, podemos idear un ser completamente nuevo y atractivo; uno que tiene un buen trabajo, gana enormes sumas de dinero y es bien educado. Incluso si las fotos se intercambian en línea, estas no son fotos necesariamente de la persona real, o alternativamente, las personas pueden seleccionar cuidadosamente imágenes de sí mismos que salen especialmente bien (posiblemente seleccionando sus mejores fotos, o incluso sus fotos siendo mucho más jóvenes).

Las miradas y movimientos de las cejas no se replican tan fácilmente en línea. Sin embargo, hay algunas alternativas a estos gestos no verbales. Por ejemplo, los emoticones, que son dibujos hechos a partir de símbolos de puntuación, podrían ser una alternativa útil. Expresiones faciales como caras sonrientes, guiños y besos como un sustituto del lenguaje corporal. Además, en lugar de utilizar risas audibles, las personas pueden usar acrónimos, como LOL (“lot of laughts”, es decir, reír a carcajadas o muchas risas). Otro dispositivo que se puede agregar al repertorio de comportamientos de flirteo en línea es el uso de nicks seductores. Aunque el contacto físico no es posible en línea, puede describirse cómo se siente y cómo se puede imaginar.

Algunos comportamientos de flirteo fuera de línea son aún menos fáciles de traducir en línea. Por ejemplo, es difícil encontrar sustitutos de la proxémica. Los participantes en línea no saben cómo huele la persona con la que están hablando, y las sutilezas de la voz, como el tono y el timbre, no son evidentes en línea. Las pausas en la conversación pueden atribuirse a una mala conexión a Internet o malas habilidades de escritura en lugar de una falta de interés. Las personas tampoco pueden indicar atracción en línea inclinándose más cerca de la otra persona o reflejando sus movimientos corporales.

Además de considerar cómo se representa el cuerpo en un comportamiento coqueto en línea, este estudio examinó si las diferencias de género características del coqueteo sin conexión eran evidentes en el coqueteo en línea. Los psicólogos evolutivos sugieren que las mujeres aportan información de sus cuerpos físicos, lo que debería indicar una buena salud, juventud y fertilidad. Por el contrario, algunas de las características deseables importantes para los hombres incluyen el dominio físico y la capacidad de producir recursos (por ejemplo, estatus social, ambición y altos ingresos). De hecho, la investigación ha encontrado evidencia para respaldar estos supuestos. Los hombres califican el atractivo físico como una cualidad importante en una pareja más que las mujeres, y las mujeres otorgan calificaciones más altas a los rasgos que reflejan dominio y estatus social.

Si los hombres y las mujeres le dan más importancia a algunas cualidades atractivas que a otras, a su vez esperaríamos que los hombres y las mujeres coqueteasen de diferentes maneras para acentuar las características deseadas. La investigación ha observado a las mujeres en lugares como bares de solteros. Se identificaron 52 muestras no verbales diferentes por parte de las mujeres, señales de coqueteo que servían para atraer y provocar el acercamiento de los hombres. Estos incluían gestos tales como patrones faciales y de la cabeza, sonreír, reír, tocar, inclinarse y arreglarse discretamente. A diferencia de las mujeres, los hombres eran más propensos a coquetear mediante el estado de señalización y el dominio, que a menudo se consigue gastando dinero, exagerando sus ingresos, vistiendo ropas costosas, alardeando de su inteligencia superior y exagerando su nivel de popularidad sexual.

Estas diferencias de género no se limitan simplemente a los encuentros cara a cara. Una investigación realizada en la década de 1970 descubrió que las mujeres en los anuncios personales eran más propensas a ofrecer atractivo y buscar seguridad financiera, mientras que los hombres eran más propensos a ofrecer seguridad financiera y buscar el atractivo. El atractivo físico era la calidad de mayor rango deseada por los hombres, y de hecho aparecía más del doble de frecuencia en los avisos de los hombres que en las mujeres. Las mujeres, por el contrario, tenían más probabilidades de esperar a un hombre comprensivo, emocionalmente sano y financieramente estable.

Algunos teóricos han sugerido que el Ciberespacio es un lugar donde las personas se liberan para ser quienes quieran. El ciberespacio es posiblemente un lugar donde los individuos pueden trascender los roles de género cuando se trata de un comportamiento coqueto. Sin embargo, algunas investigaciones sugieren que las tendencias de las relaciones fuera de línea se replican en línea. Por ejemplo, se ha encontrado que en las salas de chat los hombres mienten o exageran más detalles sobre su educación, ocupación e ingresos que las mujeres.

Scharlott y Christ en 1995 hicieron la primera investigación sobre las diferencias de género y la atracción en un sitio de citas en línea. Estos investigadores encuestaron a personas utilizando un sitio de citas por Internet llamado Matchmaker. En ese momento, las fotos y los videos no eran una característica del servicio, sin embargo, los participantes pudieron calificar su atractivo en una escala de apariencia ‘muy buena’ a ‘inferior a la media’. Estas personas también incluyeron otros detalles sobre ellos mismos, incluidos los ingresos. Scharlott y Christ  encontraron que “muchos usuarios heterosexuales de Matchmaker se ajustan en gran medida a los roles específicos de género tradicionalmente atribuidos a hombres y mujeres”. En su estudio, los hombres eran más propensos a iniciar contacto y las mujeres tenían más probabilidades de asumir un rol pasivo. Además, las mujeres que calificaron su apariencia como superior a la media o muy buena recibieron más mensajes de los hombres que las mujeres que se calificaron a sí mismas como promedio. Curiosamente, lo mismo no ocurrió para los hombres.

Para los propósitos de este estudio, los investigadores eligieron las salas de chat, ya que el texto era el modo primario de comunicación en estos espacios al momento del estudio; a diferencia, por ejemplo, de los sitios de citas en línea que generalmente muestran fotografías. Basándose en la investigación descrita en el artículo que resumimos, se generaron las siguientes hipótesis:

Hl: El cuerpo (o la descripción del mismo) se usa para coquetear con la misma frecuencia en salas de chat que en situaciones cara a cara.

H2: Las mujeres coquetearán tanto en salas de chat como en situaciones cara a cara con más frecuencia que los hombres al emplear señales no verbales (o sustitutos en línea para estas señales).

H3: Los hombres coquetearán tanto en las salas de chat como en las situaciones cara a cara con más frecuencia que las mujeres al describir su estado socioeconómico y al iniciar el contacto.

Los resultados de las hipótesis, así como el método de investigación empleado, será explicado en el siguiente artículo.

¿Cómo influyen las experiencias amorosas en la percepción del amor sobre otros?

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos la investigación “The effects of experience and infatuation on the perception of love” de Maya Aloni y Frank J. Bernieri, en la que demuestran si aquellos sujetos enamorados o que visualizan frecuentemente obras románticas son capaces de detectar señales románticas con más facilidad que otros sujetos.

¿Las personas que leen novelas románticas, ven películas de amor, y tienen largas relaciones de amor, tienen una agudeza perceptual especial para el amor?  ¿Las personas enamoradas son más capaces de detectar señales de amor que los demás? Generalmente, uno de los determinantes importantes de la precisión con que las personas emiten juicios es su experiencia y conocimiento con el tema dado, y con qué frecuencia tienden a pensar sobre el tema. En estas percepciones el comportamiento no verbal tiene un papel fundamental. Se ha encontrado que la relación de pareja se manifiesta en aspectos tales como afecto positivo, atención mutua, y coordinación temporal de movimientos posturales y proximidad.

El presente artículo hipotetiza que la experiencia con las relaciones románticas y el nivel de enamoramiento de los perceptores aumentaría la precisión con la que juzgarían el amor dentro de una muestra de parejas que participan en una conversación neutral. Se examinan las diferencias individuales en la precisión del juicio de amor mediante la evaluación de un número de moderadores perceptores hipotéticos: (a) qué tan obsesivamente pensaban en el amor, (b) cuánto estaban enamorados en el momento del estudio, (c) cuánto consumió medios relacionados con el amor, y (d) la cantidad de experiencia que tenían con el amor (por ejemplo, la duración de la relación más larga).

Participaron 163 estudiantes de psicología de entre 18 a 50 años. Los participantes informaron de la duración de su relación de mayor duración y si estaban en una relación en el momento del estudio. Se les pidió a los participantes que indicaran en una escala de 10 puntos hasta qué punto disfrutaban: (a) leer novelas románticas y / o libros de relaciones, (b) ver programas de citas en televisión, y (c) ver películas románticas. Los tres ítems estaban altamente correlacionados y se combinaron en una variable de “consumo de medios de amor”. Los participantes también completaron: (a) Escala de amor de Sternberg de 45 ítems, (b) Escala de amor apasionado de Hatfield y Sprecher (1986) y (c) un autoinforme del porcentaje de tiempo que pasaron pensando en el amor ( es decir, “en promedio, ¿qué porcentaje de su tiempo (0-100%) gasta pensando en un ser querido, en estar enamorado o sobre el concepto de amor?”).

Las dos escalas de amor y los pensamientos obsesivos estaban altamente correlacionados y sugerían la formación de una variable compuesta, que denominan Estado de amor actual. Las medidas de la experiencia del amor (consumo de medios y duración de la experiencia previa) constituyeron construcciones diferentes.

Las parejas involucradas de forma romántica seleccionadas al azar de una investigación longitudinal de las relaciones románticas sirvieron como objetivos. Los objetivos completaron una serie de cuestionarios, incluida la escala de amor de Sternberg (1986), que sirvió como criterio de precisión. Se grabó con cada pareja un vídeo en donde se tomó la primera interacción de cinco interacciones de 10 minutos grabadas en video durante un período de 2 semanas. Esta primera interacción fue diseñada como una sesión de “calentamiento” neutral para ayudar a las parejas a aclimatarse al procedimiento de grabación de video. A las parejas se les pidió que discutieran sobre las diversas actividades que les gustaba hacer juntas. Las parejas se sentaron en sillas acolchadas con los apoyabrazos colocados unos pocos centímetros de distancia, y se grabaron en video durante 10 minutos. Los segmentos de corte fino (cada 50 s de longitud) de cada una de las 45 parejas se extrajeron del primer, quinto y décimo minuto de las discusiones. Los primeros 20 s de cada uno de estos se colocaron en sucesión para generar un clip de 60 s que mostró 20 s desde el principio, el medio y el final de la interacción grabada. Los participantes vieron y calificaron solo a 25 de las 45 parejas para acortar la tarea del juicio por video para reducir la fatiga. Dos “cintas de estímulo” fueron construidas. Cinco de las 25 parejas aparecieron en ambas cintas.

A los participantes se les leyó lo siguiente: “Estás a punto de ver un video de 25 minutos que muestra 25 clips de parejas involucradas sentimentalmente. Se ve a estas parejas sosteniendo tarjetas que discuten varias actividades mutuas (como ir a una obra de teatro, ir a un restaurante, lavar los platos juntos, etc.).” Se les pide que juzgue cuánto creen que el hombre en el clip ama a la mujer, y cuánto creen que la mujer en el clip ama al hombre. Luego juzgaron por separado el amor del hombre por su pareja romántica, y el amor de la mujer por su pareja romántica en una escala de 1 a 9. Al finalizar la tarea de juicio, todos los participantes informaron cuán seguros estaban en sus juicios de amor.

Los resultados fueron los siguientes. La confianza de los jueces en la precisión que creyeron haber logrado en esta tarea de juicio de amor se correlacionó positivamente con la duración de su relación más larga, la cantidad de medios de amor que disfrutaron y el estado de amor actual.  En cuanto a la exactitud y precisión, los resultados muestran que el juicio del participante solo se asoció al azar con el criterio de amor objetivo, es decir, los coeficientes de precisión individuales variaron lo suficiente como para mostrar enormes diferencias individuales en el rendimiento. Esta amplia gama de puntuaciones facilitó determinar si esta variación de precisión podría ser explicada por la propia experiencia de amor del observador y el estado actual de amor. Sin embargo, en todos los participantes, el coeficiente de precisión promedio fue imperceptiblemente bajo, lo que significa que (a diferencia de la hipótesis inicial) los sujetos que estaban enamorados y obsesionados con el amor (como estado de amor actual) fueron menos precisos al juzgar el amor. Este efecto fue significativo dentro de la muestra de jueces hombres pero no alcanzó significación dentro de las mujeres. Además, la precisión del juicio de amor no mostró relación con la duración de la relación más larga o el consumo de medios amorosos.

Por tanto, a pesar del hecho de que la confianza en la precisión de su juicio aumentaba si pensaban mucho sobre el amor, estaban enamorados y habían experimentado relaciones amorosas más largas, los resultados muestran que su precisión real no era mejor. Esto sugiere que las personas enamoradas pueden ser menos precisas al percibir el amor manifestado a su alrededor. Una posibilidad que podría explicar estos hallazgos es simplemente que los esquemas de amor activados en nuestros participantes eran demasiado idiosincrásicos y subjetivos para la tarea de juicio que empleó la escala de amor de Sternberg como criterio de juicio. En otras palabras, el “amor” que estaban buscando no era el mismo “amor” que este estudio consideraba verdadero (es decir, el puntaje en la escala de amor empleada). Es en este sentido que estar enamorado puede impedir que uno vea con precisión el amor que nos rodea; al menos como se definió en la investigación. Puede ser que los participantes en el amor estuvieran más en sintonía y percibieran con precisión su propia construcción idiosincrásica implícita de amor mejor que cualquiera de los otros jueces.

Otra razón por la cual la precisión global pudo haber sido tan baja tiene que ver con el contexto dentro del cual los objetivos fueron grabados en video. Las parejas objetivo fueron vistas teniendo una agradable discusión neutral. Es posible que el comportamiento de las parejas en conflicto sea más diagnóstico del éxito de la pareja que su comportamiento en interacciones neutrales o agradables. La hipótesis sería entonces que la precisión del juicio de amor será significativamente mayor cuando los observadores evalúen parejas en situaciones de conflicto.

Ante estos resultados también se debería de tener en cuenta el rango de edad tan amplio de los participantes. Los participantes mayores han tenido más tiempo para experimentar el amor y desarrollar un esquema de amor enriquecido. Sin embargo, los objetivos en el video no eran sus pares, y eran mucho más jóvenes. Por lo tanto, no está claro si la edad en sí misma aumentaría o disminuiría la precisión en este contexto.

Se concluye entonces que estar enamorado hace que nos sintamos más seguros al evaluarlo en los demás, pero ese aumento en la confianza puede no corresponder a un aumento en la precisión. El amor que vemos es el amor que conocemos. Si el amor que conocemos no es el amor que otros conocen, o no es el amor que el otro conoce, entonces nuestra precisión se verá comprometida.

 

La relación entre el comportamiento no verbal y olor corporal, y la perecepción atractiva. Club Lenguaje No Verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “Body Odor Quality Predicts Behavioral Attractiveness in Humans”, de los autores S. Craig Roberts, Alexandra Kralevich, Camille Ferdenzi, Tamsin K. Saxton, Benedict C. Jones, Lisa M. DeBruine, Anthony C. Little, y Jan Havlicek, que analizan si  la comunicación no verbal y los rasgos físicos y sensoriales (como el olor corporal) influyen en el concepto de atractividad , y si son factores correlacionados.

Se está haciendo un esfuerzo creciente para comprender cómo los diferentes rasgos físicos atractivos pueden variar dentro de los individuos, en parte porque esto podría indicar un índice subyacente de calidad genética. En humanos, la atención se ha centrado en los marcadores potenciales de calidad a través de rasgos físicos, que se asocian con juicios de mayor atractivo y preferencias de compañeros. Los juicios sobre el atractivo facial han recibido la atención más intensa junto con otros atributos relacionados con las medidas de dimensiones corporales, como el índice de masa corporal. Algunos otros rasgos no físicos también se consideran indicadores potenciales de calidad, como puede ser la voz o el olor corporal.

Más recientemente, los enfoques evolutivos del atractivo humano han comenzado a enfocarse también en cómo se forman los juicios cuando los participantes ven estímulos que incorporan movimiento. Es decir, los investigadores están investigando el atractivo usando juicios basados ​​en las llamadas imágenes dinámicas, incluyendo grabaciones de vídeo y clips formados por movimiento. En contraste con las imágenes estáticas (por ejemplo fotografías), los estímulos dinámicos contienen información que se revela por el movimiento e incluye gestos y otras conductas no verbales. Sin embargo, la medida en que tales señales pueden contener información confiable sobre la calidad individual, en la forma en que parecen hacerlo los rasgos físicos, sigue siendo un tanto controvertida debido a que pueden ser mucho menos fiables, ya que pueden ser temporalmente variables, dependientes del contexto, influenciadas culturalmente, susceptibles de manipulación, etc. Aún así, debe de tenerse en cuenta, pues existen algunas evidencias que sugieren que tales señales influyen de manera confiable en la percepción y juicios de otros. Por ejemplo, en un estudio observacional, la frecuencia de varios patrones de comportamiento específicos exhibidos por hombres en un bar predijo su posterior éxito en el establecimiento de relaciones conversacionales con mujeres.

En el estudio que presentamos, se realiza una investigación que busca las intercorrelaciones existentes entre las señales dinámicas atractivas y los rasgos del indicador putativo: olor axilar, índice de masa corporal, y relación 2D:4D (se trata de la relación entre la longitud del 2º y 4º dedo).

Para esta investigación realizaron fotos y vídeos a 20 jóvenes participantes, recolectaron muestras de su olor corporal y midieron los rasgos más relevantes. Posteriormente pidieron a un grupo de 10 mujeres que evaluaran que juzgaran las fotos, los vídeos y los olores. A raíz del tipo de investigación realizada (y del procedimiento que leerán a continuación), conviene señalar que los autores afirman que además de existir un consentimiento firmado por parte de todos los participantes, la investigación fue aprobada por el Comité de ética de la investigación de la Universidad de Liverpool.

Para la toma de muestras de olor de los jóvenes, se recogieron muestras de olor axilar a través de almohadillas de lana de algodón, que se pegaron con esparadrapo debajo de ambas axilas después de bañarse con jabón no perfumado, inmediatamente antes de que los hombres se acostaran, y se usaron en la cama por 8-10 h. Tras ello, los participantes colocaron las almohadillas en bolsas de plástico y las entregaron al laboratorio, donde se almacenaron hasta realizar las pruebas. Durante las 24 horas anteriores los participantes no fumaban ni bebían ni realizaban actividades intensas. Posteriormente se tomaron fotografías digitales en color de la cabeza y los hombros de todos los participantes masculinos en posición neutral desde una distancia de 2 m, en una habitación con iluminación fluorescente pero sin luz natural, para estandarizar las condiciones de iluminación Después de esto, se les pidió que grabasen un video de 1 minuto, que también capturara la cabeza y los hombros, en el que se les pidió que describieran sus vacaciones más recientes (los videos se editaron a 15 segundos y se silenciaron cuando se mostraron a las evaluadoras). También tomamos una fotocopia de las manos de cada hombre, con ambas manos extendidas en la placa de vidrio de la fotocopiadora. Además, se registraron las medidas de altura y peso de cada participante. A partir de estas medidas se calcularon los índices de masa corporal.

Las participantes femeninas calificaron el atractivo del olor axilar de todos los objetivos masculinos durante dos sesiones de clasificación en días consecutivos (10 por día), evitando así una posible sobrecarga sensorial resultante de la adaptación olfativa a los olores. Todos los días, después de evaluar los olores, las evaluadoras comentaban las fotos y luego los videos de los mismos hombres que acababan de oler. El orden de presentación de fotos y videos se mantuvo constante para evitar juicios fotográficos confusos con atributos de comportamiento observados en videos, y porque esto imita la secuencia lógica de la formación de impresiones. Sin embargo, el orden en el que se presentaron los objetivos individuales se aleatorizó dentro de cada prueba.

Para cada estímulo, las mujeres asignaron un puntaje para las siguientes preguntas: ” ¿Qué tan atractivo es este hombre? ” Usando una escala de calificación de 7 puntos (1 = no atractivo, 7 = muy atractivo) y ” ¿Qué tan probable es que considerarías tener una relación a largo plazo con este hombre? ” (1 = muy improbable, 7 = muy probable). Los dos contextos se usaron porque pueden cambiar las respuestas de manera sutil pero estadísticamente detectable.

Analizando los resultados se comprobó lo siguiente: Los juicios de atractivo se correlacionaron con los juicios de un compañero a largo plazo para todas las medidas.

La correlación más interesante fue la existente entre la evaluación del vídeo y la evaluación del olor corporal, siendo esta correlación especialmente fuerte (hay que recordar que el vídeo, sin sonido, sirve como muestra y evaluación del comportamiento no verbal). Sin embargo, la relación 2D:4D no obtuvo correlación con el atractivo evaluado en los vídeos. También encontramos correlaciones significativas entre el atractivo de la foto y el video, y una tendencia no significativa hacia una correlación entre el atractivo calificado con foto / video y el IMC. Además, las clasificaciones de olor corporal se correlacionaron negativamente con 2D: 4D, aunque esto fue significativo solo para la mano derecha. Como era de esperar, la mano izquierda y la derecha 2D: 4D se correlacionaron positivamente.

Por tanto, entre todos estos resultados, cabe destacar la existencia de correlaciones significativas entre las señales de comportamiento, independientemente de la información visual disponible en las fotografías, y el IMC, y la existencia de correlaciones entre el atractivo evaluado en los vídeos (es decir, que tienden a mostrar un comportamiento no verbal relativamente más atractivo), y el olor corporal tanto en el contexto general como en el de los atractivos a largo plazo. Para poder profundizar en este tema, especialmente en lo que se entiende por comportamiento no verbal “atractivo”, próximamente se publicará información sobre estudios que indican que tipos de movimientos específicos influyen en esta percepción.

Hombres tatuados: los saludables chicos malos. Club Lenguaje no Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “Tattooed men: Healthy bad boys and good-looking competitors’”, de los autores Andrzej Galbarczyk de la Universidad Jagiellonian y Anna Ziomkiewicz de la Academia Polaca de Ciencias, que estudian los estereotipos sobre las personas tatuadas.

En otras ocasiones hemos hablado de estereotipos. De cómo nuestra primera impresión, equivocada o no, transmite un mensaje a los demás y supone el inicio de la interacción de una manera u otra. Lo creamos o no, no tratamos de la misma forma a una persona que nos parece atractiva de otra que nos es físicamente indiferente. Igual que si vamos de noche por la calle y nos topamos con alguien de aspecto peligroso no dudamos en cambiar de acera mientras que no seríamos tan drásticos con alguien que parezca inofensivo.

Uno de los elementos de nuestro aspecto físico que más debate ha causado a lo largo de estas décadas son los tatuajes. Distintos estudios han tratado de abordar la personalidad, las interacciones y los estereotipos sobre ellos, y es que suponen una particular forma de comunicación con los demás usando la propia piel como medio. Pero, ¿qué es lo que transmite esa conducta? ¿Nos parecen atractivos? ¿Modernos? ¿Peligrosos? ¿Atrevidos? ¿Nos sentiríamos seguros en manos de un médico tatuado? ¿En un juicio creeríamos el testimonio de alguien tatuado?

Para estudiar cómo percibimos este elemento se fotografiaron a nueve hombres de entre 19 y 35 años sin camisa, con el torso al descubierto, misma postura y sin sonrisa. Ninguno estaba tatuado, y un fotógrafo profesional añadió digitalmente un símbolo abstracto a su brazo derecho como tatuaje. Posteriormente se añadieron las fotos a una supuesta encuesta sobre el atractivo masculino y se pasó a 2369 mujeres heterosexuales y 215 hombres heterosexuales. Los participantes veían sólo una de las dos versiones de la fotografía de cada modelo al azar, asegurando que vieran como mínimo una de cada tipo, y se les pedía que evaluaran al modelo del 1 al 5 en cuanto a atractivo, salud, masculinidad, dominancia, agresividad, potencial para ser una buena pareja y potencial para ser un buen padre.

Las mujeres calificaron las versiones tatuadas de las imágenes como más sanas, pero no más o menos atractivas que las originales. A la inversa, los hombres clasificaron las versiones tatuadas de las imágenes como más atractivas, pero no más o menos sanas que las originales. Tanto hombres como mujeres calificaron imágenes de los modelos tatuados como más masculinos, más dominantes y más agresivos. Las mujeres, pero no los hombres, evaluaron a los hombres tatuados como peores parejas potenciales y  peores padres potenciales que los hombres no tatuados. Por tanto, los resultados confirman que la adición de tatuajes cambia la percepción de los demás sobre quiénes los llevan. También demuestran que los tatuajes no sólo influyen en la preferencia femenina, sino que pueden ser aún más importantes en la competencia entre hombres.

En conclusión, podemos afirmar que los tatuajes en los hombres se asocian con la masculinidad, pero principalmente con “el lado oscuro de la testosterona”: la violencia, la dominancia y la infidelidad.

El deseo en la mirada: la dilatación pupilar delata la excitación sexual. Club Lenguaje no Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “The Eyes Have It: Sex and Sexual Orientation Differences in Pupil Dilation Patterns’”, de los autores Gerulf Rieger y Ritch C. Savin-Williams, de la Universidad de Cornell (Nueva York), que estudian cómo se manifiesta la excitación sexual en la dilatación de las pupilas. 

Una imagen dice más que mil palabras y eso, inequívocamente se puede aplicar al lenguaje no verbal. Un gesto, una mirada, una postura… muchos pequeños detalles que pueden facilitar mucha información de forma inconsciente y que un observador entendido puede interpretar fácilmente. Muchas veces, incluso sin saber sobre lenguaje no verbal, instintivamente sabemos interpretar las señales de los demás por una cuestión puramente evolutiva, incluso sin entender la comunicación que se está dando entre nosotros a un nivel tan primario.

Ese es el caso de la interpretación de señales sexuales, que por lo general, y si uno no es muy torpe en ese campo, puede captar incluso sin que nos hayan enseñado a hacerlo. Una de las señales más comunes en el flirteo es la mirada, como ya hemos visto en otras ocasiones. Sin embargo, la ciencia ha dado un paso más allá y han cuantificado y clasificado la atracción sexual e incluso la propia orientación en función de nuestros ojos. 

La dilatación de la pupila a los estímulos indica la activación del sistema nervioso autónomo. Este sistema está asociado con muchos procesos automáticos como la transpiración, la digestión, la presión arterial y la frecuencia cardíaca. Por esta razón, la dilatación pupilar se ha utilizado como indicador de respuestas automáticas y que no están bajo el control consciente de las personas. Por lo tanto, es poco probable que las personas puedan suprimir la dilatación de sus pupilas a los estímulos a los que se sienten sexualmente atraídos. Lo cual implica que los patrones de dilatación de la pupila podrían reflejar, con alta sensibilidad, la atención automática relacionada con la atracción sexual y la orientación sexual.

Para probar esta hipótesis se contó con un total de 165 hombres y 160 mujeres jóvenes, principalmente caucásicos, que variaban su sexualidad entre “completamente heterosexual” a “completamente homosexual” pasando por los rangos intermedios de flexibilidad y bisexualidad según la escala Kinsey. Los participantes debían ver diversos vídeos de 30 segundos cada uno, en los que iba apareciendo una persona masturbándose mientras se les rastreaba la mirada con un detector infrarrojo que medía la dilatación y constricción pupilar.  En total se veían 12 escenas de hombres y 12 de mujeres. Los vídeos habían sido evaluados en un estudio piloto, seleccionándose los que fueron evaluados como los más atractivos. Además se visualizaban vídeos de la naturaleza de 1 minuto como estímulo neutro entre unos y otros. 

Los datos demostraron para los hombres que efectivamente las pupilas reaccionaban según su orientación sexual, dilatándose para las mujeres en heterosexuales, para hombres en homosexuales y en ambos casos para bisexuales. En cambio, las mujeres mostraron un patrón distinto: las mujeres heterosexuales reaccionaban también a otras mujeres. Quizás, teorizan los autores, como respuesta evolutiva a la cópula forzada para evitar lesiones. 

En definitiva, la dilatación pupilar es un indicador significativo de la orientación sexual y de la atracción. Lo cual implica que una simple mirada puede bastar para que el lenguaje corporal de la persona que tenemos delante delate si se siente atraída por nosotros. La desventaja es que nuestros ojos serán igual de elocuentes si nuestro interlocutor sabe prestar atención a los detalles. 

Lenguaje no verbal de la infidelidad ajena. Club Lenguaje no Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “Thin slices of infidelity: Determining whether observers can pick out cheaters from a video clip interaction and what tips them off”, de los autores Nathaniel M. Lambert, Seth Mulder y Frank Fincham, de la Universidad de Brigham, que estudian cómo los observadores externos pueden captar señales de infidelidad observando a una pareja interactuar unos minutos.

Nuestras primeras impresiones acerca de los demás son una mezcla de ideas preconcebidas y estereotipos junto con lo que la mayoría de la gente llama “instinto” o “sexto sentido”, que no es más que nuestra capacidad para interpretar el lenguaje no verbal de otras personas. Si bien es cierto que esa capacidad, sin ningún tipo de entrenamiento, no nos sirve precisamente para detectar mentiras, ¿seríamos capaces de detectar las mentiras cuando la cosa no va con nosotros?

Este estudio plantea la hipótesis de que, al igual que pedimos a un jurado que pueda evaluar a un desconocido basándose en apenas unos minutos oyéndole hablar, todos somos capaces de interpretar, aunque sea de forma inconsciente, el lenguaje no verbal de los demás y captar ciertas señales sobre sus relaciones y sentimientos. Concretamente, creen que unos completos desconocidos pueden detectar la infidelidad después de ver a parejas de novios interactuando durante no más de 3 a 5 minutos.

Los investigadores realizaron dos experimentos diferentes. La primera incluyó a 51 estudiantes universitarios (16 hombres y 35 mujeres de 18 a 23 años) que participaron junto con sus parejas románticas. Los estudiantes completaron cuestionarios antes del experimento para evaluar su “infidelidad emocional y física”, mientras que sus respectivas parejas no completaron cuestionario alguno. Luego las parejas fueron grabadas en vídeo completando una tarea de dibujo donde uno de los miembros de la pareja estaba con los ojos vendados y el otro daba instrucciones sobre qué dibujar. Más tarde, seis observadores objetivos y entrenados observaron las cintas de vídeo y respondieron a la siguientes preguntas:

  1. ¿Cómo de probable es que esta persona haya mostrado interés en otra persona distinta de su pareja?
  2.  ¿Cómo de probable es que esta persona coqueteara con alguien que no sea su pareja?
  3.  ¿Cómo de probable es que esta persona haya tenido relaciones sexuales con alguien que no sea su pareja?
  4.  ¿Cómo de comprometido está el participante en su relación?
  5.  ¿Cómo de fiable has percibido que es esa persona?

Se llevó a cabo un segundo experimento con 43 estudiantes (21 varones y 22 mujeres, con edades comprendidas entre 18 y 33 años) que participaron con sus respectivas parejas. Esta vez, ambos miembros de la pareja completaron los cuestionarios y los investigadores anotaron “puntuaciones promedio de infidelidad” para cada participante en base a sus respuestas a si habían sido infieles y cómo de lejos habían ido en esa infidelidad. Los participantes completaron la misma tarea de dibujo que los participantes en el primer experimento. Posteriormente, cinco observadores entrenados vieron los vídeos y calificaron a los participantes como en el primer experimento, basándose en las mismas preguntas.

En los resultados podemos comprobar que se podía detectar la infidelidad con observar la interacción de la pareja durante una sencilla tarea en apenas unos minutos. El porcentaje de acierto en ambos experimentos fue por encima del azar. Además, no se encontró diferencia entre ambos sexos en contra del mito de que la conducta infiel es más común en hombres.

En definitiva, los resultados son interesantes y debería ahondarse en qué tipo de pistas visuales llevaban a los observadores a discriminar la conducta de unos y otros. ¿Quizás nos es más fácil detectar las mentiras cuando no nos las dicen a nosotros?

La importancia del contexto durante el flirteo. Club del Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “Is This Seat Taken? The Importance of Context During the İnitiation of Romantic Communication”, de los autores Kerry Anne McBain, Lena Hewitt, Teagan Maher, Melinda Sercombe, Shannon Sypher y Grace Tirendi, de la Universidad James Cook (Australia), que investiga sobre la relación entre el flirteo y el contexto en el que tiene lugar.

“¿Qué tal? ¿Puedo invitarte a una copa?” A veces el flirteo es obvio y otras veces es sutil. Cuando alguien coquetea está comunicando a la otra persona señales de atracción y por lo general son estrategias indirectas, de manera que se pueda sortear un rechazo directo si la otra persona no corresponde el deseo. Sin embargo, no solo podemos encontrar distintas formas de flirteo sino que también podemos mostrar propensión a hacerlo en diferentes sitios según nuestro estilo y nuestro sexo.

Sabemos que existen cinco estilos de flirteo: el tradicional, el cortés, el sincero, el físico y el juguetón. El estilo tradicional, a grandes rasgos, cumple las expectativas de género convencionales para cada sexo y se espera que sea el hombre quien haga el primer movimiento; siendo además propio de gente introvertida. El estilo cortés es más cauteloso; quiénes usan este estilo dirigen su coqueteo a menos posibles parejas, utilizan una comunicación no sexual (evitando ser abiertamente sexuales o inapropiados) y prefieren una conexión emocional y segura; por ello son personas que se toman su tiempo para conocer a la otra persona y su coqueteo es sutil e incluso imperceptible en ocasiones.

Para el estilo sincero desarrollar una conexión emocional y un interés sincero es la clave central para iniciar el coqueteo. Aquellos a los que se les atribuye este estilo son más propensos a acercarse a una pareja potencial, consideran los flirteos como un halago y creen que continuamente están coqueteando con ellos. Este estilo se asocia con el desarrollo de conexiones emocionales fuertes, alta química sexual y relaciones significativas y duraderas. No es propio de ellos coquetear para una sola noche. El estilo físico es el más competente expresando sus deseos físicamente y se siente cómodo con ello. Buscan una conexión emocional y una forma juguetona de iniciar el coqueteo. Estas personas tienen poca dificultad en hacer saber su interés a la otra persona y están ansiosos por participar en conversaciones personales y privadas. Por último, el estilo juguetón es visto como divertido y no va necesariamente vinculado al desarrollo de una relación romántica. Para las personas que tienen este estilo el objetivo es divertirse, no están interesados en relaciones profundas y no están particularmente preocupados por ser malinterpretados por los demás.

También se ha estudiado que el contexto puede ser importante a la hora de flirtear, aunque menos ampliamente. Es por ello que es el objetivo de este estudio adentrarse en la relevancia del ambiente y para ello se analizó el estilo de flirteo junto al coqueteo en diversos contextos: bar, contexto educativo, supermercado, gimnasio, oficina, transporte público, fiesta y citas rápidas.

Para esta investigación se utilizaron a 697 personas (206 hombres y 491 mujeres) con edades entre 18 y 73 años, de los cuales el 43,5% estaban solteros, el 34% en una relación y el 22,5% casados. Además, el 52% eran estudiantes universitarios y el 48% población general. La participación se llevó a cabo de manera online y tomaba unos 20 minutos aproximadamente. Además de los datos demográficos, debían rellenar dos cuestionarios: el Inventario de Estilos de Flirteo (FSI) y el Cuestionario de Comportamientos de Flirteo en Contexto (FBCQ).

Encontramos que cuando se pedía a los participantes que eligieran qué estilo de flirteo encajaba más con ellos, el 40% eligió el físico, el 43% el sincero, un 7% el juguetón, otro 7% el tradicional y el 3% restante el cortés. Para cada uno de estos estilos encontramos lo siguiente:

  • Estilo tradicional: Como decíamos al principio, son introvertidos y no están abiertos a nuevas experiencias ni se sienten cómodos en un papel social. Son más propensos a encontrarse en clubs que en bares, porque no consideran que en un bar pueda surgir una relación comprometida. Las mujeres de este estilo carecen de confianza, tienen dificultades para identificar el potencial de una relación y les cuesta desarrollar una conexión emocional dado que les resulta complicado tener conversaciones privadas y personales incluso estando interesadas en la persona. Por otro lado, los hombres son más propensos a conocer a la persona antes de acercarse de forma romántica. Cuando flirtean en una fiesta, un bar, el trabajo o un ambiente educativo es poco probable que usen el lenguaje corporal para señalar interés; y es muy poco probable verles flirteando en lugares como un supermercado.
  • Estilo físico: Son confiados, extrovertidos y abiertos a nuevas experiencias. Es gente que se siente cómoda flirteando en fiestas, bares, entorno educativo, en el gimnasio, en el supermercado o en citas rápidas. En cuanto al género, los hombres además eran más propensos a flirtear también en el transporte público que las mujeres.
  • Estilo juguetón: Este estilo busca subir el autoestima de quienes lo tienen. Son personas extrovertidas, despreocupadas con los demás y no muy educados ni cautelosos en sus acercamientos para coquetear. Los resultados muestran que pueden flirtear en cualquier ambiente indiscriminadamente pero evitarán situaciones diseñadas para mostrar un interés sincero. En cuanto a género, los hombres se mostraron más propensos que las mujeres a adoptar este enfoque lúdico en el ambiente de trabajo, en un entorno educativo, en el transporte público y en el supermercado.
  • Estilo sincero: Es un estilo extrovertido y más común en mujeres y se relaciona bien con personas de estilo educado o físico, aunque no con el juguetón y el tradicional. Son personas cautelosas pero sin problema para interrelacionarse en cualquier contexto. En una fiesta, ellos preferirían ser presentados (al igual que en el estilo tradicional) pero harían uso del lenguaje corporal (como el estilo físico) para demostrar interés a su interlocutor. El uso de lenguaje físico también sería común en contextos como el gimnasio. Sin embargo, analizando por sexos, los hombres utilizan generalmente este estilo en el supermercado o en el transporte público más que las mujeres.
  • Estilo cortés: Son siempre cautelosos en todos los entornos y por lo general prefieren entablar conversación con alguien en lugar de usar el lenguaje corporal para demostrar interés. Sin embargo, harán uso del lenguaje corporal (estilo físico) cuando flirtean en un entorno educativo. No se encontraron diferencias de género en el uso de este estilo para ninguno de los entornos evaluados.

En general, los datos del estudio son interesantes pero deben tenerse en cuenta las limitaciones de la muestra: el 80% eran menores de 25 años y la mayoría de ellos solteros, imposibilitando así la generalización. Además de que no todos los estilos estaban en la misma proporción. Sería relevante replicar los resultados subsanando esos puntos para poder generalizar las conclusiones.

Evaluación de la personalidad usando el olor corporal. Club del Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “Assessing Personality Using Body Odor: Differences Between Children and Adults”, de la autora Agnieszka Sorokowska, de la Universidad de Breslavia (Polonia), que analiza si los rasgos de personalidad podrían ser reconocidos usando señales olfativas en las interacciones hombre-mujer y niños-adultos.

El olor corporal es una variable importante en las interacciones sociales y, sin embargo, ha sido obviada y subestimada aunque los estudios traten de demostrar su papel. Varios autores defienden que podría estar relacionado con la elección de pareja sexual, del apego entre madres y bebés, indicar la fertilidad femenina o permitir la identificación personal. Pero, además, los últimos estudios creen que podría darnos información sobre la personalidad.

Muchos estudios sugieren que el funcionamiento psicofisiológico de los individuos se refleja en los niveles de diversas sustancias químicas en la piel, la saliva, la orina y las secreciones genitales, contribuyendo al olor corporal natural. Y, más concretamente, podrían verse afectados por la extroversión, la dominancia y el neuroticismo.

Para comprobar esta hipótesis se realizaron dos estudios: uno con niños y otro con adultos. La muestra estuvo compuesta por 75 niños (35 niñas y 40 niños) con una edad media de 8 años, y 75 adultos (41 mujeres y 34 hombres) con una edad media de 20 años. Ambos grupos tuvieron que clasificar los rasgos de personalidad de 50 desconocidos (24 mujeres y 26 hombres de entre 18 y 30 años), basándose en su olor corporal, por lo que además fue requisito no tener problemas olfativos.

Se utilizó olor corporal de adultos en ambos casos debido a que las glándulas encargadas de la producción de feromonas no están activas hasta la pubertad. Para recoger la muestra de olor, se facilitó a los donantes almohadillas de algodón, cinta hipoalergénica quirúrgica, jabón sin perfume, un frasco de vidrio estéril y una nueva camiseta. Los donantes debían lavarse la mañana de la toma de la muestra con el jabón, ponerse las almohadillas en las axilas con la cinta quirúrgica, usar la camiseta suministrada y llevarlo todo durante 12 horas. Además, debían abstenerse de usar cosméticos perfumados (como desodorantes, perfume o jabón), comer alimentos picantes (ajo, cebolla, etc.) y beber alcohol o fumar desde el día de antes. Después de 12 horas, los participantes dejaban las toallitas en el frasco y las devolvían a los experimentadores.

Después, tanto donantes del olor como los participantes debían realizar un test de personalidad de seis cuestiones, cada una de ellas compuesta por tres descriptores: (1) sociable, alegre y activo (extraversión; E); (2) simpático, amable y confiado (amabilidad; A); (3) confiable, auto-disciplinado, y responsable (responsabilidad; C); (4) ansioso, nervioso y fácilmente trastornado (neuroticismo; N); (5) curioso, tiene gusto de cambios, y tiene muchas nuevas ideas (abertura a la experiencia; O). Y, por último, (6) dominante, no ceder, y es un líder (dominancia; D). Ésta última fue añadida por los autores a los cinco factores originales de la teoría de McCae y Costa. Los participantes marcan sus respuestas en la escala de 1 a 5 (1 = en desacuerdo absoluto; 2 = Algo en desacuerdo; 3 = ni de acuerdo, ni en desacuerdo;, 4 = de acuerdo en algo y 5 = totalmente de acuerdo). Todas las frases estaban en positivo y se habían mostrado a otros niños para confirmar que eran entendibles.

El procedimiento fue el mismo para adultos que para niños: La evaluación de los olores se realizó de forma que cada persona calificaba sobre 5 puntos las seis dimensiones de la muestra que se le facilitaba y debía intuir el sexo. Cada participante evaluaba cuatro muestras de olores seleccionadas aleatoriamente, pero manteniendo que examinaran al menos una masculina y una femenina. Además, cada muestra debía ser evaluada al menos seis veces, siendo al menos dos veces por un hombre y dos por una mujer.

Se encontró que los niños no identificaban correctamente el sexo por el olor corporal, ni tampoco tuvieron resultados consistentes en los seis factores salvo para el neuroticismo. En los adultos jóvenes acertaron en el sexo en el 60% de las ocasiones, lo cual no es mucho más que el azar. También se encontraron resultados significativos para el neuroticismo y, además, para la dominancia.

La razón de por qué el neuroticismo es el único factor que se puede identificar a través del olfato, tanto en niños como en adultos, podría deberse a que los neuróticos son propensos al estrés y este proceso podría afectar al olor debido a que produzcan sustancias corporales relacionadas con el miedo. Quizás, como coloquialmente se suele decir, no sólo los perros huelan el miedo.

Respecto a la dominancia, los comportamientos agresivos y dominantes correlacionan con elevados niveles de testosterona, lo que afectaría también a las glándulas sudoríparas, y por consiguiente al olor. Así que la gente dominante podría oler diferente que la gente sumisa. Y el hecho de que los niños no puedan detectar esta diferencia olfativa de poder entre adultos podría deberse a que esto sólo es importante tras la pubertad, de cara a la atracción sexual. Esto se respalda en el hecho de que las mujeres prefieran los olores de hombres dominantes durante su fase fértil del ciclo reproductivo y que los juicios de dominancia sean más precisos cuando se evalúa al sexo opuesto.

Aún queda por averiguar más sobre los otros factores de personalidad, pero por ahora los resultados muestran que el olor corporal humano puede transmitir información importante sobre nuestro interlocutor, complementando las señales visuales y auditivas y contribuyendo a la exactitud de las primeras impresiones.

El amor está en la mirada: Un estudio de seguimiento ocular del amor y el deseo sexual. Club del Lenguaje no Verbal.

amor-sexo-pareja-mirada-lenguaje-no-verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “Love Is in the Gaze: An Eye-Tracking Study of Love and Sexual Desire”, de los autores Mylene Bolmont, John T. Cacioppo y Stephanie Cacioppo, en un estudio conjunto de las universidades de Ginebra y Chicago, que estudia cómo diferenciar las intenciones románticas de las sexuales de nuestro interlocutor basándose en la orientación de su mirada.

¿Alguna vez has sentido “amor a primera vista”? ¿O quizás estás más familiarizado con esas miradas que parecen desnudarte? El rostro es un elemento de gran importancia en la comunicación y la interacción social, al igual que la mirada, que nos aporta mucha información de nuestro interlocutor. Y en menos de medio segundo los ojos ya podrían estar revelando los intereses de una persona incluso antes de que él mismo llegue a racionalizarlos.

El amor y el deseo sexual han sido pocas veces estudiados como elementos separados. En parte por los sesgos heredados de nuestra cultura, y en parte por lo complicado de su estudio, ya que a nivel cerebral comparten áreas corticales y subcorticales como el tálamo y el hipocampo entre otras que complican su diferenciación. Sin embargo, el amor y el deseo ni son lo mismo ni están obligatoriamente relacionados (el amor no es requisito para el sexo, ni el deseo acaba desencadenando un enamoramiento): ambos pueden existir por sí mismos o combinados en cualquier grado. Así pues, el objetivo de este estudio era comparar las conductas humanas frente a la percepción de estímulos que les provocaran deseo sexual y enamoramiento.

Para este experimento se presentaron voluntarios 20 participantes (13 mujeres y 7 hombres). De esos 20, sólo 17 llegaron a la segunda fase. A pesar de ello, los datos obtuvieron un 95% de significación estadística. Además, todos los sujetos mostraron puntuaciones en la media de ansiedad, depresión, soledad y deseo sexual, siendo representativos de la población.

En ambas fases del experimento se les hacía presenciar una serie de fotografías de personas desconocidas en un ordenador. Para evitar interferencias, primero se evaluaba la parte conductual y luego la monitorización ocular. En la parte conductual, se pedía a los participantes mirar las fotografías y evaluar si les sugerían deseo sexual (sí o no) o amor romántico (sí o no). Después, en la parte del seguimiento ocular, se les realizaba la misma tarea pero pidiéndoles que se limitaran a observar las fotos y pensar en su respuesta anterior, salvo que en esta ocasión sólo veían dos fotos de las presentadas anteriormente elegidas al azar de cada tipo (románticas y sexuales).

En la fase 1, se mostraron 120 fotografías de parejas heterosexuales de adultos jóvenes (18 a 30 años) en las que las distintas parejas se miraban mutuamente, se tocaban las caras o miraban a cámara, y no comprendían desnudos ni escenas eróticas. Habían sido elegidas en un experimento previo en el que se seleccionaron por una muestra de similar edad las que sugerían más romanticismo y más atractivo sexual.

En la fase 2, los estímulos consistían en 80 fotografías (40 hombres y 40 mujeres) de individuos atractivos mirando a la cámara. Cada participante veía solo las fotografías del sexo opuesto. Igual que en la fase 1, la edad era similar y no se incluía pornografía. Y al igual que en la fase 1, se les encomendó decidir lo más rápido y preciso posible si la fotografía les sugería sentimientos románticos o deseo sexual, pero nunca se preguntaban ambas cosas de la misma foto.

En primer lugar, se demostró que las fotos cumplían su función y las eróticas despertaban interés sexual y las románticas sentimientos amorosos. Una vez validada la base del experimento, se demostró que los participantes eran más propensos a fijarse en la cara de las personas cuando se toman decisiones sobre el amor romántico que al tomar decisiones sobre el deseo sexual, y los mismos participantes eran más propensos a mirar el cuerpo cuando se toman decisiones acerca del deseo sexual que al tomar decisiones sobre el amor romántico. Es interesante también señalar que tanto hombres como mujeres se comportaban de la misma forma en este aspecto. Respecto a la segunda fase, una vez más no hubo diferencias de género en el comportamiento en cuanto al número de miradas, ni la duración de éstas, y se corroboró la hipótesis sobre dirigir la mirada según las intenciones hacia la persona que se observa.

En resumen, podemos afirmar que la atención visual refleja aquello que es más importante para las intenciones o metas, partiendo de la base de que la mirada mutua es uno de los elementos más fiables del amor entre parejas y que la atracción física es parte elemental de la atracción sexual. Aunque aún se sabe poco sobre los mecanismos que hay tras el enamoramiento, estos patrones de respuesta suponen unas primeras pistas respecto a los procesos de atención automáticos que pueden diferenciar los sentimientos que evoca un extraño. Y a su vez, pueden suponer un interesante marcador para utilizar en terapias de pareja.

Diferencias paralingüísticas en conversaciones entre parejas y amigos.

Laughing young guy enjoying a conversation over the cellphone

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les sugerimos un resumen del artículo “People will know we are in love: evidence of differences between vocal samples directed toward lovers and friends”, de los autores Sally D. Farley, de la University of Baltimore, Susan M. Hughes y Jack N. Lafayette, del Albright College, en el cuál se examina si existe variación en el tono identificable en función de la persona con la que hablamos.

Como animales sociales, los humanos instintivamente intuimos los estados emocionales de todos aquellos que nos rodean. Tal y como apuntan las investigaciones, un gran número de descubrimientos defienden que las características de nuestra voz, sin ir más lejos, permiten a los individuos de nuestro alrededor extraer más datos que aquellos puramente derivados del discurso. Estos elementos son conocidos en el estudio de la comunicación no verbal como “paralingüísticos”.

Precisamente, los elementos paralingüísticos parecen ser un elemento de gran importancia específicamente en el campo de las relaciones amorosas entre personas. ¿A qué es debido? A que nuevamente, tal y como los estudios abalan, un individuo puede modificar las características de su voz para atraer a posibles compañeros. De hecho, y tal y como se demostró en un experimento sobre la seducción, aquellos hombres que utilizaron una mayor modulación vocal tuvieron más éxito que aquellos que no modularon su paralingüística, llegando incluso a tener una segunda cita con la pareja en el estudio.

Sin embargo, y más allá de la simple atracción, hay ciertas evidencias que indican que las parejas de individuos continúan modificando sus voces cuando hablan entre sí. Por ejemplo, se demostró que la frecuencia del llamado “babytalk” (“conversación de bebé”) era un fuerte predictor de la intimidad y la atracción entre una pareja. En contraposición a esto, otros investigadores indican que estos cambios en el tono pueden no limitarse a las relaciones entre parejas, sino incluir también aquellas relaciones de amistad que generan un estado afectivo o motivacional.

Precisamente frente a esta dicotomía de resultados, el propósito de este estudio consistió en explorar cómo los individuos alteran sus elementos paralingüísticos en función de si hablan con una pareja (heterosexual u homosexual) o si hablan con un amigo muy cercano del mismo sexo a través de conversaciones telefónicas. Para ello, se grabaron distintas conversaciones entre individuos, y se seleccionó a una muestra que debía identificar si se trataba de parejas o de amigos.

En lo que se refiere a esta identificación, se encontró que en un 64.6% de los casos se acertaba, gracias a las características paralingüísticas, si se trataba de una relación de pareja o de amistad (lo cual se encontraba por encima de los límites de la probabilidad básica, 50%). También el interés romántico en frases como “qué estás haciendo” o “cómo estás” fue identificado a través del modo de hablar de los individuos grabados.

Por otro lado, fue identificado que los observadores consideraban más animados a aquellos que hablaban con sus amigos frente a sus parejas. Sin embargo, en contra de lo que los autores predijeron (que los individuos tratarían de sonar más confiados para parecer más atractivos), se encontró que aquellas voces que hablaban con parejas eran puntuadas de modo más negativo. Respecto al tono de voz, los hombres utilizaron tonos levemente más agudos, al contrario que las mujeres (levemente más graves), cuando hablaban o preguntaban a sus parejas. Finalmente, y a través del establecimiento de un modelo en base a las evaluaciones de los observadores, se encontró que cuanto más incluían en su tono elementos más relacionados con el romanticismo (cualidades positivas, amor, pasión, intimidad, etc.), más positivamente eran evaluadas las personalidades de las personas que hablaban.

En conclusión, esta investigación permitió dar fuerza al argumento de que nuestro tono de voz se ajusta al individuo con el que estamos hablando, y de un modo especialmente particular si estamos tratando con nuestra pareja. Esto, lejos de terminarse tras la fase de “cortejo”, seguiría ocurriendo en las distintas interacciones de la pareja, y permitirían a individuos desconocidos identificar de una manera significativa si los individuos observados son pareja o amigos.

 

 

 

 

 

 

Cambios en la voz ante individuos atractivos. Club Lenguaje No Verbal.

Cambios en la voz ante individuos atractivos - Club Lenguaje no Verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les proponemos un resumen del artículo “Vocal and Physiological Changes in Response to the Physical Attractiveness of Conversational Partners”, de los autores Susan M. Hughes y Bradley C. Rhodes, del Albright College, y de Sally D. Farley, de la University of Baltimore, en el cuál se analiza la influencia de encontrarse frente a un individuo atractivo en los cambios fisiológicos y vocales.

El sonido de la voz de un individuo puede comunicar una gran riqueza de información biológica y social a potenciales compañeros. El atractivo de la voz también está significativamente correlacionado con el status hormonal y los marcadores físicos, además de predecir numerosas conductas sexuales. La frecuencia fundamental de la voz y el tono son medidas del atractivo de la misma, habiendo sido extensamente examinados, aunque sin un consenso sobre qué constituye una voz atractiva.

Existe, además, un largo cuerpo de evidencias que sugieren que los individuos manipulan sus voces cuando hablan a distintos individuos en distintos contextos. Así, las mujeres suenan más competentes cuando hablan con sus jefes respecto a cuando se refieren a sus subordinados, mientras que las voces de los hombres suenan más competentes cuando hablan con sus iguales. Esto implica que los individuos adecúan su voz dependiendo de la situación en la que se encuentran. A su vez, la atracción interpersonal puede cambiar no solo las características vocales, sino que pueden hallarse evidencias indirectas en las respuestas fisiológicas. De este modo, muchos individuos opinan que debería haber un aumento del arousal en presencia de aquellas personas a las que se sienten atraídas.

Si ponemos estas afirmaciones en común, resulta razonable llegar a pensar que tal vez los hombres y las mujeres también puedan alterar su tono de voz cuando se encuentren ante individuos que les resultan atractivos. Aquí, sin embargo, las investigaciones son limitadas, y con resultados en ocasiones contradictorios. Dada por tanto esta situación, y con el fin de confrontar hasta qué punto hay cambios en la voz y en las variables fisiológicas, esta investigación fue puesta en marcha para determinar cuántas variables se ven modificadas en presencia de individuos considerados atractivos o no atractivos. Así, fueron grabadas en total 45 muestras de distintas voces, tanto de hombres como mujeres, y posteriormente fueron clasificadas por una muestra imparcial en orden de atractivo (con el fin de consensuar qué voces eran atractivas y cuáles no lo eran). Finalmente, se invitó a una muestra a que mantuvieran una breve conversación con los emisores de las voces, y se les pidió que dijesen qué tono era el más y menos atractivo.

Los resultados se dividieron en dos niveles: objetivos y subjetivos. A nivel objetivo, la frecuencia fundamental de la voz y el tono, fueron significativamente menores ante individuos considerados atractivos frente a los no atractivos. Este efecto fue más pronunciado en hombres ante la presencia de mujeres atractivas. A nivel subjetivo, se encontró que los individuos consideraban más placenteras aquellas voces con un tono más reducido.

Por último, para medir los cambios fisiológicos se realizó una medición de la respuesta galvánica en la piel. Esto permitió comprobar que cuando hablaban a un individuo con voz más atractiva, había un mayor cambio fisiológico en la piel que cuando se hablaba a individuos no atractivos (sin encontrarse ninguna diferencia por sexos).

Lenguaje no verbal y estilos de flirteo. Club del Lenguaje No Verbal.

Estilo de flirteo y Lenguaje No Verbal - Club del Lenguaje No Verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “The Verbal and Nonverbal Correlates of the Five Flirting Styles”, de los autores Jeffrey A. Hall y Chong Xing, de la University of Kansas, que analiza las relaciones entre los distintos estilos de flirteo y la conducta verbal y no verbal de los individuos que la llevan a cabo.

Numerosas investigaciones sociobiológicas demuestran que, en las fases de iniciación al cortejo, existen multitud de estrategias de atracción (por ejemplo, las que incluyen la autopromoción, la derogación de los competidores, etc.). Aunque las investigaciones han tratado de encontrar qué estrategias de flirteo funcionan mejor entre una multitud de posibles tácticas, en realidad se ha encontrado que ninguna de las mismas es apropiada, eficaz o útil en todos los individuos o en todos los contextos.

Hall creó, a raíz de sus propias investigaciones, el llamado inventario de estilos de flirteo (FSI), con el cual introducir un nuevo método para medir las diferencias individuales en la iniciación del cortejo. A través del estudio de antiguas tipologías, la perspectiva de Hall mantiene que hay cinco estilos distintos para comunicar la atracción: el físico, el tradicional, el sincero, el cortés y el juguetón. El estilo físico implica una capacidad elevada de detección de detectar el interés de otros individuos, y de transmitir el suyo. El estilo tradicional implica una creencia en que el hombre debe ser el que realice los “primeros pasos”, y que la mujer no debe “perseguir” al hombre durante un flirteo. El estilo sincero implica una conexión emocional y mostrar interés sincero en el compañero potencial. El estilo cortés refleja una aproximación cauta y autocontrolada al cortejo, con maneras apropiadas, comunicación no sexual, y todo tipo de conductas consideradas no inapropiadas. Por último, el estilo juguetón implica un estilo divertido, con fines instrumentales, sin el objetivo de alcanzar una relación posterior.

Cada uno de estos estilos representa una manera diferente de transmitir interés romántico entre individuos. Teniendo en cuenta la importancia que las claves conductuales pueden representar durante el cortejo, esta investigación trató de relacionar los cinco estilos de flirteo con las conductas verbales y no verbales asociadas a la atracción física. Para ello, se seleccionó a 102 individuos solteros, dividiéndolos por parejas, a los que se aplicó el cuestionario de Hall sobre el estilo de flirteo. Posteriormente, se les invitó a mantener una conversación en pareja, realizándose preguntas entre ellos. Finalmente, y una vez terminada esta conversación (de 12 minutos de duración), se les solicitó que rellenaran una escala de atracción física respecto a la pareja que les hubiera tocado. Durante todas estas fases, los protagonistas fueron grabados en vídeo y audio.

Los resultados se indican a continuación, en base a los distintos estilos de flirteo y las correlaciones encontradas con la conducta verbal o no verbal:

Respecto al estilo de flirteo físico, se encontró que los individuos con puntuaciones altas en esta modalidad experimentaban conversaciones más fluidas, lanzando a su vez menos cumplidos durante la interacción. Las mujeres hacían menos preguntas, realizando menos automanipulaciones físicas. A su vez, también asentían con la cabeza y afirmaban en mayor cantidad de ocasiones en los primeros 3 minutos. En la última mitad de la interacción, los hombres con una puntuación alta dijeron menos cumplidos y miraron de manera seductora mucho menos que en otros grupos.

En el grupo tradicional, se halló que los individuos tenían una alta tendencia a asentir con la cabeza o decir que sí durante los tres minutos que otros grupos (como el grupo físico). Las mujeres tendían a mover las manos más veces durante la interacción, y más dadas a tomar el pelo en los tres primeros minutos de la conversación. Los hombres tenían a inclinarse más hacia su compañera, así como a tener un tono de voz superior en la primera mitad de la conversación. Además, los hombres cruzaron menos sus piernas durante la mayor parte de la interacción, y movieron sus cabezas más durante la mitad de la misma.

En el estilo sincero, se encontró que los individuos tenían a realizar menos automanipulaciones físicas que la media durante la interacción, particularmente los hombres. Además, tendían menos a bromear el compañero que otros grupos en los primeros tres minutos (nuevamente, sobre todo en el caso de los hombres). Las mujeres mostraban una mayor cantidad de miradas de flirteo, aunque los primeros tres minutos también los hombres lo hacían. Las mujeres además también movían más las manos que en otros grupos, y sonreían y reían más durante la última mitad de la conversación. Los hombres además tenían un mayor tono de voz durante toda la interacción. Además, tendían mucho menos a cruzarse de brazos y piernas que otros grupos, así como a inclinarse hacia el otro individuo.

En el estilo cortés, los individuos realizaban menos automanipulaciones durante toda la intervención, y tenían un tono de voz mucho menor durante la misma. Además, eran los que menos preguntas realizaron, particularmente en el caso de las mujeres. Los hombres afirmaban y decían “sí” más veces durante la mitad de la intervención, y apenas se movían para acercarse a su compañero. Por último, los hombres de este grupo mostraron una menor tendencia a bromear durante los últimos momentos de la interacción.

Por último, en el estilo juguetón, se encontró que los individuos tenían a extender o hinchar el pecho durante la mitad de la conversación, y lanzaban más cumplidos durante los tres primeros minutos (especialmente los hombres). También se automanipularon menos durante los 3 primeros minutos. Las mujeres realizaron menos preguntas durante la primera mitad de la interacción, tuvieron más miradas seductoras y se encogieron más de hombros hacia la mitad de la conversación. Los hombres cruzaron menos sus piernas durante los primeros tres minutos.

Expresiones faciales durante la excitación sexual. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “Comportamiento facial durante la excitación sexual” de los autores José Miguel Fernández-Dols, Pilar Carrera y Carlos Crivelli de la Universidad Autónoma de Madrid (España), acerca de las expresiones faciales mientras se experimenta la excitación sexual.

Los recientes avances en el estudio del comportamiento sexual humano y su base neuronal han hallado que la excitación sexual implica no sólo procesos motores y somatosensoriales sino también procesos cognitivos y emocionales. Los componentes cognitivos y emocionales de la excitación sexual conducen a una interesante pero relativamente olvidada pregunta: ¿Existe una expresión facial de excitación sexual? Masters y Johnson (1966) aportaron el que probablemente sigue siendo el estudio más exhaustivo de observación de las expresiones faciales de excitación sexual. Observaron una fase de intensa excitación sexual anterior al orgasmo (“fase de meseta”) en la que se vieron “fruncimientos de ceño, gruñidos o muecas”, “contracciones de la musculatura que rodea la boca” y, más adelante en esta fase, apertura de la boca. Una característica notable del registro de Masters y Johnson es que los términos elegidos (“fruncimientos de ceño”, “gruñidos” y “muecas”) sugieren que las expresiones faciales durante la excitación sexual son similares a las expresiones faciales calificadas normalmente como expresiones de dolor. Un sitio web (http://www.beautifulagony.com), muestra 1048 vídeos cortos de voluntarios que han grabado su propia conducta facial mientras llevan a cabo una conducta sexual (presumiblemente de auto-manipulación) y a continuación alcanzan el orgasmo. El sitio web proporciona instrucciones detalladas para aquellos que quieren publicar sus vídeos, incluidas las instrucciones sobre la posición de la cámara y las luces y, lo más importante, una petición explícita para evitar la exageración o simulación. Estos vídeos son una valiosa fuente de información sobre la expresión facial durante el ciclo sexual. Proporcionan una oportunidad para probar la exactitud de la descripción de Masters y Johnson y para obtener una descripción más precisa de las expresiones faciales observadas a través de un sistema de codificación objetivo estándar. Se trata del Sistema de Codificación de Movimientos Faciales (en inglés FACS), que codifica los movimientos musculares según los cambios visibles en la superficie de la cara.

Este trabajo se ve afectado por los problemas de cualquier estudio de campo. En primer lugar, los individuos de la muestra están auto-seleccionados, y no se puede excluir un posible sesgo debido a, por ejemplo, el predomino de ciertos rasgos de personalidad en los remitentes (¿extroversión?). Sin embargo, se ha descubierto que la personalidad de los individuos no afecta al patrón específico de otras expresiones faciales, aunque si afecta a la frecuencia de algunas expresiones y al grado de expresividad. En segundo lugar, la muestra tiene más mujeres que hombres. Este desequilibrio podría haber puesto en peligro los hallazgos acerca de las diferencias de género, y cuestionar la validez de las diferencias mínimas que se han encontrado. Por otro lado, Masters y Johnson informaron de la ausencia de diferencias de género en los patrones de expresiones faciales durante la excitación sexual. En tercer lugar, aunque todos los registros analizados muestran sujetos que alcanzaron la excitación sexual a través de la auto-manipulación, se desconoce de que forma se estimularon ni lo que pasó detrás de las cámaras. Se podría asimismo aducir que las expresiones se podrían haber simulado o haber sido influidas por factores extrínsecos como el nombre de la página web (“agonía” puede inducir expresiones de dolor). No es posible excluir una tendencia sistemática colectiva en los remitentes, aunque es muy improbable que se de, puesto que es más probable que la muestra contenga movimientos idiosincrásicos que una tendencia colectiva hacia movimientos específicos.

En este artículo se aborda la cuestión de si existe una expresión facial de la excitación sexual. Los resultados muestran que existe mucha actividad facial durante las fases de meseta y orgasmo de la excitación sexual. A diferencia de los períodos antes y después de estas fases, nadie mostró una cara neutra. A pesar de las limitaciones del estudio, los resultados plantean una serie de preguntas interesantes. ¿Es la expresión de la excitación sexual similar a la expresión de dolor? Los hallazgos confirman las observaciones acerca de la semejanza entre la expresión de dolor y la expresión de excitación sexual. Los movimientos faciales individuales y conjuntos observados son sorprendentemente similares a los definidos como expresión de dolor. ¿Existe un significado psicológico de la expresión de excitación sexual? La excitación sexual y el orgasmo están relacionados con las “áreas de recompensa” de los ganglios basales, al igual que la percepción de otros estímulos positivos no sexuales agradables, como alimentos, imágenes, expresiones amistosas, recuerdos felices o suaves roces. ¿Está esta recompensa sexual asociada a un suceso emocional prototípico? Los investigadores han encontrado que algunas áreas corticales y subcorticales que se activan durante la excitación sexual están relacionadas no sólo con la entrega de recompensas, sino también con la percepción de los estímulos emocionales, el procesamiento autónomo y emocional, y el comportamiento dirigido a un objetivo. Las investigaciones actuales en neurociencia describen la excitación sexual humana como una experiencia multidimensional que implica la estimación de un estímulo como incentivo sexual, la cualidad afectiva específica de la experiencia y el comportamiento dirigido a un objetivo. Es cuestionable negar la relevancia comunicativa de la conducta facial durante la excitación sexual. Desde un punto de vista evolutivo, el carácter único del coito humano cara a cara indica que es posible que las expresiones faciales de excitación sexual tengan un valor comunicativo en los seres humanos. Muchos movimientos faciales parecen tener un significado emocional, y no hay ninguna ventaja evolutiva en el envío de señales no reconocidas. En definitiva, es posible que la expresión facial de excitación sexual tenga un significado psicológico, es decir, que la señal es interpretada con un significado por un observador. Además, si la expresión facial ligada a la excitación sexual, una actividad de tal importancia para la supervivencia de la especie, es sólo una tensión muscular sin contenido comunicativo alguno, ¿Existe alguna razón para atribuir un significado emocional específico a cualquier mueca, gruñido, o fruncimiento de ceño que aparece en otras situaciones altamente excitantes? En este sentido, el comportamiento facial relacionado con el dolor podría ser meras acciones no expresivas causadas por movimientos espasmódicos de los músculos. Y, siguiendo la misma línea de razonamiento, los fruncimientos de ceño, los gruñidos o las muecas tradicionalmente vinculados al enfado o a la repulsión podrían ser asimismo signos no específicos de tensión muscular carente de intención comunicativa. ¿Son los fruncimientos de ceño, los gruñidos, y las muecas (ya sea por placer o desagrado); meras expresiones de tensión muscular; pantallas en blanco que extraen el significado psicológico del perceptor en lugar de la mente del remitente?

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Uso de señales no verbales de coqueteo en mujeres hispanas. Club del Lenguaje no Verbal.

Señales no verbales de coqueteo en mujeres hispanas. Club el Lenguaje no Verbal.

Señales no verbales de coqueteo en mujeres hispanas. Club del Lenguaje no Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, en esta ocasión os ofrecemos un resumen del artículo “El uso de señales no verbales de coqueteo en mujeres hispanas” de los autores Jeffrey S. McQuillen, Marcolfa Zamora McQuillen y Rubén D. Garza de la Universidad Panamericana de Texas (EE.UU.) en el que se aborda el interesante tema de la seducción.

Este estudio ha sido diseñado con el fin de identificar las señales no verbales que emplean las mujeres hispanas cuando coquetean. Para lo cual se seleccionó una muestra de 175 sujetos de edades comprendidas entre los 18 y 62 años.

El coqueteo puede definirse como cualquier acción física, movimiento, postura, o gesto usado con el propósito de atraer y/o mantener la atención de un hombre, o demostrar interés en él. Eibl-Eibesfeldt descubrió ya en los años 70 que las mujeres usaban sorprendentemente señales no verbales similares a las del sexo opuesto para medir la disponibilidad sexual o el interés del sexo opuesto. Sonrisas, miradas tímidas, arqueos de cejas, risas nerviosas y roces, todos se han podido observar en mujeres de diferentes culturas.

Con el empleo de estrategias tanto verbales como no verbales las mujeres adquieren un papel activo con el fin de influir sexualmente en los hombres. A pesar de la creencia generalizada de que las mujeres dependen de los hombres para iniciar el sexo, se ha demostrado lo contrario. Los hombres dan el primer paso, aunque las mujeres inician esos encuentros dando señales con sus movimientos y gestos. Givens (1978) descubrió que el habla parece jugar un papel menos importante en el coqueteo, el cortejo y la seducción, ya que estos intercambios sociales dependen más bien de señales no verbales (expresiones faciales, posturas, gestos, miradas y tono de voz). Según Moore (1985), a pesar de que los hombres son los que dan el primer paso, las mujeres realmente provocan el acercamiento a través de sus señales no verbales. De acuerdo a su investigación, las mujeres son responsables de los acercamientos en el 65% de las ocasiones. Identificó y catalogó 52 comportamientos no verbales de cortejo diferentes usados por mujeres. Únicamente se documentaron como señas de coqueteo las señales exhibidas que llamaban sistemáticamente la atención de los hombres.

Este tipo de investigación acarrea ciertas limitaciones. En primer lugar, la mayor parte de los estudios previos se basan fundamentalmente en la observación. Este método a pesar de tener muchas ventajas también tiene grandes desventajas (la dificultad de la observación discreta en ambientes abiertos, las circunstancias impredecibles en el comportamiento de los sujetos observados y en de los individuos que les rodean, etc.). Para abordar estas limitaciones, el presente estudio utilizó la metodología de encuesta usando como herramienta de compilación de datos primarios un cuestionario de 52 ítems basados principalmente en las 52 señales no verbales catalogadas por Moore (1985).

El cuestionario (tipo Likert) para este estudio también incluye seis variables demográficas: edad, estado civil, fumadora, bebedora, estilo de la vestimenta, y nivel de atractivo percibido del sujeto. Se eligieron estas variables ya que supuestamente debería existir una correlación entre estas y la frecuencia con la que las mujeres coquetean. Se ha encontrado alguna evidencia de la relación entre la edad y los comportamientos de coqueteo. Las adolescentes de 13 a 16 años utilizan muchas de la señales que se han observado en mujeres de 31 a 52 años, pero de una forma menos elegante y más exagerada, y hacen menos señas. El estado civil puede ser igualmente un factor que influye en la frecuencia del coqueteo. Duberman (1974) descubrió que la mayoría de la gente ve el matrimonio como un estado más deseable y natural que la soltería. Esta preferencia puede llevar a que las mujeres coqueteen más. Cargan (1981) señaló asimismo, que es más probable que las personas solteras tengan sentimientos de soledad. Esos sentimientos pueden actuar como combustible para el deseo de coquetear de una mujer con el fin de atraer a un compañero. Por otro lado, fumar incrementa los comportamientos sexuales en adolescentes y adultos jóvenes. Por lo que existe una correlación entre ser fumador y el coqueteo. En cuanto al alcohol, un estudio de Abbey, Zawacki y McAuslan (2000) reveló que después de consumirlo, tanto mujeres como hombres se comportaban de manera más sexual y se mostraban más desinhibidos. Además, otros estudios han evidenciado que mujeres y hombres son percibidos como sexualmente más disponibles cuando están bebiendo. La manera en la que se viste una persona puede decir mucho de como se siente consigo misma y de lo que intenta transmitir a los demás. Por lo tanto, existe una gran posibilidad de que el estilo de vestir de una mujer juegue un papel determinante en las preferencias del coqueteo. Por último, el nivel de atractivo percibido del sujeto puede causar un fuerte impacto en la disposición a la hora de iniciar el cortejo. Nezlek (1999) descubrió que los individuos que se encuentran a si mismos atractivos y que piensan que los demás también los ven de ese modo tienen más interacciones íntimas con individuos del sexo opuesto que los que no se ven atractivos. En cuanto al cortejo, las mujeres que se sienten atractivas tienen más seguridad cuando coquetean.

Este estudio investigó las señales no verbales que las mujeres hispanas emplean más frecuentemente cuando están coqueteando y describió la potencial relación entre las variables demográficas seleccionadas y la frecuencia con la que se presenta la conducta de coqueteo. Los hallazgos aportan evidencias de que los elementos no verbales más importantes en el cortejo implican la cara en general, pero más concretamente los ojos y la boca. Lo que indica que la cara es una herramienta extremadamente importante no solo en la comunicación si no también en el cortejo. El uso de las manos fue la segunda señal no verbal de coqueteo más empleada. Por otro lado, se encontró una correlación significativa entre mujeres de entre 18 y 21 años en comparación con mujeres de 30 años o más. Una posible explicación es que a medida que una mujer va alcanzando cierto nivel de madurez, la necesidad de coquetear puede no ser tan grande, puesto que ya no existe un interés tan elevado en participar en actividades sociales que propicien el coqueteo. Sorprendentemente, las mujeres solteras no presentan una mayor frecuencia de conductas de coqueteo en comparación con las mujeres casadas. En cuanto a las fumadoras, puntúan considerablemente más alto en las encuestas que las no fumadoras, lo cual era un resultado esperado. Lo mismo podría decirse para las mujeres bebedoras frente a las que no lo son. Otro interesante hallazgo fue la alta puntuación que se les asignó a las mujeres que vestían de manera provocativa frente a las que vestían de forma más conservadora o moderada. Esto puede deberse a que las mujeres que visten de forma más provocativa están más seguras de sí mismas y por ello más dispuestas a coquetear. Lo que sugiere que la confianza en uno mismo y la autoestima son asimismo factores a considerar en las tendencias de coqueteo de las mujeres.

Existen sin embargo algunas limitaciones. En primer lugar, la muestra era bastante limitada (n=175). En segundo lugar, la muestra no era representativa puesto que en su mayoría eran estudiantes universitarias. Otra limitación es el hecho de que la mayor parte del tiempo las personas no son conscientes de su comportamiento no verbal; respecto al coqueteo este tiene lugar a un nivel subconsciente. La observación discreta sigue siendo el mejor modo de investigar el comportamiento no verbal, y este estudio permitió a las mujeres determinar cuales son las señales no verbales que se consideran más ampliamente empleadas y aceptadas en el coqueteo. Igualmente, el estudio proporcionó evidencias de que ciertas variables tienen un impacto significante en la calificación de autoinformes de comportamientos no verbales de coqueteo. Por último, estos datos son consistentes con los hallazgos de Moore y otros investigadores y aportan un respaldo adicional.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno