Club del Lenguaje no Verbal

Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Categoría: Microgestos

El comportamiento facial durante las fases de excitación sexual. Club del Lenguaje No Verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión presentamos un resumen del artículo “Facial behavior while experiencing sexual excitement” de Fernández-Dols, Crivelli y Carrera, en el que estudian el comportamiento facial de 100 sujetos durante las cuatro fases de excitación sexual, analizando dicho comportamiento a través del sistema de codificación FACS (Facial Action Coding System, de Ekman y Friesen).

La excitación sexual involucra no sólo procesos motores y sensoriales, sino también procesos cognitivos y emocionales. Los componentes cognitivos y emocionales de la excitación sexual llevan a una pregunta interesante pero relativamente descuidada: ¿existe una expresión facial de excitación sexual? Por obvias razones éticas y convencionales, esta cuestión ha sido poco estudiada. La sexualidad es un tema potencialmente polémico que no deja indiferente a nadie, provocando reacciones positivas o negativas muy emocionales. Además, el comportamiento sexual espontáneo y cotidiano es una actividad esencialmente privada, por lo que realizer estudios (serios y profesionales) sobre ello resulta especialmente complicado.

Masters y Johnson en 1966 proporcionaron lo que probablemente sigue siendo el estudio observacional más exhaustivo de las expresiones faciales de excitación sexual. Observaron 10.000 “ciclos completos de respuestas sexuales” de 382 mujeres y 312 hombres, y sus hallazgos todavía se consideran una fuente precisa de información. Observaron una fase de intensa excitación sexual previa al orgasmo (“fase de meseta”) durante la cual se observaron “ceños fruncidos o muecas”, “contracción de la musculatura que rodea la boca” y, más tarde en esta fase, apertura de la boca. La apertura de la boca fue más frecuente en el coito, mientras que las mandíbulas cerradas y las fosas nasales acampanadas fueron más frecuentes en la automanipulación.

Una característica curiosa del trabajo de Masters y Johnson es que sus términos de elección sugieren que las expresiones faciales durante la excitación sexual son similares a las expresiones faciales generalmente categorizadas como expresión de dolor. De hecho, Hughes y Nicholson en 2008 señalaron esta similitud y estudiaron el reconocimiento de expresiones de placer sexual y de expresiones de dolor. Los participantes fueron significativamente más hábiles en reconocer expresiones faciales de dolor que expresiones faciales de placer, pero las tasas de reconocimiento de placer sexual fueron todavía muy sustanciales (79.8% para el dolor y 75.3% para el placer). Aun así, ni Masters ni Johnson ni Hughes ni Nicholson hicieron un análisis detallado de las expresiones faciales que estudiaron con ninguno de los modernos sistemas de codificación objetiva. Este aspecto de su investigación nos deja con preguntas sobre su descripción de los movimientos musculares involucrados.

Los autores de este estudio que se resume realizaron un experimento. Para ello, utilizaron un sitio de Internet que muestra vídeos cortos (aprox. 30-360 segundos) de voluntarios que grabaron su propio comportamiento facial mientras realizaban un comportamiento sexual (generalmente masturbación) y luego alcanzaban un orgasmo. El sitio web (que en el momento de escribir este artículo cuenta con 4.399 vídeos) proporciona instrucciones detalladas a aquellos que quieren publicar sus clips, incluyendo instrucciones sobre la posición de la cámara y las luces y, lo más importante, una petición explícita para evitar la exageración o la simulación.

 Los clips incluyen el orgasmo del emisor, así como una parte sustancial de las fases de la meseta de excitación (es decir, el período anterior al orgasmo) y, ocasionalmente, registros cortos de la fase final (es decir, el período de relajación después del orgasmo).

Estos clips son una valiosa fuente de información (profesional) sobre la expresión facial durante el ciclo sexual. Proporcionan una oportunidad (1) para probar la exactitud de la descripción de Masters y Johnson y (2) para obtener una descripción más precisa de las expresiones faciales observadas mediante el uso de un sistema de codificación objetivo estándar.

Para el experimento realizado los autores seleccionaron 00 clips publicados en el sitio por 100 personas diferentes (74 mujeres y 26 hombres). En este experimento se usó la herramienta FACS (Facial Action Coding System) de Ekman y Friesen, que codifica los movimientos musculares basándose en cambios visibles en la superficie facial. Un codificador entrenado en FACS analizó todas las acciones musculares faciales de los remitentes (excluyendo los movimientos de la cabeza porque la mayoría de las cabezas de los remitentes estaban en una superficie horizontal).

La codificación se dividió en cuatro períodos de acuerdo con la división del ciclo sexual de Masters y Johnson:

(1) Emoción base: los 6 segundos al principio del clip en el que el remitente comienza a estar excitado sexualmente.

(2) Meseta: la primera mitad de la secuencia de 12 segundos inmediatamente antes del periodo de Resolución. Este período está marcado por cambios en los sonidos y la respiración que marcaron un orgasmo inminente.

(3) Orgasmo: la segunda mitad de la secuencia de 12 segundos. Este segundo período de seis segundos incluye signos de orgasmo y termina cuando el orgasmo probablemente terminó, como lo indica el hecho de que las caras de los emisores se relajaron y pasaron al cuarto período. La atribución del orgasmo a este período de Meseta se basa en la tensión muscular aparente y los sonidos producidos por el emisor, una estimación que encaja con la estimación de Masters y Johnson de la duración de un orgasmo.

(4) Resolución: el período desde el momento en que el emisor se relaja, mantiene los ojos abiertos y mueve la cabeza para mirar a su alrededor, enfocándose en otras actividades que no sean el sexo (por ejemplo, ajustar la cámara o interactuar con alguien). La duración de este período variaba de un clip a otro.

Los dos períodos más relevantes son las dos mitades de la secuencia de 12 segundos de intensa excitación sexual y orgasmo inmediatamente antes del corto período final de Resolución. Dividimos esta secuencia de 12 segundos en dos mitades para distinguir entre el comportamiento facial en la meseta y cualquier movimiento reflejo potencial durante el orgasmo.

Es necesario indicar que, debido al uso de FACS para analizar los resultados, los mismos son expresados con términos AU (terminología FACS usada para los diferentes movimientos musculares). Expresar los resultados en estas unidades de movimientos musculares, y aún más, explicarlas una a unaa, resultaría complejo y extenso para el presente artículo, por lo que se indicarán únicamente las conclusiones más características de los resultados del análisis. Sin embargo, es importante recordar que el sistema de codificación facial utilizado en el sistema FACS es uno de los sistemas más importantes para el estudio de la expresión facial, y de hecho, es explicado y estudiado en profundidad, desde un punto de vista teórico y práctico, en el Master de Comportamiento No Verbal y Detección de la mentira.

Retomando los resultados, se enumeraron todos los movimientos musculares que ocurrieron en los emisores en cada periodo. Los movimientos musculares encontrados con más frecuencia en los tres primeros períodos fueron los ojos cerrados (AU43), ceño fruncido/cejas bajas (AU4) y caída de la mandíbula (AU26). En el período de excitación inicial encontramos ojos cerrados (AU43), ceño fruncido/fruncimiento de la frente (AU4), caída de la mandíbula (AU26) y movimiento de la esquina del labio (AU12).

En comparación con el período de excitación inicial, los ojos cerrados (AU43), el ceño fruncido (AU4) y la mandíbula caída (AU26) aumentaron en el período de la meseta, durante el cual también hubo, como en el período de excitación inicial, ocurrencias de AU25 (parte de los labios) y AU12 (las esquinas de los labios). Además, en el período de la meseta también hubo ocurrencias de AU42 (ojos achinados), AU6 (elevación de la mejilla), AU10 (elevación del labio superior), AU27 (estiramiento de la boca), y AU29 y AU30 (empuje de la mandíbula hacia los lados). En comparación con el período de la Meseta, el período del orgasmo mostró una disminución significativa en el ceño fruncido, elevación de la mejilla y caída de la mandíbula.

Finalmente, el periodo de Resolución es el tiempo en el que la mayoría de los comportamientos faciales característicos de periodos anteriores se desvanecieron: los remitentes abrieron los ojos, los movimientos fruncidos desaparecieron y la sonrisa (AU12) aumentó significativamente en frecuencia.

Se encontró una diferencia significativa entre hombres y mujeres en la frecuencia de dos unidades de acción relevantes en dos períodos específicos: El AU43 (ojos cerrados) fue más frecuente en las mujeres que en los hombres durante el período de la meseta, mientras que el AU10 (aumento del labio superior) fue más frecuente en los hombres que en las mujeres durante el período de la meseta-orgasmo.

Algunas AU ocurrieron en combinación con otras, y el estudio muestra una extensa tabla en la que se recogen todas las combinaciones encontradas en al menos el 5% de los remitentes en cualquier periodo. El período de excitación de la línea de base incluyó algunas caras neutras y algunas combinaciones de ojos cerrados con labios separados (AU25 y AU43) o mandíbula caída (AU26 y AU43). Durante el periodo de meseta y orgasmo las caras neutrales desaparecieron, pero una de las mismas dos combinaciones (ojos cerrados y mandíbula caída) ocurrió con mayor frecuencia. Las fases de meseta y orgasmo también incluyeron otras combinaciones, principalmente AU4 (ceño fruncido/ceja inferior) con AU4 o AU6 (fruncir el ceño y levantar las mejillas) con los ojos cerrados y los labios separados o con los ojos cerrados y la mandíbula caída. Finalmente, en el período de la Resolución encontramos un aumento significativo de caras neutrales en comparación con las demás fases.

Si bien los resultados del experimento son expresados con gran detalle en el estudio, resulta importante tener en cuenta algunas posibles limitaciones. La primera, el tamaño de la muestra (100 sujetos) resulta pequeña, más aún teniendo en cuenta la importante cantidad de clips disponibles en la página web. Y la posible segunda limitación, relacionada con la primera, la encontramos en la propia naturaleza de estos vídeos. No se trata de participantes de un experimento que siguen una serie de instrucciones, sino de sujetos que voluntariamente se grabaron a sí mismos realizando una experiencia placentera para exhibirla posteriormente en la página web, por lo que es posible que algunos de estos sujetos, al buscar exhibirse a sí mismos disfrutando de una experiencia placentera, puedan haber exagerado o incluso planeado en algún momento sus expresiones faciales.

Aun con estas posibles consideraciones o limitaciones, este experimento muestra que existe diversa actividad facial durante los periodos de excitación sexual, siendo muchos de estos movimientos musculares comunes frecuentemente especialmente en la fase de la meseta y el orgasmo. En cuanto a la hipótesis sobre la similitud entre las expresiones de excitación sexual y las expresiones de dolor, los resultados del estudio confirman las las observaciones de Masters y Johnson y de Hughes y Nicholson sobre la similitud entre la expresión del dolor y la expresión de la excitación sexual. Los movimientos faciales individuales y combinados que se observan son similares a los que se describen como la expresión del dolor, ya que la expresión prototípica del dolor incluyendo cuatro movimientos faciales centrales: ceño fruncido/bajo, (AU4), estrechamiento de la órbita (que incluye levantamiento de mejillas, AU6, o párpados apretados, AU7), levantamiento del labio superior (AU10), y cierre del ojo (AU43). En otros estudios (por ejemplo, en este estudio de Craig, Hyde y Patrick), los investigadores han descrito otros movimientos faciales recurrentes (por ejemplo, tirón de la esquina del labio, caída de la mandíbula…) en el dolor. Todas estas unidades de acción fueron encontradas en las fases de excitación sexual.

Aun así, tanto en el dolor como en la excitación sexual, no todas las personas muestran el mismo patrón facial, pero todas muestran un rango limitado de movimientos. Aunque los resultados de este estudio confirmaron la similitud entre las expresiones de dolor y excitación sexual, Hughes y Nicholson informan que aunque pudiese parecer probable confundir la expresión de uno con la del otro en función de la codificación FACS, los observadores directos pueden distinguirlos con mayor precisión que por casualidad, ya que el contexto influye en el juicio diferencial entre una u otra expresión.

La importancia de la inmediatez en el comportamiento no verbal para crear vínculos de confianza. Club del Lenguaje No Verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del estudio “Creating Immediacy Using Verbal and Nonverbal Methods” de Debra Dalonges y Jacquelyn Fried, documento en donde se explica la importancia de la inmediatez y de las relaciones positivas a través del comportamiento no verbal para establecer vínculos de confianza entre pacientes y médicos o alumnos y profesores.

La inmediatez se define como el grado de cercanía física o psicológica percibida entre dos personas. Las personas se sienten atraídas por las personas y cosas que les gustan, evalúan positivamente y prefieren, y evitan o se alejan de las cosas que les disgustan, evalúan negativamente o no prefieren.

La inmediatez abarca técnicas de comunicación verbal y no verbal que se pueden aplicar en múltiples entornos. Reducir el estrés y establecer una relación con los clientes requiere integrar la delicadeza de un educador y la compasión de un médico de calidad. Los educadores usan técnicas de inmediatez para educar a sus alumnos; estos mismos métodos se pueden aplicar en un entorno clínico. Al igual que los académicos, los higienistas dentales confían en las habilidades de comunicación verbal y no verbal finamente perfeccionadas para impartir información sobre educación sanitaria para motivar y educar a los pacientes sobre la salud oral y sistémica. Los higienistas dentales, como médicos expertos y conocedores, deben utilizar habilidades de comunicación que generen confianza en los pacientes y que transmitan sus habilidades y conocimientos. Los rasgos deseados asociados con la inmediatez verbal incluyen la autorrevelación, el humor, el tono, la referencia a los rasgos positivos y el discurso de otro con respecto a las similitudes. Las principales señales no verbales asociadas con la inmediatez incluyen la escucha empática, la migración facial (que muestra la expresión), la sonrisa, la orientación de la mirada, la apariencia física y el tacto.

Mediante estrategias de comunicación no verbales y verbales, un higienista dental puede mejorar las interacciones y alentar a los clientes a expresar sus inquietudes. Las señales no verbales pueden ser mucho más importantes que lo que se dice. Estas señales pueden influir en los resultados de los intercambios académicos y clínicos.

De acuerdo con los resultados de la comunicación educativa, los pacientes que ven a los médicos como profesionales cercanos son menos temerosos y generalmente están más satisfechos con la atención médica que reciben. El atractivo interpersonal, el grado en que otros responden positivamente entre sí, se puede mejorar utilizando comportamientos de inmediatez. Los médicos que deseen emplear los comportamientos de la inmediatez deben explorar las técnicas verbales y no verbales y las formas de asegurar su congruencia. Actos simples como mantener el contacto visual cuando se comunican, tocar suavemente el brazo de un paciente para reforzarlo y hablar con un tono suave y no amenazante son algunas de las maneras de lograr la inmediatez. La aplicación consciente y el aprendizaje diligente de estrategias de comunicación tanto verbales como no verbales pueden ayudar a mejorar los resultados de la educación sanitaria.

Una parte de toda comunicación son los comportamientos no verbales. Estas conductas incluyen el estudio de los movimientos corporales al comunicarse, los gestos y expresiones faciales, la proxémica (la naturaleza, grado y efecto de la separación espacial que los individuos mantienen naturalmente), la sensibilidad de la piel, el uso de artefactos, características físicas, movimiento ocular, comportamiento conmovedor y factores ambientales. Las expresiones faciales y los gestos incluyen el contacto corporal, la apariencia física y la dirección de la mirada. Los comportamientos no verbales incluyen las variables paralingüísticas del tono emocional, el tiempo y el acento. Los docentes consideran que los profesores que transmiten mensajes de cuidado verbal en combinación con señales de cuidado no verbal son más creíbles. Algunos investigadores creen que los comportamientos no verbales son más efectivos para comunicar la inmediatez que los comportamientos verbales. Las señales no verbales a menudo son innatas y, a veces, pueden contradecir un mensaje verbal. Quien tiene un conocimiento experto de las conductas no verbales puede transmitir efectivamente un mensaje no verbal controlado.

Al aplicar los principios de inmediatez, se pueden combinar comportamientos de comunicación tanto verbales como no verbales. Ya sea que se discuta el estado de salud de una persona o se educa a los estudiantes, los mensajes se transmiten a través de dos tipos de comunicación: explícita e implícita. Los mensajes explícitos llevan el contenido; la comunicación implícita transmite emociones y sentimientos. Los mensajes explícitos son fundamentalmente verbales, mientras que las comunicaciones implícitas son principalmente no verbales. Del 7% de la comunicación verbal, se descubrió que el 38% pasa por el tono de voz y el 55% por el lenguaje corporal general. Al formar relaciones de inmediatez con los pacientes, los médicos deben considerar todos los actos de comunicación verbal y no verbal.

La inmediatez muestra calidez y mejora las interacciones y las relaciones. Las interacciones con los pacientes son experiencias humanas que crean un vínculo relacional. La comunicación efectiva es un vehículo a través del cual se optimiza la participación de los pacientes. Un estudio correlacional de enfermeras y pacientes reveló que la fortaleza de su vínculo facilitó resultados positivos de la atención y una mayor satisfacción del paciente. Fomentar y fortalecer los vínculos de los higienistas dentales con sus pacientes podría producir resultados similares.

Relatando el principio educativo de la inmediatez, Vélez y Cano estudiaron la asociación entre la motivación del estudiante y la inmediatez del maestro. Su encuesta encontró que para aumentar la motivación del estudiante a través de señales verbales y no verbales se debían de exhibir gestos positivos y alentadores. Las expectativas de éxito se potencian mediante una combinación de comunicación verbal y no verbal constante, positiva y de apoyo.

¿Puede una única señal no verbal cambiar nuestra percepción y comportamiento? (Parte III). Club del Lenguaje No Verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, con este artículo finalizamos los resultados de la investigación “When a Small Thing Means so Much: Nonverbal Cues as Turning Points in Relationships ” de Tony Docan-Morgan , Valerie Manusov , y Jessica Harvey en donde se estudia qué tipo de comportamientos no verbales pueden llegar a influir y transformar comportamientos y percepciones en el otro o en uno mismo. 

Como explicamos en anteriores entradas, las señales no verbales en las relaciones pueden funcionar como puntos de inflexión, llegando a producir importantes cambios en la relación (sentimental, laboral, de amistad, o de cualquier tipo). Para estudiarlo, 301 estudiantes participaron rellenando una encuesta en donde informaban si recordaban alguna señal no verbal propia o de la otra persona que hubiese influido en la relación, y en caso positivo, hace cuanto se produjo, que cambios sucedieron, si fueron positivos o negativos, etc. Tras haber estudiado las respuestas de las principales hipótesis, queda conocer la conclusión de una de las principales cuestiones del estudio: ¿Qué tipos de cambios (y con qué intensidad) producen las señales no verbales en las diferentes relaciones?

Para conocer el resultado, se indicaron cuatro categorías principales de cambio según los resultados. El primero, los cambios en la percepción, siendo elegidos estos por 110 participantes, indica que la señal no verbal alteró la forma en que pensaban sobre la otra persona, sobre ellos mismos o sobre el propio comportamiento. Los cambios en la percepción de la conducta generalmente implica replantearse cómo interpretar la propia conducta o la de otra persona. Algunos de los ejemplos que mostraron los participantes se referían a momentos en los que la otra persona no les miraba a la cara cuando le decían algo importante (cambiaba la percepción de interés, y en algún caso de confianza), aunque también hubo ejemplos en donde la señal no verbal cambió la percepción de forma positiva, como el caso de un sujeto que pasando un mal momento recibió el abrazo de un compañero que tan solo conocía de vista.

En general, este conjunto de cambios refleja cambios generalmente inmediatos en la forma en que una persona entiende y, a veces evalúa otra o una relación. Reflejan una conciencia nueva por parte de los creadores de significado y muestran el potencial de señales no verbales para ayudar a cambiar la postura propia.

La segunda categoría reflejó cambios en el afecto, lo cual fue elegido por 72 participantes. Se trata de cambios en la forma en que se sienten acerca del otro (por ejemplo, más cálido, más lejano…), o hacia ellos mismos, la relación, o simplemente en general. De hecho, a veces era difícil decidir si el cambio principal estaba en el afecto o en una relación. Un caso de ejemplo podría ser el contacto visual positivo (con sonrisa) al cruzarse con una expareja con la que se piensa que puede existir rencor. Esto muestra la estrecha relación entre el afecto y la relación, donde el tipo de relación no cambió, pero los sentimientos dentro de ellos sí lo hicieron.

La tercera categoría se refería a los cambios en el comportamiento, cambio elegido por 19 participantes. En algunos casos, estos fueron comportamientos que sucedieron después de la interacción. En otros, se trata de cambios de interacciones muy específicos que han sucedido después del comportamiento. Esta última categoría difiere en algunos aspectos de los otros cambios, ya que era específica de la interacción. Un ejemplo de uno de los participantes, fue un momento en el cual el participante al no poder establecer contacto visual con la otra persona con la que hablaba, centró su mirada en un libro. Al no mirar a los ojos al otro participante, pensó que estaba enfadado, y si bien no llegó a decírselo, su comportamiento cambió hacia el participante.

El último gran grupo se refiere a cambios en la propia relación, cambio que fue elegido por 54 participantes. La mayoría de estos cambios fueron de relación de amistad a relación amorosa, o de relación de conocidos a relación de amistad, a través de determinadas señales no verbales, siendo las más frecuentes las visuales acompañadas de las de tacto (abrazos, besos…). Se entiende por tanto que en los participantes que marcaron que se produjo un cambio en la propia relación, el comportamiento alteró la forma en que definieron su relación entre sí (es decir, el cambio de un tipo de relación a otro).

Por último, el estudio pregunta si ciertos comportamientos parecían estar más presentes que otros cuando suceden los cambios. Los análisis para el tiempo, las señales vocales, los gestos de las manos y el comportamiento visual fueron todos significativos, pero en todos los casos, fue por la mayor probabilidad de que el comportamiento estuviera ausente en lugar de presente. En general, entonces, aunque el toque parece haber sido una característica de muchas de las interacciones que llevaron a cambios en relaciones, el único predictor significativo de un cambio específico fue el comportamiento ocular, que era una parte común de puntos de inflexión que llevaron a cambios en la percepción.

Se concluye por tanto, a raíz del estudio completo realizado y recogido en esta y otras entradas, que las señales no verbales son importantes en las relaciones, en parte debido a los cambios que pueden provocar. Las señales no verbales pueden funcionar como puntos de inflexión o desencadenantes que cambien algo para las personas en esas relaciones. En apoyo de este argumento, encontramos en el estudio que la mayoría de los participantes podían recordar un evento en el cual una señal no verbal cambió algo para ellos, y, en la mayoría de los casos, se informó que lo hizo rápido y en el momento, aunque algunos fueron a través del tiempo. Para estos encuestados, las señales más comunes que probablemente serían un desencadenante fueron el comportamiento visual, las expresiones faciales, el tacto y las señales vocales. De estos, los informes sugirieron que el tacto era parte de puntos de inflexión más positivos, y las señales vocales se asociaron con eventos que se juzgaron más negativos. Tales juicios parecían ser importantes, ya que la valencia del evento según lo percibido por el encuestado se asociaba con sus juicios de la relación, la otra persona y ellos mismos después del evento. También encontramos cuatro tipos principales de cambios (en la percepción, el afecto, el comportamiento y las relaciones), siendo los cambios en la percepción, o cómo las personas interpretan o ven algo o alguien, los más comunes.

Los puntos de inflexión con valores negativos se correlacionaron con ver a otra persona con atributos más negativos, como cambiar una relación de uno que era cercano a uno que no lo era, y alterar el estado de ánimo de las personas, entre otras cosas. Los puntos de inflexión con valores positivos fueron vinculados a una mayor cercanía relacional, una mejor consideración por los demás, facilidad en las conversaciones y la creación de amistades con desconocidos o relaciones románticas con amistades, por lo que es claro que estos pequeños comportamientos tuvieron un gran impacto en ellos.

¿Puede una única señal no verbal cambiar nuestra percepción y comportamiento? (Parte II). Club del Lenguaje No Verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, continuamos con los resultados de la investigación “When a Small Thing Means so Much: Nonverbal Cues as Turning Points in Relationships ” de Tony Docan-Morgan , Valerie Manusov , y Jessica Harvey en donde se estudia qué tipo de comportamientos no verbales pueden llegar a influir y transformar comportamientos y percepciones en el otro o en uno mismo. 

Como explicamos en la anterior entrada, las señales no verbales en las relaciones pueden funcionar como puntos de inflexión, llegando a producir importantes cambios en la relación (sentimental, laboral, de amistad, o de cualquier tipo). Para estudiarlo, 255 estudiantes participaron rellenando una encuesta en donde informaban si recordaban alguna señal no verbal propia o de la otra persona que hubiese influido en la relación, y en caso positivo, hace cuanto se produjo, que cambios sucedieron, si fueron positivos o negativos, etc. Los resultados servirían para responder a las siguientes preguntas:

¿Qué conductas no verbales instigan puntos de inflexión en las relaciones? ¿Cómo evalúan los encuestados esos comportamientos? ¿Cuáles son las asociaciones entre la valencia percibida de un punto de inflexión no verbal y otras evaluaciones importantes? ¿ los comportamientos que desencadenan cambios en las relaciones pueden variar en función del tipo de relación que existe? ¿Qué cambios informan las personas debido a estas señales e interpretaciones? ¿Hay ciertas señales más probables de ocurrir con ciertos tipos de cambio?

En cuanto a la pregunta sobre qué conductas no verbales instigan puntos de inflexión en las relaciones, las categorías claves que se les dieron a los participantes como potencialmente involucradas en el evento fueron: comportamiento ocular, expresiones faciales, tacto, gestos con las manos, voz, espacio físico, uso del tiempo y “otros”. Dado que las señales no verbales a menudo actúan en grupo, se permitió a los participantes marcar cualquier señal no verbal que fuera, en su memoria, parte del punto de inflexión. Por lo tanto, la aparición de cada señal en el conjunto de datos podría oscilar entre 0 (no fueron indicados por ninguno de los encuestados) y 255 (todos los encuestados indicaron que el indicio era parte del cambio). De los 255 participantes, 127 dijeron que el comportamiento ocular/visual  fue el factor desencadenante del cambio en su relación. Esta fue la señal no verbal elegida más comúnmente. Casi tan comunes fueron las expresiones faciales, que se informaron 123 veces, a menudo en combinación con el comportamiento visual. El tacto fue el siguiente comportamiento observado con más frecuencia, con 116 de los participantes, y 101 participantes eligieron el espacio personal. Las indicaciones vocales (70 personas), el tiempo (56 personas) y los gestos con las manos (34 personas) se notaron con menos frecuencia. La opción “otro” fue elegida por 28 participantes. De estos, dos mencionaron “lo que se dijo”, una categoría no aplicable al estudio. Muchos de los otros se incluyeron o se reafirmaron las categorías existentes (por ejemplo, “sentado a mi lado” es parte del espacio físico, y “la combinación de expresión facial y ojos” se capturó en los tipos de comportamientos de los que ya han elegido). Hubo 2 casos en los que se señaló “silencio / falta de comunicación” (aunque formaría parte de “vocal”), 2 casos de “alejamiento”, 1 caso de “beso” (aunque formaría parte de “tacto”), 4 casos de “movimiento”, 2 de “postura”, 1 de “lágrimas”, 1 de “interés sexual”, y 1 de “contestar el teléfono mientras interactúa con el otro”.

Se resume por tanto que las señales más frecuentes que desencadenan el cambio en las relaciones son el comportamiento ocular, las expresiones faciales, el tacto y el uso del espacio personal.

Respecto a la pregunta relativa a cómo evalúan los encuestados estos comportamientos, los participantes que indicaron que las expresiones faciales estaban involucradas en el evento fueron menos positivas que aquellos cuyos eventos no incluyeron expresiones faciales, sugiriendo así que las señales faciales tendían a ser parte de eventos que se pensaba que eran algo más negativos que otros puntos de inflexión, aunque eran bastante neutrales. La presencia del tacto recibió puntajes de valencia más altos que aquellos que no indicaron que el toque ocurrió. Aquellos encuestados que indicaron que las señales vocales eran parte del punto de inflexión fueron más negativos en sus juicios del evento que aquellos que no indicaron la presencia de señales vocales. En general, entonces, tres señales parecen estar asociadas consistentemente con los juicios del evento. El tacto se asoció con juicios más positivos, voz con evaluaciones más negativas y expresiones faciales con puntuaciones neutras (pero puntuaciones que fueron inferiores a las puntuaciones dadas a las interacciones que no incluyeron expresiones faciales). Los otros comportamientos pueden haber estado asociados con eventos que a veces se juzgaron positivamente y otros negativamente, o que no tuvieron una evaluación sólida.

La tercera pregunta de investigación exploró algunas de las formas en que la valencia de los puntos de inflexión no verbales puede estar asociada con otros juicios que hicieron los encuestados. En todos los casos, hubo una relación positiva muy fuerte entre la forma en que las personas evaluaron la señal y la percepción que tenían de la relación ellos mismos, lo que sugiere que la percepción que tiene de su relación puede influir en la evaluación general del evento. Aunque no se pueden hacer afirmaciones causales, hay una sugerencia de que la valencia de los eventos, o al menos cómo se perciben o interpretan, afecta en cómo la gente juzga su relación, la otra persona y a sí mismos, tanto en casos positivos como negativos.

En cuanto a la pregunta sobre si ciertos comportamientos eran más o menos propensos a desencadenar puntos de inflexión en diferentes tipos de relaciones, los participantes indicaron el tipo de relación que tenían con la otra persona antes y después de que ocurriera el evento. Para esta pregunta, se utilizó el tipo de relación tal como existía (al menos en los informes de los participantes) antes del evento, se comprobó con el tipo de relación posterior al evento, y se analizaron los resultados cruzándolos con los siete posibles comportamientos. En este caso, ningún resultado fue suficientemente significativo como para poder responder con seguridad a la pregunta, aunque hubo una tendencia para las expresiones faciales. La frecuencia de ocurrencia informada sugiere que esta indicación puede haber sido particularmente común en eventos que ocurrieron con un miembro de la familia (es decir, una diferencia notable, pero no estadísticamente significativa, en la frecuencia para aquellos miembros de la familia que indicaron que las expresiones faciales fueron parte del punto de inflexión). Los otros tipos de relación tuvieron aproximadamente la misma ocurrencia / no ocurrencia de expresiones faciales en sus puntos de inflexión. Los análisis exploratorios del tipo de relación después del evento (no aplicable para familias) encontraron una diferencia significativa entre los tipos de relación en la frecuencia de contacto con pares “románticos” que probablemente indicaron que esta señal fue parte del evento que, en muchos casos, desencadenó el cambio hacia el romance.

En cuanto a la última pregunta, sobre qué tipos de cambios provocaron las señales no verbales, la investigación realizó una extensa explicación que no debe de ser ignorada, y debido al gran valor informativo para todos los interesados en el comportamiento no verbal, será recogido, junto con las discusiones y conclusiones finales de la investigación, en la siguiente entrada del blog.

¿Puede una única señal no verbal cambiar nuestra percepción y comportamiento? (Parte I). Club del Lenguaje No Verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos la investigación “When a Small Thing Means so Much: Nonverbal Cues as Turning Points in Relationships ” de Tony Docan-Morgan , Valerie Manusov , y Jessica Harvey; un extenso artículo que investiga qué tipo de comportamientos no verbales pueden llegar a influir y transformar comportamientos y percepciones en el otro o en uno mismo. Debido a la extensión del estudio y al especial interés de la teoría sobre las señales no verbales y la gran cantidad de resultados obtenidos, el artículo se dividirá en una explicación teórica (a continuación) y los resultados prácticos del estudio (en próximas entradas).

Las señales no verbales son importantes en las relaciones, y funcionan en esas relaciones en una variedad de formas. Por ejemplo, las relaciones a veces sufren cuando las personas envían mensajes conflictivos no verbales, expresan negatividad mediante claves no verbales o malinterpretan las conductas de los demás. La comunicación no verbal también es un medio potente para mostrar afecto, expresar emociones positivas y mantener relaciones satisfactorias. Las señales no verbales son un modo a través del cual las personas reflejan la naturaleza actual de la relación con alguien y con otros a su alrededor. Es decir, envían mensajes relacionales al mostrar sin palabras, y a menudo de maneras sutiles, cómo las parejas (de cualquier tipo) definen qué relación tienen entre ellos.

Por ejemplo, sentarse cerca y tocarse entre sí son signos de una relación íntima, especialmente en las primeras etapas de la relación amorosa. En estos casos, las señales no verbales están actuando como reflejos del estado relacional actual. La muestra de ciertos comportamientos (por ejemplo, ese tipo de señales íntimas) funciona también para crear un cierto tipo de relación, es decir, además de enviar mensajes relacionales que se comunican sobre la relación existente entre las personas, las señales no verbales también pueden funcionar para generar un tipo de conexión o consideración diferente. Un ejemplo de esto puede ser los toques breves y apropiados entre dos personas, toques que tienden a aumentar el afecto positivo entre las dos partes. A menudo estas claves no verbales implicadas en crear relaciones tienen su efecto fuera del conocimiento de los interactuantes; sin embargo, hay momentos en el curso de una relación en que las señales no verbales son más notables, y los interactuantes pueden interpretarlas activamente y responder a ellas.

En este artículo se toma en especial consideración aquellas señales no verbales que pueden funcionar como desencadenantes reconocibles para el cambio dentro de las relaciones. Es decir, una o más señales no verbales pueden funcionar para alterar rápida y notablemente algo en una relación, o al menos en la mente de las partes de esa relación.

Los cambios repentinos o notables en las relaciones han sido estudiados principalmente por investigadores interesados ​​en los puntos de inflexión relacionales, aunque por lo general las señales no verbales aún no han sido el centro de atención de estos estudios. Los puntos de inflexión capturan un momento crítico, un evento o incidente que tiene un determinado impacto en la relación, y desencadenan una reinterpretación de lo que la relación significa para los participantes.

Los investigadores que estudian puntos de inflexión en las relaciones se han preocupado principalmente por identificar los tipos de eventos (por ejemplo, un argumento, un cambio en el estado civil, etc) que crean cambios marcados en tipos de relación particulares, como pueden ser relaciones románticas, de amistad, relaciones profesor-alumno, etc. También han tenido interés en los cambios particulares que producen los puntos de inflexión, como los niveles de compromiso, la satisfacción relacional, la autoeficacia, la cercanía, etc. Un estudio de Baxter y Bullis demuestra como en las relaciones románticas dos comportamientos asociados con el primer contacto y el primer contacto sexual fueron eventos importantes en el aumento del compromiso con las relaciones. También encontraron otros puntos de inflexión asociados en cierto grado con el espacio físico, a menudo discutidos como una forma de comunicación no verbal. En particular, sus participantes identificaron la separación física (por ejemplo, vacaciones, viajes al extranjero) y la convivencia como puntos de inflexión relacionales. También encontraron que los aumentos o disminuciones en la distancia geográfica constituyen puntos de inflexión en un rango de tipos relacionales. En su estudio de los puntos de inflexión en las relaciones docentes y estudiantes universitarios, Docan-Morgan y Manusov encontraron que ver a un profesor en un entorno no académico puede ser un punto de inflexión. Por lo tanto, hay evidencia de que diferentes señales no verbales (como tacto, espacio, ambiente y tiempo) tienen el potencial de crear puntos de inflexión para los interactuantes.

Pero toda esta discusión es en gran medida especulativa. Es decir, surge de alguna evidencia indirecta y una conceptualización general de que las señales no verbales son capaces de producir un cambio significativo. Dada la importancia de las señales no verbales para las relaciones y la evidencia de que las señales no verbales pueden ser parte de puntos de inflexión, se justifica una mayor exploración de qué tipos de comportamientos pueden constituir estos factores desencadenantes no verbales, y qué cambios pueden llegar a producir estos comportamientos. Dada la limitada investigación en esta área, la investigación debe comenzar desde cero, evaluar los tipos de señales que pueden desencadenar el cambio en las interacciones cotidianas, descubrir la valencia de esos factores desencadenantes, y discernir qué tipo de cambios pueden producirse a partir de estos factores desencadenantes.

El artículo que se resume en la presente y en la próxima entrada del blog realizan esta investigación desde cero, buscando también saber si los tipos de comportamientos están vinculados al tipo de relación en el que ocurren. El artículo realiza un estudio diseñado para explorar desencadenantes no verbales o puntos de inflexión a medida que ocurren en una amplia gama de relaciones cercanas. En particular, se realizan las siguientes preguntas:

¿Qué conductas no verbales instigan puntos de inflexión en las relaciones? ¿Cómo evalúan los encuestados esos comportamientos? ¿Cuáles son las asociaciones entre la valencia percibida de un punto de inflexión no verbal y otras evaluaciones importantes? ¿ los comportamientos que desencadenan cambios en las relaciones pueden variar en función del tipo de relación que existe? ¿Qué cambios informan las personas debido a estas señales e interpretaciones? ¿Hay ciertas señales más probables de ocurrir con ciertos tipos de cambio?

Para responder a todas estas preguntas se realizó un estudio con 301 estudiantes (211 mujeres y 90 hombres), quienes realizaron una encuesta. Se dijo a los participantes que se realizaría un proyecto de investigación que examina los tipos de comportamientos no verbales que ocurren en relaciones cercanas con otros (por ejemplo, padres, amigos, parejas románticas, compañeros de trabajo), y que recibirían crédito adicional en el curso por su participación. Se les invitó a participar en una encuesta en donde se les preguntaba si podían recordar algún tipo de comportamiento no verbal promulgado por ellos mismos o por otra persona en el que sintiesen que algo cambió entre ellos y esa otra persona. Este punto de inflexión podría ser positivo o negativo. Si el participante era capaz de recordar ese momento, se le pidió que respondiese a 2 preguntas: Cuál fue el comportamiento (o comportamientos) y cuál fue el significado que interpretaron para el comportamiento. Se les solicitó también que describiesen la historia de ese comportamiento y qué cambió el comportamiento producido.

De estos 301 participantes, fueron 255 (183 mujeres, 72 hombres) los que indicaron que fueron capaces de “recordar un momento en el que ellos u otra persona usaron una señal no verbal que cambió algo con otra persona”. 40 encuestados  informaron que el comportamiento ocurrió hace menos de una semana (desde que realizaron la encuesta), 52 recuerdan que ocurrió hace más de una semana pero hace menos de un mes, 52 recordaron que ocurrió más de un mes pero menos de seis meses, 30 marcaron que el comportamiento ocurrió más de seis meses pero menos que hace un año, 38 dijeron que sucedió entre uno y dos años atrás, 44 señalaron que fue hace más de dos pero menos de cinco años, y 14 indicaron que el comportamiento tuvo lugar hace más de cinco años.

Los participantes informaron incidentes con 123 mujeres y 132 hombres. La edad promedia de los participantes fue de 21 años. Cuando se les preguntó cómo categorizaron su relación antes del evento, 92 mencionaron que era romántico, 103 identificaron un amigo, 21 hablaron de un miembro de la familia, 25 incluyeron una relación de trabajo, y el resto dijeron que eran conocidos o que no tenían relación con esta persona antes de la señal no verbal.

También calificaron en una escala de 1 (muy negativo) a 5 (muy positivo) cuán positivo o negativo fue el evento para ellos; qué tan positiva o negativamente vieron su relación antes y después del evento; qué tan negativos o positivos se sintieron sobre la otra persona antes y después del evento; y cuán positiva o negativamente se sintieron ellos mismos antes y después del evento. Indicaron cuánto tiempo había pasado desde que ocurrió el evento, qué comportamientos no verbales estaban involucrados en el evento (además de su descripción abierta, podían elegir uno o más de los siguientes: comportamiento visual, expresiones faciales, tacto, gestos con las manos) , voz, espacio físico, uso del tiempo y “otro”, con un lugar para ingresar qué otro tipo de señal estaba involucrado). También informaron cuánto tiempo antes del momento actual ocurrió el evento, su relación con la otra persona en el momento de la ocurrencia y en el presente, y otra información demográfica. Los resultados de todas las hipótesis estudiadas podrá consultarlas en el siguiente artículo.

La influencia del Comportamiento No Verbal de los oponentes en los debates. Club Lenguaje No Verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “The Role of Background Behavior in Televised Debates: Does Displaying Nonverbal Agreement and/or Disagreement Benefit Either Debater?” de los autores John Seiter, Harry Weger y Andrea Jensen Harold, que analizan los efectos del comportamiento no verbal de fondo que muestran los oradores de los debates televisados con el propósito de debilitar al oponente.

Es un hecho que las personas intentan controlar sus conductas comunicativas, especialmente las señales no verbales, para crear las impresiones deseadas de sí mismas, y también de los demás. Estos intentos pueden ser más frecuentes en algunos contextos que en otros. Por ejemplo, en las campañas políticas, los candidatos a vicepresidente pueden gastar más energía promoviendo imágenes favorables de sus compañeros de carrera que de ellos mismos. Al mismo tiempo, los candidatos pueden tratar de retratar a sus oponentes bajo una contexto negativo. Dada la naturaleza altamente competitiva de las campañas políticas, la mayoría de los candidatos entienden lo importante que es aprovechar las oportunidades para gestionar las impresiones de ellos mismos y de los demás. Aunque se puede pensar que se presta más atención a lo que los candidatos dicen durante las campañas que a sus gestos, las oportunidades para gestionar las impresiones no se limitan al mundo de las palabras. Por ejemplo, en los últimos años, las transmisiones de debates políticos han seguido utilizando tecnología como pantallas divididas y subpantallas, proporcionando a los espectadores acceso a señales no verbales que de otro modo no verían (por ejemplo, las señales no verbales del hablante y el oponente en el fondo). Como tal, a los que debaten se les ha brindado la oportunidad de influir en sus audiencias incluso cuando no están hablando. Una forma en que los polemistas televisados ​​podrían verse tentados a participar en tales intentos persuasivos implica expresar el desacuerdo de manera no verbal durante el turno de su oponente al hablar. Dadas las limitaciones de tiempo inherentes a los medios televisados, intentar responder al argumento de un oponente de forma no verbal podría parecer una táctica atractiva cuando las oportunidades de respuestas verbales son limitadas.

Sin embargo, este comportamiento no siempre es agradable para los espectadores. Por ejemplo, los pesados ​​suspiros, las sacudidas de cabeza y las expresiones faciales doloridas del vicepresidente Al Gore durante las respuestas de George W. Bush en la campaña de 2000 dieron como resultado la percepción de que Gore era menos agradable. En la campaña de 2004, las expresiones faciales, muecas y contorsionadas del presidente Bush durante las respuestas del candidato John Kerry redujeron su atractivo para los votantes indecisos.

El desacuerdo no verbal parece disminuir las percepciones de credibilidad, las percepciones de lo apropiado, y las percepciones de simpatía hacia el polemista que expresa desacuerdo. Teniendo en cuenta tales críticas junto con la investigación empírica que apunta a las consecuencias negativas del comportamiento de fondo antagónico (lo explicaremos más adelante), una pregunta importante sigue siendo: ¿cómo podría un candidato obtener una ventaja al mostrar desacuerdo no verbal durante el turno de palabra de un oponente y al mismo tiempo evitar el efecto negativo de dicho comportamiento? El propósito del estudio que resumimos a continuación es examinar la suma de comportamientos no verbales que expresan el acuerdo junto con los signos de desacuerdo no verbal como una táctica para mitigar las posibles consecuencias negativas de expresar únicamente el desacuerdo. Además, este estudio amplía el trabajo existente al explorar si el comportamiento de fondo mostrado por los participantes en el debate afecta las percepciones de la audiencia sobre el resultado del debate.

Hay al menos dos razones por las cuales una combinación de acuerdo y desacuerdo podría ser una táctica efectiva. En primer lugar, en lugar de ser percibido como una acción intencional de frustrar al que habla, un equilibrio entre el acuerdo y el desacuerdo podría simplemente verse como una reacción natural abierta a lo que el hablante está diciendo. Como resultado, el comunicador no verbal podría ser visto como menos antagónico y, a su vez, más creíble y apropiado. En segundo lugar, la investigación sobre conflictos maritales sugiere que la influencia de conductas negativas sobre las percepciones mutuas de los socios y la relación puede reducirse cuando los socios también muestran comportamientos positivos. Uno de esos comportamientos positivos identificados en la investigación conyugal es el acuerdo de comunicación.

Eso si, hay que estudiar si cuando el oponente (que no tiene turno de palabra) realiza comportamientos de estar de acuerdo, la audiencia puede llegar a percibir que el hablante es especialmente creíble y persuasivo. Para analizar todo esto, el estudio toma las siguientes hipótesis:

Hipótesis 1: un polemista será percibido como significativamente (a) menos creíble, y (b) menos apropiado cuando muestre un desacuerdo no verbal moderado o constante durante el discurso de un oponente que cuando muestre una expresión neutral durante el discurso del oponente.

Hipótesis 2: un polemista será percibido como significativamente (a) más creíble, y (b) más apropiado cuando el oponente del hablante muestra un desacuerdo no verbal moderado o constante que cuando el oponente del hablante muestra una expresión neutral.

Cuestión 1: ¿Se considerará que el polemista es más o menos creíble, apropiado y / u objetivo cuando un polemista muestra tanto el acuerdo no verbal como el desacuerdo durante el discurso del oponente en comparación con mostrar solo un desacuerdo no verbal?

Cuestión 2: ¿Se verá al polemista como más o menos creíble, apropiado y / u objetivo cuando un polemista muestra tanto el acuerdo como el desacuerdo durante el discurso del oponente en comparación con mostrar una expresión facial neutral?

Cuestión 3: ¿El comportamiento no verbal de un polemista televisado durante el discurso de un oponente afecta las percepciones de la audiencia acerca de las habilidades de debate de los debatientes?

Cuestión 4: ¿El comportamiento no verbal de un polemista televisado durante el discurso de un oponente afecta las percepciones de la audiencia sobre quién ganó el debate?

Cuestión 5: ¿El comportamiento no verbal de un polemista televisado durante el discurso de un oponente afecta las percepciones de la audiencia de la medida en que se ganó un debate?

Cuestión 6: ¿La percepción de sesgo media la asociación entre el comportamiento no verbal y la credibilidad percibida?

Para resolver todas estas cuestiones, se consiguió la participación de 151 alumnos (72 hombres y 79 mujeres, rango 18-36 años, edad media: 22 años) de cursos universitarios de comunicación. Cada participante recibió 1 crédito por ser voluntario para juzgar un debate televisado y completar un cuestionario después.

Dos estudiantes femeninas (ambas de 21 años), que habían completado un curso de argumentación en el semestre anterior y que eran aproximadamente equivalentes en sus habilidades de debate, se ofrecieron como oponentes en cuatro versiones de un debate grabado en vídeo. Las cuatro versiones contenían la misma toma de introducción de 7 segundos que mostraba a ambos debatientes sentados en lados opuestos de una tribuna. Las cuatro versiones también compartieron las mismas imágenes de ambos debatientes hablando. El primer polemista abogó por una legislación que exija que las estaciones de televisión cumplan con sus responsabilidades educativas con los niños; su oponente argumentó en contra de este plan. Debido a consideraciones prácticas (por ejemplo, queríamos dejar suficiente tiempo para que los participantes vean el debate y completen cuestionarios), cada participante debatió una sola vez. El discurso del orador 1 duró 6 min 47 s. El orador 2 duró 6 min 59 s. Con el fin de proporcionar a la audiencia vistas de ambos debatientes al mismo tiempo, este estudio utilizó subpantallas, mostrando al polemista en un formato de pantalla completa, mientras que el oponente que no hablaba se mostró en subpantallas más pequeñas que aparecían en la esquina inferior izquierda o derecha de la pantalla completa. Cada vez que el Orador 2 aparecía en la pantalla secundaria, no mostraba ninguna reacción no verbal (es decir, mostraba una expresión neutral denominada “cara de piedra”).  En contraste, cada versión del debate difería en el papel que le otorgaba el Orador 1. Una de las versiones no mostró desacuerdo de fondo por su parte, dos mostraron diferentes grados de desacuerdo de fondo, y una mostró una combinación de acuerdo y desacuerdo. Específicamente, las versiones del debate representaban las siguientes cuatro condiciones: (1) subpantallas mostraban que el Orador 1 permanecía impactado durante el discurso de su oponente; (2) subpantallas mostraron al Orador 1 demostrando un nivel moderado de desacuerdo no verbal durante el discurso de su oponente; (3) subpantallas mostraron al Orador 1 demostrando un desacuerdo no verbal casi constante durante el discurso de su oponente; y (4) subpantallas mostraron al Orador 1 demostrando tanto el acuerdo no verbal como el desacuerdo no verbal durante el discurso de su oponente.

El Orador 1 comunicó el desacuerdo con el Orador 2 mediante el uso de comportamientos silenciosos, como sacudir la cabeza de izquierda a derecha, poner los ojos en blanco, sonreír y pronunciar palabras (por ejemplo, “¿Qué?” Y “No”). En la cuarta condición, el Orador 1 expresó su acuerdo con el Orador 2 ya sea por un simple asentimiento con la cabeza o expresando consideración reflexiva usando una expresión facial contemplativa que termina con una mirada hacia arriba seguida de un leve movimiento de cabeza y apretando los labios como diciendo ” Ok, estoy de acuerdo con eso “.

En las cuatro condiciones, las subpantallas que muestran al Orador 1 aparecieron cinco veces durante el discurso de su oponente (a aproximadamente 35 s, 1 min 56 s, 2 min 53 s, 5 min 15 s, y 6 min 33 s en el discurso) y duraron un promedio de 36 s.
En condición 2 (desacuerdo moderado), el presentador 1 mostró desacuerdo no verbal (durando unos 6 s) mientras se mostraba en las dos primeras y dos últimas subpantallas apareció durante el discurso de su oponente. Ella permaneció con cara de piedra durante el resto de su aparición en las subpantallas.
En la Condición 3 (desacuerdo constante), el Orador 1 mostró un desacuerdo no verbal en las cinco subpantallas durante casi toda la duración de cada subpantalla.
En la Condición 4 (acuerdo más desacuerdo), el Orador 1 mostró un desacuerdo no verbal (que duró unos 6 s) en la primera y última subpantalla y acuerdo no verbal (que duró unos 6 s) en la segunda y cuarta subpantallas.

Los estudiantes seleccionaron uno de cuatro períodos de tiempo para ver un debate. Cada versión de debate fue asignada aleatoriamente a una de las cuatro sesiones. Los estudiantes, en grupos de aproximadamente 12 a 20, vieron una de las cuatro versiones del debate (cara de piedra = 19 hombres, 17 mujeres y 2 que no informaron el género; desacuerdo moderado = 18 hombres y 22 mujeres; desacuerdo constante = 15 hombres y 25 mujeres, acuerdo más desacuerdo = 18 hombres y 15 mujeres). Cada versión de debate se proyectó en color en una pantalla grande (178 cm2). A los estudiantes solo se les dijo que debían juzgar el debate. Después del debate, completaron un cuestionario que contenía las medidas dependientes, y luego se les agradeció por participar.

Los factores medidos fueron los siguientes:

Credibilidad del orador. La credibilidad de los debatientes se midió utilizando un instrumento cuya escala está compuesta por 15 elementos diferenciales semánticos de 7 puntos que miden cinco dimensiones de credibilidad: Carácter, Sociabilidad, Competencia, Composición y Extroversión. La escala para cada dimensión se calculó sumando los ítems.

Oportunidad. Se utilizó una herramienta capaz de evaluar las percepciones de la audiencia acerca de la idoneidad de los debatientes. La medida incluye cinco ítems semánticos diferenciales de 7 puntos (por ejemplo, el comportamiento del polemista fue apropiado / inapropiado o apropiado / impropio).

Habilidad de debate. Las percepciones de los participantes sobre las habilidades de debate de los oradores se evaluaron con elementos del “Cuestionario de Debates de la Asociación Americana de Medicina Forense” utilizada comúnmente por los jueces en los torneos de debate intercolegial. El cuestionario incluye una serie de ítems con escalas de 5 puntos, cada una de las cuales evalúa Análisis, Razonamiento y Evidencia.

Objetividad. El grado en que un polemista parecía objetivo se evaluó mediante respuestas a dos ítems semánticos diferenciales de 7 puntos (sesgado / imparcial y unilateral / considera otros puntos de vista). Debido a que esta variable es interesante para aplicaciones prácticas, aunque las escalas con solo dos ítems generalmente tienen puntuaciones de confiabilidad más bajas, la variable se mantuvo para el análisis.

Resultado del debate. Finalmente, los participantes informaron sus percepciones sobre el resultado del debate al indicar a quién creían que habían ganado (Orador 1 o 2) y al indicar en una escala de 7 puntos el grado en que acordaron que un debate fue el ganador del debate ( 1 = ganó el primer orador, 7 = ganó el segundo orador).

Los resultados fueron los siguientes:

Las hipótesis 1a y 1b predijeron que mostrar un desacuerdo no verbal de fondo (a diferencia de una expresión neutral, es decir, “con la cara de piedra”) llevaría a percepciones menos favorables de la credibilidad y adecuación del Orador 1. Para probar esta hipótesis, los análisis de contraste se calcularon comparando la combinación de calificaciones en las condiciones de desacuerdo moderado y constante con las de la condición de “cara de piedra” enfrentada para cada una de las variables dependientes. Los análisis de contraste indicaron que el Orador 1 recibió valoraciones significativamente más bajas sobre la adecuación y las dimensiones de credibilidad de sociabilidad, competencia y carácter cuando mostraba desacuerdo durante el discurso de su oponente que cuando permanecía con cara de piedra.

Las hipótesis 2a y 2b predijeron que el Orador 2 se percibiría como más creíble y apropiado cuando su oponente mostrara un desacuerdo moderado o constante en comparación con el oponente que permanecía con la cara de piedra. No se encontraron efectos significativos para las percepciones de sociabilidad, compostura, competencia o carácter del Orador 2. Contrario a la predicción inicial, el desacuerdo no verbal mostrado por parte del polemista que no hablaba redujo la percepción del público de la extroversión del Orador 2. Y también, contrariamente a la predicción, el desacuerdo del Orador 1 no aumentó las percepciones de la idoneidad del Portavoz 2.

En cuanto a las cuestiones 1 y 2, preguntan si el acuerdo más la condición de desacuerdo, en comparación con las condiciones de desacuerdo y la condición de piedra, aumentarían o disminuirían las calificaciones de la credibilidad del orador y/o oponente. Para responder la primera pregunta de investigación, los análisis indicaron que mostrar tanto el acuerdo como el desacuerdo no dio lugar a diferencias en las percepciones de la credibilidad para cualquier debate en relación con las condiciones de desacuerdo. Para abordar la segunda pregunta de investigación, se calcularon los contrastes que comparaban el acuerdo más la condición de desacuerdo con la condición de “cara de piedra”. Los resultados indicaron que mostrar acuerdo más desacuerdo se asoció con percepciones de menor sociabilidad, menos carácter y menos adecuación para el Orador 1 en comparación con cuando permaneció con cara de piedra. Para el Orador 2, los resultados indicaron que la muestra de acuerdo de su oponente más desacuerdo, en comparación con el resto de la “cara de piedra”, no afectó las percepciones de su credibilidad. Sin embargo, el análisis de contraste planeado reveló que la conveniencia del Orador 2 se consideró mayor cuando su oponente mostró una mezcla de acuerdo y desacuerdo que cuando su oponente permaneció con cara de piedra.

La tercera pregunta de investigación preguntó si el comportamiento no verbal del Orador 1 estaría asociado con las percepciones de la audiencia acerca de la habilidad del argumento de los debatientes. No hubo diferencias estadísticamente significativas entre las condiciones en los juicios sobre las habilidades de argumentación del Orador 1. Sin embargo, la presentación de acuerdo más desacuerdo del Orador 1 se asoció con un aumento percibido en las habilidades de argumentación de su oponente (es decir, el Orador 2) en relación con cuando el Orador 1 mostró desacuerdo moderado. Las diferencias entre el acuerdo más la condición de desacuerdo, la cara de piedra y las constantes condiciones de desacuerdo se aproximaron, pero no alcanzaron, los niveles de significancia convencionales para las percepciones de la habilidad de debate del Orador 2 (p = .081 y .079 respectivamente)

La cuarta pregunta de investigación pregunta si el comportamiento no verbal mostrado por el Orador 1 estaba relacionado con las percepciones de quién ganó el debate. Las percepciones de quién ganó el debate son independientes de las condiciones experimentales. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que, si bien el valor crítico no alcanzó los niveles convencionales de importancia, el público tuvo 10 veces más probabilidades de juzgar al Orador 2 como el ganador del debate en el comportamiento de acuerdo más desacuerdo, mientras que en las tres condiciones restantes, el Orador 2 tenía solo tres veces más probabilidades de ser juzgado como el ganador del debate.

La quinta pregunta de investigación preguntó si la conducta de fondo del Orador 1 estaba asociada con las percepciones de la audiencia acerca del grado en que el debate fue ganado por cualquiera de los debatientes. El público percibió que el Orador 2 ganó el debate por un margen mayor en la condición de acuerdo y desacuerdo en comparación con el desacuerdo moderado y las condiciones de constante desacuerdo. La condición de la cara de piedra no difirió significativamente de ninguna de las otras condiciones en este análisis.

Para responder a la sexta pregunta de investigación, para probar el efecto del comportamiento no verbal de fondo sobre la credibilidad del hablante, la variación del orador 1 en el comportamiento no verbal de fondo predijo las percepciones de la audiencia sobre su sociabilidad, carácter y adecuación. Las condiciones de desacuerdo moderado y constante se asocian con percepciones de objetividad de la audiencia significativamente más bajas que las condiciones de enfrentamiento y acuerdo más desacuerdo. Sin embargo, las condiciones de cara de piedra y acuerdo más desacuerdo no difieren entre sí. La sociabilidad, el carácter y la idoneidad percibidos están todos asociados positivamente con la objetividad percibida.

Teniendo en cuenta estos resultados concluimos que es desaconsejable expresar demasiados desacuerdos no verbales mientras un oponente tiene la palabra. Los resultados e investigaciones previas indican que una pequeña cantidad de desacuerdos no verbales podría ser aceptable para la mayoría de los miembros de la audiencia, pero el uso frecuente de comportamientos como sacudidas de cabeza, suspiros, y similares empeoran las percepciones de la audiencia sobre la propia credibilidad a lo largo de muchas dimensiones. Peor aún, un desacuerdo no verbal fuerte y frecuente puede aumentar las percepciones de la audiencia sobre algunas dimensiones de la credibilidad del oponente. También encontramos que agregar algunas expresiones de acuerdo no verbales al tiempo que expresaba desacuerdo no parecía crear una ventaja para el polemista que participaba en tales conductas. De hecho, agregar expresiones de acuerdo no verbal parece ser contraproducente y, en algunos casos, empeorar la reacción de la audiencia hacia el polemista.

Lenguaje no verbal de la infidelidad ajena. Club Lenguaje no Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “Thin slices of infidelity: Determining whether observers can pick out cheaters from a video clip interaction and what tips them off”, de los autores Nathaniel M. Lambert, Seth Mulder y Frank Fincham, de la Universidad de Brigham, que estudian cómo los observadores externos pueden captar señales de infidelidad observando a una pareja interactuar unos minutos.

Nuestras primeras impresiones acerca de los demás son una mezcla de ideas preconcebidas y estereotipos junto con lo que la mayoría de la gente llama “instinto” o “sexto sentido”, que no es más que nuestra capacidad para interpretar el lenguaje no verbal de otras personas. Si bien es cierto que esa capacidad, sin ningún tipo de entrenamiento, no nos sirve precisamente para detectar mentiras, ¿seríamos capaces de detectar las mentiras cuando la cosa no va con nosotros?

Este estudio plantea la hipótesis de que, al igual que pedimos a un jurado que pueda evaluar a un desconocido basándose en apenas unos minutos oyéndole hablar, todos somos capaces de interpretar, aunque sea de forma inconsciente, el lenguaje no verbal de los demás y captar ciertas señales sobre sus relaciones y sentimientos. Concretamente, creen que unos completos desconocidos pueden detectar la infidelidad después de ver a parejas de novios interactuando durante no más de 3 a 5 minutos.

Los investigadores realizaron dos experimentos diferentes. La primera incluyó a 51 estudiantes universitarios (16 hombres y 35 mujeres de 18 a 23 años) que participaron junto con sus parejas románticas. Los estudiantes completaron cuestionarios antes del experimento para evaluar su “infidelidad emocional y física”, mientras que sus respectivas parejas no completaron cuestionario alguno. Luego las parejas fueron grabadas en vídeo completando una tarea de dibujo donde uno de los miembros de la pareja estaba con los ojos vendados y el otro daba instrucciones sobre qué dibujar. Más tarde, seis observadores objetivos y entrenados observaron las cintas de vídeo y respondieron a la siguientes preguntas:

  1. ¿Cómo de probable es que esta persona haya mostrado interés en otra persona distinta de su pareja?
  2.  ¿Cómo de probable es que esta persona coqueteara con alguien que no sea su pareja?
  3.  ¿Cómo de probable es que esta persona haya tenido relaciones sexuales con alguien que no sea su pareja?
  4.  ¿Cómo de comprometido está el participante en su relación?
  5.  ¿Cómo de fiable has percibido que es esa persona?

Se llevó a cabo un segundo experimento con 43 estudiantes (21 varones y 22 mujeres, con edades comprendidas entre 18 y 33 años) que participaron con sus respectivas parejas. Esta vez, ambos miembros de la pareja completaron los cuestionarios y los investigadores anotaron “puntuaciones promedio de infidelidad” para cada participante en base a sus respuestas a si habían sido infieles y cómo de lejos habían ido en esa infidelidad. Los participantes completaron la misma tarea de dibujo que los participantes en el primer experimento. Posteriormente, cinco observadores entrenados vieron los vídeos y calificaron a los participantes como en el primer experimento, basándose en las mismas preguntas.

En los resultados podemos comprobar que se podía detectar la infidelidad con observar la interacción de la pareja durante una sencilla tarea en apenas unos minutos. El porcentaje de acierto en ambos experimentos fue por encima del azar. Además, no se encontró diferencia entre ambos sexos en contra del mito de que la conducta infiel es más común en hombres.

En definitiva, los resultados son interesantes y debería ahondarse en qué tipo de pistas visuales llevaban a los observadores a discriminar la conducta de unos y otros. ¿Quizás nos es más fácil detectar las mentiras cuando no nos las dicen a nosotros?

Los mentirosos no evitan la mirada, la buscan. Club Lenguaje no Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “Windows to the Soul? Deliberate Eye Contact as a Cue to Deceit”, de los autores Samantha Mann, Aldert Vrij, Sharon Leal, Pär Anders Granhag, Lara Warmelink y Dave Forrester, de la Universidad de Portsmouth (Reino Unido), que pone en evidencia que los mentirosos buscan el contacto visual deliberadamente durante la mentira.

Popularmente existe la creencia de que los mentirosos evitan la mirada de su interlocutor cuando hablan. Mann, en un experimento en 2004, preguntó a 99 agentes de policía cómo detectar cuando alguien estaba mintiendo y el 73% afirmó que creían que los mentirosos mirarían a otro lado al hablar. Es posible que la razón por la cual creemos que los mentirosos tienden a desviar la mirada es porque la gente suele desviar la mirada cuando está avergonzada y es posible sentirse avergonzado cuando uno hace algo moralmente reprochable como mentir. Además, también es común desviar la mirada cuando el esfuerzo mental aumenta y mentir requiere más carga cognitiva que ser sincero.

Sin embargo, también tenemos razonas para creer que los mentirosos no desviarían la mirada. Cuando intentamos persuadir a alguien tendemos a mirarle a los ojos y una mentira no es sino un intento de persuadir al otro de que estamos diciendo la verdad. Mientras que alguien que está siendo sincero y da por supuesta su credibilidad no tiene la necesidad de buscar la mirada del otro para convencerle de ella. Un mentiroso, en cambio, necesita monitorear a su interlocutor mientras habla para asegurarse de que le está creyendo y seguir construyendo alrededor de su mentira si fuera necesario.

Los estudios, en cambio, ofrecen datos contradictorios al respecto. Los autores hipotetizan que estas incongruencias puedan deberse a que, por un lado, el mentiroso desea apartar la mirada, pero por otro lado tiene la necesidad de mantener el contacto visual para parecer convincente. El resultado final es una cantidad de contacto visual similar a la de una persona sincera. Esto no implica que no podamos usar la mirada para detectar mentiras sino que hasta ahora no lo hemos hecho de la manera correcta. Por ello, la hipótesis de este estudio es que los mentirosos desean parecer convincentes y necesitan monitorear a su interlocutor y, por tanto, podremos apreciar en ellos intentos de contacto visual deliberados.

Para este experimento se utilizaron a 338 participantes, siendo en su mayoría hombres (72%) y con una edad promedio de 34 años. Las nacionalidades fueron además muy diversas, siendo 28 el mínimo de una zona continental y 46 el máximo. El procedimiento era sencillo: se esperaba a la gente a la salida de un aeropuerto internacional y se les ofrecía participar en el experimento con la posibilidad de ganar 10 libras por ello. Si accedían a ello, se les informaba de que otro investigador les iba a hacer dos preguntas. A la primera, todos debían contestar la verdad (¿a dónde vas a volar hoy?), pero a la segunda a unos se les decía que al hablar con el otro investigador debían mentir y a otros que debían decir la verdad (¿Cuál es el propósito de tu viaje?). Posteriormente el investigador trataba de juzgar si le estaban diciendo la verdad o no. El experimento duraba unos 20 minutos y ambas entrevistas eran registradas. Finalmente 177 participantes estaban en el grupo sincero y 161 en el de los mentirosos. Se confirmó más tarde que todos los que debían ser sinceros lo habían sido y que todos los que debían inventar una mentira efectivamente lo habían hecho.

Se pidió a personas ajenas a la investigación analizar las grabaciones para codificar el porcentaje de tiempo que los participantes evitaban la mirada del investigador y el que deliberadamente la buscaban. En los resultados no se encontraron diferencias significativas en cuanto a la etnia pero sí que se hallaron respecto a las miradas: las personas sinceras buscaban menos el contacto ocular que los mentirosos.

En contra de lo que habitualmente se cree, no hay diferencia entre personas sinceras y mentirosas a la hora de evitar la mirada. Sin embargo, sí que la hay a la hora de buscar la mirada del oyente, como si estuvieran valorando si resultaban creíbles o no. Así pues, es importante no usar esto como un indicador automático de engaño, es una cuestión de grado, pero este estudio aporta una interesante clave para la detección de la mentira a nivel no verbal.

La pupila refleja las decisiones y los sesgos. Club del Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “Decision-related pupil dilation reflects upcoming choice and individual bias”, de los autores Jan Willem de Gee, Tomas Knapen y Tobias H. Donner, en un estudio conjunto de la Universidad de Amsterdam y la Universidad de Berlín, que aborda cómo las pupilas cambian su tamaño según la respuesta a una decisión.

La mirada es una gran fuente de información para nuestro interlocutor, cargada de connotaciones e información no verbal que acompaña a nuestras palabras. La mayoría de esos microgestos, en mayor o menor medida pueden llegar a ser controlables, pero hay uno que nos traiciona por completo: el tamaño de nuestras pupilas.

No es novedosa la utilización de la medida pupilar para la toma de decisiones. Los cambios en el tamaño de las pupilas bajo una luz constante se han utilizado como marcador en distintos procesos mentales y cerebrales. Sin embargo, no todos los experimentos recuerdan tener en cuenta el factor del aprendizaje. No reaccionamos de la misma manera ante un estímulo la primera vez que lo vemos que las siguientes, de la misma forma que tomar una decisión no requiere los mismos procesos mentales cada vez. Es por ello que en este diseño, el equipo investigador tuvo en cuenta el efecto acumulativo que produce el aprendizaje.

Además, se tuvo en cuenta también el sesgo propio de cada persona a la hora de tomar decisiones: algunas personas tienen más tendencia a dar el “sí” incluso cuando dudan de la respuesta (liberales) y otras tienen más tendencia al “no” en caso de duda (conservadores). Así que, ¿tendrían estos factores influencia en la respuesta de la pupila a la hora de tomar decisiones?

Para contrastar esta hipótesis se contó con la colaboración de 23 estudiantes a los que se les midió el tamaño de la pupila mientras observaban una grabación en la que debían detectar una señal visual en un monitor sobre un fondo con ruido dinámico, lo cual dificultaba su percepción y, por tanto, la decisión de si lo habían visto realmente o no. Se llevaron a cabo entre 6 y 10 sesiones (entre 480 y 800 ensayos por sujeto) para ver el efecto acumulativo del entrenamiento.

Los resultados parecen mostrar que durante un proceso de decisión prolongado, la pupila se dilata principalmente durante el proceso de formación de la decisión más que cuando ya está ésta tomada.  Además, los datos parecen indicar que cuando una persona da una respuesta afirmativa las pupilas se dilatan más que si da una negativa. Por otro lado, este efecto se ve aún más remarcado cuando contesta afirmativamente la persona que tiende a ser conservadora, es decir, cuando contesta en contra de sus propias preferencias.

En cierto modo, este descubrimiento parece indicar que las pupilas pueden ser predictoras de la respuesta. Quizás, para futuras investigaciones, sea interesante replicar estos resultados con decisiones de tipo emocional, ya que eso acercaría un poco más estos resultados a sus posibles utilizaciones prácticas.

El amor está en la mirada: Un estudio de seguimiento ocular del amor y el deseo sexual. Club del Lenguaje no Verbal.

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Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “Love Is in the Gaze: An Eye-Tracking Study of Love and Sexual Desire”, de los autores Mylene Bolmont, John T. Cacioppo y Stephanie Cacioppo, en un estudio conjunto de las universidades de Ginebra y Chicago, que estudia cómo diferenciar las intenciones románticas de las sexuales de nuestro interlocutor basándose en la orientación de su mirada.

¿Alguna vez has sentido “amor a primera vista”? ¿O quizás estás más familiarizado con esas miradas que parecen desnudarte? El rostro es un elemento de gran importancia en la comunicación y la interacción social, al igual que la mirada, que nos aporta mucha información de nuestro interlocutor. Y en menos de medio segundo los ojos ya podrían estar revelando los intereses de una persona incluso antes de que él mismo llegue a racionalizarlos.

El amor y el deseo sexual han sido pocas veces estudiados como elementos separados. En parte por los sesgos heredados de nuestra cultura, y en parte por lo complicado de su estudio, ya que a nivel cerebral comparten áreas corticales y subcorticales como el tálamo y el hipocampo entre otras que complican su diferenciación. Sin embargo, el amor y el deseo ni son lo mismo ni están obligatoriamente relacionados (el amor no es requisito para el sexo, ni el deseo acaba desencadenando un enamoramiento): ambos pueden existir por sí mismos o combinados en cualquier grado. Así pues, el objetivo de este estudio era comparar las conductas humanas frente a la percepción de estímulos que les provocaran deseo sexual y enamoramiento.

Para este experimento se presentaron voluntarios 20 participantes (13 mujeres y 7 hombres). De esos 20, sólo 17 llegaron a la segunda fase. A pesar de ello, los datos obtuvieron un 95% de significación estadística. Además, todos los sujetos mostraron puntuaciones en la media de ansiedad, depresión, soledad y deseo sexual, siendo representativos de la población.

En ambas fases del experimento se les hacía presenciar una serie de fotografías de personas desconocidas en un ordenador. Para evitar interferencias, primero se evaluaba la parte conductual y luego la monitorización ocular. En la parte conductual, se pedía a los participantes mirar las fotografías y evaluar si les sugerían deseo sexual (sí o no) o amor romántico (sí o no). Después, en la parte del seguimiento ocular, se les realizaba la misma tarea pero pidiéndoles que se limitaran a observar las fotos y pensar en su respuesta anterior, salvo que en esta ocasión sólo veían dos fotos de las presentadas anteriormente elegidas al azar de cada tipo (románticas y sexuales).

En la fase 1, se mostraron 120 fotografías de parejas heterosexuales de adultos jóvenes (18 a 30 años) en las que las distintas parejas se miraban mutuamente, se tocaban las caras o miraban a cámara, y no comprendían desnudos ni escenas eróticas. Habían sido elegidas en un experimento previo en el que se seleccionaron por una muestra de similar edad las que sugerían más romanticismo y más atractivo sexual.

En la fase 2, los estímulos consistían en 80 fotografías (40 hombres y 40 mujeres) de individuos atractivos mirando a la cámara. Cada participante veía solo las fotografías del sexo opuesto. Igual que en la fase 1, la edad era similar y no se incluía pornografía. Y al igual que en la fase 1, se les encomendó decidir lo más rápido y preciso posible si la fotografía les sugería sentimientos románticos o deseo sexual, pero nunca se preguntaban ambas cosas de la misma foto.

En primer lugar, se demostró que las fotos cumplían su función y las eróticas despertaban interés sexual y las románticas sentimientos amorosos. Una vez validada la base del experimento, se demostró que los participantes eran más propensos a fijarse en la cara de las personas cuando se toman decisiones sobre el amor romántico que al tomar decisiones sobre el deseo sexual, y los mismos participantes eran más propensos a mirar el cuerpo cuando se toman decisiones acerca del deseo sexual que al tomar decisiones sobre el amor romántico. Es interesante también señalar que tanto hombres como mujeres se comportaban de la misma forma en este aspecto. Respecto a la segunda fase, una vez más no hubo diferencias de género en el comportamiento en cuanto al número de miradas, ni la duración de éstas, y se corroboró la hipótesis sobre dirigir la mirada según las intenciones hacia la persona que se observa.

En resumen, podemos afirmar que la atención visual refleja aquello que es más importante para las intenciones o metas, partiendo de la base de que la mirada mutua es uno de los elementos más fiables del amor entre parejas y que la atracción física es parte elemental de la atracción sexual. Aunque aún se sabe poco sobre los mecanismos que hay tras el enamoramiento, estos patrones de respuesta suponen unas primeras pistas respecto a los procesos de atención automáticos que pueden diferenciar los sentimientos que evoca un extraño. Y a su vez, pueden suponer un interesante marcador para utilizar en terapias de pareja.

Sabiduría popular frente a conocimiento científico sobre la detección no verbal del engaño. Club Lenguaje no Verbal.

Detección de la mentira

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les sugerimos un resumen del artículo “¿Se pilla antes a un mentiroso que a un cojo? Sabiduría popular frente a conocimiento científico sobre la detección no-verbal del engaño”, del autor Jaume Masip, de la Universidad de Salamanca, en el cuál se revisa la fiabilidad de la detección del engaño a través de la evaluación del lenguaje no verbal.

En multitud de ocasiones, la psicología social ha sido criticada por estudiar ciertas situaciones que, según gran parte de la población, son “de sentido común”. Esto provoca, habitualmente, que la sabiduría popular sustituya al auténtico conocimiento científico a la hora de abordar evidencias o problemas de la vida cotidiana (a lo cual contribuyen, sin duda, series de televisión, libros de autoayuda, etc.). Uno de los campos de la psicología en los que más falsas creencias existen es el de la comunicación no verbal.

¿Hasta qué punto puede la comunicación no verbal transmitirnos realidades absolutas sobre el comportamiento de un individuo? Mientras que la investigación científica nos lleva a relativizar los descubrimientos, la mayoría de la sabiduría popular habla de realidades dicotómicas, sin atender a la variación entre individuos o situaciones. Esta visión errónea es especialmente flagrante en casos como la detección de mentiras, en la cual existen multitud de creencias sobre la utilidad del lenguaje no verbal para detectar las mismas. Este artículo trata de desmantelar algunas de estas creencias populares erróneas, basándose en la rigurosa investigación científica para demostrar la falsedad de muchas de las afirmaciones realizadas fuera de la disciplina de la psicología sobre el tema.

  • ¿Se pilla antes a un mentiroso que a un cojo?

Tal y como las evidencias científicas demuestran, no hay diferencias sustanciales en la detección de la mentira a través del lenguaje corporal respecto a tratar de adivinarlo al azar (en torno al 50% de los casos son acertados). Ni siquiera tras “entrenar” a expertos se encontraron diferencias importantes entre estos y personas que no tenían ningún conocimiento sobre detección de mentiras. Por tanto, y en contra de la “afirmación popular”, se encontró que la capacidad para discriminar entre mensajes verdaderos y falsos es muy escasa en los seres humanos, dependiente sobre todo de elementos personales y contextuales. No es, por tanto, fácil “pillar a un mentiroso”.

  • ¿Afecta nuestra confianza a nuestra capacidad para detectar mentiras?

En absoluto. De hecho, tal y como muestran las investigaciones, las personas no tenemos conciencia de lo correctos o incorrectos que son nuestros juicios de credibilidad. Incluso en multitud de ocasiones tendemos a sobreestimar nuestra capacidad de discriminar entre verdades y mentiras.

  • ¿Existen señales conductuales de cuándo alguien nos está mintiendo?

Taparse la boca, tocarse la nariz, frotarse un ojo o el cuello, mirar fijamente a los ojos… todas estas acciones son, según la cultura popular, rasgos de un mentiroso. De hecho, muchos de estos estereotipos también han sido estudiados, encontrándose que muchos de ellos parecen tener validez universal (como el de que un mentiroso aparta la mirada).

Por supuesto, prácticamente ninguno de estos estereotipos es cierto (y menos generalizables a toda la población). La discrepancia entre estos y la realidad empírica puede dar cuenta del escaso valor de las claves conductuales para formular juicios correctos de mentira.

  • ¿Existe alguna posibilidad de llegar a ser un buen “detector de mentiras”?

Se han realizado multitud de intentos en este sentido, entrenando de diversas maneras a múltiples observadores. Sin embargo, el porcentaje de aciertos no ha representado un gran aumento (del 54% a 57%). ¿A qué se debe esto? En realidad, no es motivo exclusivamente del tipo de entrenamiento, sino de los escasos indicadores conductuales que son realmente útiles. Según ciertos autores, más que incrementar la precisión, lo que provocan estos entrenamientos es el aumento de la tendencia a decir que los mensajes son falsos.

Reconocimiento facial de emociones negativas en relaciones de pareja. Club Lenguaje No Verbal.

Reconocimiento facial de emociones negativas en relaciones de pareja. Club Lenguaje No Verbal

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “Recognition of Facial Expressions of Negative Emotions in Romantic Relationships”, de los autores Seung Hee Yoo y Sarah E. Noyes, de la San Francisco State University, que investiga cómo una mejor capacidad de reconocer expresiones faciales influye en la satisfacción con las relaciones de pareja del individuo.

Entender los factores que predicen la satisfacción en las relaciones de pareja es una tarea importante, dado que ser capaces de mantener este tipo de unión de una manera fuerte y sana contribuye a la felicidad de ambos individuos. Una importante línea de investigación en lo referente a las relaciones de pareja ha sido la evaluación del rol de las emociones dentro de las mismas. A su vez, dentro de la evaluación de las emociones, una gran parte de las investigaciones se ha centrado en las experiencias emocionales negativas dentro de la pareja, particularmente en cómo los individuos de la misma expresan sus emociones e interactúan el uno con el otro durante las etapas de un conflicto. Conocer estas experiencias emocionales condicionará el tipo de respuesta que la pareja sea capaz de plantear durante los conflictos, determinando así directamente la felicidad de los individuos que la componen.

Dentro de este campo de estudio, encontramos que las expresiones faciales de emoción ayudan a los individuos a conocer las emociones de los otros, así como sus creencias e intenciones. Esto permite que los individuos que forman la pareja sean capaces de inferir elementos tan complejos como las actitudes o el comportamiento que el otro individuo va a llevar a cabo. Los objetivos de esta investigación se centran precisamente en averiguar si la capacidad de un individuo para inferir emociones negativas de la expresión fácil será capaz de predecir relaciones de pareja más estables y durables, así como qué tipo de respuestas constructivas se plantean ante el conflicto.

Para poder medir habilidad del individuo para la identificación de emociones faciales, se utilizó la versión reducida de la Micro – Expression Recognition Training Tool (MiX). Para analizar las respuestas constructivas ante los conflictos, se examinaron tres tipos distintos de respuestas identificadas mediante la investigación previa: resolución de problemas positiva, actuación durante el conflicto y retirada del mismo. Estos tres tipos de respuestas fueron recogidos mediante otro cuestionario, el Conflict Resolution Style Inventory (CRSI). Por último, se aplicó a la muestra de la investigación un cuestionario sobre la calidad de su relación, el Relationship Assessment Scale (RAS).

Los resultados alcanzados en esta investigación fueron muy interesantes. Así, mientras que no se encontró relación entre la identificación facial de emociones positivas y la satisfacción en la relación de pareja, sí fue encontrada una relación entre esta última y la identificación facial de emociones negativas. Precisamente también la identificación facial de emociones negativas se encontró correlacionada con el estilo de actuación durante el conflicto, en el cual individuos con una capacidad de identificar emociones negativas más alta utilizaban menos comportamientos agresivos durante las discusiones (o lo que es lo mismo, hacían uso de conductas más asertivas). No se encontró relación entre la identificación de emociones negativa y la resolución positiva de problemas o la retirada del conflicto. Se demostró también que los individuos con menor actuación durante el conflicto reportaban relaciones más satisfactorias.

En conclusión, esta investigación demuestra que, a mayor capacidad de entender lo que la pareja siente (en este caso, a través del reconocimiento facial de expresiones emocionales negativas), mayor capacidad para responder de manera asertiva y comunicativa a los conflictos. Como resultado de utilizar una estrategia constructiva de resolución de conflictos, los individuos se mostraban, por tanto, más satisfechos en sus relaciones de pareja.

Usando gestos de apoyo al discurso en tareas espaciales. Club Lenguaje No Verbal

Usando gestos apoyo discurso tareas espaciales - Club Lenguaje No Verbal

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “Using and Seeing Co-speech Gesture in a Spatial Task”, de los autores Alexandra Suppes, de la Columbia University, Christina Y. Tzeng, de la Emory University, y Laura Galguera, de la Universidad de Oviedo, que analiza la utilidad que el uso de gestos de apoyo al discurso posee a la hora de facilitar la comprensión del interlocutor en tareas espaciales.

Las personas suelen producir gestos de apoyo al discurso mientras están comunicándose. Investigaciones previas han indicado que estos gestos apoyan el proceso comunicativo, pero a quién apoyan exactamente los mismos (si al oyente o al comunicador) es todavía objetivo de debate. Mientras que una postura defiende que los gestos aumentan la comprensión del oyente conforme complementan el discurso verbal, otra defiende que en realidad es al comunicador a quien realmente ayuda la inclusión de gestos (ayudándole a clarificar el mensaje que quiere transmitir).

En esta investigación, dividida a su vez en dos situaciones experimentales distintas, los autores tratan de discernir, partiendo de ambas bases teóricas, tres planteamientos distintos: en primer lugar, qué gestos se utilizan para explicar una tarea espacial según aumenta la complejidad de la misma. En segundo lugar, hasta qué punto los gestos del anterior experimento sirven para mejorar el entendimiento del oyente. Y por último, hasta qué punto es importante o útil que los oyentes vean los gestos que acompañan al lenguaje verbal. Para ello, se pediría a participantes que describiesen diseños de apartamentos para que un grupo de oyentes pudiera copiarlos. A estos participantes se les entregó aleatoriamente un diseño “fácil” o “complejo” de describir.

Los resultados de la primera situación experimental, que analizaba las dos primeras hipótesis, mostraban que no había una diferencia significativa en el tipo de gestos utilizados en función de la dificultad de definir el diseño del apartamento. Los únicos gestos que mostraron un aumento fueron los icónicos, por lo cual la hipótesis de que un aumento de la complejidad de la narración implicaba un aumento de la cantidad de gestos quedó demostrada tan solo parcialmente.

Los resultados de la segunda situación experimental son más sorprendentes si cabe: un aumento de gestos icónicos por parte de los “narradores” implicaba un dibujo menos preciso del diseño del apartamento por parte de los oyentes.  Esto choca directamente con el planteamiento de que los gestos en el mensaje son dirigidos a facilitar la comprensión por parte del oyente, y da fuerzas a la teoría de que realmente son utilizados por el comunicador como medio para apoyar su proceso comunicativo.

En conclusión, y tal y como indican los autores de esta investigación, se demuestra así que el uso de lenguaje icónico no implica necesariamente un aumento en la comprensión de los individuos de un mensaje, particularmente en tareas que implican un uso de la memoria espacial.

El efecto de desinformación gestual en entrevistas con niños testigo. Club Lenguaje No Verbal.

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta vez les ofrecemos un resumen del artículo “Memorias hechas a mano: la solidez del efecto de Desinformación Gestual en entrevistas con niños testigos presenciales”, de los autores Elizabeth Kirk, de la Universidad de York, y Daniel Gurney, Rebecca Edwards y Chris Dodimead, de la Universidad de Hertfordshire, que trata sobre cómo la influencia de los gestos de un entrevistador pueden influir en la precisión de los relatos del entrevistado.

Ha sido arduamente demostrada la influencia que ciertas claves verbales pueden tener sobre la precisión o veracidad de las declaraciones de adultos y niños. Sin embargo, y mientras que la mayor parte de las investigaciones se centran en analizar precisamente la influencia de la conducta verbal del entrevistador, es en la actualidad cuándo los investigadores han descubierto que la conducta no verbal del entrevistador puede influir del mismo modo durante la entrevista de investigación, corrompiendo así la declaración de un testigo y llevándole a realizar imprecisiones (e incluso a dar datos falsos) en la misma. Es precisamente la sugestibilidad de los niños la que plantea a los investigadores más preocupación, lo cual ha llevado a intentar definir cuáles son las variables que facilitan o dificultan que este efecto de “desinformación” afecte a los menores. Sin embargo, si bien se conocen varias de las claves que pueden prevenir o elicitar que este efecto se produzca a través del lenguaje verbal, todavía poco se sabe de cómo las variables del menor pueden resultar útiles ante la influencia del efecto de desinformación gestual. Es por ello que en este estudio, y con objeto de evaluar qué variables del niño pueden actuar frente a este efecto, se han seleccionado tres factores distintos: la fuerza del recuerdo, la edad y la habilidad verbal. Estos factores son elegidos debido a que numerosos autores han demostrado la importancia que los mismos representan para evitar efectos de manipulación del testimonio a través de la comunicación verbal. Así, la fuerza del recuerdo fue evaluada a través de preguntar a ciertos niños directamente tras el evento en cuestión, la edad a través de la creación y evaluación de dos grupos con edades distintas (uno de ellos de tres a cuatro años, y el otro de siete a ocho), y la habilidad verbal a través de la aplicación del Adaptative Language Inventory (ALI) y su posterior comparación con la influencia producida por los gestos en cada menor.

Los resultados de este estudio arrojan datos interesantes. En primer lugar, se encontró que no había una diferencia sustancial ni en la edad ni en la fuerza del recuerdo a la hora de ver influida su declaración a través de comunicación no verbal, dado que ante ambas variables la influencia de los gestos del interlocutor era bastante elevada (especialmente, como indica el estudio, cuando se usaban los gestos de “lanzar” y “comer”). Tampoco se encontró una “resistencia” significativa al efecto de desinformación gestual entre aquellos niños con una mayor puntuación en el ALI y aquellos con una puntuación menor. Sí que se halló que muchos de los niños, de hecho, tendían a incluir en sus testimonios nueva información coherente con los gestos que habían visto del entrevistador, y es aquí donde se encontró que los niños más pequeños incluso llegaban a inventar información para ampliar aquella que habían recibido del entrevistador. Así, mientras que en el evento original el actor principal estaba bebiendo, el gesto del entrevistador provocó que los niños dijesen que en realidad estaba comiendo. No obstante, mientras que los niños más mayores se limitaron a dejar la explicación en ese punto, los niños menores llegaron incluso a inventar qué estaba comiendo el actor. Atendiendo a los resultados, sin embargo, los autores afirman que el efecto de desinformación gestual es resistente a ciertos factores que sí se ha demostrado que son útiles para reducir el efecto de desinformación verbal (fuerza del recuerdo, edad y habilidad verbal).

En conclusión, los autores plantean que, dada la capacidad limitada de los menores de ignorar información gestual incongruente con sus recuerdos, el hecho de acompañar preguntas o interrogatorios con gestos puede resultar en un arma de doble filo. Por un lado, demuestran que acompañar preguntas con gestos que proporcionen información precisa respecto al hecho ayuda a facilitar la respuesta verbal de los menores. Sin embargo, también puede provocarse una confusión al menor si los gestos utilizados no son congruentes con la situación en cuestión.

Expresiones faciales durante la excitación sexual. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “Comportamiento facial durante la excitación sexual” de los autores José Miguel Fernández-Dols, Pilar Carrera y Carlos Crivelli de la Universidad Autónoma de Madrid (España), acerca de las expresiones faciales mientras se experimenta la excitación sexual.

Los recientes avances en el estudio del comportamiento sexual humano y su base neuronal han hallado que la excitación sexual implica no sólo procesos motores y somatosensoriales sino también procesos cognitivos y emocionales. Los componentes cognitivos y emocionales de la excitación sexual conducen a una interesante pero relativamente olvidada pregunta: ¿Existe una expresión facial de excitación sexual? Masters y Johnson (1966) aportaron el que probablemente sigue siendo el estudio más exhaustivo de observación de las expresiones faciales de excitación sexual. Observaron una fase de intensa excitación sexual anterior al orgasmo (“fase de meseta”) en la que se vieron “fruncimientos de ceño, gruñidos o muecas”, “contracciones de la musculatura que rodea la boca” y, más adelante en esta fase, apertura de la boca. Una característica notable del registro de Masters y Johnson es que los términos elegidos (“fruncimientos de ceño”, “gruñidos” y “muecas”) sugieren que las expresiones faciales durante la excitación sexual son similares a las expresiones faciales calificadas normalmente como expresiones de dolor. Un sitio web (http://www.beautifulagony.com), muestra 1048 vídeos cortos de voluntarios que han grabado su propia conducta facial mientras llevan a cabo una conducta sexual (presumiblemente de auto-manipulación) y a continuación alcanzan el orgasmo. El sitio web proporciona instrucciones detalladas para aquellos que quieren publicar sus vídeos, incluidas las instrucciones sobre la posición de la cámara y las luces y, lo más importante, una petición explícita para evitar la exageración o simulación. Estos vídeos son una valiosa fuente de información sobre la expresión facial durante el ciclo sexual. Proporcionan una oportunidad para probar la exactitud de la descripción de Masters y Johnson y para obtener una descripción más precisa de las expresiones faciales observadas a través de un sistema de codificación objetivo estándar. Se trata del Sistema de Codificación de Movimientos Faciales (en inglés FACS), que codifica los movimientos musculares según los cambios visibles en la superficie de la cara.

Este trabajo se ve afectado por los problemas de cualquier estudio de campo. En primer lugar, los individuos de la muestra están auto-seleccionados, y no se puede excluir un posible sesgo debido a, por ejemplo, el predomino de ciertos rasgos de personalidad en los remitentes (¿extroversión?). Sin embargo, se ha descubierto que la personalidad de los individuos no afecta al patrón específico de otras expresiones faciales, aunque si afecta a la frecuencia de algunas expresiones y al grado de expresividad. En segundo lugar, la muestra tiene más mujeres que hombres. Este desequilibrio podría haber puesto en peligro los hallazgos acerca de las diferencias de género, y cuestionar la validez de las diferencias mínimas que se han encontrado. Por otro lado, Masters y Johnson informaron de la ausencia de diferencias de género en los patrones de expresiones faciales durante la excitación sexual. En tercer lugar, aunque todos los registros analizados muestran sujetos que alcanzaron la excitación sexual a través de la auto-manipulación, se desconoce de que forma se estimularon ni lo que pasó detrás de las cámaras. Se podría asimismo aducir que las expresiones se podrían haber simulado o haber sido influidas por factores extrínsecos como el nombre de la página web (“agonía” puede inducir expresiones de dolor). No es posible excluir una tendencia sistemática colectiva en los remitentes, aunque es muy improbable que se de, puesto que es más probable que la muestra contenga movimientos idiosincrásicos que una tendencia colectiva hacia movimientos específicos.

En este artículo se aborda la cuestión de si existe una expresión facial de la excitación sexual. Los resultados muestran que existe mucha actividad facial durante las fases de meseta y orgasmo de la excitación sexual. A diferencia de los períodos antes y después de estas fases, nadie mostró una cara neutra. A pesar de las limitaciones del estudio, los resultados plantean una serie de preguntas interesantes. ¿Es la expresión de la excitación sexual similar a la expresión de dolor? Los hallazgos confirman las observaciones acerca de la semejanza entre la expresión de dolor y la expresión de excitación sexual. Los movimientos faciales individuales y conjuntos observados son sorprendentemente similares a los definidos como expresión de dolor. ¿Existe un significado psicológico de la expresión de excitación sexual? La excitación sexual y el orgasmo están relacionados con las “áreas de recompensa” de los ganglios basales, al igual que la percepción de otros estímulos positivos no sexuales agradables, como alimentos, imágenes, expresiones amistosas, recuerdos felices o suaves roces. ¿Está esta recompensa sexual asociada a un suceso emocional prototípico? Los investigadores han encontrado que algunas áreas corticales y subcorticales que se activan durante la excitación sexual están relacionadas no sólo con la entrega de recompensas, sino también con la percepción de los estímulos emocionales, el procesamiento autónomo y emocional, y el comportamiento dirigido a un objetivo. Las investigaciones actuales en neurociencia describen la excitación sexual humana como una experiencia multidimensional que implica la estimación de un estímulo como incentivo sexual, la cualidad afectiva específica de la experiencia y el comportamiento dirigido a un objetivo. Es cuestionable negar la relevancia comunicativa de la conducta facial durante la excitación sexual. Desde un punto de vista evolutivo, el carácter único del coito humano cara a cara indica que es posible que las expresiones faciales de excitación sexual tengan un valor comunicativo en los seres humanos. Muchos movimientos faciales parecen tener un significado emocional, y no hay ninguna ventaja evolutiva en el envío de señales no reconocidas. En definitiva, es posible que la expresión facial de excitación sexual tenga un significado psicológico, es decir, que la señal es interpretada con un significado por un observador. Además, si la expresión facial ligada a la excitación sexual, una actividad de tal importancia para la supervivencia de la especie, es sólo una tensión muscular sin contenido comunicativo alguno, ¿Existe alguna razón para atribuir un significado emocional específico a cualquier mueca, gruñido, o fruncimiento de ceño que aparece en otras situaciones altamente excitantes? En este sentido, el comportamiento facial relacionado con el dolor podría ser meras acciones no expresivas causadas por movimientos espasmódicos de los músculos. Y, siguiendo la misma línea de razonamiento, los fruncimientos de ceño, los gruñidos o las muecas tradicionalmente vinculados al enfado o a la repulsión podrían ser asimismo signos no específicos de tensión muscular carente de intención comunicativa. ¿Son los fruncimientos de ceño, los gruñidos, y las muecas (ya sea por placer o desagrado); meras expresiones de tensión muscular; pantallas en blanco que extraen el significado psicológico del perceptor en lugar de la mente del remitente?

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Los músculos de la cara revelan el engaño. Club Lenguaje No Verbal.

Los músculos faciales revelan el engaño. Club Lenguaje No Verbal.

Los músculos de la cara revelan el engaño. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, en esta ocasión les ofrecemos un resumen del artículo “Darwin el detective : contracciones observables de los músculos faciales revelan mentiras emocionales trascendentes” de los autores Leanne ten Brinke, Stephen Porter y Alysha Baker de la Universidad de Columbia Británica (Canadá) que nos acerca una vez más al apasionante tema de la detección de mentiras.

Entre algunas de sus afirmaciones, Darwin (1872) argumentó que las expresiones emocionales se heredan, manifestaciones involuntarias de nuestro estado interior. Además, de todos los canales a través de los cuales las señales emocionales pueden expresarse, consideró el rostro como el principal. En promedio, las personas mienten dos veces al día; las razones más comunes incluyen el altruismo, el manejo de impresiones, o el beneficio personal del mentiroso. Tal engaño a menudo tiene éxito; los observadores son capaces de determinar si una persona dice la verdad o si una expresión facial particular es verdadera o falsa. Sin embargo, la poderosa motivación por parecer creíble, junto con la complejidad de crear y mantener una mentira consecuente, puede conducir a una mayor filtración de señales conductuales y a la probabilidad de detección en contextos determinantes. Darwin sugirió que algunos movimientos de los músculos faciales asociados con la emoción no pueden ser completamente inhibidos a pesar de los esfuerzos realizados por el poseedor de la emoción. Propuso además que el intento de contraer ciertos músculos faciales durante la simulación emocional sería un fracaso. En conjunto, estas proposiciones forman la hipótesis de la inhibición. Porter y ten Brinke (2008) revelaron que es más probable que ocurran filtraciones sutiles de emociones en las expresiones simuladas. Asimismo, un reciente estudio de seguimiento descubrió que la verdadera emoción es particularmente difícil de suprimir, y es más probable que se manifieste a través de la cara cuando es fuerte, en relación con estados emocionales más débiles. Dados los limitados recursos cognitivos existentes y la dificultad para realizar las múltiples tareas necesarias durante el engaño, se plantea que la filtración emocional ocurre probablemente cuando la mentira es compleja y/o relacionada con una emoción fuerte que se oculta o falsea. Concretamente, se prevé que los músculos faciales menos sometidos al control voluntario tenderán a fallar. Por lo tanto, serán los músculos faciales superiores los primeros en fallar durante el engaño emocional.

En el primer estudio que examina las señales faciales de engaño en la vida real, engaño emocional trascendente, se han analizado los comportamientos grabados en vídeo de una gran muestra internacional de individuos implorando públicamente el regreso de un familiar desaparecido, la mitad de los cuales se determinó más tarde habían asesinado al familiar antes del llamamiento público. Sin embargo, los resultados de este estudio no permitieron alcanzar conclusiones definitivas precisamente sobre qué músculos fallaron en los imploradores que mentían. El estudio actual investiga por primera vez los músculos faciales que son menos susceptibles al control voluntario durante el engaño emocional trascendente. Se analizó la activación muscular asociada con tristeza, felicidad y sorpresa (frontalis, corrugator supercilii, orbicularis oculi, zygomatic major, y depressor anguli oris) en los llamamientos en televisión por el regreso de un familiar, un nuevo paradigma en el estudio del engaño trascendente.

La expresión de las emociones a menudo se manipula conscientemente para facilitar el engaño y puede tener importantes consecuencias cuando no se detecta. A pesar de que a veces se logra el engaño emocional, las señales conductuales pueden desenmascarar la falsa cara en situaciones cognitivamente exigentes. La hipótesis de la inhibición de Darwin, junto con el conocimiento de la inervación facial y las limitaciones cognitivas, parece ser un conciso resumen de la conducta facial de engaño en este contexto. En particular, se previó que el “fallo muscular”de la frente, bajo un control cortical limitado, revela la falsa cara. De este modo, cuando los asesinos que mentían intentaron replicar los gestos faciales de tristeza de la parte superior, su activación del frontal fue con frecuencia exagerada. Los imploradores que mentían también eran más propensos a mostrar una activación del cigomático mayor que los imploradores verdaderamente afligidos. A diferencia de los asesinos embusteros, los imploradores auténticos mostraron una activación de los músculos asociados con la aflicción innata interculturalmente relacionados con la tristeza y sobre los que se planteó la hipótesis de que servían para algún beneficio funcional así como para facilitar la comunicación humana. Por otra parte, este hallazgo revela que los imploradores que mentían fueron incapaces de mantener la activación del músculo superior de la cara, supuestamente debido a su reducida conectividad cortical y a otros estímulos que limitan el control cognitivo sobre esta contracción. En resumen, la presencia de gestos faciales innatos relacionados con la tristeza es un indicador fiable de auténticos sentimientos de aflicción y sinceridad en llamamientos públicos. Por lo tanto, mientras que la cara no representa la “panacea” en la detección de mentiras, el análisis de los gestos faciales puede combinarse con otros indicadores de engaño para documentar las predicciones de credibilidad. Este estudio utilizó un nuevo paradigma para afrontar la falta de investigación sobre el engaño trascendente en la vida real, para apoyar el enfoque de la filtración emocional bajo una carga cognitiva. De hecho, estos hallazgos sostienen la idea de que el rostro humano está marcado por su propia historia y los intentos de ocultar las emociones en un acto engañoso probablemente fracasen.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

La sonrisa de Duchenne y la persuasión. Club del Lenguaje no Verbal.

La sonrisa de Duchenne y la persuasion. Club del Lenguaje no Verbal.

Sonrisa de Duchenne (imagen de la derecha). Club del Lenguaje no Verbal.

Apreciados suscriptores del Club del Lenguaje no Verbal, el artículo que hoy les ofrecemos estudia la sonrisa de Duchenne y la sorprendente relación de la misma con la persuasión. Dicho estudio se ha llevado a cabo por Sarah D. Gunnery de la Universidad Tufts  (EE.UU) y Judith A. Hall de la Universidad Noreste de Boston (EE.UU.). Las autoras investigan la persuasión como el resultado social de la capacidad de producir una sonrisa Duchenne deliberada dentro de una tarea de juego de roles. Los participantes en el presente estudio tenían que convencer a un experimentador de que les gustaba el sabor tanto de un zumo rico como el de otro de sabor desagradable, mientras eran grabados en vídeo. Los resultados mostraron la evidencia de que una mayoría considerable de personas puede producir deliberadamente una sonrisa de Duchenne y que las personas con esta habilidad resultan más persuasivas.

La sonrisa de Duchenne es una expresión que incluye la activación del músculo cigomático mayor que tira de las comisuras de los labios para formar una sonrisa, así como la activación de los músculos orbiculares de los ojos, que elevan las mejillas para crear las patas de gallo alrededor de los ojos, tal y como se aprecia en la imagen de la derecha de la actriz Julia Roberts, no ocurriendo ésto en la imagen de la izquierda. Hecho éste que nos permite inferir que la sonrisa de la izquierda es una sonrisa falsa, mientras que la de la derecha es una sonrisa auténtica o sonrisa de Duchenne.  Hasta hace poco, la sonrisa de Duchenne se había estudiado como una verdadera lectura de las emociones positivas. Si bien existen anteriores líneas de investigación acerca del comportamiento no verbal y las expresiones faciales, estas han sido en general utilizadas como señales sociales deliberadas; solo recientemente la sonrisa Duchenne se ha convertido en un tema teóricamente relevante. El objetivo del presente estudio era investigar la capacidad de cómo crear una sonrisa Duchenne deliberada, así como que el uso de dicha sonrisa en una interacción social estaba relacionado con la capacidad de una persona para persuadir a los demás.

Muchas investigaciones han reflejado cómo la gente percibe las sonrisas de Duchenne. En general, los resultados muestran que las sonrisas de Duchenne se perciben más positivamente que las sonrisas que carecen de este marcador. La lista de características positivas que se atribuyen a la gente que presenta Duchenne es bastante larga: generosa, extrovertida, competente y genuina, entre otras valoraciones. Las personas podrían beneficiarse ampliamente con esta expresión espontánea de placer que sólo puede producirse cuando alguien se siente realmente feliz.

Hay muchas situaciones sociales en las que uno puede elegir poner una sonrisa Duchenne deliberada con fines comunicativos prosociales o benignos. La gente puede ocultar su decepción o desagrado gracias a una sonrisa de Duchenne para no herir los sentimientos de otra persona o porque a pesar de que no se sienta realmente feliz, quiera comunicar que aprecia el favor que otra persona hizo por ella, por ejemplo. Poner deliberadamente una sonrisa de Duchenne no tiene que ser hecho para un beneficio personal, sino que también puede usarse para suavizar una interacción social o comunicar una información determinada. Por lo tanto, la expresión y su mensaje pueden ser auténticos y sinceros, pero no coincidentes con el estado afectivo de ese preciso momento. El engaño no es necesariamente la fuerza motivadora que subyace detrás de la utilización de una sonrisa Duchenne. Es probable que las personas capaces de poner deliberadamente una sonrisa Duchenne sean más capaces, a su vez, de encubrir un sentimiento negativo. En el presente estudio los participantes tenían que hacer creer a un experimentador que les gustaba el sabor tanto de un zumo agradable como el de otro desagradable y, también, que no les gustaba el sabor de ninguno de los dos mismos jugos, con el fin de persuadirle. La capacidad de los participantes para poner deliberadamente una sonrisa de Duchenne se puede correlacionar con el uso de esta sonrisa durante una tarea de persuasión, a pesar de que no se pueda deducir si es deliberada o espontánea. Aquellos que fueron capaces de producir la sonrisa de Duchenne deliberada durante la tarea del juego de roles resultaron ser más persuasivos en general, lo que indica que las personas que pueden producir sonrisas de Duchenne deliberadas emplean más el lenguaje no verbal y las habilidades sociales en su cotidianeidad.

Las personas que saben cómo producir la sonrisa deliberada Duchenne no necesariamente la eligen utilizar para un propósito engañoso, aunque esto resulte contrario a la hipótesis original de este trabajo. Hay, de hecho, una razón lógica para suponer que el poder hacer esta expresión deliberadamente es propio de una persona que puede utilizarlo en cualquier situación, dándose diferencias individuales en su voluntad de utilizarla con fines manipuladores. La capacidad de producir una sonrisa de Duchenne deliberada es una decisión individual. Algunas personas tienen esa capacidad y optan por usarla, pero otras no. Este es el primer estudio que muestra que las personas que pueden producir una sonrisa Duchenne son más persuasivas en contextos sociales distintos e indica que quienes gozan de esta habilidad reciben múltiples beneficios en sus interacciones sociales.

La sonrisa de Duchenne se sigue utilizando en trabajos científicos y de forma más visible en los medios de comunicación populares para describir una expresión de felicidad sentida como real. Se describe como auténtica, mientras que las sonrisas Duchenne no son auténticas; la persona quiere expresar felicidad, sea esta real o no. Las investigaciones futuras seguirán estudiando la conexión entre la sonrisa deliberada Duchenne, el uso de la sonrisa de Duchenne en situaciones sociales y cómo estos dos comportamientos diferentes pueden predecir resultados sociales positivos en diferentes contextos de persuasión. Esto nos permitirá poner a prueba los efectos del contexto afectivo sobre la relación entre la sonrisa deliberada Duchenne y la persuasión. Resulta necesario explorar cómo la sonrisa deliberada Duchenne afecta también a otros aspectos de la vida social, tales como, por ejemplo, los resultados de las citas y la salud.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar

Comportamiento no verbal ante una persona extraña atractiva: ¿es diferente si se está enamorado? Club del Lenguaje no Verbal.

Comportamiento no verbal ante una persona extraña atractiva: ¿es diferente si se esta enamorado? . Club del Lenguaje no Verbal

Comportamiento no verbal ante alguien atractivo. Club del Lenguaje no Verbal.

Queridos seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, nos grata  poder acercarnos hoy a las reacciones que nos despierta ese sentimiento tan importante y necesario como es el amor, el interés romántico  a través del estudio realizado por Sally D. Farley de la  Universidad de Baltimore.  El presente estudio se realizó para determinar el grado en que los diferentes comportamientos no verbales se asocian a la muestra de un interés romántico hacia una persona desconocida muy atractiva, así como, si estos comportamientos difieren en función del amor que se sienta hacia el propio cónyuge. El mimetismo inconsciente se asoció positivamente a un interés romántico hacia la persona extraña, por lo que la mímica se asociaría negativamente a la percepción subjetiva de amor hacia el cónyuge. Además, surgieron sonrisas y tonos de voz muy agradables que suponen importantes comportamientos no verbales de afiliación.

Aunque la llama del amor romántico se vaya apagando con el paso del tiempo, ya que su intensidad fisiológica disminuye, la pasión, el compromiso y la intimidad se mantienen como los componentes centrales y sólidos que sustentan las relaciones. Las personas altamente comprometidas experimentaron un sesgo positivo en sus relaciones románticas, percibiendo atributos más positivos en su pareja. Las personas que sentían fuertes sentimientos de amor por sus parejas mostraron falta de atención selectiva hacia objetivos de distinto sexo muy atractivos, lo que llevó a los investigadores a concluir que el amor sirve para potenciar el compromiso y disminuir la tentación.

En este estudio se analizó la mímica inconsciente, que refleja atracción por el interlocutor, además de una serie de comportamientos no verbales que permitieron comparar la predicción del interés romántico hacia un desconocido y el amor hacia el cónyuge. La investigación que aquí se presenta se basa en la obra y teorías de antropólogos, psicólogos evolutivos, psicólogos sociales, investigadores de la comunicación y científicos y arroja luz sobre un canal de comunicación no verbal que ha recibido relativamente poca atención empírica fuera de la psicología evolutiva: la voz.

Una gran cantidad de literatura apoya la tendencia general por la que los individuos imitan gestos, posturas, expresiones idiomáticas, acentos, estilo vocal y hasta el tono de voz de sus compañeros de interacción. Estos efectos se han incluido en la coordinación del comportamiento, el reflejo postural, el juego del comportamiento, la interacción, la sincronía y la convergencia de la voz. La mímica indica el deseo de una mayor cercanía psicológica o afiliación y la disminución de la mímica comunica un deseo de distancia o falta de interés.

Históricamente, los comportamientos no verbales se han examinado en dos dimensiones: una basada en la intimidad o la afiliación y otra, en la dominación. Existe abundante investigación sobre comportamientos no verbales que connotan atracción, gusto y deseo de intimidad. La primera dimensión, la afiliativa objeto de nuestro estudio, se asocia con un aumento de la mímica, con tocar a otros, asentir con la cabeza, inclinarse hacia adelante, aproximarse, sonreír y reír. Por ello, las personas más amigables, coquetas y seductoras pueden ser claramente diferenciadas por sus comportamientos no verbales. Parejas que intentan ligar también demostraron algunas tendencias de comportamiento únicas, como la inclinación de la cabeza, el mohín de sus bocas o el cruce de piernas en la dirección de su interlocutor.  Además, los individuos modulan su voz al hablar con personas atractivas, alterándola para que suene más agradable y atractiva. Estos hallazgos, junto con investigaciones que muestran que las voces de las mujeres tienen un sonido más agradable cuando están ovulando, sugieren que la agradabilidad vocal actúa como señal de disponibilidad. Como resultado de ello, para distanciarse de alguien de una manera sutil una alternativa potencialmente eficaz es disminuir la agradabilidad de la voz de uno y, viceversa, una manera de hacerse más atractivo es aumentar la simpatía de la propia voz.

Los individuos con noviazgos que fueron expuestos a una persona muy atractiva tuvieron un comportamiento dirigido a proteger su relación, disminuyendo las conductas que comunicaran interés, afecto y coqueteo. Los comportamientos que más se dieron como señales de acercamiento fueron la mímica, la sonrisa y la modulación de la voz. La relativa escasez de apoyo a los correlatos verbales de atracción fue, al principio, sorprendente. Ha quedado clara la complejidad del papel que juegan los hombres a la hora del coqueteo. Varios investigadores sostienen que los hombres manifiestan una forma no verbal “tranquila” en las primeras etapas de noviazgo y coqueteo, esperando hasta estar más seguros del interés romántico de una mujer para pasar a ser más activos. Las mujeres actúan como selectoras en las primeras etapas de la coquetería, la atención y el reconocimiento: miran brevemente hacia un compañero de interacción, a continuación miran hacia abajo, ladean la cabeza, sonríen con frecuencia o fruncen los labios de modo presumido, provocando así la escalada de comportamientos coquetos en los hombres.

Este estudio tiene sus limitaciones, ya que se centra exclusivamente en los hombres y sus reacciones ante una presencia femenina atractiva debido a la literatura que implican a las mujeres como selectoras e iniciadoras de la danza de cortejo. Como resultado, deben llevarse a cabo más investigaciones para determinar la posibilidad de generalizar los resultados incluyendo a mujeres participantes.

El presente estudio es uno de los primeros que ha evaluado el grado en que los comportamientos no verbales tienen funciones de relación e interacción personal con una persona atractiva. Las investigaciones futuras deberán utilizar una metodología más potente incluyendo diferentes niveles de personas atractivas y evaluando el grado en que las señales no verbales tienen significado para personas tanto solteras como comprometidas.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar

Medición del prejuicio no verbal a través del lenguaje corporal. Club del Lenguaje no Verbal.

Medicion del prejuicio no verbal a traves del lenguaje corporal

Las respuestas no verbales ante los estereotipos. Club del Lenguaje no Verbal.

Estimados  suscriptores del Club del Lenguaje no Verbal, el artículo elaborado por Joshua D. Meadors y Carolyn B. Murray  de la Universidad de California (USA), que hoy nos place ofrecerles se centra en una de las grandes preocupaciones de la psicología social, los estereotipos.   Aunque diversas investigaciones han demostrado la existencia de prejuicios raciales a la hora de medir actitudes y conductas manifiestas, existen pocos análisis acerca de las señales no verbales, sutiles, que caractericen tales prejuicios. El presente estudio investiga el sesgo racial implícito mediante el análisis de los comportamientos no verbales de personas que visionaron un vídeo en el que aparecía un presunto delincuente, cuya identidad étnica estaba manipulada para ser negro o blanco. Los participantes parecían mucho más seguros al describir al sospechoso blanco que al describir al negro. Los participantes también mostraban una postura “abierta” al describir al sospechoso negro y una postura “cerrada” (por ejemplo, los brazos cruzados) al describir al blanco. Los resultados indican que los sesgos en las actitudes y las creencias pueden ser detectados y medidos de forma fiable a través del lenguaje corporal. Los resultados se discuten en términos de cómo los comportamientos no verbales pueden revelar formas más sutiles de prejuicios y diversos estados afectivos.

Aunque Estados Unidos tiene una historia marcada por el prejuicio y la discriminación, las personas suelen hablar contra el racismo y niegan tener una preferencia racial cuando se les pregunta directamente. La creencia de que vivimos en una era completamente libre de tales sesgos no es muy real. Los prejuicios, los estereotipos y el favoritismo del endogrupo se mantienen resistentes al cambio y es probable que persistan a través de generaciones. Por lo tanto, es plausible todavía la existencia de estos prejuicios convertidos poco a poco en tabú. La gente todavía practica los métodos más sutiles de discriminación. El presente estudio se centra en el comportamiento no verbal como medio de estos sesgos. Investigaciones en psicología han proporcionado muchas pruebas no verbales con respecto a los prejuicios raciales.

Este estudio tiene como objetivo la evaluación de los prejuicios raciales implícitos a través de calificaciones afectivas basadas en el lenguaje del cuerpo de los participantes, así como mediante el empleo de una taxonomía de las señales de comportamiento no verbal que tienen una base teórica establecida para su expresión y que se centra en los comportamientos sutiles que reflejan actitudes implícitas en un contexto cuajado de prejuicios y estereotipos.

Los científicos contemporáneos afirman que la comunicación no verbal influye en el establecimiento de los pensamientos y comportamientos que se consideran coherentes con las creencias culturales. Tales actitudes implícitas se forman a menudo influenciadas por amigos, familiares y otros conocidos del entorno del sujeto. La comunicación verbal tiende a jugar un papel cognitivo en las interacciones interpersonales, mientras que la comunicación no verbal juega un papel más afectivo, relacional o emocional. Por consiguiente, los comportamientos no verbales se han teorizado para transmitir una gran cantidad de información acerca de las emociones de un individuo como sus actitudes, motivaciones y rasgos de personalidad. Entre el contenido verbal y no verbal de un mensaje, la mayoría de las personas cree que el contenido no verbal refleja con mayor precisión los verdaderos sentimientos del comunicador, así como la intención de su mensaje. Es decir, el comportamiento no verbal parece ofrecer una representación más coherente con la personalidad que la conducta verbal explícita.

Muchas de las intervenciones diseñadas para reducir los prejuicios raciales y la discriminación fallan en gran parte porque el sesgo intergrupal es contagioso y se transmite de forma implícita (por ejemplo, de manera no verbal o por medio de micro-agresiones).

¿Exhiben los individuos sesgo racial a través de señales no verbales en su lenguaje corporal? Este efecto ha podido ser bien comprobado en las mujeres, pero sólo parcialmente en los hombres. Los codificadores muestran una postura significativamente más cerrada al describir al sospechoso blanco que al describir al sospechoso negro. Esta postura cerrada puede ser una respuesta no verbal que actúa de acuerdo con la incertidumbre y la ansiedad inducida por la presentación de un estereotipo determinado. La postura cerrada a menudo se puede interpretar como una reducción en la inmediatez entre el comunicador y el receptor. Otra evidencia sugiere que estos comportamientos están a menudo relacionados con la ansiedad, el estrés o la incomodidad.

Las diferencias de género, tales como la interacción entre la manipulación experimental (es decir, el origen étnico del sospechoso) y el sexo biológico del codificador, fueron apoyadas por los datos obtenidos, específicamente en las calificaciones de ansiedad e incertidumbre y en el comportamiento no verbal de la postura cerrada. Las mujeres fueron evaluadas como más ansiosas e inseguras que los hombres cuando el sospechoso era blanco, pero menos ansiosas e inseguras que los hombres cuando el sospechoso era negro. Las mujeres también cerraron su postura más que los hombres cuando el sospechoso era blanco, pero menos que los hombres cuando el sospechoso era negro. Los participantes tendieron a cerrar su postura al describir al sospechoso blanco, pero mostraron una postura abierta al describir al sospechoso negro. Hombres y mujeres pueden responder de manera diferente a los sospechosos de acuerdo con la forma en que fueron socializados para responder a este tipo de situaciones. Por otra parte, los estereotipos de criminales violentos y contra-estereotipos pueden provocar una ansiedad cualitativamente diferente en hombres y mujeres.

Los resultados del presente estudio implican que las actitudes más implícitas y las creencias (por ejemplo, los estereotipos) se pueden detectar de forma fiable a través de la comunicación no verbal y objetivamente ser medidas en comportamientos no verbales específicos (por ejemplo, a través del lenguaje corporal). Existen diferencias significativas entre muchos de los comportamientos al comparar muestras específicas (por ejemplo, entre hombres y mujeres y entre etnias). Las diferencias individuales y situacionales en muchas otras actitudes implícitas complejas y específicas podrían ser capturadas a través de medidas no verbales, especialmente a través de la tecnología y el software más sofisticados de los que se dispongan.

Los estudios futuros pueden optar por analizar las representaciones en series de tiempo, en frecuencias objetivas de comportamientos no verbales específicos y estados afectivos. Se han producido avances recientes en la tecnología que miden el tono vocal y el lenguaje corporal sin que afecte la subjetividad humana. Presumiblemente, la detección de actitudes implícitas más sutiles y complejas (por ejemplo, el sesgo no verbal) puede reducirse a conductas o gestos específicos. Los procedimientos tales como el sistema de acción del cuerpo y la postura de codificación podrían significar una más amplia taxonomía del lenguaje corporal y de posicionamiento, pero la expresión emocional es todavía necesaria para determinar los aspectos singulares del comportamiento que pueden cambiar en función de actitudes, situaciones y estados emocionales.

En el presente estudio solo se examina la relación entre un número determinado de comportamientos no verbales y estados afectivos, pero hay potencialmente un sinnúmero de relaciones entre dichas variables. Sin embargo, la tecnología de procesamiento de vídeo y un software que permita la codificación sensible en el tiempo se están convirtiendo en unas herramientas metodológicas populares que puedan utilizarse para examinar y cuantificar la relación entre actitudes implícitas y sus manifestaciones físicas con los resultados conductuales. Aunque el presente estudio considera específicamente la evidencia de prejuicios no verbales y discriminación, los mecanismos subyacentes en la comunicación, las diferencias culturales y los fenómenos relacionados se beneficiarán enormemente de una investigación continuada.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar

Interacciones entre los empleados de una empresa: Comportamiento no verbal en fotografías espontáneas y preparadas. Club del Lenguaje no Verbal.

Comportamiento no verbal ante fotografías naturales y preparadas. Club del Lenguaje no Verbal.

Comportamiento no verbal ante fotografías naturales y preparadas. Club del Lenguaje no Verbal.

El artículo, que hoy presentamos, apreciados seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, analiza las interacciones estructuradas entre los empleados de una empresa, pero desde la interesantísima perspectiva de su comportamiento no verbal manifestado en fotografías espontáneas y preparadas.  Este atractivo estudio ha sido elaborado por Judith A. Hall y Gregory B. Friedman de la Universidad Northeastern de Boston (USA). Para ello, 96 empleados y alumnos de dicha universidad, tanto mujeres como hombres, fueron fotografiados por parejas en dos situaciones: mientras conversaban sobre su trabajo de manera espontánea y, más tarde, en un posado, mirando hacia la cámara deliberadamente. Hasta 8 comportamientos no verbales pudieron ser codificados en las fotografías, aspectos recogidos más tarde en un cuestionario post-experimental.
Las mayores diferencias en el estado psicológico de las personas fueron detectadas en la inclinación de la cabeza y la barbilla, la posición de los codos sobre las piernas o el mobiliario, las sonrisas o el movimiento de las cejas, mientras que las principales diferencias relativas al sexo fueron encontradas en las posturas sonrientes y/o erguidas y en las interacciones personales establecidas durante el experimento. En este estudio, los miembros de la universidad seleccionados mantuvieron una conversación con alguien de su departamento mientras eran fotografiados. Cuatro imágenes fueron tomadas a intervalos no anunciados (fotografías espontáneas). Tras esta charla, se pidió a los participantes que miraran ya directamente a la cámara para realizar una fotografía final (fotografía preparada).

Hombres y mujeres difirieron mucho en sus comportamientos no verbales. Las mujeres sonrieron y miraron más fijamente, se apoyaron inclinándose hacia adelante, con mayor frecuencia, y se aproximaron y tocaron a los otros con más atención y cercanía. Y un detalle, tendieron a sonreír más que los hombres cuando la situación en la que se encontraron infería tensión, preocupación o se sintieron cohibidas. Las personas con diferente rango dentro de la universidad (empleados, docentes y alumnos) actuaron de manera diferente ante las dos situaciones planteadas en el experimento. Las personas de menor estatus, por ejemplo, manifestaron gestos que indicaron mayor tensión postural en ambas tesituras. Apoyar el codo en la pierna o en el mobiliario demostró un estado de más relajación, mientras que mantener una postura erguida coligió tensión e incomodidad. La falta de coherencia entre el estado real y la sonrisa denotaba que ésta suponía un síntoma de querer agradar en la circunstancia vigente, mayoritariamente entre empleados y alumnos. Las personas de mayor rango, por el contrario, sonrieron con más naturalidad, revelando un estado de comodidad y despreocupación. Por lo tanto, sonreír puede tener significados psicológicos muy diferentes en función de las variables que queramos tener en cuenta y apliquemos en cada experimento. En las fotografías preparadas, las personas generalmente levantaron sus cabezas y sus cejas, y sonrieron mucho más que en las fotografías espontáneas hechas anteriormente. Por una parte, esto se debe a que el estado personal de los participantes había ambiado como consecuencia del desarrollo natural de la conversación previa.  Además, el efecto sonriente demostraba que las personas tenemos una fuerte inclinación y hábito de “sonreír siempre ante una cámara.”

 Tomando como referencia las posibles diferencias de comportamiento en función del sexo, no se observó demasiada disparidad. Sí resultó evidente que las mujeres procuraban sonreír más, pensar más a la hora de establecer una postura e inclinaron su cuerpo hacia delante con mayor asiduidad que los hombres. Además, en el caso de las fotografías preparadas, los participantes sonrieron y se tocaron más cuando la persona de inferior rango era de sexo femenino. Cuando ambas participantes eran mujeres, el gesto de sonreír fue infrecuente en las fotografías espontáneas, pero estuvo muy presente en las fotografías preparadas. Esto puede significar que, quizá, las mujeres estén más concentradas que los hombres en el desarrollo de tareas coloquiales, ya que sus caras resultaron ser más serias que las de sus compañeros en la misma circunstancia, mientras mantenían las conversaciones de trabajo. Otra posibilidad es que las mujeres sean más conscientes que los hombres sobre los comportamientos que es necesario llevar a cabo en las diferentes situaciones cotidianas y se ajustan más a las normas correspondientes propias de cada tarea. Esto se refleja en que ellas mostraron un proceder más formal y serio durante la charla sobre el trabajo y, sin embargo, una conducta más agradable y relajada durante la fotografía preparada que los hombres.

En resumen, este estudio reveló que algunos comportamientos no verbales varían con el estado personal, con la variable fotografía espontánea o preparada y según el sexo de los participantes. Sin embargo, pruebas de las interacciones entre todos estos factores indican también que resultaría complicado generalizar sobre cada una de estas variables por separado en relación al comportamiento no verbal. Los efectos del estado personal no fueron siempre constantes en función del sexo de los participantes, así como las diferencias de sexo no fueron siempre constantes a la hora de actuar frente a las fotografías naturales o las preparadas.

Sí resulta particularmente interesante que las diferencias de sexo al sonreír fueron especialmente sensibles en función de las demandas situacionales (fotografías francas frente a las preparadas). Los esfuerzos de reproducción del experimento son necesarios para poder generalizar en un futuro las conclusiones del estudio.

Club del Lenguaje no Verbal

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar

La repugnancia, pero no la ira, activa el músculo elevador del labio superior durante la exposición a las transgresiones morales. Club del Lenguaje no Verbal.

La repugnancia, pero no la ira, activa el músculo elevador del labio superior durante la exposición a las transgresiones morales. Club del Lenguaje no Verbal

Elevación del labio superior ante la emoción de repugnancia.Club del Lenguaje no Verbal.

En esta ocasión, apreciados seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, el artículo que nos place nos acerca al maravilloso mundo de las emociones, en concreto a la emoción de asco (repugnancia). El presente artículo ha sido elaborado por Alexis  E.  Whittona y Jessica  R.  Grishama, ambas de la Universidad de Nueva Gales del Sur (Australia), Julie  D. Henryb de la Universidad de Queensland (Australia) y  Peter  G.  Rendell de la Universidad Católica Australiana (Australia).

La repugnancia moral puede ser una forma biológicamente ampliada del asco físico. Sin embargo, no hay muchos estudios que comparen los efectos de la repugnancia física con los de otras emociones como la ira, por lo que es difícil determinar si el vínculo entre el asco y la moral es único. La presente investigación evaluó la especificidad de la relación entre el asco y la moral mediante la comparación de los vínculos con la ira, el uso de medidas de estados fisiológicos y los rasgos de emotividad. Los 90 participantes en el estudio fueron asignados al azar para experimentar asco, ira o, bien, ninguna de estas emociones inducidas. Las respuestas a las imágenes que representaban temas morales negativos o neutrales se registraron usando electromiografía facial. Se dieron unos resultados que proporcionaban una fuerte evidencia de la existencia de un único vínculo entre la repugnancia física y moral.

La palabra “asqueroso” se utiliza en respuesta a inputs relacionados con enfermedades o contaminación, así como para adjetivar actos moralmente incorrectos. Esta superposición semántica ha llevado a algunos teóricos a sugerir que la repugnancia expresada en un contexto moral puede constituir un ejemplo convincente de extensión biológica de la repugnancia física al ámbito moral. Esta investigación indica que el aumento de la sensibilidad al disgusto es un rasgo que se asocia con un aumento de hipervigilancia moral, conservadurismo social y favoritismo en el grupo. A pesar de que esta investigación demuestra la evidencia de un vínculo entre el asco y el juicio moral, pocos estudios han comparado este enlace con otras emociones negativas y los críticos argumentan que la repugnancia expresada en respuesta a las transgresiones morales puede utilizarse metafóricamente para expresar enojo. Por lo tanto, se necesitan más investigaciones para determinar la especificidad de la relación entre la moral y el asco.

Los estudios han demostrado que la inducción de sentimientos de disgusto a través de, por ejemplo, la exposición a un mal olor que recuerda una experiencia físicamente repugnante o la visión de un vídeo asqueroso, en un entorno de prueba o por medio de la sugestión hipnótica, aumenta la severidad de los juicios morales emitidos por la persona. Aunque estos estudios muestran que la repugnancia incidental es capaz de aumentar la severidad de los juicios morales, ninguno ha comparado los efectos del disgusto incidental con los efectos de la ira, lo que limita las inferencias que se pueden realizar acerca de si las respuestas a las transgresiones morales se ven afectadas por el asco de manera específica.

La repugnancia se asocia principalmente con una motivación de evitación, por lo que puede conducir a respuestas conductuales coherentes con el rechazo. Por el contrario, la ira se asocia a un enfoque de la motivación, lo que puede conducir al deseo de castigar u obtener una retribución. Nuestras reacciones a las transgresiones morales pueden ser configuradas por el contexto emocional en el que se da la transgresión. Una transgresión que provoca un alto grado de disgusto o se presenta de una manera a fin de evocar el asco puede provocar un deseo de rechazar o condenar al ostracismo social al transgresor. Una transgresión presentada de una manera que provoque la ira o la indignación puede producir el deseo de atacar, castigar o vengarse del transgresor.

 Se describen tres tipos de violación moral: de la comunidad (deslealtad o la insubordinación), de autonomía (causando daño a otro) y de la divinidad (causando sensación de impureza o degradación del mismo o de otros). En este estudio se pidió a los participantes que indicaran si una persona expuesta a una de estas violaciones había experimentado ira, asco o desprecio y se pudo demostrar que existía un vínculo específico entre el asco y las violaciones de la divinidad.

 Las expresiones faciales de ira y repugnancia pueden diferenciarse en los patrones de actividad muscular. La actividad del músculo junto a la fosa nasal que se retrae y causa que la nariz se arrugue es el componente central de la expresión característica facial de disgusto, además de ser sensible de forma selectiva ante las imágenes repugnantes. Por el contrario, la actividad en el músculo corrugador (el que dibuja el ceño fruncido) es indicador de ira. La actividad muscular sobre estas regiones puede ser indexada correctamente por electromiografía facial (EMG), lo que implica la colocación de pequeños sensores en los músculos faciales que detectan y amplifican los impulsos eléctricos que se generan cuando se contraen los músculos.

 Los participantes en este estudio fueron 90 estudiantes de la Universidad de Nueva Gales del Sur en Sídney: 36 varones y 54 mujeres, con un rango de edad 17 a 57 años. Todos los procedimientos fueron aprobados por el Comité de Ética de Investigación Humana de la Universidad de Nueva Gales del Sur. El objetivo del presente estudio fue evaluar la especificidad de la relación entre el asco y la moral mediante la comparación de los vínculos entre el asco y las transgresiones morales con la ira, el uso de medidas de rasgo de emotividad o el estado fisiológico. A quienes se les indujo disgusto tuvieron una actividad mayor del músculo elevador del labio  cuando vieron imágenes de transgresiones morales en comparación con aquellos que experimentaron ira o ninguna emoción inducida. La investigación actual también examinó si la sensibilidad al disgusto fue el rasgo más fuertemente correlacionado con las respuestas a las transgresiones morales que al rasgo de ira. Para las personas que no fueron sometidas a ninguna inducción de la emoción la característica disgusto se correlacionó positivamente con elmúsculo elevador del labio  durante la visualización de imágenes que mostraban transgresiones morales, mientras que la ira no se asoció con ninguno de los índices de EMG de respuesta emocional. Aunque se puede argumentar que los diferentes métodos de inducción tienen efectos dispares sobre la calidad de la emoción evocada, los resultados no se modificaron después de la inducción de la emoción. Esto indica que, independientemente de cómo se obtuvo la emoción, el estado de asco predijo significativamente las respuestas fisiológicas a las transgresiones morales, mientras que la ira no lo hizo.

 En conclusión, el presente estudio es el primero en utilizar un enfoque multimétodo para evaluar la singularidad de la relación entre el asco y la moral, mediante la comparación de este vínculo con la ira, el uso de medidas de rasgo de respuesta y los estados emocional y fisiológico. Los resultados indican una relación única entre el asco y los temas morales, mostrando que tanto el disgusto incidental como el rasgo de sensibilidad disgusto se asocian con mayores respuestas fisiológicas a las transgresiones morales, mientras que la ira no. Los datos de EMG indican que una mayor respuesta a los temas morales se corresponde con el  asco, en lugar de una expresión facial de enojo. Esta investigación proporciona una fuerte evidencia de que la repugnancia expresada en un contexto moral no se usa metafóricamente para expresar la ira. Este trabajo facilita una sólida plataforma desde la que investigar la noción de que la repugnancia moral representa la expansión biológica de repugnancia física en el dominio moral.

Club del Lenguaje no Verbal

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar

La expresión de las emociones a través del comportamiento no verbal en las visitas médicas. Club del Lenguaje no Verbal.

La expresion de las emociones a traves del comportamiento no verbal en las visitas medicas. Club del Lenguaje no Verbal.

La expresión de las emociones a través del comportamiento no verbal en las visitas médicas. Club del Lenguaje no Verbal.

En esta ocasión, apreciados amigos del Club del Lenguaje no Verbal, tenemos el placer de mostrarles otro campo donde se manifiesta la importancia del comportamiento no verbal, la relación médico-paciente. El presenta artículo ha sido elaborado por Debra L. Roter  de la Escuela  de Salud Pública de Johns Hopkins Bloomberg de Baltimore (EE.UU.), Richard M. Frankel  de la Universidad de Indiana (EE.UU.), Judith A. Hall de la Universidad de Northeastern de Boston (EE.UU.) y David Sluyter del Instituto John E. Fetzer en Kalamazoo(EE.UU.).

El conocimiento y la experiencia que el médico y el paciente importan de sus respectivos ámbitos de competencia, así como su expresión y percepción de las emociones durante el encuentro entre ambos son elementos que se integran en el proceso de atención a través de la comunicación verbal y no verbal. El contexto emocional de la atención está especialmente relacionado con la comunicación no verbal y las habilidades de comunicación con las emociones, incluyendo el envío y recepción de mensajes no verbales y la autoconciencia emocional.

Recientes estudios sostienen que el comportamiento no verbal tiene un gran significado dentro de la relación terapéutica e influye notablemente en factores tan importantes como la satisfacción, el cumplimiento y los resultados clínicos. Los médicos son expertos en las formas técnicas y cognitivas propias de su capacitación, mientras que los pacientes lo son en la historia y experiencia de su enfermedad, personalidad, estilo y entorno de vida, valores y expectativas. Esta relación se basa en tres principios fundamentales:

Las relaciones en materia de salud deben incluir la personalidad de los participantes
El afecto y la emoción son componentes esenciales de estas relaciones
Todas las relaciones sobre el cuidado de la salud se producen en un contexto de influencia recíproca
Las emociones y sus fenómenos relacionados, como los deseos, estados de ánimo y sentimientos pueden ser revelados a través de la conducta no verbal, por lo que este comportamiento tiene un papel muy relevante en la atención médica. La conducta no verbal incluye, entre otros aspectos, la expresividad facial, la sonrisa, el contacto visual, los asentimientos con la cabeza y diversos gestos o posturas. Por lo tanto, a través del comportamiento no verbal se transmite gran cantidad de información afectiva y emocional. En este entorno también es preciso tener en cuenta las características paralingüísticas más importantes del habla, como la velocidad de la voz, el volumen, el tono, las pausas, la fluidez o las interrupciones.

Tanto los médicos como los pacientes tienen emociones y las muestran, siendo la capacidad de juzgar las expresiones emocionales del otro una de las facetas básicas que definen el concepto de inteligencia emocional.

Uno de los hallazgos más destacados está relacionado con el género, ya que las mujeres son mejores a la hora de juzgar las señales no verbales y transmitir emociones a través de ellas. Por ello las médicas mostrarán niveles más altos de sensibilidad no verbal que los médicos de sexo masculino, enfatizando que los facultativos con esta sensibilidad son menos propensos a sufrir desgaste profesional.

En varios estudios se han estudiado las habilidades no verbales de los médicos en cuanto a la codificación (capacidad de transmitir mensajes emocionales con precisión como se pretendía) y decodificación (capacidad de reconocer las emociones de los demás con precisión).Los médicos más hábiles en la tarea expresiva de codificación emocional tenían pacientes que los consideraban más comprensivos, empáticos, solidarios y sensibles que otros facultativos. Además, los médicos más precisos en la descodificación de los movimientos del cuerpo recibieron altas calificaciones de satisfacción por parte de sus pacientes, a la vez que éstos cancelaban menos citas.

En este estudio se indica que una combinación de las palabras del médico y su tono de voz son capaces de predecir la satisfacción del paciente. Parece que los encuentros médicos con algún grado de afecto negativo (sobre todo ansiedad en la voz del médico), combinados con palabras de consuelo, pueden ser vistos por los pacientes como positivos para la relación, lo que refleja sinceridad percibida, dedicación y competencia. En resumen, el papel de las emociones en la visita médica, que se refleja en la sensibilidad no verbal y en diferentes comportamientos, es muy significativo. Recientes estudios reflejan una amplia variación en cuanto a la disposición y capacidad de los médicos a la hora de poder y saber juzgar con precisión distintas emociones.

Un área importante de la investigación que nos atañe es el papel de la emoción y el comportamiento no verbal en el paciente y en la toma de decisiones del médico. Parece posible, e incluso probable, que los médicos que empleen conducta no verbal influirán significativamente en los pacientes, incluso en la probabilidad de decidir a favor o en contra de las opciones de un tratamiento recomendado.

También existe un gran interés en observar el efecto de las emociones sobre una amplia variedad de resultados, con implicaciones que van desde la calidad de la atención a los problemas de financiación de la atención a la salud, asignación de recursos, juicios por mala praxis y agotamiento del médico. Las vías para conseguir dichos resultados, incluyendo género, cultura, origen étnico, alfabetización, clase social, edad, estado de salud, confianza, continuidad de la atención y especialidad del médico son analizadas con frecuencia, aunque rara vez se entienden bien del todo. Incluso la relación más amplia entre la adquisición de habilidades en el dominio verbal y no verbal presenta interesantes retos de enseñanza en un plazo inmediato. Mientras que los estudios hasta la fecha han tendido a tratar la conducta verbal y no verbal como algo separado y distinto, en realidad, ambos se producen y se influyen mutuamente en un mismo contexto de comunicación.

La relevancia de esta investigación radica en su aplicabilidad al mundo cotidiano de los pacientes y los médicos. Este trabajo tiene el potencial de mejorar tanto los procesos como los resultados de la atención médica para ambos grupos de individuos. El poder curativo, todavía sin explotar, de la conexión emocional entre los pacientes y los médicos puede aportar significado y fuerza a la relación terapéutica. Tal vez el más importante de los retos del futuro es el que puede aprenderse acerca de la optimización de las relaciones de cuidado en relación con la práctica diaria y la cotidianeidad de la medicina.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar

Señales no verbales en el deporte: ¿victoria o derrota? Club del Lenguaje no Verbal.

Señales no verbales en el deporte: ¿victoria o derrota?

Señales no verbales en el deporte. Club del Lenguaje no Verbal.

No podía faltar, queridos amigos del Club del Lenguaje no Verbal, un artículo que tratara el comportamiento no verbal en el ámbito del deporte. El presente artículo, se lo debemos a Philip Furley de la German Sport University Cologne (Alemania) y a Geoffrey Schweizer de la Universidad de Heidelberg (Alemania).

La conducta no verbal sugiere que los seres humanos mostramos señales no verbales que pueden ser perfectamente interpretadas por los demás. Mediante la comparación de este fenómeno en diferentes grupos de edad, se evidencia que incluso los niños pequeños son capaces de discriminar entre atletas ganadores y perdedores a través de la decodificación de las señales no verbales más sutiles, proceso que se sigue desarrollando con la experiencia y la maduración personal. Al ver, por ejemplo, la retransmisión televisiva de los acontecimientos deportivos es común escuchar a los comentaristas referirse al lenguaje corporal de los jugadores que compiten, a la vez que especulan sobre los estados mentales de los mismos.

Los seres humanos hemos evolucionado para poder comunicar importantes estados internos de modo no verbal. La presente investigación se ocupa de si los eventos deportivos están asociados a señales no verbales que se entiendan e interpreten fácilmente como signos de victoria o derrota. Actualmente no existe ninguna investigación sobre los cambios de expresión no verbales asociados a vencer o perder en una competición y, lo que es más importante, si la gente es capaz de interpretar con precisión y acierto estos signos. El contexto deportivo parece altamente adecuado para investigar la capacidad de predicción de ciertas señales no verbales en relación al rendimiento y a resultados definidos objetivamente a través de puntuaciones. En este experimento se probó este extremo tras visionar vídeos de deporte, baloncesto, balonmano y tenis de mesa, entre espectadores sin experiencia en esas disciplinas; en concreto fueron dos grupos de niños (de 4 a 8 años y de 9 a 12 años) y un tercero de estudiantes universitarios (20 varones y 20 mujeres). El objetivo del estudio era investigar si los participantes eran capaces de detectar quién había quedado primero o último en una competición deportiva basándose únicamente en las señales no verbales.

¿De qué manera los atletas líderes reaccionan, por ejemplo, ante la derrota de su oponente? La investigación demuestra que los atletas adquieren más confianza al observar gestos de sumisión o ansiedad en su contrario antes de comenzar la competición. Las personas están bien preparadas para percibir estas situaciones en el entorno de disputas deportivas, tanto individuales como de equipo.

Los resultaron demostraron que los niños de entre 4 y 12 años de edad fueron capaces de distinguir de forma bastante fiable a aquellos atletas que estaban perdiendo de los que iban ganando, a través de las expresiones no verbales que estos reflejaban. Los adultos participantes obtuvieron una puntuación ligeramente superior a la infantil, lo que evidencia que la percepción e interpretación de las señales no verbales sutiles continúan desarrollándose hasta la edad adulta. Fueron suficientes las emisiones breves de vídeos para conseguir una interpretación correcta de las emociones específicas de los deportistas. Sólo se encontraron diferencias entre los adultos y los niños participantes, y no entre los niños pequeños y mayores, quedando en evidencia  que la adolescencia puede ser una fase de gran importancia en el  desarrollo de la decodificación de las conductas no verbales.

Hasta ahora, la investigación sobre el comportamiento no verbal en deportes se había centrado en las expresiones emocionales post- desempeño o en las correspondientes al pre – rendimiento. En contraste, esta investigación sugiere que las señales no verbales que ocurren durante las diferentes etapas del juego pueden ser interpretadas como signos elocuentes a la hora de descubrir quién es el líder y quién va a la zaga. Un punto fuerte de esta investigación es la obtención de resultados a través del análisis de tres deportes diferentes, tanto individuales como de equipo: tenis de mesa, baloncesto y balonmano. No a todos los observadores se les mostraron los mismos estímulos visuales y, además, los diferentes participantes fueron asignados al azar para plantearles diferentes subconjuntos de señales concretas.

Para corroborar los hallazgos, sería necesario que otros grupos de investigación replicaran y ampliaran este experimento. Por otra parte, se ha visto que la decodificación de las señales no verbales tiene un componente educativo y sociocultural importante. El criterio para determinar las predicciones no puede evaluarse de manera objetiva. La principal limitación de este estudio fue el potencial sesgo de selección con respecto al material de estímulo presentado, problema común en la literatura psicológica. Aunque se pone mucha atención al respecto cuando se selecciona dicho material, no puede descartarse por completo la posibilidad de que los resultados puedan ser influenciados por terceras variables, como que algunos atletas sean más expresivos que otros o que algunos clips de vídeo contengan más información que otros, etc.

Club del Lenguaje no Verbal

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar

El Club del Lenguaje no Verbal ….crece

Estimados lectores y miembros del Club del Lenguaje no Verbal. Es para nosotros un placer comunicarles que nuestra organización, día a día, con mucho esfuerzo y una gran dosis de humildad, va creciendo. Queremos dar la bienvenida públicamente a nuestros nuevos compañeros de viaje, Gianna Virginia Tassara de la República del Perú, Ana Paula Díaz de la República de México, Elda Marzo de República Dominicana, y Lucio Guberman de la República Argentina, personas que con sus aportaciones enriquecerán nuestro Club y otorgarán una mayor cercanía a los miembros que, desde numerosos países, nos siguen. En la pestaña “quienes somos” de esta web tienen a su disposición sus datos de contacto.

 Por último, sólo comentarle que si está interesado en formar parte de nuestra organización como delegado del Club del Lenguaje no Verbal no dude en ponerse en contacto con nosotros en los datos que aparecen en   << contacto >>

Libros Club Lenguaje no Verbal

Estimados amigos, debido a la acogida que tuvo el pasado año nuestro libro de recopilación de artículos publicados en el Club del Lenguaje no Verbal, este año volvemos a editar un ebook con la recopilación de todos nuestros post publicados durante el 2011. Puedes descargarlo en este link

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Y si tu llegada al Club es reciente y aun no tienes el libro del 2010, también puedes descargarlo en este link

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Detectores humanos de mentiras

Es habitual encontrarnos con artículo e investigaciones científicas que pretenden ofrecer claves para detectar mentiras. En la mayoría de las ocasiones estas claves se plantean desde la óptica de lo que hace el mentiroso. Ahora bien, puede ser igualmente interesante fijar la atención en lo que hace el buen “detector humano de mentiras”.

Es precisamente esta óptica la que vamos a tratar, presentando  una investigación llevada a cabo por Gary D. Bond de la universidad Estatal de Winston-Salem publicada en Law & Human Behavior. A través de dos experimentos, el autor identifica a expertos en detección y evaluación del engaño y estudia su comportamiento visual, ¿dónde miran para saber que la otra persona está mintiendo? Seleccionaron expertos en detección de mentiras de entre un grupo de miembros de cuerpos de seguridad. Los expertos analizados tuvieron una precisión del 80% en la detección en una primera evaluación y de un 90% en una segunda evaluación. En los análisis de detección de señales, los expertos explotaron la fuente de datos no verbal para tomar decisiones rápidas y precisas sobre si el individuo mentía o no.

Los expertos parecían tener esquemas desarrollados sobre la base de experiencias pasadas con sospechosos, lo cual les serviría como esquemas de búsqueda activa del engaño a través de los comportamientos no verbales. Un porcentaje importante de expertos tomaron la decisión de que un individuo miente fijándose principalmente en la cara (labios, ojos, nariz y mejillas). Esas áreas serían las zonas de alto interés visual porque se habrían usado probablemente con éxito en el pasado para detectar el engaño. Otro grupo de expertos detectaron también la mentira mirando a zonas cercanas a las del torso (zona derecha del torso, brazo izquierdo, parte superior de la pierna derecha), aunque también miraron a la cara, tomando la decisión mientras observaban en el área de los labios y los ojos. Este último grupo, por tanto, tomó también en consideración los movimientos de los brazos y las piernas para el diagnóstico.

Si bien el autor o encontró las claves concretas para detectar la mentira, sí pudo concluir que el lenguaje no verbal fue una herramienta fundamental para estos “detectores humanos” y que la decisión la tomaron en el momento de mirar la zona del rostro.

Por otro lado, apunta el autor que Ekman y O’Sullivan indicaron con anterioridad, que la detección basada en la unión de señales verbales y no verbales obtiene resultados de mayor precisión total que aquellos que utilizan sólo las señales verbales o las señales no verbales.

Entrenamiento para reconocer emociones a través de las microexpresiones, ¿ayuda o pérdida de tiempo?

Durante años hemos oído hablar de la importancia de las microexpresiones a la hora de reconocer las emociones. Desde que, en la década de los 70, Paul Ekman comenzase su línea de investigación en esta materia, se ha producido un intenso debate sobre el papel de la formación en el desarrollo de la habilidad para reconocer microexpresiones. Tras la aparición de diversos artículos que indican que la formación sí es un elemento clave y algún otro que apunta en sentido contrario, queremos hoy presentar un artículo de gran interés. La investigación ha sido llevada a cabo por David Matsumoto y por Hwang Sung, profesores de psicología social de la Universidad Estatal de San Francisco. Las conclusiones de esta investigación, que hoy acercamos a todos los lectores del Club del Lenguaje no Verbal, son de rabiosa actualidad, ya que el artículo en el cual se refleja la investigación ha sido recientemente aprobado para su publicación en Springer Science, pero aún no ha sido publicado.

Otro detalle de interés, es que la investigación realizada por esta universidad fue financiada a través de una subvención del Instituto de Investigación del Ejército y de la Oficina de Investigación Científica de las Fuerzas Aéreas, elemento que nos puede dar una idea de la importancia que el reconocimiento de microexpresiones tiene en materia de seguridad.

Este trabajo es notable porque presenta una evidencia científica de la eficacia del entrenamiento para la mejora de la capacidad de reconocimiento emocional a través de las microexpresiones.

En un primer estudio, varias personas con la profesión de vendedor participaron en una conferencia en la cual se les impartía conocimientos básicos sobre reconocimiento emocional. Con estas personas se constituyeron dos grupos. Uno de ellos recibió una sesión de entrenamiento adicional de 60 minutos impartida por un formador experimentado. Este grupo se comparó con el otro (que no recibió la formación adicional). Los resultados mostraron una capacidad de reconocimiento de microexpresiones significativamente mayor en el grupo de entrenamiento adicional en comparación con el otro grupo y en comparación consigo mismo antes de la formación adicional.

Este hallazgo ha sido especialmente notable por dos razones:

–          En primer lugar, ambos grupos eran equivalentes en su conocimiento de las emociones, porque ambos recibieron información básica sobre reconocimiento emocional. Sin embargo, mientras que un grupo recibió el taller de capacitación adicional, el otro grupo no lo recibió.

–          En segundo lugar, el impacto del programa de capacitación no sólo se demuestra en las tareas de reconocimiento emocional sino que también produjo mejoras sociales y de comunicación según una evaluación de los participantes realizada por terceros dos semanas después del programa.

Los resultados del “estudio 1” fueron reforzados aún más por los resultados del “estudio 2”, que demostraron la eficacia del programa de formación tras un periodo de tiempo tras la formación.

En el estudio 2 los participantes  fueron abogados y psicólogos. Se crearon igualmente dos grupos, uno que recibió la formación en reconocimiento de microexpresiones y otro que no la recibió. Tres semanas más tarde, se realizó un post-test al grupo entrenado y al otro grupo de comparación. El grupo entrenado fue significativamente mejor en reconocimiento emocional que el grupo de comparación. Además, también tuvieron un tiempo de reacción (latencia de respuesta) más rápido.

Estos hallazgos son importantes porque demuestran que las personas pueden ser entrenadas en el reconocimiento de las microexpresiones, y además esta capacidad puede ser retenida en el tiempo.

En el artículo, los autores nos dicen:

“Los datos científicos presentados en estos estudios proporcionan la prueba necesaria para aquellas personas interesadas ​​en la comprensión de las emociones de sus interlocutores. Si usted interactúa a diario con otras personas y quiere comprenderlas mejor, la formación en el reconocimiento de microexpresiones es una opción muy interesante a considerar”.

Sin duda, una línea de investigación de máxima actualidad en el panorama científico internacional.

Rafael López

 

Fuente: Evidence for training the ability to read microexpressions of emotion. David Matsumoto & Hyi Sung Hwang. Springer Science 2011

 

La importancia de la comunicación no verbal en el trabajo policial

Estimados amigos del CLub del Lenguaje no Verbal. Hoy hemos querido traeros un artículoescrtio en 2009 por Eric Costa. Este artículo nos aproxima a la importancia del lenguaje no verbal en el trabajo policial.

Eric Costa. 30 de noviembre de 2009. Nueva York.

Los agentes de policía pasan por un intenso y riguroso entrenamiento antes de estar listos para salir a las calles. Están entrenados acerca de cómo leer las señales no verbales que los criminales emiten cuando están mintiendo o cuando van a huir de la escena de un crimen (Pinizzotto & Davis, 1999).

Los oficiales de policía tienen que darse cuenta que ellos mismos se comunican no verbalmente con los delincuentes y con el público en general (Jacobs, 1993). Según Jacobs (1993), los delincuentes y traficantes de drogas están siempre en busca de señales no verbales, como el contacto visual y la apariencia de los compradores de drogas, para tratar de descifrar si son o no son en realidad un agente encubierto. No sólo en operaciones encubiertas hay que tener cuidado con el lenguaje no verbal, sino también en el trabajo de uniforme. La investigación en tres casos distintos en que fue asesinado un agente de policía ha concluido que la apariencia de ser firme, con autoridad, y en posesión del control pueden impedir que un oficial sea el objetivo al azar de un asesinato (Pinizzotto & Davis, 1999). La seguridad de un oficial de policía depende de su capacidad de establecer la autoridad y del dominio verbal cuando se trabaja con el público en situaciones tales como paradas rutinarias de vehículos. La forma en que un oficial de policía puede garantizar su seguridad es a través del contacto visual directo, la proximidad física, el control de la voz, y un aspecto físico cuidado (Burgoon et al, 1984;. Tusing y Dillard, 2000; Mauro, 1984).

Sin el entrenamiento en estas habilidades no verbales, un agente de policía podría poner en peligro su vida al tratar con el público (Pinizzotto & Davis, 1999).

Una de las formas en que un oficial de policía puede establecer su autoridad cuando se trabaja con el público y especialmente durante una parada de tráfico, es a través del contacto visual directo con el individuo. La investigación sobre el contacto visual ha  concluido que un mayor contacto visual comunica una menor activación emocional y una mayor compostura (Burgoon, Buller, Hale, y deTURCK, 1984). El control emocional y la calma son elementos clave para un oficial durante un control de tráfico, ya que muestra una gran sensación de firmeza. La muestra no verbal de firmeza se asocia con el mantenimiento de la autoridad y reduce la posibilidad de ser blanco de una agresión (Pinizzotto & Davis, 1999). Se ha confirmado que el contacto visual elevado también transmite dominación y mayor control (Burgoon et al., 1984). Tanto la dominación como el control son dos elementos que se considera debe tener una persona con autoridad.

Otro estudio encontró cuando un hombre recibe un contacto visual continuado de otro hombre, frente a contactos visuales breves, juzga a esta persona como más dominante (Thayer, 1969). En este caso, con contacto el visual se establece la autoridad de un agente y se evita que la población civil pueda pensar que es presa fácil.

Otra forma en la que un oficial puede establecer el dominio y la autoridad no verbal durante una parada rutinaria de tráfico es inclinándose hacia el interior del vehículo, mientras que hablan con el conductor. La investigación concluye que la proximidad a otra persona transmite serenidad, dominio y control (Burgoon et al., 1984). Un estudio anterior halló que las personas que quieren ejercer su dominio, se posicionan en un lugar de mayor proximidad a otras personas (Hare y Bales, 1963). Al mismo tiempo, cuando su posición dominante se muestra a través de la cercanía a otros, estos responden centrando más la atención en ellos (Hare y Bales, 1963). Utilizando los espacios se muestra control de la situación, y esto, en última instancia, sirve para proteger la seguridad del oficial.

Se ha concluido que un nivel bajo de contacto visual y una posición distante se asocia con una mayor desvinculación (Burgoon et al., 1984). Esto a menudo se transmite no verbalmente a los ciudadanos reflejando que el agente está preocupado por otras cosas (Pinizzotto & Davis, 1999). Transmitir un sentido de preocupación y mantenerse distante disminuye la presencia de autoridad del oficial y pone su seguridad en situación de riesgo. Las investigaciones han encontrado que niveles bajos de contacto visual se asocian con ser percibido como menos dominante (Thayer, 1969). Un agente que presenta como poco dominante refleja poca autoridad, pudiéndose interpretar como una oportunidad por alguien que desee acabar con su vida. Si el oficial no utiliza el contacto visual y la proximidad física, el delincuente puede pensar, en este caso, que tiene la oportunidad de huir o atacarle.

Otra forma en la que un oficial de policía puede establecer el dominio y la autoridad no verbal durante paradas de tráfico es a través de su voz. El tono de la voz está estrechamente asociado con la forma en que una persona se ve dominante o sumisa. La investigación muestra que un tono bajo representa dominio y un tono más alto se considera sumisión y feminidad (Tusing y Dillard, 2000). Los oficiales que utilizan un tono bajo, sin importar si son hombres o mujeres, serán capaces de establecer su dominio al hablar con una persona durante una parada de tráfico. La sonoridad de la voz o la amplitud, se encuentran también asociadas con la proyección de dominancia (Tusing y Dillard, 2000). Los altos niveles de amplitud o intensidad, es decir, mostrar más energía en la voz, permite a la población civil saber quién tiene la autoridad (Tusing y Dillard, 2000).

Otra investigación muestra que cuando los médicos de servicios de emergencias usan una voz más fuerte establecen dominio y la autoridad (Harrigan, Gramata, Lucic, y Margolis, 1989). En el mismo estudio desprende que un ritmo más rápido del discurso fue visto como más dominante (Hernandez et al., 1989). Por tanto, un agente en un control de tráfico debe abordar al individuo en el coche con intensidad vocal, sonoridad, y una velocidad de discurso más rápida de lo normal con el fin de mostrar dominación.

En otro estudio se encontró que un ritmo más rápido de expresión contribuye no sólo a ser vistos como dominantes, sino también como competentes (Buller, LePoire, Aune, y Eloy, 1992).

Por otro lado, el dominio también se relaciona directamente con la eficacia (Buller et al., 1992). Si un funcionario es capaz de enviar señales no verbales de dominancia, entonces, la eficacia es mejor valorada. Los primeros minutos de una interacción agente – civil son fundamentales para establecer el dominio. La capacidad de manipular la voz de una manera que parezca dominante y autoritaria proporciona mayor seguridad. Una voz sumisa de tono agudo podría presentar al oficial como débil y tímido y podría hacer que una persona crea que tiene la oportunidad de dañarle (Tusing y Dillard, 2000).

Los agentes de policía son principalmente identificables por el uniforme y la apariencia. Uno de los mayores factores que contribuyen en el establecimiento de autoridad y dominación como oficial de policía es su aspecto visible. En un estudio que analiza cuál es la diferencia en las percepciones que se obtienen de un agente de uniforme en relación con la percepción cuando visten de paisano, llega a la conclusión de que los oficiales de uniforme eran vistos como más competentes y más capaces de defenderse (Mauro, 1984 ).

Pinizzotto & Davis (1999) llegan a la conclusión en su investigación sobre asesinatos de policías que los oficiales que fueron vistos con sobrepeso y descuidados, parecieron un blanco más fácil.

Otro estudio que utilizó uniformes de policía con el fin de inducir al cumplimiento de determinadas acciones por parte de otras personas, encontraron que se produce una mayor tasa de cumplimiento cuando se usó un uniforme que proyecta autoridad (Bickman, 1974).

La manera en que uno se presenta ante los demás incide directamente en la percepción que se tiene de él. Cuando un agente mantiene su uniforme limpio y en orden, y presenta una imagen tradicional, comunica verbalmente a los demás que se encuentra en una posición de poder. Mantener buena forma física contribuye también a una imagen de autoridad y dominación (Pinizzotto & Davis, 1999). La capacidad de establecer dominio e inducir al cumplimiento de otros a través de la apariencia física contribuye por tanto a la seguridad de los propios oficiales.

Estaremos incrementando la seguridad de los agentes les concienciamos de los efectos de su comunicación no verbal y de su capacidad para establecer el dominio, la autoridad y el cumplimiento por parte de los demás.

Para concretar, las habilidades no verbales que transmiten el dominio son: mantener el contacto visual, la proximidad física, el control del sonido de su voz, y un cuidado uniforme (Burgoon et al, 1984;. Tusing y Dillard, 2000; Mauro, 1984).

Cuando un oficial se acerca a un vehículo se debe mantener el contacto visual en todo momento y la proximidad inclinándose hacia el individuo con el fin de establecer el dominio y autoridad (Burgoon et al., 1984). Cuando el agente comienza a hablar a la persona, debe mantener tono grave, volumen y un ritmo acelerado de expresión a fin de establecer mayor dominancia (Tusing y Dillard, 2000). Por último, mantenerse en buena forma física y tener un uniforme brillante ayudará a una señal no verbal de tener todo “bajo control” (Bickman, 1974).

Se debe concienciar a los responsables de los cuerpos del deber de mejorar estas habilidades no verbales (Pinizzotto & Davis, 1999). Habitualmente se forma al agente en la lectura no verbal del delincuente, pero en la suya propia. Se deben ofrecer clases específicas sobre comunicación no verbal cuando los nuevos funcionarios están asistiendo a la academia de policía. Si todos los oficiales se tomasen tiempo para asegurarse de que están en el control de su lenguaje no verbal los demás se lo pensarían dos veces antes de considerarles blanco fácil.

Análisis no verbal campaña El Mundo – IV

Presentamos el último vídeo de análisis de comunicación no verbal de nuestros políticos. Con Camps y Alarte nos despedimos de la campaña electoral 2011.

 

http://www.elmundo.es/elecciones/elecciones-2011/mienteme/04.html

 

Análisis no verbal campaña El Mundo – Vídeo III

Tercer vídeo. En esta ocasión, analizamos a los candidatos por Castilla La Mancha. Hay aspectos realmente curiosos en estos dos candidatos que hemos intentado reflejar en un breve vídeo que os presentamos directamente desde el enlace del diario El Mundo.

 

http://www.elmundo.es/elecciones/elecciones-2011/mienteme/03.html

 

 

 

Análisis de campaña en El Mundo -II

Después del éxito obtenido por nuestro primer vídeo en el que analizamos a los líderes del PSOE y PP, os dejamos hoy con el vídeo aparecido el pasado sábado en El Mundo, el cual ocupó el PUESTO Nº 1 en  el ranking de las páginas más vistas sobre las elecciones en este diario (elmundo.es posee una audiencia según OJD de aproximadamente 35 millones de visitnates únicos al mes).

Esto es una muestra más de la importancia de la comunicación no verbal en nuestras vidas y del interés que la mayoría de personas otorgan a esta materia.

Os dejamos con el vídeo.

http://www.elmundo.es/elecciones/elecciones-2011/mienteme/02.html

Analizamos la campaña electoral en el diario El Mundo – I


Es un honor para nosotros que uno de los diarios más prestigiosos de nuestro país haya contado con la colaboración de Rafael López para analizar, desde la óptica del lenguaje no verbal, la campaña electoral que se está llevando a cabo en España.

Os dejamos a continuación el enlace para que podáis acceder al vídeo.

http://www.elmundo.es/elecciones/elecciones-2011/mienteme/01.html

Expresión emocional en lactantes

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En este artículo vamos a abordar la investigación llevada a cabo por los profesores dela Universidad Autónoma de Madrid, Loeches Alonso, Carvajal Molina, Serrano y  Fernández Carriba  en el año 2004. Su investigación fue plasmada en el artículo “Neuropsicología de la percepción y la expresión facial de  emociones: Estudios con niños y primates no humanos”. En él revisan diferentes investigaciones sobre la neuropsicología de la percepción y la expresión facial de emociones en niños y en primates no humanos. Parten de las teorías neodarwinianas sobre el origen de la emoción, que pre-suponen la existencia de circuitos cerebrales específicos para la expresión y comprensión del afecto y consideran que estos comportamientos son innatos y filogenéticamente determinados (heredados de nuestra especie).

Los autores llegan a las siguientes conclusiones:

  • A lo largo del primer año de vida los niños manifiestan capacidades básicas para reconocer emociones. Entre otros correlatos neurobiológicos, se ha observado que este proceso se corresponde con una mayor actividad del hemisferio cerebral derecho, frente al izquierdo.
  • En primates no humanos, y desde distintas aproximaciones experimentales, se ha encontrado un patrón similar al de nuestra especie en tareas de reconocimiento y discriminación de expresiones faciales de emociones.
  • Los lactantes expresan emociones con acciones musculares similares a las descritas en adultos. La mayoría de los autores señalan que el hemisferio cerebral derecho muestra una mayor implicación que el izquierdo, también en el caso de la expresión emocional y para todas las emociones estudiadas. No obstante desde algunas investigaciones se concluye que el hemisferio izquierdo es el dominante en el caso de la expresión de emociones positivas y el hemisferio derecho sólo en las negativas.
  • Los estudios sobre expresión facial en primates no humanos indican que existe una asimetría facial que se manifiesta en una mayor intensidad de la expresión en la mitad izquierda de la cara y, de manera correspondiente, en una mayor implicación del hemisferio cerebral derecho.

Concluyen su revisión considerando que la existencia de semejanzas anatómicas y funcionales entre adultos, niños y primates no humanos justifica el interés por los estudios de ontogenia y filogenia para conocer mejor las bases neurobiológicas que subyacen a la conducta emocional.

    No muevas tus pestañas

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    Estimados amigos,

    En esta ocasión nos acercamos a todos vosotros con un artículo de gran interés para todos aquellos interesados en detectar “mentirosos”. En el año 2008, los profesores Leal y Vril del departamento de psicología de la Universidad de Portsmouth (Reino Unido) publicaron una investigación en la cual analizaban el parpadeo producido por un conjunto de personas al mentir.

    La hipótesis que pretendían contrastar fue la siguiente:

    “Cuando una persona miente, su parpadeo se vuelve más lento (fruto de la mayor actividad cognitiva) e inmediatamente después de expresar su mentira, el parpadeo se acelera”.

    Esta hipótesis fue planteada en función de anteriores estudios que comprobaron que al realizar actividades mentales complejas (como cálculos matemáticos) el parpadeo de las personas disminuye fruto de la mayor demanda de actividad cognitiva (mayores recursos empleados en pensar). Los autores pretendían contrastar si este mismo hecho ocurría al mentir.

    Configuraron una muestra de personas compuesta por dos grupos: uno con individuos que dirían mentiras y otro con individuos que dirían la verdad. Tras realizar todo el proceso especificado en el diseño del experimento obtuvieron los siguientes resultados:

    – En el periodo anterior a comenzar la actividad, la tasa media de parpadeo fue similar en ambos grupos.

    – El grupo de los mentirosos tuvieron una menor tasa de parpadeo cuando expresaban su mentira.

    – El grupo de los mentirosos incrementó su tasa de parpadeo en el periodo inmediatamente posterior a expresar su mentira.

    – En el grupo que decía la verdad NO se produjo un descenso de la tasa de parpadeo mientras realizaban su exposición (decían la verdad).

    – El grupo que decía la verdad NO tuvo un incremento de la tasa de parpadeo en el periodo posterior a realizar su exposición, lo cual parece lógico ya que anteriormente no habían mentido.

    Por tanto, la conclusión a la que llegan los autores es que efectivamente se cumple ese patrón, es decir, se parpadea menos mientras se miente y tras decir la mentira se acelera el parpadeo.

    Como una consecuencia práctica de sus conclusiones, los autores creen que los patrones de velocidad de parpadeo podrían estudiarse para ayudar a los profesionales en detección de mentiras. Un beneficio de ese sistema sería que se podría realizar de manera no intrusiva a través de una cámara remota, lo que hace que sea aplicable en muchas situaciones.

    Una investigación que, sin duda, tendrá sus defensores y detractores. Por nuestra parte, tan solo hemos querido ofreceros un nuevo artículo para la reflexión y profundización en el apasionante mundo del lenguaje no verbal.

    Reconocimiento “endogrupal” de emociones

    Estimados amigos y miembros del Club del Lenguaje no Verbal, hoy os traemos un artículo de sumo interés publicado en 2009. En primer lugar está elaborado por el Dr. Matsumoto de la Universidad Estatal de San Francisco, lo cual ya es una gran garantía. Como mucho conocéis, Matsumoto comenzó su andadura en el mundo de la comunicación no verbal de la mano de Paul Ekman, teniendo en su haber un increíble número de publicaciones científicas y comerciales. En segundo lugar, este artículo nos ofrece una visión novedosa planteando la hipótesis de que se reconocen mejor las emociones de las personas incluidas en tu mismo grupo cultural, es lo que Matsumoto denomina reconocimiento “endogrupal” o “ingroup”. Plantea dos grupos de trabajo, uno compuesto por personas estadounidenses y otro por japonés planteando que cada grupo reconocerá mejor las expresiones emocionales de su mismo grupo que las del otro grupo. Por último, y a mi parecer quizá lo más importante de la investigación, el autor realiza la investigación con expresiones emocionales en situaciones reales y no con expresiones emocionales posadas (que suele ser lo habitual).

     Según los autores, existen diversos estudios que apuntan en la línea de que determinados individuos puedan reconocer más exactamente las expresiones emocionales producidas por miembros de su propia cultura antes que los producidos por miembros de otras culturas. Ahora bien, los resultados son variados. Por otro lado es importante distinguir entre juicios de expresiones emocionales posadas vs expresiones emocionales espontáneas, porque éstos pueden diferir en varias vías. En primer lugar, las expresiones posadas pueden contener movimientos de músculos faciales extraños o carecer de movimientos de músculos que en realidad existirían, cosa que no ocurre en las expresiones espontáneas. En segundo lugar, diferencias relativas en los niveles de intensidad de los músculos faciales que se inervan en las expresiones faciales posadas no pueden ser análogamente válidas en las expresiones espontáneas. Tercero, las expresiones espontáneas son las idóneas desde el punto de vista de su comienzo, compensación, y coordinación entre los músculos faciales; las expresiones posadas no lo son. Finalmente, las expresiones posadas tienden a ser asimétricas, es decir, más fuertes en un lado de la cara que en el otro.

    Según el artículo analizado, Elfenbein argumenta que el efecto endogrupal ocurre debido a las diferencias culturales en expresión emocional, lo que él llama “dialectos emocionales” que derivan de aspectos culturales.

    Matsumoto afirma que desafortunadamente, sin embargo,  no han existido estudios probando la hipótesis endogrupal usando expresiones espontáneas. Este tipo de estudios pueden tener implicaciones potenciales para la noción de los dialectos de emoción. El autor sugiere que tales dialectos ocurren sólo con las expresiones posadas.

    Dados estos antecedentes, el autor plantea una investigación en la que examine el efecto endogrupal a través de expresiones espontáneas producidas por atletas durante la competencia de Judo de los Juegos Olímpicos de Atenas de 2004. Las expresiones eran capturadas usando fotografías de alta velocidad al final de las competiciones al entregar las medallas de oro, plata y bronce. Observadores estadounidenses y japoneses juzgaron las expresiones producidas por competidores estadounidenses y japoneses. Supusieron que los observadores estadounidenses eran relativamente más exactos al juzgar a los expositores estadounidenses en comparación con el juicio sobre expositores japoneses, mientras que los observadores japoneses podrían ser relativamente más exactos al juzgar los expositores japoneses comparado con el juicio sobre expositores americano. En definitiva que cada grupo reconocería mejor las emociones de su propio grupo que las del otro.

    Una vez realizado el estudio, se vlida la hipótesis nula ya que parece los resultados concluyen que no hay ventaja en reconocer las expresiones del propio grupo respecto del reconocimiento de las del otro grupo. Los observadores americanos eran mejores al juzgar las emociones de los expositores japoneses, mientras que los observadores japoneses eran mejores al juzgar los expositores americanos. Cierta investigación sugiere que, al juzgar emociones, los americanos están más influidos por las señales faciales que por las señales contextuales, mientras que los japoneses incorporan más el  contexto. Ahora bien, el autor apunta una serie de puntualizaciones sobre las limitaciones del estudio. En primer lugar, el número y tipo de expresiones eran limitados. Pudo ser que un número más grande de expresiones, a través de un rango más ancho de emociones, fuese requerido para producir el efecto endogrupal. O, pudo ser que el contexto evocador particular utilizado en este estudio (ganar o perder una medalla) no fuese conducente a expresiones del tipo que produce un efecto endogrupal.

    En cualquier caso, se abren nuevas vías de investigación.

    La depresión profunda dificulta el reconocimiento de la expresión facial de la emoción de asco.

    Tomamos hoy el testigo de una investigación en materia de reconocimiento facial de emociones elaborada por la Universidad de Otago (Nueva Zelanda). En esta investigación el profesor Richard Porter y la estudiante de doctorado Katie Douglas someten a un test de reconocimiento facial de expresión emocional a un conjunto de 68 personas afectadas por una depresión profunda. Igualmente sometieron a un grupo de control de 50 personas a este mismo test. El resultado de la investigación arroja que el grupo que parece depresión reconoce sensiblemente peor la emoción de asco. Los investigadores relacionan esta investigación con los avances que indican que este mismo hecho ocurre también con enfermos de Parkinson, en los cuales el peor reconocimiento de la expresión de asco viene dado por niveles bajos de dopamina. Por ello, esta investigación abre el campo a nuevos estudios que determinen si, en el caso de la depresión profunda, el mal reconocimiento de la expresión de asco viene también derivado de un nivel bajo de esta sustancia. Si fuese así, la medición de los niveles de dopamina podría utilizarse como un medidor de la evolución de la depresión. Según los autores “otra explicación es que el proceso emocional se ve afectado por la presión a la que está sometida la persona. El internamiento en un hospital psiquiátrico es agotador, apartando a la persona de su ambiente social y situandole en proximidad con otros individuos apenados”. El principal avance que supone esta investigación es que se abren nuevas vías para determinar si el reconocimiento facial de la expresión de la emoción de asco puede ser un buen marcador de la evolución de determinadas enfermedades psíquicas.

    Caras dignas de confianza

    Hemos querido hoy recoger un estudio publicado en el año 2008 por el departamento de psicología de la Universidad de Princeton. Según los propios autores, Nikolaas N.Oosterhof y Alexander Todorov, las personas automáticamente evaluamos el rostro de nuestro interlocutor en búsqueda de determinados rasgos de personalidad, siendo además, esta evaluación, de importancia trascendental en las interrelaciones sociales. El mensaje subconsciente que obtenemos del rostro de la otra persona tendrá un efecto importante en situaciones que pueden ir desde el éxito electoral hasta la decisión de un jurado. Esta investigación concluye que la evaluación del rostro de una persona supone un mecanismo adaptativo que nos hace inferir las intenciones y la capacidad que la otra persona puede tener de hacernos daño y nos previene de ara a obtener una rápida respuesta por nuestra parte.

    Los autores de esta investigación llegan también a la conclusión de que el reconocimiento facial podría medirse a través de dos dimensiones: la valencia y la dominancia. La valencia puede definirse como la percepción de pistas faciales que me inducen a acercarme o a evitar a la persona. La dominancia será la evaluación del poder o indefensión física de mi interlocutor a través de su expresión facial. En el caso de que no existan pistas claras sobre estas dimensiones en el rostro de la persona que tenemos enfrente, evaluaremos su rostro en busca de similitud con la expresión de ira o de alegría para inferir de esta manera sus intenciones.

    Os dejamos a continuación un enlace al texto completo en inglés.

    The functional basis of face evaluation”

    Feliz 2011

    Queridos amigos del Club del Lenguaje No Verbal.

    Hemos querido felicitaros el nuevo año haciéndoos partícipes de un ebook en el cual hemos recopilado todos los artículos publicados durante el año 2010. Desde que abrimos nuestra web, cerca de 15.000 personas, de más de 30 nacionalidades,   han pasado por nuestras páginas. Por ello, y con el objeto de que podáis leer aquellos artículos que os hayais perdido, os enviamos nuestra recopilación del año 2010.

    Os deseamos de corazón que el año 2010 os lleve a cumplir vuestros objetivos personales y profesionales, y sobre todo, ¡qué disfrutéis en el camino!

    NOTA: Haced click en la imagen para descargar el ebook

    Benedicto XVI, Obama, Zapatero y Belén Esteban

    Seguro que ha comenzado a leer este artículo invadido por la curiosidad que le ha suscitado el título. Tranquilo, no tienen nada que ver. El único punto de confluencia de estos personajes es que fueron objeto de evaluación en la entrevista que recientemente nos realizaron en Radio Kanal Barcelona. Entre otras cosas, hablamos de su comunicación no verbal. Le dejamos a continuación un enlace para que pueda escuchar la entrevista.

    Entrevista lenguaje no verbal

    Esperamos que haya sido de su agrado.

    Lenguaje No Verbal en la cultura árabe

    Es de sobra conocido, por todas las personas a las que nos apasiona el mundo del lenguaje no verbal, que la expresión facial de las emociones básicas tiene caracter universal. Es decir, en base a las aportaciones de Paul Ekman, está contrastado científicamente que la expresión facial de este tipo de emoción es la misma en cualquier lugar del mundo. Ahora bien, las expresiones gestuales, e incluso prosódicas, tienen una clara influencia cultural.

    Recientemente tuve el placer de coincidir en una de nuestras conferencias sobre comunicación no verbal aplicada a los cuerpos de seguridad del estado, con una persona de origen marroquí. Nos intercambiamos correos y le pedí que me contase, de primera mano y expuesto por ella misma, situaciones que diferenciasen el lenguaje no verbal de la cultura árabe con la nuestra. Muy amablemente recibí recientemente un primer correo con una serie de reflexiones al respecto que he querido trasladaros de manera textual:

    “Para mi, en el lenguage no verbal en el mundo arabe, hay que diferenciar claramente dos aspectos:

    – Comunicación no verbal  del hombre.

    – Comunicación no verbal  de la mujer.

    Son muy distintos. En sus movimientos el hombre arabe, más o menos, es libre de hacer cualquier movimiento en función de la situación. En una mujer el lenguaje no verbal es mucho mas importante que el lenguaje verbal. Como mujer, hay muchos gestos que no puedo hacer en un lugar publico. Por ejemplo, en un café, será crucial la manera en cómo yo dirijo la mirada. Si miro hacia todas las partes del establecimiento, significa que estoy buscando entablar conversación con un hombre, y eso, en mi cultura, no se hace. La forma en que se debe hacer es concentrando mi mirada en el compañero o compañera que tengo enfrente. Si busco con mis ojos a otras personas, sobre todo hombres, puedo ser mal interpretada y considerada una mujer “poco respetable” y que puedo estar buscando un hombre para pasar la noche. Si un hombre me mira y yo respondo con la mirada, seguro que se va a dirigir hasta mi para hablar comigo. La mirada es un signo de rechazo o de invitation a una conversacion. Mis ojos son los primeros de todo mi cuerpo que hablan.”

    Le pediremos a nuestra excepcional colaboradora que sigua instruyéndonos sobre el lenguaje no verbal en la cultura árabe, lo cual nos aportará una enriquecedora visión que incrementará nuestra objetividad. Desde aqui, muchas gracias por compartir esta información con todos nosotros.

    Cuando el Lenguaje No verbal es lo único

    Existe un momento en la vida de todo ser humano en el cual, lo único de lo que disponemos para comunicarnos es nuestro lenguaje no verbal. Gestos, microexpresiones y elementos paraverbales son imprescindibles para nuestra evolución. Evidentemente, hablamos del momento en que somos bebés. Si pudiesemos recordar con claridad esa etapa de nuestra vida, seguro que vendrían a nuestra mente momentos de frustración en los cuales queríamos decir algo y los mayores no nos entendían, e igualmente momentos de gran alegría en los que comprobabamos cómo nuestras expresiones tenían su adecuada respuesta.

    Recientemente, un equipo de psicólogos y científicos de dos universidades españolas (Universidad Nacional de Educación a Distancia y Universidad de Murcia), patrocinados por el Instituto del Bebé Nuk, editaron la Guía de la Expresión del Bebé. Un manual breve y sumamente interesante que os recomiendo que leais. Como siempre, os dejamos un link para que podáis acceder a su descarga.

    ¡Qué la disfrutéis! Y recordad que para recibir directamente en vuestro email los diferentes artículos que publicamos, podéis inscribiros gratuitamente al Club del Lenguaje No Verbal dejándonos vuestro nombre y dirección de correo.

    http://www.parabebes.com/files/Guia_NUK.pdf

    Rafael López

    Detectar mentiras como el FBI

    En numerosas ocasiones nos movemos entre la teoría y la práctica, nos movemos entre las aportaciones teóricas de la ciencia y las aportaciones de determinadas personas que acumulan años de experiencia en una materia. A veces, sus conclusiones coinciden, a veces difieren y, en otras ocasiones como la que nos ocupa, las aportaciones de la experiencia, simplemente no han sido validadas científicamente. Desde el Club del Lenguaje No Verbal pretendemos informar sobre todo aquello que consideremos de interés para vosotros y que, por supuesto, venga avalado por la seriedad de la ciencia o de la experiencia.

    Cuando un ex-agente del FBI con decenas de años de experiencia en interrogatorios publica un libro presentando sus conclusiones sobre la detección de mentiras, aunque no tenga validez científica, cuando menos es digno de ser leído.

    Este es precisamente el caso que nos ocupa. Tal y como se recoge en diversos blogs, os traemos un resumen de las pistas más interesantes presentadas por Bouton Marcos en su libro “Cómo detectar mentiras igual que el FBI”

    El comportamiento del mentiroso.

    El  Agente Especial Bouton indica en su libro que hay algunos indicadores de la mentira que son fáciles de detectar: mirar alrededor en vez de establecer contacto visual, ritmo cardiaco acelerado, sudoración aun con baja temperatura en la sala. No obstante, es importante tener en cuenta que la fisiología de cada persona es diferente, por lo tanto, los cambios en ella cuando están diciendo una mentira no es consistente en todos los individuos. Todos muestran signos fisiológicos diferentes cuando dicen una mentira y no una señal fisiológica típica que se pueda aplicar a todas las personas.

    Señales peligrosas

    Bouton explica que “ser consciente de las señales inconscientes emitidas por un sospechoso cuando está a punto de atacar” fue una parte fundamental de su trabajo.

    Las señales que él cree ser signos de una persona violenta incluyen: puños cerrados, una ingesta súbita y profunda de aire, o situarse de pie en una posición defensiva. Por otra parte, afirma que un breve destello de ira en una persona que parece tranquila es una microexpresión de sus verdaderos sentimientos que el sospechoso está tratando de encubrir.

    Contacto visual (o la falta de él)

    El artículo continúa con un análisis del contacto visual, y cómo los ojos puede ser un indicador de que alguien está siendo engañoso.

    Bouton mantiene en su libro “la gente normalmente mantiene el contacto visual durante una conversación sobre el 60 %, algunos apartan la mirada cada vez que mienten. Cuando alguien parpadea más rápidamente, es un buen indicador de que no están diciendo la verdad.

    El mismo Bouton acepta que este indicador no es necesariamente fiable. En este sentido sí está prácticamente aceptado que el contacto visual o la falta de él no indica en absoluto la mentira. En este sentido hay que tener en cuenta que, aun sin ser un indicador de mentira, existe el mito de creer que quien no te mira a los ojos oculta algo.

    Sociópatas


    Bouton habla en su libro de los “mentirosos compulsivos” como personas con una patología social que realmente creen que lo que están diciendo es verdad, por lo que técnicamente no están mintiendo y no pueden presentar los mismos signos que alguien que puede sentirse culpable o nervioso porque sabe que miente.

    Hemos considerado ofreceros una breve visión de este libro que recoge la experiencia a través de miles de interrogatorios. A partir de ahí, cada cual podrá sacar sus propias conclusiones.

    Lenguaje no Verbal – Teoría tridimensional de las emociones

    Hoy en día es aceptado de manera generalizada por la comunidad científica la existencia de un modelo tridimensional de las emociones. Este modelo nos aporta qué al sentir una emoción se desencadenan tres tipos de procesos en la persona:

    – Motor o conductual, es decir, al sentir una emoción desarrollaremos una determinada conducta.

    – Cognitivo, es decir, al sentir algo, también pensaremos algo, razonaremos algo al respecto de lo que no ocurre.

    – Fisiológico, es decir, algo ocurrirá en nuestro cuerpo (enrojecimiento, sudor, alteración del ritmo cardiaco, dilatación de pupilas, etc…

    Debemos tener siempre presente que el lenguaje no verbal o la comunicacion no verbal es la expresión de nuestras emociones, por tanto, en esa expresión intervendrán las tres dimensiones. Debemos prestar atención a las reacciones motoras o conductuales (qué hacemos con nuestro cuerpo a nivel de comportamiento o movimientos) y a las fisiológicas (qué reacciones se desencadena en nuestro cuerpo) porque marcarán la expresión visible de la emoción, pero ojo, la tercera dimensión, la dimensión cognitiva afectará a ambas y se verá afectada por ambas.

    Por ejemplo, yo puedo sentir enfado en un momento dado y mi cuerpo reaccionará a nivel motor demostrando con mi conducta y mis movimientos el enfado (cara, cuerpo, …), también se generarán determinadas reacciones fisiológicas (tensión muscular, incremento del ritmo cardíaco y de la potencia del latido, incremento de adrenalina, …), pero a su vez el proceso cognitivo se ve influido e influye en ellos. Si considero que la situación socialmente no me permite mostrar el enfado, mi cerebro mandará señales para controlar mis muestras de enfado. Esta demostrado que se pueden observar tanto las expresiones de las emociones como los intentos de controlarlas.

    En este sentido Paul Ekman nos aporta dentro de su categorización de microexpresiones las “expresiones abortadas” y las “subexpresiones”, que son precisamente expresiones de la emoción sentida que el proceso cognitivo trata de disimular (las primeras aparecen completas y las segundas sólo parcialmente).

    Negociación y microexpresiones: grandes aliados del LENGUAJE NO VERBAL

    Consideramos microexpresiones a las expresiones faciales de las emociones que una persona siente en un momento concreto del tiempo.

    El rostro de una persona nos puede ofrecer información sobre la emoción que está sintiendo o sobre la emoción que pretende ocultar. Es evidente que detectar estos indicadores no es tarea simple, ya que en las expresiones faciales se recoge el carácter individual y propio de cada persona y a su vez el carácter universal. Está demostrado que las expresiones faciales resultantes de las emociones básicas de tristeza, alegría, miedo, ira, sorpresa y asco tienen carácter universal. También está probado que las expresiones faciales son influenciadas por la experiencia del individuo y por el entorno en el que se ha desenvuelto a lo largo de su vida. Otro factor a tener en cuenta será el cultural, ya que en función de las diferentes culturas, la expresión de las emociones varía en lo relativo a la expresión de esta emoción. Es decir, tenemos que tener en cuenta el carácter filogenético, cultural y experiencial.

    Otro factor a tener en cuenta será la posibilidad de que aparezcan dos emociones simultáneas, o lo que es más importante para nosotros, una emoción y la intención de contrarrestar esa emoción. Cuando el individuo pretende engañar, la expresión más evidente será la que está falseando y la emoción o emociones verdaderas serán aquellas que aparezcan de manera fugaz.

    Las microexpresiones en el rostro son expresiones faciales desarrolladas en un breve espacio de tiempo que en la mayoría de las veces no llega al cuarto de segundo, sin embargo, son expresiones completas.

    Otro elemento son las expresiones abortadas, las cuales duran más que las microexpresiones pero no son completas.

    El campo de las micorexpresiones es de tremenda utilidad en ámbitos empresariales alcanzando una gran importancia a la hora de negociar con clientes y proveedores o de gestionar equipos. Con formación y andando un poco avispados podemos conocer las emociones que pasan por dentro de nuestro interlocutor y por consiguiente valorar si su expresión verbal y no verbal es congruente.

    Es evidente la utilidad para detectar pistas o detalles que puedan conducirnos a la conclusión de que una persona está simulando, engañando o no está diciendo toda la verdad.

    El análisis de diferentes parámetros de las expresiones falsas pueden ayudarnos a detectar el engaño:

    –          Asimetría. Podemos observar el movimiento de los mismos músculos en ambos lados de la cara pero con distinta intensidad, dando lugar a una más o menos pronunciada asimetría. Existen estudios que asocian la asimetría con la delación y la simetría con las emociones auténticas, aunque una vez más no es un indicador definitorio. En el caso de la sonrisa, la asimetría será un indicador de sonrisa falsa.

    –          Tiempo de ejecución. Incluiría el tiempo que tarda en aparecer, el tiempo que se mantiene y el tiempo que tarda en desaparecer. Las expresiones auténticas suelen durar menos de cinco segundos y en ningún caso más de diez segundos. Las expresiones más largas suelen ser emblemas o emociones fingidas.

    –          Sincronización. La expresión facial de las emociones coincidirá en el tiempo con la expresión corporal y variación en la voz asociadas con dichas emociones. Si la expresión facial aparece con posterioridad al resto de expresiones, será un indicador facial de la mentira.

    –          Morfología. La existencia de determinados movimientos faciales nos indicarán la presencia de una expresión genuina. Para profundizar en ello deberíamos hablar extensamente del sistema FACS desarrollado por Paul Ekman, padre del estudio de las microexpresiones.

    –          Velocidad de inicio. La velocidad de inicio de una expresión falsa será más abrupta y más explosiva que de una expresión sincera.

    –          Movimientos superpuestos. Si la expresión es espontánea, surgirán diversos movimientos faciales superpuestos.

    –          Trayectoria. La expresión desarrolla su trayectoria completa sin interrupciones o sin expresiones de contención si ésta es sincera.

    En definitiva, las personas vivimos, recordamos y aprendemos a través de las emociones. Cualquier organización formada por personas estará entonces compuesta por emociones. Emoción y empresa han ido siempre unidas de la mano y en tanto en cuanto las personas continúen siendo el alma de las empresas seguirá siendo así.

    Quizá es momento de empezar a pensar en las emociones que se viven en las empresas y de cómo se pueden identificar.

    Tipos de emoción y la forma de expresarlas a través del LENGUAJE NO VERBAL

    La expresión de las emociones abarca un gran campo de análisis que podríamos clasificar en función de las emociones a las que responden. De esta manera podemos encontrar en primer lugar las emociones primarias, de carácter reactivo. Es decir, ocurre algo y reaccionamos ante ese suceso. Por ejemplo, al cruzar la calle un coche que no hemos visto nos toca el claxon y rápidamente reaccionamos con un catalogo de expresiones de la emoción de miedo.

    En segundo lugar nos encontramos con emociones secundarias. En esta ocasión estamos ante emociones anticipativas y menos intensas que las anteriores. Un ejemplo de ellas puede ser la situación de ansiedad que genera presentar ante un consejo de administración unos resultados catastróficos. Horas antes vamos generando ansiedad mediante un proceso anticipativo a los hechos que ocurrirán en el consejo. Me van a despedir, me van a degradar, perderé mi prestigio, mi reputación. En definitiva, me anticipo a un suceso que aún no ha ocurrido.

    En tercer lugar, nos encontramos con el estado de ánimo. La intensidad emocional disminuye pero su duración se incrementa. Hablamos de un periodo que puede prolongarse durante días.

    En cuarto lugar, aparecen los estados disposicionales. Son una especie de estados de ánimo enquistados durante periodos de incluso meses.

    Por último, tendríamos la personalidad, la cual se ve afectada por una importante carga genética. Hablamos de emociones de baja intensidad que acompañan al individuo a lo largo de su vida. Un ejemplo de ello son las personas optimistas o pesimistas.

    Cada uno de estos tipos de emoción tiene un canal para expresarse a través del cuerpo. Las emociones reactivas de carácter primario se reflejan a través de los gestos y, en mayor medida, a través del  rostro, en lo que denominamos microexpresiones y que a continuación conoceremos en detalle. Las secundarias igualmente a través de gestos y microexpresiones, pero esta vez con un mayor peso de las primeras. Además se les unen las posturas corporales que además serán un mecanismo de expresión del estado de ánimo. Los estados disposicionales y la personalidad se expresan a través de un mecanismo mucho más controvertido, nuestra morfología facial y corporal. Y digo controvertido porque a nadie nos gusta que nos encuadren en un tipo de personalidad en función de nuestro cuerpo o de nuestra cara. Quizá la clave está en que realizamos el planteamiento contrario y realmente nuestro cuerpo refleja cómo somos porque nuestro físico se ha configurado en función de nuestra personalidad.

    Agarrarnos de las manos

    En esta ocasión os traemos una nueva entrevista realizada en la radio autonómica de Galicia “Radio Galega” a nuestro director Rafael López en la cual se abordan temas como la sonrisa en el lenguaje no verbal, la evolución de los gestos a través de los años, cómo debemos estrechar la mano y muchos otros temas sobre comunicación o lenguaje no verbal. Esperamos que os guste.

    << Clic aquí para oir la entrevista >>

    Detección de mentiras – Entrevista Radio Galega

    En esta ocasión os traemos la entrevista que recientemente realizaron a nuestro director Rafael López en la Radio autonómica de Galicia, Radio Galega. En esta entrevista se abordaron los diferentes indicadores de la simulación el engaño y la mentira que pueden ayudarnos a detectar cuándo una persona nos está mintiendo.

    Entre los indicadores que se utilizan en la detección de mentiras, podemos encontrar indicadores objetivos y subjetivos de la mentira, y a su vez indicadores verbales, paraverbales, no verbales y fisiológicos. De todo ello hablamos en la entrevista realizada el pasado jueves 18 de marzo.

    Este terreno dentro del mundo del lenguaje no verbal y la comunicación no verbal  está despertando un gran interés entre todo tipo de personas . Esperamos que os guste, sólo tenéis que hacer clic en el enlace que esta justo debajo de esta línea.

    Entrevista_Rafael_Lopez_Radio_Galega.MP3

    La expresión facial y nuestra herencia filogenética

    Sencillamente hay imagenes que hablan por sí solas. Os dejamos una recopilación de imagenes para la relfexión. ¿Los gestos son aprendidos o heredados?

    Dilatación de pupilas y toma de decisiones

    pupilometria_no_verbal

    Fuente: solociencia.com 24/09/2009

    (NC&T) Koch, profesor de Biología Cognitiva y del Comportamiento, y profesor de sistemas neuronales y de computación, Wolfgang Einhauser del Instituto Federal Suizo de Tecnología, y Olivia Carter de la Universidad de Harvard, descubrieron el fenómeno en voluntarios que observaban estímulos ambiguos. Estos estímulos, o “percepciones”, consisten en imágenes o sonidos que pueden ser correctamente interpretados en una de dos maneras posibles, como es el caso de la famosa ilusión óptica en la que  puede verse el rostro de una anciana o el perfil del de una joven.

    Cualquiera de las interpretaciones es correcta, pero debido a que ambas no pueden ser vistas  simultáneamente, nuestro cerebro alternará entre una y otra repetidamente.

    En sus experimentos, los investigadores presentaron a seis voluntarios cuatro tipos de estímulos ambiguos. Tres de estos fueron visuales y uno auditivo (un sonido que podía ser interpretado como un solo tono o dos tonos separados). Los voluntarios veían o escuchaban los estímulos y presionaban una tecla en un teclado cuando se producía un cambio en su percepción. Al mismo tiempo, un software de rastreo infrarrojo de ojos medía el diámetro de las pupilas de los sujetos.

    Los científicos encontraron un incremento significativo en el diámetro de las pupilas en el instante que precedía al cambio perceptual. Las pupilas, las cuales miden aproximadamente 2 milímetros cuando están expuestas a una luz brillante, se dilataron tanto como 1 milímetro en ese momento vinculado a la decisión, un cambio que, en teoría, puede ser detectable para un observador casual. Koch y sus colegas también encontraron que cuanto más se dilatan las pupilas, mayor es el período de tiempo antes del cambio de una interpretación hacia otra.

    Las pupilas se dilatan y contraen no sólo como respuesta a los niveles de luz, sino también dependiendo del estado químico del cerebro. Por ejemplo, drogas tales como los opiáceos provocan que la pupila se contraiga hasta el tamaño del agujero hecho por un alfiler, mientras que la droga MDMA, o “éxtasis”, provoca que la pupila se dilate. En un cuerpo normal, las pupilas se dilatan en respuesta a la norepinefrina (o noradrenalina), el neurotransmisor responsable de nuestras reacciones de “escapar o pelear” ante las situaciones peligrosas. Debido a que las pupilas de los sujetos se dilataron en el momento en que sus cerebros decidieron entre una u otra de las formas del estímulo ambiguo, la norepinefrina podría ser también importante en las decisiones de bajo nivel, rápidas e inconscientes, incluyendo las relativas a lo que vemos entre un momento y el siguiente.