Club del Lenguaje no Verbal

Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Autor: Sara Carreño

Contacto y contexto: manifestación de la comunión o de la dominancia. Club de Lenguaje No Verbal

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana presentamos el artículo “Keeping in touch with context: non-verbal Behavior as a manifestation of communality and dominance” de Sejerdej, Simão, Waldzus y Brito. En este artículo hablan de como un el contacto háptico puede tener un significado de comunión con la otra persona o de dominancia dependiendo de una serie de características.

El tocar es un comportamiento fundamental y complejo en la vida social diaria, ya que posee multiples formas y significados. Varía en duración y puede producirse con múltiples partes del cuerpo, pueden ser contactos simultáneos o con un orden.

El contacto háptico transmite proximidad e intimidad y ayuda a establecer y mantener relaciones cercanas. Investigaciones neuroendocrinológicas muestran que los contactos liberan oxitocinas y endorfinas, que están biológicamente relacionadas con las conexiones sociales. También facilita la liberación de dopamina, que hace aumentar la sensación de placer. Otros descubrimientos sugieren que el contacto realza el comportamiento prosocial, que influye en el comportamiento e incrementa la obediencia.

Por otro lado, algunas formas de contacto pueden transmitir, de manera intencionada o no, mensajes relacionados con la jerarquía, que pueden influir tanto en los observadores como en los propios actores. Hay evidencias que muestran que los diferentes tipos de contacto influyen en el poder y en el estatus. Muchas investigaciones muestran que la iniciación en los contactos hápticos frecuentes produce una diferencia en el poder en las relaciones entre dos personas, estableciéndose este efecto para aquellos que inician el contacto.

En el presente estudio se investiga las condiciones para que se perciba intimidad y poder que los contactos hápticos provocan en los observadores combinando cuatro características: iniciación, reciprocidad, grado de formalidad del contacto y el contexto en el que se produce. La idea de base es que el significado de la relación no es sólo producto del contacto, sino que es el resultado de la combinación de las características del contacto.

El contacto es parte del sistema de relaciones con la comunidad, porque la conexión entre los cuerpos crea la experiencia de unión y de comunión. Por otro lado, cuando una persona inicia el contacto otra lo recibe y esto puede ser un signo de asimetría, característico de las relaciones jerárquicas, y, puede crear la impresión de dominancia. Por tanto, se puede crear la sensación de dominancia o de comunión a través del contacto. Para descubrir cómo surgía cada una de ellas se realizaron dos estudios donde se mostraba un vídeo donde un actor tocaba a otro de manera informal o formal y donde ese contacto podía ser o no recíproco. Posteriormente se medía la percepción de la relación existente entre las dos personas que habían participado en el vídeo.

En el primer estudio se hipotetizó que la persona que iniciaba el contacto expresa una intención de comunión en la relación a través del contacto háptico, especialmente cuando se realizaba en un contexto informal y expresa dominancia si no había relación. También se incrementará la percepción de dominancia en el recibidor y si el contacto es recíproco y se incrementará la comunión si se realiza un gesto de aceptación especialmente en un contexto informal.

El estudio se realizó con 172 participantes (119 mujeres y 53 hombres) de entre 17 y 69 años usando una lista de emails de una universidad portuguesa. El experimento consistía en unas breves instrucciones y el visionado de un vídeo con una interacción entre dos hombres para después contestar unas preguntas sobre el mismo. Se usaron diferentes videos, uno donde el contacto era formal y otro donde era informal. También había uno donde había reciprocidad y otro donde no. Además, de un último donde no se producía contacto ninguno. La formalidad se basa en la intimidad que implicaba el contacto. Se llevó a cabo un pretest donde se determinó que, quitando el choque de manos, el contacto que implicaba menos intimidad era el toque en el hombro y que que más era el toque en la rodilla.

Los videos fueron grabados por dos actores profesionales que hablaban entre ellos, ambos a la misma distancia de la cámara, detrás de ellos había una mesa y una pared en blanco. Los actores mantenían una conversación, pero estaba silenciada y no era entendible. En lo relativo al contacto, uno de los actores tocaba al otro en mitad de la conversación durante un segundo. En el contexto informal pone la palma de la mano en la rodilla del otro. En el formal la pone en el hombre. En la situación de reciprocidad, el segundo actor tocaba al primero de la misma manera unos segundos después. Cada participante veía solamente un vídeo al azar y tenía que verlo hasta el final para poder contestar el cuestionario.

El contacto especialmente el informal hace que se perciba con una intención de comunión. La iniciación del contacto incrementa esa percepción, sin importa el tipo de contacto. La reciprocidad afecta al recibidor, pero no al iniciador, ya que le primero es percibido como más tendente a la comunión en el caso informal, que si no es recíproco.

Ningún tipo de contacto, ni de reciprocidad hace que se perciba la dominancia ni en el iniciador ni en el recibidor. Los últimos indicios piden precaución. ¿Por qué no se perciben cambios en la dominancia? Cuando los observadores no tienen ninguna pista sobre la interacción observada, pueden dudar en hacer inferencias relacionadas en términos de asimetría. Si el gesto que se realiza no es muy agresivo lo interpreta como de comunión por defecto. Es posible que para sacar otros significados sea necesario mayor información del contexto. También, puede deberse a que los participantes fuesen estudiantes y por tanto en su entorno sean más habituales los contextos de comunión que los jerarquizados y hayan interpretado así la relación presentada en los vídeos. Por tanto, hay que enfatizar la importancia del contexto. En entorno más jerarquizado, como podría ser una organización, hubiera cambiado la percepción de la dominancia en la interacción a estudiar.

En el segundo experimento se estudió el contacto háptico en un entorno más formal. Investigaciones anteriores señalaban que, en contextos jerarquizados, las personas con menos estatus iniciaban más los contactos formales y las de estatus superiores iniciaban tanto contactos formales como informales. Se propuso que la reciprocidad del contacto tendría más significado para los observadores cuando el tipo de contacto casara con el contexto de la interacción. Por ello se esperaba que en un contexto jerarquizado la reciprocidad de un contacto formal neutralizará la asimetría entre los sujetos; mientras que en un contexto menos jerarquizado la reciprocidad de un contacto más informal reduce más la asimetría que si fuera un contacto formal.

El estudio contó con 190 participantes (127 mujeres y 63 hombres) y se realizó online a través una lista de emails de una universidad portuguesa. El procedimiento fue similar al del estudio uno salvo que en este se les pedía que describiesen lo que era para ellos una persona con autoridad antes de visualizar los mismos vídeos que en el estudio precedente.

En este estudio se concluyó que quien iniciaba el contacto se veía como más dado a la comunión, independientemente de si el contacto era formal o no. Se incrementó la percepción del recibidor si había reciprocidad, aunque no se encontraron diferencias en el tipo de contacto. La reciprocidad del contacto en contextos no jerarquizados reduce la diferencia entre la comunión percibida en el iniciador y en el recibidor cuando el contexto es informal, pero no cuando es formal. En contexto jerarquizados pasa lo mismo con los contactos formales.

En cuanto a la dominancia, se probó que el dominio era mayor cuando no había contacto recíproco. El contacto no recíproco incrementa la percepción de dominio en el iniciador del mismo y baja la percepción en el recibidor del contacto. La reciprocidad anula ese efecto. Por otro lado, la eliminación de la asimetría de dominancia se debe a la disminución de la dominancia en el iniciador mediante la reciprocidad del contacto informal en contexto no jerarquizados y del contacto forma en contextos jerarquizados.

Para concluir los estudios se centraron en descubrir la relación entre la iniciación, la reciprocidad, el grado de formalidad del contacto háptico y el contexto de la interacción. Los resultados muestran que la inferencia que sale por defecto cuando se observa un contacto es la de comunión. Pero no queda claro si depende de la formalidad de contacto. Otra inferencia adicional sería la presencia o ausencia de asimetría en la dominancia siempre que se observe todo el contacto y se ponga en un contexto. A pesar de que estadísticamente no presentó una relación significativa los efectos condicionales indican que la reciprocidad de un contacto formal es más significativa en un contexto jerarquizado, ya que iguala a ambos interlocutores y lo mismo ocurre en un contexto no jerarquizado con el contacto informal.

El iniciador siempre es percibido como con una intención de comunión que el recibidor, aunque hay que tener en cuenta los límites que presenta una investigación de laboratorio. Cuando el contexto es neutro, el iniciador es percibido como poseedor de una intención de comunión. Sin embargo, en el contacto cercano, la diferencia entre el contacto formal e informal desaparece. En una situación amistosa cualquier tipo de reciprocidad aumenta la percepción de comunión en la persona que lo realiza.

La iniciación del contacto expresa dominancia especialmente en un contexto jerárquico. Sin embargo, en estudios precedentes y en el estudio dos incluso en el contexto no jerárquico el iniciador era percibido como más dominante que el recibidor. Esto puede ser así por la asimetría de poder que presentan algunos contextos, por tanto, el que inicia el contacto aumenta su dominancia. El recibidor puede contrarrestar la asimetría con un contacto recíproco, que será visto como una toma de iniciativa por parte del observador.

Como conclusión, se puede decir que, si bien el contacto es, en general, una forma de comportamiento relacional, solo se pude decodificar su significado correcto atendiendo a la combinación de las siguientes características, iniciación, reciprocidad, tipo de contacto y contexto situacional.

Cambios en la percepción del atractivo y la simetría del rostro con el movimiento facial. Club Lenguaje No Verbal

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal, esta semana presentamos el resumen del estudio “Symmetry in Motion: Perception of Attractiveness Changes with Facial Movement” de Hughes y Aung; en él nos hablan de las diferencias de atractivo y simetría que muestran los rostros dependiendo de si se examina un estímulo en movimiento o estático.

A pesar de que la belleza es un concepto cultural que cambia de una cultura a otra, hay algunos puntos que coinciden en todas. Uno de ellos es la simetría facial. Esto se debe a que la simetría bilateral indica una genética subyacente buena y una buena adaptación al estrés medioambiental y de desarrollo. Clasificando de esta manera a los sujetos simétricos como deseables.

La asimetría fluctuante (FA) se refiere a la desviación producida al azar de la simetría perfecta de los rasgos bilaterales y es fluctuante porque no depende de los genes. Siendo uno de los indicadores que los humanos usan para elegir compañero. Índices bajos de FA van unidos a una mayor salud, una mayor resistencia a la enfermedad y mayores niveles de fertilidad. En hombres los niveles bajos están relacionados con un incremento de la masculinidad y el vigor y una menor tasa metabólica en reposo. En mujeres se ha visto relacionado con menor peso corporal en relación al índice de masa corporal (IMC). La presencia de niveles altos de FA está relacionada con la esquizofrenia y la depresión.

Niveles bajos de FA está relacionado con cualidades personales positivas como ser más sociables, animado, con más autoconfianza, estables, con menores niveles de ansiedad y mayor nivel de inteligencia. La simetría también guarda relación con los comportamientos sexuales. Niveles más bajos de FA están asociados a un mayor número de parejas sexuales a lo largo de la vida.

En lo referente al atractivo hay múltiples estudios que concluyen que las caras simétricas son más atractivas que las asimétricas. También se ha relacionado la simetría del cuerpo con una percepción mayor de atractivo tanto para hombres como para mujeres.

Las investigaciones previas donde se ha establecido la relación entre simetría y atractivo fueron hechas solo con imágenes. Esto es una limitación ya que en la vida real normalmente se ven las caras en movimiento, como cuando las personas hablan, lo cual hace que la simetría del rostro cambie.

Existen diferencias de percepción entre las imágenes fijas y en movimiento, por ejemplo, los vídeos son más favorables que las imágenes fijas. Otro estudio demostró que las caras femeninas que eran atractivas en movimiento no lo tenían porque ser en una imagen estática. La causa de esto, puede ser que la emoción se traslada mejor en la imagen en movimiento que en las fijas, esto es especialmente valorado en el caso de las mujeres. Aunque las conclusiones parecen no estar claras, ya que hay estudios que determinan que los niveles de atractivo eran iguales en ambos sexos para las imágenes fijas como para las estáticas.

En el presente estudio se analiza el atractivo en función de la simetría y del movimiento, por ejemplo, cuando una persona habla. Esto hace que las conclusiones tengan una mejor validez ecológica. La hipótesis de partida es que cuando al hablar el movimiento resalta la simetría facial las caras serán consideradas como más atractivas en movimiento que en una imagen estática.

Participaron un total de 224 participantes (120 mujeres y 104 hombres) todos procedentes de la Junta de Revisión Institucional. Los vídeos utilizados fueron grabados por alumnos de universidades, siendo un total de 46 individuos (24 mujeres y 22 hombres) que fueron grabados del cuello para arriba recitando número del 1 al 10 más o menos al ritmo de un número al segundo. Los vídeos fueron reproducidos sin sonido. Después se tomaron muchos fotogramas de cada vídeo, el primero uno en el que estuviera con una expresión neutra, con los ojos abiertos mirando hacía adelante y la boca cerrada, y después, se extrajeron otros donde estuvieran diciendo “1”, “3”, “5” y “8” porque son los que producen más movimiento.

Otros 48 participantes (25 mujeres y 23 hombres) valoraron el atractivo de las imágenes extraídas de los vídeos con expresión neutra del 1 al 10. Otro grupo de 50 participantes (28 mujeres y 22 hombres) valoraron el atractivo del 1 al 10 de los vídeos sin sonido.

Se utilizaron dos grupos más para valorar la simetría del rostro. Para ello se usa la siguiente definición “simetría es cuando imaginas una línea que baja por la línea media de la cara de las personas y ve los lados derechos e izquierdos de la cara como idénticos uno con relación al otro. La simetría perfecta sería como la imagen en el espejo del lado derecho e izquierdo de la cara”. El grupo que valoró las fotos estaba formado por 47 participantes (26 mujeres y 21 hombres) y el grupo que valoró el vídeo estaba formado por 33 participantes (17 mujeres y 16 hombres).

Se calcularon diferentes valoraciones medias del atractivo, por un lado, una total, y por otro, en base a las puntuaciones otorgado por el mismo sexo y otra por los de sexo opuesto. Luego se calculó la diferencia entre el atractivo medio de un sujeto en base a sus fotografías fijas y de su vídeo.

La diferencia entre las puntuaciones era cuanto puede variar el atractivo viendo una foto o un vídeo. Si era positivo la diferencia significaba que el vídeo era más atractivo y si era negativo significaba que las fotografías eran más atractivas. Los mismos cálculos se realizaron para la asimetría fluctuante (FA).

Se demostró que la percepción del atractivo está afectada por la simetría facial que puede cambiar mientras se habla. Si el movimiento del habla crea una mayor simetría la persona será considerada como más atractiva y, al contrario, si el movimiento producido durante el habla hace que el rostro parecía más asimétrico se volverá menos atractivo.

Estos resultados concuerdan con los de Sadr et al (2006) que examinaron la simetría en relación al movimiento corporal. Comprobaron que cuando el movimiento de andar hacía más asimétrico el cuerpo, las personas eran catalogadas como más atractivas. Concluyeron que la simetría producidas por el movimiento tenía más peso al decidir el atractivo de una persona que la propia simetría anatómica.

El estudio actual describe que las actuales medidas de simetría no predicen bien el atractivo. Las puntuaciones de atractivo que se dan si se utiliza un estímulo en movimiento predicen mejor las evaluaciones subjetivas de simetría, pero no así las objetivas. Si se utiliza los cambios que se producen en la medición de la simetría facial mientras habla una persona se pueden ver que hay diferencias entre el atractivo producido por un estímulo estático o por uno dinámico.

Rubenstein (2005) descubrió que cuando se utilizaba un estímulo estático generalmente se concentraban más en los elementos estructurales de la cara mientras que con uno dinámico la atención se dirigirá más a los elementos no estructurales como la expresión de la emoción, o en algunas características estructurales concretas como el movimiento de la adiposidad facial. En el estudio actual se propone que la medida son los cambios transitorios de la simetría facial.

Solo se ha comprobado que existen diferencias de atractivo entre los estímulos estáticos y los dinámicos cuando se tiene en consideración el género tanto del evaluador como del modelo. Las mujeres consideran más atractivo a los hombres en los vídeos mientras que los hombres consideran más atractivos a los otros hombres en las fotos. Las mujeres son más sensibles a los estímulos dinámicos que los hombres.

El movimiento del rostro puede hacer que parezca más simétrico y por tanto más atractivo. Futuros estudios deberán investigar sobre que movimientos exactos producen está mayor percepción de simetría.