Club del Lenguaje no Verbal

Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Mes: febrero 2019

Un modelo de sistemas de interacción diádica no verbal. Club de Lenguaje No Verbal.

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana presentamos el artículo “A Systems Model of Dyadic Nonverbal Interaction” de Patterson. En este artículo se presenta un nuevo modelo de sistemas de interacción diádica no verbal, basado en la integración de los procesos paralelos de envío y recepción de socios en un sistema ecológico más amplio y dinámico.

El presente estudio se basa en un extenso trabajo teórico y empírico en comunicación no verbal que busca la creación de un modelo de interacción diádica no verbal, que sirva para identificar y describir los procesos y factores que determinan el curso de las interacciones diádicas.

La investigación en comunicación no verbal creció mucho en los años 50 y 60, pero casi toda examinó grupos y diferencias individuales. La primera teoría desde una perspectiva interactiva fue la teoría del equilibrio de la intimidad interpersonal. Esta teoría proponía que los individuos señalaban su intimidad con otra persona a través de una serie de comportamientos como era la distancia, la mirada o la sonrisa. También señalaba que si se producía una alteración del nivel de intimidad que tenían, el otro miembro optaba por un comportamiento que lo compensase. En la década de los 70 se introdujeron las teorías cognitivas, como la teoría de la intimidad – excitación, donde decía que si la emoción era negativa seguramente se compensaría pero que si era positiva la actitud sería recíproca. En los 80 se planteó que el nivel de discrepancia entre el comportamiento esperado y el real de la pareja sería el que marcara la compensación o la reciprocidad. En los 90 se puso el énfasis en la automaticidad del comportamiento social.

Todas estas teorías tenían tres limitaciones, no abordaban la utilidad más amplia del comportamiento no verbal de cada persona en la interacción, tenían un alcance limitado y todas las teorías eran reactivas en naturaleza. Para acabar con estas limitaciones se propuso el modelo funcional del comportamiento no verbal, que decía que las personas inician patrones de interacción no verbal para cumplir diferentes funciones sociales, como podrían ser proporcionar información, regular la interacción, expresar intimidad, ejercer influencia y gestionar impresiones. También propuso que la biología, la cultura, el género y la personalidad son determinantes de nuestros patrones de interacción.

La teoría de la cognición social de los 80 y los 90 desvió la atención en los 2000 hacía los procesos cognitivos encubiertos y los juicios sociales. Estas teorías se basaban principalmente en el receptor, mientras que las primeras teorías se basaban en el emisor, se intentó integrar ambas perspectivas en el modelo de proceso paralelo de comunicación no verbal, ya que combina los procesos de codificación y descodificación de la comunicación no verbal en un solo sistema, impulsado por un conjunto común de determinantes y mediadores.  Aun así, seguían sin tener en cuenta el ambiente en donde se producía la comunicación ni la interacción que se presenta en una comunicación diádica.

La interacción se puede dividir en interacción enfocada o no enfocada. La primera de ellas hace alusión a la versión más tradicional de interacción como puede ser una conversación. La interacción no enfocada sería aquella en la que no se produce tal conversación y se basa en personas que comparten un entorno común y hacen ajustes de comportamiento mutuos en relación a la presencia cercana de otros, por ejemplo, el dejar pasar a alguien en la calle.  En cuanto al entorno, una misma persona se comportará de manera diferente en distintos entornos. Además, las personas que compartan entorno es más fácil que sean más similares entre sí que aquellas que no lo comparten.

Por tanto, la biología, la cultura, el género y la personalidad de cada persona tiene una influencia en la elección de entornos, objetivos, procesos de referencia cognitivo – afectivos y comportamiento. Además, las normas sociales y el establecimiento de características pueden hacer que se restrinjan las opciones de comportamiento. Al igual que los objetivos que se busquen pueden llevar a una modificación del ambiente. También el número de objetivos influenciará en el reparto de recursos cognitivos y este reparto a su vez puede llevar a la propia modificación de los objetivos planteados.

A pesar de la importancia que tiene biología, la cultura, el género y la personalidad, al igual que en los juicios sociales y comportamiento paralelo, así como la influencia de los procesos automáticos y complementados por procesos controlados, y de los objetivos conscientes e inconscientes, no acaban de explicar un modelo de sistemas. Para ello hay que añadir dos nuevas características como son el nivel diádico de la interacción e identificar las relaciones recíprocas entre el entorno y los procesos de interacción.

El problema de presentar un modelo tan amplio está en que es difícil comprobar las hipótesis, por ello hay que tomarlo como un marco en el cual se pueden plantear otras teorías más restrictivas y por ello más fáciles de comprobar empíricamente.

En relación a las nuevas tecnologías, el uso de dispositivos móviles, aunque ha facilitado la comunicación entre personas que vivan lejos, también ha dificultado el contacto cara a cara donde es frecuente que nuestro dispositivo interrumpa nuestras conversaciones. Otro problema que plantea es la adicción que hay a estos dispositivos, especialmente entre las personas más jóvenes. Esto podría suponer cambios en nuestras interacciones cara a cara, que podrían plantear nuevos problemas de interpretación debido a su menor número o incluso afectar a nuestras relaciones interpersonales. Lo que llevaría a nuevos escenarios a analizar con el modelo de sistemas. También, dentro de estos nuevos escenarios habría que incluir nuestras interacciones con entes robóticos como podría ser Siri o Alexa.

Modelo integrador de formación de las impresiones (II). Club de Lenguaje No Verbal.

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana concluimos el artículo “Making Sense of Other People’s Encounters: Towards an Integrative Model of Relational Impression Formation” de Quadflieg y Westmoreland. En este artículo nos proponen el Modelo Integrativo de Formación de Impresión Relacional (IMRIF) que nos habla de cómo nos formamos las impresiones sobre los demás en nuestros encuentros diarios.

El Modelo Integrativo de Formación de Impresión Relacional (IMRIF) tiene como objetivo principal comprender y predecir las propiedades psicológicas de las impresiones basadas en encuentros. Se basa en que una tercera persona que presencia un encuentro entre dos o más personas es capaz de generar impresiones relacionadas con la naturaleza de las relaciones que mantienen, cosa que no sería posible sí sólo observasen a una de ellas. Principalmente se centra en aquellas relaciones de dos personas que se producen debido a las obligaciones sociales que tenemos. Lo que busca es identificar los atributos psicológicos fundamentales que determinan la formación de las impresiones, como son la precisión, el consenso y la funcionalidad.

El IMRIF postula que la variación de la precisión se vincula a cuatro tipos de atributos psicológicos que son los atributos de contenido, los atributos de destino, los atributos de los receptores y los atributos de contexto.

Se ha reconocido que las impresiones sobre el tipo de relación que mantienen dos personas son más precisas que las que se forman en relación a la calidad de esta relación. Esto confirma que la variación de las propiedades psicológicas depende de los atributos de contenido. Estos atributos que están relacionados con el tema de la impresión.

También se cree que la variación de la funcionalidad está determinada por los sentimientos. Las impresiones espontáneas basadas en el encuentro están acompañadas por respuestas afectivas rápidas, como la ansiedad, el disgusto, la admiración o la calidez. Estas respuestas afectivas pueden guiar las propias intenciones o acciones de los preceptores, por ejemplo, se comprobó que los encuentros que generan admiración son propicios para el aprendizaje social observacional. El IMRIF cree que la distinción entre las respuestas cognitivas y afectivas de los preceptores frente a los encuentros de otras personas puede ser muy relevantes en relación a la funcionalidad.

Aún queda por investigar y establecer una taxonomía clara basada en evidencia que sirva para describir impresiones basadas en el encuentro con respecto a su precisión, consenso y funcionalidad.

Los encuentros sociales pueden variar mucho en término de atributos objetivos visuales. También está claro que hay algunos atributos que influyen más que otros, como pueden ser el lugar donde se produce, en grado de similitud interpersonal, el nivel de comunicación directa, o su lenguaje no verbal.

De la comunicación no verbal se extraen mucha información relacionada con la proximidad física de las personas a través de su grado de contacto visual, su contacto interpersonal, alineación postural, alienación facial, sincronía de movimiento, coordinación de acciones… pero todavía no queda claro como usan los preceptores utilizan esta información para formar sus impresiones.

También se ha observado que diferentes observadores pueden llegar a conclusiones distintas de un mismo encuentro. Hay personas que son mucho más precisas que otras en sus impresiones. Esto es debido a que las propias experiencias y expectativas interpersonales de los observadores juegan un papel influyente a la hora de formar sus impresiones sobre un encuentro. Por ejemplo, las personas que tienden a la evitación (con poco deseo de buscar apoyo en los demás) juzgan como menos favorables los encuentros positivos que las personas con una evitación más baja.

Además, se ha descubierto, aunque habría que seguir investigando, que las personas que padecen esquizofrenia y trastorno del espectro autista formulan impresiones menos precisas y consensuadas. Las personas con esquizofrenia están menos atentas a las caras o la orientación corporal cuando observan un encuentro. Las personas que padecen un trastorno del espectro autista están incapacitadas para extraer marcadores visuales de compromiso no verbal y tienen dificultades para comprender los motivos sociales que guían las interacciones.

Hay que destacar el papel importante de los atributos del receptor en la formación de impresiones basadas en el encuentro. Específicamente destacan la edad, la salud mental, el género, la personalidad, las actitudes sociales y el estado emocional.

Los atributos menos estudiados han sido los de contexto, que son, aquellos relacionados con las circunstancias situacionales bajo las que se producen las impresiones. Los más estudiados han sido el método de exposición, la duración de la exposición y el punto de vista. El método de exposición hace referencia al medio a través del cual los preceptores pueden presenciar en encuentro entre otras personas, como puede ser en vivo, a través de un video, de una fotografía, de un dibujo o una pintura… No queda claro cómo afectan ya que, por ejemplo, se ha comprobado que observar un acto racista en video genera más angustia que verlo en directo, por tanto, este punto requiere más investigación.  Igualmente, no está claro el efecto de la duración de la exposición. En relación al punto de vista se ha comprobado que es más fácil de analizar la persona que inicia la acción cuando se encuentra en el lado izquierdo que cuando se encuentra en el derecho.

Este modelo presenta limitaciones, a pesar de que identifica cuatro atributos principales todavía no es capaz de explicar como influyen cada uno de ellos en la formación de impresiones.

Modelo integrador de formación de las impresiones (I). Club de Lenguaje No Verbal.

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana presentamos el artículo “Making Sense of Other People’s Encounters: Towards an Integrative Model of Relational Impression Formation” de Quadflieg y Westmoreland. En este artículo nos proponen el Modelo Integrativo de Formación de Impresión Relacional (IMRIF) que nos habla de como nos formamos las impresiones sobre los demás en nuestros encuentros diarios.

Cuando miramos a un extraño por la calle recogemos una gran cantidad de información basada en la dirección de la mirada, la forma y postura de su cuerpo, la forma y dirección de su movimiento y su vestimenta. Con toda ella nos formamos impresiones sociales rápidas sobre sus intenciones, estado emocional e incluso personalidad. Estas impresiones no siempre son precisas al 100%. Esto puede tener grandes repercusiones en múltiples campos, desde dar una oportunidad a una posible pareja pasando por encontrar pareja o incluso la sentencia que recibiéremos en un juicio. Cuando se evalúa a un grupo de extraños no solo se sacan lo anteriormente, sino que también se realizan impresiones del tipo y la calidad de las relaciones que existen entre ellos.

Las teorías tradicionales sobre la formación de impresiones, ya desde mediados del siglo pasado describen que las impresiones sociales precisas surgen cuando se observan las características visuales de otros cuando son indicadores veraces de objetivos, estados o rasgos. Por ejemplo, el nivel de dominio social se puede inferir en relación al estilo de sus gestos.

Se descubrió que la formación de impresiones está caracterizada por tres propiedades psicológicas que son la precisión de la impresión, el consenso en la impresión y la funcionalidad de la impresión. Para que la primera de ella se produzca la persona observada tiene que mostrar una señal visual informativa durante un episodio de percepción del observador, que éste lo perciba y después lo interprete adecuadamente. El consenso depende del razonamiento iterativo de los perceptores durante la consulta.  La funcionalidad está relacionada con que las personas puedan formar impresiones precisas de los demás y su capacidad para interactuar adecuadamente con ellos. Pero los diferentes tipos de impresiones no parecen que formen una construcción psicológica uniforme.

A pesar de la importancia que puede tener este tema no se había propuesto hasta la fecha un modelo de estudio del mismo. Los autores nos proponen el Modelo Integrativo de Formación de Impresión Relacional (IMRIF), donde abordan la experiencia de los individuos que presencian encuentros de toras personas desde la perspectiva de una tercera persona.

Este modelo es oportuno por dos razones principales, la mayoría de las teorías existentes hasta la fecha se basan en la captura de impresiones de los individuos y no en la de los encuentros. La segunda razón es que a pesar de tener una gran amplitud conceptual todas las teorías anteriores, no poseen una profundidad explicativa.

Las impresiones basadas en encuentros se basan en las apariencias y las conductas abiertas y los perceptores sacan conclusiones de gran alcance sobre las relaciones u obligaciones sociales de otras personas sin conocerlas directamente. Hay varias categorías, la primera de ellas es prototípica para el dominio e implica impresiones de los atributos sociales que típicamente surgen en el nivel de la díada, se refiere, al tipo de relación que hay entre dos personas y cuál es el propósito de esa reunión.

La segunda categoría son las similitudes y diferencias que constituyen la díada, por ejemplo, las relaciones de poder de otras personas o las relaciones morales de los demás. Estas impresiones se basan en la consideración simultánea de una combinación particular de individuos.

La tercera categoría se refiere a características sociales que residen en individuos. Estas pueden ser motivadas por encuentros sociales con otras personas, pero no dependen de ellos. Por ejemplo, el nivel de neuroticismo puede juzgarse al verle interactuar con otros o simplemente a través de su vestimenta o su expresión facial. En este caso por tanto no importa tanto con quién interactúe ya que no será una variable tan importante como en las dos anteriores categorías.

Las evidencias iniciales sobre las propiedades psicológicas (precisión, consenso y finalidad) indican que estas pueden variar sustancialmente. Las impresiones sobre los tipos de relaciones de otras personas tienden a ser más precisas que las impresiones sobre la calidad de las mismas. En la gran mayoría de casos los observadores estaban de acuerdo en la relación existente entre dos personas, pero diferían en el grado que tenía esa relación.  También se ha investigado cada vez más el sesgo sistemático que presentan, cuando dos personas tienen una apariencia física similar tienden a ser juzgados más favorables los encuentros que entre dos personas diferentes. Por ejemplo, las parejas que tenía un nivel de atractivo similar eran juzgadas como más felices, más equilibradas y con una relación de pareja más profunda que aquellas que tenía un nivel de atractivo diferente. Lo mismo ocurrió cuando se daba un empujoncito ambiguo, las personas que eran más parecidos fue juzgado como un empujón juguetón mientras que en aquellas que eran diferentes se juzgo como más agresivo. Esto nos lleva a la conclusión de que los estereotipos y perjuicios influyen también en las impresiones sobre las relaciones entre dos personas. Esto tiene importantes consecuencias en la vida, ya que parejas interraciales serán juzgadas como menos aptas para recibir una hipoteca o para adoptar a un niño.

Estos sesgos se presentan comunes a aquellas personas con orígenes culturales similares, por tanto, se propone que las presiones evolutivas pueden haber dado forma a la tendencia humana a formar impresiones basadas en el encuentro.

También las impresiones basadas en el encuentro impiden que los perceptores penetren en territorios que otras personas necesitan para comunicarse y conectarse. Al igual que también motivan un enfoque social selectivo y el comportamiento de evitación, por ejemplo, un estudio reveló que un blanco estadounidense estará más predispuesto a acercarse a un negro sonriente cuando éste venga acompañado por un amigo blanco que cuando este solo.

Las impresiones basadas en el encuentro proporcionan una oportunidad para el aprendizaje social, los niños pequeños imitan las acciones que ven cuando te encuentras con otra persona y lo extrapolan a su vida.

Debido a la importancia de las impresiones basadas en el encuentro se propuso el nuevo Modelo Integrativo de Formación de Impresión Relacional (IMRIF) del que hablaremos la semana que viene.