Club del Lenguaje no Verbal

Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Mes: diciembre 2018

Creencias de policías y civiles sobre las señales faciales del engaño (II). Club de Lenguaje No Verbal.

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana continuamos con el artículo “Policemen’s and Civilian’s Beliefs About Facial Cues of Deception” de Delmas, Elissalde, Rochat, Demarchi, Tijus y Urdapilleta. En este artículo hablan de las creencias que tienen los policías y los civiles sobre las expresiones faciales que se presentan durante una mentira.

En estudios anteriores tanto civiles como policías coinciden en que la aversión en la mirada es el componente más decisivo para detectar una mentira. Los civiles, además, daban mucha importancia a las expresiones faciales, cosa que parece que no tenía tanta prevalencia entre los policías. A pesar de no darle la misma importancia que los civiles, sus ideas respecto a ellas eran similares, consideraban que durante el engaño estaban presentes fruncir el ceño (AU4), arrugar la nariz (AU9), morderse los labios (AD32), parpadear (AU45), tragar (80) y mirar hacía otro lado.

Los policías tenían muchas creencias irrelevantes sobre el engaño. Se probó que tenían un 24% y un 22% de precisión en sus creencias para señales paraverbales y no verbales. Un experimento con la policía de Texas demostró que sus aciertos no diferían del azar. Algunas creencias que presentan los policías son que durante el engaño está menos presente la elevación del mentón (AU17) que cuando se dice la verdad. Por el contrario, durante el engaño está más presente el movimiento de cabeza y el parpadeo, al igual que la presión en los labios (AU24). Se sonríe menos al engañar que al decir la verdad. Lo que consideraban más presente durante el engaño era tragar (80). Parece ser que la experiencia por sí sola no contribuye a que se mejore la comprensión sobre el comportamiento engañoso.

Los objetivos del presente estudio eran: primero identificar las creencias con respecto a las expresiones asociadas con el engaño y comparar las creencias de los oficiales de policía y los civiles con respecto a las señales faciales de engaño.

Se utilizó una muestra de 106 participantes (63 mujeres y 42 hombres) de los cuales 55 eran civiles con una media de edad de 29 años, y 51 policías con una media de edad de 38 años. En relación a la policía se contactó con 62 oficiales de policía de los cuales 51 aceptaron participar. Todos eran miembros de los servicios judiciales de la OCRVP (Oficina Central para la Represión de la Violencia contra las Personas), el SRPT (Servicio Regional de Policía en el Transporte) y la CSI (Compañía para la Seguridad y la Intervención) de París. Todos eran miembros de la policía judicial con experiencia en interrogatorios, siendo la media de experiencia de 14 años. El 22% admitió haber recibido formación en interrogatorio y recopilación de testimonios.  Los civiles fueron reclutados en la “Cité des Sciencies et de l’Industrie” en París, ninguno informó de haber recibido formación en detección de la mentira o trabajar en investigación judicial.

Se tomaron 54 fotografías de una misma persona representando las señales faciales descritas en el FACS, en total 26 AU, siete AD, 10 posiciones de los ojos y la cabeza, tres movimientos más comunes de las cejas, y una cara neutral. Las caras se mostraron sobre un fondo negro y la distancia de la toma era de dos metros.

La prueba se realizaba en una sala con un ordenador portátil en el que aparecía el siguiente texto: “Imagina que estás hablando con alguien. Esta persona comienza a mentirte. Aparecen algunas expresiones faciales. Para cada foto tienes que decir si, en tu opinión, la expresión, es más, ni más ni menos, o menos presente durante una mentira”. Después iban apareciendo cada una de las imágenes y tenían que ir evaluándola, al final del test tenían que responder a unas preguntas relacionadas con su edad, sexo, profesión…

Se consideran que están más presentes durante el engaño: la elevación de la comisura de los labios (AU12), afinar labios (AU23), apretar labios (AU24), succión de labios (AU28), mandíbula lateral (AD L30), mordisco (AD32), repasar labios (AD37), girar la cabeza hacía la izquierda (51), cabeza hacía arriba (53), cabeza hacía abajo (54), ojos miran hacía la izquierda (61), ojos miran hacía la derecha (62), ojos hacía arriba (63), ojos hacía abajo (64), Hoyuelo (AU L14). Se consideraron 21 señales ni más ni menos presentes durante el engaño: levantar ceja interior (AU 1), párpados tensos (AU7), levantamiento de labio superior (AU10), depresor de la esquina labio (AU15), depresor labio inferior (AU16), elevador barbilla (AU17), contracción labios (AU18), estiramiento horizontal labios (AU20), apretar cuello (AU21), labios en embudo (AU22), separar labios (AU25), caída de mandíbula (AU26), abrir la boca (AU27), soplar (AD33), hinchar (AD34), chupar (AD35), dilatador fosas nasales (AD38), cabeza hacía atrás (58) y pose neutral. Como menos engañosas se consideraron: Arrugar nariz (AU9), ira (AU4+AU5+AU23), asco (AU9+AU10) y miedo (AU2+AU4+AU5+AU20+AU21).

Hay tres expresiones que muestran diferencias estadísticamente significativas entre policías y civiles: soplar (AD33), cabeza hacía abajo (54) y ojos arriba (63). La AD33 y 54 se consideraron ni más ni menos presentes por los policías y no fueron objeto de creencia por los civiles. La 63 los policías la consideraron como más presente que los civiles. Estas diferencias podrían deberse al azar.

La exactitud de los policías sobre las expresiones faciales asociadas al engaño está un 0’6 por encima del azar. Los agentes tienen numerosas creencias correctas, no asociaron con la mentira: arrugar la nariz (AU9), contracción labios (AU18), separar labios (AU25), caída de mandíbula (AU26), cabeza hacía delante (57), cabeza hacía detrás (58). Consideraron que estaba más presente al mentir y es correcto, apretar los labios (AU24). Por el contrario, tienen la creencia errónea de que está presente pero no es así: levantar mejilla (AU6), elevar comisura de los labios (AU12), cabeza hacía arriba (53), cabeza hacía abajo (54), ojos mirar a la izquierda (61), ojos miran a la derecha (62), ojos arriba (63), ojos abajo (64). También consideraron como menos presente pero sí que está elevar la barbilla (AU17). Además, no tienen creencias respecto a las siguientes expresiones y en realidad no están relacionadas con el engaño: levantar ceja interior (AU1), levantar labio superior (AU10), levantar ceja exterior (AU2), estiramiento horizontal de labios (AU20), afinar labios (AU23), mordisco (AD32), bajar cejas (AU4), cierre de ojos (AU43), levantar mejilla + elevar comisura labios (AU6+AU12), cabeza girada hacía la izquierda (51), cabeza girada hacía la derecha (52).

Como se ha dicho más arriba solo un 6% de las expresiones mostraban una diferencia estadísticamente significativa entre los policías y los civiles y podrían haber sido producto de la casualidad. Es posible que las creencias sobre el comportamiento durante el engaño tengan una mayor relación con los estereotipos interculturales que con la experiencia profesional. La tasa de precisión de los profesionales es solo de un 39% por tanto no es lo suficientemente alta. Por ello habría que seguir aumentando en el conocimiento científico sobre las expresiones relacionadas con el engaño a la vez que se debería corregir las creencias erróneas que presentan los profesionales de la investigación judicial sobre que expresiones están presentes cuando se miente.

 

Creencias de policías y civiles sobre las señales faciales del engaño (I). Club de Lenguaje No Verbal.

Amigos del Club de Lenguaje No Verbal esta semana presentamos el artículo “Policemen’s and Civilian’s Beliefs About Facial Cues of Deception” de Delmas, Elissalde, Rochat, Demarchi, Tijus y Urdapilleta. En este artículo hablan de las creencias que tienen los policías y los civiles sobre las expresiones faciales que se presentan durante una mentira.

Las personas evaluamos la cara de nuestro interlocutor para descubrir movimientos que puedan ayudarnos a entender si lo que nos está diciendo es verdad o mentira. Un ejemplo de las creencias sería cuanto más aversión en la mirada y parpadeo presente, mayor será la percepción de mentira. Estas creencias que todas las personas presentan provienen tanto del sentido común como de las pseudociencias que transmiten los medios de comunicación y que en la mayoría de los casos carecen del respaldo de la investigación empírica. Las creencias presentadas por las personas, por tanto, no siempre están en línea con lo que la ciencia demuestra. Por ejemplo, las personas consideran que con el lenguaje no verbal es fácil distinguir cuando alguien miente a cuando alguien dice la verdad y la ciencia, por el contrario, considera que esa afirmación no es del todo correcta. El problema viene cuando estás creencias erróneas afectan no solo a las personas normales sino también a los profesionales del ámbito de la justicia, que aplican esas creencias durante sus investigaciones.

Uno de los métodos para estudiar las creencias es el CQM, que a través de un cuestionario escrito analiza las creencias de las personas sobre si determinadas señales son características de los mentirosos. En las últimas décadas ha sido una herramienta muy usada en estudios para comprobar esas creencias.

Se analizaron 22 estudios donde se analizaron 11 expresiones faciales, se descubrió que las creencias estaban organizadas en una heurística general sobre el rostro del mentiroso. A continuación, se muestran los resultados de los estudios analizados.

Las señales faciales que las personas asocian con el engaño son: fruncir el ceño, arrugar la nariz, presionar los labios, morder el labio, parpadear, tragar, mover la cabeza y mirar con aversión. Las personas esperan que los mentirosos muestren el nerviosismo en el rostro, lo cual es coincidente con los estereotipos sobre la mentira. Esto no es así, los mentirosos no tienen por qué mostrar nerviosismo en el rostro mientras que las personas que están diciendo la verdad puede ser que sí que muestren nerviosos por temas ajenos al que están hablando. Esto puede llevar a predecir erróneamente la mentira.

Otra creencia es que habrá mayor presencia de expresiones faciales, pero la ciencia no ha podido establecer una relación directa entre el aumento de expresiones faciales y la mentira, ya que está puede deberse a otras causas, como el nerviosismo y no estar relacionado con estar diciendo una mentira.

Las creencias que tienen las personas se pueden ver influidas por las características del propio mentiroso o por las de la mentira. Se han estudiado cuatro categorías, la población, el tipo de mentira, el comportamiento evaluado y las características de la persona evaluada. El tema más estudiado es la población, las características propias de las personas que juzgan a las demás. Aquí se ha estudiado si hay diferencias entre ser un profesional o no del sistema judicial, ser hombre o mujer, ser padre o no tener hijo, o ser jefe o subordinado y su relación con las creencias sobre las expresiones faciales de los mentirosos. Los resultados arrojados parecen confirmar que no hay grandes diferencias en las creencias teniendo en cuenta las variables antes mencionadas. Por tanto, se acepta que tanto los profesionales como los civiles tienen las mismas creencias sobre que expresiones faciales denotan engaño y cuáles no.

El contexto en el que aparece la mentira y su naturaleza tienen una gran influencia sobre las creencias que posee la gente. Las personas relacionan diferentes intereses con las mentiras según el contexto. Por ejemplo, el mentir sobre un crimen se considera de alto riesgo, sin embargo, mentir sobre una transgresión menor se considera de bajo riesgo. Por tanto, al asociar la mentira con el estrés, se considera que las mentiras de alto riesgo tienen una mayor relación con el estrés y, en consecuencia, con una mayor presencia de expresiones faciales.

Otra creencia es que las personas juzgan más severamente a los demás que a ellos mismos. Consideran que los demás se ponen más nerviosos que ellos mismos al mentir. Por ello, informan de un mayor número de expresiones de nerviosismo y vergüenza en los otros que en ellos cuando mienten.

En cuanto a la relación con las creencias de la mentira y las propias creencias, parece que el usar o no un velo o algo que cubra parte del rostro no tiene una influencia directa. Tampoco se encontraron diferencias en relación con la edad de la persona que mentía. Por tanto, se puede concluir, que en principio las características de la persona no tienen una influencia directa sobre las creencias de los demás en relación a sí están mintiendo o diciendo la verdad.

Estos estudios presentaban tres limitaciones importantes. La primera de ellas era que describir las expresiones faciales solamente a través de palabras hacía que se complicara su comprensión y visualización por parte de los sujetos. La segunda limitación guarda relación con la anterior, es que algunos términos pueden ser ambiguos y generar confusión, por ejemplo, el término sonrisa no especifica que tipo de sonrisa sería, pudiendo ser Duchenne o no, y cada una de estas sonrisas involucran músculos diferentes y estados emocionales distintos. La última limitación habla sobre el número de expresiones faciales analizadas, ya que en los estudios revisados sólo se analizaron 11 expresiones faciales y centrándose especialmente en cuatro de ellas, lo cual deja fuera un gran número de expresiones posibles.

En la siguiente entrada veremos el experimento que se realizó para comprobar las diferentes creencias entre oficiales de policía y civiles.