Club del Lenguaje no Verbal

Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Mes: abril 2018

La influencia del Comportamiento No Verbal en entornos hospitalarios según la edad del paciente. Club Lenguaje No Verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del estudio “A Comparison of Music Therapy Students’ and Professional Music Therapists’ Nonverbal Behavior: A Pilot Study” de los autores Jones, Jennifer D y Cevasco, Andrea M., Se trata de un extenso estudio que trata diferentes temas relativos al comportamiento no verbal y la musicoterapia, por lo que procedemos a resumir un fragmento del estudio en donde se explican las diferentes influencias del comportamiento no verbal según la edad y salud del paciente en entornos hospitalarios.

Los investigadores han estudiado el papel de las expresiones faciales en la comunicación y los efectos de las expresiones faciales positivas, y descubrieron que las diferencias físicas en las sonrisas de disfrute, definidas como sonrisas espontáneas, versus las sonrisas forzadas, eran observables e incluso influían en las percepciones de los demás. Aquellos que demostraron sonrisas de disfrute fueron vistos como más positivos y parecían más expresivos, naturales, extrovertidos, sociables, relajados y agradables que cuando mostraron sonrisas no placenteras. Los investigadores encontraron que la sonrisa positiva influyó en la confianza entre extraños; también encontraron que las características faciales afectaron en torno a la cooperación, y también se descubrió que las parejas que tenían juicios positivos sobre la calidad de la relación mostraban expresiones faciales y posturas significativamente más positivas.

También se ha investigado que muchas personas imitaban espontáneamente las expresiones emocionales de aquellos que observaban y, a través de este mimetismo, experimentaron un cierto contagio emocional. La expresión facial está estrechamente relacionada con las emociones de un individuo y la comprensión de los estados emocionales de los demás; sin embargo, la capacidad de decodificar la expresión facial y hacer suposiciones precisas sobre el estado emocional de una persona no es uniforme a lo largo de la vida. El proceso de envejecimiento y ciertas enfermedades afectan la capacidad de una persona para juzgar la expresión facial y otros tipos de comportamiento no verbal.

El proceso de envejecimiento afecta la capacidad de uno para decodificar la información no verbal, en particular el reconocimiento y la expresión de emociones negativas a través de la expresión facial. Los investigadores en psicología social han explicado este déficit en la decodificación de las emociones negativas como un mayor control sobre las emociones negativas con la edad; sin embargo, investigaciones neuropsicológicas indican que el daño a diferentes regiones neuronales afecta el reconocimiento de la emoción. Los adultos mayores fueron significativamente menos expertos en identificar las emociones de miedo y tristeza, pero identificaron con mayor precisión el disgusto en comparación con los adultos más jóvenes. Se sabe además que la enfermedad de Parkinson afectó significativamente a la identificación de emociones de los sujetos. Los autores concluyeron que las estructuras cerebrales específicas fueron responsables de codificar ciertas emociones y que el envejecimiento y la enfermedad pueden afectar al reconocimiento de emociones específicas. Otros investigadores, sin embargo, encontraron que los participantes mayores, con una edad promedia de 77 años, reestructuraron lo que las personas indicaron para que coincida con el contenido no verbal que se expresó a través de expresiones faciales, lo que indica que los adultos mayores siguen confiando en la información no verbal.

En el estudio de la distancia y el espacio en la interacción humana (la proxemia) la distancia interpersonal puede indicar el estado social relativo de cada persona y determinar el tipo de interacción. Las personas de edad similar interactúan más de cerca, al igual que las personas del mismo estatus social. Los muy mayores y muy jóvenes son la excepción a esta norma; a menudo provocan interacciones a una mayor proximidad. La distancia puede reflejar el nivel de comodidad entre dos personas con distancias mayores observadas entre personas incómodas durante la comunicación.

Las personas con condiciones discapacitantes observables a menudo se encuentran con mayores distancias de interacción. En el transcurso de tres tareas, se encontró que los sujetos que enseñaban una tarea a los compañeros mantenían una mayor distancia interpersonal con el compañero que usaba una silla de ruedas que el compañero sin silla de ruedas. La distancia entre el sujeto y los compañeros fue significativamente mayor durante la primera interacción, aunque la mayor distancia entre el sujeto y el compañero con una silla de ruedas no alcanzó significación en las interacciones posteriores. A medida que el sujeto ganó experiencia, la tendencia a evitar la interacción próxima se redujo.  Una mayor familiaridad con la situación fomentó una interacción más próxima entre el sujeto y el compañero.

Los investigadores a menudo examinan la proximidad de dos personas que participan en la comunicación, así como el impacto del espacio en los grupos de comunicadores. Los adultos mayores experimentaron mayores beneficios de una mayor proximidad durante una tarea de discusión que los adultos en edad universitaria. Los adultos mayores reportaron menos ansiedad cuando se comunican en lugares cerrados y percibieron a sus compañeros de comunicación significativamente más positivamente que sus compañero más jóvenes. Muchos de los adultos mayores en el estudio vivían solos e informaban significativamente más soledad que los estudiantes universitarios. La proximidad más cercana pareció proporcionar un aumento positivo de la excitación que resultó en una mejor comunicación y disfrute. La capacidad de comunicación de los adultos mayores se vio facilitada por una mayor proximidad.

Los investigadores han encontrado que los adultos mayores usan e interpretan los gestos de forma diferente a los adultos más jóvenes. Las mujeres entre las edades de 62 y 80 usaron significativamente menos gestos descriptivos en una tarea de descripción de objetos en comparación con las mujeres más jóvenes (entre 18 y 34 años). Las mujeres mayores tomaron más tiempo para describir los elementos verbalmente que sus compañero más jóvenes. Además, los adultos mayores fueron significativamente menos hábiles para juzgar las emociones de los movimientos corporales que los adultos más jóvenes. Los adultos mayores en el estudio cometieron más errores decodificando las emociones negativas de los gestos que los positivos. No está claro si las enfermedades relacionadas con la edad, como la enfermedad de Alzheimer, alteran la capacidad de identificar las emociones a partir de señales del cuerpo, por lo tanto, los profesionales deben ser conscientes de que los adultos mayores pueden no usar la información codificada por el movimiento corporal y gestos tan efectivamente como sus compañero más jóvenes. Sin embargo, ambos grupos hacen juicios sobre su grado de satisfacción con la atención basada en el comportamiento no verbal de los profesionales de la salud. Por tanto, se sabe que la comunicación no verbal fue el principal predictor de la satisfacción del paciente. Esto incluyó pacientes con problemas médicos directos como dolor de pecho, aquellos que  buscan asistencia sobre el VIH, o aquellos con más necesidades psicosociales de depresión o abuso sexual. Los pacientes informaron estar satisfechos con los médicos en función de su comportamiento no verbal en lugar de las preguntas que hicieron o no hicieron los médicos. Los autores sugirieron que los médicos deben atender sus comportamientos no verbales si desean aumentar la satisfacción del paciente a pesar de lo que dicen o de la información que reúnen durante las visitas de los pacientes. También sugirieron que la formación de estudiantes y residentes incluya instrucción formal en habilidades de comunicación no verbal.

Se encontraron resultados similares en estudios de enfermeras practicantes y estudiantes. Se examinó el comportamiento no verbal de las enfermeras y descubrieron que las enfermeras desarrollaron una buena relación con los pacientes ancianos en la enfermería domiciliaria y un hogar para los ancianos a través de la mirada, la cabeza y la sonrisa. En casi todos los encuentros, las enfermeras sonrieron y asintieron con la cabeza, y durante el 58% de las interacciones, las enfermeras se acercaban al paciente, expresando su inmediatez y sus comportamientos de interés. Sin embargo las estudiantes de enfermería estaban físicamente distantes de los pacientes con delirio en rotaciones de salud mental por dos motivos: miedo a daño físico y sentimientos de inadecuación durante la comunicación. Cuándo y cómo los profesionales de la salud aprenden a utilizar de manera efectiva las conductas no verbales para establecer una relación y comunicarse con los pacientes es digno de una investigación continua.

En los últimos años, los profesionales médicos han tenido un interés especial en investigar los efectos del comportamiento no verbal durante las interacciones con pacientes ancianos. En otra investigación, se estudiaron las calificaciones de los pacientes sobre los comportamientos no verbales comunicativos y específicos de los fisioterapeutas con el funcionamiento físico, cognitivo y psicológico de los pacientes ancianos al ingreso, en el momento del alta y 3 meses después del alta. Encontraron que el comportamiento de distanciamiento de los terapeutas, definido como no sonreír, permanecer sentados y no mirar a los clientes, predijo significativamente una disminución en las actividades cotidianas de los clientes, se asoció con un aumento en la confusión cognitiva de los clientes, se correlacionó positivamente con grado de depresión, y como resultado una disminución del funcionamiento físico.

Los terapeutas que mostraron un afecto positivo dieron como resultado que los clientes mostraran una disminución en la confusión. Sonriendo se produjo una mejora en la movilidad. Un hallazgo interesante fue que los efectos positivos de fruncir el ceño y asentir con la cabeza por parte de los terapeutas estaban representados por una disminución en la confusión; los encogimientos de los terapeutas se asociaron con una disminución de la movilidad; y la sacudida de la cabeza del terapeuta se asoció con una disminución en la confusión. En general, la expresividad facial resultó en una mejora sustancial en las actividades de la vida diaria y una disminución en la confusión, así como mejoras a corto y largo plazo en el funcionamiento físico y cognitivo. Los autores teorizaron que este fenómeno podría deberse a que la expresividad facial comunica empatía y preocupación por el cliente, lo que resulta en la satisfacción del paciente y mejoras en la salud.

En base a estos resultados, se realizó un segundo estudio para investigar los efectos de tres categorías de afecto facial: la expresividad facial involucraba la combinación de sonreír, fruncir el ceño y asentir con la cabeza; afecto positivo referido a la combinación de sonreír y asentir; y afecto negativo implicó la combinación de mirar hacia otro lado y no sonreír. Los pacientes valoraron la expresividad facial y el afecto positivo más positivamente que el patrón neutral, y el afecto positivo resultó en la mayor satisfacción del paciente. Aquellos terapeutas que exhibieron expresividad facial y afecto positivo fueron percibidos como más cálidos, comprensivos, preocupados y empáticos.

Competencia, moralidad, sociabilidad… ¿Qué aspectos están más vinculados al apoyo laboral entre compañeros?. Club Lenguaje No Verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club de Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “Initial Impressions Determine Behaviours: Morality Predicts the Willingness to Help Newcomers.”, de los autores Stefano Pagliaro, Marco Brambilla, Simona Sacchi , Manuela D’Angelo y Naomi Ellemers, que analizan qué papel tiene la moralidad en el juicio social y en la evaluación inicial de la otra persona.

Durante las últimas décadas, la psicología social ha abordado las implicaciones sociales de la moralidad en las relaciones interpersonales y los procesos grupales. Esta investigación en concreto ha examinado la relación existente entre el razonamiento moral y el juicio emitido, así como las emociones provocadas por las características morales y por tanto su consecuencia en la formación de impresiones. Se trata de un estudio interesante ya que, como sabemos, los juicios morales son muy importantes en las evaluaciones dentro de los grupos, en las normas grupales y en la formación de impresiones de otros individuos o grupos.

Además de realizar un estudio sobre ello, el presente artículo investiga una hipótesis: ¿la información moral percibida y la respuesta emocional provocada al inicio de la interacción también tiene un impacto en las intenciones conductuales posteriores hacia la otra persona (por ejemplo, voluntad de ayudar y apoyar a un recién llegado en el trabajo)?.

El modo en que las personas forman impresiones de otros individuos y grupos es un tema central en la psicología social, que organiza las impresiones de las personas en dos dimensiones evaluadoras centrales que son la competencia (instrumental) y la calidez (expresiva). La dimensión de calidez abarca los rasgos asociados con la sociabilidad (como ser servicial y amable), así como los rasgos que indican la moralidad (como la honestidad y la confiabilidad). Además, se demostró a través de diferentes grupos, contextos culturales y metodologías de investigación que la moralidad (más que la competencia o la sociabilidad) es la base principal del orgullo y la identificación del grupo. Como resultado, por ejemplo, se descubrió que la moralidad percibida de la organización aumentaba los sentimientos de orgullo de los empleados hacia la organización, y predijo su satisfacción y compromiso laboral.

Conociendo por tanto estas dimensiones y subdimensiones, algunos estudios examinaron el impacto de la información vinculada a la moralidad de desconocidos en comparación con la información vinculada a la sociabilidad y competencia de desconocidos. En una serie de experimentos, los participantes mostraron una tendencia significativa a seleccionar más moralidad que sociabilidad e información de competencia cuando se les pidió que eligieran rasgos que los ayudaran a formarse una impresión de otro desconocido. En un esfuerzo por explicar por qué la gente mira principalmente la moralidad (en vez de competencia y sociabilidad) cuando forma una impresión global de los demás, los investigadores generalmente se refieren a una hipótesis funcionalista que explica que las personas atienden la información moral en las interacciones sociales porque les interesa principalmente comprender si las intenciones conductuales de la otra parte (que puede ser un individuo o un grupo) son beneficiosas o perjudiciales para ellos. Podría decirse que este juicio debería guiar el comportamiento posterior hacia la otra parte, en términos, por ejemplo, de las tendencias de evitación de aproximación, o de las tendencias de cooperación. La idea de que la información sobre la moralidad de otra persona probablemente provoque respuestas emocionales más fuertes que la información relacionada con la competencia también es sugerida por aquellos trabajos que han argumentado que los juicios morales tienen implicaciones sociales de mayor alcance que los juicios de competencia, causando que las personas sean más vigilantes para los miembros de su grupo que podrían carecer de moralidad en lugar de aquellos que carecen de competencia. Por tanto podemos entender que la moralidad (en lugar de la competencia) es un determinante primario de las reacciones emocionales hacia un objetivo específico, y que provoca respuestas conductuales.

Para corroborar estas ideas, la investigación que presentamos se centra en el impacto de la moralidad (frente a la competencia) sobre la formación de impresiones y las tendencias de comportamiento en un lugar de trabajo real aplicado (una muestra de maestros y empleados escolares evalúan a un recién llegado en su organización y expresan su disposición a participar en actividades relacionadas con el trabajo que ayudarían al recién llegado a adaptarse a la nueva situación). Específicamente, la investigación evaluó las respuestas emocionales iniciales y la disposición a ayudar a la otra persona como indicadores relevantes de estos procesos. Es decir, el objetivo fue evaluar si las respuestas emocionales iniciales guían el enfoque de comportamiento frente a las tendencias de evitación (en este caso, la disposición a participar en actividades sociales y relacionadas con el trabajo que ayudan al recién llegado a adaptarse a la nueva situación). Se examinó esto en el contexto de los trabajadores que dan la bienvenida a un recién llegado en el trabajo, ya que esto representa una situación en la que los participantes no dependen directamente de las acciones de la otra persona para sus propios resultados. Esto permite ir más allá de las explicaciones de pruebas de investigación anteriores basadas en el intercambio interpersonal y la interdependencia.

En la investigación participaron 79 profesores y empleados voluntarios, con una edad media de 40 años. Al comienzo del experimento, el investigador les dijo a los participantes que estaban participando en un estudio sobre la formación de impresiones. Se les pidió a los participantes que imaginaran que un nuevo director de escuela llegaría a su escuela en el futuro cercano. Los participantes fueron asignados aleatoriamente a una de las cuatro condiciones experimentales: Baja moralidad, alta moralidad, baja competencia o alta competencia. Esto se mostraba según la descripción del gerente (tratando la moralidad en aspectos de honestidad, sinceridad y confiabilidad, y la competencia en aspectos de inteligencia, competencia y habilidad). Según la descripción, cada uno de los participantes debería de indicar el grado en que sentían diferentes rasgos como afecto, hostilidad, odio o sospecha hacia el sujeto.

A continuación, se pidió a los participantes que indicaran sus intenciones de ayudar a que el nuevo gerente se ajustara a la nueva situación participando en actividades (es decir, estaría dispuesto a: “pasar tiempo con el nuevo director escolar para describir el prácticas educativas ”, ” pasar tiempo con el nuevo director de la escuela para mostrar nuestra ciudad ”, ” trabajar junto con el nuevo director de escuela ”, etc.).

Finalmente se preguntó a cada participante que calificaran al nuevo gerente según la percepción de moralidad (“qué tan moral es el nuevo gerente?”) y de competencia (“es competente?”), en escalas del 1 (nada) al 7 (totalmente).

Los resultados mostraron lo siguiente: Los participantes indicaron una respuesta emocional más positiva al nuevo director escolar en la condición de alta moralidad que en la condición de baja moralidad, y calificaron al objetivo de manera más favorable en la condición de alta competencia que en la condición de baja competencia. Aun así, se revela que el efecto de la moralidad era confiablemente mucho más fuerte que el efecto de la competencia. En cuanto al comportamiento, los participantes mostraron más intenciones conductuales positivas en la condición de alta moralidad que en la condición de baja moralidad, pero no hubo resultados claramente diferenciados en los casos de alta y baja competencia.

Esto, por supuesto, no quiere decir que la competencia sea irrelevante, y de hecho también en la competencia de investigación actual afectó las respuestas emocionales iniciales. Sin embargo, los resultados muestran que el efecto de la competencia en estas respuestas iniciales es más débil que el efecto de la moralidad. Además, y posiblemente lo más útil e importante a nivel práctico, la competencia no influye en las tendencias conductuales de las personas para ayudar al otro desconocido, mientras que la moralidad sí lo hace. Estos resultados tienen implicaciones prácticas importantes, especialmente en empresas y organizaciones en los que las personas tratan de dar más visibilidad a su competencia que a su moralidad, ya que estos resultados sugieren que los compañeros de trabajo pueden estar más inclinados a utilizar información relacionada con la moral para establecer relaciones de apoyo y cooperación con otros en el trabajo. Por lo tanto, estos hallazgos relacionados con el papel de diferentes dimensiones evaluativas en las percepciones sociales y sus consecuencias conductuales podrían ayudar a mejorar estratégicamente la sinergia entre los empleados en el trabajo, lo que puede ser crucial para promover la formación de equipos, la confianza y la cooperación en la empresa.

Las emociones positivas y la empatía como promotores de conductas prosociales e inhibidores de conductas agresivas.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “Positive emotions and empathy as promotors of prosocial behavior and inhibitors of aggresive behavior” de los autores Richaud y Mesurado, que analizan si  la empatía y las emociones positivas son capaces de inhibir conductas agresivas y potenciar conductas prosociales.

Las emociones positivas son conceptualizadas como experiencias de satisfacción o placer, siendo las más frecuentes la alegría, la satisfacción, la serenidad y la simpatía. Las funciones de las emociones positivas vendrían a complementar las de las emociones negativas, y ambas serían igualmente importantes en un contexto evolutivo. Si las emociones negativas solucionan problemas de supervivencia inmediata, las emociones positivas solucionan cuestiones relativas al desarrollo y crecimiento personal y a la conexión social. En este sentido las emociones positivas permiten desarrollar las habilidades sociales adecuadas para generar vínculos entre personas y el aprendizaje de conductas de ayuda. Al mismo tiempo, varios estudios han mostrado una alta correlación entre los afectos negativos y el neuroticismo, cuyas características principales son la inestabilidad emocional y la agresividad.

Existe mucha evidencia acerca de la relación entre la empatía y la conducta prosocial pero la mayoría de estos estudios han analizado la relación entre la empatía y la conducta prosocial en conexión con situaciones de necesidad y o emociones negativas del objetivo, y se ha dado muy poca atención a la empatía positiva y en especial a la relación entre la empatía positiva y la conducta prosocial. Las personas tienden a ayudar a aquellos a quienes perciben como alegres y felices, por lo que la experiencia de empatía positiva puede determinar conductas prosociales. Las conductas prosociales son las acciones que se realizan voluntariamente para aumentar el bienestar de otro. Actuando autónomamente la prosocialidad no sólo contribuye al bienestar del que recibe la acción y mejora las relaciones interpersonales, sino que además genera afecto positivo y bienestar en la persona que realiza tales conductas, por lo tanto, las personas estarían intrínsecamente motivadas a mostrar conducta prosocial cuando experimentan afecto positivo, porque actuar en forma prosocial sería un medio para mantener ese estado afectivo placentero.

Dado que existe abundante evidencia acerca de los predictores psicosociales de la prosocialidad, empatía, emociones positivas y autoeficacia social, a la vez que protectores frente a la agresividad, el objetivo del presente estudio es analizar qué proporción de variancia de la prosocialidad y de la agresividad predice cada uno de los factores antes mencionados. Asimismo, como existen abundantes investigaciones que muestran que existen diferencias significativas en las conductas prosociales y la agresividad en función del sexo, los análisis se realizaron por separados en niños y niñas.

En el estudio participaron 221 niños de ambos sexos entre 10 y 13 años de clase social media, y se utilizaron los siguientes instrumentos de evaluación: Cuestionario de emociones positivos (mide la dimensión de alegría y gratitud, serenidad, simpatía y satisfacción personal), el cuestionario “the interpersonal reactivity index” (IRI) para evaluar la disposición empática a través de factores cognitivos y emocionales; la escala multidimensional de autoeficacia social que permite evaluar la autoeficacia a través de las dimensiones académicas, deportivas y sociales; la escala de agresividad física y social que describen la conducta del niño tendiente a herir a otros física y verbalmente; y el cuestionario de conducta prosocial que evalúa conductas como el grado de ayuda, capacidad de compartir, bondad y cooperación.

Tras emplear todos estos instrumentos en los participantes, se obtuvieron los siguientes resultados: Los resultados de las correlaciones indicaron que tanto en los niños como en las niñas la conducta prosocial se relacionó con la empatía, en especial con la toma de perspectiva, pero en mayor grado con las emociones positivas, en especial con la alegría y la satisfacción personal. Analizando la relación entre la empatía y las emociones positivas, se encontró que tanto la toma de perspectiva como la preocupación empática se encuentran altamente relacionadas con las emociones positivas, en especial con la alegría y gratitud y con la satisfacción personal, tanto en los varones como en las mujeres y con la serenidad en las niñas. Estos hallazgos estarían en línea con la idea acerca de la importancia de las emociones positivas en el desarrollo de la prosocialidad. Sin embargo, en el presente estudio, la empatía negativa aparece altamente relacionada con las emociones positivas. Por lo tanto, podríamos pensar que las personas estarían intrínsecamente motivadas a mostrar conducta prosocial cuando experimentan afecto positivo, pero también podríamos considerar que la empatía negativa también genera ese afecto placentero y esto especialmente si observamos, como queda dicho, que la mayor relación entre la empatía negativa (tanto en toma de perspectiva como en preocupación empática) se da con alegría y gratitud, tanto en los niños como en las niñas (por tanto entendemos que tanto la empatía negativa como la positiva generan conductas prosociales). Los autores hipotetizan que probablemente lo que realmente actúa determinando la conducta prosocial es el afecto positivo generado por la capacidad para resonar dentro nuestro con el afecto del otro, ya sea positivo o negativo, que lleva a actuar en pro del otro.

Con respecto a la autoeficacia social estuvo asociada a la conducta prosocial, la satisfacción personal y la preocupación empática sólo en las niñas. Probablemente la educación característica de las niñas, que acentúa su sensibilidad emocional a las necesidades de los demás y su capacidad para las relaciones interpersonales, determina en ellas creencias más firmes de autoeficacia social, que son importantes para el desarrollo de su prosocialidad. A la vez esta última estaría en los varones más apoyada en la empatía, en especial en la preocupación empática y en el afecto positivo que ella implicaría.

En relación a los análisis de regresión jerárquica realizados en este estudio pudo observarse que tanto la empatía como las emociones positivas se encuentran involucradas en la predicción de la conducta prosocial, tanto en los niños como en las niñas. Sin embargo, parece claro que en el caso de los niños la empatía tiene una mayor fuerza predictiva que las emociones positivas (la empatía explica el 29 % de la varianza mientras que las emociones positivas explican el 13 %), a diferencia de las niñas donde ambas variables parecen compartir similar potencia (la empatía explica el 21 % de la varianza mientras que las emociones positivas explican el 18 %). Se entiende por tanto que en varones la prosocialidad estaría más asociada al afecto positivo provocado por la resonancia afectiva con el otro, que las emociones positivas experimentadas aisladamente. En las niñas, en cambio, ambas formas de afecto positivo tendrían la misma importancia, nuevamente porque en las mujeres las emociones serían más valoradas que en los varones y por lo tanto parecerían tener una mayor fuerza motivante en el desarrollo de conductas prosociales. Estudios previos que han analizado la intencionalidad de las conductas prosociales han encontrado que las mujeres presentan mayores niveles de conductas prosociales emocionales, es decir aquellas conductas prosociales que implican ayudar a otros cuando están pasando por circunstancias emocionales difíciles- que los varones.

Cuando analizamos el poder predictivo de la empatía, las emociones positivas y la autoeficacia social en la inhibición de las conductas agresivas, encontramos que el modelo no resultó significativo en la explicación de la conducta agresiva en los niños, y sí en el caso de las niñas. Los resultados indicaron que tanto la empatía como las emociones positivas inhiben la conducta agresiva en las niñas. Quizás, dado que en los varones generalmente predomina la agresión física, mucho más impulsiva que la verbal, no daría lugar a empatizar con el otro y menos aún a experimentar una emoción positiva que pudiera llegar a atenuar o modular la conducta agresiva. Este resultado vuelve a resaltar la importancia que tienen las emociones en las niñas, a la hora de contribuir al desarrollo de conductas funcionales, así como de inhibir conductas disruptivas.

Comportamiento No Verbal y Liderazgo: Factores individuales y contextuales. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “Nonverbal Elements of Leadership Behaviour” de los autores Birgit Schyns y Fisela Mohr, que analizan aquellos elementos relativos al comportamiento no verbal de los líderes hacia sus seguidores. Terminamos este conjunto de artículos relativos al comportamiento no verbal en el liderazgo resumiendo la influencia de los factores contextuales y de las características individuales de los líderes y seguidores en el comportamiento no verbal.

En el presente se explicará, continuando la explicación del anterior, como influyen las características individuales de los líderes y seguidores y los factores contextuales en el comportamiento no verbal en el liderazgo. Antes de entrar en detalles sobre qué características de los líderes y seguidores juegan un papel en la decodificación y codificación del comportamiento no verbal, consideraremos algunos principios generales en el contexto de la interacción no verbal.

Del lado del codificador, podemos hacer una distinción entre expresividad y habilidades de comunicación. La expresividad en sí misma no implica necesariamente habilidades para enviar y decodificar mensajes. Las habilidades si responden a la capacidad de enviar mensajes relevantes claramente cuando una situación social lo requiere. Las habilidades de envío incluyen inhibir los sentimientos que no son relevantes para el mensaje que se enviará, incluso puede ser necesario simular sentimientos que realmente no se sienten en el momento dado.

Del lado del decodificador, la investigación sobre la percepción social ha demostrado que la capacidad de decodificar señales no verbales es asombrosamente buena. Se ha demostrado  que, incluso después de una presentación muy breve (milisegundos) de escenas de video que cubrían cinco dominios diferentes de interacción social (parentesco, engaño, estado, intimidad y competencia) que contenían expresiones de emociones no verbales, las personas no capacitadas podían dar una interpretación precisa, incluso cuando el sonido estaba apagado. Estos resultados en ausencia de sonido nos permiten suponer que la mayoría de la información se basó en claves no verbales.

¿Qué características particulares juegan un papel en la decodificación y codificación? En primer lugar, debemos tener en cuenta que las características individuales desempeñan un papel en la exhibición del comportamiento no verbal. Para nombrar un ejemplo, las mujeres son más expresivas y, como se muestra en el contexto del matrimonio, dan señales no verbales más específicas para los mensajes negativos y positivos, y por lo tanto, desempeñará un papel importante en la interacción no verbal del liderazgo. La importancia del género aumenta cuando tenemos en cuenta que las diferencias sexuales se han encontrado en el proceso de decodificación de la comunicación no verbal. Como generalmente se considera que la decodificación es la tarea principal del seguidor, la composición de género particular de la díada de líder-seguidor debería ser extremadamente importante. Con respecto a las diferencias de género en el proceso de decodificación, los estudios que usan las escenas de video mencionadas más a menudo encuentran que las mujeres obtienen una puntuación más alta en sensibilidad interpersonal. Su capacidad para realizar evaluaciones correctas de los comportamientos no verbales que se muestran en escenas de video es más alta que la de los observadores masculinos.

En el proceso de decodificación del comportamiento no verbal, los estereotipos de género también juegan un papel. Por ejemplo, sobre el contacto visual, las mujeres tienden a mostrar menos dominio visual que los hombres. Para los hombres, el alto dominio visual está relacionado con la influencia efectiva, mientras que para las mujeres, el bajo dominio visual se correlaciona con una gran influencia social. Ambos estudios muestran que el género y el estado del líder deben tenerse en cuenta como una variable de contexto importante al analizar la decodificación del comportamiento del liderazgo no verbal.

La decodificación del comportamiento no verbal también depende de la reciprocidad de los comportamientos mostrados por los actores. Por ejemplo, el contacto visual y el tacto tienen diferentes significados para los observadores cuando estos comportamientos se intercambian mutuamente o cuando se muestran solo por uno de los actores. También se demostró que el comportamiento idéntico recibe diferentes significados de un observador dependiendo de si se muestra o no hacia un superior o un seguidor. El mismo comportamiento se considera más agradable cuando se muestra hacia un seguidor que cuando se muestra hacia un líder.

Otras características individuales también pueden ser relevantes, como las capacidades de autocontrol. Las personas con altas capacidades de autocontrol muestran una mayor precisión en el juicio al decodificar el comportamiento de los demás y están en mejores condiciones para influir en sus propias expresiones. Por lo tanto, este factor puede ser relevante tanto en la decodificación como en la visualización de comportamientos no verbales.

Además de los factores individuales, los factores contextuales juegan un papel en la decodificación del comportamiento no verbal. Los factores contextuales en las interacciones son numerosos (como la cultura, la duración de la interacción, la complejidad de la situación y la familiaridad de las personas con las que uno interactúa). Aunque algunas expresiones no verbales de las emociones parecen ser las mismas en todas las culturas, las dimensiones culturales como el individualismo, el colectivismo y la diferenciación de estatus parecen crear diferencias. Con respecto a los estereotipos en el contexto de la interacción, la duración de la relación líder-seguidor y la complejidad de la situación son variables contextuales adicionales de importancia. Como se utilizan estereotipos en situaciones en las que hay poca información sobre una persona disponible, parece probable que los estereotipos surjan más a menudo al comienzo de una relación líder-seguidor.

El rol que desempeña la complejidad situacional puede ser obvio cuando consideramos las interacciones del líder en el contexto del procesamiento de la información. La mayoría de las interacciones seguidores-líderes hacen demandas cognitivas complejas a los participantes: una tarea se delega al seguidor o se da retroalimentación; se está llevando a cabo un proceso de resolución conjunta de problemas o, incluso más complejo, se debe resolver un conflicto. Estas situaciones complejas (y a menudo nuevas) normalmente exigen un procesamiento de información cognitiva complejo. De acuerdo con varias investigaciones, el procesamiento de la información incluye el procesamiento consciente y automático, donde el procesamiento automático “libera” la capacidad cognitiva para las demandas más complejas que necesitan ser resueltas de manera consciente. Existe amplia evidencia que sugiere que la decodificación de señales no verbales es un proceso altamente automático. En situaciones cognitivas tan complejas como las interacciones líder-seguidor, la decodificación automática de señales no verbales es un medio de recopilar información adicional. Sin embargo, precisamente la poca atención dada a esta decodificación permite que los estereotipos se vuelvan particularmente efectivos.

Con respecto al despliegue del comportamiento no verbal y las relaciones de poder particulares, se encontró que, en las discusiones, las mujeres y los hombres de alto poder / alto estatus mostraron diferencias en sus expresiones no verbales, dependiendo de si estas discusiones tienen lugar o no un grupo de personas conocidas o en un grupo de extraños. Las mujeres y hombres de alto poder y alto estatus hablaron más en discusiones con extraños que en discusiones con sus pares; los hombres de alto poder y alto estatus sonreían menos en las discusiones con extraños que en las conversaciones con personas conocidas. Esta investigación enfatiza aún más la importancia del contexto para comprender el comportamiento del líder no verbal.

Sabiendo que el comportamiento no verbal se muestra y se decodifica en las interacciones de liderazgo y que las características individuales y los factores contextuales conforman este proceso, ahora pasamos a las funciones y los resultados del comportamiento no verbal en general y en el contexto del liderazgo. El artículo muestra las siguientes funciones del comportamiento no verbal en la interacción social: (a) proporcionar información, (b) regular la interacción, (c) expresar intimidad, (d) control social, (e) presentar identidades e imágenes, (f) afectando la gestión y (g) facilitando el servicio y los objetivos de la tarea.

La investigación sobre la decodificación de la interacción social ha demostrado que los estados emocionales y la calidad o tipo de relación (que involucran cuestiones como la confianza, la intimidad, el engaño, el estado, la competencia) se transmiten de forma no verbal. Esta idea es respaldada por investigaciones que examinan el comportamiento de los líderes políticos. Se puede demostrar, por ejemplo, cómo las demostraciones faciales de los líderes políticos pueden evocar emociones en los espectadores. Además, la percepción del poder está relacionada con el comportamiento no verbal. En un estudio en el que los participantes calificaron a una empleada con respecto a seis bases de poder (recompensa, coercitivo, legítimo, experto, referente y credibilidad), se encontró que el contacto visual directo aumenta la percepción de poder coercitivo. mientras que una expresión facial relajada disminuye las percepciones de poder. La postura del cuerpo tuvo un efecto solo en la percepción del poder referente. La investigación sobre la distancia de asiento indica que una distancia menor está relacionada con un mayor grado de intimidad. Además, la orientación lado a lado indica un mayor grado de intimidad que la orientación cara a cara, aunque no en la misma medida que la distancia.

Además, el comportamiento no verbal puede transmitir apoyo. Como Remland, Jacobson y Jones (1983) encontraron en un estudio experimental, inclinarse hacia adelante, tocar al subordinado, hablar en voz baja, sonreír comprensivamente, mirar y asentir están relacionados con la percepción de apoyo mientras se inclinan hacia atrás, manteniendo la distancia, hablar con voz firme, rehusarse a sonreír, interrumpir, mirar hacia otro lado y alejarse significa no ser comprensivo. El comportamiento no verbal representó un grado considerable de varianza (32%) en la calificación de la consideración del líder. En menor medida (13%), explicó la orientación de la tarea.

Otro resultado, derivado de la investigación sobre el efecto Pigmalión, es que los comportamientos de los líderes no verbales tienen un efecto en la autoeficacia de los seguidores y en su desempeño. Se ha demostrado que un mayor nivel de expresividad está relacionado con el éxito profesional. Por lo tanto, podemos concluir que el despliegue del comportamiento no verbal también está relacionado con los resultados del lado de los líderes.

Resumiendo, se ha demostrado que el comportamiento no verbal tiene diferentes funciones y está relacionado con diferentes tipos de resultados. Todas las investigaciones citadas subrayan la importancia del comportamiento no verbal en los procesos de interacción.