Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “Gender, Smiling, and Witness Credibility in Actual Trials”, de los autores Jacklyn E. Nagle, Stanley L. Brodsky y Kaycee Weeter, de la Universidad de Alabama (Estados Unidos), que estudia cómo afecta la sonrisa a la credibilidad según el género.

Sonreír es una capacidad de gran importancia para los seres humanos. Como ya vimos en otros artículos, sonreír expresa nuestras emociones e incluso cuando la sonrisa es forzada mantiene una utilidad social. Además, sonreír con mayor o menor frecuencia indica rasgos de nuestra personalidad como la extroversión o la simpatía. Sin embargo, no todo lo referente a la sonrisa es positivo. ¿Qué ocurriría si percibiéramos a las personas que sonríen como poco creíbles o menos dignas de confianza?

Por una cuestión social, las mujeres tienden a sonreír más que los hombres. Por esta razón, de alguna forma esa idea admitida en el subconsciente nos hace juzgar más duramente a un hombre que sonríe, como si violar su rol de género le diera menos credibilidad. Según algunos estudios, en un juicio es menos aceptable que sonría un testigo masculino a que lo haga uno femenino, ya que en ellas es algo “normal” pero no en ellos. El objetivo de este estudio era analizar con más precisión la influencia de la sonrisa en la credibilidad según el género.

Los investigadores usaron la Escala de Credibilidad de los Testigos (WCS) que es una herramienta para medir la credibilidad percibida a través de cuatro facetas principales que se asocian a ella: la simpatía, la confianza, la integridad y el conocimiento. Si el acto de sonreír influye en cómo nos perciben en cuanto a alguna de esas características tendría, por tanto, efecto en la credibilidad. La hipótesis principal del estudio es que sonreír afectaría en la credibilidad a través de dos de sus facetas secundarias: la simpatía y la integridad.

Se evaluaron clips de vídeo de juicios reales, tanto penales como civiles (entre los que se incluyen casos de trabajadores, agresiones, violencia doméstica, tráficos de droga y asesinatos). Los testigos fueron 22 hombres y 10 mujeres mayores de edad, de los cuales 21 eran caucásicos y 11 afroamericanos. Se contabilizaron sus sonrisas y se hizo a los participantes evaluarles en función de la Escala de Credibilidad.

De los 32 testigos observados, 23 sonrieron (72%) y 9 no (28%). Tal y como se esperaba, las mujeres sonrieron más que los hombres aunque los datos no llegaron a ser significativos, quizás por el bajo número utilizado. Sin embargo, los hombres parecían más íntegros que las mujeres. Además, los testigos que sonreían eran vistos como más simpáticos, y cuando la sonrisa era de una mujer el efecto era mayor que en los hombres. Sin embargo, las mujeres sonrientes no parecían más simpáticas que los hombres no sonrientes. Los investigadores creen que esto se debe a que de esta forma (mujer-sonrisa; hombre-serio) era congruente con las normas de género y eso favorecía la simpatía.

Es decir, contrario a las expectativas, el género y la sonrisa afectaban a la credibilidad pero de forma combinada. Los hombres eran más dignos de confianza hasta que sonreían, entonces lo eran las mujeres al parecer más simpáticas. Es decir, por desgracia, para parecer creíble hay que cumplir los estereotipos de género, pues aunque la influencia no sea muy grande, cada pequeño paso ayuda.