Reconocimiento de emociones en las relaciones jerárquicas. Club Lenguaje No Verbal.

Reconocimiento de emociones en las relaciones jerárquicas. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les proponemos un resumen del artículo “Exactitud en el reconocimiento de las emociones en las relaciones jerárquicas”, de las autoras Marianne Schmid Mast y Annick Darioly de la Universidad de Neuchatel (Suiza), que trata sobre la precisión en el reconocimiento de emociones.

En un ambiente de trabajo con una gran demanda de productividad, los empleados suelen quejarse de que sus superiores no les tienen en cuenta y les consideran simplemente un medio para un fin. Pero en realidad no todos los superiores valoran a sus subordinados únicamente por su función laboral, y los que muestran interés y se preocupan por ellos tienen mucho que ganar: la importancia de la consideración del individuo para un liderazgo efectivo ha sido ampliamente demostrada. Como superior, ser capaz de detectar con precisión las emociones que sienten los subordinados, o los compañeros de interacción social en general, es una habilidad fundamental que produce efectos positivos en los resultados de la interacción. La investigación revela que la precisión en la detección de emociones está positivamente asociada al éxito en el caso de vendedores, así como a la satisfacción de los pacientes y al cumplimiento con la cita en el caso de los médicos. La capacidad de evaluar correctamente las emociones de otras personas (precisión en el reconocimiento de emociones) ha sido identificada como un importante predictor de la conducta de liderazgo transformativo. Dada la importancia de una buena precisión en el reconocimiento de emociones para los superiores, cabe preguntarse si están especialmente cualificados en el reconocimiento de emociones, ya sea porque esta habilidad les ayudó a ascender con mayor facilidad o porque el hecho de tener el poder les hace percibir con más precisión las emociones de los demás, o ambas cosas. Para aclarar los términos, los superiores y sus subordinados se encuentran en una relación jerárquica que se define por las diferencias en el control sobre los demás: los superiores tienen más control que los subordinados. Existen evidencias que indican que un estilo de procesamiento más global se relaciona con un mejor reconocimiento de las emociones. De ser así, entonces los individuos poderosos deberían ser mejores en el reconocimiento de emociones que los individuos con poco poder. Por otra parte, el modelo de poder de aproximación-inhibición de Keltner y cols. (2003) postula que los individuos poderosos están más motivados hacia el acercamiento, y que, por lo tanto, entre otras cosas, experimentan más emociones positivas y menos negativas. En base a estas consideraciones teóricas, los individuos poderosos deberían ser mejores que los individuos menos poderosos midiendo las emociones de los demás. Tomando como muestras parejas jerárquicas que realmente trabajan juntas, ha sido posible controlar algunos de los posibles factores de confusión. Además, se reclutaron parejas de diferentes organizaciones con el fin de aumentar la validez externa de los resultados. Se prevé que los superiores muestren una mayor precisión en el reconocimiento de emociones que sus subordinados. Para ello se ha utilizado el Analysis of Nonverbal Accuracy-Adult Faces (DANVA-AF-2) para medir la precisión. El DANVA-AF-2 consta de 24 imágenes de caras de adultos, cada una representa una de estas cuatro emociones: miedo, felicidad, ira o tristeza. Cada imagen se muestra durante 2 segundos, después de lo cual el participante elige una de las cuatro opciones de respuesta.

Se predijo y se ha descubierto que los superiores son más precisos en el reconocimiento de emociones que sus subordinados. La capacidad de inferir correctamente las emociones de los demás está relacionada con el liderazgo transformativo. Esto puede significar que las personas con gran precisión son particularmente hábiles en abrirse camino en el mundo social y ganarse una buena reputación como líderes, lo que les ayuda a ascender en la jerarquía de la organización. Por otro lado, la experiencia de ser un superior y tener poder podría aumentar la precisión en el reconocimiento de emociones de una persona. Es más, la experiencia de ser un superior podría ser la causa de una mayor precisión. Si los superiores tienen una ventaja sobre sus subordinados en el reconocimiento de emociones porque esta habilidad fue decisiva para alcanzar su posición de alto estatus o si alcanzar esa posición y/o la experiencia de ser un superior, resultó en una mejoría en la precisión en el reconocimiento de emociones (o ambas cosas), sigue siendo un interrogante. Al analizar la precisión en el reconocimiento de emociones de los superiores y subordinados que están en una relación jerárquica real, el presente estudio va más allá de los estudios existentes que se centran en las correlaciones entre el rango jerárquico en la organización y la precisión en el reconocimiento de emociones. Dado que cada superior reclutó a uno de sus subordinados directos, lo más probable es que la distancia de poder entre superiores y subordinados fuera relativamente constante. El estudio no evaluó la precisión de los superiores en el reconocimiento de las emociones de sus subordinados o viceversa. Se empleó una prueba estandarizada de precisión en el reconocimiento de emociones que mide la capacidad de evaluar correctamente las emociones de los demás (pero no necesariamente del compañero de interacción). Esto permitió medir la precisión en el reconocimiento de las emociones de cada uno de los superiores y subordinados independientemente de la expresividad del otro. En consecuencia, los hallazgos revelan que los superiores podrían ser mejores que los subordinados en la interpretación de las emociones en general, no sólo las de sus subordinados, sino también las emociones de socios y clientes. Esta habilidad es fundamental para ser un buen superior porque se relaciona con mejores resultados en las interacciones. No obstante, existe una considerable variabilidad individual en los niveles de precisión. Para los superiores que poseen niveles bajos de precisión en la lectura de emociones, la formación podría ayudarles a desarrollar sus habilidades. Se utilizó el DANVA-AF-2, que no cubre todo el espectro de emociones y tampoco cubre todos los posibles canales de expresión de emociones (cuerpo, voz y cara). Sin embargo, se empleó este instrumento debido a que es una de las pruebas estandarizadas más comúnmente utilizadas, y porque se ha demostrado que predice resultados del mundo real. En resumen, el estudio muestra que los superiores son más precisos en el reconocimiento de emociones que sus subordinados. Contrariamente a la imagen a menudo negativa de los superiores de ser corruptos o abusadores, este estudio plantea que, en las jerarquías reales, los superiores son hábiles interpretando las emociones de los demás y la investigación muestra que esta habilidad afecta a los subordinados de forma positiva. Desafortunadamente, sigue siendo un interrogante si esta cualidad les permite convertirse en superiores o si la adquieren una vez que están en una posición de liderazgo.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje No Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno