Relacion entre parpadeo y mentira - Club Lenguaje No Verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les proponemos un resumen del artículo “Blinking during and after lying”, de los autores Sharon Leal y Aldert Vrij, de la Universidad de Portsmouth (UK), que pone a prueba la creencia sobre si el acto de mentir altera el número de parpadeos en un individuo.

Mentir puede ser una acción más demandante cognitivamente hablando que decir la verdad, dado que muchos aspectos de la mentira provocan un aumento del procesamiento mental. Así, los mentirosos deben crear historias de manera que sean plausibles y que se adhieran a aquello que el observador ya conoce. A su vez, deben recordar los nuevos datos que se inventan, para resultar consistentes cuando se vuelva a narrar la historia, además de saber qué le ha dicho a cada individuo concreto. Por otro lado, también deben estar suprimiendo la verdad mientras están inventándose una nueva historia, lo cual requiere de un esfuerzo cognitivo extra. Estos son tan solo algunos de los motivos por los cuáles mentir resulta (normalmente) una acción más compleja a nivel mental que decir la verdad.

La investigación ha mostrado, por otro lado, que el parpadeo ocular disminuye cuando existe un aumento de las demandas cognitivas. Por el contrario, también se ha mostrado que una parada en estas demandas cognitivas provoca un aumento del parpadeo. Es precisamente esto lo que lleva a los autores a plantearse la relevancia que los parpadeos pueden tener durante la acción de mentir. Dado que se trata de una acción más demandante cognitivamente hablando que decir la verdad, debería representar una reducción del número de parpadeos. Una vez la mentira se ha dicho, una ruptura en la demanda cognitiva ocurre, lo cual provocaría un aumento de los parpadeos.

Para poner a prueba estas hipótesis, en el experimento participaron 26 individuos, los cuáles fueron divididos en un grupo de personas sinceras y otro de individuos mentirosos. A las personas sinceras se les pidió que actuasen de manera totalmente normal durante 10 minutos, mientras que a los mentirosos se les pidió que robasen un examen del despacho de un profesor, pero que luego no admitiesen haberlo hecho, inventándose por tanto qué habían estado haciendo ese tiempo.

Respecto a los resultados, no se encontraron diferencias en el ratio de parpadeos entre los dos grupos en el período base o en el período de realizar las mentiras. Sin embargo, sí que se encontró que en el período posterior los individuos sinceros llevaban a cabo menos parpadeos que los mentirosos. Sí que es cierto, sin embargo, que los mentirosos redujeron de manera significativa sus parpadeos al pasar de un estadio normal a un estadio de mentir, lo que luego resultó en un cambio brusco de parpadeos al terminar el proceso de mentir. En el caso de los individuos sinceros, hubo un aumento de parpadeos en ambos casos, pero ninguno de un modo significativo respecto a la línea base.

Este experimento demostró, por tanto, que en situaciones donde mentir requiere una alta demanda cognitiva, este proceso se relaciona con una disminución de parpadeos seguido por un efecto compensatorio de aumento tras terminar de explicar la mentira.