Estatus, genero y comunicacion no verbal - Club lenguaje no verbal
Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en ocasión les presentamos un resumen del artículo “Status, Gender and Nonverbal Behavior: A Study of Structured Interactions Between Employees of a Company”, de los autores Judith A. Hall y Gregory B. Friedman, de la Northeastern University, que analiza cómo la comunicación no verbal varía debido a los predictores “estatus empresarial” y “género”.

Aunque se han realizado diversos estudios analizando la relación entre la conducta no verbal y el status, hay gran cantidad de carencias y ambigüedades en este tipo de literatura. Esto es debido a una multiplicidad de motivos; entre ellos, que apenas se han estudiado conductas no verbales en su relación con el status, y la incongruencia de resultados entre investigaciones (analizando elementos como la sonrisa, la mirada, etc.).

Además, pocas veces se ha tenido en cuenta la interacción entre estas variables y otras que influyen directamente entre los individuos, como el género de cada uno. Así, la mayoría de los estudios rara vez distinguen entre hombre y mujer en las distintas interacciones, por lo cual están sesgando parcialmente los resultados: el status no tiene por qué producir efectos unitarios en los cambios en el comportamiento no verbal cuando hablamos de distintos géneros.

Con este objetivo en mente, la presente investigación consistió en el análisis de las interacciones en una empresa pequeña, en la cual todos los individuos se conocían previamente (y, por tanto, conocían los puestos y el status empresarial de cada uno), discriminando además a través de la variable género, con el fin de determinar cómo variaba la comunicación no verbal al referirse a otros individuos de diferente status dentro de la empresa.

Los participantes fueron 46 empleados (24 hombres y 22 mujeres), que participaron en dos sesiones de interacción, cada una de ellas con un compañero distinto seleccionado al azar. Los observadores, estudiantes de psicología, se dedicaron a analizar la conducta no verbal de las grabaciones de vídeo y sonido. Un investigador entrenado codificó muchas conductas extra.

Los resultados indicaron que los individuos con un status mayor puntuaban  más alto en la dominancia, expresividad y calidez, menos en calidez vocal, utilizaban más gestos manuales, hablaban más y asentían más. Por su parte, y en referencia al género, se encontró que las mujeres sonreían más, asentían más y transmitían una menor dominación vocal que los hombres.

Las mujeres con un status alto puntuaron mayor que hombres con status altos en calidad vocal y visual, menos en dominancia vocal, más alto en expresividad y asentían y sonreían más. En lo que se refiere a la interacción de género en status bajos, solo dos efectos fueron significativamente distintos: las mujeres con bajo status puntuaron más alto en calidez vocal, y menos dominancia vocal que los hombres.

Además, se encontró que cuando la diferencia de status entre los individuos que interactuaban aumentaba, aquel con status más alto puntuaban menos en dominancia y hablaban menos, mientras que aquel con status menor asentían menos, realizaba más movimientos manipulativos, interrumpía y hablaba más. Además, mientras que los de status alto se volvían menos asertivos, los de menor status se volvían más asertivos.

Por su parte, los hombres con mayor status utilizaban más facilitadores e interrumpían más que los de bajo status. Las mujeres con un mayor status fueron puntuadas como más cálidas y más expresivas en que las de bajo status, además de asentir más, gestualizar más, utilizar menos facilitadores y realizar más contacto visual.

En resumen, los resultados arrojaron tres conclusiones específicas. En primer lugar, que las diferencias de género en el lenguaje no verbal parecen coincidir con lo presentado en otras investigaciones. En segundo lugar, que la relación entre status y comportamiento no verbal es compleja, variando con el género y dependiente de diferentes motivaciones asociadas al rol específico. Por último, que no hay evidencia de que las diferencias no verbales en base al género puedan ser un reflejo de diferencias en el status organizacional de hombres y mujeres.