Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “Behavioral Stability Across Time and Situations: Nonverbal Versus Verbal Consistency”, de los autores Max Weisbuch, Michael L. Slepian, Asha Clarke, Nalini Ambady y Jeremy Veenstra-VanderWeele, de la Universidad de Tufts de Massachusetts (Estados Unidos), que estudia la estabilidad y la consistencia del lenguaje no verbal frente a la comunicación verbal.

Somos conscientes de que no actuamos de la misma forma cuando estamos frente a nuestros compañeros de trabajo que frente a nuestros amigos, ni hablamos de la misma forma en el bar que en un funeral. Aunque somos la misma persona, regulamos nuestra forma de comportarnos según el momento y el contexto. Sin embargo, ¿hasta qué punto cambia de una situación a otra nuestro lenguaje no verbal? ¿Se adapta también o es mucho más automático e involuntario?

Entendemos desde la psicología que nuestra personalidad es un conjunto de rasgos y conductas relativamente estables en el tiempo y consistentes de unas situaciones a otras que modulan nuestro estilo de respuesta a lo que sucede a nuestro alrededor. La personalidad es algo distintivo y propio de cada individuo que ayuda a predecir la conducta. Pero si podemos modular nuestra forma de comportarnos, ¿hasta qué punto somos estables o consistentes realmente?

En el primer experimento se pretendía evaluar consistencia situacional, es decir, si varía la conducta de una misma persona en distintos ambientes. Para esto se grabó el comportamiento de los 41 participantes (21 mujeres y 20 hombres) en dos situaciones distintas. La primera situación era una entrevista con un investigador de edad adulta y sexo masculino vestido con ropa formal. La segunda entrevista tenía lugar con una joven que no informaba de ser investigadora y actuaba como cómplice, simulando estar siendo entrevistada también y charlando con el participante de forma más distendida. En ambas situaciones se evaluaba la expresión verbal y la no verbal y se hacía por separado: la verbal en transcripciones y la no verbal en vídeos sin sonido para evitar interferencias.

En el segundo experimento se pretendía evaluar estabilidad temporal, es decir, si varía la conducta de una misma persona en distintos momentos temporales. Para este experimento se grabó a estudiantes de medicina en dos situaciones similares, separadas por 32 meses. En ambas situaciones debían tratar a una paciente que era cómplice del experimento, de manera que la actriz podría redirigir la entrevista para que las situaciones fueran similares y además era una situación muy natural ya que los estudiantes realmente creían estar entrevistando a una paciente hasta el final del estudio y no se veían influenciados por estar en un experimento. El lenguaje verbal y no verbal se examinó de la misma forma que en el primer experimento.

Como resultados, en el primer experimento encontramos que de una situación a otra la conducta verbal variaba, es decir, no era consistente. Sin embargo, la conducta no verbal se mantenía bastante inalterada. Y en el segundo experimento encontramos algo muy similar: con el paso del tiempo el lenguaje verbal variaba, pero el no verbal se mantenía estable. Este último resultado es especialmente reseñable ya que, al tratarse de médicos en formación, podrían haber asimilado nuevas formas de comportamiento para relacionarse con los pacientes, y aun así se encontró que el lenguaje no verbal se mantuvo durante casi tres años.

En conclusión, encontramos datos muy relevantes para la psicología de la personalidad, demostrando la coherencia interna esperada y cómo nuestro lenguaje no verbal, al ser más automático y menos voluntario que el verbal, define mucho mejor nuestra forma de ser a través del tiempo y de las distintas situaciones como una huella personal.