Diferencias culturales en la deteccion de emociones - club del lenguaje no verbal

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “Judging Facial Emotion Expressions in Context: The Influence of Culture and Self-Construal Orientation”, de los autores  Ursula Hess y Christophe Blaison, de la Homboldt-Universität, y Konstantinos Kafetsios, de la University of Crete, que estudia la influencia del contexto social en el juicio de emocionales faciales.

La expresión de emociones no suele ocurrir de manera aislada, sino que típicamente puede encontrarse como parte de un contexto social. Este contexto, además, también suele reunir a diversos descodificadores frente a varios codificadores de emociones. Esto ha provocado que en los últimos años los estudios sobre la emoción se hayan concentrado en evaluar el impacto que el contexto provoca en la percepción de emociones. Sin embargo, una de las variables menos estudiadas ha sido la influencia que la presencia de un grupo de individuos alrededor del emisor de la emoción puede tener en el individuo que la interpreta.

El sustento teórico que lleva a plantear este campo de investigación resulta de entender que los individuos que difieren en el término conocido como la “autoconceptualización”. ¿En qué consiste esto? La autoconceptualización implica la relación entre un individuo y su entorno social, la cual suele variar en función del contexto del que proceda el individuo a nivel cultural (por ejemplo, las culturas orientales tienden a construir su “yo” en un entorno más social, mientras que la cultura occidental enfatiza la autonomía y la independencia del individuo). La autoconceptualización, por tanto, está sujeta a diferentes contextos y a diferentes individuos. La pregunta es: ¿Provocaría esta diferencia de conceptualización personal una diferencia a la hora de diferenciar las expresiones emocionales?

Con el fin de responder a esta pregunta, el objetivo de esta investigación se centró en estudiar la percepción de la expresión emocional por parte de individuos que formaran parte de un contexto concreto frente a los de otro contexto. Para ello, se seleccionaron estudiantes griegos (provenientes de una cultura más interdependiente) y estudiantes alemanes (provenientes de una cultura más independiente), a los cuáles se les pidió que evaluaran emociones a través de la expresión facial en individuos presentados en tres condiciones distintas: rodeados de otros individuos con expresiones neutras, rodeados de otros individuos con la misma expresión que el principal, o encontrándose el individuo de la imagen totalmente solo.

Los resultados de esta investigación mostraron que los individuos griegos puntuaban más intensamente la tristeza y el asco frente a los alemanes, que por su parte puntuaban más detectaban con más intensidad el enfado. Esto, probablemente, se relacionaría con los descubrimientos de otras investigaciones que indicarían que en Alemania la expresión del enfado está culturalmente más permitida que en Grecia, y en Grecia estaría más valorada la expresión de la tristeza.

Por otra parte, los griegos percibieron el enfado de manera menos intensa cuando el grupo en general mostraba una expresión neutral, mientras que la tristeza era más intensa cuando el individuo estaba solo. Al contrario sucedió nuevamente con los alemanes, los cuales percibieron el enfado y la alegría de manera más intensa cuando todo el grupo mostraba la misma emoción. ¿Qué significa esto? Que los alemanes veían su percepción del enfado ajeno reforzado cuando existían otros individuos con una emoción similar, mientras que los griegos se distraían más cuando tenían que evaluar a un objetivo rodeado por otros individuos. En conclusión: los alemanes tendrían más facilidad de focalizar su atención en individuos aislados a la hora de interpretar emociones, mientras que los griegos tendrían problemas para centrarse en una única persona cuando existen varios individuos y la expresión emocional entre todos ellos no es congruente.