Club del Lenguaje no Verbal

Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Contexto social, vergüenza y comunicación no verbal. Club del Lenguaje no Verbal

Verguenza, contexto social y comunicacion no verbal - club lenguaje no verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en ocasión les presentamos un resumen del artículo “Social Presence, Embarrassment, and Nonverbal Behavior”, de los autores Marco Costa y Pio Enrico Ricci Bitti, de la University of Bologna, y Wies Dinsbach y Antony S. R. Manstead, de la University of Amsterdam, con el fin de analizar la relación entre la conducta no verbal, la vergüenza y el contexto social.

Dado que la vergüenza es una emoción social típica, parece razonable esperar que esta manifestación conductual se elicite en momentos de interacción social más que en condiciones de aislamiento.  Estudios previos han establecido que esta emoción es menos intensa entre familia y amigos que ante individuos totalmente desconocidos, por lo cual el sentimiento de vergüenza debe ser mayor ante la presencia de extraños.

Los científicos, a su vez, han determinado que la vergüenza se encuentra asociada con distintos cambios en los elementos de la comunicación no verbal, como la posición de los ojos, alteraciones del discurso, posturas rígidas, sonrisas nerviosas, etc. De hecho, han llegado incluso a establecer el funcionamiento que sigue a nivel no verbal la expresión de la vergüenza. Así, en primer lugar se daría una evitación o aversión a las miradas. A continuación, una inhibición de la sonrisa. Posteriormente, aparecería una sonrisa que afectaría tan solo a ciertos músculos faciales. A continuación, aumentarían los movimientos de la cabeza hacia abajo, yu por último, un individuo se tocaría la cara.

Partiendo de esta base teórica, los investigadores plantearon una hipótesis: la conducta no verbal de un individuo, relacionada con una expresión conductual medible, debería también reflejar la experiencia subjetiva de vergüenza de un individuo, siendo la misma superior en presencia de participantes que en una condición aislada. El objetivo de este estudio fue, por tanto, analizar el impacto de la presencia de personas desconocidas en la experiencia y conducta de vergüenza de un individuo.

Para ello, 22 mujeres y 16 hombres participaron en el estudio, durante el cual fueron divididos en dos condiciones. En la condición aislada, se sentó al individuo en una silla, frente a una pantalla en la que pasaban imágenes de diversa índole, entre ellas imágenes eróticas de hombres y mujeres. En la condición con compañía, se incluyeron otras dos sillas detrás del individuo, en la cual se sentaban siempre dos investigadores. Una vez terminada la presentación de las imágenes, se solicitaba a los participantes que rellenasen un cuestionario respondiendo a cómo se habían sentido durante la prueba, puntuando emociones como la ansiedad, el interés, la sorpresa o la vergüenza a través de escalas de puntuación. Finalmente, a los participantes se les informaba de la presencia de una cámara en la sala, y se les pedía consentimiento para poder analizar las imágenes.

Tras la codificación de la conducta no verbal de los individuos, estos fueron comparados con los datos extraídos de los cuestionarios rellenados por los participantes. Como quedó patente, mostrar escenas de desnudez y situaciones eróticas fueron efectivas para crear situaciones de vergüenza. A su vez, tal y como se esperaba, la presencia de otros provocó que esta emoción fuera más fuerte en los participantes. Las conductas no verbales más comúnmente observadas fueron movimientos de los labios, rotación de sillas, inclinaciones de cabeza, tocamientos en la cara, movimientos de mano, evitar mirar fijamente a la pantalla, sonrisas “tontas”, etc. Todos ellos encajaron en las conductas prototípicas (salvo la rotación de la silla) de la conducta de vergüenza.

Sorprendentemente, se encontraron tres datos interesantes. En primer lugar, que aunque los individuos reportaban diferentes niveles de vergüenza, no se encontraron diferencias en la frecuencia de conductas no verbales en función de las imágenes mostradas. En segundo lugar, de manera inconsistente a la teoría, 5 de 11 respuestas no verbales fueron menos frecuentes en situaciones con extraños que aisladas. Por último, los hombres exhibieron más conductas no verbales de vergüenza que las mujeres, aunque las mismas reportaron haber sentido más vergüenza.  Una explicación dada por los autores fue que se hubiera dado un fenómeno de inhibición social, que había reducido drásticamente las conductas no verbales relacionadas con la vergüenza. Sin embargo, y dado que esto entraba en conflicto con el planteamiento defendido por los autores (que la presencia de individuos facilitaría la expresión de la emoción), en la reflexión final de la investigación se encauza a otros investigadores a analizar estos posibles fenómenos.

2 Comentarios

  1. El mentiroso piensa mas en lo que dice y menos en su comunicacion no verbal. Es mas facil controlar las palabras que las expresiones y microexpresiones de la emocion.

  2. En la interpretacion de las senales no verbales del engano, la familiaridad personal desempena un papel muy importante. No utilizamos los mismos gestos con la misma frecuencia ni con la misma intensidad, cuando estamos con conocidos que cuando estamos ante desconocidos. Con los desconocidos no se emplea la comunicacion no verbal con la misma naturalidad que con las personas con quienes se trata a menudo. Una persona conocida esta familiarizada con nuestra respuesta no verbal , puede detectar emociones inesperadas y puede identificar intentos de disimulo.

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