Club del Lenguaje no Verbal

Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Categoría: Percepción

Detección de la mentira a nivel inconsciente. Club del Lenguaje no Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “Some Evidence for Unconscious Lie Detection”, de los autores Leanne ten Brinke, Dayna Stimson y Dana R. Carney, de la Universidad de California, que investiga sobre la detección a nivel subconsciente del engaño.

La mentira forma parte de nuestro día a día. Desde las mentiras “piadosas”, que son herramientas pro-sociales y sin consecuencias negativas, hasta las destructivas y dañinas. Y, sin embargo, la capacidad del ser humano para detectar con precisión la mentira es de apenas el 54%. Es decir, apenas superior a decidir al azar si algo es mentira o no. No obstante, esta incompetencia para la detección del engaño no parece compatible con la teoría evolutiva. Para la adquisición de recursos relacionados con la supervivencia y la competición por los compañeros atractivos, la capacidad de mentir debería haber evolucionado junto con la capacidad de detectar el engaño.

Algunas teorías creen que erramos por la ausencia de señales estereotipadas: los mentirosos no siempre evitan la mirada o se muestran nerviosos. El hecho de que busquemos las señales equivocadas puede cubrir las mentiras, junto con la negligencia de obviar que incluso dentro de una misma persona las señales que nos indican que miente varían con el tiempo. También hay autores que creen que en épocas de abundancia y seguridad carecemos de la motivación necesaria para mantenernos alerta y detectar los engaños, lo cual encajaría en la teoría evolutiva al significar que en épocas de escasez aumentaría nuestra precisión fruto de la necesidad.

En cambio, los autores de esta investigación defendían que el problema radicaba en la mente consciente: estamos afectados por los estereotipos y los sesgos y eso afecta a nuestro análisis de la conducta ajena. Su hipótesis era dejándonos llevar de forma más intuitiva e inconsciente aumentaríamos nuestro porcentaje de acierto.

Para demostrar esto se llevaron a cabo dos experimentos. En el primero participaron setenta y dos estudiantes universitarios (51 mujeres, 21 hombres). Se les presentaba un vídeo de 12 falsos interrogatorios en el que a todos los actores se les acusaba de haber robado cien dólares. La mitad de ellos habían fingido el robo y la otra mitad no, y se les incentivó con que podrían llevarse el dinero de verdad si lograban convencer a quienes vieran el vídeo de no haber robado. Se les hacían diez preguntas con tono neutro, algunas verificables como “¿qué ropa llevas?” o “¿qué tiempo hace fuera?”, y otras relacionadas con el robo como “¿robaste el dinero?”, “¿por qué debería creerte?” o “¿me estás mintiendo?”. Cada uno de los vídeos duraba un minuto aproximadamente. Cuando se pidió a los participantes que dijeran de quién sospechaban que estaba mintiendo y quién estaba diciendo la verdad las respuestas fueron bastante inexactas: sólo fueron capaces de detectar al mentiroso en un 43% de las veces, y quién decía la verdad en el 48% de las ocasiones.

Para un segundo experimento contaron con sesenta y seis estudiantes universitarios (42 mujeres y 24 hombres) que visualizaron los mismos vídeos sobre interrogatorios del primer experimento y después se les hacía ver las caras de los sospechosos intercalados con palabras del campo semántico de la “verdad” o la “mentira” como “honesto”, “falso”, “engañoso”, “veraz”, etc. Los resultados mostraron que los participantes asociaban inconscientemente las palabras de engaño con los sospechosos que habían mentido y al mismo tiempo las palabras antónimas con los que dijeron la verdad.

Estos hallazgos podrían significar que, efectivamente a nivel inconsciente e intuitivo podemos detectar la mentira con más éxito pero nuestros procesos conscientes alteran nuestra capacidad y nos entorpecen en la detección del engaño. Sería interesante replicar estos resultados con una muestra más amplia y mayor rango de edad para evaluar con detenimiento este fenómeno a favor de la intuición.

¿Influye la comunicación no verbal en las decisiones judiciales? Club del Lenguaje No Verbal.

Comunicacion no verbal afecta decisiones judiciales - Club Lenguaje No Verbal
Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en ocasión les presentamos un resumen del artículo “Comunicación no verbal y toma de decisiones en el ámbito judicial”, de los autores Fernando Gordillo León y Miguel Ángel Pérez Nieto, de la Universidad Camilo José Cela, Rafael Manuel López Pérez, de la Fundación Universitaria Behavior & Law, Lilia Mestas Hernández, de la Facultad de Estudios Superiores de Zaragoza, y José M. Arana Martínez, de la Universidad de Salamanca”, que reflexiona sobre la importancia de la comunicación no verbal de víctimas, testigos y acusados en decisiones judiciales.

La importancia de la comunicación no verbal en situaciones de interacción entre individuos se pone en evidencia al ser conscientes de que, tan solo utilizando gestos, ya podemos comunicar ideas. Sin embargo, la expresión emocional que aporta la comunicación no verbal no puede ser eliminada de las interacciones comunicativas sin suponer un duro golpe a la información transmitida al interlocutor. Esta información, lejos de resultar nimia, posibilita la realización de inferencias sobre los procesos psicológicos subyacentes (cognición, motivación y emoción) de la persona que la recibe. Resalta, a su vez, la importancia que puede poseer esta influencia sobre motivaciones, emociones propias y actitudes.

Partiendo de este último apunte, hay que recordar que en la toma de decisiones están implicados tanto procesos emocionales como racionales, siendo ambos necesarios para alcanzar un resultado final (según la teoría de los Marcadores Somáticos, de Damasio). Entonces, si la comunicación no verbal es un instrumento tan útil para la transmisión de información emocional, ¿hasta qué punto podría suponer una influencia en decisiones de gran calibre, como las decisiones judiciales?

Por supuesto, todos conocemos que en algún grado debe existir una influencia del arrepentimiento o no arrepentimiento por parte del acusado, pero… ¿hay datos científicos que avalen la importancia de la emoción expresada en el ámbito judicial?

Efectivamente, muchos estudios han puesto de relevancia que lo apropiado o no de las emociones expresadas en el juicio podrían condicionar el resultado del mismo. Desde el punto de vista del acusado o las víctimas, la emoción que expresen puede tener efecto sobre su credibilidad, aunque otros estudios indican que los jueces no suelen verse afectados en sus decisiones por estas emociones. Por otro lado, también se ha relacionado la expresión de remordimiento con un aumento de la cuantía de indemnizaciones a pagar y una reducción de años de condena (ya sea transmitida por el propio acusado, o por el abogado defensor). Percibir al acusado como una persona arrepentida genera una percepción más favorable sobre el carácter de dicha persona, siendo además menos propenso a reincidir y más a rehabilitarse.

Por su parte, la credibilidad de las víctimas o testigos también se ve afectada por las emociones que expresan. Así, una víctima de violación manifestando expresiones negativas (tristeza o desesperación) se perciben como más fiables respecto a cuándo manifiestan neutralidad o sonrisas nerviosas. En general, una víctima que exprese más emociones negativas cuando hablan del acontecimiento que originó sus emociones resulta más creíble.

¿Influye, por tanto, la emoción expresada en las decisiones tomadas en los juicios? Si bien no parece claro que haya una influencia directa, sí parece existir una influencia indirecta, siendo su peso más fuerte ante situaciones donde las evidencias no son tan claras. En este sentido, se podría prever que la decisión tomada en un juicio se verá más afectada por el componente emocional cuando el componente racional (las pruebas) sea menos consistente.

El factor clave para explicar estos efectos parece la congruencia o incongruencia entre el delito y la respuesta emocional esperable por parte de víctima o acusado. Los seres humanos tienen ideas estereotipadas sobre cómo deben ser las reacciones emocionales de una víctima (por ejemplo) ante delitos concretos. En función de la congruencia con estos estereotipos, la víctima verá mejor o peor considerada su credibilidad.

¿Qué aspectos de la comunicación no verbal parecen producir efectos en las decisiones judiciales? Aunque el uso de sonrisas para expresar emociones sería quizá el más relevante, esto no sería lo único. Así, aspectos como el tono, el timbre, el llanto o la risa, la forma de vestir, el físico de un individuo o incluso el modo de dirigirse al juez o al jurado podrían tener efectos en la percepción de los mismos.

Por último, hay un último elemento que podría estar afactando a las decisiones judiciales, en base al llamado “juicio paralelo”: el tratamiento de los medios de comunicación sobre un caso sometido a investigación. Algunas investigaciones indican que cuando el jurado es conocedor en primera persona de las experiencias vividas por los familiares de una víctima de asesinato, se genera un sesgos hacia el veredicto de culpabilidad, así como un aumento de emociones positivas hacia la víctima y de emociones negativas hacia el acusado.

En conclusión, no resulta extraño que los abogados preparen a sus defendidos a sabiendas del impacto que tiene no solo la información verbal, sino también lo que expresan a través de su comunicación no verbal, en las decisiones y en el contexto judicial. Aunque se intentan establecer pautas por parte de los letrados para que haya una mejor comunicación de la información, esto no siempre es posible, dado que el control de la comunicación no verbal (y las emociones expresadas a través de la misma) es mucho más difícil que en el caso de la verbal.

Identificación facial y procesamiento implícito del sexo. Club Lenguaje No Verbal.

Identificacion facial y procesamiento implicito del sexo. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en ocasión les presentamos un resumen del artículo “People automatically extracts infants’ sex from faces”, de los autores Konstantin O. Tskhay y Nicholas O. Rule, de la University of Toronto, cuyo objetivo es analizar si realmente existe una habilidad implícita para identificar géneros a través de rasgos no evidentes.

Los humanos poseen una remarcable habilidad para extraer, de manera rápida y eficiente, información sobre otros individuos tan solo con pequeños vistazos a sus conductas o apariencias (aunque esta información no sea siempre válida). Algunos de los datos que los individuos extraen con más precisión son la edad, la raza y el sexo de los otros individuos, clasificándolos de manera espontánea y automática tras un primer vistazo.

Investigaciones previas apuntan a que los humanos pueden diferenciar el sexo de otros individuos a través de una gran variedad de edades, incluida la infancia, aunque la identificación en recién nacidos tiende a ser menos precisa. Muchos estudios plantean que la diferenciación de sexos, realizada en base a la cara de la persona que se evalúa, podría estar determinada por dos procesos: un proceso explícito (uso de claves obvias) y un proceso implícito (uso de concepciones básicas construidas a nivel mental).

Para poner a prueba si realmente existía este proceso implícito basado en concepciones construidas socialmente, los autores realizaron un experimento utilizando fotografías de las caras de niños o niñas recién nacidos, con ausencia de datos para determinar su género de manera evidente (pendientes, color de ropa, etc.). Justamente después, aparecían nombres que los participantes debían clasificar en un género u otro. La hipótesis defendida era que si realmente había un procesamiento implícito, cuando la imagen y el nombre concordasen en género los individuos reaccionarían más rápido a la hora de clasificar el nombre (debido a que el procesamiento ya estaría en marcha).

Los resultados indicaron que la velocidad de los participantes no varió en función de la cara de los niños, pero sí que categorizaron más rápido los nombres de niños que de niñas. A su vez, categorizaron más rápido los nombres de niños que de niñas cuando previamente había una imagen de niños, pero no hubo una diferencia significativa en el caso de que previamente se presentaran imágenes de niños.

¿Qué hipotetizaron los autores sobre esta diferencia? Mantienen que puede deberse a que la cara de los hombres representan la imagen básica socialmente hablando, mientras que la cara de las mujeres resultaría una modificación en la mente de los observadores (por lo cuál, la primera imagen mental siempre sería de hombre, y ciertos rasgos nos la harían cambiar por la de mujer). Esto implicaría, sin lugar a dudas, que la identificación del sexo de un individuo se realiza de manera inherente y no controlada, y por tanto reforzaría la hipótesis de una identificación implícita. De este modo, las categorías mentales socialmente construidas facilitaría el procesamiento de información, ya fuera esta obvia o ambigua.

 

Estimando el éxito de la mediación a través de claves no verbales. Club Lenguaje No Verbal.

Comunicacion no verbal y mediacion - club lenguaje no verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en ocasión les presentamos un resumen del artículo “Non-verbal communication analysis in Victim–Offender Mediations”, de los autores Víctor Ponce-López y Xavier Baró, de la Universitat Oberta de Catalunya, y Sergio Escalera, Marc Pérez y Oriol Janés, de la Universidad de Barcelona, cuyo fin es dar a conocer una herramienta para evaluar el éxito de las reuniones de mediación.

La justicia restaurativa es un movimiento social internacional dirigido a reformar la justicia criminal actual, centrándose en las necesidades de las víctimas, que toman un rol activo en el proceso. A su vez, los propios delincuentes son animados a asumir la responsabilidad de sus acciones con el fin de reparar el daño causado. Pues bien: uno de los procedimientos más comunes ofrecidos a las víctimas es la posibilidad de compartir impresiones con un mediador, en un programa conocido como el “Victim-Offender Mediation”, o “Mediación víctima-agresor”. Durante el mismo, ambas partes se reúnen con un mediador por separado, analizando el problema por separado. Finalmente, se realiza un encuentro entre ambas partes y el mediador.

Aunque no existe una guía estándar para establecer el mejor curso de acción para alcanzar los objetivos de mediación deseados, sí que se han descubierto una serie de patrones de comunicación físicos (no verbales) que afectan al modo en el que cada participante percibe al contrario. Ampliamente analizada por la psicología social y otras ciencias cognitivas, su análisis puede resultar crucial en el transcurso de una entrevista de mediación.

Es por ello que los autores de esta investigación plantearon el uso de una sistema inteligente multimodal para analizar la información a través de la extracción de elementos de distintos análisis, lo cual permitiría definir y reconocer indicadores comunicativos. Esto, a su vez, en combinación con el aporte de un individuo experto en el campo de la mediación, podría suponer un gran descubrimiento para este campo de la justicia restaurativa. En este artículo se presentó la fase inicial de este proyecto, sus resultados y sus implicaciones.

La metodología consistió en la grabación de los individuos pertenecientes a las sesiones, realizadas en varias localizaciones de Cataluña. El 15% de las mismas fueron realizadas en encuentros entre las dos partes. A su vez, se definieron tres conceptos de análisis durante los encuentros: receptividad de los individuos, acuerdo alcanzado entre ambas partes y satisfacción alcanzada en relación a las expectativas del mediador. Estos conceptos fueron medidos en cada una de las sesiones a través de observación por parte del mediador.

Los indicadores conductuales no verbales analizados a través de los distintos dispositivos fueron muy variados: la mirada de los individuos (y la dirección de la misma), la postura corporal, la agitación de la mitad superior del cuerpo, la agitación de las manos y su posición, el tiempo hablado por cada individuo y sus turnos, la cantidad de interrupciones, el nerviosismo pre y post encuentro, etc. De los mismos, los resultados indicaron que los más relevantes para analizar la satisfacción fueron la agitación de cuerpo y manos y el turno de los mediadores; para analizar el acuerdo, lo más útil fue analizar la edad del mediador; y en el caso de la receptividad, los movimientos de las manos aportaron los datos más relevantes.

La conclusión derivada de la aplicación de este sistema, a nivel estadístico, resultó ser muy prometedora: se obtuvo una precisión del 86% para predecir satisfacción, del 79% para predecir tanto acuerdo como receptividad, y una gran correlación en los análisis de regresión.

Determinar la personalidad a través del nick de un juego. Club Lenguaje No Verbal.

Determinar la personalidad a traves del nick de un juego - club lenguaje no verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en ocasión les presentamos un resumen del artículo “Impressions of World of Warcraft players: personalities based on their usernames: Interobserver consensus but no accuracy”, de los autores Lindsay T. Graham y Samuel D. Gosling, de la University of Texas at Austin, cuyo objetivo es determinar si la personalidad de un individuo puede ser determinada con precisión a través de su nick en un juego online.

A nivel científico, es reconocido que las personas se forman impresiones de las otras en base a retazos mínimos de información (en muchas ocasiones, ni siquiera hace falta un contacto verbal). Incluso un dato tan básico como la dirección de correo de una persona puede provocar que nos creemos una imagen concreta de la misma. Así, encontramos que elementos como la apariencia física, la organización de un perfil de Facebook, la música favorita o incluso la decoración de las habitaciones o de los lugares de trabajo pueden permitir a un individuo juzgar de manera relativamente precisa la personalidad de un individuo.

Millones de personas juegan en la actualidad a juegos online conocidos como MMORPG (juegos de rol online multijugadores masivos), tales como Second Life o Farmville. Una de las particularidades de estos juegos es que los jugadores mantienen relaciones sociales con otros jugadores, resultando en la mayoría de ocasiones en un encuentro online previo a un posible encuentro offline fuera de las redes (si el mismo llega a darse). Es por ello que la primera impresión que suelen recibir del otro individuo los jugadores son los “nicknames” de los mismos.

Teniendo en cuenta, por tanto, la importancia de los nicks como primer elemento en la interacción con otro individuo, los investigadores de este artículo se plantearon una pregunta. ¿Puede el nick de un usuario de un MMORPG concreto (en este caso, World of Warcraft) permitir a otro individuo realizar impresiones relativamente sobre su personalidad?

Para poner a prueba esta hipótesis, los investigadores reclutaron 1357 individuos, que se encargaron de reportar sus nicks (uno solo por persona) y completar cuestionarios de personalidad. Posteriormente, dos grupos de estudiantes (uno de jugadores de World of Warcraft, y otro de personas que nunca habían jugado) se dedicó a evaluar la personalidad de cada individuo en base a su nick.
¿Qué indicaron los resultados del estudio? Por un lado, el consenso entre las respuestas de los jugadores fue fuerte, con pequeñas diferencias entre ambos grupos (los jugadores tuvieron un consenso mayor en extraversión, estabilidad emocional y apertura, y los no jugadores tuvieron un consenso mayor en cordialidad y responsabilidad).

Por otro lado, y en lo que se refiere a la precisión de las impresiones de los observadores, al contrario que en las investigaciones sobre correos electrónicos, no se encontró ninguna evidencia de precisión en las impresiones de los observadores. Incluso con la adopción de claves por parte de los mismos para evaluar los nicks (fijarse en el género, tener un nombre bonito, incluir contenido sexual, de ciencia ficción, múltiples palabras, etc), no se encontró una precisión significativa entre los mismos.

Esta investigación concluyó, por tanto, que los nicks, de manera aislada, no proporcionan información precisa sobre la personalidad de los individuos, pero sí que proporcionan claves que elicitan un acuerdo entre las opiniones de los diversos usuarios. Por tanto, dado el aumento de interacciones en los contextos sociales, serán necesarias más investigaciones que permitan descubrir si las impresiones de terceros sobre un individuo pueden ser precisas o no.

Posturas previas a la entrevista de trabajo. Club Lenguaje No Verbal.

Four different poses of one woman waiting for interview. Sitting in office on chair.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en ocasión les presentamos un resumen del artículo “Preparatory power posing affects nonverbal presence and job interview performance”, de los autores Amy J.C. Cuddy y Caroline A Wilmuth, de la universidad de Harvard, Andy J. Yap, del INSEAD, y Dana R. Carney, de la University of California, que analiza la relación entre la adopción de posturas y el posterior desempeño de entrevistas de trabajo.

Las investigaciones han indicado que las posturas expansivas y abiertas reflejan en primates y humanos un alto potencial, mientras que aquellas posturas contraídas y cerradas reflejan un potencial bajo. Un ejemplo muy visual podría ser el instante en que un atleta cruza la línea de meta. Espontáneamente, los deportistas adoptan una posición en “V”, con los brazos y el pecho expandidos, en el caso de haber ganado. Sin embargo, aquellos que no lo hacen, dejan caer sus hombros y contraen el pecho. Lo mismo sucedería en el caso de los chimpancés con alto estatus (que inflaman su pecho) frente a los de bajo estatus (que contraen el cuerpo).

En ambos casos, los investigadores señalan que la adopción de posturas expansivas dispara sensaciones de poder, confianza, autoestima, tolerancia al riesgo, buen humor, tolerancia al dolor y reducción de sentimientos de miedo. Se ha demostrado incluso que estas posturas aumentan la segregación de testosterona, hormona asociada a las conductas de dominancia y búsqueda de estatus, reduciendo a su vez el cortisol, hormona asociada al estrés, el bajo estatus social y el desarrollo de conductas de sumisión.

Con estos planteamientos en mente, se plantea una encrucijada: en los momentos previos a una evaluación social estresante (por ejemplo, una entrevista), mucha gente adopta sin ser conscientes posturas no verbales que pueden causar en ellos una sensación de debilidad, muy probablemente debido al miedo ante el evento, al estrés, o a la intención de controlar y no mostrar sus carencias durante el mismo. ¿Cómo afecta, por tanto, la adopción de esta posición (y la sensación que transmite) al desempeño del individuo durante la posterior evaluación? ¿Podría permitir la adopción de una postura de “poder” justo antes de la entrada a la misma influir en el desempeño y los resultados del individuo de manera positiva? Este es el objetivo de la investigación que nos ocupa, la cual analizará la adopción de posturas y sus consecuencias en una entrevista de trabajo, quizá la experiencia de estrés social más comúnmente afrontada.

Postura abierta vs postura cerrada - club lenguaje no verbalPara ello, 61 estudiantes fueron asignados a dos grupos aleatoriamente: algunos dedicados a adoptar posturas abiertas (brazos en jarra y piernas levemente separadas), y otros a adoptar posturas cerradas (brazos cruzados cogiendo la cintura, una pierna cruzando la otra mientras se deja el peso sobre una). Estos estudiantes mantuvieron esta pose durante 5-6 minutos mientras preparaban su discurso para la entrevista de trabajo. Posteriormente, y tras ser grabados, se continuó analizando su discurso mientras adoptaban una postura libre, para finalizar con los participantes rellenando un cuestionario sobre cómo se sentían en lo referente a dominancia, control, poder y liderazgo.

Los investigadores analizaron, mediante un análisis ANOVA, el efecto de la adopción de las dos posibles posturas en el desarrollo de la actividad. Tal y como se hipotetizó por parte de los autores, los observadores consideraron que aquellos que prepararon la entrevista con una postura abierta (de poder) desarrollaron la entrevista de trabajo de una manera significativamente mejor que aquellos que adoptaron una postura cerrada (de debilidad). A su vez, aquellos con una pose más abierta trasladaron, según sus resultados, haber tenido una sensación de confianza significativamente mayor que el otro grupo. Ni el género ni la raza afectaron a las variables.

Este experimento demostró que la postura adoptada en los momentos preparatorios antes de afrontar una evaluación social (por ejemplo, una entrevista de trabajo) influyó en los pensamientos de los evaluadores, así como en sus decisiones. Comparado con aquellos que mantuvieron posturas de debilidad, aquellos que mantuvieron posturas de poder aparentaron mantener mejor la compostura, proyectar más confianza, y realizaron discursos más cautivadores y entusiastas.

Comportamiento no verbal para empleados del sector servicios. Club Lenguaje No Verbal.

Reception - Guest checking in a hotel at the front desk, the service is friendly

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les sugerimos un resumen del artículo “The role of non verbal communication in service encounters”, de los autores D.S. Sundaram, de la Indiana University East, y Cynthia Webster, de la Mississipi State University, en el cuál, en base a diversas investigaciones, se plantean ciertos consejos para mejorar la calidad de la comunicación no verbal de los empleados del sector servicios.

La interacción entre los empleados y los clientes, comúnmente referida como encuentro de servicio, es una parte crítica del proceso de venta y negociación, dado que los elementos de la misma impactarán en la evaluación del cliente sobre el servicio. Por ello, no es de extrañar que multitud de investigadores y directores de servicios se hayan interesado en estudiar las dinámicas que ocurren en estos encuentros, contemplando los mismos y meditando sobre cómo mejorar nuestro entendimiento sobre las experiencias de los clientes.

Es comúnmente conocido que el uso de conductas afectivas por parte de los empleados, como la amabilidad o el entusiasmo, potencian la experiencia positiva del cliente. Más allá incluso, se tiene constancia de que la conducta verbal durante un encuentro (por ejemplo, las palabras de saludo o cortesía) afectan a las percepciones positivas del cliente. Sin embargo, y pese a toda la investigación desarrollada en estos campos, no está tan clara la relación entre las acciones no verbales de los empleados y la percepción del servicio de los clientes. Este artículo buscará resolver este problema, examinando lo indicado por diversas investigaciones sobre comunicación no verbal e interacción entre individuos, proveyendo así de una herramienta para mejorar la relación entre empleado y cliente. Para ello, se centrará en diversos campos dentro de la comunicación no verbal: la KINESICA,

Kinesia: también conocida como movimiento corporal, sirve como vehículo de la comunicación no verbal. En ella se engloban elementos como la posición del cuerpo, el contacto visual y, en general, muchas de las acciones que realizamos con nuestro cuerpo. Los autores, en base al cuadro teórico revisado, realizan cuatro propuestas:

  1. Sonreir, reir, y el contacto visual frecuente mejora la percepción del cliente de amabilidad y cortesía.
  2. Afirmar o negar con la cabeza mejora, a su vez, la percepción de empatía, cortesía y confianza.
  3. Un contacto visual frecuente también mejorará la percepción del cliente de credibilidad.
  4. Dar la mano para saludar también mejorará la percepción de amabilidad y cortesía por parte del cliente.

Paralenguaje: las claves paralingüísticas como el tono, el volumen o la amplitud, así como las pausas o la fluencia, permiten a los individuos extraer información complementaria a la verbal. En este caso, los autores realizan dos propuestas:

  1. Utilizar un discurso más lento, con un tono menor, con pausas moderadas y con menos inflexiones generales provocará un aumento de la percepción de la amabilidad y la credibilidad.
  2. Los proveedores de servicios que usen un discurso más rápido, con un tono mayor, mayor intensidad vocal y más cantidad de inflexiones aumentarán la sensación de competencia, pero reducirán la percepción de amabilidad.

Proxémica: esta característica se refiere a la distancia y a las posturas relativas con los actores que realizan la acción. Tocar a alguien, o mantener una distancia interpersonal con él, entraría dentro del concepto de proxémica. La propuesta que realizan los autores en este sentido es la siguiente:

  1. El hecho de que un empleado “toque” a un cliente de manera moderada (teniendo en cuenta al tipo de cliente) aumentará la percepción de amistad y empatía.

Apariencia física: muchas organizaciones tienen políticas referidas a la apariencia física de los empleados, tal es la importancia que se le otorga al aspecto. Respecto a este último elemento, los investigadores recomiendan lo siguiente:

  1. El atractivo físico del empleado está directamente relacionado con la percepción del cliente de amistad, credibilidad, competencia, empatía y cortesía.
  2. El color y la intensidad de la ropa vestida afectará a la percepción del cliente de la amabilidad, competencia y credibilidad del empleado.

Aspecto y movimiento en la percepción de vulnerabilidad ante una agresión. Club Lenguaje No Verbal.

La influencia del aspecto y el movimiento en la percepcion de vulnerabilidad ante una agresion - Club lenguaje no verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les proponemos un resumen del artículo “Victim selection and kinematics: a point-light investigation of vulnerability to attack” de los autores Rebekah E. Gunns, Lucy Johnston y Stephen M. Hudson, de la University of Canterbury, que analiza la relación entre la percepción de vulnerabilidad y ciertos elementos kinésicos y aspectuales de los individuos.

Al entrar en una sala llena de extraños, un individuo puede rápidamente detectar características de todos ellos, así como la naturaleza de sus interacciones (quien flirtea, quien discute, quien domina a otros, etc.). Además, también puede llegar a determinarse, de manera en ocasiones bastante precisa, elementos de la personalidad de los distintos individuos. Esto muestra, por tanto, lo importante que puede llegar a ser la comunicación no verbal a efectos de transmitir propiedades de los individuos observados.

La comunicación no verbal puede, sin embargo, llegar a transmitir elementos como la vulnerabilidad de un individuo. Esto cobra sentido si reflexionamos sobre cómo los lobos tienden a aislar a otros animales débiles, sin ser plenamente conscientes de estar llevando a cabo este proceso de selección. Si trasladamos este ejemplo al caso de los humanos, encontramos que en multitud de ocasiones un mismo individuo puede ser repetidamente víctima de ciertos delitos, sugiriendo que tal vez ciertas características del mismo estén demostrando que el mismo es más vulnerable que otros objetivos. Esta investigación se centró, precisamente, en analizar la naturaleza de esta información específica y las características que la transmiten, con el fin de ser capaz de predecir y prevenir ataques (o crímenes) físicos.

Para ello, una muestra de individuos fue grabada con una cámara mientras se desplazaban físicamente. A su vez, se crearon otros dos grupos: uno que codificaría el tipo de movimiento que llevaba a cabo cada uno de ellos (con el fin de establecer un perfil básico), y otro que debería evaluar con qué facilidad consideraba que podría asaltarse a los individuos del vídeo.

Los resultados indicaron que, tanto en el caso de los hombres como en el de las mujeres, eran considerados más vulnerables aquellos que se desplazaban con zancadas más cortas en relación a su altura, iban inclinados hacia delante, con un balanceo limitado de los brazos, desprendían una falta de energía en su modo de caminar (podrían ir mirando hacia abajo, con los hombros caídos, etc.) y, en general, andaban lentamente. También el peso de los individuos demostró ser importante a la hora de ser considerados vulnerables, más en el caso de las mujeres que en el de los hombres.

Finalmente, se analizó también la influencia de ropa y calzado que limitara de algún modo el movimiento, con el fin de determinar si también había una influencia de estos elementos al transmitir una sensación de vulnerabilidad. Los resultados indicaron, respecto al tipo de ropa, que aquellos individuos con falda eran considerados más vulnerables, frente a aquellos con leggins o pantalones normales. Por último, respecto al calzado, fueron determinados como más vulnerables aquellos individuos que andaban descalzo o llevaban tacones (por el contrario, aquellos con zapatos planos no fueron encontrados significativamente vulnerables).

Parpadeos y mentira. ¿Existe una relación? Club del Lenguaje No Verbal.

Relacion entre parpadeo y mentira - Club Lenguaje No Verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les proponemos un resumen del artículo “Blinking during and after lying”, de los autores Sharon Leal y Aldert Vrij, de la Universidad de Portsmouth (UK), que pone a prueba la creencia sobre si el acto de mentir altera el número de parpadeos en un individuo.

Mentir puede ser una acción más demandante cognitivamente hablando que decir la verdad, dado que muchos aspectos de la mentira provocan un aumento del procesamiento mental. Así, los mentirosos deben crear historias de manera que sean plausibles y que se adhieran a aquello que el observador ya conoce. A su vez, deben recordar los nuevos datos que se inventan, para resultar consistentes cuando se vuelva a narrar la historia, además de saber qué le ha dicho a cada individuo concreto. Por otro lado, también deben estar suprimiendo la verdad mientras están inventándose una nueva historia, lo cual requiere de un esfuerzo cognitivo extra. Estos son tan solo algunos de los motivos por los cuáles mentir resulta (normalmente) una acción más compleja a nivel mental que decir la verdad.

La investigación ha mostrado, por otro lado, que el parpadeo ocular disminuye cuando existe un aumento de las demandas cognitivas. Por el contrario, también se ha mostrado que una parada en estas demandas cognitivas provoca un aumento del parpadeo. Es precisamente esto lo que lleva a los autores a plantearse la relevancia que los parpadeos pueden tener durante la acción de mentir. Dado que se trata de una acción más demandante cognitivamente hablando que decir la verdad, debería representar una reducción del número de parpadeos. Una vez la mentira se ha dicho, una ruptura en la demanda cognitiva ocurre, lo cual provocaría un aumento de los parpadeos.

Para poner a prueba estas hipótesis, en el experimento participaron 26 individuos, los cuáles fueron divididos en un grupo de personas sinceras y otro de individuos mentirosos. A las personas sinceras se les pidió que actuasen de manera totalmente normal durante 10 minutos, mientras que a los mentirosos se les pidió que robasen un examen del despacho de un profesor, pero que luego no admitiesen haberlo hecho, inventándose por tanto qué habían estado haciendo ese tiempo.

Respecto a los resultados, no se encontraron diferencias en el ratio de parpadeos entre los dos grupos en el período base o en el período de realizar las mentiras. Sin embargo, sí que se encontró que en el período posterior los individuos sinceros llevaban a cabo menos parpadeos que los mentirosos. Sí que es cierto, sin embargo, que los mentirosos redujeron de manera significativa sus parpadeos al pasar de un estadio normal a un estadio de mentir, lo que luego resultó en un cambio brusco de parpadeos al terminar el proceso de mentir. En el caso de los individuos sinceros, hubo un aumento de parpadeos en ambos casos, pero ninguno de un modo significativo respecto a la línea base.

Este experimento demostró, por tanto, que en situaciones donde mentir requiere una alta demanda cognitiva, este proceso se relaciona con una disminución de parpadeos seguido por un efecto compensatorio de aumento tras terminar de explicar la mentira.

Percepción de la sonrisa en distintos contextos culturales. Club Lenguaje No Verbal.

Percepcion de la sonrisa en diferentes contextos culturales - Club Lenguaje No Verbal

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículoBe Careful Where You Smile: Culture Shapes Judgments of Intelligence and Honesty of Smiling Individuals”, que investiga la diferente percepción que se tiene de individuos sonrientes según la cultura. Dado el elevado número de autores, en esta ocasión dejaremos un enlace mediante el cuál podéis consultarlos en la página web de la revista que publica el artículo. Podéis acceder al mismo aquí. 

Es comúnmente reconocido que es bueno sonreir. Diversas investigaciones muestran que los individuos sonrientes son percibidos como más felices, atractivos, competentes, y amistosos, prometiendo una interacción satisfactoria. Son utilizadas para transmitir un amplio abanico de signos psicológicos, incluyendo emociones positivas, intenciones sociales, o incluso jerarquía. Sin embargo, y pese a que estas conclusiones parecían resultar universales, hay otros estudios que muestran que podría haber diferentes percepciones respecto a los individuos sonrientes en función de la cultura en la que tenga lugar la observación.

Con el fin de poner a prueba esta hipótesis (¿Difiere la opinión sobre las personas sonrientes según la cultura?), en este estudio se investigaron un total de 44 culturas distintas, con el fin de poder comparar entre las mismas (y entre los distintos países) hasta qué punto podía variar la percepción hacia la expresión de la sonrisa. Para esto, además, se planteó una comparación entre individuos sonrientes y no sonrientes, valorándose por parte de la muestra la inteligencia de los mismos. Por último, también se puso en práctica la comprobación, en base a distintos enfoques teóricos, de que en aquellos países con mayor índice de corrupción, una sonrisa podría no provocar la misma confianza que en otros países menos azotados por este problema.

Para poner a prueba las hipótesis, se formó una muestra con 4519 individuos de 44 culturas distintas de todos los continentes. Se tomaron medidas de 42 culturas distintas dentro del proyecto GLOBE, además de Noruega (debido a las diferentes mediciones en este país) y de Pakistán (por las tasas de corrupción). Todos los individuos tuvieron que puntuar 8 caras, 4 sonrientes y 4 serias, divididas en distintas etnias, en dos escalas Likert: una de inteligencia y otra de honestidad.

Los resultados indicaron que, como se esperaba, la sonrisa no fue consistentemente percibida como una señal de inteligencia en todas las culturas. Tan solo en 18 de las 44 culturas se atribuyó la sonrisa a la inteligencia, mientras que en otras 6 se encontró lo contrario. En las 20 restantes, no se encontró ninguna relación significativa. Además, se encontró que las mujeres encontraban a las personas más inteligentes cuando sonreían que los hombres.

También se encontró apoyo para la hipótesis sobre la sonrisa en sociedades más corruptas. Aunque en 37 culturas se encontró que los individuos que sonreían eran más honestos que aquellos que no lo hacían, hubo variabilidad cultural en la significación de estos resultados que dependían de los niveles de corrupción de la sociedad. Por tanto, se demostraba así que la percepción sobre la honestidad de individuos sonrientes podía verse influida por la corrupción del país. Por último, se encontró que las mujeres que no sonreían eran puntuadas como más honestas que los hombres que tampoco lo hacían.

En conclusión, tras realizar este estudio intercultural, quedó demostrado que la percepción de una sonrisa podía variar dependiendo del contexto en el que la misma se diera, demostrando así que existían excepciones a la regla de que los individuos más sonrientes siempre eran considerados poseedores de cualidad más positivas, como la honestidad o la inteligencia.

Diferencias culturales en la detección de las emociones ajenas. Club del Lenguaje No Verbal.

Diferencias culturales en la deteccion de emociones - club del lenguaje no verbal

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “Judging Facial Emotion Expressions in Context: The Influence of Culture and Self-Construal Orientation”, de los autores  Ursula Hess y Christophe Blaison, de la Homboldt-Universität, y Konstantinos Kafetsios, de la University of Crete, que estudia la influencia del contexto social en el juicio de emocionales faciales.

La expresión de emociones no suele ocurrir de manera aislada, sino que típicamente puede encontrarse como parte de un contexto social. Este contexto, además, también suele reunir a diversos descodificadores frente a varios codificadores de emociones. Esto ha provocado que en los últimos años los estudios sobre la emoción se hayan concentrado en evaluar el impacto que el contexto provoca en la percepción de emociones. Sin embargo, una de las variables menos estudiadas ha sido la influencia que la presencia de un grupo de individuos alrededor del emisor de la emoción puede tener en el individuo que la interpreta.

El sustento teórico que lleva a plantear este campo de investigación resulta de entender que los individuos que difieren en el término conocido como la “autoconceptualización”. ¿En qué consiste esto? La autoconceptualización implica la relación entre un individuo y su entorno social, la cual suele variar en función del contexto del que proceda el individuo a nivel cultural (por ejemplo, las culturas orientales tienden a construir su “yo” en un entorno más social, mientras que la cultura occidental enfatiza la autonomía y la independencia del individuo). La autoconceptualización, por tanto, está sujeta a diferentes contextos y a diferentes individuos. La pregunta es: ¿Provocaría esta diferencia de conceptualización personal una diferencia a la hora de diferenciar las expresiones emocionales?

Con el fin de responder a esta pregunta, el objetivo de esta investigación se centró en estudiar la percepción de la expresión emocional por parte de individuos que formaran parte de un contexto concreto frente a los de otro contexto. Para ello, se seleccionaron estudiantes griegos (provenientes de una cultura más interdependiente) y estudiantes alemanes (provenientes de una cultura más independiente), a los cuáles se les pidió que evaluaran emociones a través de la expresión facial en individuos presentados en tres condiciones distintas: rodeados de otros individuos con expresiones neutras, rodeados de otros individuos con la misma expresión que el principal, o encontrándose el individuo de la imagen totalmente solo.

Los resultados de esta investigación mostraron que los individuos griegos puntuaban más intensamente la tristeza y el asco frente a los alemanes, que por su parte puntuaban más detectaban con más intensidad el enfado. Esto, probablemente, se relacionaría con los descubrimientos de otras investigaciones que indicarían que en Alemania la expresión del enfado está culturalmente más permitida que en Grecia, y en Grecia estaría más valorada la expresión de la tristeza.

Por otra parte, los griegos percibieron el enfado de manera menos intensa cuando el grupo en general mostraba una expresión neutral, mientras que la tristeza era más intensa cuando el individuo estaba solo. Al contrario sucedió nuevamente con los alemanes, los cuales percibieron el enfado y la alegría de manera más intensa cuando todo el grupo mostraba la misma emoción. ¿Qué significa esto? Que los alemanes veían su percepción del enfado ajeno reforzado cuando existían otros individuos con una emoción similar, mientras que los griegos se distraían más cuando tenían que evaluar a un objetivo rodeado por otros individuos. En conclusión: los alemanes tendrían más facilidad de focalizar su atención en individuos aislados a la hora de interpretar emociones, mientras que los griegos tendrían problemas para centrarse en una única persona cuando existen varios individuos y la expresión emocional entre todos ellos no es congruente.

Analizando la personalidad en base a la personalización del dormitorio. Club del Lenguaje No Verbal.

Analizando la personalidad en base a dormitorios - Club Lenguaje No Verbal

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “A Room With a Cue: Personality Judgments Based on Offices and Bedrooms”, de los autores Samuel D. Gosling y Sei Jin Ko, de la University of Texas, y Thomas Mannarelli, del INSEAD, que estudia la eficacia de los juicios de personalidad basados en las oficinas y dormitorios. Dada la longitud de la investigación, el resumen será presentado en dos partes, siendo la presente la segunda y última (dedicada a hablar sobre los dormitorios y el análisis de los mismos en términos de personalidad). La primera parte puede ser encontrada en este enlace.

Los resultados de la primera parte de la investigación eran prometedores, pero dejaba en el aire la duda sobre si estos datos serían generalizables al análisis de otros espacios personales. A pesar de que los espacios de trabajo claramente contenían residuos conductuales y expresiones de la identidad, tan solo podían proveer de una información limitada, dado que se trata de un contexto con un abanico limitado de actividades y formas de expresión. Se podría llegar a plantear, por tanto, que ciertos rasgos relacionados con el contexto de trabajo podrían ser más evidentes o expresados (por ejemplo, la Responsabilidad), mientras que otros menos relacionados (por ejemplo, la Cordialidad) podrían mostrarse en menor medida.

Por ello, en esta segunda parte del estudio, el objetivo de los autores fue centrarse en un ambiente rico que pudiera facilitar un rango más amplio de expresión individual y de residuos del comportamiento. Para este propósito, se necesitaba examinar espacios en los cuales los ocupantes pasaran mucho tiempo y utilizaran para algo más que para trabajar. Por ello, finalmente, se decidió que serían estudiadas las habitaciones de la muestra de individuos. En este caso, además, también se incluyó la variable “raza” a la hora de evaluar los estereotipos (dado que además la muestra fue totalmente diferente). Los resultados arrojados por la investigación se recogen a continuación:

Respecto al consenso, se encontró nuevamente que todas las opiniones eran significativamente similares, aunque se encontrasen variaciones entre los rasgos (el consenso se divide, de mayor a menor, en Apertura a la experiencia y Responsabilidad, Extraversión, Cordialidad y muy poco para la Estabilidad Emocional). La precisión de los observadores, por su parte, fue mayor que en las oficinas (.37 respecto a .22). El orden de la precisión, de mayor a menor, fue el siguiente: Apertura a la experiencia, Responsabilidad, Estabilidad emocional, Extraversión y Cordialidad (estas dos últimas más débiles).

A la hora de estudiar las claves contextuales, se encontró que nuevamente la Responsabilidad era aquella que mostraba los elementos diferenciadores más evidentes, como eran la limpieza, la organización o el desorden. En lo que respecta a la Apertura a la Experiencia, los juicios fueron realizados en base a lo distintiva que les resultase la habitación, el nivel de decoración y la cantidad o variedad de libros, revistas y discos. La Cordialidad fue asociada con mayor facilidad que en las oficinas, con elementos como la “alegría” percibida por los observadores en la habitación, los colores, la limpieza, la organización, la calidez y comodidad, no tener ropa esparcida por en medio, etc. La Extraversión, en este caso, tuvo correlaciones más débiles (al contrario que en las oficinas), con la decoración y el desorden. Muy pocas claves fueron relacionadas con la Estabilidad Emocional, pero las que presentaron una correlación modesta tenían que ver con factores ambientales (iluminación, calidad del aire, etc). El estudio de la validez de estos resultados indicaron que la intuición de los observadores fueron muy acertadas en el caso de la Responsabilidad y la Apertura a la Experiencia, siendo las otras tres menos acertadas en sus predicciones.

Por último, si bien las diferencias en cuanto a estereotipos de sexo fueron similares a las del estudio en lugares de trabajo (bastante poco notables), sí que se encontraron muchas diferencias a la hora de tratar con estereotipos de raza (en este caso, blancos y asiáticos). Los blancos fueron percibidos como más abiertos a la experiencia, estables emocionalmente y extravertidos que los asiáticos, así como significativamente menos cordiales. A la hora de evaluar si realmente existía alguna diferencia a nivel estadístico, tan solo se encontró que los blancos tendían a puntuar más en Apertura a la Experiencia que los asiáticos, y las mujeres menos que los hombres en Estabilidad Emocional.

En conclusión, ambos estudios mostraron que podían encontrarse rastros conductuales y de personalidad en ambientes en los que una persona interactúa, y que los mismos podían ser utilizados por observadores para realizar impresiones más o menos precisas de la personalidad de estos individuos.

 

Analizando la personalidad en base al lugar de trabajo. Club del Lenguaje No Verbal.

Analizando la personalidad en base al lugar de trabajo. Club Lenguaje No Verbal.

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “A Room With a Cue: Personality Judgments Based on Offices and Bedrooms”, de los autores Samuel D. Gosling y Sei Jin Ko, de la University of Texas, y Thomas Mannarelli, del INSEAD, que estudia la eficacia de los juicios de personalidad basados en las oficinas y dormitorios. Dada la longitud de la investigación, el resumen será presentado en dos partes, siendo la presente la primera (dedicada a las oficinas o lugares de trabajo de los individuos).

Mucho puede ser aprendido sobre los individuos estudiando el espacio que habitan. Las teorías interaccionistas sugieren que los individuos seleccionan y crean sus ambientes sociales (por ejemplo, sus amistades, sus actividades sociales, etc.), encajándolos y reforzando así sus disposiciones, preferencias, actitudes, etc. Así, por ejemplo, un individuo extravertido elegirá amigos y colegas que le permitan actuar tal y como es. De manera consistente a estos planteamientos, los autores de la investigación hipotetizan que los individuos también alteran y crean sus ambientes físicos para reflejar y reforzar quiénes son. Yendo incluso más allá, proponen que los observadores utilizan esta información de los contextos del día a día para formarse impresiones sobre cómo son los ocupantes de estos entornos.

En esta investigación, por tanto, se plantearon diversos supuestos de investigación: la relación entre el ambiente observado y la impresión de los observadores (tanto a nivel de precisión como de consenso entre ellos), la precisión de las impresiones en base a los elementos elegidos por los individuos, y la influencia de los estereotipos en el consenso y la precisión de los observadores. A esto, además, se le debe sumar que todas las hipótesis fueron estudiadas en dos contextos distintos: oficinas y dormitorios de los individuos.

En la primera investigación, centrada en los espacios de trabajo de los individuos, los resultados arrojaron datos especialmente interesantes: en primer lugar, y respecto al consenso, se encontró una correlación significativa y positiva entre las distintas opiniones de los observadores. Además, se demostró que el mayor consenso se encontraba en el rasgo Apertura a la Experiencia, seguido de Responsabilidad y Extraversión y, en menor medida, Cordialidad y Estabilidad Emocional (aunque las mismas variaron en función de si se trataba de una observación rápida, o había interactuación mínima con el individuo). También la precisión fue significativamente consistente, variando nuevamente entre los rasgos del mismo modo que en el consenso (exceptuando la Cordialidad, que no mostró relación significativa).

En el caso de las claves contextuales, se encontró que la Responsabilidad y la Apertura fueron los rasgos más relacionados con diversos elementos del entorno. Así, la Responsabilidad fue correlacionada con el buen uso del espacio, la limpieza y la organización de manera positiva, y con el desorden de manera negativa. Aquellos con una Apertura a la experiencia alta fueron relacionados con el distintivo uso de los espacios, el nivel de decoración, la cantidad de revistas y la cantidad y variedad de discos y CDs. En lo referente a la Extraversión, se encontró que existía correlación, más allá de otras claves, con la decoración, el colorido, el desorden y lo no convencional. Muy pocas de las claves encontradas fueron relacionadas con la Cordialidad o la Estabilidad Emocional.

Por último, en el estudio de las influencias de los estereotipos, se encontró que se percibía a las mujeres como significativamente más cordiales y menos estables emocionalmente que los hombres, interpretándose que los observadores, en función del sexo del sujeto evaluado, modificaban sus ratios de respuesta en el contexto de la Cordialidad y la Estabilidad Emocional. Esto, tras ser evaluado teniendo en cuenta la precisión, demostró ser efectivo para el rasgo Estabilidad Emocional como única diferencia significativa.

En conclusión, y para concluir con la investigación dedicada a las oficinas de los individuos, se encontraron diversos niveles de consenso y precisión entre los juicios de los observadores (especialmente en la Apertura a la Experiencia, la Responsabilidad y la Extraversión), lo cual, si tenemos en cuenta que los rasgos más consensuados fueron aquellos que utilizaban más características concretas del entorno, muestra que se podría extraer, de manera efectiva, ciertos rasgos de la personalidad del estudio de los entornos físicos de los individuos.

Análisis de la personalidad basado en la apariencia física. Club del Lenguaje No Verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “Personality Judgements Base don Physical Appearance”, de los autores Laura P. Naumann, de la University of California, Simine Vazire, de la Washington University in St. Louis, Peter J. Rentfrow, de la University of Cambridge, y Samuel D. Gosling, de la University of Texas, que investiga la relación entre la apariencia física y los juicios de personalidad.

La investigación psicológica revela poco sobre cómo la personalidad es expresada en la apariencia física o cómo la apariencia influye en los juicios sobre personalidad de un observador, aunque se haya demostrado la importancia de la misma en la formación de primeras impresiones. De hecho, tras dos décadas de investigaciones, los investigadores todavía no conocen con exactitud la auténtica magnitud de la precisión basada tan solo en la apariencia física. ¿Hasta qué punto influye, entonces, la percepción física de un individuo en el juicio de un observador?

Esta investigación examinó los juicios en condiciones de desconocimiento del contrario, juicios basados en la apariencia física capturados en fotografías de cuerpo entero. Se preguntó a los observadores qué rasgos podían juzgar con precisión basándose tan solo en la apariencia física. Más allá de esto, se analizó la precisión del observador en dos condiciones: la precisión cuando se observa una foto con la máxima ausencia de comunicación no verbal expresiva, y la precisión cuando el sujeto de la imagen puede adoptar una pose y unas expresiones espontáneas. Por último, también se analizó qué elementos dinámicos (como la expresión) y estáticos (el estilo de vestir) de la apariencia están relacionados con la personalidad real del individuo y con el juicio del observador.

Todas estas hipótesis fueron puestas a prueba, dando lugar a diversos resultados:

En primer lugar, sobre la pregunta “¿Qué rasgos pueden ser percibidos con precisión basándose en la apariencia física de una fotografía estática”?, los resultados indican que se mostró cierto grado de precisión para la extraversión y niveles marginalmente significativos para la apertura y la estabilidad emocional. Sin embargo, los observadores no fueron preciosos al juzgar la cordialidad o la responsabilidad. También la religiosidad y la autoestima mostraron ser rasgos identificables significativamente.

En segundo lugar, respecto a la pregunta “¿Puede la precisión de un juicio mejorar cuando la expresión no verbal es visible?”, consistente con la predicción que realizan los autores, los rasgos fueron juzgados de manera más precisa cuando se mostraban posturas espontáneas (es decir, en presencia de expresión libre corporal), sobre todo en los rasgos de cordialidad y apertura.

Por último, en referencia a la pregunta “¿Qué claves están asociadas con la personalidad real de los individuos y con los juicios de los observadores?, se encontró que, por un lado, tanto los elementos dinámicos como los estáticos resultaron ser indicadores válidos de la extraversión, siendo la mirada, la sonrisa y la postura los elementos más destacados. En lo que respecta a la cordialidad, la postura y la sonrisa relajada mostraba una puntuación mayor en este rasgo. Los sujetos más responsables tendían menos a vestirse de manera distintiva (aunque los observadores no coincidieron en este punto a la hora de puntuar el rasgo, defendiendo más peso de una postura sana, pulcra y saludable). La estabilidad emocional correlacionó con una postura y actitud más relajadas (aquí nuevamente los observadores añadieron otros elementos, como la sonrisa). Por último, los sujetos con mayor apertura a la experiencia tenían una postura menos saludable y una apariencia menos pulcra, pero mostrando a su vez un estilo de vestir distintivo. Los observadores, nuevamente, coincidieron en este punto, añadiendo otros (como la sonrisa) que no encajaban en los resultados objetivos.

La imitación durante el proceso de confirmación conductual. Club Lenguaje No Verbal.

La imitación durante el proceso de confirmación conductual. Club Lenguaje No Verbal.

La imitación durante el proceso de confirmación conductual. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “The tongue-tied chameleon: El papel de la imitación no consciente en el proceso de confirmación conductual”, de los autores K. Rachelle Smith-Genthôs, Darcy A. Reich y Mario P. Casa de Calvo de la Universidad Tecnológica de Texas (EE.UU.) y, Jessica L. Lakin de la Universidad Drew (EE.UU.), que analiza la conducta de imitación que se produce durante las interacciones sociales.

Los comportamientos de las personas se interrelacionan durante las interacciones sociales. En la investigación actual, se señala que estos procesos están íntimamente conectados. Concretamente, el comportamiento de un perceptor impulsado por una expectativa negativa puede ser involuntariamente imitado por el destinatario, lo que lleva a la confirmación de la conducta. La imitación no consciente se produce cuando el destinatario corresponde involuntariamente al comportamiento del perceptor con un comportamiento idéntico o similar. Las personas imitan las expresiones faciales de enfado a un nivel muscular cuando se les muestran imágenes representativas e imitan un tono negativo de voz cuando repiten un texto que han escuchado en un tono negativo. Una de las cuestiones analizadas por la actual investigación es si se imitan los comportamientos no verbales negativos que se producen durante las interacciones sociales en curso. Algunas investigaciones plantean que esto podría ocurrir, pero las interacciones sociales implican demandas y metas de auto-presentación que pueden inhibir la imitación de comportamientos negativos. Una segunda pregunta es si la imitación de conductas negativas en las interacciones sociales guiadas por expectativas puede conducir a consecuencias negativas. El objetivo asociado es un fuerte motivador de la conducta de imitación. Por lo tanto, en las interacciones en las que las necesidades de afiliación son más notables (situaciones de entrevista), es posible que se imite la conducta del compañero de interacción incluso si no es lo más beneficioso. La profecía auto cumplida ha sido demostrada en varias interacciones y puede ocurrir sin el conocimiento o intención de perceptores o destinatarios. Ocurre cuando el perceptor se crea expectativas sobre el compañero de interacción, trata a su destinatario de forma congruente con la expectativa y este inconscientemente se comporta de manera que confirma las expectativas del perceptor. El perceptor provoca el comportamiento consistente con la expectativa del destinatario alterando el clima afectivo, el esfuerzo realizado, la retroalimentación y las oportunidades para responder. La influencia de los efectos de la expectativa sigue siendo un tema de investigación activo. Podría existir un interesante vacío teórico en el modo en que las tendencias de comportamiento del perceptor suscitan conductas consistentes con la expectativa del destinatario. Existen dos procesos capaces de explicarlo, y se propone además un tercero. En primer lugar, los comportamientos del perceptor imponen limitaciones situacionales y el destinatario muestra reacciones situacionalmente limitadas. En segundo lugar, las conductas del perceptor son conscientemente interpretadas por el destinatario y este decide conscientemente reaccionar del mismo modo. Una tercera posibilidad es que los comportamientos del perceptor congruentes con la expectativa son percibidos por el destinatario, quien, sin saberlo, se implica en comportamientos idénticos a través del proceso automático de conducta de imitación. Cuando el perceptor tiene expectativas negativas sobre el destinatario, el comportamiento no verbal refleja esa negatividad. El destinatario puede percibir esos comportamientos e imitarlos inconscientemente. Las conductas negativas mostradas por el destinatario pueden entonces confirmar las expectativas negativas del perceptor.

Este estudio investiga esta posibilidad. En concreto, se analiza, si en el caso de que la imitación de conductas negativas se produzca en una interacción social, las consecuencias de la imitación de un comportamiento negativo y la imitación explican cómo los comportamientos congruentes con las expectativas de los perceptores provocan la confirmación conductual con la expectativa del destinatario. En este caso, se simuló una entrevista telefónica, en la que los participantes se postulaban para un hipotético puesto de trabajo. Se manipularon los comportamientos de los entrevistadores relevantes a las expectativas en vez de las propias expectativas formulando a los supuestos candidatos preguntas en un tono de voz negativo o neutral. Se predijo que los candidatos que escucharon las preguntas formuladas en un tono negativo rendirían peor y utilizarían un tono más negativo que los candidatos que escucharon las preguntas neutralmente formuladas. Además, la relación entre el tono de voz del entrevistador y el rendimiento de los candidatos debería estar influida por el tono de voz de los candidatos. Los candidatos cambiaban su tono para encajar con el tono del entrevistador, y hay que considerar este cambio para los efectos del tono de voz del entrevistador en el desempeño general de los candidatos durante la entrevista.

Este experimento ha demostrado que los participantes en esas entrevistas simuladas imitaron el tono de voz negativo del entrevistador, ese tono de voz (manipulado para manifestar un comportamiento guiado por las expectativas) condujo a una profecía auto cumplida en cuanto al rendimiento de los participantes, y que el efecto del tono del entrevistador en el rendimiento de los candidatos se produjo por un cambio en el tono de voz de estos. Por lo tanto, la imitación del tono de voz juega un papel fundamental en el proceso de confirmación conductual. El presente estudio demuestra que las personas imitan comportamientos negativos en las interacciones sociales, incluso cuando esa imitación produce resultados negativos (un peor rendimiento). Las futuras investigaciones deberían investigar qué tipos de comportamientos negativos son imitados en esas interacciones, las circunstancias en las que se produce la imitación negativa, y las posibles consecuencias de esa imitación. Es posible que los procesos de imitación sustenten otros patrones de interacción perjudiciales, así como el incremento de los conflictos en las relaciones. El presente estudio es también el primero en demostrar que la conducta de imitación no consciente puede servir como un proceso a través del cual los comportamientos de los perceptores guiados por las expectativas (paso 2) conducen a los destinatarios a alterar involuntariamente su propio comportamiento para mostrar un rendimiento congruente con la expectativa (paso 3). La imitación puede actuar sola o junto con otros mecanismos, tales como limitaciones situacionales o reciprocidad deliberada, para facilitar la confirmación conductual. Las futuras investigaciones deberían continuar explorando estos y otros mecanismos para llenar el vacío teórico existente entre las tendencias de comportamiento que transmiten las expectativas del perceptor y las conductas de confirmación de expectativas exhibidas por el destinatario. Así pues, la actual investigación amplía la comprensión tanto de la imitación como de la confirmación conductual y demuestra que estos procesos están íntimamente conectados.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje No Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Reconocimiento facial de emociones negativas en relaciones de pareja. Club Lenguaje No Verbal.

Reconocimiento facial de emociones negativas en relaciones de pareja. Club Lenguaje No Verbal

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “Recognition of Facial Expressions of Negative Emotions in Romantic Relationships”, de los autores Seung Hee Yoo y Sarah E. Noyes, de la San Francisco State University, que investiga cómo una mejor capacidad de reconocer expresiones faciales influye en la satisfacción con las relaciones de pareja del individuo.

Entender los factores que predicen la satisfacción en las relaciones de pareja es una tarea importante, dado que ser capaces de mantener este tipo de unión de una manera fuerte y sana contribuye a la felicidad de ambos individuos. Una importante línea de investigación en lo referente a las relaciones de pareja ha sido la evaluación del rol de las emociones dentro de las mismas. A su vez, dentro de la evaluación de las emociones, una gran parte de las investigaciones se ha centrado en las experiencias emocionales negativas dentro de la pareja, particularmente en cómo los individuos de la misma expresan sus emociones e interactúan el uno con el otro durante las etapas de un conflicto. Conocer estas experiencias emocionales condicionará el tipo de respuesta que la pareja sea capaz de plantear durante los conflictos, determinando así directamente la felicidad de los individuos que la componen.

Dentro de este campo de estudio, encontramos que las expresiones faciales de emoción ayudan a los individuos a conocer las emociones de los otros, así como sus creencias e intenciones. Esto permite que los individuos que forman la pareja sean capaces de inferir elementos tan complejos como las actitudes o el comportamiento que el otro individuo va a llevar a cabo. Los objetivos de esta investigación se centran precisamente en averiguar si la capacidad de un individuo para inferir emociones negativas de la expresión fácil será capaz de predecir relaciones de pareja más estables y durables, así como qué tipo de respuestas constructivas se plantean ante el conflicto.

Para poder medir habilidad del individuo para la identificación de emociones faciales, se utilizó la versión reducida de la Micro – Expression Recognition Training Tool (MiX). Para analizar las respuestas constructivas ante los conflictos, se examinaron tres tipos distintos de respuestas identificadas mediante la investigación previa: resolución de problemas positiva, actuación durante el conflicto y retirada del mismo. Estos tres tipos de respuestas fueron recogidos mediante otro cuestionario, el Conflict Resolution Style Inventory (CRSI). Por último, se aplicó a la muestra de la investigación un cuestionario sobre la calidad de su relación, el Relationship Assessment Scale (RAS).

Los resultados alcanzados en esta investigación fueron muy interesantes. Así, mientras que no se encontró relación entre la identificación facial de emociones positivas y la satisfacción en la relación de pareja, sí fue encontrada una relación entre esta última y la identificación facial de emociones negativas. Precisamente también la identificación facial de emociones negativas se encontró correlacionada con el estilo de actuación durante el conflicto, en el cual individuos con una capacidad de identificar emociones negativas más alta utilizaban menos comportamientos agresivos durante las discusiones (o lo que es lo mismo, hacían uso de conductas más asertivas). No se encontró relación entre la identificación de emociones negativa y la resolución positiva de problemas o la retirada del conflicto. Se demostró también que los individuos con menor actuación durante el conflicto reportaban relaciones más satisfactorias.

En conclusión, esta investigación demuestra que, a mayor capacidad de entender lo que la pareja siente (en este caso, a través del reconocimiento facial de expresiones emocionales negativas), mayor capacidad para responder de manera asertiva y comunicativa a los conflictos. Como resultado de utilizar una estrategia constructiva de resolución de conflictos, los individuos se mostraban, por tanto, más satisfechos en sus relaciones de pareja.

El poder de las imágenes: género vs lenguaje corporal en el estatus percibido. Club Lenguaje No Verbal.

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “Picture Power: Gender Versus Body Language in Perceived Status”, de los autores April H. Bailey y Spencer D. Kelly, de la University of Colgate, que investiga la relación entre las variables género y lenguaje corporal con el establecimiento de posiciones jerárquicas entre individuos.

Durante los primeros 5 minutos del encuentro de 3 personas totalmente extrañas entre sí, una jerarquía de poder emerge entre ellos. Esto es así dado que los propios individuos son colocados en distintas posiciones de poder en base a su poder personal y percibido por el grupo. Para establecer esta jerarquía o estatus, hay varias claves que son tenidas en cuenta. El género y las conductas no verbales se encuentran entre ellas, pero todavía se desconoce qué variable se impone cuando dos o más de ellas entran en conflicto. Específicamente, si bien la relación entre diversas variables ha sido largamente estudiada, apenas se ha prestado atención a la relación entre las variables género y lenguaje corporal, debido a lo cual todavía es desconocido cuál de las dos prima sobre la otra a la hora de asignar un estatus.

Esta investigación se centra en demostrar qué elemento es más poderoso, ya sea género o lenguaje corporal, a la hora de atribuir poder jerárquico a un individuo. A los individuos de la muestra se les pediría que decidiesen si una serie de palabras representaban dominancia o sumisión, a la vez que se les ponía una imagen de un hombre o mujer realizando una pose concreta. Durante este proceso, que debería tener lugar durante pocos segundos, se debía medir los índices conductuales a través de la aplicación del N400, de calcular los tiempos de reacción, la tasa de error y, en general, la respuesta cerebral del individuo. La hipótesis de trabajo se resume del siguiente modo: si los participantes daban más importancia al género que a la pose del individuo, la incongruencia de la pose con la palabra tendría un efecto muy pequeño en las medidas. Sin embargo, si le daban mucha importancia a la pose, la incongruencia de esta tendría un impacto mayor a la hora de responder, afectando por tanto a la decisión de una manera más evidente.

Respecto a las conclusiones que arroja esta investigación, el primer resultado obtenido  es que la prueba de medida N400 no fue útil para predecir diferencias a la hora de seleccionar si una palabra era sumisiva o dominante en función del género o la pose. Sin embargo, los tiempos de respuesta y la tasa de error sí que replicaron asociaciones ya establecidas en la literatura entre hombres y posturas dominantes y mujeres y posturas menos dominantes, así como entre posturas más abiertas y palabras más relacionadas con la dominación, y posturas más cerradas y palabras relacionadas con la sumisión. La relación encontrada entre las palabras de sumisión y dominancia y el género fue mucho más leve, por lo que los autores determinan que la pose tiene un impacto mucho mayor.

En conclusión, los autores encontraron que la pose (conducta corporal) tiende a afectar más a nuestra percepción de dominancia o sumisión jerárquica que el género al que pertenezcamos, aunque esta relación parece encontrarse levemente desdibujada cuando hablamos de la relación entre hombres y palabras de sumisión. Esto lleva a los autores a plantear que, probablemente, la pose tenga un impacto mucho mayor en la percepción de dominación o sumisión jerárquica en mujeres que en hombres.

Conducta no verbal en entrevistas con menores víctimas de abuso. Club Lenguaje No Verbal

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “Non-verbal behavior of children who disclose or do not disclose child abuse in investigative interviews”, de los autores Carmit Katz, Lindsay C. Malloy, Michael E. Lamb, Armita Atabaki y Sabine Spindler, de la universidad de Cambridge, e irit Hershkowitz, de la universidad de Haifa, que investiga la posible existencia de relaciones entre la conducta no verbal de los niños y su confesión (o no) sobre el padecimiento de abusos.

Muchas de las víctimas de abuso de menores son reticentes a divulgar sus experiencias y pueden negar activamente haber sufrido estos abusos cuando son directamente preguntados. Sin embargo, la confesión del menor suele ser habitualmente crucial para el inicio de la intervención de los servicios de protección al menor, el tratamiento, y la persecución criminal al autor. Para poder evitar falsos negativos en los interrogatorios, los entrevistadores necesitan identificar a los niños reticentes a confesar tan pronto como sea posible, con el fin de adaptarse a ellos y tratar de ayudarles a sobrepasar esta reticencia y hablar sobre lo que les ocurrió.

Gran cantidad de investigaciones han estudiado (y demostrado) que la no apertura de los menores, de los cuales se sabe han sido víctimas de abuso, puede ser predicha en base a examinar la reticencia del niño en la parte de la entrevista previa a que se discutan los asuntos más importantes. Sin embargo, estos estudios se centraron tan solo en la conducta verbal de los menores. Los objetivos de la presente investigación están orientados a estudiar la conducta no verbal en este tipo de entrevistas, haciendo hincapié en tres objetivos distintos: 1) evaluar la conducta no verbal en la fase previa a la parte principal de la entrevista de niños que confiesan y niños que no confiesan 2) investigar las diferencias en conducta no verbal entre niños que confiesan o no confiesan, y 3) evaluar los cambios en la conducta no verbal conforme se desarrolla la entrevista.

Para comprobar esto, se seleccionaron 40 entrevistas grabadas a niños entre 3 y 13 años guardadas en archivos, de los cuales 14 eran sospechosos de haber sido víctimas de abusos sexuales, y 26 víctimas de abusos físicos. La particularidad es que la mitad de ellos terminaban confesando ser víctimas del crimen, y la otra mitad lo ocultaba. El visionado de estos vídeos permitió complementar una hoja de registro sobre las conductas no verbales de los individuos, las cuales se dividían en indicadores de estrés, la desconexión física, las emociones faciales negativas y las positivas.

Los resultados de esta investigación mostraron que se podían hallar diferencias en la comunicación no verbal entre confesores y no confesores. Así, por ejemplo, durante todo el interrogatorio, la desconexión física (conductas como girar el cuerpo en dirección contraria al interrogador, cubrirse la cara o la cabeza, levantarse total o parcialmente, etc.) era mucho más prevalente en no confesores que en confesores. Sin embargo, no se encontraron diferencias entre conductas de estrés y emocionalidad, más allá de que durante la entrevista, la expresión de emociones positivas se reducía, y aumentaba el estrés y la desconexión física general. Tampoco la expresividad facial fue determinante a la hora de predecir si un niño llevaría a cabo una confesión o no.

En conclusión, esta investigación demuestra que  la conducta no verbal (especialmente, los índices de desconexión física de los individuos) pueden predecir si los niños confesarían o no, lo cual lo vuelve quizá la variable más destacable en esta investigación. Esto además representa una interesante aplicación práctica del estudio del comportamiento no verbal en interrogatorios, permitiendo así que los interrogadores predigan la posible conducta del menor y sean capaces de adaptar el interrogatorio para relajarlo y conseguir una confesión sobre el abuso sufrido.

La mano sobre el corazón influye sobre conductas y juicios morales. Club Lenguaje No Verbal.

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “Hand over Heart Primes Moral Judgments and Behavior”, de los autores Michal Parzuchowski, de la University of Social Sciences and Humanities de Sopot, y Bogdan Wojciszke, de la SWPS de Sopot, que analiza la influencia que el gesto simbólico de poner una mano sobre el corazón al realizar afirmaciones tiene en la percepción de sinceridad y honestidad.

En la presente investigación, los autores buscan demostrar la influencia que puede tener la comunicación no verbal sobre la honestidad y la conducta moral de los individuos. Más concretamente, evalúan cómo el gesto de poner la mano sobre el corazón puede influir sobre la conducta moral de un individuo.

Esto es contrastado mediante dos hipótesis: en primer lugar, que la persona que realiza el gesto de poner la mano sobre el corazón es percibida como más sincera y honesta; en segundo lugar, que la persona que es manipulada para llevar a cabo este gesto, se comporta de manera más honesta. Para la demostración de estos objetivos, se llevaron a cabo cuatro experimentos distintos, que resumimos a continuación:

En el primer experimento, se evaluó si para la población en la que trabajaban los autores (polaca), el gesto de poner la mano en el corazón era considerado como un signo de honestidad. Se dividió por tanto el experimento en dos condiciones, una que actuaría como “control” y representaba a una persona con la mano en su estómago, y otra condición “experimental” en la que se encontraba a la persona con la mano en el corazón. Como era de esperar, mientras que el 18% de la muestra indicó que se mostraban signos de honestidad en la condición control, el 49% de la muestra indicó que en la condición experimental se encontraban signos de honestidad. Quedó así demostrado que el signo de poner la mano en el corazón implicaba una percepción de honestidad.

El segundo experimento se planteó con el objetivo de demostrar si el gesto de poner la mano sobre el corazón era visto como un signo comunicativo útil para transmitir honestidad o sinceridad. Se dividió nuevamente la investigación en dos condiciones. En la primera, una persona con la mano en el corazón realizaba un discurso. En la segunda, ocurría lo mismo, pero sin realizar este gesto. Como los autores esperaban, el discurso de la persona con la mano en el corazón fue evaluado como más creíble que el de la persona que no realizaba este gesto.

En el tercer experimento, se trató de demostrar la influencia del gesto de la mano sobre el corazón sobre la conducta del propio individuo que lo realiza. Para ello, se pidió a gente que evaluara la belleza física de un grupo de individuos en una serie de fotografías, mientras realizaban varios gestos control (y entre ellos, el gesto experimental de la mano sobre el corazón). Como resultado de esto, se demostró que, cuando se decía que alguien no era atractivo, siempre se le consideraba menos atractivo cuando se tenía la mano sobre el corazón. Esto, tal y como plantean los autores, podría ser debido a que tendemos a “moderar” nuestras opiniones cuando se habla en contextos concretos sobre la belleza física. Este gesto, por tanto, estaría provocando que se diera una opinión más “honesta” con el pensamiento real del individuo, por lo cual quedaría demostrada la influencia de este gesto en la sinceridad del discurso de quien lo realiza.

Por último, en el cuarto experimento se buscó experimentar con la influencia que sobre la mentira puede tener el gesto de poner la mano sobre el corazón. Por ello, se decidió pedirle a un grupo de individuos que mintiesen (o no) al realizar un discurso, mientras sostenían la mano sobre su pecho o sobre su hombro. Los resultados mostraron que los individuos que sostenían la mano sobre el corazón tendían a ser más sinceros y a mentir en menos ocasiones que aquellos en el grupo control de la mano sobre el hombro.

En conclusión, los autores defienden que los experimentos realizados demostraban que la honestidad podía ser manipulada a través de la inclusión de claves asociativas no emotivas, tales como los gestos y la comunicación no verbal y, más concretamente, por el gesto simbólico de poner una mano sobre el corazón.

La contribución de la información visual y auditiva a la creación de impresiones sobre individuos. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “Dominant Voices and Attractive Faces: The Contribution of Visual and Auditory Information to Integrated Person Impressions”, de los autores Constantin Rezlescu, de la universidad de Harvard, Tegan Penton y Hikaru Tsujimura, de la universidad de Goldsmiths, y Vincent Walsh, Sophie K. Scott y Michael J. Banissy, de la Universidad de Londres, que analiza la interacción de la información obtenida de las caras y las voces con el fin de crear inferencias sociales sobre los individuos.

Las primeras impresiones pueden desempeñar un papel importante en las interacciones sociales (y económicas). Dos de las claves fundamentales de las cuales se suelen derivar estas primeras impresiones son la cara y las voces, las cuales representan fuentes de información social de gran utilidad. Precisamente, ver la cara o la voz de un individuo puede permitirnos inferir otras características, tales como el sexo del individuo, la idead, la identidad e incluso el estado emocional. De hecho, también han demostrado ser útiles para evaluar espontáneamente elementos como el atractivo, la confianza y la dominancia del individuo. Estas evaluaciones, consistentes cuando se utilizan distintos observadores, han recibido un gran sustento empírico de manera aislada, pero muy pocas veces se ha evaluado la interacción entre ambas. Este será, por tanto, el objetivo de este estudio: examinar como la información procedente de la cara y la voz pueden ser combinadas para formar impresiones personales integradas.

Para plantear la metodología de investigación, por tanto, se decidió llevar a cabo una evaluación en dos fases distintas. Así, en la primera se evaluaría la correlación entre los distintos rasgos de los individuos estudiados de manera aislada, mientras que la segunda consistiría, puramente, en comprobar la utilidad de la combinación entre elementos faciales y vocales del individuo para predecir los tres rasgos concretos (atractivo, confianza y dominancia).

En la primera fase, una vez conseguidos los voluntarios para obtener la información facial y sonora, se pidió a 283 individuos que evaluasen los rasgos en una escala tipo Likert del 1 al 9 (siendo 1 lo mínimo, y 9 lo máximo que podía identificarse un rasgo). A su vez, se dividió a la muestra de sujetos en 9 grupos distintos, combinándolos siempre en función de un rasgo concreto (ya fuera atractivo, confianza o dominancia) y de un tipo de vocal o sonido que se produjese en el video, con el fin de evaluar si distintos sonidos producían distintas predicciones de manera similar a las imágenes.

Una vez llevada a cabo esta primera fase del estudio y comprobados los datos, se pudieron encontrar diversas conclusiones. En primer lugar, que mientras la confianza y el atractivo eran elementos que coincidían en las distintas evaluaciones (ya fuera en la voz de hombres o de mujeres), tan solo la cara de los hombres mostraba una correlación similar (demostrando la importancia de dividir este tipo de evaluaciones en función del sexo del individuo). Esto demuestra, a su vez, que los individuos encuentran complejo evaluar estos dos rasgos por separado. En segundo lugar, y en línea con el objetivo del estudio, no se encontraron comunalidades evidentes entre los juicios en base al rostro y los juicios en base a la voz de manera aislada. La única excepción encontrada en esta regla volvió a estar sujeta al condicionante del sexo del individuo, resultando en que un individuo con una cara en la que se juzga una alta dominancia suele ser juzgado con una voz que inspira una dominancia menor. Esto es explicado por los autores en base a una suerte de “compensación” que el individuo llevaría a cabo a nivel instintivo con fines puramente evolutivos.

En la segunda parte de esta investigación, se dividió nuevamente a los participantes en grupos, pero esta vez fueron tan solo tres, en función de los tres rasgos evaluados (sin diferenciar datos sonoros o faciales). Así, cada uno de estos grupos tenía acceso a los distintos tipos de datos del mismo individuo, por lo cual podían evaluar de manera conjunta en base a los mismos. Los resultados de esta segunda parte de la investigación mostraron que realmente existía una utilidad a la hora de predecir rasgos si se juntaban datos faciales y vocales, pero no en todos los casos. Y a su vez, pese a que los dos tipos de información influyen a la hora de predecir un rasgo, el peso de cada uno de estos tipos varía según el rasgo. Así, para el ejemplo del atractivo, los datos faciales tienen mucho más peso que los vocales, mientras que ocurre lo contrario con la dominancia.

En conclusión, los investigadores demostraron que, si bien la información extraída visualmente y de manera auditiva de los individuos puede resultar muy útil para la primera impresión, la combinación de ambas produce que las evaluaciones sean más consistentes, ya que actúan de manera sinérgica a la hora de ofrecernos datos para inferir características sociales del individuo.

El efecto de desinformación gestual en entrevistas con niños testigo. Club Lenguaje No Verbal.

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta vez les ofrecemos un resumen del artículo “Memorias hechas a mano: la solidez del efecto de Desinformación Gestual en entrevistas con niños testigos presenciales”, de los autores Elizabeth Kirk, de la Universidad de York, y Daniel Gurney, Rebecca Edwards y Chris Dodimead, de la Universidad de Hertfordshire, que trata sobre cómo la influencia de los gestos de un entrevistador pueden influir en la precisión de los relatos del entrevistado.

Ha sido arduamente demostrada la influencia que ciertas claves verbales pueden tener sobre la precisión o veracidad de las declaraciones de adultos y niños. Sin embargo, y mientras que la mayor parte de las investigaciones se centran en analizar precisamente la influencia de la conducta verbal del entrevistador, es en la actualidad cuándo los investigadores han descubierto que la conducta no verbal del entrevistador puede influir del mismo modo durante la entrevista de investigación, corrompiendo así la declaración de un testigo y llevándole a realizar imprecisiones (e incluso a dar datos falsos) en la misma. Es precisamente la sugestibilidad de los niños la que plantea a los investigadores más preocupación, lo cual ha llevado a intentar definir cuáles son las variables que facilitan o dificultan que este efecto de “desinformación” afecte a los menores. Sin embargo, si bien se conocen varias de las claves que pueden prevenir o elicitar que este efecto se produzca a través del lenguaje verbal, todavía poco se sabe de cómo las variables del menor pueden resultar útiles ante la influencia del efecto de desinformación gestual. Es por ello que en este estudio, y con objeto de evaluar qué variables del niño pueden actuar frente a este efecto, se han seleccionado tres factores distintos: la fuerza del recuerdo, la edad y la habilidad verbal. Estos factores son elegidos debido a que numerosos autores han demostrado la importancia que los mismos representan para evitar efectos de manipulación del testimonio a través de la comunicación verbal. Así, la fuerza del recuerdo fue evaluada a través de preguntar a ciertos niños directamente tras el evento en cuestión, la edad a través de la creación y evaluación de dos grupos con edades distintas (uno de ellos de tres a cuatro años, y el otro de siete a ocho), y la habilidad verbal a través de la aplicación del Adaptative Language Inventory (ALI) y su posterior comparación con la influencia producida por los gestos en cada menor.

Los resultados de este estudio arrojan datos interesantes. En primer lugar, se encontró que no había una diferencia sustancial ni en la edad ni en la fuerza del recuerdo a la hora de ver influida su declaración a través de comunicación no verbal, dado que ante ambas variables la influencia de los gestos del interlocutor era bastante elevada (especialmente, como indica el estudio, cuando se usaban los gestos de “lanzar” y “comer”). Tampoco se encontró una “resistencia” significativa al efecto de desinformación gestual entre aquellos niños con una mayor puntuación en el ALI y aquellos con una puntuación menor. Sí que se halló que muchos de los niños, de hecho, tendían a incluir en sus testimonios nueva información coherente con los gestos que habían visto del entrevistador, y es aquí donde se encontró que los niños más pequeños incluso llegaban a inventar información para ampliar aquella que habían recibido del entrevistador. Así, mientras que en el evento original el actor principal estaba bebiendo, el gesto del entrevistador provocó que los niños dijesen que en realidad estaba comiendo. No obstante, mientras que los niños más mayores se limitaron a dejar la explicación en ese punto, los niños menores llegaron incluso a inventar qué estaba comiendo el actor. Atendiendo a los resultados, sin embargo, los autores afirman que el efecto de desinformación gestual es resistente a ciertos factores que sí se ha demostrado que son útiles para reducir el efecto de desinformación verbal (fuerza del recuerdo, edad y habilidad verbal).

En conclusión, los autores plantean que, dada la capacidad limitada de los menores de ignorar información gestual incongruente con sus recuerdos, el hecho de acompañar preguntas o interrogatorios con gestos puede resultar en un arma de doble filo. Por un lado, demuestran que acompañar preguntas con gestos que proporcionen información precisa respecto al hecho ayuda a facilitar la respuesta verbal de los menores. Sin embargo, también puede provocarse una confusión al menor si los gestos utilizados no son congruentes con la situación en cuestión.

Expresiones faciales de enfado. Club Lenguaje No verbal.

Expresiones faciales de enfado. Club Lenguaje No verbal.

Expresiones faciales de enfado. Club Lenguaje No verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les ofrecemos un resumen del artículo “La función de Compromiso de las Expresiones Faciales de Enfado”, de los autores Lawrence Ian Reed y Steven A. Pinker de la Universidad de Harvard (EE.UU.) y, Peter DeScioli de la Universidad Estatal de Nueva York (EE.UU), que trata de las funciones de las expresiones faciales.

Las expresiones de enfado están entre las señales más comunes de la vida social humana. Una cara de enfado puede incrementar las hostilidades y llevar a un comportamiento destructivo, incluyendo la violencia. Las personas instintivamente pueden sentir que las expresiones de enfado también pueden mantener la paz transmitiendo las expectativas sociales y los límites personales: la amenaza de agresión puede evitar la agresión real. Sin embargo, esta intuición es teóricamente incompleta y no comprobada empíricamente. En los experimentos aquí publicados, se ha probado una particular versión de la misma: que las expresiones de enfado funcionan como amenazas creíbles en las negociaciones. La teoría acerca de las expresiones faciales plantea que señalan los estados emocionales o las tendencias de acción. El problema de una teoría de señalización simple es que no siempre es evidente por qué es adaptable para un organismo transmitir su estado interno o su inminente acción, o por qué un perceptor debe tomar las señales al pie de la letra. La teoría de juegos ha proporcionado un gran avance en la especificación de la función comunicativa de las expresiones faciales: la hipótesis de que las expresiones indican el compromiso de llevar a cabo una amenaza o promesa en situaciones de negociación. El objetivo del compromiso es influir en las decisiones del socio dejándole la última oportunidad para decidir el resultado. Un problema inherente al compromiso es hacerlo de manera que sea creíble. Dado que el cumplimiento emocional es interno e inobservable, los compromisos subjetivos deben parecer creíbles para ser eficaces. Sin embargo, un problema importante es que se pueden obtener beneficios engañando a los perceptores con una amenaza o promesa, para después renegar si los costes son demasiado altos (“farol”). En este caso, las expresiones faciales serían “palabrería”, y los perceptores aprenderían a ignorar las señales. Las expresiones de ira revelan estados agresivos e inflexibles y la intención de acercarse con ánimo de hostilizar. El enfado y las amenazas se producen a menudo en situaciones de negociación cuando dos individuos tienen intereses encontrados sobre la división de los recursos, como el precio de venta de un negocio, pero también tienen un interés común en llegar a un acuerdo.

Se ha modificado el juego del ultimátum para investigar el efecto de las expresiones de enfado en la credibilidad de las amenazas en las negociaciones. En el juego del ultimátum estándar, un proponente decide la cantidad de dinero que ofrece a un respondedor, y este decide si acepta o rechaza la oferta, si la oferta es rechazada, ninguno recibe nada. A pesar de que un respondedor racional, e interesado debería aceptar cualquier oferta mayor que cero, normalmente suelen ser malintencionados y rechazan las ofertas que consideran injustamente bajas. Este comportamiento se ha interpretado como una manifestación de enfado. Para poner a prueba la credibilidad de las expresiones de enfado, se ha alterado el juego del ultimátum de tal manera que antes de hacer una oferta el proponente considera una demanda supuestamente emitida por un respondedor en concreto (Experimento 1) o por un respondedor cualquiera (Experimento 2), que muestra una expresión facial de enfado o una neutra. Además, para examinar si la expresión ha cambiado la credibilidad de la amenaza (en lugar de cambiar el estado de ánimo o algún otro factor no específico), se ha manipulado asimismo la credibilidad inherente de la amenaza variando la cantidad requerida por el respondedor. En el Experimento 1, se analizaron las ofertas de proponentes en un juego del ultimátum con amenazas de los respondedores. Antes de hacer una oferta, se le dijo a cada proponente que sería emparejado con un respondedor en particular grabado en vídeo. Las amenazas consistieron en un breve vídeo de una expresión facial neutra o de enfado junto con un mensaje escrito exigiendo ya sea el 50% o el 70% del bote. En el Experimento 2, se ha querido probar si se producía el mismo efecto cuando los participantes no se dejaban engañar por sus socios: la persona del vídeo era descrita como un respondedor cualquiera en lugar del socio asignado. Se ha probado si una expresión de enfado aumentaría la credibilidad percibida de una amenaza, incluso cuando no proporciona información sobre un socio específico.

Los resultados de ambos experimentos apoyan la hipótesis de que las expresiones actúan como amenazas creíbles en situaciones de negociación: una expresión de enfado aumenta las ofertas cuando se combina con una demanda menos razonable o verosímil, pero no cuando se combina con una demanda justa, verosímil, y por lo tanto creíble. Los efectos fueron lo suficientemente fuertes como para inducir a los proponentes a hacer ofertas generosas (lo que favorecía a sus socios, algo muy poco frecuente en los juegos de ultimátum), y ocurría independientemente de si los perceptores veían la expresión facial de la persona descrita como su respondedor asignado o una persona descrita como respondedor cualquiera. Estos hallazgos sugieren que las expresiones de enfado no son palabrería sino que son percibidas como señales honestas de la voluntad de la persona de llevar a cabo una amenaza. Por lo tanto, la expresión y la percepción de la ira pueden evitar un comportamiento malintencionado en situaciones de negociación, beneficiando tanto a remitentes como a receptores. Un sorprendente aspecto de estos hallazgos es el efecto de la expresión de enfado a pesar de haber sido creada en lugar de espontáneamente emitida. En el contexto del experimento, esta expresión de hecho no era sincera sino fingida, sin embargo, los participantes la trataron como si fuera genuina. En futuras investigaciones se podría examinar si los efectos son generalizables a las expresiones espontáneas, así como al envío de señales de compromiso, mediante la observación de las amenazas de respondedores en interacciones cara a cara permitiendo la expresión espontánea de emociones. El hecho de que las ofertas estén controladas por estados emocionales internos no solo evidencia las teorías de la función adaptativa de las emociones y las expresiones emocionales sino también el estudio de las negociaciones. Los negociadores experimentados saben que, los tratos no solo se ven afectados por el interés propio racional, sino que se ven igualmente influidos por las reacciones emocionales de las partes, incluyendo las percepciones acerca de cómo valora cada parte el bienestar de la otra. Por consiguiente, el estudio del papel de las emociones en los tratos y las negociaciones ofrece la posibilidad de explicar las respuestas tanto racionales como irracionales.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

¿Vestir de manera formal tiene consecuencias psicológicas? Club Lenguaje No Verbal.

¿Vestir de manera formal tiene consecuencias psicológicas? Club Lenguaje No Verbal.

¿Vestir de manera formal tiene consecuencias psicológicas? Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, en esta ocasión les sugerimos un resumen del artículo “Las consecuencias cognitivas de la ropa formal”, de los autores Michael L. Slepian de la Universidad de Columbia (EE.UU.) y, Simon N. Ferber, Joshua M. Gold y Abraham M. Rutchick de la Universidad Estatal de California (EE.UU), sobre las consecuencias cognitivas de vestir de manera formal.

Solemos llevar ropa formal en diversas situaciones, para ir al trabajo, cuando recibimos a alguien, o para una entrevista de trabajo. Normalmente la ropa formal se lleva para seguir las normas, pero también sirve para infundir respeto, transmitir profesionalidad y mantener la distancia social. Así pues, llevar una vestimenta formal está relacionado con la formalidad psicológica y la distancia social, mientras que la vestimenta informal está relacionada con la intimidad y la familiaridad. Durante mucho tiempo la psicología se ha interesado por el significado de la forma de vestir. La ropa influye en las impresiones que causamos a los demás y en cómo estos son tratados. Nuestra propia ropa puede influir en la autopercepción. El procesamiento abstracto consiste en representaciones mentales de orden superior, holísticas y generales, mientras que el procesamiento concreto se basa en representaciones mentales más subordinadas y limitadas. Estos estilos de procesamiento influyen en una gran variedad de procesos de toma de decisiones, incluyendo la búsqueda de información, la elección intertemporal y las estimaciones de probabilidad. La teoría del nivel de conceptualización postula que, frente al pensamiento concreto el pensamiento abstracto se determina significativamente por la distancia psicológica. Los sucesos psicológicamente distantes son apreciados de una forma relativamente abstracta, mientras que los eventos psicológicamente cercanos se aprecian de una manera relativamente concreta. Un trabajo reciente demuestra que la distancia social en forma de cortesía incrementa el pensamiento abstracto. El trabajo actual incorpora la bibliografía sobre los niveles de conceptualización y las consecuencias psicológicas de la vestimenta tomando en cuenta el impacto de la ropa en el procesamiento cognitivo abstracto y concreto. En particular, puesto que la vestimenta formal está relacionada con un aumento de la distancia social, entonces se plantea que el uso de ropa formal incrementará el procesamiento cognitivo abstracto. Para ello se han llevado a cabo varios estudios. Los estudios 1 y 2 pusieron a prueba si la formalidad de la ropa de los participantes se asociaba con un procesamiento más abstracto. En los estudios 3 y 4 se manipuló la forma de vestir de los participantes y se analizó el impacto de las prendas de ropa formal. Por último, el estudio 5 examinó si la ropa formal se asocia con un aumento de la distancia social y, a su vez con el procesamiento abstracto.

Tener el poder es tener el control sobre los recursos sobre los que los demás no poseen ese control. Esto conduce a una distancia social asimétrica; los que no tienen el poder dependen de los poderosos (para esos recursos), mientras que los poderosos son más independientes, y por lo tanto más distantes socialmente. El poder como medida de distancia social se debe considerar de manera relativa; los poderosos no se sienten socialmente más distantes en relación a todas las demás personas, sino de sus equivalentes de bajo poder en particular (de los que son más independientes). Esto puede explicar por qué sólo se encuentra un efecto indirecto característico a través del poder. La ropa formal (al igual que el lenguaje formal) es un indicador de situaciones que no son informales ni familiares. De hecho, encontramos que por encima de cualquier estatus sociométrico que se pueda experimentar con el uso de ropa formal, este aumento de distancia social (sentimientos de poder) predice el procesamiento abstracto. Estas explicaciones se ajustan a los trabajos que demuestran la relación entre la formalidad del lenguaje (es decir, su cortesía) y el procesamiento cognitivo abstracto, así como a una reciente teoría de la distancia social del poder. Una posible alternativa es que el uso de ropa formal fuera un hecho novedoso, y esta experiencia de novedad indujera el procesamiento abstracto, en lugar de la experiencia de formalidad. Los resultados actuales amplían los trabajos mencionados sobre la formalidad del lenguaje y el procesamiento abstracto. Aquí, se demuestra que no sólo el lenguaje formal incrementa el procesamiento abstracto, sino que también lo hace la forma de vestir formal. Los actuales hallazgos amplían asimismo la investigación acerca de la influencia multimodal en el procesamiento conceptual. Dichos estudios han proporcionado nuevos conocimientos sobre la naturaleza de la conceptualización y la categorización, incluyendo cómo los estados sensoriales influyen y son influidos por los procesos cognitivos. Sin embargo, para entender cómo se producen estos procesos en la vida diaria, es importante examinar las influencias cotidianas y ecológicamente válidas y analizar su impacto en los procesos cognitivos básicos y fundamentales. Ese el objetivo que se ha tratado de abordar en el presente trabajo.

En futuras investigaciones se podría tomar en cuenta de que manera la ropa informal afecta a una diversidad de decisiones influyendo en el estilo de procesamiento. El estilo de procesamiento influye en la atención hacia la elección de atributos, en la búsqueda de información, en la elección intertemporal, en las estimaciones de probabilidad, y en otro gran número de procesos de decisión. El estilo de procesamiento influye asimismo en la preocupación de los empleados sobre el trato recibido en el trabajo; en los ahorros monetarios estimados; y en la forma en que las personas abordan las decisiones, de manera pragmática o idealista; todas ellas decisiones de la vida real que seguramente se podrían tomar llevando ya sea ropa formal o informal. La formalidad de la vestimenta no sólo puede afectar a la manera en que otros perciben a una persona y en cómo las personas se perciben a sí mismas, sino que también puede influir de forma importante en la toma de decisiones debido a su efecto sobre el estilo de procesamiento.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Las caras sonrientes no siempre dicen la verdad. Club del Lenguaje No Verbal.

Las caras sonrientes no siempre dicen la verdad. Club del Lenguaje No Verbal.

Las caras sonrientes no siempre dicen la verdad. Club del Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, esta vez les presentamos un resumen del artículo “Las caras sonrientes, a veces no dicen la verdad: la expresión facial en el juego del ultimátum afecta a la toma de decisiones y a los potenciales relacionados con eventos” de los autores Patrick Mussel y Johannes Hewig de la Universidad Julius Maximilians (Alemania), John J. B. Allen de la Universidad de Arizona (EE.UU.), Michael G. H. Coles de la Universidad de Illinois (EE.UU.) y Wolfgang Miltner de la Universidad Friedrich-Schiller (Alemania), acerca de las expresiones faciales y la toma de decisiones en los negocios.

En las interacciones sociales, las expresiones faciales contienen información valiosa que puede influir directamente en la interacción. Sonreír es una expresión frecuentemente observada en la interacción humana de la cual se deducen las creencias y acciones posteriores. Como comportamiento social desempeña un papel crucial en la toma de decisiones, se cree que las expresiones faciales tienen asimismo una influencia directa en la toma de decisiones, como por ejemplo en las negociaciones económicas. Un paradigma común para la investigación de la negociación económica es el juego del ultimátum. En él un “proponente” divide cierta cantidad de dinero en dos partes, una para sí mismo, la otra para un “respondedor”. El “respondedor” puede aceptar o rechazar la oferta. Si la oferta es aceptada, ambos jugadores reciben la cantidad de dinero propuesta por el “proponente”. Sin embargo, si la rechaza, ninguno recibe nada. La Teoría de la elección racional explica la conducta humana suponiendo que las decisiones se toman en base a motivos racionales. Esta teoría predice que los receptores deberían aceptar cualquier propuesta, ya que algo de dinero es mejor que nada, y el “proponente”, sabiendo esto, debería ofrecer lo menos posible. Sin embargo, los datos empíricos muestran que los individuos difieren en gran medida de las predicciones de la Teoría de la elección racional, al rechazar normalmente las ofertas injustas. Por lo tanto, la limitación que presenta esta Teoría es que no tiene en cuenta el papel de las emociones en la toma de decisiones. En una interacción social, cabe esperar que el estado emocional provocado por las expresiones faciales afectará a la posterior toma de decisiones. Sin embargo, poco se sabe sobre el efecto de las expresiones faciales en la conducta de negociación económica, como en el juego del ultimátum. Se ha descubierto que la sonrisa reduce la ira percibida en manifestaciones verbales negativas, puede ser que de manera similar se reduzcan las emociones negativas provocadas por las ofertas injustas en el juego del ultimátum. Por lo tanto, se ha examinado la hipótesis de que la expresión facial del “proponente” podría influir en la toma de decisiones en el juego del ultimátum. Además, se ha investigado si la expresión facial podría asimismo afectar al procesamiento neuronal de las ofertas realizadas por el “proponente”. A pesar de haberse demostrado que las expresiones faciales influyen en el error asociado con la negatividad, investigaciones previas no han analizado la negatividad relacionada con el feedback (NRF) en el juego del ultimátum. Sin embargo, del mismo modo que una expresión sonriente podría reducir la percepción de la ira provocada por las ofertas injustas, también podría influir en la negatividad relacionada con el feedback (NRF). Por lo tanto, se prevé que la NRF de las ofertas injustas de “proponentes” sonrientes se vea reducida en comparación con las ofertas injustas de “proponentes” que no sonríen.

En este estudio se ha descubierto que los aspectos de la interacción social pueden influir en la toma de decisiones en el juego del ultimátum. Mientras que la Teoría de la elección racional prevé que todas las ofertas deberían ser aceptadas para maximizar el beneficio personal, los individuos normalmente difieren de esta predicción; aún más importante, se ha descubierto que la expresión facial y el sexo del “proponente” influyen en la toma de decisiones económicas, con mayores índices de rechazo de caras no sonrientes, en comparación con caras sonrientes, y de hombres, en comparación con “proponentes” mujeres en ofertas moderadamente injustas. Respecto al sexo, se puede especular que los “proponentes” mujeres pueden atenuar la ira provocada por las ofertas injustas, sobre todo en comparación con los “proponentes” masculinos que no sonríen. Esta suposición se corresponde con los estereotipos de género acerca de que los niños y los hombres son más agresivos que las niñas y las mujeres. En resumen, los resultados avalan que, bajo ciertas circunstancias, la toma de decisiones no se basa únicamente en el beneficio económico; sino que más bien, otros factores, como la expresión emocional del “proponente”, pueden anular la maximización de ganancia y conllevar el rechazo de la remuneración. De acuerdo con investigaciones recientes, se ha observado una alteración de las respuestas neuronales en el juego del ultimátum originada por el valor de las ofertas. En general, las ofertas más pequeñas provocan una NRF más fuerte, un componente que se ha interpretado como un indicador de castigo, o de eventos “peores de lo esperado”. Por otra parte, una oferta injusta de “proponentes” que no sonríen podría interpretarse como doblemente desfavorable, y en cambio, así como los eventos que son claramente “peores de lo esperado”, las ofertas injustas de los “proponentes” sonrientes, aunque no sean positivas, no son percibidas de manera tan negativa como las propuestas que se hacen sin sonreír. Por consiguiente, los resultados demuestran que las correlaciones neuronales de evaluación de las ofertas están influidas por la expresión facial del “proponente”. Es importante tener en cuenta que el efecto de la NRF no explica por completo la influencia del sexo y de la expresión facial en la toma de decisiones. Si bien se ha descubierto que la expresión facial modula tanto la toma de decisiones en el juego del ultimátum como el procesamiento neuronal de la oferta, no explica por completo el efecto del comportamiento. Por lo tanto, se concluye que un proceso neuronal otro que el procesamiento de la oferta, contribuye a la influencia del sexo y de la expresión facial en la toma de decisiones. El efecto que tienen las caras sonrientes sobre la intensidad de la NRF es que, en comparación con las caras no sonrientes, dan lugar a una NRF menor y a un aumento de los índices de aceptación. Una cara sonriente no siempre dice la verdad y a veces viene seguida de un comportamiento negativo, como una oferta injusta. Sin embargo, en base a los resultados de este estudio, la expresión facial sonriente puede reducir las respuestas neuronales y conductuales ante ese comportamiento negativo. Así pues, las expresiones faciales son un aspecto importante de la interacción social que afecta a la toma de decisiones en las negociaciones económicas. Los hallazgos ponen de relieve que el valor de una oferta económica depende del contexto en el que se propone. Por lo tanto, la explicación de la toma de decisiones en contextos económicos, y muy probablemente en otros contextos, debe tener en cuenta factores sociales como la actitud y el sexo de los individuos que participan en la interacción como principal influencia en el complejo cálculo neuropsicosocial que suscitan las decisiones y el comportamiento.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Romper las reglas para alcanzar el poder. Club Lenguaje No Verbal.

Romper las reglas para alcanzar el poder. Club Lenguaje No Verbal.

Romper las reglas para alcanzar el poder. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, esta semana les ofrecemos un resumen del artículo “Romper las reglas para alcanzar el poder: Cómo los infractores de normas alcanzan el poder de cara a los demás”, de los autores Gerben A. Van Kleef , Astrid C. Homan, Catrin Finkenauer, Seval Gündemir y Eftychia Stamkou de la Universidad de Amsterdam (NL), sobre la transgresión de normas y la percepción de poder.

Tal vez sea de esperar que los que detentan el poder al romper las reglas caigan en desgracia y pierdan su poder. Pero, ¿es posible que el hecho de romper las reglas en realidad alimente la percepción de poder? En este trabajo se explora esta paradójica posibilidad, centrándose en los efectos de la violación de las normas sobre la percepción de poder. Las normas son reglas o principios entendidos por los miembros de un grupo y que guían y/o restringen el comportamiento, sin la coerción de las leyes, para generar una conducta adecuada y aceptable. Así pues, la violación de la norma se define como una conducta que infringe uno o más principios de comportamiento apropiado y aceptable. En base a la teoría del poder de activación/inhibición y al trabajo empírico se plantea la hipótesis de que las personas que violan las normas son percibidas como más poderosas que las que no lo hacen. Según esta teoría, los individuos poderosos son relativamente libres de comportarse como quieren. Encuentran menos limitaciones sociales y más entornos con recursos (dinero, conocimiento, apoyo). Esto estimula su sistema de activación conductual, que se acompaña de desinhibición conductual. Al contrario, los individuos con poco poder, sufren más limitaciones sociales, amenazas y castigos. Esto activa su sistema de inhibición conductual, que restringe sus acciones. De hecho, los individuos con poder parecen actuar a voluntad sin temor a las consecuencias negativas. Esta desinhibición conductual hace que los individuos más poderosos sean propensos a exhibir una conducta socialmente inapropiada. Es más, a pesar de imponer estrictas normas morales a los demás, ellos por el contrario no suelen respetarlas.

Debido a que se cree que ciertos comportamientos están asociados con el poder, las señales en sí mismas pueden indicar poder. Por lo tanto, cuando las personas perciben a los que se encuentran a su alrededor, pueden utilizar este tipo de señales para inferir su nivel de poder. En este trabajo se ha querido poner a prueba esta hipótesis en cuatro estudios. En el primer estudio se estableció un escenario en el que un sujeto mostraba una conducta de violación de normas (o no), y se midieron las percepciones de los encuestados acerca “del poder” de esa persona. Los resultados proporcionaron evidencia inicial sobre que el hecho de transgredir las normas puede alimentar la percepción de poder, incluso aunque se trate de un comportamiento negativo (asocial, inmoral, inadecuado y grosero). El estudio 2, para examinar la posibilidad de generalizar el efecto, se centró en un tipo diferente de infracción de la norma que se llevó a cabo en un contexto institucional. Además, se investigó si el efecto de las transgresiones sobre la percepción de poder está mediado por inferencias intencionadas. El estudio mostró que la violación de normas puede alimentar la percepción de poder ya que indica que se es libre de actuar como uno quiere, una libertad que se asocia con un poder elevado. En el estudio 3 se empleó una violación de normas distinta y una metodología diferente para establecer la fuerza del efecto. Según las investigaciones sobre estereotipos emocionales, se prevé que los individuos poderosos reaccionen con más rabia y menos tristeza ante acontecimientos negativos que los individuos menos poderosos y, por consiguiente exhibir tendencias de acción más activas (aproximación, confrontación) y menos pasivas (inhibición, impotencia). Se ha usado esta idea para desarrollar una discreta representación de percepción de poder, esperando que la transgresión llevaría a índices más altos de ira y tendencias de activación e índices más bajos de tristeza y tendencias de inhibición. Para profundizar en la robustez y generalización de los hallazgos, en el estudio 4 se investigó si los efectos se dan igualmente en una interacción cara a cara. Los resultados indicaron que el efecto de la violación de normas sobre el poder está mediado por inferencias intencionadas.

En consecuencia, la presente investigación revela que la violación de normas hace que los individuos sean percibidos como más poderosos. El análisis de mediación mostró que el efecto de la transgresión puede ser explicado en términos de inferencias intencionadas: los infractores de normas son vistos con la libertad de actuar como les plazca, lo que alimenta la percepción de poder. El trabajo empírico ha descubierto varios predictores de poder, que van desde rasgos de personalidad tales como extraversión y dominancia a características demográficas y comportamiento no verbal. Se ha logrado mostrar que los individuos pueden ganar poder de cara a los demás infringiendo las normas. Este estudio apunta a un nuevo mecanismo a través del cual la jerarquía social y organizativa se refuerza y perpetúa. Puesto que el poder lleva a la desinhibición conductual, los poderosos son más propensos a violar las normas. Al hacerlo, otros individuos les ven poderosos, tal y como se ha demostrado. A medida que los individuos alcanzan el poder, su comportamiento se vuelve aún más libre, llevando posiblemente a más transgresiones, y por lo tanto provocando un proceso de auto-refuerzo. La gente suele detectar rápidamente el poder de los demás, pero del mismo modo debilitan la posición de poder de una persona cuando creen que es ilegítima. De acuerdo con la influencia recíproca del modelo de poder, los individuos detentan el poder cuando actúan en interés del grupo. Por tanto, infringir la normas por el interés del grupo puede ser una buena manera de elevar la posición. Una última cuestión se refiere al papel de la acción. Los individuos que muestran una mayor propensión a actuar tienden a ser percibidos como más poderosos. Puede ser que el papel de la acción dependa del contexto, de manera que el tipo de (in)acción que indique mayor libertad probablemente genere percepción de poder. Futuros estudios podrían explorar esta posibilidad. En conclusión, violar las normas puede aumentar el poder de un individuo de cara a los demás. A medida que los individuos obtienen poder, sienten una mayor libertad para infringir las normas vigentes. Paradójicamente, estas transgresiones no socavan el poder del individuo sino que lo incrementan, originando así un círculo vicioso de poder e inmoralidad.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

A veces los demás nos conocen mejor que nosotros mismos. Club Lenguaje No Verbal.

A veces los demás nos conocen mejor que nosotros mismos. Club Lenguaje No Verbal.

A veces los demás nos conocen mejor que nosotros mismos. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, esta vez les ofrecemos un resumen del artículo “A veces los demás nos conocen mejor que nosotros mismos” de las autoras Simine Vazire y Erika N. Carlson de la Universidad de Washington (EE.UU.) que trata de la percepción de la propia personalidad.

La mayoría de nosotros tenemos la poderosa intuición que nos conocemos mejor de lo que los demás nos conocen. Sin embargo, todos conocemos personas que se engañan a sí mismas, lo cual plantea la incómoda posibilidad de que nosotros, también, podríamos estar engañándonos. Cuando se trata de nuestra propia personalidad, cada vez hay más evidencia de que nuestros puntos ciegos son considerables. Por otra parte, los demás a veces pueden ver cosas sobre nuestra personalidad que no podemos. El objetivo de este trabajo es revisar la evidencia más reciente en relación a la precisión de la auto percepción de la personalidad y la percepción de los otros y demostrar que la imagen completa de cómo es una persona requiere tanto la propia perspectiva de la persona como la perspectiva de otros que la conocen bien.

El primer paso para poder determinar que los demás saben cosas de nuestra personalidad que nosotros mismos no conocemos es mostrar que hay lagunas en nuestro auto conocimiento. Algunos puntos ciegos pueden deberse a una simple falta de información. Pueden deberse asimismo a demasiada información, tenemos acceso a tantos pensamientos, sentimientos y comportamientos que a menudo nos cuesta mucho agregar mentalmente esos indicios y reconocer patrones. Sin embargo, en muchos casos, los puntos ciegos no son tan inocentes ya que son el resultado de procesos cognitivos motivados. Querer afirmar y mejorar nuestra autoestima es uno de los motivos de mayor influencia en la auto percepción. El conocimiento motivado influye y distorsiona la auto percepción de muchas maneras que ayudan a crear y mantener puntos ciegos en el auto conocimiento. Un claro ejemplo de punto ciego lo encontramos en la investigación sobre discrepancias entre las percepciones explícitas e implícitas de las personas sobre su propia personalidad. La personalidad implícita se mide normalmente por la asociación automática que las personas hacen de ellas mismas con rasgos específicos o comportamientos. De este modo, se forman asociaciones automáticas o implícitas sobre la base de anteriores patrones de comportamiento. Por lo tanto, los rasgos que la gente asocia automáticamente con ellos mismos en pruebas implícitas pueden predecir el comportamiento más allá de los rasgos que promueven conscientemente en mediciones explícitas de personalidad. Si el procesamiento implícito del auto conocimiento fuera simplemente una cuestión de eficiencia, deberíamos ser capaces de aumentar la congruencia entre nuestra auto imagen explícita e implícita centrando nuestra atención en las manifestaciones conductuales de nuestra personalidad implícita. Así pues, parece que nuestros motivos a veces nos llevan a ignorar los aspectos de nuestra personalidad que otros pueden detectar. Como resultado, nuestras auto percepciones conscientes proporcionan una valiosa pero incompleta perspectiva sobre nuestra personalidad.

El segundo paso para poder determinar que otros pueden conocer cosas acerca de nuestra personalidad que nosotros desconocemos es mostrar que los demás son expertos en la detección de la personalidad. Resulta que muchos aspectos de la personalidad son increíblemente transparentes a los demás, incluso cuando no se están transmitiendo deliberadamente. Revelamos nuestra personalidad deliberada e indeliberadamente a través de la música que escuchamos, nuestros dormitorios, y nuestro entorno online. Por otra parte, cuanto más convivimos con los demás, con mayor precisión pueden inferir nuestros pensamientos y sentimientos. Estos hallazgos muestran que somos agudos conocedores de las personalidades de los demás, probablemente debido a la importancia de la percepción interpersonal para nuestra especie social. En consecuencia, los demás, especialmente aquellos que pasan mucho tiempo con nosotros y con los que nos sinceramos, se convierten casi inevitablemente en expertos en nuestra personalidad.

El objetivo de este artículo es demostrar que a veces los demás ven aspectos de nuestra personalidad de los que no somos conscientes. La igualdad total en los niveles de precisión oculta un patrón más interesante: la auto valoración de la personalidad y la valoración de los demás no sólo proporcionan información redundante, sino que reflejan aspectos diferentes. Vazire (2010) propuso que tenemos mejor información de nosotros mismos que los demás para juzgar rasgos internos, rasgos principalmente definidos por pensamientos y sentimientos, pero que los demás tienen mejor información para juzgar rasgos externos, rasgos principalmente definidos por la conducta manifiesta. Existen evidencias de que las personas cercanas podrían de hecho tener impresiones más positivas sobre nosotros de las que tenemos, pero que sus percepciones son aun así más precisas. Los hallazgos sugieren que los que nos conocen bien a veces ven cosas que no vemos en nosotros mismos, sobre todo cuando se trata de aspectos de nuestra personalidad que pueden ser apreciados por los demás y de los que nos preocupamos mucho (y por lo tanto no podemos ver de forma objetiva).

Para conocer la personalidad de alguien, tenemos que saber tanto la manera en que se ve a sí mismo como la manera en que le ven otras personas que le conocen bien. El hecho de que la auto percepción sea una parte importante de la personalidad no es algo nuevo; el nuevo descubrimiento es que los demás saben muchas cosas acerca de nosotros que desconocemos. La investigación plantea que aunque tendemos a sobrestimar el grado en que otros comparten nuestra percepción de nosotros mismos, somos capaces de detectar la impresión que producimos a los demás, incluso al conocer a alguien por primera vez. Parece asimismo que sabemos cómo las personas que nos conocen en diferentes contextos nos ven de distinta manera (por ejemplo, los padres frente a los amigos). En resumen, parece que somos algo conscientes de cómo nos ven los demás, pero no siempre hacemos uso de esa información para juzgar nuestra propia personalidad. Por lo tanto, es posible que podamos mejorar nuestro auto conocimiento dando más importancia a nuestras impresiones acerca de cómo nos ven los demás, especialmente, cuando se trata de rasgos evaluativos observables (por ejemplo: ser divertido, encantador, etc.). Estudios recientes han planteado que la auto afirmación reduce las respuestas defensivas y nos hace más receptivos a la información negativa sobre nosotros. Por otro lado, las técnicas de meditación pueden reducir los dos principales obstáculos para el auto conocimiento: la falta de información y las tendencias motivacionales. En resumidas cuentas, se sabe poco sobre cómo mejorar el auto conocimiento. Parece evidente que queda mucho por aprender acerca de cómo podemos llegar a conocernos mejor.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno