Club del Lenguaje no Verbal

Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Categoría: Microexpresiones

Las verdaderas emociones pueden ocultarse tras una sonrisa. Club Lenguaje No Verbal.


Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “Hiding true emotions: microexpressions in eyes retrospectively concealed by mouth movements”, de los autores Miho Iwasaki y Yasuki Noguchi, de la Universidad de Kobe (Japón), que analiza cómo la parte inferior del rostro ayuda a disimular microexpresiones de la parte superior.

Cuando vamos paseando por la calle y nos encontramos a alguien que no nos cae especialmente bien, durante apenas un instante mostramos una expresión de desagrado que pasa a ser disimulada rápidamente por una sonrisa forzada para poder saludar cortésmente. En nuestra vida cotidiana tenemos muchas situaciones como esa, y es que en el día a día se entremezclan las expresiones emocionales sinceras y las falsas.

Es innegable la utilidad de saber distinguir una expresión sincera de una falsa y han surgido multitud de estudios sobre el tema. Por ejemplo, para distinguir una sonrisa auténtica de una falsa, una de las claves está en los ojos. La contracción de los músculos que rodean los ojos crean ese característico efecto de “patas de gallo” que representan a la sonrisa Duchenne, la sincera. Es por esto que se considera que las emociones sinceras ocurren en la parte superior del rostro y que la inferior es más fácilmente manipulable a nuestro antojo.

Sin embargo, los autores de este estudio sugirieron que una sonrisa es un rasgo muy predominante en la cara y podría enmascarar las microexpesiones a pesar de que ocurrieran en lugares distantes del rostro. De hecho, cualquier movimiento de la boca podría distraer al interlocutor de los cambios ocurridos en los ojos apenas un instante antes.

Para este estudio se llevaron a cabo cinco experimentos en los cuáles participaron respectivamente 19, 17, 10, 10 y 12 personas. A todos los participantes se les pasó un test de autismo para descartar problemas en el reconocimiento de emociones, confirmando que todos estaban en el rango normal. En el primer experimento se medía el movimiento ocular de los participantes mientras se les presentaban unas imágenes en las que aparecían caras neutras que posteriormente cambiaban para presentar un cambio emocional en boca y ojos, en sólo uno de los dos o en ninguno y luego pasaba a neutro o a mostrar un cambio en la boca. La expresión emocional duraba apenas 50 milisegundos. Se pedía a los participantes que ignoraran la boca y se centraran en los ojos, tratando de discernir cuándo observaban una microexpresión en los ojos y cuando no. En otro de los experimentos se utilizó únicamente la alegría como emoción a valorar. En esta ocasión los ojos mostraban una microexpresión emocional que podía variar entre ira, asco o alegría y posteriormente se enmascaraba con cualquiera de las seis emociones (ira, asco, alegría, sorpresa, tristeza, miedo) o una expresión neutra. Se utilizaron tanto rostros femeninos como masculinos.

Los resultados, a pesar de estar basados en pocas personas, eran muy contundentes: hay una clara interacción entre la parte inferior y superior del rostro que obstaculiza nuestros juicios de autenticidad de las expresiones emocionales. Cuando había cambios en la parte inferior de la cara las microexpresiones de los ojos pasaban desapercibidas la mayoría de las veces, incluso aunque se había predispuesto a los participantes a que prestaran toda su atención a los ojos. Se encontró también que el efecto se maximizaba cuando, después de una expresión en los ojos ocurría una expresión en la boca. Es posible que esto sea una estrategia inconsciente para desviar la atención durante una conversación, de manera que las expresiones involuntarias pasan desapercibidas por otras voluntarias y deliberadamente más lentas que buscan inhibir la percepción de las anteriores.

En conclusión, incluso cuando sabemos que este fenómeno ocurre no podemos evitar que la boca nos distraiga de los ojos. Quizás sería conveniente grabar las reacciones que realmente nos interese analizar para poder analizar las microexpresiones de forma artificial como en casos judiciales. Por otro lado, parece que lo que nos dictaba el instinto funciona: una buena sonrisa falsa puede ocultar lo desagradable que nos resulta alguien.

Afasia y emociones: No comprender el lenguaje te hace detectar mejor las mentiras. Club Lenguaje no Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “Lie detection and language comprehension: People who can’t understand words are better at picking up lies about emotions.”, de los autores Nancy L. Etcoff, Paul Ekman, John J. Magee y Mark G. Frank, de la Universidad de Massachusetts, que pone en relación la afasia con la capacidad para detectar mentiras.

En los ochenta, en un pabellón de afasia en Estados Unidos, hablaba en televisión el que en aquella época era el presidente, Ronald Reagan. Se podía esperar que el presidente conmoviera a sus conciudadanos con su discurso, pero en aquel lugar lo que resonaban eran carcajadas. No todos, cierto. Había algunos desconcertados, otros ofendidos, incluso algunos claramente recelosos… pero la gran mayoría parecían estar oyendo el mejor de los chistes. ¿Por qué aquellas personas que no podían entender lo que oían se reían con el discurso?

Las personas con afasia tienen daño en el hemisferio cerebral izquierdo, la zona encargada del lenguaje y según el tipo de afasia, puede llegar al extremo de no ser capaz de comprender el lenguaje, como si todo el mundo les hablara en un idioma desconocido y que son incapaces de aprender. Sin embargo, el habla no es sólo palabras, es expresión. Los afásicos no entienden las palabras pero oyen el tono, ven la expresividad, toda la comunicación no verbal que hay en torno al habla.

Precisamente porque no entienden el lenguaje no se les puede engañar con él, y en su defecto captan única y exclusivamente todas las señales involuntarias y espontáneas que son mucho más difíciles de falsear y que ponen en evidencia la mentira. De alguna manera, el cerebro compensa la pérdida de una capacidad alimentando otra en algunos casos y en los afásicos les hace más sensibles al lenguaje no verbal. Por ello, aquella sala se reía al oír el discurso del presidente: captaban su lenguaje no verbal y lo percibían tan grotesco e incongruente que no sólo no podían ser engañados, sino que lo encontraban incluso gracioso.

Un equipo de Massachusetts quiso poner a prueba esta capacidad que siempre se ha dado simplemente por hecho y comprobar en el laboratorio las habilidades de los afásicos comparándolas con otros tipos de daño cerebral y con personas sanas. Así que para este experimento se compararon los resultados de 10 pacientes con graves deficiencias en la comprensión del lenguaje por daño en el hemisferio cerebral izquierdo, 10 pacientes con daño en el hemisferio cerebral derecho, 10 personas sanas de edad similar a los pacientes y 48 estudiantes universitarios sanos. La tarea consistía en ver un vídeo en la que aparecían diez personas, dos veces consecutivas cada una: una de las veces que hablaban, las personas estaban viendo escenas agradables y hablando de las emociones positivas que sentían al verlas; en el otro clip de vídeo debían decir lo mismo pero mientras veían escenas horribles de mutilaciones. Es decir, en un vídeo debían mentir y en el otro, no.

Los pacientes afásicos, es decir, los que tenían daño en el hemisferio izquierdo, fueron significativamente más precisos detectando mentiras. Y no sólo eso: también se dividían los vídeos en aquellos donde las pistas de la mentira estaban en la expresión facial, el tono de voz o ambos. Se encontró que todos los pacientes afásicos eran inusualmente sensibles a las expresiones faciales que delataban la mentira, con una media del 73% de acierto en detectar mentiras.

En conclusión, es posible que el daño en los circuitos del lenguaje dé lugar a un mecanismo compensatorio en el cerebro que aumente el reconocimiento de conductas no verbales. O tal vez, simplemente, el no vernos “distraídos” por las palabras y tener como única fuente de información el lenguaje no verbal nos haga más expertos en este tipo de comunicación. Pero queda en evidencia la importancia de analizar el lenguaje no verbal para la detección de la mentira, ya seamos afásicos o no.

Detección de la mentira a nivel inconsciente. Club del Lenguaje no Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “Some Evidence for Unconscious Lie Detection”, de los autores Leanne ten Brinke, Dayna Stimson y Dana R. Carney, de la Universidad de California, que investiga sobre la detección a nivel subconsciente del engaño.

La mentira forma parte de nuestro día a día. Desde las mentiras “piadosas”, que son herramientas pro-sociales y sin consecuencias negativas, hasta las destructivas y dañinas. Y, sin embargo, la capacidad del ser humano para detectar con precisión la mentira es de apenas el 54%. Es decir, apenas superior a decidir al azar si algo es mentira o no. No obstante, esta incompetencia para la detección del engaño no parece compatible con la teoría evolutiva. Para la adquisición de recursos relacionados con la supervivencia y la competición por los compañeros atractivos, la capacidad de mentir debería haber evolucionado junto con la capacidad de detectar el engaño.

Algunas teorías creen que erramos por la ausencia de señales estereotipadas: los mentirosos no siempre evitan la mirada o se muestran nerviosos. El hecho de que busquemos las señales equivocadas puede cubrir las mentiras, junto con la negligencia de obviar que incluso dentro de una misma persona las señales que nos indican que miente varían con el tiempo. También hay autores que creen que en épocas de abundancia y seguridad carecemos de la motivación necesaria para mantenernos alerta y detectar los engaños, lo cual encajaría en la teoría evolutiva al significar que en épocas de escasez aumentaría nuestra precisión fruto de la necesidad.

En cambio, los autores de esta investigación defendían que el problema radicaba en la mente consciente: estamos afectados por los estereotipos y los sesgos y eso afecta a nuestro análisis de la conducta ajena. Su hipótesis era dejándonos llevar de forma más intuitiva e inconsciente aumentaríamos nuestro porcentaje de acierto.

Para demostrar esto se llevaron a cabo dos experimentos. En el primero participaron setenta y dos estudiantes universitarios (51 mujeres, 21 hombres). Se les presentaba un vídeo de 12 falsos interrogatorios en el que a todos los actores se les acusaba de haber robado cien dólares. La mitad de ellos habían fingido el robo y la otra mitad no, y se les incentivó con que podrían llevarse el dinero de verdad si lograban convencer a quienes vieran el vídeo de no haber robado. Se les hacían diez preguntas con tono neutro, algunas verificables como “¿qué ropa llevas?” o “¿qué tiempo hace fuera?”, y otras relacionadas con el robo como “¿robaste el dinero?”, “¿por qué debería creerte?” o “¿me estás mintiendo?”. Cada uno de los vídeos duraba un minuto aproximadamente. Cuando se pidió a los participantes que dijeran de quién sospechaban que estaba mintiendo y quién estaba diciendo la verdad las respuestas fueron bastante inexactas: sólo fueron capaces de detectar al mentiroso en un 43% de las veces, y quién decía la verdad en el 48% de las ocasiones.

Para un segundo experimento contaron con sesenta y seis estudiantes universitarios (42 mujeres y 24 hombres) que visualizaron los mismos vídeos sobre interrogatorios del primer experimento y después se les hacía ver las caras de los sospechosos intercalados con palabras del campo semántico de la “verdad” o la “mentira” como “honesto”, “falso”, “engañoso”, “veraz”, etc. Los resultados mostraron que los participantes asociaban inconscientemente las palabras de engaño con los sospechosos que habían mentido y al mismo tiempo las palabras antónimas con los que dijeron la verdad.

Estos hallazgos podrían significar que, efectivamente a nivel inconsciente e intuitivo podemos detectar la mentira con más éxito pero nuestros procesos conscientes alteran nuestra capacidad y nos entorpecen en la detección del engaño. Sería interesante replicar estos resultados con una muestra más amplia y mayor rango de edad para evaluar con detenimiento este fenómeno a favor de la intuición.

Los efectos sociales y culturales en la sonrisa infantil durante el juego. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “Children’s Nonverbal Displays of Winning and Losing: Effects of Social and Cultural Contexts on Smiles”, de los autores Phoebe H. C. Mui, Martijn B. Goudbeek, Marc G. J. Swerts y Arpine Hovasapian, en un estudio conjunto de la Universida de Tilburg (Países Bajos) y la Universidad de California, que sugieren que las sonrisas de los niños son susceptibles a factores sociales y culturales.

Imaginemos a un niño jugando: Sonríe cada vez gana pero se enfurruña cada vez que pierde. No es sorprendente ya que es lo que cabe esperar de un niño. Pero pongamos que el niño no está jugado solo, hay más niños con él. ¿Seguiría mostrando sus emociones de la misma forma ante los otros niños? Hacerlo podría implicar afectar al buen ambiente del juego. ¿Acaso no es desagradable que un amigo se enfade cuando le ganamos? Al jugar en equipo somos, en parte, responsables de mantener la armonía y la cohesión pero algunas sociedades ponen por encima la expresión personal y las metas individuales.

Desde muy pequeños, los niños adhieren connotaciones sociales a su sonrisa. Otros estudios han demostrado que los niños ríen más ante estímulos humorísticos si hay otros niños presentes; y que muestran sonrisas más amplias abriendo un regalo no deseado delante del experimentador que estando a solas. Así que, la forma de sonreír e interactuar de los niños durante el juego podría estar depender de su formación cultural.

Para probar esta hipótesis se llevó a cabo un experimento cuyos participantes fueron 55 niños de origen chino (siendo 34 de ellos varones) y 31 holandeses (de los cuales, 23 eran varones). Todos tenían ocho años de edad y se contaba con el consentimiento de sus padres y profesores.

Se decidió que la tarea experimental fuera un juego para obtener de los niños las expresiones faciales asociadas a ganar o perder. Los niños fueron aleatoriamente a una de las dos condiciones: jugar solo (15 niños holandeses y 13 chinos) o emparejados (16 parejas holandesas y 21 chinas). Las parejas estaban conformadas por niños del mismo sexo y debían cooperar. Los niños estaban sentados frente a una pantalla de ordenador, sobre la cual había una cámara registrando sus expresiones durante el juego. Sin embargo, para el análisis sólo se tenía en cuenta a uno de los niños de la pareja, elegido al aleatoriamente. Las instrucciones del juego se les daban en su lengua materna (holandés o chino) para asegurarse que eran entendidas.

El juego consistía en ir sacando cartas y se debía adivinar si la siguiente sería mayor o menor. Sin embargo, el juego estaba amañado para que cada niño al menos ganara dos veces y perdiera dos veces. Esto era así porque para los análisis se utilizaban nada más que la grabación de la expresión facial durante la segunda victoria y durante la segunda derrota. Evitándose así expresiones menos efusivas a medida que avanza el juego por perder el interés. Para evaluar las expresiones de los niños se utilizó el código FACS, que identifica la presencia e identidad de los músculos faciales.

Se encontró que, efectivamente, se sonreía más estando en pareja que a solas. Luego, comparando por culturas, se observó que los niños chinos que jugaban en parejas sonreían más que estando a solas, un efecto social que no ser observó en los niños holandeses. Esto encaja con la teoría de que una sociedad más estricta y colectiva (China) antepondrá al grupo por encima de uno mismo como ocurre con sociedades más flexibles e individualistas (Holanda). Fue curioso, sin embargo, que no afectaba a la sonrisa el hecho de ir ganando o perdiendo en el juego. Quizás debido a que, tanto niños como adultos, sugieren en momentos de desconcierto, como puede ser cuando se pierde de forma inesperada.

En conclusión, estos hallazgos sugieren que las sonrisas de los niños en un contexto competitivo son susceptibles a los factores sociales y culturales. Quizás sería interesante desarrollar estos resultados con otras emociones como la tristeza o incluso replicarlo en adultos para comprobar el efecto de ambas variables en la otro tipo de muestra.

La pupila refleja las decisiones y los sesgos. Club del Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “Decision-related pupil dilation reflects upcoming choice and individual bias”, de los autores Jan Willem de Gee, Tomas Knapen y Tobias H. Donner, en un estudio conjunto de la Universidad de Amsterdam y la Universidad de Berlín, que aborda cómo las pupilas cambian su tamaño según la respuesta a una decisión.

La mirada es una gran fuente de información para nuestro interlocutor, cargada de connotaciones e información no verbal que acompaña a nuestras palabras. La mayoría de esos microgestos, en mayor o menor medida pueden llegar a ser controlables, pero hay uno que nos traiciona por completo: el tamaño de nuestras pupilas.

No es novedosa la utilización de la medida pupilar para la toma de decisiones. Los cambios en el tamaño de las pupilas bajo una luz constante se han utilizado como marcador en distintos procesos mentales y cerebrales. Sin embargo, no todos los experimentos recuerdan tener en cuenta el factor del aprendizaje. No reaccionamos de la misma manera ante un estímulo la primera vez que lo vemos que las siguientes, de la misma forma que tomar una decisión no requiere los mismos procesos mentales cada vez. Es por ello que en este diseño, el equipo investigador tuvo en cuenta el efecto acumulativo que produce el aprendizaje.

Además, se tuvo en cuenta también el sesgo propio de cada persona a la hora de tomar decisiones: algunas personas tienen más tendencia a dar el “sí” incluso cuando dudan de la respuesta (liberales) y otras tienen más tendencia al “no” en caso de duda (conservadores). Así que, ¿tendrían estos factores influencia en la respuesta de la pupila a la hora de tomar decisiones?

Para contrastar esta hipótesis se contó con la colaboración de 23 estudiantes a los que se les midió el tamaño de la pupila mientras observaban una grabación en la que debían detectar una señal visual en un monitor sobre un fondo con ruido dinámico, lo cual dificultaba su percepción y, por tanto, la decisión de si lo habían visto realmente o no. Se llevaron a cabo entre 6 y 10 sesiones (entre 480 y 800 ensayos por sujeto) para ver el efecto acumulativo del entrenamiento.

Los resultados parecen mostrar que durante un proceso de decisión prolongado, la pupila se dilata principalmente durante el proceso de formación de la decisión más que cuando ya está ésta tomada.  Además, los datos parecen indicar que cuando una persona da una respuesta afirmativa las pupilas se dilatan más que si da una negativa. Por otro lado, este efecto se ve aún más remarcado cuando contesta afirmativamente la persona que tiende a ser conservadora, es decir, cuando contesta en contra de sus propias preferencias.

En cierto modo, este descubrimiento parece indicar que las pupilas pueden ser predictoras de la respuesta. Quizás, para futuras investigaciones, sea interesante replicar estos resultados con decisiones de tipo emocional, ya que eso acercaría un poco más estos resultados a sus posibles utilizaciones prácticas.

¿Las expresiones faciales se desarrollan antes del nacimiento? Club del Lenguaje no Verbal.

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Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “Do Facial Expressions Develop before Birth?”, de los autores Nadja Reissland, Brian Francis, James Mason y Karen Lincoln, en un estudio conjunto de la Universidad de Durham, la Universidad de Lancaster y el hospital universitario de James Cook, que abordan el desarrollo de las expresiones faciales de las emociones en los fetos.

Como ya comentábamos en otra ocasión, los bebés al nacer ya son capaces de expresar emociones. Partimos de la base de la universalidad de las emociones y su expresión facial por este motivo, ¿pero en qué momento se desarrolla esa capacidad si ya desde el momento del nacimiento contamos con ella?

Para responder a esa pregunta se examinaron los movimientos faciales de fetos grabados en vídeo con máquinas del ultrasonido 4D en las últimas etapas del embarazo. Los fetos fueron de dos niñas sanas. Una de ellas fue observada en las semanas 24, 27 y 34, y la otra en las semanas 24, 28, 32 y 35. Cada una de las sesiones de observación duró veinte minutos. Las expresiones estudiadas fueron la cara de llorar y la de reír, ambas compuestas por un máximo de 7 movimientos faciales.

Se identificaron 19 movimientos faciales, algunos propios de cada una de las dos expresiones faciales, pero otros no pertenecían a ninguna o eran compartidos. Como resultado se encontró que el número medio de confluencia de tres o más movimientos faciales se incrementó del 7% al 69% entre las semanas 24 y la 35. Además, las expresiones pertenecientes a la cara de llorar se incrementaron de 0 a un 42%, y la de risa de 0 a un 35%.

Es decir, antes de nacer, encontramos que un feto puede mover la cara, por ejemplo separando los labios, arrugando la nariz o bajando una ceja, como ya sabíamos. Sin embargo, los investigadores observaron que a lo largo de las semanas los movimientos iban progresando y conformando combinaciones complejas asociadas a expresiones faciales reconocibles. En la semana 24, primera etapa de la observación, los fetos movían un solo músculo de la cara cada vez, como abrir la boca o estirar los labios, pero en la semana 35 podríamos verles ampliar los labios, bajar las cejas y profundizar el surco nasolabial, todo al mismo tiempo.

A pesar de que el feto no puede hacer ningún sonido, el desarrollo de las expresiones faciales significa que al nacer, el bebé ya ha desarrollado los movimientos faciales para acompañar el llanto y la risa. Sin embargo, los autores no creen que los fetos estén manifestando las emociones asociadas a esas expresiones faciales en el vientre. Lo comparan, sin embargo, con los movimientos respiratorios o la acción de chuparse el dedo que llevan a cabo y que son precursores de las acciones que llevarán a cabo tras nacer, como si se tratara de una práctica. De manera que el feto podría estar “practicando” esas muecas.

Es interesante la potencial aplicación a identificar problemas de salud de este descubrimiento, ya que existe relación entre los patrones de comportamiento del feto y su desarrollo cerebral. Y las diferencias en la evolución de la expresión facial podrían indicarnos problemas en el desarrollo. En futuras investigaciones pretenden averiguar si también podemos encontrar diferencias entre fetos cuyas madres fumen durante el embarazo y las que no lo hacen, y también el estudio de otras expresiones faciales como la ira.

Sabiduría popular frente a conocimiento científico sobre la detección no verbal del engaño. Club Lenguaje no Verbal.

Detección de la mentira

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les sugerimos un resumen del artículo “¿Se pilla antes a un mentiroso que a un cojo? Sabiduría popular frente a conocimiento científico sobre la detección no-verbal del engaño”, del autor Jaume Masip, de la Universidad de Salamanca, en el cuál se revisa la fiabilidad de la detección del engaño a través de la evaluación del lenguaje no verbal.

En multitud de ocasiones, la psicología social ha sido criticada por estudiar ciertas situaciones que, según gran parte de la población, son “de sentido común”. Esto provoca, habitualmente, que la sabiduría popular sustituya al auténtico conocimiento científico a la hora de abordar evidencias o problemas de la vida cotidiana (a lo cual contribuyen, sin duda, series de televisión, libros de autoayuda, etc.). Uno de los campos de la psicología en los que más falsas creencias existen es el de la comunicación no verbal.

¿Hasta qué punto puede la comunicación no verbal transmitirnos realidades absolutas sobre el comportamiento de un individuo? Mientras que la investigación científica nos lleva a relativizar los descubrimientos, la mayoría de la sabiduría popular habla de realidades dicotómicas, sin atender a la variación entre individuos o situaciones. Esta visión errónea es especialmente flagrante en casos como la detección de mentiras, en la cual existen multitud de creencias sobre la utilidad del lenguaje no verbal para detectar las mismas. Este artículo trata de desmantelar algunas de estas creencias populares erróneas, basándose en la rigurosa investigación científica para demostrar la falsedad de muchas de las afirmaciones realizadas fuera de la disciplina de la psicología sobre el tema.

  • ¿Se pilla antes a un mentiroso que a un cojo?

Tal y como las evidencias científicas demuestran, no hay diferencias sustanciales en la detección de la mentira a través del lenguaje corporal respecto a tratar de adivinarlo al azar (en torno al 50% de los casos son acertados). Ni siquiera tras “entrenar” a expertos se encontraron diferencias importantes entre estos y personas que no tenían ningún conocimiento sobre detección de mentiras. Por tanto, y en contra de la “afirmación popular”, se encontró que la capacidad para discriminar entre mensajes verdaderos y falsos es muy escasa en los seres humanos, dependiente sobre todo de elementos personales y contextuales. No es, por tanto, fácil “pillar a un mentiroso”.

  • ¿Afecta nuestra confianza a nuestra capacidad para detectar mentiras?

En absoluto. De hecho, tal y como muestran las investigaciones, las personas no tenemos conciencia de lo correctos o incorrectos que son nuestros juicios de credibilidad. Incluso en multitud de ocasiones tendemos a sobreestimar nuestra capacidad de discriminar entre verdades y mentiras.

  • ¿Existen señales conductuales de cuándo alguien nos está mintiendo?

Taparse la boca, tocarse la nariz, frotarse un ojo o el cuello, mirar fijamente a los ojos… todas estas acciones son, según la cultura popular, rasgos de un mentiroso. De hecho, muchos de estos estereotipos también han sido estudiados, encontrándose que muchos de ellos parecen tener validez universal (como el de que un mentiroso aparta la mirada).

Por supuesto, prácticamente ninguno de estos estereotipos es cierto (y menos generalizables a toda la población). La discrepancia entre estos y la realidad empírica puede dar cuenta del escaso valor de las claves conductuales para formular juicios correctos de mentira.

  • ¿Existe alguna posibilidad de llegar a ser un buen “detector de mentiras”?

Se han realizado multitud de intentos en este sentido, entrenando de diversas maneras a múltiples observadores. Sin embargo, el porcentaje de aciertos no ha representado un gran aumento (del 54% a 57%). ¿A qué se debe esto? En realidad, no es motivo exclusivamente del tipo de entrenamiento, sino de los escasos indicadores conductuales que son realmente útiles. Según ciertos autores, más que incrementar la precisión, lo que provocan estos entrenamientos es el aumento de la tendencia a decir que los mensajes son falsos.

Percepción de la sonrisa en distintos contextos culturales. Club Lenguaje No Verbal.

Percepcion de la sonrisa en diferentes contextos culturales - Club Lenguaje No Verbal

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículoBe Careful Where You Smile: Culture Shapes Judgments of Intelligence and Honesty of Smiling Individuals”, que investiga la diferente percepción que se tiene de individuos sonrientes según la cultura. Dado el elevado número de autores, en esta ocasión dejaremos un enlace mediante el cuál podéis consultarlos en la página web de la revista que publica el artículo. Podéis acceder al mismo aquí. 

Es comúnmente reconocido que es bueno sonreir. Diversas investigaciones muestran que los individuos sonrientes son percibidos como más felices, atractivos, competentes, y amistosos, prometiendo una interacción satisfactoria. Son utilizadas para transmitir un amplio abanico de signos psicológicos, incluyendo emociones positivas, intenciones sociales, o incluso jerarquía. Sin embargo, y pese a que estas conclusiones parecían resultar universales, hay otros estudios que muestran que podría haber diferentes percepciones respecto a los individuos sonrientes en función de la cultura en la que tenga lugar la observación.

Con el fin de poner a prueba esta hipótesis (¿Difiere la opinión sobre las personas sonrientes según la cultura?), en este estudio se investigaron un total de 44 culturas distintas, con el fin de poder comparar entre las mismas (y entre los distintos países) hasta qué punto podía variar la percepción hacia la expresión de la sonrisa. Para esto, además, se planteó una comparación entre individuos sonrientes y no sonrientes, valorándose por parte de la muestra la inteligencia de los mismos. Por último, también se puso en práctica la comprobación, en base a distintos enfoques teóricos, de que en aquellos países con mayor índice de corrupción, una sonrisa podría no provocar la misma confianza que en otros países menos azotados por este problema.

Para poner a prueba las hipótesis, se formó una muestra con 4519 individuos de 44 culturas distintas de todos los continentes. Se tomaron medidas de 42 culturas distintas dentro del proyecto GLOBE, además de Noruega (debido a las diferentes mediciones en este país) y de Pakistán (por las tasas de corrupción). Todos los individuos tuvieron que puntuar 8 caras, 4 sonrientes y 4 serias, divididas en distintas etnias, en dos escalas Likert: una de inteligencia y otra de honestidad.

Los resultados indicaron que, como se esperaba, la sonrisa no fue consistentemente percibida como una señal de inteligencia en todas las culturas. Tan solo en 18 de las 44 culturas se atribuyó la sonrisa a la inteligencia, mientras que en otras 6 se encontró lo contrario. En las 20 restantes, no se encontró ninguna relación significativa. Además, se encontró que las mujeres encontraban a las personas más inteligentes cuando sonreían que los hombres.

También se encontró apoyo para la hipótesis sobre la sonrisa en sociedades más corruptas. Aunque en 37 culturas se encontró que los individuos que sonreían eran más honestos que aquellos que no lo hacían, hubo variabilidad cultural en la significación de estos resultados que dependían de los niveles de corrupción de la sociedad. Por tanto, se demostraba así que la percepción sobre la honestidad de individuos sonrientes podía verse influida por la corrupción del país. Por último, se encontró que las mujeres que no sonreían eran puntuadas como más honestas que los hombres que tampoco lo hacían.

En conclusión, tras realizar este estudio intercultural, quedó demostrado que la percepción de una sonrisa podía variar dependiendo del contexto en el que la misma se diera, demostrando así que existían excepciones a la regla de que los individuos más sonrientes siempre eran considerados poseedores de cualidad más positivas, como la honestidad o la inteligencia.

Diferencias culturales en la detección de las emociones ajenas. Club del Lenguaje No Verbal.

Diferencias culturales en la deteccion de emociones - club del lenguaje no verbal

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “Judging Facial Emotion Expressions in Context: The Influence of Culture and Self-Construal Orientation”, de los autores  Ursula Hess y Christophe Blaison, de la Homboldt-Universität, y Konstantinos Kafetsios, de la University of Crete, que estudia la influencia del contexto social en el juicio de emocionales faciales.

La expresión de emociones no suele ocurrir de manera aislada, sino que típicamente puede encontrarse como parte de un contexto social. Este contexto, además, también suele reunir a diversos descodificadores frente a varios codificadores de emociones. Esto ha provocado que en los últimos años los estudios sobre la emoción se hayan concentrado en evaluar el impacto que el contexto provoca en la percepción de emociones. Sin embargo, una de las variables menos estudiadas ha sido la influencia que la presencia de un grupo de individuos alrededor del emisor de la emoción puede tener en el individuo que la interpreta.

El sustento teórico que lleva a plantear este campo de investigación resulta de entender que los individuos que difieren en el término conocido como la “autoconceptualización”. ¿En qué consiste esto? La autoconceptualización implica la relación entre un individuo y su entorno social, la cual suele variar en función del contexto del que proceda el individuo a nivel cultural (por ejemplo, las culturas orientales tienden a construir su “yo” en un entorno más social, mientras que la cultura occidental enfatiza la autonomía y la independencia del individuo). La autoconceptualización, por tanto, está sujeta a diferentes contextos y a diferentes individuos. La pregunta es: ¿Provocaría esta diferencia de conceptualización personal una diferencia a la hora de diferenciar las expresiones emocionales?

Con el fin de responder a esta pregunta, el objetivo de esta investigación se centró en estudiar la percepción de la expresión emocional por parte de individuos que formaran parte de un contexto concreto frente a los de otro contexto. Para ello, se seleccionaron estudiantes griegos (provenientes de una cultura más interdependiente) y estudiantes alemanes (provenientes de una cultura más independiente), a los cuáles se les pidió que evaluaran emociones a través de la expresión facial en individuos presentados en tres condiciones distintas: rodeados de otros individuos con expresiones neutras, rodeados de otros individuos con la misma expresión que el principal, o encontrándose el individuo de la imagen totalmente solo.

Los resultados de esta investigación mostraron que los individuos griegos puntuaban más intensamente la tristeza y el asco frente a los alemanes, que por su parte puntuaban más detectaban con más intensidad el enfado. Esto, probablemente, se relacionaría con los descubrimientos de otras investigaciones que indicarían que en Alemania la expresión del enfado está culturalmente más permitida que en Grecia, y en Grecia estaría más valorada la expresión de la tristeza.

Por otra parte, los griegos percibieron el enfado de manera menos intensa cuando el grupo en general mostraba una expresión neutral, mientras que la tristeza era más intensa cuando el individuo estaba solo. Al contrario sucedió nuevamente con los alemanes, los cuales percibieron el enfado y la alegría de manera más intensa cuando todo el grupo mostraba la misma emoción. ¿Qué significa esto? Que los alemanes veían su percepción del enfado ajeno reforzado cuando existían otros individuos con una emoción similar, mientras que los griegos se distraían más cuando tenían que evaluar a un objetivo rodeado por otros individuos. En conclusión: los alemanes tendrían más facilidad de focalizar su atención en individuos aislados a la hora de interpretar emociones, mientras que los griegos tendrían problemas para centrarse en una única persona cuando existen varios individuos y la expresión emocional entre todos ellos no es congruente.

Reconocimiento facial de emociones negativas en relaciones de pareja. Club Lenguaje No Verbal.

Reconocimiento facial de emociones negativas en relaciones de pareja. Club Lenguaje No Verbal

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “Recognition of Facial Expressions of Negative Emotions in Romantic Relationships”, de los autores Seung Hee Yoo y Sarah E. Noyes, de la San Francisco State University, que investiga cómo una mejor capacidad de reconocer expresiones faciales influye en la satisfacción con las relaciones de pareja del individuo.

Entender los factores que predicen la satisfacción en las relaciones de pareja es una tarea importante, dado que ser capaces de mantener este tipo de unión de una manera fuerte y sana contribuye a la felicidad de ambos individuos. Una importante línea de investigación en lo referente a las relaciones de pareja ha sido la evaluación del rol de las emociones dentro de las mismas. A su vez, dentro de la evaluación de las emociones, una gran parte de las investigaciones se ha centrado en las experiencias emocionales negativas dentro de la pareja, particularmente en cómo los individuos de la misma expresan sus emociones e interactúan el uno con el otro durante las etapas de un conflicto. Conocer estas experiencias emocionales condicionará el tipo de respuesta que la pareja sea capaz de plantear durante los conflictos, determinando así directamente la felicidad de los individuos que la componen.

Dentro de este campo de estudio, encontramos que las expresiones faciales de emoción ayudan a los individuos a conocer las emociones de los otros, así como sus creencias e intenciones. Esto permite que los individuos que forman la pareja sean capaces de inferir elementos tan complejos como las actitudes o el comportamiento que el otro individuo va a llevar a cabo. Los objetivos de esta investigación se centran precisamente en averiguar si la capacidad de un individuo para inferir emociones negativas de la expresión fácil será capaz de predecir relaciones de pareja más estables y durables, así como qué tipo de respuestas constructivas se plantean ante el conflicto.

Para poder medir habilidad del individuo para la identificación de emociones faciales, se utilizó la versión reducida de la Micro – Expression Recognition Training Tool (MiX). Para analizar las respuestas constructivas ante los conflictos, se examinaron tres tipos distintos de respuestas identificadas mediante la investigación previa: resolución de problemas positiva, actuación durante el conflicto y retirada del mismo. Estos tres tipos de respuestas fueron recogidos mediante otro cuestionario, el Conflict Resolution Style Inventory (CRSI). Por último, se aplicó a la muestra de la investigación un cuestionario sobre la calidad de su relación, el Relationship Assessment Scale (RAS).

Los resultados alcanzados en esta investigación fueron muy interesantes. Así, mientras que no se encontró relación entre la identificación facial de emociones positivas y la satisfacción en la relación de pareja, sí fue encontrada una relación entre esta última y la identificación facial de emociones negativas. Precisamente también la identificación facial de emociones negativas se encontró correlacionada con el estilo de actuación durante el conflicto, en el cual individuos con una capacidad de identificar emociones negativas más alta utilizaban menos comportamientos agresivos durante las discusiones (o lo que es lo mismo, hacían uso de conductas más asertivas). No se encontró relación entre la identificación de emociones negativa y la resolución positiva de problemas o la retirada del conflicto. Se demostró también que los individuos con menor actuación durante el conflicto reportaban relaciones más satisfactorias.

En conclusión, esta investigación demuestra que, a mayor capacidad de entender lo que la pareja siente (en este caso, a través del reconocimiento facial de expresiones emocionales negativas), mayor capacidad para responder de manera asertiva y comunicativa a los conflictos. Como resultado de utilizar una estrategia constructiva de resolución de conflictos, los individuos se mostraban, por tanto, más satisfechos en sus relaciones de pareja.

El efecto de desinformación gestual en entrevistas con niños testigo. Club Lenguaje No Verbal.

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta vez les ofrecemos un resumen del artículo “Memorias hechas a mano: la solidez del efecto de Desinformación Gestual en entrevistas con niños testigos presenciales”, de los autores Elizabeth Kirk, de la Universidad de York, y Daniel Gurney, Rebecca Edwards y Chris Dodimead, de la Universidad de Hertfordshire, que trata sobre cómo la influencia de los gestos de un entrevistador pueden influir en la precisión de los relatos del entrevistado.

Ha sido arduamente demostrada la influencia que ciertas claves verbales pueden tener sobre la precisión o veracidad de las declaraciones de adultos y niños. Sin embargo, y mientras que la mayor parte de las investigaciones se centran en analizar precisamente la influencia de la conducta verbal del entrevistador, es en la actualidad cuándo los investigadores han descubierto que la conducta no verbal del entrevistador puede influir del mismo modo durante la entrevista de investigación, corrompiendo así la declaración de un testigo y llevándole a realizar imprecisiones (e incluso a dar datos falsos) en la misma. Es precisamente la sugestibilidad de los niños la que plantea a los investigadores más preocupación, lo cual ha llevado a intentar definir cuáles son las variables que facilitan o dificultan que este efecto de “desinformación” afecte a los menores. Sin embargo, si bien se conocen varias de las claves que pueden prevenir o elicitar que este efecto se produzca a través del lenguaje verbal, todavía poco se sabe de cómo las variables del menor pueden resultar útiles ante la influencia del efecto de desinformación gestual. Es por ello que en este estudio, y con objeto de evaluar qué variables del niño pueden actuar frente a este efecto, se han seleccionado tres factores distintos: la fuerza del recuerdo, la edad y la habilidad verbal. Estos factores son elegidos debido a que numerosos autores han demostrado la importancia que los mismos representan para evitar efectos de manipulación del testimonio a través de la comunicación verbal. Así, la fuerza del recuerdo fue evaluada a través de preguntar a ciertos niños directamente tras el evento en cuestión, la edad a través de la creación y evaluación de dos grupos con edades distintas (uno de ellos de tres a cuatro años, y el otro de siete a ocho), y la habilidad verbal a través de la aplicación del Adaptative Language Inventory (ALI) y su posterior comparación con la influencia producida por los gestos en cada menor.

Los resultados de este estudio arrojan datos interesantes. En primer lugar, se encontró que no había una diferencia sustancial ni en la edad ni en la fuerza del recuerdo a la hora de ver influida su declaración a través de comunicación no verbal, dado que ante ambas variables la influencia de los gestos del interlocutor era bastante elevada (especialmente, como indica el estudio, cuando se usaban los gestos de “lanzar” y “comer”). Tampoco se encontró una “resistencia” significativa al efecto de desinformación gestual entre aquellos niños con una mayor puntuación en el ALI y aquellos con una puntuación menor. Sí que se halló que muchos de los niños, de hecho, tendían a incluir en sus testimonios nueva información coherente con los gestos que habían visto del entrevistador, y es aquí donde se encontró que los niños más pequeños incluso llegaban a inventar información para ampliar aquella que habían recibido del entrevistador. Así, mientras que en el evento original el actor principal estaba bebiendo, el gesto del entrevistador provocó que los niños dijesen que en realidad estaba comiendo. No obstante, mientras que los niños más mayores se limitaron a dejar la explicación en ese punto, los niños menores llegaron incluso a inventar qué estaba comiendo el actor. Atendiendo a los resultados, sin embargo, los autores afirman que el efecto de desinformación gestual es resistente a ciertos factores que sí se ha demostrado que son útiles para reducir el efecto de desinformación verbal (fuerza del recuerdo, edad y habilidad verbal).

En conclusión, los autores plantean que, dada la capacidad limitada de los menores de ignorar información gestual incongruente con sus recuerdos, el hecho de acompañar preguntas o interrogatorios con gestos puede resultar en un arma de doble filo. Por un lado, demuestran que acompañar preguntas con gestos que proporcionen información precisa respecto al hecho ayuda a facilitar la respuesta verbal de los menores. Sin embargo, también puede provocarse una confusión al menor si los gestos utilizados no son congruentes con la situación en cuestión.

Arrepentimiento Verdadero y Arrepentimiento Simulado. Club Lenguaje No Verbal.

Arrepentimiento Verdadero y Arrepentimiento Simulado. Club Lenguaje No Verbal.

Arrepentimiento Verdadero y Arrepentimiento Simulado. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta vez les ofrecemos un resumen del artículo “Lágrimas de cocodrilo: Comportamientos faciales, verbales y corporales relacionados con el arrepentimiento verdadero y simulado”, de los autores Leanne ten Brinke y Stephen Porter de la Universidad de Columbia Británica (Canadá), que trata sobre la detección del engaño emocional en el arrepentimiento.

El engaño es un aspecto común de la interacción social humana. No obstante, las mentiras acompañadas de intensas emociones y manifestaciones emocionales falsas pueden tener graves consecuencias a nivel individual y social. Por ejemplo, en sentencias condenatorias o audiencias de libertad condicional, el arrepentimiento es un factor importante; la credibilidad percibida de la emoción de un acusado durante su testimonio determina las decisiones finales relativas a su futuro. Los sentimientos de culpa se producen sobre todo en situaciones en las que el acto deplorable era controlable por el transgresor. Aunque se ha sugerido que una sola expresión universal no representa arrepentimiento, ninguna investigación empírica hasta la fecha ha considerado analizar la combinación de expresiones emocionales universales asociadas a este estado de ánimo. Además, ningún estudio ha examinado las posibles diferencias de expresión emocional entre el arrepentimiento verdadero y el simulado. La teoría y la investigación plantean la existencia de varias señales de comportamiento asociados con el engaño. En teoría, las manifestaciones de un mentiroso y de quien dice la verdad deben variar debido a la elevada excitación, la carga cognitiva y el control conductual involucrados en la simulación de un relato o sentimientos. Mientras relata los hechos, el mentiroso debe controlar sus expresiones faciales (a veces tiene que ocultar o simular una emoción) y el lenguaje corporal. Esta necesaria “multitarea” debería reducir el nivel de control consciente que el mentiroso tiene sobre cada canal de comportamiento e incrementar la cantidad de “fugas” relativas a uno u otro(s), en función de a que le está dedicando su esfuerzo. Teniendo en cuenta que la cara es el foco principal en la interacción interpersonal, un mentiroso inteligente sería capaz de controlar su expresión facial. De esta manera, los individuos que engañan deben mantener su duplicidad simulando expresiones emocionales concurrentes con la mentira y eliminando la “fuga” de sus verdaderas emociones. Dada la compleja musculatura de la cara, y la pesada carga cognitiva relacionada con esta tarea, no es de extrañar que la expresión de emociones genuinas y simuladas pueda ser sensiblemente diferente. Por lo tanto, se puede deducir que las emociones relacionadas con el engaño podrían dar lugar a expresiones simuladas.

La evidencia empírica señala que puede ser importante atender a las señales verbales para detectar mentiras emocionales en las manifestaciones de arrepentimiento. La extensa bibliografía sobre el engaño revela que, los mentirosos tienen tendencia a hablar más lento y dar menos detalles. Son asimismo más propensos a dudar. Del mismo modo, los patrones lingüísticos pueden proporcionar indicadores de falso discurso. En concreto, los mentirosos tienden a utilizar menos pronombres en primera persona y referencias a otras personas. La bibliografía existente confirma que también existen asociaciones entre el lenguaje corporal y el engaño. El presente estudio investiga las posibles señales faciales, verbales y corporales de engaño en las manifestaciones de verdaderas transgresiones autobiográficas asociadas con el arrepentimiento verdadero y simulado. Se prevén diferencias en la presencia y duración de las expresiones emocionales que se producen cuando los participantes describen sus sentimientos de arrepentimiento genuinos frente a los simulados. La Hipótesis 1 plantea que se prevé que la tristeza domine las manifestaciones de sentimientos genuinas en comparación con las manifestaciones simuladas. Por otro lado, se prevé que las manifestaciones simuladas de emociones se caractericen por la presencia de expresiones emocionales discordantes, como felicidad o ira. Según la hipótesis 2, se prevé de manera similar que las verdaderas manifestaciones emocionales den lugar a largos estados de tristeza, mientras que las manifestaciones engañosas contendrían mayores estados de felicidad e ira. De acuerdo con la hipótesis 3, se prevé que las expresiones negativas (simuladas) estén más frecuentemente seguidas de expresiones positivas (fuga emocional) en el arrepentimiento simulado, en comparación con el verdadero arrepentimiento. La hipótesis 4 plantea la relación de los indicadores verbales con el arrepentimiento simulado. En la hipótesis 5 se analiza el lenguaje corporal como señal de arrepentimiento simulado.

Este estudio es probablemente el primero en investigar las señales conductuales en el arrepentimiento verdadero y simulado. Se esperaba que las manifestaciones emocionales difirieran en los niveles de credibilidad, especialmente cuando los participantes describían los sentimientos asociados a cada transgresión. Un hallazgo importante es que no existen diferencias significativas en la presencia de expresiones faciales emocionales universales entre el arrepentimiento verdadero y el simulado. Las manifestaciones emocionales de arrepentimiento simulado (por ejemplo: “Me sentí tan culpable”) contienen una mayor variedad de emociones, en relación con las manifestaciones genuinas. Las manifestaciones simuladas se relacionan normalmente con felicidad y sorpresa. Además, puesto que los relatos genuinos contienen menos emociones, la manifestación emocional del mentiroso puede también reflejar una estrategia de sobre-compensación, lo que da lugar a un comportamiento emocional melodramático por una transgresión pasada relativamente leve, no delictiva, que no justifica tal expresión. Dado que ambas experiencias descritas ocurrieron en realidad (es decir, todos los detalles del evento eran verdaderos) y que no se ejerció ningún control sobre la longitud o el contenido específico de los relatos de cada participante, es sorprendente que no se encuentren diferencias en la expresiones faciales emocionales al analizar toda la narración. Se examinaron asimismo las micro-expresiones como posibles señales de engaño emocional y las frecuencias relativas parecen indicar que pueden revelar el verdadero estado de ánimo. Las micro-expresiones generalmente indican tristeza en el arrepentimiento genuino e ira en el simulado. Mientras que la tristeza es un elemento del arrepentimiento, la ira normalmente es contraria a él. Por lo tanto, estas breves expresiones pueden revelar sentimientos encubiertos (y aparentes). El hallazgo de que las micro-expresiones (en general) son igualmente comunes en las expresiones genuinas y en las simuladas destaca la importancia de considerar la emoción expresada en su contexto en lugar de simplemente interpretar la presencia de una micro-expresión como señal de engaño. Además de la presencia de emociones expresadas, se ha descubierto asimismo que las secuencias de expresiones emocionales de arrepentimiento verdadero son diferentes de las del arrepentimiento simulado, pero únicamente en la parte inferior de la cara. Por el contrario, las expresiones negativas (tristeza) en el arrepentimiento simulado son seguidas normalmente por otras emociones, positivas y negativas. A pesar de no presentar diferencias significativas en el lenguaje corporal y las conductas verbales, los participantes muestran más vacilaciones del habla (por ejemplo: “eh, eh, eh”), cuando cuentan la historia relacionada con el arrepentimiento simulado en comparación con el verdadero relato de arrepentimiento. El aumento de vacilaciones del habla generalmente da lugar a un incremento de la complejidad cognitiva. Por otro lado, el contacto cara a cara con un infractor durante una audiencia de libertad condicional influye enormemente en las decisiones relativas a la liberación. Por lo tanto, la identificación de señales de comportamiento fiables que puedan diferenciar entre el arrepentimiento verdadero y el simulado podría tener considerables implicaciones prácticas. Los resultados actuales pueden ser de relevancia práctica para psicólogos forenses, para agentes de libertad condicional y para los que toman decisiones legales al evaluar la veracidad de las manifestaciones de arrepentimiento. A pesar de que es necesaria más investigación antes de que tales señales comporten factores agravantes o atenuantes en un juicio, los profesionales clínicos pueden encontrar esta investigación útil para detectar y enfrentarse a las “lágrimas de cocodrilo”, resultando probablemente en un tratamiento más justo y efectivo para los delincuentes. En general, se necesita más investigación para obtener una mayor comprensión de esta común y significativa emoción humana.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje No Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Expresiones faciales durante la excitación sexual. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “Comportamiento facial durante la excitación sexual” de los autores José Miguel Fernández-Dols, Pilar Carrera y Carlos Crivelli de la Universidad Autónoma de Madrid (España), acerca de las expresiones faciales mientras se experimenta la excitación sexual.

Los recientes avances en el estudio del comportamiento sexual humano y su base neuronal han hallado que la excitación sexual implica no sólo procesos motores y somatosensoriales sino también procesos cognitivos y emocionales. Los componentes cognitivos y emocionales de la excitación sexual conducen a una interesante pero relativamente olvidada pregunta: ¿Existe una expresión facial de excitación sexual? Masters y Johnson (1966) aportaron el que probablemente sigue siendo el estudio más exhaustivo de observación de las expresiones faciales de excitación sexual. Observaron una fase de intensa excitación sexual anterior al orgasmo (“fase de meseta”) en la que se vieron “fruncimientos de ceño, gruñidos o muecas”, “contracciones de la musculatura que rodea la boca” y, más adelante en esta fase, apertura de la boca. Una característica notable del registro de Masters y Johnson es que los términos elegidos (“fruncimientos de ceño”, “gruñidos” y “muecas”) sugieren que las expresiones faciales durante la excitación sexual son similares a las expresiones faciales calificadas normalmente como expresiones de dolor. Un sitio web (http://www.beautifulagony.com), muestra 1048 vídeos cortos de voluntarios que han grabado su propia conducta facial mientras llevan a cabo una conducta sexual (presumiblemente de auto-manipulación) y a continuación alcanzan el orgasmo. El sitio web proporciona instrucciones detalladas para aquellos que quieren publicar sus vídeos, incluidas las instrucciones sobre la posición de la cámara y las luces y, lo más importante, una petición explícita para evitar la exageración o simulación. Estos vídeos son una valiosa fuente de información sobre la expresión facial durante el ciclo sexual. Proporcionan una oportunidad para probar la exactitud de la descripción de Masters y Johnson y para obtener una descripción más precisa de las expresiones faciales observadas a través de un sistema de codificación objetivo estándar. Se trata del Sistema de Codificación de Movimientos Faciales (en inglés FACS), que codifica los movimientos musculares según los cambios visibles en la superficie de la cara.

Este trabajo se ve afectado por los problemas de cualquier estudio de campo. En primer lugar, los individuos de la muestra están auto-seleccionados, y no se puede excluir un posible sesgo debido a, por ejemplo, el predomino de ciertos rasgos de personalidad en los remitentes (¿extroversión?). Sin embargo, se ha descubierto que la personalidad de los individuos no afecta al patrón específico de otras expresiones faciales, aunque si afecta a la frecuencia de algunas expresiones y al grado de expresividad. En segundo lugar, la muestra tiene más mujeres que hombres. Este desequilibrio podría haber puesto en peligro los hallazgos acerca de las diferencias de género, y cuestionar la validez de las diferencias mínimas que se han encontrado. Por otro lado, Masters y Johnson informaron de la ausencia de diferencias de género en los patrones de expresiones faciales durante la excitación sexual. En tercer lugar, aunque todos los registros analizados muestran sujetos que alcanzaron la excitación sexual a través de la auto-manipulación, se desconoce de que forma se estimularon ni lo que pasó detrás de las cámaras. Se podría asimismo aducir que las expresiones se podrían haber simulado o haber sido influidas por factores extrínsecos como el nombre de la página web (“agonía” puede inducir expresiones de dolor). No es posible excluir una tendencia sistemática colectiva en los remitentes, aunque es muy improbable que se de, puesto que es más probable que la muestra contenga movimientos idiosincrásicos que una tendencia colectiva hacia movimientos específicos.

En este artículo se aborda la cuestión de si existe una expresión facial de la excitación sexual. Los resultados muestran que existe mucha actividad facial durante las fases de meseta y orgasmo de la excitación sexual. A diferencia de los períodos antes y después de estas fases, nadie mostró una cara neutra. A pesar de las limitaciones del estudio, los resultados plantean una serie de preguntas interesantes. ¿Es la expresión de la excitación sexual similar a la expresión de dolor? Los hallazgos confirman las observaciones acerca de la semejanza entre la expresión de dolor y la expresión de excitación sexual. Los movimientos faciales individuales y conjuntos observados son sorprendentemente similares a los definidos como expresión de dolor. ¿Existe un significado psicológico de la expresión de excitación sexual? La excitación sexual y el orgasmo están relacionados con las “áreas de recompensa” de los ganglios basales, al igual que la percepción de otros estímulos positivos no sexuales agradables, como alimentos, imágenes, expresiones amistosas, recuerdos felices o suaves roces. ¿Está esta recompensa sexual asociada a un suceso emocional prototípico? Los investigadores han encontrado que algunas áreas corticales y subcorticales que se activan durante la excitación sexual están relacionadas no sólo con la entrega de recompensas, sino también con la percepción de los estímulos emocionales, el procesamiento autónomo y emocional, y el comportamiento dirigido a un objetivo. Las investigaciones actuales en neurociencia describen la excitación sexual humana como una experiencia multidimensional que implica la estimación de un estímulo como incentivo sexual, la cualidad afectiva específica de la experiencia y el comportamiento dirigido a un objetivo. Es cuestionable negar la relevancia comunicativa de la conducta facial durante la excitación sexual. Desde un punto de vista evolutivo, el carácter único del coito humano cara a cara indica que es posible que las expresiones faciales de excitación sexual tengan un valor comunicativo en los seres humanos. Muchos movimientos faciales parecen tener un significado emocional, y no hay ninguna ventaja evolutiva en el envío de señales no reconocidas. En definitiva, es posible que la expresión facial de excitación sexual tenga un significado psicológico, es decir, que la señal es interpretada con un significado por un observador. Además, si la expresión facial ligada a la excitación sexual, una actividad de tal importancia para la supervivencia de la especie, es sólo una tensión muscular sin contenido comunicativo alguno, ¿Existe alguna razón para atribuir un significado emocional específico a cualquier mueca, gruñido, o fruncimiento de ceño que aparece en otras situaciones altamente excitantes? En este sentido, el comportamiento facial relacionado con el dolor podría ser meras acciones no expresivas causadas por movimientos espasmódicos de los músculos. Y, siguiendo la misma línea de razonamiento, los fruncimientos de ceño, los gruñidos o las muecas tradicionalmente vinculados al enfado o a la repulsión podrían ser asimismo signos no específicos de tensión muscular carente de intención comunicativa. ¿Son los fruncimientos de ceño, los gruñidos, y las muecas (ya sea por placer o desagrado); meras expresiones de tensión muscular; pantallas en blanco que extraen el significado psicológico del perceptor en lugar de la mente del remitente?

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Los músculos de la cara revelan el engaño. Club Lenguaje No Verbal.

Los músculos faciales revelan el engaño. Club Lenguaje No Verbal.

Los músculos de la cara revelan el engaño. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, en esta ocasión les ofrecemos un resumen del artículo “Darwin el detective : contracciones observables de los músculos faciales revelan mentiras emocionales trascendentes” de los autores Leanne ten Brinke, Stephen Porter y Alysha Baker de la Universidad de Columbia Británica (Canadá) que nos acerca una vez más al apasionante tema de la detección de mentiras.

Entre algunas de sus afirmaciones, Darwin (1872) argumentó que las expresiones emocionales se heredan, manifestaciones involuntarias de nuestro estado interior. Además, de todos los canales a través de los cuales las señales emocionales pueden expresarse, consideró el rostro como el principal. En promedio, las personas mienten dos veces al día; las razones más comunes incluyen el altruismo, el manejo de impresiones, o el beneficio personal del mentiroso. Tal engaño a menudo tiene éxito; los observadores son capaces de determinar si una persona dice la verdad o si una expresión facial particular es verdadera o falsa. Sin embargo, la poderosa motivación por parecer creíble, junto con la complejidad de crear y mantener una mentira consecuente, puede conducir a una mayor filtración de señales conductuales y a la probabilidad de detección en contextos determinantes. Darwin sugirió que algunos movimientos de los músculos faciales asociados con la emoción no pueden ser completamente inhibidos a pesar de los esfuerzos realizados por el poseedor de la emoción. Propuso además que el intento de contraer ciertos músculos faciales durante la simulación emocional sería un fracaso. En conjunto, estas proposiciones forman la hipótesis de la inhibición. Porter y ten Brinke (2008) revelaron que es más probable que ocurran filtraciones sutiles de emociones en las expresiones simuladas. Asimismo, un reciente estudio de seguimiento descubrió que la verdadera emoción es particularmente difícil de suprimir, y es más probable que se manifieste a través de la cara cuando es fuerte, en relación con estados emocionales más débiles. Dados los limitados recursos cognitivos existentes y la dificultad para realizar las múltiples tareas necesarias durante el engaño, se plantea que la filtración emocional ocurre probablemente cuando la mentira es compleja y/o relacionada con una emoción fuerte que se oculta o falsea. Concretamente, se prevé que los músculos faciales menos sometidos al control voluntario tenderán a fallar. Por lo tanto, serán los músculos faciales superiores los primeros en fallar durante el engaño emocional.

En el primer estudio que examina las señales faciales de engaño en la vida real, engaño emocional trascendente, se han analizado los comportamientos grabados en vídeo de una gran muestra internacional de individuos implorando públicamente el regreso de un familiar desaparecido, la mitad de los cuales se determinó más tarde habían asesinado al familiar antes del llamamiento público. Sin embargo, los resultados de este estudio no permitieron alcanzar conclusiones definitivas precisamente sobre qué músculos fallaron en los imploradores que mentían. El estudio actual investiga por primera vez los músculos faciales que son menos susceptibles al control voluntario durante el engaño emocional trascendente. Se analizó la activación muscular asociada con tristeza, felicidad y sorpresa (frontalis, corrugator supercilii, orbicularis oculi, zygomatic major, y depressor anguli oris) en los llamamientos en televisión por el regreso de un familiar, un nuevo paradigma en el estudio del engaño trascendente.

La expresión de las emociones a menudo se manipula conscientemente para facilitar el engaño y puede tener importantes consecuencias cuando no se detecta. A pesar de que a veces se logra el engaño emocional, las señales conductuales pueden desenmascarar la falsa cara en situaciones cognitivamente exigentes. La hipótesis de la inhibición de Darwin, junto con el conocimiento de la inervación facial y las limitaciones cognitivas, parece ser un conciso resumen de la conducta facial de engaño en este contexto. En particular, se previó que el “fallo muscular”de la frente, bajo un control cortical limitado, revela la falsa cara. De este modo, cuando los asesinos que mentían intentaron replicar los gestos faciales de tristeza de la parte superior, su activación del frontal fue con frecuencia exagerada. Los imploradores que mentían también eran más propensos a mostrar una activación del cigomático mayor que los imploradores verdaderamente afligidos. A diferencia de los asesinos embusteros, los imploradores auténticos mostraron una activación de los músculos asociados con la aflicción innata interculturalmente relacionados con la tristeza y sobre los que se planteó la hipótesis de que servían para algún beneficio funcional así como para facilitar la comunicación humana. Por otra parte, este hallazgo revela que los imploradores que mentían fueron incapaces de mantener la activación del músculo superior de la cara, supuestamente debido a su reducida conectividad cortical y a otros estímulos que limitan el control cognitivo sobre esta contracción. En resumen, la presencia de gestos faciales innatos relacionados con la tristeza es un indicador fiable de auténticos sentimientos de aflicción y sinceridad en llamamientos públicos. Por lo tanto, mientras que la cara no representa la “panacea” en la detección de mentiras, el análisis de los gestos faciales puede combinarse con otros indicadores de engaño para documentar las predicciones de credibilidad. Este estudio utilizó un nuevo paradigma para afrontar la falta de investigación sobre el engaño trascendente en la vida real, para apoyar el enfoque de la filtración emocional bajo una carga cognitiva. De hecho, estos hallazgos sostienen la idea de que el rostro humano está marcado por su propia historia y los intentos de ocultar las emociones en un acto engañoso probablemente fracasen.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Expresión de emociones negativas a través de las expresiones faciales entre las culturas. Club del Lenguaje No Verbal.

Expresión de las emociones negativas a través de las expresiones faciales entre las culturas. Club del Lenguaje No Verbal.

Expresión de emociones negativas a través de las expresiones faciales entre las culturas. Club del Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, esta semana os presentamos el artículo “Expresión de las emociones negativas a través de las expresiones faciales entre las culturas” de los autores Ray Marks y Mirtha Ladaira de la Universidad de Columbia (EE.UU.) que trata de la expresión de emociones.

Se puede influir en la reacción positiva o negativa de otra persona simplemente usando expresiones faciales. Identificar emociones a través de las expresiones faciales es difícil, porque en las distintas culturas se expresan las emociones de forma diferente. Así como diferentes culturas tienen diferentes idiomas y creencias, también difieren en la expresión facial de sus emociones, y su expresión depende  tanto de factores fisiológicos, psicológicos como ambientales. En general las expresiones faciales se manifiestan de forma inconsciente, por lo que requiere un gran autocontrol no mostrar una emoción. Las normas sociales que fomentan la obediencia a la autoridad son comunes en muchas sociedades. Este tipo de normas determina la conducta en la infancia y es difícil de cambiar. En las sociedades colectivistas, los nuevos comportamientos son considerados negativos para los que quieren preservar su cultura, y pueden ser inaceptables, existen además normas sociales específicas para mostrar emociones. Que una expresión facial sea percibida de forma positiva o negativa en una sociedad concreta dependerá de factores tales como habilidades de enfrentamiento del individuo, autoestima, autoeficacia, y comportamiento, normas sociales, educación, estatus económico y de la sociedad en la que se vive.

El objetivo del artículo es señalar la relación de las expresiones faciales y las emociones con la salud y la investigación. Es fundamental entender el proceso evolutivo de la expresión de emociones y la importancia de las diferencias de comunicación. La emoción es la manera en la que uno se siente en una situación dada. Puede ser positiva o negativa. Los valores culturales y las normas sociales determinan como, cuando y con quien ciertas emociones pueden ser expresadas o que tipo de emociones y expresiones faciales deberían usarse para protegerse de las emociones negativas de los demás. Las emociones tambien se usan para evitar conflictos entre los miembros de una comunidad. Existen muchas formas de expresarlas (lenguaje corporal, contacto visual, tono de voz, tacto, etc.) y las culturas determinan cuales son las aceptadas y las que no. La expresión de emociones es el comportamiento verbal y no verbal observable que comunica y representa la experiencia emocional. Las expresiones faciales pueden suceder de manera consciente o inconsciente. Por tanto, en cierto modo son controlables, lo que puede implicar varios grados de intencionalidad, que es uno de los tres componentes primarios de la emoción. Los otros dos componentes primarios son experiencia y activación. El componente secundario es el reflejo emocional. Las emociones se inician con respuestas individuales a ciertos estímulos que pueden ser positivos o negativos. Pueden ser positivas o negativas en función de los objetivos o expectativas.

El modo en el que se responde al entorno determinará la cultura, los valores, las creencias y las normas sociales. Afectará a la autoestima, a la autoeficacia y a la autopreservación. La manera en la que se expresan las emociones, cuando, con quien y donde determinará asimismo el alcance de los sentimientos positivos o negativos. La regulación emocional es el proceso de iniciación, inhibición, mantenimiento o duración de los estados internos emocionales. Se cree que es necesario regular la expresión emocional de los niños para poder enseñarles lo que está bien y lo que está mal. Por otra parte, lo que es una emoción positiva en una cultura puede ser negativa en otra, haciendo difícil identificar las emociones de los demás a través de las expresiones faciales. Una sociedad colectivista recalca la no expresión de emociones negativas, y sus miembros tratan de suprimirlas expresando sus emociones mostrando una sonrisa a pesar de los sentimientos negativos. Por el contrario, las culturas occidentales tienden a ser individualistas. Sus miembros valoran y fomentan la expresión de emociones, especialmente la expresión de emociones negativas a edades tempranas. En la edad adulta, las respuestas emocionales se vuelven naturales y la sociedad esperará ciertos comportamientos dependiendo de la situación. La expectativa de comportamiento dependerá de lo que es o no aceptable en esa cultura o sociedad. Es importante mencionar que algunas emociones pueden no reflejar la emoción de la persona, si no más bien lo que es aceptado. Para muchos investigadores las expresiones faciales se consideran universales. Sin embargo no siempre son el reflejo emocional del estímulo. Son la respuesta a la cultura social, y a las creencias y expectativas de uno mismo o de la sociedad. La mayor parte del tiempo las personas ocultan sus sentimientos debido a las graves consecuencias. Ocultan o suprimen sus sentimientos para cumplir con sus expectativas sociales o culturales. Es posible que en muchas sociedades las reglas sociales y las expectativas de comportamiento de sus miembros tengan consecuencias, y serán juzgados por los demás en función de como se presenten. El acto de sonreír es una manera de encubrir la expresión facial o emocional real. Sin embargo, esas expresiones faciales no reconocidas pueden llevar a una mala interpretación. En el caso de los occidentales, al estar acostumbrados a expresar sus emociones sus expresiones faciales son muy evidentes. En muchas otras sociedades, no existen esas habilidades de enfrentamiento para lidiar con expresiones emocionales. Esta forma de no expresión puede ocasionar angustia e incluso llegar a afectar a la salud. Hay que tener en cuenta que la expresión emocional de cualquier tipo tiene mucho que ver con los valores familiares y otros factores ambientales. Esos factores pueden ser similares y pueden hacer posible identificar o reconocer expresiones faciales de otras culturas, y aunque aún no se tenga la capacidad de reconocerlas, todavía se puede usar su influencia para evocar emociones. Aun así las expresiones faciales emocionales no son fácilmente reconocibles dados los muchos factores que entran en juego que las hacen difíciles de clasificar.

Las emociones negativas tienen configuraciones faciales específicas que son únicas y tienen un código de valor universalmente reconocido. Muchos investigadores creen que las emociones negativas se desarrollaron porque promovían determinadas acciones en situaciones terribles que favorecían las posibilidades de sobrevivir y propiciaban futuras generaciones. Tratar de equiparar todas las expresiones faciales universalmente es como intentar eliminar la singularidad de las diferentes culturas. No siempre se expresan las verdaderas emociones con la expresión facial, en vez de eso los occidentales muestran expresiones faciales que les permiten sobrevivir y obtener lo mejor de una situación para mantener el bienestar.

Hoy en día, la sociedad está en constante cambio y a medida que se va haciendo más culturalmente diversa, se hace más difícil para los profesionales de la salud proporcionar cuidados sanitarios de calidad a quienes tienen un origen cultural diferente. Los profesionales de la salud y los educadores deben ser conscientes de los valores culturales para acercarse a las culturas y desarrollar programas preventivos o de sensibilización. Necesitan ser capaces de dirigirse a las comunidades afectadas por determinadas enfermedades o considerar las enfermedades que puedan aparecer en ciertos grupos o comunidades para evitar la propagación. Una de las implicaciones fundamentales para entender la relación entre las expresiones faciales emocionales y el estado de salud es que los trabajadores del sistema sanitario podrían malinterpretar los síntomas, las necesidades, o no ser capaces de entender o comunicarse correctamente con los pacientes. Debido a que muchos de ellos no son conscientes de las diferencias culturales, de los comportamientos ni del significado de las expresiones faciales de sus pacientes, es posible que no obtengan los servicios que están reclamando. En el futuro deberían realizarse más investigaciones sobre expresiones faciales con enfermos de cáncer, ancianos o enfermos del corazón para obtener mejores tratamientos como resultado de una mejor comunicación. Es igualmente importante investigar sobre la manifestación de emociones y expresiones faciales en niños con dificultades en el habla.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

¿Las mujeres interpretan mejor las emociones? Club del Lenguaje no Verbal.

¿Las mujeres interpretan mejor las emociones? Club del Lenguaje no Verbal.

¿Las mujeres interpretan mejor las emociones? Club del Lenguaje no Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, en esta ocasión os presentamos el artículo “¿Son las mujeres más acertadas que los hombres interpretando las emociones?” de la autora Kyra Trimble de la Universidad de Colorado del Norte (EE.UU.) que nos introduce de nuevo en el mundo de las emociones.

Existen diversos meta-análisis que han concluido que las mujeres son más acertadas leyendo las emociones que los hombres, especialmente en el reconocimiento del comportamiento no verbal reflejado en las expresiones faciales. El objetivo de este estudio es explorar más profundamente este efecto de congruencia entre el género del blanco (el estímulo) y el género del que percibe (el participante), y la precisión en la lectura del comportamiento no verbal.

El reconocimiento de las emociones a través de las expresiones faciales es el medio destacado por el que los humanos se comunican de manera no verbal para inferir el estado emocional de otra persona. El ser humano tiene la necesidad de obtener información de las caras. Desde que se analizan este tipo de expresiones, se han desarrollado patrones de precisión en los géneros. La bibliografía anterior ha demostrado que las mujeres aventajan a los hombres identificando emociones sobre todo cuando ejecutan diferentes tareas de reconocimiento emocional. Este artículo revelará las habilidades que el ser humano ha adquirido entre géneros y culturas. Reddy, Wilken y Koch señalaron la preferencia del reconocimiento facial por encima del de los objetos. Finkbeiner y Palermo sugieren que las caras se procesan incluso cuando no prestamos conscientemente atención a ellas. El ser humano utiliza esta preferencia por las caras para obtener el máximo de información de ellas, incluyendo el reconocimiento específico de emociones. Estudios meta-analíticos han confirmado la superioridad de las mujeres en la identificación de emociones durante tareas de reconocimiento facial. En cuanto a la actividad cerebral, las mujeres muestran igualmente una mayor actividad cuando realizan este tipo de tareas que los hombres. Aunque existe una pequeña evidencia de que los hombres podrían tener la misma habilidad que las mujeres cuando identifican a sujetos de su respectivo género.

Los investigadores han encontrado una correlación entre la cultura en la que un individuo nace y su habilidad para reconocer emociones faciales. La cultura podría ser un indicador de cuan acertado se puede ser describiendo emociones. Cabe mencionar que la estructura patriarcal puede haber influido en como las mujeres parecen interpretar mejor las emociones que los hombres. Existen estereotipos socialmente reforzados que han sido formados y aceptados como habilidades sociales de hombres y mujeres. Los hallazgos han revelado que se da por hecho que las mujeres tienen mejores habilidades de contacto social cercano, incluyendo observar caras y emociones. Los hombres, por el contrario tienen menos habilidades sociales de ese tipo. Demtl et al., investigaron si había una mayor activación de la amígdala al realizar una tarea de reconocimiento de emociones. Participantes de culturas occidentales y orientales visionaban imágenes tanto de individuos culturalmente “cruzados” como de sus respectivas culturas. Los resultados evidenciaron que no existían diferencias significativas en la activación de la amígdala entre los géneros del grupo étnico de cada individuo. Lo cual indica cierta dificultad en la identificación de emociones de otras culturas que no sean la propia. Un estudio llevado a cabo por Merten indicó como la cultura puede influir en el reconocimiento facial entre géneros. El estudio contaba con participantes de países de todo el mundo. Los investigadores concluyeron que en la mayoría de los países las mujeres acertaban más en el reconocimiento de emociones que los hombres. Esto evidencia que no importa de que cultura provenga una persona, las mujeres siguen teniendo más probabilidades que los hombres de identificar correctamente las emociones.

Ahora veremos la influencia que tiene cada tipo de estímulo en el género a la hora de describir correctamente una emoción. Se ha demostrado en estudios previos mencionados en este artículo la superioridad de las mujeres identificando emociones generalmente en condiciones invariables. Estas tienen igualmente ventaja identificando las emociones de estímulos femeninos. Los estudios revelan asimismo que cuando las caras se muestran a través de fotografías, el estímulo es eficaz representando esos patrones consistentes. Sin embargo, no hay estudios que evidencien esta diferencia de acierto en la identificación de emociones a través de vídeos. Este experimento pretendía ver si existía una patrón de congruencia de género que apareciera tanto con vídeos como con estímulos.

El presente estudio tiene como propósito identificar si los datos obtenidos son consistentes con los hallazgos de la bibliografía anterior. Las principales cuestiones examinadas son: (1) ver si los resultados de este estudio demuestran que las mujeres son más acertadas identificando emociones en general y (2) obtener una congruencia de géneros donde las mujeres son capaces de identificar emociones femeninas con más frecuencia de la que los hombres identifican estímulos masculinos. El objetivo de este estudio es descubrir una posible relación entre el género de los estímulos presentados y el género de los participantes en relación a la precisión con la que identifican las emociones correctas en tareas de reconocimiento facial. Se planteó la hipótesis de que las mujeres generalmente lo harían mejor identificando emociones en todas las tareas propuestas. Se planteó asimismo la hipótesis de que las mujeres tendrían una tendencia de género al identificar mejor emociones femeninas de lo que los hombres identifican emociones masculinas. Sin embargo, los resultados no apoyan esta hipótesis y no han mostrado una diferencia significativa.

El resultado de este proyecto no confirma plenamente las conclusiones de la bibliografía anterior. No existen diferencias significativas en el hecho de que las mujeres sean más aventajadas identificando emociones en distintas condiciones. En cuanto a las limitaciones, podría decirse que no ha habido una representación precisa de la población y solo una cantidad limitada de gente ha tenido acceso al grupo de estudio. Por otro lado, los participantes tenían conocimiento previo acerca de los objetivos del estudio lo cual podría haber influido en sus respuestas y, las sesiones al ser largas podrían haber provocado cansancio. En cuanto a futuras investigaciones, para mejorar el estudio la muestra debería aumentarse significativamente, especialmente los participantes masculinos, para controlar la validez. Con el fin de obtener una variedad más amplia de estímulos utilizados, se podría incorporar el uso de técnicas de transformación o “metamorfosis”. Si este estudio fuera replicado, sería interesante ver si con estas técnicas se repite el patrón de superioridad de las mujeres al identificar emociones y la misma tendencia sexual hacia las mujeres.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Mentiras arriesgadas. Lenguaje no verbal y detección de mentiras. Club del Lenguaje no Verbal.

Mentiras arriesgadas en casos de desaparición de personas. Club del Lenguaje no Verbal

Mentiras arriesgadas. Club del Lenguaje no Verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, en esta ocasión os ofrecemos un resumen del artículo “La identificación de las consecuencias de las mentiras arriesgadas en el comportamiento” de los autores Leanne Ten Brinke y Stephen Porter de la Universidad de Columbia Británica (Canadá) que nos acerca al sugerente tema de las mentiras arriesgadas en los casos de desaparición de personas.

El engaño ha evolucionando como un aspecto fundamental de la interacción social humana. Numerosos estudios han analizado las señales del engaño en el comportamiento, pero la mayoría se han desarrollado en un contexto de laboratorio. Sin embargo hasta la fecha, este es el estudio más amplio acerca de las consecuencias en el comportamiento de las mentiras arriesgadas, comparando manifestaciones reales sinceras por medio de tres canales de comunicación: discurso, lenguaje corporal y expresiones faciales emocionales. Para ello se ha utilizado una muestra de individuos que aparecieron en medios de comunicación suplicando por el retorno de un ser querido supuestamente desaparecido. Los intentos fallidos de simular la tristeza y la falta de felicidad revelan emociones encubiertas en los sujetos.

En el caso de las mentiras arriesgadas, los mentirosos se enfrentan a una tarea difícil, ya que el que engaña debe construir una historia coherente y detallada y comunicar la información falsa a través de la expresión facial, del habla, y del lenguaje corporal, de una manera que refuerce su aparente credibilidad. Las mentiras arriesgadas pueden ir acompañadas de fuertes emociones, miedo, remordimiento, rabia e incluso nerviosismo, que deben ser inhibidas o convincentemente fingidas. Pensemos en el marido que públicamente implora por el retorno de su esposa desaparecida que el mismo ha asesinado. Debe controlar su lenguaje corporal y enmascarar sus genuinas expresiones faciales emocionales mientras inventa una historia creíble y toma en cuenta las graves consecuencias de ser descubierto. Dada la dificultad de esta tarea, las señales “filtradas” del aumento de la carga cognitiva, la excitación emocional, la gestión del impacto, y el distanciamiento psicológico pueden revelar la dualidad del mentiroso.

La cara es un lienzo dinámico en el que los seres humanos expresan los estados emocionales y de la que se infieren los estados de los demás. Sin embargo, los humanos han evolucionando para alterar sus expresiones faciales y facilitar el engaño. Aunque los intentos de fingir o inhibir las expresiones emocionales a menudo tienen éxito, desde hace tiempo se sabe que al prestar atención a ciertos aspectos de la expresión facial tal dualidad puede verse comprometida.
Gracias a diversos estudios, se ha podido averiguar que algunos movimientos musculares faciales asociados con emociones fuertes están fuera del control voluntario y no pueden ser completamente inhibidos. Además, ciertos músculos faciales no pueden ser activados intencionalmente durante la simulación emocional. Un planteamiento relacionado es que las microexpresiones, expresiones de la cara completa que revelan las verdaderas emociones, y que pueden ser rápidamente reprimidas por un mentiroso, son una señal válida de engaño. Igualmente las expresiones involuntarias son generalmente sutiles y aparecen solamente en la parte superior o inferior de la cara (por ejemplo, una sonrisa de suficiencia cuando se está intentando parecer triste), y las “microexpresiones” son escasas.

La preparación de una mentira es una tarea mentalmente ardua, el asesino debe ocultar la verdad, tiene que preparar una coartada plausible y coherente con los hechos conocidos por la policía y evitar verse implicado en el crimen. Por el contrario, el que dice la verdad simplemente debe recordar lo que ha pasado. Además, generalmente los mentirosos tienen tendencia a controlar con más detenimiento su discurso, su lenguaje corporal, y sus expresiones faciales que quien dice la verdad, aumentando la demanda cognitiva asociada con la propuesta de una coartada falsa. Las manifestaciones conductuales que suponen una mayor cargar cognitiva conllevan un discurso lento, pausas más largas, y el aumento de las vacilaciones del habla (ej: eh, eh, eh), proporcionando al mentiroso más tiempo para construir un historia creíble. La dificultad de la tarea también puede llevar al aumento de errores en el discurso o a descuidar el lenguaje no verbal. Por lo que generalmente se asocia el engaño con un menor número de movimientos de la mano y del brazo que acompañan normalmente al discurso para ilustrar el contenido de la narrativa.

Los intentos de crear una distancia psicológica entre el mentiroso y la verdad, posiblemente en un esfuerzo inconsciente para aumentar la facilidad de engaño, pueden dar lugar a un uso característico de palabras en el engaño. Usando un software de lingüística informatizada, estudios de laboratorio han descubierto que los mentirosos tienden a usar menos pronombres en primera persona (para evitar aceptar la responsabilidad), más palabras sobre emociones negativas (revelando sentimientos de culpa), y más palabras imprecisas como “quizá” o “tal vez” (evitando el compromiso con la mentira). Dado que se presume que estas señales se producen de manera inconsciente, son menos susceptibles a la manipulación y por lo tanto también aparecen en mentirosos relativamente sofisticados (poblaciones penales) y en situaciones de la vida real.

En este estudio se examinaron vídeo grabaciones de conductas de una gran muestra de individuos que rogaban, emocionados, públicamente por el retorno de un familiar desaparecido. Con el fin de garantizar la validez interna del estudio, para determinar que un sujeto estaba engañando e incluirlo en la muestra, se exigían pruebas irrefutables de que estaba involucrado en el asesinato de la persona desaparecida. Aproximadamente en la mitad de los casos, el “reclamante” era culpable de haber asesinado al familiar antes del llamamiento público. La mentira crucial que cuentan estos asesinos mentirosos aparece durante el llamamiento directo en el que piden ayuda para encontrar a la persona desaparecida, sabiendo que nunca va a ser así. Durante los llamamientos, los indicadores de activación emocional de la conducta (discurso, lenguaje corporal y expresiones faciales emocionales), la carga cognitiva, el intento de controlar la conducta y la distancia psicológica fueron exhaustivamente codificados gracias a un software capaz de registrar señales de comportamiento y expresiones faciales emocionales de engaño (tocarse la cara, parpadear, rascarse, desviar la mirada, etc.). Durante el llamamiento, los asesinos mentirosos eran más propensos a expresar indignación que tristeza, al contrario que los “reclamantes” sinceros. Del mismo modo, los “reclamantes” que mentían usaban más palabras imprecisas para evitar (inconscientemente) el compromiso con sus palabras y distanciarse de la transgresión. Sin embargo, no se han podido evidenciar diferencias en los indicadores verbales de activación cognitiva, ni tampoco en las señales de lenguaje corporal, salvo en el momento en que el asesino hacia el llamamiento directo para solicitar ayuda en la búsqueda de la persona desaparecida.

El estudio de los indicadores analizados en este trabajo puede servir como guía para dirigir búsquedas o investigar desapariciones en las que se sospecha la implicación de un familiar. Se podría incluso formar a personal de seguridad para que fueran capaces de detectar este tipo de señales de engaño. Los resultados ofrecen de este modo un importante y novedoso avance en nuestra comprensión de la comunicación humana involuntaria.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

La sonrisa de Duchenne y la persuasión. Club del Lenguaje no Verbal.

La sonrisa de Duchenne y la persuasion. Club del Lenguaje no Verbal.

Sonrisa de Duchenne (imagen de la derecha). Club del Lenguaje no Verbal.

Apreciados suscriptores del Club del Lenguaje no Verbal, el artículo que hoy les ofrecemos estudia la sonrisa de Duchenne y la sorprendente relación de la misma con la persuasión. Dicho estudio se ha llevado a cabo por Sarah D. Gunnery de la Universidad Tufts  (EE.UU) y Judith A. Hall de la Universidad Noreste de Boston (EE.UU.). Las autoras investigan la persuasión como el resultado social de la capacidad de producir una sonrisa Duchenne deliberada dentro de una tarea de juego de roles. Los participantes en el presente estudio tenían que convencer a un experimentador de que les gustaba el sabor tanto de un zumo rico como el de otro de sabor desagradable, mientras eran grabados en vídeo. Los resultados mostraron la evidencia de que una mayoría considerable de personas puede producir deliberadamente una sonrisa de Duchenne y que las personas con esta habilidad resultan más persuasivas.

La sonrisa de Duchenne es una expresión que incluye la activación del músculo cigomático mayor que tira de las comisuras de los labios para formar una sonrisa, así como la activación de los músculos orbiculares de los ojos, que elevan las mejillas para crear las patas de gallo alrededor de los ojos, tal y como se aprecia en la imagen de la derecha de la actriz Julia Roberts, no ocurriendo ésto en la imagen de la izquierda. Hecho éste que nos permite inferir que la sonrisa de la izquierda es una sonrisa falsa, mientras que la de la derecha es una sonrisa auténtica o sonrisa de Duchenne.  Hasta hace poco, la sonrisa de Duchenne se había estudiado como una verdadera lectura de las emociones positivas. Si bien existen anteriores líneas de investigación acerca del comportamiento no verbal y las expresiones faciales, estas han sido en general utilizadas como señales sociales deliberadas; solo recientemente la sonrisa Duchenne se ha convertido en un tema teóricamente relevante. El objetivo del presente estudio era investigar la capacidad de cómo crear una sonrisa Duchenne deliberada, así como que el uso de dicha sonrisa en una interacción social estaba relacionado con la capacidad de una persona para persuadir a los demás.

Muchas investigaciones han reflejado cómo la gente percibe las sonrisas de Duchenne. En general, los resultados muestran que las sonrisas de Duchenne se perciben más positivamente que las sonrisas que carecen de este marcador. La lista de características positivas que se atribuyen a la gente que presenta Duchenne es bastante larga: generosa, extrovertida, competente y genuina, entre otras valoraciones. Las personas podrían beneficiarse ampliamente con esta expresión espontánea de placer que sólo puede producirse cuando alguien se siente realmente feliz.

Hay muchas situaciones sociales en las que uno puede elegir poner una sonrisa Duchenne deliberada con fines comunicativos prosociales o benignos. La gente puede ocultar su decepción o desagrado gracias a una sonrisa de Duchenne para no herir los sentimientos de otra persona o porque a pesar de que no se sienta realmente feliz, quiera comunicar que aprecia el favor que otra persona hizo por ella, por ejemplo. Poner deliberadamente una sonrisa de Duchenne no tiene que ser hecho para un beneficio personal, sino que también puede usarse para suavizar una interacción social o comunicar una información determinada. Por lo tanto, la expresión y su mensaje pueden ser auténticos y sinceros, pero no coincidentes con el estado afectivo de ese preciso momento. El engaño no es necesariamente la fuerza motivadora que subyace detrás de la utilización de una sonrisa Duchenne. Es probable que las personas capaces de poner deliberadamente una sonrisa Duchenne sean más capaces, a su vez, de encubrir un sentimiento negativo. En el presente estudio los participantes tenían que hacer creer a un experimentador que les gustaba el sabor tanto de un zumo agradable como el de otro desagradable y, también, que no les gustaba el sabor de ninguno de los dos mismos jugos, con el fin de persuadirle. La capacidad de los participantes para poner deliberadamente una sonrisa de Duchenne se puede correlacionar con el uso de esta sonrisa durante una tarea de persuasión, a pesar de que no se pueda deducir si es deliberada o espontánea. Aquellos que fueron capaces de producir la sonrisa de Duchenne deliberada durante la tarea del juego de roles resultaron ser más persuasivos en general, lo que indica que las personas que pueden producir sonrisas de Duchenne deliberadas emplean más el lenguaje no verbal y las habilidades sociales en su cotidianeidad.

Las personas que saben cómo producir la sonrisa deliberada Duchenne no necesariamente la eligen utilizar para un propósito engañoso, aunque esto resulte contrario a la hipótesis original de este trabajo. Hay, de hecho, una razón lógica para suponer que el poder hacer esta expresión deliberadamente es propio de una persona que puede utilizarlo en cualquier situación, dándose diferencias individuales en su voluntad de utilizarla con fines manipuladores. La capacidad de producir una sonrisa de Duchenne deliberada es una decisión individual. Algunas personas tienen esa capacidad y optan por usarla, pero otras no. Este es el primer estudio que muestra que las personas que pueden producir una sonrisa Duchenne son más persuasivas en contextos sociales distintos e indica que quienes gozan de esta habilidad reciben múltiples beneficios en sus interacciones sociales.

La sonrisa de Duchenne se sigue utilizando en trabajos científicos y de forma más visible en los medios de comunicación populares para describir una expresión de felicidad sentida como real. Se describe como auténtica, mientras que las sonrisas Duchenne no son auténticas; la persona quiere expresar felicidad, sea esta real o no. Las investigaciones futuras seguirán estudiando la conexión entre la sonrisa deliberada Duchenne, el uso de la sonrisa de Duchenne en situaciones sociales y cómo estos dos comportamientos diferentes pueden predecir resultados sociales positivos en diferentes contextos de persuasión. Esto nos permitirá poner a prueba los efectos del contexto afectivo sobre la relación entre la sonrisa deliberada Duchenne y la persuasión. Resulta necesario explorar cómo la sonrisa deliberada Duchenne afecta también a otros aspectos de la vida social, tales como, por ejemplo, los resultados de las citas y la salud.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar

Comportamiento no verbal ante una persona extraña atractiva: ¿es diferente si se está enamorado? Club del Lenguaje no Verbal.

Comportamiento no verbal ante una persona extraña atractiva: ¿es diferente si se esta enamorado? . Club del Lenguaje no Verbal

Comportamiento no verbal ante alguien atractivo. Club del Lenguaje no Verbal.

Queridos seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, nos grata  poder acercarnos hoy a las reacciones que nos despierta ese sentimiento tan importante y necesario como es el amor, el interés romántico  a través del estudio realizado por Sally D. Farley de la  Universidad de Baltimore.  El presente estudio se realizó para determinar el grado en que los diferentes comportamientos no verbales se asocian a la muestra de un interés romántico hacia una persona desconocida muy atractiva, así como, si estos comportamientos difieren en función del amor que se sienta hacia el propio cónyuge. El mimetismo inconsciente se asoció positivamente a un interés romántico hacia la persona extraña, por lo que la mímica se asociaría negativamente a la percepción subjetiva de amor hacia el cónyuge. Además, surgieron sonrisas y tonos de voz muy agradables que suponen importantes comportamientos no verbales de afiliación.

Aunque la llama del amor romántico se vaya apagando con el paso del tiempo, ya que su intensidad fisiológica disminuye, la pasión, el compromiso y la intimidad se mantienen como los componentes centrales y sólidos que sustentan las relaciones. Las personas altamente comprometidas experimentaron un sesgo positivo en sus relaciones románticas, percibiendo atributos más positivos en su pareja. Las personas que sentían fuertes sentimientos de amor por sus parejas mostraron falta de atención selectiva hacia objetivos de distinto sexo muy atractivos, lo que llevó a los investigadores a concluir que el amor sirve para potenciar el compromiso y disminuir la tentación.

En este estudio se analizó la mímica inconsciente, que refleja atracción por el interlocutor, además de una serie de comportamientos no verbales que permitieron comparar la predicción del interés romántico hacia un desconocido y el amor hacia el cónyuge. La investigación que aquí se presenta se basa en la obra y teorías de antropólogos, psicólogos evolutivos, psicólogos sociales, investigadores de la comunicación y científicos y arroja luz sobre un canal de comunicación no verbal que ha recibido relativamente poca atención empírica fuera de la psicología evolutiva: la voz.

Una gran cantidad de literatura apoya la tendencia general por la que los individuos imitan gestos, posturas, expresiones idiomáticas, acentos, estilo vocal y hasta el tono de voz de sus compañeros de interacción. Estos efectos se han incluido en la coordinación del comportamiento, el reflejo postural, el juego del comportamiento, la interacción, la sincronía y la convergencia de la voz. La mímica indica el deseo de una mayor cercanía psicológica o afiliación y la disminución de la mímica comunica un deseo de distancia o falta de interés.

Históricamente, los comportamientos no verbales se han examinado en dos dimensiones: una basada en la intimidad o la afiliación y otra, en la dominación. Existe abundante investigación sobre comportamientos no verbales que connotan atracción, gusto y deseo de intimidad. La primera dimensión, la afiliativa objeto de nuestro estudio, se asocia con un aumento de la mímica, con tocar a otros, asentir con la cabeza, inclinarse hacia adelante, aproximarse, sonreír y reír. Por ello, las personas más amigables, coquetas y seductoras pueden ser claramente diferenciadas por sus comportamientos no verbales. Parejas que intentan ligar también demostraron algunas tendencias de comportamiento únicas, como la inclinación de la cabeza, el mohín de sus bocas o el cruce de piernas en la dirección de su interlocutor.  Además, los individuos modulan su voz al hablar con personas atractivas, alterándola para que suene más agradable y atractiva. Estos hallazgos, junto con investigaciones que muestran que las voces de las mujeres tienen un sonido más agradable cuando están ovulando, sugieren que la agradabilidad vocal actúa como señal de disponibilidad. Como resultado de ello, para distanciarse de alguien de una manera sutil una alternativa potencialmente eficaz es disminuir la agradabilidad de la voz de uno y, viceversa, una manera de hacerse más atractivo es aumentar la simpatía de la propia voz.

Los individuos con noviazgos que fueron expuestos a una persona muy atractiva tuvieron un comportamiento dirigido a proteger su relación, disminuyendo las conductas que comunicaran interés, afecto y coqueteo. Los comportamientos que más se dieron como señales de acercamiento fueron la mímica, la sonrisa y la modulación de la voz. La relativa escasez de apoyo a los correlatos verbales de atracción fue, al principio, sorprendente. Ha quedado clara la complejidad del papel que juegan los hombres a la hora del coqueteo. Varios investigadores sostienen que los hombres manifiestan una forma no verbal “tranquila” en las primeras etapas de noviazgo y coqueteo, esperando hasta estar más seguros del interés romántico de una mujer para pasar a ser más activos. Las mujeres actúan como selectoras en las primeras etapas de la coquetería, la atención y el reconocimiento: miran brevemente hacia un compañero de interacción, a continuación miran hacia abajo, ladean la cabeza, sonríen con frecuencia o fruncen los labios de modo presumido, provocando así la escalada de comportamientos coquetos en los hombres.

Este estudio tiene sus limitaciones, ya que se centra exclusivamente en los hombres y sus reacciones ante una presencia femenina atractiva debido a la literatura que implican a las mujeres como selectoras e iniciadoras de la danza de cortejo. Como resultado, deben llevarse a cabo más investigaciones para determinar la posibilidad de generalizar los resultados incluyendo a mujeres participantes.

El presente estudio es uno de los primeros que ha evaluado el grado en que los comportamientos no verbales tienen funciones de relación e interacción personal con una persona atractiva. Las investigaciones futuras deberán utilizar una metodología más potente incluyendo diferentes niveles de personas atractivas y evaluando el grado en que las señales no verbales tienen significado para personas tanto solteras como comprometidas.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar

El aspecto facial : ¿predice tu personalidad? Club del Lenguaje no Verbal.

La expresión facial como predictor de nuestra personalidad. Club del Lenguaje no Verbal.

La expresión facial como predictor de nuestra personalidad. Club del Lenguaje no Verbal.

Estimados suscriptores del Club del Lenguaje no Verbal, el artículo elaborado por Raluca Petrican y Cheryl Grady pertenecientes a la Universidad de Toronto (Canadá) y por Alexander Todorov de la Universidad de Princeton (USA), que hoy presentamos, aborda el interesante aspecto de cómo nuestra apariencia facial influye en los juicios acerca de nuestra personalidad.

Efectuar juicios de carácter basándose en la apariencia facial influye en las decisiones y en los comportamientos interpersonales. Para abordar este tema trabajamos con 51 parejas de ancianos casadas desde hace años. Los participantes fueron fotografiados, mientras se les pedía mantener una expresión emocionalmente neutra. Se empleó un programa informático de evaluación facial para generar las puntuaciones de los rasgos de honradez, dominación y atractivo, basadas en las fotografías de los participantes.

Debido a que la evaluación del potencial peligro en otro individuo es crucial para el funcionamiento exitoso y el bienestar, los seres humanos hemos desarrollado mecanismos rápidos, intuitivos y espontáneos de deducción, basados únicamente en los atributos físicos de nuestros congéneres. A través de una serie de rasgos de una persona generamos diversas evaluaciones y juicios precipitados sobre ella, que suelen permanecer intactos a pesar del paso del tiempo. Se han documentado algunos vínculos constantes entre la apariencia facial y la personalidad real de las personas. Los adultos mayores parecen ser jueces más indulgentes que la gente más joven, no sólo de su propia personalidad sino de la de otras personas. Los adultos jóvenes y mayores emplean señales faciales similares a la hora de inferir la personalidad de un sujeto.

El presente estudio examinó la relación entre los rostros evaluados por ancianos que llevaban mucho tiempo casados, con una muestra de imágenes lógicamente muy familiar, y los analizados por gente que desconocía a las personas que aparecían en las fotografías. El objetivo era probar si la apariencia facial ejerce un efecto duradero de los juicios sobre personalidad, incluso para los participantes familiarizados con el rostro evaluado. Una de las dimensiones estudiadas fue la de valencia/confiabilidad y fue utilizada para reflejar las variaciones en la percepción de intenciones positivas o negativas y para determinar la valencia interpersonal de los juicios realizados, así como las decisiones posteriores de acercarse o de evitar un objetivo concreto. Otra dimensión de evaluación empleada fue la de poder/dominio.

Un aspecto alegre en un rostro está vinculado a una mayor extraversión de la persona. Existen evidencias de que una predisposición durante toda la vida para experimentar ciertos estados emocionales puede hacer que estos permanezcan impresos en la cara, siendo visibles aun en condiciones emocionalmente neutras. La sonrisa, por ejemplo, tiende a ser sobreestimada, siendo utilizada en ocasiones erróneamente como un indicador de mayor extraversión o  de otras características positivas de la personalidad de un sujeto. Los individuos con una apariencia más digna de confianza recibieron las evaluaciones de personalidad más positivas, tanto por parte de desconocidos como por sus propios cónyuges, al margen del tiempo que llevaran juntos. Comportamientos emocionalmente expresivos, como sonreír, son indicadores válidos de extraversión y de predisposición vital a experimentar estados emocionales positivos que quedan impresos en la cara. Los mayores de edad adulta, sobre todo a partir de los 60 años, experimentan un cambio en los objetivos sociales de los individuos, tendiendo a perseguir estados emocionalmente gratificantes y armoniosos en lugar de interacciones sociales competitivas.

La presente investigación es sólo un primer paso hacia la comprensión de los mecanismos responsables de los efectos persistentes en la apariencia facial a la hora de efectuar evaluaciones de personalidad, mucho más allá de la etapa de las primeras impresiones. La apariencia facial ejerce un efecto duradero sobre las evaluaciones de personalidad de los cónyuges. Los rasgos faciales de aquellos cónyuges que llevan largo tiempo juntos se encuentran de algún modo en desventaja, ya que se interpretan de manera ciertamente sesgada tras años de posibles conflictos en la relación.

Esta investigación tiene algunas limitaciones. Una es el uso exclusivo de una muestra de personas mayores. Hay algunas evidencias de que, en relación a los adultos más jóvenes, los adultos mayores son más sensibles a las señales emocionales positivas sutiles, como el de la confianza que puede inferir una expresión. Una segunda limitación de la presente investigación sería la falta de criterios más objetivos de comportamiento para evaluar un perfil positivo de una personalidad global. Estudios recientes documentan que, en respuesta a la apariencia facial en solitario (es decir, sin ningún conocimiento adicional del objetivo individual), los participantes pueden evaluar de igual manera, por ejemplo, a un criminal de guerra que a un héroe de guerra, a un ejecutivo que ha delinquido que a uno honesto digno de confianza, a un estudiante ejemplar que a otro que se dedica a copiar en los exámenes.

En resumen, el presente estudio proporciona evidencias elocuentes de que la apariencia de la cara ejerce un impacto generalizado concreto en los participantes, que son capaces de emitir juicios globales y específicos solo con observar los diferentes rostros presentados.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar

Interacciones entre los empleados de una empresa: Comportamiento no verbal en fotografías espontáneas y preparadas. Club del Lenguaje no Verbal.

Comportamiento no verbal ante fotografías naturales y preparadas. Club del Lenguaje no Verbal.

Comportamiento no verbal ante fotografías naturales y preparadas. Club del Lenguaje no Verbal.

El artículo, que hoy presentamos, apreciados seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, analiza las interacciones estructuradas entre los empleados de una empresa, pero desde la interesantísima perspectiva de su comportamiento no verbal manifestado en fotografías espontáneas y preparadas.  Este atractivo estudio ha sido elaborado por Judith A. Hall y Gregory B. Friedman de la Universidad Northeastern de Boston (USA). Para ello, 96 empleados y alumnos de dicha universidad, tanto mujeres como hombres, fueron fotografiados por parejas en dos situaciones: mientras conversaban sobre su trabajo de manera espontánea y, más tarde, en un posado, mirando hacia la cámara deliberadamente. Hasta 8 comportamientos no verbales pudieron ser codificados en las fotografías, aspectos recogidos más tarde en un cuestionario post-experimental.
Las mayores diferencias en el estado psicológico de las personas fueron detectadas en la inclinación de la cabeza y la barbilla, la posición de los codos sobre las piernas o el mobiliario, las sonrisas o el movimiento de las cejas, mientras que las principales diferencias relativas al sexo fueron encontradas en las posturas sonrientes y/o erguidas y en las interacciones personales establecidas durante el experimento. En este estudio, los miembros de la universidad seleccionados mantuvieron una conversación con alguien de su departamento mientras eran fotografiados. Cuatro imágenes fueron tomadas a intervalos no anunciados (fotografías espontáneas). Tras esta charla, se pidió a los participantes que miraran ya directamente a la cámara para realizar una fotografía final (fotografía preparada).

Hombres y mujeres difirieron mucho en sus comportamientos no verbales. Las mujeres sonrieron y miraron más fijamente, se apoyaron inclinándose hacia adelante, con mayor frecuencia, y se aproximaron y tocaron a los otros con más atención y cercanía. Y un detalle, tendieron a sonreír más que los hombres cuando la situación en la que se encontraron infería tensión, preocupación o se sintieron cohibidas. Las personas con diferente rango dentro de la universidad (empleados, docentes y alumnos) actuaron de manera diferente ante las dos situaciones planteadas en el experimento. Las personas de menor estatus, por ejemplo, manifestaron gestos que indicaron mayor tensión postural en ambas tesituras. Apoyar el codo en la pierna o en el mobiliario demostró un estado de más relajación, mientras que mantener una postura erguida coligió tensión e incomodidad. La falta de coherencia entre el estado real y la sonrisa denotaba que ésta suponía un síntoma de querer agradar en la circunstancia vigente, mayoritariamente entre empleados y alumnos. Las personas de mayor rango, por el contrario, sonrieron con más naturalidad, revelando un estado de comodidad y despreocupación. Por lo tanto, sonreír puede tener significados psicológicos muy diferentes en función de las variables que queramos tener en cuenta y apliquemos en cada experimento. En las fotografías preparadas, las personas generalmente levantaron sus cabezas y sus cejas, y sonrieron mucho más que en las fotografías espontáneas hechas anteriormente. Por una parte, esto se debe a que el estado personal de los participantes había ambiado como consecuencia del desarrollo natural de la conversación previa.  Además, el efecto sonriente demostraba que las personas tenemos una fuerte inclinación y hábito de “sonreír siempre ante una cámara.”

 Tomando como referencia las posibles diferencias de comportamiento en función del sexo, no se observó demasiada disparidad. Sí resultó evidente que las mujeres procuraban sonreír más, pensar más a la hora de establecer una postura e inclinaron su cuerpo hacia delante con mayor asiduidad que los hombres. Además, en el caso de las fotografías preparadas, los participantes sonrieron y se tocaron más cuando la persona de inferior rango era de sexo femenino. Cuando ambas participantes eran mujeres, el gesto de sonreír fue infrecuente en las fotografías espontáneas, pero estuvo muy presente en las fotografías preparadas. Esto puede significar que, quizá, las mujeres estén más concentradas que los hombres en el desarrollo de tareas coloquiales, ya que sus caras resultaron ser más serias que las de sus compañeros en la misma circunstancia, mientras mantenían las conversaciones de trabajo. Otra posibilidad es que las mujeres sean más conscientes que los hombres sobre los comportamientos que es necesario llevar a cabo en las diferentes situaciones cotidianas y se ajustan más a las normas correspondientes propias de cada tarea. Esto se refleja en que ellas mostraron un proceder más formal y serio durante la charla sobre el trabajo y, sin embargo, una conducta más agradable y relajada durante la fotografía preparada que los hombres.

En resumen, este estudio reveló que algunos comportamientos no verbales varían con el estado personal, con la variable fotografía espontánea o preparada y según el sexo de los participantes. Sin embargo, pruebas de las interacciones entre todos estos factores indican también que resultaría complicado generalizar sobre cada una de estas variables por separado en relación al comportamiento no verbal. Los efectos del estado personal no fueron siempre constantes en función del sexo de los participantes, así como las diferencias de sexo no fueron siempre constantes a la hora de actuar frente a las fotografías naturales o las preparadas.

Sí resulta particularmente interesante que las diferencias de sexo al sonreír fueron especialmente sensibles en función de las demandas situacionales (fotografías francas frente a las preparadas). Los esfuerzos de reproducción del experimento son necesarios para poder generalizar en un futuro las conclusiones del estudio.

Club del Lenguaje no Verbal

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar

La repugnancia, pero no la ira, activa el músculo elevador del labio superior durante la exposición a las transgresiones morales. Club del Lenguaje no Verbal.

La repugnancia, pero no la ira, activa el músculo elevador del labio superior durante la exposición a las transgresiones morales. Club del Lenguaje no Verbal

Elevación del labio superior ante la emoción de repugnancia.Club del Lenguaje no Verbal.

En esta ocasión, apreciados seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, el artículo que nos place nos acerca al maravilloso mundo de las emociones, en concreto a la emoción de asco (repugnancia). El presente artículo ha sido elaborado por Alexis  E.  Whittona y Jessica  R.  Grishama, ambas de la Universidad de Nueva Gales del Sur (Australia), Julie  D. Henryb de la Universidad de Queensland (Australia) y  Peter  G.  Rendell de la Universidad Católica Australiana (Australia).

La repugnancia moral puede ser una forma biológicamente ampliada del asco físico. Sin embargo, no hay muchos estudios que comparen los efectos de la repugnancia física con los de otras emociones como la ira, por lo que es difícil determinar si el vínculo entre el asco y la moral es único. La presente investigación evaluó la especificidad de la relación entre el asco y la moral mediante la comparación de los vínculos con la ira, el uso de medidas de estados fisiológicos y los rasgos de emotividad. Los 90 participantes en el estudio fueron asignados al azar para experimentar asco, ira o, bien, ninguna de estas emociones inducidas. Las respuestas a las imágenes que representaban temas morales negativos o neutrales se registraron usando electromiografía facial. Se dieron unos resultados que proporcionaban una fuerte evidencia de la existencia de un único vínculo entre la repugnancia física y moral.

La palabra “asqueroso” se utiliza en respuesta a inputs relacionados con enfermedades o contaminación, así como para adjetivar actos moralmente incorrectos. Esta superposición semántica ha llevado a algunos teóricos a sugerir que la repugnancia expresada en un contexto moral puede constituir un ejemplo convincente de extensión biológica de la repugnancia física al ámbito moral. Esta investigación indica que el aumento de la sensibilidad al disgusto es un rasgo que se asocia con un aumento de hipervigilancia moral, conservadurismo social y favoritismo en el grupo. A pesar de que esta investigación demuestra la evidencia de un vínculo entre el asco y el juicio moral, pocos estudios han comparado este enlace con otras emociones negativas y los críticos argumentan que la repugnancia expresada en respuesta a las transgresiones morales puede utilizarse metafóricamente para expresar enojo. Por lo tanto, se necesitan más investigaciones para determinar la especificidad de la relación entre la moral y el asco.

Los estudios han demostrado que la inducción de sentimientos de disgusto a través de, por ejemplo, la exposición a un mal olor que recuerda una experiencia físicamente repugnante o la visión de un vídeo asqueroso, en un entorno de prueba o por medio de la sugestión hipnótica, aumenta la severidad de los juicios morales emitidos por la persona. Aunque estos estudios muestran que la repugnancia incidental es capaz de aumentar la severidad de los juicios morales, ninguno ha comparado los efectos del disgusto incidental con los efectos de la ira, lo que limita las inferencias que se pueden realizar acerca de si las respuestas a las transgresiones morales se ven afectadas por el asco de manera específica.

La repugnancia se asocia principalmente con una motivación de evitación, por lo que puede conducir a respuestas conductuales coherentes con el rechazo. Por el contrario, la ira se asocia a un enfoque de la motivación, lo que puede conducir al deseo de castigar u obtener una retribución. Nuestras reacciones a las transgresiones morales pueden ser configuradas por el contexto emocional en el que se da la transgresión. Una transgresión que provoca un alto grado de disgusto o se presenta de una manera a fin de evocar el asco puede provocar un deseo de rechazar o condenar al ostracismo social al transgresor. Una transgresión presentada de una manera que provoque la ira o la indignación puede producir el deseo de atacar, castigar o vengarse del transgresor.

 Se describen tres tipos de violación moral: de la comunidad (deslealtad o la insubordinación), de autonomía (causando daño a otro) y de la divinidad (causando sensación de impureza o degradación del mismo o de otros). En este estudio se pidió a los participantes que indicaran si una persona expuesta a una de estas violaciones había experimentado ira, asco o desprecio y se pudo demostrar que existía un vínculo específico entre el asco y las violaciones de la divinidad.

 Las expresiones faciales de ira y repugnancia pueden diferenciarse en los patrones de actividad muscular. La actividad del músculo junto a la fosa nasal que se retrae y causa que la nariz se arrugue es el componente central de la expresión característica facial de disgusto, además de ser sensible de forma selectiva ante las imágenes repugnantes. Por el contrario, la actividad en el músculo corrugador (el que dibuja el ceño fruncido) es indicador de ira. La actividad muscular sobre estas regiones puede ser indexada correctamente por electromiografía facial (EMG), lo que implica la colocación de pequeños sensores en los músculos faciales que detectan y amplifican los impulsos eléctricos que se generan cuando se contraen los músculos.

 Los participantes en este estudio fueron 90 estudiantes de la Universidad de Nueva Gales del Sur en Sídney: 36 varones y 54 mujeres, con un rango de edad 17 a 57 años. Todos los procedimientos fueron aprobados por el Comité de Ética de Investigación Humana de la Universidad de Nueva Gales del Sur. El objetivo del presente estudio fue evaluar la especificidad de la relación entre el asco y la moral mediante la comparación de los vínculos entre el asco y las transgresiones morales con la ira, el uso de medidas de rasgo de emotividad o el estado fisiológico. A quienes se les indujo disgusto tuvieron una actividad mayor del músculo elevador del labio  cuando vieron imágenes de transgresiones morales en comparación con aquellos que experimentaron ira o ninguna emoción inducida. La investigación actual también examinó si la sensibilidad al disgusto fue el rasgo más fuertemente correlacionado con las respuestas a las transgresiones morales que al rasgo de ira. Para las personas que no fueron sometidas a ninguna inducción de la emoción la característica disgusto se correlacionó positivamente con elmúsculo elevador del labio  durante la visualización de imágenes que mostraban transgresiones morales, mientras que la ira no se asoció con ninguno de los índices de EMG de respuesta emocional. Aunque se puede argumentar que los diferentes métodos de inducción tienen efectos dispares sobre la calidad de la emoción evocada, los resultados no se modificaron después de la inducción de la emoción. Esto indica que, independientemente de cómo se obtuvo la emoción, el estado de asco predijo significativamente las respuestas fisiológicas a las transgresiones morales, mientras que la ira no lo hizo.

 En conclusión, el presente estudio es el primero en utilizar un enfoque multimétodo para evaluar la singularidad de la relación entre el asco y la moral, mediante la comparación de este vínculo con la ira, el uso de medidas de rasgo de respuesta y los estados emocional y fisiológico. Los resultados indican una relación única entre el asco y los temas morales, mostrando que tanto el disgusto incidental como el rasgo de sensibilidad disgusto se asocian con mayores respuestas fisiológicas a las transgresiones morales, mientras que la ira no. Los datos de EMG indican que una mayor respuesta a los temas morales se corresponde con el  asco, en lugar de una expresión facial de enojo. Esta investigación proporciona una fuerte evidencia de que la repugnancia expresada en un contexto moral no se usa metafóricamente para expresar la ira. Este trabajo facilita una sólida plataforma desde la que investigar la noción de que la repugnancia moral representa la expansión biológica de repugnancia física en el dominio moral.

Club del Lenguaje no Verbal

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar

La expresión de las emociones a través del comportamiento no verbal en las visitas médicas. Club del Lenguaje no Verbal.

La expresion de las emociones a traves del comportamiento no verbal en las visitas medicas. Club del Lenguaje no Verbal.

La expresión de las emociones a través del comportamiento no verbal en las visitas médicas. Club del Lenguaje no Verbal.

En esta ocasión, apreciados amigos del Club del Lenguaje no Verbal, tenemos el placer de mostrarles otro campo donde se manifiesta la importancia del comportamiento no verbal, la relación médico-paciente. El presenta artículo ha sido elaborado por Debra L. Roter  de la Escuela  de Salud Pública de Johns Hopkins Bloomberg de Baltimore (EE.UU.), Richard M. Frankel  de la Universidad de Indiana (EE.UU.), Judith A. Hall de la Universidad de Northeastern de Boston (EE.UU.) y David Sluyter del Instituto John E. Fetzer en Kalamazoo(EE.UU.).

El conocimiento y la experiencia que el médico y el paciente importan de sus respectivos ámbitos de competencia, así como su expresión y percepción de las emociones durante el encuentro entre ambos son elementos que se integran en el proceso de atención a través de la comunicación verbal y no verbal. El contexto emocional de la atención está especialmente relacionado con la comunicación no verbal y las habilidades de comunicación con las emociones, incluyendo el envío y recepción de mensajes no verbales y la autoconciencia emocional.

Recientes estudios sostienen que el comportamiento no verbal tiene un gran significado dentro de la relación terapéutica e influye notablemente en factores tan importantes como la satisfacción, el cumplimiento y los resultados clínicos. Los médicos son expertos en las formas técnicas y cognitivas propias de su capacitación, mientras que los pacientes lo son en la historia y experiencia de su enfermedad, personalidad, estilo y entorno de vida, valores y expectativas. Esta relación se basa en tres principios fundamentales:

Las relaciones en materia de salud deben incluir la personalidad de los participantes
El afecto y la emoción son componentes esenciales de estas relaciones
Todas las relaciones sobre el cuidado de la salud se producen en un contexto de influencia recíproca
Las emociones y sus fenómenos relacionados, como los deseos, estados de ánimo y sentimientos pueden ser revelados a través de la conducta no verbal, por lo que este comportamiento tiene un papel muy relevante en la atención médica. La conducta no verbal incluye, entre otros aspectos, la expresividad facial, la sonrisa, el contacto visual, los asentimientos con la cabeza y diversos gestos o posturas. Por lo tanto, a través del comportamiento no verbal se transmite gran cantidad de información afectiva y emocional. En este entorno también es preciso tener en cuenta las características paralingüísticas más importantes del habla, como la velocidad de la voz, el volumen, el tono, las pausas, la fluidez o las interrupciones.

Tanto los médicos como los pacientes tienen emociones y las muestran, siendo la capacidad de juzgar las expresiones emocionales del otro una de las facetas básicas que definen el concepto de inteligencia emocional.

Uno de los hallazgos más destacados está relacionado con el género, ya que las mujeres son mejores a la hora de juzgar las señales no verbales y transmitir emociones a través de ellas. Por ello las médicas mostrarán niveles más altos de sensibilidad no verbal que los médicos de sexo masculino, enfatizando que los facultativos con esta sensibilidad son menos propensos a sufrir desgaste profesional.

En varios estudios se han estudiado las habilidades no verbales de los médicos en cuanto a la codificación (capacidad de transmitir mensajes emocionales con precisión como se pretendía) y decodificación (capacidad de reconocer las emociones de los demás con precisión).Los médicos más hábiles en la tarea expresiva de codificación emocional tenían pacientes que los consideraban más comprensivos, empáticos, solidarios y sensibles que otros facultativos. Además, los médicos más precisos en la descodificación de los movimientos del cuerpo recibieron altas calificaciones de satisfacción por parte de sus pacientes, a la vez que éstos cancelaban menos citas.

En este estudio se indica que una combinación de las palabras del médico y su tono de voz son capaces de predecir la satisfacción del paciente. Parece que los encuentros médicos con algún grado de afecto negativo (sobre todo ansiedad en la voz del médico), combinados con palabras de consuelo, pueden ser vistos por los pacientes como positivos para la relación, lo que refleja sinceridad percibida, dedicación y competencia. En resumen, el papel de las emociones en la visita médica, que se refleja en la sensibilidad no verbal y en diferentes comportamientos, es muy significativo. Recientes estudios reflejan una amplia variación en cuanto a la disposición y capacidad de los médicos a la hora de poder y saber juzgar con precisión distintas emociones.

Un área importante de la investigación que nos atañe es el papel de la emoción y el comportamiento no verbal en el paciente y en la toma de decisiones del médico. Parece posible, e incluso probable, que los médicos que empleen conducta no verbal influirán significativamente en los pacientes, incluso en la probabilidad de decidir a favor o en contra de las opciones de un tratamiento recomendado.

También existe un gran interés en observar el efecto de las emociones sobre una amplia variedad de resultados, con implicaciones que van desde la calidad de la atención a los problemas de financiación de la atención a la salud, asignación de recursos, juicios por mala praxis y agotamiento del médico. Las vías para conseguir dichos resultados, incluyendo género, cultura, origen étnico, alfabetización, clase social, edad, estado de salud, confianza, continuidad de la atención y especialidad del médico son analizadas con frecuencia, aunque rara vez se entienden bien del todo. Incluso la relación más amplia entre la adquisición de habilidades en el dominio verbal y no verbal presenta interesantes retos de enseñanza en un plazo inmediato. Mientras que los estudios hasta la fecha han tendido a tratar la conducta verbal y no verbal como algo separado y distinto, en realidad, ambos se producen y se influyen mutuamente en un mismo contexto de comunicación.

La relevancia de esta investigación radica en su aplicabilidad al mundo cotidiano de los pacientes y los médicos. Este trabajo tiene el potencial de mejorar tanto los procesos como los resultados de la atención médica para ambos grupos de individuos. El poder curativo, todavía sin explotar, de la conexión emocional entre los pacientes y los médicos puede aportar significado y fuerza a la relación terapéutica. Tal vez el más importante de los retos del futuro es el que puede aprenderse acerca de la optimización de las relaciones de cuidado en relación con la práctica diaria y la cotidianeidad de la medicina.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar

Diferencias expresivas alrededor del mundo. Club del Lenguaje no Verbal

Diferencias en la manifestación de las emociones en el mundo. Club del Lenguaje no Verbal

Diferencias en la manifestación de las emociones en el mundo. Club del Lenguaje no Verbal

El artículo, que en esta ocasión, queridos amigos del Club del Lenguaje no Verbal, nos place ofrecerles, trata de examinar las diferencias culturales (individual versus colectivo) en las reglas de manifestación de la expresión emocional en situaciones sociales. Este interesante artículo se lo debemos a David Matsumoto de la Universidad Estatal de San Francisco (Estados Unidos), con el cual tenemos el honor de estar trabajando en la actualidad desde la Fundación Behavior & Law, Seung Hee Yoo de la Universidad de Yale (Estados Unidos) y Johnny Fontaine de la Universidad de Gante (Bélgica). El equipo de investigadores analizó más de 5000 sujetos, a través de encuestas, de un total de 32 países. Así, examinaron cinco hipótesis relativas a la relación entre la normativa de presentación establecida y el individualismo/colectivismo de cada sujeto. Los resultados obtenidos presentan la existencia de varios efectos universales y un efecto general de regulación de las expresiones.

Ekman y Friesen (1969) mostraron reglas y normas culturales que determinaban la gestión y la modificación de ciertas manifestaciones emocionales, dependiendo de las circunstancias sociales en las que se encontraba el sujeto. Así, realizaron estudios en los que comparaban el comportamiento de estadounidenses y japoneses ante situaciones estresantes, con y sin presencia de un superior. Cuando se encontraban solos ante el estímulo estresante, la manifestación emocional de ambos era similar, pero cuando estaban ante un superior, los japoneses eran más propensos a reír. Estos resultados fueron interpretados a través de las diferencias culturales que hacen que los japoneses sientan que deben enmascarar sus emociones negativas ante una persona de estatus superior.

Hasta la realización de la presente investigación, no se había realizado con anterioridad una evaluación exhaustiva de las normas de comportamiento emocional, a lo largo del mundo. Matsumoto define la cultura como un sistema de significados que engloba la información que se transmite a través de generaciones. Una de las principales funciones de la cultura es evitar el caos social y mantener un orden, cuyo objetivo se consigue a través de la creación de ciertas normas de comportamiento. Normas que nos proporcionan pautas para pensar, sentir y actuar en diferentes contextos y situaciones. Estas normas potencian a su vez la eficacia del grupo social, aumentando las posibilidades de supervivencia. Con todo, las normas regulan los comportamientos y las emociones son una fuente de motivación para los comportamientos debido a que los comportamientos, a su vez, están asociados a la regulación de las emociones. Las emociones, al fin y al cabo, son reacciones neurofisiológicas y psicológicas que nos ayudan a la adaptación ante problemas de coordinación social (Keltner y Haidt, 1999; Levenson, 1999). Así, podemos observar que uno de los objetivos fundamentales de la cultura es el de facilitar el desarrollo de normas para la correcta expresión emocional. Así, las culturas individualistas fomentan el desarrollo de metas personales, de la racionalidad y del intercambio interpersonal. Sin embargo, las culturas colectivas, potencian la interdependencia personal y las relaciones comunitarias. Las emociones tienen mayor significado intrapersonal en las culturas individualistas (sentimientos personales, libertad de expresión, etc.), aunque las emociones negativas pueden poner en peligro la cohesión del grupo y las positivas unir a la gente.

En el presente estudio, la muestra de la investigación estaba compuesta por estudiantes universitarios voluntarios que procedían de 32 países. Para poder estudiar las normas que rigen el despliegue de emociones en situaciones sociales, se les pidió que realizasen el cuestionario DRAI (Display Rule Assessment Inventory), que contenía diferentes visualizaciones en una amplia gama de contextos y emociones, permitiendo una evaluación de diferentes respuestas de comportamiento. Las emociones eran las siguientes: ira, desprecio, asco, miedo, alegría, tristeza y sorpresa. Las interacciones fueron: a solas, con su padre, su madre, hermano mayor, hermana mayor, hermano menor, hermana menor, un amigo, una amiga, un conocido, una conocida, un estudiante masculino de un curso superior, un estudiante masculino de su misma clase, un estudiante masculino de un curso inferior, el profesor y la profesora más viejos y el profesor y la profesora más jóvenes. Todos los voluntarios contaron con definiciones y ejemplos de cada una de las siete emociones.

Los resultados fueron muy interesantes. En efecto, las personas en todas las sociedades hacen diferenciaciones sociales de acuerdo con la distinción “dentro de mi grupo/fuera de mi grupo”, manifestando sus emociones más intensamente cuando se encuentran dentro de su grupo. El desprecio, el asco y el miedo, fueron las emociones menos utilizadas tanto con interactuantes del propio grupo, como de fuera del mismo. Esto puede ser debido a que estas emociones, sobre todo el desprecio y el asco, se consideran perjudiciales para las relaciones sociales (Gottman y Levenson, 1992, 2000; Rozin, Lowery, Imada y Haidt, 1999). Dentro de las emociones negativas, la tristeza fue la emoción más elegida, sobre todo dentro del grupo. Este resultado se explica debido a que las señales de tristeza o angustia, son signos asociados a la vulnerabilidad (Izard, 1994). El propio grupo, por lo tanto, permite expresar más abiertamente la vulnerabilidad, que a su vez puede ser considerada como una llamada de socorro, y solicitud de ayuda para sus miembros.

Así, la relación entre la cultura y la manifestación de las emociones varía en función de la emoción, el interactuante y los niveles generales de expresividad. Los miembros de culturas individualistas avalan más la expresión de emociones, mientras que los miembros de culturas colectivistas las avalan en menor medida. A pesar de esto, las diferencias entre culturas individualistas y colectivistas se observaron con mayor claridad cuando se analizaron dentro de las propias culturas.

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar

Club del Lenguaje no Verbal, 2014

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Club del Lenguaje no Verbal y David Matsumoto

microexpresionesEstimado amigos y suscriptores del Club del Lenguaje no Verbal. Como no podía ser de otra manera, tras la publicación del artículo de David Matsumoto en colaboración con el director de nuestro club, Rafael López, hemos querido compartir con todos vosotros el contenido del mismo en esta nueva entrada de nuestro blog. Es un hito importante ya que este artículo supone la colaboración del equipo de la Universidad de San Francisco liderado por el Dr. Matsumoto con el equipo del grupo español “Nonverbal” dirigido por el Dr. López. Supone además el inicio de lo que esperamos sea una duradera y fructífera colaboración.

El artículo ha sido publicado en castellano en la revista científica “Ansiedad y Estrés” en su monográfico sobre percepción y reconocimiento emocional. Desde el link que figura al final de este artículo podrá acceder al monográfico completo.

En este artículo se revisan dos descubrimientos de gran relevancia para la psicología de la emoción. Por un lado la universalidad de las expresiones faciales de la emoción, por otro la existencia de microexpresiones y la forma en que se han utilizado como base del desarrollo de programas de entrenamiento y mejora de la habilidad de reconocimiento.

Darwin (1872) fue el primero en sugerir que las expresiones faciales eran universales, biológicamente innatas y evolutivamente adaptativas. Aunque esta idea no fue resucitada hasta 1962, por el autor Tomkins quién, reclutando a Paul Ekman y Carroll Izard, desarrollaron lo que se conoce hoy en día como los “estudios de universalidad”. El primero de ellos demostró un alto acuerdo intercultural en el juicio de las emociones expresadas en los rostros de las personas, tanto en culturas alfabetizadas (Ekman, 1972, 1973; Ekman & Friesen, 1971; Ekman, Sorenson, & Friesen, 1969; Izard, 1971) como prealfabetizadas (Ekman & Friesen, 1971; Ekman et al., 1969). Por su parte, el estudio de Friesen (1972) documentó que personas de diferentes culturas, en reacción al visionado de películas que elicitaban emoción, producían espontáneamente las mismas expresiones faciales de emoción.

Desde la aparición de estos primeros estudios en este ámbito, se han desarrollado más de 30 investigaciones que replican las conclusiones sobre la universalidad del reconocimiento facial de la emoción (Matsumoto, 2001). Se han publicado más de 75 estudios, realizados por diferentes investigadores de todo el mundo, que han demostrado que, cuando las emociones se elicitan espontáneamente, se producen las mismas expresiones faciales (Matsumoto, Keltner, Shiota, Frank, & O’Sullivan, 2008). Así pues, hay una fuerte evidencia de la universalidad de la expresión facial de siete emociones: ira, desprecio, asco, miedo, alegría, tristeza y sorpresa.

El segundo descubrimiento importante se refiere a la existencia de microexpresiones. Cuando se desencadena una emoción y no existe ninguna razón que lleve al individuo a modificar o encubrir su reflejo en el rostro, las expresiones características duran entre 0,5 y 4 segundos, haciendo participar a toda la cara (Ekman, 2003), éstas son las macroexpresiones; se producen cuando estamos solos, con la familia o amigos íntimos y son relativamente fáciles de ver. Las microexpresiones, sin embargo, aparecen y desaparecen del rostro en una fracción de segundo y o se pretenden ocultar o pueden ser signos de estados emocionales rápidamente procesados en los cuales no ha existido intención de ocultación.

Por último se hace referencia a la aplicación de la investigación básica de la expresión facial en el mundo real.

Estos dos descubrimientos descritos, pueden ayudar a que las personas que trabajan en profesiones que exigen interacciones cara a cara, mejoren sus habilidades en la lectura de las emociones de los demás y al desarrollo de las relaciones interpersonales, la confianza y el compañerismo; por ejemplo en la mejora de la relación médico-paciente, profesor-alumno, directores organizacionales con sus empleados, etc. Puede ser útil para hacer evaluaciones de credibilidad y evaluación de veracidad y engaño. Además, una mejor información sobre los estados emocionales proporcionará la base para una mayor cooperación y desembocará en negociaciones y relaciones comerciales más productivas.

El doctor Matsumoto y su equipo han diseñado una serie de herramientas de capacitación para mejorar la habilidad en la lectura de microexpresiones y expresiones faciales sutiles de la emoción que ayudan a encontrar la verdad en testimonios, declaraciones, entrevistas e interrogatorios, y por tanto, a ser más precisos y más eficientes en el trabajo que se desempeñe. Además, demostraron que estas herramientas de instrucción producen un beneficio fiable al finalizar la formación y que éste perdura en el tiempo más allá de la sesión de entrenamiento, trasladándose su efecto al ámbito laboral (Matsumoto & Hwang, en prensa). También diseñaron herramientas para la capacitación de reconocer expresiones sutiles, expresiones emocionales que aparecen cuando una persona está empezando a sentir una emoción, la respuesta emocional es de baja intensidad, o cuando una persona está tratando de ocultar sus emociones pero no está siendo totalmente capaz de hacerlo. Esto es importante porque las investigaciones, han demostrado que la capacidad de leer las expresiones sutiles predice mejor la capacidad de detectar el engaño que las microexpresiones (Warren, Schertler, & Bull, 2009) y por tanto poseen un beneficio mucho mayor para los profesionales.

Se debe tener muy en cuenta que la mejora en la capacidad de leer las expresiones faciales, o cualquier otro comportamiento no verbal, es solo el primer paso. Lo que se haga con la información obtenida será muy importante en el proceso de interacción. La hipervigilancia de la detección de señale no verbales puede ser perjudicial para las relaciones interpersonales. Saber cuándo y cómo intervenir, para adaptar las propias conductas y estilos de comunicación, o pedir el apoyo y la ayuda de los demás, son habilidades que deben ser puestas en juego una vez se hayan reconocido e interpretado las emociones.

La referencia bibliográfica para citas es:

Matsumoto, D., Hwang, H., López, R. M., & Pérez-Nieto, M. A. (2013). Lectura de la Expresión Facial de las Emociones: Investigación básica en la mejora del reconocimiento de emociones. Ansiedad y estrés, 19(2-3), 121-129.

Si desea acceder al indice del monográfico, puede hacerlo desde este link. http://www.ansiedadyestres.org/content/vol-19_2-3

¿Me estás mintiendo? Aprender a detectar mentiras

El artículo que hoy os presentamos forma parte de un reciente estudio realizado por Hurley y M.G. Frank de la Universidad de Buffalo en E.E.U.U (2011) quienes investigaron la capacidad que tenemos de controlar  los músculos de la cara para ocultar una mentira.

El engaño es parte de la vida cotidiana. La mayoría de la gente miente a diario para sobrellevar  las interacciones sociales (DePaulo y Kashy 1998). La cortesía dicta que no debemos tratar de desenmascarar estas mentiras, ya que desembocaría en un malestar social que afectaría al funcionamiento normal de las relaciones (Goffman, 1963). Hay otro  tipo de mentiras que sí son importantes de detectar, éstas son menos habituales, y afectan a la seguridad pública. Los individuos peligrosos mienten en contextos y situaciones arriesgadas como es el caso de las investigaciones criminales, en zonas de control de aeropuertos, lucha contra el terrorismo, y así sucesivamente (Frank et al. 2007). La detección de estas mentiras ha adquirido especial importancia desde los acontecimientos terroristas del 11 de septiembre de 2001.

Después del 11 de septiembre, una serie de programas de televisión se dedicaron a representar la lucha de las fuerzas de seguridad contra la delincuencia y el terrorismo, en todos ellos se mostraban técnicas de investigación forense, entrevistas e interrogatorios, y detección de mentiras. Aunque estos programas se permitían ciertas licencias poéticas y eran en apariencia ficticios, muchas de las técnicas descritas se basaban en estrategias y en indicadores conductuales propias de los profesionales de este ámbito. Esta información se presentaba al público  de una forma tan apetecible que planteaba la posibilidad de que pudiera ser un medio de aprendizaje para individuos con malas intenciones. En el mundo de la seguridad, una persona que altera deliberadamente su conducta para engañar a un agente o personal de seguridad se dice que está utilizando contramedidas conductuales.

Las contramedidas conductuales son las estrategias que los mentirosos eligen deliberadamente para controlar el comportamiento de la cara o cuerpo y engañar así a los profesionales de la detección de mentiras. Hasta la fecha no se ha demostrado si los mentirosos pueden suprimir elementos de su expresión facial como una medida más. Este estudio examinó si los participantes podían reprimir las acciones faciales como el movimiento de las cejas o la sonrisa cuando estaban siendo sometidos a un examen realizado por un agente de seguridad. Los resultados derivados de las micro codificaciones momentáneas revelaron que las acciones faciales se pueden reducir, pero no eliminar, y que las instrucciones para suprimir un solo elemento de la expresión dio lugar a una reducción total del movimiento facial, independientemente de la veracidad.

En esta investigación se planteaba una cuestión ¿pueden los participantes suprimir deliberadamente elementos de su expresión facial, de igual manera que cuando utilizan contramedidas conductuales? Los resultados mostraron que la respuesta a esta pregunta es sí y no. Las instrucciones para suprimir voluntariamente un solo elemento de una expresión facial mostraron que efectivamente, los participantes redujeron significativamente la sonrisa, pero fueron menos efectivos en el control de la frente. Además, para la sonrisa, también se produjo una disminución significativa en la media de la intensidad de las expresiones mostradas, pero otra vez se repitió lo mismo para la frente. Sin embargo, estos hallazgos también muestran que los participantes no podían eliminar por completo estos movimientos en un periodo crítico durante un interrogatorio. Todos los participantes mostraron al menos una sonrisa en un período crítico durante el interrogatorio, a pesar de la instrucción recibida de suprimir esas sonrisas. De manera similar, casi todos los participantes mostraron al menos un movimiento de la frente a pesar otra vez de recibir instrucciones específicas de eliminar ese tipo de movimientos.

El control de los gestos faciales es menor que el que ejercemos sobre nuestro cuerpo como es el caso de los movimientos de las manos y los dedos (Caso et al. 2006). Sin embargo, a pesar de mostrar cierta habilidad en suprimir y ocultar ciertas acciones faciales, con el experimento se demostró que los participantes no eran capaces de eliminar completamente todas las acciones.

Hay que tener en cuenta estos resultados, ya que este es el primer estudio que examina contramedidas conductuales faciales, sin embargo los autores del estudio reconocen que el experimento se realizó en un contexto de laboratorio en el que las condiciones son muy diferentes a las que se encontrarían en la vida real por lo que instan a tener mucha precaución y no generalizar los resultados a escenarios del mundo real.

Aún así, y dado que en los programas de seguridad ciudadana se está destacando cada vez más la importancia del comportamiento no verbal como otro recurso para identificar a las personas con intenciones sospechosas (Frank et al. 2007), necesitamos urgentemente investigación adicional acerca de estos temas.

Formación en reconocimiento de microexpresiones

En esta ocasión os presentamos un artículo que, una vez más, trata sobre las microexpresiones, esas manifestaciones fugaces de emociones que tratamos de ocultar. Carolyn M. Hurley realizó un estudio en la Universidad de Buffalo en E.E.U.U a través del cual quería demostrar la efectividad de formarse en la detección de microexpresiones.

La capacidad para detectar microexpresiones es una habilidad importante para captar el verdadero estado emocional de una persona, sin embargo, estas breves expresiones son a menudo muy difíciles de captar. Este es el primer estudio que examina el efecto que tiene el entrenamiento, la exposición, la motivación y el refuerzo en la detección de microexpresiones. Se llevó a cabo un diseño de estudio con tres grupos de control, en el que se capacitó a 306 participantes en la detección de microexpresiones y luego se les evaluó a las 3 semanas y posteriormente a las 6 semanas. Esta formación mejoró el reconocimiento de microexpresiones pero se consiguió un éxito mucho más determinante cuando un instructor experto se encargó de la formación y empleó diferentes técnicas tales como la descripción, la práctica y la retroalimentación. La autora recomienda a partir de este estudio la formación en la captación de microexpresiones, puesto que se pueden utilizar en áreas tan diversas como la sanidad, los negocios, la seguridad y en contextos interculturales.

Si reflejáramos y expresáramos nuestras emociones cada vez que sentimos una, cada uno de nosotros sería un experto en percibir los sentimientos del otro. Sin embargo, las presiones que tenemos para ocultar o enmascarar los verdaderos sentimientos desembocan  en manifestaciones emocionales muy breves o fragmentadas (llamadas microexpresiones momentáneas, Haggard e Isaacs, 1966; o microexpresiones, Ekman y Friesen, 1969).  La vida cotidiana nos somete a muchas presiones para ocultar o enmascarar las propias emociones, como consecuencia de la cultura, el contexto, las reglas de cortesía, etc. (Ekman 1972). Aumentar nuestra capacidad para percibir e interpretar estas rápidas expresiones mejoraría nuestra habilidad en interacciones sociales porque nos permitiría  comprender mejor el verdadero estado de ánimo de las personas.

La capacidad de “interpretar” a los demás es ventajosa para todo el mundo sin duda, pero en particular para los médicos y los agentes de seguridad a quienes esta capacidad puede ayudarles a juzgar más acertadamente las intenciones sospechosas de los demás. Es importante identificar métodos efectivos de formación, especialmente en situaciones críticas en las que una mayor comprensión de las emociones puede mejorar sustancialmente la seguridad ciudadana y la calidad de vida.

Las emociones son respuestas automáticas que se desencadenan en una fracción de segundo por estímulos del medio ambiente que alteran nuestra atención y generan respuestas  biológicas, preparándonos para reaccionar. Las emociones son complejas e implican una serie de respuestas que afectan al tono muscular, la voz y actividad del sistema nervioso autónomo (Levenson 1994). Además de señales internas, las emociones también provocan señales externas tales como las expresiones faciales que proporcionan pistas de estos cambios internos.

Este estudio fue uno de los primeros en evaluar el uso de METT (Micro Expresion Training Tool), un programa de formación en microexpresiones que actualmente se utiliza en contextos sanitarios y de seguridad. Los hallazgos encontrados en esta investigación validan el uso de esta herramienta para mejorar la capacidad de detectar microexpresiones emocionales, sugieren que la formación persiste a las 6 semanas y aún más, proporcionan la mejor manera de implementar la formación. Sin embargo, se necesita seguir investigando para demostrar de manera concluyente su utilidad en la gran diversidad de situaciones que se dan en la vida diaria.

Cómo distinguen los niños las expresiones faciales de miedo y asco

Queridos amigos, os mostramos un extracto del trabajo realizado por varios investigadores de la universidad de Ottawa en Canadá, que han investigado el reconocimiento facial y la discriminación de las expresiones de miedo y asco en la infancia. Eligieron estas emociones porque se ha descubierto que tienen un patrón más lento en el desarrollo, aunque presentan una mejora significativa en la infancia tardía. Una investigación más detallada de los errores cometidos por los niños indica que el miedo y el asco son a menudo confundidos un mayor número de veces con otra emoción negativa o neutral (como sorpresa) que con emociones positivas. Por esta razón, centraron el análisis en la capacidad de los niños para distinguir el miedo y el asco de la ira, la tristeza y la sorpresa.

Las expresiones faciales desempeñan un papel importante en la comunicación de estados emocionales y en la regulación de las interacciones sociales de los seres humanos. Proporcionan información sobre el tipo de emoción (como el miedo o la ira) y su intensidad, y permiten que los protagonistas involucrados en las interacciones sociales ajusten su comportamiento de la forma más adecuada (Ekman, 1993; Izard 1991).

Las pruebas que tenemos hasta ahora, referentes al reconocimiento emocional, nos demuestran que la capacidad de hacer una conexión entre expresiones faciales y emociones básicas específicas aparece alrededor de los dos años. A pesar de que los preescolares son capaces de reconocer la mayoría de las emociones básicas, su rendimiento está lejos de ser perfecto.  Esta capacidad mejora a medida que los niños se van haciendo mayores aunque no es igual para todas las emociones. Las expresiones de felicidad y tristeza ya las reconocen muy bien con cinco años. Sin embargo los niveles de precisión para las expresiones de miedo y asco, aunque se sitúan por encima del azar, son por lo general bastante bajos a los cinco años, aunque mejoran sustancialmente en los próximos cinco años (Gao y Maurer 2008; Gosselin 1995; Gosselin y Larocque 2000; Vicari et al. 2000). Los patrones de desarrollo del reconocimiento de la ira y la sorpresa están menos claros.

Curiosamente, los errores que se producen en la clasificación de una emoción tampoco son uniformes. La confusión entre sorpresa y miedo es el error más frecuente realizado por niños de entre 5 y 10 años (Bullock y Russell 1985; Gosselin 1995). También hay mucha confusión en el reconocimiento de las expresiones faciales para distinguir expresiones de asco y cólera (Bullock y Russell 1985; Camras 1980; Gosselin et al. 1995). Varios investigadores también han descubierto que uno de los errores más comunes en el reconocimiento de expresiones de sorpresa es confundirla con la felicidad  (Bullock y Russell 1985; Gosselin 1995). La magnitud de estos errores disminuye con el tiempo, pero los errores persisten incluso en la edad adulta (Gosselin y Kirouac 1995; Wiggers 1982).

Las expresiones faciales son claramente objetos visuales complejos compuestos de varias características ubicados en diferentes regiones de la cara. Mientras que algunas características son fáciles de detectar, como la apertura de la boca o la apertura de los ojos, otras características son más sutiles y sólo implican arrugas leves de la piel. Además, es importante señalar que el grado de diferenciación entre las emociones no es homogéneo (Ekman, 2003). El miedo comparte más características faciales con sorpresa que la tristeza o la ira, por poner un ejemplo. Debido a la complejidad de las expresiones faciales, los autores de esta investigación consideran que probablemente la discriminación visual entre las expresiones faciales de las emociones todavía mejora durante la segunda infancia y que es responsable, al menos en parte, para mejorar el reconocimiento.

Se ha demostrado en varias ocasiones que las expresiones faciales de miedo y asco son menos reconocidas por los niños que otras emociones básicas. Para este trabajo se realizaron dos estudios en los que se investigó el reconocimiento y la discriminación visual de estas dos expresiones en niños en edad escolar. En el Estudio 1, a los niños (5, 6, 9, y 10 años de edad) se les mostraron estas dos expresiones faciales, y se les pidió qué dijeran a qué emoción correspondía. Los resultados indicaron que la precisión de los niños de 9 y 10 años fue mayor que para los niños que tenían 5 y 6 años en tres contrastes: asco-rabia, miedo-sorpresa, y miedo-tristeza. Los niños más pequeños tenían más dificultad para reconocer la emoción de asco cuando se presentaba junto con la ira, y también les costaba reconocer la expresión de miedo cuando se presentaba junto con sorpresa. En el estudio 2, a los niños (5, 6, 9 y 10 años de edad) se les mostró la expresión objeto de estudio junto con otras dos expresiones, y se les pidió que señalasen la expresión que les pareciera más similar a la que era objeto de estudio. Al contrario de lo esperado, incluso los niños de 5 y 6 años -fueron muy precisos en distinguir miedo y asco de otras emociones, lo que sugiere que la percepción visual no fue el principal factor limitante para el reconocimiento de estas emociones en niños en edad escolar.

El objetivo de los autores de estos estudios era examinar el desarrollo de la capacidad de los niños para discriminar visualmente las expresiones faciales de miedo y asco del resto de emociones. El hecho de que la precisión fuera alta es interesante si se tiene en cuenta que el material visual que utilizaron variaba no sólo de expresión facial, sino también en función del sexo y el origen étnico. Desde un punto de vista perceptivo, los resultados son interesantes porque indican que los niños son capaces de extraer características invariantes clasificando emociones a pesar de las variaciones en género y etnia. A pesar de que se ha confirmado que la edad influye en la precisión en general, la mejora fue muy leve, lo que significa que el desarrollo de la capacidad visual no explica mucho el patrón obtenido en los resultados del Estudio 1. Al contrario de lo que se esperaban, los niños de 5 y 6 años, distinguieron perfectamente  el miedo de la sorpresa. La precisión de los niños más pequeños fue algo menor para discriminar asco-ira que para asco-tristeza, asco-miedo, y asco-sorpresa. Sin embargo, no encontraron esta diferencia en  niños más mayores, probablemente debido a que la precisión fue muy alta para cada uno de los contrastes.

La leve mejora en el rendimiento general asociada con la edad sugiere que hay algunos elementos madurativos del sistema visual que podrían tener lugar en la infancia tardía. Todavía está por determinar la naturaleza exacta de esta mejora. De acuerdo con investigaciones anteriores, la capacidad de discriminar entre patrones visuales mejora mucho más allá de la infancia y está relacionada con diversos cambios en el desarrollo, incluyendo la maduración física, una mayor capacidad de atención, exploraciones visuales más completas, y más eficiencia en la asignación de recursos de procesamiento. Los resultados de la presente investigación sugieren que tal mejora no se limita a los objetos físicos, sino que también están involucrados objetos sociales, como son las expresiones faciales.

¿Sabes distinguir las sonrisas falsas de las verdaderas?

Estimados amigos, os dejamos con otro artículo especial para nosotros, por su contenido  y porque disponemos de él gracias al esfuerzo de nuestras compañeras y delegadas del Club del Lenguaje no Verbal en México, Ana Paula Díaz y Pilar Lozano.

Pudiera ser que no resulte tan sencillo diferenciar una sonrisa falsa de una auténtica a pesar de que la mayoría de nosotros confiamos bastante en nuestra propia habilidad para ello.

Una de las razones principales es la variedad de tipos de sonrisa que se han identificado. Para hacernos una ligera idea Paul Ekman (2001) reconoció 18 tipos de sonrisas, todas con un significado social diferente a la expresión espontánea de felicidad. Reducir la tensión, ocultar la expresión de otras emociones y manipular o engañar son solo algunas de las funciones que podemos desempeñar cuando sonreímos. Este mismo autor sugirió que puede haber alrededor de 50 tipos de sonrisa en total y que, además,  es una expresión facial que tienen todas las culturas a lo largo y ancho del planeta.

De aquí se plantea un reto para el perceptor: ser capaz de discriminar con exactitud entre los diferentes tipos de sonrisa con el objetivo de conocer el significado de una sonrisa en particular, que va a influir, a su vez, en la interacción social. Necesitamos ser sensibles a la diferencia entre las sonrisas que indican una experiencia emocional positiva de aquellas que sirven a otras funciones comunicativas. Imaginemos por un momento la importancia de las consecuencias que se pueden derivar si confundimos una sonrisa que pretende ocultar enfado, y la malinterpretamos como una expresión de alegría.

Cada vez más, un creciente cuerpo de investigación sugiere que existe información facial que revela el tipo de sonrisa. Duchenne (1862/1990) y más recientemente Ekman y colaboradores (1998) han informado de distinciones fisonómicas entre las sonrisas de disfrute y no disfrute. En las sonrisas genuinas además de los músculos que intervienen en el movimiento de las comisuras de los labios, también se activan otros músculos situados alrededor de los ojos que cuando se contraen generan arrugas. De esta manera, lo que vulgarmente conocemos como patas de gallo es un indicador de sonrisa verdadera.

Las psicólogas Lynden Miles y Lucy Johnston de la Universidad de Aberdeen y Canterbury respectivamente, conscientes del poder de la sonrisa en la interacción humana pusieron en marcha una investigación para dar a conocer precisamente la capacidad que tenemos para diferenciar una sonrisa auténtica de una deliberadamente fingida. Para ello 37 estudiantes de la universidad de Canterbury se ofrecieron como voluntarios para participar en dos experimentos, y se les mostró una serie de fotografías de las que tenían que juzgar si cada persona era feliz o no. Tenían que realizar un doble juicio por cada expresión facial, una vez juzgando la emoción mostrada y otra la emoción sentida.

Los resultados de esta investigación demuestran que los perceptores son sensibles al tipo de sonrisa y existe una evidencia clara de saber diferenciar las sonrisas falsas de las auténticas.  Aunque las autoras sugieren la importancia de seguir investigando para descubrir la información que usan los perceptores  para determinar el significado de una sonrisa.

El presente estudio ha demostrado que en líneas generales, podemos detectar el estado emocional de una persona sonriente, lo que es importante para garantizar unas relaciones sociales eficaces.

Por último, para aquellos que deseen comprobar su habilidad a la hora de reconocer sonrisas falsas, os dejamos el enlace de un test gratuito que figura en la pagina web de la BBC <hacer test>

¿Por qué sonreimos?

Hoy traemos al Club del Lenguaje no Verbal un artículo al cual tuvimos acceso a través de la plataforma ResearchGate. Gracias a esta red social de investigadores, contactamos con nuestro nuevo amigo Sachchidanand Swami, investigador en materia de comunicacion no verbal y creador del blog Non Verbal World. Os dejamos con una traducción de su artículo y el vínculo para acceder a él en versión original.

Nos sentimos mucho mejor cuando alguien nos sonríe y nosotros devolvemos la sonrisa. Una persona sonriente es mucha más apreciada que aquella que aprieta los labios y mira fijamente. La sonrisa es mágica en la sociedad humana. Ayuda a ganarse los corazones de la gente y atrae la simpatía y la confianza. Los iconos gestuales como “smileys” y emoticones se han convertido en parte importante de los mensajes de texto y son una aplicación de chat de todo el mundo.

¿Porqué nos sonreímos los unos a los otros de manera tan natural – sin aprendizaje previo ni coacción? Respuestas apasionantes y curiosas a la vez. Vamos a entender cómo se originan.

Muy pocos de nosotros sabemos que nuestros primos los primates (simios y monos) también se sonríen los unos a los otros. En su interactuación social, sonreír tiene mucho que ver con la cohesión social, la jerarquía y en última instancia, la supervivencia. Cuando dos primates están uno enfrente del otro o pasan cerca, las comisuras de la boca se mueven hacia arriba y se muestran los dientes. Al hacer esto, consiguen que el otro se sienta seguro enviando un mensaje, “No te asustes. No soy agresivo. Soy amistoso”

En una situación social, un contacto visual directo con los ojos muy abiertos y los labios comprimidos son señal de amenaza. Si a una persona le miran de esta manera durante un tiempo considerable, lo más seguro es que acabe o bien huyendo o bien atacando (vuelo límbico o respuesta de lucha). Una mirada hostil prolongada provoca malestar parasimpático y nuestros primos los primates utilizan la misma estrategia de manera inteligente. Los gorilas machos dominantes utilizan expresiones faciales hostiles para controlar un grupo grande de subordinados y derogar rebeliones o rivales. Es una especie de invasión territorial y también una invitación para pelear.

Así, la sonrisa está menos relacionada con los labios y dientes que con los globos oculares y la mirada. Los músculos orbiculares (Orbicularis Occuli) situados alrededor de los ojos se contraen con la sonrisa para transmitir inconscientemente que una persona tiene miedo de otra/s. Los músculos orbiculares contraídos protegen los ojos de posibles ataques y también neutralizan los efectos de una mirada directa, porque nuestros ojos aparentan ser más pequeños. La separación de los labios con las comisuras hacia arriba podría ser el resultado de la evolución para mejorar la contracción de los músculos orbiculares (Orbicularis Occuli).

Mostrar los dientes junto con una mirada temerosa genera un efecto global de intenciones inofensivas. Una fina banda de múculos Zomgáticos  en ambos lados de la cara que surgen del hueso Zygomatic como por ejemplo, cerca del oído y fusionándose con Orbicularis Oris (músculos circulares que se encuentran alrededor de la boca) y la piel de las comisuras de la boca también se contraen y empujan hacia arriba los bordes de los labios al sonreír.

Sonreír o ver personas sonrientes está relacionado con la secreción de Endorfina (un neurotransmisor) para inducir sentimientos de felicidad incluso si la sonrisa es auténtica o fingida. Nosotros diferenciamos varios tipos de sonrisas para expresar aceptación, acercamiento, ingenuidad, felicidad, amabilidad, amistad, cariño, etc. Ninguna de estas expresiones faciales supone una amenaza para los demás.

(URL: http://www.nonverbal-world.com/2011/05/why-we-smile.html)

El efecto de la experiencia sobre el reconocimiento de la expresión emocional facial de ira y miedo por parte de Cuerpos de Seguridad del Estado.

En esta ocasión os acercamos un artículo que nos hace especial ilusión compartir con todos vosotros. Se trata de un artículo publicado por Rafael López (director del Club del Lenguaje no Verbal) junto a Miguel Ángel Pérez Nieto (decano de la Facultad de CC de la Salud de la Universidad Camilo José Cela) y Héctor González Ordí (profesor de la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid). La publicación ha aparecido en el último número de la revista científica Edupsykhé  y realiza la presentación parcial de la investigación que, desde el año 2010 hasta principios del 2012, se llevó a cabo con cerca de 500 miembros de los Cuerpos de Seguridad del Estado y las Fuerzas Armadas españolas.

Según los autores, en la actualidad, diferentes posturas denominadas neodarwinistas, sostienen que las emociones son reacciones adaptativas para la supervivencia, que son heredadas filogenéticamente o desarrolladas ontogenéticamente siguiendo procesos de maduración neurológica, con unas bases expresivas y motoras propias, universales, considerando que existe un número determinado de emociones discretas (Ekman, Friesen, y Ellsworth, 1972; Izard, 1982; Plutchik, 1980; Tomkins, 1984).

A la luz de este planteamiento, puede parecer que, en el momento actual, las emociones juegan un papel importante para la supervivencia de las personas que velan por nuestra seguridad. Por ello, podría ser de interés que los cuerpos de seguridad del estado tengan en cuenta la importancia de las emociones para su supervivencia y, en definitiva, que tengan en consideración la necesidad de investigar en materia de emociones y de expresión motora de éstas, así como de los mecanismos adecuados para incrementar la destreza en el reconocimiento emocional, si es que este hecho es posible.

Las emociones y su expresión son elementos heredados, cargados en nuestro código filogenético (Chóliz y Tejero, 1994). Por ello, parece evidente que tanto expresión de las emociones como reconocimiento emocional vendrán determinados por procesos filogenéticos. Ahora bien, no debemos despreciar la posibilidad de que el aprendizaje sea una variable a tener en cuenta en el desarrollo de emociones y su vinculación a conductas sociales (e.g. Etxebarría, Apocada, Ortiz, Fuentes y López, 2009), de manera que la experiencia podría jugar también un papel fundamental en la habilidad de reconocimiento de emociones.

(…si quieres leer el artículo completo, así como el resto de artículos de la revista, haz click aquí)

El Club del Lenguaje no Verbal ….crece

Estimados lectores y miembros del Club del Lenguaje no Verbal. Es para nosotros un placer comunicarles que nuestra organización, día a día, con mucho esfuerzo y una gran dosis de humildad, va creciendo. Queremos dar la bienvenida públicamente a nuestros nuevos compañeros de viaje, Gianna Virginia Tassara de la República del Perú, Ana Paula Díaz de la República de México, Elda Marzo de República Dominicana, y Lucio Guberman de la República Argentina, personas que con sus aportaciones enriquecerán nuestro Club y otorgarán una mayor cercanía a los miembros que, desde numerosos países, nos siguen. En la pestaña “quienes somos” de esta web tienen a su disposición sus datos de contacto.

 Por último, sólo comentarle que si está interesado en formar parte de nuestra organización como delegado del Club del Lenguaje no Verbal no dude en ponerse en contacto con nosotros en los datos que aparecen en   << contacto >>

Libros Club Lenguaje no Verbal

Estimados amigos, debido a la acogida que tuvo el pasado año nuestro libro de recopilación de artículos publicados en el Club del Lenguaje no Verbal, este año volvemos a editar un ebook con la recopilación de todos nuestros post publicados durante el 2011. Puedes descargarlo en este link

<< descargar libro 2011 >>

Y si tu llegada al Club es reciente y aun no tienes el libro del 2010, también puedes descargarlo en este link

<<descargar libro 2010>>

 

En la lectura de la emoción facial, el contexto lo es todo, ¿o no?

Recogemos en este artículo un trabajo publicado en “Current Directions in Psychological Science” por la investigadora Lisa Feldman Barr de la universidad estadounidense Northeastern University, en el cua se cuestiona la eliminación de contexto de las expresiones faciales ya que esto hace difícil la percepción emocional.

Como podrán comprobar a continuación este estudio ataca directamente a la corriente evolucionista del estudio de las emociones. Desde nuestro punto de vista (que ofreceremos al final del artículo), las conclusiones a las que llega la autora no están exentas de razón, pero, evidentemente desde una óptica muy diferente a la planteada.

La investigación refuta el argumento de que hay emociones biológicamente fundamentales, cada una de ellas codificada en una configuración facial específica, que pueden ser interpretadas en una imagen de un rostro sin cuerpo por cualquier persona en cualquier lugar.

El documento sostiene que la percepción emocional a través de la expresión facial está afectada por numerosos tipos de contextos. Los experimentos con equipos de “eye tracking” en los cuales se realiza un seguimiento del movimiento ocular del “reconocedor” de la emoción, demuestran que, en función del significado derivado del contexto, la personas miramos y prestamos atención a diferentes zonas faciales.

El idioma también puede ayudar a la percepción de la emoción en el rostro. En otro estudio, los participantes pudieron nombrar mejor las expresiones faciales de “hacer pucheros”, “burla”, o “sonrisa” cuando el investigador les proporcionaba diferentes alternativas, es decir, les ofrecía los términos lingüísticos para expresar esas emociones,  que cuando tenían buscar ellos mismos las palabras.

El contexto cultural de la expresión emocional tendrá la misma importancia, ya que personas de culturas psicológicamente similares pueden interpretar las emociones de su grupo con relativa facilidad.

Barrett dice que este tipo de investigación conlleva importantes consecuencias en el mundo real. Por ejemplo, se ofrecen matices para la comprensión de los cambios en la percepción emocional de personas con demencia o psicopatologías, e incluso en personas mayores sanas, los cuales “pueden tener dificultades para percibir las emociones con exactitud en una foto estática, pero pueden hacerlo muy bien en la vida cotidiana, donde el contexto se suministra.

Como dijimos, esta investigación tiene parte de razón. Está claro que el contexto es imprescindible para reconocer una emoción. Hay numerosos estudios que concluyen que las personas no reconocemos las emociones por encima del azar. Ahora bien, que exista duda sobre la universalidad del reconocimiento no pone en duda la universalidad de la expresión facial emocional. Estudios como el de Matsumoto, en el cual se grabó la expresión facial al ganar o perder una medalla en las olimpiadas de atletas invidentes de nacimiento comparándola con la expresión de atletas videntes, concluyendo que la expresión era idéntica, dejan muy claro que la expresión es universal. Por otro lado, decir que la dificultad en seleccionar las palabras que describen la emoción es reconocerla pero, es mucho decir. Que el contexto cultural es importante en el reconocimiento ya nos lo dijo Ekman en varios de sus artículos.

En definitiva, desde nuestro humilde punto de vista, la expresión parecer ser universal y el reconocimiento podría tener un mayor recorrido investigativo, aunque por otro lado nuestra experiencia en numerosos cursos de formación es que hay determinadas emociones como la alegría que una gran mayoría de personas, de diferentes culturas, de diferentes profesiones, de diferentes edades, de diferentes niveles culturales, etc. se reconocen en un porcentaje muy elevado cercano al 100%. Quizá no todas las emociones básicas tengan un reconocimiento universal, pero sí todas ellas tienen una expresión universal.

Darwin y la expresión de las emociones

La imagen se está descargando ...Estimados amigos del Club del Lenguaje no Verbal, este artículo es muy especial para nosotros. Hoy rendimos honores al padre del estudio de la expresión facial de las emociones. Aquel hombre que allá por 1872 dio origen al estudio de la expresión de las emociones en el hombre y los animales y marcó un hito en la corriente evolucionista del estudio de las emociones. Efectivamente, nos referimos a Charles Darwin. Autor ampliamente conocido por su teoría de la evolución de las especies, pero que también dedicó muchos años al estudio de las emociones y de cómo su expresión se mantenía inalterable en términos evolutivos. Con la publicación de su libro “The Expression of the Emotions in Man and Animals” marcó el inicio de una corriente que muchos años después retomara Paul Ekman, dando lugar a la época más prolija en investigación de expresión facial de emociones.

Para los amantes del lenguaje no verbal y en concreto de las microexpresiones, os dejamos a continuación con el enlace desde el cual podréis leer la obra de Charles Darwin.

http://darwin-online.org.uk/graphics/Expression_Illustrations.html

Y para los amantes de la fotografía, no os perdais el libro “Darwins Camera”

http://tinyurl.com/6ugnwg5

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Detectores humanos de mentiras

Es habitual encontrarnos con artículo e investigaciones científicas que pretenden ofrecer claves para detectar mentiras. En la mayoría de las ocasiones estas claves se plantean desde la óptica de lo que hace el mentiroso. Ahora bien, puede ser igualmente interesante fijar la atención en lo que hace el buen “detector humano de mentiras”.

Es precisamente esta óptica la que vamos a tratar, presentando  una investigación llevada a cabo por Gary D. Bond de la universidad Estatal de Winston-Salem publicada en Law & Human Behavior. A través de dos experimentos, el autor identifica a expertos en detección y evaluación del engaño y estudia su comportamiento visual, ¿dónde miran para saber que la otra persona está mintiendo? Seleccionaron expertos en detección de mentiras de entre un grupo de miembros de cuerpos de seguridad. Los expertos analizados tuvieron una precisión del 80% en la detección en una primera evaluación y de un 90% en una segunda evaluación. En los análisis de detección de señales, los expertos explotaron la fuente de datos no verbal para tomar decisiones rápidas y precisas sobre si el individuo mentía o no.

Los expertos parecían tener esquemas desarrollados sobre la base de experiencias pasadas con sospechosos, lo cual les serviría como esquemas de búsqueda activa del engaño a través de los comportamientos no verbales. Un porcentaje importante de expertos tomaron la decisión de que un individuo miente fijándose principalmente en la cara (labios, ojos, nariz y mejillas). Esas áreas serían las zonas de alto interés visual porque se habrían usado probablemente con éxito en el pasado para detectar el engaño. Otro grupo de expertos detectaron también la mentira mirando a zonas cercanas a las del torso (zona derecha del torso, brazo izquierdo, parte superior de la pierna derecha), aunque también miraron a la cara, tomando la decisión mientras observaban en el área de los labios y los ojos. Este último grupo, por tanto, tomó también en consideración los movimientos de los brazos y las piernas para el diagnóstico.

Si bien el autor o encontró las claves concretas para detectar la mentira, sí pudo concluir que el lenguaje no verbal fue una herramienta fundamental para estos “detectores humanos” y que la decisión la tomaron en el momento de mirar la zona del rostro.

Por otro lado, apunta el autor que Ekman y O’Sullivan indicaron con anterioridad, que la detección basada en la unión de señales verbales y no verbales obtiene resultados de mayor precisión total que aquellos que utilizan sólo las señales verbales o las señales no verbales.

Entrenamiento para reconocer emociones a través de las microexpresiones, ¿ayuda o pérdida de tiempo?

Durante años hemos oído hablar de la importancia de las microexpresiones a la hora de reconocer las emociones. Desde que, en la década de los 70, Paul Ekman comenzase su línea de investigación en esta materia, se ha producido un intenso debate sobre el papel de la formación en el desarrollo de la habilidad para reconocer microexpresiones. Tras la aparición de diversos artículos que indican que la formación sí es un elemento clave y algún otro que apunta en sentido contrario, queremos hoy presentar un artículo de gran interés. La investigación ha sido llevada a cabo por David Matsumoto y por Hwang Sung, profesores de psicología social de la Universidad Estatal de San Francisco. Las conclusiones de esta investigación, que hoy acercamos a todos los lectores del Club del Lenguaje no Verbal, son de rabiosa actualidad, ya que el artículo en el cual se refleja la investigación ha sido recientemente aprobado para su publicación en Springer Science, pero aún no ha sido publicado.

Otro detalle de interés, es que la investigación realizada por esta universidad fue financiada a través de una subvención del Instituto de Investigación del Ejército y de la Oficina de Investigación Científica de las Fuerzas Aéreas, elemento que nos puede dar una idea de la importancia que el reconocimiento de microexpresiones tiene en materia de seguridad.

Este trabajo es notable porque presenta una evidencia científica de la eficacia del entrenamiento para la mejora de la capacidad de reconocimiento emocional a través de las microexpresiones.

En un primer estudio, varias personas con la profesión de vendedor participaron en una conferencia en la cual se les impartía conocimientos básicos sobre reconocimiento emocional. Con estas personas se constituyeron dos grupos. Uno de ellos recibió una sesión de entrenamiento adicional de 60 minutos impartida por un formador experimentado. Este grupo se comparó con el otro (que no recibió la formación adicional). Los resultados mostraron una capacidad de reconocimiento de microexpresiones significativamente mayor en el grupo de entrenamiento adicional en comparación con el otro grupo y en comparación consigo mismo antes de la formación adicional.

Este hallazgo ha sido especialmente notable por dos razones:

–          En primer lugar, ambos grupos eran equivalentes en su conocimiento de las emociones, porque ambos recibieron información básica sobre reconocimiento emocional. Sin embargo, mientras que un grupo recibió el taller de capacitación adicional, el otro grupo no lo recibió.

–          En segundo lugar, el impacto del programa de capacitación no sólo se demuestra en las tareas de reconocimiento emocional sino que también produjo mejoras sociales y de comunicación según una evaluación de los participantes realizada por terceros dos semanas después del programa.

Los resultados del “estudio 1” fueron reforzados aún más por los resultados del “estudio 2”, que demostraron la eficacia del programa de formación tras un periodo de tiempo tras la formación.

En el estudio 2 los participantes  fueron abogados y psicólogos. Se crearon igualmente dos grupos, uno que recibió la formación en reconocimiento de microexpresiones y otro que no la recibió. Tres semanas más tarde, se realizó un post-test al grupo entrenado y al otro grupo de comparación. El grupo entrenado fue significativamente mejor en reconocimiento emocional que el grupo de comparación. Además, también tuvieron un tiempo de reacción (latencia de respuesta) más rápido.

Estos hallazgos son importantes porque demuestran que las personas pueden ser entrenadas en el reconocimiento de las microexpresiones, y además esta capacidad puede ser retenida en el tiempo.

En el artículo, los autores nos dicen:

“Los datos científicos presentados en estos estudios proporcionan la prueba necesaria para aquellas personas interesadas ​​en la comprensión de las emociones de sus interlocutores. Si usted interactúa a diario con otras personas y quiere comprenderlas mejor, la formación en el reconocimiento de microexpresiones es una opción muy interesante a considerar”.

Sin duda, una línea de investigación de máxima actualidad en el panorama científico internacional.

Rafael López

 

Fuente: Evidence for training the ability to read microexpressions of emotion. David Matsumoto & Hyi Sung Hwang. Springer Science 2011