Club del Lenguaje no Verbal

Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Categoría: Macrogestos (página 1 de 2)

Gestos que percibimos a media distancia, normalmente realizados con las manos y en menor medida con el resto del cuerpo

Evidencias de la personalidad y la agresividad en la biomecánica de la marcha. Club del Lenguaje no Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “Evidence of Big Five and Aggressive Personalities in Gait Biomechanics”, de los autores Liam Satchell, Paul Morris, Chris Mills, Liam O’Reilly, Paul Marshman y Lucy Akehurst, de la Universidad de Portsmouth (Inglaterra), que tratan de demostrar como la personalidad y la agresividad se manifiestan a través de la forma de caminar.

Un completo desconocido en mitad de la calle, no sabemos nada de él. Y sin embargo, unos pasos inseguros parecen decirnos que es tímido. O su forma de andar rápida y vigorosa parece gritar que está enfadado. ¿Expresa nuestro cuerpo realmente cómo somos o cómo nos sentimos? Gran parte de la investigación en lenguaje no verbal se ha centrado en la cara y en los microgestos, incluso en la postura, la posición y hasta el tono de voz. ¿Pero qué pasa con nuestra forma de andar cotidiana? ¿Acaso no sería de interés poder prever las intenciones de una persona sólo viendo su forma de acercarse a nosotros?

Con la intención de arrojar luz sobre ese ámbito, se realizó un análisis exploratorio teniendo como únicas hipótesis que encontraríamos más rotación de la pelvis en mujeres y una mayor rotación del tórax en los hombres además de mayor agresividad. Respecto a la personalidad, no se hicieron hipótesis en firme.

Se reclutaron 29 participantes para el estudio, 16 de los cuales eran hombres con una media de 21 años. Se les pedía que se subieran a una cinta de correr y, tras ponerla en su velocidad de paseo normal, dieran un paseo en ella para familiarizarse. Después se les añadían unos marcadores reflectantes de 12 mm de diámetro en ambos hombros, una en la horquilla esternal (bajo el cuello), en las crestas ilíacas anteriores (cadera); y en la parte de atrás del cuerpo, crestas ilíacas posteriores (zona lumbar) y en la parte alta de la columna, ladeado hacia la derecha. De manera que se tenían puntos de referencia del tórax, de la pelvis y general. Se utilizaron además marcadores adicionales en las piernas y en los pies para identificar los ciclos de la marcha a pie. Primero se les midió durante 10 segundos estando quietos para hacer un modelo de su cuerpo y luego tuvieron que caminar 60 segundos en la cinta. Junto con las cámaras y los software de captura del movimiento se analizaron las formas de caminar de los participantes.

Posteriormente se les pasarabn dos cuestionarios. En primer lugar, el cuestionario de agresión de Buss-Perry que mide cuatro subescalas: la tendencia a la agresión física, a la agresión verbal, la disposición a la ira y la hostilidad hacia los demás. Y, en segundo lugar, hicieron el inventario de personalidad conocido como Big Five, dado que es el más ampliamente aceptado e investigado en diferencias individuales. Los cinco rasgos que mide son: la extraversión, la apertura a la experiencia, la responsabilidad, el neuroticismo y amabilidad.

Se analizaron por separado los resultados de hombres y mujeres, basándose en estudios anteriores. Respecto a la agresión, se encontró que los movimientos por separado del tórax y de la pelvis no indicaban nada, pero era el grado de rotación entre ambos el que reflejaba agresión física, especialmente en mujeres. Es decir, cuando andamos, al mismo tiempo que avanzamos el pie derecho y la cadera derecha, el cuerpo se equilibra avanzando el hombro y el brazo izquierdos, y viceversa. En la gente agresiva, el grado en que se marcan los movimientos es más pronunciado. Donde se encontró correlación para los hombres y la agresividad fue en la velocidad de la marcha: cuanto más veloces, más violentos.

Aunque se esperaba encontrar relación con la extraversión, los resultados no fueron consistentes. Sin embargo, se encontró relevancia en los datos para la amabilidad y la responsabilidad, aunque no saben justificar por qué. Es posible que la personalidad se filtre a la marcha, por ejemplo, adoptando un estilo más confiado de caminar. Pero aún debe investigarse si la marcha afecta a la personalidad o viceversa. Lo que está claro es que, aunque se tenga por un proceso automático, es un reflejo de la psicología individual y aún puede encontrarse mucha información en este ámbito. ¿Podríamos en un futuro preveer los delitos o las agresiones por la forma de caminar de los atacantes?

Posturas previas a la entrevista de trabajo. Club Lenguaje No Verbal.

Four different poses of one woman waiting for interview. Sitting in office on chair.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en ocasión les presentamos un resumen del artículo “Preparatory power posing affects nonverbal presence and job interview performance”, de los autores Amy J.C. Cuddy y Caroline A Wilmuth, de la universidad de Harvard, Andy J. Yap, del INSEAD, y Dana R. Carney, de la University of California, que analiza la relación entre la adopción de posturas y el posterior desempeño de entrevistas de trabajo.

Las investigaciones han indicado que las posturas expansivas y abiertas reflejan en primates y humanos un alto potencial, mientras que aquellas posturas contraídas y cerradas reflejan un potencial bajo. Un ejemplo muy visual podría ser el instante en que un atleta cruza la línea de meta. Espontáneamente, los deportistas adoptan una posición en “V”, con los brazos y el pecho expandidos, en el caso de haber ganado. Sin embargo, aquellos que no lo hacen, dejan caer sus hombros y contraen el pecho. Lo mismo sucedería en el caso de los chimpancés con alto estatus (que inflaman su pecho) frente a los de bajo estatus (que contraen el cuerpo).

En ambos casos, los investigadores señalan que la adopción de posturas expansivas dispara sensaciones de poder, confianza, autoestima, tolerancia al riesgo, buen humor, tolerancia al dolor y reducción de sentimientos de miedo. Se ha demostrado incluso que estas posturas aumentan la segregación de testosterona, hormona asociada a las conductas de dominancia y búsqueda de estatus, reduciendo a su vez el cortisol, hormona asociada al estrés, el bajo estatus social y el desarrollo de conductas de sumisión.

Con estos planteamientos en mente, se plantea una encrucijada: en los momentos previos a una evaluación social estresante (por ejemplo, una entrevista), mucha gente adopta sin ser conscientes posturas no verbales que pueden causar en ellos una sensación de debilidad, muy probablemente debido al miedo ante el evento, al estrés, o a la intención de controlar y no mostrar sus carencias durante el mismo. ¿Cómo afecta, por tanto, la adopción de esta posición (y la sensación que transmite) al desempeño del individuo durante la posterior evaluación? ¿Podría permitir la adopción de una postura de “poder” justo antes de la entrada a la misma influir en el desempeño y los resultados del individuo de manera positiva? Este es el objetivo de la investigación que nos ocupa, la cual analizará la adopción de posturas y sus consecuencias en una entrevista de trabajo, quizá la experiencia de estrés social más comúnmente afrontada.

Postura abierta vs postura cerrada - club lenguaje no verbalPara ello, 61 estudiantes fueron asignados a dos grupos aleatoriamente: algunos dedicados a adoptar posturas abiertas (brazos en jarra y piernas levemente separadas), y otros a adoptar posturas cerradas (brazos cruzados cogiendo la cintura, una pierna cruzando la otra mientras se deja el peso sobre una). Estos estudiantes mantuvieron esta pose durante 5-6 minutos mientras preparaban su discurso para la entrevista de trabajo. Posteriormente, y tras ser grabados, se continuó analizando su discurso mientras adoptaban una postura libre, para finalizar con los participantes rellenando un cuestionario sobre cómo se sentían en lo referente a dominancia, control, poder y liderazgo.

Los investigadores analizaron, mediante un análisis ANOVA, el efecto de la adopción de las dos posibles posturas en el desarrollo de la actividad. Tal y como se hipotetizó por parte de los autores, los observadores consideraron que aquellos que prepararon la entrevista con una postura abierta (de poder) desarrollaron la entrevista de trabajo de una manera significativamente mejor que aquellos que adoptaron una postura cerrada (de debilidad). A su vez, aquellos con una pose más abierta trasladaron, según sus resultados, haber tenido una sensación de confianza significativamente mayor que el otro grupo. Ni el género ni la raza afectaron a las variables.

Este experimento demostró que la postura adoptada en los momentos preparatorios antes de afrontar una evaluación social (por ejemplo, una entrevista de trabajo) influyó en los pensamientos de los evaluadores, así como en sus decisiones. Comparado con aquellos que mantuvieron posturas de debilidad, aquellos que mantuvieron posturas de poder aparentaron mantener mejor la compostura, proyectar más confianza, y realizaron discursos más cautivadores y entusiastas.

Gestos y medios de transmisión en la enseñanza. Club Lenguaje No Verbal.

Gestos y medios de transmision en la enseñanza - club lenguaje no verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en ocasión les presentamos un resumen del artículo “Gesture in Instruction: Evidence from Live and Video Lessons”, de los autores Theodora Koumoutsakis, de la University of Chicago, Ruth Breckinridge Church y Saba Auman-Nolley, de la Northeastern Illinois University, Martha W. Alibali, de la University of Wisconsin-Madison, y Melissa Singer, de la Bridgewater State University, que analiza la influencia de gestos y medio de transmisión en la enseñanza.

Los profesores suelen utilizar gestos durante sus explicaciones, los cuales suelen consistir en movimientos de las manos que acompañan al discurso, como parte de su comunicación para la instrucción. Cuando los investigadores evaluaron si estos gestos influían en el aprendizaje de los estudiantes, encontraron que los resultados aportaban abundante evidencia sobre la influencia de los gestos en la comprensión del discurso. Por tanto, este influencia de los gestos en la comprensión de lo que estaban escuchando determinó, por tanto, que los alumnos veían mejorado su aprendizaje.

Sin embargo, y pese a todo el aporte científico que apuntaba que el aprendizaje mejoraba en presencia de gestos, muy pocas investigaciones se realizaron teniendo en cuenta otros elementos del proceso de transmisión de conocimientos. Estos podrían llegar incluso a afectar al aprendizaje como limitadores, provocando una reducción del aprendizaje incluso aunque se utilizasen gestos. Esta investigación, centrada en la posibilidad de influencia de variables externas al aprendizaje y a su mejora a través de los gestos, decidió introducir una nueva variable para conocer su influencia: la presencialidad o no del profesor durante el aprendizaje. Esto es debido a que el medio utilizado para trasladar información instruccional parece haber sido identificado como una variable importante por ciertos autores como variable de influencia en el aprendizaje. Si los gestos mejoran la transmisión de información, tal y como los datos demuestran, entonces deberían seguir mejorando la transmisión de información incluso aunque el medio sea distinto.

Para poner en práctica esta afirmación, se decidió crear cuatro grupos y compararlos. Los mismos fueron divididos según el medio utilizado para transmitir la información (transmisión presencial contra transmisión grabada) y según la presencia o no de gestos. 63 niños de tercer y cuarto grado (entre 7 y 10 años) fueron seleccionados como parte de la muestra, siendo divididos entre cada equipo de manera totalmente aleatoria. A través de un control muy estricto, los investigadores se aseguraron de que las variables de las clases fueran similares excepto por la condición experimental que cambiaba en cada caso.

Los resultados fueron sorprendentes para los propios investigadores: los gestos mejoraban el aprendizaje de los niños en general, pero al introducir la variable medio, tan solo mejoraban de manera significativa el aprendizaje a través de las clases grabadas. ¿A qué se debió esto? Los investigadores teorizaron que esto podría ser debido a que la introducción de gestos en el vídeo provocaría que los niños prestasen atención a los mismos, estando más atentos al discurso presentado y por tanto focalizándose en el mismo.

Dado el desarrollo que la educación online ha sufrido durante los últimos años (la cual ha aumentado, haciéndose cada vez más y más común), los resultados de esta investigación pueden resultar interesantes para analizar cómo los videos son procesados por las personas que aprenden de los mismos, con el fin de mejorar el impacto de la instrucción. Los investigadores plantearon, por último, que los diseñadores de los cursos no deberían limitarse a grabar a los profesores como “cabezas parlantes”, sino que deberían enseñarles a incorporar gestos a sus discursos.

Comunicación no verbal en la negociación. Club Lenguaje No Verbal.

Comunicacion no verbal en negociacion - Club Lenguaje No Verbal

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les sugerimos un resumen del artículo “Comunicación no verbal en la negociación: la importancia de saber expresar lo que se dice”, de los autores Fernando Gordillo León, de la Universidad Camilo José Cela, Rafael López Pérez, de la Fundación Universitaria Behavior & Law, Lilia Mestas Hernández, de la Universidad Nacional Autónoma de México, y Beatriz Corbi Gran, de la Universidad Camilo José Cela, que trata las aplicaciones del estudio sobre el comportamiento no verbal en el campo de la negociación.

La comunicación es el medio a través del cual las personas intercambian mensajes racionales y emocionales. Sin embargo, esta no está limitada al componente verbal, sino que se nutre a su vez de componentes no verbales que permiten transmitir una mayor cantidad de información complementaria al mero discurso. La transmisión del lenguaje es, en muchas ocasiones, por tanto, más importante que el contenido del propio mensaje.

Es por ello que no prestar atención a la comunicación no verbal en procesos aparentemente racionales, como son las negociaciones, puede suponer una pérdida de información y la imposibilidad de alcanzar un acuerdo que satisfaga a todas las partes. Durante una interacción comercial, si percibimos los mensajes no verbales de nuestro interlocutor y sabemos interpretarlos, podremos cambiar el rumbo de la negociación para adaptarnos a sus necesidades. Esto es posible porque el lenguaje no verbal refleja las emociones, motivaciones y actitudes de las personas. Y es precisamente la presencia de emocione positivas en el momento de la negociación un beneficio para la resolución de conflictos, mientras que las negativas generan competencia y disgregación.

¿Qué elementos no verbales deben ser tenidos en cuenta dentro del campo de la negociación? Como veremos a continuación, encontraremos varios elementos importantes: la distancia interpersonal, la imagen y el contacto físico, el contacto visual, la expresión facial, los gestos y la postura.

  • Distancia interpersonal: conocer la personalidad de los individuos, así como las distancias básicas interpersonales, pueden permitirnos cierta maniobrabilidad a la hora de afrontar una negociación. Así, las personas extrovertidas prefieren distancias menores que los introvertidos, por ejemplo. Esto puede resultar de vital importancia en una negociación, ya que mantener una distancia excesiva puede dar la impresión de desinterés, mientras que una excesivamente cercana puede representar una gran presión para el individuo.
  • Imagen y contacto físico: resultar atractivo tiene diversas consecuencias, como ser considerado más persuasivo, con más habilidades sociales, mejor adaptados, más deseables y exitosos, y más competentes. Esto, a su vez, puede también entenderse de nuestro modo de vestir, que puede afectar a nuestra credibilidad. Por otro lado, el contacto físico puede ser indicador de interés o de dominio, aunque también está sujeto al contexto cultural (por ejemplo, en Latinoamérica hay más contacto físico que en Europa).
  • Contacto visual: en una negociación, el contacto visual es un canal muy importante de comunicación. En términos generales, este elemento puede permitirnos detectar el interés (dilatación de las pupilas), nerviosismo (frecuencia de parpadeo), búsqueda de intimidad o intimidación (prolongación del contacto visual), etc.
  • Expresión facial: el interés de la emoción en el ámbito de la negociación está orientado a comprender como estas pueden favorecer a resolución de problemas en la interacción entre individuos. La expresión facial es uno de los canales más importantes para detectar la información. Por ejemplo, si un individuo muestra la emoción de la ira, por lo general realizará menos concesiones que otro individuo.
  • Los gestos y las posturas: uno de los gestos más importantes en las relaciones comerciales es el apretón de manos, que permiten determinar la actitud de los individuos (dominancia, igualdad, sumisión, etc.). Por otra parte, la postura también informa del estado emocional de las personas, y puede mostrar signos de indiferencia, respeto, agradecimiento, etc.

Alcohol, comunicación no verbal y relaciones de pareja. Club del Lenguaje No Verbal.

Alcohol, comunicación no verbal y relaciones de pareja

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les proponemos un resumen del artículo “Alcohol-Influenced Nonverbal Behaviors During Discussions About a Relationship Problem” de las autoras Jennifer A. Samp y Jennifer L. Monahan, de la University of Georgia, que evalúa la funcionalidad del consumo de alcohol respecto a la comunicación no verbal en relaciones de pareja.

El impacto de la comunicación no verbal en relaciones funcionales puede ser particularmente importante en contextos en los que existe consumo de alcohol. De hecho, el consumo de esta sustancia ha demostrado ser facilitadora de ciertas conductas en el ámbito de la comunicación, como la apertura a los demás, la demostración de interés sexual hacia extraños, etc. Las investigaciones utilizando a parejas casadas han mostrado, de hecho, que en algunas parejas el consumo de alcohol provoca un aumento de la expresividad en las conductas relacionales con el otro individuo. Sin embargo, ¿resulta este aumento de la expresividad de las conductas no verbales positivo, o por el contrario puede resultar negativo para ciertas parejas?

Atendiendo a esta cuestión, esta investigación trató de dilucidar cuál es la influencia exacta del alcohol en la puesta en práctica de conductas no verbales durante conversaciones entre individuos románticamente relacionados. Para ello, se invitó a una muestra de parejas a participar en el experimento, procediendo posteriormente a dividirlas en dos grupos: en ciertas parejas, se provocó que uno de los individuos bebiera alcohol, y en otras parejas se mantuvo a ambos totalmente sobrios (creando así un grupo control y un grupo experimental). Posteriormente, se procedió a proponer un tema de conversación (en este caso, una hipotética infidelidad, dada la importancia de esa temática en una relación de pareja), y se realizó una evaluación de la comunicación no verbal de todos los participantes.

Los codificadores analizaron la expresividad de los individuos, dividiéndola en animación facial, gestos y movimiento corporal, a través de vídeos sin sonido. Posteriormente, analizaron la expresividad verbal, poniendo sonido al vídeo, a través de tres variables: animación vocal, velocidad y variabilidad en el tempo del discurso. También se analizó el afecto positivo, a través de la medición de sonrisas, movimientos sociales placenteros y la apariencia de felicidad. También se utilizaron dos mediciones (movimientos corporales de adaptación y códigos del State-Trait Anxiety Index) para analizar la ansiedad de los individuos.

Los resultados mostraron, en primer lugar, los individuos que consumieron alcohol realizaron más gestos que los que no lo consumieron. Sin embargo, conforme avanzaba la conversación, los individuos sobrios mostraron mayor animación facial que los ebrios. Respecto a la expresividad vocal, se encontró que los individuos ebrios utilizaban mayor animación vocal que sus compañeros sobrios, aunque esto se igualó conforme avanzaba la conversación. Los ebrios hablaron más rápido también durante el principio de la conversación.

Por otra parte, se encontró que los individuos ebrios y sobrios no se diferenciaban en la conducta de sonreir o en los gestos faciales de placer. Sin embargo, a partir del minuto 3, los individuos ebrios comenzaron a sonreir significativamente menos, y a mostrar menos expresiones de placer. Con respecto a la ansiedad, también a partir del minuto 3 se encontró que los individuos ebrios mostraron más ansiedad generalizada, así como gestos de auto-adaptación.

Poniendo todos los resultados en común, se llegó a la conclusión de que los individuos ebrios y sobrios actuaban de manera bastante similar a nivel comunicativo en los primeros instantes, aunque conforme avanzaba la conversación los individuos ebrios exhibían conductas menos relacionales y más ansiosas. Esto mostraría, por tanto, que el alcohol no solo no mejoraría la comunicación dentro de la pareja, sino que en realidad provocaría falta de confort, aumento de ansiedad y de estrés del individuo, complicando por tanto la comunicación entre individuos.

 

 

Lenguaje no verbal y estilos de flirteo. Club del Lenguaje No Verbal.

Estilo de flirteo y Lenguaje No Verbal - Club del Lenguaje No Verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “The Verbal and Nonverbal Correlates of the Five Flirting Styles”, de los autores Jeffrey A. Hall y Chong Xing, de la University of Kansas, que analiza las relaciones entre los distintos estilos de flirteo y la conducta verbal y no verbal de los individuos que la llevan a cabo.

Numerosas investigaciones sociobiológicas demuestran que, en las fases de iniciación al cortejo, existen multitud de estrategias de atracción (por ejemplo, las que incluyen la autopromoción, la derogación de los competidores, etc.). Aunque las investigaciones han tratado de encontrar qué estrategias de flirteo funcionan mejor entre una multitud de posibles tácticas, en realidad se ha encontrado que ninguna de las mismas es apropiada, eficaz o útil en todos los individuos o en todos los contextos.

Hall creó, a raíz de sus propias investigaciones, el llamado inventario de estilos de flirteo (FSI), con el cual introducir un nuevo método para medir las diferencias individuales en la iniciación del cortejo. A través del estudio de antiguas tipologías, la perspectiva de Hall mantiene que hay cinco estilos distintos para comunicar la atracción: el físico, el tradicional, el sincero, el cortés y el juguetón. El estilo físico implica una capacidad elevada de detección de detectar el interés de otros individuos, y de transmitir el suyo. El estilo tradicional implica una creencia en que el hombre debe ser el que realice los “primeros pasos”, y que la mujer no debe “perseguir” al hombre durante un flirteo. El estilo sincero implica una conexión emocional y mostrar interés sincero en el compañero potencial. El estilo cortés refleja una aproximación cauta y autocontrolada al cortejo, con maneras apropiadas, comunicación no sexual, y todo tipo de conductas consideradas no inapropiadas. Por último, el estilo juguetón implica un estilo divertido, con fines instrumentales, sin el objetivo de alcanzar una relación posterior.

Cada uno de estos estilos representa una manera diferente de transmitir interés romántico entre individuos. Teniendo en cuenta la importancia que las claves conductuales pueden representar durante el cortejo, esta investigación trató de relacionar los cinco estilos de flirteo con las conductas verbales y no verbales asociadas a la atracción física. Para ello, se seleccionó a 102 individuos solteros, dividiéndolos por parejas, a los que se aplicó el cuestionario de Hall sobre el estilo de flirteo. Posteriormente, se les invitó a mantener una conversación en pareja, realizándose preguntas entre ellos. Finalmente, y una vez terminada esta conversación (de 12 minutos de duración), se les solicitó que rellenaran una escala de atracción física respecto a la pareja que les hubiera tocado. Durante todas estas fases, los protagonistas fueron grabados en vídeo y audio.

Los resultados se indican a continuación, en base a los distintos estilos de flirteo y las correlaciones encontradas con la conducta verbal o no verbal:

Respecto al estilo de flirteo físico, se encontró que los individuos con puntuaciones altas en esta modalidad experimentaban conversaciones más fluidas, lanzando a su vez menos cumplidos durante la interacción. Las mujeres hacían menos preguntas, realizando menos automanipulaciones físicas. A su vez, también asentían con la cabeza y afirmaban en mayor cantidad de ocasiones en los primeros 3 minutos. En la última mitad de la interacción, los hombres con una puntuación alta dijeron menos cumplidos y miraron de manera seductora mucho menos que en otros grupos.

En el grupo tradicional, se halló que los individuos tenían una alta tendencia a asentir con la cabeza o decir que sí durante los tres minutos que otros grupos (como el grupo físico). Las mujeres tendían a mover las manos más veces durante la interacción, y más dadas a tomar el pelo en los tres primeros minutos de la conversación. Los hombres tenían a inclinarse más hacia su compañera, así como a tener un tono de voz superior en la primera mitad de la conversación. Además, los hombres cruzaron menos sus piernas durante la mayor parte de la interacción, y movieron sus cabezas más durante la mitad de la misma.

En el estilo sincero, se encontró que los individuos tenían a realizar menos automanipulaciones físicas que la media durante la interacción, particularmente los hombres. Además, tendían menos a bromear el compañero que otros grupos en los primeros tres minutos (nuevamente, sobre todo en el caso de los hombres). Las mujeres mostraban una mayor cantidad de miradas de flirteo, aunque los primeros tres minutos también los hombres lo hacían. Las mujeres además también movían más las manos que en otros grupos, y sonreían y reían más durante la última mitad de la conversación. Los hombres además tenían un mayor tono de voz durante toda la interacción. Además, tendían mucho menos a cruzarse de brazos y piernas que otros grupos, así como a inclinarse hacia el otro individuo.

En el estilo cortés, los individuos realizaban menos automanipulaciones durante toda la intervención, y tenían un tono de voz mucho menor durante la misma. Además, eran los que menos preguntas realizaron, particularmente en el caso de las mujeres. Los hombres afirmaban y decían “sí” más veces durante la mitad de la intervención, y apenas se movían para acercarse a su compañero. Por último, los hombres de este grupo mostraron una menor tendencia a bromear durante los últimos momentos de la interacción.

Por último, en el estilo juguetón, se encontró que los individuos tenían a extender o hinchar el pecho durante la mitad de la conversación, y lanzaban más cumplidos durante los tres primeros minutos (especialmente los hombres). También se automanipularon menos durante los 3 primeros minutos. Las mujeres realizaron menos preguntas durante la primera mitad de la interacción, tuvieron más miradas seductoras y se encogieron más de hombros hacia la mitad de la conversación. Los hombres cruzaron menos sus piernas durante los primeros tres minutos.

Análisis de la personalidad basado en la apariencia física. Club del Lenguaje No Verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “Personality Judgements Base don Physical Appearance”, de los autores Laura P. Naumann, de la University of California, Simine Vazire, de la Washington University in St. Louis, Peter J. Rentfrow, de la University of Cambridge, y Samuel D. Gosling, de la University of Texas, que investiga la relación entre la apariencia física y los juicios de personalidad.

La investigación psicológica revela poco sobre cómo la personalidad es expresada en la apariencia física o cómo la apariencia influye en los juicios sobre personalidad de un observador, aunque se haya demostrado la importancia de la misma en la formación de primeras impresiones. De hecho, tras dos décadas de investigaciones, los investigadores todavía no conocen con exactitud la auténtica magnitud de la precisión basada tan solo en la apariencia física. ¿Hasta qué punto influye, entonces, la percepción física de un individuo en el juicio de un observador?

Esta investigación examinó los juicios en condiciones de desconocimiento del contrario, juicios basados en la apariencia física capturados en fotografías de cuerpo entero. Se preguntó a los observadores qué rasgos podían juzgar con precisión basándose tan solo en la apariencia física. Más allá de esto, se analizó la precisión del observador en dos condiciones: la precisión cuando se observa una foto con la máxima ausencia de comunicación no verbal expresiva, y la precisión cuando el sujeto de la imagen puede adoptar una pose y unas expresiones espontáneas. Por último, también se analizó qué elementos dinámicos (como la expresión) y estáticos (el estilo de vestir) de la apariencia están relacionados con la personalidad real del individuo y con el juicio del observador.

Todas estas hipótesis fueron puestas a prueba, dando lugar a diversos resultados:

En primer lugar, sobre la pregunta “¿Qué rasgos pueden ser percibidos con precisión basándose en la apariencia física de una fotografía estática”?, los resultados indican que se mostró cierto grado de precisión para la extraversión y niveles marginalmente significativos para la apertura y la estabilidad emocional. Sin embargo, los observadores no fueron preciosos al juzgar la cordialidad o la responsabilidad. También la religiosidad y la autoestima mostraron ser rasgos identificables significativamente.

En segundo lugar, respecto a la pregunta “¿Puede la precisión de un juicio mejorar cuando la expresión no verbal es visible?”, consistente con la predicción que realizan los autores, los rasgos fueron juzgados de manera más precisa cuando se mostraban posturas espontáneas (es decir, en presencia de expresión libre corporal), sobre todo en los rasgos de cordialidad y apertura.

Por último, en referencia a la pregunta “¿Qué claves están asociadas con la personalidad real de los individuos y con los juicios de los observadores?, se encontró que, por un lado, tanto los elementos dinámicos como los estáticos resultaron ser indicadores válidos de la extraversión, siendo la mirada, la sonrisa y la postura los elementos más destacados. En lo que respecta a la cordialidad, la postura y la sonrisa relajada mostraba una puntuación mayor en este rasgo. Los sujetos más responsables tendían menos a vestirse de manera distintiva (aunque los observadores no coincidieron en este punto a la hora de puntuar el rasgo, defendiendo más peso de una postura sana, pulcra y saludable). La estabilidad emocional correlacionó con una postura y actitud más relajadas (aquí nuevamente los observadores añadieron otros elementos, como la sonrisa). Por último, los sujetos con mayor apertura a la experiencia tenían una postura menos saludable y una apariencia menos pulcra, pero mostrando a su vez un estilo de vestir distintivo. Los observadores, nuevamente, coincidieron en este punto, añadiendo otros (como la sonrisa) que no encajaban en los resultados objetivos.

El poder de las imágenes: género vs lenguaje corporal en el estatus percibido. Club Lenguaje No Verbal.

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “Picture Power: Gender Versus Body Language in Perceived Status”, de los autores April H. Bailey y Spencer D. Kelly, de la University of Colgate, que investiga la relación entre las variables género y lenguaje corporal con el establecimiento de posiciones jerárquicas entre individuos.

Durante los primeros 5 minutos del encuentro de 3 personas totalmente extrañas entre sí, una jerarquía de poder emerge entre ellos. Esto es así dado que los propios individuos son colocados en distintas posiciones de poder en base a su poder personal y percibido por el grupo. Para establecer esta jerarquía o estatus, hay varias claves que son tenidas en cuenta. El género y las conductas no verbales se encuentran entre ellas, pero todavía se desconoce qué variable se impone cuando dos o más de ellas entran en conflicto. Específicamente, si bien la relación entre diversas variables ha sido largamente estudiada, apenas se ha prestado atención a la relación entre las variables género y lenguaje corporal, debido a lo cual todavía es desconocido cuál de las dos prima sobre la otra a la hora de asignar un estatus.

Esta investigación se centra en demostrar qué elemento es más poderoso, ya sea género o lenguaje corporal, a la hora de atribuir poder jerárquico a un individuo. A los individuos de la muestra se les pediría que decidiesen si una serie de palabras representaban dominancia o sumisión, a la vez que se les ponía una imagen de un hombre o mujer realizando una pose concreta. Durante este proceso, que debería tener lugar durante pocos segundos, se debía medir los índices conductuales a través de la aplicación del N400, de calcular los tiempos de reacción, la tasa de error y, en general, la respuesta cerebral del individuo. La hipótesis de trabajo se resume del siguiente modo: si los participantes daban más importancia al género que a la pose del individuo, la incongruencia de la pose con la palabra tendría un efecto muy pequeño en las medidas. Sin embargo, si le daban mucha importancia a la pose, la incongruencia de esta tendría un impacto mayor a la hora de responder, afectando por tanto a la decisión de una manera más evidente.

Respecto a las conclusiones que arroja esta investigación, el primer resultado obtenido  es que la prueba de medida N400 no fue útil para predecir diferencias a la hora de seleccionar si una palabra era sumisiva o dominante en función del género o la pose. Sin embargo, los tiempos de respuesta y la tasa de error sí que replicaron asociaciones ya establecidas en la literatura entre hombres y posturas dominantes y mujeres y posturas menos dominantes, así como entre posturas más abiertas y palabras más relacionadas con la dominación, y posturas más cerradas y palabras relacionadas con la sumisión. La relación encontrada entre las palabras de sumisión y dominancia y el género fue mucho más leve, por lo que los autores determinan que la pose tiene un impacto mucho mayor.

En conclusión, los autores encontraron que la pose (conducta corporal) tiende a afectar más a nuestra percepción de dominancia o sumisión jerárquica que el género al que pertenezcamos, aunque esta relación parece encontrarse levemente desdibujada cuando hablamos de la relación entre hombres y palabras de sumisión. Esto lleva a los autores a plantear que, probablemente, la pose tenga un impacto mucho mayor en la percepción de dominación o sumisión jerárquica en mujeres que en hombres.

Conducta no verbal en entrevistas con menores víctimas de abuso. Club Lenguaje No Verbal

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “Non-verbal behavior of children who disclose or do not disclose child abuse in investigative interviews”, de los autores Carmit Katz, Lindsay C. Malloy, Michael E. Lamb, Armita Atabaki y Sabine Spindler, de la universidad de Cambridge, e irit Hershkowitz, de la universidad de Haifa, que investiga la posible existencia de relaciones entre la conducta no verbal de los niños y su confesión (o no) sobre el padecimiento de abusos.

Muchas de las víctimas de abuso de menores son reticentes a divulgar sus experiencias y pueden negar activamente haber sufrido estos abusos cuando son directamente preguntados. Sin embargo, la confesión del menor suele ser habitualmente crucial para el inicio de la intervención de los servicios de protección al menor, el tratamiento, y la persecución criminal al autor. Para poder evitar falsos negativos en los interrogatorios, los entrevistadores necesitan identificar a los niños reticentes a confesar tan pronto como sea posible, con el fin de adaptarse a ellos y tratar de ayudarles a sobrepasar esta reticencia y hablar sobre lo que les ocurrió.

Gran cantidad de investigaciones han estudiado (y demostrado) que la no apertura de los menores, de los cuales se sabe han sido víctimas de abuso, puede ser predicha en base a examinar la reticencia del niño en la parte de la entrevista previa a que se discutan los asuntos más importantes. Sin embargo, estos estudios se centraron tan solo en la conducta verbal de los menores. Los objetivos de la presente investigación están orientados a estudiar la conducta no verbal en este tipo de entrevistas, haciendo hincapié en tres objetivos distintos: 1) evaluar la conducta no verbal en la fase previa a la parte principal de la entrevista de niños que confiesan y niños que no confiesan 2) investigar las diferencias en conducta no verbal entre niños que confiesan o no confiesan, y 3) evaluar los cambios en la conducta no verbal conforme se desarrolla la entrevista.

Para comprobar esto, se seleccionaron 40 entrevistas grabadas a niños entre 3 y 13 años guardadas en archivos, de los cuales 14 eran sospechosos de haber sido víctimas de abusos sexuales, y 26 víctimas de abusos físicos. La particularidad es que la mitad de ellos terminaban confesando ser víctimas del crimen, y la otra mitad lo ocultaba. El visionado de estos vídeos permitió complementar una hoja de registro sobre las conductas no verbales de los individuos, las cuales se dividían en indicadores de estrés, la desconexión física, las emociones faciales negativas y las positivas.

Los resultados de esta investigación mostraron que se podían hallar diferencias en la comunicación no verbal entre confesores y no confesores. Así, por ejemplo, durante todo el interrogatorio, la desconexión física (conductas como girar el cuerpo en dirección contraria al interrogador, cubrirse la cara o la cabeza, levantarse total o parcialmente, etc.) era mucho más prevalente en no confesores que en confesores. Sin embargo, no se encontraron diferencias entre conductas de estrés y emocionalidad, más allá de que durante la entrevista, la expresión de emociones positivas se reducía, y aumentaba el estrés y la desconexión física general. Tampoco la expresividad facial fue determinante a la hora de predecir si un niño llevaría a cabo una confesión o no.

En conclusión, esta investigación demuestra que  la conducta no verbal (especialmente, los índices de desconexión física de los individuos) pueden predecir si los niños confesarían o no, lo cual lo vuelve quizá la variable más destacable en esta investigación. Esto además representa una interesante aplicación práctica del estudio del comportamiento no verbal en interrogatorios, permitiendo así que los interrogadores predigan la posible conducta del menor y sean capaces de adaptar el interrogatorio para relajarlo y conseguir una confesión sobre el abuso sufrido.

Usando gestos de apoyo al discurso en tareas espaciales. Club Lenguaje No Verbal

Usando gestos apoyo discurso tareas espaciales - Club Lenguaje No Verbal

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “Using and Seeing Co-speech Gesture in a Spatial Task”, de los autores Alexandra Suppes, de la Columbia University, Christina Y. Tzeng, de la Emory University, y Laura Galguera, de la Universidad de Oviedo, que analiza la utilidad que el uso de gestos de apoyo al discurso posee a la hora de facilitar la comprensión del interlocutor en tareas espaciales.

Las personas suelen producir gestos de apoyo al discurso mientras están comunicándose. Investigaciones previas han indicado que estos gestos apoyan el proceso comunicativo, pero a quién apoyan exactamente los mismos (si al oyente o al comunicador) es todavía objetivo de debate. Mientras que una postura defiende que los gestos aumentan la comprensión del oyente conforme complementan el discurso verbal, otra defiende que en realidad es al comunicador a quien realmente ayuda la inclusión de gestos (ayudándole a clarificar el mensaje que quiere transmitir).

En esta investigación, dividida a su vez en dos situaciones experimentales distintas, los autores tratan de discernir, partiendo de ambas bases teóricas, tres planteamientos distintos: en primer lugar, qué gestos se utilizan para explicar una tarea espacial según aumenta la complejidad de la misma. En segundo lugar, hasta qué punto los gestos del anterior experimento sirven para mejorar el entendimiento del oyente. Y por último, hasta qué punto es importante o útil que los oyentes vean los gestos que acompañan al lenguaje verbal. Para ello, se pediría a participantes que describiesen diseños de apartamentos para que un grupo de oyentes pudiera copiarlos. A estos participantes se les entregó aleatoriamente un diseño “fácil” o “complejo” de describir.

Los resultados de la primera situación experimental, que analizaba las dos primeras hipótesis, mostraban que no había una diferencia significativa en el tipo de gestos utilizados en función de la dificultad de definir el diseño del apartamento. Los únicos gestos que mostraron un aumento fueron los icónicos, por lo cual la hipótesis de que un aumento de la complejidad de la narración implicaba un aumento de la cantidad de gestos quedó demostrada tan solo parcialmente.

Los resultados de la segunda situación experimental son más sorprendentes si cabe: un aumento de gestos icónicos por parte de los “narradores” implicaba un dibujo menos preciso del diseño del apartamento por parte de los oyentes.  Esto choca directamente con el planteamiento de que los gestos en el mensaje son dirigidos a facilitar la comprensión por parte del oyente, y da fuerzas a la teoría de que realmente son utilizados por el comunicador como medio para apoyar su proceso comunicativo.

En conclusión, y tal y como indican los autores de esta investigación, se demuestra así que el uso de lenguaje icónico no implica necesariamente un aumento en la comprensión de los individuos de un mensaje, particularmente en tareas que implican un uso de la memoria espacial.

La mano sobre el corazón influye sobre conductas y juicios morales. Club Lenguaje No Verbal.

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “Hand over Heart Primes Moral Judgments and Behavior”, de los autores Michal Parzuchowski, de la University of Social Sciences and Humanities de Sopot, y Bogdan Wojciszke, de la SWPS de Sopot, que analiza la influencia que el gesto simbólico de poner una mano sobre el corazón al realizar afirmaciones tiene en la percepción de sinceridad y honestidad.

En la presente investigación, los autores buscan demostrar la influencia que puede tener la comunicación no verbal sobre la honestidad y la conducta moral de los individuos. Más concretamente, evalúan cómo el gesto de poner la mano sobre el corazón puede influir sobre la conducta moral de un individuo.

Esto es contrastado mediante dos hipótesis: en primer lugar, que la persona que realiza el gesto de poner la mano sobre el corazón es percibida como más sincera y honesta; en segundo lugar, que la persona que es manipulada para llevar a cabo este gesto, se comporta de manera más honesta. Para la demostración de estos objetivos, se llevaron a cabo cuatro experimentos distintos, que resumimos a continuación:

En el primer experimento, se evaluó si para la población en la que trabajaban los autores (polaca), el gesto de poner la mano en el corazón era considerado como un signo de honestidad. Se dividió por tanto el experimento en dos condiciones, una que actuaría como “control” y representaba a una persona con la mano en su estómago, y otra condición “experimental” en la que se encontraba a la persona con la mano en el corazón. Como era de esperar, mientras que el 18% de la muestra indicó que se mostraban signos de honestidad en la condición control, el 49% de la muestra indicó que en la condición experimental se encontraban signos de honestidad. Quedó así demostrado que el signo de poner la mano en el corazón implicaba una percepción de honestidad.

El segundo experimento se planteó con el objetivo de demostrar si el gesto de poner la mano sobre el corazón era visto como un signo comunicativo útil para transmitir honestidad o sinceridad. Se dividió nuevamente la investigación en dos condiciones. En la primera, una persona con la mano en el corazón realizaba un discurso. En la segunda, ocurría lo mismo, pero sin realizar este gesto. Como los autores esperaban, el discurso de la persona con la mano en el corazón fue evaluado como más creíble que el de la persona que no realizaba este gesto.

En el tercer experimento, se trató de demostrar la influencia del gesto de la mano sobre el corazón sobre la conducta del propio individuo que lo realiza. Para ello, se pidió a gente que evaluara la belleza física de un grupo de individuos en una serie de fotografías, mientras realizaban varios gestos control (y entre ellos, el gesto experimental de la mano sobre el corazón). Como resultado de esto, se demostró que, cuando se decía que alguien no era atractivo, siempre se le consideraba menos atractivo cuando se tenía la mano sobre el corazón. Esto, tal y como plantean los autores, podría ser debido a que tendemos a “moderar” nuestras opiniones cuando se habla en contextos concretos sobre la belleza física. Este gesto, por tanto, estaría provocando que se diera una opinión más “honesta” con el pensamiento real del individuo, por lo cual quedaría demostrada la influencia de este gesto en la sinceridad del discurso de quien lo realiza.

Por último, en el cuarto experimento se buscó experimentar con la influencia que sobre la mentira puede tener el gesto de poner la mano sobre el corazón. Por ello, se decidió pedirle a un grupo de individuos que mintiesen (o no) al realizar un discurso, mientras sostenían la mano sobre su pecho o sobre su hombro. Los resultados mostraron que los individuos que sostenían la mano sobre el corazón tendían a ser más sinceros y a mentir en menos ocasiones que aquellos en el grupo control de la mano sobre el hombro.

En conclusión, los autores defienden que los experimentos realizados demostraban que la honestidad podía ser manipulada a través de la inclusión de claves asociativas no emotivas, tales como los gestos y la comunicación no verbal y, más concretamente, por el gesto simbólico de poner una mano sobre el corazón.

Similitudes y diferencias culturales en gestos simbólicos. Club Lenguaje No Verbal.

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “Cultural Similarities and Differences in Emblematic Gestures”, de los autores David Matsumoto y Hyisung C. Hwang, de la San Francisco State University, que analiza las similitudes entre los gestos simbólicos de diferentes culturas.

Los gestos representan una parte importante de la comunicación no verbal de los seres humanos, y en los últimos años muchas han sido las investigaciones realizadas sobre los mismos. Representando un elemento complementario a nuestra capacidad comunicativa, no es de extrañar que así sea. Los gestos nos permiten ilustrar nuestro discurso, transmitir ideas más o menos complejas, y modular el significado de nuestra comunicación verbal.

Hay muchos modos de clasificar los gestos. Sin embargo, la mayor parte de las clasificaciones suelen dividirlos en dos grandes grupos: aquellos que se utilizan durante el discurso verbal (también conocidos como gestos coverbales), y aquellos que se utilizan sin llevar a cabo comunicación verbal alguna (los llamados gestos emblemáticos o simbólicos). Cada cultura suele tener ciertos gestos asociados a sus creencias o su estilo de comunicación, ya sean de un tipo o de otro. Sin embargo, ¿Podríamos llegar a encontrar gestos cuyo significado trascendiera de lo meramente cultural? ¿Existen gestos simbólicos generalizados entre las culturas? Esa es la pregunta que da lugar a esta investigación.

Para poder comprobar la hipótesis sobre la generalización cultural de los gestos simbólicos, llevaron a cabo un listado con palabras o expresiones básicas que pudieran resumirse en gestos, todos de distintas culturas. Una vez con este listado, solicitaban a alguien de esta cultura que llevasen a cabo los gestos frente a individuos de su misma cultura. Si estos eran capaces de entender su significado, este gesto era seleccionado para ser presentado ante otras culturas.

Este proceso de selección, cribado y presentación a miembros de las distintas culturas dio lugar a dos grandes bloques de resultados. En primer lugar, se encontró que, como era de esperar, una gran parte de los gestos variaban según la cultura en la que tuvieran lugar. Esto se debía a tres razones esenciales: que el mensaje tuviera distintos emblemas o símbolos según la cultura (los gestos específicos para los insultos, por ejemplo), que el emblema o símbolo tuviera distintos significados (por ejemplo, el símbolo de hacer un anillo con el pulgar y el índice y levantar los otros tres dedos puede significar “vale”, “ok”, pero también “dinero”), o que el símbolo o emblema exista exclusivamente en una cultura concreta (por ejemplo, el mensaje de “disculpa” solo existe en ciertas zonas de Asia). En segundo lugar, sin embargo, se encontraron ciertos gestos que tenían significados comunes interculturalmente, siendo la mayor parte de ellos gestos transmisores de mensajes muy básicos (“sí”, “no”, “no lo sé”).

¿Cuál es la conclusión que los autores destacan de estos resultados? Que si bien la cultura influye en la creación de gestos simbólicos propios de cada tipo de sociedad, las constantes guerras, migraciones, y la cada vez más evidente globalización (entre otros fenómenos) provocan que cierto tipo de gestos se estén universalizando,  lo cual a su vez puede ser representación de que las primeras transmisiones a nivel cultural entre dos grupos distintos suelen comenzar con elementos básicos (como en este caso, mensajes con un significado verbal muy simple), para ir posteriormente adquiriendo elementos más complejos a nivel de significado. Existen, por tanto, gestos simbólicos comunes entre las distintas culturas, los cuales muy probablemente sean fruto de un lento pero inexorable proceso de unificación comunicativa de las mismas.

La contribución de la información visual y auditiva a la creación de impresiones sobre individuos. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “Dominant Voices and Attractive Faces: The Contribution of Visual and Auditory Information to Integrated Person Impressions”, de los autores Constantin Rezlescu, de la universidad de Harvard, Tegan Penton y Hikaru Tsujimura, de la universidad de Goldsmiths, y Vincent Walsh, Sophie K. Scott y Michael J. Banissy, de la Universidad de Londres, que analiza la interacción de la información obtenida de las caras y las voces con el fin de crear inferencias sociales sobre los individuos.

Las primeras impresiones pueden desempeñar un papel importante en las interacciones sociales (y económicas). Dos de las claves fundamentales de las cuales se suelen derivar estas primeras impresiones son la cara y las voces, las cuales representan fuentes de información social de gran utilidad. Precisamente, ver la cara o la voz de un individuo puede permitirnos inferir otras características, tales como el sexo del individuo, la idead, la identidad e incluso el estado emocional. De hecho, también han demostrado ser útiles para evaluar espontáneamente elementos como el atractivo, la confianza y la dominancia del individuo. Estas evaluaciones, consistentes cuando se utilizan distintos observadores, han recibido un gran sustento empírico de manera aislada, pero muy pocas veces se ha evaluado la interacción entre ambas. Este será, por tanto, el objetivo de este estudio: examinar como la información procedente de la cara y la voz pueden ser combinadas para formar impresiones personales integradas.

Para plantear la metodología de investigación, por tanto, se decidió llevar a cabo una evaluación en dos fases distintas. Así, en la primera se evaluaría la correlación entre los distintos rasgos de los individuos estudiados de manera aislada, mientras que la segunda consistiría, puramente, en comprobar la utilidad de la combinación entre elementos faciales y vocales del individuo para predecir los tres rasgos concretos (atractivo, confianza y dominancia).

En la primera fase, una vez conseguidos los voluntarios para obtener la información facial y sonora, se pidió a 283 individuos que evaluasen los rasgos en una escala tipo Likert del 1 al 9 (siendo 1 lo mínimo, y 9 lo máximo que podía identificarse un rasgo). A su vez, se dividió a la muestra de sujetos en 9 grupos distintos, combinándolos siempre en función de un rasgo concreto (ya fuera atractivo, confianza o dominancia) y de un tipo de vocal o sonido que se produjese en el video, con el fin de evaluar si distintos sonidos producían distintas predicciones de manera similar a las imágenes.

Una vez llevada a cabo esta primera fase del estudio y comprobados los datos, se pudieron encontrar diversas conclusiones. En primer lugar, que mientras la confianza y el atractivo eran elementos que coincidían en las distintas evaluaciones (ya fuera en la voz de hombres o de mujeres), tan solo la cara de los hombres mostraba una correlación similar (demostrando la importancia de dividir este tipo de evaluaciones en función del sexo del individuo). Esto demuestra, a su vez, que los individuos encuentran complejo evaluar estos dos rasgos por separado. En segundo lugar, y en línea con el objetivo del estudio, no se encontraron comunalidades evidentes entre los juicios en base al rostro y los juicios en base a la voz de manera aislada. La única excepción encontrada en esta regla volvió a estar sujeta al condicionante del sexo del individuo, resultando en que un individuo con una cara en la que se juzga una alta dominancia suele ser juzgado con una voz que inspira una dominancia menor. Esto es explicado por los autores en base a una suerte de “compensación” que el individuo llevaría a cabo a nivel instintivo con fines puramente evolutivos.

En la segunda parte de esta investigación, se dividió nuevamente a los participantes en grupos, pero esta vez fueron tan solo tres, en función de los tres rasgos evaluados (sin diferenciar datos sonoros o faciales). Así, cada uno de estos grupos tenía acceso a los distintos tipos de datos del mismo individuo, por lo cual podían evaluar de manera conjunta en base a los mismos. Los resultados de esta segunda parte de la investigación mostraron que realmente existía una utilidad a la hora de predecir rasgos si se juntaban datos faciales y vocales, pero no en todos los casos. Y a su vez, pese a que los dos tipos de información influyen a la hora de predecir un rasgo, el peso de cada uno de estos tipos varía según el rasgo. Así, para el ejemplo del atractivo, los datos faciales tienen mucho más peso que los vocales, mientras que ocurre lo contrario con la dominancia.

En conclusión, los investigadores demostraron que, si bien la información extraída visualmente y de manera auditiva de los individuos puede resultar muy útil para la primera impresión, la combinación de ambas produce que las evaluaciones sean más consistentes, ya que actúan de manera sinérgica a la hora de ofrecernos datos para inferir características sociales del individuo.

El efecto de desinformación gestual en entrevistas con niños testigo. Club Lenguaje No Verbal.

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta vez les ofrecemos un resumen del artículo “Memorias hechas a mano: la solidez del efecto de Desinformación Gestual en entrevistas con niños testigos presenciales”, de los autores Elizabeth Kirk, de la Universidad de York, y Daniel Gurney, Rebecca Edwards y Chris Dodimead, de la Universidad de Hertfordshire, que trata sobre cómo la influencia de los gestos de un entrevistador pueden influir en la precisión de los relatos del entrevistado.

Ha sido arduamente demostrada la influencia que ciertas claves verbales pueden tener sobre la precisión o veracidad de las declaraciones de adultos y niños. Sin embargo, y mientras que la mayor parte de las investigaciones se centran en analizar precisamente la influencia de la conducta verbal del entrevistador, es en la actualidad cuándo los investigadores han descubierto que la conducta no verbal del entrevistador puede influir del mismo modo durante la entrevista de investigación, corrompiendo así la declaración de un testigo y llevándole a realizar imprecisiones (e incluso a dar datos falsos) en la misma. Es precisamente la sugestibilidad de los niños la que plantea a los investigadores más preocupación, lo cual ha llevado a intentar definir cuáles son las variables que facilitan o dificultan que este efecto de “desinformación” afecte a los menores. Sin embargo, si bien se conocen varias de las claves que pueden prevenir o elicitar que este efecto se produzca a través del lenguaje verbal, todavía poco se sabe de cómo las variables del menor pueden resultar útiles ante la influencia del efecto de desinformación gestual. Es por ello que en este estudio, y con objeto de evaluar qué variables del niño pueden actuar frente a este efecto, se han seleccionado tres factores distintos: la fuerza del recuerdo, la edad y la habilidad verbal. Estos factores son elegidos debido a que numerosos autores han demostrado la importancia que los mismos representan para evitar efectos de manipulación del testimonio a través de la comunicación verbal. Así, la fuerza del recuerdo fue evaluada a través de preguntar a ciertos niños directamente tras el evento en cuestión, la edad a través de la creación y evaluación de dos grupos con edades distintas (uno de ellos de tres a cuatro años, y el otro de siete a ocho), y la habilidad verbal a través de la aplicación del Adaptative Language Inventory (ALI) y su posterior comparación con la influencia producida por los gestos en cada menor.

Los resultados de este estudio arrojan datos interesantes. En primer lugar, se encontró que no había una diferencia sustancial ni en la edad ni en la fuerza del recuerdo a la hora de ver influida su declaración a través de comunicación no verbal, dado que ante ambas variables la influencia de los gestos del interlocutor era bastante elevada (especialmente, como indica el estudio, cuando se usaban los gestos de “lanzar” y “comer”). Tampoco se encontró una “resistencia” significativa al efecto de desinformación gestual entre aquellos niños con una mayor puntuación en el ALI y aquellos con una puntuación menor. Sí que se halló que muchos de los niños, de hecho, tendían a incluir en sus testimonios nueva información coherente con los gestos que habían visto del entrevistador, y es aquí donde se encontró que los niños más pequeños incluso llegaban a inventar información para ampliar aquella que habían recibido del entrevistador. Así, mientras que en el evento original el actor principal estaba bebiendo, el gesto del entrevistador provocó que los niños dijesen que en realidad estaba comiendo. No obstante, mientras que los niños más mayores se limitaron a dejar la explicación en ese punto, los niños menores llegaron incluso a inventar qué estaba comiendo el actor. Atendiendo a los resultados, sin embargo, los autores afirman que el efecto de desinformación gestual es resistente a ciertos factores que sí se ha demostrado que son útiles para reducir el efecto de desinformación verbal (fuerza del recuerdo, edad y habilidad verbal).

En conclusión, los autores plantean que, dada la capacidad limitada de los menores de ignorar información gestual incongruente con sus recuerdos, el hecho de acompañar preguntas o interrogatorios con gestos puede resultar en un arma de doble filo. Por un lado, demuestran que acompañar preguntas con gestos que proporcionen información precisa respecto al hecho ayuda a facilitar la respuesta verbal de los menores. Sin embargo, también puede provocarse una confusión al menor si los gestos utilizados no son congruentes con la situación en cuestión.

Comportamiento no verbal ante una persona extraña atractiva: ¿es diferente si se está enamorado? Club del Lenguaje no Verbal.

Comportamiento no verbal ante una persona extraña atractiva: ¿es diferente si se esta enamorado? . Club del Lenguaje no Verbal

Comportamiento no verbal ante alguien atractivo. Club del Lenguaje no Verbal.

Queridos seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, nos grata  poder acercarnos hoy a las reacciones que nos despierta ese sentimiento tan importante y necesario como es el amor, el interés romántico  a través del estudio realizado por Sally D. Farley de la  Universidad de Baltimore.  El presente estudio se realizó para determinar el grado en que los diferentes comportamientos no verbales se asocian a la muestra de un interés romántico hacia una persona desconocida muy atractiva, así como, si estos comportamientos difieren en función del amor que se sienta hacia el propio cónyuge. El mimetismo inconsciente se asoció positivamente a un interés romántico hacia la persona extraña, por lo que la mímica se asociaría negativamente a la percepción subjetiva de amor hacia el cónyuge. Además, surgieron sonrisas y tonos de voz muy agradables que suponen importantes comportamientos no verbales de afiliación.

Aunque la llama del amor romántico se vaya apagando con el paso del tiempo, ya que su intensidad fisiológica disminuye, la pasión, el compromiso y la intimidad se mantienen como los componentes centrales y sólidos que sustentan las relaciones. Las personas altamente comprometidas experimentaron un sesgo positivo en sus relaciones románticas, percibiendo atributos más positivos en su pareja. Las personas que sentían fuertes sentimientos de amor por sus parejas mostraron falta de atención selectiva hacia objetivos de distinto sexo muy atractivos, lo que llevó a los investigadores a concluir que el amor sirve para potenciar el compromiso y disminuir la tentación.

En este estudio se analizó la mímica inconsciente, que refleja atracción por el interlocutor, además de una serie de comportamientos no verbales que permitieron comparar la predicción del interés romántico hacia un desconocido y el amor hacia el cónyuge. La investigación que aquí se presenta se basa en la obra y teorías de antropólogos, psicólogos evolutivos, psicólogos sociales, investigadores de la comunicación y científicos y arroja luz sobre un canal de comunicación no verbal que ha recibido relativamente poca atención empírica fuera de la psicología evolutiva: la voz.

Una gran cantidad de literatura apoya la tendencia general por la que los individuos imitan gestos, posturas, expresiones idiomáticas, acentos, estilo vocal y hasta el tono de voz de sus compañeros de interacción. Estos efectos se han incluido en la coordinación del comportamiento, el reflejo postural, el juego del comportamiento, la interacción, la sincronía y la convergencia de la voz. La mímica indica el deseo de una mayor cercanía psicológica o afiliación y la disminución de la mímica comunica un deseo de distancia o falta de interés.

Históricamente, los comportamientos no verbales se han examinado en dos dimensiones: una basada en la intimidad o la afiliación y otra, en la dominación. Existe abundante investigación sobre comportamientos no verbales que connotan atracción, gusto y deseo de intimidad. La primera dimensión, la afiliativa objeto de nuestro estudio, se asocia con un aumento de la mímica, con tocar a otros, asentir con la cabeza, inclinarse hacia adelante, aproximarse, sonreír y reír. Por ello, las personas más amigables, coquetas y seductoras pueden ser claramente diferenciadas por sus comportamientos no verbales. Parejas que intentan ligar también demostraron algunas tendencias de comportamiento únicas, como la inclinación de la cabeza, el mohín de sus bocas o el cruce de piernas en la dirección de su interlocutor.  Además, los individuos modulan su voz al hablar con personas atractivas, alterándola para que suene más agradable y atractiva. Estos hallazgos, junto con investigaciones que muestran que las voces de las mujeres tienen un sonido más agradable cuando están ovulando, sugieren que la agradabilidad vocal actúa como señal de disponibilidad. Como resultado de ello, para distanciarse de alguien de una manera sutil una alternativa potencialmente eficaz es disminuir la agradabilidad de la voz de uno y, viceversa, una manera de hacerse más atractivo es aumentar la simpatía de la propia voz.

Los individuos con noviazgos que fueron expuestos a una persona muy atractiva tuvieron un comportamiento dirigido a proteger su relación, disminuyendo las conductas que comunicaran interés, afecto y coqueteo. Los comportamientos que más se dieron como señales de acercamiento fueron la mímica, la sonrisa y la modulación de la voz. La relativa escasez de apoyo a los correlatos verbales de atracción fue, al principio, sorprendente. Ha quedado clara la complejidad del papel que juegan los hombres a la hora del coqueteo. Varios investigadores sostienen que los hombres manifiestan una forma no verbal “tranquila” en las primeras etapas de noviazgo y coqueteo, esperando hasta estar más seguros del interés romántico de una mujer para pasar a ser más activos. Las mujeres actúan como selectoras en las primeras etapas de la coquetería, la atención y el reconocimiento: miran brevemente hacia un compañero de interacción, a continuación miran hacia abajo, ladean la cabeza, sonríen con frecuencia o fruncen los labios de modo presumido, provocando así la escalada de comportamientos coquetos en los hombres.

Este estudio tiene sus limitaciones, ya que se centra exclusivamente en los hombres y sus reacciones ante una presencia femenina atractiva debido a la literatura que implican a las mujeres como selectoras e iniciadoras de la danza de cortejo. Como resultado, deben llevarse a cabo más investigaciones para determinar la posibilidad de generalizar los resultados incluyendo a mujeres participantes.

El presente estudio es uno de los primeros que ha evaluado el grado en que los comportamientos no verbales tienen funciones de relación e interacción personal con una persona atractiva. Las investigaciones futuras deberán utilizar una metodología más potente incluyendo diferentes niveles de personas atractivas y evaluando el grado en que las señales no verbales tienen significado para personas tanto solteras como comprometidas.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar

Medición del prejuicio no verbal a través del lenguaje corporal. Club del Lenguaje no Verbal.

Medicion del prejuicio no verbal a traves del lenguaje corporal

Las respuestas no verbales ante los estereotipos. Club del Lenguaje no Verbal.

Estimados  suscriptores del Club del Lenguaje no Verbal, el artículo elaborado por Joshua D. Meadors y Carolyn B. Murray  de la Universidad de California (USA), que hoy nos place ofrecerles se centra en una de las grandes preocupaciones de la psicología social, los estereotipos.   Aunque diversas investigaciones han demostrado la existencia de prejuicios raciales a la hora de medir actitudes y conductas manifiestas, existen pocos análisis acerca de las señales no verbales, sutiles, que caractericen tales prejuicios. El presente estudio investiga el sesgo racial implícito mediante el análisis de los comportamientos no verbales de personas que visionaron un vídeo en el que aparecía un presunto delincuente, cuya identidad étnica estaba manipulada para ser negro o blanco. Los participantes parecían mucho más seguros al describir al sospechoso blanco que al describir al negro. Los participantes también mostraban una postura “abierta” al describir al sospechoso negro y una postura “cerrada” (por ejemplo, los brazos cruzados) al describir al blanco. Los resultados indican que los sesgos en las actitudes y las creencias pueden ser detectados y medidos de forma fiable a través del lenguaje corporal. Los resultados se discuten en términos de cómo los comportamientos no verbales pueden revelar formas más sutiles de prejuicios y diversos estados afectivos.

Aunque Estados Unidos tiene una historia marcada por el prejuicio y la discriminación, las personas suelen hablar contra el racismo y niegan tener una preferencia racial cuando se les pregunta directamente. La creencia de que vivimos en una era completamente libre de tales sesgos no es muy real. Los prejuicios, los estereotipos y el favoritismo del endogrupo se mantienen resistentes al cambio y es probable que persistan a través de generaciones. Por lo tanto, es plausible todavía la existencia de estos prejuicios convertidos poco a poco en tabú. La gente todavía practica los métodos más sutiles de discriminación. El presente estudio se centra en el comportamiento no verbal como medio de estos sesgos. Investigaciones en psicología han proporcionado muchas pruebas no verbales con respecto a los prejuicios raciales.

Este estudio tiene como objetivo la evaluación de los prejuicios raciales implícitos a través de calificaciones afectivas basadas en el lenguaje del cuerpo de los participantes, así como mediante el empleo de una taxonomía de las señales de comportamiento no verbal que tienen una base teórica establecida para su expresión y que se centra en los comportamientos sutiles que reflejan actitudes implícitas en un contexto cuajado de prejuicios y estereotipos.

Los científicos contemporáneos afirman que la comunicación no verbal influye en el establecimiento de los pensamientos y comportamientos que se consideran coherentes con las creencias culturales. Tales actitudes implícitas se forman a menudo influenciadas por amigos, familiares y otros conocidos del entorno del sujeto. La comunicación verbal tiende a jugar un papel cognitivo en las interacciones interpersonales, mientras que la comunicación no verbal juega un papel más afectivo, relacional o emocional. Por consiguiente, los comportamientos no verbales se han teorizado para transmitir una gran cantidad de información acerca de las emociones de un individuo como sus actitudes, motivaciones y rasgos de personalidad. Entre el contenido verbal y no verbal de un mensaje, la mayoría de las personas cree que el contenido no verbal refleja con mayor precisión los verdaderos sentimientos del comunicador, así como la intención de su mensaje. Es decir, el comportamiento no verbal parece ofrecer una representación más coherente con la personalidad que la conducta verbal explícita.

Muchas de las intervenciones diseñadas para reducir los prejuicios raciales y la discriminación fallan en gran parte porque el sesgo intergrupal es contagioso y se transmite de forma implícita (por ejemplo, de manera no verbal o por medio de micro-agresiones).

¿Exhiben los individuos sesgo racial a través de señales no verbales en su lenguaje corporal? Este efecto ha podido ser bien comprobado en las mujeres, pero sólo parcialmente en los hombres. Los codificadores muestran una postura significativamente más cerrada al describir al sospechoso blanco que al describir al sospechoso negro. Esta postura cerrada puede ser una respuesta no verbal que actúa de acuerdo con la incertidumbre y la ansiedad inducida por la presentación de un estereotipo determinado. La postura cerrada a menudo se puede interpretar como una reducción en la inmediatez entre el comunicador y el receptor. Otra evidencia sugiere que estos comportamientos están a menudo relacionados con la ansiedad, el estrés o la incomodidad.

Las diferencias de género, tales como la interacción entre la manipulación experimental (es decir, el origen étnico del sospechoso) y el sexo biológico del codificador, fueron apoyadas por los datos obtenidos, específicamente en las calificaciones de ansiedad e incertidumbre y en el comportamiento no verbal de la postura cerrada. Las mujeres fueron evaluadas como más ansiosas e inseguras que los hombres cuando el sospechoso era blanco, pero menos ansiosas e inseguras que los hombres cuando el sospechoso era negro. Las mujeres también cerraron su postura más que los hombres cuando el sospechoso era blanco, pero menos que los hombres cuando el sospechoso era negro. Los participantes tendieron a cerrar su postura al describir al sospechoso blanco, pero mostraron una postura abierta al describir al sospechoso negro. Hombres y mujeres pueden responder de manera diferente a los sospechosos de acuerdo con la forma en que fueron socializados para responder a este tipo de situaciones. Por otra parte, los estereotipos de criminales violentos y contra-estereotipos pueden provocar una ansiedad cualitativamente diferente en hombres y mujeres.

Los resultados del presente estudio implican que las actitudes más implícitas y las creencias (por ejemplo, los estereotipos) se pueden detectar de forma fiable a través de la comunicación no verbal y objetivamente ser medidas en comportamientos no verbales específicos (por ejemplo, a través del lenguaje corporal). Existen diferencias significativas entre muchos de los comportamientos al comparar muestras específicas (por ejemplo, entre hombres y mujeres y entre etnias). Las diferencias individuales y situacionales en muchas otras actitudes implícitas complejas y específicas podrían ser capturadas a través de medidas no verbales, especialmente a través de la tecnología y el software más sofisticados de los que se dispongan.

Los estudios futuros pueden optar por analizar las representaciones en series de tiempo, en frecuencias objetivas de comportamientos no verbales específicos y estados afectivos. Se han producido avances recientes en la tecnología que miden el tono vocal y el lenguaje corporal sin que afecte la subjetividad humana. Presumiblemente, la detección de actitudes implícitas más sutiles y complejas (por ejemplo, el sesgo no verbal) puede reducirse a conductas o gestos específicos. Los procedimientos tales como el sistema de acción del cuerpo y la postura de codificación podrían significar una más amplia taxonomía del lenguaje corporal y de posicionamiento, pero la expresión emocional es todavía necesaria para determinar los aspectos singulares del comportamiento que pueden cambiar en función de actitudes, situaciones y estados emocionales.

En el presente estudio solo se examina la relación entre un número determinado de comportamientos no verbales y estados afectivos, pero hay potencialmente un sinnúmero de relaciones entre dichas variables. Sin embargo, la tecnología de procesamiento de vídeo y un software que permita la codificación sensible en el tiempo se están convirtiendo en unas herramientas metodológicas populares que puedan utilizarse para examinar y cuantificar la relación entre actitudes implícitas y sus manifestaciones físicas con los resultados conductuales. Aunque el presente estudio considera específicamente la evidencia de prejuicios no verbales y discriminación, los mecanismos subyacentes en la comunicación, las diferencias culturales y los fenómenos relacionados se beneficiarán enormemente de una investigación continuada.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar

Interacciones entre los empleados de una empresa: Comportamiento no verbal en fotografías espontáneas y preparadas. Club del Lenguaje no Verbal.

Comportamiento no verbal ante fotografías naturales y preparadas. Club del Lenguaje no Verbal.

Comportamiento no verbal ante fotografías naturales y preparadas. Club del Lenguaje no Verbal.

El artículo, que hoy presentamos, apreciados seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, analiza las interacciones estructuradas entre los empleados de una empresa, pero desde la interesantísima perspectiva de su comportamiento no verbal manifestado en fotografías espontáneas y preparadas.  Este atractivo estudio ha sido elaborado por Judith A. Hall y Gregory B. Friedman de la Universidad Northeastern de Boston (USA). Para ello, 96 empleados y alumnos de dicha universidad, tanto mujeres como hombres, fueron fotografiados por parejas en dos situaciones: mientras conversaban sobre su trabajo de manera espontánea y, más tarde, en un posado, mirando hacia la cámara deliberadamente. Hasta 8 comportamientos no verbales pudieron ser codificados en las fotografías, aspectos recogidos más tarde en un cuestionario post-experimental.
Las mayores diferencias en el estado psicológico de las personas fueron detectadas en la inclinación de la cabeza y la barbilla, la posición de los codos sobre las piernas o el mobiliario, las sonrisas o el movimiento de las cejas, mientras que las principales diferencias relativas al sexo fueron encontradas en las posturas sonrientes y/o erguidas y en las interacciones personales establecidas durante el experimento. En este estudio, los miembros de la universidad seleccionados mantuvieron una conversación con alguien de su departamento mientras eran fotografiados. Cuatro imágenes fueron tomadas a intervalos no anunciados (fotografías espontáneas). Tras esta charla, se pidió a los participantes que miraran ya directamente a la cámara para realizar una fotografía final (fotografía preparada).

Hombres y mujeres difirieron mucho en sus comportamientos no verbales. Las mujeres sonrieron y miraron más fijamente, se apoyaron inclinándose hacia adelante, con mayor frecuencia, y se aproximaron y tocaron a los otros con más atención y cercanía. Y un detalle, tendieron a sonreír más que los hombres cuando la situación en la que se encontraron infería tensión, preocupación o se sintieron cohibidas. Las personas con diferente rango dentro de la universidad (empleados, docentes y alumnos) actuaron de manera diferente ante las dos situaciones planteadas en el experimento. Las personas de menor estatus, por ejemplo, manifestaron gestos que indicaron mayor tensión postural en ambas tesituras. Apoyar el codo en la pierna o en el mobiliario demostró un estado de más relajación, mientras que mantener una postura erguida coligió tensión e incomodidad. La falta de coherencia entre el estado real y la sonrisa denotaba que ésta suponía un síntoma de querer agradar en la circunstancia vigente, mayoritariamente entre empleados y alumnos. Las personas de mayor rango, por el contrario, sonrieron con más naturalidad, revelando un estado de comodidad y despreocupación. Por lo tanto, sonreír puede tener significados psicológicos muy diferentes en función de las variables que queramos tener en cuenta y apliquemos en cada experimento. En las fotografías preparadas, las personas generalmente levantaron sus cabezas y sus cejas, y sonrieron mucho más que en las fotografías espontáneas hechas anteriormente. Por una parte, esto se debe a que el estado personal de los participantes había ambiado como consecuencia del desarrollo natural de la conversación previa.  Además, el efecto sonriente demostraba que las personas tenemos una fuerte inclinación y hábito de “sonreír siempre ante una cámara.”

 Tomando como referencia las posibles diferencias de comportamiento en función del sexo, no se observó demasiada disparidad. Sí resultó evidente que las mujeres procuraban sonreír más, pensar más a la hora de establecer una postura e inclinaron su cuerpo hacia delante con mayor asiduidad que los hombres. Además, en el caso de las fotografías preparadas, los participantes sonrieron y se tocaron más cuando la persona de inferior rango era de sexo femenino. Cuando ambas participantes eran mujeres, el gesto de sonreír fue infrecuente en las fotografías espontáneas, pero estuvo muy presente en las fotografías preparadas. Esto puede significar que, quizá, las mujeres estén más concentradas que los hombres en el desarrollo de tareas coloquiales, ya que sus caras resultaron ser más serias que las de sus compañeros en la misma circunstancia, mientras mantenían las conversaciones de trabajo. Otra posibilidad es que las mujeres sean más conscientes que los hombres sobre los comportamientos que es necesario llevar a cabo en las diferentes situaciones cotidianas y se ajustan más a las normas correspondientes propias de cada tarea. Esto se refleja en que ellas mostraron un proceder más formal y serio durante la charla sobre el trabajo y, sin embargo, una conducta más agradable y relajada durante la fotografía preparada que los hombres.

En resumen, este estudio reveló que algunos comportamientos no verbales varían con el estado personal, con la variable fotografía espontánea o preparada y según el sexo de los participantes. Sin embargo, pruebas de las interacciones entre todos estos factores indican también que resultaría complicado generalizar sobre cada una de estas variables por separado en relación al comportamiento no verbal. Los efectos del estado personal no fueron siempre constantes en función del sexo de los participantes, así como las diferencias de sexo no fueron siempre constantes a la hora de actuar frente a las fotografías naturales o las preparadas.

Sí resulta particularmente interesante que las diferencias de sexo al sonreír fueron especialmente sensibles en función de las demandas situacionales (fotografías francas frente a las preparadas). Los esfuerzos de reproducción del experimento son necesarios para poder generalizar en un futuro las conclusiones del estudio.

Club del Lenguaje no Verbal

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar

La expresión de las emociones a través del comportamiento no verbal en las visitas médicas. Club del Lenguaje no Verbal.

La expresion de las emociones a traves del comportamiento no verbal en las visitas medicas. Club del Lenguaje no Verbal.

La expresión de las emociones a través del comportamiento no verbal en las visitas médicas. Club del Lenguaje no Verbal.

En esta ocasión, apreciados amigos del Club del Lenguaje no Verbal, tenemos el placer de mostrarles otro campo donde se manifiesta la importancia del comportamiento no verbal, la relación médico-paciente. El presenta artículo ha sido elaborado por Debra L. Roter  de la Escuela  de Salud Pública de Johns Hopkins Bloomberg de Baltimore (EE.UU.), Richard M. Frankel  de la Universidad de Indiana (EE.UU.), Judith A. Hall de la Universidad de Northeastern de Boston (EE.UU.) y David Sluyter del Instituto John E. Fetzer en Kalamazoo(EE.UU.).

El conocimiento y la experiencia que el médico y el paciente importan de sus respectivos ámbitos de competencia, así como su expresión y percepción de las emociones durante el encuentro entre ambos son elementos que se integran en el proceso de atención a través de la comunicación verbal y no verbal. El contexto emocional de la atención está especialmente relacionado con la comunicación no verbal y las habilidades de comunicación con las emociones, incluyendo el envío y recepción de mensajes no verbales y la autoconciencia emocional.

Recientes estudios sostienen que el comportamiento no verbal tiene un gran significado dentro de la relación terapéutica e influye notablemente en factores tan importantes como la satisfacción, el cumplimiento y los resultados clínicos. Los médicos son expertos en las formas técnicas y cognitivas propias de su capacitación, mientras que los pacientes lo son en la historia y experiencia de su enfermedad, personalidad, estilo y entorno de vida, valores y expectativas. Esta relación se basa en tres principios fundamentales:

Las relaciones en materia de salud deben incluir la personalidad de los participantes
El afecto y la emoción son componentes esenciales de estas relaciones
Todas las relaciones sobre el cuidado de la salud se producen en un contexto de influencia recíproca
Las emociones y sus fenómenos relacionados, como los deseos, estados de ánimo y sentimientos pueden ser revelados a través de la conducta no verbal, por lo que este comportamiento tiene un papel muy relevante en la atención médica. La conducta no verbal incluye, entre otros aspectos, la expresividad facial, la sonrisa, el contacto visual, los asentimientos con la cabeza y diversos gestos o posturas. Por lo tanto, a través del comportamiento no verbal se transmite gran cantidad de información afectiva y emocional. En este entorno también es preciso tener en cuenta las características paralingüísticas más importantes del habla, como la velocidad de la voz, el volumen, el tono, las pausas, la fluidez o las interrupciones.

Tanto los médicos como los pacientes tienen emociones y las muestran, siendo la capacidad de juzgar las expresiones emocionales del otro una de las facetas básicas que definen el concepto de inteligencia emocional.

Uno de los hallazgos más destacados está relacionado con el género, ya que las mujeres son mejores a la hora de juzgar las señales no verbales y transmitir emociones a través de ellas. Por ello las médicas mostrarán niveles más altos de sensibilidad no verbal que los médicos de sexo masculino, enfatizando que los facultativos con esta sensibilidad son menos propensos a sufrir desgaste profesional.

En varios estudios se han estudiado las habilidades no verbales de los médicos en cuanto a la codificación (capacidad de transmitir mensajes emocionales con precisión como se pretendía) y decodificación (capacidad de reconocer las emociones de los demás con precisión).Los médicos más hábiles en la tarea expresiva de codificación emocional tenían pacientes que los consideraban más comprensivos, empáticos, solidarios y sensibles que otros facultativos. Además, los médicos más precisos en la descodificación de los movimientos del cuerpo recibieron altas calificaciones de satisfacción por parte de sus pacientes, a la vez que éstos cancelaban menos citas.

En este estudio se indica que una combinación de las palabras del médico y su tono de voz son capaces de predecir la satisfacción del paciente. Parece que los encuentros médicos con algún grado de afecto negativo (sobre todo ansiedad en la voz del médico), combinados con palabras de consuelo, pueden ser vistos por los pacientes como positivos para la relación, lo que refleja sinceridad percibida, dedicación y competencia. En resumen, el papel de las emociones en la visita médica, que se refleja en la sensibilidad no verbal y en diferentes comportamientos, es muy significativo. Recientes estudios reflejan una amplia variación en cuanto a la disposición y capacidad de los médicos a la hora de poder y saber juzgar con precisión distintas emociones.

Un área importante de la investigación que nos atañe es el papel de la emoción y el comportamiento no verbal en el paciente y en la toma de decisiones del médico. Parece posible, e incluso probable, que los médicos que empleen conducta no verbal influirán significativamente en los pacientes, incluso en la probabilidad de decidir a favor o en contra de las opciones de un tratamiento recomendado.

También existe un gran interés en observar el efecto de las emociones sobre una amplia variedad de resultados, con implicaciones que van desde la calidad de la atención a los problemas de financiación de la atención a la salud, asignación de recursos, juicios por mala praxis y agotamiento del médico. Las vías para conseguir dichos resultados, incluyendo género, cultura, origen étnico, alfabetización, clase social, edad, estado de salud, confianza, continuidad de la atención y especialidad del médico son analizadas con frecuencia, aunque rara vez se entienden bien del todo. Incluso la relación más amplia entre la adquisición de habilidades en el dominio verbal y no verbal presenta interesantes retos de enseñanza en un plazo inmediato. Mientras que los estudios hasta la fecha han tendido a tratar la conducta verbal y no verbal como algo separado y distinto, en realidad, ambos se producen y se influyen mutuamente en un mismo contexto de comunicación.

La relevancia de esta investigación radica en su aplicabilidad al mundo cotidiano de los pacientes y los médicos. Este trabajo tiene el potencial de mejorar tanto los procesos como los resultados de la atención médica para ambos grupos de individuos. El poder curativo, todavía sin explotar, de la conexión emocional entre los pacientes y los médicos puede aportar significado y fuerza a la relación terapéutica. Tal vez el más importante de los retos del futuro es el que puede aprenderse acerca de la optimización de las relaciones de cuidado en relación con la práctica diaria y la cotidianeidad de la medicina.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar

Señales no verbales en el deporte: ¿victoria o derrota? Club del Lenguaje no Verbal.

Señales no verbales en el deporte: ¿victoria o derrota?

Señales no verbales en el deporte. Club del Lenguaje no Verbal.

No podía faltar, queridos amigos del Club del Lenguaje no Verbal, un artículo que tratara el comportamiento no verbal en el ámbito del deporte. El presente artículo, se lo debemos a Philip Furley de la German Sport University Cologne (Alemania) y a Geoffrey Schweizer de la Universidad de Heidelberg (Alemania).

La conducta no verbal sugiere que los seres humanos mostramos señales no verbales que pueden ser perfectamente interpretadas por los demás. Mediante la comparación de este fenómeno en diferentes grupos de edad, se evidencia que incluso los niños pequeños son capaces de discriminar entre atletas ganadores y perdedores a través de la decodificación de las señales no verbales más sutiles, proceso que se sigue desarrollando con la experiencia y la maduración personal. Al ver, por ejemplo, la retransmisión televisiva de los acontecimientos deportivos es común escuchar a los comentaristas referirse al lenguaje corporal de los jugadores que compiten, a la vez que especulan sobre los estados mentales de los mismos.

Los seres humanos hemos evolucionado para poder comunicar importantes estados internos de modo no verbal. La presente investigación se ocupa de si los eventos deportivos están asociados a señales no verbales que se entiendan e interpreten fácilmente como signos de victoria o derrota. Actualmente no existe ninguna investigación sobre los cambios de expresión no verbales asociados a vencer o perder en una competición y, lo que es más importante, si la gente es capaz de interpretar con precisión y acierto estos signos. El contexto deportivo parece altamente adecuado para investigar la capacidad de predicción de ciertas señales no verbales en relación al rendimiento y a resultados definidos objetivamente a través de puntuaciones. En este experimento se probó este extremo tras visionar vídeos de deporte, baloncesto, balonmano y tenis de mesa, entre espectadores sin experiencia en esas disciplinas; en concreto fueron dos grupos de niños (de 4 a 8 años y de 9 a 12 años) y un tercero de estudiantes universitarios (20 varones y 20 mujeres). El objetivo del estudio era investigar si los participantes eran capaces de detectar quién había quedado primero o último en una competición deportiva basándose únicamente en las señales no verbales.

¿De qué manera los atletas líderes reaccionan, por ejemplo, ante la derrota de su oponente? La investigación demuestra que los atletas adquieren más confianza al observar gestos de sumisión o ansiedad en su contrario antes de comenzar la competición. Las personas están bien preparadas para percibir estas situaciones en el entorno de disputas deportivas, tanto individuales como de equipo.

Los resultaron demostraron que los niños de entre 4 y 12 años de edad fueron capaces de distinguir de forma bastante fiable a aquellos atletas que estaban perdiendo de los que iban ganando, a través de las expresiones no verbales que estos reflejaban. Los adultos participantes obtuvieron una puntuación ligeramente superior a la infantil, lo que evidencia que la percepción e interpretación de las señales no verbales sutiles continúan desarrollándose hasta la edad adulta. Fueron suficientes las emisiones breves de vídeos para conseguir una interpretación correcta de las emociones específicas de los deportistas. Sólo se encontraron diferencias entre los adultos y los niños participantes, y no entre los niños pequeños y mayores, quedando en evidencia  que la adolescencia puede ser una fase de gran importancia en el  desarrollo de la decodificación de las conductas no verbales.

Hasta ahora, la investigación sobre el comportamiento no verbal en deportes se había centrado en las expresiones emocionales post- desempeño o en las correspondientes al pre – rendimiento. En contraste, esta investigación sugiere que las señales no verbales que ocurren durante las diferentes etapas del juego pueden ser interpretadas como signos elocuentes a la hora de descubrir quién es el líder y quién va a la zaga. Un punto fuerte de esta investigación es la obtención de resultados a través del análisis de tres deportes diferentes, tanto individuales como de equipo: tenis de mesa, baloncesto y balonmano. No a todos los observadores se les mostraron los mismos estímulos visuales y, además, los diferentes participantes fueron asignados al azar para plantearles diferentes subconjuntos de señales concretas.

Para corroborar los hallazgos, sería necesario que otros grupos de investigación replicaran y ampliaran este experimento. Por otra parte, se ha visto que la decodificación de las señales no verbales tiene un componente educativo y sociocultural importante. El criterio para determinar las predicciones no puede evaluarse de manera objetiva. La principal limitación de este estudio fue el potencial sesgo de selección con respecto al material de estímulo presentado, problema común en la literatura psicológica. Aunque se pone mucha atención al respecto cuando se selecciona dicho material, no puede descartarse por completo la posibilidad de que los resultados puedan ser influenciados por terceras variables, como que algunos atletas sean más expresivos que otros o que algunos clips de vídeo contengan más información que otros, etc.

Club del Lenguaje no Verbal

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar

Si coloco mi mano sobre el corazón ¿aumentará mi honestidad real y percibida? Club del Lenguaje no Verbal.

La mano en el corazon como signo de honestidad. Club del Lenguaje no verbal.

La mano en el corazon como signo de honestidad. Club del Lenguaje no verbal.

Apreciados seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, el artículo que, en esta ocasión, nos permiten disfrutar Michal Parzuchowski y Bogdan Wojciszke, ambos de la Universidad de Sopot (Polonia) nos traslada al interesante mundo de cómo una determinada pose o gesto, en concreto el hecho de que una persona ponga su mano en el corazón, puede influir tanto en la percepción propia y ajena que proyecta como en su propia conducta.

La moral, como el lenguaje, es universal. Toda sociedad conocida posee un código moral aunque las sociedades difieren enormemente en las normas y sus contenidos. Los sistemas morales se definen como el conjunto de valores entrelazados, virtudes, normas, prácticas, identidades, instituciones, tecnologías y mecanismos psicológicos que trabajan juntos para eliminar o regular el egoísmo y hacer posible la vida social cooperativa (Haidt y Kesebir, 2010). La moralidad es una guía muy importante para la percepción y acción. Los autores de este artículo argumentan que los gestos no emocionales pueden alimentar, de alguna manera, el concepto de honestidad. Así, hasta 4 son los estudios que demostraron que el gesto emblemático de honestidad, poniendo la mano sobre el propio corazón, aumentó el nivel de honestidad percibida por los demás y aumentó, además, la honestidad demostrada en nuestra conducta.

Con todo, la mayor parte de las personas se definen a sí mismos como altamente morales, a pesar de que a veces se comportan de manera deshonesta. Sin embargo, en muchas ocasiones las personas actúan de manera correcta, según su propia moral, bien porque están motivados a permanecer fieles a sus propias normas e identidades (Aquino y Reed, 2002),o porque se les recuerdan las normas, o bien porque quieran evitar el rechazo social u otros castigos, como la categorización de uno mismo como una persona deshonesta.

La agresión es un buen ejemplo de comportamiento inmoral, que se puede desencadenar de manera reflexiva o impulsiva. La investigación llevada a cabo en relación a la agresión reactiva (provocada) ha demostrado que este comportamiento impulsivo está esencialmente compuesto por una acción sin limitaciones, acompañado por una reflexión apresurada e insuficiente. El agotamiento de la capacidad del individuo para utilizar el autocontrol reflexivo lleva a un aumento en la agresión provocada (Denson y colaboradores, 2011). Una reacción empática estará, en todo caso, relacionada con la toma de perspectiva, en donde tratamos de imaginar cómo la otra persona se verá afectada por la situación (Batson y Shaw, 1991). Con todo, cuando se habla de debates morales como “la razón frente a la emoción” Haidt (2001) señala que las emociones humanas están por lo general tan saturadas de cognición que sería mejor hablar de “razonamiento moral frente a intuiciones”. De esta manera muchos estudios han encontrado evidencia de la existencia de fundamentos afectivos en las intuiciones morales. Así, los juicios morales están a menudo muy influenciados por las respuestas afectivas de los perceptores.

Por otro lado, son muchos los estudios que han demostrado que los pensamientos de los individuos, sus sentimientos y conductas son influenciados por los movimientos de su cuerpo (Mussweiler, 2006; Strack, 1988), incluso los movimientos de la mano (Schubert, 2004), gestos (Chandler y Schwarz, 2009) y los movimientos del brazo (Foster y Strack, 1997). En efecto, muchas son las culturas que asocian el gesto de poner la mano en el corazón como honestidad. Desde los tiempos de Aristóteles la gente ha creído que el corazón es el asiento de la mente humana, y de manera simbólica todavía se emplea para referirse a la esencia de lo emocional o moral.

Los autores de este artículo establecen dos hipótesis de trabajo. La primera, que las personas que hacen el gesto de poner la mano en el corazón se perciben como más sinceros y honestos y la otra que cuando los individuos realizan, de manera forzada, este gesto de colocar la mano sobre el corazón, terminan comportándose de manera más honesta. Así, los gestos no solamente influyen en las percepciones, sino también en los comportamientos relacionados.

El primer experimento se realizó contando con 118 participantes, 85 de ellos mujeres y con una edad media de 26,2 años. Se les mostró una mujer joven fotografiada con dos poses distintas, pidiéndoles a continuación que la describiesen. En una fotografía aparecía la mujer con la mano en el corazón y en la otra se encontraba con la mano en el estómago. Se observó que el 49% de los participantes que describieron a la mujer en la foto con la mano en el corazón, lo hicieron utilizando términos de honestidad, mientras que solamente el 18% utilizaron la honestidad para describir la segunda de las fotografías, en este caso, la de la mujer con la mano en el estómago.

Por su parte, en el segundo experimento, el escenario utilizado fue una entrevista de trabajo. Fueron 37 estudiantes (20 mujeres, y con una media de edad de 20,08 años) los que escucharon un audio de 4 minutos de una entrevista de trabajo. Mientras escuchaban, observaban una fotografía de una persona entrevistada o con las manos en la espalda o con la mano en el corazón. En este caso, la credibilidad de la mujer que realiza el gesto de la mano sobre el corazón obtuvo una calificación más alta que la que tenía la dos manos a la espalda.

Estos hallazgos sugieren que la experiencia corporal asociada a conceptos abstractos puede influir tanto en la percepción de uno mismo como en la de los otros, e incluso influir en nuestra propia conducta. Además, los resultados sugieren que esta influencia no está mediada por cambios en los estados afectivos.

Club del Lenguaje no Verbal

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar

Música y comunicación no verbal. Club del Lenguaje no Verbal.

niño_lenguaje_no_verbalEstimados amigos, en esta ocasión nos hacemos eco de una investigación llevada a cabo por Jan Van den Stock (Tilburg University), Isabelle Peretz (University of Montreal), Julie Grèzes (Laboratoire de Neurosciences Cognitives, Paris) y Beatrice de Gelder (Massachusetts General Hospital and Harvard Medical School).

 Los autores se refieren a la película “2001: Una Odisea en el Espacio”’ como un hito en el género de la ciencia-ficción. Una escena clásica muestra a un hombre-mono rompiendo un esqueleto con un hueso, mientras que el poema sinfónico “Así habló Zaratrusta” compuesto por  Richard Strauss retumba de fondo. Es la combinación de estas entradas sensoriales visuales y auditivas lo que convierte el visionado de las escenas de esta película en una experiencia única para el espectador.

En la vida diaria, los eventos emocionales son percibidos por los múltiples sistemas sensoriales. La investigación sobre la percepción multisensorial tiene una larga historia (Müller 1840) sin embargo, es escasa y hasta recientemente se limitaba a las investigaciones en la percepción de la expresiones faciales y vocales (por ejemplo, de Gelder y bromeen 2000). En un reciente estudio de este tipo, estas dos modalidades sensoriales se combinaron para crear pares de cara-voz emocionalmente congruentes e incongruentes (de Gelder y Bertelson 2003). A los participantes se les instruyó para calificar la emoción en solo una de las dos modalidades, mientras que tenían que hacer caso omiso de la otra. Los resultados mostraron que el reconocimiento de la emoción en la  modalidad  objetivo estaba influenciado por la emoción expresada en la modalidad sensorial irrelevante. Es decir, la investigación ha demostrado que el reconocimiento de las emociones en una sola modalidad está sesgado hacia la emoción expresada en  la modalidad irrelevante presentada simultáneamente.

En el presente estudio más allá de las expresiones faciales se investiga la influencia de otra modalidad sensorial en las expresiones de todo el cuerpo. Para ello, se combinan estímulos visuales y auditivos que transmiten un significado afectivo similar, pero tienen una baja probabilidad de co-ocurrencia en la vida cotidiana. El experimento consistió en presentar a los participantes vídeos de personas involucradas en una acción cotidiana en una ubicación natural (cogen un vaso, beben y lo vuelven a dejar). Ellos realizan esta acción al tiempo que expresan felicidad o tristeza. Los rostros de los actores se cubren con máscaras borrosas, ya que es la percepción de la expresión de todo el cuerpo y no sólo la facial, la que es objeto de este estudio. Estos vídeos se presentan junto con fragmentos de música clásica instrumental que expresa un tono feliz o triste, resultando 40 estímulos bimodales únicos de los cuales 20 eran congruentes (por ejemplo, audio feliz emparejado con el vídeo feliz) y 20 eran incongruentes (por ejemplo, audio feliz emparejado con vídeo triste). Los participantes fueron instruidos para categorizar la emoción expresada por el estímulo visual. Los resultados muestran que las expresiones corporales presentadas con música alegre se reconocen más como felices en comparación a cuando las mismas expresiones corporales se combinan con  música clásica triste o sin información auditiva. Por otra parte, en ocasiones las expresiones corporales presentadas con música triste son más reconocidas como tristes en comparación a cuando se presentan sin estímulo auditivo o con música feliz, pero este efecto es sólo marginalmente significativo. Esto significa que ambas condiciones visuales, es decir la expresión corporal de felicidad y tristeza se clasifican más frecuentemente de felicidad cuando se presentan simultáneamente con música feliz en comparación a cuando cada una de estas condiciones visuales es presentada con música triste o sin información auditiva. Es decir, la influencia de la música feliz aparece tanto cuando se combina con un lenguaje corporal feliz como triste.

Por tanto, en consonancia con investigaciones anteriores, los resultados muestran que el reconocimiento del lenguaje  corporal está influenciado por los estímulos auditivos.

Gestos: Expresión emocional en jóvenes y en adultos. Club del Lenguaje no Verbal.

lenguaje_no_verbal_gestosRecensión realizada por Elda Marzo – Delegada Club del Lenguaje no Verbal en República Dominicana.

Comparto con ustedes un estudio realizado por Joann Montepare, Elissa Koff, Deborah Zaitchik y Marilyn Albert que trata de ampliar los conocimientos acerca de las diferencias en la percepción de las señales de las emociones afectadas por la edad.  En este estudio participaron 82 personas, entre ellos: 41 adultos mayores con edades comprendidas entre 65 a 89 años y 41 adultos jóvenes con edades comprendidas entre y jóvenes en edades de 18 a 22 años.  Los autores realizaron investigaciones sobre las decodificaciones de las emociones a través de los movimientos y gestos del cuerpo.

El estudio fue realizado en dos partes.  En la primera parte, los participantes identificaron emociones representadas en pantallas de vídeo donde se mostraban actores jóvenes representando situaciones emocionales.  En cada presentación, los actores estaban en silencio y sus rostros se presentaron borrosos electrónicamente con la finalidad de aislar las señales del cuerpo de la emoción.   Aunque ambos grupos hicieron identificaciones precisas por encima de los niveles de oportunidad, los adultos mayores cometieron más errores, especialmente, hacia las emociones negativas. Además, sus errores se reflejaron más en la incorrecta identificación de presentaciones emocionales tácitamente neutrales en contenido.

En la segunda parte los participantes clasificaron las imágenes de vídeo grabadas usando escalas que reflejaban varias dimensiones de movimiento (por ejemplo, la forma, el tiempo, el ritmo y el movimiento).  Las calificaciones de ambos grupos de edad estaban altamente de acuerdo y proporcionaron información confiable sobre las señales del cuerpo relacionadas a la emoción.  Los errores cometidos por los adultos mayores estaban vinculados a las reacciones de señales del cuerpo exageradas o ambiguas.

Aunque el procesamiento de información emocional ha sido estudiado ampliamente en jóvenes adultos, investigaciones relacionadas con las diferencias relacionadas a la edad a través de la edad adulta han sido limitadas.  Los autores se enfocaron en esta investigación, en la diferencia de las edades relativas en cuanto a la experiencia personal de los adultos, sus expresiones y el control de sus emociones. (Gross, Carstensen, Pasupathi, Tsai, Skorpen, & Hsu, 1997; Schulz, 1985).

Uno de los puntos focales fue conocer cómo las personas de diferentes edades reaccionan a expresiones emocionales dramatizadas y cómo esto puede proporcionar información útil en una cultura fuertemente enfocada en los medios masivos de comunicación, especialmente, si estas reacciones subsecuentemente pueden ser comparadas con percepciones de expresiones de origen más natural.

¿Por qué podrían los adultos mayores ser menos eficientes que los adultos más jóvenes al utilizar las señales del cuerpo para identificar las emociones?

Estos análisis no sólo mostraron que los adultos mayores son propensos a cometer  más errores generales que los adultos más jóvenes, si no también, que era más probable que erraran al identificar manifestaciones emocionales como neutrales en contenido.

Una explicación para este patrón de respuesta, como ha sido sugerido por Malatesta et al. (1987), es que los errores de los adultos mayores reflejaban incertidumbre o prudencia en sus juicios, tal vez en respuesta a la dificultad de la tarea, o incluso debido a sus aprehensiones acerca de cómo hacerlo bien. En efecto, Malatesta et al. (1987) encontraron que, aunque las personas más adultas cometieron más errores, en sentido general, que los adultos más jóvenes cuando identificaban expresiones emocionales, estos eran mejores en la identificación de expresiones faciales de personas de edad similares a las de ellos que los adultos jóvenes. Esto sugiere que la familiaridad puede ser un mediador importante de la aparente diferencia de edad relativa  en las sensibilidades de las señales emotivas.

 Si existe un efecto de congruencia entre edad y decodificación de las señales del cuerpo de las emociones es una cuestión importante para futuras investigaciones.

Consistente con investigaciones previas, los estudios realizados en esta investigación indicaron, además, que los adultos mayores mostraron menos precisión en la identificación de presentaciones negativas en comparación con los adultos jóvenes y que esto fue especialmente cierto para las presentaciones de tristeza.

También se identificaron varias señales que evidentemente diferencian emociones: alegría, tristeza, ira y emociones neutrales comunicados a través de los gestos y movimientos del cuerpo.

En el presente estudio también se observaron  diferencias en la facilidad de reconocer ciertas emociones basadas en el cuerpo. En particular, se encontró que las presentaciones de ira eran decodificadas con un grado mayor de precisión que las presentaciones de tristeza.  Se ha argumentado que la ira puede ser detectada con más facilidad que otras manifestaciones emocionales debido a la información adaptativa social y biológica que proporciona su detección (Hansen y Hansen, 1988; Montepare et al, 1987).

Los resultados del presente estudio proveen una base para futuros estudios de la percepción de la emoción en adultos mayores usando las señales del cuerpo más comúnmente estudiadas como son las señales faciales y vocales.

En este sentido, un número de preguntas teóricas adicionales en relación a la percepción de las emociones quedan pendientes de abordar. Por ejemplo, los investigadores han argumentado que hay por lo menos dos categorías distintas de emociones: emociones básicas y complejas o no básicas. (e.g., Shaver, Schwartz, Kirson, & O’Connor, 1987).

Investigaciones anteriores se han enfocado primordialmente en la percepción de las emociones básicas (por ejemplo, la felicidad, la ira, la tristeza). Sería interesante saber si estas están relacionadas con las diferencias de la edad relativa en la percepción de emociones complejas (por ejemplo, la vergüenza, la vergüenza) y si estas emociones se asocian consistentemente con señales específicas del cuerpo.

Aún quedaría por explorar el grado en que los adultos mayores y jóvenes son capaces de efectivamente expresar emociones a través de la utilización de los movimientos del cuerpo y los gestos.

Del mismo modo, no está claro si las enfermedades relacionadas con la edad, tales como la enfermedad de Alzheimer, alteran la capacidad de identificar emociones a partir de las señales del cuerpo.

Elección de la víctima y cinemática; cómo los agresores eligen a sus víctimas en función de su estilo al caminar. Club del Lenguaje no Verbal.

lenguaje_no_verbal_cinematicayvictimaEl estudio que hoy nos traemos entre manos seguro que nos hace reflexionar acerca de nuestra vulnerabilidad sobre una potencial agresión en la calle. Rebekah E. Gunns, Lucy Johnston, y Stephen M. Hudson de la Universidad de Canterbury, Nueva Zelanda, realizaron tres experimentos en los que se investigó si el estilo de movimiento determinaba vulnerabilidad de cara a agresiones físicas. Tanto las mujeres (experimento 1) como los hombres (experimento 2) que participaron en los experimentos pudieron ser diferenciados de acuerdo con la facilidad de ser atacados basándose exclusivamente en la información cinemática proporcionada al caminar. Las particularidades en el estilo de caminar predijeron la facilidad de ataque y se identificaron dos prototipos de perfiles de los caminantes: “Fácil de atacar” y “difícil de atacar”. También descubrieron otros aspectos como la forma de vestir y el calzado que muestran diferencias en la facilidad de ataque (experimento 3).

Al entrar en una habitación llena de extraños, el observador puede detectar rápidamente ciertas características de los individuos que ocupan la sala y la naturaleza de sus interacciones como por ejemplo quién está coqueteando con quién, quién está discutiendo, quién es tímido y quién es
dominante. Enseguida, el observador puede percibir matices como superioridad, ira y amabilidad en otros (Ambady y Rosenthal, 1993). A partir de fragmentos breves de vídeo se ha demostrado que los observadores pueden ser bastante precisos al juzgar ciertos rasgos de personalidad como la extraversión (Albright, Kenny, y Malloy, 1988; Ambady, Hallahan, y Rosenthal, 1995; Funder, 1995; Kenny, Horner, Kashy, y Chu, 1992), relaciones personales, como la posición social (Costanzo y Archer,1989), o la orientación sexual (Ambady, Hallahan, y Conner, 1999) y la psicopatología (Waxer, 1976, 1977). La conducta no verbal es, por lo tanto, muy importante en la transmisión de las propiedades de uno mismo hacia los demás.

Las víctimas de agresión física, tanto personas como animales, no se eligen al azar; los agresores seleccionan a sus víctimas. Los lobos aíslan y atacan al ejemplar más vulnerable de entre un rebaño de ovejas, mientras que delincuentes presos cuentan que seleccionan aquellas víctimas que ofrecen una recompensa óptima por un mínimo esfuerzo (Farrell, Phillips, y Pease, 1995; Fattah, 1991; LeJeune, 1977), aunque  no son conscientes de los procesos cognitivos que intervienen en su selección (Amir, 1971; LeJeune, 1977; MacDonald, 1975). Hay víctimas que han sido agredidas en repetidas ocasiones por diferentes delincuentes, lo que sugiere que hay algo acerca de la víctima que puede asociarse con vulnerabilidad (Farrell et al, 1995;. Feinberg, 1980; Lauritsen y Davis Quinet, 1995; Reiss, 1980; Sparks, 1981).  Hay gente que es más propensa a ser atacada (Gibson, 1966).

 Los resultados de los experimentos publicados demuestran claramente la capacidad de los observadores para diferenciar la facilidad de ataque, basándose únicamente en la información cinemática proporcionada en la forma de caminar de la víctima.

 El prototipo caminante “difícil de atacar” se caracteriza por una zancada más larga, una mayor oscilación de los brazos, más energía, una menor limitación de movimientos, un ritmo rápido en los andares, y un cuerpo relativamente pesado que dificultaría la agresión. Las características asociadas con baja vulnerabilidad sugieren una huida más rápida de un ataque potencial (longitud en la zancada, ritmo al caminar más rápido, más energía) o mayor capacidad para defenderse (mayor peso corporal, más fuerza).

 No se encontró correlación con la edad y la predisposición a la hora de atacar a una víctima. Sin embargo este dato se puede deber a una limitación de los propios experimentos. Tampoco se encontró influencia en el tamaño de los caminantes que sugiriera que este elemento supone un factor de decisión para el agresor. Sin embargo, si se descubrió que factores que limitan el movimiento (como la ropa y los zapatos) influyen en las calificaciones de los observadores para determinar si la agresión es fácil o difícil.

 Una pregunta obvia que surge a raíz de esta investigación es si los individuos pueden cambiar su estilo de caminar y por lo tanto reducir su vulnerabilidad a los ataques. Una serie de estudios realizados en el laboratorio de los autores de esta investigación (Johnston, Hudson, Richardson, Gunns, y Garner, 2001) sugieren que los cambios deliberados en estilo de caminar y un adecuado entrenamiento pueden reducir las clasificaciones de la facilidad de ataque. Resultados del experimento 3 demostraron que los factores como la vestimenta y el calzado influyeron en la selección de los ataques. La vulnerabilidad de cualquier individuo dado no es, por lo tanto, fija pero puede variar en función de factores tales como la vestimenta.  Por supuesto, las personas son libres de elegir su ropa y calzado de tal manera que algunos caminantes tienden a elegir una vestimenta y un calzado que aumenta o disminuye su tendencia a caminar en un estilo indicativo de alta vulnerabilidad. Se planea estudiar en investigaciones futuras tales condiciones, con mayor profundidad.

 La presente investigación ha demostrado que los observadores eran capaces de diferenciar a caminantes fáciles de atacar basándose simplemente en información cinemática. Estilos específicos de caminar indican vulnerabilidad. Estos hallazgos añaden fuerza empírica a la anterior afirmación sobre la relación entre el estilo de caminar y la vulnerabilidad de ser atacado. A un nivel más general, estos resultados demuestran que es posible detallar la naturaleza de los estímulos ante los que responden los posibles agresores, e introducir metodologías para reducir el riesgo de ataque.

 

El rol de la comunicación no verbal en la efectividad y eficacia de los equipos. Club del Lenguaje no Verbal.

lenguaje_no_verbal_eficaciaequiposGracias una vez más al trabajo realizado por nuestra delegada en la República Dominicana, Elda Marzo, a continuación os presentamos un artículo escrito por Veerabathini Santhosh Kumar, de la India, en el año 2011, en el que habla sobre la importancia de la formación en lenguaje no verbal en los equipos de trabajo, como parte integral para lograr la efectividad y eficacia en el logro de sus metas y objetivos.

Gordon Bethune, CEO de Continental Airlines, y quien logró la transformación de la empresa, dijo:  “Somos como un reloj de pulsera – un montón de partes diferentes, pero el todo tiene valor sólo cuando trabaja junto. No tiene valor cuando una parte falla “. Probablemente estas son las mejores palabras que describen el valor de los equipos, y que constituyen la clave de la creación de equipos.

La creación de equipos parece ser tan simple como que estamos leyendo y tan complejo como el montaje de un reloj de pulsera. Al igual que la lectura, la creación de equipos requiere de aprendizaje y de  comprender temas como: el número de miembros del equipo, los pasos y etapas de la formación de los equipos, las características o atributos de los miembros, el seguimiento del rendimiento de los equipos, etc.

De la misma forma, la creación de equipos es tan compleja como montar un  reloj de pulsera, debido a que  implica cierta habilidad. Sin embargo, en ambos casos, estamos asumiendo que los miembros del equipo serán fieles con lo establecido, con patrones de conductas estándar para todas las situaciones y que las condiciones y metas serán las mismas para todo miembro que lo compone.

Esta investigación  es un intento de encontrar las cuestiones inherentes que envuelven la formación de equipos y su funcionamiento para lograr con éxito las metas y objetivos establecidos.

El término Grupo puede ser definido como un número de partes diferentes, dependiendo de la perspectiva que tomen. Una definición comprensiva podría ser que si un grupo existe en una organización, sus miembros: están motivados a participar, la perspectiva del grupo es percibida como una unidad unificada de personas que interactúan,  contribuyen con los procesos del grupo, llegan a acuerdos y tienen desacuerdos a través de varias formas de interacción.

El desempeño de un grupo de trabajo es resultado de la función de sus miembros como individuos.  El desempeño de un equipo incluye ambos, resultados individuales y los que llamamos ¨Producto de Trabajo Colectivo¨. El “Producto de Trabajo Colectivo” es el resultado que se logra cuando dos o más miembros deben trabajar juntos, reflejándose la unión y contribución real de los miembros de un equipo¨ (Katzenback, Jon R. y Smith, Douglas K. La disciplina de los Equipos, The Discipline Of Teams, Harvard, 1993).

El desarrollo de grupo y  equipo pasa por las mismas etapas: Formación, Conflicto, Regulación-Integración, Desempeño, y Desintegración.  El elemento en común de todas las etapas mencionadas es la interacción.  Muchas teorías han sido propuestas sobre la teoría de formación de equipos, las razones inherentes para su formación (Proximidad) (Teoría del Balance) (Newcomb, Theodore M., El Proceso de Cercanía, The Acquaintance Process, 1961),  algunos se concentran en el aumento de su eficacia en el rendimiento (Teoría del Intercambio) (Teoría del Balance, Thibaut y Kelley, La Psicología Social De Los Grupos, The Social Psychology of Groups, 1959) y en el conocimiento del objetivo que da origen a su formación.

En sentido general, en el lenguaje de negocios que utilizamos en el día a día,  usamos “Grupos” y  ¨Equipos¨, indistintamente, sin establecer diferencia alguna. Actualmente esto no es posible.  Hay una estrecha línea  que diferencia unos de otros.

En realidad, el equipo puede sufrir una transformación dentro del grupo antes de advertirse un pobre desempeño, situaciones internas, no cooperación entre sus miembros, incremento en las delegaciones y/o decrecimiento de la responsabilidad colectiva. Esta es la primera categoría de equipos donde hay una dinámica natural que transforma el equipo en grupo y viceversa. Existe una segunda categoría donde los equipos permanecen intactos.  Los parámetros de desarrollo podrían ser excelentes pudiendo ser el equipo considerado como el mejor.  Sin embargo, pueden existir problemas inherentes e imperceptibles que derriban a los equipos de repente.  Estos equipos son peligrosos. Probablemente esta podría ser la razón detrás de los equipos que se tornan improductivos súbitamente.

Como conclusión podemos decir que las Compañías, sus sistemas, procesos, flujos de trabajo, están siendo documentados a partir de: la identificación de objetivos/metas del equipo, la necesidad de formar equipos, criterios de selección, el entrenamiento o aprendizaje, la comunicación, la evaluación de su rendimiento y proceso, y su control. Una cosa que pasamos por alto acerca del control y el entrenamiento necesario, es el aprendizaje relativo al lenguaje no verbal.

Es posible que los miembros de un equipo no se involucren  personalmente y que la cultura, nivel socio-económico, medio ambiente y antecedentes educativos, sean elementos que afectan los comportamientos de los integrantes de los equipos y su funcionamiento.

Se muestra más claramente en los resultados obtenidos de la encuesta realizada como parte de esta investigación y, atendiendo a las respuestas obtenidas individualmente: más de la mitad de los encuestados, un 55%, tienen claro su papel individual y metas personales. Y un poco más que eso, el 57%, entiende cómo sus roles y metas están relacionadas con la visión del equipo. El 55% de ellos se sienten seguros, apoyados y protegidos en ambiente de equipo, mientras que sólo el 45% ha forjado relaciones más estrechas con sus compañeros de equipo, señalando en este punto una referencia que no ha sido reconocida ni cuantificada, como parte del área del proceso que se ha trabajado. El apoyo a ésta son la mayoría, el 40% dice que las diferencias de opinión en equipo son respetadas dentro del mismo, y sólo el 35% de los encuestados opinan que los conflictos son generalmente dirigidos hacia un acuerdo  que permite el ganar-ganar en las situaciones que se presentan. Por último, de los encuestados el 50% está de acuerdo con el uso de la retroalimentación basada en  el  rendimiento del equipo en comparación con el 30% que está de acuerdo con el uso de una retroalimentación basada en rendimiento individual.

Así que para concluir, todas las necesidades anteriores exigen a los investigadores centrarse en una investigación profunda de la comunicación no verbal concentrándose en la eficacia de los equipos y de su rendimiento.

Háptica: el poder del tacto. Club del Lenguaje no Verbal.

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Queremos hoy acercar a los miembros del Club del Lenguaje no Verbal y a los lectores de nuestro blog un término que en los últimos años se está poniendo de moda. Se trata de la háptica, término que toma su fuerza en los últimos tiempos de la mano de la investigación en cibernética y video juegos. Según la entrada añadida a Wikipedia, háptica, estrictamente hablando, significa todo aquello referido al contacto, especialmente cuando éste se usa de manera activa. La palabra no está incluida en el diccionario de la Real Academia Española y proviene del griego háptō (tocar, relativo al tacto). Sin embargo algunos teóricos como Herbert Read han extendido el significado de la palabra ‘háptica’ de manera que con ella hacen alusión por exclusión a todo el conjunto de sensaciones no visuales y no auditivas que experimenta un individuo. La sensación del tacto es de las primeras que se desarrollan en el feto y su posterior evolución a medida que se alcanza la edad adulta depende mucho de otros sentidos tales como la visión. La interacción háptica incluye variables mecánicas, como fuerzas, momentos, dureza, etc. y que proviene de las características físicas de aquello que se toca, pero también de la persona que toca, que percibe.

La percepción háptica es en definitiva el santo grial buscado por las compañías de video juegos. La percepción visual y auditiva parece haber llegado a su máxima expresión pero en el ámbito de la percepción háptica queda un mundo por descubrir. Estas compañías lo saben y por ello están invirtiendo ingentes cantidades para investigar en este sentido.

¿Por qué publicamos este artículo precisamente hoy, en nuestro blog dedicado a la divulgación científica del lenguaje no verbal?

Sencillamente porque acaba de publicarse un interesantísimo artículo que abre la puerta a la explicación neuronal de algo que llevamos años explicando en nuestros cursos de formación: el poder del tacto.

Un artículo publicado hace aproximadamente un mes en la revista científica Nature, recoge la investigación de Sophia Vrontou, Allan M. Wong, Kristofer K. Rau, H. Richard Koerber y David J. Anderson del California Institute of Technology, la University of Louisville y la University of Pittsburgh, en la cual han hallado en ratones las neuronas que detectan las caricias. Los autores comprobaron que estas células promueven un estado de bienestar cuando se activan, en respuesta a las caricias ‘placenteras’. A pesar de los numerosos estudios fisiológicos existentes al respecto, esta es la primera vez que se identifican in vivo neuronas sensoriales que detectan caricias ‘placenteras’. El grupo utilizó un pincel diseñado para simular el tipo de caricias que estos animales pueden sentir, con el cual rozaban sus patas traseras. Los investigadores utilizaron técnicas de imagen de calcio en las proyecciones espinales de las neuronas, para mostrar que un tipo determinado de neuronas, que expresan la proteína MRGPRB4, eran las que respondían al estímulo. Estas células nerviosas carecen de fibras de mielina e inervan exclusivamente la piel con vello a través de grandes ramificaciones que, según el estudio, se asemejan a los campos receptivos de las fibras C humanas.

El trabajo revela que estas neuronas se activan acariciando la piel peluda del animal, pero no ante una estimulación dañina, como puede ser una punzada o un pellizco. Es más, al aplicar esos estímulos nocivos se activan otras neuronas –las que expresan la proteína MRGPRD– que no responden ante las caricias.

Los resultados parecen abrir una puerta para comprender la función de este tipo de neuronas durante los comportamientos naturales,  aunque serán necesarios más estudios para confirmar si existen neuronas con propiedades similares también en humanos.

¿Quién manda aquí? Evaluando el estatus. Club del Lenguaje no Verbal.

lenguaje_no_verbal_estatus2El extracto de la investigación que hoy os presentamos se realizó gracias a las aportaciones de la Fundación Nacional de Ciencia Suiza y al ‘‘Zúrcher Hochschulverein’’ (FAN) y parte de los datos de este trabajo se presentaron en la conferencia anual de “Society for Personality and Social Psychology (SPSP)” en Savannah, GA.

Las autoras Marianne Schmid Mast y Judith A. Hall, estudiaron cómo las personas evaluamos la posición social de los demás y qué mecanismos empleamos en los juicios emitidos al respecto.

En las interacciones sociales constantemente evaluamos a otras personas con respecto a las diferentes características personales y lo hacemos sorprendentemente bien, teniendo en cuenta la poca información disponible (Ambady, Hallahan, y Conner, 1999; Amb-ady, Hallahan, y Rosenthal, 1995; Bernieri & Gillis, 2001; Watson, 1989). Hay pruebas evidentes que muestran que la gente juzga con mayor precisión (por encima del azar) cuando se forman impresiones de características de personalidad de los demás en base a fotografías, videos cortos, o después de haber interactuado con otros (Borkenau y Liebler, 1993; Kenny, Albright, Malloy, y Kashy, 1994; Watson, 1989; Zebrowitz & Collins, 1997).

La gente también es precisa en inferencias acerca de la relación entre dos compañeros que están interactuando. Dentro del dominio de las interacciones interpersonales, uno de los aspectos más importantes es el de la posición social (Gifford, 1991; Wiggins, 1979). Sin embargo, en raras ocasiones se ha estudiado si se nos da bien evaluar las relaciones jerárquicas y la situación social de los demás y cómo nos formamos esas impresiones. El objetivo del presente estudio era ver si la gente puede evaluar la posición social de los demás en un porcentaje superior al azar y conocer los mecanismos implicados a la hora de juzgar este aspecto de las personas.

El estatus social y conceptos relacionados como el ser dominante o el poder se han definido de maneras muy diferentes (Ellyson y Dovidio, 1985). En este artículo, se entiende estatus como una posición de control o influencia sobre otros o bien se refiere a la condición de poseer un acceso privilegiado a recursos restringidos. El estatus es un fenómeno omnipresente. Nuestras relaciones en el lugar de trabajo y en  la sociedad en general se caracterizan por jerarquías (Hofstede, 1991). Bajo una perspectiva etológica humana, las jerarquías son funcionales porque minimizan la agresión intragrupal y hacen que el grupo obtenga más probabilidad de éxito en la realización de tareas (Eibl-Eibesfeldt, 1989; Lorenz, 1966). Se han reconocido a las jerarquías y el estatus como importantes factores en la organización de la conducta interpersonal. Por ejemplo, la gente obedece más a una persona con una posición social más alta que a una persona con un perfil más bajo en la escala social (Larsen, Triplett, Brant, y Langenberg, 1979, Milgram, 1965).

En el plano individual, el ser capaz de juzgar con precisión el estatus conlleva distintas ventajas, como por ejemplo, mejorar la comunicación efectiva o prevenir situaciones sociales embarazosas (por ejemplo, dirigirse de manera inadecuada a una persona de alto estatus). Además, cuando un individuo pretende infiltrarse en un estatus jerárquico más alto al que está acostumbrado, es esencial saber quién está en una escala más alta y quien no lo está con el fin de planificar los movimientos estratégicos más eficaces.

El estatus es un aspecto importante que se encuentra en casi todas las interacciones sociales y hay una gran cantidad de estudios en busca de cuáles son los indicadores que utilizamos para detectarlo. Algunos de estos indicadores son la altura, que parece ser que indica estatus alto (Wilson, 1968), en la mayoría de las culturas la edad se toma como un signo de estatus (Berger, Cohen, y Zelditch, 1972; Mazur, 1985), atraer la mirada de otros se asocia con alto estatus (Chance, 1967), los individuos de rostro aniñado son percibidos como débiles en una escala jerárquica (Zebrowitz y Montepare, 1989), los rostros felices y aquellos que suelen mostrarse enfadados se perciben como dominantes, mientras que los rostros tristes y temerosos todo lo contrario(Montepare y Dobish, 2003), los ojos pequeños son indicadores de dominio en contraste con los ojos grandes (Keating & Doyle, 2002), y la falta de sonrisa se ha visto que es un signo de personas dominantes (Halberstadt y Saitta, 1987;. Keating et al, 1981), por citar sólo algunos de los hallazgos. En suma, la apariencia, unida a señales de comportamiento son importantes al evaluar el estatus en otros.

Por otro lado, en esta investigación se observó que las mujeres puntúan más alto que los hombres en los ítems que evalúan los estados anímicos de los demás, los rasgos de personalidad y las intenciones (Ambady et al, 1995;. Hall, 1984; Rosenthal et al, 1979.). Las mujeres son también más legibles, lo que significa que el nivel de aciertos a la hora de juzgar su estatus es mayor que cuando se juzga a los hombres (Hall, 1984). Esto se explica principalmente por el hecho de que las mujeres son más expresivas (Buck, 1984; Buck, y Barrette, 1982; Hall, 1984).

En el presente trabajo se pretendía aportar pruebas para conocer la capacidad de la gente para evaluar el estatus de los demás y también investigar los mecanismos empleados en la precisión de los juicios elaborados. En concreto, las autoras querían averiguar cómo las personas utilizan ciertas claves conductuales y también la apariencia para evaluar el estatus, y si esta estrategia de evaluación generaba acierto en los juicios. Como era de esperar, se descubrió que la gente pueda evaluar el estatus de otros con una precisión superior al azar.

El buen resultado que mostró esta investigación no sorprende, dado que el estatus probablemente se ha señalado como una dimensión importante en las interacciones sociales desde edades tempranas para la mayoría de nosotros. De este modo, se nos ha enseñado a respetar a las personas que tienen un alto estatus. Además, parece que hay muchas oportunidades a diario (sobre todo en nuestro ambiente de trabajo) para aprender a enjuiciar el estatus y este hecho facilita alcanzar un alto nivel de precisión. Esta oportunidad de aprendizaje constante puede derivar en un refinamiento de nuestras evaluaciones del estatus y finalmente en una mayor precisión.

¿Cuáles son los mecanismos que se ocultan detrás de una certeza tan alta a la hora de juzgar? La única información disponible para los perceptores del estudio fue el comportamiento y la apariencia emitida por los interactuantes. En este estudio, los juicios se realizaron en un ambiente en el que la gente interactuaba en su entorno de trabajo y participaron en las tareas o discusiones por lo que los perceptores contaban con muchas más señales de comportamiento que si hubieran sido fotografías estáticas en las que se estuviera posando. Las autoras descubrieron que el género es un elemento diferenciador, de manera que al juzgar a los hombres, los perceptores en su mayoría se basaron en indicios como la vestimenta y la edad. Sin ambargo, para  juzgar el estatus de las mujeres, las señales de comportamiento parecen ser más importantes que la apariencia física (Horgan, Schmid Mast, Hall, & Carter, 2004). Una posible explicación puede ser que al evaluar mujeres, como  ocupan puestos de dirección hace relativamente poco tiempo debido a su reciente incorporación a la vida laboral, la gente confía menos en señales de apariencia como la vestimenta y se centran más en el comportamiento.

Ser preciso en la evaluación del estatus tiene muchas ventajas. Proporciona ventajas competitivas (por ejemplo, ahorra tiempo a la hora de seleccionar rápidamente a la persona con un estatus alto con la que nos interesa hablar en un momento dado) y facilita la comunicación efectiva y suaviza la interacción social (por ejemplo, saber a quién dirigir una solicitud). La presente investigación aportó pruebas que aseguraban que las personas tenían precisión cuando juzgan el estatus de los demás y también confirmaron que esta capacidad se daba tanto en hombres como en mujeres. Por otra parte, los hallazgos encontrados demuestran que los perceptores se basaron más en señales de comportamiento cuando se evaluaba el estatus de las mujeres y para los hombres se centraban más en señales derivadas de la apariencia (vestimenta formal).

La importancia de la primera impresión en los intercambios comerciales

Queridos amigos, os mostramos un extracto de un estudio realizado por Rebecca Walker Naylor de la universidad de Carolina del Sur en E.E.U.U cuyo objetivo es el de demostrar el peso que tiene la comunicación no verbal en la formación de una primera impresión del cliente sobre el comercial y cómo esto influye en la toma de decisiones.

La autora basa su trabajo en que a menudo los clientes juzgan a los proveedores de servicios basándose únicamente en su foto (por ejemplo en Internet) antes de interactuar con ellos cara a cara. Es importante que los comerciales valoren esta primera impresión porque influye en la selección de servicios y en la posterior evaluación. Esta investigación explora la naturaleza y la influencia de los juicios iniciales realizadas a partir de imágenes estáticas. Los resultados de dos estudios indican que (1) los juicios basados en señales no verbales pueden ser sorprendentemente precisos, y (2) los juicios iniciales basados en señales no verbales influyen en las acciones que la persona realice posteriormente.

La impresión que se forma un consumidor de la persona que le proporciona un servicio es de importancia crítica. En muchas ocaciones, la impresión de que el proveedor del servicio está formado incluso antes de que éste se preste es importante. Es necesario que los comerciales entiendan cómo estos encuentros iniciales influyen en la toma de decisiones de los consumidores, porque la primera impresión puede afectar tanto a la elección del proveedor del servicio tanto como a la evaluación de servicio seleccionado.

Sabemos, gracias a investigaciones que se han realizado anteriormente, que las señales de la comunicación no verbal son muy importantes en la formación de las primeras impresiones (Ambady y Rosenthal, 1993; Riggio y Friedman 1986), pero en realidad hay poca investigación que haya abordado el papel de la conducta no verbal en contextos de compra-venta, a pesar de las numerosas peticiones para hacerlo (Hulbert y Capon 1972; Bonoma Felder y 1977, Stewart et al. 1987). Una excepción notable es la investigación llevada a cabo por Leigh y Summers (2002), en la que señales no verbales específicas, como la mirada, vacilaciones en el habla, y la vestimenta, demostró que afectaban a la impresión que los consumidores se hacían del comercial. En esta investigación, se explora la influencia del lenguaje no verbal examinando la exactitud de las primeras impresiones del cliente de proveedores de servicios con los que no está familiarizado.

Este trabajo pretende ser una contribución importante al mundo del marketing y quiere además proporcionar los primeros pasos en entender la manera en la que los consumidores se forman impresiones acerca de los proveedores de servicios antes de reunirse con ellos cara a cara. La autora afirma que este trabajo  ha sentado las bases para futuras investigaciones sobre la influencia de estas impresiones iniciales. Una segunda contribución importante al marketing es el examen realizado de las señales no verbales. Aunque muchas investigaciones han indicado que, en promedio, la gente confía más en las señales no verbales que en las señales verbales en los intercambios personales (Burgoon et al. 1996), con algunas notables excepciones (por ejemplo, Bonoma y Felder 1977; Hulbert y Capon 1972; Leigh y Summers 2002; Schul y Lamb 1982 Stewart et al. 1987), relativamente poca investigación ha centrado sus esfuerzos en estudiar la combinación entre el comportamiento no verbal y el marketing. La autora espera que este estudio represente un paso más en el examen de la influencia de la comunicación no verbal en la conformación de experiencias de consumo.

 

El lenguaje no verbal en los negocios (2ª parte)

Como ya os avanzamos la semana pasada esta es la 2ª parte del artículo “El lenguaje no verbal y los negocios”. En este fragmento los autores Hui Zhou y Tingquin Zhang nos desvelan cómo podemos usar el lenguaje no verbal para hacer negocios y también cómo entender a las otras partes que intervienen en el proceso.

Lo que nos cuentan estos investigadores es que los buenos negociadores saben cómo utilizar el lenguaje corporal a su favor y también saben leer el código no verbal de los demás para llevárselos a su terreno. Brazos cruzados, cejas levantadas, mirada errática – todo significa algo. Si prestamos atención nos sorprenderemos de lo que podemos aprender acerca de lo que realmente está pasando en la negociación independientemente de lo que se dice con palabras.

En cuanto a la lectura de los gestos,  Hui Zhou y Tingquin Zhang dicen que hay que tener especial cuidado en interpretarlos y usarlos. Un gesto que significa una cosa en una cultura puede significar algo completamente diferente en otra. Hay muchas probabilidades de encontrarse con diferentes interpretaciones cuando se está negociando con alguien de otra parte del mundo. Por ejemplo, la señal de OK uniendo el pulgar con el dedo índice de uso común en Estados Unidos es  un gesto obsceno en algunos países.

Durante una relación comercial, una vez que nos damos cuenta de los mensajes no verbales de la otra persona,  podemos modificar nuestra propia comunicación no verbal.  Con tan solo colocar nuestras notas encima de la mesa, inclinarnos hacia delante en la silla, y descruzar las piernas, podemos cambiar nuestra posición y mostrarnos mucho más receptivos. Una vez que comenzamos a manejar nuestro comportamiento no verbal y el de nuestro interlocutor,  empezaremos a cosechar los beneficios de “hablar el idioma.” El lenguaje no verbal refleja los verdaderos sentimientos de las personas. Cuanto mejor comprendamos este lenguaje, más capaces seremos de utilizarlo en nuestro propio beneficio.

En una negociación, podemos utilizar el conocimiento del lenguaje no verbal de varias maneras: mientras preparamos el discurso de la negociación, debemos revisar brevemente los elementos fundamentales del lenguaje corporal con el resto de miembros del equipo. Lo más importante que podemos observar en una sala llena de gente es el espacio personal que cada persona ocupa. La naturaleza humana dicta que las personas consideradas con más poder suelen adjudicarse más espacio personal que el resto de gente que se encuentra en la sala. El uso de la silla dominante (generalmente la que se sitúa en la cabecera de la mesa) puede ser el signo más evidente de poder. Una vez que las relaciones espaciales están establecidas, no son fáciles de cambiar. Es aconsejable pensar qué tipo de relación queremos establecer con los demás asistentes y sentarnos en el lugar que más se adecúe a nuestros intereses.

Para iniciar la primera toma de contacto los autores del artículo recomiendan empezar cada reunión con una buena comunicación no verbal. Aconsejan mostrar entusiasmo y energía, mirar directamente a los ojos si hablamos con alguien y a la hora de saludar que el apretón de manos sea firme y contundente (sin estrujar la otra mano).

Dicen que, cuanto antes prestemos atención al lenguaje corporal en una reunión de negocios, antes  podremos detectar señales de lo receptivo que pueda estar la otra parte (es decir, si está preparado para escuchar y si se muestra abierto a nuestras ideas). Las personas receptivas se muestran  relajadas con las manos abiertas, mostrando las palmas de las manos, lo que indica apertura a la negociación. Se inclinan hacia adelante, ya sea estando sentadas o de pie. Los negociadores receptivos se desabrochan sus abrigos. Por el contrario, las personas que no están dispuestas a escuchar se inclinan hacia atrás en la silla o se cruzan de brazos protectoramente.

El aprendizaje de la comunicación no verbal es casi tan difícil como hablar con fluidez un idioma extranjero. Leer el lenguaje corporal es tal vez la más poderosa forma de comunicación humana. Y ser capaz de leer el lenguaje corporal, significa que casi se puede leer la mente de las personas. Además de estudiar nuestros propios gestos y el significado que estamos transmitiendo, también debemos ser conscientes de lo que nuestra contraparte transmite.

Volviendo otra vez a los gestos, muchos escépticos argumentan que es difícil saber lo que alguien está pensando teniendo en cuenta solo un gesto, y están en lo correcto. Un solo gesto es como una sola palabra, su significado verdadero es difícil de entender fuera de contexto. Sin embargo, cuando los gestos son abundantes, su significado se hace más claro. Por ejemplo, si una persona está inquieta puede que no signifique nada, sin embargo, si esa persona evita el contacto visual, pone las manos alrededor de su boca, se toca la cara constantemente y está inquieta, hay  buenas razones para pensar que quiere ocultar algo.

Los movimientos involuntarios de las manos pueden ser especialmente reveladores. La gente a menudo se toca la nariz, la barbilla, la oreja, el brazo o la ropa cuando están nerviosos. Respecto al uso de las piernas, cuando a la gente se la pregunta por qué cruzan las piernas, la mayoría dicen que lo hacen por comodidad. Aunque sea verdad, esta información es parcialmente correcta. Cruzar las piernas durante mucho tiempo es una posición muy incómoda. El estudio de lo que las personas en una reunión con fines comerciales se están diciendo es fundamental para lograr un buen resultado.

En el artículo los autores destacan que un aspecto potente del lenguaje corporal que podemos controlar es la cercanía entre nosotros mismos y el comprador. Al terminar un acuerdo es necesario que haya un sentimiento de conexión. Si el comprador está situado lejos de nuestra mesa o sentado inclinado hacia atrás, deberíamos colocar algunos papeles sobre la mesa lo suficientemente lejos como para que tenga que acercarse a nosotros. A continuación, hay que imitar su acción y acercarnos nosotros también. El resultado final es que estaremos en una mejor posición para llegar a un acuerdo.

Tratar de leer el lenguaje corporal, escuchar lo que dice y decidir cuál es el próximo movimiento requiere práctica y paciencia.

Sistema de codificación de posturas y acciones corporales – BAP

Todos los amantes del lenguaje no verbal conocemos las teorías y publicaciones de Paul Ekman, quién, sin lugar a dudas es el científico más importante, después de Darwin, en el área de la expresión facial de las emociones. Ahora bien, sería igualmente conocido si no hubiese sido el creador (junto a Friesen y Hager) del sistema de codificación de la acción facial (FACS). Sin ser, a nuestro entender, su investigación más importante, sí fue durante muchos años la más utilizada por cientos de autores. La metodología científica moderna hace imprescindible la existencia de instrumentos contrastados como el FACS, y posiblemente, la investigación sobre gestos ha estado relegada a un segundo lugar respecto a la expresión facial, precisamente por carecer de un sistema de codificación que facilitase la investigación científica.

Pues bien, parece ser que la inexistencia de un sistema de codificación gestual está llegando a su fin. Son muchos los autores que en la actualidad están trabajando en esta área, pero nos ha llamado especialmente la atención una investigación llevada a cabo por Dael, Mortillaro y Scherer, la cual en la actualidad se encuentra aprobada para su publicación, aunque aún no lo ha sido. Los autores presentan en este artículo el BAP, The Body Action and Posture coding system (sistema de codificación de posturas y acciones corporales). Según los propios autores, han adoptado un enfoque integrador, han desarrollado un nuevo método alineado con la descripción de los movimientos del cuerpo en tres niveles: un nivel anatómico (articulaciones de movimientos anatómicos), un nivel de forma (dirección y orientación del movimiento), y un nivel funcional (funciones comunicativas y de autorregulación).

Desde el Club del Lenguaje no Verbal les deseamos a los autores el mayor de los éxitos en este trabajo que, sin duda, servirá de sustento a una gran número de nuevas y futuras líneas de investigación.

Artículo original: Dael, N., Mortillaro, M., & Scherer, K. R. (in press). The Body Action and Posture coding system (BAP): Development and reliability. Journal of Nonverbal Bahevior.

 

El Club del Lenguaje no Verbal ….crece

Estimados lectores y miembros del Club del Lenguaje no Verbal. Es para nosotros un placer comunicarles que nuestra organización, día a día, con mucho esfuerzo y una gran dosis de humildad, va creciendo. Queremos dar la bienvenida públicamente a nuestros nuevos compañeros de viaje, Gianna Virginia Tassara de la República del Perú, Ana Paula Díaz de la República de México, Elda Marzo de República Dominicana, y Lucio Guberman de la República Argentina, personas que con sus aportaciones enriquecerán nuestro Club y otorgarán una mayor cercanía a los miembros que, desde numerosos países, nos siguen. En la pestaña “quienes somos” de esta web tienen a su disposición sus datos de contacto.

 Por último, sólo comentarle que si está interesado en formar parte de nuestra organización como delegado del Club del Lenguaje no Verbal no dude en ponerse en contacto con nosotros en los datos que aparecen en   << contacto >>

El poder de los gestos ilustradores

Actualmente hay suficiente información científica como para decir que los gestos juegan un papel crucial en la comunicación del hombre. Ahora bien, estas evidencias proceden de investigaciones realizadas mediante grabaciones de video en las cuales se analizaban tanto los gestos como el discurso verbal. Los investigadores Holler, Shovelton y Beattie de la Universidad de Manchester intentaron en una de sus investigaciones, publicada en el año 2009, aportar evidencias sobre la importancia de los gestos ilustradores, pero esta vez en un contexto natural, en la comunicación cara a cara. Según los autores, en este tipo de comunicación natural, las personas utilizamos una gran multitud de comportamientos no verbales para comunicarnos. La mayor parte de la investigación que existe hasta la fecha se ha centrado en la expresión facial. También han sido analizados otros aspectos tales como la postura, el espacio y la mirada. Pero ha sido durante los últimos años cuando una serie de autores han prestado especial atención a cierto tipo de gestos llamados ilustradores. Este tipo de gestos está íntimamente unido al contenido semántico del discurso verbal tanto en lo referente a su forma como a su duración temporal. Se puede pensar que ambos, discurso verbal y gestos ilustradores, emergen de la misma representación cognitiva y por tanto serán gobernados, al menos en parte, por los mismos procesos cognitivos. Diferentes investigaciones demuestran que estos gestos aportan una información más profunda que el simple mensaje verbal, especialmente cuando hablamos de tamaño o de la posición relativa de un objeto respecto del otro. Por ello, en este estudio, los autores se centraron en este tipo de gestos proporcionando información de tamaño y posición, comparando lo que ocurría en una comunicación cara a cara (comunicación natural) con lo que ocurría viendo y escuchando al narrador a través de una grabación de video. El resultado de su investigación fue muy claro: los gestos ilustradores que comunican claramente tamaño y posición a través de una grabación de video también lo hacen en la comunicación natural. Cuando se analizó información semántica sobre medida y posición de manera conjunta, la comunicación natural fue más efectiva que la comunicación a través de video. Ahora bien, cuando se analizó la información semántica sobre la medida de un objeto de manera separada a la información semántica sobre la posición de ese objeto, no se encontraron diferencias significativas entre la comunicación natural y la comunicación a través de video. Si realizamos una comparación entre la utilidad del gesto para reflejar el tamaño del objeto con la utilidad del gesto para reflejar la posición del objeto, podríamos concluir que es mucho más importante el gesto para determinar una posición relativa que para determinar el tamaño del objeto, pudiéndose inferir fácilmente este último sólo con el discurso verbal. Por otro lado también se concluye que utilizando solamente los gestos, sin discurso verbal, también se puede transmitir de manera eficaz información semántica sobre tamaño y posición. La conclusión general es que los gestos ilustradores tienen un gran poder de comunicación tanto en una situación natural cara a cara, como a través de una grabación de video, o lo que es lo mismo, a través de una pantalla de televisión. Este hecho es de gran importancia en ámbitos como la comunicación política o empresarial.

Cuantos más gestos tuyos, menos gestos míos

Las autoras Cutica y Bucciarelli del Centro de Ciencia Cognitiva de la Universidad de Turín nos acercan hoy al mundo de los gestos. Cuando una persona habla, lo más habitual es que despliegue ciertos movimientos corporales, ademanes, gestos, señas, etc., acompañando así lo que dice verbalmente. Para nosotros parece una conducta totalmente normal pero las últimas investigaciones sobre este fenómeno revelan que hay una función bastante interesante que tiene que ver con la correcta o incorrecta formación de modelos mentales. Un modelo mental es una representación analógica de una situación descrita o percibida, conformada por elementos que representan estas entidades descritas o percibidas, los cuales se interconectan entre ellos y crean así relaciones entre las entidades.

Numerosos estudios han señalado que la profunda comprensión de un discurso involucra la construcción y manipulación de representaciones mentales que reproducen la situación descrita. También han revelado que los ademanes desplegados por un orador favorecen la construcción del modelo mental del discurso en los oyentes o espectadores, y además ayudan al orador a organizar su línea de pensamiento a la hora de hablar.

Basándose en estas ideas, se realizó un estudio para corroborar la hipótesis de que una persona que escucha un discurso acompañado de gestos, desplegará menos gestos a la hora de recordarlo y contarlo que una persona que ha escuchado un discurso, que no va acompañado de ademanes de ningún tipo, puesto que lo que se piensa es que una persona que ha sido expuesta a un mensaje verbal acompañado de gestos, ha sido capaz de formular un mejor modelo mental del discurso y por lo tanto ha tenido una mejor comprensión del mensaje, por lo que no requiere de acompañar su relato con ademanes a la hora de reproducirlo o recordarlo.

Para ello se realizaron dos experimentos, uno donde se reclutaron 38 estudiantes (32 mujeres y 6 hombres) de 23 años a los que se expuso a dos vídeos de aproximadamente 6 minutos en los cuales un actor narraba una serie de sucesos ocurridos en un carnaval. El actor relataba el mismo discurso en ambos vídeos, sólo que en uno lo hacía acompañado de ademanes espontáneos y en el otro lo narraba sin hacer ningún gesto. Los estudiantes se dividieron en dos grupos y cada grupo vio uno de los vídeos.

Los resultados arrojados por este experimento confirmaron la hipótesis sostenida por los investigadores quedando demostrado que los estudiantes que habían observado el vídeo con la narración acompañada de gestos, a la hora de recordar lo visto lo hacían produciendo menos gestos (41% de los relatos acompañados de gestos), que el otro grupo que vio el vídeo sin gestos lo relataba con más gestos (56% de los relatos acompañados de gestos).

Debido a su tema, el contenido del discurso narrativo de este experimento sugiere descripciones espaciales y de movimiento, y según algunos estudios, existe un nexo particular entre la producción de gestos espontáneos y los contenidos que involucran imaginaciones visuales o dinámicas, es decir espaciales y de movimiento, por lo que para el segundo experimento lo que se hizo fue reclutar a otros 30 estudiantes (24 mujeres y 6 hombres) de 23 años y hacer una replica del primer experimento sólo que para éste se manejo un contenido mucho más técnico, hablando sobre la percepción del color, un tema de menor “espacialidad y motricidad”.

Los resultados de este experimento también confirmaron la hipótesis, los participantes que vieron el vídeo con ademanes hicieron menos gestos al recordarlo (45% de los relatos acompañados con gestos) mientras que los participantes expuestos al vídeo sin ademanes recurrieron a más gestos a la hora de recordarlo (78% de los relatos acompañados con gestos).

Como conclusiones generales, el estudio nos dice que el propósito de los gestos que acompañan al lenguaje verbal, desde ambas perspectivas, tanto del oyente como del orador, sirven para apoyar la organización de los pensamientos a través de la construcción de un modelo mental del discurso.

También es evidente que la comprensión profunda del discurso por parte del escucha y la buena organización de las ideas por parte del orador, recaen en la creación de modelos mentales completos y correctamente articulados, integrando tanto información lingüística como los gestos que acompañan al discurso.

Quizás lo que queda pendiente es investigar más a fondo la forma en que los gestos pueden dirigir la atención del receptor  hacia la información verbal que acompañan.

Libros Club Lenguaje no Verbal

Estimados amigos, debido a la acogida que tuvo el pasado año nuestro libro de recopilación de artículos publicados en el Club del Lenguaje no Verbal, este año volvemos a editar un ebook con la recopilación de todos nuestros post publicados durante el 2011. Puedes descargarlo en este link

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Y si tu llegada al Club es reciente y aun no tienes el libro del 2010, también puedes descargarlo en este link

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Gestos, ¿aprendidos o genéticos?

 Antes de que Paul Ekman demostrase la universalidad de la expresión facial de las emociones primarias, la corriente conductual imperante en el mundo de la psicología, atribuía la totalidad de nuestra comunicación no verbal al efecto del aprendizaje que todos llevamos a cabo a lo largo de nuestra vida. La contundencia de las aportaciones de Ekman, no dejaron lugar a dudas, y hoy en día, nadie pone en tela de juicio que las emociones básicas poseen un patrón de expresión facial universal que viene contenido en nuestra carga genética.

Ahora bien, si hablamos de gestos, ¿qué ocurre? ¿son aprendidos o genéticos?

Os acercamos en este artículo a la investigación llevada a cabo por los científicos del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, en Leipzig, Alemania, que recientemente ha sido publicada por BBC Mundo Ciencia

Según los científicos, en varias ocasiones lograron filmar a diversos primates de la especie de los “bonobos” moviendo la cabeza de lado a lado para evitar que otros hicieran algo que ellos no querían.

En una de las grabaciones se ve a una madre negando con la cabeza para evitar que su cría juegue con sus alimentos.

Esto -afirman los investigadores- podría ser un precursor, en uno de nuestros parientes más cercanos, de la conducta de negar con la cabeza que utilizan los seres humanos. Los chimpancés parecen sacudir la cabeza para evitar conductas que no les satisfacen.

“Nuestras observaciones son las primeras que informan sobre el uso de movimiento negativos con la cabeza en los bonobos“, afirma Christel Schneider, quien dirigió el estudio.

Según la investigadora, los videos grabados en el Zoológico de Leipzig muestran a una madre chimpancé sacudiendo la cabeza con desaprobación cuando su cría juega con comida.

“Ulindi está tratando de evitar que su hija, Luiza, siga jugando con un pedazo de puerro”, explica la investigadora.

“Como Luiza no hace caso, a pesar de repetidos intentos de detenerla, Ulindi finalmente niega con la cabeza mirando a la cría”, agrega.

Eventualmente, Ulindi aleja el puerro de la cría, pero ésta trata de volver a alcanzarlo.

“No” de bonobo

Se sabe que los grandes simios africanos, como los bonobos (Pan paniscus) y los chimpancés (Pan troglodytes), utilizan gestos con la cabeza como negativa (inclinación o sacudida) para comunicarse con otros miembros.

Ya se sabía que los bonobos emplean sacudidas de cabeza para iniciar interacciones con otros miembros de su grupo, como comenzar a jugar.

Sin embargo, éste es el primer estudio que filma y observa a un simio sacudiendo la cabeza en un contexto negativo, para evitar o prevenir la conducta de otro bonobo.

Los científicos basados en Alemania observaron esta conducta cuando analizaban a los animales como parte de un estudio más amplio sobre la comunicación de las crías de los grandes simios.

Con cámaras de video grabaron los gestos y la conducta de bonobos, chimpancés, gorilas y orangutanes en seis zoológicos europeos.

Durante la investigación, observaron a cuatro bonobos sacudiendo la cabeza de esta forma en 13 ocasiones diferentes.

Previamente sólo se contaba con informes anecdóticos sobre chimpancés sacudiendo la cabeza para indicar “no”.

Sofisticados

Los científicos creen que la negativa con la cabeza es un precursor de la misma conducta en seres humanos.

Los científicos explican que los bonobos utilizan una serie más amplia de gestos de cabeza que los chimpancés y se considera que son más sofisticados al usar la cabeza para indicar algún significado.

Estos sistemas sofisticados de comunicación, dicen los autores, quizás han surgido debido a la sociedad aparentemente sofisticada, tolerante, cooperativa e igualitaria en que viven estos animales, con sus complejas estructuras sociales y jerarquías difusas.

Así, los bonobos quizás desarrollaron el movimiento de cabeza para decir “no” y negociar situaciones conflictivas.

Los investigadores, sin embargo, muestran cautela y dicen que no pueden estar seguros de que los animales realmente quieren negar cuando sacuden la cabeza de esta forma.

Pero hasta ahora ésta sigue siendo la mejor explicación, afirman.

Y tal como le explicó a la BBC Schneider, hay que aclarar que el movimiento de la cabeza no siempre está asociado con algo negativo.

“En algunas culturas, como en Bulgaria, sacudir la cabeza significa ‘sí'”, expresa la investigadora.

Fuente: BBC Mundo Ciencia

La importancia de la comunicación no verbal en el trabajo policial

Estimados amigos del CLub del Lenguaje no Verbal. Hoy hemos querido traeros un artículoescrtio en 2009 por Eric Costa. Este artículo nos aproxima a la importancia del lenguaje no verbal en el trabajo policial.

Eric Costa. 30 de noviembre de 2009. Nueva York.

Los agentes de policía pasan por un intenso y riguroso entrenamiento antes de estar listos para salir a las calles. Están entrenados acerca de cómo leer las señales no verbales que los criminales emiten cuando están mintiendo o cuando van a huir de la escena de un crimen (Pinizzotto & Davis, 1999).

Los oficiales de policía tienen que darse cuenta que ellos mismos se comunican no verbalmente con los delincuentes y con el público en general (Jacobs, 1993). Según Jacobs (1993), los delincuentes y traficantes de drogas están siempre en busca de señales no verbales, como el contacto visual y la apariencia de los compradores de drogas, para tratar de descifrar si son o no son en realidad un agente encubierto. No sólo en operaciones encubiertas hay que tener cuidado con el lenguaje no verbal, sino también en el trabajo de uniforme. La investigación en tres casos distintos en que fue asesinado un agente de policía ha concluido que la apariencia de ser firme, con autoridad, y en posesión del control pueden impedir que un oficial sea el objetivo al azar de un asesinato (Pinizzotto & Davis, 1999). La seguridad de un oficial de policía depende de su capacidad de establecer la autoridad y del dominio verbal cuando se trabaja con el público en situaciones tales como paradas rutinarias de vehículos. La forma en que un oficial de policía puede garantizar su seguridad es a través del contacto visual directo, la proximidad física, el control de la voz, y un aspecto físico cuidado (Burgoon et al, 1984;. Tusing y Dillard, 2000; Mauro, 1984).

Sin el entrenamiento en estas habilidades no verbales, un agente de policía podría poner en peligro su vida al tratar con el público (Pinizzotto & Davis, 1999).

Una de las formas en que un oficial de policía puede establecer su autoridad cuando se trabaja con el público y especialmente durante una parada de tráfico, es a través del contacto visual directo con el individuo. La investigación sobre el contacto visual ha  concluido que un mayor contacto visual comunica una menor activación emocional y una mayor compostura (Burgoon, Buller, Hale, y deTURCK, 1984). El control emocional y la calma son elementos clave para un oficial durante un control de tráfico, ya que muestra una gran sensación de firmeza. La muestra no verbal de firmeza se asocia con el mantenimiento de la autoridad y reduce la posibilidad de ser blanco de una agresión (Pinizzotto & Davis, 1999). Se ha confirmado que el contacto visual elevado también transmite dominación y mayor control (Burgoon et al., 1984). Tanto la dominación como el control son dos elementos que se considera debe tener una persona con autoridad.

Otro estudio encontró cuando un hombre recibe un contacto visual continuado de otro hombre, frente a contactos visuales breves, juzga a esta persona como más dominante (Thayer, 1969). En este caso, con contacto el visual se establece la autoridad de un agente y se evita que la población civil pueda pensar que es presa fácil.

Otra forma en la que un oficial puede establecer el dominio y la autoridad no verbal durante una parada rutinaria de tráfico es inclinándose hacia el interior del vehículo, mientras que hablan con el conductor. La investigación concluye que la proximidad a otra persona transmite serenidad, dominio y control (Burgoon et al., 1984). Un estudio anterior halló que las personas que quieren ejercer su dominio, se posicionan en un lugar de mayor proximidad a otras personas (Hare y Bales, 1963). Al mismo tiempo, cuando su posición dominante se muestra a través de la cercanía a otros, estos responden centrando más la atención en ellos (Hare y Bales, 1963). Utilizando los espacios se muestra control de la situación, y esto, en última instancia, sirve para proteger la seguridad del oficial.

Se ha concluido que un nivel bajo de contacto visual y una posición distante se asocia con una mayor desvinculación (Burgoon et al., 1984). Esto a menudo se transmite no verbalmente a los ciudadanos reflejando que el agente está preocupado por otras cosas (Pinizzotto & Davis, 1999). Transmitir un sentido de preocupación y mantenerse distante disminuye la presencia de autoridad del oficial y pone su seguridad en situación de riesgo. Las investigaciones han encontrado que niveles bajos de contacto visual se asocian con ser percibido como menos dominante (Thayer, 1969). Un agente que presenta como poco dominante refleja poca autoridad, pudiéndose interpretar como una oportunidad por alguien que desee acabar con su vida. Si el oficial no utiliza el contacto visual y la proximidad física, el delincuente puede pensar, en este caso, que tiene la oportunidad de huir o atacarle.

Otra forma en la que un oficial de policía puede establecer el dominio y la autoridad no verbal durante paradas de tráfico es a través de su voz. El tono de la voz está estrechamente asociado con la forma en que una persona se ve dominante o sumisa. La investigación muestra que un tono bajo representa dominio y un tono más alto se considera sumisión y feminidad (Tusing y Dillard, 2000). Los oficiales que utilizan un tono bajo, sin importar si son hombres o mujeres, serán capaces de establecer su dominio al hablar con una persona durante una parada de tráfico. La sonoridad de la voz o la amplitud, se encuentran también asociadas con la proyección de dominancia (Tusing y Dillard, 2000). Los altos niveles de amplitud o intensidad, es decir, mostrar más energía en la voz, permite a la población civil saber quién tiene la autoridad (Tusing y Dillard, 2000).

Otra investigación muestra que cuando los médicos de servicios de emergencias usan una voz más fuerte establecen dominio y la autoridad (Harrigan, Gramata, Lucic, y Margolis, 1989). En el mismo estudio desprende que un ritmo más rápido del discurso fue visto como más dominante (Hernandez et al., 1989). Por tanto, un agente en un control de tráfico debe abordar al individuo en el coche con intensidad vocal, sonoridad, y una velocidad de discurso más rápida de lo normal con el fin de mostrar dominación.

En otro estudio se encontró que un ritmo más rápido de expresión contribuye no sólo a ser vistos como dominantes, sino también como competentes (Buller, LePoire, Aune, y Eloy, 1992).

Por otro lado, el dominio también se relaciona directamente con la eficacia (Buller et al., 1992). Si un funcionario es capaz de enviar señales no verbales de dominancia, entonces, la eficacia es mejor valorada. Los primeros minutos de una interacción agente – civil son fundamentales para establecer el dominio. La capacidad de manipular la voz de una manera que parezca dominante y autoritaria proporciona mayor seguridad. Una voz sumisa de tono agudo podría presentar al oficial como débil y tímido y podría hacer que una persona crea que tiene la oportunidad de dañarle (Tusing y Dillard, 2000).

Los agentes de policía son principalmente identificables por el uniforme y la apariencia. Uno de los mayores factores que contribuyen en el establecimiento de autoridad y dominación como oficial de policía es su aspecto visible. En un estudio que analiza cuál es la diferencia en las percepciones que se obtienen de un agente de uniforme en relación con la percepción cuando visten de paisano, llega a la conclusión de que los oficiales de uniforme eran vistos como más competentes y más capaces de defenderse (Mauro, 1984 ).

Pinizzotto & Davis (1999) llegan a la conclusión en su investigación sobre asesinatos de policías que los oficiales que fueron vistos con sobrepeso y descuidados, parecieron un blanco más fácil.

Otro estudio que utilizó uniformes de policía con el fin de inducir al cumplimiento de determinadas acciones por parte de otras personas, encontraron que se produce una mayor tasa de cumplimiento cuando se usó un uniforme que proyecta autoridad (Bickman, 1974).

La manera en que uno se presenta ante los demás incide directamente en la percepción que se tiene de él. Cuando un agente mantiene su uniforme limpio y en orden, y presenta una imagen tradicional, comunica verbalmente a los demás que se encuentra en una posición de poder. Mantener buena forma física contribuye también a una imagen de autoridad y dominación (Pinizzotto & Davis, 1999). La capacidad de establecer dominio e inducir al cumplimiento de otros a través de la apariencia física contribuye por tanto a la seguridad de los propios oficiales.

Estaremos incrementando la seguridad de los agentes les concienciamos de los efectos de su comunicación no verbal y de su capacidad para establecer el dominio, la autoridad y el cumplimiento por parte de los demás.

Para concretar, las habilidades no verbales que transmiten el dominio son: mantener el contacto visual, la proximidad física, el control del sonido de su voz, y un cuidado uniforme (Burgoon et al, 1984;. Tusing y Dillard, 2000; Mauro, 1984).

Cuando un oficial se acerca a un vehículo se debe mantener el contacto visual en todo momento y la proximidad inclinándose hacia el individuo con el fin de establecer el dominio y autoridad (Burgoon et al., 1984). Cuando el agente comienza a hablar a la persona, debe mantener tono grave, volumen y un ritmo acelerado de expresión a fin de establecer mayor dominancia (Tusing y Dillard, 2000). Por último, mantenerse en buena forma física y tener un uniforme brillante ayudará a una señal no verbal de tener todo “bajo control” (Bickman, 1974).

Se debe concienciar a los responsables de los cuerpos del deber de mejorar estas habilidades no verbales (Pinizzotto & Davis, 1999). Habitualmente se forma al agente en la lectura no verbal del delincuente, pero en la suya propia. Se deben ofrecer clases específicas sobre comunicación no verbal cuando los nuevos funcionarios están asistiendo a la academia de policía. Si todos los oficiales se tomasen tiempo para asegurarse de que están en el control de su lenguaje no verbal los demás se lo pensarían dos veces antes de considerarles blanco fácil.

Clasificación de Gestos – Universidad de Columbia (Nueva York)

Nos ocupamos en esta ocasión de un artículo publicado por Robert M. Krauss, profesor de la Universidad de Columbia (Nueva York), y posiblemente una de las personas con mayores conocimientos sobre el comportamiento no verbal en las personas. La extensa publicación incluye una clasificación de los gestos que se realizan con las manos al hablar, la cual hemos considero muy interesante de cara a completar anteriores artículos publicados en nuestro blog.

Todos los gestos realizados con la mano son movimientos de la mano, pero no todos los movimientos de la mano son gestos. A pesar de las numerosas clasificaciones gestuales que abundan en la literatura, hay poco acuerdo entre los investigadores. Según el autor, los gestos realizados con la mano podríamos clasificarlos en:

  • Adaptadores
  • Gestos simbólicos
  • Gestos de conversación (movimientos motores y movimientos léxicos)

1.- Los Adaptadores (a los que Paul Ekman denomina manipuladores) suponen la manipulación de la persona o de algún objeto (por ejemplo, ropa, lápices, gafas), del tipo de arañar, frotar, tocar, etc. Ellos no son percibidos como comunicación, ni se perciben de manera significativa en relación con el discurso que acompañan, a pesar de que puedan servir de base para las inferencias de disposición (por ejemplo, que el orador está nervioso, incómodo , aburrido, etc) Se ha sugerido que los adaptadores pueden revelar los pensamientos o sentimientos inconscientes o los pensamientos y sentimientos que el orador está tratando conscientemente de ocultar, pero poca investigación sistemática se ha dirigido a esta cuestión.

2.- Los gestos simbólicos (denominados emblemas por Paul Ekman) son signos gestuales convencionales de la mano con un significado específico. A diferencia de los adaptadores, los gestos simbólicos se utilizan intencionalmente y cumplen una función comunicativa clara. Cada cultura tiene un conjunto de gestos simbólicos familiar para la mayoría de sus miembros adultos, y gestos muy similares pueden tener diferentes significados en diferentes culturas. A pesar de que los gestos simbólicos a menudo se utilizan en ausencia del mensaje verbal, de vez en cuando le acompañan, ya sea haciéndose eco de una palabra o una frase o sustituyendo algo que no se dijo.

3.- Gestos de Conversación.

Desde una óptica léxica, los movimiento vistos anteriormente se sitúa en los dos extremos, los que no significan nada y los que sustituyen al mensaje verbal. Sobre estos hay poca polémica. Sin embargo, hay desacuerdo acerca de los movimientos que ocupan la parte central de la continuidad de lexicalización, los movimientos que no son como la palabra ni son tan carentes de sentido como los adaptadores. Nos referimos a este conjunto heterogéneo de movimientos de las manos como gestos de conversación (denominados ilustradores por Paul Ekman). En primer lugar, a diferencia de los gestos simbólicos, los gestos de conversación no se producen en ausencia de expresión, y en las conversaciones se realizan únicamente por la persona que está hablando. En segundo lugar, estos gestos están temporalmente coordinados con el habla. Y en tercer lugar, a diferencia de los adaptadores, por lo menos algunos gestos de conversación están relacionados con el contenido semántico de la palabra que acompañan.

Nos parece útil distinguir entre dos tipos principales que difieren en su forma y, creemos, también en su función.

3.1 Movimientos motores. Un tipo de gesto de conversación consiste en movimientos repetitivos y rítmicos, que no tienen ninguna relación obvia con el contenido semántico del discurso de acompañamiento. Por lo general la forma de la mano se mantiene fija durante el gesto que puede repetirse varias veces. Los movimientos motores se producen en coordinación con la prosodia del habla y la cadencia de las sílabas tónicas, aunque la sincronía está lejos de ser perfecta.

3.2. Movimientos léxicos. La otra categoría principal de los gestos de conversación consiste en movimientos de la mano, que varían considerablemente en longitud, son repetitivos, complejos y cambiantes en su forma, y parecen estar relacionados con el contenido semántico de la palabra que acompañan.

El Lenguaje no Verbal y la Salud

Estimados miembros y lectores del Club del Lenguaje no Verbal.

Después de un prolongado periodo de tiempo de diseño y preparación hemos lanzado nuestro primer curso de “Comunicación no Verbal para Médicos”. El seminario, desarrollado en colaboración con un importante laboratorio farmacéutico, ha sido ya impartido a un número importante de especialistas de diversos hospitales de la Comunidad de Madrid. Los cuestionarios de evaluación han obtenido una excelente puntuación, destacando que TODOS los participantes recomendarían este curso a un colega o compañero.

Con esto, simplemente os quiero trasladar a todos los miembros del Club del Lenguaje no Verbal que esta materia, que a todos nosotros nos apasiona, es de gran aplicación y utilidad en innumerables ámbitos profesionales.

A nuestros habituales cursos de comunicación no verbal para ventas y dirección de equipos se ha unido ya la formación especializada en comunicación no verbal para médicos, cuerpos de seguridad del estado, profesores y, en breve, periodistas y profesionales de la comunicación en general.

Por ello, os animo a todos a que no enviéis las experiencias vividas en vuestras profesiones en materia de comunicación no verbal (manejo de espacios, posturas, gestos, expresiones faciales, etc.).

En conmemoración del éxito obtenido en el curso impartido en el ámbito de la salud, os trasladamos a continuación el resultado de una investigación científica desarrollada en la Universidad de Bretaña por los doctores Gueguen, Meineri y Charles-Sire publicada en el año 2010.

En el artículo titulado “Mejorar la adhesión al tratamiento mediante técnicas no verbales: un experimento de campo sobre el efecto del contacto físico” nos ofrecen el resultado encontrado sobre la adhesión al tratamiento al producirse un contacto táctil leve por parte de un médico ante los pacientes, al solicitar la promesa verbal del cumplimiento de la medicación prescrita. Este acto no verbal se asoció con una mayor adhesión al tratamiento que respecto del caso de no existir ningún tipo de contacto táctil.

Además, sus resultados muestran que el contacto táctil se asoció con mayores niveles de competencia profesional percibida a la vez de que se percibe una mayor preocupación del médico por su paciente.

Una vez más, estos resultados son congruentes con estudios previos que muestran que el tacto es asociado a una mayor percepción positiva. Aunque el contacto táctil se asocia a una mayor adhesión a la medicación tanto para hombres como mujeres, se produjo un mayor nivel en el caso de pacientes del sexo masculino. Este efecto es tal vez explicado por el hecho de que los hombres utilizan menos el contacto táctil que las mujeres en su interacción social. Así, cuando se produjo contacto táctil, los varones fueron tal vez más receptivos con este comportamiento no verbal, dada su novedad.

En un experimento previo realizado en Francia, estudiantes que fueron tocados brevemente en el antebrazo por su profesor tuvieron una mejor predisposición a salir a la pizarra para corregir un ejercicio en clase. Este efecto se encontró tanto con los estudiantes masculinos y femeninos, pero también en mayor medida con los estudiantes varones.

Los resultados amplían las investigaciones anteriores y confirman que el sentido del tacto es clave a la hora de animar al paciente para llevar a cabo el comportamiento esperado en un contexto médico.

En Francia, donde este experimento se llevó a cabo, se ha informado de que más del 70% de los pacientes no cumplen con prescrito terapéutica regímenes. Es necesario fomentar la investigación sobre métodos que efectivamente pueden aumentar el cumplimiento de la medicación, hecho el cual se ha convertido en un verdadero problema de salud pública. Además se debe informar a los profesionales acerca de estos métodos.

La investigación presentada es además de gran interés ya que evalúa el efecto del contacto táctil sobre la evaluación y toma de decisión por parte del paciente días después de producirse el contacto táctil. Lasinvestigacionesanteriores tan sólo presentaban el efecto inmediato tras producirse el contacto. Podríamos decir que en esta investigación el contacto mantuvo su efecto durante 7 días.

Otra posible interpretación que ofrecen los autores es el hecho de que el contacto físico pueda cambiar incluso la forma expresiva del propio médico.

Como conclusión si el contacto físico cambia la forma en que los pacientes perciben a los médicos y la forma en que el médico se comunica, entonces, ¿cuál sería la potencia del contacto táctil si el médico lo usase de manera frecuente?

Debemos añadir además que el paciente tras no cumplir el tratamiento, en un gran número de casos, miente al médico por vergüenza, lo cual dificulta las decisiones médicas a la hora de cambiar el tratamiento e incluso de cuestionarse el diagnostico.

Si transformásemos estos hechos en un importe económico, nos llevaría a plantearnos las siguientes preguntas: ¿se produce una más rápida recuperación del paciente si éste cumple el tratamiento? ¿se reducen las visitas a la consulta? ¿se evitan gastos en medicamentos innecesarios? ¿se acortan las bajas médicas si el paciente cumple el tratamiento?
¿de qué importes estamos hablando? ¿cientos de millones de euros? ¿millones de euros? ¿o tan sólo cientos de miles de euros?

En cualquier caso, es evidente la justificación de una intervención a nivel formativo e investigador en este ámbito.

Análisis no verbal campaña El Mundo – IV

Presentamos el último vídeo de análisis de comunicación no verbal de nuestros políticos. Con Camps y Alarte nos despedimos de la campaña electoral 2011.

 

http://www.elmundo.es/elecciones/elecciones-2011/mienteme/04.html

 

Análisis no verbal campaña El Mundo – Vídeo III

Tercer vídeo. En esta ocasión, analizamos a los candidatos por Castilla La Mancha. Hay aspectos realmente curiosos en estos dos candidatos que hemos intentado reflejar en un breve vídeo que os presentamos directamente desde el enlace del diario El Mundo.

 

http://www.elmundo.es/elecciones/elecciones-2011/mienteme/03.html

 

 

 

Analizamos la campaña electoral en el diario El Mundo – I


Es un honor para nosotros que uno de los diarios más prestigiosos de nuestro país haya contado con la colaboración de Rafael López para analizar, desde la óptica del lenguaje no verbal, la campaña electoral que se está llevando a cabo en España.

Os dejamos a continuación el enlace para que podáis acceder al vídeo.

http://www.elmundo.es/elecciones/elecciones-2011/mienteme/01.html

Expresión emocional en lactantes

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En este artículo vamos a abordar la investigación llevada a cabo por los profesores dela Universidad Autónoma de Madrid, Loeches Alonso, Carvajal Molina, Serrano y  Fernández Carriba  en el año 2004. Su investigación fue plasmada en el artículo “Neuropsicología de la percepción y la expresión facial de  emociones: Estudios con niños y primates no humanos”. En él revisan diferentes investigaciones sobre la neuropsicología de la percepción y la expresión facial de emociones en niños y en primates no humanos. Parten de las teorías neodarwinianas sobre el origen de la emoción, que pre-suponen la existencia de circuitos cerebrales específicos para la expresión y comprensión del afecto y consideran que estos comportamientos son innatos y filogenéticamente determinados (heredados de nuestra especie).

Los autores llegan a las siguientes conclusiones:

  • A lo largo del primer año de vida los niños manifiestan capacidades básicas para reconocer emociones. Entre otros correlatos neurobiológicos, se ha observado que este proceso se corresponde con una mayor actividad del hemisferio cerebral derecho, frente al izquierdo.
  • En primates no humanos, y desde distintas aproximaciones experimentales, se ha encontrado un patrón similar al de nuestra especie en tareas de reconocimiento y discriminación de expresiones faciales de emociones.
  • Los lactantes expresan emociones con acciones musculares similares a las descritas en adultos. La mayoría de los autores señalan que el hemisferio cerebral derecho muestra una mayor implicación que el izquierdo, también en el caso de la expresión emocional y para todas las emociones estudiadas. No obstante desde algunas investigaciones se concluye que el hemisferio izquierdo es el dominante en el caso de la expresión de emociones positivas y el hemisferio derecho sólo en las negativas.
  • Los estudios sobre expresión facial en primates no humanos indican que existe una asimetría facial que se manifiesta en una mayor intensidad de la expresión en la mitad izquierda de la cara y, de manera correspondiente, en una mayor implicación del hemisferio cerebral derecho.

Concluyen su revisión considerando que la existencia de semejanzas anatómicas y funcionales entre adultos, niños y primates no humanos justifica el interés por los estudios de ontogenia y filogenia para conocer mejor las bases neurobiológicas que subyacen a la conducta emocional.

    Gestos y emociones (I)

    Queridos amigos del Club del Lenguaje No Verbal.

    El mundo de la comunicación no verbal está experimentando un increíble auge en los últimos tiempos. Un gran número de personas comienzan a descubrir que realmente el mayor impacto dentro de un proceso de comunicación se debe a nuestro lenguaje no verbal. Ahora bien, al igual que ocurriría en cualquier otro ámbito, el desarrollo de una materia conlleva la aparición de contenido que no tiene el rigor suficiente como para ser tenido en cuenta. Internet, como herramienta potenciadora del conocimiento, no lo distingue. Potencia el conocimiento serio y que no lo es tanto. Por ello, desde el Club del Lenguaje No Verbal queremos afianzarnos en la línea de publicar sólo aquella información que sea realmente seria y contrastada. Para ello hacemos mención hoy a un artículo publicado hace escasos meses y elaborado por investigadores de la Universidad de Michigan. La investigación fue llevada a cabo por M. Melissa Gross, Elizabeth A. Crane y Barbara L. Fredrickson dando lugar a la publicación del artículo “Methodology for Assessing Bodily Expression of Emotion”. El propósito de su trabajo fue elaborar un método para evaluar la expresión corporal y proporcionar una descripción de los movimientos que se asocian con emociones positivas o negativas.

    Debemos ser conscientes de la tremenda utilidad de esta investigación para un gran número de profesiones y situaciones personales. Los autores han concluido qué movimientos generan emociones positivas en los interlocutores y cuáles generan emociones negativas. Poneos en el lugar de un vendedor, de un terapeuta, de un médico, de un policía, de un profesor, o de cualquier otro profesional. ¿os parece interesante saber qué movimientos generan emociones positivas y negativas en vuestros clientes, pacientes, alumnos, …?

    Gestos y Emociones (II)

    En primer lugar deberemos saber que las emociones positivas son más fácilmente reconocibles cuando nos referimos a la expresión facial, peo en el caso de movimiento corporales, son las emociones negativas las que se reconocen mucho más fácilmente por nuestros observadores. Por ello, debemos tener en cuenta que, por ejemplo, un cliente percibirá de manera mucho más clara nuestra expresión corporal de emociones negativas que la expresión de emociones positivas. Si deseamos desprender un ambiente positivo y cordial con el cliente deberé esmerarme en transmitir esas emociones positivas y saber que las negativas las percibirá rápidamente.

    El segundo factor a tener en cuenta es la percepción que nuestro interlocutor tiene sobre nuestra activación. El concepto de activación o “arousal” en psicología es, a mi parecer,  complejo de entender, pero de una manera simplista podríamos relacionarlo en el campo de los gestos con la energía (y seguro que más de un psicólogo, justamente, me criticará).  Si deseo transmitir una emoción de enfado, de gran alegría, de excitación o de poder (en sentido de dominancia) deberé realizar movimientos cortos, de breve duración y muy veloces. Si deseo transmitir tristeza, nuestros movimientos deben caracterizarse por la lentitud. Si lideras un equipo, el día que salgas triste de casa, intenta realizar movimientos cortos y contundentes, reflejarás seguridad y poder y además te ayudará a conseguirlos.

    El tercer factor será la expansión o comprensión del cuerpo. Las emociones de ira, dominio y alegría se caracterizan por movimientos expansivos, es decir, intentamos que nuestro cuerpo ocupe más volumen, sacamos pecho y separamos los brazos del cuerpo. En el caso de alegría u orgullo esto irá unido a mantener la cabeza erguida. En caso de tristeza o miedo, nuestra postura reflejará un cuerpo ciertamente comprimido y cerrado sobre él mismo. En este sentido ten cuidado ya que la alegría puede confundirse con orgullo y, quizá, desees transmitir lo primero y consigas lo segundo.

    En cualquier caso, lo realmente importante es tomar consciencia de nuestros movimientos y observar analíticamente los nuestros y los de nuestros interlocutores.

    Estereotipos no verbales

    Es evidente que la imagen que tenemos de las personas que nos rodean es una de las claves principales que nos hacen encasillarlas, es decir que nos hacen incluirlas en determinados estereotipos. Un reciente estudio realizado por Dana R. Carney y Judith A. Hall de las universidades de Harvard y Boston respectivamente, analiza determinadas creencias sobre la expresión no verbal de lo que ellos denominan el “poder social”. El poder lo definen dentro de una doble dimensión por un lado una característica propia de la persona, es decir, de su personalidad y por otro lado un rol social, es decir, el papel que desempeña dentro de una organización. En función de esta doble dimensión se establecerían las personas con un nivel alto de poder social (personalidad y rol) frente a las personas con un bajo poder social. Establecidos estos dos grupos se demostró que existen comportamientos diferenciados entre ambos a nivel no verbal. En general las personas con un alto poder social se perciben como personas que no prestan atención a su equipo y se consideran en el derecho de invadir el espacio de los demás. Existe la creencia de que las personas con un alto nivel de poder miran a su interlocutor a los ojos mientras hablan, pero no lo hacen mientras escuchan. El estereotipo marca que las personas consideradas con un alto poder se enojarán mucho más que las personas con un bajo poder. Por el contrario los segundos serán más tendentes al miedo y a la tristeza. En cuanto a la postura corporal, se percibe como personas con un alto nivel de poder a aquellas con una postura erguida del cuerpo y ligeramente inclinada hacia adelante. Existe la creencia de que una persona con un alto nivel de poder se expresará más libremente, y por tanto, su expresión corporal será más acentuada que en el resto de la población. En cuanto a la forma de expresarse verbalmente, se piensa que las personas con un mayor nivel de poder interrumpirán más las conversaciones y hablarán con mayor confianza. Cabe destacar que el estudio arroja que los comportamientos en función del género no difieren, es decir, que el estereotipo de persona socialmente poderosa es el mismo tanto para mujeres como para hombres.

    Feliz 2011

    Queridos amigos del Club del Lenguaje No Verbal.

    Hemos querido felicitaros el nuevo año haciéndoos partícipes de un ebook en el cual hemos recopilado todos los artículos publicados durante el año 2010. Desde que abrimos nuestra web, cerca de 15.000 personas, de más de 30 nacionalidades,   han pasado por nuestras páginas. Por ello, y con el objeto de que podáis leer aquellos artículos que os hayais perdido, os enviamos nuestra recopilación del año 2010.

    Os deseamos de corazón que el año 2010 os lleve a cumplir vuestros objetivos personales y profesionales, y sobre todo, ¡qué disfrutéis en el camino!

    NOTA: Haced click en la imagen para descargar el ebook

    Benedicto XVI, Obama, Zapatero y Belén Esteban

    Seguro que ha comenzado a leer este artículo invadido por la curiosidad que le ha suscitado el título. Tranquilo, no tienen nada que ver. El único punto de confluencia de estos personajes es que fueron objeto de evaluación en la entrevista que recientemente nos realizaron en Radio Kanal Barcelona. Entre otras cosas, hablamos de su comunicación no verbal. Le dejamos a continuación un enlace para que pueda escuchar la entrevista.

    Entrevista lenguaje no verbal

    Esperamos que haya sido de su agrado.

    Cuando el Lenguaje No verbal es lo único

    Existe un momento en la vida de todo ser humano en el cual, lo único de lo que disponemos para comunicarnos es nuestro lenguaje no verbal. Gestos, microexpresiones y elementos paraverbales son imprescindibles para nuestra evolución. Evidentemente, hablamos del momento en que somos bebés. Si pudiesemos recordar con claridad esa etapa de nuestra vida, seguro que vendrían a nuestra mente momentos de frustración en los cuales queríamos decir algo y los mayores no nos entendían, e igualmente momentos de gran alegría en los que comprobabamos cómo nuestras expresiones tenían su adecuada respuesta.

    Recientemente, un equipo de psicólogos y científicos de dos universidades españolas (Universidad Nacional de Educación a Distancia y Universidad de Murcia), patrocinados por el Instituto del Bebé Nuk, editaron la Guía de la Expresión del Bebé. Un manual breve y sumamente interesante que os recomiendo que leais. Como siempre, os dejamos un link para que podáis acceder a su descarga.

    ¡Qué la disfrutéis! Y recordad que para recibir directamente en vuestro email los diferentes artículos que publicamos, podéis inscribiros gratuitamente al Club del Lenguaje No Verbal dejándonos vuestro nombre y dirección de correo.

    http://www.parabebes.com/files/Guia_NUK.pdf

    Rafael López

    ¿Pueden nuestros gestos influir en nuestro cuerpo y nuestra mente? 1/2

    Las personas que trabajamos en el mundo de la comunicación no verbal somos conocedores del increible poder que tienen nuestros gestos sobre nosotros. Lo más habitual es estudiar el lenguaje no verbal como expresión de las emociones, pero no debemos olvidar que también funciona en sentido contrario. Las emociones generan la expresión pero la expresión también genera la emoción. Aconsejar a una persona deprimida que realice ejercicios forzados de erguir el cuerpo, pasear con la cabeza levantada y sonreir (aunque no lo sienta) va a ser de gran ayuda para ella,  generando emociones positivas que le ayudarán a superarla. Igualmente la persona que acuda a una entrevista de trabajo y sienta esa lógica y humana ansiedad ante la situación, podrá realizar un ejercicio similar que le aportará seguridad y le tranquilizará.

    Pues bien, ha llegado el momento de decir que la ciencia ha demostrado este hecho. Os dejo a continuación con un extracto de un artículo de la Universidad de Harvard donde concluyen que determinados gestos producen un incremento de la testosterona y una disminución del cortisol, aumento de poder y disminución del estrés.

    Gestos de poder: Breves señales no verbales que afectan a los niveles neuroendocrinos y a la tolerancia al riesgo.

    Dana R. Carney, Amy J.C. Cuddy, and Andy J. Yap – Columbia University and Harvard University

    Los pavos reales, orgullosos, muestran las plumas de su cola en búsqueda de pareja. El gato eriza el pelaje de su lomo al percibir un intruso de su tamaño. El chimpancé, afirmando su rango jerárquico, aguanta la respiración hasta que se abulta el pecho. El ejecutivo en la sala de juntas, pone los pies sobre la mesa, los dedos entrelazados detrás de su cuello, los codos apuntando hacia afuera. Los humanos y otros animales señalan su poder y dominación a través de señales  no verbales de carácter expansivo, y estas actitudes, se refieren al poder profundamente relacionado con la selección natural, nos referimos al “macho alfa” (Darwin, 1872/2009, de Waal, 1998).

    ¿Pero es tan solo una escenificación del poder? ¿Qué sucede cuando se realizan expresiones de poder? ¿Puede sentirse más poderosa una persona realizando estos gestos? ¿Los sistemas mentales y fisiológicos preparan a las personas para ser más poderosas?

    ¿Pueden nuestros gestos influir en nuestro cuerpo y nuestra mente? 2/2

    El objetivo de nuestra investigación fue comprobar si los gestos de poder en realidad producen poder. Para realizar esta prueba, nos fijamos en los efectos que generan los gestos de poder o seguridad y los de bajo poder sobre algunos indicadores fundamentales: los sentimientos de seguridad en uno mismo, la elevación de la testosterona (hormonas del dominio), disminución de la hormona del estrés (cortisol), y aumento de la tolerancia al riesgo.

    Nuestros resultados muestran que los gestos de poder o seguridad (en contraposición a los que reflejan poca seguridad) provocan cambios fisiológicos, psicológicos y de comportamiento, demostrándose la hipótesis planteada.

    Estos hallazgos contribuyen en la comprensión actual del conocimiento corporal de dos maneras importantes. En primer lugar, sugieren que los efectos de realización de determinados gestos, más allá de la emoción y la cognición, influyen en la fisiología y la elección de la conducta posterior. Por ejemplo, como se describió anteriormente, asintiendo con la cabeza se genera un efecto que hace que sea más fácil persuadir  otra persona y sonriendo nuestro buen humor aumenta.

    Sugerimos que estos comportamientos simples, una inclinación de la cabeza o una sonrisa, también pueden causar cambios fisiológicos que activan cambios psicológicos, fisiológicos y de comportamiento y esencialmente pueden cambiarte el día completo.

    En segundo lugar, estos resultados sugieren que cualquier constructo psicológico, como la seguridad o la autoestima, puede incorporar elementos relativos a señales no verbales.

    Estos resultados también ofrecen un avance metodológico en la investigación sobre la seguridad. Muchos de los efectos expresados de poder están limitados por la necesidad metodológica de manipular “la seguridad” en un ambiente de laboratorio (por ejemplo, asignaciones de roles complejos).

    La investigación sugiere que la hipótesis comprobada puede extenderse a un gran número de gestos cotidianos adicionales a los utilizados en este experimento, aunque esto deba ser objeto de estudios posteriores.

    Un simple cambio de postura física de la persona prepara sus sistemas mentales y fisiológicos para soportar situaciones difíciles y estresantes, y tal vez para mejorar realmente la confianza y el rendimiento en situaciones como entrevistas de trabajo, hablar en público, en desacuerdos con el jefe, o asumir riesgos potencialmente rentables. Estos hallazgos sugieren que, en algunas situaciones que requieren energía, la gente tiene la capacidad de “fingir” los gestos para contribuir a generar esos cambios internos y de conducta.

    Por otro lado, a lo largo del tiempo, estos pequeños cambios posturales con los resultados que ellos conllevan mejorarían la salud general de la persona y su bienestar. Este beneficio potencial es particularmente importante en personas que están o se sienten impotentes debido a la falta de recursos, que están en los puestos de trabajo más bajos en el organigrama de una organización, o que pertenecen se sienten inseguros de sí mismos.

    Cómo seducir a una mujer bailando 1/2

    Lejos de la frivolidad que puede reflejar el titular de este artículo, hoy nos queremos referir a una investigación científica recientemente publicada por el Dr. Nick Neave de la Universidad de Northumbria (Reino Unido). Os dejamos una traducción del artículo aparecido en la web de la universidad. 

    De manera adicional podéis descargaros dos vídeos en los que comprobaréis las dos maneras de bailar a las que un hombre puede optar (la que atrae a las mujeres y la que no), todo ello ateniéndonos a los descubrimientos de este equipo científico. 

    Vídeo 1 – Baile NO atractivo

    Vídeo 2 – Baile atractivo  

    TEXTO DEL ARTÍCULO.

    A las mujeres las excitan sobre todo los hombres que, a modo de John Travolta, bailan con movimientos vigorosos y no estereotipados tanto del torso como del cuello, mostrando sentido del ritmo pero también creatividad. Es raro que se considere un buen bailarín a alguien que se limita a mover los brazos sin hacer otra cosa, comenta Nick Neave, psicólogo de la citada universidad, que dirigió el estudio.

    Neave cree que los movimientos que hace el hombre pueden indicar en cierto modo su cualidad reproductora en términos de salud, vigor o fuerza, aunque harán falta estudios ulteriores al respecto para llegar a comprender todas sus implicaciones. Su equipo de psicólogos reclutó a diecinueve voluntarios masculinos de entre 18 y 35 años y les pidió que bailasen durante treinta segundos un ritmo muy sencillo y frente a una cámara de vídeo. Para captar sus movimientos en tres dimensiones se conectaron a sus ropas 38 reflectores infrarrojos, que emiten puntos luminosos que permiten estudiar en detalle los movimientos de cada miembro del cuerpo. Los investigadores transfirieron entonces los movimientos de cada voluntario a un avatar (figura humanoide) asexuado en una pantalla de ordenador para asegurar así que se juzgaba a los bailarines sólo por sus movimientos y no por su talla o aspecto físico.  

    Se pidió entonces a treinta y siete mujeres heterosexuales, del mismo grupo de edad que los bailarines, que siguiesen los movimientos de aquéllos tal y como los reproducía el avatar para después puntuarlos. Los resultados del estudio muestran ocho variables distinguen a un “buen” de un “mal” bailarín. Son ésas la amplitud de los movimientos del cuello, del tronco, del hombro y de la muñeca izquierdos, así como su variabilidad, además de la velocidad de movimiento de la rodilla derecha.  

    La percepción que tenían las mujeres de un buen baile estuvieron influidas sobre todo por los movimientos amplios y variados del cuello y el tronco. Según Neave, cuyo estudio aparece en la publicación “Biology Letters” de la Royal Society, las mujeres se fijaron especialmente en la cabeza, el cuello y la parte superior del cuerpo.

    “Sabemos ahora a qué partes del cuerpo miran sobre todo las mujeres a la hora de valorar el atractivo de un varón. Si el hombre sabe cuáles son los movimientos claves, podrá entrenarse y aumentar sus posibilidades de atraer a una mujer con su estilo de baile”, comenta el psicólogo.

    Su colega Kristofor McCarty, que participó también en el estudio, señaló a su vez: “Los métodos empleados nos han permitido hacer algunas predicciones preliminares de por qué ha evolucionado el baile. Los resultados obtenidos indican que parece haber un buen consenso general sobre lo que es un buen y un mal baile, y a las mujeres parece que les gusta el mismo tipo de movimientos” 

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