Club del Lenguaje no Verbal

Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Categoría: Comunicacion No Verbal Negocios (página 1 de 2)

Comportamiento no verbal para empleados del sector servicios. Club Lenguaje No Verbal.

Reception - Guest checking in a hotel at the front desk, the service is friendly

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les sugerimos un resumen del artículo “The role of non verbal communication in service encounters”, de los autores D.S. Sundaram, de la Indiana University East, y Cynthia Webster, de la Mississipi State University, en el cuál, en base a diversas investigaciones, se plantean ciertos consejos para mejorar la calidad de la comunicación no verbal de los empleados del sector servicios.

La interacción entre los empleados y los clientes, comúnmente referida como encuentro de servicio, es una parte crítica del proceso de venta y negociación, dado que los elementos de la misma impactarán en la evaluación del cliente sobre el servicio. Por ello, no es de extrañar que multitud de investigadores y directores de servicios se hayan interesado en estudiar las dinámicas que ocurren en estos encuentros, contemplando los mismos y meditando sobre cómo mejorar nuestro entendimiento sobre las experiencias de los clientes.

Es comúnmente conocido que el uso de conductas afectivas por parte de los empleados, como la amabilidad o el entusiasmo, potencian la experiencia positiva del cliente. Más allá incluso, se tiene constancia de que la conducta verbal durante un encuentro (por ejemplo, las palabras de saludo o cortesía) afectan a las percepciones positivas del cliente. Sin embargo, y pese a toda la investigación desarrollada en estos campos, no está tan clara la relación entre las acciones no verbales de los empleados y la percepción del servicio de los clientes. Este artículo buscará resolver este problema, examinando lo indicado por diversas investigaciones sobre comunicación no verbal e interacción entre individuos, proveyendo así de una herramienta para mejorar la relación entre empleado y cliente. Para ello, se centrará en diversos campos dentro de la comunicación no verbal: la KINESICA,

Kinesia: también conocida como movimiento corporal, sirve como vehículo de la comunicación no verbal. En ella se engloban elementos como la posición del cuerpo, el contacto visual y, en general, muchas de las acciones que realizamos con nuestro cuerpo. Los autores, en base al cuadro teórico revisado, realizan cuatro propuestas:

  1. Sonreir, reir, y el contacto visual frecuente mejora la percepción del cliente de amabilidad y cortesía.
  2. Afirmar o negar con la cabeza mejora, a su vez, la percepción de empatía, cortesía y confianza.
  3. Un contacto visual frecuente también mejorará la percepción del cliente de credibilidad.
  4. Dar la mano para saludar también mejorará la percepción de amabilidad y cortesía por parte del cliente.

Paralenguaje: las claves paralingüísticas como el tono, el volumen o la amplitud, así como las pausas o la fluencia, permiten a los individuos extraer información complementaria a la verbal. En este caso, los autores realizan dos propuestas:

  1. Utilizar un discurso más lento, con un tono menor, con pausas moderadas y con menos inflexiones generales provocará un aumento de la percepción de la amabilidad y la credibilidad.
  2. Los proveedores de servicios que usen un discurso más rápido, con un tono mayor, mayor intensidad vocal y más cantidad de inflexiones aumentarán la sensación de competencia, pero reducirán la percepción de amabilidad.

Proxémica: esta característica se refiere a la distancia y a las posturas relativas con los actores que realizan la acción. Tocar a alguien, o mantener una distancia interpersonal con él, entraría dentro del concepto de proxémica. La propuesta que realizan los autores en este sentido es la siguiente:

  1. El hecho de que un empleado “toque” a un cliente de manera moderada (teniendo en cuenta al tipo de cliente) aumentará la percepción de amistad y empatía.

Apariencia física: muchas organizaciones tienen políticas referidas a la apariencia física de los empleados, tal es la importancia que se le otorga al aspecto. Respecto a este último elemento, los investigadores recomiendan lo siguiente:

  1. El atractivo físico del empleado está directamente relacionado con la percepción del cliente de amistad, credibilidad, competencia, empatía y cortesía.
  2. El color y la intensidad de la ropa vestida afectará a la percepción del cliente de la amabilidad, competencia y credibilidad del empleado.

Comunicación no verbal en la negociación. Club Lenguaje No Verbal.

Comunicacion no verbal en negociacion - Club Lenguaje No Verbal

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les sugerimos un resumen del artículo “Comunicación no verbal en la negociación: la importancia de saber expresar lo que se dice”, de los autores Fernando Gordillo León, de la Universidad Camilo José Cela, Rafael López Pérez, de la Fundación Universitaria Behavior & Law, Lilia Mestas Hernández, de la Universidad Nacional Autónoma de México, y Beatriz Corbi Gran, de la Universidad Camilo José Cela, que trata las aplicaciones del estudio sobre el comportamiento no verbal en el campo de la negociación.

La comunicación es el medio a través del cual las personas intercambian mensajes racionales y emocionales. Sin embargo, esta no está limitada al componente verbal, sino que se nutre a su vez de componentes no verbales que permiten transmitir una mayor cantidad de información complementaria al mero discurso. La transmisión del lenguaje es, en muchas ocasiones, por tanto, más importante que el contenido del propio mensaje.

Es por ello que no prestar atención a la comunicación no verbal en procesos aparentemente racionales, como son las negociaciones, puede suponer una pérdida de información y la imposibilidad de alcanzar un acuerdo que satisfaga a todas las partes. Durante una interacción comercial, si percibimos los mensajes no verbales de nuestro interlocutor y sabemos interpretarlos, podremos cambiar el rumbo de la negociación para adaptarnos a sus necesidades. Esto es posible porque el lenguaje no verbal refleja las emociones, motivaciones y actitudes de las personas. Y es precisamente la presencia de emocione positivas en el momento de la negociación un beneficio para la resolución de conflictos, mientras que las negativas generan competencia y disgregación.

¿Qué elementos no verbales deben ser tenidos en cuenta dentro del campo de la negociación? Como veremos a continuación, encontraremos varios elementos importantes: la distancia interpersonal, la imagen y el contacto físico, el contacto visual, la expresión facial, los gestos y la postura.

  • Distancia interpersonal: conocer la personalidad de los individuos, así como las distancias básicas interpersonales, pueden permitirnos cierta maniobrabilidad a la hora de afrontar una negociación. Así, las personas extrovertidas prefieren distancias menores que los introvertidos, por ejemplo. Esto puede resultar de vital importancia en una negociación, ya que mantener una distancia excesiva puede dar la impresión de desinterés, mientras que una excesivamente cercana puede representar una gran presión para el individuo.
  • Imagen y contacto físico: resultar atractivo tiene diversas consecuencias, como ser considerado más persuasivo, con más habilidades sociales, mejor adaptados, más deseables y exitosos, y más competentes. Esto, a su vez, puede también entenderse de nuestro modo de vestir, que puede afectar a nuestra credibilidad. Por otro lado, el contacto físico puede ser indicador de interés o de dominio, aunque también está sujeto al contexto cultural (por ejemplo, en Latinoamérica hay más contacto físico que en Europa).
  • Contacto visual: en una negociación, el contacto visual es un canal muy importante de comunicación. En términos generales, este elemento puede permitirnos detectar el interés (dilatación de las pupilas), nerviosismo (frecuencia de parpadeo), búsqueda de intimidad o intimidación (prolongación del contacto visual), etc.
  • Expresión facial: el interés de la emoción en el ámbito de la negociación está orientado a comprender como estas pueden favorecer a resolución de problemas en la interacción entre individuos. La expresión facial es uno de los canales más importantes para detectar la información. Por ejemplo, si un individuo muestra la emoción de la ira, por lo general realizará menos concesiones que otro individuo.
  • Los gestos y las posturas: uno de los gestos más importantes en las relaciones comerciales es el apretón de manos, que permiten determinar la actitud de los individuos (dominancia, igualdad, sumisión, etc.). Por otra parte, la postura también informa del estado emocional de las personas, y puede mostrar signos de indiferencia, respeto, agradecimiento, etc.

Reconocimiento de emociones en las relaciones jerárquicas. Club Lenguaje No Verbal.

Reconocimiento de emociones en las relaciones jerárquicas. Club Lenguaje No Verbal.

Reconocimiento de emociones en las relaciones jerárquicas. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les proponemos un resumen del artículo “Exactitud en el reconocimiento de las emociones en las relaciones jerárquicas”, de las autoras Marianne Schmid Mast y Annick Darioly de la Universidad de Neuchatel (Suiza), que trata sobre la precisión en el reconocimiento de emociones.

En un ambiente de trabajo con una gran demanda de productividad, los empleados suelen quejarse de que sus superiores no les tienen en cuenta y les consideran simplemente un medio para un fin. Pero en realidad no todos los superiores valoran a sus subordinados únicamente por su función laboral, y los que muestran interés y se preocupan por ellos tienen mucho que ganar: la importancia de la consideración del individuo para un liderazgo efectivo ha sido ampliamente demostrada. Como superior, ser capaz de detectar con precisión las emociones que sienten los subordinados, o los compañeros de interacción social en general, es una habilidad fundamental que produce efectos positivos en los resultados de la interacción. La investigación revela que la precisión en la detección de emociones está positivamente asociada al éxito en el caso de vendedores, así como a la satisfacción de los pacientes y al cumplimiento con la cita en el caso de los médicos. La capacidad de evaluar correctamente las emociones de otras personas (precisión en el reconocimiento de emociones) ha sido identificada como un importante predictor de la conducta de liderazgo transformativo. Dada la importancia de una buena precisión en el reconocimiento de emociones para los superiores, cabe preguntarse si están especialmente cualificados en el reconocimiento de emociones, ya sea porque esta habilidad les ayudó a ascender con mayor facilidad o porque el hecho de tener el poder les hace percibir con más precisión las emociones de los demás, o ambas cosas. Para aclarar los términos, los superiores y sus subordinados se encuentran en una relación jerárquica que se define por las diferencias en el control sobre los demás: los superiores tienen más control que los subordinados. Existen evidencias que indican que un estilo de procesamiento más global se relaciona con un mejor reconocimiento de las emociones. De ser así, entonces los individuos poderosos deberían ser mejores en el reconocimiento de emociones que los individuos con poco poder. Por otra parte, el modelo de poder de aproximación-inhibición de Keltner y cols. (2003) postula que los individuos poderosos están más motivados hacia el acercamiento, y que, por lo tanto, entre otras cosas, experimentan más emociones positivas y menos negativas. En base a estas consideraciones teóricas, los individuos poderosos deberían ser mejores que los individuos menos poderosos midiendo las emociones de los demás. Tomando como muestras parejas jerárquicas que realmente trabajan juntas, ha sido posible controlar algunos de los posibles factores de confusión. Además, se reclutaron parejas de diferentes organizaciones con el fin de aumentar la validez externa de los resultados. Se prevé que los superiores muestren una mayor precisión en el reconocimiento de emociones que sus subordinados. Para ello se ha utilizado el Analysis of Nonverbal Accuracy-Adult Faces (DANVA-AF-2) para medir la precisión. El DANVA-AF-2 consta de 24 imágenes de caras de adultos, cada una representa una de estas cuatro emociones: miedo, felicidad, ira o tristeza. Cada imagen se muestra durante 2 segundos, después de lo cual el participante elige una de las cuatro opciones de respuesta.

Se predijo y se ha descubierto que los superiores son más precisos en el reconocimiento de emociones que sus subordinados. La capacidad de inferir correctamente las emociones de los demás está relacionada con el liderazgo transformativo. Esto puede significar que las personas con gran precisión son particularmente hábiles en abrirse camino en el mundo social y ganarse una buena reputación como líderes, lo que les ayuda a ascender en la jerarquía de la organización. Por otro lado, la experiencia de ser un superior y tener poder podría aumentar la precisión en el reconocimiento de emociones de una persona. Es más, la experiencia de ser un superior podría ser la causa de una mayor precisión. Si los superiores tienen una ventaja sobre sus subordinados en el reconocimiento de emociones porque esta habilidad fue decisiva para alcanzar su posición de alto estatus o si alcanzar esa posición y/o la experiencia de ser un superior, resultó en una mejoría en la precisión en el reconocimiento de emociones (o ambas cosas), sigue siendo un interrogante. Al analizar la precisión en el reconocimiento de emociones de los superiores y subordinados que están en una relación jerárquica real, el presente estudio va más allá de los estudios existentes que se centran en las correlaciones entre el rango jerárquico en la organización y la precisión en el reconocimiento de emociones. Dado que cada superior reclutó a uno de sus subordinados directos, lo más probable es que la distancia de poder entre superiores y subordinados fuera relativamente constante. El estudio no evaluó la precisión de los superiores en el reconocimiento de las emociones de sus subordinados o viceversa. Se empleó una prueba estandarizada de precisión en el reconocimiento de emociones que mide la capacidad de evaluar correctamente las emociones de los demás (pero no necesariamente del compañero de interacción). Esto permitió medir la precisión en el reconocimiento de las emociones de cada uno de los superiores y subordinados independientemente de la expresividad del otro. En consecuencia, los hallazgos revelan que los superiores podrían ser mejores que los subordinados en la interpretación de las emociones en general, no sólo las de sus subordinados, sino también las emociones de socios y clientes. Esta habilidad es fundamental para ser un buen superior porque se relaciona con mejores resultados en las interacciones. No obstante, existe una considerable variabilidad individual en los niveles de precisión. Para los superiores que poseen niveles bajos de precisión en la lectura de emociones, la formación podría ayudarles a desarrollar sus habilidades. Se utilizó el DANVA-AF-2, que no cubre todo el espectro de emociones y tampoco cubre todos los posibles canales de expresión de emociones (cuerpo, voz y cara). Sin embargo, se empleó este instrumento debido a que es una de las pruebas estandarizadas más comúnmente utilizadas, y porque se ha demostrado que predice resultados del mundo real. En resumen, el estudio muestra que los superiores son más precisos en el reconocimiento de emociones que sus subordinados. Contrariamente a la imagen a menudo negativa de los superiores de ser corruptos o abusadores, este estudio plantea que, en las jerarquías reales, los superiores son hábiles interpretando las emociones de los demás y la investigación muestra que esta habilidad afecta a los subordinados de forma positiva. Desafortunadamente, sigue siendo un interrogante si esta cualidad les permite convertirse en superiores o si la adquieren una vez que están en una posición de liderazgo.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje No Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

La imitación durante el proceso de confirmación conductual. Club Lenguaje No Verbal.

La imitación durante el proceso de confirmación conductual. Club Lenguaje No Verbal.

La imitación durante el proceso de confirmación conductual. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “The tongue-tied chameleon: El papel de la imitación no consciente en el proceso de confirmación conductual”, de los autores K. Rachelle Smith-Genthôs, Darcy A. Reich y Mario P. Casa de Calvo de la Universidad Tecnológica de Texas (EE.UU.) y, Jessica L. Lakin de la Universidad Drew (EE.UU.), que analiza la conducta de imitación que se produce durante las interacciones sociales.

Los comportamientos de las personas se interrelacionan durante las interacciones sociales. En la investigación actual, se señala que estos procesos están íntimamente conectados. Concretamente, el comportamiento de un perceptor impulsado por una expectativa negativa puede ser involuntariamente imitado por el destinatario, lo que lleva a la confirmación de la conducta. La imitación no consciente se produce cuando el destinatario corresponde involuntariamente al comportamiento del perceptor con un comportamiento idéntico o similar. Las personas imitan las expresiones faciales de enfado a un nivel muscular cuando se les muestran imágenes representativas e imitan un tono negativo de voz cuando repiten un texto que han escuchado en un tono negativo. Una de las cuestiones analizadas por la actual investigación es si se imitan los comportamientos no verbales negativos que se producen durante las interacciones sociales en curso. Algunas investigaciones plantean que esto podría ocurrir, pero las interacciones sociales implican demandas y metas de auto-presentación que pueden inhibir la imitación de comportamientos negativos. Una segunda pregunta es si la imitación de conductas negativas en las interacciones sociales guiadas por expectativas puede conducir a consecuencias negativas. El objetivo asociado es un fuerte motivador de la conducta de imitación. Por lo tanto, en las interacciones en las que las necesidades de afiliación son más notables (situaciones de entrevista), es posible que se imite la conducta del compañero de interacción incluso si no es lo más beneficioso. La profecía auto cumplida ha sido demostrada en varias interacciones y puede ocurrir sin el conocimiento o intención de perceptores o destinatarios. Ocurre cuando el perceptor se crea expectativas sobre el compañero de interacción, trata a su destinatario de forma congruente con la expectativa y este inconscientemente se comporta de manera que confirma las expectativas del perceptor. El perceptor provoca el comportamiento consistente con la expectativa del destinatario alterando el clima afectivo, el esfuerzo realizado, la retroalimentación y las oportunidades para responder. La influencia de los efectos de la expectativa sigue siendo un tema de investigación activo. Podría existir un interesante vacío teórico en el modo en que las tendencias de comportamiento del perceptor suscitan conductas consistentes con la expectativa del destinatario. Existen dos procesos capaces de explicarlo, y se propone además un tercero. En primer lugar, los comportamientos del perceptor imponen limitaciones situacionales y el destinatario muestra reacciones situacionalmente limitadas. En segundo lugar, las conductas del perceptor son conscientemente interpretadas por el destinatario y este decide conscientemente reaccionar del mismo modo. Una tercera posibilidad es que los comportamientos del perceptor congruentes con la expectativa son percibidos por el destinatario, quien, sin saberlo, se implica en comportamientos idénticos a través del proceso automático de conducta de imitación. Cuando el perceptor tiene expectativas negativas sobre el destinatario, el comportamiento no verbal refleja esa negatividad. El destinatario puede percibir esos comportamientos e imitarlos inconscientemente. Las conductas negativas mostradas por el destinatario pueden entonces confirmar las expectativas negativas del perceptor.

Este estudio investiga esta posibilidad. En concreto, se analiza, si en el caso de que la imitación de conductas negativas se produzca en una interacción social, las consecuencias de la imitación de un comportamiento negativo y la imitación explican cómo los comportamientos congruentes con las expectativas de los perceptores provocan la confirmación conductual con la expectativa del destinatario. En este caso, se simuló una entrevista telefónica, en la que los participantes se postulaban para un hipotético puesto de trabajo. Se manipularon los comportamientos de los entrevistadores relevantes a las expectativas en vez de las propias expectativas formulando a los supuestos candidatos preguntas en un tono de voz negativo o neutral. Se predijo que los candidatos que escucharon las preguntas formuladas en un tono negativo rendirían peor y utilizarían un tono más negativo que los candidatos que escucharon las preguntas neutralmente formuladas. Además, la relación entre el tono de voz del entrevistador y el rendimiento de los candidatos debería estar influida por el tono de voz de los candidatos. Los candidatos cambiaban su tono para encajar con el tono del entrevistador, y hay que considerar este cambio para los efectos del tono de voz del entrevistador en el desempeño general de los candidatos durante la entrevista.

Este experimento ha demostrado que los participantes en esas entrevistas simuladas imitaron el tono de voz negativo del entrevistador, ese tono de voz (manipulado para manifestar un comportamiento guiado por las expectativas) condujo a una profecía auto cumplida en cuanto al rendimiento de los participantes, y que el efecto del tono del entrevistador en el rendimiento de los candidatos se produjo por un cambio en el tono de voz de estos. Por lo tanto, la imitación del tono de voz juega un papel fundamental en el proceso de confirmación conductual. El presente estudio demuestra que las personas imitan comportamientos negativos en las interacciones sociales, incluso cuando esa imitación produce resultados negativos (un peor rendimiento). Las futuras investigaciones deberían investigar qué tipos de comportamientos negativos son imitados en esas interacciones, las circunstancias en las que se produce la imitación negativa, y las posibles consecuencias de esa imitación. Es posible que los procesos de imitación sustenten otros patrones de interacción perjudiciales, así como el incremento de los conflictos en las relaciones. El presente estudio es también el primero en demostrar que la conducta de imitación no consciente puede servir como un proceso a través del cual los comportamientos de los perceptores guiados por las expectativas (paso 2) conducen a los destinatarios a alterar involuntariamente su propio comportamiento para mostrar un rendimiento congruente con la expectativa (paso 3). La imitación puede actuar sola o junto con otros mecanismos, tales como limitaciones situacionales o reciprocidad deliberada, para facilitar la confirmación conductual. Las futuras investigaciones deberían continuar explorando estos y otros mecanismos para llenar el vacío teórico existente entre las tendencias de comportamiento que transmiten las expectativas del perceptor y las conductas de confirmación de expectativas exhibidas por el destinatario. Así pues, la actual investigación amplía la comprensión tanto de la imitación como de la confirmación conductual y demuestra que estos procesos están íntimamente conectados.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje No Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

El poder de las imágenes: género vs lenguaje corporal en el estatus percibido. Club Lenguaje No Verbal.

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “Picture Power: Gender Versus Body Language in Perceived Status”, de los autores April H. Bailey y Spencer D. Kelly, de la University of Colgate, que investiga la relación entre las variables género y lenguaje corporal con el establecimiento de posiciones jerárquicas entre individuos.

Durante los primeros 5 minutos del encuentro de 3 personas totalmente extrañas entre sí, una jerarquía de poder emerge entre ellos. Esto es así dado que los propios individuos son colocados en distintas posiciones de poder en base a su poder personal y percibido por el grupo. Para establecer esta jerarquía o estatus, hay varias claves que son tenidas en cuenta. El género y las conductas no verbales se encuentran entre ellas, pero todavía se desconoce qué variable se impone cuando dos o más de ellas entran en conflicto. Específicamente, si bien la relación entre diversas variables ha sido largamente estudiada, apenas se ha prestado atención a la relación entre las variables género y lenguaje corporal, debido a lo cual todavía es desconocido cuál de las dos prima sobre la otra a la hora de asignar un estatus.

Esta investigación se centra en demostrar qué elemento es más poderoso, ya sea género o lenguaje corporal, a la hora de atribuir poder jerárquico a un individuo. A los individuos de la muestra se les pediría que decidiesen si una serie de palabras representaban dominancia o sumisión, a la vez que se les ponía una imagen de un hombre o mujer realizando una pose concreta. Durante este proceso, que debería tener lugar durante pocos segundos, se debía medir los índices conductuales a través de la aplicación del N400, de calcular los tiempos de reacción, la tasa de error y, en general, la respuesta cerebral del individuo. La hipótesis de trabajo se resume del siguiente modo: si los participantes daban más importancia al género que a la pose del individuo, la incongruencia de la pose con la palabra tendría un efecto muy pequeño en las medidas. Sin embargo, si le daban mucha importancia a la pose, la incongruencia de esta tendría un impacto mayor a la hora de responder, afectando por tanto a la decisión de una manera más evidente.

Respecto a las conclusiones que arroja esta investigación, el primer resultado obtenido  es que la prueba de medida N400 no fue útil para predecir diferencias a la hora de seleccionar si una palabra era sumisiva o dominante en función del género o la pose. Sin embargo, los tiempos de respuesta y la tasa de error sí que replicaron asociaciones ya establecidas en la literatura entre hombres y posturas dominantes y mujeres y posturas menos dominantes, así como entre posturas más abiertas y palabras más relacionadas con la dominación, y posturas más cerradas y palabras relacionadas con la sumisión. La relación encontrada entre las palabras de sumisión y dominancia y el género fue mucho más leve, por lo que los autores determinan que la pose tiene un impacto mucho mayor.

En conclusión, los autores encontraron que la pose (conducta corporal) tiende a afectar más a nuestra percepción de dominancia o sumisión jerárquica que el género al que pertenezcamos, aunque esta relación parece encontrarse levemente desdibujada cuando hablamos de la relación entre hombres y palabras de sumisión. Esto lleva a los autores a plantear que, probablemente, la pose tenga un impacto mucho mayor en la percepción de dominación o sumisión jerárquica en mujeres que en hombres.

Expresiones faciales de enfado. Club Lenguaje No verbal.

Expresiones faciales de enfado. Club Lenguaje No verbal.

Expresiones faciales de enfado. Club Lenguaje No verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les ofrecemos un resumen del artículo “La función de Compromiso de las Expresiones Faciales de Enfado”, de los autores Lawrence Ian Reed y Steven A. Pinker de la Universidad de Harvard (EE.UU.) y, Peter DeScioli de la Universidad Estatal de Nueva York (EE.UU), que trata de las funciones de las expresiones faciales.

Las expresiones de enfado están entre las señales más comunes de la vida social humana. Una cara de enfado puede incrementar las hostilidades y llevar a un comportamiento destructivo, incluyendo la violencia. Las personas instintivamente pueden sentir que las expresiones de enfado también pueden mantener la paz transmitiendo las expectativas sociales y los límites personales: la amenaza de agresión puede evitar la agresión real. Sin embargo, esta intuición es teóricamente incompleta y no comprobada empíricamente. En los experimentos aquí publicados, se ha probado una particular versión de la misma: que las expresiones de enfado funcionan como amenazas creíbles en las negociaciones. La teoría acerca de las expresiones faciales plantea que señalan los estados emocionales o las tendencias de acción. El problema de una teoría de señalización simple es que no siempre es evidente por qué es adaptable para un organismo transmitir su estado interno o su inminente acción, o por qué un perceptor debe tomar las señales al pie de la letra. La teoría de juegos ha proporcionado un gran avance en la especificación de la función comunicativa de las expresiones faciales: la hipótesis de que las expresiones indican el compromiso de llevar a cabo una amenaza o promesa en situaciones de negociación. El objetivo del compromiso es influir en las decisiones del socio dejándole la última oportunidad para decidir el resultado. Un problema inherente al compromiso es hacerlo de manera que sea creíble. Dado que el cumplimiento emocional es interno e inobservable, los compromisos subjetivos deben parecer creíbles para ser eficaces. Sin embargo, un problema importante es que se pueden obtener beneficios engañando a los perceptores con una amenaza o promesa, para después renegar si los costes son demasiado altos (“farol”). En este caso, las expresiones faciales serían “palabrería”, y los perceptores aprenderían a ignorar las señales. Las expresiones de ira revelan estados agresivos e inflexibles y la intención de acercarse con ánimo de hostilizar. El enfado y las amenazas se producen a menudo en situaciones de negociación cuando dos individuos tienen intereses encontrados sobre la división de los recursos, como el precio de venta de un negocio, pero también tienen un interés común en llegar a un acuerdo.

Se ha modificado el juego del ultimátum para investigar el efecto de las expresiones de enfado en la credibilidad de las amenazas en las negociaciones. En el juego del ultimátum estándar, un proponente decide la cantidad de dinero que ofrece a un respondedor, y este decide si acepta o rechaza la oferta, si la oferta es rechazada, ninguno recibe nada. A pesar de que un respondedor racional, e interesado debería aceptar cualquier oferta mayor que cero, normalmente suelen ser malintencionados y rechazan las ofertas que consideran injustamente bajas. Este comportamiento se ha interpretado como una manifestación de enfado. Para poner a prueba la credibilidad de las expresiones de enfado, se ha alterado el juego del ultimátum de tal manera que antes de hacer una oferta el proponente considera una demanda supuestamente emitida por un respondedor en concreto (Experimento 1) o por un respondedor cualquiera (Experimento 2), que muestra una expresión facial de enfado o una neutra. Además, para examinar si la expresión ha cambiado la credibilidad de la amenaza (en lugar de cambiar el estado de ánimo o algún otro factor no específico), se ha manipulado asimismo la credibilidad inherente de la amenaza variando la cantidad requerida por el respondedor. En el Experimento 1, se analizaron las ofertas de proponentes en un juego del ultimátum con amenazas de los respondedores. Antes de hacer una oferta, se le dijo a cada proponente que sería emparejado con un respondedor en particular grabado en vídeo. Las amenazas consistieron en un breve vídeo de una expresión facial neutra o de enfado junto con un mensaje escrito exigiendo ya sea el 50% o el 70% del bote. En el Experimento 2, se ha querido probar si se producía el mismo efecto cuando los participantes no se dejaban engañar por sus socios: la persona del vídeo era descrita como un respondedor cualquiera en lugar del socio asignado. Se ha probado si una expresión de enfado aumentaría la credibilidad percibida de una amenaza, incluso cuando no proporciona información sobre un socio específico.

Los resultados de ambos experimentos apoyan la hipótesis de que las expresiones actúan como amenazas creíbles en situaciones de negociación: una expresión de enfado aumenta las ofertas cuando se combina con una demanda menos razonable o verosímil, pero no cuando se combina con una demanda justa, verosímil, y por lo tanto creíble. Los efectos fueron lo suficientemente fuertes como para inducir a los proponentes a hacer ofertas generosas (lo que favorecía a sus socios, algo muy poco frecuente en los juegos de ultimátum), y ocurría independientemente de si los perceptores veían la expresión facial de la persona descrita como su respondedor asignado o una persona descrita como respondedor cualquiera. Estos hallazgos sugieren que las expresiones de enfado no son palabrería sino que son percibidas como señales honestas de la voluntad de la persona de llevar a cabo una amenaza. Por lo tanto, la expresión y la percepción de la ira pueden evitar un comportamiento malintencionado en situaciones de negociación, beneficiando tanto a remitentes como a receptores. Un sorprendente aspecto de estos hallazgos es el efecto de la expresión de enfado a pesar de haber sido creada en lugar de espontáneamente emitida. En el contexto del experimento, esta expresión de hecho no era sincera sino fingida, sin embargo, los participantes la trataron como si fuera genuina. En futuras investigaciones se podría examinar si los efectos son generalizables a las expresiones espontáneas, así como al envío de señales de compromiso, mediante la observación de las amenazas de respondedores en interacciones cara a cara permitiendo la expresión espontánea de emociones. El hecho de que las ofertas estén controladas por estados emocionales internos no solo evidencia las teorías de la función adaptativa de las emociones y las expresiones emocionales sino también el estudio de las negociaciones. Los negociadores experimentados saben que, los tratos no solo se ven afectados por el interés propio racional, sino que se ven igualmente influidos por las reacciones emocionales de las partes, incluyendo las percepciones acerca de cómo valora cada parte el bienestar de la otra. Por consiguiente, el estudio del papel de las emociones en los tratos y las negociaciones ofrece la posibilidad de explicar las respuestas tanto racionales como irracionales.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

¿Vestir de manera formal tiene consecuencias psicológicas? Club Lenguaje No Verbal.

¿Vestir de manera formal tiene consecuencias psicológicas? Club Lenguaje No Verbal.

¿Vestir de manera formal tiene consecuencias psicológicas? Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, en esta ocasión les sugerimos un resumen del artículo “Las consecuencias cognitivas de la ropa formal”, de los autores Michael L. Slepian de la Universidad de Columbia (EE.UU.) y, Simon N. Ferber, Joshua M. Gold y Abraham M. Rutchick de la Universidad Estatal de California (EE.UU), sobre las consecuencias cognitivas de vestir de manera formal.

Solemos llevar ropa formal en diversas situaciones, para ir al trabajo, cuando recibimos a alguien, o para una entrevista de trabajo. Normalmente la ropa formal se lleva para seguir las normas, pero también sirve para infundir respeto, transmitir profesionalidad y mantener la distancia social. Así pues, llevar una vestimenta formal está relacionado con la formalidad psicológica y la distancia social, mientras que la vestimenta informal está relacionada con la intimidad y la familiaridad. Durante mucho tiempo la psicología se ha interesado por el significado de la forma de vestir. La ropa influye en las impresiones que causamos a los demás y en cómo estos son tratados. Nuestra propia ropa puede influir en la autopercepción. El procesamiento abstracto consiste en representaciones mentales de orden superior, holísticas y generales, mientras que el procesamiento concreto se basa en representaciones mentales más subordinadas y limitadas. Estos estilos de procesamiento influyen en una gran variedad de procesos de toma de decisiones, incluyendo la búsqueda de información, la elección intertemporal y las estimaciones de probabilidad. La teoría del nivel de conceptualización postula que, frente al pensamiento concreto el pensamiento abstracto se determina significativamente por la distancia psicológica. Los sucesos psicológicamente distantes son apreciados de una forma relativamente abstracta, mientras que los eventos psicológicamente cercanos se aprecian de una manera relativamente concreta. Un trabajo reciente demuestra que la distancia social en forma de cortesía incrementa el pensamiento abstracto. El trabajo actual incorpora la bibliografía sobre los niveles de conceptualización y las consecuencias psicológicas de la vestimenta tomando en cuenta el impacto de la ropa en el procesamiento cognitivo abstracto y concreto. En particular, puesto que la vestimenta formal está relacionada con un aumento de la distancia social, entonces se plantea que el uso de ropa formal incrementará el procesamiento cognitivo abstracto. Para ello se han llevado a cabo varios estudios. Los estudios 1 y 2 pusieron a prueba si la formalidad de la ropa de los participantes se asociaba con un procesamiento más abstracto. En los estudios 3 y 4 se manipuló la forma de vestir de los participantes y se analizó el impacto de las prendas de ropa formal. Por último, el estudio 5 examinó si la ropa formal se asocia con un aumento de la distancia social y, a su vez con el procesamiento abstracto.

Tener el poder es tener el control sobre los recursos sobre los que los demás no poseen ese control. Esto conduce a una distancia social asimétrica; los que no tienen el poder dependen de los poderosos (para esos recursos), mientras que los poderosos son más independientes, y por lo tanto más distantes socialmente. El poder como medida de distancia social se debe considerar de manera relativa; los poderosos no se sienten socialmente más distantes en relación a todas las demás personas, sino de sus equivalentes de bajo poder en particular (de los que son más independientes). Esto puede explicar por qué sólo se encuentra un efecto indirecto característico a través del poder. La ropa formal (al igual que el lenguaje formal) es un indicador de situaciones que no son informales ni familiares. De hecho, encontramos que por encima de cualquier estatus sociométrico que se pueda experimentar con el uso de ropa formal, este aumento de distancia social (sentimientos de poder) predice el procesamiento abstracto. Estas explicaciones se ajustan a los trabajos que demuestran la relación entre la formalidad del lenguaje (es decir, su cortesía) y el procesamiento cognitivo abstracto, así como a una reciente teoría de la distancia social del poder. Una posible alternativa es que el uso de ropa formal fuera un hecho novedoso, y esta experiencia de novedad indujera el procesamiento abstracto, en lugar de la experiencia de formalidad. Los resultados actuales amplían los trabajos mencionados sobre la formalidad del lenguaje y el procesamiento abstracto. Aquí, se demuestra que no sólo el lenguaje formal incrementa el procesamiento abstracto, sino que también lo hace la forma de vestir formal. Los actuales hallazgos amplían asimismo la investigación acerca de la influencia multimodal en el procesamiento conceptual. Dichos estudios han proporcionado nuevos conocimientos sobre la naturaleza de la conceptualización y la categorización, incluyendo cómo los estados sensoriales influyen y son influidos por los procesos cognitivos. Sin embargo, para entender cómo se producen estos procesos en la vida diaria, es importante examinar las influencias cotidianas y ecológicamente válidas y analizar su impacto en los procesos cognitivos básicos y fundamentales. Ese el objetivo que se ha tratado de abordar en el presente trabajo.

En futuras investigaciones se podría tomar en cuenta de que manera la ropa informal afecta a una diversidad de decisiones influyendo en el estilo de procesamiento. El estilo de procesamiento influye en la atención hacia la elección de atributos, en la búsqueda de información, en la elección intertemporal, en las estimaciones de probabilidad, y en otro gran número de procesos de decisión. El estilo de procesamiento influye asimismo en la preocupación de los empleados sobre el trato recibido en el trabajo; en los ahorros monetarios estimados; y en la forma en que las personas abordan las decisiones, de manera pragmática o idealista; todas ellas decisiones de la vida real que seguramente se podrían tomar llevando ya sea ropa formal o informal. La formalidad de la vestimenta no sólo puede afectar a la manera en que otros perciben a una persona y en cómo las personas se perciben a sí mismas, sino que también puede influir de forma importante en la toma de decisiones debido a su efecto sobre el estilo de procesamiento.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Las caras sonrientes no siempre dicen la verdad. Club del Lenguaje No Verbal.

Las caras sonrientes no siempre dicen la verdad. Club del Lenguaje No Verbal.

Las caras sonrientes no siempre dicen la verdad. Club del Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, esta vez les presentamos un resumen del artículo “Las caras sonrientes, a veces no dicen la verdad: la expresión facial en el juego del ultimátum afecta a la toma de decisiones y a los potenciales relacionados con eventos” de los autores Patrick Mussel y Johannes Hewig de la Universidad Julius Maximilians (Alemania), John J. B. Allen de la Universidad de Arizona (EE.UU.), Michael G. H. Coles de la Universidad de Illinois (EE.UU.) y Wolfgang Miltner de la Universidad Friedrich-Schiller (Alemania), acerca de las expresiones faciales y la toma de decisiones en los negocios.

En las interacciones sociales, las expresiones faciales contienen información valiosa que puede influir directamente en la interacción. Sonreír es una expresión frecuentemente observada en la interacción humana de la cual se deducen las creencias y acciones posteriores. Como comportamiento social desempeña un papel crucial en la toma de decisiones, se cree que las expresiones faciales tienen asimismo una influencia directa en la toma de decisiones, como por ejemplo en las negociaciones económicas. Un paradigma común para la investigación de la negociación económica es el juego del ultimátum. En él un “proponente” divide cierta cantidad de dinero en dos partes, una para sí mismo, la otra para un “respondedor”. El “respondedor” puede aceptar o rechazar la oferta. Si la oferta es aceptada, ambos jugadores reciben la cantidad de dinero propuesta por el “proponente”. Sin embargo, si la rechaza, ninguno recibe nada. La Teoría de la elección racional explica la conducta humana suponiendo que las decisiones se toman en base a motivos racionales. Esta teoría predice que los receptores deberían aceptar cualquier propuesta, ya que algo de dinero es mejor que nada, y el “proponente”, sabiendo esto, debería ofrecer lo menos posible. Sin embargo, los datos empíricos muestran que los individuos difieren en gran medida de las predicciones de la Teoría de la elección racional, al rechazar normalmente las ofertas injustas. Por lo tanto, la limitación que presenta esta Teoría es que no tiene en cuenta el papel de las emociones en la toma de decisiones. En una interacción social, cabe esperar que el estado emocional provocado por las expresiones faciales afectará a la posterior toma de decisiones. Sin embargo, poco se sabe sobre el efecto de las expresiones faciales en la conducta de negociación económica, como en el juego del ultimátum. Se ha descubierto que la sonrisa reduce la ira percibida en manifestaciones verbales negativas, puede ser que de manera similar se reduzcan las emociones negativas provocadas por las ofertas injustas en el juego del ultimátum. Por lo tanto, se ha examinado la hipótesis de que la expresión facial del “proponente” podría influir en la toma de decisiones en el juego del ultimátum. Además, se ha investigado si la expresión facial podría asimismo afectar al procesamiento neuronal de las ofertas realizadas por el “proponente”. A pesar de haberse demostrado que las expresiones faciales influyen en el error asociado con la negatividad, investigaciones previas no han analizado la negatividad relacionada con el feedback (NRF) en el juego del ultimátum. Sin embargo, del mismo modo que una expresión sonriente podría reducir la percepción de la ira provocada por las ofertas injustas, también podría influir en la negatividad relacionada con el feedback (NRF). Por lo tanto, se prevé que la NRF de las ofertas injustas de “proponentes” sonrientes se vea reducida en comparación con las ofertas injustas de “proponentes” que no sonríen.

En este estudio se ha descubierto que los aspectos de la interacción social pueden influir en la toma de decisiones en el juego del ultimátum. Mientras que la Teoría de la elección racional prevé que todas las ofertas deberían ser aceptadas para maximizar el beneficio personal, los individuos normalmente difieren de esta predicción; aún más importante, se ha descubierto que la expresión facial y el sexo del “proponente” influyen en la toma de decisiones económicas, con mayores índices de rechazo de caras no sonrientes, en comparación con caras sonrientes, y de hombres, en comparación con “proponentes” mujeres en ofertas moderadamente injustas. Respecto al sexo, se puede especular que los “proponentes” mujeres pueden atenuar la ira provocada por las ofertas injustas, sobre todo en comparación con los “proponentes” masculinos que no sonríen. Esta suposición se corresponde con los estereotipos de género acerca de que los niños y los hombres son más agresivos que las niñas y las mujeres. En resumen, los resultados avalan que, bajo ciertas circunstancias, la toma de decisiones no se basa únicamente en el beneficio económico; sino que más bien, otros factores, como la expresión emocional del “proponente”, pueden anular la maximización de ganancia y conllevar el rechazo de la remuneración. De acuerdo con investigaciones recientes, se ha observado una alteración de las respuestas neuronales en el juego del ultimátum originada por el valor de las ofertas. En general, las ofertas más pequeñas provocan una NRF más fuerte, un componente que se ha interpretado como un indicador de castigo, o de eventos “peores de lo esperado”. Por otra parte, una oferta injusta de “proponentes” que no sonríen podría interpretarse como doblemente desfavorable, y en cambio, así como los eventos que son claramente “peores de lo esperado”, las ofertas injustas de los “proponentes” sonrientes, aunque no sean positivas, no son percibidas de manera tan negativa como las propuestas que se hacen sin sonreír. Por consiguiente, los resultados demuestran que las correlaciones neuronales de evaluación de las ofertas están influidas por la expresión facial del “proponente”. Es importante tener en cuenta que el efecto de la NRF no explica por completo la influencia del sexo y de la expresión facial en la toma de decisiones. Si bien se ha descubierto que la expresión facial modula tanto la toma de decisiones en el juego del ultimátum como el procesamiento neuronal de la oferta, no explica por completo el efecto del comportamiento. Por lo tanto, se concluye que un proceso neuronal otro que el procesamiento de la oferta, contribuye a la influencia del sexo y de la expresión facial en la toma de decisiones. El efecto que tienen las caras sonrientes sobre la intensidad de la NRF es que, en comparación con las caras no sonrientes, dan lugar a una NRF menor y a un aumento de los índices de aceptación. Una cara sonriente no siempre dice la verdad y a veces viene seguida de un comportamiento negativo, como una oferta injusta. Sin embargo, en base a los resultados de este estudio, la expresión facial sonriente puede reducir las respuestas neuronales y conductuales ante ese comportamiento negativo. Así pues, las expresiones faciales son un aspecto importante de la interacción social que afecta a la toma de decisiones en las negociaciones económicas. Los hallazgos ponen de relieve que el valor de una oferta económica depende del contexto en el que se propone. Por lo tanto, la explicación de la toma de decisiones en contextos económicos, y muy probablemente en otros contextos, debe tener en cuenta factores sociales como la actitud y el sexo de los individuos que participan en la interacción como principal influencia en el complejo cálculo neuropsicosocial que suscitan las decisiones y el comportamiento.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Contacto físico y riesgo en los negocios. Club Lenguaje No Verbal.

Contacto físico y riesgo en los negocios. Club Lenguaje No Verbal.

Contacto físico y riesgo en los negocios. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, esta semana les sugerimos un resumen del artículo “El contacto físico y la asunción de riesgos en los negocios” de los autores Jonathan Levav de la Universidad de Columbia (EE.UU.) y Jennifer J. Argo de la Universidad de Alberta (Canadá) que trata sobre el efecto del contacto físico en los negocios.

El contacto físico es una característica de la vida humana y animal. Es el sentido más desarrollado entre los recién nacidos, y su efecto es evidente en comportamientos que van desde la comunicación de estados y la respuesta neuronal a amenazas a dejar propinas en un restaurante. De hecho, estudios previos en psicología del desarrollo y comportamiento animal demostraron que el contacto físico es la piedra angular de la relación entre la madre y el bebé, tan importante incluso como la reducción del hambre y la sed. En este sentido, estudios sobre huérfanos de la Segunda Guerra Mundial demostraron la importancia del contacto físico materno y de la crianza para la posterior salud mental de los niños. El beneficioso efecto del contacto físico se extiende asimismo al ámbito de la salud física, ya que tal contacto se asocia con un adecuado aumento de peso y una mayor reacción sensorial entre los recién nacidos. La principal función del contacto físico en la infancia es que la madre pueda crear un sentimiento de apego en su hijo. Este apego genera sentimientos de seguridad y por lo tanto aumenta la predisposición del bebé (animal y humano) a desarrollar una conducta de exploración en entornos no familiares y situaciones extrañas. Ante la falta de apego materno y contacto físico, tanto los bebés humanos como los animales muestran comportamientos contrarios a la seguridad (miedo y recelo) y evidencian una limitada predisposición a explorar el espacio físico. La implicación de estos hallazgos es que la sensación de seguridad que surge del apego provocado por el contacto físico materno hace a los bebés más dispuestos a aceptar el riesgo que conlleva la exploración de nuevos y desconocidos estímulos. A pesar de la importancia del contacto físico como factor decisivo para la conducta de exploración o asunción de riesgos entre los niños, todavía no se ha llegado a entender el efecto del contacto físico en el comportamiento exploratorio de los adultos.

En este artículo, se presentan tres experimentos que analizan si el contacto físico afecta a la predisposición de los adultos a desarrollar un comportamiento exploratorio. En concreto, se estudió el efecto del contacto físico mínimo en la asunción de riesgos en los negocios. La principal hipótesis que se ha probado es que ciertas formas de contacto físico evocarán una sensación de seguridad en los participantes experimentales, y que esta sensación de seguridad, a su vez, aumentará su predisposición a tomar decisiones financieras arriesgadas. La idea de que el contacto puede evocar un sentimiento de seguridad está en parte extraída de la bibliografía que trata acerca de la forma de manifestar las emociones, que propone que “los estados que representan la percepción, la acción y la introspección de un modo específico cuando se está interaccionando con un sujeto particular, o en una situación específica, también se utilizan para representar estas ideas cuando el sujeto o la situación original no están presentes”. Se puede deducir que ciertas formas de contacto podrían recordar a los participantes los sentimientos de seguridad provocados por un contacto físico materno similar en la infancia. La conexión propuesta entre éstos sentimientos y la asunción de riesgos procede de la observación de que los que toman decisiones a menudo miden el riesgo por sus sentimientos en el momento de la elección y no por consideraciones analíticas, de modo que se puede esperar que los sentimientos tengan un efecto a la hora de enfrentarse a decisiones arriesgadas. Un aspecto importante de los experimentos es que la sensación de seguridad de los participantes era ficticia; por lo tanto, estos experimentos contrastan con investigaciones anteriores que han investigado la influencia de la interdependencia social (es decir, la seguridad real) en la elección bajo condiciones de riesgo. Por otra parte, se muestra que el efecto del contacto físico no se debe a cambios en el estado de ánimo en general, que han sido vinculados con cambios en las actitudes hacia el riesgo.

Se han puesto a prueba las hipótesis en tres experimentos de laboratorio que requerían que los participantes tomaran decisiones financieras tanto con consecuencias hipotéticas como reales. Todos los participantes son estudiantes de empresariales que han asistido a un curso introductorio de finanzas. Los participantes fueron reclutados bajo la excusa de un experimento sobre la conducta del consumidor. El contacto físico en el que se centran es una suave palmadita en el hombro. Se ha optado por este tipo de contacto debido a que es una reminiscencia del contacto maternal y se ha demostrado que provoca moderados sentimientos de apoyo y relajación.

Los tres experimentos presentados demuestran una asociación entre ciertos tipos de contacto físico y la asunción de riesgos en los negocios. Esta asociación se pudo observar a pesar de la sutil manipulación: un fugaz toque en el hombro. Se plantea que una leve palmadita, de una mujer, en el hombro, de una manera que signifique apoyo puede evocar sentimientos semejantes a la sensación de seguridad proporcionada por el toque reconfortante de una madre en la infancia. A pesar de que en estos estudios el sentimiento de seguridad fue ficticio, los datos indican que los participantes percibieron una verdadera sensación de seguridad que les llevó a asumir un mayor riesgo económico que los participantes que no tuvieron ese contacto físico. En un sentido más amplio, estos resultados indican que el contacto físico mínimo puede ejercer una fuerte influencia sobre la toma de decisiones y las tendencias de riesgo en los adultos, posiblemente también fuera del ámbito de los negocios.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Posturas de poder frente a roles de poder. Club Lenguaje No Verbal.

Posturas de poder frente a roles de poder. Club Lenguaje No Verbal.

Posturas de poder frente a roles de poder. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, esta semana les proponemos el resumen del artículo “Posturas de poder frente a roles de poder: ¿Cuál es la correlación aproximada entre pensamiento y comportamiento?” de los autores Li Huang y Adam D. Galinsky de la Universidad Northwestern (EE.UU.) y, Deborah H. Gruenfeld y Lucía E. Guillory de la Universidad de Stanford (EE.UU.) que versa sobre los roles y la postura corporal.

En este estudio se han llevado a cabo tres experimentos que exploran el impacto de la postura corporal y el rol jerárquico en las demostraciones de poder. El rol jerárquico y la postura corporal han sido manipulados de forma independiente y se han examinado sus efectos en dos de las consecuencias más importantes a nivel individual del poder, la acción en el comportamiento y la abstracción en el pensamiento. El poder puede definirse como el control asimétrico sobre los recursos valorados en las relaciones sociales. Puede derivarse de muchas fuentes y puede determinarse en cualquier situación dada por las relaciones interpersonales específicas y los recursos valorados. Una fuente de poder es el papel o rango de un individuo dentro de la jerarquía de una organización; a menudo denominado poder legítimo. El rol jerárquico se asocia con el poder de premiar o castigar. La investigación ha indicado que desempeñar un rol de poder tiene efectos dramáticos sobre el pensamiento y la conducta. Tener asignado el rol de directivo en una organización simulada o real conduce a la gente a actuar y tomar riesgos, a esforzarse en las tareas, y a pensar de manera más abstracta y optimista. Por otra parte, las tendencias cognitivas y conductuales asociadas con el poder se activan cuando las personas desempeñan roles de alto poder o incluso cuando simplemente recuerdan una experiencia de rol de poder.

Investigaciones recientes sugieren que el estado psicológico de poder radica no sólo en los roles jerárquicos, sino también en el cuerpo. De hecho, la receptividad corporal en adultos se relaciona positivamente con la dominación. Entre las especies, el poder se expresa e infiere a través de posturas expansivas. Con respecto a los seres humanos, la investigación ha encontrado asimismo que las posturas expansivas provocan sentimientos relacionados con el poder, la cognición y la conducta, así como con cambios en niveles hormonales que normalmente se asocian con un alto cargo. Los hallazgos plantean que la adopción de una postura expansiva conduce a percepciones, comportamientos, e incluso a respuestas fisiológicas que son normalmente observados en individuos que poseen un rol de poder.

Numerosos hallazgos muestran que el rol de poder y las posturas expansivas van generalmente de la mano: desempeñar un rol de alto poder conduce a posturas corporales expansivas, y los individuos que adoptan estas posturas a menudo actúan como si estuvieran al mando o son percibidos por los demás como poseedores de poder. Sin embargo, el rol de poder y la postura física pueden diferir. De hecho, las expresiones corporales de los jefes no siempre corresponden con sus roles jerárquicos. El hecho de que las posturas físicas y los roles jerárquicos no se correspondan siempre ha llevado a cuestionarse si el rol de poder y la postura tienen que ser congruentes entre sí para influir en el pensamiento y la conducta, o si tienen efectos independientes. En consecuencia, la postura del cuerpo puede ser uno de los correlatos más aproximados de comportamiento y por lo tanto puede tener una influencia más directa que el rol en conductas relacionadas con el poder. Parece plausible que la expansividad del cuerpo tiene un efecto directo sobre el comportamiento igual que otras sensaciones corporales (por ejemplo, el dolor). Así pues, se plantea que la expansividad del cuerpo es uno de los correlatos más aproximados de comportamiento y en consecuencia activa la conducta de poder de forma rápida y directa. En los tres experimentos que se han realizado, en concreto, se ha puesto a prueba la hipótesis de que la postura tiene un efecto más significativo que el rol jerárquico en dos de las consecuencias más importantes de poder, tendencias de acción y pensamiento abstracto. En los dos primeros experimentos se manipuló el rol de poder a través de tareas de dirección-subordinación así como el poder representado a través de posturas expansivas y constreñidas. En el último estudio, se comparó el poder recordado con el poder representado haciendo que los participantes recordaran verbalmente una experiencia en la que tenían un alto o bajo poder, mientras variaba su postura.

En el experimento 1 se examinó si la postura (expansiva frente a constreñida) y el rol jerárquico (alto poder frente a bajo poder) activaban implícitamente el constructo de poder y afectaban a la sensación explícita de poder. Finalmente, se estableció que afectan de forma independiente a la sensación de poder, y que solo la postura afecta a la activación implícita de poder. El experimento 2 fue diseñado para probar los efectos que la postura y el rol podrían tener en el pensamiento y la conducta. Para ello se examinaron dos grandes tipos de efectos que posee el poder: la abstracción en el pensamiento y la acción en comportamiento. Tal y como se ha mencionado anteriormente, el poder no sólo se encuentra en roles y posturas, sino también en la mente, a través de los recuerdos y experiencias pasadas. El recuerdo de la experiencia de desempeño de un papel de alto poder lleva a pensar y a comportarse como si se desempeñara actualmente ese rol. El experimento 3 fue diseñado para replicar el efecto diferencial de la postura en la acción pero con el rol de poder manipulado mediante el recuerdo de una experiencia pasada de rol de poder.

En los tres experimentos, la postura importó más que el rol en la determinación del pensamiento y del comportamiento. Al comparar el desempeño con el recuerdo de la experiencia de un rol de alto poder, el rol representado tuvo efectos más fuertes en dos de las consecuencias clave mencionadas antes. La investigación reciente sugiere que la expansividad de la postura puede producir cambios neuroendocrinos, activar la sensación de poder, y provocar cambios en el comportamiento. Los experimentos amplían significativamente estos hallazgos al mostrar que la postura en realidad tiene un efecto más relevante que el rol de poder en las demostraciones conductuales y psicológicas de poder. Para pensar y actuar como una persona con poder, no es necesario poseer un rol de poder o recordar el desempeño de ese rol. Por lo tanto, teniendo en cuenta los resultados anteriores sobre los efectos del rol de poder en la acción y la abstracción, es sorprendente que no se hayan encontrado efectos directos de estas variables. La estrecha relación entre la postura de expansión y el poder puede estar fuertemente relacionada con individuos que “silencian” el efecto del rol cuando las posturas están suficientemente destacadas. Las investigaciones anteriores en otras áreas también parecen apoyar el predominio del cuerpo. Los resultados de este estudio plantean asimismo que el cuerpo tiene una conexión más estrecha con muchos procesos psicológicos importantes. El cuerpo parece ser el correlato más aproximado de comportamiento de poder. Estos experimentos son los primeros en comparar los efectos de diferentes fuentes de poder en la acción y la abstracción. A pesar de los hallazgos consistentes sobre los mayores efectos de la postura, las investigaciones futuras deberían analizar los contextos en los que el rol pueda superar a la postura. Además, dado que la postura y el rol suelen ser coherentes entre sí, las investigaciones futuras deberían explorar si la adopción de posturas expansivas en roles de bajo poder lleva a reaccionar de forma negativa por no saber cual es su sitio y si las interacciones entre un jefe con una postura de constricción y un subordinado con una postura expansiva son embarazosas. Los resultados actuales sugieren que si se quiere predecir cómo actuarán las personas en un momento dado, puede tener sentido observar su postura en lugar de su cargo.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Reacciones del cliente ante el control de emociones. Club Lenguaje No Verbal.

Reacciones del cliente ante el control de emociones. Club Lenguaje No Verbal.

Reacciones del cliente ante el control de emociones. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, esta semana os ofrecemos un resumen del artículo “Reacciones del cliente ante el trabajo emocional: el papel de las estrategias de actuación de los empleados y la precisión en la detección de los clientes ” de los autores Markus Groth de la Universidad de Nueva Gales del Sur (Australia), Thorsten Hennig-Thurau de la Universidad de Bahaus (Alemania) y de la Universidad de Londres (UK) y Gianfranco Walsh de la Universidad de Koblenz-Landau (Alemania) que trata del tema de las emociones y los negocios.

Las recientes investigaciones acerca de la gestión de servicios se centran cada vez más en el papel de las emociones en la prestación de servicios. Se espera que los empleados que trabajan de cara al público muestren ciertas emociones y supriman otras en su interacciones diarias con los clientes para cumplir con los requisitos del trabajo y las expectativas de la organización. La mayoría de las investigaciones sobre el trabajo emocional o control de emociones se han centrado en su dimensionalidad y sus efectos en el bienestar de los empleados. Con respecto a las dimensiones laborales emocionales, la actuación profunda y la actuación superficial representan dos de las principales estrategias de regulación de emociones que los empleados utilizan para cumplir con las expectativas de expresión emocional. La investigación revela las consecuencias negativas del control emocional en los empleados, incluyendo problemas psicológicos como el estrés, el agotamiento y el cansancio emocional, pero apenas se ha abordado la cuestión de si el control emocional también influye en los clientes. Así pues, este trabajo trata de analizar la relación entre la gestión de emociones de los empleados y la percepción de la experiencia del servicio de los clientes. En concreto, se plantea si las estrategias de control de emociones, ya sean genuinas o fingidas, afectan a las valoraciones de los clientes sobre su experiencia con el servicio y la relación a largo plazo con el servicio prestado.

La investigación sobre el control emocional se centra principalmente en los procesos de autorregulación que los empleados utilizan para mostrar las emociones en cumplimiento con las expectativas de la organización. En la actuación profunda, los empleados tratan de modificar las emociones para que resulte una expresión genuina, deseada por la organización. Se esfuerzan para expresar emociones auténticas. Mientras que en la actuación superficial, los empleados sólo cambian la expresión emocional pero sin alterar la forma en que realmente realmente se sienten. Existen dos tipos de sistemas de regulación emocional que se corresponden con las estrategias de gestión de emociones de actuación profunda y superficial. En la regulación centrada en los antecedentes de la emoción, las personas modifican las percepciones de una situación mediante la evaluación cognitiva o provocando los recuerdos emocionales antes de que la emoción se manifieste por completo, lo que se da en la estrategia de actuación profunda. En la regulación centrada en la respuesta emocional, la gente cambia su representación de una emoción dada después de experimentarla en lugar de ajustar su percepción de la situación. La gente en general es capaz de distinguir las expresiones emocionales sinceras de las fingidas, aunque sus juicios a menudo son erróneos. Así pues, las investigaciones muestran cierto éxito en el uso del sistema de codificación de gestos faciales, que sistemáticamente trata de categorizar la manifestación física de emociones.

La gestión de las emociones de los empleados que trabajan de cara al público ha sido reconocida como un aspecto importante en la fidelización de clientes. Se considera que las estrategias de control emocional utilizadas por los empleados impactan de manera diferente en la orientación al cliente y en la calidad del servicio. Los empleados del servicio de orientación al cliente reflejan el alcance que tiene su comportamiento en las interacciones con los clientes al enfrentarse a sus necesidades. La percepción que tienen los clientes de los empleados del servicio de orientación al cliente es un elemento clave del proceso de creación de valores de una empresa, puesto que la orientación al cliente influye considerablemente en la apreciación de la calidad del servicio prestado, así como en la fidelización. La calidad del servicio se refiere a la impresión general de un cliente sobre la superioridad relativa de un servicio. La calidad del servicio vincula el desempeño de los empleados de cara al público con la fidelidad al servicio. Se plantea que el hipotético vínculo entre las estrategias de control de emociones de los empleados y la evaluación de los clientes acerca de la experiencia del servicio está regulado por el nivel de precisión en la detección que tienen los clientes de la actuación profunda o superficial. En esta investigación, es particularmente relevante la diferencia de los servicios en función del contacto de los empleados con el cliente. De este modo, se puede distinguir entre servicios de alto contacto y servicios de contacto moderado y cabe esperar que el tipo de servicio ofrecido controle el efecto que tienen las estrategias de control emocional sobre las valoraciones del servicio. Las percepciones sobre la calidad del servicio se forman durante la prestación de tal manera que las conductas orientadas al cliente y los comportamientos correspondientes del personal de cara al público tienen un efecto significativo.

Con esta investigación, se pretende examinar la relación entre el control emocional de los empleados y las experiencias con el servicio de los clientes. Los resultados demuestran que las estrategias de control emocional influyen de manera diferente en las exigencias del cliente y esa capacidad que tiene el cliente de juzgar con precisión las estrategias de los empleados controla esos efectos. Por lo tanto, la actuación profunda surge como un importante facilitador de las exigencias del servicio así como de la orientación al cliente y la calidad del servicio percibidos. La actuación superficial no ejerce el mismo efecto, aunque tampoco se ha encontrado efecto negativo alguno. Asimismo, esta investigación revela el papel fundamental de la precisión de los clientes en la detección de las estrategias de los empleados; los resultados muestran que la actuación superficial tiene efectos negativos cuando los clientes la perciben como tal. El decisivo papel de la detección de emociones hace aún más evidente que la precisión en la detección también aumenta el impacto positivo de la actuación profunda. En cuanto al tipo de servicio, parece que el impacto de las estrategias de control emocional en la experiencia del cliente no está relacionado con un determinado tipo de servicio. La significativa correlación entre el control emocional y la percepción de ese control sugiere que los clientes pueden, en efecto “descodificar” esas estrategias. No parece importar que estrategia de control emocional se elija, puesto que las verdaderas emociones a menudo se filtran y son detectadas.

En consecuencia, los jefes de servicios deberían tener en cuenta que las manifestaciones emocionales de los empleados que trabajan de cara al público juegan un papel importante en el manejo de las experiencias de los clientes y por lo tanto en la fidelización. La investigación sugiere que la actuación superficial puede ser menos eficaz que la profunda en la obtención de respuestas deseadas. Así pues, los jefes de servicios deberían fomentar la actuación profunda como estrategia. Los hallazgos obtenidos indican que las percepciones, a menudo inexactas, de los clientes sobre la influencia que ejerce el control emocional sobre ellos tienen importantes implicaciones para los gerentes. Los jefes de servicios deberían entonces gestionar tanto el comportamiento de los trabajadores como la percepción subjetiva de la experiencia del servicio. A pesar de que se trate del primer estudio que utiliza datos de campo de distintos servicios para analizar las relaciones entre las estrategias de control emocional y las exigencias del cliente, el diseño empírico no permite controlar las influencias situacionales, tales como la dinámica de la interacción empleado-cliente, el entorno del servicio, y las distracciones de otros empleados o clientes. A pesar de que la muestra cubre una variedad de géneros y grupos de edad, no es al azar, lo que limita la generalización de los resultados. Sería interesante examinar si las expectativas del control de emociones varían dependiendo del tipo de servicio y saber si difieren sustancialmente. Por último, a pesar de que las preguntas de la encuesta han sido validadas, no separan los efectos de los diferentes aspectos de la expresión emocional de los clientes. Cabe esperar que en futuras investigaciones se apliquen nuevos y polifacéticos enfoques.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

La importancia de las técnicas de auto-presentación en la entrevista y en el desempeño laboral. Club del Lenguaje no Verbal.

La importancia de las técnicas de auto-presentación en la entrevista y el desempeño en el trabajo. Club del Lenguaje no Verbal.

La importancia de las técnicas de auto-presentación en la entrevista y en el desempeño laboral. Club del Lenguaje no Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, en esta ocasión os ofrecemos el artículo “Lo que ves puede no ser lo que obtengas: Relación entre técnicas de auto presentación e informes de entrevista y desempeño laboral” de los autores Murray R. Barrick y Sandra W. DeGrassi de la Universidad A&M de Texas (EE.UU.) y Jonathan A. Shaffer de la Universidad de Iowa (EE.UU.) que nos introduce en el mundo de los Recursos Humanos.

Los candidatos a un puesto de trabajo recurren a “tácticas de auto presentación o intentos de infundir una imagen relevante” con el objetivo de venderse y obtener el empleo. Por tanto, la imagen que un candidato exterioriza en la entrevista de trabajo puede no ser un reflejo exacto de él mismo, como algunos empleadores descubren, lo que ven en la entrevista puede no ser lo que obtienen en el trabajo. Con lo cual, el primer objetivo del estudio fue realizar un meta-análisis para estimar la relevancia de las tácticas de auto-presentación del candidato en el proceso de decisión del entrevistador. El segundo objetivo fue evaluar el impacto que tienen esas tácticas no solo durante la entrevista si no también en el posterior rendimiento laboral. De este modo se puede conocer en que contextos tienen mayor impacto las tácticas de auto-presentación.

Existen dos teorías en psicología social que ilustran la importancia de esas técnicas en la entrevista. La primera de ellas, la teoría de la influencia social, propone que prácticamente cada relación interpersonal implica influencia social de una manera u otra; las personas tratan de influir y son asimismo influidas. Esta teoría podrá pronosticar que las habilidades de auto-presentación de un candidato pueden ser empleadas de forma efectiva para conseguir una recomendación más favorable del entrevistador. La segunda, la teoría de la interdependencia, resalta la importancia de las técnicas, destacando el papel de la situación y sostiene que el contexto social en sí puede provocar fuertes efectos en el comportamiento. El enfoque adoptado en este estudio reconoce que durante la entrevista se intercambia tanto la información basada en los hechos como la información socialmente construida, y ambos tipos de información tienen impacto en la decisión del entrevistador. Es igualmente importante analizar la influencia que el “proceso social del programa impulsado” inherente a la entrevista tiene en la apreciación final del entrevistador. Se plantea no solo que las tácticas de auto-presentación tendrán un impacto significativo en el desempeño de la entrevista, si no también que la importancia del efecto de esas tácticas será mayor que lo que se cree actualmente en este campo.

A pesar de que las técnicas de auto-presentación son empleadas de muchas formas y en muchos ámbitos, tres de esas técnicas son particularmente relevantes para la entrevista y por ello son el eje del actual estudio: apariencia (física o profesional), manejo de impresiones (auto promoción), y comportamiento verbal (forma de presentarse y fluidez verbal) y no verbal (sonreír, mirar a los ojos, asentir con la cabeza, inclinarse hacia adelante, y gesticular). En cuanto a la apariencia, hace que el entrevistador valore más positivamente al candidato, que obtendría una mejor calificación. En relación al manejo de impresiones, se pueden usar distintas tácticas que únicamente revelen información positiva o puede desplazarse la atención hacía el entrevistador. En lo que respecta al comportamiento verbal y no verbal, la conveniencia de las percepciones que se forma el entrevistador escuchando y mirando al candidato deberían influir en su calificación.

Es de esperar que algunos moderadores importantes influyan en la relevancia de la relación entre las tácticas de auto-presentación y la calificación del entrevistador. Por ejemplo, el grado de estructuración de la entrevista debería moderar la influencia de estas técnicas, debilitando su relación con la calificación cuando la entrevista está muy estructurada. Por eso, cuanto más estructurada, menos relación tendrán las tácticas de auto-presentación con la calificación del entrevistador. En consecuencia, la relevancia de la correlación entre la opinión del entrevistador sobre una táctica de auto-presentación dada y la calificación final puede ser un indicador significativo de la influencia que tiene esa táctica sobre la decisión del entrevistador.

Existen razones teóricas para esperar que la relación entre las técnicas de auto-presentación y el rendimiento laboral sea positiva, aunque no sea tan fuerte como la que existe entre auto-presentación y desempeño en la entrevista. Consecuentemente, si esas tácticas influyen en los entrevistadores, se espera asimismo que influyan en los demás en el trabajo, incluyendo supervisores, compañeros, incluso clientes, y eso podría incrementar el rendimiento. Los investigadores han descubierto que la diligencia y la estabilidad emocional se relacionan positivamente con el rendimiento laboral. De manera similar, la capacidad mental general tiene correlación con el rendimiento laboral. No obstante, no se espera que la influencia de esas tácticas en el rendimiento laboral sea tan considerable como en la calificación del entrevistador. En general es más fácil mantener y no variar la imagen de auto-presentación en el corto espacio de tiempo que dura la entrevista que en los meses (o años) que pueden pasar entre las evaluaciones puntuales de desempeño.

El propósito del actual meta-análisis era determinar hasta que punto un espabilado solicitante, que altera su imagen de presentación, influye favorablemente en el entrevistador y logra ser contratado y analizar bajo que condiciones esas tácticas de auto-presentación influyen en el proceso de decisión del entrevistador. Los resultados revelan que el uso de esas técnicas tiene una influencia significativa en la calificación del entrevistador y que esa influencia es mayor cuando la entrevista está menos estructurada. Por tanto, las reacciones del entrevistador ante esas tácticas pueden ser el indicador más apropiado de su impacto en las calificaciones de rendimiento del candidato en la entrevista. Los hallazgos revelan asimismo que las técnicas tienen mayor relación con las calificaciones en la entrevista que con las evaluaciones de desempeño laboral. Parece ser especialmente el caso cuando la entrevista está relativamente desestructurada. Los descubrimientos no indican que las tácticas de auto-presentación no sean significativas para el trabajo. De hecho, las técnicas pueden mejorar el rendimiento del empleado. Los rasgos del candidato pueden servir como antecedentes para algunas de las tácticas de auto-presentación, lo que sugiere que son relativamente estables en todas las situaciones. Las entrevistas y la evaluaciones de desempeño tienen muchas similitudes, pero también varias diferencias que pueden explicar porque esas tácticas tienen más influencia en las entrevistas. Las dos mayores diferencias son el tiempo y el acceso a la información. En la entrevista, el tiempo es corto y la decisión de contratar debe tomarse en base una información limitada. Estos hallazgos tienen importantes implicaciones para futuras investigaciones. En primer lugar, uno de los moderadores examinados fue el diseño de investigación. Los resultados indican que el método más adecuado para estudiar la naturaleza del efecto que tienen las tácticas de auto-presentación son los simulacros de entrevista de alta calidad. Y en segundo lugar, se ha descubierto que la apariencia física tiene un mayor efecto en la calificación del entrevistador que el manejo de impresiones o el comportamiento verbal y no verbal. El estudio conlleva igualmente varias implicaciones para los profesionales. Principalmente, los entrevistadores deberían seguir realizando entrevistas estructuradas en la medida de lo posible. Del mismo modo cuando las empresas forman a sus entrevistadores deberían advertirles acerca de la influencia de las técnicas en la calificación de la entrevista. Y por último, los responsables de las contrataciones deberían valorar técnicas de entrevista alternativas para reducir los efectos de esas tácticas. Por supuesto, el estudio cuenta con limitaciones. Por una parte, algunos de los meta-análisis realizados estaban basados en un reducido número de estudios previos. Por otra parte, no existen suficientes estudios disponibles con los que analizar moderadores importantes para el estudio, más concretamente el papel de las exigencias interpersonales del trabajo. Tampoco existe en el estudio información acerca de otras variables que han sido consideradas cruciales en anteriores investigaciones sobre entrevistas, ni sobre que constructos relacionados con el trabajo se valoran en la entrevista. Los resultados muestran claramente que el enfoque psicométrico, la teoría de la influencia social, y la teoría de la interdependencia juegan un papel importante en como se ven afectadas las decisiones del entrevistador.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Influencia de la música en la conducta de consumo. Club del Lenguaje no Verbal.

Influencia de la música en la conducta de consumo. Club del Lenguaje no Verbal.

Influencia de la música en la conducta de consumo. Club del Lenguaje no Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, esta semana os ofrecemos el artículo “Estudio comparativo de la conducta de compra del consumidor en zapaterías con música de fondo y sin ella” de la autora Irene Ladies Menajang de la Universidad Sam Ratulangi de Manado (Indonesia) en el que se aborda el tema del comportamiento de los consumidores.

Los consumidores no solo compran para colmar sus necesidades, también buscan tiendas que les aporten una experiencia placentera. La música puede ser un componente importante del ambiente del establecimiento y tiene un papel en el proceso de decisión de compra. El objetivo de esta investigación es analizar la diferencia en el comportamiento de compra del consumidor en tiendas con música de fondo y tiendas sin música de fondo. El tipo de investigación que se llevó a cabo es un estudio comparativo, realizado en zapaterías de la ciudad de Manado (Indonesia) con música de fondo y sin ella. Se contó con 100 encuestados, 50 de zapaterías con música de fondo y 50 de zapaterías en las que no había música.

La música juega un papel importante en la vida de las personas. Tiene el poder de influir en el estado de ánimo y en la manera de pensar y vivir. Puede hacer que las personas se sientan contentas, tristes, o enfadadas, lo que genera un impacto positivo o negativo en sus vidas. En Manado, los establecimientos comerciales están aumentando rápidamente. Sus habitantes son conocidos por su conducta consuntiva y por ser grandes seguidores de la moda. Generalmente a las personas les influye con facilidad lo que compran sus iguales, y lo que es tendencia en su comunidad. Se puede escuchar música de fondo en la mayoría de las tiendas de moda.
La conducta de consumo es el estudio de los procesos implicados cuando los individuos o grupos seleccionados, compran, usan, o se sirven de productos, servicios, ideas o experiencias para satisfacer sus necesidades y deseos. Schiffman y Kanuk (2004) definieron la conducta de consumo como el comportamiento que muestran los consumidores cuando buscan, compran, usan, valoran, o se sirven de productos y servicios que esperan cubran sus necesidades. La conducta de consumo se centra en como los individuos deciden gastar sus recursos disponibles en artículos de consumo. Esto incluye que comprar, porque comprarlo, cuando comprarlo, donde comprarlo, con que frecuencia comprarlo, como valorar después la compra y el impacto de esas valoraciones en futuras adquisiciones, y como utilizarlas.
En cuanto a la conducta de compra del consumidor, según Kotler y Armstrong (2008) se refiere al comportamiento de compra de los consumidores finales y cabezas de familia que adquieren bienes y servicios para consumo personal. La conducta de compra se ve influida por las características y el proceso de decisión del comprador. Lo que más influye en la conducta individual, es el entorno familiar, social y cultural. Hair et al. (2012) explicaron que la conducta de compra describe como los consumidores toman decisiones de compra y como usan y se sirven de los bienes o servicios adquiridos.

La conducta de compra del consumidor está fuertemente influida por características culturales, sociales, personales y psicológicas. Los factores culturales, ejercen una amplia y profunda influencia sobre el comportamiento del consumidor. El vendedor necesita comprender el papel que tienen la cultura, subcultura y clase social del comprador. Los factores sociales tales como los grupos de referencia, la familia, y los roles sociales y estatus afectan igualmente a la conducta de compra. La familia es la estructura de consumo más importante, y los miembros de la unidad familiar constituyen el grupo primario de referencia más influyente. En cuanto a los factores personales, las decisiones de compra del consumidor están influidas por su edad y momento del ciclo vital, ocupación, situación económica, estilo de vida, personalidad y concepto de sí mismo. La personalidad hace referencia a la única característica psicológica que conduce a reacciones relativamente consistentes y duraderas al entorno del consumidor. Los factores psicológicos que influyen en las elecciones de compra son: motivación, percepción, aprendizaje, creencias y actitudes. La motivación es una fuerza conductora que lleva a actuar para satisfacer una necesidad específica, es lo que impulsa el desarrollo de la conducta de compra. La percepción es, en esencia, como la gente ve el mundo a su alrededor y como identifica la necesidad de ayuda en la toma de decisión de compra.

Son muchos los efectos que tiene la música sobre la conducta de compra del consumidor. La música se comunica con el corazón y la mente de la gente; sirve de potente conexión con las emociones. La música es versátil, tiene la habilidad de relajar o estimular. Puede ser un componente fundamental del ambiente de una tienda y juega un papel en el proceso de toma de decisiones de compra. Una estrategia de música personalizada puede reforzar la marca de un comercio y establece una poderosa conexión con los objetivos de mercado específicos incorporando el perfil demográfico (edad, género, ingresos) y psicológico (preferencias, estilo de vida, personalidad y actitudes) del cliente. El efecto de la música puede llevar al consumidor a hacer una compra emocional o impulsiva. Un eficaz reproducción musical provoca el disfrute del consumidor y favorece las interacciones comprador-vendedor.

La importancia de la música a la hora de medir la experiencia en los establecimientos ha sido probada en diversas investigaciones. Kulkarni (2012) dirigió un estudio acerca del impacto de la música sobre la conducta de compra. Encontró que la música crea una atmósfera relajante mientras se realizan las compras, la música incita a los clientes a comprar más, la música lleva al cliente a pasar más tiempo en las tiendas. Santos y Freire (2013) condujeron otro estudio que mostró que existe una influencia de la música de fondo en la decisión de compra pero sigue habiendo variables que necesitan ser explicadas. Areni y Kim (1993) llevaron a cabo una investigación en una vinatería: música clásica frente a música actual. Se descubrió que los clientes gastan más dinero cuando suena música clásica de fondo que cuando suena música actual, aunque el número de productos examinados, manipulados, y comprados, y el tiempo pasado en el establecimiento no varían en función de la música.

El objetivo principal de esta investigación es descubrir si existen diferencias en la conducta de compra del consumidor en tiendas con música de fondo y sin ella. El resultado de la muestra independiente revela que no existen diferencias significativas. En base a las respuestas dadas por los encuestados, se puede decir que la música atrae a los consumidores para que compren en la tienda, la música crea un ambiente relajante para poder escoger y comprar zapatos, y hace que los consumidores pasen más tiempo en el establecimiento. La mayoría de los encuestados, tanto de tiendas con música de fondo como sin ella, está de acuerdo con estas declaraciones. Kulkarni (2012) también halló el mismo resultado en su investigación acerca del impacto de la música en la conducta de compra. Descubrió que la música crea una atmósfera de relajación y hace que se pase más tiempo en las tiendas. El estudió destaca el hecho de que la música tiene la capacidad de relajar a las personas física, psicológica y emocionalmente. Sin embargo, no induce a los consumidores a acudir con frecuencia al establecimiento ni a comprar zapatos y no hace que vuelvan y la recomienden a otros. La mayoría de los encuestados, de ambos tipos de establecimientos, están en desacuerdo con las declaraciones. Existen otros factores que influyen en el consumidor para comprar el producto y recomendar la tienda además de la música.

La conclusión de esta investigación es que no existe una diferencia significativa en la conducta de compra del consumidor en los dos tipos de establecimientos. La música puede ser un elemento importante del entorno de la tienda, pero no es capaz de provocar que el consumidor acuda con frecuencia al comercio ni que lo recomiende. En base a esto pueden hacerse algunas recomendaciones. Se aconseja a los gerentes de las tiendas donde se llevó a cabo el estudio en las que no sonaba música de fondo que consideren reproducirla ya que afecta al estado de ánimo del consumidor y hace que se sienta más cómodo. Y a los vendedores, se les sugiere que usen la música como uno elemento del entorno puesto que puede hacer que los consumidores se sientan relajados y pasen más tiempo en los establecimientos.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

La sonrisa de Duchenne y la persuasión. Club del Lenguaje no Verbal.

La sonrisa de Duchenne y la persuasion. Club del Lenguaje no Verbal.

Sonrisa de Duchenne (imagen de la derecha). Club del Lenguaje no Verbal.

Apreciados suscriptores del Club del Lenguaje no Verbal, el artículo que hoy les ofrecemos estudia la sonrisa de Duchenne y la sorprendente relación de la misma con la persuasión. Dicho estudio se ha llevado a cabo por Sarah D. Gunnery de la Universidad Tufts  (EE.UU) y Judith A. Hall de la Universidad Noreste de Boston (EE.UU.). Las autoras investigan la persuasión como el resultado social de la capacidad de producir una sonrisa Duchenne deliberada dentro de una tarea de juego de roles. Los participantes en el presente estudio tenían que convencer a un experimentador de que les gustaba el sabor tanto de un zumo rico como el de otro de sabor desagradable, mientras eran grabados en vídeo. Los resultados mostraron la evidencia de que una mayoría considerable de personas puede producir deliberadamente una sonrisa de Duchenne y que las personas con esta habilidad resultan más persuasivas.

La sonrisa de Duchenne es una expresión que incluye la activación del músculo cigomático mayor que tira de las comisuras de los labios para formar una sonrisa, así como la activación de los músculos orbiculares de los ojos, que elevan las mejillas para crear las patas de gallo alrededor de los ojos, tal y como se aprecia en la imagen de la derecha de la actriz Julia Roberts, no ocurriendo ésto en la imagen de la izquierda. Hecho éste que nos permite inferir que la sonrisa de la izquierda es una sonrisa falsa, mientras que la de la derecha es una sonrisa auténtica o sonrisa de Duchenne.  Hasta hace poco, la sonrisa de Duchenne se había estudiado como una verdadera lectura de las emociones positivas. Si bien existen anteriores líneas de investigación acerca del comportamiento no verbal y las expresiones faciales, estas han sido en general utilizadas como señales sociales deliberadas; solo recientemente la sonrisa Duchenne se ha convertido en un tema teóricamente relevante. El objetivo del presente estudio era investigar la capacidad de cómo crear una sonrisa Duchenne deliberada, así como que el uso de dicha sonrisa en una interacción social estaba relacionado con la capacidad de una persona para persuadir a los demás.

Muchas investigaciones han reflejado cómo la gente percibe las sonrisas de Duchenne. En general, los resultados muestran que las sonrisas de Duchenne se perciben más positivamente que las sonrisas que carecen de este marcador. La lista de características positivas que se atribuyen a la gente que presenta Duchenne es bastante larga: generosa, extrovertida, competente y genuina, entre otras valoraciones. Las personas podrían beneficiarse ampliamente con esta expresión espontánea de placer que sólo puede producirse cuando alguien se siente realmente feliz.

Hay muchas situaciones sociales en las que uno puede elegir poner una sonrisa Duchenne deliberada con fines comunicativos prosociales o benignos. La gente puede ocultar su decepción o desagrado gracias a una sonrisa de Duchenne para no herir los sentimientos de otra persona o porque a pesar de que no se sienta realmente feliz, quiera comunicar que aprecia el favor que otra persona hizo por ella, por ejemplo. Poner deliberadamente una sonrisa de Duchenne no tiene que ser hecho para un beneficio personal, sino que también puede usarse para suavizar una interacción social o comunicar una información determinada. Por lo tanto, la expresión y su mensaje pueden ser auténticos y sinceros, pero no coincidentes con el estado afectivo de ese preciso momento. El engaño no es necesariamente la fuerza motivadora que subyace detrás de la utilización de una sonrisa Duchenne. Es probable que las personas capaces de poner deliberadamente una sonrisa Duchenne sean más capaces, a su vez, de encubrir un sentimiento negativo. En el presente estudio los participantes tenían que hacer creer a un experimentador que les gustaba el sabor tanto de un zumo agradable como el de otro desagradable y, también, que no les gustaba el sabor de ninguno de los dos mismos jugos, con el fin de persuadirle. La capacidad de los participantes para poner deliberadamente una sonrisa de Duchenne se puede correlacionar con el uso de esta sonrisa durante una tarea de persuasión, a pesar de que no se pueda deducir si es deliberada o espontánea. Aquellos que fueron capaces de producir la sonrisa de Duchenne deliberada durante la tarea del juego de roles resultaron ser más persuasivos en general, lo que indica que las personas que pueden producir sonrisas de Duchenne deliberadas emplean más el lenguaje no verbal y las habilidades sociales en su cotidianeidad.

Las personas que saben cómo producir la sonrisa deliberada Duchenne no necesariamente la eligen utilizar para un propósito engañoso, aunque esto resulte contrario a la hipótesis original de este trabajo. Hay, de hecho, una razón lógica para suponer que el poder hacer esta expresión deliberadamente es propio de una persona que puede utilizarlo en cualquier situación, dándose diferencias individuales en su voluntad de utilizarla con fines manipuladores. La capacidad de producir una sonrisa de Duchenne deliberada es una decisión individual. Algunas personas tienen esa capacidad y optan por usarla, pero otras no. Este es el primer estudio que muestra que las personas que pueden producir una sonrisa Duchenne son más persuasivas en contextos sociales distintos e indica que quienes gozan de esta habilidad reciben múltiples beneficios en sus interacciones sociales.

La sonrisa de Duchenne se sigue utilizando en trabajos científicos y de forma más visible en los medios de comunicación populares para describir una expresión de felicidad sentida como real. Se describe como auténtica, mientras que las sonrisas Duchenne no son auténticas; la persona quiere expresar felicidad, sea esta real o no. Las investigaciones futuras seguirán estudiando la conexión entre la sonrisa deliberada Duchenne, el uso de la sonrisa de Duchenne en situaciones sociales y cómo estos dos comportamientos diferentes pueden predecir resultados sociales positivos en diferentes contextos de persuasión. Esto nos permitirá poner a prueba los efectos del contexto afectivo sobre la relación entre la sonrisa deliberada Duchenne y la persuasión. Resulta necesario explorar cómo la sonrisa deliberada Duchenne afecta también a otros aspectos de la vida social, tales como, por ejemplo, los resultados de las citas y la salud.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar

Comportamiento no verbal ante una persona extraña atractiva: ¿es diferente si se está enamorado? Club del Lenguaje no Verbal.

Comportamiento no verbal ante una persona extraña atractiva: ¿es diferente si se esta enamorado? . Club del Lenguaje no Verbal

Comportamiento no verbal ante alguien atractivo. Club del Lenguaje no Verbal.

Queridos seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, nos grata  poder acercarnos hoy a las reacciones que nos despierta ese sentimiento tan importante y necesario como es el amor, el interés romántico  a través del estudio realizado por Sally D. Farley de la  Universidad de Baltimore.  El presente estudio se realizó para determinar el grado en que los diferentes comportamientos no verbales se asocian a la muestra de un interés romántico hacia una persona desconocida muy atractiva, así como, si estos comportamientos difieren en función del amor que se sienta hacia el propio cónyuge. El mimetismo inconsciente se asoció positivamente a un interés romántico hacia la persona extraña, por lo que la mímica se asociaría negativamente a la percepción subjetiva de amor hacia el cónyuge. Además, surgieron sonrisas y tonos de voz muy agradables que suponen importantes comportamientos no verbales de afiliación.

Aunque la llama del amor romántico se vaya apagando con el paso del tiempo, ya que su intensidad fisiológica disminuye, la pasión, el compromiso y la intimidad se mantienen como los componentes centrales y sólidos que sustentan las relaciones. Las personas altamente comprometidas experimentaron un sesgo positivo en sus relaciones románticas, percibiendo atributos más positivos en su pareja. Las personas que sentían fuertes sentimientos de amor por sus parejas mostraron falta de atención selectiva hacia objetivos de distinto sexo muy atractivos, lo que llevó a los investigadores a concluir que el amor sirve para potenciar el compromiso y disminuir la tentación.

En este estudio se analizó la mímica inconsciente, que refleja atracción por el interlocutor, además de una serie de comportamientos no verbales que permitieron comparar la predicción del interés romántico hacia un desconocido y el amor hacia el cónyuge. La investigación que aquí se presenta se basa en la obra y teorías de antropólogos, psicólogos evolutivos, psicólogos sociales, investigadores de la comunicación y científicos y arroja luz sobre un canal de comunicación no verbal que ha recibido relativamente poca atención empírica fuera de la psicología evolutiva: la voz.

Una gran cantidad de literatura apoya la tendencia general por la que los individuos imitan gestos, posturas, expresiones idiomáticas, acentos, estilo vocal y hasta el tono de voz de sus compañeros de interacción. Estos efectos se han incluido en la coordinación del comportamiento, el reflejo postural, el juego del comportamiento, la interacción, la sincronía y la convergencia de la voz. La mímica indica el deseo de una mayor cercanía psicológica o afiliación y la disminución de la mímica comunica un deseo de distancia o falta de interés.

Históricamente, los comportamientos no verbales se han examinado en dos dimensiones: una basada en la intimidad o la afiliación y otra, en la dominación. Existe abundante investigación sobre comportamientos no verbales que connotan atracción, gusto y deseo de intimidad. La primera dimensión, la afiliativa objeto de nuestro estudio, se asocia con un aumento de la mímica, con tocar a otros, asentir con la cabeza, inclinarse hacia adelante, aproximarse, sonreír y reír. Por ello, las personas más amigables, coquetas y seductoras pueden ser claramente diferenciadas por sus comportamientos no verbales. Parejas que intentan ligar también demostraron algunas tendencias de comportamiento únicas, como la inclinación de la cabeza, el mohín de sus bocas o el cruce de piernas en la dirección de su interlocutor.  Además, los individuos modulan su voz al hablar con personas atractivas, alterándola para que suene más agradable y atractiva. Estos hallazgos, junto con investigaciones que muestran que las voces de las mujeres tienen un sonido más agradable cuando están ovulando, sugieren que la agradabilidad vocal actúa como señal de disponibilidad. Como resultado de ello, para distanciarse de alguien de una manera sutil una alternativa potencialmente eficaz es disminuir la agradabilidad de la voz de uno y, viceversa, una manera de hacerse más atractivo es aumentar la simpatía de la propia voz.

Los individuos con noviazgos que fueron expuestos a una persona muy atractiva tuvieron un comportamiento dirigido a proteger su relación, disminuyendo las conductas que comunicaran interés, afecto y coqueteo. Los comportamientos que más se dieron como señales de acercamiento fueron la mímica, la sonrisa y la modulación de la voz. La relativa escasez de apoyo a los correlatos verbales de atracción fue, al principio, sorprendente. Ha quedado clara la complejidad del papel que juegan los hombres a la hora del coqueteo. Varios investigadores sostienen que los hombres manifiestan una forma no verbal “tranquila” en las primeras etapas de noviazgo y coqueteo, esperando hasta estar más seguros del interés romántico de una mujer para pasar a ser más activos. Las mujeres actúan como selectoras en las primeras etapas de la coquetería, la atención y el reconocimiento: miran brevemente hacia un compañero de interacción, a continuación miran hacia abajo, ladean la cabeza, sonríen con frecuencia o fruncen los labios de modo presumido, provocando así la escalada de comportamientos coquetos en los hombres.

Este estudio tiene sus limitaciones, ya que se centra exclusivamente en los hombres y sus reacciones ante una presencia femenina atractiva debido a la literatura que implican a las mujeres como selectoras e iniciadoras de la danza de cortejo. Como resultado, deben llevarse a cabo más investigaciones para determinar la posibilidad de generalizar los resultados incluyendo a mujeres participantes.

El presente estudio es uno de los primeros que ha evaluado el grado en que los comportamientos no verbales tienen funciones de relación e interacción personal con una persona atractiva. Las investigaciones futuras deberán utilizar una metodología más potente incluyendo diferentes niveles de personas atractivas y evaluando el grado en que las señales no verbales tienen significado para personas tanto solteras como comprometidas.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar

Medición del prejuicio no verbal a través del lenguaje corporal. Club del Lenguaje no Verbal.

Medicion del prejuicio no verbal a traves del lenguaje corporal

Las respuestas no verbales ante los estereotipos. Club del Lenguaje no Verbal.

Estimados  suscriptores del Club del Lenguaje no Verbal, el artículo elaborado por Joshua D. Meadors y Carolyn B. Murray  de la Universidad de California (USA), que hoy nos place ofrecerles se centra en una de las grandes preocupaciones de la psicología social, los estereotipos.   Aunque diversas investigaciones han demostrado la existencia de prejuicios raciales a la hora de medir actitudes y conductas manifiestas, existen pocos análisis acerca de las señales no verbales, sutiles, que caractericen tales prejuicios. El presente estudio investiga el sesgo racial implícito mediante el análisis de los comportamientos no verbales de personas que visionaron un vídeo en el que aparecía un presunto delincuente, cuya identidad étnica estaba manipulada para ser negro o blanco. Los participantes parecían mucho más seguros al describir al sospechoso blanco que al describir al negro. Los participantes también mostraban una postura “abierta” al describir al sospechoso negro y una postura “cerrada” (por ejemplo, los brazos cruzados) al describir al blanco. Los resultados indican que los sesgos en las actitudes y las creencias pueden ser detectados y medidos de forma fiable a través del lenguaje corporal. Los resultados se discuten en términos de cómo los comportamientos no verbales pueden revelar formas más sutiles de prejuicios y diversos estados afectivos.

Aunque Estados Unidos tiene una historia marcada por el prejuicio y la discriminación, las personas suelen hablar contra el racismo y niegan tener una preferencia racial cuando se les pregunta directamente. La creencia de que vivimos en una era completamente libre de tales sesgos no es muy real. Los prejuicios, los estereotipos y el favoritismo del endogrupo se mantienen resistentes al cambio y es probable que persistan a través de generaciones. Por lo tanto, es plausible todavía la existencia de estos prejuicios convertidos poco a poco en tabú. La gente todavía practica los métodos más sutiles de discriminación. El presente estudio se centra en el comportamiento no verbal como medio de estos sesgos. Investigaciones en psicología han proporcionado muchas pruebas no verbales con respecto a los prejuicios raciales.

Este estudio tiene como objetivo la evaluación de los prejuicios raciales implícitos a través de calificaciones afectivas basadas en el lenguaje del cuerpo de los participantes, así como mediante el empleo de una taxonomía de las señales de comportamiento no verbal que tienen una base teórica establecida para su expresión y que se centra en los comportamientos sutiles que reflejan actitudes implícitas en un contexto cuajado de prejuicios y estereotipos.

Los científicos contemporáneos afirman que la comunicación no verbal influye en el establecimiento de los pensamientos y comportamientos que se consideran coherentes con las creencias culturales. Tales actitudes implícitas se forman a menudo influenciadas por amigos, familiares y otros conocidos del entorno del sujeto. La comunicación verbal tiende a jugar un papel cognitivo en las interacciones interpersonales, mientras que la comunicación no verbal juega un papel más afectivo, relacional o emocional. Por consiguiente, los comportamientos no verbales se han teorizado para transmitir una gran cantidad de información acerca de las emociones de un individuo como sus actitudes, motivaciones y rasgos de personalidad. Entre el contenido verbal y no verbal de un mensaje, la mayoría de las personas cree que el contenido no verbal refleja con mayor precisión los verdaderos sentimientos del comunicador, así como la intención de su mensaje. Es decir, el comportamiento no verbal parece ofrecer una representación más coherente con la personalidad que la conducta verbal explícita.

Muchas de las intervenciones diseñadas para reducir los prejuicios raciales y la discriminación fallan en gran parte porque el sesgo intergrupal es contagioso y se transmite de forma implícita (por ejemplo, de manera no verbal o por medio de micro-agresiones).

¿Exhiben los individuos sesgo racial a través de señales no verbales en su lenguaje corporal? Este efecto ha podido ser bien comprobado en las mujeres, pero sólo parcialmente en los hombres. Los codificadores muestran una postura significativamente más cerrada al describir al sospechoso blanco que al describir al sospechoso negro. Esta postura cerrada puede ser una respuesta no verbal que actúa de acuerdo con la incertidumbre y la ansiedad inducida por la presentación de un estereotipo determinado. La postura cerrada a menudo se puede interpretar como una reducción en la inmediatez entre el comunicador y el receptor. Otra evidencia sugiere que estos comportamientos están a menudo relacionados con la ansiedad, el estrés o la incomodidad.

Las diferencias de género, tales como la interacción entre la manipulación experimental (es decir, el origen étnico del sospechoso) y el sexo biológico del codificador, fueron apoyadas por los datos obtenidos, específicamente en las calificaciones de ansiedad e incertidumbre y en el comportamiento no verbal de la postura cerrada. Las mujeres fueron evaluadas como más ansiosas e inseguras que los hombres cuando el sospechoso era blanco, pero menos ansiosas e inseguras que los hombres cuando el sospechoso era negro. Las mujeres también cerraron su postura más que los hombres cuando el sospechoso era blanco, pero menos que los hombres cuando el sospechoso era negro. Los participantes tendieron a cerrar su postura al describir al sospechoso blanco, pero mostraron una postura abierta al describir al sospechoso negro. Hombres y mujeres pueden responder de manera diferente a los sospechosos de acuerdo con la forma en que fueron socializados para responder a este tipo de situaciones. Por otra parte, los estereotipos de criminales violentos y contra-estereotipos pueden provocar una ansiedad cualitativamente diferente en hombres y mujeres.

Los resultados del presente estudio implican que las actitudes más implícitas y las creencias (por ejemplo, los estereotipos) se pueden detectar de forma fiable a través de la comunicación no verbal y objetivamente ser medidas en comportamientos no verbales específicos (por ejemplo, a través del lenguaje corporal). Existen diferencias significativas entre muchos de los comportamientos al comparar muestras específicas (por ejemplo, entre hombres y mujeres y entre etnias). Las diferencias individuales y situacionales en muchas otras actitudes implícitas complejas y específicas podrían ser capturadas a través de medidas no verbales, especialmente a través de la tecnología y el software más sofisticados de los que se dispongan.

Los estudios futuros pueden optar por analizar las representaciones en series de tiempo, en frecuencias objetivas de comportamientos no verbales específicos y estados afectivos. Se han producido avances recientes en la tecnología que miden el tono vocal y el lenguaje corporal sin que afecte la subjetividad humana. Presumiblemente, la detección de actitudes implícitas más sutiles y complejas (por ejemplo, el sesgo no verbal) puede reducirse a conductas o gestos específicos. Los procedimientos tales como el sistema de acción del cuerpo y la postura de codificación podrían significar una más amplia taxonomía del lenguaje corporal y de posicionamiento, pero la expresión emocional es todavía necesaria para determinar los aspectos singulares del comportamiento que pueden cambiar en función de actitudes, situaciones y estados emocionales.

En el presente estudio solo se examina la relación entre un número determinado de comportamientos no verbales y estados afectivos, pero hay potencialmente un sinnúmero de relaciones entre dichas variables. Sin embargo, la tecnología de procesamiento de vídeo y un software que permita la codificación sensible en el tiempo se están convirtiendo en unas herramientas metodológicas populares que puedan utilizarse para examinar y cuantificar la relación entre actitudes implícitas y sus manifestaciones físicas con los resultados conductuales. Aunque el presente estudio considera específicamente la evidencia de prejuicios no verbales y discriminación, los mecanismos subyacentes en la comunicación, las diferencias culturales y los fenómenos relacionados se beneficiarán enormemente de una investigación continuada.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar

El aspecto facial : ¿predice tu personalidad? Club del Lenguaje no Verbal.

La expresión facial como predictor de nuestra personalidad. Club del Lenguaje no Verbal.

La expresión facial como predictor de nuestra personalidad. Club del Lenguaje no Verbal.

Estimados suscriptores del Club del Lenguaje no Verbal, el artículo elaborado por Raluca Petrican y Cheryl Grady pertenecientes a la Universidad de Toronto (Canadá) y por Alexander Todorov de la Universidad de Princeton (USA), que hoy presentamos, aborda el interesante aspecto de cómo nuestra apariencia facial influye en los juicios acerca de nuestra personalidad.

Efectuar juicios de carácter basándose en la apariencia facial influye en las decisiones y en los comportamientos interpersonales. Para abordar este tema trabajamos con 51 parejas de ancianos casadas desde hace años. Los participantes fueron fotografiados, mientras se les pedía mantener una expresión emocionalmente neutra. Se empleó un programa informático de evaluación facial para generar las puntuaciones de los rasgos de honradez, dominación y atractivo, basadas en las fotografías de los participantes.

Debido a que la evaluación del potencial peligro en otro individuo es crucial para el funcionamiento exitoso y el bienestar, los seres humanos hemos desarrollado mecanismos rápidos, intuitivos y espontáneos de deducción, basados únicamente en los atributos físicos de nuestros congéneres. A través de una serie de rasgos de una persona generamos diversas evaluaciones y juicios precipitados sobre ella, que suelen permanecer intactos a pesar del paso del tiempo. Se han documentado algunos vínculos constantes entre la apariencia facial y la personalidad real de las personas. Los adultos mayores parecen ser jueces más indulgentes que la gente más joven, no sólo de su propia personalidad sino de la de otras personas. Los adultos jóvenes y mayores emplean señales faciales similares a la hora de inferir la personalidad de un sujeto.

El presente estudio examinó la relación entre los rostros evaluados por ancianos que llevaban mucho tiempo casados, con una muestra de imágenes lógicamente muy familiar, y los analizados por gente que desconocía a las personas que aparecían en las fotografías. El objetivo era probar si la apariencia facial ejerce un efecto duradero de los juicios sobre personalidad, incluso para los participantes familiarizados con el rostro evaluado. Una de las dimensiones estudiadas fue la de valencia/confiabilidad y fue utilizada para reflejar las variaciones en la percepción de intenciones positivas o negativas y para determinar la valencia interpersonal de los juicios realizados, así como las decisiones posteriores de acercarse o de evitar un objetivo concreto. Otra dimensión de evaluación empleada fue la de poder/dominio.

Un aspecto alegre en un rostro está vinculado a una mayor extraversión de la persona. Existen evidencias de que una predisposición durante toda la vida para experimentar ciertos estados emocionales puede hacer que estos permanezcan impresos en la cara, siendo visibles aun en condiciones emocionalmente neutras. La sonrisa, por ejemplo, tiende a ser sobreestimada, siendo utilizada en ocasiones erróneamente como un indicador de mayor extraversión o  de otras características positivas de la personalidad de un sujeto. Los individuos con una apariencia más digna de confianza recibieron las evaluaciones de personalidad más positivas, tanto por parte de desconocidos como por sus propios cónyuges, al margen del tiempo que llevaran juntos. Comportamientos emocionalmente expresivos, como sonreír, son indicadores válidos de extraversión y de predisposición vital a experimentar estados emocionales positivos que quedan impresos en la cara. Los mayores de edad adulta, sobre todo a partir de los 60 años, experimentan un cambio en los objetivos sociales de los individuos, tendiendo a perseguir estados emocionalmente gratificantes y armoniosos en lugar de interacciones sociales competitivas.

La presente investigación es sólo un primer paso hacia la comprensión de los mecanismos responsables de los efectos persistentes en la apariencia facial a la hora de efectuar evaluaciones de personalidad, mucho más allá de la etapa de las primeras impresiones. La apariencia facial ejerce un efecto duradero sobre las evaluaciones de personalidad de los cónyuges. Los rasgos faciales de aquellos cónyuges que llevan largo tiempo juntos se encuentran de algún modo en desventaja, ya que se interpretan de manera ciertamente sesgada tras años de posibles conflictos en la relación.

Esta investigación tiene algunas limitaciones. Una es el uso exclusivo de una muestra de personas mayores. Hay algunas evidencias de que, en relación a los adultos más jóvenes, los adultos mayores son más sensibles a las señales emocionales positivas sutiles, como el de la confianza que puede inferir una expresión. Una segunda limitación de la presente investigación sería la falta de criterios más objetivos de comportamiento para evaluar un perfil positivo de una personalidad global. Estudios recientes documentan que, en respuesta a la apariencia facial en solitario (es decir, sin ningún conocimiento adicional del objetivo individual), los participantes pueden evaluar de igual manera, por ejemplo, a un criminal de guerra que a un héroe de guerra, a un ejecutivo que ha delinquido que a uno honesto digno de confianza, a un estudiante ejemplar que a otro que se dedica a copiar en los exámenes.

En resumen, el presente estudio proporciona evidencias elocuentes de que la apariencia de la cara ejerce un impacto generalizado concreto en los participantes, que son capaces de emitir juicios globales y específicos solo con observar los diferentes rostros presentados.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar

Interacciones entre los empleados de una empresa: Comportamiento no verbal en fotografías espontáneas y preparadas. Club del Lenguaje no Verbal.

Comportamiento no verbal ante fotografías naturales y preparadas. Club del Lenguaje no Verbal.

Comportamiento no verbal ante fotografías naturales y preparadas. Club del Lenguaje no Verbal.

El artículo, que hoy presentamos, apreciados seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, analiza las interacciones estructuradas entre los empleados de una empresa, pero desde la interesantísima perspectiva de su comportamiento no verbal manifestado en fotografías espontáneas y preparadas.  Este atractivo estudio ha sido elaborado por Judith A. Hall y Gregory B. Friedman de la Universidad Northeastern de Boston (USA). Para ello, 96 empleados y alumnos de dicha universidad, tanto mujeres como hombres, fueron fotografiados por parejas en dos situaciones: mientras conversaban sobre su trabajo de manera espontánea y, más tarde, en un posado, mirando hacia la cámara deliberadamente. Hasta 8 comportamientos no verbales pudieron ser codificados en las fotografías, aspectos recogidos más tarde en un cuestionario post-experimental.
Las mayores diferencias en el estado psicológico de las personas fueron detectadas en la inclinación de la cabeza y la barbilla, la posición de los codos sobre las piernas o el mobiliario, las sonrisas o el movimiento de las cejas, mientras que las principales diferencias relativas al sexo fueron encontradas en las posturas sonrientes y/o erguidas y en las interacciones personales establecidas durante el experimento. En este estudio, los miembros de la universidad seleccionados mantuvieron una conversación con alguien de su departamento mientras eran fotografiados. Cuatro imágenes fueron tomadas a intervalos no anunciados (fotografías espontáneas). Tras esta charla, se pidió a los participantes que miraran ya directamente a la cámara para realizar una fotografía final (fotografía preparada).

Hombres y mujeres difirieron mucho en sus comportamientos no verbales. Las mujeres sonrieron y miraron más fijamente, se apoyaron inclinándose hacia adelante, con mayor frecuencia, y se aproximaron y tocaron a los otros con más atención y cercanía. Y un detalle, tendieron a sonreír más que los hombres cuando la situación en la que se encontraron infería tensión, preocupación o se sintieron cohibidas. Las personas con diferente rango dentro de la universidad (empleados, docentes y alumnos) actuaron de manera diferente ante las dos situaciones planteadas en el experimento. Las personas de menor estatus, por ejemplo, manifestaron gestos que indicaron mayor tensión postural en ambas tesituras. Apoyar el codo en la pierna o en el mobiliario demostró un estado de más relajación, mientras que mantener una postura erguida coligió tensión e incomodidad. La falta de coherencia entre el estado real y la sonrisa denotaba que ésta suponía un síntoma de querer agradar en la circunstancia vigente, mayoritariamente entre empleados y alumnos. Las personas de mayor rango, por el contrario, sonrieron con más naturalidad, revelando un estado de comodidad y despreocupación. Por lo tanto, sonreír puede tener significados psicológicos muy diferentes en función de las variables que queramos tener en cuenta y apliquemos en cada experimento. En las fotografías preparadas, las personas generalmente levantaron sus cabezas y sus cejas, y sonrieron mucho más que en las fotografías espontáneas hechas anteriormente. Por una parte, esto se debe a que el estado personal de los participantes había ambiado como consecuencia del desarrollo natural de la conversación previa.  Además, el efecto sonriente demostraba que las personas tenemos una fuerte inclinación y hábito de “sonreír siempre ante una cámara.”

 Tomando como referencia las posibles diferencias de comportamiento en función del sexo, no se observó demasiada disparidad. Sí resultó evidente que las mujeres procuraban sonreír más, pensar más a la hora de establecer una postura e inclinaron su cuerpo hacia delante con mayor asiduidad que los hombres. Además, en el caso de las fotografías preparadas, los participantes sonrieron y se tocaron más cuando la persona de inferior rango era de sexo femenino. Cuando ambas participantes eran mujeres, el gesto de sonreír fue infrecuente en las fotografías espontáneas, pero estuvo muy presente en las fotografías preparadas. Esto puede significar que, quizá, las mujeres estén más concentradas que los hombres en el desarrollo de tareas coloquiales, ya que sus caras resultaron ser más serias que las de sus compañeros en la misma circunstancia, mientras mantenían las conversaciones de trabajo. Otra posibilidad es que las mujeres sean más conscientes que los hombres sobre los comportamientos que es necesario llevar a cabo en las diferentes situaciones cotidianas y se ajustan más a las normas correspondientes propias de cada tarea. Esto se refleja en que ellas mostraron un proceder más formal y serio durante la charla sobre el trabajo y, sin embargo, una conducta más agradable y relajada durante la fotografía preparada que los hombres.

En resumen, este estudio reveló que algunos comportamientos no verbales varían con el estado personal, con la variable fotografía espontánea o preparada y según el sexo de los participantes. Sin embargo, pruebas de las interacciones entre todos estos factores indican también que resultaría complicado generalizar sobre cada una de estas variables por separado en relación al comportamiento no verbal. Los efectos del estado personal no fueron siempre constantes en función del sexo de los participantes, así como las diferencias de sexo no fueron siempre constantes a la hora de actuar frente a las fotografías naturales o las preparadas.

Sí resulta particularmente interesante que las diferencias de sexo al sonreír fueron especialmente sensibles en función de las demandas situacionales (fotografías francas frente a las preparadas). Los esfuerzos de reproducción del experimento son necesarios para poder generalizar en un futuro las conclusiones del estudio.

Club del Lenguaje no Verbal

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar

La expresión de las emociones a través del comportamiento no verbal en las visitas médicas. Club del Lenguaje no Verbal.

La expresion de las emociones a traves del comportamiento no verbal en las visitas medicas. Club del Lenguaje no Verbal.

La expresión de las emociones a través del comportamiento no verbal en las visitas médicas. Club del Lenguaje no Verbal.

En esta ocasión, apreciados amigos del Club del Lenguaje no Verbal, tenemos el placer de mostrarles otro campo donde se manifiesta la importancia del comportamiento no verbal, la relación médico-paciente. El presenta artículo ha sido elaborado por Debra L. Roter  de la Escuela  de Salud Pública de Johns Hopkins Bloomberg de Baltimore (EE.UU.), Richard M. Frankel  de la Universidad de Indiana (EE.UU.), Judith A. Hall de la Universidad de Northeastern de Boston (EE.UU.) y David Sluyter del Instituto John E. Fetzer en Kalamazoo(EE.UU.).

El conocimiento y la experiencia que el médico y el paciente importan de sus respectivos ámbitos de competencia, así como su expresión y percepción de las emociones durante el encuentro entre ambos son elementos que se integran en el proceso de atención a través de la comunicación verbal y no verbal. El contexto emocional de la atención está especialmente relacionado con la comunicación no verbal y las habilidades de comunicación con las emociones, incluyendo el envío y recepción de mensajes no verbales y la autoconciencia emocional.

Recientes estudios sostienen que el comportamiento no verbal tiene un gran significado dentro de la relación terapéutica e influye notablemente en factores tan importantes como la satisfacción, el cumplimiento y los resultados clínicos. Los médicos son expertos en las formas técnicas y cognitivas propias de su capacitación, mientras que los pacientes lo son en la historia y experiencia de su enfermedad, personalidad, estilo y entorno de vida, valores y expectativas. Esta relación se basa en tres principios fundamentales:

Las relaciones en materia de salud deben incluir la personalidad de los participantes
El afecto y la emoción son componentes esenciales de estas relaciones
Todas las relaciones sobre el cuidado de la salud se producen en un contexto de influencia recíproca
Las emociones y sus fenómenos relacionados, como los deseos, estados de ánimo y sentimientos pueden ser revelados a través de la conducta no verbal, por lo que este comportamiento tiene un papel muy relevante en la atención médica. La conducta no verbal incluye, entre otros aspectos, la expresividad facial, la sonrisa, el contacto visual, los asentimientos con la cabeza y diversos gestos o posturas. Por lo tanto, a través del comportamiento no verbal se transmite gran cantidad de información afectiva y emocional. En este entorno también es preciso tener en cuenta las características paralingüísticas más importantes del habla, como la velocidad de la voz, el volumen, el tono, las pausas, la fluidez o las interrupciones.

Tanto los médicos como los pacientes tienen emociones y las muestran, siendo la capacidad de juzgar las expresiones emocionales del otro una de las facetas básicas que definen el concepto de inteligencia emocional.

Uno de los hallazgos más destacados está relacionado con el género, ya que las mujeres son mejores a la hora de juzgar las señales no verbales y transmitir emociones a través de ellas. Por ello las médicas mostrarán niveles más altos de sensibilidad no verbal que los médicos de sexo masculino, enfatizando que los facultativos con esta sensibilidad son menos propensos a sufrir desgaste profesional.

En varios estudios se han estudiado las habilidades no verbales de los médicos en cuanto a la codificación (capacidad de transmitir mensajes emocionales con precisión como se pretendía) y decodificación (capacidad de reconocer las emociones de los demás con precisión).Los médicos más hábiles en la tarea expresiva de codificación emocional tenían pacientes que los consideraban más comprensivos, empáticos, solidarios y sensibles que otros facultativos. Además, los médicos más precisos en la descodificación de los movimientos del cuerpo recibieron altas calificaciones de satisfacción por parte de sus pacientes, a la vez que éstos cancelaban menos citas.

En este estudio se indica que una combinación de las palabras del médico y su tono de voz son capaces de predecir la satisfacción del paciente. Parece que los encuentros médicos con algún grado de afecto negativo (sobre todo ansiedad en la voz del médico), combinados con palabras de consuelo, pueden ser vistos por los pacientes como positivos para la relación, lo que refleja sinceridad percibida, dedicación y competencia. En resumen, el papel de las emociones en la visita médica, que se refleja en la sensibilidad no verbal y en diferentes comportamientos, es muy significativo. Recientes estudios reflejan una amplia variación en cuanto a la disposición y capacidad de los médicos a la hora de poder y saber juzgar con precisión distintas emociones.

Un área importante de la investigación que nos atañe es el papel de la emoción y el comportamiento no verbal en el paciente y en la toma de decisiones del médico. Parece posible, e incluso probable, que los médicos que empleen conducta no verbal influirán significativamente en los pacientes, incluso en la probabilidad de decidir a favor o en contra de las opciones de un tratamiento recomendado.

También existe un gran interés en observar el efecto de las emociones sobre una amplia variedad de resultados, con implicaciones que van desde la calidad de la atención a los problemas de financiación de la atención a la salud, asignación de recursos, juicios por mala praxis y agotamiento del médico. Las vías para conseguir dichos resultados, incluyendo género, cultura, origen étnico, alfabetización, clase social, edad, estado de salud, confianza, continuidad de la atención y especialidad del médico son analizadas con frecuencia, aunque rara vez se entienden bien del todo. Incluso la relación más amplia entre la adquisición de habilidades en el dominio verbal y no verbal presenta interesantes retos de enseñanza en un plazo inmediato. Mientras que los estudios hasta la fecha han tendido a tratar la conducta verbal y no verbal como algo separado y distinto, en realidad, ambos se producen y se influyen mutuamente en un mismo contexto de comunicación.

La relevancia de esta investigación radica en su aplicabilidad al mundo cotidiano de los pacientes y los médicos. Este trabajo tiene el potencial de mejorar tanto los procesos como los resultados de la atención médica para ambos grupos de individuos. El poder curativo, todavía sin explotar, de la conexión emocional entre los pacientes y los médicos puede aportar significado y fuerza a la relación terapéutica. Tal vez el más importante de los retos del futuro es el que puede aprenderse acerca de la optimización de las relaciones de cuidado en relación con la práctica diaria y la cotidianeidad de la medicina.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar

Señales no verbales en el deporte: ¿victoria o derrota? Club del Lenguaje no Verbal.

Señales no verbales en el deporte: ¿victoria o derrota?

Señales no verbales en el deporte. Club del Lenguaje no Verbal.

No podía faltar, queridos amigos del Club del Lenguaje no Verbal, un artículo que tratara el comportamiento no verbal en el ámbito del deporte. El presente artículo, se lo debemos a Philip Furley de la German Sport University Cologne (Alemania) y a Geoffrey Schweizer de la Universidad de Heidelberg (Alemania).

La conducta no verbal sugiere que los seres humanos mostramos señales no verbales que pueden ser perfectamente interpretadas por los demás. Mediante la comparación de este fenómeno en diferentes grupos de edad, se evidencia que incluso los niños pequeños son capaces de discriminar entre atletas ganadores y perdedores a través de la decodificación de las señales no verbales más sutiles, proceso que se sigue desarrollando con la experiencia y la maduración personal. Al ver, por ejemplo, la retransmisión televisiva de los acontecimientos deportivos es común escuchar a los comentaristas referirse al lenguaje corporal de los jugadores que compiten, a la vez que especulan sobre los estados mentales de los mismos.

Los seres humanos hemos evolucionado para poder comunicar importantes estados internos de modo no verbal. La presente investigación se ocupa de si los eventos deportivos están asociados a señales no verbales que se entiendan e interpreten fácilmente como signos de victoria o derrota. Actualmente no existe ninguna investigación sobre los cambios de expresión no verbales asociados a vencer o perder en una competición y, lo que es más importante, si la gente es capaz de interpretar con precisión y acierto estos signos. El contexto deportivo parece altamente adecuado para investigar la capacidad de predicción de ciertas señales no verbales en relación al rendimiento y a resultados definidos objetivamente a través de puntuaciones. En este experimento se probó este extremo tras visionar vídeos de deporte, baloncesto, balonmano y tenis de mesa, entre espectadores sin experiencia en esas disciplinas; en concreto fueron dos grupos de niños (de 4 a 8 años y de 9 a 12 años) y un tercero de estudiantes universitarios (20 varones y 20 mujeres). El objetivo del estudio era investigar si los participantes eran capaces de detectar quién había quedado primero o último en una competición deportiva basándose únicamente en las señales no verbales.

¿De qué manera los atletas líderes reaccionan, por ejemplo, ante la derrota de su oponente? La investigación demuestra que los atletas adquieren más confianza al observar gestos de sumisión o ansiedad en su contrario antes de comenzar la competición. Las personas están bien preparadas para percibir estas situaciones en el entorno de disputas deportivas, tanto individuales como de equipo.

Los resultaron demostraron que los niños de entre 4 y 12 años de edad fueron capaces de distinguir de forma bastante fiable a aquellos atletas que estaban perdiendo de los que iban ganando, a través de las expresiones no verbales que estos reflejaban. Los adultos participantes obtuvieron una puntuación ligeramente superior a la infantil, lo que evidencia que la percepción e interpretación de las señales no verbales sutiles continúan desarrollándose hasta la edad adulta. Fueron suficientes las emisiones breves de vídeos para conseguir una interpretación correcta de las emociones específicas de los deportistas. Sólo se encontraron diferencias entre los adultos y los niños participantes, y no entre los niños pequeños y mayores, quedando en evidencia  que la adolescencia puede ser una fase de gran importancia en el  desarrollo de la decodificación de las conductas no verbales.

Hasta ahora, la investigación sobre el comportamiento no verbal en deportes se había centrado en las expresiones emocionales post- desempeño o en las correspondientes al pre – rendimiento. En contraste, esta investigación sugiere que las señales no verbales que ocurren durante las diferentes etapas del juego pueden ser interpretadas como signos elocuentes a la hora de descubrir quién es el líder y quién va a la zaga. Un punto fuerte de esta investigación es la obtención de resultados a través del análisis de tres deportes diferentes, tanto individuales como de equipo: tenis de mesa, baloncesto y balonmano. No a todos los observadores se les mostraron los mismos estímulos visuales y, además, los diferentes participantes fueron asignados al azar para plantearles diferentes subconjuntos de señales concretas.

Para corroborar los hallazgos, sería necesario que otros grupos de investigación replicaran y ampliaran este experimento. Por otra parte, se ha visto que la decodificación de las señales no verbales tiene un componente educativo y sociocultural importante. El criterio para determinar las predicciones no puede evaluarse de manera objetiva. La principal limitación de este estudio fue el potencial sesgo de selección con respecto al material de estímulo presentado, problema común en la literatura psicológica. Aunque se pone mucha atención al respecto cuando se selecciona dicho material, no puede descartarse por completo la posibilidad de que los resultados puedan ser influenciados por terceras variables, como que algunos atletas sean más expresivos que otros o que algunos clips de vídeo contengan más información que otros, etc.

Club del Lenguaje no Verbal

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar

Reconocimiento verbal y no verbal de ciertos estados mentales y Síndrome de Asperger. Club del Lenguaje no Verbal.

Sindrome de Asperger y reconocimiento de ciertos estados mentales. Club del Lenguaje no Verbal.

Sindrome de Asperger y reconocimiento de ciertos estados mentales. Club del Lenguaje no Verbal.

Apreciados seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, el artículo que hoy presentamos muestra la investigación llevada a cabo por John P. Doody y Peter Bull del Departamento de Psicología de la Universidad de York (UK) con 20 personas diagnosticadas de Síndrome de Asperger (SA) y 20 sujetos que no padecen este síndrome o Neurotípicos (NT), término acuñado en la comunidad autista para etiquetar a las personas que no están en el espectro del autismo. EL objetivo de dicha investigación fue comparar su capacidad para decodificar señales corporales que indicaban aburrimiento, interés y desacuerdo.

En los últimos años se ha incrementado la investigación acerca de la capacidad de las personas con trastornos del espectro autista para descifrar emociones ante el comportamiento no verbal. La mayoría de los estudios se han centrado en la decodificación de las expresiones faciales (descifrar la emoción que una persona siente al observar ciertas expresiones físicas), aunque los resultados han sido poco concluyentes. Hasta la fecha se han dado escasos estudios sobre la percepción de la postura corporal por parte de los individuos con SA. La mayoría se han centrado en la decodificación de la emoción del movimiento del cuerpo, sin investigar las posturas estáticas. Al igual que en relación a la expresión facial, los resultados tampoco fueron concluyentes. El presente experimento ha pretendido ir más allá del reconocimiento de las emociones, investigando la decodificación del aburrimiento, el interés y el desacuerdo, comportamientos denominados estados mentales o actitudes.

Para crear las posturas corporales estímulos con las que se codificaron las tres actitudes mencionadas se utilizó el programa Poser 7 3D. Este software de diseño gráfico y animación permite obtener resultados fotorrealistas y crear figuras humanas animadas y manipularlas en cualquier postura concebible con una altísima calidad, lo que resultó de gran interés para la presente investigación ya que ciertos estados mentales pueden ser decodificados con mayor precisión sobre figuras humanas realistas que sobre maniquíes. Para que las respuestas de los participantes no estuvieran influenciadas por la expresión facial, el área del rostro de cada figura estímulo fue borrada. Se utilizaron dos procedimientos:

Tarea 1 (coincidencia no verbal) > se examinó la capacidad de los participantes para reconocer posturas del cuerpo que caracterizaran determinados estados mentales (aburrimiento, interés y desacuerdo).

Tarea 2 (etiquetado verbal) > se examinó la capacidad de los participantes para seleccionar la etiqueta verbal más apropiada para describir el estado mental codificado por la postura corporal de las figuras mostradas.

Para el análisis tanto en la tarea 1 como en la tarea 2 de la precisión de las respuestas de los participantes como del tiempo de reacción, se formularon cuatro hipótesis:

1. Cometer significativamente más errores el grupo con SA que el grupo de control o de los NT en la Tarea 1.

2. Invertir mucho más tiempo el grupo con SA que el grupo de control o de los NT en las respuestas de la Tarea 1.

3. Cometer significativamente más errores el grupo con SA que el grupo de control o de los NT en la Tarea 2.

4. Invertir mucho más tiempo el grupo con SA que el grupo de control o de los NT en las respuestas de la Tarea 2.

Los resultados confirmaron las hipótesis 2 y 4. Los tiempos de respuesta del grupo con SA fueron significativamente más lentos que los de los neurotípicos en sus juicios sobre las tres actitudes corporales de ambas tareas, con la única excepción de la postura de “no estar de acuerdo” en la tarea de clasificación verbal. La hipótesis 3 también se confirmó, ya que el grupo con SA cometió significativamente más errores que el grupo de los NT en la tarea de clasificación verbal especialmente al etiquetar las posturas corporales de aburrimiento. Los participantes con SA parecen ser conscientes de que las posturas corporales codifican estados mentales diferentes; su problema radica en las que conllevan un etiquetado más preciso. Estos resultados apoyan la hipótesis de que los individuos con SA tienen una teoría de la mente dañada (Baron-Cohen 1995), que se traduce en la dificultad de ponerse en el lugar de los demás y experimentar su estado mental. Tan sólo la hipótesis 1 no quedó confirmada ya que en las tareas de clasificación no verbal, el grupo con SA obtuvo tanta precisión como el grupo de control o NT.

Otro hallazgo interesante ha sido la correlación significativa negativa entre la precisión y el tiempo de respuesta, en el grupo con SA en la tarea de clasificación verbal. A medida que aumenta el tiempo de respuesta, la exactitud de las respuestas disminuye. Por el contrario, no se da correlación significativa en el grupo de control entre precisión y tiempo de respuesta. Los participantes ofrecieron respuestas más rápidas ante los estímulos más fáciles de identificar, pero se tomaron más tiempo ante los estímulos más difíciles de descifrar y que requerían un esfuerzo de descodificación más consciente. Los sujetos con SA necesitaron mucho más tiempo para decodificar las posturas del cuerpo que los neurotípicos.

Este hallazgo puede ser interpretado de diferentes maneras. Una posibilidad es que los sujetos con SA tienen una velocidad de procesamiento en general más lenta que los neurotípicos, en cuyo caso tardarían más tiempo para procesar la información. Sin embargo, en uno de los pocos estudios realizados en este área, no se observó ninguna diferencia significativa en la velocidad de procesamiento entre niños autistas y neurotípicos en una tarea en la que los participantes tenían que observar el dibujo de un muñeco extraterrestre y contestar si las antenas que le habían dibujado eran de la misma o de diferente longitud (Scheuffgen et al. 2000). En otro estudio, donde se analizó el denominado “efecto de Stroop”, ( tarea consistente en decir el color en que está escrita una palabra como “azul”, “verde”, ”rojo”, etc. cuando está escrita con una tinta que difiere del color expresado por el significado semántico, por ejemplo la palabra “rojo” está escrita con tinta azul) ,se produjo tal y como constató Stroop un aumento de los tiempos de reacción requeridos para completar la tarea tanto para los participantes con SA como para los controles ( Ashwin et al. 2006 ). En el experimento actual, se intentó medir mediante un test psicométrico las habilidades de percepción visual y aunque esta prueba no medía los tiempos de reacción como tal, incluía subtests que medían la cantidad de figuras que los participantes podían marcar en un plazo limitado de tiempo. Los resultados de los dos grupos de participantes en este experimento no fueron significativamente diferentes ni en la medida de “velocidad visomotora ” ni en la de “velocidad de búsqueda visual ”. Por lo tanto, la evidencia disponible no es consistente con la hipótesis de que los tiempos de reacción más lentos de los participantes con SA reflejan en general una velocidad de procesamiento más lenta.

Por otro lado, investigaciones anteriores habían mostrado correlaciones positivas significativas entre las puntuaciones de CI verbal de los participantes con SA y su precisión a la hora de llevar a cabo una decodificación no verbal. Los autistas utilizan procesos verbales que les ayuden con las tareas que los neurotípicos realizan de modo automático. Esta interpretación no se ve respaldada por los resultados que aquí se presentan, dada la falta de correlaciones significativas entre lo verbal y no verbal, la precisión y los tiempos de respuesta.

Hay un número de posibles aplicaciones prácticas de este experimento. La incapacidad para identificar el aburrimiento supone una desventaja social, por lo que una persona potencialmente aburrida resultará muy poco atractiva para los demás. Los individuos con Asperger tienden a tener intereses obsesivos, distantes de los intereses ajenos, suelen mantener conversaciones divagantes, sin sentido para los demás sin ser conscientes que, por ello pueden resultar ser personas aburridas. Los datos aportados en el presente estudio muestran, que aunque los sujetos con SA pueden identificar señales posturales de aburrimiento como codificadoras de un estado mental distinto tienen dificultades para etiquetar adecuadamente este tipo de señales. Por lo tanto, las intervenciones de entrenamiento podrían centrarse en mejorar el reconocimiento consciente del aburrimiento por estos individuos, así como en mejorar la velocidad con la que estos sujetos pueden reconocer diferentes actitudes, con lo que se conseguirá que las etiqueten de forma más automática. Sin embargo, no es suficiente simplemente ser capaz de reconocer el aburrimiento en los demás, sino que también es necesario implementar estrategias verbales alternativas para aliviar el aburrimiento, como cambiar el tema de conversación o prestar mayor interés a los demás. Desde esta perspectiva, la formación en el reconocimiento del aburrimiento tiene que ser parte de una intervención más amplia, que implicaría habilidades de comunicación, tanto verbales como no verbales.

Club del Lenguaje no Verbal

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar

Si coloco mi mano sobre el corazón ¿aumentará mi honestidad real y percibida? Club del Lenguaje no Verbal.

La mano en el corazon como signo de honestidad. Club del Lenguaje no verbal.

La mano en el corazon como signo de honestidad. Club del Lenguaje no verbal.

Apreciados seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, el artículo que, en esta ocasión, nos permiten disfrutar Michal Parzuchowski y Bogdan Wojciszke, ambos de la Universidad de Sopot (Polonia) nos traslada al interesante mundo de cómo una determinada pose o gesto, en concreto el hecho de que una persona ponga su mano en el corazón, puede influir tanto en la percepción propia y ajena que proyecta como en su propia conducta.

La moral, como el lenguaje, es universal. Toda sociedad conocida posee un código moral aunque las sociedades difieren enormemente en las normas y sus contenidos. Los sistemas morales se definen como el conjunto de valores entrelazados, virtudes, normas, prácticas, identidades, instituciones, tecnologías y mecanismos psicológicos que trabajan juntos para eliminar o regular el egoísmo y hacer posible la vida social cooperativa (Haidt y Kesebir, 2010). La moralidad es una guía muy importante para la percepción y acción. Los autores de este artículo argumentan que los gestos no emocionales pueden alimentar, de alguna manera, el concepto de honestidad. Así, hasta 4 son los estudios que demostraron que el gesto emblemático de honestidad, poniendo la mano sobre el propio corazón, aumentó el nivel de honestidad percibida por los demás y aumentó, además, la honestidad demostrada en nuestra conducta.

Con todo, la mayor parte de las personas se definen a sí mismos como altamente morales, a pesar de que a veces se comportan de manera deshonesta. Sin embargo, en muchas ocasiones las personas actúan de manera correcta, según su propia moral, bien porque están motivados a permanecer fieles a sus propias normas e identidades (Aquino y Reed, 2002),o porque se les recuerdan las normas, o bien porque quieran evitar el rechazo social u otros castigos, como la categorización de uno mismo como una persona deshonesta.

La agresión es un buen ejemplo de comportamiento inmoral, que se puede desencadenar de manera reflexiva o impulsiva. La investigación llevada a cabo en relación a la agresión reactiva (provocada) ha demostrado que este comportamiento impulsivo está esencialmente compuesto por una acción sin limitaciones, acompañado por una reflexión apresurada e insuficiente. El agotamiento de la capacidad del individuo para utilizar el autocontrol reflexivo lleva a un aumento en la agresión provocada (Denson y colaboradores, 2011). Una reacción empática estará, en todo caso, relacionada con la toma de perspectiva, en donde tratamos de imaginar cómo la otra persona se verá afectada por la situación (Batson y Shaw, 1991). Con todo, cuando se habla de debates morales como “la razón frente a la emoción” Haidt (2001) señala que las emociones humanas están por lo general tan saturadas de cognición que sería mejor hablar de “razonamiento moral frente a intuiciones”. De esta manera muchos estudios han encontrado evidencia de la existencia de fundamentos afectivos en las intuiciones morales. Así, los juicios morales están a menudo muy influenciados por las respuestas afectivas de los perceptores.

Por otro lado, son muchos los estudios que han demostrado que los pensamientos de los individuos, sus sentimientos y conductas son influenciados por los movimientos de su cuerpo (Mussweiler, 2006; Strack, 1988), incluso los movimientos de la mano (Schubert, 2004), gestos (Chandler y Schwarz, 2009) y los movimientos del brazo (Foster y Strack, 1997). En efecto, muchas son las culturas que asocian el gesto de poner la mano en el corazón como honestidad. Desde los tiempos de Aristóteles la gente ha creído que el corazón es el asiento de la mente humana, y de manera simbólica todavía se emplea para referirse a la esencia de lo emocional o moral.

Los autores de este artículo establecen dos hipótesis de trabajo. La primera, que las personas que hacen el gesto de poner la mano en el corazón se perciben como más sinceros y honestos y la otra que cuando los individuos realizan, de manera forzada, este gesto de colocar la mano sobre el corazón, terminan comportándose de manera más honesta. Así, los gestos no solamente influyen en las percepciones, sino también en los comportamientos relacionados.

El primer experimento se realizó contando con 118 participantes, 85 de ellos mujeres y con una edad media de 26,2 años. Se les mostró una mujer joven fotografiada con dos poses distintas, pidiéndoles a continuación que la describiesen. En una fotografía aparecía la mujer con la mano en el corazón y en la otra se encontraba con la mano en el estómago. Se observó que el 49% de los participantes que describieron a la mujer en la foto con la mano en el corazón, lo hicieron utilizando términos de honestidad, mientras que solamente el 18% utilizaron la honestidad para describir la segunda de las fotografías, en este caso, la de la mujer con la mano en el estómago.

Por su parte, en el segundo experimento, el escenario utilizado fue una entrevista de trabajo. Fueron 37 estudiantes (20 mujeres, y con una media de edad de 20,08 años) los que escucharon un audio de 4 minutos de una entrevista de trabajo. Mientras escuchaban, observaban una fotografía de una persona entrevistada o con las manos en la espalda o con la mano en el corazón. En este caso, la credibilidad de la mujer que realiza el gesto de la mano sobre el corazón obtuvo una calificación más alta que la que tenía la dos manos a la espalda.

Estos hallazgos sugieren que la experiencia corporal asociada a conceptos abstractos puede influir tanto en la percepción de uno mismo como en la de los otros, e incluso influir en nuestra propia conducta. Además, los resultados sugieren que esta influencia no está mediada por cambios en los estados afectivos.

Club del Lenguaje no Verbal

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar

Apoyo (verbal y no verbal) de los padres a sus hijos con cáncer. Club del Lenguaje no Verbal.

APOYO (VERBAL Y NO VERBAL) DE LOS PADRES A SUS HIJOS CON CANCER. CLUB DEL LENGUAJE NO VERBAL.

Importancia del contacto físico de los padres con sus hijos enfermos de cáncer. Club del Lenguaje no Verbal.

Estimados seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, el artículo fruto de Amy M. Peterson, Christine M. Keller, Michael C. Naughton, Tanina S. Foster (Instituto del Cáncer Barbara Ann Karmanos, Detroit, EE.UU.); Rebecca J. W. Cline, Louis A. Penner, Terrance L. Albrecht (Instituto del Cáncer Barbara Ann Karmanos y Departamento de Medicina Familiar y Ciencias de la Salud Pública, de la Universidad Estatal de Wayne, Detroit, EE.UU.); Roxanne L. Parrott (Departamento de Artes de Comunicación y Ciencias de la Universidad Estatal de Pennsylvania, EE.UU.); Jeffrey W. Taub (División de Hematología / Oncología Pediátrica del Hospital de Niños de Michigan y Departamento de Pediatría de la Universidad Estatal de Wayne, Detroit, EE.UU.) y John C. Ruckdeschel(Instituto del Cáncer Barbara Ann Karmanos y División de Medicina Interna de la Universidad Estatal de Wayne, Detroit, EE.UU.), que hoy presentamos aborda un tema que no nos deja impasibles, ya que alude al doloroso y difícil camino que tienen que recorrer los niños que sufren cáncer. Reconforta y es de agradecer el hecho de que el presente artículo se centre en el estudio e investigación de vías de apoyo (verbal y no verbal) especialmente de los padres a sus hijos que permitan paliar la angustia de estos pequeños y hacerles, en la medida de lo posible, más fácil de llevar la pesada mochila que esta enfermedad les ha endosado.

Aproximadamente 12.400 menores de 20 años, en Estados Unidos, son diagnosticados de cáncer cada año, y 3 de cada 4 sobreviven, al menos 5 años. Con todo, a pesar de esta mejora en la tasa de supervivencia, el 25-30% de los sobrevivientes tienen problemas psicosociales significativos (Patenaude y Kupst, 2005). Los niños enfermos de cáncer muchas veces consideran que el tratamiento es más doloroso que el cáncer en sí mismo. Así, el comportamiento de los padres antes y durante el tratamiento médico influye considerablemente en la capacidad de los niños para afrontarlo. Poco se sabe en relación al comportamiento no verbal de padres y cuidadores y a su influencia como apoyo directo a los menores enfermos de cáncer.

En este artículo se analiza la distancia interpersonal de los cuidadores con los niños así como la importancia del contacto físico con estos durante los procedimientos de oncología pediátrica especialmente dolorosos. Se analiza, también, la relación entre las conductas de los cuidadores y el dolor y angustia experimentado por los niños.

Cline y colaboradores (2006) en una reciente investigación, concluyó que el estilo de comunicación, con apoyo verbal y no verbal de al menos uno de los padres, minimizaba el dolor del niño enfermo. A pesar de esto, la literatura actual nos lleva a dos hipótesis opuestas:

La primera posición es que el apoyo social del cuidador aumenta la angustia del niño. Al centrar el apoyo y la atención por parte de los adultos en los momentos de mayor dolor, aumenta la angustia del niño, que siente a su vez la angustia de los adultos.
La segunda posición asegura que el apoyo social reduce la angustia del niño, comprendiendo su dolor y asociándote con el menor para abordar el procedimiento, juntos.

Estas contradicciones, según los autores de esta investigación, se deben a una falta de marco conceptual claro (en las definiciones de empatía o confianza, por ejemplo) y a un enfoque poco teórico, de los análisis realizados. Así, el apoyo social incluye tanto los mensajes verbales como los no verbales, que en todo caso ayudan a los demás a manejar la incertidumbre, a aumentar la percepción de control y, por lo tanto, reducir el estrés. Estos mensajes pueden expresar cariño, preocupación o manifestarse a través de la propia presencia (estar a su lado), a través de un abrazo, etcétera. La comunicación de cercanía física o psicológica y la disponibilidad inmediata entre las personas, también en el ámbito no verbal, es uno de los mensajes de apoyo emocional más importantes. Esta inmediatez se puede expresar, en el contexto de la comunicación no verbal, a través de una postura de compromiso, con una inclinación hacia delante, hacia nuestro interlocutor, disminuyendo la distancia interpersonal al mínimo, usando el tacto y la mirada, para transmitir interés, implicación y calor (Andersen, 1985; Andersen y Andersen, 2005). Por el contrario, la falta de contacto físico y la calidad del mismo, se ha asociado en la literatura, con problemas de salud mental de los niños. Con todo, la presencia de los padres en el momento de realizar los procedimientos más invasivos, es una de las herramientas más útiles para disminuir la angustia de los niños. Así, en ausencia de sus padres, los esfuerzos de los niños para reprimir las emociones solamente añaden más estrés al proceso o tratamiento.

Por otra parte, ser tocado por un adulto puede ayudar a un niño a sentirse seguro, cuidado y consolado durante un procedimiento médico doloroso, y disminuir su angustia (Vannorsdall, Dahlquist, Pendely y Power, 2004). En este caso, es importante que sean sus padres o personas de confianza de los niños, ya que Vannorsdall y colaboradores (2004) encontró que el uso del tacto por parte del personal médico durante una intervención, se asociaba con un aumento de la angustia del niño.

En el estudio realizado por los autores de este artículo, se analizaron los comportamientos de 29 niños (17 chicos y 12 chicas) de edades comprendidas entre los 3 y los 12 años, que se encontraban recibiendo tratamiento por cáncer. 4 hombres y 25 mujeres fueron analizados en su papel de cuidadores, siendo 21 madres, 4 padres, 2 abuelas y 1 prima. Se grabaron las sesiones de tratamiento en vídeo, sesiones de duración variable (desde 11 minutos hasta casi 4 horas). La codificación de los comportamientos se realizó, en el caso de la distancia interpersonal, según la tipología de Hall (1969) adaptada a una habitación pequeña. Las distancias personales se basaron en una distancia interpersonal en relación a la cabeza del niño. Así, por ejemplo, una distancia íntima se consideraba si la cabeza del cuidador estaba a menos de 12 centímetros de la cabeza del niño. En relación al tacto, se codificó en 3 categorías: táctil (cualquier contacto), no táctil (el cuidador está a una distancia con la que podría tener lugar el contacto, pero no se produce) y desconocido (no se observa, obstruido, no codificable). Se codificaron en dos funciones relevantes, contacto instrumental, cuando estaba asociado a una tarea (por ejemplo, sujetar al niño) y contacto de apoyo (potencialmente reconfortante o de apoyo emocional).

Los resultados obtenidos se observó que los niños más pequeños fueron tocados más que los mayores, sobre todo diferenciados por el contacto instrumental. Esto es debido a que cuanto más pequeño sea el niño, los cuidadores tienen la seguridad de que van a estar más angustiados. Sí se observó en todos los casos que el apoyo no verbal (contacto físico) no aumenta la angustia del niño, sino que lo que ocurre es que muchas veces el contacto físico se produce sobre un niño previamente angustiado.

Así, podemos observar que tanto el comportamiento verbal como no verbal es fundamental para afrontar de manera más segura un proceso doloroso, tanto para un niño como para un adulto. Con todo, se abren interesantes vías de investigación en relación a la presencia de familiares de apoyo para los menores, durante los tratamientos hospitalarios, y también de los trabajadores médicos en su relación con los niños enfermos.

Club del Lenguaje no Verbal

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar

Influencia del estado de ánimo en el reconocimiento de las emociones. Club del Lenguaje no Verbal.

Influencia del estado de ánimo en el reconocimiento de emociones

Efecto del estado de ánimo en el reconocimiento de emociones. Club del Lenguaje no Verbal.

 

En esta ocasión, queridos amigos del Club del Lenguaje no Verbal, les brindamos el artículo realizado por Petra Claudia Schmid y Marianne Schid Mast, ambas de la Universidad de Neuchâtel (Suiza) que versa sobre la influencia del estado de ánimo en el reconocimiento de las emociones. Así, las citadas investigadoras, autoras del presente estudio afirman que el estado de ánimo afecta a la memoria y a los juicios sociales, pero los resultados son inconsistentes en relación a cómo afectan al reconocimiento de las emociones.

En la literatura científica se ha señalado que en aquellas personas que tienen un estado de ánimo triste, se produce una disminución del rendimiento en el reconocimiento de las emociones. Es más, reconocen mejor otras emociones tristes, que si las emociones de otras personas son alegres (sesgo negativo). El reconocimiento en personas con estados de ánimo tristes, sí ha sido analizado, pero la relación de la influencia de los estados de ánimo felices en el reconocimiento de las emociones, apenas ha sido objeto de investigación.

La teoría cognitiva de la depresión (Beck) y la teoría de la congruencia en el estado de ánimo (Bowen y Schwarz), afirman que el estado de ánimo de una persona ejerce un efecto de congruencia con su memoria y juicios sociales. Así, estar con un estado de ánimo negativo, o depresivo, hace que un individuo sea más propenso a juzgar a los demás de una forma más negativa. Los estados de ánimo tristes conllevan un mejor reconocimiento de la emoción triste frente a caras felices, mientras que los estados de ánimo felices promoverían un mejor reconocimiento de la felicidad frente a caras tristes.

Por otro lado, Asthama y colaboradores (1998) argumentan que las personas clínicamente deprimidas podrían tener deficiencias cognitivas adicionales (problemas con tareas visuales espaciales), que afectarían, claro está al reconocimiento emocional. Los pacientes deprimidos, entonces, podrían mostrar una disminución generalizada de la capacidad de reconocer todo tipo de emociones (positivas y negativas). En la misma línea, Rottenberg y colaboradores (2005) apoyaban que los pacientes deprimidos tienen reducida la respuesta a todas las señales de emoción. Sin embargo, los individuos sanos cuando se encuentran en estados de ánimo tristes, mostraron un sesgo negativo, pero no una disminución del rendimiento general en el reconocimiento de las emociones. Bouhuys (1995) realizó una interesante investigación mostrando una serie de dibujos con expresiones faciales, muy esquemáticas, a diferentes pacientes y concluyó que los pacientes con estado de ánimo triste percibían menos tristeza y felicidad que los que se encontraban en estados de ánimo felices. A día de hoy, la investigación se ha centrado, sobre todo, en la capacidad de reconocimiento de las emociones en pacientes con estado de ánimo depresivo, pero no existe investigación científica en pacientes sanos.

Con todo, las autoras del presente artículo de investigación realizaron un estudio encaminado a la comprensión de cómo el estado de ánimo (feliz, neutral o triste), en individuos sanos, afecta a la capacidad para conocer las emociones alegres y tristes. Se seleccionaron 93 pacientes, 51 mujeres y 42 hombres de una edad media de 23 años y se les asignó aleatoriamente uno de los estados de ánimo. A cada uno de los tres grupos se les proyectó un corto para propiciar el estado de ánimo interesado. Al finalizar el visionado tuvieron que contestar en una escala Likert si se encontraban 1 (muy tristes), 7 (muy felices) o 4 (neutro). Tras esto, realizaron una tarea de reconocimiento de emociones (60 estímulos con diferentes expresiones faciales de emoción), mientras escuchaban una música congruente con las imágenes mostradas. Dado que está documentado que las mujeres superan a los hombres a la hora de reconocer correctamente las emociones, se usó como factor control el sexo. Como resultado del estudio se observó un sesgo negativo en aquellos participantes que tenían un estado de ánimo triste, y un sesgo positivo en aquellos que tenían un estado de ánimo feliz. En efecto, se obtuvo que en aquellos participantes con un estado de ánimo feliz (en comparación con el neutral) existía una disminución del reconocimiento de las expresiones faciales de tristeza. Por el contrario, aquellos participantes con estados de ánimo tristes, reconocían con más dificultad las emociones felices. Sin embargo, no surgió evidencia de una disminución general en el rendimiento a la hora de reconocer los diferentes estados de ánimo, en participantes con estado de ánimo triste.

De esta manera, las autoras observaron que cuando la emoción de otra persona no está en congruencia con la forma en la que se siente, existe una mayor dificultad para reconocer esta emoción.

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar

Club del Lenguaje no Verbal, 2014

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El lenguaje no verbal en terapia: el papel del contacto físico. Club del Lenguaje no Verbal.

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El contacto físico en terapia como medio de comunicación no verbal

Apreciados lectores, el artículo que hoy presentamos aborda el interesante papel del contacto físico en la terapia como complemento importante de la comunicación no verbal entre el terapeuta y el paciente, de los autores Beverly G. Willison de la Universidad de Pensilvania (California, Estados Unidos)  y Robert L. Masson de la Universidad de Virginia Occidental (Morgantown, Estados Unidos)

El contacto físico, el tacto, a pesar de ser un poderosísimo estímulo no verbal (y por lo tanto de comunicación), no ha recibido hasta hoy mucha atención desde el mundo académico. Se trata de un aspecto de la comunicación  con fuertes tabúes asociados, sobre todo provenientes de la época psicoanalítica. Los autores de este estudio analizan qué papel juega el contacto físico, el tacto, en la relación existente entre el terapeuta y el paciente. Así, en este artículo se analiza, basándose en una adecuada revisión sistemática y en datos clínicos, tanto los efectos positivos como negativos del contacto físico a la hora de establecerlo en el ámbito profesional terapéutico.

A día de hoy los resultados publicados no son concluyentes, aunque si podemos contar con indicios de que, si utilizamos el contacto físico de manera adecuada, este tiene un efecto positivo en el paciente y su evolución. Además, hay que tener en cuenta que en todo caso no contamos con evidencia en sentido contrario, de posibles efectos negativos (o si existe, esta es muy pequeña).  A pesar de estos resultados en relación con la revisión de la literatura, muchos son los investigadores que mantienen una posición conservadora a la hora de utilizar el contacto físico en el ámbito profesional. Por ello, los autores de este artículo proponen algunas directrices de gran interés para el uso adecuado del contacto físico, recomendando siempre que, antes de su uso generalizado, dispongan de formación previa.

En la revisión de la literatura realizada por estos autores, encontramos que el contacto terapéutico puede abarcar desde el simple contacto de las manos, hasta un gran abrazo. Bacorn y Dixon (1984) definieron el tacto como el contacto físico entre las manos, los brazos, los hombros, las piernas o la parte superior de la espalda, entre el terapeuta y el paciente. En relación a la intensidad, duración y frecuencia de este contacto físico, Wheaton y Dixon (1984) dijeron que debe ser lo suficientemente largo para establecer un contacto firme, pero no tan largo como para crear una sensación incómoda. Los resultados del análisis de investigación en relación al contacto físico realizado por Whitch y Fisher (1979) desvelaron que la respuesta al mismo es diferente en el caso de hombre y de mujeres. En un análisis realizado en un entorno preoperatorio hospitalario, por parte de enfermeras, se observó que los hombres percibían el contacto físico como una amenaza y las mujeres como un gesto de seguridad. En un entorno pediátrico hospitalario, con niños desde 3 días hasta 44 meses se observó que el contacto físico tenía un impacto muy significativo en el cambio positivo de comportamiento en niños y lactantes.

Como hemos comentado con anterioridad, los autores también revelan estudios en los que no se apoya el uso del contacto físico entre terapeutas y pacientes.  Si bien es cierto que las mujeres terapeutas son más favorables al contacto físico que los hombres terapeutas y que aquellos profesionales que tienen una nivel académico de doctor, utilizan más el contacto físico en sus rutinas profesionales. Asimismo, se detectó mayor utilización del contacto físico por parte de terapeutas que trabajan en centros públicos que en privados, siendo los trabajadores sociales y psicólogos los que más lo utilizan, en detrimento de los psiquiatras, que no son proclives a su uso.

Así, Fisher y sus colaboradores (1976) analizaron tres factores que influyen en el grado en el que el contacto es experimentado de manera positiva, determinándose según si era apropiado a la situación y contexto, si no impone un mayor nivel de intimidad del que el paciente puede manejar y si no comunica un mensaje negativo al paciente. De esta manera, el contacto físico ha sido usado con eficacia con pacientes que experimentan dolor, trauma, depresión, o que han sido abusados, víctimas de negligencia, etcétera. Por el contrario, los autores nos revelan que existen situaciones en las que el contacto físico no es recomendado. Older (1982) así nos lo disponía si el terapeuta no quiere tocar al paciente, siente que el paciente no quiere ser tocado, cree que el paciente quiere ser tocado pero no cree que el contacto sea eficaz, el terapeuta se siente manipulado o coaccionado en su contacto físico o es consciente de sus sentimientos, tendientes a la manipulación o coacción al paciente, a través de este contacto.

Finalmente, los autores nos recomiendan que los profesionales deben ser claros acerca de sus propias actitudes en relación al contacto físico y en que medida este contacto puede hacer variar su relación con el paciente. Corey, Corey y Callahan (1984), concluyen que la duración y naturaleza del contacto físico no debe generar malestar ni en el terapeuta ni en el paciente y que, siempre, el contacto físico debe ser adecuado a las necesidades del paciente en ese momento concreto del tratamiento. En ningún caso debe ser utilizado para precipitar la reacción del paciente.

Traducción y resumen: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcazar

¿Te arriesgas? Tu comunicación no verbal desvela tu tendencia al riesgo. Club del Lenguaje no Verbal.

confianza-y-seguridad-estudioLes presentamos hoy un estudio realizado por Wesley G. Moons, Anne E. Kalomiris, Michael K. Rizk (University of California) y Jennifer R. Spoor (La Trobe University, Melbourne). En él, los autores nos ofrecen una interesante investigación cientifica llevada a cabo con el objetivo de relacionar la seguridad de una persona (expresada verbal y no verbalmente) con la tendencia a asumir riesgos.

 Los miembros de los Consejos de Administración de las grandes empresas infieren la cantidad de dinero, que  los potenciales inversores están dispuestos a arriesgar. Los abogados ofertan pactos basados en  la percepción de la voluntad de la parte contraria de seguir una prueba con un resultado incierto. Los agentes de policía evalúan habitualmente si los sospechosos correrán el riesgo de confrontación. Las personas a menudo tratan de determinar qué cantidad de riesgo está dispuesta a asumir otra persona. Aun cuando esta información no se divulga a propósito, las personas pueden transmitir sin saberlo, su disposición a tomar riesgos, mostrando señales de su nivel de certeza o seguridad.

La certeza está formada por factores disposicionales y situacionales, y ha sido claramente vinculada a la asunción de riesgos (Lerner y Keltner 2001, Watson y Spence 2007). Por ejemplo, la percepción de riesgo está en función de si el evento es percibido como controlable y seguro, por lo que la gente debe percibir que un evento tiene menos riesgo en la medida en que se sientan más seguros. De acuerdo con este razonamiento, la investigación sobre las teorías de las tendencias de valoración sugiere que las emociones generalmente asociadas con niveles más altos de seguridad, tales como la felicidad o la ira, tienden a reducir la percepción del riesgo y a aumentar las preferencias hacia asumir éste. Por el contrario, las experiencias emocionales bajas en la certeza, como el miedo y la ansiedad, tienden a aumentar la percepción de riesgo y a disminuir la asunción de riesgos. Por lo tanto, el grado en que uno se siente seguro y confiado es una manera eficaz de determinar su posterior grado de riesgo. En consecuencia, la transmisión involuntaria de cierto nivel de certeza también podría revelar el deseo de asumir riesgos.

Las señales del nivel de certeza o seguridad de la gente se puede manifestar de dos formas principales: no verbal y verbalmente. Las señales no verbales pueden incluir una serie de comportamientos, incluyendo el tono de voz, la expresión facial y la postura corporal. La información no verbal  se suele transmitir involuntariamente, y es indicativo de las acciones futuras (Fridlund 1994). Las señales verbales, esto es, el lenguaje puede expresar certeza a través de diferentes modalidades. Aunque el contenido del habla puede proporcionar la forma más espontánea y rápida de la información lingüística, el contenido del lenguaje escrito también puede revelar información importante acerca del estado psicológico interno. Por ejemplo, los trastornos psicológicos o emocionales de las personas son a menudo observables en sus obras escritas (Pennebaker et al, 1997;.. Hancock et al 2007). Porque la palabra y el texto pueden transmitir estados internos, la evaluación de la seguridad en ambas formas de lenguaje sería establecer si la relación entre la seguridad y el riesgo es omnipresente a través de las modalidades de comunicación.

El presente estudio examinó si la evaluación subjetiva y objetiva de la seguridad no verbal y lingüística predecía la propensión a la toma de decisiones arriesgadas. Pequeños grupos de participantes discutieron una serie de problemas de riesgo (cursos de acción ante una epidemia y decisión de inversión de fondos comunitarios). Se les pidió que decidieran entre una opción fija con resultados definitivos o una opción más arriesgada con resultados potencialmente mejores, pero también con la posibilidad de peores. Posteriormente, los participantes informaron de su decisión final individual y escribieron un ensayo sobre cómo llegaron a ella. El discurso y el comportamiento no verbal de los participantes durante su interacción, así como el contenido de sus ensayos escritos, fueron evaluados por codificadores no expertos (naïve coders) y por el software de análisis de texto LIWC (Linguistic Inquiry and Word Count; Pennebaker, Booth, y Francis 2007).

El estudio descubrió tres señales de certeza que indican preferencia al riesgo de las personas. En primer lugar, la seguridad y confianza expresada en el comportamiento no verbal predijo la disposición de la gente a tomar riesgos. Los autores no establecen expresiones concretas, simplemente se marcaban como personas seguras a aquellas que los codificadores percibían como tal. En segundo lugar, las palabras  relacionadas y que expresan “seguridad, control, certidumbre, etc.” contenidas en el  discurso de los participantes predijeron decisiones arriesgadas. En tercer lugar, los participantes que usaron palabras que indican certeza en sus relatos escritos también tomaron decisiones más arriesgadas.

Estos resultados constituyen la primera demostración de que el grado de riesgo es revelado por la certeza y seguridad comunicada a través de la conducta no verbal, el habla y la escritura. Estos hallazgos tienen importantes aplicaciones prácticas. La policía puede examinar los beneficios de tales estrategias analíticas. Los psicoterapeutas podrían discretamente evaluar la probabilidad de que sus clientes adopten comportamientos arriesgados y potencialmente dañinos para sí mismos. Los analistas políticos podrían estimar en base a la espontaneidad del habla o escritura la voluntad de asumir riesgos de nuestros dirigentes a partir de muestras de líderes mundiales. Los analistas políticos y económicos, abogados, psicoterapeutas y agentes de policía pueden ahora tener una nueva arma en su arsenal.

El rol de la comunicación no verbal en la efectividad y eficacia de los equipos. Club del Lenguaje no Verbal.

lenguaje_no_verbal_eficaciaequiposGracias una vez más al trabajo realizado por nuestra delegada en la República Dominicana, Elda Marzo, a continuación os presentamos un artículo escrito por Veerabathini Santhosh Kumar, de la India, en el año 2011, en el que habla sobre la importancia de la formación en lenguaje no verbal en los equipos de trabajo, como parte integral para lograr la efectividad y eficacia en el logro de sus metas y objetivos.

Gordon Bethune, CEO de Continental Airlines, y quien logró la transformación de la empresa, dijo:  “Somos como un reloj de pulsera – un montón de partes diferentes, pero el todo tiene valor sólo cuando trabaja junto. No tiene valor cuando una parte falla “. Probablemente estas son las mejores palabras que describen el valor de los equipos, y que constituyen la clave de la creación de equipos.

La creación de equipos parece ser tan simple como que estamos leyendo y tan complejo como el montaje de un reloj de pulsera. Al igual que la lectura, la creación de equipos requiere de aprendizaje y de  comprender temas como: el número de miembros del equipo, los pasos y etapas de la formación de los equipos, las características o atributos de los miembros, el seguimiento del rendimiento de los equipos, etc.

De la misma forma, la creación de equipos es tan compleja como montar un  reloj de pulsera, debido a que  implica cierta habilidad. Sin embargo, en ambos casos, estamos asumiendo que los miembros del equipo serán fieles con lo establecido, con patrones de conductas estándar para todas las situaciones y que las condiciones y metas serán las mismas para todo miembro que lo compone.

Esta investigación  es un intento de encontrar las cuestiones inherentes que envuelven la formación de equipos y su funcionamiento para lograr con éxito las metas y objetivos establecidos.

El término Grupo puede ser definido como un número de partes diferentes, dependiendo de la perspectiva que tomen. Una definición comprensiva podría ser que si un grupo existe en una organización, sus miembros: están motivados a participar, la perspectiva del grupo es percibida como una unidad unificada de personas que interactúan,  contribuyen con los procesos del grupo, llegan a acuerdos y tienen desacuerdos a través de varias formas de interacción.

El desempeño de un grupo de trabajo es resultado de la función de sus miembros como individuos.  El desempeño de un equipo incluye ambos, resultados individuales y los que llamamos ¨Producto de Trabajo Colectivo¨. El “Producto de Trabajo Colectivo” es el resultado que se logra cuando dos o más miembros deben trabajar juntos, reflejándose la unión y contribución real de los miembros de un equipo¨ (Katzenback, Jon R. y Smith, Douglas K. La disciplina de los Equipos, The Discipline Of Teams, Harvard, 1993).

El desarrollo de grupo y  equipo pasa por las mismas etapas: Formación, Conflicto, Regulación-Integración, Desempeño, y Desintegración.  El elemento en común de todas las etapas mencionadas es la interacción.  Muchas teorías han sido propuestas sobre la teoría de formación de equipos, las razones inherentes para su formación (Proximidad) (Teoría del Balance) (Newcomb, Theodore M., El Proceso de Cercanía, The Acquaintance Process, 1961),  algunos se concentran en el aumento de su eficacia en el rendimiento (Teoría del Intercambio) (Teoría del Balance, Thibaut y Kelley, La Psicología Social De Los Grupos, The Social Psychology of Groups, 1959) y en el conocimiento del objetivo que da origen a su formación.

En sentido general, en el lenguaje de negocios que utilizamos en el día a día,  usamos “Grupos” y  ¨Equipos¨, indistintamente, sin establecer diferencia alguna. Actualmente esto no es posible.  Hay una estrecha línea  que diferencia unos de otros.

En realidad, el equipo puede sufrir una transformación dentro del grupo antes de advertirse un pobre desempeño, situaciones internas, no cooperación entre sus miembros, incremento en las delegaciones y/o decrecimiento de la responsabilidad colectiva. Esta es la primera categoría de equipos donde hay una dinámica natural que transforma el equipo en grupo y viceversa. Existe una segunda categoría donde los equipos permanecen intactos.  Los parámetros de desarrollo podrían ser excelentes pudiendo ser el equipo considerado como el mejor.  Sin embargo, pueden existir problemas inherentes e imperceptibles que derriban a los equipos de repente.  Estos equipos son peligrosos. Probablemente esta podría ser la razón detrás de los equipos que se tornan improductivos súbitamente.

Como conclusión podemos decir que las Compañías, sus sistemas, procesos, flujos de trabajo, están siendo documentados a partir de: la identificación de objetivos/metas del equipo, la necesidad de formar equipos, criterios de selección, el entrenamiento o aprendizaje, la comunicación, la evaluación de su rendimiento y proceso, y su control. Una cosa que pasamos por alto acerca del control y el entrenamiento necesario, es el aprendizaje relativo al lenguaje no verbal.

Es posible que los miembros de un equipo no se involucren  personalmente y que la cultura, nivel socio-económico, medio ambiente y antecedentes educativos, sean elementos que afectan los comportamientos de los integrantes de los equipos y su funcionamiento.

Se muestra más claramente en los resultados obtenidos de la encuesta realizada como parte de esta investigación y, atendiendo a las respuestas obtenidas individualmente: más de la mitad de los encuestados, un 55%, tienen claro su papel individual y metas personales. Y un poco más que eso, el 57%, entiende cómo sus roles y metas están relacionadas con la visión del equipo. El 55% de ellos se sienten seguros, apoyados y protegidos en ambiente de equipo, mientras que sólo el 45% ha forjado relaciones más estrechas con sus compañeros de equipo, señalando en este punto una referencia que no ha sido reconocida ni cuantificada, como parte del área del proceso que se ha trabajado. El apoyo a ésta son la mayoría, el 40% dice que las diferencias de opinión en equipo son respetadas dentro del mismo, y sólo el 35% de los encuestados opinan que los conflictos son generalmente dirigidos hacia un acuerdo  que permite el ganar-ganar en las situaciones que se presentan. Por último, de los encuestados el 50% está de acuerdo con el uso de la retroalimentación basada en  el  rendimiento del equipo en comparación con el 30% que está de acuerdo con el uso de una retroalimentación basada en rendimiento individual.

Así que para concluir, todas las necesidades anteriores exigen a los investigadores centrarse en una investigación profunda de la comunicación no verbal concentrándose en la eficacia de los equipos y de su rendimiento.

¿Quién manda aquí? Evaluando el estatus. Club del Lenguaje no Verbal.

lenguaje_no_verbal_estatus2El extracto de la investigación que hoy os presentamos se realizó gracias a las aportaciones de la Fundación Nacional de Ciencia Suiza y al ‘‘Zúrcher Hochschulverein’’ (FAN) y parte de los datos de este trabajo se presentaron en la conferencia anual de “Society for Personality and Social Psychology (SPSP)” en Savannah, GA.

Las autoras Marianne Schmid Mast y Judith A. Hall, estudiaron cómo las personas evaluamos la posición social de los demás y qué mecanismos empleamos en los juicios emitidos al respecto.

En las interacciones sociales constantemente evaluamos a otras personas con respecto a las diferentes características personales y lo hacemos sorprendentemente bien, teniendo en cuenta la poca información disponible (Ambady, Hallahan, y Conner, 1999; Amb-ady, Hallahan, y Rosenthal, 1995; Bernieri & Gillis, 2001; Watson, 1989). Hay pruebas evidentes que muestran que la gente juzga con mayor precisión (por encima del azar) cuando se forman impresiones de características de personalidad de los demás en base a fotografías, videos cortos, o después de haber interactuado con otros (Borkenau y Liebler, 1993; Kenny, Albright, Malloy, y Kashy, 1994; Watson, 1989; Zebrowitz & Collins, 1997).

La gente también es precisa en inferencias acerca de la relación entre dos compañeros que están interactuando. Dentro del dominio de las interacciones interpersonales, uno de los aspectos más importantes es el de la posición social (Gifford, 1991; Wiggins, 1979). Sin embargo, en raras ocasiones se ha estudiado si se nos da bien evaluar las relaciones jerárquicas y la situación social de los demás y cómo nos formamos esas impresiones. El objetivo del presente estudio era ver si la gente puede evaluar la posición social de los demás en un porcentaje superior al azar y conocer los mecanismos implicados a la hora de juzgar este aspecto de las personas.

El estatus social y conceptos relacionados como el ser dominante o el poder se han definido de maneras muy diferentes (Ellyson y Dovidio, 1985). En este artículo, se entiende estatus como una posición de control o influencia sobre otros o bien se refiere a la condición de poseer un acceso privilegiado a recursos restringidos. El estatus es un fenómeno omnipresente. Nuestras relaciones en el lugar de trabajo y en  la sociedad en general se caracterizan por jerarquías (Hofstede, 1991). Bajo una perspectiva etológica humana, las jerarquías son funcionales porque minimizan la agresión intragrupal y hacen que el grupo obtenga más probabilidad de éxito en la realización de tareas (Eibl-Eibesfeldt, 1989; Lorenz, 1966). Se han reconocido a las jerarquías y el estatus como importantes factores en la organización de la conducta interpersonal. Por ejemplo, la gente obedece más a una persona con una posición social más alta que a una persona con un perfil más bajo en la escala social (Larsen, Triplett, Brant, y Langenberg, 1979, Milgram, 1965).

En el plano individual, el ser capaz de juzgar con precisión el estatus conlleva distintas ventajas, como por ejemplo, mejorar la comunicación efectiva o prevenir situaciones sociales embarazosas (por ejemplo, dirigirse de manera inadecuada a una persona de alto estatus). Además, cuando un individuo pretende infiltrarse en un estatus jerárquico más alto al que está acostumbrado, es esencial saber quién está en una escala más alta y quien no lo está con el fin de planificar los movimientos estratégicos más eficaces.

El estatus es un aspecto importante que se encuentra en casi todas las interacciones sociales y hay una gran cantidad de estudios en busca de cuáles son los indicadores que utilizamos para detectarlo. Algunos de estos indicadores son la altura, que parece ser que indica estatus alto (Wilson, 1968), en la mayoría de las culturas la edad se toma como un signo de estatus (Berger, Cohen, y Zelditch, 1972; Mazur, 1985), atraer la mirada de otros se asocia con alto estatus (Chance, 1967), los individuos de rostro aniñado son percibidos como débiles en una escala jerárquica (Zebrowitz y Montepare, 1989), los rostros felices y aquellos que suelen mostrarse enfadados se perciben como dominantes, mientras que los rostros tristes y temerosos todo lo contrario(Montepare y Dobish, 2003), los ojos pequeños son indicadores de dominio en contraste con los ojos grandes (Keating & Doyle, 2002), y la falta de sonrisa se ha visto que es un signo de personas dominantes (Halberstadt y Saitta, 1987;. Keating et al, 1981), por citar sólo algunos de los hallazgos. En suma, la apariencia, unida a señales de comportamiento son importantes al evaluar el estatus en otros.

Por otro lado, en esta investigación se observó que las mujeres puntúan más alto que los hombres en los ítems que evalúan los estados anímicos de los demás, los rasgos de personalidad y las intenciones (Ambady et al, 1995;. Hall, 1984; Rosenthal et al, 1979.). Las mujeres son también más legibles, lo que significa que el nivel de aciertos a la hora de juzgar su estatus es mayor que cuando se juzga a los hombres (Hall, 1984). Esto se explica principalmente por el hecho de que las mujeres son más expresivas (Buck, 1984; Buck, y Barrette, 1982; Hall, 1984).

En el presente trabajo se pretendía aportar pruebas para conocer la capacidad de la gente para evaluar el estatus de los demás y también investigar los mecanismos empleados en la precisión de los juicios elaborados. En concreto, las autoras querían averiguar cómo las personas utilizan ciertas claves conductuales y también la apariencia para evaluar el estatus, y si esta estrategia de evaluación generaba acierto en los juicios. Como era de esperar, se descubrió que la gente pueda evaluar el estatus de otros con una precisión superior al azar.

El buen resultado que mostró esta investigación no sorprende, dado que el estatus probablemente se ha señalado como una dimensión importante en las interacciones sociales desde edades tempranas para la mayoría de nosotros. De este modo, se nos ha enseñado a respetar a las personas que tienen un alto estatus. Además, parece que hay muchas oportunidades a diario (sobre todo en nuestro ambiente de trabajo) para aprender a enjuiciar el estatus y este hecho facilita alcanzar un alto nivel de precisión. Esta oportunidad de aprendizaje constante puede derivar en un refinamiento de nuestras evaluaciones del estatus y finalmente en una mayor precisión.

¿Cuáles son los mecanismos que se ocultan detrás de una certeza tan alta a la hora de juzgar? La única información disponible para los perceptores del estudio fue el comportamiento y la apariencia emitida por los interactuantes. En este estudio, los juicios se realizaron en un ambiente en el que la gente interactuaba en su entorno de trabajo y participaron en las tareas o discusiones por lo que los perceptores contaban con muchas más señales de comportamiento que si hubieran sido fotografías estáticas en las que se estuviera posando. Las autoras descubrieron que el género es un elemento diferenciador, de manera que al juzgar a los hombres, los perceptores en su mayoría se basaron en indicios como la vestimenta y la edad. Sin ambargo, para  juzgar el estatus de las mujeres, las señales de comportamiento parecen ser más importantes que la apariencia física (Horgan, Schmid Mast, Hall, & Carter, 2004). Una posible explicación puede ser que al evaluar mujeres, como  ocupan puestos de dirección hace relativamente poco tiempo debido a su reciente incorporación a la vida laboral, la gente confía menos en señales de apariencia como la vestimenta y se centran más en el comportamiento.

Ser preciso en la evaluación del estatus tiene muchas ventajas. Proporciona ventajas competitivas (por ejemplo, ahorra tiempo a la hora de seleccionar rápidamente a la persona con un estatus alto con la que nos interesa hablar en un momento dado) y facilita la comunicación efectiva y suaviza la interacción social (por ejemplo, saber a quién dirigir una solicitud). La presente investigación aportó pruebas que aseguraban que las personas tenían precisión cuando juzgan el estatus de los demás y también confirmaron que esta capacidad se daba tanto en hombres como en mujeres. Por otra parte, los hallazgos encontrados demuestran que los perceptores se basaron más en señales de comportamiento cuando se evaluaba el estatus de las mujeres y para los hombres se centraban más en señales derivadas de la apariencia (vestimenta formal).

La importancia de la primera impresión en los intercambios comerciales

Queridos amigos, os mostramos un extracto de un estudio realizado por Rebecca Walker Naylor de la universidad de Carolina del Sur en E.E.U.U cuyo objetivo es el de demostrar el peso que tiene la comunicación no verbal en la formación de una primera impresión del cliente sobre el comercial y cómo esto influye en la toma de decisiones.

La autora basa su trabajo en que a menudo los clientes juzgan a los proveedores de servicios basándose únicamente en su foto (por ejemplo en Internet) antes de interactuar con ellos cara a cara. Es importante que los comerciales valoren esta primera impresión porque influye en la selección de servicios y en la posterior evaluación. Esta investigación explora la naturaleza y la influencia de los juicios iniciales realizadas a partir de imágenes estáticas. Los resultados de dos estudios indican que (1) los juicios basados en señales no verbales pueden ser sorprendentemente precisos, y (2) los juicios iniciales basados en señales no verbales influyen en las acciones que la persona realice posteriormente.

La impresión que se forma un consumidor de la persona que le proporciona un servicio es de importancia crítica. En muchas ocaciones, la impresión de que el proveedor del servicio está formado incluso antes de que éste se preste es importante. Es necesario que los comerciales entiendan cómo estos encuentros iniciales influyen en la toma de decisiones de los consumidores, porque la primera impresión puede afectar tanto a la elección del proveedor del servicio tanto como a la evaluación de servicio seleccionado.

Sabemos, gracias a investigaciones que se han realizado anteriormente, que las señales de la comunicación no verbal son muy importantes en la formación de las primeras impresiones (Ambady y Rosenthal, 1993; Riggio y Friedman 1986), pero en realidad hay poca investigación que haya abordado el papel de la conducta no verbal en contextos de compra-venta, a pesar de las numerosas peticiones para hacerlo (Hulbert y Capon 1972; Bonoma Felder y 1977, Stewart et al. 1987). Una excepción notable es la investigación llevada a cabo por Leigh y Summers (2002), en la que señales no verbales específicas, como la mirada, vacilaciones en el habla, y la vestimenta, demostró que afectaban a la impresión que los consumidores se hacían del comercial. En esta investigación, se explora la influencia del lenguaje no verbal examinando la exactitud de las primeras impresiones del cliente de proveedores de servicios con los que no está familiarizado.

Este trabajo pretende ser una contribución importante al mundo del marketing y quiere además proporcionar los primeros pasos en entender la manera en la que los consumidores se forman impresiones acerca de los proveedores de servicios antes de reunirse con ellos cara a cara. La autora afirma que este trabajo  ha sentado las bases para futuras investigaciones sobre la influencia de estas impresiones iniciales. Una segunda contribución importante al marketing es el examen realizado de las señales no verbales. Aunque muchas investigaciones han indicado que, en promedio, la gente confía más en las señales no verbales que en las señales verbales en los intercambios personales (Burgoon et al. 1996), con algunas notables excepciones (por ejemplo, Bonoma y Felder 1977; Hulbert y Capon 1972; Leigh y Summers 2002; Schul y Lamb 1982 Stewart et al. 1987), relativamente poca investigación ha centrado sus esfuerzos en estudiar la combinación entre el comportamiento no verbal y el marketing. La autora espera que este estudio represente un paso más en el examen de la influencia de la comunicación no verbal en la conformación de experiencias de consumo.

 

El arte de saber escuchar a tus clientes

Hoy más que nunca se hace necesario profundizar en averiguar cómo las empresas obtienen y mantienen relaciones a largo plazo con los clientes. El estudio que hoy tenemos entre manos tiene como objetivo crear un índice de medición de la capacidad de escucha de agentes de ventas y demostrar el impacto sobre el cliente que percibe el comportamiento de escucha del vendedor en cuanto a confianza, satisfacción y previsión de interacciones futuras. Este estudio salió publicado en la revista de divulgación científica “Journal of the Academy of Marketing Science” y los resultados que sugiere determinan que escuchar es un elemento compuesto por tres dimensiones: (a) percepción, (b)evaluación y (c) respuesta y que cuando los clientes perciben un alto nivel de comportamiento de escucha por parte del comercial,  aumenta su confianza en él y provoca una mayor probabilidad de volver a interactuar en el futuro.

Escuchar es el componente más utilizado, pero el menos comprendido en el proceso de comunicación. Una escucha pobre cuesta miles de millones de dólares estadounidenses  (Brownell, 1990; Steil, Barker, y Watson 1983) y es una de las principales causas del fracaso del comercial (Ingram, Schwepker y Hutson, 1992). Afortunadamente,  escuchar es una habilidad aprendida que se puede mejorar y medir (Devine 1978).

A pesar del hecho de que se presume que la escucha es una habilidad crítica del buen comercial para construir confianza y relaciones abiertas con los clientes, se ha elaborado muy poco trabajo empírico sobre este tema.

Debido a que el objetivo principal del trabajo era estudiar una conducta activa de escucha y los resultados de las relaciones comerciales, los investigadores tenían que recopilar datos en una industria donde la satisfacción del cliente es una preocupación primordial y la industria del automóvil parecía encajar muy bien con este requisito. Los datos para este estudio se recogieron a través de encuestas realizadas en un concesionario a 500 clientes de automóviles nuevos.

Los resultados sugieren, como se ha mencionado antes, que escuchar es un componente que consta de tres dimensiones: la detección, la evaluación, y la respuesta y que un comercial debe dominar estos tres aspectos si quiere que su trabajo sea efectivo.  Los hallazgos encontrados a raíz de esta labor de investigación apoyan claramente la idea de que las percepciones de los clientes sobre el comportamiento de escucha de un comercial desempeñan un papel fundamental en la mejora de los resultados relacionales. En una época en la que la construcción de relaciones comerciales duraderas es crítica, el conocimiento sobre una habilidad de comunicación que puede afectar estas relaciones es realmente útil para los profesionales.

El estudio demuestra además que existe una relación fuerte y positiva entre la percepción auditiva y la confianza en el comercial. Cuando los clientes perciben que un comercial está escuchando lo que dicen, aumenta su confianza en él. La percepción de escucha tiene un efecto positivo en la previsión que hace el cliente de su futura interacción con ese comercial en concreto. Como muchas empresas han experimentado, es preferible retener a los clientes existentes que conseguir otros nuevos. En contra de lo que se esperaba, un comercial con actitud de escucha no tiene un efecto significativo directo sobre la satisfacción del cliente. Hay, sin embargo, un efecto significativo indirecto en la confianza que se genera en esa relación comercial. Esto pone de relieve la importancia de la confianza como una variable de mediación y sugiere que el comercial con capacidad de escuchar aumenta la satisfacción del cliente mediante la construcción de la confianza.

Cuando los clientes sienten que un comercial es sincero, lo más probable es que se encuentren satisfechos con la relación establecida. Los clientes que confían en un comercial quieren volver a tratar con él o con ella.

Estos resultados son extremadamente relevantes para los directores de marketing. A menudo se dice que escuchar es un importante aspecto del proceso de negociación (cf. Karrass 1983). La negociación requiere escuchar y la escucha puede servir como una concesión económica de la otra parte (Karrass 1983). La importancia de la escucha activa en la construcción de relaciones comprador-vendedor tiene importantes consecuencias para el proceso de negociación.

Los resultados de este estudio también tienen implicaciones para la contratación y la capacitación del personal de ventas. Durante el proceso de selección, hay que tratar de identificar aquellos candidatos con buenas habilidades para escuchar. El comercial que pregunta por las necesidades del cliente, escucha la respuesta y proporciona una solución creativa va a construir una mejor relación con los clientes que podrían ser beneficiosas para el negocio. Por lo tanto, se deberían incorporar pruebas específicas para evaluar la capacidad de escucha en el proceso de entrevista.

Por último, ¿por qué es tan importante promover una actitud activa de escucha en los comerciales? Cada cliente es diferente. Algunos son agresivos y quieren demostrar sus conocimientos sobre el producto que desean comprar. En ese caso, parece sensato que el comercial se mantenga prudente y permanezca solo escuchando al cliente. Otros pueden ser más pasivos o incluso no saber lo que quieren. Por consiguiente, el comercial tiene que averiguar y evaluar lo que realmente necesitan. Por lo tanto, parece que la personalidad y el estilo de comunicación de los clientes también pueden desempeñar un papel importante en la determinación del comportamiento de escucha de los comerciales. Y otra vez se pone de relieve la importancia de medir, aprender y manejar con destreza esta habilidad en el ámbito comercial y en el de los negocios.

 

El lenguaje no verbal en los negocios (2ª parte)

Como ya os avanzamos la semana pasada esta es la 2ª parte del artículo “El lenguaje no verbal y los negocios”. En este fragmento los autores Hui Zhou y Tingquin Zhang nos desvelan cómo podemos usar el lenguaje no verbal para hacer negocios y también cómo entender a las otras partes que intervienen en el proceso.

Lo que nos cuentan estos investigadores es que los buenos negociadores saben cómo utilizar el lenguaje corporal a su favor y también saben leer el código no verbal de los demás para llevárselos a su terreno. Brazos cruzados, cejas levantadas, mirada errática – todo significa algo. Si prestamos atención nos sorprenderemos de lo que podemos aprender acerca de lo que realmente está pasando en la negociación independientemente de lo que se dice con palabras.

En cuanto a la lectura de los gestos,  Hui Zhou y Tingquin Zhang dicen que hay que tener especial cuidado en interpretarlos y usarlos. Un gesto que significa una cosa en una cultura puede significar algo completamente diferente en otra. Hay muchas probabilidades de encontrarse con diferentes interpretaciones cuando se está negociando con alguien de otra parte del mundo. Por ejemplo, la señal de OK uniendo el pulgar con el dedo índice de uso común en Estados Unidos es  un gesto obsceno en algunos países.

Durante una relación comercial, una vez que nos damos cuenta de los mensajes no verbales de la otra persona,  podemos modificar nuestra propia comunicación no verbal.  Con tan solo colocar nuestras notas encima de la mesa, inclinarnos hacia delante en la silla, y descruzar las piernas, podemos cambiar nuestra posición y mostrarnos mucho más receptivos. Una vez que comenzamos a manejar nuestro comportamiento no verbal y el de nuestro interlocutor,  empezaremos a cosechar los beneficios de “hablar el idioma.” El lenguaje no verbal refleja los verdaderos sentimientos de las personas. Cuanto mejor comprendamos este lenguaje, más capaces seremos de utilizarlo en nuestro propio beneficio.

En una negociación, podemos utilizar el conocimiento del lenguaje no verbal de varias maneras: mientras preparamos el discurso de la negociación, debemos revisar brevemente los elementos fundamentales del lenguaje corporal con el resto de miembros del equipo. Lo más importante que podemos observar en una sala llena de gente es el espacio personal que cada persona ocupa. La naturaleza humana dicta que las personas consideradas con más poder suelen adjudicarse más espacio personal que el resto de gente que se encuentra en la sala. El uso de la silla dominante (generalmente la que se sitúa en la cabecera de la mesa) puede ser el signo más evidente de poder. Una vez que las relaciones espaciales están establecidas, no son fáciles de cambiar. Es aconsejable pensar qué tipo de relación queremos establecer con los demás asistentes y sentarnos en el lugar que más se adecúe a nuestros intereses.

Para iniciar la primera toma de contacto los autores del artículo recomiendan empezar cada reunión con una buena comunicación no verbal. Aconsejan mostrar entusiasmo y energía, mirar directamente a los ojos si hablamos con alguien y a la hora de saludar que el apretón de manos sea firme y contundente (sin estrujar la otra mano).

Dicen que, cuanto antes prestemos atención al lenguaje corporal en una reunión de negocios, antes  podremos detectar señales de lo receptivo que pueda estar la otra parte (es decir, si está preparado para escuchar y si se muestra abierto a nuestras ideas). Las personas receptivas se muestran  relajadas con las manos abiertas, mostrando las palmas de las manos, lo que indica apertura a la negociación. Se inclinan hacia adelante, ya sea estando sentadas o de pie. Los negociadores receptivos se desabrochan sus abrigos. Por el contrario, las personas que no están dispuestas a escuchar se inclinan hacia atrás en la silla o se cruzan de brazos protectoramente.

El aprendizaje de la comunicación no verbal es casi tan difícil como hablar con fluidez un idioma extranjero. Leer el lenguaje corporal es tal vez la más poderosa forma de comunicación humana. Y ser capaz de leer el lenguaje corporal, significa que casi se puede leer la mente de las personas. Además de estudiar nuestros propios gestos y el significado que estamos transmitiendo, también debemos ser conscientes de lo que nuestra contraparte transmite.

Volviendo otra vez a los gestos, muchos escépticos argumentan que es difícil saber lo que alguien está pensando teniendo en cuenta solo un gesto, y están en lo correcto. Un solo gesto es como una sola palabra, su significado verdadero es difícil de entender fuera de contexto. Sin embargo, cuando los gestos son abundantes, su significado se hace más claro. Por ejemplo, si una persona está inquieta puede que no signifique nada, sin embargo, si esa persona evita el contacto visual, pone las manos alrededor de su boca, se toca la cara constantemente y está inquieta, hay  buenas razones para pensar que quiere ocultar algo.

Los movimientos involuntarios de las manos pueden ser especialmente reveladores. La gente a menudo se toca la nariz, la barbilla, la oreja, el brazo o la ropa cuando están nerviosos. Respecto al uso de las piernas, cuando a la gente se la pregunta por qué cruzan las piernas, la mayoría dicen que lo hacen por comodidad. Aunque sea verdad, esta información es parcialmente correcta. Cruzar las piernas durante mucho tiempo es una posición muy incómoda. El estudio de lo que las personas en una reunión con fines comerciales se están diciendo es fundamental para lograr un buen resultado.

En el artículo los autores destacan que un aspecto potente del lenguaje corporal que podemos controlar es la cercanía entre nosotros mismos y el comprador. Al terminar un acuerdo es necesario que haya un sentimiento de conexión. Si el comprador está situado lejos de nuestra mesa o sentado inclinado hacia atrás, deberíamos colocar algunos papeles sobre la mesa lo suficientemente lejos como para que tenga que acercarse a nosotros. A continuación, hay que imitar su acción y acercarnos nosotros también. El resultado final es que estaremos en una mejor posición para llegar a un acuerdo.

Tratar de leer el lenguaje corporal, escuchar lo que dice y decidir cuál es el próximo movimiento requiere práctica y paciencia.

El lenguaje no verbal en los negocios

Cómo se transmite un mensaje es, a veces, más importante que su contenido. El artículo que hoy os mostramos pone el acento en la importancia de la comunicación no verbal en las negociaciones y nos presenta unas pinceladas de cómo usar esta poderosa herramienta para aprender a ser más eficaces a la hora de cerrar un trato, ya sea para negociar el sueldo en una oferta de trabajo, fijar la hora de llegada de una fiesta de nuestro hijo adolescente o concretar el acuerdo de alianza entre dos empresas.

Esperamos que este artículo publicado por el Centro canadiense de Ciencia y Educación en “International Journal of Business and Managament” y cuyos autores son Hui Zhou y Tingqin Zhang os sea de mucha utilidad. Esta semana os presentamos una primera parte en la que se habla de los tipos de lenguaje no verbal en la negociación y la semana que viene  publicaremos las ideas que estos autores aportan sobre cómo usar y entender esta herramienta en el proceso de negociación.

Mucha gente puede pensar que en una negociación con éxito las partes que intervienen deben dominar a la perfección las habilidades lingüísticas de la negociación, y hasta cierto punto, tienen razón. Sin embargo muchos negociadores  no prestan atención a la comunicación no verbal y pasan por alto que la mayoría de los mensajes no verbales se lanzan involuntariamente.

Debemos pues tener muy presente la importancia de aprender el lenguaje no verbal en la negociación porque puede mejorar notablemente nuestra vida de muchas maneras. Con paciencia, persistencia y práctica podemos utilizar patrones de comportamiento no verbal para detectar más fácilmente la verdad y la mentira, proyectar una mayor confianza, transmitir una imagen más consolidada, persuadir, influir y vender mejor, conseguir que la gente se encuentre a gusto ante nosotros, hacer amigos. Y es especialmente importante en los acuerdos comerciales. Si sólo somos conscientes del mensaje verbal en un acuerdo, es probable que nos perdamos la mayor parte de la comunicación general. Ser consciente de los dos mensajes, verbales y no verbales nos dará una ventaja importante.

Los autores del artículo destacan seis aspectos importantes del lenguaje no verbal:
1. Distancia entre personas durante una conversación
Las personas tienen diferentes opiniones acerca de cuál es la distancia adecuada en una conversación. Según estudios realizados, parece que hay cuatro distancias principales: íntima, personal, social y pública (sobre este tema ya publicamos un artículo más extenso “Definición de Proxémica o Proxemia”).En situaciones de negocio, es la distancia social la que utilizamos para comunicarnos y se traza desde 1, 30 metros a 3 metros. Hay que tener muy en cuenta que también varía en función de la personalidad y de la cultura.

2 La imagen y el contacto físico
Con la apariencia física también enviamos mensajes. Juega un papel muy importante en la primera impresión. Necesitamos ser conscientes del efecto que nuestra imagen tiene en la comunicación no verbal. Ser conscientes de este aspecto nos permite potenciar nuestras ventajas naturales, sin embargo, es más importante darnos cuenta de aquellos puntos que debemos  mejorar.

Hay estudios que han demostrado que el atractivo físico afecta la manera en la te percibes a ti mismo y la forma en la que te perciben los demás. La ropa que usamos afecta a la percepción de credibilidad, simpatía, atractivo y dominación pero los investigadores están de acuerdo en que el efecto más potente está en la credibilidad. Desgraciadamente, excelentes negociadores pasan por alto la importancia de la vestimenta personal durante las negociaciones, y esta ignorancia afecta negativamente a su capacidad para alcanzar resultados satisfactorios.

3 Contacto visual
Este es un aspecto importante del lenguaje no verbal. Se podría elaborar una lista de “reglas” sobre el contacto visual:  mirar o no mirar, cuando  mirar y durante cuánto tiempo, y a quién mirar o a quién no hacerlo. En conversaciones en las que las personas se conocen, la cultura americana exige que debe haber contacto visual. Esto se aplica tanto para el que habla como para el que escucha. Para cualquiera de los dos no mirar a la otra persona podría implicar desprecio, impaciencia, entre otras cosas, incluso en un discurso público debería haber mucho contacto visual. Si un ponente se dedica solo a leer el documento sin ser capaz de levantar la cabeza tan solo unos instantes para mirar a la audiencia estaría muy mal visto.

La diferencia en la interpretación de un gesto visual aparentemente sencillo es una lección de diversidad cultural que no es fácil de olvidar.
Por ejemplo, la cultura china evita el contacto visual directo para mostrar cortesía o respeto, mientras que  los estadounidenses consideran que mirar a los ojos es síntoma de sinceridad y, no hacerlo, signo de falsedad.

A pesar de hablar el mismo idioma, los británicos, a diferencia de los estadounidenses, creen que mirar a alguien directamente a los ojos es desafiante hasta que no se establezca una relación más cercana. Una empresaria estadounidense en una reunión de trabajo con ingleses se sintió como si estos estuvieran ocultando algo, porque ninguno de ellos le miró a la cara durante toda la presentación. Este hecho casi arruina la relación comercial. La empresaria dijo. “Lo entiendo ahora, pero sigue sin gustarme”.

Como podemos comprobar las reglas sobre el lenguaje de la mirada son muy complejas.

4 La expresión facial
La cara es probablemente la fuente más importante de la comunicación no verbal. Es capaz de transmitir varias emociones al mismo tiempo. La cara no sólo es el canal más expresivo, sino que también parece ser el tipo de comportamiento no verbal que a la gente le cuesta más controlar. Sin embargo, las expresiones faciales se tienen que interpretar en cada contexto cultural y con precaución.

5 Gestos
Los gestos son el movimiento expresivo de una parte del cuerpo, especialmente de las manos y la cabeza. La gente habla con sus manos, pero lo que significa depende de cada cultura. Al igual que con el lenguaje verbal, el código del lenguaje no verbal no es universal. Los mismos gestos tienen diferentes significados en diferentes culturas.

Sisear con el dedo índice en los labios significa silencio en el Reino Unido, Estados Unidos y en España, pero este mismo gesto significa desaprobación si se hace en China.

Los especialistas del estudio del lenguaje no verbal destacan que un solo gesto no tiene significado por sí mismo. Para entender por completo a una persona, hay que prestar atención a todas las señales que está enviando y el contexto en el que las señales se producen, y no sólo centrarnos en un gesto aislado.

6 La postura
La forma en que una persona se mueve aporta mucha información. Personas de diferentes culturas aprenden a sentarse, y a caminar de manera diferente. El impacto de la cultura sobre la comunicación no verbal es tan fuerte que incluso las personas con gran experiencia en la comunicación entre  culturas podrían no ser conscientes de cómo el significado de un acto no verbal varía de una cultura a otra. La esposa de un ex presidente de los Estados Unidos se dice que dejó boquiabiertos a sus anfitriones árabes cruzando las piernas durante una reunión pública, puesto que esta postura se considera muy indecente en la cultura árabe.

Aunque también podemos hablar de similitudes. En general, caminar erguido, con los hombros hacia atrás, con la cabeza alta demuestra confianza, energía y seguridad en sí mismo, y se consigue mayor atención por parte de nuestra audiencia. Por el contrario una postura relajada, los brazos sin cruzar, y con falta de rigidez indican apertura y sin obstáculos de comunicación. Por otro lado, los movimientos bruscos, brazos y piernas cruzadas pueden ser señal de desafío, de desinterés o falta de actitud de escucha.

¿Sabes distinguir las sonrisas falsas de las verdaderas?

Estimados amigos, os dejamos con otro artículo especial para nosotros, por su contenido  y porque disponemos de él gracias al esfuerzo de nuestras compañeras y delegadas del Club del Lenguaje no Verbal en México, Ana Paula Díaz y Pilar Lozano.

Pudiera ser que no resulte tan sencillo diferenciar una sonrisa falsa de una auténtica a pesar de que la mayoría de nosotros confiamos bastante en nuestra propia habilidad para ello.

Una de las razones principales es la variedad de tipos de sonrisa que se han identificado. Para hacernos una ligera idea Paul Ekman (2001) reconoció 18 tipos de sonrisas, todas con un significado social diferente a la expresión espontánea de felicidad. Reducir la tensión, ocultar la expresión de otras emociones y manipular o engañar son solo algunas de las funciones que podemos desempeñar cuando sonreímos. Este mismo autor sugirió que puede haber alrededor de 50 tipos de sonrisa en total y que, además,  es una expresión facial que tienen todas las culturas a lo largo y ancho del planeta.

De aquí se plantea un reto para el perceptor: ser capaz de discriminar con exactitud entre los diferentes tipos de sonrisa con el objetivo de conocer el significado de una sonrisa en particular, que va a influir, a su vez, en la interacción social. Necesitamos ser sensibles a la diferencia entre las sonrisas que indican una experiencia emocional positiva de aquellas que sirven a otras funciones comunicativas. Imaginemos por un momento la importancia de las consecuencias que se pueden derivar si confundimos una sonrisa que pretende ocultar enfado, y la malinterpretamos como una expresión de alegría.

Cada vez más, un creciente cuerpo de investigación sugiere que existe información facial que revela el tipo de sonrisa. Duchenne (1862/1990) y más recientemente Ekman y colaboradores (1998) han informado de distinciones fisonómicas entre las sonrisas de disfrute y no disfrute. En las sonrisas genuinas además de los músculos que intervienen en el movimiento de las comisuras de los labios, también se activan otros músculos situados alrededor de los ojos que cuando se contraen generan arrugas. De esta manera, lo que vulgarmente conocemos como patas de gallo es un indicador de sonrisa verdadera.

Las psicólogas Lynden Miles y Lucy Johnston de la Universidad de Aberdeen y Canterbury respectivamente, conscientes del poder de la sonrisa en la interacción humana pusieron en marcha una investigación para dar a conocer precisamente la capacidad que tenemos para diferenciar una sonrisa auténtica de una deliberadamente fingida. Para ello 37 estudiantes de la universidad de Canterbury se ofrecieron como voluntarios para participar en dos experimentos, y se les mostró una serie de fotografías de las que tenían que juzgar si cada persona era feliz o no. Tenían que realizar un doble juicio por cada expresión facial, una vez juzgando la emoción mostrada y otra la emoción sentida.

Los resultados de esta investigación demuestran que los perceptores son sensibles al tipo de sonrisa y existe una evidencia clara de saber diferenciar las sonrisas falsas de las auténticas.  Aunque las autoras sugieren la importancia de seguir investigando para descubrir la información que usan los perceptores  para determinar el significado de una sonrisa.

El presente estudio ha demostrado que en líneas generales, podemos detectar el estado emocional de una persona sonriente, lo que es importante para garantizar unas relaciones sociales eficaces.

Por último, para aquellos que deseen comprobar su habilidad a la hora de reconocer sonrisas falsas, os dejamos el enlace de un test gratuito que figura en la pagina web de la BBC <hacer test>

La comunicación no verbal del rostro:¿es posible que nuestra cara refleje nuestra personalidad?

Estimados amigos, este artículo es muy especial para nosotros, no tanto por su contenido, sino porque refleja el esfuerzo de una persona muy importante dentro de nuestra organización. Decimos esto porque el trabajo de revisión ha sido llevado a cabo por Elda Marzo, delegada del Club del Lenguaje no Verbal en República Dominicana. Hace ya un par de meses, tuvimos el honor de que esta empresaria, emprendedora y experta en gestión de recursos humanos se uniese a nuestro equipo con el objetivo de dar a conocer esta apasionante materia en su país.

Gracias al trabajo de Elda, hoy les presentamos un estudio realizado por Talis Bachmann y Merle Murmoja, miembros del Departamento de la Conducta y Ciencias de la Salud de la Universidad de Tartu, Estonia, donde analizan aspectos físicos del rostro que pueden sugerir rasgos de personalidad, haciendo especial hincapié en la sugestionabilidad.

Los autores pretenden con este estudio demostrar que la personalidad física se refiere a aspectos de la apariencia que muestran rasgos de personalidad. De manera que podemos sonsacar ciertas conclusiones de cómo es otra persona observando rasgos morfológicos y expresivos de su cara.  Aunque esta afirmación se presta a debate, puesto que se pueden cometer errores en los juicios con relativa facilidad, los autores inciden sobre todo en cómo ciertos rasgos  influyen en la interacción entre las personas aunque no se correspondan con la realidad.

El rasgo de personalidad que más se investiga en este estudio es la sugestionabilidad. La sugestionabilidad se puede definir como un rasgo de la personalidad que predispone a un individuo a ser, o verse ante los demás, como fácilmente influenciable por otras personas.  Aquí se presentan resultados que demuestran precisamente que una persona fácilmente influenciable, o lo que los autores han denominado sugestionabilidad natural, no tiene necesariamente rasgos físicos que demuestren que lo es (sugestionabilidad percibida).  Sin embargo, sí existe una relación significativa entre la sugestionabilidad percibida y algunas características faciales concretas tales como,  personas con rostro infantil (babyfacedness) y personas con rostro de excesiva alegría (merriness).

La personalidad física comprende aquellos aspectos de la apariencia que provocan una primera impresión de la personalidad y como consecuencia un conjunto de reacciones y expectativas de los demás. (Branham, 2001). Por ejemplo, las conclusiones espontáneas e intuitivas acerca de la personalidad de otros a menudo se basan en las señales que percibimos del rostro de las personas. Estas conclusiones pueden ser acertadas o estar equivocadas.

La mayoría de los especialistas están de acuerdo en que la capacidad que las personas tenemos para obtener conclusiones válidas de los rasgos de personalidad de otros simplemente a través de la observación es poco fiable (Bruce / Young, 1998; Bull & Rumsey, 1998). La razón principal por la que la mayoría de estas conclusiones son erróneas puede deberse a los efectos que se producen al generalizar (Zebrowitz, Fellous, Mignault, y Andreoletti, 2003). Por ejemplo, podemos encontrarnos con personas adultas con rostro infantil (babyfaced) y espontáneamente asociarles erróneamente algunos rasgos de personalidad inmaduros.

Las expresiones faciales y su relación con los aspectos de la personalidad física son importantes reguladores de los procesos interpersonales, a menudo, con consecuencias muy serias. Hay ejemplos muy claros de esta importancia como son negociaciones en reuniones de trabajo, el voto para los candidatos en las elecciones, los interrogatorios de sospechosos de terrorismo, o una conversación seria entre el profesor y su alumno. Los rasgos vinculados a la apariencia facial están relacionados con la competencia, la inteligencia, la criminalidad, la confianza, la sugestionabilidad, todos ellos pueden resultar fundamentales en situaciones significativas.

Antes del presente estudio, no existe información sobre si la sugestionabilidad se puede percibir a través de la observación facial de una persona. De hecho, puede tener graves consecuencias para la conducta interpersonal en individuos en los que su relación parte de cero y se acaban de conocer. En esos encuentros, los individuos obtienen conclusiones acerca de la personalidad del otro extraídas de la apariencia física. Por ejemplo, en los interrogatorios policiales y también en las apariciones de los políticos en los medios, se generan juicios muy serios basados ​​en la apariencia física ( Memon, Vrij, y Bull, 2003;. Todorov et al, 2005). Personas aparentemente sugestionables deberían utilizar tácticas de comunicación diferentes comparadas con las que no tienen este rasgo físico. Además, personas percibidas con señales muy visibles de sugestionabilidad puede  que tengan dificultad en ser elegidos para trabajos que suponen baja sugestionabilidad como son agentes de seguridad, políticos, jueces, etc.

Los resultados de este estudio afirman que adecuamos nuestro comportamiento hacia una persona según las conclusiones que obtenemos al observar su apariencia física (Zebrowitz et al., 2003). Y que este hecho repercute en determinadas situaciones como por ejemplo donde la política está en juego (Todorov et al., 2005), y tener una apariencia infantil es un hándicap que incluso genera menos probabilidades para ser elegido (al asociar esta apariencia con una percepción de sugestionabilidad alta).

La intención de esta investigación ha sido la de informar de estos nuevos hallazgos para tentar a otros investigadores que deseen continuar con los estudios sobre este tema.

Elda Marzo, MA, Coach

Delegada Club del Lenguaje no Verbal de la República Dominicana.

Sistema de codificación de posturas y acciones corporales – BAP

Todos los amantes del lenguaje no verbal conocemos las teorías y publicaciones de Paul Ekman, quién, sin lugar a dudas es el científico más importante, después de Darwin, en el área de la expresión facial de las emociones. Ahora bien, sería igualmente conocido si no hubiese sido el creador (junto a Friesen y Hager) del sistema de codificación de la acción facial (FACS). Sin ser, a nuestro entender, su investigación más importante, sí fue durante muchos años la más utilizada por cientos de autores. La metodología científica moderna hace imprescindible la existencia de instrumentos contrastados como el FACS, y posiblemente, la investigación sobre gestos ha estado relegada a un segundo lugar respecto a la expresión facial, precisamente por carecer de un sistema de codificación que facilitase la investigación científica.

Pues bien, parece ser que la inexistencia de un sistema de codificación gestual está llegando a su fin. Son muchos los autores que en la actualidad están trabajando en esta área, pero nos ha llamado especialmente la atención una investigación llevada a cabo por Dael, Mortillaro y Scherer, la cual en la actualidad se encuentra aprobada para su publicación, aunque aún no lo ha sido. Los autores presentan en este artículo el BAP, The Body Action and Posture coding system (sistema de codificación de posturas y acciones corporales). Según los propios autores, han adoptado un enfoque integrador, han desarrollado un nuevo método alineado con la descripción de los movimientos del cuerpo en tres niveles: un nivel anatómico (articulaciones de movimientos anatómicos), un nivel de forma (dirección y orientación del movimiento), y un nivel funcional (funciones comunicativas y de autorregulación).

Desde el Club del Lenguaje no Verbal les deseamos a los autores el mayor de los éxitos en este trabajo que, sin duda, servirá de sustento a una gran número de nuevas y futuras líneas de investigación.

Artículo original: Dael, N., Mortillaro, M., & Scherer, K. R. (in press). The Body Action and Posture coding system (BAP): Development and reliability. Journal of Nonverbal Bahevior.

 

El Club del Lenguaje no Verbal ….crece

Estimados lectores y miembros del Club del Lenguaje no Verbal. Es para nosotros un placer comunicarles que nuestra organización, día a día, con mucho esfuerzo y una gran dosis de humildad, va creciendo. Queremos dar la bienvenida públicamente a nuestros nuevos compañeros de viaje, Gianna Virginia Tassara de la República del Perú, Ana Paula Díaz de la República de México, Elda Marzo de República Dominicana, y Lucio Guberman de la República Argentina, personas que con sus aportaciones enriquecerán nuestro Club y otorgarán una mayor cercanía a los miembros que, desde numerosos países, nos siguen. En la pestaña “quienes somos” de esta web tienen a su disposición sus datos de contacto.

 Por último, sólo comentarle que si está interesado en formar parte de nuestra organización como delegado del Club del Lenguaje no Verbal no dude en ponerse en contacto con nosotros en los datos que aparecen en   << contacto >>

Dime qué ropa usas y te diré como te sientes

Desde el Club del Lenguaje no Verbal siempre hemos apostado por el estudio de todas aquellas circunstancias que, por encima del contenido verbal, son susceptibles de comunicar algo. La comunicación, desde nuestro punto de vista, circular en tres sentidos. Los dos primeros son los conocidos por todos, aquellos que despiertan nuestro interés respecto de la comunicación no verbal. Estamos hablando de los mensajes que comunicamos hacia nuestros interlocutores y de los mensajes que las personas que tenemos a nuestro alrededor nos lanzan, continuamente, a nosotros. El tercer sentido de comunicación es menos conocido, pero, sin lugar a dudas, es aquel que sorprende de mayor manera a las personas que acuden a nuestros cursos y conferencias. Hablamos de la comunicación con nosotros mismos. En anteriores artículos ya hemos hablado de diferentes investigaciones que demuestran la influencia sobre nosotros mismos de diferentes gestos y expresiones faciales que conscientemente o inconscientemente podamos realizar. Hoy nos acercamos un artículo de los investigadores Hajo Adam y Adam D. Galinsjky de la Northweatern University de Evanston, Illinois. El artículo lleva por título “Enclothes Cognition”. Mediante esta terminología, los autores describen la influencia sistemática que la ropa que elegimos ponernos cada día tiene sobre nuestros procesos psicológicos. Los autores trabajaron sobre los factores que concurren en el hecho de llevar una determinada ropa, primero el significado simbólico que esa determinada ropa tiene para nosotros y segundo la experiencia física de llevarla. Los autores realizaron un primer experimento vistiendo a varios grupos de personas con una bata de laboratorio. La hipótesis a contrastar fue que una bata de laboratorio se asociaría psicológicamente con procesos de gran atención y cuidado sobre la tarea que a realizar. Por tanto, este primer experimento pretendió demostrar si el hecho de que un grupo de personas llevase esta bata laboratorio incrementaría la atención selectiva respecto de un grupo que no llevase esta vestimenta. En un segundo y tercer experimento los autores cambiaron el significado psicológico de la bata para un grupo de personas, a las cuales se les dijo que la bata era de pintor. Otro grupo fue informado de que era una bata de médico. A su vez en estos experimentos se utilizaron batas usadas y batas nuevas. Los resultados demostraron en el experimento 1 que las personas que vestían una bata, incrementaron significativamente la atención selectiva en comparación con el grupo de personas que llevaron su ropa normal. En el segundo y tercer experimento se comprobó que cuando la bata se asoció a un médico, pero la bata era nueva, no existió incremento en la atención selectiva. Cuando la bata era usada pero se decía que correspondía a un pintor, tampoco existió incremento en la atención selectiva. Ahora bien, cuando se informó que la batalla era de médico y además esta fue nueva, sí existió un incremento significativo de la atención selectiva. Los autores concluyen por tanto, que cuando se produce el efecto sobre el incremento de la atención, existe la concurrencia de dos factores: el significado simbólico de la ropa y la experiencia física de usarla.

Libros Club Lenguaje no Verbal

Estimados amigos, debido a la acogida que tuvo el pasado año nuestro libro de recopilación de artículos publicados en el Club del Lenguaje no Verbal, este año volvemos a editar un ebook con la recopilación de todos nuestros post publicados durante el 2011. Puedes descargarlo en este link

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Y si tu llegada al Club es reciente y aun no tienes el libro del 2010, también puedes descargarlo en este link

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Un mundo de mentiras

Estimados amigos del Club del Lenguaje no Verbal, hoy nos hacemos eco de un artículo publicado por la Universidad de MacQuaire en Sidney en la cual analizaban los indicadores subjetivos de la mentira. Estos indicadores son elementos que creemos hacen las personas cuando mienten, indicadores comúnmente aceptados por la mayoría de la población pero que pueden corresponderse con indicadores reales o no.

¿Cómo te das cuenta cuando alguien está mintiendo?, esa es la pregunta que realizó el equipo de investigación “The Global Deception Research Team” en un estudio hecho en 75 países y con 43 idiomas diferentes. Lo que este equipo había notado es que los estereotipos más comunes en occidente sobre alguien al mentir no son los que los investigadores han encontrado como los más reveladores de engaño o mentira. Sin embargo el estudio realizado confirmó la existencia de estereotipos globales sobre las conductas que realizan las personas cuando mienten.

Esta investigación se desarrolló en dos partes, una respondiendo la pregunta abierta “¿Cómo te das cuenta cuando alguien está mintiendo?”  y la otra contestando un cuestionario sobre el hecho de mentir.

Algunas conclusiones interesantes que arrojó este estudio fueron que, en 51 de 58 países estudiados, el “desviar la mirada” fue el rasgo más respondido de todos y el que 43.90% de las personas respondió como primera opción. El 71.5% de los que respondieron cree que los que mienten desvían la mirada, el 65.2% cree que las personas que mienten cambian su postura más de lo usual, 64.8% cree que los mentirosos se  tocan y/o rascan repetidamente, y el 62.2% cree que los que cuentan historias más largas de lo normal también mienten.

En la primera parte del estudio, los sujeto de los Emiratos Árabes Unidos fueron menos proclives a mencionar la desviación de mirada como característica de alguien que miente, sin embargo en el cuestionario, el 65% mencionó que las personas tienen un menor contacto visual a la hora de mentir.

En general el estudio nos dice que “desviar la mirada”, es el estereotipo que más gente detecta como signo de que alguien está mintiendo, dado que 61 de 63 países participantes lo creen, sin embargo existen extensas investigaciones publicadas que demuestran que el hecho de “desviar la mirada” tiene muy poca asociación al hecho de mentir, ya que sucede de igual forma tanto en gente que dice la verdad como en quien no, entonces, si los estereotipos de alguien que miente no reflejan en realidad conducta de engaño, ¿cómo es que se tiene esa concepción de ellos?

Para eso, este equipo de investigadores ha propuesto una hipótesis muy interesante. Ellos explican que los estereotipos están diseñados para desalentar el hábito de mentir pero no para describir la conducta de quienes mienten. Según su hipótesis estos estereotipos tienen unos cimientos morales y encarnan una norma global: la gente que miente debe sentir vergüenza, por lo que deben mostrar signos de ocultamiento, pena y sumisión, y el desviar la mirada según sus resultados, es una interpretación universal asociada a la vergüenza.

Por ejemplo, los niños deben avergonzarse al mentir a sus padres, los mentirosos deben sentirse mal y ser atrapados. Los estereotipos capturan y promueven estos preceptos como vehículos de control social y así, estos estereotipos son pasados de generación en generación. Incluso señalan que el contacto visual se remonta hasta el momento en que somos bebés. El primer vehículo de interconexión entre madre e hijo se da mediante el contacto visual, por lo que el rompimiento de este contacto se convierte en la primera señal de desaprobación del niño. Para cuando los niños ya tienen 3 años, ya saben que los adultos reaccionan negativamente ante las conductas engañosas, por lo que terminan asociando el desviar la mirada con la mentira o engaño. Finalmente los autores expresan una visión distinta ya que les preocupa que, lejos de desalentar el hábito de mentir, estos estereotipos mas bien promueven dichas conductas engañosas, puesto que ignoran las habilidades de los mentirosos y predisponen a las personas para no detectar las mentiras por completo y por ende ser incapaces de castigarlas. Para los autores estas creencias tienen nobles sentimientos nobles pero terminan siendo contraproducentes. 

Cuatro oportunidades para la detección de mentiras en una entrevista.

“Ojos que no ven, corazón que no siente” o “el amor es ciego” son dos dichos populares que anuncian que la mayoría de las personas buscamos la felicidad, aunque sea a costa apartar la vista ante las evidencias. En 1969 Frijda enunció sus leyes emocionales. Entre ellas, se encuentra la ley de la realidad aparente, según la cual la intensidad emocional será mayor cuanto más real le parezca la situación al individuo. Este mecanismo psicológico tiende a desvirtuar la realidad haciéndola más asumible en términos de felicidad. Quizá sea este el motivo por el cual las personas somos tan ineficaces a la hora de detectar mentiras. Desde pequeños, preferimos no ver la realidad antes de asumir que nos están mintiendo. Este hecho hace que, cuando vamos madurando, seamos realmente “malos” detectando mentiras, aun cuando éstas estén delante de nuestras narices.

Un reciente artículo publicado en Psychology Today por Joe Navarro, hace mención a la investigación de 261 casos en los cuales se declaraba, a diferentes imputados, como inocentes a consecuencia de la aparición de pruebas irrefutables de ADN. En estos casos, investigados por diferentes cuerpos de seguridad estadounidenses, el 100% de los inspectores de policía se equivocaron.

Según el autor, esta situación se puede modificar actuando sobre el entorno y la formación como claves fundamentales a la hora mejorar la precisión en la detección de mentiras.  Sólo en un entorno donde el entrevistador domine la situación y tenga el control del tiempo podríamos hablar de posibilidad de éxito en la detección. El entrevistador, en este entorno, deberá ser el que dirija la conversación haciendo preguntas. Cuando se le otorgue al entrevistado la libertad total de expresar sus opiniones, la posibilidad de detectar una mentira será mucho menor. Sin embargo, cuando se le hagan preguntas en una secuencia adecuada y por parte de un entrevistador bien formado, se dispondrá de 4 elementos a través de los cuales detectar el engaño. Durante cualquier proceso de entrevista, especialmente en un entorno forense, hay básicamente cuatro oportunidades por pregunta, para evaluar si la persona está ocultando algo.

Primera oportunidad. Durante la enunciación de la pregunta.

A medida que el entrevistado escucha la pregunta se puede ver el comportamiento que indica que el individuo se bloquea, restringe sus movimientos o se ve afectado negativamente por la pregunta (labios apretados, retracción de la barbilla, etc), por el contrario podría comenzar a relajarse. Un buen entrevistador formula la pregunta y observa sin mostrar duda o sospecha. Una vez que se hace la pregunta, el entrevistador espera y observa. Ahora bien, para el culpable, no todas las palabras tendrán el mismo peso. Un asesino que utiliza un punzón va a reaccionar a esta palabra de manera diferente que si se le pregunta por un machete, un cuchillo o una pistola. Esas palabras no tendrán el mismo efecto emocional, porque sólo la palabra “punzón”, el arma del crimen, es una amenaza para él.

Segunda Oportunidad – Durante el procesamiento de la pregunta.

La segunda oportunidad para evaluar el engaño es cuando la persona entrevistada procesa la pregunta que acaba de oír. Algunas personas procesan muy rápidamente las preguntas, mientras que otros se toman su tiempo. No importa cuál sea la forma de procesar la pregunta, la clave será la variación respecto de su forma habitual de procesamiento, así como los efectos de la pregunta sobre el entrevistado (repetir la pregunta, cierre de tobillos, mirada fija hacia adelante, variación en la velocidad de parpadeo, …) Cambios en el comportamiento o la expresión facial implican cambios cognitivos o emocionales. La cuestión a plantearse por el entrevistador será la de averiguar el “por qué”.

Tercera oportunidad – Durante la respuesta

Cómo responde, su convicción, los titubeos, la voz firme, los movimientos de brazos de cierre o apertura, cerrar los puños ocultando los dedos, las palmas hacia arriba o hacia abajo, la posición de la barbilla, y los hombros subiendo hacia las orejas son elementos a observar. Si se comprueba un cambio de estado o intensidad emocional, estaremos ante una pregunta sobre la que profundizar.

Cuarta oportunidad. Después de la respuesta.

La cuarta oportunidad para evaluar el engaño será después de que haya respondido a la pregunta. En ese momento, un buen entrevistador va a esperar creando una pausa de aspecto natural, pero que será tensa para el entrevistado. Se podrá observar si hay alguna expiración de alivio, relajación en el comportamiento, movimientos en la silla, o respiración agitada. Después de una pregunta, el entrevistado, si cree que no le han detectado su engaño, desarrollará un comportamiento tendente a la relajación del estrés soportado al escuchar, procesar y responder a la pregunta (movimientos, exhalación con carrillos hinchados, exhalación prolongada, tocarse a uno mismo o auto-calmarse).
Evidentemente, al igual que el resto de autores que estudian, desde la seriedad, el ámbito de la detección de mentiras, Navarro plantea que estos elementos son tan sólo indicadores, meramente sugieren que hay problemas sobre los cuales habrá que profundizar. Puede que no haya indicadores concluyentes de engaño, pero hay cosas que podemos observar, tanto en lo que se dice, como en el lenguaje corporal del entrevistado.

Dime cómo hablas y te diré quién eres.

Estimados amigos del Club del Lenguaje no Verbal.

Tal y como hemos mencionado en algunas ocasiones, la prosodia emocional, o contenido no verbal transmitido a través de la voz, es quizá el hermano pobre de la comunicación no verbal. Las investigaciones de Darwin en su libro “La expresión de las emociones en los animales y en el hombre”, retomadas a los largo de la segunda mitad del s XX por autores de la talla de Ekman, han hecho que la expresión facial tome el protagonismo en la investigación en comunicación no verbal. Por otro lado, las últimas investigaciones en cibernética y los intentos que se están llevando a cabo para que las computadoras sean capaces de reconocer los movimientos corporales, están poniendo la expresión gestual en primera línea investigativa. Ahora bien, el componente paraverbal sigue relegado a unos pocos autores que, de manera intermitente, avanzan en este sentido.

Precisamente es sobre prosodia emocional sobre lo que hoy vamos a tratar. Os presentamos una investigación llevada a cabo por Krauss, Freyberg y Morsella, de la Universidad de Columbia (Nueva York), encaminada a comprobar si a través del contenido paraverbal una persona puede llegar a inferir determinadas características físicas de los oradores.

A lo largo de dos experimentos examinaron la capacidad de los oyentes para hacer inferencias precisas acerca de los oradores a través de los contenidos no lingüísticos de sus
discursos.

En el Experimento 1, se seleccionaron a diversas personas que tomaron el papel de oyentes. Estas personas escucharon a un grupo de oradores masculinos y femeninos los cuales articularon dos frases de prueba. El objetivo era tratar de seleccionar, de entre dos fotografías, cuál correspondía al orador. El resultado arrojó que un 76,5% de las veces se seleccionó la foto correcta.

En el experimento 2, los oyentes escucharon las frases de prueba, pero esta vez debían identificar la edad, la altura y peso de los oradores. En este experimento, se selecciona a otro grupo de personas a los cuales se les pide que también identifiquen la edad, altura y peso, pero en esta ocasión directamente a partir de sus fotografías, sin escucharles. Se procede a comprobar las diferencias entre ambos grupos al estimar edad, talla y peso a través de las fotos y a través de la voz. Las estimaciones hechas a partir de las fotos fueron más precisas que las hechas a través de la voz respecto de la edad y la talla, pero sorprendentemente la diferencia fue muy escasa respecto de las magnitudes inferidas a través de la voz. Por ejemplo, respecto a la edad, sólo hubo una diferencia media de 1 año en la estimación y rspecto a la altura una diferencia media de 0,5 pulgadas. Las estimaciones hechas a partir de fotos no fueron uniformemente superiores a las realizadas a través de las voces.

A la luz de estos resultados, los autores sugieren que la exactitud en la inferencia de aspectos físicos a través del contenido paraverbal del discurso, se debe a dos motivos:

–          Las fuentes anatómicas. Diferentes edades, pesos y tallas pueden producir diferencias en los sonidos emitidos. Uno de los casos más evidentes es la diferencia entre hombres y mujeres. Los hombres tienden a ser más grandes y más musculosos que las mujeres, y esto tiene consecuencias en el grosor de sus cuerdas vocales y la arquitectura de sus tractos vocales, que a su vez afectan al tono y al timbre de sus voces.

–          Las fuentes culturales. La forma en la que las personas aprenden a usar sus voces dependen de su entorno cultural. Los oradores podrían haber sido identificados como hombres o mujeres al hablar de una manera estereotipadamente masculina o femenina. Los hombres tienden a hablar en franjas bajas de tonos de voz y las mujeres en franjas medias y altas. Sin embargo, aunque es posible que culturalmente se definan normas de vocalización entre géneros, la idea de que existen normas de vocalización relacionadas con la altura o el peso es considerablemente menos plausible.

En cualquier caso, los autores aceptan que no pudieron especificar con certeza las propiedades acústicas de las voces que hicieron posible que, a través de la voz, se realizarán esas inferencias tan exactas sobre género, edad, peso y talla. En cualquier caso, no conocerlas no resta rigor al hecho de demostrar que a través de la voz se pueden reconocer determinadas características de la persona con la misma certeza que mirando una fotografía.

No muevas tus pestañas

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Estimados amigos,

En esta ocasión nos acercamos a todos vosotros con un artículo de gran interés para todos aquellos interesados en detectar “mentirosos”. En el año 2008, los profesores Leal y Vril del departamento de psicología de la Universidad de Portsmouth (Reino Unido) publicaron una investigación en la cual analizaban el parpadeo producido por un conjunto de personas al mentir.

La hipótesis que pretendían contrastar fue la siguiente:

“Cuando una persona miente, su parpadeo se vuelve más lento (fruto de la mayor actividad cognitiva) e inmediatamente después de expresar su mentira, el parpadeo se acelera”.

Esta hipótesis fue planteada en función de anteriores estudios que comprobaron que al realizar actividades mentales complejas (como cálculos matemáticos) el parpadeo de las personas disminuye fruto de la mayor demanda de actividad cognitiva (mayores recursos empleados en pensar). Los autores pretendían contrastar si este mismo hecho ocurría al mentir.

Configuraron una muestra de personas compuesta por dos grupos: uno con individuos que dirían mentiras y otro con individuos que dirían la verdad. Tras realizar todo el proceso especificado en el diseño del experimento obtuvieron los siguientes resultados:

– En el periodo anterior a comenzar la actividad, la tasa media de parpadeo fue similar en ambos grupos.

– El grupo de los mentirosos tuvieron una menor tasa de parpadeo cuando expresaban su mentira.

– El grupo de los mentirosos incrementó su tasa de parpadeo en el periodo inmediatamente posterior a expresar su mentira.

– En el grupo que decía la verdad NO se produjo un descenso de la tasa de parpadeo mientras realizaban su exposición (decían la verdad).

– El grupo que decía la verdad NO tuvo un incremento de la tasa de parpadeo en el periodo posterior a realizar su exposición, lo cual parece lógico ya que anteriormente no habían mentido.

Por tanto, la conclusión a la que llegan los autores es que efectivamente se cumple ese patrón, es decir, se parpadea menos mientras se miente y tras decir la mentira se acelera el parpadeo.

Como una consecuencia práctica de sus conclusiones, los autores creen que los patrones de velocidad de parpadeo podrían estudiarse para ayudar a los profesionales en detección de mentiras. Un beneficio de ese sistema sería que se podría realizar de manera no intrusiva a través de una cámara remota, lo que hace que sea aplicable en muchas situaciones.

Una investigación que, sin duda, tendrá sus defensores y detractores. Por nuestra parte, tan solo hemos querido ofreceros un nuevo artículo para la reflexión y profundización en el apasionante mundo del lenguaje no verbal.

Gestos y emociones (I)

Queridos amigos del Club del Lenguaje No Verbal.

El mundo de la comunicación no verbal está experimentando un increíble auge en los últimos tiempos. Un gran número de personas comienzan a descubrir que realmente el mayor impacto dentro de un proceso de comunicación se debe a nuestro lenguaje no verbal. Ahora bien, al igual que ocurriría en cualquier otro ámbito, el desarrollo de una materia conlleva la aparición de contenido que no tiene el rigor suficiente como para ser tenido en cuenta. Internet, como herramienta potenciadora del conocimiento, no lo distingue. Potencia el conocimiento serio y que no lo es tanto. Por ello, desde el Club del Lenguaje No Verbal queremos afianzarnos en la línea de publicar sólo aquella información que sea realmente seria y contrastada. Para ello hacemos mención hoy a un artículo publicado hace escasos meses y elaborado por investigadores de la Universidad de Michigan. La investigación fue llevada a cabo por M. Melissa Gross, Elizabeth A. Crane y Barbara L. Fredrickson dando lugar a la publicación del artículo “Methodology for Assessing Bodily Expression of Emotion”. El propósito de su trabajo fue elaborar un método para evaluar la expresión corporal y proporcionar una descripción de los movimientos que se asocian con emociones positivas o negativas.

Debemos ser conscientes de la tremenda utilidad de esta investigación para un gran número de profesiones y situaciones personales. Los autores han concluido qué movimientos generan emociones positivas en los interlocutores y cuáles generan emociones negativas. Poneos en el lugar de un vendedor, de un terapeuta, de un médico, de un policía, de un profesor, o de cualquier otro profesional. ¿os parece interesante saber qué movimientos generan emociones positivas y negativas en vuestros clientes, pacientes, alumnos, …?

Gestos y Emociones (II)

En primer lugar deberemos saber que las emociones positivas son más fácilmente reconocibles cuando nos referimos a la expresión facial, peo en el caso de movimiento corporales, son las emociones negativas las que se reconocen mucho más fácilmente por nuestros observadores. Por ello, debemos tener en cuenta que, por ejemplo, un cliente percibirá de manera mucho más clara nuestra expresión corporal de emociones negativas que la expresión de emociones positivas. Si deseamos desprender un ambiente positivo y cordial con el cliente deberé esmerarme en transmitir esas emociones positivas y saber que las negativas las percibirá rápidamente.

El segundo factor a tener en cuenta es la percepción que nuestro interlocutor tiene sobre nuestra activación. El concepto de activación o “arousal” en psicología es, a mi parecer,  complejo de entender, pero de una manera simplista podríamos relacionarlo en el campo de los gestos con la energía (y seguro que más de un psicólogo, justamente, me criticará).  Si deseo transmitir una emoción de enfado, de gran alegría, de excitación o de poder (en sentido de dominancia) deberé realizar movimientos cortos, de breve duración y muy veloces. Si deseo transmitir tristeza, nuestros movimientos deben caracterizarse por la lentitud. Si lideras un equipo, el día que salgas triste de casa, intenta realizar movimientos cortos y contundentes, reflejarás seguridad y poder y además te ayudará a conseguirlos.

El tercer factor será la expansión o comprensión del cuerpo. Las emociones de ira, dominio y alegría se caracterizan por movimientos expansivos, es decir, intentamos que nuestro cuerpo ocupe más volumen, sacamos pecho y separamos los brazos del cuerpo. En el caso de alegría u orgullo esto irá unido a mantener la cabeza erguida. En caso de tristeza o miedo, nuestra postura reflejará un cuerpo ciertamente comprimido y cerrado sobre él mismo. En este sentido ten cuidado ya que la alegría puede confundirse con orgullo y, quizá, desees transmitir lo primero y consigas lo segundo.

En cualquier caso, lo realmente importante es tomar consciencia de nuestros movimientos y observar analíticamente los nuestros y los de nuestros interlocutores.

Estereotipos no verbales

Es evidente que la imagen que tenemos de las personas que nos rodean es una de las claves principales que nos hacen encasillarlas, es decir que nos hacen incluirlas en determinados estereotipos. Un reciente estudio realizado por Dana R. Carney y Judith A. Hall de las universidades de Harvard y Boston respectivamente, analiza determinadas creencias sobre la expresión no verbal de lo que ellos denominan el “poder social”. El poder lo definen dentro de una doble dimensión por un lado una característica propia de la persona, es decir, de su personalidad y por otro lado un rol social, es decir, el papel que desempeña dentro de una organización. En función de esta doble dimensión se establecerían las personas con un nivel alto de poder social (personalidad y rol) frente a las personas con un bajo poder social. Establecidos estos dos grupos se demostró que existen comportamientos diferenciados entre ambos a nivel no verbal. En general las personas con un alto poder social se perciben como personas que no prestan atención a su equipo y se consideran en el derecho de invadir el espacio de los demás. Existe la creencia de que las personas con un alto nivel de poder miran a su interlocutor a los ojos mientras hablan, pero no lo hacen mientras escuchan. El estereotipo marca que las personas consideradas con un alto poder se enojarán mucho más que las personas con un bajo poder. Por el contrario los segundos serán más tendentes al miedo y a la tristeza. En cuanto a la postura corporal, se percibe como personas con un alto nivel de poder a aquellas con una postura erguida del cuerpo y ligeramente inclinada hacia adelante. Existe la creencia de que una persona con un alto nivel de poder se expresará más libremente, y por tanto, su expresión corporal será más acentuada que en el resto de la población. En cuanto a la forma de expresarse verbalmente, se piensa que las personas con un mayor nivel de poder interrumpirán más las conversaciones y hablarán con mayor confianza. Cabe destacar que el estudio arroja que los comportamientos en función del género no difieren, es decir, que el estereotipo de persona socialmente poderosa es el mismo tanto para mujeres como para hombres.

Caras dignas de confianza

Hemos querido hoy recoger un estudio publicado en el año 2008 por el departamento de psicología de la Universidad de Princeton. Según los propios autores, Nikolaas N.Oosterhof y Alexander Todorov, las personas automáticamente evaluamos el rostro de nuestro interlocutor en búsqueda de determinados rasgos de personalidad, siendo además, esta evaluación, de importancia trascendental en las interrelaciones sociales. El mensaje subconsciente que obtenemos del rostro de la otra persona tendrá un efecto importante en situaciones que pueden ir desde el éxito electoral hasta la decisión de un jurado. Esta investigación concluye que la evaluación del rostro de una persona supone un mecanismo adaptativo que nos hace inferir las intenciones y la capacidad que la otra persona puede tener de hacernos daño y nos previene de ara a obtener una rápida respuesta por nuestra parte.

Los autores de esta investigación llegan también a la conclusión de que el reconocimiento facial podría medirse a través de dos dimensiones: la valencia y la dominancia. La valencia puede definirse como la percepción de pistas faciales que me inducen a acercarme o a evitar a la persona. La dominancia será la evaluación del poder o indefensión física de mi interlocutor a través de su expresión facial. En el caso de que no existan pistas claras sobre estas dimensiones en el rostro de la persona que tenemos enfrente, evaluaremos su rostro en busca de similitud con la expresión de ira o de alegría para inferir de esta manera sus intenciones.

Os dejamos a continuación un enlace al texto completo en inglés.

The functional basis of face evaluation”

Feliz 2011

Queridos amigos del Club del Lenguaje No Verbal.

Hemos querido felicitaros el nuevo año haciéndoos partícipes de un ebook en el cual hemos recopilado todos los artículos publicados durante el año 2010. Desde que abrimos nuestra web, cerca de 15.000 personas, de más de 30 nacionalidades,   han pasado por nuestras páginas. Por ello, y con el objeto de que podáis leer aquellos artículos que os hayais perdido, os enviamos nuestra recopilación del año 2010.

Os deseamos de corazón que el año 2010 os lleve a cumplir vuestros objetivos personales y profesionales, y sobre todo, ¡qué disfrutéis en el camino!

NOTA: Haced click en la imagen para descargar el ebook

El lenguaje no verbal en las relaciones comerciales

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Os dejamos hoy con una entrevista que nos realizaron en “aquimarketing para empresarios y profesionales”, blog de actualidad, observaciones, artículos, entrevistas, conceptos y aplicaciones del Marketing para pequeños empresarios y profesionales. Alberto Aguelo nos realiza una entrevista muy interesante para entender la importancia de la comunicación no verbal en el ámbito comercial.

http://www.aquimarketing.com/2010/12/aquientrevista-rafael-lopez.html

Espero que os guste.

Benedicto XVI, Obama, Zapatero y Belén Esteban

Seguro que ha comenzado a leer este artículo invadido por la curiosidad que le ha suscitado el título. Tranquilo, no tienen nada que ver. El único punto de confluencia de estos personajes es que fueron objeto de evaluación en la entrevista que recientemente nos realizaron en Radio Kanal Barcelona. Entre otras cosas, hablamos de su comunicación no verbal. Le dejamos a continuación un enlace para que pueda escuchar la entrevista.

Entrevista lenguaje no verbal

Esperamos que haya sido de su agrado.

Cuando el Lenguaje No verbal es lo único

Existe un momento en la vida de todo ser humano en el cual, lo único de lo que disponemos para comunicarnos es nuestro lenguaje no verbal. Gestos, microexpresiones y elementos paraverbales son imprescindibles para nuestra evolución. Evidentemente, hablamos del momento en que somos bebés. Si pudiesemos recordar con claridad esa etapa de nuestra vida, seguro que vendrían a nuestra mente momentos de frustración en los cuales queríamos decir algo y los mayores no nos entendían, e igualmente momentos de gran alegría en los que comprobabamos cómo nuestras expresiones tenían su adecuada respuesta.

Recientemente, un equipo de psicólogos y científicos de dos universidades españolas (Universidad Nacional de Educación a Distancia y Universidad de Murcia), patrocinados por el Instituto del Bebé Nuk, editaron la Guía de la Expresión del Bebé. Un manual breve y sumamente interesante que os recomiendo que leais. Como siempre, os dejamos un link para que podáis acceder a su descarga.

¡Qué la disfrutéis! Y recordad que para recibir directamente en vuestro email los diferentes artículos que publicamos, podéis inscribiros gratuitamente al Club del Lenguaje No Verbal dejándonos vuestro nombre y dirección de correo.

http://www.parabebes.com/files/Guia_NUK.pdf

Rafael López

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