Alcohol, comunicación no verbal y relaciones de pareja

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les proponemos un resumen del artículo “Alcohol-Influenced Nonverbal Behaviors During Discussions About a Relationship Problem” de las autoras Jennifer A. Samp y Jennifer L. Monahan, de la University of Georgia, que evalúa la funcionalidad del consumo de alcohol respecto a la comunicación no verbal en relaciones de pareja.

El impacto de la comunicación no verbal en relaciones funcionales puede ser particularmente importante en contextos en los que existe consumo de alcohol. De hecho, el consumo de esta sustancia ha demostrado ser facilitadora de ciertas conductas en el ámbito de la comunicación, como la apertura a los demás, la demostración de interés sexual hacia extraños, etc. Las investigaciones utilizando a parejas casadas han mostrado, de hecho, que en algunas parejas el consumo de alcohol provoca un aumento de la expresividad en las conductas relacionales con el otro individuo. Sin embargo, ¿resulta este aumento de la expresividad de las conductas no verbales positivo, o por el contrario puede resultar negativo para ciertas parejas?

Atendiendo a esta cuestión, esta investigación trató de dilucidar cuál es la influencia exacta del alcohol en la puesta en práctica de conductas no verbales durante conversaciones entre individuos románticamente relacionados. Para ello, se invitó a una muestra de parejas a participar en el experimento, procediendo posteriormente a dividirlas en dos grupos: en ciertas parejas, se provocó que uno de los individuos bebiera alcohol, y en otras parejas se mantuvo a ambos totalmente sobrios (creando así un grupo control y un grupo experimental). Posteriormente, se procedió a proponer un tema de conversación (en este caso, una hipotética infidelidad, dada la importancia de esa temática en una relación de pareja), y se realizó una evaluación de la comunicación no verbal de todos los participantes.

Los codificadores analizaron la expresividad de los individuos, dividiéndola en animación facial, gestos y movimiento corporal, a través de vídeos sin sonido. Posteriormente, analizaron la expresividad verbal, poniendo sonido al vídeo, a través de tres variables: animación vocal, velocidad y variabilidad en el tempo del discurso. También se analizó el afecto positivo, a través de la medición de sonrisas, movimientos sociales placenteros y la apariencia de felicidad. También se utilizaron dos mediciones (movimientos corporales de adaptación y códigos del State-Trait Anxiety Index) para analizar la ansiedad de los individuos.

Los resultados mostraron, en primer lugar, los individuos que consumieron alcohol realizaron más gestos que los que no lo consumieron. Sin embargo, conforme avanzaba la conversación, los individuos sobrios mostraron mayor animación facial que los ebrios. Respecto a la expresividad vocal, se encontró que los individuos ebrios utilizaban mayor animación vocal que sus compañeros sobrios, aunque esto se igualó conforme avanzaba la conversación. Los ebrios hablaron más rápido también durante el principio de la conversación.

Por otra parte, se encontró que los individuos ebrios y sobrios no se diferenciaban en la conducta de sonreir o en los gestos faciales de placer. Sin embargo, a partir del minuto 3, los individuos ebrios comenzaron a sonreir significativamente menos, y a mostrar menos expresiones de placer. Con respecto a la ansiedad, también a partir del minuto 3 se encontró que los individuos ebrios mostraron más ansiedad generalizada, así como gestos de auto-adaptación.

Poniendo todos los resultados en común, se llegó a la conclusión de que los individuos ebrios y sobrios actuaban de manera bastante similar a nivel comunicativo en los primeros instantes, aunque conforme avanzaba la conversación los individuos ebrios exhibían conductas menos relacionales y más ansiosas. Esto mostraría, por tanto, que el alcohol no solo no mejoraría la comunicación dentro de la pareja, sino que en realidad provocaría falta de confort, aumento de ansiedad y de estrés del individuo, complicando por tanto la comunicación entre individuos.