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La mano sobre el corazon Si coloco mi mano sobre el corazón ¿aumentará mi honestidad real y percibida?

La mano en el corazon como signo de honestidad. Club del Lenguaje no verbal.

Apreciados seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, el artículo que, en esta ocasión, nos permiten disfrutar Michal Parzuchowski y Bogdan Wojciszke, ambos de la Universidad de Sopot (Polonia) nos traslada al interesante mundo de cómo una determinada pose o gesto, en concreto el hecho de que una persona ponga su mano en el corazón, puede influir tanto en la percepción propia y ajena que proyecta como en su propia conducta.

La moral, como el lenguaje, es universal. Toda sociedad conocida posee un código moral aunque las sociedades difieren enormemente en las normas y sus contenidos. Los sistemas morales se definen como el conjunto de valores entrelazados, virtudes, normas, prácticas, identidades, instituciones, tecnologías y mecanismos psicológicos que trabajan juntos para eliminar o regular el egoísmo y hacer posible la vida social cooperativa (Haidt y Kesebir, 2010). La moralidad es una guía muy importante para la percepción y acción. Los autores de este artículo argumentan que los gestos no emocionales pueden alimentar, de alguna manera, el concepto de honestidad. Así, hasta 4 son los estudios que demostraron que el gesto emblemático de honestidad, poniendo la mano sobre el propio corazón, aumentó el nivel de honestidad percibida por los demás y aumentó, además, la honestidad demostrada en nuestra conducta.

Con todo, la mayor parte de las personas se definen a sí mismos como altamente morales, a pesar de que a veces se comportan de manera deshonesta. Sin embargo, en muchas ocasiones las personas actúan de manera correcta, según su propia moral, bien porque están motivados a permanecer fieles a sus propias normas e identidades (Aquino y Reed, 2002),o porque se les recuerdan las normas, o bien porque quieran evitar el rechazo social u otros castigos, como la categorización de uno mismo como una persona deshonesta.

La agresión es un buen ejemplo de comportamiento inmoral, que se puede desencadenar de manera reflexiva o impulsiva. La investigación llevada a cabo en relación a la agresión reactiva (provocada) ha demostrado que este comportamiento impulsivo está esencialmente compuesto por una acción sin limitaciones, acompañado por una reflexión apresurada e insuficiente. El agotamiento de la capacidad del individuo para utilizar el autocontrol reflexivo lleva a un aumento en la agresión provocada (Denson y colaboradores, 2011). Una reacción empática estará, en todo caso, relacionada con la toma de perspectiva, en donde tratamos de imaginar cómo la otra persona se verá afectada por la situación (Batson y Shaw, 1991). Con todo, cuando se habla de debates morales como “la razón frente a la emoción” Haidt (2001) señala que las emociones humanas están por lo general tan saturadas de cognición que sería mejor hablar de “razonamiento moral frente a intuiciones”. De esta manera muchos estudios han encontrado evidencia de la existencia de fundamentos afectivos en las intuiciones morales. Así, los juicios morales están a menudo muy influenciados por las respuestas afectivas de los perceptores.

Por otro lado, son muchos los estudios que han demostrado que los pensamientos de los individuos, sus sentimientos y conductas son influenciados por los movimientos de su cuerpo (Mussweiler, 2006; Strack, 1988), incluso los movimientos de la mano (Schubert, 2004), gestos (Chandler y Schwarz, 2009) y los movimientos del brazo (Foster y Strack, 1997). En efecto, muchas son las culturas que asocian el gesto de poner la mano en el corazón como honestidad. Desde los tiempos de Aristóteles la gente ha creído que el corazón es el asiento de la mente humana, y de manera simbólica todavía se emplea para referirse a la esencia de lo emocional o moral.

Los autores de este artículo establecen dos hipótesis de trabajo. La primera, que las personas que hacen el gesto de poner la mano en el corazón se perciben como más sinceros y honestos y la otra que cuando los individuos realizan, de manera forzada, este gesto de colocar la mano sobre el corazón, terminan comportándose de manera más honesta. Así, los gestos no solamente influyen en las percepciones, sino también en los comportamientos relacionados.

El primer experimento se realizó contando con 118 participantes, 85 de ellos mujeres y con una edad media de 26,2 años. Se les mostró una mujer joven fotografiada con dos poses distintas, pidiéndoles a continuación que la describiesen. En una fotografía aparecía la mujer con la mano en el corazón y en la otra se encontraba con la mano en el estómago. Se observó que el 49% de los participantes que describieron a la mujer en la foto con la mano en el corazón, lo hicieron utilizando términos de honestidad, mientras que solamente el 18% utilizaron la honestidad para describir la segunda de las fotografías, en este caso, la de la mujer con la mano en el estómago.

Por su parte, en el segundo experimento, el escenario utilizado fue una entrevista de trabajo. Fueron 37 estudiantes (20 mujeres, y con una media de edad de 20,08 años) los que escucharon un audio de 4 minutos de una entrevista de trabajo. Mientras escuchaban, observaban una fotografía de una persona entrevistada o con las manos en la espalda o con la mano en el corazón. En este caso, la credibilidad de la mujer que realiza el gesto de la mano sobre el corazón obtuvo una calificación más alta que la que tenía la dos manos a la espalda.

Estos hallazgos sugieren que la experiencia corporal asociada a conceptos abstractos puede influir tanto en la percepción de uno mismo como en la de los otros, e incluso influir en nuestra propia conducta. Además, los resultados sugieren que esta influencia no está mediada por cambios en los estados afectivos.

Club del Lenguaje no Verbal

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar

diversidad cultural Diferencias expresivas alrededor del mundo. Club del Lenguaje no Verbal

Diferencias en la manifestación de las emociones en el mundo. Club del Lenguaje no Verbal

El artículo, que en esta ocasión, queridos amigos del Club del Lenguaje no Verbal, nos place ofrecerles, trata de examinar las diferencias culturales (individual versus colectivo) en las reglas de manifestación de la expresión emocional en situaciones sociales. Este interesante artículo se lo debemos a David Matsumoto de la Universidad Estatal de San Francisco (Estados Unidos), con el cual tenemos el honor de estar trabajando en la actualidad desde la Fundación Behavior & Law, Seung Hee Yoo de la Universidad de Yale (Estados Unidos) y Johnny Fontaine de la Universidad de Gante (Bélgica). El equipo de investigadores analizó más de 5000 sujetos, a través de encuestas, de un total de 32 países. Así, examinaron cinco hipótesis relativas a la relación entre la normativa de presentación establecida y el individualismo/colectivismo de cada sujeto. Los resultados obtenidos presentan la existencia de varios efectos universales y un efecto general de regulación de las expresiones.

Ekman y Friesen (1969) mostraron reglas y normas culturales que determinaban la gestión y la modificación de ciertas manifestaciones emocionales, dependiendo de las circunstancias sociales en las que se encontraba el sujeto. Así, realizaron estudios en los que comparaban el comportamiento de estadounidenses y japoneses ante situaciones estresantes, con y sin presencia de un superior. Cuando se encontraban solos ante el estímulo estresante, la manifestación emocional de ambos era similar, pero cuando estaban ante un superior, los japoneses eran más propensos a reír. Estos resultados fueron interpretados a través de las diferencias culturales que hacen que los japoneses sientan que deben enmascarar sus emociones negativas ante una persona de estatus superior.

Hasta la realización de la presente investigación, no se había realizado con anterioridad una evaluación exhaustiva de las normas de comportamiento emocional, a lo largo del mundo. Matsumoto define la cultura como un sistema de significados que engloba la información que se transmite a través de generaciones. Una de las principales funciones de la cultura es evitar el caos social y mantener un orden, cuyo objetivo se consigue a través de la creación de ciertas normas de comportamiento. Normas que nos proporcionan pautas para pensar, sentir y actuar en diferentes contextos y situaciones. Estas normas potencian a su vez la eficacia del grupo social, aumentando las posibilidades de supervivencia. Con todo, las normas regulan los comportamientos y las emociones son una fuente de motivación para los comportamientos debido a que los comportamientos, a su vez, están asociados a la regulación de las emociones. Las emociones, al fin y al cabo, son reacciones neurofisiológicas y psicológicas que nos ayudan a la adaptación ante problemas de coordinación social (Keltner y Haidt, 1999; Levenson, 1999). Así, podemos observar que uno de los objetivos fundamentales de la cultura es el de facilitar el desarrollo de normas para la correcta expresión emocional. Así, las culturas individualistas fomentan el desarrollo de metas personales, de la racionalidad y del intercambio interpersonal. Sin embargo, las culturas colectivas, potencian la interdependencia personal y las relaciones comunitarias. Las emociones tienen mayor significado intrapersonal en las culturas individualistas (sentimientos personales, libertad de expresión, etc.), aunque las emociones negativas pueden poner en peligro la cohesión del grupo y las positivas unir a la gente.

En el presente estudio, la muestra de la investigación estaba compuesta por estudiantes universitarios voluntarios que procedían de 32 países. Para poder estudiar las normas que rigen el despliegue de emociones en situaciones sociales, se les pidió que realizasen el cuestionario DRAI (Display Rule Assessment Inventory), que contenía diferentes visualizaciones en una amplia gama de contextos y emociones, permitiendo una evaluación de diferentes respuestas de comportamiento. Las emociones eran las siguientes: ira, desprecio, asco, miedo, alegría, tristeza y sorpresa. Las interacciones fueron: a solas, con su padre, su madre, hermano mayor, hermana mayor, hermano menor, hermana menor, un amigo, una amiga, un conocido, una conocida, un estudiante masculino de un curso superior, un estudiante masculino de su misma clase, un estudiante masculino de un curso inferior, el profesor y la profesora más viejos y el profesor y la profesora más jóvenes. Todos los voluntarios contaron con definiciones y ejemplos de cada una de las siete emociones.

Los resultados fueron muy interesantes. En efecto, las personas en todas las sociedades hacen diferenciaciones sociales de acuerdo con la distinción “dentro de mi grupo/fuera de mi grupo”, manifestando sus emociones más intensamente cuando se encuentran dentro de su grupo. El desprecio, el asco y el miedo, fueron las emociones menos utilizadas tanto con interactuantes del propio grupo, como de fuera del mismo. Esto puede ser debido a que estas emociones, sobre todo el desprecio y el asco, se consideran perjudiciales para las relaciones sociales (Gottman y Levenson, 1992, 2000; Rozin, Lowery, Imada y Haidt, 1999). Dentro de las emociones negativas, la tristeza fue la emoción más elegida, sobre todo dentro del grupo. Este resultado se explica debido a que las señales de tristeza o angustia, son signos asociados a la vulnerabilidad (Izard, 1994). El propio grupo, por lo tanto, permite expresar más abiertamente la vulnerabilidad, que a su vez puede ser considerada como una llamada de socorro, y solicitud de ayuda para sus miembros.

Así, la relación entre la cultura y la manifestación de las emociones varía en función de la emoción, el interactuante y los niveles generales de expresividad. Los miembros de culturas individualistas avalan más la expresión de emociones, mientras que los miembros de culturas colectivistas las avalan en menor medida. A pesar de esto, las diferencias entre culturas individualistas y colectivistas se observaron con mayor claridad cuando se analizaron dentro de las propias culturas.

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar

Club del Lenguaje no Verbal, 2014

Influencia del estado de ánimo en el reconocimiento de las emociones1 1024x762 Influencia del estado de ánimo en el reconocimiento de las emociones

Efecto del estado de ánimo en el reconocimiento de emociones. Club del Lenguaje no Verbal.

 

En esta ocasión, queridos amigos del Club del Lenguaje no Verbal, les brindamos el artículo realizado por Petra Claudia Schmid y Marianne Schid Mast, ambas de la Universidad de Neuchâtel (Suiza) que versa sobre la influencia del estado de ánimo en el reconocimiento de las emociones. Así, las citadas investigadoras, autoras del presente estudio afirman que el estado de ánimo afecta a la memoria y a los juicios sociales, pero los resultados son inconsistentes en relación a cómo afectan al reconocimiento de las emociones.

En la literatura científica se ha señalado que en aquellas personas que tienen un estado de ánimo triste, se produce una disminución del rendimiento en el reconocimiento de las emociones. Es más, reconocen mejor otras emociones tristes, que si las emociones de otras personas son alegres (sesgo negativo). El reconocimiento en personas con estados de ánimo tristes, sí ha sido analizado, pero la relación de la influencia de los estados de ánimo felices en el reconocimiento de las emociones, apenas ha sido objeto de investigación.

La teoría cognitiva de la depresión (Beck) y la teoría de la congruencia en el estado de ánimo (Bowen y Schwarz), afirman que el estado de ánimo de una persona ejerce un efecto de congruencia con su memoria y juicios sociales. Así, estar con un estado de ánimo negativo, o depresivo, hace que un individuo sea más propenso a juzgar a los demás de una forma más negativa. Los estados de ánimo tristes conllevan un mejor reconocimiento de la emoción triste frente a caras felices, mientras que los estados de ánimo felices promoverían un mejor reconocimiento de la felicidad frente a caras tristes.

Por otro lado, Asthama y colaboradores (1998) argumentan que las personas clínicamente deprimidas podrían tener deficiencias cognitivas adicionales (problemas con tareas visuales espaciales), que afectarían, claro está al reconocimiento emocional. Los pacientes deprimidos, entonces, podrían mostrar una disminución generalizada de la capacidad de reconocer todo tipo de emociones (positivas y negativas). En la misma línea, Rottenberg y colaboradores (2005) apoyaban que los pacientes deprimidos tienen reducida la respuesta a todas las señales de emoción. Sin embargo, los individuos sanos cuando se encuentran en estados de ánimo tristes, mostraron un sesgo negativo, pero no una disminución del rendimiento general en el reconocimiento de las emociones. Bouhuys (1995) realizó una interesante investigación mostrando una serie de dibujos con expresiones faciales, muy esquemáticas, a diferentes pacientes y concluyó que los pacientes con estado de ánimo triste percibían menos tristeza y felicidad que los que se encontraban en estados de ánimo felices. A día de hoy, la investigación se ha centrado, sobre todo, en la capacidad de reconocimiento de las emociones en pacientes con estado de ánimo depresivo, pero no existe investigación científica en pacientes sanos.

Con todo, las autoras del presente artículo de investigación realizaron un estudio encaminado a la comprensión de cómo el estado de ánimo (feliz, neutral o triste), en individuos sanos, afecta a la capacidad para conocer las emociones alegres y tristes. Se seleccionaron 93 pacientes, 51 mujeres y 42 hombres de una edad media de 23 años y se les asignó aleatoriamente uno de los estados de ánimo. A cada uno de los tres grupos se les proyectó un corto para propiciar el estado de ánimo interesado. Al finalizar el visionado tuvieron que contestar en una escala Likert si se encontraban 1 (muy tristes), 7 (muy felices) o 4 (neutro). Tras esto, realizaron una tarea de reconocimiento de emociones (60 estímulos con diferentes expresiones faciales de emoción), mientras escuchaban una música congruente con las imágenes mostradas. Dado que está documentado que las mujeres superan a los hombres a la hora de reconocer correctamente las emociones, se usó como factor control el sexo. Como resultado del estudio se observó un sesgo negativo en aquellos participantes que tenían un estado de ánimo triste, y un sesgo positivo en aquellos que tenían un estado de ánimo feliz. En efecto, se obtuvo que en aquellos participantes con un estado de ánimo feliz (en comparación con el neutral) existía una disminución del reconocimiento de las expresiones faciales de tristeza. Por el contrario, aquellos participantes con estados de ánimo tristes, reconocían con más dificultad las emociones felices. Sin embargo, no surgió evidencia de una disminución general en el rendimiento a la hora de reconocer los diferentes estados de ánimo, en participantes con estado de ánimo triste.

De esta manera, las autoras observaron que cuando la emoción de otra persona no está en congruencia con la forma en la que se siente, existe una mayor dificultad para reconocer esta emoción.

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar

Club del Lenguaje no Verbal, 2014

Confesion Inducida por la policia 300x168 Confesiones inducidas por la policía: Factores de riesgo y recomendaciones para la detección de mentiras

Detección de mentiras en las confesiones inducidas por la policia. Club del Lenguaje no Verbal.

Estimados amigos del Club del Lenguaje no Verbal, debido a la gran trascendencia del asunto nos satisface poder presentarles este interesante artículo en el que se nos detalla cuáles son los factores de riesgo más importantes para evitar las falsas confesiones inducidas por la policía. Este fascinante artículo se debe al profundo estudio y análisis tanto de la literatura existente hasta el momento actual, como de la casuística en relación a las confesiones inducidas por la policía realizada por el siguiente grupo de expertos: Saul M. Kassin de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (USA), Steven A. Drizin de la Universidad de Chicago (USA), Thomas Grisso de la Universidad de Massachusetts (USA), Gisli H. Gudjonsson del Instituto de Psiquiatría de Londres (UK), Richard A. Leo de la Universidad de San Francisco (USA), Allison D. Redlich de la Universidad Estatal de Nueva York en Albany (USA).

Debido a las continuas exoneraciones de condenados que, siendo inocentes, confesaron haber cometido diferentes crímenes, se ha observado que dichos sujetos tenían unas características en común, como el hecho de ser muchos de ellos adolescentes, tener algún tipo de discapacidad intelectual o la presencia de ciertos rasgos de personalidad. Asimismo, las técnicas de interrogatorio más frecuentemente utilizadas en aquellos casos de confesiones falsas demostradas, tenían una mayor duración temporal y en las mismas estaban involucradas pruebas falsas presentadas por los agentes en el caso. Por ello, los autores del presente artículo nos recomiendan, por estas y otras muchas razones, la grabación electrónica como protocolo obligatorio en la puesta en marcha de los interrogatorios.

A día de hoy se estima que en entre el 15 y el 20 % de los casos en los que se ha exonerado al culpable, mediante una prueba de ADN, había existido una falsa confesión (Garrett, 2008; Scheck, Neufeld y Duyer, 2000). Sin embargo, debemos tener en cuenta que este porcentaje será mucho mayor ya que solamente conocemos la punta del iceberg del problema aquí presentado. Ésta, junto con la identificación errónea por parte de un testigo, son las causas más comunes de una condena injusta, como también lo son el defecto en evidencia forense, o el falso testimonio de informadores. Así, los estudios relativos a las confesiones falsas plantean que se remontan a los juicios de las brujas de Salem, uno de los primeros casos documentados.

En 1989, Gary Dotson fue la primera persona inocente, exculpada por ADN. Dos décadas después, ya son más de doscientas las personas que han sido exculpadas, algunas de ellas condenadas a pena de muerte. De todos estos casos, entre el 15 y el 20% son condenados a partir de una falsa confesión, inducida por la policía. Una confesión falsa es la admisión de un acto criminal, acompañado generalmente por una narración de cómo y por qué ocurrió el crimen, que el confesor no cometió. Se puede determinar que dicha confesión es falsa si posteriormente se determina que el crimen que se creía hecho, no existió, si la evidencia muestra que es físicamente imposible que sea culpable (por ejemplo, si se sitúa al autor a miles de kilómetros del lugar del suceso), si se detiene al verdadero autor no teniendo éste ninguna conexión con el falso confesor, o si la evidencia física nos revela que no es posible, a través de sangre, semen, saliva… etcétera.

Drizin y Leo (2004), analizaron más de 125 casos de falsa confesión probada entre los años 1971 y 2001. En el 93% de los casos se trataba de hombres. El 81% eran casos de asesinato, el 8% de violación y el 3% de incendios. De estos, el 74% se exoneraron al identificar al verdadero perpetrador, y en un 46% se descubrieron nuevas evidencias. De entre éstos, el 63% eran menores de 25 años y un 32% menores de 18 años. En un 22% de los casos, los falsos confesores tenían algún tipo de retraso mental y en un 10% una enfermedad mental diagnosticada. Con todo, en la actualidad, ninguna organización gubernamental o privada mantiene un registro de confesiones falsas, por lo que la información disponible no es completa.

La Corte Suprema de EEUU ha reconocido que la confesión es la evidencia más poderosa de culpa. Es por este motivo que, desde hace siglos, los agentes de la ley han abusado de su poder en la sala de interrogatorios, siendo conscientes de este hecho. A finales del S XIX hasta 1930, la policía de EEUU empleaba el llamado “tercer grado”, utilizando el dolor físico o mental con el objetivo de obtener confesiones y otro tipo de información de los sospechosos de un determinado crimen. Se englobaban aquí desde la violencia física, la tortura, el confinamiento, las amenazas… Desde 1930 hasta 1960 el uso del “tercer grado” ha disminuido considerablemente, siendo excepción y no regla. En estos años se amplió el uso del interrogatorio orientado psicológicamente mediante métodos de detección de mentiras y técnicas interrogativas psicológicas que ya empiezan a aparecer en los manuales. Sin embargo, los interrogatorios muchas veces se basan en una “corazonada” a través de una entrevista previa. Este hecho debe preocuparnos, ya que según diferentes estudios solamente el 54% de los agentes son capaces de distinguir la verdad del engaño, por intuición. El objetivo del interrogatorio es obtener declaraciones incriminatorias, admisiones y una confesión completa (Leo, 2008). Está diseñado para inducir al estrés mediante la sensación de aislamiento y aumentar la ansiedad del sospechoso así como la sensación de desesperación asociada con la negación de la confesión. Inban y colaboradores (2001) describen la técnica REID, recomendando el aislamiento inicial del sospechoso en una pequeña habitación privada (para aumentar la ansiedad y las ganas de escapar). A continuación, por un lado se le acusará con diferentes afirmaciones basadas en evidencia (real o ficticia) y por otro lado se le ofrecerá simpatía y justificación moral, ofreciendo la confesión como el medio más conveniente de escape. Kassin y McNall (1991) fueron los impulsores de estas técnicas de minimización y maximización. Se trataría de un factor de riesgo situacional, junto al tiempo del interrogatorio y la presentación de pruebas falsas. El tiempo medio del interrogatorio se sitúa entre los 30 minutos y las dos horas. Las falsas confesiones tienden a ocurrir después de largos periodos de tiempo. La estratagema de presentación de pruebas falsas, es una táctica controvertida usada ocasionalmente por la policía y no aprobada por todos los expertos, ya que está implicada en una gran mayoría de falsas confesiones.

Por otro lado, no debemos olvidar que diferentes estudios han dado como resultado que son los adolescentes y discapacitados quienes tienen más problemas en comprender sus derechos en el interrogatorio. Estaríamos aquí ante diferentes factores de riesgo disposicionales. Además de la edad del sospechoso (ser menor), englobaría el deterioro mental (enfermedad y/o retraso mental). El 44% de los menores exonerados y el 69% de los discapacitados fueron injustamente condenados por confesiones falsas.

Con todo, a pesar de contar con reglas, como la regla de corroboración y la regla de confiabilidad, los autores nos muestran su preocupación por las condiciones en las que hoy en día se realizan los interrogatorios. La principal recomendación realizada para evitar falsas confesiones, y por lo tanto falsas condenas, es el uso generalizado de la grabación digital de los interrogatorios, en todo caso, evitando así, la posible manipulación de las confesiones.

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar

Club del Lenguaje no Verbal, 2014

lenguaje no verbal terapia 1024x682 El lenguaje no verbal en terapia: el papel del contacto físico

El contacto físico en terapia como medio de comunicación no verbal

Apreciados lectores, el artículo que hoy presentamos aborda el interesante papel del contacto físico en la terapia como complemento importante de la comunicación no verbal entre el terapeuta y el paciente, de los autores Beverly G. Willison de la Universidad de Pensilvania (California, Estados Unidos)  y Robert L. Masson de la Universidad de Virginia Occidental (Morgantown, Estados Unidos)

El contacto físico, el tacto, a pesar de ser un poderosísimo estímulo no verbal (y por lo tanto de comunicación), no ha recibido hasta hoy mucha atención desde el mundo académico. Se trata de un aspecto de la comunicación  con fuertes tabúes asociados, sobre todo provenientes de la época psicoanalítica. Los autores de este estudio analizan qué papel juega el contacto físico, el tacto, en la relación existente entre el terapeuta y el paciente. Así, en este artículo se analiza, basándose en una adecuada revisión sistemática y en datos clínicos, tanto los efectos positivos como negativos del contacto físico a la hora de establecerlo en el ámbito profesional terapéutico.

A día de hoy los resultados publicados no son concluyentes, aunque si podemos contar con indicios de que, si utilizamos el contacto físico de manera adecuada, este tiene un efecto positivo en el paciente y su evolución. Además, hay que tener en cuenta que en todo caso no contamos con evidencia en sentido contrario, de posibles efectos negativos (o si existe, esta es muy pequeña).  A pesar de estos resultados en relación con la revisión de la literatura, muchos son los investigadores que mantienen una posición conservadora a la hora de utilizar el contacto físico en el ámbito profesional. Por ello, los autores de este artículo proponen algunas directrices de gran interés para el uso adecuado del contacto físico, recomendando siempre que, antes de su uso generalizado, dispongan de formación previa.

En la revisión de la literatura realizada por estos autores, encontramos que el contacto terapéutico puede abarcar desde el simple contacto de las manos, hasta un gran abrazo. Bacorn y Dixon (1984) definieron el tacto como el contacto físico entre las manos, los brazos, los hombros, las piernas o la parte superior de la espalda, entre el terapeuta y el paciente. En relación a la intensidad, duración y frecuencia de este contacto físico, Wheaton y Dixon (1984) dijeron que debe ser lo suficientemente largo para establecer un contacto firme, pero no tan largo como para crear una sensación incómoda. Los resultados del análisis de investigación en relación al contacto físico realizado por Whitch y Fisher (1979) desvelaron que la respuesta al mismo es diferente en el caso de hombre y de mujeres. En un análisis realizado en un entorno preoperatorio hospitalario, por parte de enfermeras, se observó que los hombres percibían el contacto físico como una amenaza y las mujeres como un gesto de seguridad. En un entorno pediátrico hospitalario, con niños desde 3 días hasta 44 meses se observó que el contacto físico tenía un impacto muy significativo en el cambio positivo de comportamiento en niños y lactantes.

Como hemos comentado con anterioridad, los autores también revelan estudios en los que no se apoya el uso del contacto físico entre terapeutas y pacientes.  Si bien es cierto que las mujeres terapeutas son más favorables al contacto físico que los hombres terapeutas y que aquellos profesionales que tienen una nivel académico de doctor, utilizan más el contacto físico en sus rutinas profesionales. Asimismo, se detectó mayor utilización del contacto físico por parte de terapeutas que trabajan en centros públicos que en privados, siendo los trabajadores sociales y psicólogos los que más lo utilizan, en detrimento de los psiquiatras, que no son proclives a su uso.

Así, Fisher y sus colaboradores (1976) analizaron tres factores que influyen en el grado en el que el contacto es experimentado de manera positiva, determinándose según si era apropiado a la situación y contexto, si no impone un mayor nivel de intimidad del que el paciente puede manejar y si no comunica un mensaje negativo al paciente. De esta manera, el contacto físico ha sido usado con eficacia con pacientes que experimentan dolor, trauma, depresión, o que han sido abusados, víctimas de negligencia, etcétera. Por el contrario, los autores nos revelan que existen situaciones en las que el contacto físico no es recomendado. Older (1982) así nos lo disponía si el terapeuta no quiere tocar al paciente, siente que el paciente no quiere ser tocado, cree que el paciente quiere ser tocado pero no cree que el contacto sea eficaz, el terapeuta se siente manipulado o coaccionado en su contacto físico o es consciente de sus sentimientos, tendientes a la manipulación o coacción al paciente, a través de este contacto.

Finalmente, los autores nos recomiendan que los profesionales deben ser claros acerca de sus propias actitudes en relación al contacto físico y en que medida este contacto puede hacer variar su relación con el paciente. Corey, Corey y Callahan (1984), concluyen que la duración y naturaleza del contacto físico no debe generar malestar ni en el terapeuta ni en el paciente y que, siempre, el contacto físico debe ser adecuado a las necesidades del paciente en ese momento concreto del tratamiento. En ningún caso debe ser utilizado para precipitar la reacción del paciente.

Traducción y resumen: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcazar

detecciondementiraslenguajenoverbal Construyendo el órgano de engaño. Lenguaje no verbal y detección de mentiras.

Tecnica neurologica de deteccion de mentiras. Club Lenguaje no Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, en esta ocasión os ofrecemos un extracto del artículo “Construyendo el órgano de engaño. La retórica de la resonancia magnética funcional (fMRI) y la huella digital del cerebro” de la autora Melissa Littlefield, de la Universidad de Illinois (Estados Unidos), en el cual se aborda el interesante ámbito de las neurociencias aplicadas a la detección de mentiras.

La resonancia magnética funcional (fMRI) y la electroencefalografía (EEG), basada en la tecnología de huellas digitales del cerebro, han sido aclamados en Estados Unidos de América como las mejores tecnologías de detección de mentiras, sobre todo tras los atentados terroristas del 9 de septiembre de 2001. En efecto, los resultados obtenidos por estas nuevas técnicas se consideran mucho mejores que el polígrafo, que medía cambios en el sistema nervioso autónomo, correlacionando con emociones como la ansiedad, el miedo o la culpa. Así, la huella digital cerebral se centra, solamente, en el cerebro, aumentando la subjetividad de la prueba.

El polígrafo se creó a principios del S XX y ha disfrutado de cierta popularidad en las diferentes agencias de los Estados Unidos de América. Sin embargo, tras los atentados de 2001, el gobierno de los Estados Unidos y tanto investigadores como científicos observaron la necesidad de detectar con más precisión y rapidez las diferentes amenazas a la seguridad nacional que se les planteaban. Con todo, esta tecnología, desarrollada en los años 90, se vio impulsada, debido a que permitía “desbloquear” el cerebro de terroristas sospechosos (Gammage, 2002; Shuman, 2002; Bowden, 2003, Cavouto, 2003).

La posibilidad de detección del engaño mediante el análisis del cerebro se realiza mediante el estudio de las diferentes conexiones cuantificables entre el cerebro (mente y biología) y el comportamiento humano. Las alteraciones en la hemodinámica del cerebro y de la actividad eléctrica representan los orígenes fisiológicos del engaño. Así, sobre la base del EEG, la huella digital del cerebro fue desarrollada y patentada por Lawrence Farwell, un psicólogo egresado de Harvard y uno de los muchos profesionales que trabajan en la aplicación del EEG en la detección de mentiras. La técnica de Farwell mide la actividad eléctrica del cerebro cuando un individuo se expone a un estímulo. Para ello se utiliza un casco provisto de una serie de electrodos y el sujeto debe centrarse en una pantalla donde aparecen ciertas imágenes, palabras y sonidos. En el momento del reconocimiento de alguno de estos elementos el sujeto deberá pulsar el botón SI, si no lo reconoce, el botón NO. Con todo, las respuestas conscientes no son necesarias para que la prueba funcione. La señal eléctrica utilizada es la P300, fuera del control consciente. La huella digital del cerebro produce un registro de reconocimiento del estímulo a través del catálogo de información almacenada en el cerebro del sujeto analizado.

Por otra parte, el BOLD-fMRI, mide los cambios en los niveles de oxigenación de la sangre. Si la actividad neuronal requiere oxígeno, las neuronas activas reciben más oxígeno de la sangre que las neuronas inactivas. Así, la mayor actividad neuronal hará aumentar la oxigenación de la sangre. Podemos observar que mediante el fMRI y la huella digital cerebral, lo que analizamos es la memoria, a huella digital dejada en el cerebro a través de estímulos determinados. Al determinar cualquier negación consciente de la memoria, se observa el engaño. Con el objetivo de realizar este estudio, se utiliza el GKT (Prueba Conocimiento Culpable) que se compone de tres elementos denominados estímulos sonda, estímulos objetivos y estímulos neutros. Los estímulos neutros son palabras e imágenes irrelevantes que ayudan a establecer la línea base desde la que poner a prueba las diferentes reacciones. La sonda es la información correspondiente al crimen que solamente es posible que conozca el autor de los hechos. Los objetos serán aquellas informaciones sobre el crimen que han podido estar expuestas en prensa. En este último caso será reconocido, pero no se tratara de autoinculpación. Así, utilizando el GKT solamente los involucrados en un determinado hecho delictivo tendrán reacciones cerebrales ante estímulos sonda.

Farwell compara el cerebro con un disco duro capaz de almacenar y recuperar información, por lo que la memoria de ciertos acontecimientos importantes (como puede ser la comisión de un delito grave) estará intacta mucho tiempo después de haber ocurrido los hechos. De esta manera, Laugleben y Farwell argumentan que la actividad eléctrica del cerebro y la hemodinámica, no pueden ser deliberadamente manipulados  por los sospechosos. Así, pueden contener la respiración, morderse la lengua, intentar frenar su ritmo cardíaco, pero ninguna de estas tácticas que si pueden desbaratar los resultados del polígrafo tendrá ningún efecto sobre las técnicas basadas en el cerebro.

empatía lenguaje no verbal 1024x383 Cuándo utilizar la cabeza y cuándo usar el corazón

Ponerse en el lugar de los demás es algo de máxima importancia en nuestra comunicación. Tanto desde un plano emocional como racional, tener esta habilidad será una competencia clave en el desarrollo profesional y personal. Dado que la empatía es un aspecto fundamental de nuestro comportamiento verbal y no verbal, presentamos un interesante artículo de Debra Gilin (Departamento de Psicología de la Universidad de Saint Mary), William W. Maddux (INSEAD), Jordan Carpenter (Universidad de Carolina del Norte-Chapel Hill) y Adam D. Galinsky (Universidad del Noroeste) del Personality and Social Psychology Bulletin, en el cual se aborda un interesante estudio sobre la empatía y la toma de perspectiva.

El éxito en las relaciones e interacciones sociales a menudo requiere comprender los motivos, sentimientos y comportamientos de los demás. Esta investigación parte del concepto de “ponerse en el lugar del otro”. Para ello existen al menos dos formas de hacerlo: de manera racional mediante la “toma de perspectiva” y de forma emocional, mediante la “empatía”. La toma de perspectiva se refiere a la capacidad cognitiva de entender la realidad desde el punto de vista del otro. La empatía se refiere a la capacidad afectiva de conectar con los demás estableciendo un vínculo emocional.

A través de cuatro estudios exploraron si la toma de perspectiva y la empatía son diferencialmente efectivas en competiciones, en función de si las habilidades necesarias para el éxito eran más racionales o emocionales. Se predijo, por tanto, que su utilidad dependía del tipo de situación o interacción específica.

En el estudio 1, el principal objetivo fue poner a prueba los efectos de la toma de perspectiva en una interacción estratégica altamente compleja en la que lo racional era clave para el éxito. Se simuló un juego de guerra de múltiples rondas con una batalla armamentística contra un país enemigo, lo cual requería tomar decisiones acerca de desarmar o atacar. El éxito dependía de inferir las dos estrategias ganadoras (una competitiva y otra cooperativa) y ponerlas en práctica cuando la estrategia del oponente lo hacía viable. Los resultados de este estudio demuestran los beneficios de la toma de perspectiva en una tarea altamente competitiva que requiere: un análisis racional y discernir la intención estratégica del oponente. La toma de perspectiva predijo un mayor rendimiento en general, los participantes fueron más hábiles en implementar ambas estrategias, competitivas y cooperativas. Por el contrario, la empatía se asoció con menos éxito, tanto en las estrategias competitivas como en las cooperativas. Esto pone de relieve que se deben entender las estrategias competitivas y cooperativas como más exitosas y aplicarlas en el momento adecuado, deduciendo los movimientos del oponente. Las personas con mayor empatía, o bien no dedujeron correctamente las estrategias más exitosas o no lograron ponerlas en práctica con éxito, lo que indica una menor eficacia en una tarea que requiere un análisis racional.

Por el contrario, en los estudios 2 y 3, la empatía demostró ser más ventajosa que la toma de perspectiva en un juego de construcción de coaliciones o alianzas en donde se requiere la comprensión emocional de las relaciones sociales para tener éxito.

Para el Estudio 2 se diseñó un juego competitivo en el que la empatía probablemente daría ventaja, puesto que el éxito aquí dependía de la conexión afectiva y emocional con los otros jugadores. Se hipotetizó pues, que la empatía llevaría al éxito en mayor medida que la toma de perspectiva en la formación de alianzas o coaliciones. Resultó que, efectivamente, la empatía fue más beneficiosa para el éxito competitivo que la toma de perspectiva. La empatía derivó en una buena conexión entre los jugadores mientras que la toma de perspectiva tuvo menos éxito en la creación de alianzas exitosas.

Con el Estudio 3 se trataron de hacer otras dos contribuciones. Se manipuló experimentalmente la toma de perspectiva y la empatía. Al comparar ambas competencias dentro de tríadas de los miembros de la coalición, este experimento proporcionó una fuerte prueba de la hipótesis sobre la adecuación de la competencia social para la tarea. La hipótesis también asume que la competencia social en la tarea va unida a beneficios, debido a que se procesa la información de forma afectiva, permitiendo así descifrar la información relevante en la tarea competitiva.

En general se encontró evidencia experimental que corrobora que la empatía proporciona una ventaja competitiva con respecto a la toma de perspectiva en las tareas afectivas como la formación de alianzas o coaliciones. Al competir por votos en una tarea de coalición social (tarea competitiva orientada afectivamente) la toma de perspectiva resultó una desventaja y se confirmó que la empatía genera un modo emocional de procesar la información. En general, la empatía mejoró la identificación de posibles compañeros de alianza.

En el estudio 4 se predijo que la toma de perspectiva generaría una mayor precisión en la comprensión racional de los demás, mientras que la empatía generaría mayor precisión en la comprensión emocional. Se trataba, por tanto, de probar que tanto la toma de perspectiva como la empatía son diferencialmente útiles. Ambas pueden aumentar la precisión de la percepción de los demás, la primera si la tarea es racional, y la segunda si la tarea es emocional. Se indujo a los participantes a centrarse explícitamente en la precisión o exactitud, se les pidió que eligieran entre llamamientos de compañeros potenciales que habían sido previamente clasificados como buenos (con cuya asociación saldrían beneficiados) y llamamientos de compañeros potenciales clasificados previamente como malos (asociación perjudicial o inútil). Además, se dividió cada tipo de llamamiento dependiendo de si la información era racional o emocional. Por tanto, si la toma de perspectiva y la empatía tienen beneficios diferenciales por dar a la gente acceso a la información, ya sea racional o emocional, entonces cada forma de pensar debe ser útil cuando se enfoca hacia la información adecuada. Como se predijo, se encontró un efecto principal significativo en la concordancia tarea-forma de pensar.

Cuando la toma de perspectiva o la empatía se corresponde con el tipo de información proporcionada en el contexto competitivo, los participantes eran más precisos y eligieron el socio que más probablemente les llevaría al éxito. Curiosamente, también se encontró un efecto principal en la tarea, de forma que la precisión fue mayor en general para los llamamientos emocionales frente a los racionales. Sin embargo, el patrón de resultados fue consistente con las predicciones y resultados de los tres primeros estudios. Ni el efecto del orden ni cualquier interacción de orden superior fueron significativos. Por tanto, incluso dentro de la misma situación competitiva (elegir buen compañero para competir) y dentro de cada persona (modo de pensar), las personas con toma de perspectiva eran más sensibles a las señales racionales, y más sensibles a las señales emocionales cuando empatizaban.

En los cuatro estudios se ha probado que, las dos competencias sociales relacionadas con “ponerse en el lugar del otro” (la toma de perspectiva y la empatía), son diferencialmente útiles en interacciones estratégicas que requieren una mayor comprensión racional frente a la emocional. Y que pueden llevar a beneficios  individuales y conjuntos, pero solo cuando el contenido de la tarea exige esta particular competencia social.

Los resultados muestran cuándo usar la cabeza en vez del corazón para lograr los mejores resultados para uno mismo, ya que la toma de perspectiva y la empatía son competencias sociales básicas pero su utilidad depende del tipo de situación específica.

rothfaces 300x199 Influencia del mensaje verbal en el lenguaje no verbal

Esta semana presentamos un nuevo artículo científico en el cual ha participado el Club del Lenguaje no Verbal a través del Dr. Rafael López. En este caso el artículo fue publicado en la revista de la Universidad Complutense de Madrid, “Ansiedad y Estrés”. Este artículo nace con el objetivo de analizar cómo la emoción, a través del contexto verbal, modula la percepción de la expresión facial en sus niveles de valencia, activación y control. En el presente trabajo se propone estudiar, como primer objetivo, la influencia que tiene sobre la percepción de la expresión facial, el Contexto Verbal Personal (CVP):  conjunto de verbalizaciones que resumen el conocimiento que el observador tiene acerca de la persona productora de la expresión facial.

Junto al contexto, otro factor a tener en cuenta, y será el segundo objetivo de esta investigación, es la influencia del estado emocional de la persona que percibe la expresión facial sobre la interpretación de dicha expresión (Gordillo, Arana, Mestas, & Salvador, 2011). Son varios los trabajos que han tratado esta influencia con diferentes métodos tanto en la valoración de la expresión facial, como en la manipulación emocional (e.g., Aguado, García-Gutiérrez, Castañeda, & Saugar, 2007; Joormann & Gotlib, 2006; Yoon, Joormann, & Gotlib, 2009), pero pocos han estudiado esta influencia a través del contexto verbal.

Sobre la base de estas consideraciones, el presente trabajo se articula en dos estudios, con una muestra compuesta por 56 estudiantes de psicología de la Universidad Camilo José Cela de Madrid,  dirigidos a los objetivos descritos: ExperimentoI: analizar si la información previa que el observador tiene de una persona puede llegar a contextualizar la información procedente de su expresión facial, condicionando así la valoración que el observador hace de la emoción expresada. Experimento II. Analizar la posible influencia del estado emocional del observador sobre el procesamiento de la información relativa a la persona productora de la expresión facial, con el fin de constatar un posible efecto indirecto sobre la percepción de dicha expresión.

En el primer experimento, la condición de contexto verbal positivo facilitó que la cara mixta de alegría se percibiera con una expresión de mayor seguridad/confianza (control) respecto a la cara mixta de tristeza. Sin embargo, en el primer experimento no se encontraron efectos significativos en la valencia percibida ni en la activación percibida. Es posible que estas variables dependan más directamente del estado afectivo del perceptor. Detectar la valencia y la activación en los rostros de los demás tiene un claro valor adaptativo. Este punto fue tratado en el segundo experimento, donde se mantuvieron niveles neutros, tanto en el CVP –igual número de palabras positivas que negativas– como en el tipo de expresión facial (mixta-neutra). Los resultados mostraron que solo la variable activación percibida se vio afectada. Aquellos participantes a los que se les indujo una emoción positiva, puntuaron más alto en los niveles de la activación percibida.

¿Cómo interpretar estos resultados de manera conjunta? Es en el contexto social donde la detección de la expresión facial adquiere su verdadera funcionalidad, aportando información adicional que permite una mejor interpretación del mensaje y las acciones de los demás, facilitando la coordinación de las interacciones sociales (Ekman, 2003; Frijda, 1986). Los resultados obtenidos en este trabajo apuntan en esta dirección. La emoción, a través del CVP, bien mediante el propio contenido emocional de las palabras que lo conforman, o mediado por el efecto del estado afectivo del perceptor sobre dicho contexto, afectan a los niveles percibidos de control y activación, respectivamente. Dos vías de modulación de la emoción que parecen no afectar a los niveles de valencia percibida.

Tomados en su conjunto los resultados indican que solo la emoción positiva genera diferencias significativas en la percepción de la expresión facial.

Por último, señalar que los resultados encontrados en estos dos experimentos trazan un camino claro, y es el de llegar a comprender cómo afecta la emoción, a través del contexto verbal, a la percepción de la expresión facial.

sol familia Lenguaje no verbal Influencia de la climatología en nuestro lenguaje no verbal

Le presentamos hoy un interesante estudio realizado por Nicolas Guéguen de la Universidad de Bretaña Sur en el cual analiza la influencia de la climatología sobre nuestro comportamiento. Según el autor, los estudios han demostrado que las condiciones climáticas agradables favorecen las relaciones sociales positivas y mejoran el estado de ánimo. Sin embargo, el efecto de la luz del sol en la sonrisa, una expresión no verbal que facilita las relaciones sociales, nunca ha sido estudiado.

En su experimento de campo, una persona “gancho” (1) pasaba frente a los transeúntes que caminaban solos por la calle y les sonreía. Se midió el efecto del contagio de la sonrisa. El estudio se llevó a cabo en días que fueron evaluados como soleados o nublados y se tomaron precauciones para controlar la temperatura y de no captar a los participantes cuando llovía. Se encontró que la visualización de una sonrisa respondía con otra sonrisa con más frecuencia en los días soleados. El buen estado de ánimo inducido por el sol podría explicar estos resultados.

Diversos estudios experimentales han demostrado que las relaciones sociales y el comportamiento humano se ven afectados positivamente por el clima, existiendo estudios de investigación que también demostraron que las expectativas sobre las condiciones climáticas se asociaban con variaciones en la conducta de ayuda.

En general los estudios parecen demostrar que la variación de la luz del sol se asocia con la variación en el comportamiento humano. Para explicar esta relación, los científicos argumentan que la luz del sol activa emociones positivas y el buen estado de ánimo, que a su vez influencia el comportamiento. La investigación ha demostrado que la luz solar está claramente asociada con un estado de ánimo positivo (Cunningham 1979; Denissen et al 2008; Keller et al 2005.). Si las condiciones climáticas agradables facilitan las relaciones sociales positivas y el estado de ánimo, se puede plantear la hipótesis de que otras conductas, tales como los comportamientos no verbales, se ven afectados por el clima. En este estudio se evaluó la reacción de los transeúntes a una sonrisa que les dirigió un “gancho”. Se hipotetizó que la visualización de una sonrisa daría lugar a otra sonrisa como respuesta con más frecuencia en los días soleados que en días nublados.

Participaron 1.243 hombres y 1.308 mujeres (con un rango de edad estimado de 20-50 años), que caminaban solos por la calle de dos ciudades (de entre 60 y 70.000 habitantes), situadas en la costa sur de Bretaña, en Francia.

Veintiséis (11 hombres y 15 mujeres) “gancho” (con un promedio de edad de 20 a 22 años) participaron en este experimento. Todos los “ganchos” eran estudiantes universitarios de administración de empresas, y el experimento fue presentado como un ejercicio de campo en ámbito comercial. El experimentador les dijo a los “ganchos” que era importante para los negocios usar comportamientos no verbales positivos al interactuar con personas que conocen y que como la sonrisa es un importante comportamiento no verbal la tienen que repetir con extraños en la calle. Los “ganchos” estaban vestidos de la forma en la que lo hacen los jóvenes de su grupo de edad (vaqueros/ zapatillas de deporte/camiseta). Cada uno se encargó de poner a prueba unos 100 transeúntes (50 hombres y 50 mujeres). Un “gancho” se acercaba a un transeúnte que caminaba hacia él o ella en zonas definida en las que pasaban un número determinado de peatones. El “gancho” recibió instrucciones de mirar a los transeúntes a ojos y después de capturar la mirada del participante, tenía que dirigirle una sonrisa. A continuación, el “gancho” anotaba en una hoja la respuesta facial del participante (sonrisa/ no sonrisa) y el género. El experimento se llevó a cabo en días soleados y nublados desde las 10 a.m. a las 12 a.m. Sin embargo, se tomó la precaución de no realizar el experimento cuando llovía. El experimento se llevó a cabo cuando la temperatura fue de entre 18º y 22º C y también se tomó la precaución para evitar variaciones significativas de temperatura externa. Para obtener un mejor control de las condiciones meteorológicas, se les pidió a otros peatones, a los que no se aproximaron los “ganchos”, que valoraran el cielo con la ayuda de una escala que va de 1 (nublado) a 9 (soleado). Se realizó el estudio con los “ganchos” solo cuando la media de calificaciones de los peatones iba del 1 al 3 (días nublados) o del 7 al 9 (días soleados).

El número de transeúntes que le devolvió la sonrisa al “gancho” fue la variable dependiente. Un análisis preliminar no reveló ninguna diferencia entre los 11 “ganchos” masculinos o entre los 15 “ganchos” femeninos. No se encontró efecto de interacción entre el grupo de hombres “gancho” o el grupo de mujeres “gancho” y la condición experimental. Para dar cuenta de los efectos que las variables pudieron haber tenido, se aplicó un análisis lineal de 2 (género del participante) x 2 (género del “gancho”) x 2 (condiciones climáticas). Se encontró un efecto principal de la condición meteorológica, que revela que, en general, los transeúntes correspondieron la sonrisa más fácilmente en los días más soleados (34,3%) que en los días nublados (25,9%). Se encontró un efecto principal del género del “gancho” y reveló que, en general, los transeúntes devolvieron más fácilmente la sonrisa a los “ganchos” femeninos (35,6%) que a los “ganchos” masculinos (22,6%). No se encontró efecto principal del género de los transeúntes. Sin embargo, se encontró un efecto de interacción entre el género “gancho” y el género del participante. Otras comparaciones revelaron que los hombres transeúntes devolvieron la sonrisa más fácilmente a un “gancho” femenino que a un “gancho” masculino, mientras que no se encontró ninguna diferencia con los transeúntes femeninos.

Como conclusión principal se encontró que los transeúntes por la calle estaban más dispuestos a devolverle la sonrisa a un “gancho” en días soleados en lugar de en días nublados. Estos resultados amplían los descritos en estudios previos que demostraron que el sol fomenta las relaciones sociales positivas (Cunningham 1979).

Por lo tanto, podría afirmarse que en el presente estudio el sol probablemente ha levantado el estado de ánimo de los transeúntes, que, a su vez, les llevó a devolver la sonrisa cuando alguien les sonrió. La investigación ha demostrado que la sonrisa es un comportamiento no verbal utilizado por los individuos para facilitar el contacto social (Guéguen y Fischer-Lokou 2004; Lockard et al 1977; Solomon et al 1981; Walsh y Hewitt, 1985) y/ o para transmitir sentimientos positivos a los demás (Hess et. al 1995).

Los resultados de este estudio, por lo tanto, amplían los encontrados en la investigación anterior, mostrando que los comportamientos no verbales asociados con el contacto social están influenciados por el tiempo y son más propensos a mostrarse en los días soleados. Estos resultados parecen ser prometedores para la investigación futura, dado que los efectos del sol y la nubosidad han recibido escasa atención por parte de los científicos.

(1)   Hemos utilizado la palabra “gancho” para referirnos los cómplices de los autores en esta investigación, las personas que colaboraron con los investigadores para provocar la conducta de la muestra.

conflicto legnuaje no verbal Emociones en situación de conflicto

El ámbito del conflicto es uno en los cuales los canales expresivos no verbales toman más fuerza, tanto desde la perspectiva del reconocimiento del comportamiento de nuestro interlocutor como de nuestra propia expresión no verbal.

El estudio que hoy les ofrecemos viene de la mano de su autor Arshaluys Mushkambaryan, porfesores de la Russian-Armenian University. Pretende explorar la expresión de las emociones en los momentos de conflicto, especialmente cuando se presenta en escalada. Así mismo, el autor considera interesante la manera en que los individuos implicados en estos conflictos detectan e interpretan esta comunicación gestual. Según el autor, en el manejo de las situaciones conflictivas interpersonales intervienen distintos factores que pueden incorporar significados negativos y positivos. Si bien un conflicto implica estar ante una situación en la que las partes presentan diferentes puntos de vista u objetivos, la interdependencia entre los sujetos genera necesidad de competir y cooperar entre ellos (Komorita, R. y Parks, C.D., 1995).

Tras subrayar la importancia de la comunicación no verbal en el impacto de las relaciones interpersonales, Mushkambaryan concreta su estudio en el valor de las emociones como fenómeno del funcionamiento humano. Las define como “complejas, episódicas, dinámicas y estructuradas” (Goldie, P., 2002) y las conecta de manera inseparable con el comportamiento (Lindner, E. G., 2006). Las emociones son rápidas y difíciles de controlar, pero de la misma manera que pueden generar conflictos también pueden ayudar a solucionarlos. Cambian la manera en que las personas ven el mundo e interpretan las acciones de los demás (Ekman, P., 2003).

La Teoría de la Competencia de las Emociones está basada en el comportamiento emocional de las personas y su habilidad, lo que inevitablemente causa un control de la propia conducta. Poniendo el miedo como ejemplo de emoción entendida como “negativa”, el autor resalta la necesidad de las emociones. El miedo puede colaborar en la generación y escalada de conflictos, pero también puede ayudar a evitarlos. Se trata de una de las emociones más potentes del ser humano. De entre todas las emociones capaces de ser sentidas en distintos contextos, existen algunas que son consideradas como especialmente relevantes en las situaciones conflictivas: ira y frustración, vergüenza y culpabilidad, miedo y tristeza.

En su estudio se analizan detalladamente los cambios fisiológicos que llevan implícita la aparición de las principales emociones. Estas emociones son expresadas mediante el lenguaje no verbal, teniendo estos mensajes concordancia con los sentimientos. De esta manera, cuando sentimos expresiones negativas, enviamos a nuestros receptores mensajes no verbales negativos y viceversa. Cuando las emociones afloran, se producen cambios en la expresión facial y corporal de manera automática, sin elección ni reflexión alguna. El conflicto puede aparecer cuando los sujetos no son capaces de controlar sus emociones, expresando sus sentimientos de manera verbal y no verbal.

Los gestos o ademanes comunicativos se pueden dividir en función de si dependen del habla o lenguaje verbal o si por el contrario son independientes de él. El reconocimiento de gestos sirve para interactuar con el otro participante en la discusión, así como para organizar el diálogo. El comportamiento no verbal, puede por tanto, acompañar al discurso, a lo que está siendo dicho de manera oral acentuándolo o regulándolo y por lo general no suele estar separado del verbal. Por ello, la habilidad para transmitir y comprender la información no verbal es muy importante a la hora de construir relaciones satisfactorias, teniendo un gran impacto en la posibilidad de generar o resolver conflictos.

Este estudio, colabora con su investigación al entendimiento de la importancia de las emociones y la comunicación no verbal en el desarrollo de conflictos interpersonales, así como su origen, consecuencias y posibles alternativas para reducir la escalada del conflicto en su primera fase de desarrollo.

microexpresiones Club del Lenguaje no Verbal y David MatsumotoEstimado amigos y suscriptores del Club del Lenguaje no Verbal. Como no podía ser de otra manera, tras la publicación del artículo de David Matsumoto en colaboración con el director de nuestro club, Rafael López, hemos querido compartir con todos vosotros el contenido del mismo en esta nueva entrada de nuestro blog. Es un hito importante ya que este artículo supone la colaboración del equipo de la Universidad de San Francisco liderado por el Dr. Matsumoto con el equipo del grupo español “Nonverbal” dirigido por el Dr. López. Supone además el inicio de lo que esperamos sea una duradera y fructífera colaboración.

El artículo ha sido publicado en castellano en la revista científica “Ansiedad y Estrés” en su monográfico sobre percepción y reconocimiento emocional. Desde el link que figura al final de este artículo podrá acceder al monográfico completo.

En este artículo se revisan dos descubrimientos de gran relevancia para la psicología de la emoción. Por un lado la universalidad de las expresiones faciales de la emoción, por otro la existencia de microexpresiones y la forma en que se han utilizado como base del desarrollo de programas de entrenamiento y mejora de la habilidad de reconocimiento.

Darwin (1872) fue el primero en sugerir que las expresiones faciales eran universales, biológicamente innatas y evolutivamente adaptativas. Aunque esta idea no fue resucitada hasta 1962, por el autor Tomkins quién, reclutando a Paul Ekman y Carroll Izard, desarrollaron lo que se conoce hoy en día como los “estudios de universalidad”. El primero de ellos demostró un alto acuerdo intercultural en el juicio de las emociones expresadas en los rostros de las personas, tanto en culturas alfabetizadas (Ekman, 1972, 1973; Ekman & Friesen, 1971; Ekman, Sorenson, & Friesen, 1969; Izard, 1971) como prealfabetizadas (Ekman & Friesen, 1971; Ekman et al., 1969). Por su parte, el estudio de Friesen (1972) documentó que personas de diferentes culturas, en reacción al visionado de películas que elicitaban emoción, producían espontáneamente las mismas expresiones faciales de emoción.

Desde la aparición de estos primeros estudios en este ámbito, se han desarrollado más de 30 investigaciones que replican las conclusiones sobre la universalidad del reconocimiento facial de la emoción (Matsumoto, 2001). Se han publicado más de 75 estudios, realizados por diferentes investigadores de todo el mundo, que han demostrado que, cuando las emociones se elicitan espontáneamente, se producen las mismas expresiones faciales (Matsumoto, Keltner, Shiota, Frank, & O’Sullivan, 2008). Así pues, hay una fuerte evidencia de la universalidad de la expresión facial de siete emociones: ira, desprecio, asco, miedo, alegría, tristeza y sorpresa.

El segundo descubrimiento importante se refiere a la existencia de microexpresiones. Cuando se desencadena una emoción y no existe ninguna razón que lleve al individuo a modificar o encubrir su reflejo en el rostro, las expresiones características duran entre 0,5 y 4 segundos, haciendo participar a toda la cara (Ekman, 2003), éstas son las macroexpresiones; se producen cuando estamos solos, con la familia o amigos íntimos y son relativamente fáciles de ver. Las microexpresiones, sin embargo, aparecen y desaparecen del rostro en una fracción de segundo y o se pretenden ocultar o pueden ser signos de estados emocionales rápidamente procesados en los cuales no ha existido intención de ocultación.

Por último se hace referencia a la aplicación de la investigación básica de la expresión facial en el mundo real.

Estos dos descubrimientos descritos, pueden ayudar a que las personas que trabajan en profesiones que exigen interacciones cara a cara, mejoren sus habilidades en la lectura de las emociones de los demás y al desarrollo de las relaciones interpersonales, la confianza y el compañerismo; por ejemplo en la mejora de la relación médico-paciente, profesor-alumno, directores organizacionales con sus empleados, etc. Puede ser útil para hacer evaluaciones de credibilidad y evaluación de veracidad y engaño. Además, una mejor información sobre los estados emocionales proporcionará la base para una mayor cooperación y desembocará en negociaciones y relaciones comerciales más productivas.

El doctor Matsumoto y su equipo han diseñado una serie de herramientas de capacitación para mejorar la habilidad en la lectura de microexpresiones y expresiones faciales sutiles de la emoción que ayudan a encontrar la verdad en testimonios, declaraciones, entrevistas e interrogatorios, y por tanto, a ser más precisos y más eficientes en el trabajo que se desempeñe. Además, demostraron que estas herramientas de instrucción producen un beneficio fiable al finalizar la formación y que éste perdura en el tiempo más allá de la sesión de entrenamiento, trasladándose su efecto al ámbito laboral (Matsumoto & Hwang, en prensa). También diseñaron herramientas para la capacitación de reconocer expresiones sutiles, expresiones emocionales que aparecen cuando una persona está empezando a sentir una emoción, la respuesta emocional es de baja intensidad, o cuando una persona está tratando de ocultar sus emociones pero no está siendo totalmente capaz de hacerlo. Esto es importante porque las investigaciones, han demostrado que la capacidad de leer las expresiones sutiles predice mejor la capacidad de detectar el engaño que las microexpresiones (Warren, Schertler, & Bull, 2009) y por tanto poseen un beneficio mucho mayor para los profesionales.

Se debe tener muy en cuenta que la mejora en la capacidad de leer las expresiones faciales, o cualquier otro comportamiento no verbal, es solo el primer paso. Lo que se haga con la información obtenida será muy importante en el proceso de interacción. La hipervigilancia de la detección de señale no verbales puede ser perjudicial para las relaciones interpersonales. Saber cuándo y cómo intervenir, para adaptar las propias conductas y estilos de comunicación, o pedir el apoyo y la ayuda de los demás, son habilidades que deben ser puestas en juego una vez se hayan reconocido e interpretado las emociones.

La referencia bibliográfica para citas es:

Matsumoto, D., Hwang, H., López, R. M., & Pérez-Nieto, M. A. (2013). Lectura de la Expresión Facial de las Emociones: Investigación básica en la mejora del reconocimiento de emociones. Ansiedad y estrés, 19(2-3), 121-129.

Si desea acceder al indice del monográfico, puede hacerlo desde este link. http://www.ansiedadyestres.org/content/vol-19_2-3

niño escuchando musica 600 Música y comunicación no verbalEstimados amigos, en esta ocasión nos hacemos eco de una investigación llevada a cabo por Jan Van den Stock (Tilburg University), Isabelle Peretz (University of Montreal), Julie Grèzes (Laboratoire de Neurosciences Cognitives, Paris) y Beatrice de Gelder (Massachusetts General Hospital and Harvard Medical School).

 Los autores se refieren a la película “2001: Una Odisea en el Espacio”’ como un hito en el género de la ciencia-ficción. Una escena clásica muestra a un hombre-mono rompiendo un esqueleto con un hueso, mientras que el poema sinfónico “Así habló Zaratrusta” compuesto por  Richard Strauss retumba de fondo. Es la combinación de estas entradas sensoriales visuales y auditivas lo que convierte el visionado de las escenas de esta película en una experiencia única para el espectador.

En la vida diaria, los eventos emocionales son percibidos por los múltiples sistemas sensoriales. La investigación sobre la percepción multisensorial tiene una larga historia (Müller 1840) sin embargo, es escasa y hasta recientemente se limitaba a las investigaciones en la percepción de la expresiones faciales y vocales (por ejemplo, de Gelder y bromeen 2000). En un reciente estudio de este tipo, estas dos modalidades sensoriales se combinaron para crear pares de cara-voz emocionalmente congruentes e incongruentes (de Gelder y Bertelson 2003). A los participantes se les instruyó para calificar la emoción en solo una de las dos modalidades, mientras que tenían que hacer caso omiso de la otra. Los resultados mostraron que el reconocimiento de la emoción en la  modalidad  objetivo estaba influenciado por la emoción expresada en la modalidad sensorial irrelevante. Es decir, la investigación ha demostrado que el reconocimiento de las emociones en una sola modalidad está sesgado hacia la emoción expresada en  la modalidad irrelevante presentada simultáneamente.

En el presente estudio más allá de las expresiones faciales se investiga la influencia de otra modalidad sensorial en las expresiones de todo el cuerpo. Para ello, se combinan estímulos visuales y auditivos que transmiten un significado afectivo similar, pero tienen una baja probabilidad de co-ocurrencia en la vida cotidiana. El experimento consistió en presentar a los participantes vídeos de personas involucradas en una acción cotidiana en una ubicación natural (cogen un vaso, beben y lo vuelven a dejar). Ellos realizan esta acción al tiempo que expresan felicidad o tristeza. Los rostros de los actores se cubren con máscaras borrosas, ya que es la percepción de la expresión de todo el cuerpo y no sólo la facial, la que es objeto de este estudio. Estos vídeos se presentan junto con fragmentos de música clásica instrumental que expresa un tono feliz o triste, resultando 40 estímulos bimodales únicos de los cuales 20 eran congruentes (por ejemplo, audio feliz emparejado con el vídeo feliz) y 20 eran incongruentes (por ejemplo, audio feliz emparejado con vídeo triste). Los participantes fueron instruidos para categorizar la emoción expresada por el estímulo visual. Los resultados muestran que las expresiones corporales presentadas con música alegre se reconocen más como felices en comparación a cuando las mismas expresiones corporales se combinan con  música clásica triste o sin información auditiva. Por otra parte, en ocasiones las expresiones corporales presentadas con música triste son más reconocidas como tristes en comparación a cuando se presentan sin estímulo auditivo o con música feliz, pero este efecto es sólo marginalmente significativo. Esto significa que ambas condiciones visuales, es decir la expresión corporal de felicidad y tristeza se clasifican más frecuentemente de felicidad cuando se presentan simultáneamente con música feliz en comparación a cuando cada una de estas condiciones visuales es presentada con música triste o sin información auditiva. Es decir, la influencia de la música feliz aparece tanto cuando se combina con un lenguaje corporal feliz como triste.

Por tanto, en consonancia con investigaciones anteriores, los resultados muestran que el reconocimiento del lenguaje  corporal está influenciado por los estímulos auditivos.

Lies and Truth ¿Existen los expertos naturales en detectar mentiras?Estimados miembros y lectores del Club del Lenguaje no Verbal. Les presentamos hoy un artículo que resume la interesante investigación llevada a cabo en la Universidad de  Winston-Salem por el científico Gary D. Bond. El autor no plantea inicialmente el animado debate existente entre Bond y Uysal (2007, Law and Human Behavior, 31, 109-115) y O’Sullivan (2007, Law and Human Behavior, 31, 117-123) referido a la existencia o no existencia de expertos en detección del engaño. Los profesionales que participan en las diferentes etapas del proceso judicial entienden que el engaño se produce, con frecuencia, en múltiples situaciones dentro de este contexto (Stro ¨ MWall y Granhag 2004). La investigación que les presentamos se realizó con presos, los cuales, informalmente, señalaron que los agentes de policía, abogados, funcionarios de prisiones, y otros prisioneros les mentían con bastante frecuencia. Por lo tanto, el contexto forense es un lugar único para estudiar el engaño y su detección a muchos niveles y desde múltiples perspectivas, siendo especialmente importante para el proceso judicial la detección de mentiras en los interrogatorios efectuados por los profesionales de este campo. Hay informes de que algunas personas, concretamente, profesionales encargados de hacer cumplir la ley, poseen una mayor precisión en la detección de engaño (Ekman y O’Sullivan 1991), y algunos incluso pueden ser designados como expertos o” magos” de detección debido a sus habilidades extraordinarias (O’Sullivan y Ekman 2004).

En la investigación se llevaron a cabo dos experimentos cuyos objetivos eran (a) la identificación de expertos en la detección del engaño mediante evaluaciones forenses, y (b) el estudio de su comportamiento de detección mediante el proceso del seguimiento del movimiento ocular.

En el Experimento 1, se presentaron a un grupo de estudiantes universitarios (122 estudiantes) y a 112 miembros de las fuerzas del orden estadounidenses (policías, funcionarios federales de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), de la Oficina de Asuntos Indígenas (BIA), y de la Patrulla Fronteriza) las declaraciones grabadas en vídeo de delincuentes en libertad condicional que mentían y decían la verdad en cuatro condiciones: 1) en un interrogatorio en relación con un crimen simulado, 2) en preguntas acerca de su historial laboral en un entrevista de trabajo, 3) en sus relatos referidos a personas que tuvieron un impacto positivo o negativo en sus vidas, y 4)  en sus descripciones a vídeos que habían visto. Los resultados de este experimento mostraron que sólo 11 personas anotaron el 80% o más en la detección de la verdad y el engaño en los mensajes producidos por los delincuentes en libertad condicional. Estas personas se clasificaron como expertos, siendo todos ellos miembros del grupo de las fuerzas del orden.

En  el Experimento 2, participaron sólo 8 de los 11 personas que obtuvieron calificaciones superiores al 80% de precisión y 8 estudiantes que habían alcanzado tasas de precisión de al menos un 37,5%. En este experimento  se analizó el proceso de toma de decisiones de  detección de los participantes, su  precisión, tiempos de reacción, donde miraban en el momento de la decisión, y las señales de comportamiento  que utilizaron para tomar decisiones. Finalizado el experimento dos personas consiguieron superar la tasa del 80%, alcanzando una tasa de precisión del 90%. Estos expertos fueron dos mujeres de 28 y 30 años funcionarias de la Oficina de Asuntos Indígenas (BIA). Los expertos suelen rápidamente  integrar la información obtenida del comportamiento observado para llegar a una conclusión  de veracidad, porque se fijan de inmediato en estas pistas emitidas por el mentiroso (Charness et al. 2001). Por el contrario, los observadores menos experimentados requieren más información sensorial para alcanzar  una representación general de la escena observada  (Abernathy 1990). Efectivamente, los expertos fueron significativamente más rápidos que los estudiantes en la toma de decisiones, medida por el tiempo de reacción. También era importante distinguir la ubicación exacta  del área de la cara o del cuerpo en que el experto se fijaba en el momento preciso  en que emitía su juicio de ”Verdad” o ” Mentira”. Esta cuestión se examinó mediante  el análisis de seguimiento del movimiento ocular utilizando el visor de datos EyeLink II. Una de las dos expertas que alcanzaron una tasa de reconocimiento por encima del 80% miró más en el área de la cara, mientras que la otra se fijó en el área del brazo/torso a la hora de tomar su decisión.

Finalmente, para analizar las señales de comportamiento se pidió a los participantes decir en voz alta todo lo que pensaban mientras veían los vídeos de los delincuentes. Cada frase fue  transcrita y  codificada en (a) señales paralingüísticas  según su definición en la investigación de Kasl y Mahl (1965) y de DePaulo et al. (1982) (por ejemplo, repeticiones, pausas, frase incompletos), (b) señales verbales o del contenido del mensaje (por ejemplo., inconsistencias, contradicciones, verosimilitud), (c) señales no verbales, tales como los movimientos, la mirada, la expresión facial, la postura, etc. y (d) señales intuitivas que eran informes de los sentimientos, las reacciones viscerales y de los sentimientos instintivos. La comunicación de señales paralingüísticas y verbales fue superior en los estudiantes que en los expertos, respecto a las señales intuitivas no se encontraron diferencias, y dónde si se fijaron más los expertos fue en las señales no verbales, las cuales observaron para tomar decisiones rápidas y precisas.

Aunque los métodos, estímulos, y los criterios empleados para detectar expertos en esta investigación son diferentes de los utilizados por la investigación de O’Sullivan y Ekman (2004), los resultados de este estudio también parecen indicar que hay algunas personas que se pueden calificar como “expertos en detección de mentiras”.

confianza y seguridad estudio ¿Te arriesgas? Tu comunicación no verbal desvela tu tendencia al riesgo.Les presentamos hoy un estudio realizado por Wesley G. Moons, Anne E. Kalomiris, Michael K. Rizk (University of California) y Jennifer R. Spoor (La Trobe University, Melbourne). En él, los autores nos ofrecen una interesante investigación cientifica llevada a cabo con el objetivo de relacionar la seguridad de una persona (expresada verbal y no verbalmente) con la tendencia a asumir riesgos.

 Los miembros de los Consejos de Administración de las grandes empresas infieren la cantidad de dinero, que  los potenciales inversores están dispuestos a arriesgar. Los abogados ofertan pactos basados en  la percepción de la voluntad de la parte contraria de seguir una prueba con un resultado incierto. Los agentes de policía evalúan habitualmente si los sospechosos correrán el riesgo de confrontación. Las personas a menudo tratan de determinar qué cantidad de riesgo está dispuesta a asumir otra persona. Aun cuando esta información no se divulga a propósito, las personas pueden transmitir sin saberlo, su disposición a tomar riesgos, mostrando señales de su nivel de certeza o seguridad.

La certeza está formada por factores disposicionales y situacionales, y ha sido claramente vinculada a la asunción de riesgos (Lerner y Keltner 2001, Watson y Spence 2007). Por ejemplo, la percepción de riesgo está en función de si el evento es percibido como controlable y seguro, por lo que la gente debe percibir que un evento tiene menos riesgo en la medida en que se sientan más seguros. De acuerdo con este razonamiento, la investigación sobre las teorías de las tendencias de valoración sugiere que las emociones generalmente asociadas con niveles más altos de seguridad, tales como la felicidad o la ira, tienden a reducir la percepción del riesgo y a aumentar las preferencias hacia asumir éste. Por el contrario, las experiencias emocionales bajas en la certeza, como el miedo y la ansiedad, tienden a aumentar la percepción de riesgo y a disminuir la asunción de riesgos. Por lo tanto, el grado en que uno se siente seguro y confiado es una manera eficaz de determinar su posterior grado de riesgo. En consecuencia, la transmisión involuntaria de cierto nivel de certeza también podría revelar el deseo de asumir riesgos.

Las señales del nivel de certeza o seguridad de la gente se puede manifestar de dos formas principales: no verbal y verbalmente. Las señales no verbales pueden incluir una serie de comportamientos, incluyendo el tono de voz, la expresión facial y la postura corporal. La información no verbal  se suele transmitir involuntariamente, y es indicativo de las acciones futuras (Fridlund 1994). Las señales verbales, esto es, el lenguaje puede expresar certeza a través de diferentes modalidades. Aunque el contenido del habla puede proporcionar la forma más espontánea y rápida de la información lingüística, el contenido del lenguaje escrito también puede revelar información importante acerca del estado psicológico interno. Por ejemplo, los trastornos psicológicos o emocionales de las personas son a menudo observables en sus obras escritas (Pennebaker et al, 1997;.. Hancock et al 2007). Porque la palabra y el texto pueden transmitir estados internos, la evaluación de la seguridad en ambas formas de lenguaje sería establecer si la relación entre la seguridad y el riesgo es omnipresente a través de las modalidades de comunicación.

El presente estudio examinó si la evaluación subjetiva y objetiva de la seguridad no verbal y lingüística predecía la propensión a la toma de decisiones arriesgadas. Pequeños grupos de participantes discutieron una serie de problemas de riesgo (cursos de acción ante una epidemia y decisión de inversión de fondos comunitarios). Se les pidió que decidieran entre una opción fija con resultados definitivos o una opción más arriesgada con resultados potencialmente mejores, pero también con la posibilidad de peores. Posteriormente, los participantes informaron de su decisión final individual y escribieron un ensayo sobre cómo llegaron a ella. El discurso y el comportamiento no verbal de los participantes durante su interacción, así como el contenido de sus ensayos escritos, fueron evaluados por codificadores no expertos (naïve coders) y por el software de análisis de texto LIWC (Linguistic Inquiry and Word Count; Pennebaker, Booth, y Francis 2007).

El estudio descubrió tres señales de certeza que indican preferencia al riesgo de las personas. En primer lugar, la seguridad y confianza expresada en el comportamiento no verbal predijo la disposición de la gente a tomar riesgos. Los autores no establecen expresiones concretas, simplemente se marcaban como personas seguras a aquellas que los codificadores percibían como tal. En segundo lugar, las palabras  relacionadas y que expresan “seguridad, control, certidumbre, etc.” contenidas en el  discurso de los participantes predijeron decisiones arriesgadas. En tercer lugar, los participantes que usaron palabras que indican certeza en sus relatos escritos también tomaron decisiones más arriesgadas.

Estos resultados constituyen la primera demostración de que el grado de riesgo es revelado por la certeza y seguridad comunicada a través de la conducta no verbal, el habla y la escritura. Estos hallazgos tienen importantes aplicaciones prácticas. La policía puede examinar los beneficios de tales estrategias analíticas. Los psicoterapeutas podrían discretamente evaluar la probabilidad de que sus clientes adopten comportamientos arriesgados y potencialmente dañinos para sí mismos. Los analistas políticos podrían estimar en base a la espontaneidad del habla o escritura la voluntad de asumir riesgos de nuestros dirigentes a partir de muestras de líderes mundiales. Los analistas políticos y económicos, abogados, psicoterapeutas y agentes de policía pueden ahora tener una nueva arma en su arsenal.

lenguaje no verbal gestos 248x300 Gestos: Expresión emocional en jóvenes y en adultosRecensión realizada por Elda Marzo – Delegada Club del Lenguaje no Verbal en República Dominicana.

Comparto con ustedes un estudio realizado por Joann Montepare, Elissa Koff, Deborah Zaitchik y Marilyn Albert que trata de ampliar los conocimientos acerca de las diferencias en la percepción de las señales de las emociones afectadas por la edad.  En este estudio participaron 82 personas, entre ellos: 41 adultos mayores con edades comprendidas entre 65 a 89 años y 41 adultos jóvenes con edades comprendidas entre y jóvenes en edades de 18 a 22 años.  Los autores realizaron investigaciones sobre las decodificaciones de las emociones a través de los movimientos y gestos del cuerpo.

El estudio fue realizado en dos partes.  En la primera parte, los participantes identificaron emociones representadas en pantallas de vídeo donde se mostraban actores jóvenes representando situaciones emocionales.  En cada presentación, los actores estaban en silencio y sus rostros se presentaron borrosos electrónicamente con la finalidad de aislar las señales del cuerpo de la emoción.   Aunque ambos grupos hicieron identificaciones precisas por encima de los niveles de oportunidad, los adultos mayores cometieron más errores, especialmente, hacia las emociones negativas. Además, sus errores se reflejaron más en la incorrecta identificación de presentaciones emocionales tácitamente neutrales en contenido.

En la segunda parte los participantes clasificaron las imágenes de vídeo grabadas usando escalas que reflejaban varias dimensiones de movimiento (por ejemplo, la forma, el tiempo, el ritmo y el movimiento).  Las calificaciones de ambos grupos de edad estaban altamente de acuerdo y proporcionaron información confiable sobre las señales del cuerpo relacionadas a la emoción.  Los errores cometidos por los adultos mayores estaban vinculados a las reacciones de señales del cuerpo exageradas o ambiguas.

Aunque el procesamiento de información emocional ha sido estudiado ampliamente en jóvenes adultos, investigaciones relacionadas con las diferencias relacionadas a la edad a través de la edad adulta han sido limitadas.  Los autores se enfocaron en esta investigación, en la diferencia de las edades relativas en cuanto a la experiencia personal de los adultos, sus expresiones y el control de sus emociones. (Gross, Carstensen, Pasupathi, Tsai, Skorpen, & Hsu, 1997; Schulz, 1985).

Uno de los puntos focales fue conocer cómo las personas de diferentes edades reaccionan a expresiones emocionales dramatizadas y cómo esto puede proporcionar información útil en una cultura fuertemente enfocada en los medios masivos de comunicación, especialmente, si estas reacciones subsecuentemente pueden ser comparadas con percepciones de expresiones de origen más natural.

¿Por qué podrían los adultos mayores ser menos eficientes que los adultos más jóvenes al utilizar las señales del cuerpo para identificar las emociones?

Estos análisis no sólo mostraron que los adultos mayores son propensos a cometer  más errores generales que los adultos más jóvenes, si no también, que era más probable que erraran al identificar manifestaciones emocionales como neutrales en contenido.

Una explicación para este patrón de respuesta, como ha sido sugerido por Malatesta et al. (1987), es que los errores de los adultos mayores reflejaban incertidumbre o prudencia en sus juicios, tal vez en respuesta a la dificultad de la tarea, o incluso debido a sus aprehensiones acerca de cómo hacerlo bien. En efecto, Malatesta et al. (1987) encontraron que, aunque las personas más adultas cometieron más errores, en sentido general, que los adultos más jóvenes cuando identificaban expresiones emocionales, estos eran mejores en la identificación de expresiones faciales de personas de edad similares a las de ellos que los adultos jóvenes. Esto sugiere que la familiaridad puede ser un mediador importante de la aparente diferencia de edad relativa  en las sensibilidades de las señales emotivas.

 Si existe un efecto de congruencia entre edad y decodificación de las señales del cuerpo de las emociones es una cuestión importante para futuras investigaciones.

Consistente con investigaciones previas, los estudios realizados en esta investigación indicaron, además, que los adultos mayores mostraron menos precisión en la identificación de presentaciones negativas en comparación con los adultos jóvenes y que esto fue especialmente cierto para las presentaciones de tristeza.

También se identificaron varias señales que evidentemente diferencian emociones: alegría, tristeza, ira y emociones neutrales comunicados a través de los gestos y movimientos del cuerpo.

En el presente estudio también se observaron  diferencias en la facilidad de reconocer ciertas emociones basadas en el cuerpo. En particular, se encontró que las presentaciones de ira eran decodificadas con un grado mayor de precisión que las presentaciones de tristeza.  Se ha argumentado que la ira puede ser detectada con más facilidad que otras manifestaciones emocionales debido a la información adaptativa social y biológica que proporciona su detección (Hansen y Hansen, 1988; Montepare et al, 1987).

Los resultados del presente estudio proveen una base para futuros estudios de la percepción de la emoción en adultos mayores usando las señales del cuerpo más comúnmente estudiadas como son las señales faciales y vocales.

En este sentido, un número de preguntas teóricas adicionales en relación a la percepción de las emociones quedan pendientes de abordar. Por ejemplo, los investigadores han argumentado que hay por lo menos dos categorías distintas de emociones: emociones básicas y complejas o no básicas. (e.g., Shaver, Schwartz, Kirson, & O’Connor, 1987).

Investigaciones anteriores se han enfocado primordialmente en la percepción de las emociones básicas (por ejemplo, la felicidad, la ira, la tristeza). Sería interesante saber si estas están relacionadas con las diferencias de la edad relativa en la percepción de emociones complejas (por ejemplo, la vergüenza, la vergüenza) y si estas emociones se asocian consistentemente con señales específicas del cuerpo.

Aún quedaría por explorar el grado en que los adultos mayores y jóvenes son capaces de efectivamente expresar emociones a través de la utilización de los movimientos del cuerpo y los gestos.

Del mismo modo, no está claro si las enfermedades relacionadas con la edad, tales como la enfermedad de Alzheimer, alteran la capacidad de identificar emociones a partir de las señales del cuerpo.

lenguaje no verbal cinematicayvictima Elección de la víctima y cinemática; cómo los agresores eligen a sus víctimas en función de su estilo al caminarEl estudio que hoy nos traemos entre manos seguro que nos hace reflexionar acerca de nuestra vulnerabilidad sobre una potencial agresión en la calle. Rebekah E. Gunns, Lucy Johnston, y Stephen M. Hudson de la Universidad de Canterbury, Nueva Zelanda, realizaron tres experimentos en los que se investigó si el estilo de movimiento determinaba vulnerabilidad de cara a agresiones físicas. Tanto las mujeres (experimento 1) como los hombres (experimento 2) que participaron en los experimentos pudieron ser diferenciados de acuerdo con la facilidad de ser atacados basándose exclusivamente en la información cinemática proporcionada al caminar. Las particularidades en el estilo de caminar predijeron la facilidad de ataque y se identificaron dos prototipos de perfiles de los caminantes: “Fácil de atacar” y “difícil de atacar”. También descubrieron otros aspectos como la forma de vestir y el calzado que muestran diferencias en la facilidad de ataque (experimento 3).

Al entrar en una habitación llena de extraños, el observador puede detectar rápidamente ciertas características de los individuos que ocupan la sala y la naturaleza de sus interacciones como por ejemplo quién está coqueteando con quién, quién está discutiendo, quién es tímido y quién es
dominante. Enseguida, el observador puede percibir matices como superioridad, ira y amabilidad en otros (Ambady y Rosenthal, 1993). A partir de fragmentos breves de vídeo se ha demostrado que los observadores pueden ser bastante precisos al juzgar ciertos rasgos de personalidad como la extraversión (Albright, Kenny, y Malloy, 1988; Ambady, Hallahan, y Rosenthal, 1995; Funder, 1995; Kenny, Horner, Kashy, y Chu, 1992), relaciones personales, como la posición social (Costanzo y Archer,1989), o la orientación sexual (Ambady, Hallahan, y Conner, 1999) y la psicopatología (Waxer, 1976, 1977). La conducta no verbal es, por lo tanto, muy importante en la transmisión de las propiedades de uno mismo hacia los demás.

Las víctimas de agresión física, tanto personas como animales, no se eligen al azar; los agresores seleccionan a sus víctimas. Los lobos aíslan y atacan al ejemplar más vulnerable de entre un rebaño de ovejas, mientras que delincuentes presos cuentan que seleccionan aquellas víctimas que ofrecen una recompensa óptima por un mínimo esfuerzo (Farrell, Phillips, y Pease, 1995; Fattah, 1991; LeJeune, 1977), aunque  no son conscientes de los procesos cognitivos que intervienen en su selección (Amir, 1971; LeJeune, 1977; MacDonald, 1975). Hay víctimas que han sido agredidas en repetidas ocasiones por diferentes delincuentes, lo que sugiere que hay algo acerca de la víctima que puede asociarse con vulnerabilidad (Farrell et al, 1995;. Feinberg, 1980; Lauritsen y Davis Quinet, 1995; Reiss, 1980; Sparks, 1981).  Hay gente que es más propensa a ser atacada (Gibson, 1966).

 Los resultados de los experimentos publicados demuestran claramente la capacidad de los observadores para diferenciar la facilidad de ataque, basándose únicamente en la información cinemática proporcionada en la forma de caminar de la víctima.

 El prototipo caminante “difícil de atacar” se caracteriza por una zancada más larga, una mayor oscilación de los brazos, más energía, una menor limitación de movimientos, un ritmo rápido en los andares, y un cuerpo relativamente pesado que dificultaría la agresión. Las características asociadas con baja vulnerabilidad sugieren una huida más rápida de un ataque potencial (longitud en la zancada, ritmo al caminar más rápido, más energía) o mayor capacidad para defenderse (mayor peso corporal, más fuerza).

 No se encontró correlación con la edad y la predisposición a la hora de atacar a una víctima. Sin embargo este dato se puede deber a una limitación de los propios experimentos. Tampoco se encontró influencia en el tamaño de los caminantes que sugiriera que este elemento supone un factor de decisión para el agresor. Sin embargo, si se descubrió que factores que limitan el movimiento (como la ropa y los zapatos) influyen en las calificaciones de los observadores para determinar si la agresión es fácil o difícil.

 Una pregunta obvia que surge a raíz de esta investigación es si los individuos pueden cambiar su estilo de caminar y por lo tanto reducir su vulnerabilidad a los ataques. Una serie de estudios realizados en el laboratorio de los autores de esta investigación (Johnston, Hudson, Richardson, Gunns, y Garner, 2001) sugieren que los cambios deliberados en estilo de caminar y un adecuado entrenamiento pueden reducir las clasificaciones de la facilidad de ataque. Resultados del experimento 3 demostraron que los factores como la vestimenta y el calzado influyeron en la selección de los ataques. La vulnerabilidad de cualquier individuo dado no es, por lo tanto, fija pero puede variar en función de factores tales como la vestimenta.  Por supuesto, las personas son libres de elegir su ropa y calzado de tal manera que algunos caminantes tienden a elegir una vestimenta y un calzado que aumenta o disminuye su tendencia a caminar en un estilo indicativo de alta vulnerabilidad. Se planea estudiar en investigaciones futuras tales condiciones, con mayor profundidad.

 La presente investigación ha demostrado que los observadores eran capaces de diferenciar a caminantes fáciles de atacar basándose simplemente en información cinemática. Estilos específicos de caminar indican vulnerabilidad. Estos hallazgos añaden fuerza empírica a la anterior afirmación sobre la relación entre el estilo de caminar y la vulnerabilidad de ser atacado. A un nivel más general, estos resultados demuestran que es posible detallar la naturaleza de los estímulos ante los que responden los posibles agresores, e introducir metodologías para reducir el riesgo de ataque.

 

lenguaje no verbal eficaciaequipos El rol de la comunicación no verbal en la efectividad y eficacia de los equiposGracias una vez más al trabajo realizado por nuestra delegada en la República Dominicana, Elda Marzo, a continuación os presentamos un artículo escrito por Veerabathini Santhosh Kumar, de la India, en el año 2011, en el que habla sobre la importancia de la formación en lenguaje no verbal en los equipos de trabajo, como parte integral para lograr la efectividad y eficacia en el logro de sus metas y objetivos.

Gordon Bethune, CEO de Continental Airlines, y quien logró la transformación de la empresa, dijo:  “Somos como un reloj de pulsera – un montón de partes diferentes, pero el todo tiene valor sólo cuando trabaja junto. No tiene valor cuando una parte falla “. Probablemente estas son las mejores palabras que describen el valor de los equipos, y que constituyen la clave de la creación de equipos.

La creación de equipos parece ser tan simple como que estamos leyendo y tan complejo como el montaje de un reloj de pulsera. Al igual que la lectura, la creación de equipos requiere de aprendizaje y de  comprender temas como: el número de miembros del equipo, los pasos y etapas de la formación de los equipos, las características o atributos de los miembros, el seguimiento del rendimiento de los equipos, etc.

De la misma forma, la creación de equipos es tan compleja como montar un  reloj de pulsera, debido a que  implica cierta habilidad. Sin embargo, en ambos casos, estamos asumiendo que los miembros del equipo serán fieles con lo establecido, con patrones de conductas estándar para todas las situaciones y que las condiciones y metas serán las mismas para todo miembro que lo compone.

Esta investigación  es un intento de encontrar las cuestiones inherentes que envuelven la formación de equipos y su funcionamiento para lograr con éxito las metas y objetivos establecidos.

El término Grupo puede ser definido como un número de partes diferentes, dependiendo de la perspectiva que tomen. Una definición comprensiva podría ser que si un grupo existe en una organización, sus miembros: están motivados a participar, la perspectiva del grupo es percibida como una unidad unificada de personas que interactúan,  contribuyen con los procesos del grupo, llegan a acuerdos y tienen desacuerdos a través de varias formas de interacción.

El desempeño de un grupo de trabajo es resultado de la función de sus miembros como individuos.  El desempeño de un equipo incluye ambos, resultados individuales y los que llamamos ¨Producto de Trabajo Colectivo¨. El “Producto de Trabajo Colectivo” es el resultado que se logra cuando dos o más miembros deben trabajar juntos, reflejándose la unión y contribución real de los miembros de un equipo¨ (Katzenback, Jon R. y Smith, Douglas K. La disciplina de los Equipos, The Discipline Of Teams, Harvard, 1993).

El desarrollo de grupo y  equipo pasa por las mismas etapas: Formación, Conflicto, Regulación-Integración, Desempeño, y Desintegración.  El elemento en común de todas las etapas mencionadas es la interacción.  Muchas teorías han sido propuestas sobre la teoría de formación de equipos, las razones inherentes para su formación (Proximidad) (Teoría del Balance) (Newcomb, Theodore M., El Proceso de Cercanía, The Acquaintance Process, 1961),  algunos se concentran en el aumento de su eficacia en el rendimiento (Teoría del Intercambio) (Teoría del Balance, Thibaut y Kelley, La Psicología Social De Los Grupos, The Social Psychology of Groups, 1959) y en el conocimiento del objetivo que da origen a su formación.

En sentido general, en el lenguaje de negocios que utilizamos en el día a día,  usamos “Grupos” y  ¨Equipos¨, indistintamente, sin establecer diferencia alguna. Actualmente esto no es posible.  Hay una estrecha línea  que diferencia unos de otros.

En realidad, el equipo puede sufrir una transformación dentro del grupo antes de advertirse un pobre desempeño, situaciones internas, no cooperación entre sus miembros, incremento en las delegaciones y/o decrecimiento de la responsabilidad colectiva. Esta es la primera categoría de equipos donde hay una dinámica natural que transforma el equipo en grupo y viceversa. Existe una segunda categoría donde los equipos permanecen intactos.  Los parámetros de desarrollo podrían ser excelentes pudiendo ser el equipo considerado como el mejor.  Sin embargo, pueden existir problemas inherentes e imperceptibles que derriban a los equipos de repente.  Estos equipos son peligrosos. Probablemente esta podría ser la razón detrás de los equipos que se tornan improductivos súbitamente.

Como conclusión podemos decir que las Compañías, sus sistemas, procesos, flujos de trabajo, están siendo documentados a partir de: la identificación de objetivos/metas del equipo, la necesidad de formar equipos, criterios de selección, el entrenamiento o aprendizaje, la comunicación, la evaluación de su rendimiento y proceso, y su control. Una cosa que pasamos por alto acerca del control y el entrenamiento necesario, es el aprendizaje relativo al lenguaje no verbal.

Es posible que los miembros de un equipo no se involucren  personalmente y que la cultura, nivel socio-económico, medio ambiente y antecedentes educativos, sean elementos que afectan los comportamientos de los integrantes de los equipos y su funcionamiento.

Se muestra más claramente en los resultados obtenidos de la encuesta realizada como parte de esta investigación y, atendiendo a las respuestas obtenidas individualmente: más de la mitad de los encuestados, un 55%, tienen claro su papel individual y metas personales. Y un poco más que eso, el 57%, entiende cómo sus roles y metas están relacionadas con la visión del equipo. El 55% de ellos se sienten seguros, apoyados y protegidos en ambiente de equipo, mientras que sólo el 45% ha forjado relaciones más estrechas con sus compañeros de equipo, señalando en este punto una referencia que no ha sido reconocida ni cuantificada, como parte del área del proceso que se ha trabajado. El apoyo a ésta son la mayoría, el 40% dice que las diferencias de opinión en equipo son respetadas dentro del mismo, y sólo el 35% de los encuestados opinan que los conflictos son generalmente dirigidos hacia un acuerdo  que permite el ganar-ganar en las situaciones que se presentan. Por último, de los encuestados el 50% está de acuerdo con el uso de la retroalimentación basada en  el  rendimiento del equipo en comparación con el 30% que está de acuerdo con el uso de una retroalimentación basada en rendimiento individual.

Así que para concluir, todas las necesidades anteriores exigen a los investigadores centrarse en una investigación profunda de la comunicación no verbal concentrándose en la eficacia de los equipos y de su rendimiento.

lenguaje no verbal haptica Háptica: el poder del tacto

Queremos hoy acercar a los miembros del Club del Lenguaje no Verbal y a los lectores de nuestro blog un término que en los últimos años se está poniendo de moda. Se trata de la háptica, término que toma su fuerza en los últimos tiempos de la mano de la investigación en cibernética y video juegos. Según la entrada añadida a Wikipedia, háptica, estrictamente hablando, significa todo aquello referido al contacto, especialmente cuando éste se usa de manera activa. La palabra no está incluida en el diccionario de la Real Academia Española y proviene del griego háptō (tocar, relativo al tacto). Sin embargo algunos teóricos como Herbert Read han extendido el significado de la palabra ‘háptica’ de manera que con ella hacen alusión por exclusión a todo el conjunto de sensaciones no visuales y no auditivas que experimenta un individuo. La sensación del tacto es de las primeras que se desarrollan en el feto y su posterior evolución a medida que se alcanza la edad adulta depende mucho de otros sentidos tales como la visión. La interacción háptica incluye variables mecánicas, como fuerzas, momentos, dureza, etc. y que proviene de las características físicas de aquello que se toca, pero también de la persona que toca, que percibe.

La percepción háptica es en definitiva el santo grial buscado por las compañías de video juegos. La percepción visual y auditiva parece haber llegado a su máxima expresión pero en el ámbito de la percepción háptica queda un mundo por descubrir. Estas compañías lo saben y por ello están invirtiendo ingentes cantidades para investigar en este sentido.

¿Por qué publicamos este artículo precisamente hoy, en nuestro blog dedicado a la divulgación científica del lenguaje no verbal?

Sencillamente porque acaba de publicarse un interesantísimo artículo que abre la puerta a la explicación neuronal de algo que llevamos años explicando en nuestros cursos de formación: el poder del tacto.

Un artículo publicado hace aproximadamente un mes en la revista científica Nature, recoge la investigación de Sophia Vrontou, Allan M. Wong, Kristofer K. Rau, H. Richard Koerber y David J. Anderson del California Institute of Technology, la University of Louisville y la University of Pittsburgh, en la cual han hallado en ratones las neuronas que detectan las caricias. Los autores comprobaron que estas células promueven un estado de bienestar cuando se activan, en respuesta a las caricias ‘placenteras’. A pesar de los numerosos estudios fisiológicos existentes al respecto, esta es la primera vez que se identifican in vivo neuronas sensoriales que detectan caricias ‘placenteras’. El grupo utilizó un pincel diseñado para simular el tipo de caricias que estos animales pueden sentir, con el cual rozaban sus patas traseras. Los investigadores utilizaron técnicas de imagen de calcio en las proyecciones espinales de las neuronas, para mostrar que un tipo determinado de neuronas, que expresan la proteína MRGPRB4, eran las que respondían al estímulo. Estas células nerviosas carecen de fibras de mielina e inervan exclusivamente la piel con vello a través de grandes ramificaciones que, según el estudio, se asemejan a los campos receptivos de las fibras C humanas.

El trabajo revela que estas neuronas se activan acariciando la piel peluda del animal, pero no ante una estimulación dañina, como puede ser una punzada o un pellizco. Es más, al aplicar esos estímulos nocivos se activan otras neuronas –las que expresan la proteína MRGPRD– que no responden ante las caricias.

Los resultados parecen abrir una puerta para comprender la función de este tipo de neuronas durante los comportamientos naturales,  aunque serán necesarios más estudios para confirmar si existen neuronas con propiedades similares también en humanos.

lenguaje no verbal estatus2 ¿Quién manda aquí? Evaluando el estatus El extracto de la investigación que hoy os presentamos se realizó gracias a las aportaciones de la Fundación Nacional de Ciencia Suiza y al ‘‘Zúrcher Hochschulverein’’ (FAN) y parte de los datos de este trabajo se presentaron en la conferencia anual de “Society for Personality and Social Psychology (SPSP)” en Savannah, GA.

Las autoras Marianne Schmid Mast y Judith A. Hall, estudiaron cómo las personas evaluamos la posición social de los demás y qué mecanismos empleamos en los juicios emitidos al respecto.

En las interacciones sociales constantemente evaluamos a otras personas con respecto a las diferentes características personales y lo hacemos sorprendentemente bien, teniendo en cuenta la poca información disponible (Ambady, Hallahan, y Conner, 1999; Amb-ady, Hallahan, y Rosenthal, 1995; Bernieri & Gillis, 2001; Watson, 1989). Hay pruebas evidentes que muestran que la gente juzga con mayor precisión (por encima del azar) cuando se forman impresiones de características de personalidad de los demás en base a fotografías, videos cortos, o después de haber interactuado con otros (Borkenau y Liebler, 1993; Kenny, Albright, Malloy, y Kashy, 1994; Watson, 1989; Zebrowitz & Collins, 1997).

La gente también es precisa en inferencias acerca de la relación entre dos compañeros que están interactuando. Dentro del dominio de las interacciones interpersonales, uno de los aspectos más importantes es el de la posición social (Gifford, 1991; Wiggins, 1979). Sin embargo, en raras ocasiones se ha estudiado si se nos da bien evaluar las relaciones jerárquicas y la situación social de los demás y cómo nos formamos esas impresiones. El objetivo del presente estudio era ver si la gente puede evaluar la posición social de los demás en un porcentaje superior al azar y conocer los mecanismos implicados a la hora de juzgar este aspecto de las personas.

El estatus social y conceptos relacionados como el ser dominante o el poder se han definido de maneras muy diferentes (Ellyson y Dovidio, 1985). En este artículo, se entiende estatus como una posición de control o influencia sobre otros o bien se refiere a la condición de poseer un acceso privilegiado a recursos restringidos. El estatus es un fenómeno omnipresente. Nuestras relaciones en el lugar de trabajo y en  la sociedad en general se caracterizan por jerarquías (Hofstede, 1991). Bajo una perspectiva etológica humana, las jerarquías son funcionales porque minimizan la agresión intragrupal y hacen que el grupo obtenga más probabilidad de éxito en la realización de tareas (Eibl-Eibesfeldt, 1989; Lorenz, 1966). Se han reconocido a las jerarquías y el estatus como importantes factores en la organización de la conducta interpersonal. Por ejemplo, la gente obedece más a una persona con una posición social más alta que a una persona con un perfil más bajo en la escala social (Larsen, Triplett, Brant, y Langenberg, 1979, Milgram, 1965).

En el plano individual, el ser capaz de juzgar con precisión el estatus conlleva distintas ventajas, como por ejemplo, mejorar la comunicación efectiva o prevenir situaciones sociales embarazosas (por ejemplo, dirigirse de manera inadecuada a una persona de alto estatus). Además, cuando un individuo pretende infiltrarse en un estatus jerárquico más alto al que está acostumbrado, es esencial saber quién está en una escala más alta y quien no lo está con el fin de planificar los movimientos estratégicos más eficaces.

El estatus es un aspecto importante que se encuentra en casi todas las interacciones sociales y hay una gran cantidad de estudios en busca de cuáles son los indicadores que utilizamos para detectarlo. Algunos de estos indicadores son la altura, que parece ser que indica estatus alto (Wilson, 1968), en la mayoría de las culturas la edad se toma como un signo de estatus (Berger, Cohen, y Zelditch, 1972; Mazur, 1985), atraer la mirada de otros se asocia con alto estatus (Chance, 1967), los individuos de rostro aniñado son percibidos como débiles en una escala jerárquica (Zebrowitz y Montepare, 1989), los rostros felices y aquellos que suelen mostrarse enfadados se perciben como dominantes, mientras que los rostros tristes y temerosos todo lo contrario(Montepare y Dobish, 2003), los ojos pequeños son indicadores de dominio en contraste con los ojos grandes (Keating & Doyle, 2002), y la falta de sonrisa se ha visto que es un signo de personas dominantes (Halberstadt y Saitta, 1987;. Keating et al, 1981), por citar sólo algunos de los hallazgos. En suma, la apariencia, unida a señales de comportamiento son importantes al evaluar el estatus en otros.

Por otro lado, en esta investigación se observó que las mujeres puntúan más alto que los hombres en los ítems que evalúan los estados anímicos de los demás, los rasgos de personalidad y las intenciones (Ambady et al, 1995;. Hall, 1984; Rosenthal et al, 1979.). Las mujeres son también más legibles, lo que significa que el nivel de aciertos a la hora de juzgar su estatus es mayor que cuando se juzga a los hombres (Hall, 1984). Esto se explica principalmente por el hecho de que las mujeres son más expresivas (Buck, 1984; Buck, y Barrette, 1982; Hall, 1984).

En el presente trabajo se pretendía aportar pruebas para conocer la capacidad de la gente para evaluar el estatus de los demás y también investigar los mecanismos empleados en la precisión de los juicios elaborados. En concreto, las autoras querían averiguar cómo las personas utilizan ciertas claves conductuales y también la apariencia para evaluar el estatus, y si esta estrategia de evaluación generaba acierto en los juicios. Como era de esperar, se descubrió que la gente pueda evaluar el estatus de otros con una precisión superior al azar.

El buen resultado que mostró esta investigación no sorprende, dado que el estatus probablemente se ha señalado como una dimensión importante en las interacciones sociales desde edades tempranas para la mayoría de nosotros. De este modo, se nos ha enseñado a respetar a las personas que tienen un alto estatus. Además, parece que hay muchas oportunidades a diario (sobre todo en nuestro ambiente de trabajo) para aprender a enjuiciar el estatus y este hecho facilita alcanzar un alto nivel de precisión. Esta oportunidad de aprendizaje constante puede derivar en un refinamiento de nuestras evaluaciones del estatus y finalmente en una mayor precisión.

¿Cuáles son los mecanismos que se ocultan detrás de una certeza tan alta a la hora de juzgar? La única información disponible para los perceptores del estudio fue el comportamiento y la apariencia emitida por los interactuantes. En este estudio, los juicios se realizaron en un ambiente en el que la gente interactuaba en su entorno de trabajo y participaron en las tareas o discusiones por lo que los perceptores contaban con muchas más señales de comportamiento que si hubieran sido fotografías estáticas en las que se estuviera posando. Las autoras descubrieron que el género es un elemento diferenciador, de manera que al juzgar a los hombres, los perceptores en su mayoría se basaron en indicios como la vestimenta y la edad. Sin ambargo, para  juzgar el estatus de las mujeres, las señales de comportamiento parecen ser más importantes que la apariencia física (Horgan, Schmid Mast, Hall, & Carter, 2004). Una posible explicación puede ser que al evaluar mujeres, como  ocupan puestos de dirección hace relativamente poco tiempo debido a su reciente incorporación a la vida laboral, la gente confía menos en señales de apariencia como la vestimenta y se centran más en el comportamiento.

Ser preciso en la evaluación del estatus tiene muchas ventajas. Proporciona ventajas competitivas (por ejemplo, ahorra tiempo a la hora de seleccionar rápidamente a la persona con un estatus alto con la que nos interesa hablar en un momento dado) y facilita la comunicación efectiva y suaviza la interacción social (por ejemplo, saber a quién dirigir una solicitud). La presente investigación aportó pruebas que aseguraban que las personas tenían precisión cuando juzgan el estatus de los demás y también confirmaron que esta capacidad se daba tanto en hombres como en mujeres. Por otra parte, los hallazgos encontrados demuestran que los perceptores se basaron más en señales de comportamiento cuando se evaluaba el estatus de las mujeres y para los hombres se centraban más en señales derivadas de la apariencia (vestimenta formal).

lenguaje no verbal medicopaciente 2 300x294 La expresión de las emociones a través del comportamiento no verbal en la relación médico pacienteEl siguiente extracto corresponde a un artículo más extenso publicado en la revista del Departamento de Salud y Gestión de la Universidad de Baltimore, en el año 2005. Los autores resaltan la importancia de rescatar los vínculos emocionales que se generan en la interacción médico-paciente a través de la comunicación no verbal. Afirman que  aunque se ha estudiado mucho menos el comportamiento no verbal que otros procesos asistenciales, las actuales  revisiones sostienen que tiene fuerza en las relaciones  del tratamiento terapéutico y mucha influencia en aspectos como la satisfacción, la adherencia al tratamiento y los resultados clínicos de la atención.

Las relaciones que se establecen entre los médicos y los pacientes incluyen conocimiento y sentimiento: el conocimiento del médico y el que aporta el paciente desde su respectivo ámbito de competencia, y las experiencias del médico y del paciente, así como la expresión y la percepción de las emociones durante el encuentro médico. Estos procesos se transmiten en la atención sanitaria mediante la comunicación verbal y no verbal. En la reflexión que hacen los autores del artículo se resalta que el contexto emocional de la atención está especialmente relacionado con la comunicación no verbal y que las emociones se asocian con habilidades de comunicación.

Hay varias maneras en las que las emociones juegan un papel importante en el proceso de la atención médica. Una de ellas es que los médicos y los pacientes tienen emociones. Están influenciados por las emociones que han experimentado en el pasado, las emociones que experimentan en la interacción actual con los demás, y las emociones que anticipan que ocurrirán en el futuro. Las emociones ejercen una profunda influencia en el comportamiento de la persona que las experimenta, incluidos los actos sociales, la memoria, toma de decisiones, la persuasión, el procesamiento de la información, y actitudes interpersonales. Aunque la mayoría de la investigación realizada en esta área ha sido en contextos fuera del ámbito clínico, un estudio realizado por estudiantes del tercer año de medicina demostró que su estado de ánimo influía en la toma de decisiones médicas así como el esfuerzo y la preocupación que mostraban en el cuidado del paciente.

Debido a que las ciencias puras como la química fueron el centro de atención del paradigma médico en el siglo XX, los historiadores de la medicina moderna han detectado una escasez innegable en la comunicación cara a cara en la atención sanitaria.

Usando los términos de cultura de alto y bajo contexto que acuñó el antropólogo Edward T. Hall, se puede considerar que la medicina ha experimentado un cambio en la naturaleza de su cultura desde un alto a un bajo contexto en el esfuerzo de comunicación.  La comunicación de contexto alto es muy sensible a comportamientos no verbales y a señales ambientales para descifrar el significado, mientras que la comunicación de contexto bajo es verbalmente explícita, con poca dependencia de otros indicadores no verbales.

En la medicina actual ha disminuido la atención que se presta a la emoción y su papel en el proceso de atención sanitaria. La tesis que apoyan los autores es que la relación médico-paciente es un fenómeno de contexto alto en el que la comunicación del conocimiento del experto y sus emociones es primordial. Tanto el médico como el paciente son expertos, aunque los dominios de su experiencia suelen ser muy diferentes. Los médicos son expertos en la técnica y el conocimiento respaldado por su formación. Los pacientes son expertos en su historia y la experiencia de su enfermedad, la personalidad, estilo de vida, valores y expectativas. Según la definición de Beach et al., la relación en la atención sanitaria se basa en varios principios fundamentales: (a) las relaciones en materia de salud deben incluir la personalidad de los participantes, (b) el afecto y la emoción son componentes importantes de las relaciones, y (c) todas las relaciones que se establecen en el ambiente sanitario se dan en un contexto de influencia recíproca.

Teniendo en cuenta que en la atención médica interactúan personas-aunque se produzca en un medio muy especial – se pueden aplicar todos los procesos que caracterizan la interacción en general. Estos incluyen procesos emocionales y cognitivos. Y debido a que las emociones y fenómenos relacionados tales como los deseos, estados de ánimo y los sentimientos pueden ser revelados a través de comportamiento no verbal, éste juega un papel importante en la atención médica.

Atendiendo a esta última consideración, es sorprendente comprobar que el comportamiento no verbal ha recibido una atención  escasa en las publicaciones y los estudios médicos. En un intento de contribuir en esta área, el análisis del artículo se centra en la expresión de las emociones a través del comportamiento no verbal.

La gente juzga con cierta precisión las emociones de los demás basándose en información de comportamiento sorprendentemente insignificante, a menudo llamado “pequeñas porciones de comportamiento”. A veces, estas pequeñas porciones duran 1 segundo, pero principalmente varían de algunos segundos a varios minutos de duración. Existen varias correlaciones de sensibilidad no verbal que son potencialmente relevantes para el proceso de atención médica. Los hallazgos encontrados relacionan el género con un ajuste personal y social más adecuado. Las mujeres juzgan mejor las señales no verbales y son más hábiles en la transmisión de emociones a través del comportamiento no verbal. Es muy probable, entonces, que las mujeres médico presenten mayores niveles de sensibilidad no verbal que los médicos de sexo masculino, y que los médicos menos sensibles al comportamiento no verbal sean menos propensos a sufrir un desgaste profesional.

La importancia de esta investigación reside en su aplicabilidad al mundo cotidiano de los pacientes y los médicos. Los autores sostienen que este trabajo importa porque tiene el potencial de mejorar el proceso pero también los resultados de la atención médica entre pacientes y médicos. La conferencia dedicada a la relación centrada en la atención sanitaria a la que se dedica este número de la revista sugiere que el poder curativo que se genera por medio de la conexión emocional entre los pacientes y los médicos puede proporcionar significado y fuerza a la relación terapéutica. Tal vez el más importante de los retos del futuro está en traducir eficazmente lo que se aprende sobre la optimización de las relaciones de atención a la práctica diaria y la rutina de la medicina.

 

lenguaje no verbal libroporter Forensic Phychology de Stephen PorterEl Club del Lenguaje no Verbal tiene el honor de presentaros la nueva publicación de nuestro amigo Stephen Porter quien, junto a su compañero Lawrence S. Wrightsman , ha escrito la segunda edición de “Forensic Phychology”. En el libro los autores estudian el comportamiento humano en el difícil terreno del crimen y su castigo y muestra cómo los psicólogos son un eslabón más de la cadena que completa el sistema judicial, actuando como perfiladores criminales y consultores forenses.

Aquellos que tuvistéis la oportunidad de asistir al Taller de Detección de Mentiras celebrado en Ávila el pasado otoño, pudistéis comprobar cómo el Dr. Porter mostraba cómo hay técnicas no verbales que juegan un papel importante en el ámbito de la psicología forense.

A quien os apasione este tema, desde aquí, os animamos a leerlo, impulsados por su rigurosidad científica y conocedores de la profesionalidad de nuestro amigo de la Universidad de British Columbia.

lenguaje no verbal sonrisainternet ¿Y tú? ¿Sonríes en las fotos que utilizas para darte a conocer en Internet?El extracto del estudio que hoy compartimos con vosotros fue realizado en el 2011 por Piotr Szarota de la Academia de Ciencias Polacas en Varsovia (Polonia) cuyo objetivo era averiguar lo que el propio autor denominó como “el misterio de la sonrisa europea” y analizar los factores que influyen en las personas de distintos países europeos para elegir sonreír o no hacerlo en las fotos que utilizan como perfil en internet.

Se evaluaron 2.000 fotos de 10 países por dos jueces independientes. A pesar de que hayan pasado 20 años desde la caída del Muro de Berlín, los usuarios de Internet procedentes del antiguo bloque soviético parecen sonreír con menos frecuencia que los de Europa Occidental. Asimismo, las mujeres con independencia de su nacionalidad sonreían más que los hombres.

Se ve a menudo la sonrisa como un signo universal de amistad o de buena voluntad. Se percibe a las personas sonrientes más positivamente (véase Hess et al 2002).; este efecto fue primero reportado por Thornton (1943), quien descubrió que los individuos sonrientes suelen tener mayor capacidad para la bondad, la honestidad y el sentido del humor. Numerosos estudios han encontrado efectos similares para otros rasgos positivos de personalidad, no sólo en las sociedades occidentales, como los EE.UU. (Reis et al. 1990), Brasil (Otta et al. 1996), o Polonia (Szarota 2006), sino también en Hong Kong (Lau 1982) y Japón (Matsumoto y Kudoh 1993).

Según Fridlund (1994), una sonrisa por lo general significa una predisposición a la afiliación (” vamos a ser amigos”) o apaciguar un conflicto (” lo que tú digas”). La investigación señala que las personas confían más en aquellas que sonríen que en las que no lo hacen tan a menudo. Mehu y Dunbar (2008),  llevaron a cabo una observación de personas interactuando en pequeños grupos, que demostró que la sonrisa así como la risa intervienen en la formación de relaciones de cooperación.

Sin embargo, también hay pruebas que señalan diferencias culturales de la sonrisa. Estas diferencias se pueden interpretar en términos de dialectos no-verbales. La teoría del dialecto (Elfenbein et al. 2007) propone la presencia de diferencias culturales en el uso de señales de expresión emocional que son lo suficientemente sutiles como para permitir una correcta comunicación a través de las fronteras culturales en general, sin embargo, son suficientemente notables como para dar lugar a una potencial falta de comunicación (Elfenbein y Ambady 2003). Contrariamente a mostrar reglas, los dialectos no verbales son sutiles variaciones en la manera de mostrar una misma emoción.

Por último, pero no menos importante, los supuestos culturales sobre la sonrisa podrían estar vinculados a normas culturales que guían la interacción humana y la auto-presentación. Wojciszke (2004, p. 39) propuso recientemente que hay “culturas de afirmación en las que debes ser feliz, o por lo menos aparentarlo, ” culturas en las que hay que estar sonriendo, donde no es necesario ser feliz, pero no se debe ser infeliz”, y “culturas de queja en las que debes ser infeliz, o al menos parecerlo”. La cultura americana es un perfecto ejemplo de la primera categoría, y la cultura polaca es un ejemplo de la última

No hay duda de que estas diferencias culturales se manifiestan en las interacciones de la vida cotidiana. Sin embargo, no está claro si afectan a las decisiones de los individuos sobre qué fotografías de sí mismos quieren que aparezcan en Internet.

Las diferencias interculturales en la sonrisa no sólo son resultado de la cultura, sino también de factores socio-económicos.

Desde el punto de vista del autor, este es el primer estudio que compara las diferencias interculturales con respecto a la auto-presentación basada en las fotografías seleccionadas individualmente. Parece probable que las diferencias entre Oriente y Occidente en cuanto al bienestar personal se pueden manifestar en interacciones espontáneas, pero en lo que se refiere a la auto-presentación, cuando se ha elegido una fotografía deliberadamente por una persona para que otros la puedan ver, se podría pensar que se ejerce un mayor control. La gente puede buscar específicamente una fotografía en la que está sonriendo sólo porque una sonrisa parece ser un signo universal de amistad.

Como ya señaló el eminente escritor checo, Milan Kundera (2007) ”, la diversidad cultural es el gran valor europeo … máxima diversidad en mínimo espacio ” (p. 28). Parece que esta diversidad también puede referirse a algo aparentemente tan universal como la sonrisa. Los resultados mostraron que había diferencias significativas en las preferencias por la sonrisa entre la Europa occidental y los países ex comunistas. Estas diferencias pueden venir dadas directamente por el bienestar de los usuarios o pueden deberse a diferentes estrategias de comportamiento.

La primera explicación apuntaría a la investigación de Oettingen y Seligman (1990) y estudios posteriores que documentan índices más bajos de bienestar subjetivo y síntomas depresivos en el este de Europa (véase, Mikolajczyk et al. 2008). En este estudio se registraron correlaciones entre los porcentajes de las sonrisas e índices de felicidad y satisfacción con la vida.

La segunda explicación podría evocar una mentalidad post-comunista. Los europeos del este, generalmente considerados como menos asertivos, menos amables y más desconfiados, estarían menos dispuestos a sonreír que los europeos occidentales.

Otro hallazgo indica que el género es un factor importante de la sonrisa más que la propia cultura en sí misma. El hecho de que las mujeres tienden a sonreír más a menudo que los hombres ha sido ya bien documentado (por ejemplo, Hall y Halberstadt, 1986). Para explicar estas diferencias LaFrance et al. (2003) señaló las necesidades específicas de los roles sociales: las mujeres se supone que son “más expresivas y sociales” y sonreír es una manera eficaz de transmitir estos atributos (p. 325).

El autor tiene la esperanza de que a pesar de las limitaciones encontradas, este estudio proporcione descubrimientos interesantes para que se profundicen en futuras investigaciones. También espera haber  demostrado con éxito que la sonrisa es un fenómeno social complejo que puede explicarse a partir de diferentes ángulos, como son los sistemas políticos, las condiciones económicas, el bienestar personal,  estrategias de presentación y, por último pero no menos importante, como comportamiento no verbal guiado por sistemas culturales específicos.

lenguaje no verbal voz y fisico atractivos Cuando una voz atractiva y el aspecto físico no coincidenDe nuevo hoy tenemos el gusto de dar a conocer otro artículo fruto del trabajo realizado por nuestra delegada del Club del Lenguaje no Verbal en República Dominicana, Elda Marzo.

En esta ocasión, Elda Marzo quiere compartir con nosotros un estudio que  trata sobre las investigaciones  realizadas por los autores  Miron Zuckerman y Veronica Sinicropi del Departamento de Ciencias Clínicas y Sociales en Psicología de la Universidad de Rochester, Estados Unidos, en el cual plantean que las personas cuyo atractivo físico y vocal no coinciden pueden obtener más impresiones negativas que aquellos que poseen, tanto un rostro como una voz, considerados atractivos.  El presente estudio mostró que la razón de este efecto no es simplemente que la percepción de que la cara y la voz son discrepantes, sino más bien que se produce una cierta inclinación hacia el canal menos atractivo.  Este hallazgo  es consistente con una gran cantidad de publicación científica que indica que los efectos de los fenómenos negativos, como poco atractivos, rostro o voz, son más fuertes que los efectos de los fenómenos positivos.

El artículo de Dion (1972) “What is beautiful is good” (Lo Que Es Bello Es Bueno), es una investigación extensa que demostró que las personas físicamente atractivas son vistas de una forma más positiva, es decir, se les atribuye rasgos de personalidad socialmente más deseables. (Véase Berscheid y Walster 1974; Feingold 1992; Hatfield y Sprecher, 1986).

Otros estudios plantean incluso la posibilidad de que las personas más atractivas en realidad desarrollan imágenes más favorables de sí mismos.  (Adams 1977; Snyder  1977).  Aplicando el concepto de un estereotipo atractivo para el domino vocal, los autores Sucherman y Driver (1989) propusieron que al igual que los rostros atractivos, las voces atractivas también pueden obtener impresiones más positivas.  Ellos descubrieron que los jueces fueron capaces de ponerse de acuerdo sobre si las voces son voces más atractivas o no y que se asociaron con más impresiones favorables de la personalidad de los sujetos estudiados.  En un trabajo de investigación posterior (Berry 1990, 1992; Zuckerman et al, 1990;. Zuckerman y Hodgins, 1993), los resultados demostraron que el atractivo vocal produce efectos que son comparables en magnitud a los efectos del atractivo físico.

El filósofo griego Sócrates dijo “Habla para que yo te vea”, haciendo inferencia a la voz como elemento reflector de la personalidad.  Cuando escuchamos a una persona por vía telefónica de forma automática le atribuimos ciertos rasgos físicos, atractivos si es una voz modulada y menos atractivos cuando no lo es.  Al ver físicamente a la persona tratamos de unir las apreciaciones físicas con la voz, provocando en ocasiones, como resultado, cierta desilusión.

Un ejemplo de esto es cuando escuchamos un programa de radio.  Puede suceder que recordemos el timbre de voz del locutor, atribuyéndole ciertos rasgos de personalidad  y no lo relacionemos con su rostro.

En el presente estudio se presentaron la cara y la voz simultáneamente, ocasionando que los perceptores encontraran el canal menos atractivo como decepcionante.  Indirectamente, el presente resultado proporciona información de apoyo adicional a la importancia que otorgamos a la atracción vocal como elemento que contribuye para formarnos  la impresión general que ocurre en el contacto interpersonal. En conclusión las señales vocales provocan un efecto en sí mismo y llevan bastante peso como para causar decepción con la apariencia física, cuando el atractivo vocal fue menor que el atractivo físico y viceversa.

lenguaje no verbal 1ª impresion La importancia de la primera impresión en los intercambios comercialesQueridos amigos, os mostramos un extracto de un estudio realizado por Rebecca Walker Naylor de la universidad de Carolina del Sur en E.E.U.U cuyo objetivo es el de demostrar el peso que tiene la comunicación no verbal en la formación de una primera impresión del cliente sobre el comercial y cómo esto influye en la toma de decisiones.

La autora basa su trabajo en que a menudo los clientes juzgan a los proveedores de servicios basándose únicamente en su foto (por ejemplo en Internet) antes de interactuar con ellos cara a cara. Es importante que los comerciales valoren esta primera impresión porque influye en la selección de servicios y en la posterior evaluación. Esta investigación explora la naturaleza y la influencia de los juicios iniciales realizadas a partir de imágenes estáticas. Los resultados de dos estudios indican que (1) los juicios basados en señales no verbales pueden ser sorprendentemente precisos, y (2) los juicios iniciales basados en señales no verbales influyen en las acciones que la persona realice posteriormente.

La impresión que se forma un consumidor de la persona que le proporciona un servicio es de importancia crítica. En muchas ocaciones, la impresión de que el proveedor del servicio está formado incluso antes de que éste se preste es importante. Es necesario que los comerciales entiendan cómo estos encuentros iniciales influyen en la toma de decisiones de los consumidores, porque la primera impresión puede afectar tanto a la elección del proveedor del servicio tanto como a la evaluación de servicio seleccionado.

Sabemos, gracias a investigaciones que se han realizado anteriormente, que las señales de la comunicación no verbal son muy importantes en la formación de las primeras impresiones (Ambady y Rosenthal, 1993; Riggio y Friedman 1986), pero en realidad hay poca investigación que haya abordado el papel de la conducta no verbal en contextos de compra-venta, a pesar de las numerosas peticiones para hacerlo (Hulbert y Capon 1972; Bonoma Felder y 1977, Stewart et al. 1987). Una excepción notable es la investigación llevada a cabo por Leigh y Summers (2002), en la que señales no verbales específicas, como la mirada, vacilaciones en el habla, y la vestimenta, demostró que afectaban a la impresión que los consumidores se hacían del comercial. En esta investigación, se explora la influencia del lenguaje no verbal examinando la exactitud de las primeras impresiones del cliente de proveedores de servicios con los que no está familiarizado.

Este trabajo pretende ser una contribución importante al mundo del marketing y quiere además proporcionar los primeros pasos en entender la manera en la que los consumidores se forman impresiones acerca de los proveedores de servicios antes de reunirse con ellos cara a cara. La autora afirma que este trabajo  ha sentado las bases para futuras investigaciones sobre la influencia de estas impresiones iniciales. Una segunda contribución importante al marketing es el examen realizado de las señales no verbales. Aunque muchas investigaciones han indicado que, en promedio, la gente confía más en las señales no verbales que en las señales verbales en los intercambios personales (Burgoon et al. 1996), con algunas notables excepciones (por ejemplo, Bonoma y Felder 1977; Hulbert y Capon 1972; Leigh y Summers 2002; Schul y Lamb 1982 Stewart et al. 1987), relativamente poca investigación ha centrado sus esfuerzos en estudiar la combinación entre el comportamiento no verbal y el marketing. La autora espera que este estudio represente un paso más en el examen de la influencia de la comunicación no verbal en la conformación de experiencias de consumo.

 

escuchar El arte de saber escuchar a tus clientesHoy más que nunca se hace necesario profundizar en averiguar cómo las empresas obtienen y mantienen relaciones a largo plazo con los clientes. El estudio que hoy tenemos entre manos tiene como objetivo crear un índice de medición de la capacidad de escucha de agentes de ventas y demostrar el impacto sobre el cliente que percibe el comportamiento de escucha del vendedor en cuanto a confianza, satisfacción y previsión de interacciones futuras. Este estudio salió publicado en la revista de divulgación científica “Journal of the Academy of Marketing Science” y los resultados que sugiere determinan que escuchar es un elemento compuesto por tres dimensiones: (a) percepción, (b)evaluación y (c) respuesta y que cuando los clientes perciben un alto nivel de comportamiento de escucha por parte del comercial,  aumenta su confianza en él y provoca una mayor probabilidad de volver a interactuar en el futuro.

Escuchar es el componente más utilizado, pero el menos comprendido en el proceso de comunicación. Una escucha pobre cuesta miles de millones de dólares estadounidenses  (Brownell, 1990; Steil, Barker, y Watson 1983) y es una de las principales causas del fracaso del comercial (Ingram, Schwepker y Hutson, 1992). Afortunadamente,  escuchar es una habilidad aprendida que se puede mejorar y medir (Devine 1978).

A pesar del hecho de que se presume que la escucha es una habilidad crítica del buen comercial para construir confianza y relaciones abiertas con los clientes, se ha elaborado muy poco trabajo empírico sobre este tema.

Debido a que el objetivo principal del trabajo era estudiar una conducta activa de escucha y los resultados de las relaciones comerciales, los investigadores tenían que recopilar datos en una industria donde la satisfacción del cliente es una preocupación primordial y la industria del automóvil parecía encajar muy bien con este requisito. Los datos para este estudio se recogieron a través de encuestas realizadas en un concesionario a 500 clientes de automóviles nuevos.

Los resultados sugieren, como se ha mencionado antes, que escuchar es un componente que consta de tres dimensiones: la detección, la evaluación, y la respuesta y que un comercial debe dominar estos tres aspectos si quiere que su trabajo sea efectivo.  Los hallazgos encontrados a raíz de esta labor de investigación apoyan claramente la idea de que las percepciones de los clientes sobre el comportamiento de escucha de un comercial desempeñan un papel fundamental en la mejora de los resultados relacionales. En una época en la que la construcción de relaciones comerciales duraderas es crítica, el conocimiento sobre una habilidad de comunicación que puede afectar estas relaciones es realmente útil para los profesionales.

El estudio demuestra además que existe una relación fuerte y positiva entre la percepción auditiva y la confianza en el comercial. Cuando los clientes perciben que un comercial está escuchando lo que dicen, aumenta su confianza en él. La percepción de escucha tiene un efecto positivo en la previsión que hace el cliente de su futura interacción con ese comercial en concreto. Como muchas empresas han experimentado, es preferible retener a los clientes existentes que conseguir otros nuevos. En contra de lo que se esperaba, un comercial con actitud de escucha no tiene un efecto significativo directo sobre la satisfacción del cliente. Hay, sin embargo, un efecto significativo indirecto en la confianza que se genera en esa relación comercial. Esto pone de relieve la importancia de la confianza como una variable de mediación y sugiere que el comercial con capacidad de escuchar aumenta la satisfacción del cliente mediante la construcción de la confianza.

Cuando los clientes sienten que un comercial es sincero, lo más probable es que se encuentren satisfechos con la relación establecida. Los clientes que confían en un comercial quieren volver a tratar con él o con ella.

Estos resultados son extremadamente relevantes para los directores de marketing. A menudo se dice que escuchar es un importante aspecto del proceso de negociación (cf. Karrass 1983). La negociación requiere escuchar y la escucha puede servir como una concesión económica de la otra parte (Karrass 1983). La importancia de la escucha activa en la construcción de relaciones comprador-vendedor tiene importantes consecuencias para el proceso de negociación.

Los resultados de este estudio también tienen implicaciones para la contratación y la capacitación del personal de ventas. Durante el proceso de selección, hay que tratar de identificar aquellos candidatos con buenas habilidades para escuchar. El comercial que pregunta por las necesidades del cliente, escucha la respuesta y proporciona una solución creativa va a construir una mejor relación con los clientes que podrían ser beneficiosas para el negocio. Por lo tanto, se deberían incorporar pruebas específicas para evaluar la capacidad de escucha en el proceso de entrevista.

Por último, ¿por qué es tan importante promover una actitud activa de escucha en los comerciales? Cada cliente es diferente. Algunos son agresivos y quieren demostrar sus conocimientos sobre el producto que desean comprar. En ese caso, parece sensato que el comercial se mantenga prudente y permanezca solo escuchando al cliente. Otros pueden ser más pasivos o incluso no saber lo que quieren. Por consiguiente, el comercial tiene que averiguar y evaluar lo que realmente necesitan. Por lo tanto, parece que la personalidad y el estilo de comunicación de los clientes también pueden desempeñar un papel importante en la determinación del comportamiento de escucha de los comerciales. Y otra vez se pone de relieve la importancia de medir, aprender y manejar con destreza esta habilidad en el ámbito comercial y en el de los negocios.

 

negotiation El lenguaje no verbal en los negocios (2ª parte)Como ya os avanzamos la semana pasada esta es la 2ª parte del artículo “El lenguaje no verbal y los negocios”. En este fragmento los autores Hui Zhou y Tingquin Zhang nos desvelan cómo podemos usar el lenguaje no verbal para hacer negocios y también cómo entender a las otras partes que intervienen en el proceso.

Lo que nos cuentan estos investigadores es que los buenos negociadores saben cómo utilizar el lenguaje corporal a su favor y también saben leer el código no verbal de los demás para llevárselos a su terreno. Brazos cruzados, cejas levantadas, mirada errática – todo significa algo. Si prestamos atención nos sorprenderemos de lo que podemos aprender acerca de lo que realmente está pasando en la negociación independientemente de lo que se dice con palabras.

En cuanto a la lectura de los gestos,  Hui Zhou y Tingquin Zhang dicen que hay que tener especial cuidado en interpretarlos y usarlos. Un gesto que significa una cosa en una cultura puede significar algo completamente diferente en otra. Hay muchas probabilidades de encontrarse con diferentes interpretaciones cuando se está negociando con alguien de otra parte del mundo. Por ejemplo, la señal de OK uniendo el pulgar con el dedo índice de uso común en Estados Unidos es  un gesto obsceno en algunos países.

Durante una relación comercial, una vez que nos damos cuenta de los mensajes no verbales de la otra persona,  podemos modificar nuestra propia comunicación no verbal.  Con tan solo colocar nuestras notas encima de la mesa, inclinarnos hacia delante en la silla, y descruzar las piernas, podemos cambiar nuestra posición y mostrarnos mucho más receptivos. Una vez que comenzamos a manejar nuestro comportamiento no verbal y el de nuestro interlocutor,  empezaremos a cosechar los beneficios de “hablar el idioma.” El lenguaje no verbal refleja los verdaderos sentimientos de las personas. Cuanto mejor comprendamos este lenguaje, más capaces seremos de utilizarlo en nuestro propio beneficio.

En una negociación, podemos utilizar el conocimiento del lenguaje no verbal de varias maneras: mientras preparamos el discurso de la negociación, debemos revisar brevemente los elementos fundamentales del lenguaje corporal con el resto de miembros del equipo. Lo más importante que podemos observar en una sala llena de gente es el espacio personal que cada persona ocupa. La naturaleza humana dicta que las personas consideradas con más poder suelen adjudicarse más espacio personal que el resto de gente que se encuentra en la sala. El uso de la silla dominante (generalmente la que se sitúa en la cabecera de la mesa) puede ser el signo más evidente de poder. Una vez que las relaciones espaciales están establecidas, no son fáciles de cambiar. Es aconsejable pensar qué tipo de relación queremos establecer con los demás asistentes y sentarnos en el lugar que más se adecúe a nuestros intereses.

Para iniciar la primera toma de contacto los autores del artículo recomiendan empezar cada reunión con una buena comunicación no verbal. Aconsejan mostrar entusiasmo y energía, mirar directamente a los ojos si hablamos con alguien y a la hora de saludar que el apretón de manos sea firme y contundente (sin estrujar la otra mano).

Dicen que, cuanto antes prestemos atención al lenguaje corporal en una reunión de negocios, antes  podremos detectar señales de lo receptivo que pueda estar la otra parte (es decir, si está preparado para escuchar y si se muestra abierto a nuestras ideas). Las personas receptivas se muestran  relajadas con las manos abiertas, mostrando las palmas de las manos, lo que indica apertura a la negociación. Se inclinan hacia adelante, ya sea estando sentadas o de pie. Los negociadores receptivos se desabrochan sus abrigos. Por el contrario, las personas que no están dispuestas a escuchar se inclinan hacia atrás en la silla o se cruzan de brazos protectoramente.

El aprendizaje de la comunicación no verbal es casi tan difícil como hablar con fluidez un idioma extranjero. Leer el lenguaje corporal es tal vez la más poderosa forma de comunicación humana. Y ser capaz de leer el lenguaje corporal, significa que casi se puede leer la mente de las personas. Además de estudiar nuestros propios gestos y el significado que estamos transmitiendo, también debemos ser conscientes de lo que nuestra contraparte transmite.

Volviendo otra vez a los gestos, muchos escépticos argumentan que es difícil saber lo que alguien está pensando teniendo en cuenta solo un gesto, y están en lo correcto. Un solo gesto es como una sola palabra, su significado verdadero es difícil de entender fuera de contexto. Sin embargo, cuando los gestos son abundantes, su significado se hace más claro. Por ejemplo, si una persona está inquieta puede que no signifique nada, sin embargo, si esa persona evita el contacto visual, pone las manos alrededor de su boca, se toca la cara constantemente y está inquieta, hay  buenas razones para pensar que quiere ocultar algo.

Los movimientos involuntarios de las manos pueden ser especialmente reveladores. La gente a menudo se toca la nariz, la barbilla, la oreja, el brazo o la ropa cuando están nerviosos. Respecto al uso de las piernas, cuando a la gente se la pregunta por qué cruzan las piernas, la mayoría dicen que lo hacen por comodidad. Aunque sea verdad, esta información es parcialmente correcta. Cruzar las piernas durante mucho tiempo es una posición muy incómoda. El estudio de lo que las personas en una reunión con fines comerciales se están diciendo es fundamental para lograr un buen resultado.

En el artículo los autores destacan que un aspecto potente del lenguaje corporal que podemos controlar es la cercanía entre nosotros mismos y el comprador. Al terminar un acuerdo es necesario que haya un sentimiento de conexión. Si el comprador está situado lejos de nuestra mesa o sentado inclinado hacia atrás, deberíamos colocar algunos papeles sobre la mesa lo suficientemente lejos como para que tenga que acercarse a nosotros. A continuación, hay que imitar su acción y acercarnos nosotros también. El resultado final es que estaremos en una mejor posición para llegar a un acuerdo.

Tratar de leer el lenguaje corporal, escuchar lo que dice y decidir cuál es el próximo movimiento requiere práctica y paciencia.

COLABORACION El lenguaje no verbal en los negociosCómo se transmite un mensaje es, a veces, más importante que su contenido. El artículo que hoy os mostramos pone el acento en la importancia de la comunicación no verbal en las negociaciones y nos presenta unas pinceladas de cómo usar esta poderosa herramienta para aprender a ser más eficaces a la hora de cerrar un trato, ya sea para negociar el sueldo en una oferta de trabajo, fijar la hora de llegada de una fiesta de nuestro hijo adolescente o concretar el acuerdo de alianza entre dos empresas.

Esperamos que este artículo publicado por el Centro canadiense de Ciencia y Educación en “International Journal of Business and Managament” y cuyos autores son Hui Zhou y Tingqin Zhang os sea de mucha utilidad. Esta semana os presentamos una primera parte en la que se habla de los tipos de lenguaje no verbal en la negociación y la semana que viene  publicaremos las ideas que estos autores aportan sobre cómo usar y entender esta herramienta en el proceso de negociación.

Mucha gente puede pensar que en una negociación con éxito las partes que intervienen deben dominar a la perfección las habilidades lingüísticas de la negociación, y hasta cierto punto, tienen razón. Sin embargo muchos negociadores  no prestan atención a la comunicación no verbal y pasan por alto que la mayoría de los mensajes no verbales se lanzan involuntariamente.

Debemos pues tener muy presente la importancia de aprender el lenguaje no verbal en la negociación porque puede mejorar notablemente nuestra vida de muchas maneras. Con paciencia, persistencia y práctica podemos utilizar patrones de comportamiento no verbal para detectar más fácilmente la verdad y la mentira, proyectar una mayor confianza, transmitir una imagen más consolidada, persuadir, influir y vender mejor, conseguir que la gente se encuentre a gusto ante nosotros, hacer amigos. Y es especialmente importante en los acuerdos comerciales. Si sólo somos conscientes del mensaje verbal en un acuerdo, es probable que nos perdamos la mayor parte de la comunicación general. Ser consciente de los dos mensajes, verbales y no verbales nos dará una ventaja importante.

Los autores del artículo destacan seis aspectos importantes del lenguaje no verbal:
1. Distancia entre personas durante una conversación
Las personas tienen diferentes opiniones acerca de cuál es la distancia adecuada en una conversación. Según estudios realizados, parece que hay cuatro distancias principales: íntima, personal, social y pública (sobre este tema ya publicamos un artículo más extenso “Definición de Proxémica o Proxemia).En situaciones de negocio, es la distancia social la que utilizamos para comunicarnos y se traza desde 1, 30 metros a 3 metros. Hay que tener muy en cuenta que también varía en función de la personalidad y de la cultura.

2 La imagen y el contacto físico
Con la apariencia física también enviamos mensajes. Juega un papel muy importante en la primera impresión. Necesitamos ser conscientes del efecto que nuestra imagen tiene en la comunicación no verbal. Ser conscientes de este aspecto nos permite potenciar nuestras ventajas naturales, sin embargo, es más importante darnos cuenta de aquellos puntos que debemos  mejorar.

Hay estudios que han demostrado que el atractivo físico afecta la manera en la te percibes a ti mismo y la forma en la que te perciben los demás. La ropa que usamos afecta a la percepción de credibilidad, simpatía, atractivo y dominación pero los investigadores están de acuerdo en que el efecto más potente está en la credibilidad. Desgraciadamente, excelentes negociadores pasan por alto la importancia de la vestimenta personal durante las negociaciones, y esta ignorancia afecta negativamente a su capacidad para alcanzar resultados satisfactorios.

3 Contacto visual
Este es un aspecto importante del lenguaje no verbal. Se podría elaborar una lista de “reglas” sobre el contacto visual:  mirar o no mirar, cuando  mirar y durante cuánto tiempo, y a quién mirar o a quién no hacerlo. En conversaciones en las que las personas se conocen, la cultura americana exige que debe haber contacto visual. Esto se aplica tanto para el que habla como para el que escucha. Para cualquiera de los dos no mirar a la otra persona podría implicar desprecio, impaciencia, entre otras cosas, incluso en un discurso público debería haber mucho contacto visual. Si un ponente se dedica solo a leer el documento sin ser capaz de levantar la cabeza tan solo unos instantes para mirar a la audiencia estaría muy mal visto.

La diferencia en la interpretación de un gesto visual aparentemente sencillo es una lección de diversidad cultural que no es fácil de olvidar.
Por ejemplo, la cultura china evita el contacto visual directo para mostrar cortesía o respeto, mientras que  los estadounidenses consideran que mirar a los ojos es síntoma de sinceridad y, no hacerlo, signo de falsedad.

A pesar de hablar el mismo idioma, los británicos, a diferencia de los estadounidenses, creen que mirar a alguien directamente a los ojos es desafiante hasta que no se establezca una relación más cercana. Una empresaria estadounidense en una reunión de trabajo con ingleses se sintió como si estos estuvieran ocultando algo, porque ninguno de ellos le miró a la cara durante toda la presentación. Este hecho casi arruina la relación comercial. La empresaria dijo. “Lo entiendo ahora, pero sigue sin gustarme”.

Como podemos comprobar las reglas sobre el lenguaje de la mirada son muy complejas.

4 La expresión facial
La cara es probablemente la fuente más importante de la comunicación no verbal. Es capaz de transmitir varias emociones al mismo tiempo. La cara no sólo es el canal más expresivo, sino que también parece ser el tipo de comportamiento no verbal que a la gente le cuesta más controlar. Sin embargo, las expresiones faciales se tienen que interpretar en cada contexto cultural y con precaución.

5 Gestos
Los gestos son el movimiento expresivo de una parte del cuerpo, especialmente de las manos y la cabeza. La gente habla con sus manos, pero lo que significa depende de cada cultura. Al igual que con el lenguaje verbal, el código del lenguaje no verbal no es universal. Los mismos gestos tienen diferentes significados en diferentes culturas.

Sisear con el dedo índice en los labios significa silencio en el Reino Unido, Estados Unidos y en España, pero este mismo gesto significa desaprobación si se hace en China.

Los especialistas del estudio del lenguaje no verbal destacan que un solo gesto no tiene significado por sí mismo. Para entender por completo a una persona, hay que prestar atención a todas las señales que está enviando y el contexto en el que las señales se producen, y no sólo centrarnos en un gesto aislado.

6 La postura
La forma en que una persona se mueve aporta mucha información. Personas de diferentes culturas aprenden a sentarse, y a caminar de manera diferente. El impacto de la cultura sobre la comunicación no verbal es tan fuerte que incluso las personas con gran experiencia en la comunicación entre  culturas podrían no ser conscientes de cómo el significado de un acto no verbal varía de una cultura a otra. La esposa de un ex presidente de los Estados Unidos se dice que dejó boquiabiertos a sus anfitriones árabes cruzando las piernas durante una reunión pública, puesto que esta postura se considera muy indecente en la cultura árabe.

Aunque también podemos hablar de similitudes. En general, caminar erguido, con los hombros hacia atrás, con la cabeza alta demuestra confianza, energía y seguridad en sí mismo, y se consigue mayor atención por parte de nuestra audiencia. Por el contrario una postura relajada, los brazos sin cruzar, y con falta de rigidez indican apertura y sin obstáculos de comunicación. Por otro lado, los movimientos bruscos, brazos y piernas cruzadas pueden ser señal de desafío, de desinterés o falta de actitud de escucha.

mentiras detectar ¿Me estás mintiendo? Aprender a detectar mentirasEl artículo que hoy os presentamos forma parte de un reciente estudio realizado por Hurley y M.G. Frank de la Universidad de Buffalo en E.E.U.U (2011) quienes investigaron la capacidad que tenemos de controlar  los músculos de la cara para ocultar una mentira.

El engaño es parte de la vida cotidiana. La mayoría de la gente miente a diario para sobrellevar  las interacciones sociales (DePaulo y Kashy 1998). La cortesía dicta que no debemos tratar de desenmascarar estas mentiras, ya que desembocaría en un malestar social que afectaría al funcionamiento normal de las relaciones (Goffman, 1963). Hay otro  tipo de mentiras que sí son importantes de detectar, éstas son menos habituales, y afectan a la seguridad pública. Los individuos peligrosos mienten en contextos y situaciones arriesgadas como es el caso de las investigaciones criminales, en zonas de control de aeropuertos, lucha contra el terrorismo, y así sucesivamente (Frank et al. 2007). La detección de estas mentiras ha adquirido especial importancia desde los acontecimientos terroristas del 11 de septiembre de 2001.

Después del 11 de septiembre, una serie de programas de televisión se dedicaron a representar la lucha de las fuerzas de seguridad contra la delincuencia y el terrorismo, en todos ellos se mostraban técnicas de investigación forense, entrevistas e interrogatorios, y detección de mentiras. Aunque estos programas se permitían ciertas licencias poéticas y eran en apariencia ficticios, muchas de las técnicas descritas se basaban en estrategias y en indicadores conductuales propias de los profesionales de este ámbito. Esta información se presentaba al público  de una forma tan apetecible que planteaba la posibilidad de que pudiera ser un medio de aprendizaje para individuos con malas intenciones. En el mundo de la seguridad, una persona que altera deliberadamente su conducta para engañar a un agente o personal de seguridad se dice que está utilizando contramedidas conductuales.

Las contramedidas conductuales son las estrategias que los mentirosos eligen deliberadamente para controlar el comportamiento de la cara o cuerpo y engañar así a los profesionales de la detección de mentiras. Hasta la fecha no se ha demostrado si los mentirosos pueden suprimir elementos de su expresión facial como una medida más. Este estudio examinó si los participantes podían reprimir las acciones faciales como el movimiento de las cejas o la sonrisa cuando estaban siendo sometidos a un examen realizado por un agente de seguridad. Los resultados derivados de las micro codificaciones momentáneas revelaron que las acciones faciales se pueden reducir, pero no eliminar, y que las instrucciones para suprimir un solo elemento de la expresión dio lugar a una reducción total del movimiento facial, independientemente de la veracidad.

En esta investigación se planteaba una cuestión ¿pueden los participantes suprimir deliberadamente elementos de su expresión facial, de igual manera que cuando utilizan contramedidas conductuales? Los resultados mostraron que la respuesta a esta pregunta es sí y no. Las instrucciones para suprimir voluntariamente un solo elemento de una expresión facial mostraron que efectivamente, los participantes redujeron significativamente la sonrisa, pero fueron menos efectivos en el control de la frente. Además, para la sonrisa, también se produjo una disminución significativa en la media de la intensidad de las expresiones mostradas, pero otra vez se repitió lo mismo para la frente. Sin embargo, estos hallazgos también muestran que los participantes no podían eliminar por completo estos movimientos en un periodo crítico durante un interrogatorio. Todos los participantes mostraron al menos una sonrisa en un período crítico durante el interrogatorio, a pesar de la instrucción recibida de suprimir esas sonrisas. De manera similar, casi todos los participantes mostraron al menos un movimiento de la frente a pesar otra vez de recibir instrucciones específicas de eliminar ese tipo de movimientos.

El control de los gestos faciales es menor que el que ejercemos sobre nuestro cuerpo como es el caso de los movimientos de las manos y los dedos (Caso et al. 2006). Sin embargo, a pesar de mostrar cierta habilidad en suprimir y ocultar ciertas acciones faciales, con el experimento se demostró que los participantes no eran capaces de eliminar completamente todas las acciones.

Hay que tener en cuenta estos resultados, ya que este es el primer estudio que examina contramedidas conductuales faciales, sin embargo los autores del estudio reconocen que el experimento se realizó en un contexto de laboratorio en el que las condiciones son muy diferentes a las que se encontrarían en la vida real por lo que instan a tener mucha precaución y no generalizar los resultados a escenarios del mundo real.

Aún así, y dado que en los programas de seguridad ciudadana se está destacando cada vez más la importancia del comportamiento no verbal como otro recurso para identificar a las personas con intenciones sospechosas (Frank et al. 2007), necesitamos urgentemente investigación adicional acerca de estos temas.

chimp human expressions1 1024x623 Formación en reconocimiento de microexpresiones

En esta ocasión os presentamos un artículo que, una vez más, trata sobre las microexpresiones, esas manifestaciones fugaces de emociones que tratamos de ocultar. Carolyn M. Hurley realizó un estudio en la Universidad de Buffalo en E.E.U.U a través del cual quería demostrar la efectividad de formarse en la detección de microexpresiones.

La capacidad para detectar microexpresiones es una habilidad importante para captar el verdadero estado emocional de una persona, sin embargo, estas breves expresiones son a menudo muy difíciles de captar. Este es el primer estudio que examina el efecto que tiene el entrenamiento, la exposición, la motivación y el refuerzo en la detección de microexpresiones. Se llevó a cabo un diseño de estudio con tres grupos de control, en el que se capacitó a 306 participantes en la detección de microexpresiones y luego se les evaluó a las 3 semanas y posteriormente a las 6 semanas. Esta formación mejoró el reconocimiento de microexpresiones pero se consiguió un éxito mucho más determinante cuando un instructor experto se encargó de la formación y empleó diferentes técnicas tales como la descripción, la práctica y la retroalimentación. La autora recomienda a partir de este estudio la formación en la captación de microexpresiones, puesto que se pueden utilizar en áreas tan diversas como la sanidad, los negocios, la seguridad y en contextos interculturales.

Si reflejáramos y expresáramos nuestras emociones cada vez que sentimos una, cada uno de nosotros sería un experto en percibir los sentimientos del otro. Sin embargo, las presiones que tenemos para ocultar o enmascarar los verdaderos sentimientos desembocan  en manifestaciones emocionales muy breves o fragmentadas (llamadas microexpresiones momentáneas, Haggard e Isaacs, 1966; o microexpresiones, Ekman y Friesen, 1969).  La vida cotidiana nos somete a muchas presiones para ocultar o enmascarar las propias emociones, como consecuencia de la cultura, el contexto, las reglas de cortesía, etc. (Ekman 1972). Aumentar nuestra capacidad para percibir e interpretar estas rápidas expresiones mejoraría nuestra habilidad en interacciones sociales porque nos permitiría  comprender mejor el verdadero estado de ánimo de las personas.

La capacidad de “interpretar” a los demás es ventajosa para todo el mundo sin duda, pero en particular para los médicos y los agentes de seguridad a quienes esta capacidad puede ayudarles a juzgar más acertadamente las intenciones sospechosas de los demás. Es importante identificar métodos efectivos de formación, especialmente en situaciones críticas en las que una mayor comprensión de las emociones puede mejorar sustancialmente la seguridad ciudadana y la calidad de vida.

Las emociones son respuestas automáticas que se desencadenan en una fracción de segundo por estímulos del medio ambiente que alteran nuestra atención y generan respuestas  biológicas, preparándonos para reaccionar. Las emociones son complejas e implican una serie de respuestas que afectan al tono muscular, la voz y actividad del sistema nervioso autónomo (Levenson 1994). Además de señales internas, las emociones también provocan señales externas tales como las expresiones faciales que proporcionan pistas de estos cambios internos.

Este estudio fue uno de los primeros en evaluar el uso de METT (Micro Expresion Training Tool), un programa de formación en microexpresiones que actualmente se utiliza en contextos sanitarios y de seguridad. Los hallazgos encontrados en esta investigación validan el uso de esta herramienta para mejorar la capacidad de detectar microexpresiones emocionales, sugieren que la formación persiste a las 6 semanas y aún más, proporcionan la mejor manera de implementar la formación. Sin embargo, se necesita seguir investigando para demostrar de manera concluyente su utilidad en la gran diversidad de situaciones que se dan en la vida diaria.

comunicacion no verbal facial Cómo distinguen los niños las expresiones faciales de miedo y ascoQueridos amigos, os mostramos un extracto del trabajo realizado por varios investigadores de la universidad de Ottawa en Canadá, que han investigado el reconocimiento facial y la discriminación de las expresiones de miedo y asco en la infancia. Eligieron estas emociones porque se ha descubierto que tienen un patrón más lento en el desarrollo, aunque presentan una mejora significativa en la infancia tardía. Una investigación más detallada de los errores cometidos por los niños indica que el miedo y el asco son a menudo confundidos un mayor número de veces con otra emoción negativa o neutral (como sorpresa) que con emociones positivas. Por esta razón, centraron el análisis en la capacidad de los niños para distinguir el miedo y el asco de la ira, la tristeza y la sorpresa.

Las expresiones faciales desempeñan un papel importante en la comunicación de estados emocionales y en la regulación de las interacciones sociales de los seres humanos. Proporcionan información sobre el tipo de emoción (como el miedo o la ira) y su intensidad, y permiten que los protagonistas involucrados en las interacciones sociales ajusten su comportamiento de la forma más adecuada (Ekman, 1993; Izard 1991).

Las pruebas que tenemos hasta ahora, referentes al reconocimiento emocional, nos demuestran que la capacidad de hacer una conexión entre expresiones faciales y emociones básicas específicas aparece alrededor de los dos años. A pesar de que los preescolares son capaces de reconocer la mayoría de las emociones básicas, su rendimiento está lejos de ser perfecto.  Esta capacidad mejora a medida que los niños se van haciendo mayores aunque no es igual para todas las emociones. Las expresiones de felicidad y tristeza ya las reconocen muy bien con cinco años. Sin embargo los niveles de precisión para las expresiones de miedo y asco, aunque se sitúan por encima del azar, son por lo general bastante bajos a los cinco años, aunque mejoran sustancialmente en los próximos cinco años (Gao y Maurer 2008; Gosselin 1995; Gosselin y Larocque 2000; Vicari et al. 2000). Los patrones de desarrollo del reconocimiento de la ira y la sorpresa están menos claros.

Curiosamente, los errores que se producen en la clasificación de una emoción tampoco son uniformes. La confusión entre sorpresa y miedo es el error más frecuente realizado por niños de entre 5 y 10 años (Bullock y Russell 1985; Gosselin 1995). También hay mucha confusión en el reconocimiento de las expresiones faciales para distinguir expresiones de asco y cólera (Bullock y Russell 1985; Camras 1980; Gosselin et al. 1995). Varios investigadores también han descubierto que uno de los errores más comunes en el reconocimiento de expresiones de sorpresa es confundirla con la felicidad  (Bullock y Russell 1985; Gosselin 1995). La magnitud de estos errores disminuye con el tiempo, pero los errores persisten incluso en la edad adulta (Gosselin y Kirouac 1995; Wiggers 1982).

Las expresiones faciales son claramente objetos visuales complejos compuestos de varias características ubicados en diferentes regiones de la cara. Mientras que algunas características son fáciles de detectar, como la apertura de la boca o la apertura de los ojos, otras características son más sutiles y sólo implican arrugas leves de la piel. Además, es importante señalar que el grado de diferenciación entre las emociones no es homogéneo (Ekman, 2003). El miedo comparte más características faciales con sorpresa que la tristeza o la ira, por poner un ejemplo. Debido a la complejidad de las expresiones faciales, los autores de esta investigación consideran que probablemente la discriminación visual entre las expresiones faciales de las emociones todavía mejora durante la segunda infancia y que es responsable, al menos en parte, para mejorar el reconocimiento.

Se ha demostrado en varias ocasiones que las expresiones faciales de miedo y asco son menos reconocidas por los niños que otras emociones básicas. Para este trabajo se realizaron dos estudios en los que se investigó el reconocimiento y la discriminación visual de estas dos expresiones en niños en edad escolar. En el Estudio 1, a los niños (5, 6, 9, y 10 años de edad) se les mostraron estas dos expresiones faciales, y se les pidió qué dijeran a qué emoción correspondía. Los resultados indicaron que la precisión de los niños de 9 y 10 años fue mayor que para los niños que tenían 5 y 6 años en tres contrastes: asco-rabia, miedo-sorpresa, y miedo-tristeza. Los niños más pequeños tenían más dificultad para reconocer la emoción de asco cuando se presentaba junto con la ira, y también les costaba reconocer la expresión de miedo cuando se presentaba junto con sorpresa. En el estudio 2, a los niños (5, 6, 9 y 10 años de edad) se les mostró la expresión objeto de estudio junto con otras dos expresiones, y se les pidió que señalasen la expresión que les pareciera más similar a la que era objeto de estudio. Al contrario de lo esperado, incluso los niños de 5 y 6 años -fueron muy precisos en distinguir miedo y asco de otras emociones, lo que sugiere que la percepción visual no fue el principal factor limitante para el reconocimiento de estas emociones en niños en edad escolar.

El objetivo de los autores de estos estudios era examinar el desarrollo de la capacidad de los niños para discriminar visualmente las expresiones faciales de miedo y asco del resto de emociones. El hecho de que la precisión fuera alta es interesante si se tiene en cuenta que el material visual que utilizaron variaba no sólo de expresión facial, sino también en función del sexo y el origen étnico. Desde un punto de vista perceptivo, los resultados son interesantes porque indican que los niños son capaces de extraer características invariantes clasificando emociones a pesar de las variaciones en género y etnia. A pesar de que se ha confirmado que la edad influye en la precisión en general, la mejora fue muy leve, lo que significa que el desarrollo de la capacidad visual no explica mucho el patrón obtenido en los resultados del Estudio 1. Al contrario de lo que se esperaban, los niños de 5 y 6 años, distinguieron perfectamente  el miedo de la sorpresa. La precisión de los niños más pequeños fue algo menor para discriminar asco-ira que para asco-tristeza, asco-miedo, y asco-sorpresa. Sin embargo, no encontraron esta diferencia en  niños más mayores, probablemente debido a que la precisión fue muy alta para cada uno de los contrastes.

La leve mejora en el rendimiento general asociada con la edad sugiere que hay algunos elementos madurativos del sistema visual que podrían tener lugar en la infancia tardía. Todavía está por determinar la naturaleza exacta de esta mejora. De acuerdo con investigaciones anteriores, la capacidad de discriminar entre patrones visuales mejora mucho más allá de la infancia y está relacionada con diversos cambios en el desarrollo, incluyendo la maduración física, una mayor capacidad de atención, exploraciones visuales más completas, y más eficiencia en la asignación de recursos de procesamiento. Los resultados de la presente investigación sugieren que tal mejora no se limita a los objetos físicos, sino que también están involucrados objetos sociales, como son las expresiones faciales.

proxemica lenguaje no verbal 1024x679 Reconocer las relaciones familiares a través de la proxémica

Estimados amigos del Club del Lenguaje no Verbal, hoy tenemos la oportunidad de compartir con todos vosotros un estudio realizado por Ángel Cuñado, psicólogo y terapeuta familiar. En concreto este trabajo se centra en las relaciones observadas de lejanía o cercanía que se establecen entre los diferentes miembros familiares que acuden a la consulta para recibir terapia.

Antes de seguir avanzando con el estudio, es necesario hacer mención a la proxémica. El término proxémica está íntimamente ligado al antropólogo estadounidense Eduard T. Hall y con él se refiere al empleo y a la percepción que el ser humano hace de su espacio físico, de su intimidad personal; de cómo y con quién lo utiliza.

Hall propone cuatro tipos de distancias (cada distancia tiene una fase cercana y una lejana) que varían con las diferencias de personalidad, los factores ambientales y la cultura.

- Distancia Íntima: está comprendida entre unos 15 y 45 cm. Es la distancia de amor y lucha, de protección y del confortamiento. Es el perímetro de la pareja, la familia, los amigos, también de alguien que quiere agredirnos físicamente o a quien queremos agredir…

- Distancia Personal: se corresponde con un perímetro de entre unos 45 y 120 cm. Es una especie de burbuja protectora que mantiene la distancia entre sí y los demás. Es la distancia que se suele mantener cuando estás en la oficina, reuniones, asambleas, fiestas, conversaciones amistosas o de trabajo.

- Distancia Social: entre 120cm a 3,5 m. Es la separación correspondiente a las personas desconocidas.

- Distancia Pública: es aquella que dista entre 3,5 m y 9 m. Es la distancia que se utiliza para dirigirse a un grupo de personas durante coloquios, charlas, conferencias, empleando un tono de voz alto para comunicarse.

El objetivo del estudio de Ángel Cuñado es observar la relación que existe entre los miembros de un sistema familiar, en cuanto a la proximidad vs. lejanía que presentan en interacciones grabadas en vídeo en entrevistas realizadas en terapia familiar o de pareja en relación de interacción en contexto terapéutico. Para realizar este trabajo utiliza las grabaciones hechas por la Escuela Vasco Navarra de Terapia Familiar (EVNTF)5, y sigue la teoría y propuestas de Edward T. Hall (2003).

Las interacciones de familias o parejas son observadas desde un prisma proxémico, en el que una distancia más cercana nos indicaría una proximidad psicológica mayor y una distancia más lejana lo contrario. En total fueron catorce las familias observadas en la consulta y sobre las que se realizaron las grabaciones para su posterior análisis.

Desde aquí consideramos muy ilustrativo poner un par de ejemplos extraídos literalmente del estudio para que los lectores tengáis una idea más clara de cómo se llevó a cabo el estudio:

Familia 8 – dificultades de pareja (ver anexo1, modelo 4): este es un ejemplo claro de las distancias entre las parejas con dificultades. En estos casos los participantes mantienen distancias “social cerca”, dejan un espacio como si fuese a sentarse alguien entre los dos miembros de la pareja.

 

Intervención: en esta ocasión la intervención parece de Perogrullo, tenemos que eliminar la barrera psicológica que hay entre los dos acortando las distancias físicas.

 

Familia 9 – puntuación discordante (ver anexo1, modelo 5): es una variante de las relaciones de pareja en que el asiento o hueco que dejan entre los dos, lo ocupa el hijo de una forma virtual y lo que apreciamos es la distancia física representando las diferentes posturas que mantienen sobre las normas que se deben seguir.

 

Intervención: intervenimos exactamente como en la anterior eliminando barreras.

Los hallazgos encontrados en base a este estudio  se basan en la importancia de la proxémica mostrada por las familias en las diferentes sesiones que puede servir de ayuda para la realización de posibles líneas de trabajo. Las intervenciones realizadas en esta área están dirigidas a establecer límites claros, promover normas y reglas, fomentar el desarrollo del ciclo vital en que se encuentran las personas participantes en los sistemas. Estas observaciones apoyan la idea de la que parte la investigación; la proxémica de las relaciones muestra la cercanía psicológica de los miembros de un sistema o de los subsistemas entre sí. Aunque todavía son necesarias investigaciones con un enfoque más cuantitativo y no tan observacional.

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soonrisas lenguaje no verbal ¿Sabes distinguir las sonrisas falsas de las verdaderas?

Estimados amigos, os dejamos con otro artículo especial para nosotros, por su contenido  y porque disponemos de él gracias al esfuerzo de nuestras compañeras y delegadas del Club del Lenguaje no Verbal en México, Ana Paula Díaz y Pilar Lozano.

Pudiera ser que no resulte tan sencillo diferenciar una sonrisa falsa de una auténtica a pesar de que la mayoría de nosotros confiamos bastante en nuestra propia habilidad para ello.

Una de las razones principales es la variedad de tipos de sonrisa que se han identificado. Para hacernos una ligera idea Paul Ekman (2001) reconoció 18 tipos de sonrisas, todas con un significado social diferente a la expresión espontánea de felicidad. Reducir la tensión, ocultar la expresión de otras emociones y manipular o engañar son solo algunas de las funciones que podemos desempeñar cuando sonreímos. Este mismo autor sugirió que puede haber alrededor de 50 tipos de sonrisa en total y que, además,  es una expresión facial que tienen todas las culturas a lo largo y ancho del planeta.

De aquí se plantea un reto para el perceptor: ser capaz de discriminar con exactitud entre los diferentes tipos de sonrisa con el objetivo de conocer el significado de una sonrisa en particular, que va a influir, a su vez, en la interacción social. Necesitamos ser sensibles a la diferencia entre las sonrisas que indican una experiencia emocional positiva de aquellas que sirven a otras funciones comunicativas. Imaginemos por un momento la importancia de las consecuencias que se pueden derivar si confundimos una sonrisa que pretende ocultar enfado, y la malinterpretamos como una expresión de alegría.

Cada vez más, un creciente cuerpo de investigación sugiere que existe información facial que revela el tipo de sonrisa. Duchenne (1862/1990) y más recientemente Ekman y colaboradores (1998) han informado de distinciones fisonómicas entre las sonrisas de disfrute y no disfrute. En las sonrisas genuinas además de los músculos que intervienen en el movimiento de las comisuras de los labios, también se activan otros músculos situados alrededor de los ojos que cuando se contraen generan arrugas. De esta manera, lo que vulgarmente conocemos como patas de gallo es un indicador de sonrisa verdadera.

Las psicólogas Lynden Miles y Lucy Johnston de la Universidad de Aberdeen y Canterbury respectivamente, conscientes del poder de la sonrisa en la interacción humana pusieron en marcha una investigación para dar a conocer precisamente la capacidad que tenemos para diferenciar una sonrisa auténtica de una deliberadamente fingida. Para ello 37 estudiantes de la universidad de Canterbury se ofrecieron como voluntarios para participar en dos experimentos, y se les mostró una serie de fotografías de las que tenían que juzgar si cada persona era feliz o no. Tenían que realizar un doble juicio por cada expresión facial, una vez juzgando la emoción mostrada y otra la emoción sentida.

Los resultados de esta investigación demuestran que los perceptores son sensibles al tipo de sonrisa y existe una evidencia clara de saber diferenciar las sonrisas falsas de las auténticas.  Aunque las autoras sugieren la importancia de seguir investigando para descubrir la información que usan los perceptores  para determinar el significado de una sonrisa.

El presente estudio ha demostrado que en líneas generales, podemos detectar el estado emocional de una persona sonriente, lo que es importante para garantizar unas relaciones sociales eficaces.

Por último, para aquellos que deseen comprobar su habilidad a la hora de reconocer sonrisas falsas, os dejamos el enlace de un test gratuito que figura en la pagina web de la BBC <hacer test>

musculos lenguaje no verbal ¿Por qué sonreimos?

Hoy traemos al Club del Lenguaje no Verbal un artículo al cual tuvimos acceso a través de la plataforma ResearchGate. Gracias a esta red social de investigadores, contactamos con nuestro nuevo amigo Sachchidanand Swami, investigador en materia de comunicacion no verbal y creador del blog Non Verbal World. Os dejamos con una traducción de su artículo y el vínculo para acceder a él en versión original.

Nos sentimos mucho mejor cuando alguien nos sonríe y nosotros devolvemos la sonrisa. Una persona sonriente es mucha más apreciada que aquella que aprieta los labios y mira fijamente. La sonrisa es mágica en la sociedad humana. Ayuda a ganarse los corazones de la gente y atrae la simpatía y la confianza. Los iconos gestuales como “smileys” y emoticones se han convertido en parte importante de los mensajes de texto y son una aplicación de chat de todo el mundo.

¿Porqué nos sonreímos los unos a los otros de manera tan natural – sin aprendizaje previo ni coacción? Respuestas apasionantes y curiosas a la vez. Vamos a entender cómo se originan.

Muy pocos de nosotros sabemos que nuestros primos los primates (simios y monos) también se sonríen los unos a los otros. En su interactuación social, sonreír tiene mucho que ver con la cohesión social, la jerarquía y en última instancia, la supervivencia. Cuando dos primates están uno enfrente del otro o pasan cerca, las comisuras de la boca se mueven hacia arriba y se muestran los dientes. Al hacer esto, consiguen que el otro se sienta seguro enviando un mensaje, “No te asustes. No soy agresivo. Soy amistoso”

En una situación social, un contacto visual directo con los ojos muy abiertos y los labios comprimidos son señal de amenaza. Si a una persona le miran de esta manera durante un tiempo considerable, lo más seguro es que acabe o bien huyendo o bien atacando (vuelo límbico o respuesta de lucha). Una mirada hostil prolongada provoca malestar parasimpático y nuestros primos los primates utilizan la misma estrategia de manera inteligente. Los gorilas machos dominantes utilizan expresiones faciales hostiles para controlar un grupo grande de subordinados y derogar rebeliones o rivales. Es una especie de invasión territorial y también una invitación para pelear.

Así, la sonrisa está menos relacionada con los labios y dientes que con los globos oculares y la mirada. Los músculos orbiculares (Orbicularis Occuli) situados alrededor de los ojos se contraen con la sonrisa para transmitir inconscientemente que una persona tiene miedo de otra/s. Los músculos orbiculares contraídos protegen los ojos de posibles ataques y también neutralizan los efectos de una mirada directa, porque nuestros ojos aparentan ser más pequeños. La separación de los labios con las comisuras hacia arriba podría ser el resultado de la evolución para mejorar la contracción de los músculos orbiculares (Orbicularis Occuli).

Mostrar los dientes junto con una mirada temerosa genera un efecto global de intenciones inofensivas. Una fina banda de múculos Zomgáticos  en ambos lados de la cara que surgen del hueso Zygomatic como por ejemplo, cerca del oído y fusionándose con Orbicularis Oris (músculos circulares que se encuentran alrededor de la boca) y la piel de las comisuras de la boca también se contraen y empujan hacia arriba los bordes de los labios al sonreír.

Sonreír o ver personas sonrientes está relacionado con la secreción de Endorfina (un neurotransmisor) para inducir sentimientos de felicidad incluso si la sonrisa es auténtica o fingida. Nosotros diferenciamos varios tipos de sonrisas para expresar aceptación, acercamiento, ingenuidad, felicidad, amabilidad, amistad, cariño, etc. Ninguna de estas expresiones faciales supone una amenaza para los demás.

(URL: http://www.nonverbal-world.com/2011/05/why-we-smile.html)

lenguaje no verbal Queremos hablar Punto Radio1 Entrevista Punto RadioEstimados amigos del Club del Lenguaje no Verbal, os adjuntamos un enlace en el que podéis escuchar la entrevista realizada el pasado jueves día 16 de agosto a Rafael López en Punto Radio, una emisora con una gran audiencia que emite en todo el territorio español.

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microexpressions lenguaje no verbal 2 Dime qué cara pones y te diré si mientes (II)

Hay dos fuentes principales por las que se escapan expresiones afectivas reprimidas: expresiones sutiles y micro expresiones. En las expresiones faciales sutiles la persona muestra fragmentos de una emoción oculta utilizando sólo una parte de la musculatura de la que normalmente se utilizaría en caso de que la emoción no se ocultase. Posiblemente, esto es debido a la existencia de un grupo de músculos faciales infalibles que son muy difíciles de controlar, especialmente aquellos que se sitúan alrededor de la frente y las cejas. De manera que estos músculos  no están  presentes en las expresiones emocionales fingidas, ni se pueden reprimir ni enmascarar, lo que proporciona valiosos indicios en la detección del engaño (Ekman y Friesen, 1975). Sin embargo, es importante tener en cuenta que no todas las expresiones contienen estos grupos de músculos infalibles (Ekman, 2001). Y por otra parte, hay personas que pueden manipular estos músculos. Otra forma de fuga de expresiones faciales de emociones reprimidas  son las micro-expresiones,  son expresiones faciales en las que se utilizan los grupos musculares completos pero que se producen sólo durante un breve instante, por lo general alrededor de una cuarta parte de un segundo (Ekman y Friesen, 1969; Frank y Ekman 1997). Tal es su brevedad que la mayoría de los observadores no las perciben, aunque su identificación se ​​puede mejorar con el entrenamiento y la práctica (Ekman y Friesen, 1974).

Debido a la dificultad que supone suprimir tanto las micro-expresiones como las expresiones sutiles, se han estudiado a fondo para proporcionar indicaciones valiosas para descubrir el engaño. De hecho, dos estudios han demostrado que los estudiantes universitarios y los profesionales que necesitan detectar mentiras, tienen una mayor capacidad de identificar las micro-expresiones y por tanto su precisión en la detección de engaño es mayor (Ekman y O’Sullivan, 1991; Frank y Ekman, 1997). Sin embargo, no hay estudios similares en cuanto a la identificación de las expresiones sutiles. Por lo que sería muy interesante  investigar si la habilidad para percibir expresiones sutiles se correlaciona a su vez con una precisión de la detección de engaño. Mientras que la identificación de micro-expresiones se basa en la percepción de una expresión emocional completa en un corto período de tiempo, la identificación de las expresiones sutiles requiere la extrapolación de una expresión emocional a partir de señales fragmentadas. Por lo tanto, en este estudio, se considera la hipótesis de que la habilidad en la identificación de las expresiones sutiles y micro-expresiones desembocaría en una precisión muy alta en la detección de la mentira.

Mientras que estudios previos (Kraut, 1980; Vrij 2000) han demostrado que los observadores no son nada precisos detectando la mentira, los resultados de este estudio mostraron una precisión media del 64%, pero sólo para la identificación de mentiras o verdades que implican respuestas emocionales a estímulos. En contraste, la tasa de precisión para los estímulos no emocionales fue significativamente peor que el azar.

Estos resultados sin duda apoyan la teoría en la que se afirma que se dejan escapar expresiones emocionales que son incongruentes con el mensaje verbal, lo que puede proporcionar indicaciones útiles para detectar la mentira. A pesar de comprobar que existe una diferencia entre la detección de la mentira emocional y aquella no emocional esta teoría tiene una aplicación sorprendente. En particular, tiene importantes implicaciones para el diseño de la investigación tradicional en la detección del engaño. Los resultados de este estudio sugieren un posible efecto moderador en el tipo e intensidad de la emoción para una mayor  precisión en detectar mentiras. Aún así, hay que reconocer que es necesario continuar investigando para comprobar el papel de las emociones y sus efectos diferenciales en la detección del engaño.

Las correlaciones significativas positivas entre la detección de la mentira emocional y el rendimiento en la SETT también apoyan resultados de investigaciones anteriores, que demostraron que los observadores que prestaban atención a las señales no verbales tenían una mayor precisión en la detección del engaño (DePaulo et al. 1983, 1988). Por lo tanto, parecería que la capacidad de leer emociones filtradas a través de expresiones sutiles se asocia con una precisión en la detección de mentira. Sin embargo, este hallazgo necesita ser revisado, dada la correlación negativa entre el rendimiento SETT y la detección de mentiras que no conllevan emociones. Parece ser que dependiendo del contexto, la identificación de las emociones a través de expresiones sutiles no siempre puede mejorar la detección del engaño. Esta propuesta tiene importantes implicaciones prácticas. Por ejemplo, la formación de los cuerpos de seguridad para identificar  expresiones sutiles no necesariamente aumentará su habilidad de detección y, de hecho, en determinadas circunstancias, su tasa de error podría en realidad aumentar.

En este estudio fue notable que los resultados obtenidos por los decodificadores detectando mentiras no emocionales estuvieron significativamente por debajo del azar. Una razón para estos malos resultados es simplemente la falta de señales emocionales observables. Pero cabe señalar otra explicación alternativa como que el pobre rendimiento de los decodificadores se produjo debido a una falsificación intencionada por parte de los codificadores. Podría decirse que, cuando el contenido emocional de los estímulos es bajo es mucho más fácil para los codificadores controlar y disimular su comportamiento no verbal, y por lo tanto inducir a error a los observadores. Otra posibilidad es que estos resultados pueden deberse a que los decodificadores malinterpretan un sentimiento negativo, debido al propio acto de mentir, en este caso relacionado en particular por el recelo a ser detectado y por la ansiedad que puedan sentir los codificadores.

A diferencia de estudios anteriores, el presente estudio no encontró una correlación significativa entre la capacidad de identificar micro-expresiones y la detección de la mentira (cf. Ekman y O’Sullivan, 1991; Frank y Ekman, 1997). Una posibilidad es que existe una falta de micro-expresiones visibles dentro del procedimiento utilizado para evaluar a los participantes. Por lo tanto, no sorprende que no haya correlación significativa entre la METT y la detección de mentiras no emocionales.

Esta disparidad entre los resultados para la SETT y la METT es obviamente un problema que será necesario abordar en futuras investigaciones. Como los codificadores saben que no hay consecuencias al mentir en este estudio, puede provocar que sus expresiones faciales no sean un reflejo fiel de la emoción. Por lo tanto, esto puede ser más similar para la SETT que para la METT, que muestra completamente (aunque breve) la emoción sin inhibiciones. Ciertamente, es necesario aclarar en futuras investigaciones la relación exacta entre la METT y la SETT. También sería útil investigar  los resultados aquí presentados para la METT y la SETT y comprobar si se repetirían con una muestra diferente. Sin embargo, los resultados de este estudio apoyan la creciente evidencia de que las personas que prestan más atención a las señales no verbales y las perciben con mayor precisión son también mejores detectores del engaño.

Un hallazgo notable fue la importante diferencia entre la detección de la mentira con emociones y sin emociones. En este estudio se comprueba que es necesario no confundir estas dos dimensiones de engaño y emotividad. Así, en general, los resultados de este estudio demuestran la importancia de tener en cuenta el tipo de mentira al evaluar las habilidades de los observadores.

La detección de mentiras es un proceso complejo, y los resultados de este estudio han demostrado que algunas de las generalizaciones de estudios previos eran erróneas y deberían someterse a un examen más exhaustivo. Sin embargo, se requiere más investigación de las habilidades no verbales que llevan a una mejor detección de la mentira, y de cómo se ven afectadas por el tipo de mentira sobre la que se está indagando. Estos avances no sólo deberían mejorar nuestra comprensión teórica, sino también mejorar nuestra capacidad práctica para formar a los profesionales en detectar mentiras puesto que es una de sus competencias más difíciles.

microexpresiones lenguaje no verbal Dime qué cara pones y te diré si mientes (I)

Queridos amigos del Club del Lenguaje no Verbal, hoy os animamos a leer un interesante artículo acerca de cómo nuestras emociones nos pueden delatar a la hora de mentir. Además el contenido de esta investigación realizada en la Universidad de York (Reino Unido) está muy relacionada con el contenido del I Taller de Detección de Mentiras que tendremos el gusto de conocer en octubre. Así que muy especialmente aquellos que os habéis inscrito no dejéis de prestar atención a este estudio.

Los autores de esta investigación grabaron en vídeo a un grupo de participantes, Codificadores, dando descripciones verídicas o falsas de secuencias de video diseñadas para generar respuestas emotivas y otras enfocadas a no generarlas.  A otro grupo de participantes, Decodificadores (denominados así por su misión en desenmascarar la mentira) se les pidió que indicaran la veracidad de cada elemento,  qué señales tenían en cuenta para elaborar su juicios, y a continuación, debían completar tanto la herramienta de entrenamiento de Micro Expresiones METT (Micro Expression Training Tool) como la herramienta de entrenamiento de Expresiones Sutiles SETT (Subtel Expression Training Tool). Se descubrió que, aunque el rendimiento general de los Decodificadores para detectar quién mentía se debía al azar, el rendimiento para la detección de la mentira emocional estaba significativamente por encima del azar, mientras que para la detección de la mentira no emocional fue significativamente inferior a la suerte. La precisión en la detección de la mentira emocional también fue correlacionada positivamente con el uso de las expresiones faciales y con un rendimiento en la SETT, pero no en la METT. El estudio pone de relieve la importancia de tener en cuenta el tipo de mentira a la hora de evaluar la capacidad de la detección del engaño.

El engaño, ya sea por omisión o falsificación directa, es una parte fundamental de la interacción social humana (DePaulo et al., 2003). El engaño puede referirse a cualquier cosa sin importancia, se trataría de lo que coloquialmente llamamos “mentiras piadosas”, hasta situaciones en las que las consecuencias de la mentira son graves, especialmente aquellas en las que está implicada la justicia. Aunque muchas mentiras se descubren debido a la evidencia física o por la información de terceros (Park et al. 2002), a veces esto puede ser insuficiente o incluso inexistente. En tales contextos, las personas que se encargan de detectar la verdad (como los agentes de la ley) pueden verse obligados a depender de otras señales, tales como el comportamiento no verbal, como indicador de  verdad o falsedad de una declaración.

A pesar de que se cree lo contrario, investigaciones como las que realizaron Bond y DePaulo (2006) y Vrij (2006) indican que la precisión de la mayoría de las personas en la detección de mentiras es relativamente pobre. Sin embargo, a pesar de este dato las investigaciones también han identificado a personas que son especialmente buenas en esta tarea. Por ejemplo, Ekman y O’Sullivan (1991) encontraron que los agentes del servicio secreto alcanzaron un 64% de precisión, de manera similar, Ekman et al. (1999) encontró índices de precisión entre el 68% a 73% entre los grupos con un interés especial en la detección del engaño. Por lo tanto, aunque la mayoría de la gente muestra una precisión de detección de la mentira sólo moderadamente por encima del azar, parece ser que hay individuos expertos en este sentido. Al parecer, existen pistas conductuales para detectar mentiras, aunque la mayoría de los individuos no son particularmente buenos en su identificación.

Hay que señalar que no existe una señal infalible para detectar el engaño. La nariz de Pinocho, que crecía cada vez que  mentía, no es más que un bonito cuento infantil. Sin embargo, se han identificado una serie de posibles indicadores que dependen del contexto ( DePaulo et al 2003;. Vrij 2000;. Zuckerman et al 1981). En particular, se cree que hay señales no verbales indicadoras de engaño que surgen directamente de fuentes cognitivas y emocionales (Ekman, 2001). En lo que a la parte cognitiva se refiere, esto se atribuye al aumento de la carga cognitiva experimentada en la elaboración de una mentira ( Vrij et al. 2001), y en cuanto a la parte emocional, se trata de señales no verbales que la persona deja escapar involuntariamente en mentiras relacionadas con las emociones, tales como el miedo o la culpa, y que son incongruentes con la mentira que el impostor está tratando de hacer creer (Ekman, 2001; Ekman y Friesen 1969, 1974). Esto puede deberse a experiencias afectivas asociadas con el contenido de la mentira (por ejemplo, si la persona está mintiendo acerca de experiencias cargadas de emoción), o con emociones causadas por el acto de mentir en sí mismo (Ekman, 2001). Se cree que los fallos que puede cometer el impostor al mentir se producen a través de diferentes canales no verbales, sobre todo la expresión facial, los movimientos corporales o el tono de voz (Ekman et al., 1991).

La importancia de estos diferentes canales es objeto de debate.

Existe la hipótesis de que tanto el cuerpo (Ekman y Friesen 1969) como la voz (Scherer 1986) tienen la misma importancia que la expresión facial a la hora de detectar el engaño. De hecho, se ha afirmado que puede ser incluso mayor, tanto porque las personas cuando mienten tienden a prestar menos atención a controlar el cuerpo (Ekman y Friesen, 1969), como porque las señales vocales son más difíciles de controlar (Scherer, 1986). Sin embargo, los resultados de la investigación no parecen apoyar estas afirmaciones, que demuestran un movimiento corporal reducido (Ekman et al 1988;. Vrij 2000). Sin embargo, existe la evidencia científica de que las expresiones faciales son de gran importancia porque a través de éstas se escapan reacciones afectivas reprimidas. En concreto, hay estímulos que de forma automática activan expresiones faciales relacionadas con las emociones universales (Ekman y Friesen 1975; Ekman et al. 1983). Aunque aprendemos a una edad muy temprana a ocultar e inhibir estas expresiones faciales, de acuerdo a normas propias de nuestra cultura, podemos dejar escapar expresiones que por diversos motivos nos interesa esconder, a través de los llamados músculos faciales “infalibles” o de micro-expresiones. Por lo tanto, a pesar del enorme control que tenemos de la expresión facial, puede ser la mejor fuente de detección del engaño emocional (Ekman y Friesen, 1969). (continuará …)

babyface lenguaje no verbal La comunicación no verbal del rostro:¿es posible que nuestra cara refleje nuestra personalidad?Estimados amigos, este artículo es muy especial para nosotros, no tanto por su contenido, sino porque refleja el esfuerzo de una persona muy importante dentro de nuestra organización. Decimos esto porque el trabajo de revisión ha sido llevado a cabo por Elda Marzo, delegada del Club del Lenguaje no Verbal en República Dominicana. Hace ya un par de meses, tuvimos el honor de que esta empresaria, emprendedora y experta en gestión de recursos humanos se uniese a nuestro equipo con el objetivo de dar a conocer esta apasionante materia en su país.

Gracias al trabajo de Elda, hoy les presentamos un estudio realizado por Talis Bachmann y Merle Murmoja, miembros del Departamento de la Conducta y Ciencias de la Salud de la Universidad de Tartu, Estonia, donde analizan aspectos físicos del rostro que pueden sugerir rasgos de personalidad, haciendo especial hincapié en la sugestionabilidad.

Los autores pretenden con este estudio demostrar que la personalidad física se refiere a aspectos de la apariencia que muestran rasgos de personalidad. De manera que podemos sonsacar ciertas conclusiones de cómo es otra persona observando rasgos morfológicos y expresivos de su cara.  Aunque esta afirmación se presta a debate, puesto que se pueden cometer errores en los juicios con relativa facilidad, los autores inciden sobre todo en cómo ciertos rasgos  influyen en la interacción entre las personas aunque no se correspondan con la realidad.

El rasgo de personalidad que más se investiga en este estudio es la sugestionabilidad. La sugestionabilidad se puede definir como un rasgo de la personalidad que predispone a un individuo a ser, o verse ante los demás, como fácilmente influenciable por otras personas.  Aquí se presentan resultados que demuestran precisamente que una persona fácilmente influenciable, o lo que los autores han denominado sugestionabilidad natural, no tiene necesariamente rasgos físicos que demuestren que lo es (sugestionabilidad percibida).  Sin embargo, sí existe una relación significativa entre la sugestionabilidad percibida y algunas características faciales concretas tales como,  personas con rostro infantil (babyfacedness) y personas con rostro de excesiva alegría (merriness).

La personalidad física comprende aquellos aspectos de la apariencia que provocan una primera impresión de la personalidad y como consecuencia un conjunto de reacciones y expectativas de los demás. (Branham, 2001). Por ejemplo, las conclusiones espontáneas e intuitivas acerca de la personalidad de otros a menudo se basan en las señales que percibimos del rostro de las personas. Estas conclusiones pueden ser acertadas o estar equivocadas.

La mayoría de los especialistas están de acuerdo en que la capacidad que las personas tenemos para obtener conclusiones válidas de los rasgos de personalidad de otros simplemente a través de la observación es poco fiable (Bruce / Young, 1998; Bull & Rumsey, 1998). La razón principal por la que la mayoría de estas conclusiones son erróneas puede deberse a los efectos que se producen al generalizar (Zebrowitz, Fellous, Mignault, y Andreoletti, 2003). Por ejemplo, podemos encontrarnos con personas adultas con rostro infantil (babyfaced) y espontáneamente asociarles erróneamente algunos rasgos de personalidad inmaduros.

Las expresiones faciales y su relación con los aspectos de la personalidad física son importantes reguladores de los procesos interpersonales, a menudo, con consecuencias muy serias. Hay ejemplos muy claros de esta importancia como son negociaciones en reuniones de trabajo, el voto para los candidatos en las elecciones, los interrogatorios de sospechosos de terrorismo, o una conversación seria entre el profesor y su alumno. Los rasgos vinculados a la apariencia facial están relacionados con la competencia, la inteligencia, la criminalidad, la confianza, la sugestionabilidad, todos ellos pueden resultar fundamentales en situaciones significativas.

Antes del presente estudio, no existe información sobre si la sugestionabilidad se puede percibir a través de la observación facial de una persona. De hecho, puede tener graves consecuencias para la conducta interpersonal en individuos en los que su relación parte de cero y se acaban de conocer. En esos encuentros, los individuos obtienen conclusiones acerca de la personalidad del otro extraídas de la apariencia física. Por ejemplo, en los interrogatorios policiales y también en las apariciones de los políticos en los medios, se generan juicios muy serios basados ​​en la apariencia física ( Memon, Vrij, y Bull, 2003;. Todorov et al, 2005). Personas aparentemente sugestionables deberían utilizar tácticas de comunicación diferentes comparadas con las que no tienen este rasgo físico. Además, personas percibidas con señales muy visibles de sugestionabilidad puede  que tengan dificultad en ser elegidos para trabajos que suponen baja sugestionabilidad como son agentes de seguridad, políticos, jueces, etc.

Los resultados de este estudio afirman que adecuamos nuestro comportamiento hacia una persona según las conclusiones que obtenemos al observar su apariencia física (Zebrowitz et al., 2003). Y que este hecho repercute en determinadas situaciones como por ejemplo donde la política está en juego (Todorov et al., 2005), y tener una apariencia infantil es un hándicap que incluso genera menos probabilidades para ser elegido (al asociar esta apariencia con una percepción de sugestionabilidad alta).

La intención de esta investigación ha sido la de informar de estos nuevos hallazgos para tentar a otros investigadores que deseen continuar con los estudios sobre este tema.

Elda Marzo, MA, Coach

Delegada Club del Lenguaje no Verbal de la República Dominicana.

hombre y mujer Diferencias de expresión emocional de genero en la televisiónOs presentamos hoy un estudio llevado a cabo sobre las diferencias de roles de género que la televisión ofrece, medidas a través de las expresiones faciales. La programación televisiva es un elemento que puede contribuir a perpetuar actitudes de roles tradicionales, así como puede ayudar a establecer nuevas normas roles sociales y de manera concreta esto se puede hacer también a través de la expresión no verbal de los actores y actrices.

En este estudio elaborado en la Universidad de Hamburgo, los autores Finger, Dagmar y Schwab se plantearon el objetivo de examinar las diferencias de género en la expresión facial de la emoción en la televisión, así como los cambios de estas diferencias en el tiempo.

Los autores analizaron el contenido de 12 episodios de dos series alemanas sobre de investigación criminal  partiendo de dos muestras que diferían unos 25 años en el tiempo  (1979-1981 / 2005). El análisis de ambas series de televisión se llevó a cabo mediante el empleo del FACS y EMFACS (Facial Action Coding System y Emotional Facial Action Coding System  (Friesen y Ekman 1983).

Los resultados mostraron que existen diferencias de género en las emociones estereotípicamente masculinas: las emociones negativas. Los actores masculinos expresan estas emociones de manera significativamente más frecuente que las mujeres. Por el contrario, las actrices mostraban en mayor número de veces las denominadas “sonrisas sociales”. Analizando las diferencias temporales entre la serie de los 80 y la serie del 2005, se comprobó que estas diferencias se redujeron con el tiempo.

Los resultados confirmaron la primera hipótesis de que existen diferencias de género en las emociones negativas expresadas, tendiendo al estereotipo de que el hombre presenta mayor número de emociones negativas. Los inspectores jefes masculinos en estas series expresaron estas emociones de manera significativa con más frecuencia que las inspectoras jefe femeninas. Respecto a la sonrisa Duchenne no hubo diferencias significativas entre ambos sexos, mientras que para la sonrisa social, también se encontró una diferencia entre hombres y mujeres, siendo mucho más numerosa esa expresión en las mujeres.

En cuanto a los resultados para la hipótesis 2 planteada por los autores, se produjo una reducción de las diferencias de género a lo largo del tiempo, de manera que estas diferencias en la expresión de emociones negativas y en la presentación de la sonrisa social se redujeron, mostrándose menos en la serie de 2005.

Según los autores esto puede ser debido a que en las sociedades occidentales, las emociones de ira y desprecio están más estrechamente asociadas con hombres que con mujeres y esa misma asociación se refleja en la televisión.

Por otro lado, los autores comprobaron que hubo un incremento en la cantidad de expresiones de las emociones negativas tanto en hombres como en mujeres a través del tiempo. Esto podría ser debido a un cambio en los argumentos de las series que actualmente  ofrecen un mayor número de escenas sangrientas y desagradables. Por tanto, podemos imaginar que las escenas más impactantes, como la aparición de un cuerpo mutilado, puede despertar más las emociones de ira y desprecio. Es imaginable que la exhibición pública de estas emociones es más aceptada hoy en día, tanto para hombres como para mujeres, de lo que lo era hace 25 años.

En suma, los resultados muestran tendencias a las representaciones de género estereotipadas en las series de televisión alemanas. Existieron evidencias de un comportamiento emocional específico de género de mujeres y hombres que actúan en el mismo papel profesional. Además, se comprobó una tendencia a que estas diferencias disminuyan con el tiempo.

liar child Detectar de mentiras en niños y adultosEstimados amigos y miembros del Club del Lenguaje no Verbal. Hoy os presentamos una investigación llevada a cabo en la Universidad de California por Edelstein, Luten , Ekman y Goodman en la cual se pretendió comprobar si las personas adultas reconocen mejor las mentiras expresadas por niños que las mentiras expresadas por otros adultos.

En el ámbito forense, será de máxima importancia la capacidad y precisión de detectar mentiras que tengan policías, abogados, jueces o cualquier otra persona con responsabilidad en el esclarecimiento de la verdad. Un aspecto crucial será el estudio de la capacidad de detectar aquellas mentiras incluidas en el testimonio que un niño pueda realizar de un evento. Aun reconociendo esta importancia, pocos son los estudios realizados para determinar la precisión de los adultos para reconocer cuándo un niño está mintiendo.

Según Ekman, mentir es la falsificación deliberada de un hecho cuando el receptor no ha sido advertido de la intención de mentir del emisor, al contrario de otras formas de engaño en las cuales el receptor sabe explícita o implícitamente que podrían estar engañándoles (poker, ilusionismo, …). Los resultados de diferentes investigaciones indican que la capacidad y precisión de los adultos no entrenados en la detección de mentiras rara vez excede de lo que cabría esperar por azar. Estos resultados podrían reflejar la capacidad que tenemos las personas para ocultar los indicadores de engaño y/o nuestra escasa capacidad de detectar mentiras.

La investigación del desarrollo del niño sugiere que a medida que el niño crece, su comprensión del engaño le hace cada vez más capaz en la mentira. Por ejemplo, en un estudio reciente, estudiantes universitarios evaluaron la veracidad de 32 niños (edades 7-8 y 10-11 años). La capacidad global de los participantes para detectar las mentiras de los niños fue sólo ligeramente por encima del azar (59%), una tasa comparable a la encontrada en estudios sobre adultos. El estudio incluyó diferentes experimentos que indicaron que, a partir aproximadamente de 12 años de edad, los niños han adquirido competencias suficientes en el control de su comportamiento no verbal para ocultar los indicadores de la mentira.

Las conclusiones del estudio indican que la precisión en el acierto, en términos generales, fue igual a la concluida en otras investigaciones, es decir, al mismo nivel que el azar. Sin embargo, llamó poderosamente la atención que los adultos fueron más precisos detectando la mentira en niños que en otros adultos, sin embargo, fueron más precisos detectando la verdad en adultos que en niños. Según los autores, este hecho puede producirse motivado por un sesgo, de manera que tendamos a pensar que los adultos dicen más la verdad que los niños. En cualquier caso, los autores concluyen que es necesaria una mayor investigación para determinar los prejuicios existentes en la detección de mentira y su efecto sobre la precisión de la detección.

lenguaje no verbal 31 300x269 El efecto de la experiencia sobre el reconocimiento de la expresión emocional facial de ira y miedo por parte de Cuerpos de Seguridad del Estado. En esta ocasión os acercamos un artículo que nos hace especial ilusión compartir con todos vosotros. Se trata de un artículo publicado por Rafael López (director del Club del Lenguaje no Verbal) junto a Miguel Ángel Pérez Nieto (decano de la Facultad de CC de la Salud de la Universidad Camilo José Cela) y Héctor González Ordí (profesor de la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid). La publicación ha aparecido en el último número de la revista científica Edupsykhé  y realiza la presentación parcial de la investigación que, desde el año 2010 hasta principios del 2012, se llevó a cabo con cerca de 500 miembros de los Cuerpos de Seguridad del Estado y las Fuerzas Armadas españolas.

Según los autores, en la actualidad, diferentes posturas denominadas neodarwinistas, sostienen que las emociones son reacciones adaptativas para la supervivencia, que son heredadas filogenéticamente o desarrolladas ontogenéticamente siguiendo procesos de maduración neurológica, con unas bases expresivas y motoras propias, universales, considerando que existe un número determinado de emociones discretas (Ekman, Friesen, y Ellsworth, 1972; Izard, 1982; Plutchik, 1980; Tomkins, 1984).

A la luz de este planteamiento, puede parecer que, en el momento actual, las emociones juegan un papel importante para la supervivencia de las personas que velan por nuestra seguridad. Por ello, podría ser de interés que los cuerpos de seguridad del estado tengan en cuenta la importancia de las emociones para su supervivencia y, en definitiva, que tengan en consideración la necesidad de investigar en materia de emociones y de expresión motora de éstas, así como de los mecanismos adecuados para incrementar la destreza en el reconocimiento emocional, si es que este hecho es posible.

Las emociones y su expresión son elementos heredados, cargados en nuestro código filogenético (Chóliz y Tejero, 1994). Por ello, parece evidente que tanto expresión de las emociones como reconocimiento emocional vendrán determinados por procesos filogenéticos. Ahora bien, no debemos despreciar la posibilidad de que el aprendizaje sea una variable a tener en cuenta en el desarrollo de emociones y su vinculación a conductas sociales (e.g. Etxebarría, Apocada, Ortiz, Fuentes y López, 2009), de manera que la experiencia podría jugar también un papel fundamental en la habilidad de reconocimiento de emociones.

(…si quieres leer el artículo completo, así como el resto de artículos de la revista, haz click aquí)

lenguaje no verbal BAP 280x300 Sistema de codificación de posturas y acciones corporales   BAPTodos los amantes del lenguaje no verbal conocemos las teorías y publicaciones de Paul Ekman, quién, sin lugar a dudas es el científico más importante, después de Darwin, en el área de la expresión facial de las emociones. Ahora bien, sería igualmente conocido si no hubiese sido el creador (junto a Friesen y Hager) del sistema de codificación de la acción facial (FACS). Sin ser, a nuestro entender, su investigación más importante, sí fue durante muchos años la más utilizada por cientos de autores. La metodología científica moderna hace imprescindible la existencia de instrumentos contrastados como el FACS, y posiblemente, la investigación sobre gestos ha estado relegada a un segundo lugar respecto a la expresión facial, precisamente por carecer de un sistema de codificación que facilitase la investigación científica.

Pues bien, parece ser que la inexistencia de un sistema de codificación gestual está llegando a su fin. Son muchos los autores que en la actualidad están trabajando en esta área, pero nos ha llamado especialmente la atención una investigación llevada a cabo por Dael, Mortillaro y Scherer, la cual en la actualidad se encuentra aprobada para su publicación, aunque aún no lo ha sido. Los autores presentan en este artículo el BAP, The Body Action and Posture coding system (sistema de codificación de posturas y acciones corporales). Según los propios autores, han adoptado un enfoque integrador, han desarrollado un nuevo método alineado con la descripción de los movimientos del cuerpo en tres niveles: un nivel anatómico (articulaciones de movimientos anatómicos), un nivel de forma (dirección y orientación del movimiento), y un nivel funcional (funciones comunicativas y de autorregulación).

Desde el Club del Lenguaje no Verbal les deseamos a los autores el mayor de los éxitos en este trabajo que, sin duda, servirá de sustento a una gran número de nuevas y futuras líneas de investigación.

Artículo original: Dael, N., Mortillaro, M., & Scherer, K. R. (in press). The Body Action and Posture coding system (BAP): Development and reliability. Journal of Nonverbal Bahevior.

 

mapa delegados3 El Club del Lenguaje no Verbal ....crece

Estimados lectores y miembros del Club del Lenguaje no Verbal. Es para nosotros un placer comunicarles que nuestra organización, día a día, con mucho esfuerzo y una gran dosis de humildad, va creciendo. Queremos dar la bienvenida públicamente a nuestros nuevos compañeros de viaje, Gianna Virginia Tassara de la República del Perú, Ana Paula Díaz de la República de México, Elda Marzo de República Dominicana, y Lucio Guberman de la República Argentina, personas que con sus aportaciones enriquecerán nuestro Club y otorgarán una mayor cercanía a los miembros que, desde numerosos países, nos siguen. En la pestaña “quienes somos” de esta web tienen a su disposición sus datos de contacto.

 Por último, sólo comentarle que si está interesado en formar parte de nuestra organización como delegado del Club del Lenguaje no Verbal no dude en ponerse en contacto con nosotros en los datos que aparecen en   << contacto >>

vestuario lenguaje no verbal4 Dime qué ropa usas y te diré como te sientes

Desde el Club del Lenguaje no Verbal siempre hemos apostado por el estudio de todas aquellas circunstancias que, por encima del contenido verbal, son susceptibles de comunicar algo. La comunicación, desde nuestro punto de vista, circular en tres sentidos. Los dos primeros son los conocidos por todos, aquellos que despiertan nuestro interés respecto de la comunicación no verbal. Estamos hablando de los mensajes que comunicamos hacia nuestros interlocutores y de los mensajes que las personas que tenemos a nuestro alrededor nos lanzan, continuamente, a nosotros. El tercer sentido de comunicación es menos conocido, pero, sin lugar a dudas, es aquel que sorprende de mayor manera a las personas que acuden a nuestros cursos y conferencias. Hablamos de la comunicación con nosotros mismos. En anteriores artículos ya hemos hablado de diferentes investigaciones que demuestran la influencia sobre nosotros mismos de diferentes gestos y expresiones faciales que conscientemente o inconscientemente podamos realizar. Hoy nos acercamos un artículo de los investigadores Hajo Adam y Adam D. Galinsjky de la Northweatern University de Evanston, Illinois. El artículo lleva por título “Enclothes Cognition”. Mediante esta terminología, los autores describen la influencia sistemática que la ropa que elegimos ponernos cada día tiene sobre nuestros procesos psicológicos. Los autores trabajaron sobre los factores que concurren en el hecho de llevar una determinada ropa, primero el significado simbólico que esa determinada ropa tiene para nosotros y segundo la experiencia física de llevarla. Los autores realizaron un primer experimento vistiendo a varios grupos de personas con una bata de laboratorio. La hipótesis a contrastar fue que una bata de laboratorio se asociaría psicológicamente con procesos de gran atención y cuidado sobre la tarea que a realizar. Por tanto, este primer experimento pretendió demostrar si el hecho de que un grupo de personas llevase esta bata laboratorio incrementaría la atención selectiva respecto de un grupo que no llevase esta vestimenta. En un segundo y tercer experimento los autores cambiaron el significado psicológico de la bata para un grupo de personas, a las cuales se les dijo que la bata era de pintor. Otro grupo fue informado de que era una bata de médico. A su vez en estos experimentos se utilizaron batas usadas y batas nuevas. Los resultados demostraron en el experimento 1 que las personas que vestían una bata, incrementaron significativamente la atención selectiva en comparación con el grupo de personas que llevaron su ropa normal. En el segundo y tercer experimento se comprobó que cuando la bata se asoció a un médico, pero la bata era nueva, no existió incremento en la atención selectiva. Cuando la bata era usada pero se decía que correspondía a un pintor, tampoco existió incremento en la atención selectiva. Ahora bien, cuando se informó que la batalla era de médico y además esta fue nueva, sí existió un incremento significativo de la atención selectiva. Los autores concluyen por tanto, que cuando se produce el efecto sobre el incremento de la atención, existe la concurrencia de dos factores: el significado simbólico de la ropa y la experiencia física de usarla.

lenguaje no verbal sonrisa La expresión facial y las redes socialesEstimados amigos del Club del Lenguaje no Verbal. En esta ocasión, nos hacemos eco de la investigación llevada a cabo por Piortr Szarota del Instituto de Psicología de la Academia de Ciencias de Polonia. El autor analiza las diferencias interculturales en la preferencia por poner como fotografía en las redes sociales una expresión de alegría frente a la preferencia de poner una expresión de seriedad. Para ello, analiza 2000 fotografías de 10 países diferentes, las cuales fueron publicadas en Windows Live Messenger. Estudios anteriores a esta investigación reflejan diferencias significativas en casos como el de situar la fotografía en una demanda de empleo. En este caso hombres y mujeres sonreían más si el puesto de trabajo a cubrir era de baja categoría que si el puesto cubrir era de alta categoría. A priori, la expresión de alegría es comunicativa de un deseo de afiliación o de sumisión. La investigación sugieren que se puede confiar más en una persona sonriente que en una que no lo es. Igualmente diferentes investigaciones reflejan que la sonrisa y la risa favorecen la formación de relaciones de cooperación.

Por otro lado es importante tener en cuenta que las diferencias culturales influirán en la expresión emocional en función de determinadas normas sociales. Independientemente de que la expresión facial de las emociones básicas sea universal, sociedades como por ejemplo la japonesa, marcan que, ante la presencia de otras personas, no es correcto expresar una emoción y, por tanto, la reprimirán. Pero no sólo las condiciones culturales afectarán a la expresión facial. Por ejemplo, antes de la caída del muro de Berlín, se midió la expresión y la postura de diferentes trabajadores mientras tomaban cerveza en los bares, tanto de un lado del muro como del otro. El resultado ofreció que los trabajadores de la parte occidental sonreían mucho más y mantenían una postura mucho más erguida que los trabajadores de la parte oriental.

Por ello, Szarota se plantea estudiar las diferencias entre las fotografías de personas de Europa del este y las fotografías de personas de la denominada Europa occidental, mediante el primer estudio que analiza fotografías seleccionadas por cada persona de manera individual como su foto de perfil de la red Windows Live Messenger. Los resultados mostraron una clara diferencia entre las fotografías de ambos grupos, mostrando las personas de la Europa occidental una marcada preferencia por mostrar una sonrisa en las fotos, ocurriendo lo contrario en los antiguos países comunistas. Una primera explicación que aporta el autor sería la existencia de menores índices de felicidad y satisfacción por la vida registrados por las personas de este último grupo. Una segunda explicación que aporta el autor es la posibilidad de que la cultura de los países de Europa del este influya en la asertividad, afectividad y desconfianza de sus habitantes. Una tercera explicación, radicalmente diferente, vendría dada por la cultura de la sinceridad que marcaría que una sonrisa sólo debe ser mostrada cuando realmente se siente, dándose en los países del este una menor presencia de la sonrisa social.

Por último, el autor concluye que existe una considerable mayor presencia de sonrisa en las fotografías de mujeres que en las fotografías de hombres, lo cual podría venir justificado por las diferencias de roles sociales que aún en la actualidad existen entre hombres y mujeres.

lenguaje no verbal Gestos ilustradores El poder de los gestos ilustradoresActualmente hay suficiente información científica como para decir que los gestos juegan un papel crucial en la comunicación del hombre. Ahora bien, estas evidencias proceden de investigaciones realizadas mediante grabaciones de video en las cuales se analizaban tanto los gestos como el discurso verbal. Los investigadores Holler, Shovelton y Beattie de la Universidad de Manchester intentaron en una de sus investigaciones, publicada en el año 2009, aportar evidencias sobre la importancia de los gestos ilustradores, pero esta vez en un contexto natural, en la comunicación cara a cara. Según los autores, en este tipo de comunicación natural, las personas utilizamos una gran multitud de comportamientos no verbales para comunicarnos. La mayor parte de la investigación que existe hasta la fecha se ha centrado en la expresión facial. También han sido analizados otros aspectos tales como la postura, el espacio y la mirada. Pero ha sido durante los últimos años cuando una serie de autores han prestado especial atención a cierto tipo de gestos llamados ilustradores. Este tipo de gestos está íntimamente unido al contenido semántico del discurso verbal tanto en lo referente a su forma como a su duración temporal. Se puede pensar que ambos, discurso verbal y gestos ilustradores, emergen de la misma representación cognitiva y por tanto serán gobernados, al menos en parte, por los mismos procesos cognitivos. Diferentes investigaciones demuestran que estos gestos aportan una información más profunda que el simple mensaje verbal, especialmente cuando hablamos de tamaño o de la posición relativa de un objeto respecto del otro. Por ello, en este estudio, los autores se centraron en este tipo de gestos proporcionando información de tamaño y posición, comparando lo que ocurría en una comunicación cara a cara (comunicación natural) con lo que ocurría viendo y escuchando al narrador a través de una grabación de video. El resultado de su investigación fue muy claro: los gestos ilustradores que comunican claramente tamaño y posición a través de una grabación de video también lo hacen en la comunicación natural. Cuando se analizó información semántica sobre medida y posición de manera conjunta, la comunicación natural fue más efectiva que la comunicación a través de video. Ahora bien, cuando se analizó la información semántica sobre la medida de un objeto de manera separada a la información semántica sobre la posición de ese objeto, no se encontraron diferencias significativas entre la comunicación natural y la comunicación a través de video. Si realizamos una comparación entre la utilidad del gesto para reflejar el tamaño del objeto con la utilidad del gesto para reflejar la posición del objeto, podríamos concluir que es mucho más importante el gesto para determinar una posición relativa que para determinar el tamaño del objeto, pudiéndose inferir fácilmente este último sólo con el discurso verbal. Por otro lado también se concluye que utilizando solamente los gestos, sin discurso verbal, también se puede transmitir de manera eficaz información semántica sobre tamaño y posición. La conclusión general es que los gestos ilustradores tienen un gran poder de comunicación tanto en una situación natural cara a cara, como a través de una grabación de video, o lo que es lo mismo, a través de una pantalla de televisión. Este hecho es de gran importancia en ámbitos como la comunicación política o empresarial.

mentiras lenguaje no verbal Conocimiento social de la mentira y credibilidad.Amparo Caballero, Flor Sánchez y Alberto Becerra de la Universidad Autónoma de Madrid, con el afán de conocer los procesos que facilitan la detección de la mentira, han realizado un estudio en el que buscan comprobar la incidencia del conocimiento social de mentira a la hora de juzgar algo como mentira o verdad.

Primero cuestionan la jerarquía de la información no verbal como el principal indicador conductual que delata a una persona que miente. Resultados de la investigación empírica han revelado que los juicios son más acertados cuando el emisor no es observado directamente, sino cuando los jueces escuchan y leen los mensajes, dando relevancia tanto al contenido verbal del mensaje como a la información que lo acompaña, dígase entonación, pausas, etc. Esto ha abierto el debate sobre el orden de relevancia entre el lenguaje verbal y lenguaje no verbal a la hora de detectar mentiras. Por otro lado señalan que conductas primordialmente de carácter no verbal como las alteraciones en el habla, lentitud al hablar, cambios en el tono de voz, entre otras, están asociadas de manera objetiva a la expresión de la mentira y por tanto son reconocidas como indicadores reales de mentira. Estos indicadores permitirían en teoría una detección precisa de la mentira, sin embargo los trabajos empíricos han mostrado que lo hacen con una precisión baja, que se aproxima a lo esperado por azar. Para ellos, la baja precisión en la detección se debe a errores en los juicios dando verdaderos como falsos y viceversa. La posible explicación a la aparición de estos errores es que los que desean detectar las mentiras, se dejan influenciar más por una serie de conductas que ellos subjetivamente consideran asociadas a la mentira, por ejemplo ocultar la mirada al interlocutor, tocarse alguna parte del cuerpo, juguetear con objetos o cambiar de posición, en lugar de tomar como referencia los indicadores reales de mentira. Así, estas conductas que para su juicio representan un indicador de mentira, en realidad no lo son y terminan convirtiéndose en indicadores subjetivos de mentira. ¿Y de dónde vienen estos indicadores subjetivos de mentira? Un razonamiento de esta investigación nos dice que si la gente se equivoca al formular juicios porque se dejan llevar por indicadores no verbales que ellos “creen” asociados a la mentira, es probable que existan algún tipo de “creencias” que forman parte de un conocimiento más general sobre la mentira. A lo que ellos llaman conocimiento social de mentira.

El estudio se llevó a cabo de la siguiente forma: se reclutaron 147 jueces estudiantes de psicología (116 mujeres y 31 varones). Cada juez fue expuesto a un conjunto de clips auditivos, sobre los cuales debían decidir si los mensajes que oían eran verdaderos o falsos. El estudio reveló que cuando la gente tiene que decidir sobre la credibilidad de personas desconocidas y sus mensajes incluyan información que pueda ser relacionada con el conocimiento social sobre la mentira, este conocimiento tiene clara influencia sobre los juicios. Otra conclusión es que las personas tienen organizado su conocimiento sobre la mentira en torno a dos criterios que se solapan: la situación social en que aparece la mentira, es decir, con quien, donde y cuando se produce la mentira; (ej: mentir en casa cuando se llega tarde) y el objetivo que cumple la mentira (ej: evitar una reprimenda de los padres). Así, por ejemplo, cuando alguien dice que ante la pregunta de un niño pequeño sobre si existen los reyes magos, emitir la respuesta de que sí existen, coincidiría con la respuesta típica en esas situaciones, lo que lleva a evaluar el mensaje como verdadero, que no está mintiendo. El estudio concluye con la hipótesis final de que el conocimiento social sobre la mentira influye más que cualquier otro tipo de información, ya sea verbal o no verbal, cuando se hacen juicios sobre la credibilidad de personas desconocidas.

cambios postura 300x187 Detección Indirecta del Engaño: Buscando el Cambio.Estudios realizados (DePaulo & Bell, 1996; DePaulo & Kashy, 1998; Kashy & DePaulo, 1996) han demostrado que la gente durante el transcurso de sus actividades diarias miente en un 25% de sus interacciones con otros.

Esto prueba que es una conducta muy constante en la socialización del ser humano, sin embargo, ¿tú te crees capaz de detectar cuando alguien te está mintiendo? Si no te miran a los ojos, si su postura cambia, si se nota nervioso, o si se mueve mucho, pues esos son algunos de los estereotipos más populares para descifrar a quien está mintiendo, pero el que sean los más populares no quiere decir que sean los más certeros.

Estos estereotipos caen dentro de lo que Christian L. Hart (Texas Woman University), Derek G. Filmore (East Central University) y James D. Griffith (Shippensburg University), llaman detección directa del engaño, que para ellos no es tan efectiva a la hora de evidenciar mentiras ya que se basa en una identificación explícita de patrones concretos, la cual, diversos análisis bibliográficos han demostrado no ser tan precisa. En cambio, ellos proponen la detección indirecta de mentiras o del engaño, bajo la hipótesis de que observar simples cambios de conducta más allá de seguir algún patrón de conductas específico, es un método mucho más certero. Para ello han realizado un estudio donde se le pidió a 104 estudiantes universitarios de psicología (53 hombres y 51 mujeres) contrastar detección directa vs. detección indirecta en 20 entrevistas (10 hombres y 10 mujeres) grabadas en video.

A todos los entrevistados se les hacían las mismas cuatro preguntas, pidiéndole a la mitad de ellos que mintiera en su respuesta a la cuarta pregunta. Los estudiantes se dividieron en grupos y se les pidió a cada grupo por separado realizar una de dos instrucciones: a unos determinar si las personas en las entrevistas mentían o decían la verdad al contestar la cuarta pregunta, y a los otros grupos se les ordenó registrar si los entrevistados mostraban cambios en su conducta, en su lenguaje corporal o variaciones al hablar, al responder a la cuarta pregunta.

Los resultados de la investigación arrojaron que los grupos de detección indirecta, que se guiaban por registrar los cambios en conducta de los entrevistados, identificaron con mayor precisión quienes mentían en la cuarta pregunta, mientras que los grupos de detección directa, basados en determinar directamente quienes mentían y quienes no, obtuvieron una precisión muy cercana a la que se hubiera obtenido por mera probabilidad.

Esto apoya pues su hipótesis de que el observar simples cambios en la conducta de las personas que mienten, puede ser una estrategia mucho más productiva que buscar conductas específicas a la hora de detectar mentiras. Más allá de que existan conductas o patrones de conductas universales en las personas al mentir, lo que es evidente es que la gente que miente sí manifiesta ligeros o sutiles cambios de conducta, que en cada uno pueden ser únicos y/o diferentes. Para los investigadores, el hecho de que los participantes desconocieran el propósito de su experimento previno que ellos desviaran su atención hacia los clásicos estereotipos de detección, los cuales parecen más bien desorientar a la gente. En cambio el cuerpo creciente de evidencia sugiere que si la gente puede ser alejada de sus estrategias de detección estereotípicas de mentiras, puede entonces detectar pistas significativas e importantes sobre las conductas de los mentirosos, que de otra forma hubieran pasado desapercibidas. Finalmente proponen estudiar a futuro las diferentes variantes de detección indirecta que pudiera haber y dentro de entornos más reales para alcanzar una detección del engaño más precisa.

lenguaje no verbal gestos 300x259 Cuantos más gestos tuyos, menos gestos míosLas autoras Cutica y Bucciarelli del Centro de Ciencia Cognitiva de la Universidad de Turín nos acercan hoy al mundo de los gestos. Cuando una persona habla, lo más habitual es que despliegue ciertos movimientos corporales, ademanes, gestos, señas, etc., acompañando así lo que dice verbalmente. Para nosotros parece una conducta totalmente normal pero las últimas investigaciones sobre este fenómeno revelan que hay una función bastante interesante que tiene que ver con la correcta o incorrecta formación de modelos mentales. Un modelo mental es una representación analógica de una situación descrita o percibida, conformada por elementos que representan estas entidades descritas o percibidas, los cuales se interconectan entre ellos y crean así relaciones entre las entidades.

Numerosos estudios han señalado que la profunda comprensión de un discurso involucra la construcción y manipulación de representaciones mentales que reproducen la situación descrita. También han revelado que los ademanes desplegados por un orador favorecen la construcción del modelo mental del discurso en los oyentes o espectadores, y además ayudan al orador a organizar su línea de pensamiento a la hora de hablar.

Basándose en estas ideas, se realizó un estudio para corroborar la hipótesis de que una persona que escucha un discurso acompañado de gestos, desplegará menos gestos a la hora de recordarlo y contarlo que una persona que ha escuchado un discurso, que no va acompañado de ademanes de ningún tipo, puesto que lo que se piensa es que una persona que ha sido expuesta a un mensaje verbal acompañado de gestos, ha sido capaz de formular un mejor modelo mental del discurso y por lo tanto ha tenido una mejor comprensión del mensaje, por lo que no requiere de acompañar su relato con ademanes a la hora de reproducirlo o recordarlo.

Para ello se realizaron dos experimentos, uno donde se reclutaron 38 estudiantes (32 mujeres y 6 hombres) de 23 años a los que se expuso a dos vídeos de aproximadamente 6 minutos en los cuales un actor narraba una serie de sucesos ocurridos en un carnaval. El actor relataba el mismo discurso en ambos vídeos, sólo que en uno lo hacía acompañado de ademanes espontáneos y en el otro lo narraba sin hacer ningún gesto. Los estudiantes se dividieron en dos grupos y cada grupo vio uno de los vídeos.

Los resultados arrojados por este experimento confirmaron la hipótesis sostenida por los investigadores quedando demostrado que los estudiantes que habían observado el vídeo con la narración acompañada de gestos, a la hora de recordar lo visto lo hacían produciendo menos gestos (41% de los relatos acompañados de gestos), que el otro grupo que vio el vídeo sin gestos lo relataba con más gestos (56% de los relatos acompañados de gestos).

Debido a su tema, el contenido del discurso narrativo de este experimento sugiere descripciones espaciales y de movimiento, y según algunos estudios, existe un nexo particular entre la producción de gestos espontáneos y los contenidos que involucran imaginaciones visuales o dinámicas, es decir espaciales y de movimiento, por lo que para el segundo experimento lo que se hizo fue reclutar a otros 30 estudiantes (24 mujeres y 6 hombres) de 23 años y hacer una replica del primer experimento sólo que para éste se manejo un contenido mucho más técnico, hablando sobre la percepción del color, un tema de menor “espacialidad y motricidad”.

Los resultados de este experimento también confirmaron la hipótesis, los participantes que vieron el vídeo con ademanes hicieron menos gestos al recordarlo (45% de los relatos acompañados con gestos) mientras que los participantes expuestos al vídeo sin ademanes recurrieron a más gestos a la hora de recordarlo (78% de los relatos acompañados con gestos).

Como conclusiones generales, el estudio nos dice que el propósito de los gestos que acompañan al lenguaje verbal, desde ambas perspectivas, tanto del oyente como del orador, sirven para apoyar la organización de los pensamientos a través de la construcción de un modelo mental del discurso.

También es evidente que la comprensión profunda del discurso por parte del escucha y la buena organización de las ideas por parte del orador, recaen en la creación de modelos mentales completos y correctamente articulados, integrando tanto información lingüística como los gestos que acompañan al discurso.

Quizás lo que queda pendiente es investigar más a fondo la forma en que los gestos pueden dirigir la atención del receptor  hacia la información verbal que acompañan.

lenguaje no verbal metodologia 300x300 La metodología como clave en el estudio del reconocimiento emocionalAlgunos estudios han dejado ver que las emociones que mejors se reconocen al pasar de los años son las positivas y entre ellas en especial la de felicidad. ¿Esto sucede porque conforme envejecemos nos quedamos con los estímulos más felices o porque existen partes de nuestro cerebro que rigen estas zonas y cambian con la edad? Quizás podríamos responder esto preguntando a Susan T. Charles y Belinda Campos, investigadoras del Departamento de Psicología y Conducta Social de la Universidad de California, las cuales han revisado el trabajo de Isaacowitz y Stanley sobre el reconocimiento emocional facial relacionado a las edades, el cual señalan como una habilidad que va de la mano del funcionamiento socio-emocional pero que está constantemente marcado por el declive relacionado a la edad. Algunas de sus conclusiones fueron que el declive relacionado a la edad existe, pero con una notoriedad menor en emociones positivas que negativas, por lo cual se necesita discutir posibles explicaciones motivacionales y estructurales a este efecto “positivo”, y que futuras investigaciones sobre las diferencias de edad deben realizarse en contextos más ecológicos. Partiendo de estos apuntes como base, Susan T. Charles y Belinda Campos han querido abordar tres principales temas sobre esta materia:

  1. Asuntos metodológicos al comparar emociones positivas y negativas.
  2. Explicaciones motivacionales y estructurales para diferencias de edad.
  3. La necesidad de más contextos ecológicos.

En cuanto al primer punto, las autoras no encuentran tan certera la evaluación de las emociones a través de preguntas cerradas, ya que no distinguen bien entre las diferentes emociones negativas. Por ejemplo, la felicidad figura en la mayoría de los estudios, como la emoción más comúnmente detectada y la única positiva, por lo que podría tratarse de la mejor preservada debido a que es la más sencilla y la que menos labor cognitivo y esfuerzo de percepción supone. Si este fuera el caso, habría que evaluar otras explicaciones y no motivaciones, por ejemplo preguntarse ¿por qué las emociones positivas son más fáciles de detectar que otras? o si con relación a las diferencias de edad, ¿la emoción más básica y fácil de reconocer es la menos susceptible a desaparecer con la edad, o existen áreas del cerebro involucradas que favorezcan lo positivo o negativo con el paso de los años? Lo que ellas recomiendan es el uso de metodologías que utilicen respuestas abiertas, para así expandir la posibilidad de tener varias emociones positivas.

En cuanto al segundo tema, proponen que los investigadores desarrollen y evalúen más hipótesis relacionadas a los cambios en la estructura cerebral y cambios de motivaciones derivadas de la edad, similar a los debates existentes sobre factores genéticos vs. entorno, diferencias de géneros e interacciones entre este tipo de hipótesis. Basarse en un solo tipo de explicación ya sea estructural o motivacional, es una idea simplista, por eso hablan de fomentar el manejo de hipótesis donde se involucren diversos factores, lo cual puede dar una idea más completa de por qué y cuándo aparecen las diferencias de edad para el reconocimiento emocional.

Finalmente ante la necesidad de mayores contextos ecológicos para analizar la diferencia de edad en el reconocimiento emocional, su visión es optimista ya que se han encontrado con investigadores que han comenzado a practicar estos estudios a través de diferentes contextos, entendiendo la vida cotidiana de los jóvenes, adultos y gente mayor, así como la frecuencia con la que cambian de estados emocionales. Entendiendo también los resultados de la imprecisión en la interpretación de las expresiones emocionales de una persona, a lo que los estudios empíricos continuarán ayudando a entender de mejor manera.

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