sinergologia

Reconocimiento de anomalías conductuales y Detección de mentiras. Club Lenguaje No Verbal.

Reconocimiento de anomalías conductuales y detección de mentiras. Club Lenguaje No Verbal.

Reconocimiento de anomalías conductuales y Detección de mentiras. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “Efectos positivos del entrenamiento en reconocimiento de anomalías conductuales para la detección de mentiras”, de los autores David Matsumoto y Hyisung C. Hwang de la Universidad Estatal de San Francisco (EE.UU.), Lisa G. Skinner del F.B.I. (EE.UU.) y Mark G. Frank de la Universidad Estatal de Nueva York (EE.UU.), que trata de los posibles efectos positivos del entrenamiento en la detección de anomalías conductuales para los agentes de la ley.

El reconocimiento de indicadores relacionados con la verdad y la mentira puede ser una valiosa ayuda para los agentes de la ley, y la investigación ha proporcionado una gran fuente de información relativa a dichos indicadores. Una de ellas proviene del análisis de las palabras utilizadas en las tomas de declaración o los interrogatorios. Las mentiras contienen menos palabras y omisiones de información; son menos plausibles, estructuradas, y lógicas; son más internamente discrepantes y ambivalentes; contienen detalles recurrentes y carecen de marco contextual; e incluyen más descripciones de lo que no ocurrió. Otra fuente de indicadores proviene del análisis del comportamiento no verbal. Los indicadores de comportamiento no verbal se producen debido a que las emociones y cogniciones se expresan verbalmente y porque los pensamientos y sentimientos opuestos generados al mentir suelen filtrarse a pesar de los intentos de controlarlos. Los indicadores de comportamiento no verbal de la mentira comprenden cambios en el uso de ilustradores del habla y gestos emblemáticos; expresiones faciales de emoción y cognición, especialmente fuga emocional; cambios en el parpadeo, pausas, y tasas de habla; e intentos de controlar o regular las propias emociones. A pesar de la existencia de estas dos ricas fuentes de indicadores de la verdad y la mentira, no son fácilmente identificables. Pero para algunas profesiones, es crucial que las mentiras se detecten con mayor precisión que al azar; la aplicación de la ley es una de esas profesiones. Dado que no existen indicios de engaño, una cuestión fundamental es si los individuos en general, y los agentes de la ley en particular, pueden ser entrenados para mejorar su capacidad para detectar mentiras. Por lo tanto es importante formar a las personas en el reconocimiento de los indicadores verbales y no verbales de la verdad y la mentira conjuntamente puesto que suelen aparecer de forma simultánea. Se ha examinado si la formación tanto en indicadores verbales como no verbales de la verdad y la mentira tendría efectos positivos sobre la capacidad de los agentes de la ley para su detección. Los participantes del estudio son alumnos de la Academia Nacional del FBI.

Los análisis han generado varias conclusiones notables. Cuando los vídeos fueron analizados en su conjunto, hubo un aumento general de las tasas de precisión de alrededor del 10%, lo que corresponde con un tamaño del efecto bastante grande. Los efectos positivos del entrenamiento se repitieron cuando se analizaron los datos de los vídeos de individuos que decían la verdad y los vídeos de individuos que mentían por separado. Curiosamente el efecto del entrenamiento fue mayor con los vídeos en los que se mentía que con los vídeos en los que se decía la verdad, y limitado a vídeos de crímenes más que a vídeos de opiniones. No obstante, existen ciertas limitaciones en este estudio, tal vez la mayor es la falta de grupo control. Debido a esto, no se puede descartar por completo la posibilidad de que los alumnos hayan mejorado su capacidad de detectar mentiras simplemente asistiendo a un curso en la Academia Nacional del FBI, ni se puede deducir que los efectos dependan exclusivamente del contenido de ese curso en particular. Otra limitación podría ser el número relativamente pequeño de vídeos utilizados en los pre y post tests y su brevedad, y el hecho de que los alumnos fueran meros observadores de la interacción y no tuvieran la libertad de interrogar a los entrevistados ellos mismos. De este modo, los alumnos tuvieron que hacer juicios basados en la mínima información disponible. Otra posible limitación de los vídeos utilizados para evaluar la precisión en la detección de mentiras es el hecho de que representaban estudiantes de licenciatura y de postgrado y algunos miembros de la comunidad, mientras que los vídeos utilizados en la formación incluyen víctimas reales, sospechosos y testigos. No parece, sin embargo, que esto sea una limitación, ya que no hay evidencia que sugiera que las fugas verbales y no verbales sean específicas de la edad adulta, y no hay ninguna razón o evidencia que indique que la anomalías conductuales representadas en los vídeos sean diferentes a las generadas por las personas que aparecen en los vídeos de formación para las clases. Por otro lado, que la mejoría en la precisión de la detección de mentiras se produzca al combinar las técnicas de análisis de palabras y comportamiento no verbal puede parecer de sentido común dado que el entrenamiento en una estrategia u otra generalmente produce beneficios. Sin embargo, que cada técnica produzca efectos positivos por separado no significa necesariamente que lo hagan de forma combinada. Los alumnos que aprenden ambas técnicas por separado suelen sentirse abrumados por la cantidad de detalles a los que deben prestar atención, y es muy probable que la formación en ambas pueda haber producido demasiada sobrecarga de información de manera que su aplicación práctica no haya tenido éxito. Los resultados sugieren asimismo que la mejora en los índices de precisión observados en el estudio no es simplemente debida a los aumentos en el procesamiento activo de los estímulos. Algunos estudios han revelado que, debido al sesgo de verdad (tendencia a juzgar las declaraciones como verdaderas), el entrenamiento en detección de mentiras puede afectar a la precisión en la detección de mentiras pero no de verdades. No obstante, los resultados hallados no apoyan esta idea, ya que el entrenamiento produce un aumento en los índices de precisión tanto en los vídeos de individuos que dicen la verdad como en los vídeos de individuos que engañan. Lamentablemente, el diseño del estudio impide saber exactamente que elementos fundamentales de los cursos producen efectos positivos en la precisión de la detección de mentiras.

En consecuencia, el reconocimiento de anomalías conductuales en el comportamiento verbal y no verbal no sólo ayuda a los investigadores a detectar mentiras con mayor precisión; sino que también puede utilizarse como apoyo en las entrevistas e interrogatorios. No obstante, el reconocimiento de anomalías conductuales para evaluar la veracidad y detectar mentiras en entrevistas de investigación no es la panacea para resolver todos los casos. Normalmente las entrevistas e interrogatorios necesitan apoyarse en otras fuentes como declaraciones de testigos, pruebas forenses y otras evidencias. Aún así, los investigadores deben preparar y planificar las entrevistas e interrogatorios, y elaborar las preguntas y guiar la conversación cuando se detecten anomalías. Del mismo modo, los investigadores que han recibido formación en detección de mentiras deberían tener cuidado con los sesgos que puedan aparecer tras el entrenamiento. Así pues, la identificación de anomalías conductuales válidas indicadoras de verdad y mentira, tanto verbales como no verbales, puede ser de gran utilidad para cualquier investigador.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje No Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Arrepentimiento Verdadero y Arrepentimiento Simulado. Club Lenguaje No Verbal.

Arrepentimiento Verdadero y Arrepentimiento Simulado. Club Lenguaje No Verbal.

Arrepentimiento Verdadero y Arrepentimiento Simulado. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta vez les ofrecemos un resumen del artículo “Lágrimas de cocodrilo: Comportamientos faciales, verbales y corporales relacionados con el arrepentimiento verdadero y simulado”, de los autores Leanne ten Brinke y Stephen Porter de la Universidad de Columbia Británica (Canadá), que trata sobre la detección del engaño emocional en el arrepentimiento.

El engaño es un aspecto común de la interacción social humana. No obstante, las mentiras acompañadas de intensas emociones y manifestaciones emocionales falsas pueden tener graves consecuencias a nivel individual y social. Por ejemplo, en sentencias condenatorias o audiencias de libertad condicional, el arrepentimiento es un factor importante; la credibilidad percibida de la emoción de un acusado durante su testimonio determina las decisiones finales relativas a su futuro. Los sentimientos de culpa se producen sobre todo en situaciones en las que el acto deplorable era controlable por el transgresor. Aunque se ha sugerido que una sola expresión universal no representa arrepentimiento, ninguna investigación empírica hasta la fecha ha considerado analizar la combinación de expresiones emocionales universales asociadas a este estado de ánimo. Además, ningún estudio ha examinado las posibles diferencias de expresión emocional entre el arrepentimiento verdadero y el simulado. La teoría y la investigación plantean la existencia de varias señales de comportamiento asociados con el engaño. En teoría, las manifestaciones de un mentiroso y de quien dice la verdad deben variar debido a la elevada excitación, la carga cognitiva y el control conductual involucrados en la simulación de un relato o sentimientos. Mientras relata los hechos, el mentiroso debe controlar sus expresiones faciales (a veces tiene que ocultar o simular una emoción) y el lenguaje corporal. Esta necesaria “multitarea” debería reducir el nivel de control consciente que el mentiroso tiene sobre cada canal de comportamiento e incrementar la cantidad de “fugas” relativas a uno u otro(s), en función de a que le está dedicando su esfuerzo. Teniendo en cuenta que la cara es el foco principal en la interacción interpersonal, un mentiroso inteligente sería capaz de controlar su expresión facial. De esta manera, los individuos que engañan deben mantener su duplicidad simulando expresiones emocionales concurrentes con la mentira y eliminando la “fuga” de sus verdaderas emociones. Dada la compleja musculatura de la cara, y la pesada carga cognitiva relacionada con esta tarea, no es de extrañar que la expresión de emociones genuinas y simuladas pueda ser sensiblemente diferente. Por lo tanto, se puede deducir que las emociones relacionadas con el engaño podrían dar lugar a expresiones simuladas.

La evidencia empírica señala que puede ser importante atender a las señales verbales para detectar mentiras emocionales en las manifestaciones de arrepentimiento. La extensa bibliografía sobre el engaño revela que, los mentirosos tienen tendencia a hablar más lento y dar menos detalles. Son asimismo más propensos a dudar. Del mismo modo, los patrones lingüísticos pueden proporcionar indicadores de falso discurso. En concreto, los mentirosos tienden a utilizar menos pronombres en primera persona y referencias a otras personas. La bibliografía existente confirma que también existen asociaciones entre el lenguaje corporal y el engaño. El presente estudio investiga las posibles señales faciales, verbales y corporales de engaño en las manifestaciones de verdaderas transgresiones autobiográficas asociadas con el arrepentimiento verdadero y simulado. Se prevén diferencias en la presencia y duración de las expresiones emocionales que se producen cuando los participantes describen sus sentimientos de arrepentimiento genuinos frente a los simulados. La Hipótesis 1 plantea que se prevé que la tristeza domine las manifestaciones de sentimientos genuinas en comparación con las manifestaciones simuladas. Por otro lado, se prevé que las manifestaciones simuladas de emociones se caractericen por la presencia de expresiones emocionales discordantes, como felicidad o ira. Según la hipótesis 2, se prevé de manera similar que las verdaderas manifestaciones emocionales den lugar a largos estados de tristeza, mientras que las manifestaciones engañosas contendrían mayores estados de felicidad e ira. De acuerdo con la hipótesis 3, se prevé que las expresiones negativas (simuladas) estén más frecuentemente seguidas de expresiones positivas (fuga emocional) en el arrepentimiento simulado, en comparación con el verdadero arrepentimiento. La hipótesis 4 plantea la relación de los indicadores verbales con el arrepentimiento simulado. En la hipótesis 5 se analiza el lenguaje corporal como señal de arrepentimiento simulado.

Este estudio es probablemente el primero en investigar las señales conductuales en el arrepentimiento verdadero y simulado. Se esperaba que las manifestaciones emocionales difirieran en los niveles de credibilidad, especialmente cuando los participantes describían los sentimientos asociados a cada transgresión. Un hallazgo importante es que no existen diferencias significativas en la presencia de expresiones faciales emocionales universales entre el arrepentimiento verdadero y el simulado. Las manifestaciones emocionales de arrepentimiento simulado (por ejemplo: “Me sentí tan culpable”) contienen una mayor variedad de emociones, en relación con las manifestaciones genuinas. Las manifestaciones simuladas se relacionan normalmente con felicidad y sorpresa. Además, puesto que los relatos genuinos contienen menos emociones, la manifestación emocional del mentiroso puede también reflejar una estrategia de sobre-compensación, lo que da lugar a un comportamiento emocional melodramático por una transgresión pasada relativamente leve, no delictiva, que no justifica tal expresión. Dado que ambas experiencias descritas ocurrieron en realidad (es decir, todos los detalles del evento eran verdaderos) y que no se ejerció ningún control sobre la longitud o el contenido específico de los relatos de cada participante, es sorprendente que no se encuentren diferencias en la expresiones faciales emocionales al analizar toda la narración. Se examinaron asimismo las micro-expresiones como posibles señales de engaño emocional y las frecuencias relativas parecen indicar que pueden revelar el verdadero estado de ánimo. Las micro-expresiones generalmente indican tristeza en el arrepentimiento genuino e ira en el simulado. Mientras que la tristeza es un elemento del arrepentimiento, la ira normalmente es contraria a él. Por lo tanto, estas breves expresiones pueden revelar sentimientos encubiertos (y aparentes). El hallazgo de que las micro-expresiones (en general) son igualmente comunes en las expresiones genuinas y en las simuladas destaca la importancia de considerar la emoción expresada en su contexto en lugar de simplemente interpretar la presencia de una micro-expresión como señal de engaño. Además de la presencia de emociones expresadas, se ha descubierto asimismo que las secuencias de expresiones emocionales de arrepentimiento verdadero son diferentes de las del arrepentimiento simulado, pero únicamente en la parte inferior de la cara. Por el contrario, las expresiones negativas (tristeza) en el arrepentimiento simulado son seguidas normalmente por otras emociones, positivas y negativas. A pesar de no presentar diferencias significativas en el lenguaje corporal y las conductas verbales, los participantes muestran más vacilaciones del habla (por ejemplo: “eh, eh, eh”), cuando cuentan la historia relacionada con el arrepentimiento simulado en comparación con el verdadero relato de arrepentimiento. El aumento de vacilaciones del habla generalmente da lugar a un incremento de la complejidad cognitiva. Por otro lado, el contacto cara a cara con un infractor durante una audiencia de libertad condicional influye enormemente en las decisiones relativas a la liberación. Por lo tanto, la identificación de señales de comportamiento fiables que puedan diferenciar entre el arrepentimiento verdadero y el simulado podría tener considerables implicaciones prácticas. Los resultados actuales pueden ser de relevancia práctica para psicólogos forenses, para agentes de libertad condicional y para los que toman decisiones legales al evaluar la veracidad de las manifestaciones de arrepentimiento. A pesar de que es necesaria más investigación antes de que tales señales comporten factores agravantes o atenuantes en un juicio, los profesionales clínicos pueden encontrar esta investigación útil para detectar y enfrentarse a las “lágrimas de cocodrilo”, resultando probablemente en un tratamiento más justo y efectivo para los delincuentes. En general, se necesita más investigación para obtener una mayor comprensión de esta común y significativa emoción humana.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje No Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Convenciones Culturales y Lateralidad Manual. Club Lenguaje No Verbal.

Convenciones culturales y lateralidad manual. Club Lenguaje No Verbal.

Convenciones Culturales y Lateralidad Manual. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “En busca de influencias culturales en la asociación corporal específica de la preferencia de mano y la valencia emocional”, de los autores Juanma de la Fuente, Antonio Román y Julio Santiago de la Universidad de Granada (España) y, Daniel Casasanto del New School for Social Research (EE.UU.), acerca de las convenciones culturales sobre el uso de la mano derecha o izquierda.

En muchas lenguas y culturas se asocia el lado derecho con las cosas buenas y el lado izquierdo con las cosas malas. Casasanto demostró que los zurdos tienden a asociar la izquierda con ideas positivas y la derecha con ideas negativas, mientras que los diestros muestran una correspondencia culturalmente aceptada. Así, cada grupo asocia el bien con su lado dominante, un efecto corporal específico en la estructura conceptual. Las diferencias corporales determinan la dirección de las asociaciones espaciales y de valencia. Curiosamente, Casasanto no encontró pruebas de influencia cultural en relación con “lo bueno está en la derecha” superpuesta al patrón corporal específico. En base a los resultados hallados en los estudios realizados con hablantes holandeses e ingleses, parece ser que las convenciones culturales que asocian el bien con la derecha no juegan ningún papel en el establecimiento del mapa conceptual entre el espacio izquierda-derecha y las ideas sobre el bien y el mal. Sin embargo, las convenciones sobre izquierda-derecha en la cultura inglesa y holandesa pueden no ser tan fuertes como en otras culturas. En inglés y en holandés, la “izquierda” se asocia con la torpeza, pero no necesariamente con lo sucio o con el mal. La cultura árabe, sin embargo, tiene convenciones más fuertes en favor de la derecha y en contra de la izquierda. En la cultura árabe hay tabúes acerca de la izquierda que se aplican a todo tipo de actividades cotidianas. Si la cultura juega un papel en el establecimiento de la asociación conceptual entre el espacio izquierda-derecha y en la evaluación emocional, su efecto debería ser más perceptible en la cultura árabe que en otras culturas que carecen de esos prejuicios. En este artículo se compara la correspondencia entre el espacio izquierda-derecha y la valencia emocional en árabes, españoles, y árabes biculturales que viven en España.

Experimento 1: Asociaciones espaciales y de valencia en españoles y árabes biculturales. El primer paso fue replicar los hallazgos de Casasanto en españoles diestros y zurdos. España comparte las principales características de la cultura occidental con los grupos americanos y holandeses previamente evaluados, pero también difiere de manera importante debido a sus raíces católicas, frente a los protestantes. Además, la lengua española pertenece a una familia lingüística diferente, las lenguas romances (frente a la germánica). Se planteó asimismo extender los resultados anteriores a los participantes biculturales, mediante la inclusión de un grupo de árabes que viven en España. A los participantes se les presentó un dibujo que representaba a un personaje de dibujos animados, visto desde arriba con una caja a la izquierda y otra a la derecha Se les dijo que el personaje (llamado Bob o Mohamed, según la cultura del participante) estaba planeando una visita al zoológico y que le encantan las cebras y piensa que son buenas, pero odia a los pandas y piensa que son malos (o viceversa). Se les indicó a los participantes que colocasen el animal bueno en la casilla correspondiente a las cosas buenas y el animal malo en la casilla correspondiente a las cosas malas. Tras completar esta tarea, los participantes respondieron a cinco preguntas informativas. Después de las preguntas, se les pidió a los participantes que indicaran si eran diestros o zurdos. Experimento 2: Asociaciones espaciales y de valencia en árabes marroquíes. El experimento se llevó a cabo en Marruecos para evaluar un grupo adicional de participantes árabes en la misma tarea. Todos los participantes estaban inmersos en la cultura árabe (en Marruecos) y el lenguaje (Darija, el dialecto local del árabe). El procedimiento fue el mismo que para los grupos anteriores, con la excepción de que los materiales se tradujeron en darija. No se les pidió que indicaran si eran diestros o zurdos. En su lugar, realizaron una prueba de predominancia manual.

Estos resultados replican la asociación corporal específica entre lo bueno y el lado dominante del espacio encontrada por Casasanto en individuos de dos nuevas culturas (española y árabe), probada en dos nuevos idiomas (español y darija). No se han encontrado efectos de las presiones culturales que favorezcan la superposición de la derecha sobre el patrón corporal específico de las asociaciones implícitas. Por otra parte, se han encontrado asociaciones implícitas similares entre el espacio izquierda-derecha y la valencia emocional entre los españoles evaluados en España, los árabes biculturales evaluados en España, y los árabes evaluados en Marruecos. Las comparaciones entre los diestros de los tres grupos no mostraron diferencias significativas en la preferencia implícita de asociar lo bueno con el lado derecho del espacio. No obstante, el grupo árabe marroquí posee creencias explícitas más fuertes acerca de la relación entre la derecha y el bien que el grupo español. En resumen, los datos actuales confirman que las asociaciones explícitas del lado derecho con las cosas buenas y el lado izquierdo con las cosas malas son más fuertes en la cultura árabe que en la cultura española. La fluidez percepto-motora corporal específica sigue siendo, hasta el momento, la única explicación para la asociación conceptual del espacio horizontal y la evaluación emocional. Mientras que la fuerza de las asociaciones explícitas espaciales y de valencia varían entre culturas, la fuerza de las asociaciones implícitas espaciales y de valencia no varían. Las convenciones idiomáticas y culturales que relacionan la derecha con el bien y la izquierda con el mal no parecen tener ningún efecto sobre las asociaciones implícitas espaciales y de valencia de las personas. Sin embargo, la prueba definitiva para afirmar esta conclusión, debería incluir los datos de zurdos árabes. Pero dada la dificultad de encontrar este tipo de participantes, una estrategia alternativa será la de cambiar temporalmente la fluidez percepto-motora en los árabes diestros tal y como hicieron Casasanto y Chrisykou, que demostraron que unos pocos minutos de ejecución menos fluida con la mano derecha fueron suficientes para revertir las asociaciones implícitas de los participantes diestros holandeses del bien con la derecha y del mal con la izquierda. En consecuencia, si la cultura influye, los diestros árabes deberían ser más resistentes que los diestros españoles a los efectos del entrenamiento motor.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje No Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Los Gestos en la Conversación. Club Lenguaje No Verbal.

Los Gestos en la Conversación. Club Lenguaje No Verbal.

Los Gestos en la Conversación. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta vez les ofrecemos un resumen del artículo “Cuando las palabras fallan: Gestos de colaboración en diálogos explicativos”, de los autores Patrick G.T. Healy y Nicola Plant de la Universidad Queen Mary de Londres (RU), Christine Howes de la Universidad de Gotemburgo (Suecia) y, Mary Lavelle del King’s College (RU), que trata sobre la naturaleza colaborativa del diálogo.

La conversación es una actividad colaborativa e interactiva en la que tanto el que habla como el que escucha contribuyen simultáneamente al establecimiento de cada turno. Poco se sabe acerca de cómo se realizan los gestos durante una interacción cara a cara. Lo que se sabe indica que un contexto conversacional tiene efectos significativos tanto en el tipo de gestos que se producen y cómo se realizan. Aunque los gestos del que habla suelen ser el foco de atención en la conversación los oyentes también pueden contribuir a la interacción. Una de las funciones de conversación común de los gestos de un oyente es proporcionar retroalimentación al hablante acerca de cómo están respondiendo los destinatarios a la intervención expuesta. La forma más conocida de retroalimentación de este tipo son los canales de apoyo verbales como “mmm”, “ahah” o asentir con la cabeza que proporcionan evidencia de que los destinatarios han entendido la intervención hasta el momento. La conversación también crea oportunidades para el uso de gestos cuidadosamente coordinados, como la rectificación reciproca de gestos y el uso de los espacios temáticos compartidos, que son exclusivos de la conversación. Los gestos de los oyentes son especialmente interesantes porque la mayoría de los modelos de producción gestual han asumido que los elementos del sistema cognitivo o computacional que los producen están “mecánicamente conectados” a través de los nervios, músculos o esqueleto. Así pues, los oyentes pueden proporcionar muestras de comprensión al orador. Sin embargo, se puede asimismo sacar provecho de la retroalimentación para señalar problemas en una interacción y esto también puede realizarse con gestos. Esta retroalimentación negativa puede darse en forma de aceptación o puede implicar intentos de iniciar o responder a aclaraciones. Una motivación clave para el análisis que aquí se presenta es la idea de que la evidencia de falta de comprensión determina los puntos de inflexión en una interacción, requiriendo que la gente cambie el curso y realice cambios o rectificaciones para retomar el hilo. Por tanto, esto conduce a la hipótesis general de que los recursos comunicativos son muy valiosos cuando surgen problemas de entendimiento en una conversación. Los gestos, especialmente los de los oyentes, ofrecen tales recursos. Cuando un hablante tiene problemas en su turno de palabra, sus destinatarios intensifican el uso de recursos no verbales para tratar de resolver el problema. En este trabajo se analiza la hipótesis de que los gestos que realizan los oyentes con las manos deberían ser especialmente valiosos cuando aparecen problemas de comprensión en la conversación. Tal y como se ha demostrado, los gestos y las expresiones faciales de los oyentes pueden proporcionar importante información de contenido específico además de servir de funciones genéricas de gestión de la interacción como quien va a hablar a continuación. Los diálogos aclarativos representan una forma particularmente explícita y crítica de retroalimentación donde los participantes han decidido que algún punto de entendimiento tiene que ser abordado antes de que continúe la conversación.

En este trabajo, se exploran dos elementos de las hipótesis. En primer lugar, que las secuencias de clarificación son situaciones en las que el componente verbal de la interacción es insuficiente y deben emplearse recursos no verbales para compensar. En segundo lugar, si la conversación es un esfuerzo de colaboración, deberían ser situaciones en las que los destinatarios (oyentes) ayuden a retomar el hilo de la conversación. Además, se prevé que si los oyentes están colaborando o tratando de colaborar en la solución del problema abordado en la aclaración, sus respuestas deberían conllevar un mayor uso de gestos específicos de contenido (gestos icónicos y mímica) y no sólo, por ejemplo, movimientos de la mano que supongan retroalimentación genérica, búsqueda de palabras o intentos por tomar la palabra. Para probar estas predicciones se han examinado los patrones gestuales del hablante y del oyente durante las secuencias de clarificación en interacciones narrativas espontáneas. La tarea básica consiste en recordar una experiencia específica que se haya tenido y describirla a la otra persona. Las experiencias son sugeridas, al azar, de un conjunto de seis experiencias corrientes: dolor de espalda, risa, masaje, dolor de estómago, dolor de muelas y bostezo.

Los resultados hallados proporcionan apoyo adicional para afirmar que en el diálogo libre, ambos participantes hablante y oyente, contribuyen activamente al establecimiento de cada turno. Aunque los oyentes mueven sus manos menos que los hablantes, aportan una retroalimentación simultánea a los hablantes y a veces usan señales no verbales para tratar directamente de ayudar al hablante a establecer su turno. En general, los hablantes mueven más sus manos y producen más gestos específicos de contenido, mientras que los oyentes proporcionan principalmente información para indicar una atención continua y comprensión. Este trabajo amplía la bibliografía separando las secuencias de aclaración del resto de los diálogos y demostrando que implican un uso distintivo de los recursos no verbales en las que ambos hablantes y oyentes cambian su comportamiento. Estos resultados y los hallazgos anteriores revelan el papel fundamental de las aportaciones de los oyentes durante las rectificaciones y aclaraciones y son consistentes con la idea de que determinan los puntos de inflexión en una conversación. En consecuencia, sostienen que las personas son especialmente sensibles a estos momentos y, los oyentes dedicarán un esfuerzo adicional importante en solventarlos. Asimismo, revelan un conjunto potencialmente útil de claves para la identificación automática de los puntos críticos en la interacción espontánea.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

La Conducta de Voto. Club Lenguaje No Verbal.

La Conducta de Voto. Club Lenguaje No Verbal.

La Conducta de Voto. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “La imitación convierte en votantes prosociales”, de las autoras Mariëlle Stel y Fieke Harinck de la Universidad de Leiden (Países Bajos.), acerca del impacto que tiene la conducta de los votantes en el ámbito de la política.

La conducta de voto tiene un gran impacto en el gobierno y en la ruta política que se toma. La influencia de la imitación, definida como el acto de imitar el comportamiento no verbal de otra persona, es un importante factor que no ha sido investigado de forma empírica. La investigación ha demostrado que la imitación facilita los pensamientos y comportamientos prosociales, por lo tanto es posible que afecte a las opiniones de las personas sobre los partidos políticos prosociales e incluso a su conducta de voto. En este artículo se aborda esta cuestión mediante la investigación de los efectos de la imitación sobre la conducta de voto.

Generalmente, el hecho de imitar es inconsciente y se ha podido demostrar en varios ámbitos del comportamiento, como la imitación vocal, facial y de la postura. Esta imitación influye inconscientemente y de manera positiva tanto en las opiniones y comportamientos de los imitadores como de los imitados hacia su compañero de interacción y otras personas en general. Una de las consecuencias de la imitación es que conlleva una visión más prosocial de uno mismo y un comportamiento más prosocial hacia los demás. Así pues, del mismo modo la imitación dará lugar a un voto más prosocial. Se prevé que las personas prosociales se sientan más atraídas hacia partidos de izquierdas o liberales en lugar de hacia partidos de derechas o conservadores. Las personas prosociales se preocupan por la igualdad y la armonía interpersonal, lo que está relacionado con políticas de izquierdas. En investigaciones anteriores se ha demostrado que las personas cuyo razonamiento moral tiene una inclinación más prosocial son igualmente más liberales en sus actitudes políticas. En resumen, se espera que el hecho de ser imitado suponga más votos de izquierdas que de derechas. En un experimento de laboratorio, se ha podido determinar la relación causal entre la imitación y la hipotética conducta de voto. Para poner a prueba las hipótesis mencionadas, los participantes debían interactuar con un cómplice entrenado para imitar o para no hacerlo. Tras la interacción, se midió la inclinación de los participantes hacia los demás. Presentada como una parte sin relación con el experimento, se preguntó a los participantes por que partido votarían si las elecciones políticas se celebrasen en ese momento. Asimismo, para comprobar otros posibles mediadores, se midieron la conexión empática que habían sentido los participantes hacia el compañero de interacción y la actitud de los participantes hacia una cuestión prosocial.

Esta investigación ha revelado que el porcentaje de votantes de izquierdas fue significativamente mayor en los que acababan de ser imitados en una conversación en comparación con los que no estaban siendo imitados. Es este cambio en la visión de uno mismo como más conectado con los demás, y no la conexión con el compañero de interacción, el responsable de los efectos. Por lo tanto, debido a la sensación de estar más conectado con los demás en general, tal y como se planteaba en la hipótesis inicial, los participantes votaron de una manera más prosocial y de izquierdas. El análisis de los participantes que cambiaban el voto parece sugerir que los resultados se deben a que los no imitados cambian con más frecuencia de una tendencia de voto de izquierdas a una de derechas en comparación con los imitados. Normalmente un voto político es la elección deliberada de un partido con el que uno se identifica, o que corresponde con los valores que se han interiorizado a lo largo de la vida. La investigación muestra que el hecho de ser imitado, lo cual se percibe de manera inconsciente, puede incluso influir en este tipo de comportamientos deliberados resultado de nuestras propias normas y valores. Una de las limitaciones del estudio podría ser que la muestra es predominantemente femenina. Los resultados son estables al analizar únicamente a mujeres. No obstante, no se prevé que los resultados sean distintos si la muestra fuera principalmente masculina. En primer lugar, no existen evidencias de que hombres y mujeres difieran en su orientación hacia los demás y en su conducta de voto. En segundo lugar, la investigación previa ha demostrado que no existen diferencias en los resultados entre hombres y mujeres en relación a los efectos que tiene el hecho de ser imitado en las actitudes prosociales o en el comportamiento. Se podría criticar que el hecho de que la imitación tenga lugar justo antes de emitir el voto es una situación excepcional y artificial. Sin embargo, la gente imita de manera inconsciente y es imitada continuamente en su día a día, incluso cuando los demás son desconocidos. Por lo tanto, aunque el marco experimental pueda considerarse artificial, la situación puede generalizarse al mundo real. En futuras investigaciones se podría analizar la duración de éstos efectos de la imitación sobre la conducta de voto. Es posible que los efectos de la imitación sobre la conducta de voto sólo se produzcan cuando la votación se emite durante un periodo de tiempo limitado tras la imitación. Sería interesante, y de interés práctico, investigar cuando empiezan a desaparecer los efectos de la imitación y después de cuanto tiempo los efectos ya no aparecen. En este sentido, el estudio muestra que la imitación afecta incluso a la conducta que no sigue directamente a la imitación, la que se manifiesta después de realizar otras breves tareas. Sería igualmente interesante investigar si la fuente de la imitación influye en la aparición de los efectos. Se podría plantear si el hecho de ser imitado por una persona abiertamente de derechas afectaría a la tendencia prosocial de izquierdas o de derechas en la conducta de voto. La investigación, al demostrar que el hecho de ser imitado despierta la simpatía por el imitador, indicaría que cuando se está siendo imitado por una persona de derechas, esta simpatía que se genera puede cambiar la conducta de voto hacia una tendencia más de derechas. Sin embargo, los resultados actuales parecen suponer que el acto de ser imitado conduce a una visión más prosocial de uno mismo, lo que influye en que la conducta de voto tenga una inclinación más prosocial. En conclusión, los resultados presentes muestran que la imitación no sólo conlleva que las personas estén más orientadas hacia los demás, sino que el hecho de ser imitadas las convierte incluso en votantes más prosociales.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Expresiones faciales de enfado. Club Lenguaje No verbal.

Expresiones faciales de enfado. Club Lenguaje No verbal.

Expresiones faciales de enfado. Club Lenguaje No verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les ofrecemos un resumen del artículo “La función de Compromiso de las Expresiones Faciales de Enfado”, de los autores Lawrence Ian Reed y Steven A. Pinker de la Universidad de Harvard (EE.UU.) y, Peter DeScioli de la Universidad Estatal de Nueva York (EE.UU), que trata de las funciones de las expresiones faciales.

Las expresiones de enfado están entre las señales más comunes de la vida social humana. Una cara de enfado puede incrementar las hostilidades y llevar a un comportamiento destructivo, incluyendo la violencia. Las personas instintivamente pueden sentir que las expresiones de enfado también pueden mantener la paz transmitiendo las expectativas sociales y los límites personales: la amenaza de agresión puede evitar la agresión real. Sin embargo, esta intuición es teóricamente incompleta y no comprobada empíricamente. En los experimentos aquí publicados, se ha probado una particular versión de la misma: que las expresiones de enfado funcionan como amenazas creíbles en las negociaciones. La teoría acerca de las expresiones faciales plantea que señalan los estados emocionales o las tendencias de acción. El problema de una teoría de señalización simple es que no siempre es evidente por qué es adaptable para un organismo transmitir su estado interno o su inminente acción, o por qué un perceptor debe tomar las señales al pie de la letra. La teoría de juegos ha proporcionado un gran avance en la especificación de la función comunicativa de las expresiones faciales: la hipótesis de que las expresiones indican el compromiso de llevar a cabo una amenaza o promesa en situaciones de negociación. El objetivo del compromiso es influir en las decisiones del socio dejándole la última oportunidad para decidir el resultado. Un problema inherente al compromiso es hacerlo de manera que sea creíble. Dado que el cumplimiento emocional es interno e inobservable, los compromisos subjetivos deben parecer creíbles para ser eficaces. Sin embargo, un problema importante es que se pueden obtener beneficios engañando a los perceptores con una amenaza o promesa, para después renegar si los costes son demasiado altos (“farol”). En este caso, las expresiones faciales serían “palabrería”, y los perceptores aprenderían a ignorar las señales. Las expresiones de ira revelan estados agresivos e inflexibles y la intención de acercarse con ánimo de hostilizar. El enfado y las amenazas se producen a menudo en situaciones de negociación cuando dos individuos tienen intereses encontrados sobre la división de los recursos, como el precio de venta de un negocio, pero también tienen un interés común en llegar a un acuerdo.

Se ha modificado el juego del ultimátum para investigar el efecto de las expresiones de enfado en la credibilidad de las amenazas en las negociaciones. En el juego del ultimátum estándar, un proponente decide la cantidad de dinero que ofrece a un respondedor, y este decide si acepta o rechaza la oferta, si la oferta es rechazada, ninguno recibe nada. A pesar de que un respondedor racional, e interesado debería aceptar cualquier oferta mayor que cero, normalmente suelen ser malintencionados y rechazan las ofertas que consideran injustamente bajas. Este comportamiento se ha interpretado como una manifestación de enfado. Para poner a prueba la credibilidad de las expresiones de enfado, se ha alterado el juego del ultimátum de tal manera que antes de hacer una oferta el proponente considera una demanda supuestamente emitida por un respondedor en concreto (Experimento 1) o por un respondedor cualquiera (Experimento 2), que muestra una expresión facial de enfado o una neutra. Además, para examinar si la expresión ha cambiado la credibilidad de la amenaza (en lugar de cambiar el estado de ánimo o algún otro factor no específico), se ha manipulado asimismo la credibilidad inherente de la amenaza variando la cantidad requerida por el respondedor. En el Experimento 1, se analizaron las ofertas de proponentes en un juego del ultimátum con amenazas de los respondedores. Antes de hacer una oferta, se le dijo a cada proponente que sería emparejado con un respondedor en particular grabado en vídeo. Las amenazas consistieron en un breve vídeo de una expresión facial neutra o de enfado junto con un mensaje escrito exigiendo ya sea el 50% o el 70% del bote. En el Experimento 2, se ha querido probar si se producía el mismo efecto cuando los participantes no se dejaban engañar por sus socios: la persona del vídeo era descrita como un respondedor cualquiera en lugar del socio asignado. Se ha probado si una expresión de enfado aumentaría la credibilidad percibida de una amenaza, incluso cuando no proporciona información sobre un socio específico.

Los resultados de ambos experimentos apoyan la hipótesis de que las expresiones actúan como amenazas creíbles en situaciones de negociación: una expresión de enfado aumenta las ofertas cuando se combina con una demanda menos razonable o verosímil, pero no cuando se combina con una demanda justa, verosímil, y por lo tanto creíble. Los efectos fueron lo suficientemente fuertes como para inducir a los proponentes a hacer ofertas generosas (lo que favorecía a sus socios, algo muy poco frecuente en los juegos de ultimátum), y ocurría independientemente de si los perceptores veían la expresión facial de la persona descrita como su respondedor asignado o una persona descrita como respondedor cualquiera. Estos hallazgos sugieren que las expresiones de enfado no son palabrería sino que son percibidas como señales honestas de la voluntad de la persona de llevar a cabo una amenaza. Por lo tanto, la expresión y la percepción de la ira pueden evitar un comportamiento malintencionado en situaciones de negociación, beneficiando tanto a remitentes como a receptores. Un sorprendente aspecto de estos hallazgos es el efecto de la expresión de enfado a pesar de haber sido creada en lugar de espontáneamente emitida. En el contexto del experimento, esta expresión de hecho no era sincera sino fingida, sin embargo, los participantes la trataron como si fuera genuina. En futuras investigaciones se podría examinar si los efectos son generalizables a las expresiones espontáneas, así como al envío de señales de compromiso, mediante la observación de las amenazas de respondedores en interacciones cara a cara permitiendo la expresión espontánea de emociones. El hecho de que las ofertas estén controladas por estados emocionales internos no solo evidencia las teorías de la función adaptativa de las emociones y las expresiones emocionales sino también el estudio de las negociaciones. Los negociadores experimentados saben que, los tratos no solo se ven afectados por el interés propio racional, sino que se ven igualmente influidos por las reacciones emocionales de las partes, incluyendo las percepciones acerca de cómo valora cada parte el bienestar de la otra. Por consiguiente, el estudio del papel de las emociones en los tratos y las negociaciones ofrece la posibilidad de explicar las respuestas tanto racionales como irracionales.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

¿Vestir de manera formal tiene consecuencias psicológicas? Club Lenguaje No Verbal.

¿Vestir de manera formal tiene consecuencias psicológicas? Club Lenguaje No Verbal.

¿Vestir de manera formal tiene consecuencias psicológicas? Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, en esta ocasión les sugerimos un resumen del artículo “Las consecuencias cognitivas de la ropa formal”, de los autores Michael L. Slepian de la Universidad de Columbia (EE.UU.) y, Simon N. Ferber, Joshua M. Gold y Abraham M. Rutchick de la Universidad Estatal de California (EE.UU), sobre las consecuencias cognitivas de vestir de manera formal.

Solemos llevar ropa formal en diversas situaciones, para ir al trabajo, cuando recibimos a alguien, o para una entrevista de trabajo. Normalmente la ropa formal se lleva para seguir las normas, pero también sirve para infundir respeto, transmitir profesionalidad y mantener la distancia social. Así pues, llevar una vestimenta formal está relacionado con la formalidad psicológica y la distancia social, mientras que la vestimenta informal está relacionada con la intimidad y la familiaridad. Durante mucho tiempo la psicología se ha interesado por el significado de la forma de vestir. La ropa influye en las impresiones que causamos a los demás y en cómo estos son tratados. Nuestra propia ropa puede influir en la autopercepción. El procesamiento abstracto consiste en representaciones mentales de orden superior, holísticas y generales, mientras que el procesamiento concreto se basa en representaciones mentales más subordinadas y limitadas. Estos estilos de procesamiento influyen en una gran variedad de procesos de toma de decisiones, incluyendo la búsqueda de información, la elección intertemporal y las estimaciones de probabilidad. La teoría del nivel de conceptualización postula que, frente al pensamiento concreto el pensamiento abstracto se determina significativamente por la distancia psicológica. Los sucesos psicológicamente distantes son apreciados de una forma relativamente abstracta, mientras que los eventos psicológicamente cercanos se aprecian de una manera relativamente concreta. Un trabajo reciente demuestra que la distancia social en forma de cortesía incrementa el pensamiento abstracto. El trabajo actual incorpora la bibliografía sobre los niveles de conceptualización y las consecuencias psicológicas de la vestimenta tomando en cuenta el impacto de la ropa en el procesamiento cognitivo abstracto y concreto. En particular, puesto que la vestimenta formal está relacionada con un aumento de la distancia social, entonces se plantea que el uso de ropa formal incrementará el procesamiento cognitivo abstracto. Para ello se han llevado a cabo varios estudios. Los estudios 1 y 2 pusieron a prueba si la formalidad de la ropa de los participantes se asociaba con un procesamiento más abstracto. En los estudios 3 y 4 se manipuló la forma de vestir de los participantes y se analizó el impacto de las prendas de ropa formal. Por último, el estudio 5 examinó si la ropa formal se asocia con un aumento de la distancia social y, a su vez con el procesamiento abstracto.

Tener el poder es tener el control sobre los recursos sobre los que los demás no poseen ese control. Esto conduce a una distancia social asimétrica; los que no tienen el poder dependen de los poderosos (para esos recursos), mientras que los poderosos son más independientes, y por lo tanto más distantes socialmente. El poder como medida de distancia social se debe considerar de manera relativa; los poderosos no se sienten socialmente más distantes en relación a todas las demás personas, sino de sus equivalentes de bajo poder en particular (de los que son más independientes). Esto puede explicar por qué sólo se encuentra un efecto indirecto característico a través del poder. La ropa formal (al igual que el lenguaje formal) es un indicador de situaciones que no son informales ni familiares. De hecho, encontramos que por encima de cualquier estatus sociométrico que se pueda experimentar con el uso de ropa formal, este aumento de distancia social (sentimientos de poder) predice el procesamiento abstracto. Estas explicaciones se ajustan a los trabajos que demuestran la relación entre la formalidad del lenguaje (es decir, su cortesía) y el procesamiento cognitivo abstracto, así como a una reciente teoría de la distancia social del poder. Una posible alternativa es que el uso de ropa formal fuera un hecho novedoso, y esta experiencia de novedad indujera el procesamiento abstracto, en lugar de la experiencia de formalidad. Los resultados actuales amplían los trabajos mencionados sobre la formalidad del lenguaje y el procesamiento abstracto. Aquí, se demuestra que no sólo el lenguaje formal incrementa el procesamiento abstracto, sino que también lo hace la forma de vestir formal. Los actuales hallazgos amplían asimismo la investigación acerca de la influencia multimodal en el procesamiento conceptual. Dichos estudios han proporcionado nuevos conocimientos sobre la naturaleza de la conceptualización y la categorización, incluyendo cómo los estados sensoriales influyen y son influidos por los procesos cognitivos. Sin embargo, para entender cómo se producen estos procesos en la vida diaria, es importante examinar las influencias cotidianas y ecológicamente válidas y analizar su impacto en los procesos cognitivos básicos y fundamentales. Ese el objetivo que se ha tratado de abordar en el presente trabajo.

En futuras investigaciones se podría tomar en cuenta de que manera la ropa informal afecta a una diversidad de decisiones influyendo en el estilo de procesamiento. El estilo de procesamiento influye en la atención hacia la elección de atributos, en la búsqueda de información, en la elección intertemporal, en las estimaciones de probabilidad, y en otro gran número de procesos de decisión. El estilo de procesamiento influye asimismo en la preocupación de los empleados sobre el trato recibido en el trabajo; en los ahorros monetarios estimados; y en la forma en que las personas abordan las decisiones, de manera pragmática o idealista; todas ellas decisiones de la vida real que seguramente se podrían tomar llevando ya sea ropa formal o informal. La formalidad de la vestimenta no sólo puede afectar a la manera en que otros perciben a una persona y en cómo las personas se perciben a sí mismas, sino que también puede influir de forma importante en la toma de decisiones debido a su efecto sobre el estilo de procesamiento.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Ergonomía de la Deshonestidad. Club Lenguaje No Verbal.

Ergonomía de la Deshonestidad. Club Lenguaje No Verbal.

Ergonomía de la Deshonestidad. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “La ergonomía de la Deshonestidad: El Efecto de la postura inconsciente en el robo, el engaño, y el incumplimiento de las normas de tráfico”, de los autores Andy J. Yap del Instituto Tecnológico de Massachusetts (EE.UU.), Abbie S. Wazlawek de la Universidad de Columbia (EE.UU.), Brian J. Lucas de la Universidad Northwestern (EE.UU), Amy J.C. Cuddy de la Universidad Harvard (EE.UU) y Dana R. Carney de la Universidad de California (EE.UU.), que trata acerca del efecto que tiene el diseño ergonómico de los entornos físicos que nos rodean en los pensamientos, sentimientos y actos.

La ergonomía y la geografía física de nuestros entornos habituales son poderosos: determinan nuestras redes sociales y relaciones, el funcionamiento personal e interpersonal, nuestra productividad laboral y nuestro bienestar subjetivo. La investigación citada en este artículo analiza el impacto de nuestro entorno en una importante conducta social: la falta de honradez. A pesar de que podamos prestar muy poca atención a los cambios ordinarios y aparentemente inocuos en nuestra postura corporal, estos sutiles cambios posturales pueden tener un tremendo impacto en nuestros pensamientos, sentimientos, y comportamientos. El hecho de que las posturas corporales expansivas conducen a un estado psicológico de poder es el hallazgo más importante de la actual investigación. Tanto los seres humanos como los animales, demuestran el poder y la dominación a través de posturas expansivas y abiertas (que implican extenderse y ocupar más espacio), mientras que la impotencia y la subordinación son expresadas a través de posturas relativamente más contraídas y cerradas. Estos estudios demostraron que cuando hombres y mujeres adoptan posturas expansivas (frente a contraídas), se sentían más poderosos, manifestando comportamientos más arriesgados, y parecían evidenciar una respuesta fisiológica contra el dolor y el estrés.

Se ha probado la hipótesis de que las posturas expansivas provocan comportamientos deshonestos en cuatro estudios de campo y de laboratorio realizados. El primer estudio fue un experimento de campo en el que se examinó si las posturas expansivas (en comparación con posturas contraídas) empleadas en la investigación anterior conducirían a robar en un paradigma de “exceso de pago”. En el segundo experimento se manipuló la amplitud de los espacios de trabajo en una prueba de laboratorio y se examinó si los cuerpos expandidos inconscientemente (orgánicamente moldeados por el entorno) potenciaban la falta de honradez. En el tercer experimento se analizó si los participantes que se sentaban en un asiento de conductor más amplio eran más propensos a darse a la fuga tras un accidente cuando se les incitaba a ir a más velocidad en un videojuego simulador de conducción; también se puso a prueba el papel mediador de la sensación de poder en estos efectos. Por último, para generalizar los resultados a un contexto real, se realizó un estudio de campo observacional para probar la validez ecológica del efecto examinando si el tamaño del asiento del conductor de un automóvil puede prever el incumplimiento de las normas de aparcamiento en la ciudad de Nueva York.

Los resultados de estos cuatro estudios proporcionan en su conjunto evidencias multimétodo tanto de laboratorio como de campo sobre si las posturas expansivas inconscientemente moldeadas por el entorno físico pueden implicar falta de honradez. Los Estudios 1 a 3 proporcionan pruebas consistentes de la relación causal entre la expansividad postural y el comportamiento deshonesto. La actual investigación plantea que los catalizadores para la deshonestidad podrían estar ocultos en los entornos habituales y cotidianos de las personas, tales como los automóviles, los lugares de trabajo y las oficinas. Nuestros cuerpos están constantemente sometidos a la estructura de los espacios físicos, y los hallazgos revelados aquí sugieren que cuando las posturas corporales se ven inconscientemente expandidas por estos espacios, podríamos estar tentados a comportarnos de forma deshonesta. Dicho esto, las posturas expansivas inducidas de manera inconsciente podrían asimismo producir efectos beneficiosos, como la capacidad de resistencia al dolor y al estrés, y el fortalecimiento del funcionamiento ejecutivo, tal como ha demostrado la investigación sobre el poder social. El argumento teórico referido es que el poder induce cambios fisiológicos que hacen que las personas estén más dispuestas y sean más capaces de involucrarse en cualquier acto, ya sea honesto o deshonesto. De acuerdo con esta idea, el poder parece promover comportamientos éticos y socialmente responsables bajo ciertas condiciones. La investigación reciente ha descubierto igualmente que el poder aumenta la conciencia moral en los individuos con una fuerte identidad moral, pero por otro lado disminuye la conciencia moral en los que tienen una identidad moral débil. Parece que aunque el poder y la postura expansiva pueden dar lugar a comportamientos egoístas y deshonestos, también conllevan consecuencias pro sociales y socialmente responsables si las señales situacionales para tales fines son significativas. Un propósito preceptivo que podría derivarse de este trabajo es que es posible que tengamos que considerar la ciencia de la ética de manera más holística, teniendo en cuenta no sólo el efecto tóxico que a veces tiene el propio poder, sino también el nefasto impacto que entraña el incentivar las cosas equivocadas. Por último, las distintas formas en que las oficinas y los muebles están diseñados necesitan análisis y consideración. En futuras investigaciones podría examinarse de qué manera se podría sacar provecho de las características más sencillas de nuestros entornos físicos, con el fin de promover lugares de trabajo éticos, pro sociales y saludables.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Don’t Worry, Be Sad! Club Lenguaje No Verbal.

Don't Worry, Be Sad! Club Lenguaje No Verbal.

Don’t Worry, Be Sad! Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, en esta ocasión les ofrecemos un resumen del artículo “Don’t Worry, be sad! Beneficios Cognitivos, Motivacionales e Interpersonales del estado de ánimo negativo”, del autor Joseph P. Forgas de la Universidad de Nueva Gales del Sur (Australia), acerca de los beneficios que conlleva el estado de ánimo negativo.

El ser humano tiene un carácter cambiante y este variable estado de ánimo sirve para informar de las estrategias cognitivas y motivacionales. Actualmente, las funciones adaptativas del estado de ánimo negativo están levantando cada vez más el interés en el campo de la psicología. Se pueden definir los estado de ánimo como de baja intensidad, difusos y estados afectivos relativamente duraderos sin una causa relevante y, por tanto, poco contenido cognitivo consciente. Las teorías actuales identifican dos tipos de influencias afectivas: (a) efectos informativos (como la congruencia de la emoción), cuando un estado emocional influye en el valor de las reacciones, y (b) efectos de procesamiento, cuando la emoción influye en la forma en que la información es procesada. La emoción está totalmente vinculada a una red asociativa de representaciones de la memoria y los estados emocionales pueden asociar constructos que más bien suelen ser usados en subsiguientes tareas cognitivas constructivas. La emoción puede asimismo influir en las estrategias de procesamiento. Las primeras evidencias revelan que el estado de ánimo positivo conduce a un menor esfuerzo de procesamiento. Teorías más recientes muestran sin embargo, que el estado de ánimo más que influir unicamente en el esfuerzo de procesamiento tiene una función adaptativa al emplear estilos de procesamiento cualitativamente diferentes.

La evidencia de los beneficios del estado de ánimo negativo se resume en cuatro partes: (a) beneficios para la memoria, (b) beneficios a la hora de emitir juicios, (c) beneficios motivacionales, y (d) beneficios interpersonales. En los experimentos que se llevaron a cabo, a los participantes primero se les indujo un estado de ánimo positivo o negativo y se midieron los efectos del estado de ánimo en las posteriores tareas congnitivas y conductuales. En cuanto a la memoria, es probablemente, la habilidad cognitiva más fundamental. El estado de ánimo negativo, empleando un procesamiento más adaptable y externamente centrado, debería mejorar la atención y la codificación. Por otra parte, los juicios sociales están sujetos a una variedad de sesgos constructivos ya que se crea una “Gestalt” con un significado de la información que se recibe. Un procesamiento más atento en un estado de ánimo negativo debería asimismo reducir la probabilidad de que una persona se vea influida por un sesgo de inferencia, como el error fundamental de atribución (la tendencia a inferir una intencionalidad sin tener en cuenta los factores situacionales).Varios experimentos han demostrado igualmente que los estados de ánimo negativo influyen en la reducción de la credulidad y el aumento del escepticismo en lo relacionado con mitos urbanos y rumores. La subjetiva facilidad del procesamiento, o fluidez, es una de las señales implícitas más influyentes que se utilizan a la hora de juzgar la verdad. Puesto que una emoción negativa mejora la atención hacia los detalles estimulantes, también puede mejorar la capacidad para detectar el engaño. El estado de ánimo negativo también puede inhibir el uso implícito de los estereotipos. Otros estudios han demostrado asimismo que mientras que la emoción positiva aumenta los estereotipos a la hora de emitir juicios, “los estados de ánimo negativos (en concreto, la tristeza) se asocian con una disminución o eliminación de prejuicios”. La emoción negativa puede igualmente reducir la tendencia a crear desventajas artificiales cuando el éxito es incierto en una tarea, y la emoción positiva incrementarla. La emoción negativa puede asimismo producir una variedad de beneficios interpersonales, ya que conduce a interpretaciones más prudentes y consideradas, lo que conlleva estrategias interpersonales más educadas y atentas. Resulta que el estado de ánimo negativo proporciona expectativas más prudentes y cautelosas y conduce a peticiones más educadas y elaboradas, mientras que el estado de ánimo positivo produce acercamientos menos educados y más asertivos. El modelo de asimilación/adaptación implica que el estado de ánimo positivo puede incrementar el egocentrismo y el egoísmo, y el estado de ánimo negativo puede mejorar la atención en las normas de ecuanimidad. Una mayor atención hacia la información externa puede mejorar también la eficacia interpersonal, como la calidad de los mensajes persuasivos.

Estos estudios demuestran los beneficiosos efectos de las emociones negativas para la cognición, la emisión de juicios, la motivación y el comportamiento social. Los resultados son consistentes con las teorías evolutivas que sugieren que todos los estados emocionales, incluyendo los desagradables, funcionan como “módulos mentales” que producen ventajas adaptativas en algunas circunstancias. Cuando las personas se encuentran en un estado de ánimo negativo pueden ser menos propensas a errores de juicio, más resistentes a distorsiones de testigos presenciales, más motivadas, más sensibles a normas sociales, y mejores elaborando mensajes persuasivos eficaces y de gran calidad. Por supuesto, las emociones negativas no siempre son deseables. Los efectos beneficiosos de la disforia son más evidentes cuando las emociones negativas conllevan una mayor atención a las demandas situacionales o aumenta la motivación. La evidencia indica que en muchas situaciones, las emociones negativas pueden incrementar la capacidad de las personas para controlar y adaptarse a los requerimientos de una situación, y las emociones positivas pueden reducirla. Así pues, estos resultados plantean que la búsqueda incesante de la felicidad a menudo puede ser contraproducente, y desde hace tiempo debería haberse hecho una valoración más equilibrada de los costes y beneficios de las emociones positivas y negativas tanto en la práctica profesional como en la cultura popular.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Linkedin y currículos inventados. Club Lenguaje No Verbal.

 

Linkedin y currículos inventados. Club Lenguaje No Verbal.

Linkedin y currículos inventados. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, esta vez les sugerimos un resumen del artículo “El efecto de Linkedin en Currículos engañosos”, de los autores Jamie Guillory y Jeffrey T. Hancock de la Universidad de Cornell (EE.UU.), que trata sobre el engaño en los currículos a través de Linkedin.

En el marco del engaño en la autopresentación, las mentiras para realzar son parte de un esfuerzo por gestionar la forma en que nos comunicamos con el mundo. Una consultora de RR.HH. reveló que el 43% de los currículos contienen imprecisiones significativas. Ser cogido en una mentira para ponerse en valor daña la reputación y conlleva un castigo social o material. En la era de los perfiles online, se han planteado nuevamente los factores que alientan o desalientan el engaño. Estos perfiles se han convertido en algo sorprendentemente común con las redes sociales. En ellas pueden encontrarse webs de orientación profesional, como Linkedin, donde la gente sube sus currículos online y establecen contactos con colegas y amigos. Aunque el entorno online puede facilitar el engaño, ciertos factores deberían limitar el engaño y fomentar la honestidad. Los perfiles de redes sociales hacen que las autopresentaciones estén públicamente disponibles y conectan individuos al perfil (colegas y supervisores) que pueden comprobar si es falso o no. Los investigadores, han demostrado la importancia de las relaciones sociales en el fomento de la honestidad entre los individuos. ¿Cómo afecta Linkedin a la tensión entre la motivación para el engaño en la autopresentación y la motivación para ser honesto, dado que el hecho de ser descubierto daña la reputación? El presente estudio examina cómo los currículos en Linkedin afectan a la frecuencia y al tipo de engaño que se produce.

La investigación sugiere que el engaño basado en la identidad ocurre en mayor medida en la comunicación mediada por ordenador que en la comunicación cara a cara. La razón principal de que el engaño digital sea más frecuente en la comunicación online se debe a que “la interacción basada en textos o las representaciones virtuales” no están físicamente conectadas a un individuo. Los objetivos de la autopresentación, sin embargo, son un común e importante motivador para el engaño sin importar el medio. La investigación demuestra que el querer parecer competente motiva el engaño. Cuando se trata de parecer competente, la motivación para mentir surge de la necesidad de impresionar a un público, como un posible empleador. Los perfiles de las redes sociales están diseñados para transmitir impresiones a una audiencia. Los fines de la autopresentación deberían conducir al engaño en perfiles de redes sociales, sobre todo en el caso de perfiles de Linkedin, que están diseñados para transmitir la competencia profesional. Cuando una persona crea un perfil de Linkedin, la web proporciona una configuración predeterminada para hacer público el perfil, generando un posible público al que el interlocutor deberá dar explicaciones por sus mentiras. La configuración pública debería aumentar la posibilidad de que un empleador descubra el engaño. En cambio, los currículos tradicionales, son confidenciales y no son ampliamente compartidos fuera de las entidades. Las muestras de información socialmente conectadas en éstos sitios deberían limitar el engaño, ya que ser detectado tiene graves consecuencias. Entonces, ¿Cómo afecta exactamente Linkedin al engaño? Existe una percepción generalizada de que el engaño está muy extendido en el entorno online. La investigación reciente, sin embargo, ha mostrado que la esencia del engaño (más que las señales no verbales) mejora la precisión en la detección del engaño. Así pues, el miedo a ser cogido en una mentira debería ser mayor al elaborar un currículo público. La primera hipótesis que se plantea es la siguiente: El engaño ocurrirá con menor frecuencia en perfiles públicos que en perfiles privados o currículos tradicionales. No obstante, no todas las mentiras son iguales. Una reacción más sutil ante la presión de crear un currículo público en Linkedin podría afectar asimismo al tipo de mentiras que se cuentan para llevar a cabo los objetivos de la autopresentación. Por lo tanto, se debe realizar el engaño estratégicamente, mintiendo sobre distintos tipos de información en función de la publicidad de las afirmaciones. Concretamente, al crear un currículo público se debería mentir menos sobre los empleos anteriores, ya que esta información puede comprobarse fácilmente. La segunda hipótesis que se plantea es: Los perfiles públicos contendrán menor engaño acerca de información verificable, pero mayor engaño sobre información no comprobable que los currículos tradicionales o los perfiles privados. En este caso, los participantes del estudio fueron asignados aleatoriamente a una de las tres condiciones de elaboración de currículos: tradicional en Word, u online en un perfil de Linkedin que podía ser privado o público.

El carácter público de Linkedin determina el engaño en los currículos de los participantes. Aunque la tasa de engaño no difirió entre los dos tipos de currículos, los participantes mentían de forma diferente dependiendo de si su autopresentación era un currículo tradicional o de Linkedin. Los participantes que crearon perfiles públicos de Linkedin mintieron menos acerca de la información verificable e incrementaron su atracción con consecuencias mínimas por mentir más acerca de la información no comprobable. Los participantes que elaboraron currículos tradicionales mintieron más sobre la información comprobable fundamental para el trabajo, probablemente porque existe menos riesgo de ser descubierto. Los que elaboraron un currículo tradicional cumplieron los objetivos de la autopresentación engañando acerca de la información verificable, y mintieron menos acerca de la información no comprobable. Por lo tanto, estos hallazgos son consistentes con las hipótesis, y tienen importantes implicaciones teóricas y prácticas. En primer lugar, estos datos son consistentes con la idea de que las motivaciones de la autopresentación conducen al engaño. En segundo lugar, los hallazgos indican que la aceptación de que en Internet existe mucho engaño no es necesariamente correcta. Los datos sobre los currículos de Linkedin reflejan tasas inferiores de engaño en comparación con anteriores trabajos en este campo. Además, los datos son una muestra del reciente debate sobre el predominio del engaño en la comunicación diaria, con algunas investigaciones que sugieren que la mayoría de las personas miente un poco cada día y otras que sugieren que sólo unas pocas personas mienten mucho. En el actual estudio, más del 90 % de los participantes mintió al menos una vez en su currículo. La investigación revela que la publicidad de la información afecta a la honestidad de una manera más compleja de lo que se suponía anteriormente. Los participantes valoraron la publicidad estratégicamente, adaptando sus mentiras en base a si otras personas podían comprobar online que la información era engañosa, lo que indica que la publicidad de la información no garantiza la honestidad. En consecuencia, el carácter público de las autopresentaciones online determina cómo usamos el engaño para lograr nuestros objetivos.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Expresiones faciales durante la excitación sexual. Club Lenguaje No Verbal.

Expresiones faciales durante la excitación sexual. Club Lenguaje No Verbal.

Expresiones faciales durante la excitación sexual. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “Comportamiento facial durante la excitación sexual” de los autores José Miguel Fernández-Dols, Pilar Carrera y Carlos Crivelli de la Universidad Autónoma de Madrid (España), acerca de las expresiones faciales mientras se experimenta la excitación sexual.

Los recientes avances en el estudio del comportamiento sexual humano y su base neuronal han hallado que la excitación sexual implica no sólo procesos motores y somatosensoriales sino también procesos cognitivos y emocionales. Los componentes cognitivos y emocionales de la excitación sexual conducen a una interesante pero relativamente olvidada pregunta: ¿Existe una expresión facial de excitación sexual? Masters y Johnson (1966) aportaron el que probablemente sigue siendo el estudio más exhaustivo de observación de las expresiones faciales de excitación sexual. Observaron una fase de intensa excitación sexual anterior al orgasmo (“fase de meseta”) en la que se vieron “fruncimientos de ceño, gruñidos o muecas”, “contracciones de la musculatura que rodea la boca” y, más adelante en esta fase, apertura de la boca. Una característica notable del registro de Masters y Johnson es que los términos elegidos (“fruncimientos de ceño”, “gruñidos” y “muecas”) sugieren que las expresiones faciales durante la excitación sexual son similares a las expresiones faciales calificadas normalmente como expresiones de dolor. Un sitio web (http://www.beautifulagony.com), muestra 1048 vídeos cortos de voluntarios que han grabado su propia conducta facial mientras llevan a cabo una conducta sexual (presumiblemente de auto-manipulación) y a continuación alcanzan el orgasmo. El sitio web proporciona instrucciones detalladas para aquellos que quieren publicar sus vídeos, incluidas las instrucciones sobre la posición de la cámara y las luces y, lo más importante, una petición explícita para evitar la exageración o simulación. Estos vídeos son una valiosa fuente de información sobre la expresión facial durante el ciclo sexual. Proporcionan una oportunidad para probar la exactitud de la descripción de Masters y Johnson y para obtener una descripción más precisa de las expresiones faciales observadas a través de un sistema de codificación objetivo estándar. Se trata del Sistema de Codificación de Movimientos Faciales (en inglés FACS), que codifica los movimientos musculares según los cambios visibles en la superficie de la cara.

Este trabajo se ve afectado por los problemas de cualquier estudio de campo. En primer lugar, los individuos de la muestra están auto-seleccionados, y no se puede excluir un posible sesgo debido a, por ejemplo, el predomino de ciertos rasgos de personalidad en los remitentes (¿extroversión?). Sin embargo, se ha descubierto que la personalidad de los individuos no afecta al patrón específico de otras expresiones faciales, aunque si afecta a la frecuencia de algunas expresiones y al grado de expresividad. En segundo lugar, la muestra tiene más mujeres que hombres. Este desequilibrio podría haber puesto en peligro los hallazgos acerca de las diferencias de género, y cuestionar la validez de las diferencias mínimas que se han encontrado. Por otro lado, Masters y Johnson informaron de la ausencia de diferencias de género en los patrones de expresiones faciales durante la excitación sexual. En tercer lugar, aunque todos los registros analizados muestran sujetos que alcanzaron la excitación sexual a través de la auto-manipulación, se desconoce de que forma se estimularon ni lo que pasó detrás de las cámaras. Se podría asimismo aducir que las expresiones se podrían haber simulado o haber sido influidas por factores extrínsecos como el nombre de la página web (“agonía” puede inducir expresiones de dolor). No es posible excluir una tendencia sistemática colectiva en los remitentes, aunque es muy improbable que se de, puesto que es más probable que la muestra contenga movimientos idiosincrásicos que una tendencia colectiva hacia movimientos específicos.

En este artículo se aborda la cuestión de si existe una expresión facial de la excitación sexual. Los resultados muestran que existe mucha actividad facial durante las fases de meseta y orgasmo de la excitación sexual. A diferencia de los períodos antes y después de estas fases, nadie mostró una cara neutra. A pesar de las limitaciones del estudio, los resultados plantean una serie de preguntas interesantes. ¿Es la expresión de la excitación sexual similar a la expresión de dolor? Los hallazgos confirman las observaciones acerca de la semejanza entre la expresión de dolor y la expresión de excitación sexual. Los movimientos faciales individuales y conjuntos observados son sorprendentemente similares a los definidos como expresión de dolor. ¿Existe un significado psicológico de la expresión de excitación sexual? La excitación sexual y el orgasmo están relacionados con las “áreas de recompensa” de los ganglios basales, al igual que la percepción de otros estímulos positivos no sexuales agradables, como alimentos, imágenes, expresiones amistosas, recuerdos felices o suaves roces. ¿Está esta recompensa sexual asociada a un suceso emocional prototípico? Los investigadores han encontrado que algunas áreas corticales y subcorticales que se activan durante la excitación sexual están relacionadas no sólo con la entrega de recompensas, sino también con la percepción de los estímulos emocionales, el procesamiento autónomo y emocional, y el comportamiento dirigido a un objetivo. Las investigaciones actuales en neurociencia describen la excitación sexual humana como una experiencia multidimensional que implica la estimación de un estímulo como incentivo sexual, la cualidad afectiva específica de la experiencia y el comportamiento dirigido a un objetivo. Es cuestionable negar la relevancia comunicativa de la conducta facial durante la excitación sexual. Desde un punto de vista evolutivo, el carácter único del coito humano cara a cara indica que es posible que las expresiones faciales de excitación sexual tengan un valor comunicativo en los seres humanos. Muchos movimientos faciales parecen tener un significado emocional, y no hay ninguna ventaja evolutiva en el envío de señales no reconocidas. En definitiva, es posible que la expresión facial de excitación sexual tenga un significado psicológico, es decir, que la señal es interpretada con un significado por un observador. Además, si la expresión facial ligada a la excitación sexual, una actividad de tal importancia para la supervivencia de la especie, es sólo una tensión muscular sin contenido comunicativo alguno, ¿Existe alguna razón para atribuir un significado emocional específico a cualquier mueca, gruñido, o fruncimiento de ceño que aparece en otras situaciones altamente excitantes? En este sentido, el comportamiento facial relacionado con el dolor podría ser meras acciones no expresivas causadas por movimientos espasmódicos de los músculos. Y, siguiendo la misma línea de razonamiento, los fruncimientos de ceño, los gruñidos o las muecas tradicionalmente vinculados al enfado o a la repulsión podrían ser asimismo signos no específicos de tensión muscular carente de intención comunicativa. ¿Son los fruncimientos de ceño, los gruñidos, y las muecas (ya sea por placer o desagrado); meras expresiones de tensión muscular; pantallas en blanco que extraen el significado psicológico del perceptor en lugar de la mente del remitente?

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

El uso de emoticonos en los SMS. Club Lenguaje No Verbal.

El uso de emoticonos en los SMS. Club Lenguaje No Verbal.

El uso de emoticonos en los SMS. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “Estudio longitudinal del uso de emoticonos en los mensajes de texto con teléfonos inteligentes” de los autores Chad C. Tossel, Philip Kortum, Clayton Shepard, Ahmad Rahmati y Lin Zhong de la Universidad de Rice (EE.UU.) y Laura H. Barg-Walkow del Instituto Tecnológico de Georgia (EE.UU.), que trata sobre la comunicación a través de los emoticonos.

Los mensajes de texto (SMS) se han convertido en un importante modo de comunicación en todo el mundo y se está incrementando rápidamente. El interés de este estudio es el uso de emoticonos a través de los SMS. Se ha observado que estas señales visuales son la principal forma de expresar emociones en la comunicación mediada por ordenador (CMO) y una manera de reemplazar la comunicación no verbal cuando no se produce cara a cara. Se trata de un análisis de los emoticonos que contienen los mensajes de texto obtenidos de smartphones de usuarios a lo largo de 6 meses. Estos datos fueron analizados para describir la frecuencia y la variedad del uso de emoticonos a través de SMS. Asimismo se pretende evaluar las diferencias de género.

Muchos investigadores han señalado la importancia de las señales no verbales para entender el significado y la naturaleza del mensaje cara a cara. Sin embargo, las teorías de la comunicación afirman que a la CMO le falta información contextual y que es un medio perjudicial para la comprensión del contenido y naturaleza de los mensajes. Un trabajo más reciente ha demostrado que los emoticonos pueden proporcionar esta información y mejorar la CMO. Varios investigadores han planteado que estas señales mejoran la comunicación escrita al igual que el lenguaje visual o corporal apoya la comunicación verbal. La inclusión de emoticonos ayuda a los lectores a comprender mejor el nivel y sentido del contexto emocional que rodea al mensaje transmitido por Internet. Los emoticonos se utilizan con más frecuencia en comunicaciones simultáneas. En la mensajería instantánea, los emoticonos positivos se utilizan con más frecuencia que los emoticonos negativos y el uso de emoticonos refuerza el valor del mensaje. Los emoticonos se emplean principalmente para expresar emociones, reforzar los mensajes, y para mostrar humor o sarcasmo. Debido a la brevedad de las comunicaciones vía SMS y el hecho de que se utilizan tanto de forma simultánea como diferida, es posible que los emoticonos tengan diferentes patrones de uso o más importancia. Por otro lado, dado que las mujeres recurren más a la comunicación no verbal en las interacciones cara a cara, los investigadores han querido averiguar si esto también sucede en la CMO. Curiosamente, los estudios centrados en las diferencias de género han alcanzado resultados heterogéneos. Los hombres suelen emplear emoticonos para el humor y para mostrar emociones mientras que las mujeres los usan generalmente para expresar sarcasmo. Se ha encontrado un patrón de uso de género similar en la mensajería instantánea. El uso de emoticonos en diferentes tipos de tareas no ha logrado demostrar diferencias de género. Es evidente que, en los diferentes estilos de comunicación mediada, no existen diferencias de género invariables. Los emoticonos se usan de manera diferente dependiendo de la tarea, el contexto y el medio. La frecuencia con la que realmente se usan en SMS así como las diferencias de género en los patrones de uso son cuestiones empíricas que se abordan en la presente investigación. Dada la importancia que tienen los emoticonos al aportar un contexto socioemocional, se prevé que un gran porcentaje de mensajes contendrá al menos un emoticono. La investigación sobre las diferencias de género en el uso de emoticonos es diversa. Dado que los mensajes de texto son en su mayoría comunicaciones privadas con amigos, se prevé que los resultados se asemejan más a las investigaciones sobre comunicación cara a cara, siendo las mujeres las que envían más emoticonos en su mensajes de texto en comparación con los hombres. Se prevé asimismo que las mujeres usen una variedad más amplia de emoticonos que los hombres.

El tipo de comunicación que se realiza a través de los SMS no parece requerir tanto contexto socio emocional como otros medios de comunicación mediados, tal vez debido a su simplicidad y fiabilidad. La mensajería de texto permite comunicaciones más breves y elimina algunas de las presiones inherentes a otros tipos de comunicación. Este estudio muestra que esto implica una falta de señales socioemocionales en la utilización de emoticonos. Las diferencias en el uso de emoticonos no reflejan el número o la estrechez de los lazos sociales. Sin embargo, existen diferencias de género en el uso de emoticonos a través de este tipo de CMO. Los resultados muestran que los mensajes de texto parecen seguir patrones similares a los de la comunicación cara a cara. Es decir, las mujeres son emocionalmente más expresivas y emplean más señales no verbales en los SMS que los hombres. Se ha descubierto que consistentemente las mujeres envían más mensajes con emoticonos que los hombres. Es probable que esta diferencia se deba a que las mujeres utilizan emoticonos por razones más variadas que los hombres. Sorprendentemente, los hombres utilizan un repertorio más amplio de emoticonos en sus mensajes. Así pues, parece que los usan para expresar una gama más amplia de emociones a través de SMS. Las mujeres utilizan normalmente un conjunto más reducido de emoticonos. Los datos no sirven para conocer la intencionalidad detrás de los mensajes o los significados de la interpretación; sin embargo, esto podría ser interesante para futuras investigaciones. La mayoría de los estudios anteriores se han centrado en comunicaciones públicas. Los mensajes SMS son de naturaleza extremadamente privada. En general, en estos mensajes privados se ha observado una falta de uso emoticonos, con sólo un 4% de ellos que contienen al menos uno. Aún así, se han podido observar diferencias de género a lo largo de los 6 meses, a pesar de la reducida muestra de la que se disponía. Por supuesto, este trabajo sólo ha dejado entrever una pequeña parte de la complicada naturaleza de las comunicaciones mediadas reales. Sería necesario por tanto una mayor investigación para entender la complejidad de la comunicación humana a través de la tecnología.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Las caras sonrientes no siempre dicen la verdad. Club del Lenguaje No Verbal.

Las caras sonrientes no siempre dicen la verdad. Club del Lenguaje No Verbal.

Las caras sonrientes no siempre dicen la verdad. Club del Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, esta vez les presentamos un resumen del artículo “Las caras sonrientes, a veces no dicen la verdad: la expresión facial en el juego del ultimátum afecta a la toma de decisiones y a los potenciales relacionados con eventos” de los autores Patrick Mussel y Johannes Hewig de la Universidad Julius Maximilians (Alemania), John J. B. Allen de la Universidad de Arizona (EE.UU.), Michael G. H. Coles de la Universidad de Illinois (EE.UU.) y Wolfgang Miltner de la Universidad Friedrich-Schiller (Alemania), acerca de las expresiones faciales y la toma de decisiones en los negocios.

En las interacciones sociales, las expresiones faciales contienen información valiosa que puede influir directamente en la interacción. Sonreír es una expresión frecuentemente observada en la interacción humana de la cual se deducen las creencias y acciones posteriores. Como comportamiento social desempeña un papel crucial en la toma de decisiones, se cree que las expresiones faciales tienen asimismo una influencia directa en la toma de decisiones, como por ejemplo en las negociaciones económicas. Un paradigma común para la investigación de la negociación económica es el juego del ultimátum. En él un “proponente” divide cierta cantidad de dinero en dos partes, una para sí mismo, la otra para un “respondedor”. El “respondedor” puede aceptar o rechazar la oferta. Si la oferta es aceptada, ambos jugadores reciben la cantidad de dinero propuesta por el “proponente”. Sin embargo, si la rechaza, ninguno recibe nada. La Teoría de la elección racional explica la conducta humana suponiendo que las decisiones se toman en base a motivos racionales. Esta teoría predice que los receptores deberían aceptar cualquier propuesta, ya que algo de dinero es mejor que nada, y el “proponente”, sabiendo esto, debería ofrecer lo menos posible. Sin embargo, los datos empíricos muestran que los individuos difieren en gran medida de las predicciones de la Teoría de la elección racional, al rechazar normalmente las ofertas injustas. Por lo tanto, la limitación que presenta esta Teoría es que no tiene en cuenta el papel de las emociones en la toma de decisiones. En una interacción social, cabe esperar que el estado emocional provocado por las expresiones faciales afectará a la posterior toma de decisiones. Sin embargo, poco se sabe sobre el efecto de las expresiones faciales en la conducta de negociación económica, como en el juego del ultimátum. Se ha descubierto que la sonrisa reduce la ira percibida en manifestaciones verbales negativas, puede ser que de manera similar se reduzcan las emociones negativas provocadas por las ofertas injustas en el juego del ultimátum. Por lo tanto, se ha examinado la hipótesis de que la expresión facial del “proponente” podría influir en la toma de decisiones en el juego del ultimátum. Además, se ha investigado si la expresión facial podría asimismo afectar al procesamiento neuronal de las ofertas realizadas por el “proponente”. A pesar de haberse demostrado que las expresiones faciales influyen en el error asociado con la negatividad, investigaciones previas no han analizado la negatividad relacionada con el feedback (NRF) en el juego del ultimátum. Sin embargo, del mismo modo que una expresión sonriente podría reducir la percepción de la ira provocada por las ofertas injustas, también podría influir en la negatividad relacionada con el feedback (NRF). Por lo tanto, se prevé que la NRF de las ofertas injustas de “proponentes” sonrientes se vea reducida en comparación con las ofertas injustas de “proponentes” que no sonríen.

En este estudio se ha descubierto que los aspectos de la interacción social pueden influir en la toma de decisiones en el juego del ultimátum. Mientras que la Teoría de la elección racional prevé que todas las ofertas deberían ser aceptadas para maximizar el beneficio personal, los individuos normalmente difieren de esta predicción; aún más importante, se ha descubierto que la expresión facial y el sexo del “proponente” influyen en la toma de decisiones económicas, con mayores índices de rechazo de caras no sonrientes, en comparación con caras sonrientes, y de hombres, en comparación con “proponentes” mujeres en ofertas moderadamente injustas. Respecto al sexo, se puede especular que los “proponentes” mujeres pueden atenuar la ira provocada por las ofertas injustas, sobre todo en comparación con los “proponentes” masculinos que no sonríen. Esta suposición se corresponde con los estereotipos de género acerca de que los niños y los hombres son más agresivos que las niñas y las mujeres. En resumen, los resultados avalan que, bajo ciertas circunstancias, la toma de decisiones no se basa únicamente en el beneficio económico; sino que más bien, otros factores, como la expresión emocional del “proponente”, pueden anular la maximización de ganancia y conllevar el rechazo de la remuneración. De acuerdo con investigaciones recientes, se ha observado una alteración de las respuestas neuronales en el juego del ultimátum originada por el valor de las ofertas. En general, las ofertas más pequeñas provocan una NRF más fuerte, un componente que se ha interpretado como un indicador de castigo, o de eventos “peores de lo esperado”. Por otra parte, una oferta injusta de “proponentes” que no sonríen podría interpretarse como doblemente desfavorable, y en cambio, así como los eventos que son claramente “peores de lo esperado”, las ofertas injustas de los “proponentes” sonrientes, aunque no sean positivas, no son percibidas de manera tan negativa como las propuestas que se hacen sin sonreír. Por consiguiente, los resultados demuestran que las correlaciones neuronales de evaluación de las ofertas están influidas por la expresión facial del “proponente”. Es importante tener en cuenta que el efecto de la NRF no explica por completo la influencia del sexo y de la expresión facial en la toma de decisiones. Si bien se ha descubierto que la expresión facial modula tanto la toma de decisiones en el juego del ultimátum como el procesamiento neuronal de la oferta, no explica por completo el efecto del comportamiento. Por lo tanto, se concluye que un proceso neuronal otro que el procesamiento de la oferta, contribuye a la influencia del sexo y de la expresión facial en la toma de decisiones. El efecto que tienen las caras sonrientes sobre la intensidad de la NRF es que, en comparación con las caras no sonrientes, dan lugar a una NRF menor y a un aumento de los índices de aceptación. Una cara sonriente no siempre dice la verdad y a veces viene seguida de un comportamiento negativo, como una oferta injusta. Sin embargo, en base a los resultados de este estudio, la expresión facial sonriente puede reducir las respuestas neuronales y conductuales ante ese comportamiento negativo. Así pues, las expresiones faciales son un aspecto importante de la interacción social que afecta a la toma de decisiones en las negociaciones económicas. Los hallazgos ponen de relieve que el valor de una oferta económica depende del contexto en el que se propone. Por lo tanto, la explicación de la toma de decisiones en contextos económicos, y muy probablemente en otros contextos, debe tener en cuenta factores sociales como la actitud y el sexo de los individuos que participan en la interacción como principal influencia en el complejo cálculo neuropsicosocial que suscitan las decisiones y el comportamiento.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Romper las reglas para alcanzar el poder. Club Lenguaje No Verbal.

Romper las reglas para alcanzar el poder. Club Lenguaje No Verbal.

Romper las reglas para alcanzar el poder. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, esta semana les ofrecemos un resumen del artículo “Romper las reglas para alcanzar el poder: Cómo los infractores de normas alcanzan el poder de cara a los demás”, de los autores Gerben A. Van Kleef , Astrid C. Homan, Catrin Finkenauer, Seval Gündemir y Eftychia Stamkou de la Universidad de Amsterdam (NL), sobre la transgresión de normas y la percepción de poder.

Tal vez sea de esperar que los que detentan el poder al romper las reglas caigan en desgracia y pierdan su poder. Pero, ¿es posible que el hecho de romper las reglas en realidad alimente la percepción de poder? En este trabajo se explora esta paradójica posibilidad, centrándose en los efectos de la violación de las normas sobre la percepción de poder. Las normas son reglas o principios entendidos por los miembros de un grupo y que guían y/o restringen el comportamiento, sin la coerción de las leyes, para generar una conducta adecuada y aceptable. Así pues, la violación de la norma se define como una conducta que infringe uno o más principios de comportamiento apropiado y aceptable. En base a la teoría del poder de activación/inhibición y al trabajo empírico se plantea la hipótesis de que las personas que violan las normas son percibidas como más poderosas que las que no lo hacen. Según esta teoría, los individuos poderosos son relativamente libres de comportarse como quieren. Encuentran menos limitaciones sociales y más entornos con recursos (dinero, conocimiento, apoyo). Esto estimula su sistema de activación conductual, que se acompaña de desinhibición conductual. Al contrario, los individuos con poco poder, sufren más limitaciones sociales, amenazas y castigos. Esto activa su sistema de inhibición conductual, que restringe sus acciones. De hecho, los individuos con poder parecen actuar a voluntad sin temor a las consecuencias negativas. Esta desinhibición conductual hace que los individuos más poderosos sean propensos a exhibir una conducta socialmente inapropiada. Es más, a pesar de imponer estrictas normas morales a los demás, ellos por el contrario no suelen respetarlas.

Debido a que se cree que ciertos comportamientos están asociados con el poder, las señales en sí mismas pueden indicar poder. Por lo tanto, cuando las personas perciben a los que se encuentran a su alrededor, pueden utilizar este tipo de señales para inferir su nivel de poder. En este trabajo se ha querido poner a prueba esta hipótesis en cuatro estudios. En el primer estudio se estableció un escenario en el que un sujeto mostraba una conducta de violación de normas (o no), y se midieron las percepciones de los encuestados acerca “del poder” de esa persona. Los resultados proporcionaron evidencia inicial sobre que el hecho de transgredir las normas puede alimentar la percepción de poder, incluso aunque se trate de un comportamiento negativo (asocial, inmoral, inadecuado y grosero). El estudio 2, para examinar la posibilidad de generalizar el efecto, se centró en un tipo diferente de infracción de la norma que se llevó a cabo en un contexto institucional. Además, se investigó si el efecto de las transgresiones sobre la percepción de poder está mediado por inferencias intencionadas. El estudio mostró que la violación de normas puede alimentar la percepción de poder ya que indica que se es libre de actuar como uno quiere, una libertad que se asocia con un poder elevado. En el estudio 3 se empleó una violación de normas distinta y una metodología diferente para establecer la fuerza del efecto. Según las investigaciones sobre estereotipos emocionales, se prevé que los individuos poderosos reaccionen con más rabia y menos tristeza ante acontecimientos negativos que los individuos menos poderosos y, por consiguiente exhibir tendencias de acción más activas (aproximación, confrontación) y menos pasivas (inhibición, impotencia). Se ha usado esta idea para desarrollar una discreta representación de percepción de poder, esperando que la transgresión llevaría a índices más altos de ira y tendencias de activación e índices más bajos de tristeza y tendencias de inhibición. Para profundizar en la robustez y generalización de los hallazgos, en el estudio 4 se investigó si los efectos se dan igualmente en una interacción cara a cara. Los resultados indicaron que el efecto de la violación de normas sobre el poder está mediado por inferencias intencionadas.

En consecuencia, la presente investigación revela que la violación de normas hace que los individuos sean percibidos como más poderosos. El análisis de mediación mostró que el efecto de la transgresión puede ser explicado en términos de inferencias intencionadas: los infractores de normas son vistos con la libertad de actuar como les plazca, lo que alimenta la percepción de poder. El trabajo empírico ha descubierto varios predictores de poder, que van desde rasgos de personalidad tales como extraversión y dominancia a características demográficas y comportamiento no verbal. Se ha logrado mostrar que los individuos pueden ganar poder de cara a los demás infringiendo las normas. Este estudio apunta a un nuevo mecanismo a través del cual la jerarquía social y organizativa se refuerza y perpetúa. Puesto que el poder lleva a la desinhibición conductual, los poderosos son más propensos a violar las normas. Al hacerlo, otros individuos les ven poderosos, tal y como se ha demostrado. A medida que los individuos alcanzan el poder, su comportamiento se vuelve aún más libre, llevando posiblemente a más transgresiones, y por lo tanto provocando un proceso de auto-refuerzo. La gente suele detectar rápidamente el poder de los demás, pero del mismo modo debilitan la posición de poder de una persona cuando creen que es ilegítima. De acuerdo con la influencia recíproca del modelo de poder, los individuos detentan el poder cuando actúan en interés del grupo. Por tanto, infringir la normas por el interés del grupo puede ser una buena manera de elevar la posición. Una última cuestión se refiere al papel de la acción. Los individuos que muestran una mayor propensión a actuar tienden a ser percibidos como más poderosos. Puede ser que el papel de la acción dependa del contexto, de manera que el tipo de (in)acción que indique mayor libertad probablemente genere percepción de poder. Futuros estudios podrían explorar esta posibilidad. En conclusión, violar las normas puede aumentar el poder de un individuo de cara a los demás. A medida que los individuos obtienen poder, sienten una mayor libertad para infringir las normas vigentes. Paradójicamente, estas transgresiones no socavan el poder del individuo sino que lo incrementan, originando así un círculo vicioso de poder e inmoralidad.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Efectos de las imágenes de ojos en el comportamiento cooperativo. Club Lenguaje No Verbal.

Efectos de las imágenes de ojos en el comportamiento cooperativo. Club Lenguaje No Verbal.

Efectos de las imágenes de ojos en el comportamiento cooperativo. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “Efectos de las imágenes de ojos en el comportamiento cooperativo cotidiano: un experimento de campo” de los autores Max Ernest-Jones, Daniel Nettle y Melissa Bateson de la Universidad de Newcastle (UK), acerca del comportamiento cooperativo.

Las sociedades humanas se caracterizan por altos niveles de comportamiento cooperativo (es decir, el comportamiento que beneficia a otros individuos con un coste a corto plazo para uno mismo), a menudo dirigido a no familiares. Entre los modelos más destacados de estabilidad evolutiva de cooperación entre no familiares, se encuentran los modelos basados en la reputación y en el castigo. En los modelos de reputación, los individuos que no cooperan cuando tienen la oportunidad de hacerlo, corren el riesgo de no ser elegidos como compañeros de interacción por parte de otros miembros del grupo que han observado o conocen su comportamiento. Mientras el valor esperado de esta futura pérdida de oportunidades interacción sea lo suficientemente elevado, las consecuencias para la reputación pueden hacer de la cooperación una estrategia que facilita la adaptabilidad, incluso cuando es probable que el beneficiario no corresponda. En los modelos de castigo, se imponen los costes de la adaptabilidad a los miembros del grupo que no cooperan. Una vez más, esto puede ser suficiente para que la cooperación sea una estrategia facilitadora de la adaptabilidad, y la tendencia a castigar el comportamiento no cooperativo puede verse favorecida por la selección bajo ciertas circunstancias. Existe evidencia empírica sobre los efectos de la reputación y del castigo en la conducta cooperativa humana. Tanto la reputación como la evitación del castigo suponen un incentivo para cooperar que sólo se obtiene cuando alguien más sabe acerca de la conducta. Por lo tanto, en la medida que los mecanismos psicológicos que subyacen de las decisiones de cooperar han sido moldeados por la presencia recurrente de efectos de reputación y de castigo, deberían ser altamente sensibles a las señales que indican que el comportamiento está siendo observado. Una potente señal de observación son un par de ojos, y se ha demostrado que solo con poner la imagen de unos ojos como fondo de pantalla en un ordenador es suficiente para aumentar la cooperación en el Juego del Dictador (Dos jugadores; uno de ellos, el dictador, divide cierta cantidad de dinero entre él mismo y el otro jugador, el receptor). En contraste con estos resultados, se ha descubierto que las imágenes de ojos como fondo de pantalla de ordenador no tuvieron efecto sobre la conducta cooperativa del segundo jugador en el Juego de la Confianza (Ejercicios físicos para probar y estimular la confianza en uno mismo y en el grupo). Por otra parte, se ha mostrado recientemente que estar en una habitación con otras personas no tiene ningún efecto sobre las decisiones en el Juego del Ultimátum (similar al Juego del Dictador, en el que se interacciona de manera anónima) cuando se asegura explícitamente que los individuos no tendrán conocimiento de lo que se decide.

En este artículo se ha llevado a cabo un experimento de campo en el que se midieron los efectos de los carteles sobre el comportamiento de tirar basura de los clientes en una cafetería de autoservicio. Se prepararon carteles con imágenes de ojos de personas o de algunas flores, y con un mensaje escrito congruente o incongruente con el comportamiento que se quería medir. La cafetería se compone de 35 mesas de diferentes tamaños y se rige por un sistema de auto-limpieza cuya norma social (Reforzada por carteles en las paredes) es que los clientes deben recoger la basura de sus mesas antes de salir de la cafetería. En la condición congruente los carteles muestran el mensaje: “Por favor coloquen sus bandejas cuando hayan acabado”, mientras que en la condición incongruente el mensaje es: “Por favor, sólo consuman alimentos y bebidas comprados en este establecimiento”.

En un experimento diseñado para investigar los efectos de las imágenes de ojos en el comportamiento cooperativo en un entorno real, se ha descubierto que los carteles que representan imágenes de ojos aumentan la probabilidad de que la gente recoja la basura de sus mesas en una cafetería de auto-servicio. Por lo tanto, se podría decir que la cercanía de imágenes de ojos puede tener consecuencias importantes en la conducta cooperativa en un entorno real. Parece que los mecanismos psicológicos que controlan las decisiones sobre si cooperar o no son especialmente sensibles a las señales que normalmente indican un escrutinio social. Para muchos individuos, las imágenes de ojos no fueron relevantes para la interacción en la cafetería. Supuestamente, la presencia de observadores reales proporciona muchas señales de observación, y esto puede saturar el efecto de los estímulos artificiales. Sin embargo, es posible que las señales de observación solo influyan en ciertas situaciones. En primer lugar, los efectos de la inclusión de señales sutiles de observación pueden ser mayores en entornos con pocos observadores reales. En segundo lugar, la influencia de las señales implícitas puede ser anulada por instrucciones explícitas sobre el anonimato del comportamiento. Finalmente, puede haber otros aspectos de la estructura de la tarea cooperativa que manifiesten señales de observación de forma menos notable. Puede ser que los diferentes escenarios evoquen diferentes esquemas psicológicos, donde la observación de terceros es un aporte menos importante, y el comportamiento del compañero lo es más. Además de demostrar el efecto de los ojos, los datos proporcionan asimismo evidencia directa de que la presencia de personas reales, y la posibilidad de ser realmente observado, reduce el comportamiento de tirar basura. Por lo tanto, algunos individuos en grandes grupos pueden sentirse igual de ignorados que si estuvieran solos. A pesar de que este tipo de experimentos no explica el origen evolutivo de la cooperación humana, ayuda a esclarecer el funcionamiento de los mecanismos de cercanía, en ambientes naturales, por medio de los cuales los individuos deciden cuando comportarse de forma cooperativa y cuando no hacerlo. Este estudio confirma que la visualización de imágenes de ojos tiene la misma eficacia que un codazo, no sólo porque los ojos atraen la atención, sino por conexiones más básicas entre la sensación de ser observado y la conducta cooperativa. Las imágenes de ojos parecen ser eficaces en la inhibición de conductas antisociales en situaciones donde no existe una relación de compañerismo (Por ejemplo: no despilfarrar bienes públicos, o no deteriorar infraestructuras públicas), y en especial cuando hay pocas personas alrededor mirando.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

A veces los demás nos conocen mejor que nosotros mismos. Club Lenguaje No Verbal.

A veces los demás nos conocen mejor que nosotros mismos. Club Lenguaje No Verbal.

A veces los demás nos conocen mejor que nosotros mismos. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, esta vez les ofrecemos un resumen del artículo “A veces los demás nos conocen mejor que nosotros mismos” de las autoras Simine Vazire y Erika N. Carlson de la Universidad de Washington (EE.UU.) que trata de la percepción de la propia personalidad.

La mayoría de nosotros tenemos la poderosa intuición que nos conocemos mejor de lo que los demás nos conocen. Sin embargo, todos conocemos personas que se engañan a sí mismas, lo cual plantea la incómoda posibilidad de que nosotros, también, podríamos estar engañándonos. Cuando se trata de nuestra propia personalidad, cada vez hay más evidencia de que nuestros puntos ciegos son considerables. Por otra parte, los demás a veces pueden ver cosas sobre nuestra personalidad que no podemos. El objetivo de este trabajo es revisar la evidencia más reciente en relación a la precisión de la auto percepción de la personalidad y la percepción de los otros y demostrar que la imagen completa de cómo es una persona requiere tanto la propia perspectiva de la persona como la perspectiva de otros que la conocen bien.

El primer paso para poder determinar que los demás saben cosas de nuestra personalidad que nosotros mismos no conocemos es mostrar que hay lagunas en nuestro auto conocimiento. Algunos puntos ciegos pueden deberse a una simple falta de información. Pueden deberse asimismo a demasiada información, tenemos acceso a tantos pensamientos, sentimientos y comportamientos que a menudo nos cuesta mucho agregar mentalmente esos indicios y reconocer patrones. Sin embargo, en muchos casos, los puntos ciegos no son tan inocentes ya que son el resultado de procesos cognitivos motivados. Querer afirmar y mejorar nuestra autoestima es uno de los motivos de mayor influencia en la auto percepción. El conocimiento motivado influye y distorsiona la auto percepción de muchas maneras que ayudan a crear y mantener puntos ciegos en el auto conocimiento. Un claro ejemplo de punto ciego lo encontramos en la investigación sobre discrepancias entre las percepciones explícitas e implícitas de las personas sobre su propia personalidad. La personalidad implícita se mide normalmente por la asociación automática que las personas hacen de ellas mismas con rasgos específicos o comportamientos. De este modo, se forman asociaciones automáticas o implícitas sobre la base de anteriores patrones de comportamiento. Por lo tanto, los rasgos que la gente asocia automáticamente con ellos mismos en pruebas implícitas pueden predecir el comportamiento más allá de los rasgos que promueven conscientemente en mediciones explícitas de personalidad. Si el procesamiento implícito del auto conocimiento fuera simplemente una cuestión de eficiencia, deberíamos ser capaces de aumentar la congruencia entre nuestra auto imagen explícita e implícita centrando nuestra atención en las manifestaciones conductuales de nuestra personalidad implícita. Así pues, parece que nuestros motivos a veces nos llevan a ignorar los aspectos de nuestra personalidad que otros pueden detectar. Como resultado, nuestras auto percepciones conscientes proporcionan una valiosa pero incompleta perspectiva sobre nuestra personalidad.

El segundo paso para poder determinar que otros pueden conocer cosas acerca de nuestra personalidad que nosotros desconocemos es mostrar que los demás son expertos en la detección de la personalidad. Resulta que muchos aspectos de la personalidad son increíblemente transparentes a los demás, incluso cuando no se están transmitiendo deliberadamente. Revelamos nuestra personalidad deliberada e indeliberadamente a través de la música que escuchamos, nuestros dormitorios, y nuestro entorno online. Por otra parte, cuanto más convivimos con los demás, con mayor precisión pueden inferir nuestros pensamientos y sentimientos. Estos hallazgos muestran que somos agudos conocedores de las personalidades de los demás, probablemente debido a la importancia de la percepción interpersonal para nuestra especie social. En consecuencia, los demás, especialmente aquellos que pasan mucho tiempo con nosotros y con los que nos sinceramos, se convierten casi inevitablemente en expertos en nuestra personalidad.

El objetivo de este artículo es demostrar que a veces los demás ven aspectos de nuestra personalidad de los que no somos conscientes. La igualdad total en los niveles de precisión oculta un patrón más interesante: la auto valoración de la personalidad y la valoración de los demás no sólo proporcionan información redundante, sino que reflejan aspectos diferentes. Vazire (2010) propuso que tenemos mejor información de nosotros mismos que los demás para juzgar rasgos internos, rasgos principalmente definidos por pensamientos y sentimientos, pero que los demás tienen mejor información para juzgar rasgos externos, rasgos principalmente definidos por la conducta manifiesta. Existen evidencias de que las personas cercanas podrían de hecho tener impresiones más positivas sobre nosotros de las que tenemos, pero que sus percepciones son aun así más precisas. Los hallazgos sugieren que los que nos conocen bien a veces ven cosas que no vemos en nosotros mismos, sobre todo cuando se trata de aspectos de nuestra personalidad que pueden ser apreciados por los demás y de los que nos preocupamos mucho (y por lo tanto no podemos ver de forma objetiva).

Para conocer la personalidad de alguien, tenemos que saber tanto la manera en que se ve a sí mismo como la manera en que le ven otras personas que le conocen bien. El hecho de que la auto percepción sea una parte importante de la personalidad no es algo nuevo; el nuevo descubrimiento es que los demás saben muchas cosas acerca de nosotros que desconocemos. La investigación plantea que aunque tendemos a sobrestimar el grado en que otros comparten nuestra percepción de nosotros mismos, somos capaces de detectar la impresión que producimos a los demás, incluso al conocer a alguien por primera vez. Parece asimismo que sabemos cómo las personas que nos conocen en diferentes contextos nos ven de distinta manera (por ejemplo, los padres frente a los amigos). En resumen, parece que somos algo conscientes de cómo nos ven los demás, pero no siempre hacemos uso de esa información para juzgar nuestra propia personalidad. Por lo tanto, es posible que podamos mejorar nuestro auto conocimiento dando más importancia a nuestras impresiones acerca de cómo nos ven los demás, especialmente, cuando se trata de rasgos evaluativos observables (por ejemplo: ser divertido, encantador, etc.). Estudios recientes han planteado que la auto afirmación reduce las respuestas defensivas y nos hace más receptivos a la información negativa sobre nosotros. Por otro lado, las técnicas de meditación pueden reducir los dos principales obstáculos para el auto conocimiento: la falta de información y las tendencias motivacionales. En resumidas cuentas, se sabe poco sobre cómo mejorar el auto conocimiento. Parece evidente que queda mucho por aprender acerca de cómo podemos llegar a conocernos mejor.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

La formación de primeras impresiones a través de la Web. Club Lenguaje No Verbal.

La formación de primeras impresiones a través de la web. Club Lenguaje No Verbal.

La formación de primeras impresiones a través de la Web. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “Caer bien en la Web y en el “mundo real”: Consistencia de las primeras impresiones a través de páginas web personales y comportamiento espontaneo” de los autores Max Weisbuch, Zorana Ivcevic y Nalini Ambady de la Universidad de Tufts (EE.UU.) que trata sobre la formación de primeras impresiones en las interacciones a través de la Web.

Durante la última década, los países industrializados han observado un cambio importante en cómo las personas se conocen e interaccionan. Ahora se usan las páginas web personales para valorar de quién hacerse amigo, con quién salir e incluso a quién contratar. La premisa es que el análisis de las páginas web personales permite a los amigos, citas, y empleadores potenciales prever cómo se comportará realmente una persona. Se ha analizado si y por qué la gente considerada agradable en base a su página de Facebook podría también serlo en la vida real. Aunque probablemente nunca se renuncie por completo a la interacción social cara a cara, muchas de las actividades sociales importantes que antes estaban relegadas al “mundo real” se están produciendo en Internet. Lo que antes era “sabido” acerca de la formación de impresiones, la percepción de la persona, la auto presentación y otros temas, deberían ser reconsiderados en esta nueva realidad social. Algunas investigaciones recientes han demostrado que en las páginas web personales se reflejan incluso rasgos de personalidad auto informados. Si bien este tipo de estudios informan sobre los procesos sociales y psicológicos que ocurren online, existen pocas evidencias sobre hasta que punto el comportamiento espontáneo (y directamente observado) que tiene lugar en el “Mundo real” está fielmente representado online.

En este artículo se pretende analizar la correspondencia entre la percepción social en la Web y la percepción social en el “mundo real” con la creencia de que estos medios pueden producir diferentes impresiones. Por tanto, mientras que las impresiones formadas a partir de la interacción social pueden basarse en una mezcla de comportamiento decisivo y espontáneo, las impresiones formadas a partir de páginas web personales pueden estar basadas en objetivos totalmente estratégicos o comportamientos de auto presentación. En consecuencia, podría existir una limitada correspondencia entre las impresiones formadas a través de la Web y las impresiones formadas durante las interacciones. Por el contrario, los diferentes tipos de información proporcionados por los dos medios todavía pueden producir impresiones bastante similares. Por último, si bien existen diferencias entre la interacción inicial cara a cara y la interpretación a través de una página web, ambas situaciones incluyen presuntamente un aspecto del manejo de impresiones. Por ello, se prevé cierta consistencia entre las impresiones formadas a partir de la interacción cara a cara y las formadas a partir de las páginas web personales. Aquí se han analizado las impresiones acerca de la simpatía, en parte, debido a las claras implicaciones que tienen para decisiones importantes como las citas, la amistad, y el empleo. De este modo, la gente tiende a hacer inferencias sobre la simpatía visitando las páginas web personales. En la medida en que las personas hacen inferencias acerca de la simpatía es probable que lo hagan en base a señales observables. A pesar de que existen diferencias significativas en las señales disponibles para los perceptores en los dos medios de comunicación social, los factores conceptuales que sustentan las señales en las páginas web personales pueden tener alguna similitud con los factores que sustentan las señales disponibles en la interacción cara a cara. En ambos medios, se examinaron las señales observables teóricamente sostenidas por la expresividad social y la auto revelación, las cuales se piensa tiene un papel en la creación de proximidad y simpatía. En general, ya que las personas parecen mostrar consistencia en el comportamiento a través de los canales de comunicación, se prevé que los que son valorados positivamente en la interacción social también lo sean en base a sus páginas de Facebook, incluso cuando es más probable el manejo consciente de impresiones en los sitios web personales. Se prevé que las señales observables apoyen dicha correspondencia en la percepción social.

La actual investigación es la primera en demostrar que existe correspondencia entre las primeras impresiones formadas a partir de observaciones de la propia conducta en el mundo real y las formadas a través de páginas web. Más allá de la relación entre las variables de auto evaluación, se observó que las primeras impresiones formadas a través de las páginas web personales proporcionan a los perceptores información válida sobre la espontánea simpatía del autor de la página web en la “vida real”. La expresividad juega un papel fundamental en la creación de las primeras impresiones positivas online así como en el “mundo real”; curiosamente, la expresividad no verbal y la auto revelación verbal están relacionadas con la expresividad y la revelación en la página web respectivamente. De este modo, el mundo social capturado en páginas web personales, en relación a la formación de impresiones (valoraciones sobre la simpatía) y al manejo de impresiones (expresividad y revelación), tiene importantes analogías con el mundo social reflejado en una primera interacción interpersonal. Esta investigación tiene implicaciones importantes para el conocimiento científico actualizado acerca de la formación de impresiones. A todas luces, los perceptores sociales tienen información cualitativamente diferente para emitir una opinión cuando se les enseña una página web que al encontrarse en una interacción social cara a cara. Es probable que los perceptores sociales se apoyen en los mismos procesos y heurísticos que se usan en la Web para la emisión de juicios basados en primeras impresiones, incluso teniendo en cuenta las diferencias sustanciales del medio en que se basan estas valoraciones. Una de las señales relevantes para las impresiones formadas en tiempo real y en la Web es la expresividad social; aunque hay, por necesidad, diferencias cualitativas en cómo se expresa en los dos entornos sociales, las personas que exhiben expresividad no verbal en la interacción social en tiempo real también la exhiben en sus páginas web personales. Por lo tanto, pese a que entre las interacciones sociales y las páginas web personales hay diferencias cualitativas, por lo general, existen importantes analogías sociales entre las dos fuentes de información social. En conclusión, el mundo social online no puede ser tan diferente de la interacción social en tiempo real. Sin duda existe cierta utilidad en la valoración de las páginas web personales con el fin de elegir citas, amigos y empleados que nos parezcan agradables.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Los músculos de la cara revelan el engaño. Club Lenguaje No Verbal.

Los músculos faciales revelan el engaño. Club Lenguaje No Verbal.

Los músculos de la cara revelan el engaño. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, en esta ocasión les ofrecemos un resumen del artículo “Darwin el detective : contracciones observables de los músculos faciales revelan mentiras emocionales trascendentes” de los autores Leanne ten Brinke, Stephen Porter y Alysha Baker de la Universidad de Columbia Británica (Canadá) que nos acerca una vez más al apasionante tema de la detección de mentiras.

Entre algunas de sus afirmaciones, Darwin (1872) argumentó que las expresiones emocionales se heredan, manifestaciones involuntarias de nuestro estado interior. Además, de todos los canales a través de los cuales las señales emocionales pueden expresarse, consideró el rostro como el principal. En promedio, las personas mienten dos veces al día; las razones más comunes incluyen el altruismo, el manejo de impresiones, o el beneficio personal del mentiroso. Tal engaño a menudo tiene éxito; los observadores son capaces de determinar si una persona dice la verdad o si una expresión facial particular es verdadera o falsa. Sin embargo, la poderosa motivación por parecer creíble, junto con la complejidad de crear y mantener una mentira consecuente, puede conducir a una mayor filtración de señales conductuales y a la probabilidad de detección en contextos determinantes. Darwin sugirió que algunos movimientos de los músculos faciales asociados con la emoción no pueden ser completamente inhibidos a pesar de los esfuerzos realizados por el poseedor de la emoción. Propuso además que el intento de contraer ciertos músculos faciales durante la simulación emocional sería un fracaso. En conjunto, estas proposiciones forman la hipótesis de la inhibición. Porter y ten Brinke (2008) revelaron que es más probable que ocurran filtraciones sutiles de emociones en las expresiones simuladas. Asimismo, un reciente estudio de seguimiento descubrió que la verdadera emoción es particularmente difícil de suprimir, y es más probable que se manifieste a través de la cara cuando es fuerte, en relación con estados emocionales más débiles. Dados los limitados recursos cognitivos existentes y la dificultad para realizar las múltiples tareas necesarias durante el engaño, se plantea que la filtración emocional ocurre probablemente cuando la mentira es compleja y/o relacionada con una emoción fuerte que se oculta o falsea. Concretamente, se prevé que los músculos faciales menos sometidos al control voluntario tenderán a fallar. Por lo tanto, serán los músculos faciales superiores los primeros en fallar durante el engaño emocional.

En el primer estudio que examina las señales faciales de engaño en la vida real, engaño emocional trascendente, se han analizado los comportamientos grabados en vídeo de una gran muestra internacional de individuos implorando públicamente el regreso de un familiar desaparecido, la mitad de los cuales se determinó más tarde habían asesinado al familiar antes del llamamiento público. Sin embargo, los resultados de este estudio no permitieron alcanzar conclusiones definitivas precisamente sobre qué músculos fallaron en los imploradores que mentían. El estudio actual investiga por primera vez los músculos faciales que son menos susceptibles al control voluntario durante el engaño emocional trascendente. Se analizó la activación muscular asociada con tristeza, felicidad y sorpresa (frontalis, corrugator supercilii, orbicularis oculi, zygomatic major, y depressor anguli oris) en los llamamientos en televisión por el regreso de un familiar, un nuevo paradigma en el estudio del engaño trascendente.

La expresión de las emociones a menudo se manipula conscientemente para facilitar el engaño y puede tener importantes consecuencias cuando no se detecta. A pesar de que a veces se logra el engaño emocional, las señales conductuales pueden desenmascarar la falsa cara en situaciones cognitivamente exigentes. La hipótesis de la inhibición de Darwin, junto con el conocimiento de la inervación facial y las limitaciones cognitivas, parece ser un conciso resumen de la conducta facial de engaño en este contexto. En particular, se previó que el “fallo muscular”de la frente, bajo un control cortical limitado, revela la falsa cara. De este modo, cuando los asesinos que mentían intentaron replicar los gestos faciales de tristeza de la parte superior, su activación del frontal fue con frecuencia exagerada. Los imploradores que mentían también eran más propensos a mostrar una activación del cigomático mayor que los imploradores verdaderamente afligidos. A diferencia de los asesinos embusteros, los imploradores auténticos mostraron una activación de los músculos asociados con la aflicción innata interculturalmente relacionados con la tristeza y sobre los que se planteó la hipótesis de que servían para algún beneficio funcional así como para facilitar la comunicación humana. Por otra parte, este hallazgo revela que los imploradores que mentían fueron incapaces de mantener la activación del músculo superior de la cara, supuestamente debido a su reducida conectividad cortical y a otros estímulos que limitan el control cognitivo sobre esta contracción. En resumen, la presencia de gestos faciales innatos relacionados con la tristeza es un indicador fiable de auténticos sentimientos de aflicción y sinceridad en llamamientos públicos. Por lo tanto, mientras que la cara no representa la “panacea” en la detección de mentiras, el análisis de los gestos faciales puede combinarse con otros indicadores de engaño para documentar las predicciones de credibilidad. Este estudio utilizó un nuevo paradigma para afrontar la falta de investigación sobre el engaño trascendente en la vida real, para apoyar el enfoque de la filtración emocional bajo una carga cognitiva. De hecho, estos hallazgos sostienen la idea de que el rostro humano está marcado por su propia historia y los intentos de ocultar las emociones en un acto engañoso probablemente fracasen.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Comunicación táctil, Cooperación y Rendimiento. Club Lenguaje No Verbal.

Comunicación Táctil, Cooperación y Rendimiento. Club Lenguaje No Verbal

Comunicación Táctil, Cooperación y Rendimiento. Club Lenguaje No Verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, esta semana les proponemos el resumen del artículo “Comunicación táctil, Cooperación y Rendimiento: Un Estudio etológico de la NBA” de los autores Michael W. Kraus, Cassy Huang y Dacher Keltner de la Universidad de California (EE.UU.) que trata sobre la comunicación a través del contacto físico.

El tacto es el sentido más desarrollado al nacer, y es lo que precede al lenguaje en la evolución de los homínidos. Con un breve toque de 1 segundo en el antebrazo, se pueden comunicar emociones prosociales esenciales para la cooperación dentro de los grupos; gratitud, simpatía y amor, con tasas de precisión siete veces mayores al azar. El contacto también promueve la confianza, un componente esencial de los lazos de cooperación a largo plazo. En este artículo se han probado dos hipótesis. En primer lugar, que el contacto al principio de la temporada es un predictor tanto del rendimiento individual como del equipo más adelante en la temporada. En segundo lugar, que el contacto es un mejor predictor del rendimiento del equipo gracias al incremento de conductas de cooperación entre los compañeros de equipo.

Una de las principales funciones del contacto es que promueve la confianza y la cooperación. La confianza es un elemento fundamental de las relaciones interpersonales, y el contacto es un poderoso facilitador de la confianza entre los miembros del grupo. Así pues, el contacto entre jugadores conduce al aumento de la cooperación y la confianza mutua. El contacto reduce igualmente la sensación de amenaza. En vista de cómo el contacto asegura y promueve inferencias de cooperación y confianza, se deduce que el contacto incrementa las conductas cooperativas dentro de los grupos, que a su vez permite un mejor rendimiento del grupo. Por lo tanto, el contacto debería predecir mayores acciones interdependientes y de cooperación entre compañeros de equipo que son esenciales para el funcionamiento del grupo. Respecto al contexto de este estudio, rendimiento de equipos de la NBA, se prevé que el aumento del contacto entre compañeros de equipo es predictor de un mayor rendimiento, y que la asociación entre contacto y rendimiento podría estar mediada por el alcance de la implicación de los compañeros de equipo en conductas de cooperación. En la presente investigación, se ha probado este enunciado a través un estudio etológico longitudinal del contacto y rendimiento de equipos de la NBA. Más concretamente, se examinó si el contacto observado durante un partido al principio de la temporada será predictor de una mayor cooperación y rendimiento individual y de equipo a lo largo de la temporada. Para documentar con más precisión la relación entre contacto, cooperación y rendimiento del grupo, se controlaron el nivel del jugador, las expectativas de pretemporada, y el rendimiento al principio de temporada.

De acuerdo con la primera hipótesis planteada, el incremento de contacto observado al inicio de la temporada sería un predictor del aumento del rendimiento individual y de equipo durante toda la temporada. Para probar esta hipótesis, se examinó primero la relación entre contacto y rendimiento teniendo en cuenta el nivel del jugador, las expectativas de pretemporada, y el rendimiento al inicio de la temporada. En primer lugar, se analizó la relación entre contacto individual y rendimiento considerando el salario del jugador, ya que los individuos más ricos y poderosos tienden a tocar más. En general, el contacto al inicio de temporada predice el desempeño independientemente del salario del jugador. También es posible que la asociación entre contacto al principio de la temporada y rendimiento total de la temporada se deba a las expectativas sobre el probable éxito del equipo antes del comienzo de la temporada. Según la hipótesis planteada, el contacto sigue siendo predictor del rendimiento del equipo, incluso después de tener en cuenta las expectativas de pretemporada de los ejecutivos de la NBA y de los analistas de TV. Asimismo, es posible que el contacto al inicio de temporada varíe según el rendimiento durante el partido en el que se codificó el contacto, y que la asociación entre contacto y rendimiento en la totalidad de la temporada sea simplemente un subproducto de la asociación de este único partido. El contacto es un predictor del desempeño individual durante toda la temporada, incluso después de considerar el rendimiento al inicio de temporada. Por lo tanto, se prevé que el contacto siga siendo un predictor del rendimiento del equipo incluso después de tener en cuenta el nivel, las expectativas de pretemporada y el rendimiento. En este análisis, el salario del equipo y las expectativas de los ejecutivos de la NBA siguen siendo asimismo predictores del rendimiento del equipo.

El principal problema de esta investigación fue determinar si el contacto es predictor de un mayor rendimiento promocionando la cooperación entre compañeros de equipo. En este análisis de mediación, se prevé que la cooperación entre los compañeros de equipo explique por completo la relación entre contacto y rendimiento del equipo durante toda la temporada. En general, los resultados muestran que el contacto indica cooperación entre compañeros de equipo, que a su vez, predice el rendimiento de la temporada. Otra manera de mostrar que el contacto es un predictor de mayor rendimiento, y que esta relación se explica por el comportamiento cooperativo, es examinando el rendimiento en los partidos inmediatamente posteriores al partido en el que se codificó el contacto. Con ese fin, se analizó el contacto en los equipos con un historial de victorias frente a equipos con un historial de derrotas en los siguientes cinco partidos inmediatamente posteriores al partido codificado. Los equipos que registraron victorias tras el partido codificado tuvieron más contacto que los equipos derrotados.

En este estudio etológico del contacto físico en los partidos de la NBA, se ha demostrado que el contacto es crucial para predecir el rendimiento en grupos competitivos. Asimismo, en consonancia con la teorización acerca de la función cooperativa del contacto, los análisis de mediación mostraron que el contacto es un predictor del desempeño fomentando la cooperación entre compañeros de equipo. Es importante tener en cuenta que este estudio evaluó los patrones de contacto físico en grupos competitivos concretos, equipos de la NBA. En una línea similar, el enfoque etológico de la presente investigación deja abierta la posibilidad de interpretaciones alternativas de los resultados, no consideradas en el presente análisis. Esta investigación plantea que el contacto puede potenciar el rendimiento del grupo durante la competición aumentando la cooperación y el rendimiento. Además de asegurar y comunicar emociones, la presente investigación proporciona alguna de las primeras evidencias empíricas que muestran que el contacto mejora el rendimiento grupal mediante la cooperación. El acto de chocar las manos y los puños dice mucho acerca del estilo de cooperación de un equipo, y si ese equipo gana o pierde.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Posturas de poder frente a roles de poder. Club Lenguaje No Verbal.

Posturas de poder frente a roles de poder. Club Lenguaje No Verbal.

Posturas de poder frente a roles de poder. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, esta semana les proponemos el resumen del artículo “Posturas de poder frente a roles de poder: ¿Cuál es la correlación aproximada entre pensamiento y comportamiento?” de los autores Li Huang y Adam D. Galinsky de la Universidad Northwestern (EE.UU.) y, Deborah H. Gruenfeld y Lucía E. Guillory de la Universidad de Stanford (EE.UU.) que versa sobre los roles y la postura corporal.

En este estudio se han llevado a cabo tres experimentos que exploran el impacto de la postura corporal y el rol jerárquico en las demostraciones de poder. El rol jerárquico y la postura corporal han sido manipulados de forma independiente y se han examinado sus efectos en dos de las consecuencias más importantes a nivel individual del poder, la acción en el comportamiento y la abstracción en el pensamiento. El poder puede definirse como el control asimétrico sobre los recursos valorados en las relaciones sociales. Puede derivarse de muchas fuentes y puede determinarse en cualquier situación dada por las relaciones interpersonales específicas y los recursos valorados. Una fuente de poder es el papel o rango de un individuo dentro de la jerarquía de una organización; a menudo denominado poder legítimo. El rol jerárquico se asocia con el poder de premiar o castigar. La investigación ha indicado que desempeñar un rol de poder tiene efectos dramáticos sobre el pensamiento y la conducta. Tener asignado el rol de directivo en una organización simulada o real conduce a la gente a actuar y tomar riesgos, a esforzarse en las tareas, y a pensar de manera más abstracta y optimista. Por otra parte, las tendencias cognitivas y conductuales asociadas con el poder se activan cuando las personas desempeñan roles de alto poder o incluso cuando simplemente recuerdan una experiencia de rol de poder.

Investigaciones recientes sugieren que el estado psicológico de poder radica no sólo en los roles jerárquicos, sino también en el cuerpo. De hecho, la receptividad corporal en adultos se relaciona positivamente con la dominación. Entre las especies, el poder se expresa e infiere a través de posturas expansivas. Con respecto a los seres humanos, la investigación ha encontrado asimismo que las posturas expansivas provocan sentimientos relacionados con el poder, la cognición y la conducta, así como con cambios en niveles hormonales que normalmente se asocian con un alto cargo. Los hallazgos plantean que la adopción de una postura expansiva conduce a percepciones, comportamientos, e incluso a respuestas fisiológicas que son normalmente observados en individuos que poseen un rol de poder.

Numerosos hallazgos muestran que el rol de poder y las posturas expansivas van generalmente de la mano: desempeñar un rol de alto poder conduce a posturas corporales expansivas, y los individuos que adoptan estas posturas a menudo actúan como si estuvieran al mando o son percibidos por los demás como poseedores de poder. Sin embargo, el rol de poder y la postura física pueden diferir. De hecho, las expresiones corporales de los jefes no siempre corresponden con sus roles jerárquicos. El hecho de que las posturas físicas y los roles jerárquicos no se correspondan siempre ha llevado a cuestionarse si el rol de poder y la postura tienen que ser congruentes entre sí para influir en el pensamiento y la conducta, o si tienen efectos independientes. En consecuencia, la postura del cuerpo puede ser uno de los correlatos más aproximados de comportamiento y por lo tanto puede tener una influencia más directa que el rol en conductas relacionadas con el poder. Parece plausible que la expansividad del cuerpo tiene un efecto directo sobre el comportamiento igual que otras sensaciones corporales (por ejemplo, el dolor). Así pues, se plantea que la expansividad del cuerpo es uno de los correlatos más aproximados de comportamiento y en consecuencia activa la conducta de poder de forma rápida y directa. En los tres experimentos que se han realizado, en concreto, se ha puesto a prueba la hipótesis de que la postura tiene un efecto más significativo que el rol jerárquico en dos de las consecuencias más importantes de poder, tendencias de acción y pensamiento abstracto. En los dos primeros experimentos se manipuló el rol de poder a través de tareas de dirección-subordinación así como el poder representado a través de posturas expansivas y constreñidas. En el último estudio, se comparó el poder recordado con el poder representado haciendo que los participantes recordaran verbalmente una experiencia en la que tenían un alto o bajo poder, mientras variaba su postura.

En el experimento 1 se examinó si la postura (expansiva frente a constreñida) y el rol jerárquico (alto poder frente a bajo poder) activaban implícitamente el constructo de poder y afectaban a la sensación explícita de poder. Finalmente, se estableció que afectan de forma independiente a la sensación de poder, y que solo la postura afecta a la activación implícita de poder. El experimento 2 fue diseñado para probar los efectos que la postura y el rol podrían tener en el pensamiento y la conducta. Para ello se examinaron dos grandes tipos de efectos que posee el poder: la abstracción en el pensamiento y la acción en comportamiento. Tal y como se ha mencionado anteriormente, el poder no sólo se encuentra en roles y posturas, sino también en la mente, a través de los recuerdos y experiencias pasadas. El recuerdo de la experiencia de desempeño de un papel de alto poder lleva a pensar y a comportarse como si se desempeñara actualmente ese rol. El experimento 3 fue diseñado para replicar el efecto diferencial de la postura en la acción pero con el rol de poder manipulado mediante el recuerdo de una experiencia pasada de rol de poder.

En los tres experimentos, la postura importó más que el rol en la determinación del pensamiento y del comportamiento. Al comparar el desempeño con el recuerdo de la experiencia de un rol de alto poder, el rol representado tuvo efectos más fuertes en dos de las consecuencias clave mencionadas antes. La investigación reciente sugiere que la expansividad de la postura puede producir cambios neuroendocrinos, activar la sensación de poder, y provocar cambios en el comportamiento. Los experimentos amplían significativamente estos hallazgos al mostrar que la postura en realidad tiene un efecto más relevante que el rol de poder en las demostraciones conductuales y psicológicas de poder. Para pensar y actuar como una persona con poder, no es necesario poseer un rol de poder o recordar el desempeño de ese rol. Por lo tanto, teniendo en cuenta los resultados anteriores sobre los efectos del rol de poder en la acción y la abstracción, es sorprendente que no se hayan encontrado efectos directos de estas variables. La estrecha relación entre la postura de expansión y el poder puede estar fuertemente relacionada con individuos que “silencian” el efecto del rol cuando las posturas están suficientemente destacadas. Las investigaciones anteriores en otras áreas también parecen apoyar el predominio del cuerpo. Los resultados de este estudio plantean asimismo que el cuerpo tiene una conexión más estrecha con muchos procesos psicológicos importantes. El cuerpo parece ser el correlato más aproximado de comportamiento de poder. Estos experimentos son los primeros en comparar los efectos de diferentes fuentes de poder en la acción y la abstracción. A pesar de los hallazgos consistentes sobre los mayores efectos de la postura, las investigaciones futuras deberían analizar los contextos en los que el rol pueda superar a la postura. Además, dado que la postura y el rol suelen ser coherentes entre sí, las investigaciones futuras deberían explorar si la adopción de posturas expansivas en roles de bajo poder lleva a reaccionar de forma negativa por no saber cual es su sitio y si las interacciones entre un jefe con una postura de constricción y un subordinado con una postura expansiva son embarazosas. Los resultados actuales sugieren que si se quiere predecir cómo actuarán las personas en un momento dado, puede tener sentido observar su postura en lugar de su cargo.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

El 93% de la comunicación es No Verbal… ¿Mito o realidad? Club Lenguaje No Verbal.

El 93% de la comunicación es No Verbal… ¿Mito o realidad? Club Lenguaje No Verbal.

El 93% de la comunicación es No Verbal… ¿Mito o realidad? Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana tenemos el placer de ofrecerles un resumen del artículo “El 93% de la comunicación es No Verbal… ¿Mito o realidad?” de los autores Rafael López Pérez, Alicia Martos Garrido y Ana Sutil Gutiérrez de la Fundación Universitaria Behavior & Law (España). Ante la petición y el desconocimiento generalizado sobre las investigaciones de Mehrabian y la gran cantidad de errores sobre éstas que circulan en la red, los autores han decido realizar un artículo resumiendo el origen y la realidad de sus investigaciones.

Es necesario remontarse al año 1967 para descubrir, el origen del famoso porcentaje en los estudios sobre comportamiento no verbal del psicólogo Albert Mehrabian, conocido por su trabajo pionero en el campo de la comunicación no verbal. Llevó a cabo experimentos sobre actitudes y sentimientos y encontró que en ciertas situaciones en que la comunicación verbal es altamente ambigua, solo el 7 por ciento de la información se atribuye a las palabras, mientras que el 38 por ciento se atribuye a la voz (entonación, proyección, resonancia, tono, etc.) y el 55 por ciento al lenguaje corporal (gestos, posturas, movimiento de los ojos, respiración, etc.). Dando lugar a la conocida “regla 7%-38%-55%”.

En el primer estudio que realizó con Morton Wiener, se dedicó a investigar cómo la gente juzga los sentimientos del emisor cuando éste dice algo incompatible con el tono de voz utilizado. Mehrabian quería saber qué era más importante el contenido (las palabras) o el tono. En el experimento participaban dos locutoras, mujeres, que debían leer 9 palabras diferentes. Cada una de ellas en un tono diferente (positivo, neutral y negativo). A continuación, se les pedía a los participantes que escucharan las grabaciones y calificaran el grado de actitud positiva del hablante. Los resultados indican que cuando la actitud comunicada por el contenido contradice la actitud comunicada por un tono negativo, todo el mensaje se juzga en base a una actitud negativa. Por lo tanto, el tono usado al hablar es más importante y significativo que las propias palabras individuales. El segundo experimento se llevó a cabo con Susan Ferris y trataba asimismo, de cómo la gente juzga los sentimientos del emisor. Pero, esta vez, en lugar de buscar la importancia del tono frente al contenido, Mehrabian y Ferris buscaron la relativa trascendencia del tono frente a la expresión facial. En esta ocasión, tres tonos de voz (grabaciones de tres locutoras pronunciando la palabra “quizás” de tres maneras diferentes) se combinaban con tres expresiones faciales (fotos de tres modelos femeninos). Hallaron que las expresiones faciales fueron aproximadamente 1,5 veces más importantes que el tono de voz juzgado por la actitud del emisor. Al final de su último trabajo de investigación, Mehrabian y Ferris intentaron integrar los resultados de ambos experimentos. Ambos autores manifestaron que el supuesto efecto combinado de forma simultánea entre: comunicación verbal (emociones y sentimientos), vocal (entonación, proyección, tono, énfasis, pausas, ritmo, etc.) y facial (gestos, posturas, mirada, movimiento, respiración, etc.), será una suma ponderada de sus efectos independientes, con los coeficientes de .07, .38 y .55 respectivamente.

Mehrabian siempre ha sido consciente de las limitaciones de sus estudios respecto a su aplicación. Según el mismo afirmó las conclusiones referentes a la relativa aportación del componente tonal de un mensaje verbal, pueden ser generalizadas solamente para situaciones comunicativas en las cuales no existe información adicional acerca de las relaciones entre el emisor y el receptor. Mehrabian deja claro que su fórmula solo se aplica cuando están en juego sentimientos o actitudes. Por lo tanto, no será válida en otras situaciones. En consecuencia, es difícil llegar a conclusiones a partir de estos experimentos. Algunos investigadores han criticado la metodología de sus estudios: 1. Sólo utilizan dos o tres personas como emisores. 2. No tienen en cuenta el grado en que los altavoces reproducen el tono requerido de voz. 3. Se trata de situaciones artificiales, sin contexto. 4. El modelo de comunicación en el que se basaron, ahora se ha demostrado que es demasiado simple. 5. No tienen en cuenta las características de los observadores que realizan los juicios. 6. El propósito de los experimentos no se oculta a los participantes.

En 1977 Archer y Akert afirmaron que: esta conclusión se apoya en una base experimental altamente específica, el uso de secuencias naturales de comportamiento nunca se ha abordado de manera más general. Según Krauss, Apple, Morency, Wenzel y Winton (1981), los estudios de Mehrabian se basan en el supuesto de que la persona estímulo es capaz de comunicar “expresión facial y contorno vocal” en aquello que es identificado por otros como la representación específica afectiva (sentimientos). Teniendo en cuenta que la información afectiva no se transmite a través de un canal concreto, no es muy probable que el canal influya en la percepción de afecto o sentimientos. Walbott y Scherer (1986), valoran el problema de los resultados naturales “estímulo material” para considerarlos en estos experimentos. Según estos autores la naturalidad se ve afectada puesto que los emisores reciben material verbal estándar y se les pide pronunciarlo con varios significados emocionales por un micrófono. Al resultar una situación bastante atípica, sobre todo para actores no profesionales, es difícil obtener representaciones emocionales realistas. Así pues, Walbott y Scherer diseñaron un experimento para comprobar esas diferencias entre los emisores utilizando actores profesionales. Sus hallazgos mostraron que existían grandes diferencias en las habilidades para expresar emociones particulares. Jones y LeBaron (2002), en relación a los estudios de mensajes verbales y no verbales en la década de 1960 señalan que en general estas investigaciones se basaron en un modelo de “adición o suma del canal”. Más adelante se demostró que este modelo era demasiado simple. Jeremy Dean, estudiante de Doctorado en Psicología y psychology blogg declaró que una de las críticas más destacables está relacionada con las “características de la demanda” (cuando los participantes en un experimento actúan de la forma que ellos piensan que el experimentador quiere que actúen). Generalmente la gente tiende a actuar de forma complaciente y en consecuencia no lo hacen de manera espontánea.

En conclusión, las palabras, la voz y el cuerpo tienen que ser coherentes entre sí. Esta incoherencia puede ser percibida, de ser así es menos probable que la gente se crea lo que se está diciendo. En cuanto a la fórmula, es aplicable “exclusivamente” cuando: 1. La conversación es de índole emocional (sentimientos y actitudes) 2. Cuando surge en este proceso una incongruencia entre lo verbal y lo no verbal (primando en este caso la comunicación no verbal).

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club de Ciencias Forenses

Edición: Leticia Moreno

Efectos de las barreras de comunicación en el matrimonio. Club Lenguaje No Verbal.

Efecto de las barreras de comunicación en el matrimonio. Club Lenguaje No Verbal.

Efectos de las barreras de comunicación en el matrimonio. Club del Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, en esta ocasión les sugerimos el resumen del artículo “Efectos de las barreras de comunicación en el matrimonio” de los autores Uma Devi Krishnan y S. Annie Margaret de la Universidad Tunku Abdul Rahman (Malasia) en el que se aborda el tema de la comunicación entre los miembros de la familia.

Se da por hecho que sabemos como comunicarnos y entender un mensaje, pero la verdad es que lo que decimos, pensamos y queremos decir puede ser a veces malinterpretado. Es un inmenso desafío hacerse comprender y entenderse unos a otros es un reto todavía más grande. Una de las habilidades necesarias para conseguir un matrimonio feliz es una comunicación efectiva. Birchler (1979), definió la capacidad de comunicación de las parejas casadas como las conductas observables, variables, verbales y no verbales en base a como se entregan estos mensajes y como se reciben en la pareja. Sin embargo, la comunicación solo tiene éxito si el mensaje enviado por el remitente se entiende con la misma implicación por el receptor. Es la herramienta fundamental para comprender o comunicarse emocionalmente unos con otros y no puede ser suprimida al ser el elemento fundamental para un matrimonio feliz. Según Drakeford (1976): “Una barrera de comunicación es algo que impide que las intenciones coincidan. Existen barreras de intenciones entre todas las personas, haciendo la comunicación mucho más difícil de lo que la mayoría de la gente piensa”. Buehler et al (1998) definieron el conflicto marital como la existencia de altos niveles de desacuerdo, interacciones estresantes y hostiles entre los cónyuges, falta de respeto y abuso verbal. Cummings (1998) por otro lado lo interpreta como “cualquier interacción interpersonal mayor o menor que implica una diferencia de opinión, con independencia de si son mayoritariamente negativas o positivas”. El objetivo de este estudio es analizar de que manera una escasa capacidad de comunicación afecta a la pareja y las consecuencias que conducen al conflicto marital. La mayoría de las parejas admiten que un conocimiento limitado en comunicación es la razón principal de su infelicidad.

El proceso de comunicación puede ser fácilmente malentendido y se trata del factor primordial de conflicto conyugal. Si no se es consciente de que ha habido una mala interpretación, ni siquiera se trata de modificar o mejorar las habilidades de comunicación. Según Gottman y Silver (1999), el 96 % de las veces se puede predecir el desenlace de una conversación en base en los tres primeros minutos de una interacción de quince minutos. Una interacción negativa conduce a una relación destructiva. Se lanzan lenguajes y palabras sin tener en cuenta los sentimientos y emociones de la pareja. Al no cesar esta guerra verbal conduce a la violencia en el matrimonio. James V. Córdova (2011) señaló que “se ha demostrado que una comunicación no saludable entre las parejas puede provocar angustia mental, divorcio, violencia doméstica y problemas de salud”. Gran parte de la comunicación no es verbal (60%), lo que lleva a hacer suposiciones en cuanto al significado de esas señales no verbales. El pionero en el estudio de la comunicación no verbal es Ray L. Birdwistell (1970), estimó que una persona de media emite palabras durante en total alrededor de diez a once minutos al día y que sólo tarda 2,5 segundos en estructurar las oraciones, pero en este intervalo de tiempo se pueden hacer y reconocer alrededor de 250.000 expresiones faciales. Junto con esta comunicación no verbal se incluyen ocho elementos de kinésica, como el lenguaje corporal y la postura, la expresión facial, los gestos, los movimientos oculares, la proxémica (distancia), los rasgos paralingüísticos (tono de voz), la apariencia y la háptica (tacto). Todos estos elementos son importantes para construir una relación solida. Consciente o inconscientemente, la mayoría de estas señales se emplean en las interacciones cotidianas. La comunicación no verbal y la satisfacción marital están generalmente correlacionadas. Es importante reconocer que la comunicación no verbal implica con frecuencia más de un mensaje verbal.

Una escasa comunicación puede conllevar muchos problemas sociales tales como; divorcio, violencia doméstica, suicido y homicidio. La falta de comunicación está asimismo asociada con un mayor riesgo de divorcio y separación matrimonial (Novella, 2009). Los matrimonios necesitan herramientas de comunicación adecuadas para sortear las barreras. Si el motivo que alega la pareja se estudia con detalle se descubrirá que la clave de la felicidad no está en divorciarse, sino en identificar el origen de ese problema marital. Generalmente se cree que es más probable que se produzca un divorcio si no se ha reparado esa ruptura en la comunicación. El divorcio, final de una matrimonio infeliz, elimina cierta tensión y frustración, pero puede volver a producirla de nuevo. La revisión académica demuestra que las parejas divorciadas no son tan felices como hubieran predicho sin embargo están más estresadas después del divorcio. La falta de comunicación en los matrimonios a veces conduce a la violencia doméstica. El abuso verbal en ciertas parejas despierta la ira y las emociones agitadas. Así pues, se recurre a la violencia para mostrar desacuerdo o desaprobación.

No se suele prestar demasiada atención a los conflictos que pueden ser negociados o comunicados hasta que al final ocasionan un problema mayor y más grave en el matrimonio. Se sostiene que el abuso en la pareja incrementa la violencia, lo que puede derivar en la muerte de cualquiera de los cónyuges (Bossarte, Simon, y Baker, 2006). En cambio, el suicidio dentro del matrimonio ha estado presente desde siempre. Aunque el suicidio puede estar relacionado con la falta de comunicación entre las parejas, la falta de atención y la capacidad de escucha también pueden ser factores relevantes. Khan y Reza (1998) hallaron que la principal causa de suicidio conyugal son los conflictos de pareja. Por lo tanto, la falta de comunicación y la ruptura de conexión conllevarán silencio y aumento de la tensión en una relación (Organización Mundial de la Salud, 2000). Los informes de las parejas que participaron en el estudio son claramente representativos del poder que tienen el comportamiento verbal y no verbal, sobre todo en situaciones de conflicto, para determinar las implicaciones de la pareja en el matrimonio. La falta de comunicación verbal y no verbal evidencia cómo un matrimonio puede llegar a su disolución y a la violencia. Las dos principales barreras son la comunicación verbal y no verbal. Este estudio determina asimismo los elementos de la comunicación que deben usarse con conocimiento dentro del matrimonio, ya que el resultado es a menudo indeseable. Por lo tanto, la comunicación es fundamental para un matrimonio feliz y es crucial tener en cuenta su importancia antes de embarcarse en un matrimonio.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Reacciones del cliente ante el control de emociones. Club Lenguaje No Verbal.

Reacciones del cliente ante el control de emociones. Club Lenguaje No Verbal.

Reacciones del cliente ante el control de emociones. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, esta semana os ofrecemos un resumen del artículo “Reacciones del cliente ante el trabajo emocional: el papel de las estrategias de actuación de los empleados y la precisión en la detección de los clientes ” de los autores Markus Groth de la Universidad de Nueva Gales del Sur (Australia), Thorsten Hennig-Thurau de la Universidad de Bahaus (Alemania) y de la Universidad de Londres (UK) y Gianfranco Walsh de la Universidad de Koblenz-Landau (Alemania) que trata del tema de las emociones y los negocios.

Las recientes investigaciones acerca de la gestión de servicios se centran cada vez más en el papel de las emociones en la prestación de servicios. Se espera que los empleados que trabajan de cara al público muestren ciertas emociones y supriman otras en su interacciones diarias con los clientes para cumplir con los requisitos del trabajo y las expectativas de la organización. La mayoría de las investigaciones sobre el trabajo emocional o control de emociones se han centrado en su dimensionalidad y sus efectos en el bienestar de los empleados. Con respecto a las dimensiones laborales emocionales, la actuación profunda y la actuación superficial representan dos de las principales estrategias de regulación de emociones que los empleados utilizan para cumplir con las expectativas de expresión emocional. La investigación revela las consecuencias negativas del control emocional en los empleados, incluyendo problemas psicológicos como el estrés, el agotamiento y el cansancio emocional, pero apenas se ha abordado la cuestión de si el control emocional también influye en los clientes. Así pues, este trabajo trata de analizar la relación entre la gestión de emociones de los empleados y la percepción de la experiencia del servicio de los clientes. En concreto, se plantea si las estrategias de control de emociones, ya sean genuinas o fingidas, afectan a las valoraciones de los clientes sobre su experiencia con el servicio y la relación a largo plazo con el servicio prestado.

La investigación sobre el control emocional se centra principalmente en los procesos de autorregulación que los empleados utilizan para mostrar las emociones en cumplimiento con las expectativas de la organización. En la actuación profunda, los empleados tratan de modificar las emociones para que resulte una expresión genuina, deseada por la organización. Se esfuerzan para expresar emociones auténticas. Mientras que en la actuación superficial, los empleados sólo cambian la expresión emocional pero sin alterar la forma en que realmente realmente se sienten. Existen dos tipos de sistemas de regulación emocional que se corresponden con las estrategias de gestión de emociones de actuación profunda y superficial. En la regulación centrada en los antecedentes de la emoción, las personas modifican las percepciones de una situación mediante la evaluación cognitiva o provocando los recuerdos emocionales antes de que la emoción se manifieste por completo, lo que se da en la estrategia de actuación profunda. En la regulación centrada en la respuesta emocional, la gente cambia su representación de una emoción dada después de experimentarla en lugar de ajustar su percepción de la situación. La gente en general es capaz de distinguir las expresiones emocionales sinceras de las fingidas, aunque sus juicios a menudo son erróneos. Así pues, las investigaciones muestran cierto éxito en el uso del sistema de codificación de gestos faciales, que sistemáticamente trata de categorizar la manifestación física de emociones.

La gestión de las emociones de los empleados que trabajan de cara al público ha sido reconocida como un aspecto importante en la fidelización de clientes. Se considera que las estrategias de control emocional utilizadas por los empleados impactan de manera diferente en la orientación al cliente y en la calidad del servicio. Los empleados del servicio de orientación al cliente reflejan el alcance que tiene su comportamiento en las interacciones con los clientes al enfrentarse a sus necesidades. La percepción que tienen los clientes de los empleados del servicio de orientación al cliente es un elemento clave del proceso de creación de valores de una empresa, puesto que la orientación al cliente influye considerablemente en la apreciación de la calidad del servicio prestado, así como en la fidelización. La calidad del servicio se refiere a la impresión general de un cliente sobre la superioridad relativa de un servicio. La calidad del servicio vincula el desempeño de los empleados de cara al público con la fidelidad al servicio. Se plantea que el hipotético vínculo entre las estrategias de control de emociones de los empleados y la evaluación de los clientes acerca de la experiencia del servicio está regulado por el nivel de precisión en la detección que tienen los clientes de la actuación profunda o superficial. En esta investigación, es particularmente relevante la diferencia de los servicios en función del contacto de los empleados con el cliente. De este modo, se puede distinguir entre servicios de alto contacto y servicios de contacto moderado y cabe esperar que el tipo de servicio ofrecido controle el efecto que tienen las estrategias de control emocional sobre las valoraciones del servicio. Las percepciones sobre la calidad del servicio se forman durante la prestación de tal manera que las conductas orientadas al cliente y los comportamientos correspondientes del personal de cara al público tienen un efecto significativo.

Con esta investigación, se pretende examinar la relación entre el control emocional de los empleados y las experiencias con el servicio de los clientes. Los resultados demuestran que las estrategias de control emocional influyen de manera diferente en las exigencias del cliente y esa capacidad que tiene el cliente de juzgar con precisión las estrategias de los empleados controla esos efectos. Por lo tanto, la actuación profunda surge como un importante facilitador de las exigencias del servicio así como de la orientación al cliente y la calidad del servicio percibidos. La actuación superficial no ejerce el mismo efecto, aunque tampoco se ha encontrado efecto negativo alguno. Asimismo, esta investigación revela el papel fundamental de la precisión de los clientes en la detección de las estrategias de los empleados; los resultados muestran que la actuación superficial tiene efectos negativos cuando los clientes la perciben como tal. El decisivo papel de la detección de emociones hace aún más evidente que la precisión en la detección también aumenta el impacto positivo de la actuación profunda. En cuanto al tipo de servicio, parece que el impacto de las estrategias de control emocional en la experiencia del cliente no está relacionado con un determinado tipo de servicio. La significativa correlación entre el control emocional y la percepción de ese control sugiere que los clientes pueden, en efecto “descodificar” esas estrategias. No parece importar que estrategia de control emocional se elija, puesto que las verdaderas emociones a menudo se filtran y son detectadas.

En consecuencia, los jefes de servicios deberían tener en cuenta que las manifestaciones emocionales de los empleados que trabajan de cara al público juegan un papel importante en el manejo de las experiencias de los clientes y por lo tanto en la fidelización. La investigación sugiere que la actuación superficial puede ser menos eficaz que la profunda en la obtención de respuestas deseadas. Así pues, los jefes de servicios deberían fomentar la actuación profunda como estrategia. Los hallazgos obtenidos indican que las percepciones, a menudo inexactas, de los clientes sobre la influencia que ejerce el control emocional sobre ellos tienen importantes implicaciones para los gerentes. Los jefes de servicios deberían entonces gestionar tanto el comportamiento de los trabajadores como la percepción subjetiva de la experiencia del servicio. A pesar de que se trate del primer estudio que utiliza datos de campo de distintos servicios para analizar las relaciones entre las estrategias de control emocional y las exigencias del cliente, el diseño empírico no permite controlar las influencias situacionales, tales como la dinámica de la interacción empleado-cliente, el entorno del servicio, y las distracciones de otros empleados o clientes. A pesar de que la muestra cubre una variedad de géneros y grupos de edad, no es al azar, lo que limita la generalización de los resultados. Sería interesante examinar si las expectativas del control de emociones varían dependiendo del tipo de servicio y saber si difieren sustancialmente. Por último, a pesar de que las preguntas de la encuesta han sido validadas, no separan los efectos de los diferentes aspectos de la expresión emocional de los clientes. Cabe esperar que en futuras investigaciones se apliquen nuevos y polifacéticos enfoques.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Proxémica entre culturas. Club Lenguaje No Verbal.

Proxémica entre culturas. Club Lenguaje No Verbal.

Proxémica entre culturas. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, esta semana os proponemos un resumen del artículo “Introducción a la proxémica entre las culturas” de los autores Natalia Borysenko y Petro Borysenko de la Universidad Pedagógica Estatal de Pereyaslav Khmelnytsky (Ucrania) en el que se aborda interesante tema de la proxémica.

En muchos casos, cuando se viaja al extranjero, se encuentran peculiaridades de la cultura de acogida que pueden parecer extrañas, inquietantes, o incluso hostiles. Tales características provocan respuestas que pueden estar muy alejadas de las que se consideran adecuadas. Se pueden superar esas reacciones negativas adaptándose suave y eficazmente a la cultura del país anfitrión. La mejor manera de hacerlo es aprender las desconocidas particularidades de la cultura de acogida y llegar a entenderse o incluso a hacer amistad. La mayoría de los hablantes y/u oyentes no son conscientes del hecho de que, en realidad, la comunicación no verbal envía y recibe mensajes de muchas maneras tanto voluntaria como involuntariamente sin recurrir al lenguaje verbal. Cada elemento de la comunicación no verbal tiene su propio código estrechamente relacionado con la cultura que representa. A fin de comprender el mensaje no verbal del hablante nativo de esa cultura, hay que ser capaz de descodificar esos elementos de la comunicación no verbal. Uno de los medios de comunicación no verbal que a menudo se pasa por alto, pero que es muy importante para controlar las interacciones cotidianas es la proxémica (o proxemia). Acuñado por el sociólogo Edward T. Hall a principios de los 60, el término hace referencia al estudio de como nos comunicamos unos con otros a través del espacio. La proxémica también se refiere a la forma en que el espacio personal está estructurado, incluyendo el espacio dentro de las habitaciones, edificios, recintos y ciudades, o la distancia entre las personas durante una conversación o interacción. Hall ha distinguido cuatro distancias en la proxémica, teniendo cada una de ellas fases cercanas y lejanas:

  1. Distancia íntima, desde 15 cm en la fase cercana y de 15 a 45 cm en la fase lejana. Esta distancia se utiliza generalmente con amigos cercanos y familiares.
  2. Distancia personal, que puede variar de 45 a 76 cm en la fase cercana y de 76 a 121 cm en la lejana. Dicha distancia se puede observar normalmente en conversaciones informales con amigos.
  3. Distancia social/socio-consultiva, que varía de 1,21 a 2,13 m en la fase cercana y de 2,13 hasta 3,65 m en la lejana. Se utiliza principalmente para los negocios y las reuniones sociales.
  4. Distancia Pública, que puede variar desde 3,65 hasta 7,62 m en la fase cercana y de 7,62 m o más en la fase lejana. Se suele establecer alrededor de figuras públicas importantes o durante actos públicos.

Cuando las personas no son conscientes de estas distancias y de sus significados, las transgresiones pueden ocurrir como resultado de la tensión y la desconfianza. Las preferencias espaciales varían cuando las personas son de diferentes edades, generación, clase social, género, etc. Por otra parte, se ha podido observar que la gente de las ciudades tiene tendencia a arrimarse a los demás a fin de acortar las distancias, mientras que la gente del campo se mantiene tan separada que debe inclinarse hacia adelante para poder estrechar las manos. El temperamento de los interlocutores también influye en la distancia entre ellos. Así, los extrovertidos suelen mantener distancias más cortas que los introvertidos. Estudios recientes han demostrado que el espacio entre interlocutores puede relacionarse directamente con la interpretación o el significado de los mensajes procedentes del emisor.

Las cuatro distancias proxémicas varían dependiendo de la cultura. Por ejemplo, cuanto más de contacto es una cultura, menor distancia se requiere en la comunicación y cuanto menos de contacto es, mayor sera la distancia en la comunicación. Los árabes, los latinoamericanos, y los italianos, como representantes de las culturas de alto contacto están acostumbrados al alcance de la distancia personal en la comunicación, que equivale a la distancia íntima en las culturas de bajo contacto tales como la americana, la canadiense, la norte-europea y la asiática. No es de extrañar, por tanto, que durante una comunicación un argentino se vaya acercando cada vez más para sentirse cómodo, y un noruego inconscientemente se aleje. En Arabia Saudita, una persona puede encontrarse prácticamente nariz con nariz con un socio de negocios porque el espacio social árabe equivale al propio espacio íntimo. La proxémica también se aplica a todas las cosas materiales que nos rodean, a la forma en la que esas cosas están dispuestas tanto en el exterior como en el interior, reflejando nuestras actitudes culturales, preferencias y posibilidades. Por ejemplo, para los japoneses cuyo territorio es relativamente pequeño, el espacio es un bien escaso. El otro problema en la proxémica entre las culturas es como de estricta es una cultura hacia las relaciones íntimas en público. Mientras que en Estados Unidos, Canadá, y Europa es aceptable que un hombre y una mujer establezcan entre ellos un contacto íntimo en público, sin embargo en algunos países de Oriente, como la India y Pakistán, las mujeres no pueden comportarse tan libremente con los hombres.

La interacción entre la proxémica y la comunicación es bastante compleja. Al variar enormemente entre culturas, el uso del espacio es una fuente continua de malas interpretaciones en la comunicación intercultural. Los comunicadores hábiles saben cómo utilizar el espacio para su beneficio influyendo en el comportamiento de los demás y descodificando los mensajes que les envían los demás a través de su uso del espacio. La transgresión de las reglas de la proxémica hace que los demás se sientan incómodos impidiendo de este modo la comunicación. Al advertir y reconocer estas diferencias culturales se mejora el entendimiento intercultural y se ayuda a eliminar el malestar, se puede sentir de esta manera si la distancia interpersonal es demasiado grande (“distante”) o demasiado pequeña (invasiva). Hoy en día, todavía es complicado seguir firmemente las “leyes” de la proxémica en la comunicación entre culturas, porque las definiciones del espacio varían mucho entre los representantes de las diferentes culturas, y pueden asimismo ser malinterpretadas por los individuos que comparten una misma cultura, pero que tienen diferentes edades, creencias y experiencias.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Expresión de emociones negativas a través de las expresiones faciales entre las culturas. Club del Lenguaje No Verbal.

Expresión de las emociones negativas a través de las expresiones faciales entre las culturas. Club del Lenguaje No Verbal.

Expresión de emociones negativas a través de las expresiones faciales entre las culturas. Club del Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, esta semana os presentamos el artículo “Expresión de las emociones negativas a través de las expresiones faciales entre las culturas” de los autores Ray Marks y Mirtha Ladaira de la Universidad de Columbia (EE.UU.) que trata de la expresión de emociones.

Se puede influir en la reacción positiva o negativa de otra persona simplemente usando expresiones faciales. Identificar emociones a través de las expresiones faciales es difícil, porque en las distintas culturas se expresan las emociones de forma diferente. Así como diferentes culturas tienen diferentes idiomas y creencias, también difieren en la expresión facial de sus emociones, y su expresión depende  tanto de factores fisiológicos, psicológicos como ambientales. En general las expresiones faciales se manifiestan de forma inconsciente, por lo que requiere un gran autocontrol no mostrar una emoción. Las normas sociales que fomentan la obediencia a la autoridad son comunes en muchas sociedades. Este tipo de normas determina la conducta en la infancia y es difícil de cambiar. En las sociedades colectivistas, los nuevos comportamientos son considerados negativos para los que quieren preservar su cultura, y pueden ser inaceptables, existen además normas sociales específicas para mostrar emociones. Que una expresión facial sea percibida de forma positiva o negativa en una sociedad concreta dependerá de factores tales como habilidades de enfrentamiento del individuo, autoestima, autoeficacia, y comportamiento, normas sociales, educación, estatus económico y de la sociedad en la que se vive.

El objetivo del artículo es señalar la relación de las expresiones faciales y las emociones con la salud y la investigación. Es fundamental entender el proceso evolutivo de la expresión de emociones y la importancia de las diferencias de comunicación. La emoción es la manera en la que uno se siente en una situación dada. Puede ser positiva o negativa. Los valores culturales y las normas sociales determinan como, cuando y con quien ciertas emociones pueden ser expresadas o que tipo de emociones y expresiones faciales deberían usarse para protegerse de las emociones negativas de los demás. Las emociones tambien se usan para evitar conflictos entre los miembros de una comunidad. Existen muchas formas de expresarlas (lenguaje corporal, contacto visual, tono de voz, tacto, etc.) y las culturas determinan cuales son las aceptadas y las que no. La expresión de emociones es el comportamiento verbal y no verbal observable que comunica y representa la experiencia emocional. Las expresiones faciales pueden suceder de manera consciente o inconsciente. Por tanto, en cierto modo son controlables, lo que puede implicar varios grados de intencionalidad, que es uno de los tres componentes primarios de la emoción. Los otros dos componentes primarios son experiencia y activación. El componente secundario es el reflejo emocional. Las emociones se inician con respuestas individuales a ciertos estímulos que pueden ser positivos o negativos. Pueden ser positivas o negativas en función de los objetivos o expectativas.

El modo en el que se responde al entorno determinará la cultura, los valores, las creencias y las normas sociales. Afectará a la autoestima, a la autoeficacia y a la autopreservación. La manera en la que se expresan las emociones, cuando, con quien y donde determinará asimismo el alcance de los sentimientos positivos o negativos. La regulación emocional es el proceso de iniciación, inhibición, mantenimiento o duración de los estados internos emocionales. Se cree que es necesario regular la expresión emocional de los niños para poder enseñarles lo que está bien y lo que está mal. Por otra parte, lo que es una emoción positiva en una cultura puede ser negativa en otra, haciendo difícil identificar las emociones de los demás a través de las expresiones faciales. Una sociedad colectivista recalca la no expresión de emociones negativas, y sus miembros tratan de suprimirlas expresando sus emociones mostrando una sonrisa a pesar de los sentimientos negativos. Por el contrario, las culturas occidentales tienden a ser individualistas. Sus miembros valoran y fomentan la expresión de emociones, especialmente la expresión de emociones negativas a edades tempranas. En la edad adulta, las respuestas emocionales se vuelven naturales y la sociedad esperará ciertos comportamientos dependiendo de la situación. La expectativa de comportamiento dependerá de lo que es o no aceptable en esa cultura o sociedad. Es importante mencionar que algunas emociones pueden no reflejar la emoción de la persona, si no más bien lo que es aceptado. Para muchos investigadores las expresiones faciales se consideran universales. Sin embargo no siempre son el reflejo emocional del estímulo. Son la respuesta a la cultura social, y a las creencias y expectativas de uno mismo o de la sociedad. La mayor parte del tiempo las personas ocultan sus sentimientos debido a las graves consecuencias. Ocultan o suprimen sus sentimientos para cumplir con sus expectativas sociales o culturales. Es posible que en muchas sociedades las reglas sociales y las expectativas de comportamiento de sus miembros tengan consecuencias, y serán juzgados por los demás en función de como se presenten. El acto de sonreír es una manera de encubrir la expresión facial o emocional real. Sin embargo, esas expresiones faciales no reconocidas pueden llevar a una mala interpretación. En el caso de los occidentales, al estar acostumbrados a expresar sus emociones sus expresiones faciales son muy evidentes. En muchas otras sociedades, no existen esas habilidades de enfrentamiento para lidiar con expresiones emocionales. Esta forma de no expresión puede ocasionar angustia e incluso llegar a afectar a la salud. Hay que tener en cuenta que la expresión emocional de cualquier tipo tiene mucho que ver con los valores familiares y otros factores ambientales. Esos factores pueden ser similares y pueden hacer posible identificar o reconocer expresiones faciales de otras culturas, y aunque aún no se tenga la capacidad de reconocerlas, todavía se puede usar su influencia para evocar emociones. Aun así las expresiones faciales emocionales no son fácilmente reconocibles dados los muchos factores que entran en juego que las hacen difíciles de clasificar.

Las emociones negativas tienen configuraciones faciales específicas que son únicas y tienen un código de valor universalmente reconocido. Muchos investigadores creen que las emociones negativas se desarrollaron porque promovían determinadas acciones en situaciones terribles que favorecían las posibilidades de sobrevivir y propiciaban futuras generaciones. Tratar de equiparar todas las expresiones faciales universalmente es como intentar eliminar la singularidad de las diferentes culturas. No siempre se expresan las verdaderas emociones con la expresión facial, en vez de eso los occidentales muestran expresiones faciales que les permiten sobrevivir y obtener lo mejor de una situación para mantener el bienestar.

Hoy en día, la sociedad está en constante cambio y a medida que se va haciendo más culturalmente diversa, se hace más difícil para los profesionales de la salud proporcionar cuidados sanitarios de calidad a quienes tienen un origen cultural diferente. Los profesionales de la salud y los educadores deben ser conscientes de los valores culturales para acercarse a las culturas y desarrollar programas preventivos o de sensibilización. Necesitan ser capaces de dirigirse a las comunidades afectadas por determinadas enfermedades o considerar las enfermedades que puedan aparecer en ciertos grupos o comunidades para evitar la propagación. Una de las implicaciones fundamentales para entender la relación entre las expresiones faciales emocionales y el estado de salud es que los trabajadores del sistema sanitario podrían malinterpretar los síntomas, las necesidades, o no ser capaces de entender o comunicarse correctamente con los pacientes. Debido a que muchos de ellos no son conscientes de las diferencias culturales, de los comportamientos ni del significado de las expresiones faciales de sus pacientes, es posible que no obtengan los servicios que están reclamando. En el futuro deberían realizarse más investigaciones sobre expresiones faciales con enfermos de cáncer, ancianos o enfermos del corazón para obtener mejores tratamientos como resultado de una mejor comunicación. Es igualmente importante investigar sobre la manifestación de emociones y expresiones faciales en niños con dificultades en el habla.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

La importancia de las técnicas de auto-presentación en la entrevista y en el desempeño laboral. Club del Lenguaje no Verbal.

La importancia de las técnicas de auto-presentación en la entrevista y el desempeño en el trabajo. Club del Lenguaje no Verbal.

La importancia de las técnicas de auto-presentación en la entrevista y en el desempeño laboral. Club del Lenguaje no Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, en esta ocasión os ofrecemos el artículo “Lo que ves puede no ser lo que obtengas: Relación entre técnicas de auto presentación e informes de entrevista y desempeño laboral” de los autores Murray R. Barrick y Sandra W. DeGrassi de la Universidad A&M de Texas (EE.UU.) y Jonathan A. Shaffer de la Universidad de Iowa (EE.UU.) que nos introduce en el mundo de los Recursos Humanos.

Los candidatos a un puesto de trabajo recurren a “tácticas de auto presentación o intentos de infundir una imagen relevante” con el objetivo de venderse y obtener el empleo. Por tanto, la imagen que un candidato exterioriza en la entrevista de trabajo puede no ser un reflejo exacto de él mismo, como algunos empleadores descubren, lo que ven en la entrevista puede no ser lo que obtienen en el trabajo. Con lo cual, el primer objetivo del estudio fue realizar un meta-análisis para estimar la relevancia de las tácticas de auto-presentación del candidato en el proceso de decisión del entrevistador. El segundo objetivo fue evaluar el impacto que tienen esas tácticas no solo durante la entrevista si no también en el posterior rendimiento laboral. De este modo se puede conocer en que contextos tienen mayor impacto las tácticas de auto-presentación.

Existen dos teorías en psicología social que ilustran la importancia de esas técnicas en la entrevista. La primera de ellas, la teoría de la influencia social, propone que prácticamente cada relación interpersonal implica influencia social de una manera u otra; las personas tratan de influir y son asimismo influidas. Esta teoría podrá pronosticar que las habilidades de auto-presentación de un candidato pueden ser empleadas de forma efectiva para conseguir una recomendación más favorable del entrevistador. La segunda, la teoría de la interdependencia, resalta la importancia de las técnicas, destacando el papel de la situación y sostiene que el contexto social en sí puede provocar fuertes efectos en el comportamiento. El enfoque adoptado en este estudio reconoce que durante la entrevista se intercambia tanto la información basada en los hechos como la información socialmente construida, y ambos tipos de información tienen impacto en la decisión del entrevistador. Es igualmente importante analizar la influencia que el “proceso social del programa impulsado” inherente a la entrevista tiene en la apreciación final del entrevistador. Se plantea no solo que las tácticas de auto-presentación tendrán un impacto significativo en el desempeño de la entrevista, si no también que la importancia del efecto de esas tácticas será mayor que lo que se cree actualmente en este campo.

A pesar de que las técnicas de auto-presentación son empleadas de muchas formas y en muchos ámbitos, tres de esas técnicas son particularmente relevantes para la entrevista y por ello son el eje del actual estudio: apariencia (física o profesional), manejo de impresiones (auto promoción), y comportamiento verbal (forma de presentarse y fluidez verbal) y no verbal (sonreír, mirar a los ojos, asentir con la cabeza, inclinarse hacia adelante, y gesticular). En cuanto a la apariencia, hace que el entrevistador valore más positivamente al candidato, que obtendría una mejor calificación. En relación al manejo de impresiones, se pueden usar distintas tácticas que únicamente revelen información positiva o puede desplazarse la atención hacía el entrevistador. En lo que respecta al comportamiento verbal y no verbal, la conveniencia de las percepciones que se forma el entrevistador escuchando y mirando al candidato deberían influir en su calificación.

Es de esperar que algunos moderadores importantes influyan en la relevancia de la relación entre las tácticas de auto-presentación y la calificación del entrevistador. Por ejemplo, el grado de estructuración de la entrevista debería moderar la influencia de estas técnicas, debilitando su relación con la calificación cuando la entrevista está muy estructurada. Por eso, cuanto más estructurada, menos relación tendrán las tácticas de auto-presentación con la calificación del entrevistador. En consecuencia, la relevancia de la correlación entre la opinión del entrevistador sobre una táctica de auto-presentación dada y la calificación final puede ser un indicador significativo de la influencia que tiene esa táctica sobre la decisión del entrevistador.

Existen razones teóricas para esperar que la relación entre las técnicas de auto-presentación y el rendimiento laboral sea positiva, aunque no sea tan fuerte como la que existe entre auto-presentación y desempeño en la entrevista. Consecuentemente, si esas tácticas influyen en los entrevistadores, se espera asimismo que influyan en los demás en el trabajo, incluyendo supervisores, compañeros, incluso clientes, y eso podría incrementar el rendimiento. Los investigadores han descubierto que la diligencia y la estabilidad emocional se relacionan positivamente con el rendimiento laboral. De manera similar, la capacidad mental general tiene correlación con el rendimiento laboral. No obstante, no se espera que la influencia de esas tácticas en el rendimiento laboral sea tan considerable como en la calificación del entrevistador. En general es más fácil mantener y no variar la imagen de auto-presentación en el corto espacio de tiempo que dura la entrevista que en los meses (o años) que pueden pasar entre las evaluaciones puntuales de desempeño.

El propósito del actual meta-análisis era determinar hasta que punto un espabilado solicitante, que altera su imagen de presentación, influye favorablemente en el entrevistador y logra ser contratado y analizar bajo que condiciones esas tácticas de auto-presentación influyen en el proceso de decisión del entrevistador. Los resultados revelan que el uso de esas técnicas tiene una influencia significativa en la calificación del entrevistador y que esa influencia es mayor cuando la entrevista está menos estructurada. Por tanto, las reacciones del entrevistador ante esas tácticas pueden ser el indicador más apropiado de su impacto en las calificaciones de rendimiento del candidato en la entrevista. Los hallazgos revelan asimismo que las técnicas tienen mayor relación con las calificaciones en la entrevista que con las evaluaciones de desempeño laboral. Parece ser especialmente el caso cuando la entrevista está relativamente desestructurada. Los descubrimientos no indican que las tácticas de auto-presentación no sean significativas para el trabajo. De hecho, las técnicas pueden mejorar el rendimiento del empleado. Los rasgos del candidato pueden servir como antecedentes para algunas de las tácticas de auto-presentación, lo que sugiere que son relativamente estables en todas las situaciones. Las entrevistas y la evaluaciones de desempeño tienen muchas similitudes, pero también varias diferencias que pueden explicar porque esas tácticas tienen más influencia en las entrevistas. Las dos mayores diferencias son el tiempo y el acceso a la información. En la entrevista, el tiempo es corto y la decisión de contratar debe tomarse en base una información limitada. Estos hallazgos tienen importantes implicaciones para futuras investigaciones. En primer lugar, uno de los moderadores examinados fue el diseño de investigación. Los resultados indican que el método más adecuado para estudiar la naturaleza del efecto que tienen las tácticas de auto-presentación son los simulacros de entrevista de alta calidad. Y en segundo lugar, se ha descubierto que la apariencia física tiene un mayor efecto en la calificación del entrevistador que el manejo de impresiones o el comportamiento verbal y no verbal. El estudio conlleva igualmente varias implicaciones para los profesionales. Principalmente, los entrevistadores deberían seguir realizando entrevistas estructuradas en la medida de lo posible. Del mismo modo cuando las empresas forman a sus entrevistadores deberían advertirles acerca de la influencia de las técnicas en la calificación de la entrevista. Y por último, los responsables de las contrataciones deberían valorar técnicas de entrevista alternativas para reducir los efectos de esas tácticas. Por supuesto, el estudio cuenta con limitaciones. Por una parte, algunos de los meta-análisis realizados estaban basados en un reducido número de estudios previos. Por otra parte, no existen suficientes estudios disponibles con los que analizar moderadores importantes para el estudio, más concretamente el papel de las exigencias interpersonales del trabajo. Tampoco existe en el estudio información acerca de otras variables que han sido consideradas cruciales en anteriores investigaciones sobre entrevistas, ni sobre que constructos relacionados con el trabajo se valoran en la entrevista. Los resultados muestran claramente que el enfoque psicométrico, la teoría de la influencia social, y la teoría de la interdependencia juegan un papel importante en como se ven afectadas las decisiones del entrevistador.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

El acto de mirar el teléfono móvil como comportamiento no verbal. Club del Lenguaje no Verbal.

El acto de mirar la pantalla del teléfono móvil como comportamiento no verbal. Club del Lenguaje no Verbal.

El acto de mirar el teléfono móvil como comportamiento no verbal. Club del Lenguaje no Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, esta semana os presentamos el artículo “El acto de mirar la pantalla del teléfono móvil como comportamiento/comunicación no verbal: Una perspectiva teórica” del autor Takashi Nakamura de la Universidad de Niigata (Japón) que nos introduce en el actual e interesante mundo de las nuevas comunicaciones.

Este estudio analiza el ya habitual acto de mirar la pantalla del teléfono móvil, ofreciendo un entendimiento del actual panorama de la comunicación en una era en la que el uso de estos dispositivos de alto rendimiento se ha vuelto universal. El estudio aplica un modelo básico, general para esclarecer la situación de la comunicación cara a cara en vista del incremente predominio del uso del móvil en las interacciones sociales. Recientemente, el uso del móvil ha aumentado en lo que respecta al contexto social. En el presente trabajo, el acto de mirar la pantalla se considera comportamiento/comunicación no verbal.

Uno de los enfoques de la investigación actual del uso de móviles en espacios públicos es la sociabilidad de sus usuarios. Turkle (2011) afirmó que el uso de móviles en espacios públicos reduce la sociabilidad. Por el contrario, de Souza e Silva y Frith (2012) sugieren que la comunicación móvil “conduce a la creación de nuevos tipos de espacios llenos de intención y sociabilidad” y que “los dispositivos de localización tienen la capacidad de conectar a la gente con personas cercanas”. Hoy en día, las personas a menudo dependen de estos aparatos para mantener o fomentar las relaciones con sus allegados. El acto de mirar la pantalla del móvil se ha convertido en una parte universal de la vida moderna, que ocurre tanto en espacios públicos como privados. Al tratarse de una acción que necesita cierto grado de movimiento físico, implica necesariamente señales no verbales. La investigación indica que algunos usuarios miran intencionadamente sus móviles para eludir conversaciones indeseadas. Actualmente, este acto debería considerarse como un comportamiento no verbal complejo que aparece tanto de forma intencionada como no intencionada.

Desde una perspectiva de comportamiento/comunicación no verbal, el movimiento del cuerpo durante el uso del móvil equivale a comportamiento no verbal, mientras que la recepción e interpretación de la información transmitida corresponde a comunicación no verbal. Como es bien sabido, debido a la accesibilidad/adaptabilidad de los móviles, los usuarios no solo han logrado una mayor capacidad de conexión con los demás si no que también deben estar preparados para tales conexiones en cualquier momento. Se les exige verificar con frecuencia las notificaciones recibidas. Un teléfono móvil podría considerarse como un medio de comunicación desconsiderado y forzoso ya que las llamadas entrantes pueden interrumpir al usuario en cualquier momento, en cualquier lugar, sin importar si le conviene o no. No obstante, es una excusa para cogerlo y mirar la pantalla. Existen varias motivaciones para mirar el móvil relacionadas con su funcionalidad. Estos aparatos pueden ser útiles para gestionar relaciones personales, para almacenar material de entretenimiento, para trabajar o estudiar y para usar dispositivos incorporados. Los teléfonos inteligentes, con sus múltiples funciones, han incrementado la frecuencia con la que se mira la pantalla. El usuario necesita examinarla de forma deliberada para controlar la situación que le rodea. Muchos usuarios miran sus pantallas cuando se encuentran solos en un espacio público como distracción. Tal y como observó Nakamura (2007), estos individuos son percibidos como más ocupados y menos accesibles. Una de las razones del uso intencionado de móviles en espacios públicos, es evitar relacionarse con los individuos que se encuentran alrededor. Según De Souza e Silva y Frith (2012), utilizan ese tipo de conexiones, para manejar y controlar la sobreestimulación del entorno urbano. Otra de las razones es el deseo de comunicar la “diversidad contextual” no verbal. Por ejemplo, se puede mirar el móvil para expresar de forma silenciosa “Estoy aquí porque tengo una razón para estar”. El acto de mirar la pantalla puede expresar de forma no verbal que el usuario está ocupado. Por otra parte, durante una conversación cara a cara, se puede mirar el móvil para comprobar discretamente la hora o alguna notificación. Aunque su uso durante una comunicación cara a cara también puede ocurrir por otras razones. En primer lugar, los usuarios pueden mirar la pantalla para enriquecer la conversación con anécdotas visuales o informativas. Nakamura y Oe (2010) observaron, que “la acción de enseñar el móvil a los demás” crea una impresión de cordialidad y una relación de empatía entre los conversadores. En segundo lugar, los usuarios pueden sacar el móvil para exteriorizar u ocultar sentimientos negativos hacia la conversación, o para evadirse por completo de ella.

Es necesario un modelo básico, general de comportamiento/comunicación no verbal que represente las motivaciones propias del usuario del teléfono móvil para su uso intencionado en función del contexto situacional y las relaciones sociales, y describir lo que interpreta el receptor del mensaje deliberado. El modelo de Brunswik presenta los procesos de codificación y descodificación con vías paralelas para la transmisión de la información. En este modelo, la comunicación está integrada de acuerdo al marco cultural establecido, a las relaciones sociales, y al contexto situacional. Observando a un usuario de móvil se puede deducir una gran cantidad de información. Debido al uso generalizado de estos aparatos, el receptor del mensaje intencionado puede convertirse más tarde en un emisor intencional. Los receptores pueden alterar su interpretación reflexionando sobre su propio comportamiento, del mismo modo que los remitentes pueden adaptar sus actos para adecuar la interpretación de la acción del otro. Los usuarios se enfrentan así al reto de tratar de mejorar continuamente su comportamiento/comunicación no verbal.

La evolución de la telefonía móvil proporciona a los usuarios una razón para estar mirando la pantalla el tiempo que sea necesario, e incluso algunos desarrollan la habilidad de controlar de forma intencionada el movimiento de sus ojos mientras lo hacen. Puesto que el hecho de mirar el móvil se ha convertido en un fenómeno cada vez más habitual, la sociedad ha aprendido a aceptar su uso público a pesar de no poseer la información suficiente para comprender las motivaciones y sentimientos en el momento de ese uso. Por lo que hay que esperar a la siguiente acción del usuario. Con el fin de anticiparse a los observadores, los usuarios se aprovechan de las normas sociales para mantener su ventaja y ajustar las relaciones con los individuos de su entorno en la comunicación cara a cara. Además, el respeto por la privacidad de los usuarios se ha convertido en una norma social debido al potencial de este dispositivo como herramienta de conversación. Si bien los usuarios pueden manipular el móvil a su antojo, los observadores siguen siendo incapaces de detectar lo que estos están pensando en el momento de usarlo. En la era del teléfono móvil, en la comunicación cara a cara el observador debe contener su opinión hasta que el usuario adopte un comportamiento más revelador después de su uso. De este modo, se han empezado a usar estos dispositivos para controlar las comunicaciones cara a cara, a pesar de que su función principal siga siendo la comunicación remota. Por otra parte, aun cuando los observadores sienten la presión social de respetar la privacidad en el uso del móvil, muchos manifiestan su desaprobación, por lo que aumenta la probabilidad de descontento.

El objetivo de este trabajo es servirse de investigaciones previas para desarrollar un modelo general con el fin de categorizar e interpretar el significado del acto de mirar el móvil. Este modelo se basa en el hecho de que la acción de mirar la pantalla es una forma de comportamiento/comunicación no verbal y que esta comunicación posee cuatro aspectos esenciales. En primer lugar, puede comunicar a los observadores si se está ocupado y/o se pertenece a un contexto social particular o a una ubicación física. En segundo lugar, cuando se está interaccionando con uno o más conocidos o amigos, mirar el móvil puede comunicar que se reprueba lo que están diciendo. En tercer lugar, tal comportamiento puede indicar a los observadores que el usuario les está preguntando/diciendo que “aguanten” o esperen. Por último, el usuario que está mirando su móvil puede unirse a los observadores utilizándolo para recopilar información y usarla en colaboración con ellos. Lo que resulta igualmente interesante acerca del modelo es que sitúa al usuario de telefonía móvil detrás de algo parecido al “cuarto muro” (el muro imaginario que separa a los espectadores de los actores durante una obra). Desde esta posición ventajosa, al usuario se le permite gestionar de que manera es percibido. Mientras que el observador se encuentra en desventaja por no obtener una explicación simple e inmediata del comportamiento del usuario que está mirando el aparato. Por lo tanto, el acto ha introducido una “posición de desventaja” en la comunicación cara a cara para el observador, ya que que el usuario tiene la facultad de ocultarle el verdadero contenido de los parámetros de cualquier teléfono móvil.

Se aconseja entonces la necesidad de seguir realizando trabajos sobre este campo. Fundamentalmente para validar de forma empírica el actual modelo y abordar en futuras investigaciones la validez intercultural de esta teoría. Con lo cual, habría que definir socialmente la relevancia de los comportamientos que emergen de las nuevas comunicaciones. De este modo, el artículo sienta las bases para que futuros estudios analicen como el uso del teléfono móvil está cambiando nuestras costumbres y maneras de hablar. Este trabajo destaca el hecho de que el simple acto de mirar la pantalla del móvil no solo influye en la comunicación cara a cara si no que también estimula las relaciones. Las personas deberían ser más conscientes de los efectos de estas diferencias en la comunicación, y los investigadores deberían analizar con más profundidad las consecuencias en la comunicación de este acto. Por último, cabe esperar que se puedan aplicar futuras investigaciones sobre la fuerza de las relaciones para examinar el acto de usar otro tipo de herramientas.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Influencia de la música en la conducta de consumo. Club del Lenguaje no Verbal.

Influencia de la música en la conducta de consumo. Club del Lenguaje no Verbal.

Influencia de la música en la conducta de consumo. Club del Lenguaje no Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, esta semana os ofrecemos el artículo “Estudio comparativo de la conducta de compra del consumidor en zapaterías con música de fondo y sin ella” de la autora Irene Ladies Menajang de la Universidad Sam Ratulangi de Manado (Indonesia) en el que se aborda el tema del comportamiento de los consumidores.

Los consumidores no solo compran para colmar sus necesidades, también buscan tiendas que les aporten una experiencia placentera. La música puede ser un componente importante del ambiente del establecimiento y tiene un papel en el proceso de decisión de compra. El objetivo de esta investigación es analizar la diferencia en el comportamiento de compra del consumidor en tiendas con música de fondo y tiendas sin música de fondo. El tipo de investigación que se llevó a cabo es un estudio comparativo, realizado en zapaterías de la ciudad de Manado (Indonesia) con música de fondo y sin ella. Se contó con 100 encuestados, 50 de zapaterías con música de fondo y 50 de zapaterías en las que no había música.

La música juega un papel importante en la vida de las personas. Tiene el poder de influir en el estado de ánimo y en la manera de pensar y vivir. Puede hacer que las personas se sientan contentas, tristes, o enfadadas, lo que genera un impacto positivo o negativo en sus vidas. En Manado, los establecimientos comerciales están aumentando rápidamente. Sus habitantes son conocidos por su conducta consuntiva y por ser grandes seguidores de la moda. Generalmente a las personas les influye con facilidad lo que compran sus iguales, y lo que es tendencia en su comunidad. Se puede escuchar música de fondo en la mayoría de las tiendas de moda.
La conducta de consumo es el estudio de los procesos implicados cuando los individuos o grupos seleccionados, compran, usan, o se sirven de productos, servicios, ideas o experiencias para satisfacer sus necesidades y deseos. Schiffman y Kanuk (2004) definieron la conducta de consumo como el comportamiento que muestran los consumidores cuando buscan, compran, usan, valoran, o se sirven de productos y servicios que esperan cubran sus necesidades. La conducta de consumo se centra en como los individuos deciden gastar sus recursos disponibles en artículos de consumo. Esto incluye que comprar, porque comprarlo, cuando comprarlo, donde comprarlo, con que frecuencia comprarlo, como valorar después la compra y el impacto de esas valoraciones en futuras adquisiciones, y como utilizarlas.
En cuanto a la conducta de compra del consumidor, según Kotler y Armstrong (2008) se refiere al comportamiento de compra de los consumidores finales y cabezas de familia que adquieren bienes y servicios para consumo personal. La conducta de compra se ve influida por las características y el proceso de decisión del comprador. Lo que más influye en la conducta individual, es el entorno familiar, social y cultural. Hair et al. (2012) explicaron que la conducta de compra describe como los consumidores toman decisiones de compra y como usan y se sirven de los bienes o servicios adquiridos.

La conducta de compra del consumidor está fuertemente influida por características culturales, sociales, personales y psicológicas. Los factores culturales, ejercen una amplia y profunda influencia sobre el comportamiento del consumidor. El vendedor necesita comprender el papel que tienen la cultura, subcultura y clase social del comprador. Los factores sociales tales como los grupos de referencia, la familia, y los roles sociales y estatus afectan igualmente a la conducta de compra. La familia es la estructura de consumo más importante, y los miembros de la unidad familiar constituyen el grupo primario de referencia más influyente. En cuanto a los factores personales, las decisiones de compra del consumidor están influidas por su edad y momento del ciclo vital, ocupación, situación económica, estilo de vida, personalidad y concepto de sí mismo. La personalidad hace referencia a la única característica psicológica que conduce a reacciones relativamente consistentes y duraderas al entorno del consumidor. Los factores psicológicos que influyen en las elecciones de compra son: motivación, percepción, aprendizaje, creencias y actitudes. La motivación es una fuerza conductora que lleva a actuar para satisfacer una necesidad específica, es lo que impulsa el desarrollo de la conducta de compra. La percepción es, en esencia, como la gente ve el mundo a su alrededor y como identifica la necesidad de ayuda en la toma de decisión de compra.

Son muchos los efectos que tiene la música sobre la conducta de compra del consumidor. La música se comunica con el corazón y la mente de la gente; sirve de potente conexión con las emociones. La música es versátil, tiene la habilidad de relajar o estimular. Puede ser un componente fundamental del ambiente de una tienda y juega un papel en el proceso de toma de decisiones de compra. Una estrategia de música personalizada puede reforzar la marca de un comercio y establece una poderosa conexión con los objetivos de mercado específicos incorporando el perfil demográfico (edad, género, ingresos) y psicológico (preferencias, estilo de vida, personalidad y actitudes) del cliente. El efecto de la música puede llevar al consumidor a hacer una compra emocional o impulsiva. Un eficaz reproducción musical provoca el disfrute del consumidor y favorece las interacciones comprador-vendedor.

La importancia de la música a la hora de medir la experiencia en los establecimientos ha sido probada en diversas investigaciones. Kulkarni (2012) dirigió un estudio acerca del impacto de la música sobre la conducta de compra. Encontró que la música crea una atmósfera relajante mientras se realizan las compras, la música incita a los clientes a comprar más, la música lleva al cliente a pasar más tiempo en las tiendas. Santos y Freire (2013) condujeron otro estudio que mostró que existe una influencia de la música de fondo en la decisión de compra pero sigue habiendo variables que necesitan ser explicadas. Areni y Kim (1993) llevaron a cabo una investigación en una vinatería: música clásica frente a música actual. Se descubrió que los clientes gastan más dinero cuando suena música clásica de fondo que cuando suena música actual, aunque el número de productos examinados, manipulados, y comprados, y el tiempo pasado en el establecimiento no varían en función de la música.

El objetivo principal de esta investigación es descubrir si existen diferencias en la conducta de compra del consumidor en tiendas con música de fondo y sin ella. El resultado de la muestra independiente revela que no existen diferencias significativas. En base a las respuestas dadas por los encuestados, se puede decir que la música atrae a los consumidores para que compren en la tienda, la música crea un ambiente relajante para poder escoger y comprar zapatos, y hace que los consumidores pasen más tiempo en el establecimiento. La mayoría de los encuestados, tanto de tiendas con música de fondo como sin ella, está de acuerdo con estas declaraciones. Kulkarni (2012) también halló el mismo resultado en su investigación acerca del impacto de la música en la conducta de compra. Descubrió que la música crea una atmósfera de relajación y hace que se pase más tiempo en las tiendas. El estudió destaca el hecho de que la música tiene la capacidad de relajar a las personas física, psicológica y emocionalmente. Sin embargo, no induce a los consumidores a acudir con frecuencia al establecimiento ni a comprar zapatos y no hace que vuelvan y la recomienden a otros. La mayoría de los encuestados, de ambos tipos de establecimientos, están en desacuerdo con las declaraciones. Existen otros factores que influyen en el consumidor para comprar el producto y recomendar la tienda además de la música.

La conclusión de esta investigación es que no existe una diferencia significativa en la conducta de compra del consumidor en los dos tipos de establecimientos. La música puede ser un elemento importante del entorno de la tienda, pero no es capaz de provocar que el consumidor acuda con frecuencia al comercio ni que lo recomiende. En base a esto pueden hacerse algunas recomendaciones. Se aconseja a los gerentes de las tiendas donde se llevó a cabo el estudio en las que no sonaba música de fondo que consideren reproducirla ya que afecta al estado de ánimo del consumidor y hace que se sienta más cómodo. Y a los vendedores, se les sugiere que usen la música como uno elemento del entorno puesto que puede hacer que los consumidores se sientan relajados y pasen más tiempo en los establecimientos.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

¿Las mujeres interpretan mejor las emociones? Club del Lenguaje no Verbal.

¿Las mujeres interpretan mejor las emociones? Club del Lenguaje no Verbal.

¿Las mujeres interpretan mejor las emociones? Club del Lenguaje no Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, en esta ocasión os presentamos el artículo “¿Son las mujeres más acertadas que los hombres interpretando las emociones?” de la autora Kyra Trimble de la Universidad de Colorado del Norte (EE.UU.) que nos introduce de nuevo en el mundo de las emociones.

Existen diversos meta-análisis que han concluido que las mujeres son más acertadas leyendo las emociones que los hombres, especialmente en el reconocimiento del comportamiento no verbal reflejado en las expresiones faciales. El objetivo de este estudio es explorar más profundamente este efecto de congruencia entre el género del blanco (el estímulo) y el género del que percibe (el participante), y la precisión en la lectura del comportamiento no verbal.

El reconocimiento de las emociones a través de las expresiones faciales es el medio destacado por el que los humanos se comunican de manera no verbal para inferir el estado emocional de otra persona. El ser humano tiene la necesidad de obtener información de las caras. Desde que se analizan este tipo de expresiones, se han desarrollado patrones de precisión en los géneros. La bibliografía anterior ha demostrado que las mujeres aventajan a los hombres identificando emociones sobre todo cuando ejecutan diferentes tareas de reconocimiento emocional. Este artículo revelará las habilidades que el ser humano ha adquirido entre géneros y culturas. Reddy, Wilken y Koch señalaron la preferencia del reconocimiento facial por encima del de los objetos. Finkbeiner y Palermo sugieren que las caras se procesan incluso cuando no prestamos conscientemente atención a ellas. El ser humano utiliza esta preferencia por las caras para obtener el máximo de información de ellas, incluyendo el reconocimiento específico de emociones. Estudios meta-analíticos han confirmado la superioridad de las mujeres en la identificación de emociones durante tareas de reconocimiento facial. En cuanto a la actividad cerebral, las mujeres muestran igualmente una mayor actividad cuando realizan este tipo de tareas que los hombres. Aunque existe una pequeña evidencia de que los hombres podrían tener la misma habilidad que las mujeres cuando identifican a sujetos de su respectivo género.

Los investigadores han encontrado una correlación entre la cultura en la que un individuo nace y su habilidad para reconocer emociones faciales. La cultura podría ser un indicador de cuan acertado se puede ser describiendo emociones. Cabe mencionar que la estructura patriarcal puede haber influido en como las mujeres parecen interpretar mejor las emociones que los hombres. Existen estereotipos socialmente reforzados que han sido formados y aceptados como habilidades sociales de hombres y mujeres. Los hallazgos han revelado que se da por hecho que las mujeres tienen mejores habilidades de contacto social cercano, incluyendo observar caras y emociones. Los hombres, por el contrario tienen menos habilidades sociales de ese tipo. Demtl et al., investigaron si había una mayor activación de la amígdala al realizar una tarea de reconocimiento de emociones. Participantes de culturas occidentales y orientales visionaban imágenes tanto de individuos culturalmente “cruzados” como de sus respectivas culturas. Los resultados evidenciaron que no existían diferencias significativas en la activación de la amígdala entre los géneros del grupo étnico de cada individuo. Lo cual indica cierta dificultad en la identificación de emociones de otras culturas que no sean la propia. Un estudio llevado a cabo por Merten indicó como la cultura puede influir en el reconocimiento facial entre géneros. El estudio contaba con participantes de países de todo el mundo. Los investigadores concluyeron que en la mayoría de los países las mujeres acertaban más en el reconocimiento de emociones que los hombres. Esto evidencia que no importa de que cultura provenga una persona, las mujeres siguen teniendo más probabilidades que los hombres de identificar correctamente las emociones.

Ahora veremos la influencia que tiene cada tipo de estímulo en el género a la hora de describir correctamente una emoción. Se ha demostrado en estudios previos mencionados en este artículo la superioridad de las mujeres identificando emociones generalmente en condiciones invariables. Estas tienen igualmente ventaja identificando las emociones de estímulos femeninos. Los estudios revelan asimismo que cuando las caras se muestran a través de fotografías, el estímulo es eficaz representando esos patrones consistentes. Sin embargo, no hay estudios que evidencien esta diferencia de acierto en la identificación de emociones a través de vídeos. Este experimento pretendía ver si existía una patrón de congruencia de género que apareciera tanto con vídeos como con estímulos.

El presente estudio tiene como propósito identificar si los datos obtenidos son consistentes con los hallazgos de la bibliografía anterior. Las principales cuestiones examinadas son: (1) ver si los resultados de este estudio demuestran que las mujeres son más acertadas identificando emociones en general y (2) obtener una congruencia de géneros donde las mujeres son capaces de identificar emociones femeninas con más frecuencia de la que los hombres identifican estímulos masculinos. El objetivo de este estudio es descubrir una posible relación entre el género de los estímulos presentados y el género de los participantes en relación a la precisión con la que identifican las emociones correctas en tareas de reconocimiento facial. Se planteó la hipótesis de que las mujeres generalmente lo harían mejor identificando emociones en todas las tareas propuestas. Se planteó asimismo la hipótesis de que las mujeres tendrían una tendencia de género al identificar mejor emociones femeninas de lo que los hombres identifican emociones masculinas. Sin embargo, los resultados no apoyan esta hipótesis y no han mostrado una diferencia significativa.

El resultado de este proyecto no confirma plenamente las conclusiones de la bibliografía anterior. No existen diferencias significativas en el hecho de que las mujeres sean más aventajadas identificando emociones en distintas condiciones. En cuanto a las limitaciones, podría decirse que no ha habido una representación precisa de la población y solo una cantidad limitada de gente ha tenido acceso al grupo de estudio. Por otro lado, los participantes tenían conocimiento previo acerca de los objetivos del estudio lo cual podría haber influido en sus respuestas y, las sesiones al ser largas podrían haber provocado cansancio. En cuanto a futuras investigaciones, para mejorar el estudio la muestra debería aumentarse significativamente, especialmente los participantes masculinos, para controlar la validez. Con el fin de obtener una variedad más amplia de estímulos utilizados, se podría incorporar el uso de técnicas de transformación o “metamorfosis”. Si este estudio fuera replicado, sería interesante ver si con estas técnicas se repite el patrón de superioridad de las mujeres al identificar emociones y la misma tendencia sexual hacia las mujeres.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Uso de señales no verbales de coqueteo en mujeres hispanas. Club del Lenguaje no Verbal.

Señales no verbales de coqueteo en mujeres hispanas. Club el Lenguaje no Verbal.

Señales no verbales de coqueteo en mujeres hispanas. Club del Lenguaje no Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, en esta ocasión os ofrecemos un resumen del artículo “El uso de señales no verbales de coqueteo en mujeres hispanas” de los autores Jeffrey S. McQuillen, Marcolfa Zamora McQuillen y Rubén D. Garza de la Universidad Panamericana de Texas (EE.UU.) en el que se aborda el interesante tema de la seducción.

Este estudio ha sido diseñado con el fin de identificar las señales no verbales que emplean las mujeres hispanas cuando coquetean. Para lo cual se seleccionó una muestra de 175 sujetos de edades comprendidas entre los 18 y 62 años.

El coqueteo puede definirse como cualquier acción física, movimiento, postura, o gesto usado con el propósito de atraer y/o mantener la atención de un hombre, o demostrar interés en él. Eibl-Eibesfeldt descubrió ya en los años 70 que las mujeres usaban sorprendentemente señales no verbales similares a las del sexo opuesto para medir la disponibilidad sexual o el interés del sexo opuesto. Sonrisas, miradas tímidas, arqueos de cejas, risas nerviosas y roces, todos se han podido observar en mujeres de diferentes culturas.

Con el empleo de estrategias tanto verbales como no verbales las mujeres adquieren un papel activo con el fin de influir sexualmente en los hombres. A pesar de la creencia generalizada de que las mujeres dependen de los hombres para iniciar el sexo, se ha demostrado lo contrario. Los hombres dan el primer paso, aunque las mujeres inician esos encuentros dando señales con sus movimientos y gestos. Givens (1978) descubrió que el habla parece jugar un papel menos importante en el coqueteo, el cortejo y la seducción, ya que estos intercambios sociales dependen más bien de señales no verbales (expresiones faciales, posturas, gestos, miradas y tono de voz). Según Moore (1985), a pesar de que los hombres son los que dan el primer paso, las mujeres realmente provocan el acercamiento a través de sus señales no verbales. De acuerdo a su investigación, las mujeres son responsables de los acercamientos en el 65% de las ocasiones. Identificó y catalogó 52 comportamientos no verbales de cortejo diferentes usados por mujeres. Únicamente se documentaron como señas de coqueteo las señales exhibidas que llamaban sistemáticamente la atención de los hombres.

Este tipo de investigación acarrea ciertas limitaciones. En primer lugar, la mayor parte de los estudios previos se basan fundamentalmente en la observación. Este método a pesar de tener muchas ventajas también tiene grandes desventajas (la dificultad de la observación discreta en ambientes abiertos, las circunstancias impredecibles en el comportamiento de los sujetos observados y en de los individuos que les rodean, etc.). Para abordar estas limitaciones, el presente estudio utilizó la metodología de encuesta usando como herramienta de compilación de datos primarios un cuestionario de 52 ítems basados principalmente en las 52 señales no verbales catalogadas por Moore (1985).

El cuestionario (tipo Likert) para este estudio también incluye seis variables demográficas: edad, estado civil, fumadora, bebedora, estilo de la vestimenta, y nivel de atractivo percibido del sujeto. Se eligieron estas variables ya que supuestamente debería existir una correlación entre estas y la frecuencia con la que las mujeres coquetean. Se ha encontrado alguna evidencia de la relación entre la edad y los comportamientos de coqueteo. Las adolescentes de 13 a 16 años utilizan muchas de la señales que se han observado en mujeres de 31 a 52 años, pero de una forma menos elegante y más exagerada, y hacen menos señas. El estado civil puede ser igualmente un factor que influye en la frecuencia del coqueteo. Duberman (1974) descubrió que la mayoría de la gente ve el matrimonio como un estado más deseable y natural que la soltería. Esta preferencia puede llevar a que las mujeres coqueteen más. Cargan (1981) señaló asimismo, que es más probable que las personas solteras tengan sentimientos de soledad. Esos sentimientos pueden actuar como combustible para el deseo de coquetear de una mujer con el fin de atraer a un compañero. Por otro lado, fumar incrementa los comportamientos sexuales en adolescentes y adultos jóvenes. Por lo que existe una correlación entre ser fumador y el coqueteo. En cuanto al alcohol, un estudio de Abbey, Zawacki y McAuslan (2000) reveló que después de consumirlo, tanto mujeres como hombres se comportaban de manera más sexual y se mostraban más desinhibidos. Además, otros estudios han evidenciado que mujeres y hombres son percibidos como sexualmente más disponibles cuando están bebiendo. La manera en la que se viste una persona puede decir mucho de como se siente consigo misma y de lo que intenta transmitir a los demás. Por lo tanto, existe una gran posibilidad de que el estilo de vestir de una mujer juegue un papel determinante en las preferencias del coqueteo. Por último, el nivel de atractivo percibido del sujeto puede causar un fuerte impacto en la disposición a la hora de iniciar el cortejo. Nezlek (1999) descubrió que los individuos que se encuentran a si mismos atractivos y que piensan que los demás también los ven de ese modo tienen más interacciones íntimas con individuos del sexo opuesto que los que no se ven atractivos. En cuanto al cortejo, las mujeres que se sienten atractivas tienen más seguridad cuando coquetean.

Este estudio investigó las señales no verbales que las mujeres hispanas emplean más frecuentemente cuando están coqueteando y describió la potencial relación entre las variables demográficas seleccionadas y la frecuencia con la que se presenta la conducta de coqueteo. Los hallazgos aportan evidencias de que los elementos no verbales más importantes en el cortejo implican la cara en general, pero más concretamente los ojos y la boca. Lo que indica que la cara es una herramienta extremadamente importante no solo en la comunicación si no también en el cortejo. El uso de las manos fue la segunda señal no verbal de coqueteo más empleada. Por otro lado, se encontró una correlación significativa entre mujeres de entre 18 y 21 años en comparación con mujeres de 30 años o más. Una posible explicación es que a medida que una mujer va alcanzando cierto nivel de madurez, la necesidad de coquetear puede no ser tan grande, puesto que ya no existe un interés tan elevado en participar en actividades sociales que propicien el coqueteo. Sorprendentemente, las mujeres solteras no presentan una mayor frecuencia de conductas de coqueteo en comparación con las mujeres casadas. En cuanto a las fumadoras, puntúan considerablemente más alto en las encuestas que las no fumadoras, lo cual era un resultado esperado. Lo mismo podría decirse para las mujeres bebedoras frente a las que no lo son. Otro interesante hallazgo fue la alta puntuación que se les asignó a las mujeres que vestían de manera provocativa frente a las que vestían de forma más conservadora o moderada. Esto puede deberse a que las mujeres que visten de forma más provocativa están más seguras de sí mismas y por ello más dispuestas a coquetear. Lo que sugiere que la confianza en uno mismo y la autoestima son asimismo factores a considerar en las tendencias de coqueteo de las mujeres.

Existen sin embargo algunas limitaciones. En primer lugar, la muestra era bastante limitada (n=175). En segundo lugar, la muestra no era representativa puesto que en su mayoría eran estudiantes universitarias. Otra limitación es el hecho de que la mayor parte del tiempo las personas no son conscientes de su comportamiento no verbal; respecto al coqueteo este tiene lugar a un nivel subconsciente. La observación discreta sigue siendo el mejor modo de investigar el comportamiento no verbal, y este estudio permitió a las mujeres determinar cuales son las señales no verbales que se consideran más ampliamente empleadas y aceptadas en el coqueteo. Igualmente, el estudio proporcionó evidencias de que ciertas variables tienen un impacto significante en la calificación de autoinformes de comportamientos no verbales de coqueteo. Por último, estos datos son consistentes con los hallazgos de Moore y otros investigadores y aportan un respaldo adicional.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

¿Pueden predecirse los aplausos que recibirá un orador por sus movimientos corporales? Lenguaje no verbal y política. Club del Lenguaje no Verbal.

Movimientos corporales y aplausos

Movimiento corporal y aplausos. Club del Lenguaje no Verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, en esta ocasión os ofrecemos un extracto del artículo “¿Pueden predecirse los aplausos que recibirá un orador por sus movimientos corporales?” de los autores Markus Koppensteiner, Pia Stephan y Johannes Paul Michael Jäschke de la Universidad de Viena (Austria) que nos aproxima al interesante mundo de la política y la formación de impresiones.

Las señales de apariencia y las breves muestras de comportamiento están relacionadas con la personalidad de los individuos, con su rendimiento en el trabajo y con los resultados en las elecciones. De esa manera las personas se presentan ante otras por medio de distintos canales de comunicación, mientras que sus compañeros de interacción forman sus primeras impresiones en base a las manifestación de señales. Este estudio trata de examinar si las personas son capaces de leer información del movimiento corporal de los políticos.

Las señales de apariencia y las breves muestras de comportamiento son una fuente de información suficiente para formar impresiones bastante acertadas sobre otras personas. Hasta cierto punto la medición de esas primeras impresiones puede predecir el rendimiento laboral, el rendimiento financiero de empresas, la eficacia del liderazgo y la personalidad de un extraño. Dada la evidencia no es sorprendente que el aspecto y otras señales no verbales tengan asimismo un papel en la esfera de la política. Además, las personas pueden fácilmente atribuir confianza, competencia, dominio, y otros rasgos de personalidad a través de fotografías de candidatos políticos y algunas de esas valoraciones son indicadores fiables de la intención de voto actual y de la hipotética.

Este estudio ha extendido la investigación a la formación de las primeras impresiones sobre los políticos. Han analizado si las valoraciones de los individuos sobre rasgos socialmente relevantes pueden ser indicadoras de las respuestas conductuales que puede recibir un político en el pleno del parlamento. Para ello, se convirtieron vídeos cortos de políticos en animaciones con muñecos hechos con palitos para crear representaciones abstractas de los movimientos corporales de los oradores con el fin de disminuir la influencia de variables como el aspecto o el género. Después esas animaciones eran evaluadas en dominio, competencia, confianza y en las dimensiones de personalidad del Big Five.

Estudios anteriores ya han revelado que las personas atribuyen rasgos de personalidad a los movimientos corporales de los oradores. El estudio actual investiga si las valoraciones de rasgos de los movimientos corporales de los oradores se asocian con la cantidad de aplausos o protestas que reciben durante su discurso. Otros estudios de este tipo ya han relacionado el rendimiento en el trabajo o los resultados en las elecciones con ciertos comportamientos o con el aspecto de la persona. Aunque estas variables no ofrecen información sobre el impacto directo de las señales no verbales en la comunicación humana. Se ha podido evidenciar que las señales de movimiento, de hecho, reflejan información social relevante que afecta a la aparición de respuestas conductuales en los procesos de comunicación interpersonal. En resumen, con el uso de evaluaciones de rasgos como indicadores de resultados en la vida real (reacciones de las audiencias) se puede mostrar que las personas no solo leen el significado en el movimiento corporal si no que además infieren de el información social relevante.

Los hallazgos indican que algunas de las valoraciones de rasgos recogidas son más que meras atribuciones. Las demostraciones abstractas de los movimientos corporales de un orador pueden ser una fuente de información suficiente para hacer predicciones de resultados en la vida real. Lo cual destaca que los individuos son sensibles a las señales de movimiento y son capaces de usarlas para realizar juicios rápidos en encuentros sociales. Por tanto, era posible esperar que el dominio y la extraversión tuvieran impacto en las reacciones de la audiencia. Además, se ha podido demostrar que las calificaciones de amabilidad están negativamente relacionadas con la cantidad de aplausos que recibía el orador. Para concluir, los hallazgos sugieren que los movimientos corporales percibidos como dominantes fueron asimismo percibidos como extravertidos y como hostiles o agresivos. No ha sido posible determinar si los aplausos eran el detonante de “ciertas muestras” o que “ciertas muestras” eran el detonante de los aplausos. Del mismo modo, no se ha podido revelar de que manera el contenido verbal y la información de otros canales de comunicación están relacionados con el movimiento corporal. Es muy plausible que los movimientos corporales “agresivos” estén asociados con un lenguaje “agresivo” que se dirigen a los oponentes políticos.

Como ya se ha podido demostrar en trabajos anteriores, el movimiento corporal parece ser un importante canal de comunicación no verbal que transmite información afectiva y social. En el presente estudio se ha descubierto que el dominio, la extraversión y la amabilidad que la gente atribuye a los movimientos corporales del orador pueden aportar suficiente información para predecir la cantidad de aplausos que recibirá a lo largo de su discurso. Las muestras no verbales que expresan cualidades como el dominio podrían ser importantes para los que luchan por los puestos de liderazgo mientras que los seguidores potenciales podrían beneficiarse de la facilidad en el reconocimiento de quien tiene la capacidad de ser un líder. Consecuentemente semejante información de relevancia social debería ser legible por medio de diferentes canales de comunicación tanto verbales como no verbales incluido el movimiento corporal.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Mentiras arriesgadas. Lenguaje no verbal y detección de mentiras. Club del Lenguaje no Verbal.

Mentiras arriesgadas en casos de desaparición de personas. Club del Lenguaje no Verbal

Mentiras arriesgadas. Club del Lenguaje no Verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, en esta ocasión os ofrecemos un resumen del artículo “La identificación de las consecuencias de las mentiras arriesgadas en el comportamiento” de los autores Leanne Ten Brinke y Stephen Porter de la Universidad de Columbia Británica (Canadá) que nos acerca al sugerente tema de las mentiras arriesgadas en los casos de desaparición de personas.

El engaño ha evolucionando como un aspecto fundamental de la interacción social humana. Numerosos estudios han analizado las señales del engaño en el comportamiento, pero la mayoría se han desarrollado en un contexto de laboratorio. Sin embargo hasta la fecha, este es el estudio más amplio acerca de las consecuencias en el comportamiento de las mentiras arriesgadas, comparando manifestaciones reales sinceras por medio de tres canales de comunicación: discurso, lenguaje corporal y expresiones faciales emocionales. Para ello se ha utilizado una muestra de individuos que aparecieron en medios de comunicación suplicando por el retorno de un ser querido supuestamente desaparecido. Los intentos fallidos de simular la tristeza y la falta de felicidad revelan emociones encubiertas en los sujetos.

En el caso de las mentiras arriesgadas, los mentirosos se enfrentan a una tarea difícil, ya que el que engaña debe construir una historia coherente y detallada y comunicar la información falsa a través de la expresión facial, del habla, y del lenguaje corporal, de una manera que refuerce su aparente credibilidad. Las mentiras arriesgadas pueden ir acompañadas de fuertes emociones, miedo, remordimiento, rabia e incluso nerviosismo, que deben ser inhibidas o convincentemente fingidas. Pensemos en el marido que públicamente implora por el retorno de su esposa desaparecida que el mismo ha asesinado. Debe controlar su lenguaje corporal y enmascarar sus genuinas expresiones faciales emocionales mientras inventa una historia creíble y toma en cuenta las graves consecuencias de ser descubierto. Dada la dificultad de esta tarea, las señales “filtradas” del aumento de la carga cognitiva, la excitación emocional, la gestión del impacto, y el distanciamiento psicológico pueden revelar la dualidad del mentiroso.

La cara es un lienzo dinámico en el que los seres humanos expresan los estados emocionales y de la que se infieren los estados de los demás. Sin embargo, los humanos han evolucionando para alterar sus expresiones faciales y facilitar el engaño. Aunque los intentos de fingir o inhibir las expresiones emocionales a menudo tienen éxito, desde hace tiempo se sabe que al prestar atención a ciertos aspectos de la expresión facial tal dualidad puede verse comprometida.
Gracias a diversos estudios, se ha podido averiguar que algunos movimientos musculares faciales asociados con emociones fuertes están fuera del control voluntario y no pueden ser completamente inhibidos. Además, ciertos músculos faciales no pueden ser activados intencionalmente durante la simulación emocional. Un planteamiento relacionado es que las microexpresiones, expresiones de la cara completa que revelan las verdaderas emociones, y que pueden ser rápidamente reprimidas por un mentiroso, son una señal válida de engaño. Igualmente las expresiones involuntarias son generalmente sutiles y aparecen solamente en la parte superior o inferior de la cara (por ejemplo, una sonrisa de suficiencia cuando se está intentando parecer triste), y las “microexpresiones” son escasas.

La preparación de una mentira es una tarea mentalmente ardua, el asesino debe ocultar la verdad, tiene que preparar una coartada plausible y coherente con los hechos conocidos por la policía y evitar verse implicado en el crimen. Por el contrario, el que dice la verdad simplemente debe recordar lo que ha pasado. Además, generalmente los mentirosos tienen tendencia a controlar con más detenimiento su discurso, su lenguaje corporal, y sus expresiones faciales que quien dice la verdad, aumentando la demanda cognitiva asociada con la propuesta de una coartada falsa. Las manifestaciones conductuales que suponen una mayor cargar cognitiva conllevan un discurso lento, pausas más largas, y el aumento de las vacilaciones del habla (ej: eh, eh, eh), proporcionando al mentiroso más tiempo para construir un historia creíble. La dificultad de la tarea también puede llevar al aumento de errores en el discurso o a descuidar el lenguaje no verbal. Por lo que generalmente se asocia el engaño con un menor número de movimientos de la mano y del brazo que acompañan normalmente al discurso para ilustrar el contenido de la narrativa.

Los intentos de crear una distancia psicológica entre el mentiroso y la verdad, posiblemente en un esfuerzo inconsciente para aumentar la facilidad de engaño, pueden dar lugar a un uso característico de palabras en el engaño. Usando un software de lingüística informatizada, estudios de laboratorio han descubierto que los mentirosos tienden a usar menos pronombres en primera persona (para evitar aceptar la responsabilidad), más palabras sobre emociones negativas (revelando sentimientos de culpa), y más palabras imprecisas como “quizá” o “tal vez” (evitando el compromiso con la mentira). Dado que se presume que estas señales se producen de manera inconsciente, son menos susceptibles a la manipulación y por lo tanto también aparecen en mentirosos relativamente sofisticados (poblaciones penales) y en situaciones de la vida real.

En este estudio se examinaron vídeo grabaciones de conductas de una gran muestra de individuos que rogaban, emocionados, públicamente por el retorno de un familiar desaparecido. Con el fin de garantizar la validez interna del estudio, para determinar que un sujeto estaba engañando e incluirlo en la muestra, se exigían pruebas irrefutables de que estaba involucrado en el asesinato de la persona desaparecida. Aproximadamente en la mitad de los casos, el “reclamante” era culpable de haber asesinado al familiar antes del llamamiento público. La mentira crucial que cuentan estos asesinos mentirosos aparece durante el llamamiento directo en el que piden ayuda para encontrar a la persona desaparecida, sabiendo que nunca va a ser así. Durante los llamamientos, los indicadores de activación emocional de la conducta (discurso, lenguaje corporal y expresiones faciales emocionales), la carga cognitiva, el intento de controlar la conducta y la distancia psicológica fueron exhaustivamente codificados gracias a un software capaz de registrar señales de comportamiento y expresiones faciales emocionales de engaño (tocarse la cara, parpadear, rascarse, desviar la mirada, etc.). Durante el llamamiento, los asesinos mentirosos eran más propensos a expresar indignación que tristeza, al contrario que los “reclamantes” sinceros. Del mismo modo, los “reclamantes” que mentían usaban más palabras imprecisas para evitar (inconscientemente) el compromiso con sus palabras y distanciarse de la transgresión. Sin embargo, no se han podido evidenciar diferencias en los indicadores verbales de activación cognitiva, ni tampoco en las señales de lenguaje corporal, salvo en el momento en que el asesino hacia el llamamiento directo para solicitar ayuda en la búsqueda de la persona desaparecida.

El estudio de los indicadores analizados en este trabajo puede servir como guía para dirigir búsquedas o investigar desapariciones en las que se sospecha la implicación de un familiar. Se podría incluso formar a personal de seguridad para que fueran capaces de detectar este tipo de señales de engaño. Los resultados ofrecen de este modo un importante y novedoso avance en nuestra comprensión de la comunicación humana involuntaria.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Comportamiento no verbal ante una persona extraña atractiva: ¿es diferente si se está enamorado? Club del Lenguaje no Verbal.

Comportamiento no verbal ante una persona extraña atractiva: ¿es diferente si se esta enamorado? . Club del Lenguaje no Verbal

Comportamiento no verbal ante alguien atractivo. Club del Lenguaje no Verbal.

Queridos seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, nos grata  poder acercarnos hoy a las reacciones que nos despierta ese sentimiento tan importante y necesario como es el amor, el interés romántico  a través del estudio realizado por Sally D. Farley de la  Universidad de Baltimore.  El presente estudio se realizó para determinar el grado en que los diferentes comportamientos no verbales se asocian a la muestra de un interés romántico hacia una persona desconocida muy atractiva, así como, si estos comportamientos difieren en función del amor que se sienta hacia el propio cónyuge. El mimetismo inconsciente se asoció positivamente a un interés romántico hacia la persona extraña, por lo que la mímica se asociaría negativamente a la percepción subjetiva de amor hacia el cónyuge. Además, surgieron sonrisas y tonos de voz muy agradables que suponen importantes comportamientos no verbales de afiliación.

Aunque la llama del amor romántico se vaya apagando con el paso del tiempo, ya que su intensidad fisiológica disminuye, la pasión, el compromiso y la intimidad se mantienen como los componentes centrales y sólidos que sustentan las relaciones. Las personas altamente comprometidas experimentaron un sesgo positivo en sus relaciones románticas, percibiendo atributos más positivos en su pareja. Las personas que sentían fuertes sentimientos de amor por sus parejas mostraron falta de atención selectiva hacia objetivos de distinto sexo muy atractivos, lo que llevó a los investigadores a concluir que el amor sirve para potenciar el compromiso y disminuir la tentación.

En este estudio se analizó la mímica inconsciente, que refleja atracción por el interlocutor, además de una serie de comportamientos no verbales que permitieron comparar la predicción del interés romántico hacia un desconocido y el amor hacia el cónyuge. La investigación que aquí se presenta se basa en la obra y teorías de antropólogos, psicólogos evolutivos, psicólogos sociales, investigadores de la comunicación y científicos y arroja luz sobre un canal de comunicación no verbal que ha recibido relativamente poca atención empírica fuera de la psicología evolutiva: la voz.

Una gran cantidad de literatura apoya la tendencia general por la que los individuos imitan gestos, posturas, expresiones idiomáticas, acentos, estilo vocal y hasta el tono de voz de sus compañeros de interacción. Estos efectos se han incluido en la coordinación del comportamiento, el reflejo postural, el juego del comportamiento, la interacción, la sincronía y la convergencia de la voz. La mímica indica el deseo de una mayor cercanía psicológica o afiliación y la disminución de la mímica comunica un deseo de distancia o falta de interés.

Históricamente, los comportamientos no verbales se han examinado en dos dimensiones: una basada en la intimidad o la afiliación y otra, en la dominación. Existe abundante investigación sobre comportamientos no verbales que connotan atracción, gusto y deseo de intimidad. La primera dimensión, la afiliativa objeto de nuestro estudio, se asocia con un aumento de la mímica, con tocar a otros, asentir con la cabeza, inclinarse hacia adelante, aproximarse, sonreír y reír. Por ello, las personas más amigables, coquetas y seductoras pueden ser claramente diferenciadas por sus comportamientos no verbales. Parejas que intentan ligar también demostraron algunas tendencias de comportamiento únicas, como la inclinación de la cabeza, el mohín de sus bocas o el cruce de piernas en la dirección de su interlocutor.  Además, los individuos modulan su voz al hablar con personas atractivas, alterándola para que suene más agradable y atractiva. Estos hallazgos, junto con investigaciones que muestran que las voces de las mujeres tienen un sonido más agradable cuando están ovulando, sugieren que la agradabilidad vocal actúa como señal de disponibilidad. Como resultado de ello, para distanciarse de alguien de una manera sutil una alternativa potencialmente eficaz es disminuir la agradabilidad de la voz de uno y, viceversa, una manera de hacerse más atractivo es aumentar la simpatía de la propia voz.

Los individuos con noviazgos que fueron expuestos a una persona muy atractiva tuvieron un comportamiento dirigido a proteger su relación, disminuyendo las conductas que comunicaran interés, afecto y coqueteo. Los comportamientos que más se dieron como señales de acercamiento fueron la mímica, la sonrisa y la modulación de la voz. La relativa escasez de apoyo a los correlatos verbales de atracción fue, al principio, sorprendente. Ha quedado clara la complejidad del papel que juegan los hombres a la hora del coqueteo. Varios investigadores sostienen que los hombres manifiestan una forma no verbal “tranquila” en las primeras etapas de noviazgo y coqueteo, esperando hasta estar más seguros del interés romántico de una mujer para pasar a ser más activos. Las mujeres actúan como selectoras en las primeras etapas de la coquetería, la atención y el reconocimiento: miran brevemente hacia un compañero de interacción, a continuación miran hacia abajo, ladean la cabeza, sonríen con frecuencia o fruncen los labios de modo presumido, provocando así la escalada de comportamientos coquetos en los hombres.

Este estudio tiene sus limitaciones, ya que se centra exclusivamente en los hombres y sus reacciones ante una presencia femenina atractiva debido a la literatura que implican a las mujeres como selectoras e iniciadoras de la danza de cortejo. Como resultado, deben llevarse a cabo más investigaciones para determinar la posibilidad de generalizar los resultados incluyendo a mujeres participantes.

El presente estudio es uno de los primeros que ha evaluado el grado en que los comportamientos no verbales tienen funciones de relación e interacción personal con una persona atractiva. Las investigaciones futuras deberán utilizar una metodología más potente incluyendo diferentes niveles de personas atractivas y evaluando el grado en que las señales no verbales tienen significado para personas tanto solteras como comprometidas.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar

Interacciones entre los empleados de una empresa: Comportamiento no verbal en fotografías espontáneas y preparadas. Club del Lenguaje no Verbal.

Comportamiento no verbal ante fotografías naturales y preparadas. Club del Lenguaje no Verbal.

Comportamiento no verbal ante fotografías naturales y preparadas. Club del Lenguaje no Verbal.

El artículo, que hoy presentamos, apreciados seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, analiza las interacciones estructuradas entre los empleados de una empresa, pero desde la interesantísima perspectiva de su comportamiento no verbal manifestado en fotografías espontáneas y preparadas.  Este atractivo estudio ha sido elaborado por Judith A. Hall y Gregory B. Friedman de la Universidad Northeastern de Boston (USA). Para ello, 96 empleados y alumnos de dicha universidad, tanto mujeres como hombres, fueron fotografiados por parejas en dos situaciones: mientras conversaban sobre su trabajo de manera espontánea y, más tarde, en un posado, mirando hacia la cámara deliberadamente. Hasta 8 comportamientos no verbales pudieron ser codificados en las fotografías, aspectos recogidos más tarde en un cuestionario post-experimental.
Las mayores diferencias en el estado psicológico de las personas fueron detectadas en la inclinación de la cabeza y la barbilla, la posición de los codos sobre las piernas o el mobiliario, las sonrisas o el movimiento de las cejas, mientras que las principales diferencias relativas al sexo fueron encontradas en las posturas sonrientes y/o erguidas y en las interacciones personales establecidas durante el experimento. En este estudio, los miembros de la universidad seleccionados mantuvieron una conversación con alguien de su departamento mientras eran fotografiados. Cuatro imágenes fueron tomadas a intervalos no anunciados (fotografías espontáneas). Tras esta charla, se pidió a los participantes que miraran ya directamente a la cámara para realizar una fotografía final (fotografía preparada).

Hombres y mujeres difirieron mucho en sus comportamientos no verbales. Las mujeres sonrieron y miraron más fijamente, se apoyaron inclinándose hacia adelante, con mayor frecuencia, y se aproximaron y tocaron a los otros con más atención y cercanía. Y un detalle, tendieron a sonreír más que los hombres cuando la situación en la que se encontraron infería tensión, preocupación o se sintieron cohibidas. Las personas con diferente rango dentro de la universidad (empleados, docentes y alumnos) actuaron de manera diferente ante las dos situaciones planteadas en el experimento. Las personas de menor estatus, por ejemplo, manifestaron gestos que indicaron mayor tensión postural en ambas tesituras. Apoyar el codo en la pierna o en el mobiliario demostró un estado de más relajación, mientras que mantener una postura erguida coligió tensión e incomodidad. La falta de coherencia entre el estado real y la sonrisa denotaba que ésta suponía un síntoma de querer agradar en la circunstancia vigente, mayoritariamente entre empleados y alumnos. Las personas de mayor rango, por el contrario, sonrieron con más naturalidad, revelando un estado de comodidad y despreocupación. Por lo tanto, sonreír puede tener significados psicológicos muy diferentes en función de las variables que queramos tener en cuenta y apliquemos en cada experimento. En las fotografías preparadas, las personas generalmente levantaron sus cabezas y sus cejas, y sonrieron mucho más que en las fotografías espontáneas hechas anteriormente. Por una parte, esto se debe a que el estado personal de los participantes había ambiado como consecuencia del desarrollo natural de la conversación previa.  Además, el efecto sonriente demostraba que las personas tenemos una fuerte inclinación y hábito de “sonreír siempre ante una cámara.”

 Tomando como referencia las posibles diferencias de comportamiento en función del sexo, no se observó demasiada disparidad. Sí resultó evidente que las mujeres procuraban sonreír más, pensar más a la hora de establecer una postura e inclinaron su cuerpo hacia delante con mayor asiduidad que los hombres. Además, en el caso de las fotografías preparadas, los participantes sonrieron y se tocaron más cuando la persona de inferior rango era de sexo femenino. Cuando ambas participantes eran mujeres, el gesto de sonreír fue infrecuente en las fotografías espontáneas, pero estuvo muy presente en las fotografías preparadas. Esto puede significar que, quizá, las mujeres estén más concentradas que los hombres en el desarrollo de tareas coloquiales, ya que sus caras resultaron ser más serias que las de sus compañeros en la misma circunstancia, mientras mantenían las conversaciones de trabajo. Otra posibilidad es que las mujeres sean más conscientes que los hombres sobre los comportamientos que es necesario llevar a cabo en las diferentes situaciones cotidianas y se ajustan más a las normas correspondientes propias de cada tarea. Esto se refleja en que ellas mostraron un proceder más formal y serio durante la charla sobre el trabajo y, sin embargo, una conducta más agradable y relajada durante la fotografía preparada que los hombres.

En resumen, este estudio reveló que algunos comportamientos no verbales varían con el estado personal, con la variable fotografía espontánea o preparada y según el sexo de los participantes. Sin embargo, pruebas de las interacciones entre todos estos factores indican también que resultaría complicado generalizar sobre cada una de estas variables por separado en relación al comportamiento no verbal. Los efectos del estado personal no fueron siempre constantes en función del sexo de los participantes, así como las diferencias de sexo no fueron siempre constantes a la hora de actuar frente a las fotografías naturales o las preparadas.

Sí resulta particularmente interesante que las diferencias de sexo al sonreír fueron especialmente sensibles en función de las demandas situacionales (fotografías francas frente a las preparadas). Los esfuerzos de reproducción del experimento son necesarios para poder generalizar en un futuro las conclusiones del estudio.

Club del Lenguaje no Verbal

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar

La repugnancia, pero no la ira, activa el músculo elevador del labio superior durante la exposición a las transgresiones morales. Club del Lenguaje no Verbal.

La repugnancia, pero no la ira, activa el músculo elevador del labio superior durante la exposición a las transgresiones morales. Club del Lenguaje no Verbal

Elevación del labio superior ante la emoción de repugnancia.Club del Lenguaje no Verbal.

En esta ocasión, apreciados seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, el artículo que nos place nos acerca al maravilloso mundo de las emociones, en concreto a la emoción de asco (repugnancia). El presente artículo ha sido elaborado por Alexis  E.  Whittona y Jessica  R.  Grishama, ambas de la Universidad de Nueva Gales del Sur (Australia), Julie  D. Henryb de la Universidad de Queensland (Australia) y  Peter  G.  Rendell de la Universidad Católica Australiana (Australia).

La repugnancia moral puede ser una forma biológicamente ampliada del asco físico. Sin embargo, no hay muchos estudios que comparen los efectos de la repugnancia física con los de otras emociones como la ira, por lo que es difícil determinar si el vínculo entre el asco y la moral es único. La presente investigación evaluó la especificidad de la relación entre el asco y la moral mediante la comparación de los vínculos con la ira, el uso de medidas de estados fisiológicos y los rasgos de emotividad. Los 90 participantes en el estudio fueron asignados al azar para experimentar asco, ira o, bien, ninguna de estas emociones inducidas. Las respuestas a las imágenes que representaban temas morales negativos o neutrales se registraron usando electromiografía facial. Se dieron unos resultados que proporcionaban una fuerte evidencia de la existencia de un único vínculo entre la repugnancia física y moral.

La palabra “asqueroso” se utiliza en respuesta a inputs relacionados con enfermedades o contaminación, así como para adjetivar actos moralmente incorrectos. Esta superposición semántica ha llevado a algunos teóricos a sugerir que la repugnancia expresada en un contexto moral puede constituir un ejemplo convincente de extensión biológica de la repugnancia física al ámbito moral. Esta investigación indica que el aumento de la sensibilidad al disgusto es un rasgo que se asocia con un aumento de hipervigilancia moral, conservadurismo social y favoritismo en el grupo. A pesar de que esta investigación demuestra la evidencia de un vínculo entre el asco y el juicio moral, pocos estudios han comparado este enlace con otras emociones negativas y los críticos argumentan que la repugnancia expresada en respuesta a las transgresiones morales puede utilizarse metafóricamente para expresar enojo. Por lo tanto, se necesitan más investigaciones para determinar la especificidad de la relación entre la moral y el asco.

Los estudios han demostrado que la inducción de sentimientos de disgusto a través de, por ejemplo, la exposición a un mal olor que recuerda una experiencia físicamente repugnante o la visión de un vídeo asqueroso, en un entorno de prueba o por medio de la sugestión hipnótica, aumenta la severidad de los juicios morales emitidos por la persona. Aunque estos estudios muestran que la repugnancia incidental es capaz de aumentar la severidad de los juicios morales, ninguno ha comparado los efectos del disgusto incidental con los efectos de la ira, lo que limita las inferencias que se pueden realizar acerca de si las respuestas a las transgresiones morales se ven afectadas por el asco de manera específica.

La repugnancia se asocia principalmente con una motivación de evitación, por lo que puede conducir a respuestas conductuales coherentes con el rechazo. Por el contrario, la ira se asocia a un enfoque de la motivación, lo que puede conducir al deseo de castigar u obtener una retribución. Nuestras reacciones a las transgresiones morales pueden ser configuradas por el contexto emocional en el que se da la transgresión. Una transgresión que provoca un alto grado de disgusto o se presenta de una manera a fin de evocar el asco puede provocar un deseo de rechazar o condenar al ostracismo social al transgresor. Una transgresión presentada de una manera que provoque la ira o la indignación puede producir el deseo de atacar, castigar o vengarse del transgresor.

 Se describen tres tipos de violación moral: de la comunidad (deslealtad o la insubordinación), de autonomía (causando daño a otro) y de la divinidad (causando sensación de impureza o degradación del mismo o de otros). En este estudio se pidió a los participantes que indicaran si una persona expuesta a una de estas violaciones había experimentado ira, asco o desprecio y se pudo demostrar que existía un vínculo específico entre el asco y las violaciones de la divinidad.

 Las expresiones faciales de ira y repugnancia pueden diferenciarse en los patrones de actividad muscular. La actividad del músculo junto a la fosa nasal que se retrae y causa que la nariz se arrugue es el componente central de la expresión característica facial de disgusto, además de ser sensible de forma selectiva ante las imágenes repugnantes. Por el contrario, la actividad en el músculo corrugador (el que dibuja el ceño fruncido) es indicador de ira. La actividad muscular sobre estas regiones puede ser indexada correctamente por electromiografía facial (EMG), lo que implica la colocación de pequeños sensores en los músculos faciales que detectan y amplifican los impulsos eléctricos que se generan cuando se contraen los músculos.

 Los participantes en este estudio fueron 90 estudiantes de la Universidad de Nueva Gales del Sur en Sídney: 36 varones y 54 mujeres, con un rango de edad 17 a 57 años. Todos los procedimientos fueron aprobados por el Comité de Ética de Investigación Humana de la Universidad de Nueva Gales del Sur. El objetivo del presente estudio fue evaluar la especificidad de la relación entre el asco y la moral mediante la comparación de los vínculos entre el asco y las transgresiones morales con la ira, el uso de medidas de rasgo de emotividad o el estado fisiológico. A quienes se les indujo disgusto tuvieron una actividad mayor del músculo elevador del labio  cuando vieron imágenes de transgresiones morales en comparación con aquellos que experimentaron ira o ninguna emoción inducida. La investigación actual también examinó si la sensibilidad al disgusto fue el rasgo más fuertemente correlacionado con las respuestas a las transgresiones morales que al rasgo de ira. Para las personas que no fueron sometidas a ninguna inducción de la emoción la característica disgusto se correlacionó positivamente con elmúsculo elevador del labio  durante la visualización de imágenes que mostraban transgresiones morales, mientras que la ira no se asoció con ninguno de los índices de EMG de respuesta emocional. Aunque se puede argumentar que los diferentes métodos de inducción tienen efectos dispares sobre la calidad de la emoción evocada, los resultados no se modificaron después de la inducción de la emoción. Esto indica que, independientemente de cómo se obtuvo la emoción, el estado de asco predijo significativamente las respuestas fisiológicas a las transgresiones morales, mientras que la ira no lo hizo.

 En conclusión, el presente estudio es el primero en utilizar un enfoque multimétodo para evaluar la singularidad de la relación entre el asco y la moral, mediante la comparación de este vínculo con la ira, el uso de medidas de rasgo de respuesta y los estados emocional y fisiológico. Los resultados indican una relación única entre el asco y los temas morales, mostrando que tanto el disgusto incidental como el rasgo de sensibilidad disgusto se asocian con mayores respuestas fisiológicas a las transgresiones morales, mientras que la ira no. Los datos de EMG indican que una mayor respuesta a los temas morales se corresponde con el  asco, en lugar de una expresión facial de enojo. Esta investigación proporciona una fuerte evidencia de que la repugnancia expresada en un contexto moral no se usa metafóricamente para expresar la ira. Este trabajo facilita una sólida plataforma desde la que investigar la noción de que la repugnancia moral representa la expansión biológica de repugnancia física en el dominio moral.

Club del Lenguaje no Verbal

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar

Parpadear o no parpadear, recurso peripersonal defensivo. Club del Lenguaje no Verbal.

Parpadear o no parpadear, recurso peripersonal defensivo. Club del Lenguaje no Verbal.

El parpadeo como recurso peripersonal defensivo. Club del lenguaje no Verbal.

Estimados seguidores del Club del Lenguaje no Verbal,  hoy los autores de este artículo nos invitan a aprender algo más sobre el  acto reflejo de parpadear. Dichos investigadores son G. D. Iannetti de la Universidad College de Londres (UK), B. Forster de la Universidad de la Ciudad de Londres (UK), C. F. Sambo perteneciente a las dos Universidades anteriores y S. C. Williams del King’s College de Londres (UK).
El parpadeo provocado por la estimulación eléctrica del nervio mediano en la muñeca es un reflejo subcortical, una respuesta defensiva que se ve reforzada cuando se estimula el espacio peripersonal de la cara. El experimento presente se desglosó en 3 partes:

1.- Se demostró que la especificidad somatotópica de la mejora del HBR (reflejo de parpadeo de la mano) es parcialmente homosegmental, es decir, es mayor para el HBR  provocado por la estimulación de la mano cerca de la cara en comparación con la otra mano, siempre mantenida lejos de la cara.

2.- Se demostró que el HBR se mejora sólo cuando los participantes esperan recibir los estímulos en la mano cerca de la cara y por lo tanto depende en gran medida de las expectativas cognitivas.

3.- Se demostró que la mejora del HBR con la mano próxima a la cara se suprime cuando se coloca una pantalla de madera fina entre la cara de los participantes y su mano. Por lo tanto, la pantalla reduce la extensión del espacio peripersonal defensivo, de modo que la mano no está nunca en el interior del espacio peripersonal de la cara, incluso estando cerca de ella.

Estos hallazgos indican una afinación somatotopical y cognitiva producto de la excitabilidad de los circuitos del tronco cerebral que inervan el HBR, cuya fuerza se ajusta en función del contexto de una manera intencionada.

En este experimento participaron diez voluntarios sanos (cinco de ellos mujeres) y diestros, de edades comprendidas entre los 25 y los 37 años. Fueron reclutados a partir de una base de datos de 15 “respondedores”, es decir, que mostraran un HBR reproducible.  El estudio fue aprobado, previamente, por el comité de ética local. Se aplicaronestímuloseléctricos en el nervio mediano de la muñeca empleando un estimulador bipolar unido a la muñeca de los participantes con una tira de velcro. Es importante destacar que el estimulador proporciona pulsos de corriente constante y que la intensidad del estímulo se ajustó para cada uno de los participantes, con el objetivo de obtener un HBR claro en tresensayos consecutivos. Ninguno de los participantes sufrió dolor alguno durante la estimulación, incluso ante altas intensidades de dicho estímulo. La duración de éste fue de 200 ms y el intervalo entre estímulos sucesivos fue de 30 s. La actividad electromiográfica (EMG) se registró  a  partir del músculoorbicular de los párpadosempleando dos pares de electrodos de superficie.En este estudio se caracterizó la especificidad somatotopical de la mejoradel HBR, atribuible a la proximidad espacial entre el lado estimulado y la cara. También se investigó el efecto de las expectativas cognitivas y de la presencia de objetos que protegen la cara en tal situación.

¿Cuál podría ser el mecanismo neural responsable de los efectos observados? Se plantean dos hipótesis. En primer lugar, la modulación cortical podría ser dirigida a ambos circuitos del tronco cerebral que median el HBR, provocados por la estimulación de la mano que se encuentra en el espacio peripersonal de la cara, y los que median en el HBR, provocados por la estimulación de la mano contralateral, aunque la modulación de este último sería menos fuerte. Esta hipótesis asume que las interneuronas de los circuitos del tronco cerebral que median en el HBR, provocadas por la estimulación de las dos manos, son totalmente independientes e implicarían dos modulaciones distintas. Alternativamente, la modulación cortical podría ser dirigida únicamente a las interneuronas del tronco cerebral que median el HBR provocado por la estimulación de la mano colocada en el interior del espacio peripersonal de la cara, mientras que la mejora más pequeña del HBR provocado por la estimulación de la mano contralateral sería un subproducto resultante de la arquitectura neuronal de los circuitos del tronco cerebral que inervan ambas respuestas. Esta segunda hipótesis supondría que los circuitos del tronco cerebral que median el HBR provocados por la estimulación de las dos manos comparten un subconjunto de sus interneuronas.

 La modulación reportada y reproducida depende de manera crucial de las expectativas de los sujetos. Cuando los participantes no tenían un conocimiento a priori sobre que una de sus manos recibiría los estímulos eléctricos, la mejora del HBR provocado por la estimulación de la mano que entró en el espacio peripersonal de la cara fue menor que la obtenida anteriormente. Estos hallazgos indican que la corteza es capaz de ajustar con precisión el nivel de la excitabilidad de los circuitos del tronco cerebral como una función de la probabilidad de que ocurra el estímulo.

 Cuando se colocó una pantalla de madera fina cerca de la cara de los participantes, que la separaba así de la mano, la mejora del HBR desapareció. Este resultado sugiere que la presencia de la pantalla cambia los límites del espacio peripersonal de la cara y la mano ya no entra en el espacio peripersonal, aunque esté cerca del mismo. Por lo tanto, la falta de modulación del HBR por la posición de la mano se puede producir debido a que en las condiciones de lejos y cerca la mano permanece fuera del espacio peripersonal facial, reducida en extensión por la existencia de la pantalla. La extensión del espacio peripersonal se modula drásticamente por la presencia de objetos. Es importante destacar que la falta de modulación del HBR ante la presencia de la pantalla no puede ser explicada por el efecto de la no visualización de la mano. De hecho, la modulación cerca/lejos del HBR no se ve afectada en absoluto cuando los ojos están cerrados, lo que indica que la información propioceptiva es suficiente para determinar una mejora del HBR de magnitud similar a la observada cuando los ojos están abiertos.

Club del Lenguaje no Verbal

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar

¿Más vale prevenir que curar? El margen de seguridad que rodea el cuerpo se incrementa por la ansiedad. Club del Lenguaje no Verbal.

¿Más vale prevenir que curar? El margen de seguridad que rodea el cuerpo se incrementa por la ansiedad. Club del Lenguaje no Verbal.

Aumento del espacio peripersonal defensivo a causa de la ansiedad. Club del Lenguaje no Verbal.

Es un placer, queridos amigos del Club del Lenguaje no Verbal, poder ofrecerles el artículo realizado por  Chiara F. Sambo y Gian Domenico Iannetti miembros de la Universidad College de Londres (UK), que estudia otro de los efectos producidos por la ansiedad.

El espacio peripersonal defensivo representa un “margen de seguridad” muy importante para la supervivencia. Su extensión espacial y la posible relación con los rasgos de personalidad no han sido aún investigados. En el experimento presente participaron 15 personas que mostraron que el espacio peripersonal defensivo tiene un límite muy definido, a una distancia de la cara de entre 20 y 40 cm, así como que dentro de dicho espacio existe una delgada “área de mayor riesgo” más próxima a la cara, es decir, un “ultracercano” espacio defensivo.

Con solo analizar a un sujeto ya se revelaron diferencias interindividuales claras en la extensión de dicho espacio peripersonal. Estas diferencias se relacionan positivamente con la variabilidad individual en relación al rasgo de ansiedad. Los resultados apuntan a la posibilidad de poder medir una serie de comportamientos defensivos en relación a los distintos niveles de ansiedad. Tales medidas permitirán el desarrollo de procedimientos para poner a prueba las capacidades de evaluación de riesgos, sobre todo en profesionales que requieren reaccionar con rapidez a los estímulos aversivos que suceden cerca de su cuerpo, tales como bomberos, policías y oficiales militares. Esto también puede dar lugar a posibles intervenciones para mejorar su rendimiento bajo presión.

El espacio peripersonal defensivo (DPPS) es un “margen vital de seguridad” que rodea el cuerpo. El DPPS ha sido recientemente identificado en humanos mediante el registro de la potencia del reflejo corneal provocado por la estimulación manual (abrir y cerrar la mano cuando se encuentra cerca de la cara). El DPPS tiene un papel crucial para la supervivencia: cada vez que un estímulo potencialmente peligroso se acerca o entra en la zona, el individuo se involucra en acciones más eficaces orientadas a la auto-protección. Tales acciones defensivas son moduladas en función de la magnitud del peligro percibido que el estímulo representa. Esta magnitud se determina de manera crucial, no sólo por la naturaleza del estímulo sino también por la distancia entre el estímulo y el cuerpo. Por lo tanto, los estímulos más cercanos al cuerpo se perciben como más amenazantes y dan lugar a respuestas defensivas mejoradas. Por otra parte, la magnitud de la amenaza que se percibe también está determinada por la ansiedad y el miedo. Individuos ansiosos y temerosos pueden tergiversar la ubicación espacial del estímulo amenazador, juzgándolo más cerca del cuerpo de lo que realmente está.Por lo tanto, pueden mostrar comportamientos defensivos mejorados en comparación con individuos normales, aunque el estímulo amenazador esté situado a la misma distancia del cuerpo en ambos sujetos.

 Quince voluntarios sanos y diestros (siete de ellos mujeres) de entre 20 y 37 años de edad participaron en este experimento.El estudio fue aprobado por el comité de ética local. En este estudio se definió la extensión de los DPPS que rodean la cara y se han investigado los factores de personalidad que contribuyen a las posibles diferencias interindividuales en su tamaño. El DPPS de la cara tiene un límite claro que la separa del espacio lejos. Dentro de dicho espacio peripersonal existe un “área de más alto riesgo” mucho más próxima al cuerpo. Además, la extensióndel DPPS muestradiferenciasinterindividuales claras. Tales diferencias, en el tamaño del espacio peripersonal, se refieren a la variabilidad individual en la ansiedad, pero no en el miedo claustrofóbico, por ejemplo.

Todos estos estudios investigaron la extensión del espacio peripersonal relacionada con la integración multisensorial y la ejecución motora. La extensión de la DPPS de la cara es variable según los participantes.  Debido a que el DPPS representa un “margen de seguridad” con el propósito de proteger a nuestro cuerpo de los estímulos potencialmente peligrosos, este resultado sugiere que los individuos difieren en lo que ellos consideran que es la distancia crítica ante la que un estímulo amenazador requiere respuestas defensivas más eficaces. Esto también es apoyado por la evidencia de que la proximidad percibida de los estímulos que amenazan aumenta cuando la magnitud del peligro es mayor y que este efecto es variable entre los individuos.

 La variabilidad individual en el tamaño de la DPPS de la cara fue sistemáticamente relacionada con las diferencias individuales en el rasgo de ansiedad. El funcionamiento de los sistemas defensivos humanos se refiere a los rasgos de personalidad, sobre todo a la ansiedad y al miedo. Más específicamente, los resultados indican que los individuos más ansiosos aumentaron sus respuestas defensivas cuando los estímulos amenazantes se presentaron a la misma distancia del cuerpo en comparación con los individuos menos ansiosos. Es decir, en individuos más ansiosos, el “margen de seguridad” se encuentra a una distancia del cuerpo mayor que en los individuos menos ansiosos. Esto podría ser debido a que estos individuos perciben los estímulos amenazantes como más cercanos a su cuerpo de lo que realmente están. Esta hipótesis está apoyada por la evidencia en modelos animales, en los que los fármacos ansiolíticos aumentan la “distancia defensiva”, es decir, la distancia a la que el animal responde al estímulo potencialmente mortal.  Por el contrario, la variabilidad individual en el tamaño de la DPPS no está relacionada con las diferencias individuales en el miedo claustrofóbico. Este hallazgo podría parecer contradictorio con la observación de que los individuos con mayor miedo claustrofóbico tienen un espacio peripersonal grande que rodea la mano. Sin embargo, este estudio utilizó una tarea de bisección línea visual para medir la extensión del espacio peripersonal multisensorial, mientras medimos una respuesta defensiva (la HBR) en relación con la percepción de amenazas y la evaluación del riesgo, es decir, dos procesos relacionados con la ansiedad más que a rasgos claustrofóbicos.

 Estos resultados apuntan a la posibilidad de medir claramente una serie de comportamientos defensivos en relación a los distintos niveles de ansiedad. La disponibilidad de estas medidas permitirá el desarrollo de procedimientos para poner a prueba las capacidades de evaluación de riesgos, sobre todo en profesiones que requieren reaccionar rápidamente a los estímulos aversivos que se producen cerca de su cuerpo, como bomberos, policías u oficiales militares. Esto también puede dar lugar a posibles intervenciones con el objetivo de mejorar su rendimiento bajo circunstancias de presión.

Club del Lenguaje no Verbal

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar

Señales no verbales en el deporte: ¿victoria o derrota? Club del Lenguaje no Verbal.

Señales no verbales en el deporte: ¿victoria o derrota?

Señales no verbales en el deporte. Club del Lenguaje no Verbal.

No podía faltar, queridos amigos del Club del Lenguaje no Verbal, un artículo que tratara el comportamiento no verbal en el ámbito del deporte. El presente artículo, se lo debemos a Philip Furley de la German Sport University Cologne (Alemania) y a Geoffrey Schweizer de la Universidad de Heidelberg (Alemania).

La conducta no verbal sugiere que los seres humanos mostramos señales no verbales que pueden ser perfectamente interpretadas por los demás. Mediante la comparación de este fenómeno en diferentes grupos de edad, se evidencia que incluso los niños pequeños son capaces de discriminar entre atletas ganadores y perdedores a través de la decodificación de las señales no verbales más sutiles, proceso que se sigue desarrollando con la experiencia y la maduración personal. Al ver, por ejemplo, la retransmisión televisiva de los acontecimientos deportivos es común escuchar a los comentaristas referirse al lenguaje corporal de los jugadores que compiten, a la vez que especulan sobre los estados mentales de los mismos.

Los seres humanos hemos evolucionado para poder comunicar importantes estados internos de modo no verbal. La presente investigación se ocupa de si los eventos deportivos están asociados a señales no verbales que se entiendan e interpreten fácilmente como signos de victoria o derrota. Actualmente no existe ninguna investigación sobre los cambios de expresión no verbales asociados a vencer o perder en una competición y, lo que es más importante, si la gente es capaz de interpretar con precisión y acierto estos signos. El contexto deportivo parece altamente adecuado para investigar la capacidad de predicción de ciertas señales no verbales en relación al rendimiento y a resultados definidos objetivamente a través de puntuaciones. En este experimento se probó este extremo tras visionar vídeos de deporte, baloncesto, balonmano y tenis de mesa, entre espectadores sin experiencia en esas disciplinas; en concreto fueron dos grupos de niños (de 4 a 8 años y de 9 a 12 años) y un tercero de estudiantes universitarios (20 varones y 20 mujeres). El objetivo del estudio era investigar si los participantes eran capaces de detectar quién había quedado primero o último en una competición deportiva basándose únicamente en las señales no verbales.

¿De qué manera los atletas líderes reaccionan, por ejemplo, ante la derrota de su oponente? La investigación demuestra que los atletas adquieren más confianza al observar gestos de sumisión o ansiedad en su contrario antes de comenzar la competición. Las personas están bien preparadas para percibir estas situaciones en el entorno de disputas deportivas, tanto individuales como de equipo.

Los resultaron demostraron que los niños de entre 4 y 12 años de edad fueron capaces de distinguir de forma bastante fiable a aquellos atletas que estaban perdiendo de los que iban ganando, a través de las expresiones no verbales que estos reflejaban. Los adultos participantes obtuvieron una puntuación ligeramente superior a la infantil, lo que evidencia que la percepción e interpretación de las señales no verbales sutiles continúan desarrollándose hasta la edad adulta. Fueron suficientes las emisiones breves de vídeos para conseguir una interpretación correcta de las emociones específicas de los deportistas. Sólo se encontraron diferencias entre los adultos y los niños participantes, y no entre los niños pequeños y mayores, quedando en evidencia  que la adolescencia puede ser una fase de gran importancia en el  desarrollo de la decodificación de las conductas no verbales.

Hasta ahora, la investigación sobre el comportamiento no verbal en deportes se había centrado en las expresiones emocionales post- desempeño o en las correspondientes al pre – rendimiento. En contraste, esta investigación sugiere que las señales no verbales que ocurren durante las diferentes etapas del juego pueden ser interpretadas como signos elocuentes a la hora de descubrir quién es el líder y quién va a la zaga. Un punto fuerte de esta investigación es la obtención de resultados a través del análisis de tres deportes diferentes, tanto individuales como de equipo: tenis de mesa, baloncesto y balonmano. No a todos los observadores se les mostraron los mismos estímulos visuales y, además, los diferentes participantes fueron asignados al azar para plantearles diferentes subconjuntos de señales concretas.

Para corroborar los hallazgos, sería necesario que otros grupos de investigación replicaran y ampliaran este experimento. Por otra parte, se ha visto que la decodificación de las señales no verbales tiene un componente educativo y sociocultural importante. El criterio para determinar las predicciones no puede evaluarse de manera objetiva. La principal limitación de este estudio fue el potencial sesgo de selección con respecto al material de estímulo presentado, problema común en la literatura psicológica. Aunque se pone mucha atención al respecto cuando se selecciona dicho material, no puede descartarse por completo la posibilidad de que los resultados puedan ser influenciados por terceras variables, como que algunos atletas sean más expresivos que otros o que algunos clips de vídeo contengan más información que otros, etc.

Club del Lenguaje no Verbal

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar

Reconocimiento verbal y no verbal de ciertos estados mentales y Síndrome de Asperger. Club del Lenguaje no Verbal.

Sindrome de Asperger y reconocimiento de ciertos estados mentales. Club del Lenguaje no Verbal.

Sindrome de Asperger y reconocimiento de ciertos estados mentales. Club del Lenguaje no Verbal.

Apreciados seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, el artículo que hoy presentamos muestra la investigación llevada a cabo por John P. Doody y Peter Bull del Departamento de Psicología de la Universidad de York (UK) con 20 personas diagnosticadas de Síndrome de Asperger (SA) y 20 sujetos que no padecen este síndrome o Neurotípicos (NT), término acuñado en la comunidad autista para etiquetar a las personas que no están en el espectro del autismo. EL objetivo de dicha investigación fue comparar su capacidad para decodificar señales corporales que indicaban aburrimiento, interés y desacuerdo.

En los últimos años se ha incrementado la investigación acerca de la capacidad de las personas con trastornos del espectro autista para descifrar emociones ante el comportamiento no verbal. La mayoría de los estudios se han centrado en la decodificación de las expresiones faciales (descifrar la emoción que una persona siente al observar ciertas expresiones físicas), aunque los resultados han sido poco concluyentes. Hasta la fecha se han dado escasos estudios sobre la percepción de la postura corporal por parte de los individuos con SA. La mayoría se han centrado en la decodificación de la emoción del movimiento del cuerpo, sin investigar las posturas estáticas. Al igual que en relación a la expresión facial, los resultados tampoco fueron concluyentes. El presente experimento ha pretendido ir más allá del reconocimiento de las emociones, investigando la decodificación del aburrimiento, el interés y el desacuerdo, comportamientos denominados estados mentales o actitudes.

Para crear las posturas corporales estímulos con las que se codificaron las tres actitudes mencionadas se utilizó el programa Poser 7 3D. Este software de diseño gráfico y animación permite obtener resultados fotorrealistas y crear figuras humanas animadas y manipularlas en cualquier postura concebible con una altísima calidad, lo que resultó de gran interés para la presente investigación ya que ciertos estados mentales pueden ser decodificados con mayor precisión sobre figuras humanas realistas que sobre maniquíes. Para que las respuestas de los participantes no estuvieran influenciadas por la expresión facial, el área del rostro de cada figura estímulo fue borrada. Se utilizaron dos procedimientos:

Tarea 1 (coincidencia no verbal) > se examinó la capacidad de los participantes para reconocer posturas del cuerpo que caracterizaran determinados estados mentales (aburrimiento, interés y desacuerdo).

Tarea 2 (etiquetado verbal) > se examinó la capacidad de los participantes para seleccionar la etiqueta verbal más apropiada para describir el estado mental codificado por la postura corporal de las figuras mostradas.

Para el análisis tanto en la tarea 1 como en la tarea 2 de la precisión de las respuestas de los participantes como del tiempo de reacción, se formularon cuatro hipótesis:

1. Cometer significativamente más errores el grupo con SA que el grupo de control o de los NT en la Tarea 1.

2. Invertir mucho más tiempo el grupo con SA que el grupo de control o de los NT en las respuestas de la Tarea 1.

3. Cometer significativamente más errores el grupo con SA que el grupo de control o de los NT en la Tarea 2.

4. Invertir mucho más tiempo el grupo con SA que el grupo de control o de los NT en las respuestas de la Tarea 2.

Los resultados confirmaron las hipótesis 2 y 4. Los tiempos de respuesta del grupo con SA fueron significativamente más lentos que los de los neurotípicos en sus juicios sobre las tres actitudes corporales de ambas tareas, con la única excepción de la postura de “no estar de acuerdo” en la tarea de clasificación verbal. La hipótesis 3 también se confirmó, ya que el grupo con SA cometió significativamente más errores que el grupo de los NT en la tarea de clasificación verbal especialmente al etiquetar las posturas corporales de aburrimiento. Los participantes con SA parecen ser conscientes de que las posturas corporales codifican estados mentales diferentes; su problema radica en las que conllevan un etiquetado más preciso. Estos resultados apoyan la hipótesis de que los individuos con SA tienen una teoría de la mente dañada (Baron-Cohen 1995), que se traduce en la dificultad de ponerse en el lugar de los demás y experimentar su estado mental. Tan sólo la hipótesis 1 no quedó confirmada ya que en las tareas de clasificación no verbal, el grupo con SA obtuvo tanta precisión como el grupo de control o NT.

Otro hallazgo interesante ha sido la correlación significativa negativa entre la precisión y el tiempo de respuesta, en el grupo con SA en la tarea de clasificación verbal. A medida que aumenta el tiempo de respuesta, la exactitud de las respuestas disminuye. Por el contrario, no se da correlación significativa en el grupo de control entre precisión y tiempo de respuesta. Los participantes ofrecieron respuestas más rápidas ante los estímulos más fáciles de identificar, pero se tomaron más tiempo ante los estímulos más difíciles de descifrar y que requerían un esfuerzo de descodificación más consciente. Los sujetos con SA necesitaron mucho más tiempo para decodificar las posturas del cuerpo que los neurotípicos.

Este hallazgo puede ser interpretado de diferentes maneras. Una posibilidad es que los sujetos con SA tienen una velocidad de procesamiento en general más lenta que los neurotípicos, en cuyo caso tardarían más tiempo para procesar la información. Sin embargo, en uno de los pocos estudios realizados en este área, no se observó ninguna diferencia significativa en la velocidad de procesamiento entre niños autistas y neurotípicos en una tarea en la que los participantes tenían que observar el dibujo de un muñeco extraterrestre y contestar si las antenas que le habían dibujado eran de la misma o de diferente longitud (Scheuffgen et al. 2000). En otro estudio, donde se analizó el denominado “efecto de Stroop”, ( tarea consistente en decir el color en que está escrita una palabra como “azul”, “verde”, ”rojo”, etc. cuando está escrita con una tinta que difiere del color expresado por el significado semántico, por ejemplo la palabra “rojo” está escrita con tinta azul) ,se produjo tal y como constató Stroop un aumento de los tiempos de reacción requeridos para completar la tarea tanto para los participantes con SA como para los controles ( Ashwin et al. 2006 ). En el experimento actual, se intentó medir mediante un test psicométrico las habilidades de percepción visual y aunque esta prueba no medía los tiempos de reacción como tal, incluía subtests que medían la cantidad de figuras que los participantes podían marcar en un plazo limitado de tiempo. Los resultados de los dos grupos de participantes en este experimento no fueron significativamente diferentes ni en la medida de “velocidad visomotora ” ni en la de “velocidad de búsqueda visual ”. Por lo tanto, la evidencia disponible no es consistente con la hipótesis de que los tiempos de reacción más lentos de los participantes con SA reflejan en general una velocidad de procesamiento más lenta.

Por otro lado, investigaciones anteriores habían mostrado correlaciones positivas significativas entre las puntuaciones de CI verbal de los participantes con SA y su precisión a la hora de llevar a cabo una decodificación no verbal. Los autistas utilizan procesos verbales que les ayuden con las tareas que los neurotípicos realizan de modo automático. Esta interpretación no se ve respaldada por los resultados que aquí se presentan, dada la falta de correlaciones significativas entre lo verbal y no verbal, la precisión y los tiempos de respuesta.

Hay un número de posibles aplicaciones prácticas de este experimento. La incapacidad para identificar el aburrimiento supone una desventaja social, por lo que una persona potencialmente aburrida resultará muy poco atractiva para los demás. Los individuos con Asperger tienden a tener intereses obsesivos, distantes de los intereses ajenos, suelen mantener conversaciones divagantes, sin sentido para los demás sin ser conscientes que, por ello pueden resultar ser personas aburridas. Los datos aportados en el presente estudio muestran, que aunque los sujetos con SA pueden identificar señales posturales de aburrimiento como codificadoras de un estado mental distinto tienen dificultades para etiquetar adecuadamente este tipo de señales. Por lo tanto, las intervenciones de entrenamiento podrían centrarse en mejorar el reconocimiento consciente del aburrimiento por estos individuos, así como en mejorar la velocidad con la que estos sujetos pueden reconocer diferentes actitudes, con lo que se conseguirá que las etiqueten de forma más automática. Sin embargo, no es suficiente simplemente ser capaz de reconocer el aburrimiento en los demás, sino que también es necesario implementar estrategias verbales alternativas para aliviar el aburrimiento, como cambiar el tema de conversación o prestar mayor interés a los demás. Desde esta perspectiva, la formación en el reconocimiento del aburrimiento tiene que ser parte de una intervención más amplia, que implicaría habilidades de comunicación, tanto verbales como no verbales.

Club del Lenguaje no Verbal

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar

Relación entre emoción y estilo de movimiento del cuerpo al caminar. Club del Lenguaje no Verbal.

Relacion entre emocion y estilo de movimiento del cuerpo al caminar. Club del Lenguaje no Verbal.

Relacion entre emocion y estilo de movimiento del cuerpo al caminar. Club del Lenguaje no Verbal.

Queridos amigos del Club del Lenguaje no Verbal, nos place poder ofrecerles el curioso artículo de Elizabeth A. Crane y M. Melissa Gross, ambas de la Universidad de Michigan (USA), en el que se analizan las características del movimiento del cuerpo al caminar en relación a cinco emociones, destacando la importancia de la calidad del movimiento en la expresión corporal de las emociones y demostrando la eficacia del análisis de las variables Esfuerzo-Forma del movimiento, para distinguir entre las diferentes emociones en función del estilo de movimiento.

De los diversos estudios que se han llevado a cabo para analizar el movimiento del cuerpo, se ha concluido que el análisis de una sola característica del movimiento corporal, por ejemplo la forma, no puede ser utilizado como única cualidad para la identificación de la emoción específica. Así, Wallbott (1998) observó que “los hombros hacia arriba” se podría asociar tanto con la ira como con la alegría eufórica. Esto es, la expresión corporal en relación a las emociones puede ser descrita como un conjunto de características que asociadas, dan lugar a una emoción. Las cualidades del movimiento de los estudios de Wallbott (1998) y Muijer (1989) presentan un gran parecido con los componentes Esfuerzo-Forma del Análisis del Movimiento de Laban, un sistema ya existente y bien establecido para describir el movimiento del cuerpo, desarrollado originalmente para las tareas relacionadas con el trabajo y más tarde aplicado a la coreografía (Dell 1977 ; Laban y Ullmann 1988 ). El análisis ES (Effort-Shape), proporciona un método fantástico para evaluar la dinámica del movimiento del cuerpo y el estilo expresivo. Así, el esfuerzo se divide en cuatro categorías: energía (fuente o luz), tiempo (sostenido o rápido), espacio (enfocado o errante) y flujo (tenso o relajado). Otra de las características importantes del Análisis E-S es que cada categoría se define como un continuo entre dos extremos.

Los autores realizaron un estudio con 16 individuos que grabaron en vídeo mientras los sujetos caminaban. Después se realizó una descripción de sus movimientos y se les pidió que definieran las emociones que sentían durante la marcha. Además, se utilizaron varios grupos de observadores externos que realizaron la decodificación del movimiento, de manera simultánea. Con todo, el objetivo de este estudio fue proporcionar una caracterización lo más completa posible sobre las cualidades expresivas del movimiento mediante el análisis E-S en 5 emociones y evaluar si un perfil de movimiento concreto se asoció a una emoción específica.

Participaron en el estudio 42 codificadores (52% mujeres, entre 18-32 años) y se les pidió que caminaran a la vez que sentían una determinada emoción. Esta marcha, de unos 5 metros, fue grabada lateral y frontalmente. Las emociones fueron ira y tristeza (negativas) y alegría y felicidad (positivas). Se utilizó una emoción neutral, también. Se aseguró que la emoción fuera la sentida durante la caminata a través de un autoinforme que tenían que realizar al terminar la marcha. Previamente tuvieron que escribir un relato de su propia vida en la que recordaran cada una de las cuatro emociones objetivo, y un momento neutral. Así, por ejemplo para evocar la emoción de alegría se les pidió que recordaran un momento eufórico o de juego. Se les permitía revisar estas notas para recordar estos momentos, antes de comenzar a caminar. El número total de decodificaciones por cada emoción objetivo fue de 1260. Para determinar si cada una de las emociones objetivo se decodificaban con exactitud a niveles superiores al azar, se utilizó un modelo de regresión logística para ajustar la probabilidad de emoción reconocida mediante la técnica de estimación de ecuaciones generalizadas (GEE).

Como conclusiones principales podemos observar que la ira y la alegría fueron ambas codificadas de manera correcta, pero en la experimentación de la alegría, frente a la ira, la energía era más fuerte y contundente. Así, las emociones de alta excitación, fueron las más expresivas, enérgicas y de gran actividad (más rápido y expresivo), y las emociones de tristeza y de felicidad fueron las menos expresivas, enérgicas y activas.

El objetivo de este estudio era el caracterizar los diferentes estilos de los movimientos del cuerpo, producidos como una influencia directa de los estados emocionales. Efectivamente, se observó la evidencia de estos patrones de movimiento, a través de una emoción específica, observados y caracterizados en base a las cualidades del análisis E-S. Una contribución principal de este estudio era demostrar los cambios relacionados con las emociones en el estilo durante un solo movimiento. Así, las diferencias en las características del estilo del movimiento pueden atribuirse a la emoción experimentada en lugar de a las propias diferencias del movimiento en sí mismo.

Club del Lenguaje no Verbal

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar

Si coloco mi mano sobre el corazón ¿aumentará mi honestidad real y percibida? Club del Lenguaje no Verbal.

La mano en el corazon como signo de honestidad. Club del Lenguaje no verbal.

La mano en el corazon como signo de honestidad. Club del Lenguaje no verbal.

Apreciados seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, el artículo que, en esta ocasión, nos permiten disfrutar Michal Parzuchowski y Bogdan Wojciszke, ambos de la Universidad de Sopot (Polonia) nos traslada al interesante mundo de cómo una determinada pose o gesto, en concreto el hecho de que una persona ponga su mano en el corazón, puede influir tanto en la percepción propia y ajena que proyecta como en su propia conducta.

La moral, como el lenguaje, es universal. Toda sociedad conocida posee un código moral aunque las sociedades difieren enormemente en las normas y sus contenidos. Los sistemas morales se definen como el conjunto de valores entrelazados, virtudes, normas, prácticas, identidades, instituciones, tecnologías y mecanismos psicológicos que trabajan juntos para eliminar o regular el egoísmo y hacer posible la vida social cooperativa (Haidt y Kesebir, 2010). La moralidad es una guía muy importante para la percepción y acción. Los autores de este artículo argumentan que los gestos no emocionales pueden alimentar, de alguna manera, el concepto de honestidad. Así, hasta 4 son los estudios que demostraron que el gesto emblemático de honestidad, poniendo la mano sobre el propio corazón, aumentó el nivel de honestidad percibida por los demás y aumentó, además, la honestidad demostrada en nuestra conducta.

Con todo, la mayor parte de las personas se definen a sí mismos como altamente morales, a pesar de que a veces se comportan de manera deshonesta. Sin embargo, en muchas ocasiones las personas actúan de manera correcta, según su propia moral, bien porque están motivados a permanecer fieles a sus propias normas e identidades (Aquino y Reed, 2002),o porque se les recuerdan las normas, o bien porque quieran evitar el rechazo social u otros castigos, como la categorización de uno mismo como una persona deshonesta.

La agresión es un buen ejemplo de comportamiento inmoral, que se puede desencadenar de manera reflexiva o impulsiva. La investigación llevada a cabo en relación a la agresión reactiva (provocada) ha demostrado que este comportamiento impulsivo está esencialmente compuesto por una acción sin limitaciones, acompañado por una reflexión apresurada e insuficiente. El agotamiento de la capacidad del individuo para utilizar el autocontrol reflexivo lleva a un aumento en la agresión provocada (Denson y colaboradores, 2011). Una reacción empática estará, en todo caso, relacionada con la toma de perspectiva, en donde tratamos de imaginar cómo la otra persona se verá afectada por la situación (Batson y Shaw, 1991). Con todo, cuando se habla de debates morales como “la razón frente a la emoción” Haidt (2001) señala que las emociones humanas están por lo general tan saturadas de cognición que sería mejor hablar de “razonamiento moral frente a intuiciones”. De esta manera muchos estudios han encontrado evidencia de la existencia de fundamentos afectivos en las intuiciones morales. Así, los juicios morales están a menudo muy influenciados por las respuestas afectivas de los perceptores.

Por otro lado, son muchos los estudios que han demostrado que los pensamientos de los individuos, sus sentimientos y conductas son influenciados por los movimientos de su cuerpo (Mussweiler, 2006; Strack, 1988), incluso los movimientos de la mano (Schubert, 2004), gestos (Chandler y Schwarz, 2009) y los movimientos del brazo (Foster y Strack, 1997). En efecto, muchas son las culturas que asocian el gesto de poner la mano en el corazón como honestidad. Desde los tiempos de Aristóteles la gente ha creído que el corazón es el asiento de la mente humana, y de manera simbólica todavía se emplea para referirse a la esencia de lo emocional o moral.

Los autores de este artículo establecen dos hipótesis de trabajo. La primera, que las personas que hacen el gesto de poner la mano en el corazón se perciben como más sinceros y honestos y la otra que cuando los individuos realizan, de manera forzada, este gesto de colocar la mano sobre el corazón, terminan comportándose de manera más honesta. Así, los gestos no solamente influyen en las percepciones, sino también en los comportamientos relacionados.

El primer experimento se realizó contando con 118 participantes, 85 de ellos mujeres y con una edad media de 26,2 años. Se les mostró una mujer joven fotografiada con dos poses distintas, pidiéndoles a continuación que la describiesen. En una fotografía aparecía la mujer con la mano en el corazón y en la otra se encontraba con la mano en el estómago. Se observó que el 49% de los participantes que describieron a la mujer en la foto con la mano en el corazón, lo hicieron utilizando términos de honestidad, mientras que solamente el 18% utilizaron la honestidad para describir la segunda de las fotografías, en este caso, la de la mujer con la mano en el estómago.

Por su parte, en el segundo experimento, el escenario utilizado fue una entrevista de trabajo. Fueron 37 estudiantes (20 mujeres, y con una media de edad de 20,08 años) los que escucharon un audio de 4 minutos de una entrevista de trabajo. Mientras escuchaban, observaban una fotografía de una persona entrevistada o con las manos en la espalda o con la mano en el corazón. En este caso, la credibilidad de la mujer que realiza el gesto de la mano sobre el corazón obtuvo una calificación más alta que la que tenía la dos manos a la espalda.

Estos hallazgos sugieren que la experiencia corporal asociada a conceptos abstractos puede influir tanto en la percepción de uno mismo como en la de los otros, e incluso influir en nuestra propia conducta. Además, los resultados sugieren que esta influencia no está mediada por cambios en los estados afectivos.

Club del Lenguaje no Verbal

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar

Diferencias expresivas alrededor del mundo. Club del Lenguaje no Verbal

Diferencias en la manifestación de las emociones en el mundo. Club del Lenguaje no Verbal

Diferencias en la manifestación de las emociones en el mundo. Club del Lenguaje no Verbal

El artículo, que en esta ocasión, queridos amigos del Club del Lenguaje no Verbal, nos place ofrecerles, trata de examinar las diferencias culturales (individual versus colectivo) en las reglas de manifestación de la expresión emocional en situaciones sociales. Este interesante artículo se lo debemos a David Matsumoto de la Universidad Estatal de San Francisco (Estados Unidos), con el cual tenemos el honor de estar trabajando en la actualidad desde la Fundación Behavior & Law, Seung Hee Yoo de la Universidad de Yale (Estados Unidos) y Johnny Fontaine de la Universidad de Gante (Bélgica). El equipo de investigadores analizó más de 5000 sujetos, a través de encuestas, de un total de 32 países. Así, examinaron cinco hipótesis relativas a la relación entre la normativa de presentación establecida y el individualismo/colectivismo de cada sujeto. Los resultados obtenidos presentan la existencia de varios efectos universales y un efecto general de regulación de las expresiones.

Ekman y Friesen (1969) mostraron reglas y normas culturales que determinaban la gestión y la modificación de ciertas manifestaciones emocionales, dependiendo de las circunstancias sociales en las que se encontraba el sujeto. Así, realizaron estudios en los que comparaban el comportamiento de estadounidenses y japoneses ante situaciones estresantes, con y sin presencia de un superior. Cuando se encontraban solos ante el estímulo estresante, la manifestación emocional de ambos era similar, pero cuando estaban ante un superior, los japoneses eran más propensos a reír. Estos resultados fueron interpretados a través de las diferencias culturales que hacen que los japoneses sientan que deben enmascarar sus emociones negativas ante una persona de estatus superior.

Hasta la realización de la presente investigación, no se había realizado con anterioridad una evaluación exhaustiva de las normas de comportamiento emocional, a lo largo del mundo. Matsumoto define la cultura como un sistema de significados que engloba la información que se transmite a través de generaciones. Una de las principales funciones de la cultura es evitar el caos social y mantener un orden, cuyo objetivo se consigue a través de la creación de ciertas normas de comportamiento. Normas que nos proporcionan pautas para pensar, sentir y actuar en diferentes contextos y situaciones. Estas normas potencian a su vez la eficacia del grupo social, aumentando las posibilidades de supervivencia. Con todo, las normas regulan los comportamientos y las emociones son una fuente de motivación para los comportamientos debido a que los comportamientos, a su vez, están asociados a la regulación de las emociones. Las emociones, al fin y al cabo, son reacciones neurofisiológicas y psicológicas que nos ayudan a la adaptación ante problemas de coordinación social (Keltner y Haidt, 1999; Levenson, 1999). Así, podemos observar que uno de los objetivos fundamentales de la cultura es el de facilitar el desarrollo de normas para la correcta expresión emocional. Así, las culturas individualistas fomentan el desarrollo de metas personales, de la racionalidad y del intercambio interpersonal. Sin embargo, las culturas colectivas, potencian la interdependencia personal y las relaciones comunitarias. Las emociones tienen mayor significado intrapersonal en las culturas individualistas (sentimientos personales, libertad de expresión, etc.), aunque las emociones negativas pueden poner en peligro la cohesión del grupo y las positivas unir a la gente.

En el presente estudio, la muestra de la investigación estaba compuesta por estudiantes universitarios voluntarios que procedían de 32 países. Para poder estudiar las normas que rigen el despliegue de emociones en situaciones sociales, se les pidió que realizasen el cuestionario DRAI (Display Rule Assessment Inventory), que contenía diferentes visualizaciones en una amplia gama de contextos y emociones, permitiendo una evaluación de diferentes respuestas de comportamiento. Las emociones eran las siguientes: ira, desprecio, asco, miedo, alegría, tristeza y sorpresa. Las interacciones fueron: a solas, con su padre, su madre, hermano mayor, hermana mayor, hermano menor, hermana menor, un amigo, una amiga, un conocido, una conocida, un estudiante masculino de un curso superior, un estudiante masculino de su misma clase, un estudiante masculino de un curso inferior, el profesor y la profesora más viejos y el profesor y la profesora más jóvenes. Todos los voluntarios contaron con definiciones y ejemplos de cada una de las siete emociones.

Los resultados fueron muy interesantes. En efecto, las personas en todas las sociedades hacen diferenciaciones sociales de acuerdo con la distinción “dentro de mi grupo/fuera de mi grupo”, manifestando sus emociones más intensamente cuando se encuentran dentro de su grupo. El desprecio, el asco y el miedo, fueron las emociones menos utilizadas tanto con interactuantes del propio grupo, como de fuera del mismo. Esto puede ser debido a que estas emociones, sobre todo el desprecio y el asco, se consideran perjudiciales para las relaciones sociales (Gottman y Levenson, 1992, 2000; Rozin, Lowery, Imada y Haidt, 1999). Dentro de las emociones negativas, la tristeza fue la emoción más elegida, sobre todo dentro del grupo. Este resultado se explica debido a que las señales de tristeza o angustia, son signos asociados a la vulnerabilidad (Izard, 1994). El propio grupo, por lo tanto, permite expresar más abiertamente la vulnerabilidad, que a su vez puede ser considerada como una llamada de socorro, y solicitud de ayuda para sus miembros.

Así, la relación entre la cultura y la manifestación de las emociones varía en función de la emoción, el interactuante y los niveles generales de expresividad. Los miembros de culturas individualistas avalan más la expresión de emociones, mientras que los miembros de culturas colectivistas las avalan en menor medida. A pesar de esto, las diferencias entre culturas individualistas y colectivistas se observaron con mayor claridad cuando se analizaron dentro de las propias culturas.

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar

Club del Lenguaje no Verbal, 2014

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Influencia del estado de ánimo en el reconocimiento de las emociones. Club del Lenguaje no Verbal.

Influencia del estado de ánimo en el reconocimiento de emociones

Efecto del estado de ánimo en el reconocimiento de emociones. Club del Lenguaje no Verbal.

 

En esta ocasión, queridos amigos del Club del Lenguaje no Verbal, les brindamos el artículo realizado por Petra Claudia Schmid y Marianne Schid Mast, ambas de la Universidad de Neuchâtel (Suiza) que versa sobre la influencia del estado de ánimo en el reconocimiento de las emociones. Así, las citadas investigadoras, autoras del presente estudio afirman que el estado de ánimo afecta a la memoria y a los juicios sociales, pero los resultados son inconsistentes en relación a cómo afectan al reconocimiento de las emociones.

En la literatura científica se ha señalado que en aquellas personas que tienen un estado de ánimo triste, se produce una disminución del rendimiento en el reconocimiento de las emociones. Es más, reconocen mejor otras emociones tristes, que si las emociones de otras personas son alegres (sesgo negativo). El reconocimiento en personas con estados de ánimo tristes, sí ha sido analizado, pero la relación de la influencia de los estados de ánimo felices en el reconocimiento de las emociones, apenas ha sido objeto de investigación.

La teoría cognitiva de la depresión (Beck) y la teoría de la congruencia en el estado de ánimo (Bowen y Schwarz), afirman que el estado de ánimo de una persona ejerce un efecto de congruencia con su memoria y juicios sociales. Así, estar con un estado de ánimo negativo, o depresivo, hace que un individuo sea más propenso a juzgar a los demás de una forma más negativa. Los estados de ánimo tristes conllevan un mejor reconocimiento de la emoción triste frente a caras felices, mientras que los estados de ánimo felices promoverían un mejor reconocimiento de la felicidad frente a caras tristes.

Por otro lado, Asthama y colaboradores (1998) argumentan que las personas clínicamente deprimidas podrían tener deficiencias cognitivas adicionales (problemas con tareas visuales espaciales), que afectarían, claro está al reconocimiento emocional. Los pacientes deprimidos, entonces, podrían mostrar una disminución generalizada de la capacidad de reconocer todo tipo de emociones (positivas y negativas). En la misma línea, Rottenberg y colaboradores (2005) apoyaban que los pacientes deprimidos tienen reducida la respuesta a todas las señales de emoción. Sin embargo, los individuos sanos cuando se encuentran en estados de ánimo tristes, mostraron un sesgo negativo, pero no una disminución del rendimiento general en el reconocimiento de las emociones. Bouhuys (1995) realizó una interesante investigación mostrando una serie de dibujos con expresiones faciales, muy esquemáticas, a diferentes pacientes y concluyó que los pacientes con estado de ánimo triste percibían menos tristeza y felicidad que los que se encontraban en estados de ánimo felices. A día de hoy, la investigación se ha centrado, sobre todo, en la capacidad de reconocimiento de las emociones en pacientes con estado de ánimo depresivo, pero no existe investigación científica en pacientes sanos.

Con todo, las autoras del presente artículo de investigación realizaron un estudio encaminado a la comprensión de cómo el estado de ánimo (feliz, neutral o triste), en individuos sanos, afecta a la capacidad para conocer las emociones alegres y tristes. Se seleccionaron 93 pacientes, 51 mujeres y 42 hombres de una edad media de 23 años y se les asignó aleatoriamente uno de los estados de ánimo. A cada uno de los tres grupos se les proyectó un corto para propiciar el estado de ánimo interesado. Al finalizar el visionado tuvieron que contestar en una escala Likert si se encontraban 1 (muy tristes), 7 (muy felices) o 4 (neutro). Tras esto, realizaron una tarea de reconocimiento de emociones (60 estímulos con diferentes expresiones faciales de emoción), mientras escuchaban una música congruente con las imágenes mostradas. Dado que está documentado que las mujeres superan a los hombres a la hora de reconocer correctamente las emociones, se usó como factor control el sexo. Como resultado del estudio se observó un sesgo negativo en aquellos participantes que tenían un estado de ánimo triste, y un sesgo positivo en aquellos que tenían un estado de ánimo feliz. En efecto, se obtuvo que en aquellos participantes con un estado de ánimo feliz (en comparación con el neutral) existía una disminución del reconocimiento de las expresiones faciales de tristeza. Por el contrario, aquellos participantes con estados de ánimo tristes, reconocían con más dificultad las emociones felices. Sin embargo, no surgió evidencia de una disminución general en el rendimiento a la hora de reconocer los diferentes estados de ánimo, en participantes con estado de ánimo triste.

De esta manera, las autoras observaron que cuando la emoción de otra persona no está en congruencia con la forma en la que se siente, existe una mayor dificultad para reconocer esta emoción.

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar

Club del Lenguaje no Verbal, 2014

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Confesiones inducidas por la policía: Factores de riesgo y recomendaciones para la detección de mentiras. Club del Lenguaje no Verbal.

Detección de mentiras en las confesiones inducidas por la policia. Club del Lenguaje no Verbal.

Detección de mentiras en las confesiones inducidas por la policia. Club del Lenguaje no Verbal.

Estimados amigos del Club del Lenguaje no Verbal, debido a la gran trascendencia del asunto nos satisface poder presentarles este interesante artículo en el que se nos detalla cuáles son los factores de riesgo más importantes para evitar las falsas confesiones inducidas por la policía. Este fascinante artículo se debe al profundo estudio y análisis tanto de la literatura existente hasta el momento actual, como de la casuística en relación a las confesiones inducidas por la policía realizada por el siguiente grupo de expertos: Saul M. Kassin de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (USA), Steven A. Drizin de la Universidad de Chicago (USA), Thomas Grisso de la Universidad de Massachusetts (USA), Gisli H. Gudjonsson del Instituto de Psiquiatría de Londres (UK), Richard A. Leo de la Universidad de San Francisco (USA), Allison D. Redlich de la Universidad Estatal de Nueva York en Albany (USA).

Debido a las continuas exoneraciones de condenados que, siendo inocentes, confesaron haber cometido diferentes crímenes, se ha observado que dichos sujetos tenían unas características en común, como el hecho de ser muchos de ellos adolescentes, tener algún tipo de discapacidad intelectual o la presencia de ciertos rasgos de personalidad. Asimismo, las técnicas de interrogatorio más frecuentemente utilizadas en aquellos casos de confesiones falsas demostradas, tenían una mayor duración temporal y en las mismas estaban involucradas pruebas falsas presentadas por los agentes en el caso. Por ello, los autores del presente artículo nos recomiendan, por estas y otras muchas razones, la grabación electrónica como protocolo obligatorio en la puesta en marcha de los interrogatorios.

A día de hoy se estima que en entre el 15 y el 20 % de los casos en los que se ha exonerado al culpable, mediante una prueba de ADN, había existido una falsa confesión (Garrett, 2008; Scheck, Neufeld y Duyer, 2000). Sin embargo, debemos tener en cuenta que este porcentaje será mucho mayor ya que solamente conocemos la punta del iceberg del problema aquí presentado. Ésta, junto con la identificación errónea por parte de un testigo, son las causas más comunes de una condena injusta, como también lo son el defecto en evidencia forense, o el falso testimonio de informadores. Así, los estudios relativos a las confesiones falsas plantean que se remontan a los juicios de las brujas de Salem, uno de los primeros casos documentados.

En 1989, Gary Dotson fue la primera persona inocente, exculpada por ADN. Dos décadas después, ya son más de doscientas las personas que han sido exculpadas, algunas de ellas condenadas a pena de muerte. De todos estos casos, entre el 15 y el 20% son condenados a partir de una falsa confesión, inducida por la policía. Una confesión falsa es la admisión de un acto criminal, acompañado generalmente por una narración de cómo y por qué ocurrió el crimen, que el confesor no cometió. Se puede determinar que dicha confesión es falsa si posteriormente se determina que el crimen que se creía hecho, no existió, si la evidencia muestra que es físicamente imposible que sea culpable (por ejemplo, si se sitúa al autor a miles de kilómetros del lugar del suceso), si se detiene al verdadero autor no teniendo éste ninguna conexión con el falso confesor, o si la evidencia física nos revela que no es posible, a través de sangre, semen, saliva… etcétera.

Drizin y Leo (2004), analizaron más de 125 casos de falsa confesión probada entre los años 1971 y 2001. En el 93% de los casos se trataba de hombres. El 81% eran casos de asesinato, el 8% de violación y el 3% de incendios. De estos, el 74% se exoneraron al identificar al verdadero perpetrador, y en un 46% se descubrieron nuevas evidencias. De entre éstos, el 63% eran menores de 25 años y un 32% menores de 18 años. En un 22% de los casos, los falsos confesores tenían algún tipo de retraso mental y en un 10% una enfermedad mental diagnosticada. Con todo, en la actualidad, ninguna organización gubernamental o privada mantiene un registro de confesiones falsas, por lo que la información disponible no es completa.

La Corte Suprema de EEUU ha reconocido que la confesión es la evidencia más poderosa de culpa. Es por este motivo que, desde hace siglos, los agentes de la ley han abusado de su poder en la sala de interrogatorios, siendo conscientes de este hecho. A finales del S XIX hasta 1930, la policía de EEUU empleaba el llamado “tercer grado”, utilizando el dolor físico o mental con el objetivo de obtener confesiones y otro tipo de información de los sospechosos de un determinado crimen. Se englobaban aquí desde la violencia física, la tortura, el confinamiento, las amenazas… Desde 1930 hasta 1960 el uso del “tercer grado” ha disminuido considerablemente, siendo excepción y no regla. En estos años se amplió el uso del interrogatorio orientado psicológicamente mediante métodos de detección de mentiras y técnicas interrogativas psicológicas que ya empiezan a aparecer en los manuales. Sin embargo, los interrogatorios muchas veces se basan en una “corazonada” a través de una entrevista previa. Este hecho debe preocuparnos, ya que según diferentes estudios solamente el 54% de los agentes son capaces de distinguir la verdad del engaño, por intuición. El objetivo del interrogatorio es obtener declaraciones incriminatorias, admisiones y una confesión completa (Leo, 2008). Está diseñado para inducir al estrés mediante la sensación de aislamiento y aumentar la ansiedad del sospechoso así como la sensación de desesperación asociada con la negación de la confesión. Inban y colaboradores (2001) describen la técnica REID, recomendando el aislamiento inicial del sospechoso en una pequeña habitación privada (para aumentar la ansiedad y las ganas de escapar). A continuación, por un lado se le acusará con diferentes afirmaciones basadas en evidencia (real o ficticia) y por otro lado se le ofrecerá simpatía y justificación moral, ofreciendo la confesión como el medio más conveniente de escape. Kassin y McNall (1991) fueron los impulsores de estas técnicas de minimización y maximización. Se trataría de un factor de riesgo situacional, junto al tiempo del interrogatorio y la presentación de pruebas falsas. El tiempo medio del interrogatorio se sitúa entre los 30 minutos y las dos horas. Las falsas confesiones tienden a ocurrir después de largos periodos de tiempo. La estratagema de presentación de pruebas falsas, es una táctica controvertida usada ocasionalmente por la policía y no aprobada por todos los expertos, ya que está implicada en una gran mayoría de falsas confesiones.

Por otro lado, no debemos olvidar que diferentes estudios han dado como resultado que son los adolescentes y discapacitados quienes tienen más problemas en comprender sus derechos en el interrogatorio. Estaríamos aquí ante diferentes factores de riesgo disposicionales. Además de la edad del sospechoso (ser menor), englobaría el deterioro mental (enfermedad y/o retraso mental). El 44% de los menores exonerados y el 69% de los discapacitados fueron injustamente condenados por confesiones falsas.

Con todo, a pesar de contar con reglas, como la regla de corroboración y la regla de confiabilidad, los autores nos muestran su preocupación por las condiciones en las que hoy en día se realizan los interrogatorios. La principal recomendación realizada para evitar falsas confesiones, y por lo tanto falsas condenas, es el uso generalizado de la grabación digital de los interrogatorios, en todo caso, evitando así, la posible manipulación de las confesiones.

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar

Club del Lenguaje no Verbal, 2014

El lenguaje no verbal en terapia: el papel del contacto físico. Club del Lenguaje no Verbal.

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El contacto físico en terapia como medio de comunicación no verbal

Apreciados lectores, el artículo que hoy presentamos aborda el interesante papel del contacto físico en la terapia como complemento importante de la comunicación no verbal entre el terapeuta y el paciente, de los autores Beverly G. Willison de la Universidad de Pensilvania (California, Estados Unidos)  y Robert L. Masson de la Universidad de Virginia Occidental (Morgantown, Estados Unidos)

El contacto físico, el tacto, a pesar de ser un poderosísimo estímulo no verbal (y por lo tanto de comunicación), no ha recibido hasta hoy mucha atención desde el mundo académico. Se trata de un aspecto de la comunicación  con fuertes tabúes asociados, sobre todo provenientes de la época psicoanalítica. Los autores de este estudio analizan qué papel juega el contacto físico, el tacto, en la relación existente entre el terapeuta y el paciente. Así, en este artículo se analiza, basándose en una adecuada revisión sistemática y en datos clínicos, tanto los efectos positivos como negativos del contacto físico a la hora de establecerlo en el ámbito profesional terapéutico.

A día de hoy los resultados publicados no son concluyentes, aunque si podemos contar con indicios de que, si utilizamos el contacto físico de manera adecuada, este tiene un efecto positivo en el paciente y su evolución. Además, hay que tener en cuenta que en todo caso no contamos con evidencia en sentido contrario, de posibles efectos negativos (o si existe, esta es muy pequeña).  A pesar de estos resultados en relación con la revisión de la literatura, muchos son los investigadores que mantienen una posición conservadora a la hora de utilizar el contacto físico en el ámbito profesional. Por ello, los autores de este artículo proponen algunas directrices de gran interés para el uso adecuado del contacto físico, recomendando siempre que, antes de su uso generalizado, dispongan de formación previa.

En la revisión de la literatura realizada por estos autores, encontramos que el contacto terapéutico puede abarcar desde el simple contacto de las manos, hasta un gran abrazo. Bacorn y Dixon (1984) definieron el tacto como el contacto físico entre las manos, los brazos, los hombros, las piernas o la parte superior de la espalda, entre el terapeuta y el paciente. En relación a la intensidad, duración y frecuencia de este contacto físico, Wheaton y Dixon (1984) dijeron que debe ser lo suficientemente largo para establecer un contacto firme, pero no tan largo como para crear una sensación incómoda. Los resultados del análisis de investigación en relación al contacto físico realizado por Whitch y Fisher (1979) desvelaron que la respuesta al mismo es diferente en el caso de hombre y de mujeres. En un análisis realizado en un entorno preoperatorio hospitalario, por parte de enfermeras, se observó que los hombres percibían el contacto físico como una amenaza y las mujeres como un gesto de seguridad. En un entorno pediátrico hospitalario, con niños desde 3 días hasta 44 meses se observó que el contacto físico tenía un impacto muy significativo en el cambio positivo de comportamiento en niños y lactantes.

Como hemos comentado con anterioridad, los autores también revelan estudios en los que no se apoya el uso del contacto físico entre terapeutas y pacientes.  Si bien es cierto que las mujeres terapeutas son más favorables al contacto físico que los hombres terapeutas y que aquellos profesionales que tienen una nivel académico de doctor, utilizan más el contacto físico en sus rutinas profesionales. Asimismo, se detectó mayor utilización del contacto físico por parte de terapeutas que trabajan en centros públicos que en privados, siendo los trabajadores sociales y psicólogos los que más lo utilizan, en detrimento de los psiquiatras, que no son proclives a su uso.

Así, Fisher y sus colaboradores (1976) analizaron tres factores que influyen en el grado en el que el contacto es experimentado de manera positiva, determinándose según si era apropiado a la situación y contexto, si no impone un mayor nivel de intimidad del que el paciente puede manejar y si no comunica un mensaje negativo al paciente. De esta manera, el contacto físico ha sido usado con eficacia con pacientes que experimentan dolor, trauma, depresión, o que han sido abusados, víctimas de negligencia, etcétera. Por el contrario, los autores nos revelan que existen situaciones en las que el contacto físico no es recomendado. Older (1982) así nos lo disponía si el terapeuta no quiere tocar al paciente, siente que el paciente no quiere ser tocado, cree que el paciente quiere ser tocado pero no cree que el contacto sea eficaz, el terapeuta se siente manipulado o coaccionado en su contacto físico o es consciente de sus sentimientos, tendientes a la manipulación o coacción al paciente, a través de este contacto.

Finalmente, los autores nos recomiendan que los profesionales deben ser claros acerca de sus propias actitudes en relación al contacto físico y en que medida este contacto puede hacer variar su relación con el paciente. Corey, Corey y Callahan (1984), concluyen que la duración y naturaleza del contacto físico no debe generar malestar ni en el terapeuta ni en el paciente y que, siempre, el contacto físico debe ser adecuado a las necesidades del paciente en ese momento concreto del tratamiento. En ningún caso debe ser utilizado para precipitar la reacción del paciente.

Traducción y resumen: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcazar

Construyendo el órgano de engaño. Lenguaje no verbal y detección de mentiras. Club del Lenguaje no Verbal.

Tecnica neurologica de deteccion de mentiras, Club Lenguaje no Verbal.

Tecnica neurologica de deteccion de mentiras. Club Lenguaje no Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, en esta ocasión os ofrecemos un extracto del artículo “Construyendo el órgano de engaño. La retórica de la resonancia magnética funcional (fMRI) y la huella digital del cerebro” de la autora Melissa Littlefield, de la Universidad de Illinois (Estados Unidos), en el cual se aborda el interesante ámbito de las neurociencias aplicadas a la detección de mentiras.

La resonancia magnética funcional (fMRI) y la electroencefalografía (EEG), basada en la tecnología de huellas digitales del cerebro, han sido aclamados en Estados Unidos de América como las mejores tecnologías de detección de mentiras, sobre todo tras los atentados terroristas del 9 de septiembre de 2001. En efecto, los resultados obtenidos por estas nuevas técnicas se consideran mucho mejores que el polígrafo, que medía cambios en el sistema nervioso autónomo, correlacionando con emociones como la ansiedad, el miedo o la culpa. Así, la huella digital cerebral se centra, solamente, en el cerebro, aumentando la subjetividad de la prueba.

El polígrafo se creó a principios del S XX y ha disfrutado de cierta popularidad en las diferentes agencias de los Estados Unidos de América. Sin embargo, tras los atentados de 2001, el gobierno de los Estados Unidos y tanto investigadores como científicos observaron la necesidad de detectar con más precisión y rapidez las diferentes amenazas a la seguridad nacional que se les planteaban. Con todo, esta tecnología, desarrollada en los años 90, se vio impulsada, debido a que permitía “desbloquear” el cerebro de terroristas sospechosos (Gammage, 2002; Shuman, 2002; Bowden, 2003, Cavouto, 2003).

La posibilidad de detección del engaño mediante el análisis del cerebro se realiza mediante el estudio de las diferentes conexiones cuantificables entre el cerebro (mente y biología) y el comportamiento humano. Las alteraciones en la hemodinámica del cerebro y de la actividad eléctrica representan los orígenes fisiológicos del engaño. Así, sobre la base del EEG, la huella digital del cerebro fue desarrollada y patentada por Lawrence Farwell, un psicólogo egresado de Harvard y uno de los muchos profesionales que trabajan en la aplicación del EEG en la detección de mentiras. La técnica de Farwell mide la actividad eléctrica del cerebro cuando un individuo se expone a un estímulo. Para ello se utiliza un casco provisto de una serie de electrodos y el sujeto debe centrarse en una pantalla donde aparecen ciertas imágenes, palabras y sonidos. En el momento del reconocimiento de alguno de estos elementos el sujeto deberá pulsar el botón SI, si no lo reconoce, el botón NO. Con todo, las respuestas conscientes no son necesarias para que la prueba funcione. La señal eléctrica utilizada es la P300, fuera del control consciente. La huella digital del cerebro produce un registro de reconocimiento del estímulo a través del catálogo de información almacenada en el cerebro del sujeto analizado.

Por otra parte, el BOLD-fMRI, mide los cambios en los niveles de oxigenación de la sangre. Si la actividad neuronal requiere oxígeno, las neuronas activas reciben más oxígeno de la sangre que las neuronas inactivas. Así, la mayor actividad neuronal hará aumentar la oxigenación de la sangre. Podemos observar que mediante el fMRI y la huella digital cerebral, lo que analizamos es la memoria, a huella digital dejada en el cerebro a través de estímulos determinados. Al determinar cualquier negación consciente de la memoria, se observa el engaño. Con el objetivo de realizar este estudio, se utiliza el GKT (Prueba Conocimiento Culpable) que se compone de tres elementos denominados estímulos sonda, estímulos objetivos y estímulos neutros. Los estímulos neutros son palabras e imágenes irrelevantes que ayudan a establecer la línea base desde la que poner a prueba las diferentes reacciones. La sonda es la información correspondiente al crimen que solamente es posible que conozca el autor de los hechos. Los objetos serán aquellas informaciones sobre el crimen que han podido estar expuestas en prensa. En este último caso será reconocido, pero no se tratara de autoinculpación. Así, utilizando el GKT solamente los involucrados en un determinado hecho delictivo tendrán reacciones cerebrales ante estímulos sonda.

Farwell compara el cerebro con un disco duro capaz de almacenar y recuperar información, por lo que la memoria de ciertos acontecimientos importantes (como puede ser la comisión de un delito grave) estará intacta mucho tiempo después de haber ocurrido los hechos. De esta manera, Laugleben y Farwell argumentan que la actividad eléctrica del cerebro y la hemodinámica, no pueden ser deliberadamente manipulados  por los sospechosos. Así, pueden contener la respiración, morderse la lengua, intentar frenar su ritmo cardíaco, pero ninguna de estas tácticas que si pueden desbaratar los resultados del polígrafo tendrá ningún efecto sobre las técnicas basadas en el cerebro.

Cuándo utilizar la cabeza y cuándo usar el corazón. Club del Lenguaje no Verbal.

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Ponerse en el lugar de los demás es algo de máxima importancia en nuestra comunicación. Tanto desde un plano emocional como racional, tener esta habilidad será una competencia clave en el desarrollo profesional y personal. Dado que la empatía es un aspecto fundamental de nuestro comportamiento verbal y no verbal, presentamos un interesante artículo de Debra Gilin (Departamento de Psicología de la Universidad de Saint Mary), William W. Maddux (INSEAD), Jordan Carpenter (Universidad de Carolina del Norte-Chapel Hill) y Adam D. Galinsky (Universidad del Noroeste) del Personality and Social Psychology Bulletin, en el cual se aborda un interesante estudio sobre la empatía y la toma de perspectiva.

El éxito en las relaciones e interacciones sociales a menudo requiere comprender los motivos, sentimientos y comportamientos de los demás. Esta investigación parte del concepto de “ponerse en el lugar del otro”. Para ello existen al menos dos formas de hacerlo: de manera racional mediante la “toma de perspectiva” y de forma emocional, mediante la “empatía”. La toma de perspectiva se refiere a la capacidad cognitiva de entender la realidad desde el punto de vista del otro. La empatía se refiere a la capacidad afectiva de conectar con los demás estableciendo un vínculo emocional.

A través de cuatro estudios exploraron si la toma de perspectiva y la empatía son diferencialmente efectivas en competiciones, en función de si las habilidades necesarias para el éxito eran más racionales o emocionales. Se predijo, por tanto, que su utilidad dependía del tipo de situación o interacción específica.

En el estudio 1, el principal objetivo fue poner a prueba los efectos de la toma de perspectiva en una interacción estratégica altamente compleja en la que lo racional era clave para el éxito. Se simuló un juego de guerra de múltiples rondas con una batalla armamentística contra un país enemigo, lo cual requería tomar decisiones acerca de desarmar o atacar. El éxito dependía de inferir las dos estrategias ganadoras (una competitiva y otra cooperativa) y ponerlas en práctica cuando la estrategia del oponente lo hacía viable. Los resultados de este estudio demuestran los beneficios de la toma de perspectiva en una tarea altamente competitiva que requiere: un análisis racional y discernir la intención estratégica del oponente. La toma de perspectiva predijo un mayor rendimiento en general, los participantes fueron más hábiles en implementar ambas estrategias, competitivas y cooperativas. Por el contrario, la empatía se asoció con menos éxito, tanto en las estrategias competitivas como en las cooperativas. Esto pone de relieve que se deben entender las estrategias competitivas y cooperativas como más exitosas y aplicarlas en el momento adecuado, deduciendo los movimientos del oponente. Las personas con mayor empatía, o bien no dedujeron correctamente las estrategias más exitosas o no lograron ponerlas en práctica con éxito, lo que indica una menor eficacia en una tarea que requiere un análisis racional.

Por el contrario, en los estudios 2 y 3, la empatía demostró ser más ventajosa que la toma de perspectiva en un juego de construcción de coaliciones o alianzas en donde se requiere la comprensión emocional de las relaciones sociales para tener éxito.

Para el Estudio 2 se diseñó un juego competitivo en el que la empatía probablemente daría ventaja, puesto que el éxito aquí dependía de la conexión afectiva y emocional con los otros jugadores. Se hipotetizó pues, que la empatía llevaría al éxito en mayor medida que la toma de perspectiva en la formación de alianzas o coaliciones. Resultó que, efectivamente, la empatía fue más beneficiosa para el éxito competitivo que la toma de perspectiva. La empatía derivó en una buena conexión entre los jugadores mientras que la toma de perspectiva tuvo menos éxito en la creación de alianzas exitosas.

Con el Estudio 3 se trataron de hacer otras dos contribuciones. Se manipuló experimentalmente la toma de perspectiva y la empatía. Al comparar ambas competencias dentro de tríadas de los miembros de la coalición, este experimento proporcionó una fuerte prueba de la hipótesis sobre la adecuación de la competencia social para la tarea. La hipótesis también asume que la competencia social en la tarea va unida a beneficios, debido a que se procesa la información de forma afectiva, permitiendo así descifrar la información relevante en la tarea competitiva.

En general se encontró evidencia experimental que corrobora que la empatía proporciona una ventaja competitiva con respecto a la toma de perspectiva en las tareas afectivas como la formación de alianzas o coaliciones. Al competir por votos en una tarea de coalición social (tarea competitiva orientada afectivamente) la toma de perspectiva resultó una desventaja y se confirmó que la empatía genera un modo emocional de procesar la información. En general, la empatía mejoró la identificación de posibles compañeros de alianza.

En el estudio 4 se predijo que la toma de perspectiva generaría una mayor precisión en la comprensión racional de los demás, mientras que la empatía generaría mayor precisión en la comprensión emocional. Se trataba, por tanto, de probar que tanto la toma de perspectiva como la empatía son diferencialmente útiles. Ambas pueden aumentar la precisión de la percepción de los demás, la primera si la tarea es racional, y la segunda si la tarea es emocional. Se indujo a los participantes a centrarse explícitamente en la precisión o exactitud, se les pidió que eligieran entre llamamientos de compañeros potenciales que habían sido previamente clasificados como buenos (con cuya asociación saldrían beneficiados) y llamamientos de compañeros potenciales clasificados previamente como malos (asociación perjudicial o inútil). Además, se dividió cada tipo de llamamiento dependiendo de si la información era racional o emocional. Por tanto, si la toma de perspectiva y la empatía tienen beneficios diferenciales por dar a la gente acceso a la información, ya sea racional o emocional, entonces cada forma de pensar debe ser útil cuando se enfoca hacia la información adecuada. Como se predijo, se encontró un efecto principal significativo en la concordancia tarea-forma de pensar.

Cuando la toma de perspectiva o la empatía se corresponde con el tipo de información proporcionada en el contexto competitivo, los participantes eran más precisos y eligieron el socio que más probablemente les llevaría al éxito. Curiosamente, también se encontró un efecto principal en la tarea, de forma que la precisión fue mayor en general para los llamamientos emocionales frente a los racionales. Sin embargo, el patrón de resultados fue consistente con las predicciones y resultados de los tres primeros estudios. Ni el efecto del orden ni cualquier interacción de orden superior fueron significativos. Por tanto, incluso dentro de la misma situación competitiva (elegir buen compañero para competir) y dentro de cada persona (modo de pensar), las personas con toma de perspectiva eran más sensibles a las señales racionales, y más sensibles a las señales emocionales cuando empatizaban.

En los cuatro estudios se ha probado que, las dos competencias sociales relacionadas con “ponerse en el lugar del otro” (la toma de perspectiva y la empatía), son diferencialmente útiles en interacciones estratégicas que requieren una mayor comprensión racional frente a la emocional. Y que pueden llevar a beneficios  individuales y conjuntos, pero solo cuando el contenido de la tarea exige esta particular competencia social.

Los resultados muestran cuándo usar la cabeza en vez del corazón para lograr los mejores resultados para uno mismo, ya que la toma de perspectiva y la empatía son competencias sociales básicas pero su utilidad depende del tipo de situación específica.

Influencia del mensaje verbal en el lenguaje no verbal. Club del Lenguaje no Verbal.

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Esta semana presentamos un nuevo artículo científico en el cual ha participado el Club del Lenguaje no Verbal a través del Dr. Rafael López. En este caso el artículo fue publicado en la revista de la Universidad Complutense de Madrid, “Ansiedad y Estrés”. Este artículo nace con el objetivo de analizar cómo la emoción, a través del contexto verbal, modula la percepción de la expresión facial en sus niveles de valencia, activación y control. En el presente trabajo se propone estudiar, como primer objetivo, la influencia que tiene sobre la percepción de la expresión facial, el Contexto Verbal Personal (CVP):  conjunto de verbalizaciones que resumen el conocimiento que el observador tiene acerca de la persona productora de la expresión facial.

Junto al contexto, otro factor a tener en cuenta, y será el segundo objetivo de esta investigación, es la influencia del estado emocional de la persona que percibe la expresión facial sobre la interpretación de dicha expresión (Gordillo, Arana, Mestas, & Salvador, 2011). Son varios los trabajos que han tratado esta influencia con diferentes métodos tanto en la valoración de la expresión facial, como en la manipulación emocional (e.g., Aguado, García-Gutiérrez, Castañeda, & Saugar, 2007; Joormann & Gotlib, 2006; Yoon, Joormann, & Gotlib, 2009), pero pocos han estudiado esta influencia a través del contexto verbal.

Sobre la base de estas consideraciones, el presente trabajo se articula en dos estudios, con una muestra compuesta por 56 estudiantes de psicología de la Universidad Camilo José Cela de Madrid,  dirigidos a los objetivos descritos: ExperimentoI: analizar si la información previa que el observador tiene de una persona puede llegar a contextualizar la información procedente de su expresión facial, condicionando así la valoración que el observador hace de la emoción expresada. Experimento II. Analizar la posible influencia del estado emocional del observador sobre el procesamiento de la información relativa a la persona productora de la expresión facial, con el fin de constatar un posible efecto indirecto sobre la percepción de dicha expresión.

En el primer experimento, la condición de contexto verbal positivo facilitó que la cara mixta de alegría se percibiera con una expresión de mayor seguridad/confianza (control) respecto a la cara mixta de tristeza. Sin embargo, en el primer experimento no se encontraron efectos significativos en la valencia percibida ni en la activación percibida. Es posible que estas variables dependan más directamente del estado afectivo del perceptor. Detectar la valencia y la activación en los rostros de los demás tiene un claro valor adaptativo. Este punto fue tratado en el segundo experimento, donde se mantuvieron niveles neutros, tanto en el CVP –igual número de palabras positivas que negativas– como en el tipo de expresión facial (mixta-neutra). Los resultados mostraron que solo la variable activación percibida se vio afectada. Aquellos participantes a los que se les indujo una emoción positiva, puntuaron más alto en los niveles de la activación percibida.

¿Cómo interpretar estos resultados de manera conjunta? Es en el contexto social donde la detección de la expresión facial adquiere su verdadera funcionalidad, aportando información adicional que permite una mejor interpretación del mensaje y las acciones de los demás, facilitando la coordinación de las interacciones sociales (Ekman, 2003; Frijda, 1986). Los resultados obtenidos en este trabajo apuntan en esta dirección. La emoción, a través del CVP, bien mediante el propio contenido emocional de las palabras que lo conforman, o mediado por el efecto del estado afectivo del perceptor sobre dicho contexto, afectan a los niveles percibidos de control y activación, respectivamente. Dos vías de modulación de la emoción que parecen no afectar a los niveles de valencia percibida.

Tomados en su conjunto los resultados indican que solo la emoción positiva genera diferencias significativas en la percepción de la expresión facial.

Por último, señalar que los resultados encontrados en estos dos experimentos trazan un camino claro, y es el de llegar a comprender cómo afecta la emoción, a través del contexto verbal, a la percepción de la expresión facial.

Influencia de la climatología en nuestro lenguaje no verbal. Club del Lenguaje no Verbal.

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Le presentamos hoy un interesante estudio realizado por Nicolas Guéguen de la Universidad de Bretaña Sur en el cual analiza la influencia de la climatología sobre nuestro comportamiento. Según el autor, los estudios han demostrado que las condiciones climáticas agradables favorecen las relaciones sociales positivas y mejoran el estado de ánimo. Sin embargo, el efecto de la luz del sol en la sonrisa, una expresión no verbal que facilita las relaciones sociales, nunca ha sido estudiado.

En su experimento de campo, una persona “gancho” (1) pasaba frente a los transeúntes que caminaban solos por la calle y les sonreía. Se midió el efecto del contagio de la sonrisa. El estudio se llevó a cabo en días que fueron evaluados como soleados o nublados y se tomaron precauciones para controlar la temperatura y de no captar a los participantes cuando llovía. Se encontró que la visualización de una sonrisa respondía con otra sonrisa con más frecuencia en los días soleados. El buen estado de ánimo inducido por el sol podría explicar estos resultados.

Diversos estudios experimentales han demostrado que las relaciones sociales y el comportamiento humano se ven afectados positivamente por el clima, existiendo estudios de investigación que también demostraron que las expectativas sobre las condiciones climáticas se asociaban con variaciones en la conducta de ayuda.

En general los estudios parecen demostrar que la variación de la luz del sol se asocia con la variación en el comportamiento humano. Para explicar esta relación, los científicos argumentan que la luz del sol activa emociones positivas y el buen estado de ánimo, que a su vez influencia el comportamiento. La investigación ha demostrado que la luz solar está claramente asociada con un estado de ánimo positivo (Cunningham 1979; Denissen et al 2008; Keller et al 2005.). Si las condiciones climáticas agradables facilitan las relaciones sociales positivas y el estado de ánimo, se puede plantear la hipótesis de que otras conductas, tales como los comportamientos no verbales, se ven afectados por el clima. En este estudio se evaluó la reacción de los transeúntes a una sonrisa que les dirigió un “gancho”. Se hipotetizó que la visualización de una sonrisa daría lugar a otra sonrisa como respuesta con más frecuencia en los días soleados que en días nublados.

Participaron 1.243 hombres y 1.308 mujeres (con un rango de edad estimado de 20-50 años), que caminaban solos por la calle de dos ciudades (de entre 60 y 70.000 habitantes), situadas en la costa sur de Bretaña, en Francia.

Veintiséis (11 hombres y 15 mujeres) “gancho” (con un promedio de edad de 20 a 22 años) participaron en este experimento. Todos los “ganchos” eran estudiantes universitarios de administración de empresas, y el experimento fue presentado como un ejercicio de campo en ámbito comercial. El experimentador les dijo a los “ganchos” que era importante para los negocios usar comportamientos no verbales positivos al interactuar con personas que conocen y que como la sonrisa es un importante comportamiento no verbal la tienen que repetir con extraños en la calle. Los “ganchos” estaban vestidos de la forma en la que lo hacen los jóvenes de su grupo de edad (vaqueros/ zapatillas de deporte/camiseta). Cada uno se encargó de poner a prueba unos 100 transeúntes (50 hombres y 50 mujeres). Un “gancho” se acercaba a un transeúnte que caminaba hacia él o ella en zonas definida en las que pasaban un número determinado de peatones. El “gancho” recibió instrucciones de mirar a los transeúntes a ojos y después de capturar la mirada del participante, tenía que dirigirle una sonrisa. A continuación, el “gancho” anotaba en una hoja la respuesta facial del participante (sonrisa/ no sonrisa) y el género. El experimento se llevó a cabo en días soleados y nublados desde las 10 a.m. a las 12 a.m. Sin embargo, se tomó la precaución de no realizar el experimento cuando llovía. El experimento se llevó a cabo cuando la temperatura fue de entre 18º y 22º C y también se tomó la precaución para evitar variaciones significativas de temperatura externa. Para obtener un mejor control de las condiciones meteorológicas, se les pidió a otros peatones, a los que no se aproximaron los “ganchos”, que valoraran el cielo con la ayuda de una escala que va de 1 (nublado) a 9 (soleado). Se realizó el estudio con los “ganchos” solo cuando la media de calificaciones de los peatones iba del 1 al 3 (días nublados) o del 7 al 9 (días soleados).

El número de transeúntes que le devolvió la sonrisa al “gancho” fue la variable dependiente. Un análisis preliminar no reveló ninguna diferencia entre los 11 “ganchos” masculinos o entre los 15 “ganchos” femeninos. No se encontró efecto de interacción entre el grupo de hombres “gancho” o el grupo de mujeres “gancho” y la condición experimental. Para dar cuenta de los efectos que las variables pudieron haber tenido, se aplicó un análisis lineal de 2 (género del participante) x 2 (género del “gancho”) x 2 (condiciones climáticas). Se encontró un efecto principal de la condición meteorológica, que revela que, en general, los transeúntes correspondieron la sonrisa más fácilmente en los días más soleados (34,3%) que en los días nublados (25,9%). Se encontró un efecto principal del género del “gancho” y reveló que, en general, los transeúntes devolvieron más fácilmente la sonrisa a los “ganchos” femeninos (35,6%) que a los “ganchos” masculinos (22,6%). No se encontró efecto principal del género de los transeúntes. Sin embargo, se encontró un efecto de interacción entre el género “gancho” y el género del participante. Otras comparaciones revelaron que los hombres transeúntes devolvieron la sonrisa más fácilmente a un “gancho” femenino que a un “gancho” masculino, mientras que no se encontró ninguna diferencia con los transeúntes femeninos.

Como conclusión principal se encontró que los transeúntes por la calle estaban más dispuestos a devolverle la sonrisa a un “gancho” en días soleados en lugar de en días nublados. Estos resultados amplían los descritos en estudios previos que demostraron que el sol fomenta las relaciones sociales positivas (Cunningham 1979).

Por lo tanto, podría afirmarse que en el presente estudio el sol probablemente ha levantado el estado de ánimo de los transeúntes, que, a su vez, les llevó a devolver la sonrisa cuando alguien les sonrió. La investigación ha demostrado que la sonrisa es un comportamiento no verbal utilizado por los individuos para facilitar el contacto social (Guéguen y Fischer-Lokou 2004; Lockard et al 1977; Solomon et al 1981; Walsh y Hewitt, 1985) y/ o para transmitir sentimientos positivos a los demás (Hess et. al 1995).

Los resultados de este estudio, por lo tanto, amplían los encontrados en la investigación anterior, mostrando que los comportamientos no verbales asociados con el contacto social están influenciados por el tiempo y son más propensos a mostrarse en los días soleados. Estos resultados parecen ser prometedores para la investigación futura, dado que los efectos del sol y la nubosidad han recibido escasa atención por parte de los científicos.

(1)   Hemos utilizado la palabra “gancho” para referirnos los cómplices de los autores en esta investigación, las personas que colaboraron con los investigadores para provocar la conducta de la muestra.

Emociones en situación de conflicto. Club del Lenguaje no Verbal.

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El ámbito del conflicto es uno en los cuales los canales expresivos no verbales toman más fuerza, tanto desde la perspectiva del reconocimiento del comportamiento de nuestro interlocutor como de nuestra propia expresión no verbal.

El estudio que hoy les ofrecemos viene de la mano de su autor Arshaluys Mushkambaryan, profesores de la Russian-Armenian University. Pretende explorar la expresión de las emociones en los momentos de conflicto, especialmente cuando se presenta en escalada. Así mismo, el autor considera interesante la manera en que los individuos implicados en estos conflictos detectan e interpretan esta comunicación gestual. Según el autor, en el manejo de las situaciones conflictivas interpersonales intervienen distintos factores que pueden incorporar significados negativos y positivos. Si bien un conflicto implica estar ante una situación en la que las partes presentan diferentes puntos de vista u objetivos, la interdependencia entre los sujetos genera necesidad de competir y cooperar entre ellos (Komorita, R. y Parks, C.D., 1995).

Tras subrayar la importancia de la comunicación no verbal en el impacto de las relaciones interpersonales, Mushkambaryan concreta su estudio en el valor de las emociones como fenómeno del funcionamiento humano. Las define como “complejas, episódicas, dinámicas y estructuradas” (Goldie, P., 2002) y las conecta de manera inseparable con el comportamiento (Lindner, E. G., 2006). Las emociones son rápidas y difíciles de controlar, pero de la misma manera que pueden generar conflictos también pueden ayudar a solucionarlos. Cambian la manera en que las personas ven el mundo e interpretan las acciones de los demás (Ekman, P., 2003).

La Teoría de la Competencia de las Emociones está basada en el comportamiento emocional de las personas y su habilidad, lo que inevitablemente causa un control de la propia conducta. Poniendo el miedo como ejemplo de emoción entendida como “negativa”, el autor resalta la necesidad de las emociones. El miedo puede colaborar en la generación y escalada de conflictos, pero también puede ayudar a evitarlos. Se trata de una de las emociones más potentes del ser humano. De entre todas las emociones capaces de ser sentidas en distintos contextos, existen algunas que son consideradas como especialmente relevantes en las situaciones conflictivas: ira y frustración, vergüenza y culpabilidad, miedo y tristeza.

En su estudio se analizan detalladamente los cambios fisiológicos que llevan implícita la aparición de las principales emociones. Estas emociones son expresadas mediante el lenguaje no verbal, teniendo estos mensajes concordancia con los sentimientos. De esta manera, cuando sentimos expresiones negativas, enviamos a nuestros receptores mensajes no verbales negativos y viceversa. Cuando las emociones afloran, se producen cambios en la expresión facial y corporal de manera automática, sin elección ni reflexión alguna. El conflicto puede aparecer cuando los sujetos no son capaces de controlar sus emociones, expresando sus sentimientos de manera verbal y no verbal.

Los gestos o ademanes comunicativos se pueden dividir en función de si dependen del habla o lenguaje verbal o si por el contrario son independientes de él. El reconocimiento de gestos sirve para interactuar con el otro participante en la discusión, así como para organizar el diálogo. El comportamiento no verbal, puede por tanto, acompañar al discurso, a lo que está siendo dicho de manera oral acentuándolo o regulándolo y por lo general no suele estar separado del verbal. Por ello, la habilidad para transmitir y comprender la información no verbal es muy importante a la hora de construir relaciones satisfactorias, teniendo un gran impacto en la posibilidad de generar o resolver conflictos.

Este estudio, colabora con su investigación al entendimiento de la importancia de las emociones y la comunicación no verbal en el desarrollo de conflictos interpersonales, así como su origen, consecuencias y posibles alternativas para reducir la escalada del conflicto en su primera fase de desarrollo.

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