Club del Lenguaje no Verbal

Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Mes: Enero 2017

Evidencias de la personalidad y la agresividad en la biomecánica de la marcha. Club del Lenguaje no Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “Evidence of Big Five and Aggressive Personalities in Gait Biomechanics”, de los autores Liam Satchell, Paul Morris, Chris Mills, Liam O’Reilly, Paul Marshman y Lucy Akehurst, de la Universidad de Portsmouth (Inglaterra), que tratan de demostrar como la personalidad y la agresividad se manifiestan a través de la forma de caminar.

Un completo desconocido en mitad de la calle, no sabemos nada de él. Y sin embargo, unos pasos inseguros parecen decirnos que es tímido. O su forma de andar rápida y vigorosa parece gritar que está enfadado. ¿Expresa nuestro cuerpo realmente cómo somos o cómo nos sentimos? Gran parte de la investigación en lenguaje no verbal se ha centrado en la cara y en los microgestos, incluso en la postura, la posición y hasta el tono de voz. ¿Pero qué pasa con nuestra forma de andar cotidiana? ¿Acaso no sería de interés poder prever las intenciones de una persona sólo viendo su forma de acercarse a nosotros?

Con la intención de arrojar luz sobre ese ámbito, se realizó un análisis exploratorio teniendo como únicas hipótesis que encontraríamos más rotación de la pelvis en mujeres y una mayor rotación del tórax en los hombres además de mayor agresividad. Respecto a la personalidad, no se hicieron hipótesis en firme.

Se reclutaron 29 participantes para el estudio, 16 de los cuales eran hombres con una media de 21 años. Se les pedía que se subieran a una cinta de correr y, tras ponerla en su velocidad de paseo normal, dieran un paseo en ella para familiarizarse. Después se les añadían unos marcadores reflectantes de 12 mm de diámetro en ambos hombros, una en la horquilla esternal (bajo el cuello), en las crestas ilíacas anteriores (cadera); y en la parte de atrás del cuerpo, crestas ilíacas posteriores (zona lumbar) y en la parte alta de la columna, ladeado hacia la derecha. De manera que se tenían puntos de referencia del tórax, de la pelvis y general. Se utilizaron además marcadores adicionales en las piernas y en los pies para identificar los ciclos de la marcha a pie. Primero se les midió durante 10 segundos estando quietos para hacer un modelo de su cuerpo y luego tuvieron que caminar 60 segundos en la cinta. Junto con las cámaras y los software de captura del movimiento se analizaron las formas de caminar de los participantes.

Posteriormente se les pasarabn dos cuestionarios. En primer lugar, el cuestionario de agresión de Buss-Perry que mide cuatro subescalas: la tendencia a la agresión física, a la agresión verbal, la disposición a la ira y la hostilidad hacia los demás. Y, en segundo lugar, hicieron el inventario de personalidad conocido como Big Five, dado que es el más ampliamente aceptado e investigado en diferencias individuales. Los cinco rasgos que mide son: la extraversión, la apertura a la experiencia, la responsabilidad, el neuroticismo y amabilidad.

Se analizaron por separado los resultados de hombres y mujeres, basándose en estudios anteriores. Respecto a la agresión, se encontró que los movimientos por separado del tórax y de la pelvis no indicaban nada, pero era el grado de rotación entre ambos el que reflejaba agresión física, especialmente en mujeres. Es decir, cuando andamos, al mismo tiempo que avanzamos el pie derecho y la cadera derecha, el cuerpo se equilibra avanzando el hombro y el brazo izquierdos, y viceversa. En la gente agresiva, el grado en que se marcan los movimientos es más pronunciado. Donde se encontró correlación para los hombres y la agresividad fue en la velocidad de la marcha: cuanto más veloces, más violentos.

Aunque se esperaba encontrar relación con la extraversión, los resultados no fueron consistentes. Sin embargo, se encontró relevancia en los datos para la amabilidad y la responsabilidad, aunque no saben justificar por qué. Es posible que la personalidad se filtre a la marcha, por ejemplo, adoptando un estilo más confiado de caminar. Pero aún debe investigarse si la marcha afecta a la personalidad o viceversa. Lo que está claro es que, aunque se tenga por un proceso automático, es un reflejo de la psicología individual y aún puede encontrarse mucha información en este ámbito. ¿Podríamos en un futuro preveer los delitos o las agresiones por la forma de caminar de los atacantes?

La sensación de intimidad en las redes sociales. Club de Lenguaje no Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “Self-disclosure on SNS: Do disclosure intimacy and narrativity influence interpersonal closeness and social attraction?”, de los autores Ruoyun Lin y Sonja Utz, del instituto de Leibniz y la Universidad de Tubinga (Alemania), que aborda el estudio de la intimidad y el atractivo social en las relaciones por internet.

Aunque las redes sociales se utilizan principalmente para mantenernos en contacto con gente conocida, no es raro entablar conversación con algún desconocido. En Twitter, por ejemplo, es relativamente común seguir a gente que sólo conocemos en línea. Algunos estudios creen que tanto las revelaciones personales como los mensajes divertidos de esta red crean sensación de proximidad entre los usuarios, pero esos juicios se han formado de manera subjetiva con estudios correlacionales. Es por ello que el siguiente estudio trata de abordar cómo se forma esta intimidad y qué factores influyen en ello.

Ya sea para hablar de qué se ha comido hoy o para profundizar acerca de un sentimiento, ambos tipos de mensaje son autorrevelaciones. Éstas se pueden clasificar en dos dimensiones: por su extensión y por lo íntimas que sean. Las revelaciones en internet tienen unas características propias en comparación con la comunicación cara a cara. En primer lugar, cuando una revelación es demasiado personal es más probable que sea considerada inapropiada que si se dijera en persona. Por tanto, la autorrevelación íntima en las redes sociales puede reducir la atracción interpersonal. En segundo lugar, las revelaciones no se dirigen a un único interlocutor, sino a varios. Sin embargo, puede ocurrir que en las redes sociales las personas no se den por aludidas y por tanto tener menos efecto. Y, en tercer lugar, las revelaciones de cada persona están inmersas en la marea de publicaciones ajenas, por lo que es posible no prestarle atención.

Por otro lado, otro factor importante es la narrativa. En las autorrevelaciones es revelar la información de uno mismo contándola de manera que parezca una historia. A la gente le gusta ser transportada por la narrativa de una película o novela, desarrollan sentimientos de cercanía con los personajes gracias a ella. Por este motivo, las autorrevelaciones que son narrativas, es decir, que en su conjunto forman una historia continua y coherente, tienen mayor facilidad de comprensión, viveza, compromiso y respuesta emocional.

Las hipótesis del estudio eran que (1) a mayor cantidad de autorrevelaciones, más familiaridad se despertaría en los demás; (2) que las autorrevelaciones íntimas, si se percibían como apropiadas, aumentaría la cercanía y la atracción social; y por último, (3) que las autorrevelación narrativas aumentarían la cercanía y la atracción social.

Para el experimento se diseño una red social llamada Social Net y que era similar a Facebook. En ella crearon cinco perfiles falsos, dos de ellos publicaron cinco veces, uno tres veces y dos una sola vez. Se trataba de un diseño 2×2: alta vs baja intimidad y alta vs baja narratividad. En todas las condiciones había mensajes distractores idénticos, intercalados de la misma forma.

En la primera fase del experimento participaron un total de 139 personas mayores de 18 años, de los cuales sólo 29 fueron hombres y con una media de edad de 24 años. Se pidió a los participantes que navegaran por la red social como si acabaran de crearse una cuenta nueva y que consideraran a los amigos ya incluidos como si los hubiera sugerido la red. Después se les preguntaba cómo de familiarizados se sentían con esos perfiles, valorándolo en una escala Likert de 1 a 7. Del mismo modo, se les preguntó por la impresión que les daban, la narrativa y el interés social. La segunda fase realizó la misma tarea pero en línea y con una muestra mayor: 433 participantes (161 de ellos eran hombres), con una media de edad de 26 años.

De ambas fases se extrae la conclusión de que la autorrevelación pública de información es beneficiosa ya que crea una sensación de familiaridad. Sin embargo, los efectos de la narrativa y la intimidad no son muy claros. Para futuras investigaciones deberán usarse sistemas más realistas, ya que la red social contaba sólo con quince publicaciones. Además, el hecho de que una fase se realice en el laboratorio y la otra a distancia puede suponer, como en este caso, la diferencia en los resultados entre ambas fases. Pero no deja de ser un paso adelante en el estudio de la forma de comunicación de este siglo.

Evaluación de la personalidad usando el olor corporal. Club del Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “Assessing Personality Using Body Odor: Differences Between Children and Adults”, de la autora Agnieszka Sorokowska, de la Universidad de Breslavia (Polonia), que analiza si los rasgos de personalidad podrían ser reconocidos usando señales olfativas en las interacciones hombre-mujer y niños-adultos.

El olor corporal es una variable importante en las interacciones sociales y, sin embargo, ha sido obviada y subestimada aunque los estudios traten de demostrar su papel. Varios autores defienden que podría estar relacionado con la elección de pareja sexual, del apego entre madres y bebés, indicar la fertilidad femenina o permitir la identificación personal. Pero, además, los últimos estudios creen que podría darnos información sobre la personalidad.

Muchos estudios sugieren que el funcionamiento psicofisiológico de los individuos se refleja en los niveles de diversas sustancias químicas en la piel, la saliva, la orina y las secreciones genitales, contribuyendo al olor corporal natural. Y, más concretamente, podrían verse afectados por la extroversión, la dominancia y el neuroticismo.

Para comprobar esta hipótesis se realizaron dos estudios: uno con niños y otro con adultos. La muestra estuvo compuesta por 75 niños (35 niñas y 40 niños) con una edad media de 8 años, y 75 adultos (41 mujeres y 34 hombres) con una edad media de 20 años. Ambos grupos tuvieron que clasificar los rasgos de personalidad de 50 desconocidos (24 mujeres y 26 hombres de entre 18 y 30 años), basándose en su olor corporal, por lo que además fue requisito no tener problemas olfativos.

Se utilizó olor corporal de adultos en ambos casos debido a que las glándulas encargadas de la producción de feromonas no están activas hasta la pubertad. Para recoger la muestra de olor, se facilitó a los donantes almohadillas de algodón, cinta hipoalergénica quirúrgica, jabón sin perfume, un frasco de vidrio estéril y una nueva camiseta. Los donantes debían lavarse la mañana de la toma de la muestra con el jabón, ponerse las almohadillas en las axilas con la cinta quirúrgica, usar la camiseta suministrada y llevarlo todo durante 12 horas. Además, debían abstenerse de usar cosméticos perfumados (como desodorantes, perfume o jabón), comer alimentos picantes (ajo, cebolla, etc.) y beber alcohol o fumar desde el día de antes. Después de 12 horas, los participantes dejaban las toallitas en el frasco y las devolvían a los experimentadores.

Después, tanto donantes del olor como los participantes debían realizar un test de personalidad de seis cuestiones, cada una de ellas compuesta por tres descriptores: (1) sociable, alegre y activo (extraversión; E); (2) simpático, amable y confiado (amabilidad; A); (3) confiable, auto-disciplinado, y responsable (responsabilidad; C); (4) ansioso, nervioso y fácilmente trastornado (neuroticismo; N); (5) curioso, tiene gusto de cambios, y tiene muchas nuevas ideas (abertura a la experiencia; O). Y, por último, (6) dominante, no ceder, y es un líder (dominancia; D). Ésta última fue añadida por los autores a los cinco factores originales de la teoría de McCae y Costa. Los participantes marcan sus respuestas en la escala de 1 a 5 (1 = en desacuerdo absoluto; 2 = Algo en desacuerdo; 3 = ni de acuerdo, ni en desacuerdo;, 4 = de acuerdo en algo y 5 = totalmente de acuerdo). Todas las frases estaban en positivo y se habían mostrado a otros niños para confirmar que eran entendibles.

El procedimiento fue el mismo para adultos que para niños: La evaluación de los olores se realizó de forma que cada persona calificaba sobre 5 puntos las seis dimensiones de la muestra que se le facilitaba y debía intuir el sexo. Cada participante evaluaba cuatro muestras de olores seleccionadas aleatoriamente, pero manteniendo que examinaran al menos una masculina y una femenina. Además, cada muestra debía ser evaluada al menos seis veces, siendo al menos dos veces por un hombre y dos por una mujer.

Se encontró que los niños no identificaban correctamente el sexo por el olor corporal, ni tampoco tuvieron resultados consistentes en los seis factores salvo para el neuroticismo. En los adultos jóvenes acertaron en el sexo en el 60% de las ocasiones, lo cual no es mucho más que el azar. También se encontraron resultados significativos para el neuroticismo y, además, para la dominancia.

La razón de por qué el neuroticismo es el único factor que se puede identificar a través del olfato, tanto en niños como en adultos, podría deberse a que los neuróticos son propensos al estrés y este proceso podría afectar al olor debido a que produzcan sustancias corporales relacionadas con el miedo. Quizás, como coloquialmente se suele decir, no sólo los perros huelan el miedo.

Respecto a la dominancia, los comportamientos agresivos y dominantes correlacionan con elevados niveles de testosterona, lo que afectaría también a las glándulas sudoríparas, y por consiguiente al olor. Así que la gente dominante podría oler diferente que la gente sumisa. Y el hecho de que los niños no puedan detectar esta diferencia olfativa de poder entre adultos podría deberse a que esto sólo es importante tras la pubertad, de cara a la atracción sexual. Esto se respalda en el hecho de que las mujeres prefieran los olores de hombres dominantes durante su fase fértil del ciclo reproductivo y que los juicios de dominancia sean más precisos cuando se evalúa al sexo opuesto.

Aún queda por averiguar más sobre los otros factores de personalidad, pero por ahora los resultados muestran que el olor corporal humano puede transmitir información importante sobre nuestro interlocutor, complementando las señales visuales y auditivas y contribuyendo a la exactitud de las primeras impresiones.

La pupila refleja las decisiones y los sesgos. Club del Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “Decision-related pupil dilation reflects upcoming choice and individual bias”, de los autores Jan Willem de Gee, Tomas Knapen y Tobias H. Donner, en un estudio conjunto de la Universidad de Amsterdam y la Universidad de Berlín, que aborda cómo las pupilas cambian su tamaño según la respuesta a una decisión.

La mirada es una gran fuente de información para nuestro interlocutor, cargada de connotaciones e información no verbal que acompaña a nuestras palabras. La mayoría de esos microgestos, en mayor o menor medida pueden llegar a ser controlables, pero hay uno que nos traiciona por completo: el tamaño de nuestras pupilas.

No es novedosa la utilización de la medida pupilar para la toma de decisiones. Los cambios en el tamaño de las pupilas bajo una luz constante se han utilizado como marcador en distintos procesos mentales y cerebrales. Sin embargo, no todos los experimentos recuerdan tener en cuenta el factor del aprendizaje. No reaccionamos de la misma manera ante un estímulo la primera vez que lo vemos que las siguientes, de la misma forma que tomar una decisión no requiere los mismos procesos mentales cada vez. Es por ello que en este diseño, el equipo investigador tuvo en cuenta el efecto acumulativo que produce el aprendizaje.

Además, se tuvo en cuenta también el sesgo propio de cada persona a la hora de tomar decisiones: algunas personas tienen más tendencia a dar el “sí” incluso cuando dudan de la respuesta (liberales) y otras tienen más tendencia al “no” en caso de duda (conservadores). Así que, ¿tendrían estos factores influencia en la respuesta de la pupila a la hora de tomar decisiones?

Para contrastar esta hipótesis se contó con la colaboración de 23 estudiantes a los que se les midió el tamaño de la pupila mientras observaban una grabación en la que debían detectar una señal visual en un monitor sobre un fondo con ruido dinámico, lo cual dificultaba su percepción y, por tanto, la decisión de si lo habían visto realmente o no. Se llevaron a cabo entre 6 y 10 sesiones (entre 480 y 800 ensayos por sujeto) para ver el efecto acumulativo del entrenamiento.

Los resultados parecen mostrar que durante un proceso de decisión prolongado, la pupila se dilata principalmente durante el proceso de formación de la decisión más que cuando ya está ésta tomada.  Además, los datos parecen indicar que cuando una persona da una respuesta afirmativa las pupilas se dilatan más que si da una negativa. Por otro lado, este efecto se ve aún más remarcado cuando contesta afirmativamente la persona que tiende a ser conservadora, es decir, cuando contesta en contra de sus propias preferencias.

En cierto modo, este descubrimiento parece indicar que las pupilas pueden ser predictoras de la respuesta. Quizás, para futuras investigaciones, sea interesante replicar estos resultados con decisiones de tipo emocional, ya que eso acercaría un poco más estos resultados a sus posibles utilizaciones prácticas.

¿Las expresiones faciales se desarrollan antes del nacimiento? Club del Lenguaje no Verbal.

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Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “Do Facial Expressions Develop before Birth?”, de los autores Nadja Reissland, Brian Francis, James Mason y Karen Lincoln, en un estudio conjunto de la Universidad de Durham, la Universidad de Lancaster y el hospital universitario de James Cook, que abordan el desarrollo de las expresiones faciales de las emociones en los fetos.

Como ya comentábamos en otra ocasión, los bebés al nacer ya son capaces de expresar emociones. Partimos de la base de la universalidad de las emociones y su expresión facial por este motivo, ¿pero en qué momento se desarrolla esa capacidad si ya desde el momento del nacimiento contamos con ella?

Para responder a esa pregunta se examinaron los movimientos faciales de fetos grabados en vídeo con máquinas del ultrasonido 4D en las últimas etapas del embarazo. Los fetos fueron de dos niñas sanas. Una de ellas fue observada en las semanas 24, 27 y 34, y la otra en las semanas 24, 28, 32 y 35. Cada una de las sesiones de observación duró veinte minutos. Las expresiones estudiadas fueron la cara de llorar y la de reír, ambas compuestas por un máximo de 7 movimientos faciales.

Se identificaron 19 movimientos faciales, algunos propios de cada una de las dos expresiones faciales, pero otros no pertenecían a ninguna o eran compartidos. Como resultado se encontró que el número medio de confluencia de tres o más movimientos faciales se incrementó del 7% al 69% entre las semanas 24 y la 35. Además, las expresiones pertenecientes a la cara de llorar se incrementaron de 0 a un 42%, y la de risa de 0 a un 35%.

Es decir, antes de nacer, encontramos que un feto puede mover la cara, por ejemplo separando los labios, arrugando la nariz o bajando una ceja, como ya sabíamos. Sin embargo, los investigadores observaron que a lo largo de las semanas los movimientos iban progresando y conformando combinaciones complejas asociadas a expresiones faciales reconocibles. En la semana 24, primera etapa de la observación, los fetos movían un solo músculo de la cara cada vez, como abrir la boca o estirar los labios, pero en la semana 35 podríamos verles ampliar los labios, bajar las cejas y profundizar el surco nasolabial, todo al mismo tiempo.

A pesar de que el feto no puede hacer ningún sonido, el desarrollo de las expresiones faciales significa que al nacer, el bebé ya ha desarrollado los movimientos faciales para acompañar el llanto y la risa. Sin embargo, los autores no creen que los fetos estén manifestando las emociones asociadas a esas expresiones faciales en el vientre. Lo comparan, sin embargo, con los movimientos respiratorios o la acción de chuparse el dedo que llevan a cabo y que son precursores de las acciones que llevarán a cabo tras nacer, como si se tratara de una práctica. De manera que el feto podría estar “practicando” esas muecas.

Es interesante la potencial aplicación a identificar problemas de salud de este descubrimiento, ya que existe relación entre los patrones de comportamiento del feto y su desarrollo cerebral. Y las diferencias en la evolución de la expresión facial podrían indicarnos problemas en el desarrollo. En futuras investigaciones pretenden averiguar si también podemos encontrar diferencias entre fetos cuyas madres fumen durante el embarazo y las que no lo hacen, y también el estudio de otras expresiones faciales como la ira.