Club del Lenguaje no Verbal

Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Mes: Junio 2016

Identificación facial y procesamiento implícito del sexo. Club Lenguaje No Verbal.

Identificacion facial y procesamiento implicito del sexo. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en ocasión les presentamos un resumen del artículo “People automatically extracts infants’ sex from faces”, de los autores Konstantin O. Tskhay y Nicholas O. Rule, de la University of Toronto, cuyo objetivo es analizar si realmente existe una habilidad implícita para identificar géneros a través de rasgos no evidentes.

Los humanos poseen una remarcable habilidad para extraer, de manera rápida y eficiente, información sobre otros individuos tan solo con pequeños vistazos a sus conductas o apariencias (aunque esta información no sea siempre válida). Algunos de los datos que los individuos extraen con más precisión son la edad, la raza y el sexo de los otros individuos, clasificándolos de manera espontánea y automática tras un primer vistazo.

Investigaciones previas apuntan a que los humanos pueden diferenciar el sexo de otros individuos a través de una gran variedad de edades, incluida la infancia, aunque la identificación en recién nacidos tiende a ser menos precisa. Muchos estudios plantean que la diferenciación de sexos, realizada en base a la cara de la persona que se evalúa, podría estar determinada por dos procesos: un proceso explícito (uso de claves obvias) y un proceso implícito (uso de concepciones básicas construidas a nivel mental).

Para poner a prueba si realmente existía este proceso implícito basado en concepciones construidas socialmente, los autores realizaron un experimento utilizando fotografías de las caras de niños o niñas recién nacidos, con ausencia de datos para determinar su género de manera evidente (pendientes, color de ropa, etc.). Justamente después, aparecían nombres que los participantes debían clasificar en un género u otro. La hipótesis defendida era que si realmente había un procesamiento implícito, cuando la imagen y el nombre concordasen en género los individuos reaccionarían más rápido a la hora de clasificar el nombre (debido a que el procesamiento ya estaría en marcha).

Los resultados indicaron que la velocidad de los participantes no varió en función de la cara de los niños, pero sí que categorizaron más rápido los nombres de niños que de niñas. A su vez, categorizaron más rápido los nombres de niños que de niñas cuando previamente había una imagen de niños, pero no hubo una diferencia significativa en el caso de que previamente se presentaran imágenes de niños.

¿Qué hipotetizaron los autores sobre esta diferencia? Mantienen que puede deberse a que la cara de los hombres representan la imagen básica socialmente hablando, mientras que la cara de las mujeres resultaría una modificación en la mente de los observadores (por lo cuál, la primera imagen mental siempre sería de hombre, y ciertos rasgos nos la harían cambiar por la de mujer). Esto implicaría, sin lugar a dudas, que la identificación del sexo de un individuo se realiza de manera inherente y no controlada, y por tanto reforzaría la hipótesis de una identificación implícita. De este modo, las categorías mentales socialmente construidas facilitaría el procesamiento de información, ya fuera esta obvia o ambigua.

 

Estatus, género y comunicación no verbal. Club del Lenguaje No Verbal.

Estatus, genero y comunicacion no verbal - Club lenguaje no verbal
Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en ocasión les presentamos un resumen del artículo “Status, Gender and Nonverbal Behavior: A Study of Structured Interactions Between Employees of a Company”, de los autores Judith A. Hall y Gregory B. Friedman, de la Northeastern University, que analiza cómo la comunicación no verbal varía debido a los predictores “estatus empresarial” y “género”.

Aunque se han realizado diversos estudios analizando la relación entre la conducta no verbal y el status, hay gran cantidad de carencias y ambigüedades en este tipo de literatura. Esto es debido a una multiplicidad de motivos; entre ellos, que apenas se han estudiado conductas no verbales en su relación con el status, y la incongruencia de resultados entre investigaciones (analizando elementos como la sonrisa, la mirada, etc.).

Además, pocas veces se ha tenido en cuenta la interacción entre estas variables y otras que influyen directamente entre los individuos, como el género de cada uno. Así, la mayoría de los estudios rara vez distinguen entre hombre y mujer en las distintas interacciones, por lo cual están sesgando parcialmente los resultados: el status no tiene por qué producir efectos unitarios en los cambios en el comportamiento no verbal cuando hablamos de distintos géneros.

Con este objetivo en mente, la presente investigación consistió en el análisis de las interacciones en una empresa pequeña, en la cual todos los individuos se conocían previamente (y, por tanto, conocían los puestos y el status empresarial de cada uno), discriminando además a través de la variable género, con el fin de determinar cómo variaba la comunicación no verbal al referirse a otros individuos de diferente status dentro de la empresa.

Los participantes fueron 46 empleados (24 hombres y 22 mujeres), que participaron en dos sesiones de interacción, cada una de ellas con un compañero distinto seleccionado al azar. Los observadores, estudiantes de psicología, se dedicaron a analizar la conducta no verbal de las grabaciones de vídeo y sonido. Un investigador entrenado codificó muchas conductas extra.

Los resultados indicaron que los individuos con un status mayor puntuaban  más alto en la dominancia, expresividad y calidez, menos en calidez vocal, utilizaban más gestos manuales, hablaban más y asentían más. Por su parte, y en referencia al género, se encontró que las mujeres sonreían más, asentían más y transmitían una menor dominación vocal que los hombres.

Las mujeres con un status alto puntuaron mayor que hombres con status altos en calidad vocal y visual, menos en dominancia vocal, más alto en expresividad y asentían y sonreían más. En lo que se refiere a la interacción de género en status bajos, solo dos efectos fueron significativamente distintos: las mujeres con bajo status puntuaron más alto en calidez vocal, y menos dominancia vocal que los hombres.

Además, se encontró que cuando la diferencia de status entre los individuos que interactuaban aumentaba, aquel con status más alto puntuaban menos en dominancia y hablaban menos, mientras que aquel con status menor asentían menos, realizaba más movimientos manipulativos, interrumpía y hablaba más. Además, mientras que los de status alto se volvían menos asertivos, los de menor status se volvían más asertivos.

Por su parte, los hombres con mayor status utilizaban más facilitadores e interrumpían más que los de bajo status. Las mujeres con un mayor status fueron puntuadas como más cálidas y más expresivas en que las de bajo status, además de asentir más, gestualizar más, utilizar menos facilitadores y realizar más contacto visual.

En resumen, los resultados arrojaron tres conclusiones específicas. En primer lugar, que las diferencias de género en el lenguaje no verbal parecen coincidir con lo presentado en otras investigaciones. En segundo lugar, que la relación entre status y comportamiento no verbal es compleja, variando con el género y dependiente de diferentes motivaciones asociadas al rol específico. Por último, que no hay evidencia de que las diferencias no verbales en base al género puedan ser un reflejo de diferencias en el status organizacional de hombres y mujeres.

Expresión emocional, roles de género y situaciones de estrés en menores. Club Lenguaje No Verbal.

Roles de genero, expresion emocional y estres economico en menores - club lenguaje no verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en ocasión les presentamos un resumen del artículo “Gender Differences in Emotion Expressión in Low-Income Adolescents Under Stress”, de los autores Naaila Panjwani, de la Harvard Graduate School of Education, Tara M. Chaplin, de la George Mason University, Rajita Sinha y Linda C. Mayes, de la Yale University, que plantea la influencia de la situación familiar en el desarrollo de la expresión emocional.

Los investigadores han propuesto y encontrado evidencias respecto a la diferente expresión de emociones en niños y adolescentes según el género. Así, las chicas resultan más emocionalmente expresivas que los chicos. Según un meta-análisis realizado sobre esta temática, aunque pequeñas, realmente existen diferencias significativas consistentes con los roles de género existentes (recordemos que no es lo mismo el sexo que el género). Las mujeres expresarían mayor alegría, internalizando emociones como la tristeza, ansiedad o vergüenza, mientras que los chicos expresarían mayor externalización de emociones como el enfado o el desprecio.

Estas investigaciones se han realizado mayoritariamente en niños, y minoritariamente en adolescentes. Sin embargo, en la mayor parte de los estudios la muestra utilizada eran individuos de raza blanca provenientes de una familia de clase media (según sus ingresos). Por tanto, ningún estudio ha observado a adolescentes de familias con bajos ingresos o de minorías étnicas. ¿Por qué es esto importante? Los autores de esta investigación plantean que la situación económica en una familia de clase baja genera un estrés mayor en los menores, lo cuál puede provocar un impacto significativo en el desarrollo y regulación de la actividad emocional del menor. Y a su vez, la etnia también juega un rol significativo en la expresión emocional. Así, los afroamericanos muestran enfado más veces que los europeos, hispanos o asiáticos americanos, pero también sonríen más. De los pocos estudios realizados sobre la expresión emocional y el género en distintos grupos étnicos se extrae la idea de que también hay diferencias en las distintas razas. Los japoneses, por ejemplo, expresan menos emociones cuando se comunican que los americanos (tanto hombres como mujeres).

Partiendo de estas afirmaciones, el presente estudio examinó las diferencias a la hora de expresar emociones entre los distintos géneros en una muestra de individuos procedentes de familias de bajos ingresos, mayormente afroamericanos, con el fin de determinar hasta qué punto pueden existir diferencias o similitudes con otros grupos de distintos ingresos u otras razas.

Para ello, una muestra de individuos procedentes de ambientes urbanos de EEUU fueron grabados realizando actos que generasen una expresión emocional, durante los cuáles un grupo de observadores entrenados se dedicaban además a identificar los distintos episodios emocionales por los que atravesaba el individuo, fijándose así en elementos como la expresión facial, los cambios en la voz y las posturas.

Los resultados indicaron que, como en otros grupos, la muestra mostró diferencias en la expresión emocional en función del género consistentes con los roles habitualmente conocidos, relacionados con la alegría y la vergüenza, pero también mostraron roles de género inconsistentes con otros grupos en las emociones de desprecio.

Las mujeres afroamericanas mostraron más felicidad que los chicos, incluso bajo situaciones de estrés. Los autores teorizan que esto puede ser debido a que los estereotipos empujan a las mujeres a mostrar sonrisas en público, lo cuál podría ser problemático para las mismas (derivando en problemas de conducta). También consistente con estos roles culturales fue que las chicas mostraron mayor vergüenza que los chicos, aunque no difirieron con estos en la internalización de otras emociones (como la tristeza o la ansiedad). Los autores teorizaron, en este sentido, que el hecho de encontrarse en una familia con ingresos bajos (y por tanto, sometidos a más estrés) podía provocar que tanto chicos como chicas aumentaran la internalización de estas emociones (tristeza y ansiedad), derivando posteriormente en desórdenes emocionales.

Por último, y contrariamente a lo encontrado en otros estudios, se encontró que las mujeres mostraban más emociones de desprecio que los hombres, lo cual los autores creen relacionado con la situación económica en sus familias, donde las mujeres serían criadas para mostrarse más duras y, por lo tanto, más protectoras de sí mismas.

En conclusión, se encontraron diferencias entre géneros a nivel de expresión emocional, la mayoría de las mismas (en base a la opinión de los autores) debidas a la situación económica familiar que vivían los menores, situación que provoca un estrés que cambia el modo de expresar emociones de los menores.