Club del Lenguaje no Verbal

Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Mes: Enero 2016

Diferencias culturales en la detección de las emociones ajenas. Club del Lenguaje No Verbal.

Diferencias culturales en la deteccion de emociones - club del lenguaje no verbal

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “Judging Facial Emotion Expressions in Context: The Influence of Culture and Self-Construal Orientation”, de los autores  Ursula Hess y Christophe Blaison, de la Homboldt-Universität, y Konstantinos Kafetsios, de la University of Crete, que estudia la influencia del contexto social en el juicio de emocionales faciales.

La expresión de emociones no suele ocurrir de manera aislada, sino que típicamente puede encontrarse como parte de un contexto social. Este contexto, además, también suele reunir a diversos descodificadores frente a varios codificadores de emociones. Esto ha provocado que en los últimos años los estudios sobre la emoción se hayan concentrado en evaluar el impacto que el contexto provoca en la percepción de emociones. Sin embargo, una de las variables menos estudiadas ha sido la influencia que la presencia de un grupo de individuos alrededor del emisor de la emoción puede tener en el individuo que la interpreta.

El sustento teórico que lleva a plantear este campo de investigación resulta de entender que los individuos que difieren en el término conocido como la “autoconceptualización”. ¿En qué consiste esto? La autoconceptualización implica la relación entre un individuo y su entorno social, la cual suele variar en función del contexto del que proceda el individuo a nivel cultural (por ejemplo, las culturas orientales tienden a construir su “yo” en un entorno más social, mientras que la cultura occidental enfatiza la autonomía y la independencia del individuo). La autoconceptualización, por tanto, está sujeta a diferentes contextos y a diferentes individuos. La pregunta es: ¿Provocaría esta diferencia de conceptualización personal una diferencia a la hora de diferenciar las expresiones emocionales?

Con el fin de responder a esta pregunta, el objetivo de esta investigación se centró en estudiar la percepción de la expresión emocional por parte de individuos que formaran parte de un contexto concreto frente a los de otro contexto. Para ello, se seleccionaron estudiantes griegos (provenientes de una cultura más interdependiente) y estudiantes alemanes (provenientes de una cultura más independiente), a los cuáles se les pidió que evaluaran emociones a través de la expresión facial en individuos presentados en tres condiciones distintas: rodeados de otros individuos con expresiones neutras, rodeados de otros individuos con la misma expresión que el principal, o encontrándose el individuo de la imagen totalmente solo.

Los resultados de esta investigación mostraron que los individuos griegos puntuaban más intensamente la tristeza y el asco frente a los alemanes, que por su parte puntuaban más detectaban con más intensidad el enfado. Esto, probablemente, se relacionaría con los descubrimientos de otras investigaciones que indicarían que en Alemania la expresión del enfado está culturalmente más permitida que en Grecia, y en Grecia estaría más valorada la expresión de la tristeza.

Por otra parte, los griegos percibieron el enfado de manera menos intensa cuando el grupo en general mostraba una expresión neutral, mientras que la tristeza era más intensa cuando el individuo estaba solo. Al contrario sucedió nuevamente con los alemanes, los cuales percibieron el enfado y la alegría de manera más intensa cuando todo el grupo mostraba la misma emoción. ¿Qué significa esto? Que los alemanes veían su percepción del enfado ajeno reforzado cuando existían otros individuos con una emoción similar, mientras que los griegos se distraían más cuando tenían que evaluar a un objetivo rodeado por otros individuos. En conclusión: los alemanes tendrían más facilidad de focalizar su atención en individuos aislados a la hora de interpretar emociones, mientras que los griegos tendrían problemas para centrarse en una única persona cuando existen varios individuos y la expresión emocional entre todos ellos no es congruente.

Lenguaje no verbal y estilos de flirteo. Club del Lenguaje No Verbal.

Estilo de flirteo y Lenguaje No Verbal - Club del Lenguaje No Verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “The Verbal and Nonverbal Correlates of the Five Flirting Styles”, de los autores Jeffrey A. Hall y Chong Xing, de la University of Kansas, que analiza las relaciones entre los distintos estilos de flirteo y la conducta verbal y no verbal de los individuos que la llevan a cabo.

Numerosas investigaciones sociobiológicas demuestran que, en las fases de iniciación al cortejo, existen multitud de estrategias de atracción (por ejemplo, las que incluyen la autopromoción, la derogación de los competidores, etc.). Aunque las investigaciones han tratado de encontrar qué estrategias de flirteo funcionan mejor entre una multitud de posibles tácticas, en realidad se ha encontrado que ninguna de las mismas es apropiada, eficaz o útil en todos los individuos o en todos los contextos.

Hall creó, a raíz de sus propias investigaciones, el llamado inventario de estilos de flirteo (FSI), con el cual introducir un nuevo método para medir las diferencias individuales en la iniciación del cortejo. A través del estudio de antiguas tipologías, la perspectiva de Hall mantiene que hay cinco estilos distintos para comunicar la atracción: el físico, el tradicional, el sincero, el cortés y el juguetón. El estilo físico implica una capacidad elevada de detección de detectar el interés de otros individuos, y de transmitir el suyo. El estilo tradicional implica una creencia en que el hombre debe ser el que realice los “primeros pasos”, y que la mujer no debe “perseguir” al hombre durante un flirteo. El estilo sincero implica una conexión emocional y mostrar interés sincero en el compañero potencial. El estilo cortés refleja una aproximación cauta y autocontrolada al cortejo, con maneras apropiadas, comunicación no sexual, y todo tipo de conductas consideradas no inapropiadas. Por último, el estilo juguetón implica un estilo divertido, con fines instrumentales, sin el objetivo de alcanzar una relación posterior.

Cada uno de estos estilos representa una manera diferente de transmitir interés romántico entre individuos. Teniendo en cuenta la importancia que las claves conductuales pueden representar durante el cortejo, esta investigación trató de relacionar los cinco estilos de flirteo con las conductas verbales y no verbales asociadas a la atracción física. Para ello, se seleccionó a 102 individuos solteros, dividiéndolos por parejas, a los que se aplicó el cuestionario de Hall sobre el estilo de flirteo. Posteriormente, se les invitó a mantener una conversación en pareja, realizándose preguntas entre ellos. Finalmente, y una vez terminada esta conversación (de 12 minutos de duración), se les solicitó que rellenaran una escala de atracción física respecto a la pareja que les hubiera tocado. Durante todas estas fases, los protagonistas fueron grabados en vídeo y audio.

Los resultados se indican a continuación, en base a los distintos estilos de flirteo y las correlaciones encontradas con la conducta verbal o no verbal:

Respecto al estilo de flirteo físico, se encontró que los individuos con puntuaciones altas en esta modalidad experimentaban conversaciones más fluidas, lanzando a su vez menos cumplidos durante la interacción. Las mujeres hacían menos preguntas, realizando menos automanipulaciones físicas. A su vez, también asentían con la cabeza y afirmaban en mayor cantidad de ocasiones en los primeros 3 minutos. En la última mitad de la interacción, los hombres con una puntuación alta dijeron menos cumplidos y miraron de manera seductora mucho menos que en otros grupos.

En el grupo tradicional, se halló que los individuos tenían una alta tendencia a asentir con la cabeza o decir que sí durante los tres minutos que otros grupos (como el grupo físico). Las mujeres tendían a mover las manos más veces durante la interacción, y más dadas a tomar el pelo en los tres primeros minutos de la conversación. Los hombres tenían a inclinarse más hacia su compañera, así como a tener un tono de voz superior en la primera mitad de la conversación. Además, los hombres cruzaron menos sus piernas durante la mayor parte de la interacción, y movieron sus cabezas más durante la mitad de la misma.

En el estilo sincero, se encontró que los individuos tenían a realizar menos automanipulaciones físicas que la media durante la interacción, particularmente los hombres. Además, tendían menos a bromear el compañero que otros grupos en los primeros tres minutos (nuevamente, sobre todo en el caso de los hombres). Las mujeres mostraban una mayor cantidad de miradas de flirteo, aunque los primeros tres minutos también los hombres lo hacían. Las mujeres además también movían más las manos que en otros grupos, y sonreían y reían más durante la última mitad de la conversación. Los hombres además tenían un mayor tono de voz durante toda la interacción. Además, tendían mucho menos a cruzarse de brazos y piernas que otros grupos, así como a inclinarse hacia el otro individuo.

En el estilo cortés, los individuos realizaban menos automanipulaciones durante toda la intervención, y tenían un tono de voz mucho menor durante la misma. Además, eran los que menos preguntas realizaron, particularmente en el caso de las mujeres. Los hombres afirmaban y decían “sí” más veces durante la mitad de la intervención, y apenas se movían para acercarse a su compañero. Por último, los hombres de este grupo mostraron una menor tendencia a bromear durante los últimos momentos de la interacción.

Por último, en el estilo juguetón, se encontró que los individuos tenían a extender o hinchar el pecho durante la mitad de la conversación, y lanzaban más cumplidos durante los tres primeros minutos (especialmente los hombres). También se automanipularon menos durante los 3 primeros minutos. Las mujeres realizaron menos preguntas durante la primera mitad de la interacción, tuvieron más miradas seductoras y se encogieron más de hombros hacia la mitad de la conversación. Los hombres cruzaron menos sus piernas durante los primeros tres minutos.

Analizando la personalidad en base a la personalización del dormitorio. Club del Lenguaje No Verbal.

Analizando la personalidad en base a dormitorios - Club Lenguaje No Verbal

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “A Room With a Cue: Personality Judgments Based on Offices and Bedrooms”, de los autores Samuel D. Gosling y Sei Jin Ko, de la University of Texas, y Thomas Mannarelli, del INSEAD, que estudia la eficacia de los juicios de personalidad basados en las oficinas y dormitorios. Dada la longitud de la investigación, el resumen será presentado en dos partes, siendo la presente la segunda y última (dedicada a hablar sobre los dormitorios y el análisis de los mismos en términos de personalidad). La primera parte puede ser encontrada en este enlace.

Los resultados de la primera parte de la investigación eran prometedores, pero dejaba en el aire la duda sobre si estos datos serían generalizables al análisis de otros espacios personales. A pesar de que los espacios de trabajo claramente contenían residuos conductuales y expresiones de la identidad, tan solo podían proveer de una información limitada, dado que se trata de un contexto con un abanico limitado de actividades y formas de expresión. Se podría llegar a plantear, por tanto, que ciertos rasgos relacionados con el contexto de trabajo podrían ser más evidentes o expresados (por ejemplo, la Responsabilidad), mientras que otros menos relacionados (por ejemplo, la Cordialidad) podrían mostrarse en menor medida.

Por ello, en esta segunda parte del estudio, el objetivo de los autores fue centrarse en un ambiente rico que pudiera facilitar un rango más amplio de expresión individual y de residuos del comportamiento. Para este propósito, se necesitaba examinar espacios en los cuales los ocupantes pasaran mucho tiempo y utilizaran para algo más que para trabajar. Por ello, finalmente, se decidió que serían estudiadas las habitaciones de la muestra de individuos. En este caso, además, también se incluyó la variable “raza” a la hora de evaluar los estereotipos (dado que además la muestra fue totalmente diferente). Los resultados arrojados por la investigación se recogen a continuación:

Respecto al consenso, se encontró nuevamente que todas las opiniones eran significativamente similares, aunque se encontrasen variaciones entre los rasgos (el consenso se divide, de mayor a menor, en Apertura a la experiencia y Responsabilidad, Extraversión, Cordialidad y muy poco para la Estabilidad Emocional). La precisión de los observadores, por su parte, fue mayor que en las oficinas (.37 respecto a .22). El orden de la precisión, de mayor a menor, fue el siguiente: Apertura a la experiencia, Responsabilidad, Estabilidad emocional, Extraversión y Cordialidad (estas dos últimas más débiles).

A la hora de estudiar las claves contextuales, se encontró que nuevamente la Responsabilidad era aquella que mostraba los elementos diferenciadores más evidentes, como eran la limpieza, la organización o el desorden. En lo que respecta a la Apertura a la Experiencia, los juicios fueron realizados en base a lo distintiva que les resultase la habitación, el nivel de decoración y la cantidad o variedad de libros, revistas y discos. La Cordialidad fue asociada con mayor facilidad que en las oficinas, con elementos como la “alegría” percibida por los observadores en la habitación, los colores, la limpieza, la organización, la calidez y comodidad, no tener ropa esparcida por en medio, etc. La Extraversión, en este caso, tuvo correlaciones más débiles (al contrario que en las oficinas), con la decoración y el desorden. Muy pocas claves fueron relacionadas con la Estabilidad Emocional, pero las que presentaron una correlación modesta tenían que ver con factores ambientales (iluminación, calidad del aire, etc). El estudio de la validez de estos resultados indicaron que la intuición de los observadores fueron muy acertadas en el caso de la Responsabilidad y la Apertura a la Experiencia, siendo las otras tres menos acertadas en sus predicciones.

Por último, si bien las diferencias en cuanto a estereotipos de sexo fueron similares a las del estudio en lugares de trabajo (bastante poco notables), sí que se encontraron muchas diferencias a la hora de tratar con estereotipos de raza (en este caso, blancos y asiáticos). Los blancos fueron percibidos como más abiertos a la experiencia, estables emocionalmente y extravertidos que los asiáticos, así como significativamente menos cordiales. A la hora de evaluar si realmente existía alguna diferencia a nivel estadístico, tan solo se encontró que los blancos tendían a puntuar más en Apertura a la Experiencia que los asiáticos, y las mujeres menos que los hombres en Estabilidad Emocional.

En conclusión, ambos estudios mostraron que podían encontrarse rastros conductuales y de personalidad en ambientes en los que una persona interactúa, y que los mismos podían ser utilizados por observadores para realizar impresiones más o menos precisas de la personalidad de estos individuos.

 

Iniciativa en situaciones de comunicación. Club Lenguaje No Verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les proponemos un resumen del artículo “El rol de la personalidad en el inicio de situaciones de comunicación”, de los autores Sofie Frederickx de la Universidad de Leuven (Bélgica) y Joeri Hofmans de la Vrije Universiteit Brussel (Bélgica), acerca de la relación entre los rasgos de personalidad y el tipo de comunicación que se establece.

En el campo de la comunicación existe un enorme interés en cómo las diferencias individuales afectan a la manera de comunicarse. Los rasgos generales de personalidad, y especialmente la extraversión, el neuroticismo y la afabilidad, influyen en diversos aspectos de la comunicación interpersonal. Los estudios previos se han centrado exclusivamente en el papel de la personalidad cuando ya se está involucrado en una situación de comunicación. La investigación sobre la elección de la situación ha demostrado que las personas no acaban de forma pasiva en esas situaciones, sino que participan activamente en su selección y evitación. Por otra parte, el tipo de situaciones que se escogen y evitan difieren considerablemente entre las personas, y la personalidad parece ser un importante determinante. Dado el impacto de los rasgos generales de personalidad en la forma de comunicarse, cabe preguntarse si también están relacionados con los tipos específicos de situaciones de comunicación que se eligen. En el presente estudio, se aborda esta cuestión examinando si los cinco grandes rasgos de personalidad se relacionan con los tipos de conversaciones que se inician en la vida diaria. Para ello, se plantea la hipótesis de que los individuos tienden a buscar las situaciones de comunicación que son congruentes con su personalidad. Puesto que el hecho de comportarse de manera discordante con los rasgos de personalidad propios genera sentimientos negativos y positivos cuando la conducta es congruente.

Para probar esta hipótesis, se han centrado en la congruencia entre los cinco grandes rasgos de personalidad y tres características de situaciones de comunicación: (1) la familiaridad con el compañero de interacción, (2) la colaboración del compañero, y (3) la certeza sobre el tema de conversación. En primer lugar, la familiaridad con el interlocutor ha demostrado aumentar los sentimientos de simpatía y disminuir las sensaciones de incertidumbre y ansiedad. Como consecuencia, esta función está ligada a una mayor calidad y frecuencia de la interacción. En segundo lugar, un pequeño aporte del compañero a la conversación produce un aumento de la afectividad negativa y se asocia con la evitación de iniciar la conversación. Por último, la incertidumbre en general conduce a eludir las interacciones interpersonales. Por ello, se espera que estas características se relacionen con una mayor probabilidad de iniciar una conversación. En cuanto a los rasgos de personalidad, en primer lugar, la extraversión es una dimensión que se relaciona con la sociabilidad, los individuos que puntúan alto en extraversión se caracterizan por una gran necesidad de contacto social y atención. Por lo tanto, se prevé que las personas con alta extraversión escojan más situaciones de comunicación interpersonal en comparación con personas con baja extraversión, independientemente de las características específica de la situación (Hipótesis 1). En segundo lugar, las personas afables suelen ser amables, generosas, y con predisposición a ayudar a los demás. Asimismo, participan en las conversaciones con un enfoque más positivo, están motivados por mantener relaciones interpersonales positivas, y experimentan más sentimientos desagradables cuando se involucran en discusiones que los individuos con baja afabilidad. Así pues, se plantea la hipótesis de que los individuos con alta afabilidad van a elegir más frecuentemente situaciones de conversación con conocidos (Hipótesis 2a) que propician la conversación (Hipótesis 2b). En tercer lugar, el neuroticismo se caracteriza como la tendencia crónica a experimentar sentimientos y pensamientos negativos, a la inestabilidad emocional y la inseguridad. Por lo tanto, las personas con altas puntuaciones en neuroticismo seleccionarán situaciones que se caracterizan por la incertidumbre y la ansiedad. Es decir, situaciones de conversación con extraños (Hipótesis 3a) determinadas por la incertidumbre sobre el tema (Hipótesis 3b). En cuarto lugar, se ha probado también cómo los rasgos de apertura a la experiencia (imaginación, cultura, tolerancia y sensibilidad artística) y responsabilidad están relacionados con la selección de los diferentes tipos de situación de comunicación. Por último, se ha analizado asimismo si las relaciones entre los cinco grandes rasgos y el inicio de la situación de comunicación varían cuando se controla la variable de autoestima. Un rasgo que ha demostrado estar asociado con medidas de comunicación tales como la aprehensión y la preferencia por la comunicación cara a cara.

Se ha examinado la relación entre las diferencias individuales en los tipos de conversaciones iniciadas y las diferencias individuales en extraversión, afabilidad, neuroticismo, apertura y responsabilidad. Se han hallado relaciones significativas en línea con el principio de congruencia que establece que las personas buscan situaciones que sean congruentes con su personalidad. Así pues, los resultados apoyan la conclusión de que la personalidad no sólo afecta a la conducta una vez que las personas están involucradas en una situación, sino que también es un determinante importante de diferencias interindividuales en la selección y la evitación de la situación. Se ha descubierto igualmente, que al controlar la variable de autoestima, los individuos con puntuaciones altas en neuroticismo participan con más frecuencia en comunicaciones cuando el compañero de interacción es conocido. Por último, las diferencias individuales en apertura y responsabilidad no tienen un efecto significativo sobre las situaciones de comunicación que se inician. En cuanto a las limitaciones del estudio, es importante destacar que se han medido inicios de situaciones de comunicación auto informadas y no reales. Futuras investigaciones deberían comprobar si las relaciones halladas en estas situaciones también se dan en inicios reales. Una segunda limitación de los datos auto informados es que el margen de error de la memoria puede haber afectado al informe. Por lo tanto, en futuras investigaciones podrían apoyarse en la experiencia basada en sucesos ya que de esta manera se informa sobre el comportamiento cuando se está llevando a cabo. En tercer lugar, es posible que las diferencias individuales en el informe de inicio de situaciones de comunicación sean debidas a las diferencias individuales en la forma de reflejar lo experimentado en lugar de a las diferencias individuales en su comportamiento real. Esta limitación de nuevo subraya la necesidad de replicar los hallazgos con medidas de conducta reales, en lugar de auto informadas. En cuarto lugar, el estudio se ha basado únicamente en unas pocas características situacionales. En quinto lugar, sólo se midieron las conversaciones iniciadas por los sujetos, dejando de lado las conversaciones que no iniciaron ellos. Así pues, puede ser interesante para futuras investigaciones medir asimismo el nivel de actividad social y examinar el número de conversaciones iniciadas en relación al total de conversaciones. Por último, las características situacionales se han conceptualizado como categorías binarias (presentes o ausentes). Por lo tanto, en futuras investigaciones debería probarse si la medición de las características situacionales de manera continua afecta a los resultados. De esta manera, se ha demostrado que las diferencias individuales en la personalidad no sólo se reflejan en la conducta durante una comunicación, sino también en los tipos de situaciones de comunicación que las personas eligen en la vida diaria. En particular, los individuos dedican tiempo a situaciones de comunicación que fomentan, promueven y alientan las manifestaciones conductuales de su personalidad. En consecuencia, se ha demostrado que únicamente se puede alcanzar una completa comprensión del papel de la personalidad en la comunicación si a su vez se estudia su impacto en el tipo de situaciones elegidas.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje No Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno