Club del Lenguaje no Verbal

Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Mes: Octubre 2014

El aspecto facial : ¿predice tu personalidad? Club del Lenguaje no Verbal.

La expresión facial como predictor de nuestra personalidad. Club del Lenguaje no Verbal.

La expresión facial como predictor de nuestra personalidad. Club del Lenguaje no Verbal.

Estimados suscriptores del Club del Lenguaje no Verbal, el artículo elaborado por Raluca Petrican y Cheryl Grady pertenecientes a la Universidad de Toronto (Canadá) y por Alexander Todorov de la Universidad de Princeton (USA), que hoy presentamos, aborda el interesante aspecto de cómo nuestra apariencia facial influye en los juicios acerca de nuestra personalidad.

Efectuar juicios de carácter basándose en la apariencia facial influye en las decisiones y en los comportamientos interpersonales. Para abordar este tema trabajamos con 51 parejas de ancianos casadas desde hace años. Los participantes fueron fotografiados, mientras se les pedía mantener una expresión emocionalmente neutra. Se empleó un programa informático de evaluación facial para generar las puntuaciones de los rasgos de honradez, dominación y atractivo, basadas en las fotografías de los participantes.

Debido a que la evaluación del potencial peligro en otro individuo es crucial para el funcionamiento exitoso y el bienestar, los seres humanos hemos desarrollado mecanismos rápidos, intuitivos y espontáneos de deducción, basados únicamente en los atributos físicos de nuestros congéneres. A través de una serie de rasgos de una persona generamos diversas evaluaciones y juicios precipitados sobre ella, que suelen permanecer intactos a pesar del paso del tiempo. Se han documentado algunos vínculos constantes entre la apariencia facial y la personalidad real de las personas. Los adultos mayores parecen ser jueces más indulgentes que la gente más joven, no sólo de su propia personalidad sino de la de otras personas. Los adultos jóvenes y mayores emplean señales faciales similares a la hora de inferir la personalidad de un sujeto.

El presente estudio examinó la relación entre los rostros evaluados por ancianos que llevaban mucho tiempo casados, con una muestra de imágenes lógicamente muy familiar, y los analizados por gente que desconocía a las personas que aparecían en las fotografías. El objetivo era probar si la apariencia facial ejerce un efecto duradero de los juicios sobre personalidad, incluso para los participantes familiarizados con el rostro evaluado. Una de las dimensiones estudiadas fue la de valencia/confiabilidad y fue utilizada para reflejar las variaciones en la percepción de intenciones positivas o negativas y para determinar la valencia interpersonal de los juicios realizados, así como las decisiones posteriores de acercarse o de evitar un objetivo concreto. Otra dimensión de evaluación empleada fue la de poder/dominio.

Un aspecto alegre en un rostro está vinculado a una mayor extraversión de la persona. Existen evidencias de que una predisposición durante toda la vida para experimentar ciertos estados emocionales puede hacer que estos permanezcan impresos en la cara, siendo visibles aun en condiciones emocionalmente neutras. La sonrisa, por ejemplo, tiende a ser sobreestimada, siendo utilizada en ocasiones erróneamente como un indicador de mayor extraversión o  de otras características positivas de la personalidad de un sujeto. Los individuos con una apariencia más digna de confianza recibieron las evaluaciones de personalidad más positivas, tanto por parte de desconocidos como por sus propios cónyuges, al margen del tiempo que llevaran juntos. Comportamientos emocionalmente expresivos, como sonreír, son indicadores válidos de extraversión y de predisposición vital a experimentar estados emocionales positivos que quedan impresos en la cara. Los mayores de edad adulta, sobre todo a partir de los 60 años, experimentan un cambio en los objetivos sociales de los individuos, tendiendo a perseguir estados emocionalmente gratificantes y armoniosos en lugar de interacciones sociales competitivas.

La presente investigación es sólo un primer paso hacia la comprensión de los mecanismos responsables de los efectos persistentes en la apariencia facial a la hora de efectuar evaluaciones de personalidad, mucho más allá de la etapa de las primeras impresiones. La apariencia facial ejerce un efecto duradero sobre las evaluaciones de personalidad de los cónyuges. Los rasgos faciales de aquellos cónyuges que llevan largo tiempo juntos se encuentran de algún modo en desventaja, ya que se interpretan de manera ciertamente sesgada tras años de posibles conflictos en la relación.

Esta investigación tiene algunas limitaciones. Una es el uso exclusivo de una muestra de personas mayores. Hay algunas evidencias de que, en relación a los adultos más jóvenes, los adultos mayores son más sensibles a las señales emocionales positivas sutiles, como el de la confianza que puede inferir una expresión. Una segunda limitación de la presente investigación sería la falta de criterios más objetivos de comportamiento para evaluar un perfil positivo de una personalidad global. Estudios recientes documentan que, en respuesta a la apariencia facial en solitario (es decir, sin ningún conocimiento adicional del objetivo individual), los participantes pueden evaluar de igual manera, por ejemplo, a un criminal de guerra que a un héroe de guerra, a un ejecutivo que ha delinquido que a uno honesto digno de confianza, a un estudiante ejemplar que a otro que se dedica a copiar en los exámenes.

En resumen, el presente estudio proporciona evidencias elocuentes de que la apariencia de la cara ejerce un impacto generalizado concreto en los participantes, que son capaces de emitir juicios globales y específicos solo con observar los diferentes rostros presentados.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar

Interacciones entre los empleados de una empresa: Comportamiento no verbal en fotografías espontáneas y preparadas. Club del Lenguaje no Verbal.

Comportamiento no verbal ante fotografías naturales y preparadas. Club del Lenguaje no Verbal.

Comportamiento no verbal ante fotografías naturales y preparadas. Club del Lenguaje no Verbal.

El artículo, que hoy presentamos, apreciados seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, analiza las interacciones estructuradas entre los empleados de una empresa, pero desde la interesantísima perspectiva de su comportamiento no verbal manifestado en fotografías espontáneas y preparadas.  Este atractivo estudio ha sido elaborado por Judith A. Hall y Gregory B. Friedman de la Universidad Northeastern de Boston (USA). Para ello, 96 empleados y alumnos de dicha universidad, tanto mujeres como hombres, fueron fotografiados por parejas en dos situaciones: mientras conversaban sobre su trabajo de manera espontánea y, más tarde, en un posado, mirando hacia la cámara deliberadamente. Hasta 8 comportamientos no verbales pudieron ser codificados en las fotografías, aspectos recogidos más tarde en un cuestionario post-experimental.
Las mayores diferencias en el estado psicológico de las personas fueron detectadas en la inclinación de la cabeza y la barbilla, la posición de los codos sobre las piernas o el mobiliario, las sonrisas o el movimiento de las cejas, mientras que las principales diferencias relativas al sexo fueron encontradas en las posturas sonrientes y/o erguidas y en las interacciones personales establecidas durante el experimento. En este estudio, los miembros de la universidad seleccionados mantuvieron una conversación con alguien de su departamento mientras eran fotografiados. Cuatro imágenes fueron tomadas a intervalos no anunciados (fotografías espontáneas). Tras esta charla, se pidió a los participantes que miraran ya directamente a la cámara para realizar una fotografía final (fotografía preparada).

Hombres y mujeres difirieron mucho en sus comportamientos no verbales. Las mujeres sonrieron y miraron más fijamente, se apoyaron inclinándose hacia adelante, con mayor frecuencia, y se aproximaron y tocaron a los otros con más atención y cercanía. Y un detalle, tendieron a sonreír más que los hombres cuando la situación en la que se encontraron infería tensión, preocupación o se sintieron cohibidas. Las personas con diferente rango dentro de la universidad (empleados, docentes y alumnos) actuaron de manera diferente ante las dos situaciones planteadas en el experimento. Las personas de menor estatus, por ejemplo, manifestaron gestos que indicaron mayor tensión postural en ambas tesituras. Apoyar el codo en la pierna o en el mobiliario demostró un estado de más relajación, mientras que mantener una postura erguida coligió tensión e incomodidad. La falta de coherencia entre el estado real y la sonrisa denotaba que ésta suponía un síntoma de querer agradar en la circunstancia vigente, mayoritariamente entre empleados y alumnos. Las personas de mayor rango, por el contrario, sonrieron con más naturalidad, revelando un estado de comodidad y despreocupación. Por lo tanto, sonreír puede tener significados psicológicos muy diferentes en función de las variables que queramos tener en cuenta y apliquemos en cada experimento. En las fotografías preparadas, las personas generalmente levantaron sus cabezas y sus cejas, y sonrieron mucho más que en las fotografías espontáneas hechas anteriormente. Por una parte, esto se debe a que el estado personal de los participantes había ambiado como consecuencia del desarrollo natural de la conversación previa.  Además, el efecto sonriente demostraba que las personas tenemos una fuerte inclinación y hábito de “sonreír siempre ante una cámara.”

 Tomando como referencia las posibles diferencias de comportamiento en función del sexo, no se observó demasiada disparidad. Sí resultó evidente que las mujeres procuraban sonreír más, pensar más a la hora de establecer una postura e inclinaron su cuerpo hacia delante con mayor asiduidad que los hombres. Además, en el caso de las fotografías preparadas, los participantes sonrieron y se tocaron más cuando la persona de inferior rango era de sexo femenino. Cuando ambas participantes eran mujeres, el gesto de sonreír fue infrecuente en las fotografías espontáneas, pero estuvo muy presente en las fotografías preparadas. Esto puede significar que, quizá, las mujeres estén más concentradas que los hombres en el desarrollo de tareas coloquiales, ya que sus caras resultaron ser más serias que las de sus compañeros en la misma circunstancia, mientras mantenían las conversaciones de trabajo. Otra posibilidad es que las mujeres sean más conscientes que los hombres sobre los comportamientos que es necesario llevar a cabo en las diferentes situaciones cotidianas y se ajustan más a las normas correspondientes propias de cada tarea. Esto se refleja en que ellas mostraron un proceder más formal y serio durante la charla sobre el trabajo y, sin embargo, una conducta más agradable y relajada durante la fotografía preparada que los hombres.

En resumen, este estudio reveló que algunos comportamientos no verbales varían con el estado personal, con la variable fotografía espontánea o preparada y según el sexo de los participantes. Sin embargo, pruebas de las interacciones entre todos estos factores indican también que resultaría complicado generalizar sobre cada una de estas variables por separado en relación al comportamiento no verbal. Los efectos del estado personal no fueron siempre constantes en función del sexo de los participantes, así como las diferencias de sexo no fueron siempre constantes a la hora de actuar frente a las fotografías naturales o las preparadas.

Sí resulta particularmente interesante que las diferencias de sexo al sonreír fueron especialmente sensibles en función de las demandas situacionales (fotografías francas frente a las preparadas). Los esfuerzos de reproducción del experimento son necesarios para poder generalizar en un futuro las conclusiones del estudio.

Club del Lenguaje no Verbal

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar

La repugnancia, pero no la ira, activa el músculo elevador del labio superior durante la exposición a las transgresiones morales. Club del Lenguaje no Verbal.

La repugnancia, pero no la ira, activa el músculo elevador del labio superior durante la exposición a las transgresiones morales. Club del Lenguaje no Verbal

Elevación del labio superior ante la emoción de repugnancia.Club del Lenguaje no Verbal.

En esta ocasión, apreciados seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, el artículo que nos place nos acerca al maravilloso mundo de las emociones, en concreto a la emoción de asco (repugnancia). El presente artículo ha sido elaborado por Alexis  E.  Whittona y Jessica  R.  Grishama, ambas de la Universidad de Nueva Gales del Sur (Australia), Julie  D. Henryb de la Universidad de Queensland (Australia) y  Peter  G.  Rendell de la Universidad Católica Australiana (Australia).

La repugnancia moral puede ser una forma biológicamente ampliada del asco físico. Sin embargo, no hay muchos estudios que comparen los efectos de la repugnancia física con los de otras emociones como la ira, por lo que es difícil determinar si el vínculo entre el asco y la moral es único. La presente investigación evaluó la especificidad de la relación entre el asco y la moral mediante la comparación de los vínculos con la ira, el uso de medidas de estados fisiológicos y los rasgos de emotividad. Los 90 participantes en el estudio fueron asignados al azar para experimentar asco, ira o, bien, ninguna de estas emociones inducidas. Las respuestas a las imágenes que representaban temas morales negativos o neutrales se registraron usando electromiografía facial. Se dieron unos resultados que proporcionaban una fuerte evidencia de la existencia de un único vínculo entre la repugnancia física y moral.

La palabra “asqueroso” se utiliza en respuesta a inputs relacionados con enfermedades o contaminación, así como para adjetivar actos moralmente incorrectos. Esta superposición semántica ha llevado a algunos teóricos a sugerir que la repugnancia expresada en un contexto moral puede constituir un ejemplo convincente de extensión biológica de la repugnancia física al ámbito moral. Esta investigación indica que el aumento de la sensibilidad al disgusto es un rasgo que se asocia con un aumento de hipervigilancia moral, conservadurismo social y favoritismo en el grupo. A pesar de que esta investigación demuestra la evidencia de un vínculo entre el asco y el juicio moral, pocos estudios han comparado este enlace con otras emociones negativas y los críticos argumentan que la repugnancia expresada en respuesta a las transgresiones morales puede utilizarse metafóricamente para expresar enojo. Por lo tanto, se necesitan más investigaciones para determinar la especificidad de la relación entre la moral y el asco.

Los estudios han demostrado que la inducción de sentimientos de disgusto a través de, por ejemplo, la exposición a un mal olor que recuerda una experiencia físicamente repugnante o la visión de un vídeo asqueroso, en un entorno de prueba o por medio de la sugestión hipnótica, aumenta la severidad de los juicios morales emitidos por la persona. Aunque estos estudios muestran que la repugnancia incidental es capaz de aumentar la severidad de los juicios morales, ninguno ha comparado los efectos del disgusto incidental con los efectos de la ira, lo que limita las inferencias que se pueden realizar acerca de si las respuestas a las transgresiones morales se ven afectadas por el asco de manera específica.

La repugnancia se asocia principalmente con una motivación de evitación, por lo que puede conducir a respuestas conductuales coherentes con el rechazo. Por el contrario, la ira se asocia a un enfoque de la motivación, lo que puede conducir al deseo de castigar u obtener una retribución. Nuestras reacciones a las transgresiones morales pueden ser configuradas por el contexto emocional en el que se da la transgresión. Una transgresión que provoca un alto grado de disgusto o se presenta de una manera a fin de evocar el asco puede provocar un deseo de rechazar o condenar al ostracismo social al transgresor. Una transgresión presentada de una manera que provoque la ira o la indignación puede producir el deseo de atacar, castigar o vengarse del transgresor.

 Se describen tres tipos de violación moral: de la comunidad (deslealtad o la insubordinación), de autonomía (causando daño a otro) y de la divinidad (causando sensación de impureza o degradación del mismo o de otros). En este estudio se pidió a los participantes que indicaran si una persona expuesta a una de estas violaciones había experimentado ira, asco o desprecio y se pudo demostrar que existía un vínculo específico entre el asco y las violaciones de la divinidad.

 Las expresiones faciales de ira y repugnancia pueden diferenciarse en los patrones de actividad muscular. La actividad del músculo junto a la fosa nasal que se retrae y causa que la nariz se arrugue es el componente central de la expresión característica facial de disgusto, además de ser sensible de forma selectiva ante las imágenes repugnantes. Por el contrario, la actividad en el músculo corrugador (el que dibuja el ceño fruncido) es indicador de ira. La actividad muscular sobre estas regiones puede ser indexada correctamente por electromiografía facial (EMG), lo que implica la colocación de pequeños sensores en los músculos faciales que detectan y amplifican los impulsos eléctricos que se generan cuando se contraen los músculos.

 Los participantes en este estudio fueron 90 estudiantes de la Universidad de Nueva Gales del Sur en Sídney: 36 varones y 54 mujeres, con un rango de edad 17 a 57 años. Todos los procedimientos fueron aprobados por el Comité de Ética de Investigación Humana de la Universidad de Nueva Gales del Sur. El objetivo del presente estudio fue evaluar la especificidad de la relación entre el asco y la moral mediante la comparación de los vínculos entre el asco y las transgresiones morales con la ira, el uso de medidas de rasgo de emotividad o el estado fisiológico. A quienes se les indujo disgusto tuvieron una actividad mayor del músculo elevador del labio  cuando vieron imágenes de transgresiones morales en comparación con aquellos que experimentaron ira o ninguna emoción inducida. La investigación actual también examinó si la sensibilidad al disgusto fue el rasgo más fuertemente correlacionado con las respuestas a las transgresiones morales que al rasgo de ira. Para las personas que no fueron sometidas a ninguna inducción de la emoción la característica disgusto se correlacionó positivamente con elmúsculo elevador del labio  durante la visualización de imágenes que mostraban transgresiones morales, mientras que la ira no se asoció con ninguno de los índices de EMG de respuesta emocional. Aunque se puede argumentar que los diferentes métodos de inducción tienen efectos dispares sobre la calidad de la emoción evocada, los resultados no se modificaron después de la inducción de la emoción. Esto indica que, independientemente de cómo se obtuvo la emoción, el estado de asco predijo significativamente las respuestas fisiológicas a las transgresiones morales, mientras que la ira no lo hizo.

 En conclusión, el presente estudio es el primero en utilizar un enfoque multimétodo para evaluar la singularidad de la relación entre el asco y la moral, mediante la comparación de este vínculo con la ira, el uso de medidas de rasgo de respuesta y los estados emocional y fisiológico. Los resultados indican una relación única entre el asco y los temas morales, mostrando que tanto el disgusto incidental como el rasgo de sensibilidad disgusto se asocian con mayores respuestas fisiológicas a las transgresiones morales, mientras que la ira no. Los datos de EMG indican que una mayor respuesta a los temas morales se corresponde con el  asco, en lugar de una expresión facial de enojo. Esta investigación proporciona una fuerte evidencia de que la repugnancia expresada en un contexto moral no se usa metafóricamente para expresar la ira. Este trabajo facilita una sólida plataforma desde la que investigar la noción de que la repugnancia moral representa la expansión biológica de repugnancia física en el dominio moral.

Club del Lenguaje no Verbal

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar

Parpadear o no parpadear, recurso peripersonal defensivo. Club del Lenguaje no Verbal.

Parpadear o no parpadear, recurso peripersonal defensivo. Club del Lenguaje no Verbal.

El parpadeo como recurso peripersonal defensivo. Club del lenguaje no Verbal.

Estimados seguidores del Club del Lenguaje no Verbal,  hoy los autores de este artículo nos invitan a aprender algo más sobre el  acto reflejo de parpadear. Dichos investigadores son G. D. Iannetti de la Universidad College de Londres (UK), B. Forster de la Universidad de la Ciudad de Londres (UK), C. F. Sambo perteneciente a las dos Universidades anteriores y S. C. Williams del King’s College de Londres (UK).
El parpadeo provocado por la estimulación eléctrica del nervio mediano en la muñeca es un reflejo subcortical, una respuesta defensiva que se ve reforzada cuando se estimula el espacio peripersonal de la cara. El experimento presente se desglosó en 3 partes:

1.- Se demostró que la especificidad somatotópica de la mejora del HBR (reflejo de parpadeo de la mano) es parcialmente homosegmental, es decir, es mayor para el HBR  provocado por la estimulación de la mano cerca de la cara en comparación con la otra mano, siempre mantenida lejos de la cara.

2.- Se demostró que el HBR se mejora sólo cuando los participantes esperan recibir los estímulos en la mano cerca de la cara y por lo tanto depende en gran medida de las expectativas cognitivas.

3.- Se demostró que la mejora del HBR con la mano próxima a la cara se suprime cuando se coloca una pantalla de madera fina entre la cara de los participantes y su mano. Por lo tanto, la pantalla reduce la extensión del espacio peripersonal defensivo, de modo que la mano no está nunca en el interior del espacio peripersonal de la cara, incluso estando cerca de ella.

Estos hallazgos indican una afinación somatotopical y cognitiva producto de la excitabilidad de los circuitos del tronco cerebral que inervan el HBR, cuya fuerza se ajusta en función del contexto de una manera intencionada.

En este experimento participaron diez voluntarios sanos (cinco de ellos mujeres) y diestros, de edades comprendidas entre los 25 y los 37 años. Fueron reclutados a partir de una base de datos de 15 “respondedores”, es decir, que mostraran un HBR reproducible.  El estudio fue aprobado, previamente, por el comité de ética local. Se aplicaronestímuloseléctricos en el nervio mediano de la muñeca empleando un estimulador bipolar unido a la muñeca de los participantes con una tira de velcro. Es importante destacar que el estimulador proporciona pulsos de corriente constante y que la intensidad del estímulo se ajustó para cada uno de los participantes, con el objetivo de obtener un HBR claro en tresensayos consecutivos. Ninguno de los participantes sufrió dolor alguno durante la estimulación, incluso ante altas intensidades de dicho estímulo. La duración de éste fue de 200 ms y el intervalo entre estímulos sucesivos fue de 30 s. La actividad electromiográfica (EMG) se registró  a  partir del músculoorbicular de los párpadosempleando dos pares de electrodos de superficie.En este estudio se caracterizó la especificidad somatotopical de la mejoradel HBR, atribuible a la proximidad espacial entre el lado estimulado y la cara. También se investigó el efecto de las expectativas cognitivas y de la presencia de objetos que protegen la cara en tal situación.

¿Cuál podría ser el mecanismo neural responsable de los efectos observados? Se plantean dos hipótesis. En primer lugar, la modulación cortical podría ser dirigida a ambos circuitos del tronco cerebral que median el HBR, provocados por la estimulación de la mano que se encuentra en el espacio peripersonal de la cara, y los que median en el HBR, provocados por la estimulación de la mano contralateral, aunque la modulación de este último sería menos fuerte. Esta hipótesis asume que las interneuronas de los circuitos del tronco cerebral que median en el HBR, provocadas por la estimulación de las dos manos, son totalmente independientes e implicarían dos modulaciones distintas. Alternativamente, la modulación cortical podría ser dirigida únicamente a las interneuronas del tronco cerebral que median el HBR provocado por la estimulación de la mano colocada en el interior del espacio peripersonal de la cara, mientras que la mejora más pequeña del HBR provocado por la estimulación de la mano contralateral sería un subproducto resultante de la arquitectura neuronal de los circuitos del tronco cerebral que inervan ambas respuestas. Esta segunda hipótesis supondría que los circuitos del tronco cerebral que median el HBR provocados por la estimulación de las dos manos comparten un subconjunto de sus interneuronas.

 La modulación reportada y reproducida depende de manera crucial de las expectativas de los sujetos. Cuando los participantes no tenían un conocimiento a priori sobre que una de sus manos recibiría los estímulos eléctricos, la mejora del HBR provocado por la estimulación de la mano que entró en el espacio peripersonal de la cara fue menor que la obtenida anteriormente. Estos hallazgos indican que la corteza es capaz de ajustar con precisión el nivel de la excitabilidad de los circuitos del tronco cerebral como una función de la probabilidad de que ocurra el estímulo.

 Cuando se colocó una pantalla de madera fina cerca de la cara de los participantes, que la separaba así de la mano, la mejora del HBR desapareció. Este resultado sugiere que la presencia de la pantalla cambia los límites del espacio peripersonal de la cara y la mano ya no entra en el espacio peripersonal, aunque esté cerca del mismo. Por lo tanto, la falta de modulación del HBR por la posición de la mano se puede producir debido a que en las condiciones de lejos y cerca la mano permanece fuera del espacio peripersonal facial, reducida en extensión por la existencia de la pantalla. La extensión del espacio peripersonal se modula drásticamente por la presencia de objetos. Es importante destacar que la falta de modulación del HBR ante la presencia de la pantalla no puede ser explicada por el efecto de la no visualización de la mano. De hecho, la modulación cerca/lejos del HBR no se ve afectada en absoluto cuando los ojos están cerrados, lo que indica que la información propioceptiva es suficiente para determinar una mejora del HBR de magnitud similar a la observada cuando los ojos están abiertos.

Club del Lenguaje no Verbal

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar