Club del Lenguaje no Verbal

Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Mes: Septiembre 2014

¿Más vale prevenir que curar? El margen de seguridad que rodea el cuerpo se incrementa por la ansiedad. Club del Lenguaje no Verbal.

¿Más vale prevenir que curar? El margen de seguridad que rodea el cuerpo se incrementa por la ansiedad. Club del Lenguaje no Verbal.

Aumento del espacio peripersonal defensivo a causa de la ansiedad. Club del Lenguaje no Verbal.

Es un placer, queridos amigos del Club del Lenguaje no Verbal, poder ofrecerles el artículo realizado por  Chiara F. Sambo y Gian Domenico Iannetti miembros de la Universidad College de Londres (UK), que estudia otro de los efectos producidos por la ansiedad.

El espacio peripersonal defensivo representa un “margen de seguridad” muy importante para la supervivencia. Su extensión espacial y la posible relación con los rasgos de personalidad no han sido aún investigados. En el experimento presente participaron 15 personas que mostraron que el espacio peripersonal defensivo tiene un límite muy definido, a una distancia de la cara de entre 20 y 40 cm, así como que dentro de dicho espacio existe una delgada “área de mayor riesgo” más próxima a la cara, es decir, un “ultracercano” espacio defensivo.

Con solo analizar a un sujeto ya se revelaron diferencias interindividuales claras en la extensión de dicho espacio peripersonal. Estas diferencias se relacionan positivamente con la variabilidad individual en relación al rasgo de ansiedad. Los resultados apuntan a la posibilidad de poder medir una serie de comportamientos defensivos en relación a los distintos niveles de ansiedad. Tales medidas permitirán el desarrollo de procedimientos para poner a prueba las capacidades de evaluación de riesgos, sobre todo en profesionales que requieren reaccionar con rapidez a los estímulos aversivos que suceden cerca de su cuerpo, tales como bomberos, policías y oficiales militares. Esto también puede dar lugar a posibles intervenciones para mejorar su rendimiento bajo presión.

El espacio peripersonal defensivo (DPPS) es un “margen vital de seguridad” que rodea el cuerpo. El DPPS ha sido recientemente identificado en humanos mediante el registro de la potencia del reflejo corneal provocado por la estimulación manual (abrir y cerrar la mano cuando se encuentra cerca de la cara). El DPPS tiene un papel crucial para la supervivencia: cada vez que un estímulo potencialmente peligroso se acerca o entra en la zona, el individuo se involucra en acciones más eficaces orientadas a la auto-protección. Tales acciones defensivas son moduladas en función de la magnitud del peligro percibido que el estímulo representa. Esta magnitud se determina de manera crucial, no sólo por la naturaleza del estímulo sino también por la distancia entre el estímulo y el cuerpo. Por lo tanto, los estímulos más cercanos al cuerpo se perciben como más amenazantes y dan lugar a respuestas defensivas mejoradas. Por otra parte, la magnitud de la amenaza que se percibe también está determinada por la ansiedad y el miedo. Individuos ansiosos y temerosos pueden tergiversar la ubicación espacial del estímulo amenazador, juzgándolo más cerca del cuerpo de lo que realmente está.Por lo tanto, pueden mostrar comportamientos defensivos mejorados en comparación con individuos normales, aunque el estímulo amenazador esté situado a la misma distancia del cuerpo en ambos sujetos.

 Quince voluntarios sanos y diestros (siete de ellos mujeres) de entre 20 y 37 años de edad participaron en este experimento.El estudio fue aprobado por el comité de ética local. En este estudio se definió la extensión de los DPPS que rodean la cara y se han investigado los factores de personalidad que contribuyen a las posibles diferencias interindividuales en su tamaño. El DPPS de la cara tiene un límite claro que la separa del espacio lejos. Dentro de dicho espacio peripersonal existe un “área de más alto riesgo” mucho más próxima al cuerpo. Además, la extensióndel DPPS muestradiferenciasinterindividuales claras. Tales diferencias, en el tamaño del espacio peripersonal, se refieren a la variabilidad individual en la ansiedad, pero no en el miedo claustrofóbico, por ejemplo.

Todos estos estudios investigaron la extensión del espacio peripersonal relacionada con la integración multisensorial y la ejecución motora. La extensión de la DPPS de la cara es variable según los participantes.  Debido a que el DPPS representa un “margen de seguridad” con el propósito de proteger a nuestro cuerpo de los estímulos potencialmente peligrosos, este resultado sugiere que los individuos difieren en lo que ellos consideran que es la distancia crítica ante la que un estímulo amenazador requiere respuestas defensivas más eficaces. Esto también es apoyado por la evidencia de que la proximidad percibida de los estímulos que amenazan aumenta cuando la magnitud del peligro es mayor y que este efecto es variable entre los individuos.

 La variabilidad individual en el tamaño de la DPPS de la cara fue sistemáticamente relacionada con las diferencias individuales en el rasgo de ansiedad. El funcionamiento de los sistemas defensivos humanos se refiere a los rasgos de personalidad, sobre todo a la ansiedad y al miedo. Más específicamente, los resultados indican que los individuos más ansiosos aumentaron sus respuestas defensivas cuando los estímulos amenazantes se presentaron a la misma distancia del cuerpo en comparación con los individuos menos ansiosos. Es decir, en individuos más ansiosos, el “margen de seguridad” se encuentra a una distancia del cuerpo mayor que en los individuos menos ansiosos. Esto podría ser debido a que estos individuos perciben los estímulos amenazantes como más cercanos a su cuerpo de lo que realmente están. Esta hipótesis está apoyada por la evidencia en modelos animales, en los que los fármacos ansiolíticos aumentan la “distancia defensiva”, es decir, la distancia a la que el animal responde al estímulo potencialmente mortal.  Por el contrario, la variabilidad individual en el tamaño de la DPPS no está relacionada con las diferencias individuales en el miedo claustrofóbico. Este hallazgo podría parecer contradictorio con la observación de que los individuos con mayor miedo claustrofóbico tienen un espacio peripersonal grande que rodea la mano. Sin embargo, este estudio utilizó una tarea de bisección línea visual para medir la extensión del espacio peripersonal multisensorial, mientras medimos una respuesta defensiva (la HBR) en relación con la percepción de amenazas y la evaluación del riesgo, es decir, dos procesos relacionados con la ansiedad más que a rasgos claustrofóbicos.

 Estos resultados apuntan a la posibilidad de medir claramente una serie de comportamientos defensivos en relación a los distintos niveles de ansiedad. La disponibilidad de estas medidas permitirá el desarrollo de procedimientos para poner a prueba las capacidades de evaluación de riesgos, sobre todo en profesiones que requieren reaccionar rápidamente a los estímulos aversivos que se producen cerca de su cuerpo, como bomberos, policías u oficiales militares. Esto también puede dar lugar a posibles intervenciones con el objetivo de mejorar su rendimiento bajo circunstancias de presión.

Club del Lenguaje no Verbal

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar

La expresión de las emociones a través del comportamiento no verbal en las visitas médicas. Club del Lenguaje no Verbal.

La expresion de las emociones a traves del comportamiento no verbal en las visitas medicas. Club del Lenguaje no Verbal.

La expresión de las emociones a través del comportamiento no verbal en las visitas médicas. Club del Lenguaje no Verbal.

En esta ocasión, apreciados amigos del Club del Lenguaje no Verbal, tenemos el placer de mostrarles otro campo donde se manifiesta la importancia del comportamiento no verbal, la relación médico-paciente. El presenta artículo ha sido elaborado por Debra L. Roter  de la Escuela  de Salud Pública de Johns Hopkins Bloomberg de Baltimore (EE.UU.), Richard M. Frankel  de la Universidad de Indiana (EE.UU.), Judith A. Hall de la Universidad de Northeastern de Boston (EE.UU.) y David Sluyter del Instituto John E. Fetzer en Kalamazoo(EE.UU.).

El conocimiento y la experiencia que el médico y el paciente importan de sus respectivos ámbitos de competencia, así como su expresión y percepción de las emociones durante el encuentro entre ambos son elementos que se integran en el proceso de atención a través de la comunicación verbal y no verbal. El contexto emocional de la atención está especialmente relacionado con la comunicación no verbal y las habilidades de comunicación con las emociones, incluyendo el envío y recepción de mensajes no verbales y la autoconciencia emocional.

Recientes estudios sostienen que el comportamiento no verbal tiene un gran significado dentro de la relación terapéutica e influye notablemente en factores tan importantes como la satisfacción, el cumplimiento y los resultados clínicos. Los médicos son expertos en las formas técnicas y cognitivas propias de su capacitación, mientras que los pacientes lo son en la historia y experiencia de su enfermedad, personalidad, estilo y entorno de vida, valores y expectativas. Esta relación se basa en tres principios fundamentales:

Las relaciones en materia de salud deben incluir la personalidad de los participantes
El afecto y la emoción son componentes esenciales de estas relaciones
Todas las relaciones sobre el cuidado de la salud se producen en un contexto de influencia recíproca
Las emociones y sus fenómenos relacionados, como los deseos, estados de ánimo y sentimientos pueden ser revelados a través de la conducta no verbal, por lo que este comportamiento tiene un papel muy relevante en la atención médica. La conducta no verbal incluye, entre otros aspectos, la expresividad facial, la sonrisa, el contacto visual, los asentimientos con la cabeza y diversos gestos o posturas. Por lo tanto, a través del comportamiento no verbal se transmite gran cantidad de información afectiva y emocional. En este entorno también es preciso tener en cuenta las características paralingüísticas más importantes del habla, como la velocidad de la voz, el volumen, el tono, las pausas, la fluidez o las interrupciones.

Tanto los médicos como los pacientes tienen emociones y las muestran, siendo la capacidad de juzgar las expresiones emocionales del otro una de las facetas básicas que definen el concepto de inteligencia emocional.

Uno de los hallazgos más destacados está relacionado con el género, ya que las mujeres son mejores a la hora de juzgar las señales no verbales y transmitir emociones a través de ellas. Por ello las médicas mostrarán niveles más altos de sensibilidad no verbal que los médicos de sexo masculino, enfatizando que los facultativos con esta sensibilidad son menos propensos a sufrir desgaste profesional.

En varios estudios se han estudiado las habilidades no verbales de los médicos en cuanto a la codificación (capacidad de transmitir mensajes emocionales con precisión como se pretendía) y decodificación (capacidad de reconocer las emociones de los demás con precisión).Los médicos más hábiles en la tarea expresiva de codificación emocional tenían pacientes que los consideraban más comprensivos, empáticos, solidarios y sensibles que otros facultativos. Además, los médicos más precisos en la descodificación de los movimientos del cuerpo recibieron altas calificaciones de satisfacción por parte de sus pacientes, a la vez que éstos cancelaban menos citas.

En este estudio se indica que una combinación de las palabras del médico y su tono de voz son capaces de predecir la satisfacción del paciente. Parece que los encuentros médicos con algún grado de afecto negativo (sobre todo ansiedad en la voz del médico), combinados con palabras de consuelo, pueden ser vistos por los pacientes como positivos para la relación, lo que refleja sinceridad percibida, dedicación y competencia. En resumen, el papel de las emociones en la visita médica, que se refleja en la sensibilidad no verbal y en diferentes comportamientos, es muy significativo. Recientes estudios reflejan una amplia variación en cuanto a la disposición y capacidad de los médicos a la hora de poder y saber juzgar con precisión distintas emociones.

Un área importante de la investigación que nos atañe es el papel de la emoción y el comportamiento no verbal en el paciente y en la toma de decisiones del médico. Parece posible, e incluso probable, que los médicos que empleen conducta no verbal influirán significativamente en los pacientes, incluso en la probabilidad de decidir a favor o en contra de las opciones de un tratamiento recomendado.

También existe un gran interés en observar el efecto de las emociones sobre una amplia variedad de resultados, con implicaciones que van desde la calidad de la atención a los problemas de financiación de la atención a la salud, asignación de recursos, juicios por mala praxis y agotamiento del médico. Las vías para conseguir dichos resultados, incluyendo género, cultura, origen étnico, alfabetización, clase social, edad, estado de salud, confianza, continuidad de la atención y especialidad del médico son analizadas con frecuencia, aunque rara vez se entienden bien del todo. Incluso la relación más amplia entre la adquisición de habilidades en el dominio verbal y no verbal presenta interesantes retos de enseñanza en un plazo inmediato. Mientras que los estudios hasta la fecha han tendido a tratar la conducta verbal y no verbal como algo separado y distinto, en realidad, ambos se producen y se influyen mutuamente en un mismo contexto de comunicación.

La relevancia de esta investigación radica en su aplicabilidad al mundo cotidiano de los pacientes y los médicos. Este trabajo tiene el potencial de mejorar tanto los procesos como los resultados de la atención médica para ambos grupos de individuos. El poder curativo, todavía sin explotar, de la conexión emocional entre los pacientes y los médicos puede aportar significado y fuerza a la relación terapéutica. Tal vez el más importante de los retos del futuro es el que puede aprenderse acerca de la optimización de las relaciones de cuidado en relación con la práctica diaria y la cotidianeidad de la medicina.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar