Club del Lenguaje no Verbal

Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Mes: Mayo 2014

¿Ventanas del alma? El contacto visual deliberado en la detección de mentiras. Club del Lenguaje no Verbal.

¿Ventanas del alma? Contacto visual deliberado como señal de engaño. Club del Lenguaje no Verbal.

¿Ventanas del alma? Contacto visual deliberado como señal de engaño. Club del Lenguaje no Verbal.

Estimados suscriptores del Club del Lenguaje no Verbal, el artículo que esta vez presentamos rompe con el tópico de que cuando se miente no se mira a los ojos. Efectivamente, aunque la gente cree que las personas mentirosas evitan el contacto visual, recientes estudios  han demostrado que no existe una relación significativa entre la mirada y el engaño. En el presente experimento, llevado a cabo por Samantha Mann, Aldert Vrij, Sharon Leal, Lara Warmelink, Dave Forresterel, todos pertenecientes al Departamento de Psicología de la Universidad de Portsmouth (UK) y por  Pär Anders Granhag de la Universidad de Gotemburgo (Suecia), se midieron los movimientos oculares de una manera innovadora: se codificó la medida en que los entrevistados establecieron deliberadamente contacto visual con el entrevistador. Los mentirosos pretenden ser convincentes y, por lo tanto, son más propensos a supervisar al entrevistador para determinar si les ha creído. Por lo tanto, los mentirosos contactarán visualmente de manera deliberada con mayor asiduidad que los que dicen la verdad; esta certeza se opone a la creencia estereotipada de que los mentirosos miran habitualmente para otro lado. En esta experiencia, además de la variable contacto visual deliberado, se codificó la cantidad de tiempo que los entrevistados desviaron la mirada del entrevistador. Los mentirosos mostraron un contacto visual más deliberado que las personas que decían la verdad, mientras que la cantidad de desviación de la mirada no difirió entre ambos perfiles.

Los datos se obtuvieron tras un análisis efectuado sobre sujetos pertenecientes a 10 etnias, teniendo en cuenta dos formas diferentes de medir los movimientos oculares (desviación de la mirada y contacto visual deliberado) como variables dependientes. Participantes de Europa Occidental y de Asia Central mostraron relativamente poca desviación de la mirada, pero sus porcentajes se diferenciaron significativamente de los de los participantes de Europa del Este. Se ha comprobado en el pasado que en las interacciones cotidianas la raza blanca caucásica muestra menos desviación de la mirada que los negros afrocaribeños. Los participantes de Europa Occidental muestran menos desviación de la mirada (11,94% del tiempo) frente a los participantes de África Oriental (20,94%). Los mentirosos no exhibieron ni más ni menos desviación de la mirada que los que dijeron la verdad en general, teniendo en cuenta todas las razas a la hora de demostrar este extremo.

En el presente experimento se midió también si los participantes daban la impresión de haber establecido contacto visual deliberado con sus entrevistadores. Como se preveía, los mentirosos lo hicieron con más frecuencia que quienes decían la verdad. Además, se examinó el contacto visual mediante la medición de la cantidad de tiempo que los entrevistados apartaban la mirada del entrevistador y no se encontraron diferencias entre los mentirosos y los que decían la verdad. Como se pudo comprobar, las señales no verbales de engaño a menudo no se encuentran porque no se miden con suficiente precisión.

De todas formas, un único instante de contacto con los ojos no debe utilizarse para inferir el engaño. Lo que el presente trabajo muestra es que los mentirosos dan la impresión de hacer contacto visual más deliberadamente que quienes dicen la verdad. Aunque las diferencias culturales surgieron en la desviación de la mirada, no resultaron relevantes. Ni los participantes de Europa Occidental ni los de África Oriental mostraron excesiva desviación de la mirada. Los participantes fueron miembros de la población que dijo la verdad en general, pero que mintió en un entorno de su vida acerca de un evento concreto. Este experimento se diferencia de otros en que los participantes de éstos suelen ser estudiantes universitarios que hablan de temas que en realidad no están relacionados directamente con ellos, con lo que resulta poco concluyente.

El deseo de ser convincente y la inclinación a controlar a los entrevistadores pueden aumentar entre quienes dicen la verdad cuando los riesgos aumentan, lo que aportaría en esta ocasión un equilibrio entre quienes dicen la verdad y los mentirosos, dando lugar a resultados similares a los reportados en el presente experimento.

En otro experimento reciente, en el que se examinó el comportamiento de participantes sospechosos de delitos graves durante sus entrevistas con la policía, se encontraron patrones de contacto ocular similares a los de anteriores estudios, sin obtener diferencias en la longitud de la desviación de la mirada. La conclusión vuelve a ser que aumenta tanto el deseo de ser convincente como la inclinación a controlar a los entrevistadores más en las personas que dicen la verdad que en los mentirosos.

Otra deducción extraída a raíz de esta experiencia es que es probable que algunos mentirosos hubieran tenido ya una experiencia similar en el pasado y, por lo tanto, confiaran en ella a la hora de ser capaces de construir una mentira. Esto aumenta la validez del experimento, ya que este comportamiento es el que los mentirosos suelen reflejar en la vida real. Al contar sus mentiras, en lugar de fabricar una historia completa, hacen referencia concreta a un hecho específico que realmente han experimentado en el pasado.

El hallazgo de que el contacto visual deliberado proporciona una señal clara para diagnosticar un eventual engaño es un dato muy importante dentro de la investigación sobre el engaño no verbal. Un beneficio adicional de dicho indicio, por encima de otras señales de comportamiento, es que resulta fundamental que pueda codificarse de forma instantánea durante la entrevista, en tiempo real. Dentro de los propios sujetos se hallan herramientas de detección de gran potencial, que logran dominar y percibir las diferencias individuales en el comportamiento y en el lenguaje de las personas. Esto podría suponer uno de los aspectos más interesantes para ser examinado en futuras investigaciones.

Aunque este experimento se ha centrado en el contacto visual deliberado, y así ha quedado plasmado en este artículo, no significa que se recomiende, por ejemplo, que el personal de seguridad en los aeropuertos u otros profesionales se centre de forma única y exclusiva en ello. Los detectores de mentiras deberán fijarse en una variedad de señales mucho más amplia, así que el contacto visual deliberado debe ser incorporado, como una más, al elenco de herramientas predominantemente verbales de detección de mentiras, aunque señalando algunos matices. El contacto visual deliberado es una señal de que existe el engaño y que consigue delatar algunos perfiles mentirosos. Por el contrario, la gran mayoría de las señales verbales discriminan claramente entre quienes dicen la verdad y los mentirosos, tal y como se plantea en la investigación. La obtención de señales verbales depende en gran medida de la calidad y oportunidad de las preguntas que se hacen al sujeto, dentro de una óptima técnica de interrogatorio. Lograr en ello una alta calidad no es algo que surja de modo natural, sino que supone una habilidad especial que debe ser aprendida y practicada. Además, muchos protocolos de entrevista supuestamente eficientes sólo se pueden utilizar en entornos muy específicos. Este artículo subraya que el contacto visual deliberado resulta menos sensible que un buen protocolo de entrevista y que es un elemento que debe ser examinado, antes de aplicarse, teniendo en cuente cada situación y entorno de la investigación pertinente.

Club del Lenguaje no Verbal

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar

Reconocimiento verbal y no verbal de ciertos estados mentales y Síndrome de Asperger. Club del Lenguaje no Verbal.

Sindrome de Asperger y reconocimiento de ciertos estados mentales. Club del Lenguaje no Verbal.

Sindrome de Asperger y reconocimiento de ciertos estados mentales. Club del Lenguaje no Verbal.

Apreciados seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, el artículo que hoy presentamos muestra la investigación llevada a cabo por John P. Doody y Peter Bull del Departamento de Psicología de la Universidad de York (UK) con 20 personas diagnosticadas de Síndrome de Asperger (SA) y 20 sujetos que no padecen este síndrome o Neurotípicos (NT), término acuñado en la comunidad autista para etiquetar a las personas que no están en el espectro del autismo. EL objetivo de dicha investigación fue comparar su capacidad para decodificar señales corporales que indicaban aburrimiento, interés y desacuerdo.

En los últimos años se ha incrementado la investigación acerca de la capacidad de las personas con trastornos del espectro autista para descifrar emociones ante el comportamiento no verbal. La mayoría de los estudios se han centrado en la decodificación de las expresiones faciales (descifrar la emoción que una persona siente al observar ciertas expresiones físicas), aunque los resultados han sido poco concluyentes. Hasta la fecha se han dado escasos estudios sobre la percepción de la postura corporal por parte de los individuos con SA. La mayoría se han centrado en la decodificación de la emoción del movimiento del cuerpo, sin investigar las posturas estáticas. Al igual que en relación a la expresión facial, los resultados tampoco fueron concluyentes. El presente experimento ha pretendido ir más allá del reconocimiento de las emociones, investigando la decodificación del aburrimiento, el interés y el desacuerdo, comportamientos denominados estados mentales o actitudes.

Para crear las posturas corporales estímulos con las que se codificaron las tres actitudes mencionadas se utilizó el programa Poser 7 3D. Este software de diseño gráfico y animación permite obtener resultados fotorrealistas y crear figuras humanas animadas y manipularlas en cualquier postura concebible con una altísima calidad, lo que resultó de gran interés para la presente investigación ya que ciertos estados mentales pueden ser decodificados con mayor precisión sobre figuras humanas realistas que sobre maniquíes. Para que las respuestas de los participantes no estuvieran influenciadas por la expresión facial, el área del rostro de cada figura estímulo fue borrada. Se utilizaron dos procedimientos:

Tarea 1 (coincidencia no verbal) > se examinó la capacidad de los participantes para reconocer posturas del cuerpo que caracterizaran determinados estados mentales (aburrimiento, interés y desacuerdo).

Tarea 2 (etiquetado verbal) > se examinó la capacidad de los participantes para seleccionar la etiqueta verbal más apropiada para describir el estado mental codificado por la postura corporal de las figuras mostradas.

Para el análisis tanto en la tarea 1 como en la tarea 2 de la precisión de las respuestas de los participantes como del tiempo de reacción, se formularon cuatro hipótesis:

1. Cometer significativamente más errores el grupo con SA que el grupo de control o de los NT en la Tarea 1.

2. Invertir mucho más tiempo el grupo con SA que el grupo de control o de los NT en las respuestas de la Tarea 1.

3. Cometer significativamente más errores el grupo con SA que el grupo de control o de los NT en la Tarea 2.

4. Invertir mucho más tiempo el grupo con SA que el grupo de control o de los NT en las respuestas de la Tarea 2.

Los resultados confirmaron las hipótesis 2 y 4. Los tiempos de respuesta del grupo con SA fueron significativamente más lentos que los de los neurotípicos en sus juicios sobre las tres actitudes corporales de ambas tareas, con la única excepción de la postura de “no estar de acuerdo” en la tarea de clasificación verbal. La hipótesis 3 también se confirmó, ya que el grupo con SA cometió significativamente más errores que el grupo de los NT en la tarea de clasificación verbal especialmente al etiquetar las posturas corporales de aburrimiento. Los participantes con SA parecen ser conscientes de que las posturas corporales codifican estados mentales diferentes; su problema radica en las que conllevan un etiquetado más preciso. Estos resultados apoyan la hipótesis de que los individuos con SA tienen una teoría de la mente dañada (Baron-Cohen 1995), que se traduce en la dificultad de ponerse en el lugar de los demás y experimentar su estado mental. Tan sólo la hipótesis 1 no quedó confirmada ya que en las tareas de clasificación no verbal, el grupo con SA obtuvo tanta precisión como el grupo de control o NT.

Otro hallazgo interesante ha sido la correlación significativa negativa entre la precisión y el tiempo de respuesta, en el grupo con SA en la tarea de clasificación verbal. A medida que aumenta el tiempo de respuesta, la exactitud de las respuestas disminuye. Por el contrario, no se da correlación significativa en el grupo de control entre precisión y tiempo de respuesta. Los participantes ofrecieron respuestas más rápidas ante los estímulos más fáciles de identificar, pero se tomaron más tiempo ante los estímulos más difíciles de descifrar y que requerían un esfuerzo de descodificación más consciente. Los sujetos con SA necesitaron mucho más tiempo para decodificar las posturas del cuerpo que los neurotípicos.

Este hallazgo puede ser interpretado de diferentes maneras. Una posibilidad es que los sujetos con SA tienen una velocidad de procesamiento en general más lenta que los neurotípicos, en cuyo caso tardarían más tiempo para procesar la información. Sin embargo, en uno de los pocos estudios realizados en este área, no se observó ninguna diferencia significativa en la velocidad de procesamiento entre niños autistas y neurotípicos en una tarea en la que los participantes tenían que observar el dibujo de un muñeco extraterrestre y contestar si las antenas que le habían dibujado eran de la misma o de diferente longitud (Scheuffgen et al. 2000). En otro estudio, donde se analizó el denominado “efecto de Stroop”, ( tarea consistente en decir el color en que está escrita una palabra como “azul”, “verde”, ”rojo”, etc. cuando está escrita con una tinta que difiere del color expresado por el significado semántico, por ejemplo la palabra “rojo” está escrita con tinta azul) ,se produjo tal y como constató Stroop un aumento de los tiempos de reacción requeridos para completar la tarea tanto para los participantes con SA como para los controles ( Ashwin et al. 2006 ). En el experimento actual, se intentó medir mediante un test psicométrico las habilidades de percepción visual y aunque esta prueba no medía los tiempos de reacción como tal, incluía subtests que medían la cantidad de figuras que los participantes podían marcar en un plazo limitado de tiempo. Los resultados de los dos grupos de participantes en este experimento no fueron significativamente diferentes ni en la medida de “velocidad visomotora ” ni en la de “velocidad de búsqueda visual ”. Por lo tanto, la evidencia disponible no es consistente con la hipótesis de que los tiempos de reacción más lentos de los participantes con SA reflejan en general una velocidad de procesamiento más lenta.

Por otro lado, investigaciones anteriores habían mostrado correlaciones positivas significativas entre las puntuaciones de CI verbal de los participantes con SA y su precisión a la hora de llevar a cabo una decodificación no verbal. Los autistas utilizan procesos verbales que les ayuden con las tareas que los neurotípicos realizan de modo automático. Esta interpretación no se ve respaldada por los resultados que aquí se presentan, dada la falta de correlaciones significativas entre lo verbal y no verbal, la precisión y los tiempos de respuesta.

Hay un número de posibles aplicaciones prácticas de este experimento. La incapacidad para identificar el aburrimiento supone una desventaja social, por lo que una persona potencialmente aburrida resultará muy poco atractiva para los demás. Los individuos con Asperger tienden a tener intereses obsesivos, distantes de los intereses ajenos, suelen mantener conversaciones divagantes, sin sentido para los demás sin ser conscientes que, por ello pueden resultar ser personas aburridas. Los datos aportados en el presente estudio muestran, que aunque los sujetos con SA pueden identificar señales posturales de aburrimiento como codificadoras de un estado mental distinto tienen dificultades para etiquetar adecuadamente este tipo de señales. Por lo tanto, las intervenciones de entrenamiento podrían centrarse en mejorar el reconocimiento consciente del aburrimiento por estos individuos, así como en mejorar la velocidad con la que estos sujetos pueden reconocer diferentes actitudes, con lo que se conseguirá que las etiqueten de forma más automática. Sin embargo, no es suficiente simplemente ser capaz de reconocer el aburrimiento en los demás, sino que también es necesario implementar estrategias verbales alternativas para aliviar el aburrimiento, como cambiar el tema de conversación o prestar mayor interés a los demás. Desde esta perspectiva, la formación en el reconocimiento del aburrimiento tiene que ser parte de una intervención más amplia, que implicaría habilidades de comunicación, tanto verbales como no verbales.

Club del Lenguaje no Verbal

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar

Relación entre emoción y estilo de movimiento del cuerpo al caminar. Club del Lenguaje no Verbal.

Relacion entre emocion y estilo de movimiento del cuerpo al caminar. Club del Lenguaje no Verbal.

Relacion entre emocion y estilo de movimiento del cuerpo al caminar. Club del Lenguaje no Verbal.

Queridos amigos del Club del Lenguaje no Verbal, nos place poder ofrecerles el curioso artículo de Elizabeth A. Crane y M. Melissa Gross, ambas de la Universidad de Michigan (USA), en el que se analizan las características del movimiento del cuerpo al caminar en relación a cinco emociones, destacando la importancia de la calidad del movimiento en la expresión corporal de las emociones y demostrando la eficacia del análisis de las variables Esfuerzo-Forma del movimiento, para distinguir entre las diferentes emociones en función del estilo de movimiento.

De los diversos estudios que se han llevado a cabo para analizar el movimiento del cuerpo, se ha concluido que el análisis de una sola característica del movimiento corporal, por ejemplo la forma, no puede ser utilizado como única cualidad para la identificación de la emoción específica. Así, Wallbott (1998) observó que “los hombros hacia arriba” se podría asociar tanto con la ira como con la alegría eufórica. Esto es, la expresión corporal en relación a las emociones puede ser descrita como un conjunto de características que asociadas, dan lugar a una emoción. Las cualidades del movimiento de los estudios de Wallbott (1998) y Muijer (1989) presentan un gran parecido con los componentes Esfuerzo-Forma del Análisis del Movimiento de Laban, un sistema ya existente y bien establecido para describir el movimiento del cuerpo, desarrollado originalmente para las tareas relacionadas con el trabajo y más tarde aplicado a la coreografía (Dell 1977 ; Laban y Ullmann 1988 ). El análisis ES (Effort-Shape), proporciona un método fantástico para evaluar la dinámica del movimiento del cuerpo y el estilo expresivo. Así, el esfuerzo se divide en cuatro categorías: energía (fuente o luz), tiempo (sostenido o rápido), espacio (enfocado o errante) y flujo (tenso o relajado). Otra de las características importantes del Análisis E-S es que cada categoría se define como un continuo entre dos extremos.

Los autores realizaron un estudio con 16 individuos que grabaron en vídeo mientras los sujetos caminaban. Después se realizó una descripción de sus movimientos y se les pidió que definieran las emociones que sentían durante la marcha. Además, se utilizaron varios grupos de observadores externos que realizaron la decodificación del movimiento, de manera simultánea. Con todo, el objetivo de este estudio fue proporcionar una caracterización lo más completa posible sobre las cualidades expresivas del movimiento mediante el análisis E-S en 5 emociones y evaluar si un perfil de movimiento concreto se asoció a una emoción específica.

Participaron en el estudio 42 codificadores (52% mujeres, entre 18-32 años) y se les pidió que caminaran a la vez que sentían una determinada emoción. Esta marcha, de unos 5 metros, fue grabada lateral y frontalmente. Las emociones fueron ira y tristeza (negativas) y alegría y felicidad (positivas). Se utilizó una emoción neutral, también. Se aseguró que la emoción fuera la sentida durante la caminata a través de un autoinforme que tenían que realizar al terminar la marcha. Previamente tuvieron que escribir un relato de su propia vida en la que recordaran cada una de las cuatro emociones objetivo, y un momento neutral. Así, por ejemplo para evocar la emoción de alegría se les pidió que recordaran un momento eufórico o de juego. Se les permitía revisar estas notas para recordar estos momentos, antes de comenzar a caminar. El número total de decodificaciones por cada emoción objetivo fue de 1260. Para determinar si cada una de las emociones objetivo se decodificaban con exactitud a niveles superiores al azar, se utilizó un modelo de regresión logística para ajustar la probabilidad de emoción reconocida mediante la técnica de estimación de ecuaciones generalizadas (GEE).

Como conclusiones principales podemos observar que la ira y la alegría fueron ambas codificadas de manera correcta, pero en la experimentación de la alegría, frente a la ira, la energía era más fuerte y contundente. Así, las emociones de alta excitación, fueron las más expresivas, enérgicas y de gran actividad (más rápido y expresivo), y las emociones de tristeza y de felicidad fueron las menos expresivas, enérgicas y activas.

El objetivo de este estudio era el caracterizar los diferentes estilos de los movimientos del cuerpo, producidos como una influencia directa de los estados emocionales. Efectivamente, se observó la evidencia de estos patrones de movimiento, a través de una emoción específica, observados y caracterizados en base a las cualidades del análisis E-S. Una contribución principal de este estudio era demostrar los cambios relacionados con las emociones en el estilo durante un solo movimiento. Así, las diferencias en las características del estilo del movimiento pueden atribuirse a la emoción experimentada en lugar de a las propias diferencias del movimiento en sí mismo.

Club del Lenguaje no Verbal

Traducción: Nahikari Sánchez

Edición: Belén Alcázar