empatía_lenguaje_no_verbal

Ponerse en el lugar de los demás es algo de máxima importancia en nuestra comunicación. Tanto desde un plano emocional como racional, tener esta habilidad será una competencia clave en el desarrollo profesional y personal. Dado que la empatía es un aspecto fundamental de nuestro comportamiento verbal y no verbal, presentamos un interesante artículo de Debra Gilin (Departamento de Psicología de la Universidad de Saint Mary), William W. Maddux (INSEAD), Jordan Carpenter (Universidad de Carolina del Norte-Chapel Hill) y Adam D. Galinsky (Universidad del Noroeste) del Personality and Social Psychology Bulletin, en el cual se aborda un interesante estudio sobre la empatía y la toma de perspectiva.

El éxito en las relaciones e interacciones sociales a menudo requiere comprender los motivos, sentimientos y comportamientos de los demás. Esta investigación parte del concepto de “ponerse en el lugar del otro”. Para ello existen al menos dos formas de hacerlo: de manera racional mediante la “toma de perspectiva” y de forma emocional, mediante la “empatía”. La toma de perspectiva se refiere a la capacidad cognitiva de entender la realidad desde el punto de vista del otro. La empatía se refiere a la capacidad afectiva de conectar con los demás estableciendo un vínculo emocional.

A través de cuatro estudios exploraron si la toma de perspectiva y la empatía son diferencialmente efectivas en competiciones, en función de si las habilidades necesarias para el éxito eran más racionales o emocionales. Se predijo, por tanto, que su utilidad dependía del tipo de situación o interacción específica.

En el estudio 1, el principal objetivo fue poner a prueba los efectos de la toma de perspectiva en una interacción estratégica altamente compleja en la que lo racional era clave para el éxito. Se simuló un juego de guerra de múltiples rondas con una batalla armamentística contra un país enemigo, lo cual requería tomar decisiones acerca de desarmar o atacar. El éxito dependía de inferir las dos estrategias ganadoras (una competitiva y otra cooperativa) y ponerlas en práctica cuando la estrategia del oponente lo hacía viable. Los resultados de este estudio demuestran los beneficios de la toma de perspectiva en una tarea altamente competitiva que requiere: un análisis racional y discernir la intención estratégica del oponente. La toma de perspectiva predijo un mayor rendimiento en general, los participantes fueron más hábiles en implementar ambas estrategias, competitivas y cooperativas. Por el contrario, la empatía se asoció con menos éxito, tanto en las estrategias competitivas como en las cooperativas. Esto pone de relieve que se deben entender las estrategias competitivas y cooperativas como más exitosas y aplicarlas en el momento adecuado, deduciendo los movimientos del oponente. Las personas con mayor empatía, o bien no dedujeron correctamente las estrategias más exitosas o no lograron ponerlas en práctica con éxito, lo que indica una menor eficacia en una tarea que requiere un análisis racional.

Por el contrario, en los estudios 2 y 3, la empatía demostró ser más ventajosa que la toma de perspectiva en un juego de construcción de coaliciones o alianzas en donde se requiere la comprensión emocional de las relaciones sociales para tener éxito.

Para el Estudio 2 se diseñó un juego competitivo en el que la empatía probablemente daría ventaja, puesto que el éxito aquí dependía de la conexión afectiva y emocional con los otros jugadores. Se hipotetizó pues, que la empatía llevaría al éxito en mayor medida que la toma de perspectiva en la formación de alianzas o coaliciones. Resultó que, efectivamente, la empatía fue más beneficiosa para el éxito competitivo que la toma de perspectiva. La empatía derivó en una buena conexión entre los jugadores mientras que la toma de perspectiva tuvo menos éxito en la creación de alianzas exitosas.

Con el Estudio 3 se trataron de hacer otras dos contribuciones. Se manipuló experimentalmente la toma de perspectiva y la empatía. Al comparar ambas competencias dentro de tríadas de los miembros de la coalición, este experimento proporcionó una fuerte prueba de la hipótesis sobre la adecuación de la competencia social para la tarea. La hipótesis también asume que la competencia social en la tarea va unida a beneficios, debido a que se procesa la información de forma afectiva, permitiendo así descifrar la información relevante en la tarea competitiva.

En general se encontró evidencia experimental que corrobora que la empatía proporciona una ventaja competitiva con respecto a la toma de perspectiva en las tareas afectivas como la formación de alianzas o coaliciones. Al competir por votos en una tarea de coalición social (tarea competitiva orientada afectivamente) la toma de perspectiva resultó una desventaja y se confirmó que la empatía genera un modo emocional de procesar la información. En general, la empatía mejoró la identificación de posibles compañeros de alianza.

En el estudio 4 se predijo que la toma de perspectiva generaría una mayor precisión en la comprensión racional de los demás, mientras que la empatía generaría mayor precisión en la comprensión emocional. Se trataba, por tanto, de probar que tanto la toma de perspectiva como la empatía son diferencialmente útiles. Ambas pueden aumentar la precisión de la percepción de los demás, la primera si la tarea es racional, y la segunda si la tarea es emocional. Se indujo a los participantes a centrarse explícitamente en la precisión o exactitud, se les pidió que eligieran entre llamamientos de compañeros potenciales que habían sido previamente clasificados como buenos (con cuya asociación saldrían beneficiados) y llamamientos de compañeros potenciales clasificados previamente como malos (asociación perjudicial o inútil). Además, se dividió cada tipo de llamamiento dependiendo de si la información era racional o emocional. Por tanto, si la toma de perspectiva y la empatía tienen beneficios diferenciales por dar a la gente acceso a la información, ya sea racional o emocional, entonces cada forma de pensar debe ser útil cuando se enfoca hacia la información adecuada. Como se predijo, se encontró un efecto principal significativo en la concordancia tarea-forma de pensar.

Cuando la toma de perspectiva o la empatía se corresponde con el tipo de información proporcionada en el contexto competitivo, los participantes eran más precisos y eligieron el socio que más probablemente les llevaría al éxito. Curiosamente, también se encontró un efecto principal en la tarea, de forma que la precisión fue mayor en general para los llamamientos emocionales frente a los racionales. Sin embargo, el patrón de resultados fue consistente con las predicciones y resultados de los tres primeros estudios. Ni el efecto del orden ni cualquier interacción de orden superior fueron significativos. Por tanto, incluso dentro de la misma situación competitiva (elegir buen compañero para competir) y dentro de cada persona (modo de pensar), las personas con toma de perspectiva eran más sensibles a las señales racionales, y más sensibles a las señales emocionales cuando empatizaban.

En los cuatro estudios se ha probado que, las dos competencias sociales relacionadas con “ponerse en el lugar del otro” (la toma de perspectiva y la empatía), son diferencialmente útiles en interacciones estratégicas que requieren una mayor comprensión racional frente a la emocional. Y que pueden llevar a beneficios  individuales y conjuntos, pero solo cuando el contenido de la tarea exige esta particular competencia social.

Los resultados muestran cuándo usar la cabeza en vez del corazón para lograr los mejores resultados para uno mismo, ya que la toma de perspectiva y la empatía son competencias sociales básicas pero su utilidad depende del tipo de situación específica.