Club del Lenguaje no Verbal

Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Mes: Noviembre 2013

Influencia del mensaje verbal en el lenguaje no verbal. Club del Lenguaje no Verbal.

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Esta semana presentamos un nuevo artículo científico en el cual ha participado el Club del Lenguaje no Verbal a través del Dr. Rafael López. En este caso el artículo fue publicado en la revista de la Universidad Complutense de Madrid, “Ansiedad y Estrés”. Este artículo nace con el objetivo de analizar cómo la emoción, a través del contexto verbal, modula la percepción de la expresión facial en sus niveles de valencia, activación y control. En el presente trabajo se propone estudiar, como primer objetivo, la influencia que tiene sobre la percepción de la expresión facial, el Contexto Verbal Personal (CVP):  conjunto de verbalizaciones que resumen el conocimiento que el observador tiene acerca de la persona productora de la expresión facial.

Junto al contexto, otro factor a tener en cuenta, y será el segundo objetivo de esta investigación, es la influencia del estado emocional de la persona que percibe la expresión facial sobre la interpretación de dicha expresión (Gordillo, Arana, Mestas, & Salvador, 2011). Son varios los trabajos que han tratado esta influencia con diferentes métodos tanto en la valoración de la expresión facial, como en la manipulación emocional (e.g., Aguado, García-Gutiérrez, Castañeda, & Saugar, 2007; Joormann & Gotlib, 2006; Yoon, Joormann, & Gotlib, 2009), pero pocos han estudiado esta influencia a través del contexto verbal.

Sobre la base de estas consideraciones, el presente trabajo se articula en dos estudios, con una muestra compuesta por 56 estudiantes de psicología de la Universidad Camilo José Cela de Madrid,  dirigidos a los objetivos descritos: ExperimentoI: analizar si la información previa que el observador tiene de una persona puede llegar a contextualizar la información procedente de su expresión facial, condicionando así la valoración que el observador hace de la emoción expresada. Experimento II. Analizar la posible influencia del estado emocional del observador sobre el procesamiento de la información relativa a la persona productora de la expresión facial, con el fin de constatar un posible efecto indirecto sobre la percepción de dicha expresión.

En el primer experimento, la condición de contexto verbal positivo facilitó que la cara mixta de alegría se percibiera con una expresión de mayor seguridad/confianza (control) respecto a la cara mixta de tristeza. Sin embargo, en el primer experimento no se encontraron efectos significativos en la valencia percibida ni en la activación percibida. Es posible que estas variables dependan más directamente del estado afectivo del perceptor. Detectar la valencia y la activación en los rostros de los demás tiene un claro valor adaptativo. Este punto fue tratado en el segundo experimento, donde se mantuvieron niveles neutros, tanto en el CVP –igual número de palabras positivas que negativas– como en el tipo de expresión facial (mixta-neutra). Los resultados mostraron que solo la variable activación percibida se vio afectada. Aquellos participantes a los que se les indujo una emoción positiva, puntuaron más alto en los niveles de la activación percibida.

¿Cómo interpretar estos resultados de manera conjunta? Es en el contexto social donde la detección de la expresión facial adquiere su verdadera funcionalidad, aportando información adicional que permite una mejor interpretación del mensaje y las acciones de los demás, facilitando la coordinación de las interacciones sociales (Ekman, 2003; Frijda, 1986). Los resultados obtenidos en este trabajo apuntan en esta dirección. La emoción, a través del CVP, bien mediante el propio contenido emocional de las palabras que lo conforman, o mediado por el efecto del estado afectivo del perceptor sobre dicho contexto, afectan a los niveles percibidos de control y activación, respectivamente. Dos vías de modulación de la emoción que parecen no afectar a los niveles de valencia percibida.

Tomados en su conjunto los resultados indican que solo la emoción positiva genera diferencias significativas en la percepción de la expresión facial.

Por último, señalar que los resultados encontrados en estos dos experimentos trazan un camino claro, y es el de llegar a comprender cómo afecta la emoción, a través del contexto verbal, a la percepción de la expresión facial.

Influencia de la climatología en nuestro lenguaje no verbal. Club del Lenguaje no Verbal.

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Le presentamos hoy un interesante estudio realizado por Nicolas Guéguen de la Universidad de Bretaña Sur en el cual analiza la influencia de la climatología sobre nuestro comportamiento. Según el autor, los estudios han demostrado que las condiciones climáticas agradables favorecen las relaciones sociales positivas y mejoran el estado de ánimo. Sin embargo, el efecto de la luz del sol en la sonrisa, una expresión no verbal que facilita las relaciones sociales, nunca ha sido estudiado.

En su experimento de campo, una persona “gancho” (1) pasaba frente a los transeúntes que caminaban solos por la calle y les sonreía. Se midió el efecto del contagio de la sonrisa. El estudio se llevó a cabo en días que fueron evaluados como soleados o nublados y se tomaron precauciones para controlar la temperatura y de no captar a los participantes cuando llovía. Se encontró que la visualización de una sonrisa respondía con otra sonrisa con más frecuencia en los días soleados. El buen estado de ánimo inducido por el sol podría explicar estos resultados.

Diversos estudios experimentales han demostrado que las relaciones sociales y el comportamiento humano se ven afectados positivamente por el clima, existiendo estudios de investigación que también demostraron que las expectativas sobre las condiciones climáticas se asociaban con variaciones en la conducta de ayuda.

En general los estudios parecen demostrar que la variación de la luz del sol se asocia con la variación en el comportamiento humano. Para explicar esta relación, los científicos argumentan que la luz del sol activa emociones positivas y el buen estado de ánimo, que a su vez influencia el comportamiento. La investigación ha demostrado que la luz solar está claramente asociada con un estado de ánimo positivo (Cunningham 1979; Denissen et al 2008; Keller et al 2005.). Si las condiciones climáticas agradables facilitan las relaciones sociales positivas y el estado de ánimo, se puede plantear la hipótesis de que otras conductas, tales como los comportamientos no verbales, se ven afectados por el clima. En este estudio se evaluó la reacción de los transeúntes a una sonrisa que les dirigió un “gancho”. Se hipotetizó que la visualización de una sonrisa daría lugar a otra sonrisa como respuesta con más frecuencia en los días soleados que en días nublados.

Participaron 1.243 hombres y 1.308 mujeres (con un rango de edad estimado de 20-50 años), que caminaban solos por la calle de dos ciudades (de entre 60 y 70.000 habitantes), situadas en la costa sur de Bretaña, en Francia.

Veintiséis (11 hombres y 15 mujeres) “gancho” (con un promedio de edad de 20 a 22 años) participaron en este experimento. Todos los “ganchos” eran estudiantes universitarios de administración de empresas, y el experimento fue presentado como un ejercicio de campo en ámbito comercial. El experimentador les dijo a los “ganchos” que era importante para los negocios usar comportamientos no verbales positivos al interactuar con personas que conocen y que como la sonrisa es un importante comportamiento no verbal la tienen que repetir con extraños en la calle. Los “ganchos” estaban vestidos de la forma en la que lo hacen los jóvenes de su grupo de edad (vaqueros/ zapatillas de deporte/camiseta). Cada uno se encargó de poner a prueba unos 100 transeúntes (50 hombres y 50 mujeres). Un “gancho” se acercaba a un transeúnte que caminaba hacia él o ella en zonas definida en las que pasaban un número determinado de peatones. El “gancho” recibió instrucciones de mirar a los transeúntes a ojos y después de capturar la mirada del participante, tenía que dirigirle una sonrisa. A continuación, el “gancho” anotaba en una hoja la respuesta facial del participante (sonrisa/ no sonrisa) y el género. El experimento se llevó a cabo en días soleados y nublados desde las 10 a.m. a las 12 a.m. Sin embargo, se tomó la precaución de no realizar el experimento cuando llovía. El experimento se llevó a cabo cuando la temperatura fue de entre 18º y 22º C y también se tomó la precaución para evitar variaciones significativas de temperatura externa. Para obtener un mejor control de las condiciones meteorológicas, se les pidió a otros peatones, a los que no se aproximaron los “ganchos”, que valoraran el cielo con la ayuda de una escala que va de 1 (nublado) a 9 (soleado). Se realizó el estudio con los “ganchos” solo cuando la media de calificaciones de los peatones iba del 1 al 3 (días nublados) o del 7 al 9 (días soleados).

El número de transeúntes que le devolvió la sonrisa al “gancho” fue la variable dependiente. Un análisis preliminar no reveló ninguna diferencia entre los 11 “ganchos” masculinos o entre los 15 “ganchos” femeninos. No se encontró efecto de interacción entre el grupo de hombres “gancho” o el grupo de mujeres “gancho” y la condición experimental. Para dar cuenta de los efectos que las variables pudieron haber tenido, se aplicó un análisis lineal de 2 (género del participante) x 2 (género del “gancho”) x 2 (condiciones climáticas). Se encontró un efecto principal de la condición meteorológica, que revela que, en general, los transeúntes correspondieron la sonrisa más fácilmente en los días más soleados (34,3%) que en los días nublados (25,9%). Se encontró un efecto principal del género del “gancho” y reveló que, en general, los transeúntes devolvieron más fácilmente la sonrisa a los “ganchos” femeninos (35,6%) que a los “ganchos” masculinos (22,6%). No se encontró efecto principal del género de los transeúntes. Sin embargo, se encontró un efecto de interacción entre el género “gancho” y el género del participante. Otras comparaciones revelaron que los hombres transeúntes devolvieron la sonrisa más fácilmente a un “gancho” femenino que a un “gancho” masculino, mientras que no se encontró ninguna diferencia con los transeúntes femeninos.

Como conclusión principal se encontró que los transeúntes por la calle estaban más dispuestos a devolverle la sonrisa a un “gancho” en días soleados en lugar de en días nublados. Estos resultados amplían los descritos en estudios previos que demostraron que el sol fomenta las relaciones sociales positivas (Cunningham 1979).

Por lo tanto, podría afirmarse que en el presente estudio el sol probablemente ha levantado el estado de ánimo de los transeúntes, que, a su vez, les llevó a devolver la sonrisa cuando alguien les sonrió. La investigación ha demostrado que la sonrisa es un comportamiento no verbal utilizado por los individuos para facilitar el contacto social (Guéguen y Fischer-Lokou 2004; Lockard et al 1977; Solomon et al 1981; Walsh y Hewitt, 1985) y/ o para transmitir sentimientos positivos a los demás (Hess et. al 1995).

Los resultados de este estudio, por lo tanto, amplían los encontrados en la investigación anterior, mostrando que los comportamientos no verbales asociados con el contacto social están influenciados por el tiempo y son más propensos a mostrarse en los días soleados. Estos resultados parecen ser prometedores para la investigación futura, dado que los efectos del sol y la nubosidad han recibido escasa atención por parte de los científicos.

(1)   Hemos utilizado la palabra “gancho” para referirnos los cómplices de los autores en esta investigación, las personas que colaboraron con los investigadores para provocar la conducta de la muestra.

Emociones en situación de conflicto. Club del Lenguaje no Verbal.

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El ámbito del conflicto es uno en los cuales los canales expresivos no verbales toman más fuerza, tanto desde la perspectiva del reconocimiento del comportamiento de nuestro interlocutor como de nuestra propia expresión no verbal.

El estudio que hoy les ofrecemos viene de la mano de su autor Arshaluys Mushkambaryan, profesores de la Russian-Armenian University. Pretende explorar la expresión de las emociones en los momentos de conflicto, especialmente cuando se presenta en escalada. Así mismo, el autor considera interesante la manera en que los individuos implicados en estos conflictos detectan e interpretan esta comunicación gestual. Según el autor, en el manejo de las situaciones conflictivas interpersonales intervienen distintos factores que pueden incorporar significados negativos y positivos. Si bien un conflicto implica estar ante una situación en la que las partes presentan diferentes puntos de vista u objetivos, la interdependencia entre los sujetos genera necesidad de competir y cooperar entre ellos (Komorita, R. y Parks, C.D., 1995).

Tras subrayar la importancia de la comunicación no verbal en el impacto de las relaciones interpersonales, Mushkambaryan concreta su estudio en el valor de las emociones como fenómeno del funcionamiento humano. Las define como “complejas, episódicas, dinámicas y estructuradas” (Goldie, P., 2002) y las conecta de manera inseparable con el comportamiento (Lindner, E. G., 2006). Las emociones son rápidas y difíciles de controlar, pero de la misma manera que pueden generar conflictos también pueden ayudar a solucionarlos. Cambian la manera en que las personas ven el mundo e interpretan las acciones de los demás (Ekman, P., 2003).

La Teoría de la Competencia de las Emociones está basada en el comportamiento emocional de las personas y su habilidad, lo que inevitablemente causa un control de la propia conducta. Poniendo el miedo como ejemplo de emoción entendida como “negativa”, el autor resalta la necesidad de las emociones. El miedo puede colaborar en la generación y escalada de conflictos, pero también puede ayudar a evitarlos. Se trata de una de las emociones más potentes del ser humano. De entre todas las emociones capaces de ser sentidas en distintos contextos, existen algunas que son consideradas como especialmente relevantes en las situaciones conflictivas: ira y frustración, vergüenza y culpabilidad, miedo y tristeza.

En su estudio se analizan detalladamente los cambios fisiológicos que llevan implícita la aparición de las principales emociones. Estas emociones son expresadas mediante el lenguaje no verbal, teniendo estos mensajes concordancia con los sentimientos. De esta manera, cuando sentimos expresiones negativas, enviamos a nuestros receptores mensajes no verbales negativos y viceversa. Cuando las emociones afloran, se producen cambios en la expresión facial y corporal de manera automática, sin elección ni reflexión alguna. El conflicto puede aparecer cuando los sujetos no son capaces de controlar sus emociones, expresando sus sentimientos de manera verbal y no verbal.

Los gestos o ademanes comunicativos se pueden dividir en función de si dependen del habla o lenguaje verbal o si por el contrario son independientes de él. El reconocimiento de gestos sirve para interactuar con el otro participante en la discusión, así como para organizar el diálogo. El comportamiento no verbal, puede por tanto, acompañar al discurso, a lo que está siendo dicho de manera oral acentuándolo o regulándolo y por lo general no suele estar separado del verbal. Por ello, la habilidad para transmitir y comprender la información no verbal es muy importante a la hora de construir relaciones satisfactorias, teniendo un gran impacto en la posibilidad de generar o resolver conflictos.

Este estudio, colabora con su investigación al entendimiento de la importancia de las emociones y la comunicación no verbal en el desarrollo de conflictos interpersonales, así como su origen, consecuencias y posibles alternativas para reducir la escalada del conflicto en su primera fase de desarrollo.