microexpresionesEstimado amigos y suscriptores del Club del Lenguaje no Verbal. Como no podía ser de otra manera, tras la publicación del artículo de David Matsumoto en colaboración con el director de nuestro club, Rafael López, hemos querido compartir con todos vosotros el contenido del mismo en esta nueva entrada de nuestro blog. Es un hito importante ya que este artículo supone la colaboración del equipo de la Universidad de San Francisco liderado por el Dr. Matsumoto con el equipo del grupo español “Nonverbal” dirigido por el Dr. López. Supone además el inicio de lo que esperamos sea una duradera y fructífera colaboración.

El artículo ha sido publicado en castellano en la revista científica “Ansiedad y Estrés” en su monográfico sobre percepción y reconocimiento emocional. Desde el link que figura al final de este artículo podrá acceder al monográfico completo.

En este artículo se revisan dos descubrimientos de gran relevancia para la psicología de la emoción. Por un lado la universalidad de las expresiones faciales de la emoción, por otro la existencia de microexpresiones y la forma en que se han utilizado como base del desarrollo de programas de entrenamiento y mejora de la habilidad de reconocimiento.

Darwin (1872) fue el primero en sugerir que las expresiones faciales eran universales, biológicamente innatas y evolutivamente adaptativas. Aunque esta idea no fue resucitada hasta 1962, por el autor Tomkins quién, reclutando a Paul Ekman y Carroll Izard, desarrollaron lo que se conoce hoy en día como los “estudios de universalidad”. El primero de ellos demostró un alto acuerdo intercultural en el juicio de las emociones expresadas en los rostros de las personas, tanto en culturas alfabetizadas (Ekman, 1972, 1973; Ekman & Friesen, 1971; Ekman, Sorenson, & Friesen, 1969; Izard, 1971) como prealfabetizadas (Ekman & Friesen, 1971; Ekman et al., 1969). Por su parte, el estudio de Friesen (1972) documentó que personas de diferentes culturas, en reacción al visionado de películas que elicitaban emoción, producían espontáneamente las mismas expresiones faciales de emoción.

Desde la aparición de estos primeros estudios en este ámbito, se han desarrollado más de 30 investigaciones que replican las conclusiones sobre la universalidad del reconocimiento facial de la emoción (Matsumoto, 2001). Se han publicado más de 75 estudios, realizados por diferentes investigadores de todo el mundo, que han demostrado que, cuando las emociones se elicitan espontáneamente, se producen las mismas expresiones faciales (Matsumoto, Keltner, Shiota, Frank, & O’Sullivan, 2008). Así pues, hay una fuerte evidencia de la universalidad de la expresión facial de siete emociones: ira, desprecio, asco, miedo, alegría, tristeza y sorpresa.

El segundo descubrimiento importante se refiere a la existencia de microexpresiones. Cuando se desencadena una emoción y no existe ninguna razón que lleve al individuo a modificar o encubrir su reflejo en el rostro, las expresiones características duran entre 0,5 y 4 segundos, haciendo participar a toda la cara (Ekman, 2003), éstas son las macroexpresiones; se producen cuando estamos solos, con la familia o amigos íntimos y son relativamente fáciles de ver. Las microexpresiones, sin embargo, aparecen y desaparecen del rostro en una fracción de segundo y o se pretenden ocultar o pueden ser signos de estados emocionales rápidamente procesados en los cuales no ha existido intención de ocultación.

Por último se hace referencia a la aplicación de la investigación básica de la expresión facial en el mundo real.

Estos dos descubrimientos descritos, pueden ayudar a que las personas que trabajan en profesiones que exigen interacciones cara a cara, mejoren sus habilidades en la lectura de las emociones de los demás y al desarrollo de las relaciones interpersonales, la confianza y el compañerismo; por ejemplo en la mejora de la relación médico-paciente, profesor-alumno, directores organizacionales con sus empleados, etc. Puede ser útil para hacer evaluaciones de credibilidad y evaluación de veracidad y engaño. Además, una mejor información sobre los estados emocionales proporcionará la base para una mayor cooperación y desembocará en negociaciones y relaciones comerciales más productivas.

El doctor Matsumoto y su equipo han diseñado una serie de herramientas de capacitación para mejorar la habilidad en la lectura de microexpresiones y expresiones faciales sutiles de la emoción que ayudan a encontrar la verdad en testimonios, declaraciones, entrevistas e interrogatorios, y por tanto, a ser más precisos y más eficientes en el trabajo que se desempeñe. Además, demostraron que estas herramientas de instrucción producen un beneficio fiable al finalizar la formación y que éste perdura en el tiempo más allá de la sesión de entrenamiento, trasladándose su efecto al ámbito laboral (Matsumoto & Hwang, en prensa). También diseñaron herramientas para la capacitación de reconocer expresiones sutiles, expresiones emocionales que aparecen cuando una persona está empezando a sentir una emoción, la respuesta emocional es de baja intensidad, o cuando una persona está tratando de ocultar sus emociones pero no está siendo totalmente capaz de hacerlo. Esto es importante porque las investigaciones, han demostrado que la capacidad de leer las expresiones sutiles predice mejor la capacidad de detectar el engaño que las microexpresiones (Warren, Schertler, & Bull, 2009) y por tanto poseen un beneficio mucho mayor para los profesionales.

Se debe tener muy en cuenta que la mejora en la capacidad de leer las expresiones faciales, o cualquier otro comportamiento no verbal, es solo el primer paso. Lo que se haga con la información obtenida será muy importante en el proceso de interacción. La hipervigilancia de la detección de señale no verbales puede ser perjudicial para las relaciones interpersonales. Saber cuándo y cómo intervenir, para adaptar las propias conductas y estilos de comunicación, o pedir el apoyo y la ayuda de los demás, son habilidades que deben ser puestas en juego una vez se hayan reconocido e interpretado las emociones.

La referencia bibliográfica para citas es:

Matsumoto, D., Hwang, H., López, R. M., & Pérez-Nieto, M. A. (2013). Lectura de la Expresión Facial de las Emociones: Investigación básica en la mejora del reconocimiento de emociones. Ansiedad y estrés, 19(2-3), 121-129.

Si desea acceder al indice del monográfico, puede hacerlo desde este link. http://www.ansiedadyestres.org/content/vol-19_2-3