niño_lenguaje_no_verbalEstimados amigos, en esta ocasión nos hacemos eco de una investigación llevada a cabo por Jan Van den Stock (Tilburg University), Isabelle Peretz (University of Montreal), Julie Grèzes (Laboratoire de Neurosciences Cognitives, Paris) y Beatrice de Gelder (Massachusetts General Hospital and Harvard Medical School).

 Los autores se refieren a la película “2001: Una Odisea en el Espacio”’ como un hito en el género de la ciencia-ficción. Una escena clásica muestra a un hombre-mono rompiendo un esqueleto con un hueso, mientras que el poema sinfónico “Así habló Zaratrusta” compuesto por  Richard Strauss retumba de fondo. Es la combinación de estas entradas sensoriales visuales y auditivas lo que convierte el visionado de las escenas de esta película en una experiencia única para el espectador.

En la vida diaria, los eventos emocionales son percibidos por los múltiples sistemas sensoriales. La investigación sobre la percepción multisensorial tiene una larga historia (Müller 1840) sin embargo, es escasa y hasta recientemente se limitaba a las investigaciones en la percepción de la expresiones faciales y vocales (por ejemplo, de Gelder y bromeen 2000). En un reciente estudio de este tipo, estas dos modalidades sensoriales se combinaron para crear pares de cara-voz emocionalmente congruentes e incongruentes (de Gelder y Bertelson 2003). A los participantes se les instruyó para calificar la emoción en solo una de las dos modalidades, mientras que tenían que hacer caso omiso de la otra. Los resultados mostraron que el reconocimiento de la emoción en la  modalidad  objetivo estaba influenciado por la emoción expresada en la modalidad sensorial irrelevante. Es decir, la investigación ha demostrado que el reconocimiento de las emociones en una sola modalidad está sesgado hacia la emoción expresada en  la modalidad irrelevante presentada simultáneamente.

En el presente estudio más allá de las expresiones faciales se investiga la influencia de otra modalidad sensorial en las expresiones de todo el cuerpo. Para ello, se combinan estímulos visuales y auditivos que transmiten un significado afectivo similar, pero tienen una baja probabilidad de co-ocurrencia en la vida cotidiana. El experimento consistió en presentar a los participantes vídeos de personas involucradas en una acción cotidiana en una ubicación natural (cogen un vaso, beben y lo vuelven a dejar). Ellos realizan esta acción al tiempo que expresan felicidad o tristeza. Los rostros de los actores se cubren con máscaras borrosas, ya que es la percepción de la expresión de todo el cuerpo y no sólo la facial, la que es objeto de este estudio. Estos vídeos se presentan junto con fragmentos de música clásica instrumental que expresa un tono feliz o triste, resultando 40 estímulos bimodales únicos de los cuales 20 eran congruentes (por ejemplo, audio feliz emparejado con el vídeo feliz) y 20 eran incongruentes (por ejemplo, audio feliz emparejado con vídeo triste). Los participantes fueron instruidos para categorizar la emoción expresada por el estímulo visual. Los resultados muestran que las expresiones corporales presentadas con música alegre se reconocen más como felices en comparación a cuando las mismas expresiones corporales se combinan con  música clásica triste o sin información auditiva. Por otra parte, en ocasiones las expresiones corporales presentadas con música triste son más reconocidas como tristes en comparación a cuando se presentan sin estímulo auditivo o con música feliz, pero este efecto es sólo marginalmente significativo. Esto significa que ambas condiciones visuales, es decir la expresión corporal de felicidad y tristeza se clasifican más frecuentemente de felicidad cuando se presentan simultáneamente con música feliz en comparación a cuando cada una de estas condiciones visuales es presentada con música triste o sin información auditiva. Es decir, la influencia de la música feliz aparece tanto cuando se combina con un lenguaje corporal feliz como triste.

Por tanto, en consonancia con investigaciones anteriores, los resultados muestran que el reconocimiento del lenguaje  corporal está influenciado por los estímulos auditivos.