lenguaje_no_verbal_gestosRecensión realizada por Elda Marzo – Delegada Club del Lenguaje no Verbal en República Dominicana.

Comparto con ustedes un estudio realizado por Joann Montepare, Elissa Koff, Deborah Zaitchik y Marilyn Albert que trata de ampliar los conocimientos acerca de las diferencias en la percepción de las señales de las emociones afectadas por la edad.  En este estudio participaron 82 personas, entre ellos: 41 adultos mayores con edades comprendidas entre 65 a 89 años y 41 adultos jóvenes con edades comprendidas entre y jóvenes en edades de 18 a 22 años.  Los autores realizaron investigaciones sobre las decodificaciones de las emociones a través de los movimientos y gestos del cuerpo.

El estudio fue realizado en dos partes.  En la primera parte, los participantes identificaron emociones representadas en pantallas de vídeo donde se mostraban actores jóvenes representando situaciones emocionales.  En cada presentación, los actores estaban en silencio y sus rostros se presentaron borrosos electrónicamente con la finalidad de aislar las señales del cuerpo de la emoción.   Aunque ambos grupos hicieron identificaciones precisas por encima de los niveles de oportunidad, los adultos mayores cometieron más errores, especialmente, hacia las emociones negativas. Además, sus errores se reflejaron más en la incorrecta identificación de presentaciones emocionales tácitamente neutrales en contenido.

En la segunda parte los participantes clasificaron las imágenes de vídeo grabadas usando escalas que reflejaban varias dimensiones de movimiento (por ejemplo, la forma, el tiempo, el ritmo y el movimiento).  Las calificaciones de ambos grupos de edad estaban altamente de acuerdo y proporcionaron información confiable sobre las señales del cuerpo relacionadas a la emoción.  Los errores cometidos por los adultos mayores estaban vinculados a las reacciones de señales del cuerpo exageradas o ambiguas.

Aunque el procesamiento de información emocional ha sido estudiado ampliamente en jóvenes adultos, investigaciones relacionadas con las diferencias relacionadas a la edad a través de la edad adulta han sido limitadas.  Los autores se enfocaron en esta investigación, en la diferencia de las edades relativas en cuanto a la experiencia personal de los adultos, sus expresiones y el control de sus emociones. (Gross, Carstensen, Pasupathi, Tsai, Skorpen, & Hsu, 1997; Schulz, 1985).

Uno de los puntos focales fue conocer cómo las personas de diferentes edades reaccionan a expresiones emocionales dramatizadas y cómo esto puede proporcionar información útil en una cultura fuertemente enfocada en los medios masivos de comunicación, especialmente, si estas reacciones subsecuentemente pueden ser comparadas con percepciones de expresiones de origen más natural.

¿Por qué podrían los adultos mayores ser menos eficientes que los adultos más jóvenes al utilizar las señales del cuerpo para identificar las emociones?

Estos análisis no sólo mostraron que los adultos mayores son propensos a cometer  más errores generales que los adultos más jóvenes, si no también, que era más probable que erraran al identificar manifestaciones emocionales como neutrales en contenido.

Una explicación para este patrón de respuesta, como ha sido sugerido por Malatesta et al. (1987), es que los errores de los adultos mayores reflejaban incertidumbre o prudencia en sus juicios, tal vez en respuesta a la dificultad de la tarea, o incluso debido a sus aprehensiones acerca de cómo hacerlo bien. En efecto, Malatesta et al. (1987) encontraron que, aunque las personas más adultas cometieron más errores, en sentido general, que los adultos más jóvenes cuando identificaban expresiones emocionales, estos eran mejores en la identificación de expresiones faciales de personas de edad similares a las de ellos que los adultos jóvenes. Esto sugiere que la familiaridad puede ser un mediador importante de la aparente diferencia de edad relativa  en las sensibilidades de las señales emotivas.

 Si existe un efecto de congruencia entre edad y decodificación de las señales del cuerpo de las emociones es una cuestión importante para futuras investigaciones.

Consistente con investigaciones previas, los estudios realizados en esta investigación indicaron, además, que los adultos mayores mostraron menos precisión en la identificación de presentaciones negativas en comparación con los adultos jóvenes y que esto fue especialmente cierto para las presentaciones de tristeza.

También se identificaron varias señales que evidentemente diferencian emociones: alegría, tristeza, ira y emociones neutrales comunicados a través de los gestos y movimientos del cuerpo.

En el presente estudio también se observaron  diferencias en la facilidad de reconocer ciertas emociones basadas en el cuerpo. En particular, se encontró que las presentaciones de ira eran decodificadas con un grado mayor de precisión que las presentaciones de tristeza.  Se ha argumentado que la ira puede ser detectada con más facilidad que otras manifestaciones emocionales debido a la información adaptativa social y biológica que proporciona su detección (Hansen y Hansen, 1988; Montepare et al, 1987).

Los resultados del presente estudio proveen una base para futuros estudios de la percepción de la emoción en adultos mayores usando las señales del cuerpo más comúnmente estudiadas como son las señales faciales y vocales.

En este sentido, un número de preguntas teóricas adicionales en relación a la percepción de las emociones quedan pendientes de abordar. Por ejemplo, los investigadores han argumentado que hay por lo menos dos categorías distintas de emociones: emociones básicas y complejas o no básicas. (e.g., Shaver, Schwartz, Kirson, & O’Connor, 1987).

Investigaciones anteriores se han enfocado primordialmente en la percepción de las emociones básicas (por ejemplo, la felicidad, la ira, la tristeza). Sería interesante saber si estas están relacionadas con las diferencias de la edad relativa en la percepción de emociones complejas (por ejemplo, la vergüenza, la vergüenza) y si estas emociones se asocian consistentemente con señales específicas del cuerpo.

Aún quedaría por explorar el grado en que los adultos mayores y jóvenes son capaces de efectivamente expresar emociones a través de la utilización de los movimientos del cuerpo y los gestos.

Del mismo modo, no está claro si las enfermedades relacionadas con la edad, tales como la enfermedad de Alzheimer, alteran la capacidad de identificar emociones a partir de las señales del cuerpo.