La proxémica o proxemia, es una disciplina que estudia la manera en que los espacios afectan al ser humano, cómo nuestras forma de relacionarnos dentro de un espacio expresa y genera emociones. Aunque es una materia de gran interés, es difícil encontrar estudios que actualmente se estén llevando a cabo en esta materia por universidades. Por suerte, hoy le podemos mostrar uno de ellos.

Cuando caminamos por la calle acompañados de alguien, es muy extraño que nos percatemos sobre la forma en que lo estamos haciendo, la alineación que manejamos, la velocidad a la que vamos y el espacio que se guarda con la otra persona, sin embargo, todos estos aspectos comunican y simbolizan algo.

Según un estudio de Marco Costa del departamento de psicología de la Universidad de Boloña, existen varias cosas que analizar en un fenómeno como este. En su estudio, él apunta que el tamaño del grupo, la composición de éste y las similitudes entre sus miembros intervienen en su estructura espacial. Algunas de las observaciones del estudio son que los grupos mayores de 4 personas se dividen en pequeñas unidades de una, dos y tres personas, que parecieran ser las unidades básicas de estructura de los grupos al caminar. Los grupos de hombres que caminan juntos lo hacen de una forma mas separada uno del otro que los grupos de mujeres. Esto desaparece en  grupos más grandes y mixtos, haciendo parecer que cuanto mayor sea el grupo menor presión existe en los hombres de guardar cierta distancia con respecto a los otros. Otro aspecto interesante es que en grupos, tanto de hombres como de mujeres, en los cuales existe un miembro significativamente más alto, el grupo camina más desalineado a comparación de grupos donde los miembros guardan estaturas muy similares, esto lo explica citando estudios previos que señalan el rol que juegan las semejanzas y diferencias dentro de un grupo a la hora de negociar su espacio personal, por ejemplo, grupos que caminan más alineados y cercanos unos de los otros generalmente comparten algún rasgo en común, ya sea sexo, edad, estatura, status o incluso raza. En grupos mixtos, el hombre tiende a caminar un poco más adelantado, una conducta que se podría interpretar como un signo de dominio. En cuanto a la velocidad, los grupos de hombres tienden a caminar más aprisa que los grupos de mujeres sin importar el tamaño del grupo. También menciona que parejas o triadas que, de alguna manera, tienen una conexión afectiva más profunda, la velocidad tiende a bajar, mientras que cuando la relación es un tanto más superficial, la velocidad sube. Finalmente Marco Costa apunta que en futuros estudios sería importante analizar en qué medida permanece constante el orden espacial que guardan estos grupos al caminar, ya que las regularidades encontradas podrían arrogar información no verbal importante sobre las relaciones sociales y afectivas de los miembros del grupo.