Club del Lenguaje no Verbal

Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Mes: Noviembre 2011

En la lectura de la emoción facial, el contexto lo es todo, ¿o no?

Recogemos en este artículo un trabajo publicado en “Current Directions in Psychological Science” por la investigadora Lisa Feldman Barr de la universidad estadounidense Northeastern University, en el cua se cuestiona la eliminación de contexto de las expresiones faciales ya que esto hace difícil la percepción emocional.

Como podrán comprobar a continuación este estudio ataca directamente a la corriente evolucionista del estudio de las emociones. Desde nuestro punto de vista (que ofreceremos al final del artículo), las conclusiones a las que llega la autora no están exentas de razón, pero, evidentemente desde una óptica muy diferente a la planteada.

La investigación refuta el argumento de que hay emociones biológicamente fundamentales, cada una de ellas codificada en una configuración facial específica, que pueden ser interpretadas en una imagen de un rostro sin cuerpo por cualquier persona en cualquier lugar.

El documento sostiene que la percepción emocional a través de la expresión facial está afectada por numerosos tipos de contextos. Los experimentos con equipos de “eye tracking” en los cuales se realiza un seguimiento del movimiento ocular del “reconocedor” de la emoción, demuestran que, en función del significado derivado del contexto, la personas miramos y prestamos atención a diferentes zonas faciales.

El idioma también puede ayudar a la percepción de la emoción en el rostro. En otro estudio, los participantes pudieron nombrar mejor las expresiones faciales de “hacer pucheros”, “burla”, o “sonrisa” cuando el investigador les proporcionaba diferentes alternativas, es decir, les ofrecía los términos lingüísticos para expresar esas emociones,  que cuando tenían buscar ellos mismos las palabras.

El contexto cultural de la expresión emocional tendrá la misma importancia, ya que personas de culturas psicológicamente similares pueden interpretar las emociones de su grupo con relativa facilidad.

Barrett dice que este tipo de investigación conlleva importantes consecuencias en el mundo real. Por ejemplo, se ofrecen matices para la comprensión de los cambios en la percepción emocional de personas con demencia o psicopatologías, e incluso en personas mayores sanas, los cuales “pueden tener dificultades para percibir las emociones con exactitud en una foto estática, pero pueden hacerlo muy bien en la vida cotidiana, donde el contexto se suministra.

Como dijimos, esta investigación tiene parte de razón. Está claro que el contexto es imprescindible para reconocer una emoción. Hay numerosos estudios que concluyen que las personas no reconocemos las emociones por encima del azar. Ahora bien, que exista duda sobre la universalidad del reconocimiento no pone en duda la universalidad de la expresión facial emocional. Estudios como el de Matsumoto, en el cual se grabó la expresión facial al ganar o perder una medalla en las olimpiadas de atletas invidentes de nacimiento comparándola con la expresión de atletas videntes, concluyendo que la expresión era idéntica, dejan muy claro que la expresión es universal. Por otro lado, decir que la dificultad en seleccionar las palabras que describen la emoción es reconocerla pero, es mucho decir. Que el contexto cultural es importante en el reconocimiento ya nos lo dijo Ekman en varios de sus artículos.

En definitiva, desde nuestro humilde punto de vista, la expresión parecer ser universal y el reconocimiento podría tener un mayor recorrido investigativo, aunque por otro lado nuestra experiencia en numerosos cursos de formación es que hay determinadas emociones como la alegría que una gran mayoría de personas, de diferentes culturas, de diferentes profesiones, de diferentes edades, de diferentes niveles culturales, etc. se reconocen en un porcentaje muy elevado cercano al 100%. Quizá no todas las emociones básicas tengan un reconocimiento universal, pero sí todas ellas tienen una expresión universal.

Darwin y la expresión de las emociones

La imagen se está descargando ...Estimados amigos del Club del Lenguaje no Verbal, este artículo es muy especial para nosotros. Hoy rendimos honores al padre del estudio de la expresión facial de las emociones. Aquel hombre que allá por 1872 dio origen al estudio de la expresión de las emociones en el hombre y los animales y marcó un hito en la corriente evolucionista del estudio de las emociones. Efectivamente, nos referimos a Charles Darwin. Autor ampliamente conocido por su teoría de la evolución de las especies, pero que también dedicó muchos años al estudio de las emociones y de cómo su expresión se mantenía inalterable en términos evolutivos. Con la publicación de su libro “The Expression of the Emotions in Man and Animals” marcó el inicio de una corriente que muchos años después retomara Paul Ekman, dando lugar a la época más prolija en investigación de expresión facial de emociones.

Para los amantes del lenguaje no verbal y en concreto de las microexpresiones, os dejamos a continuación con el enlace desde el cual podréis leer la obra de Charles Darwin.

http://darwin-online.org.uk/graphics/Expression_Illustrations.html

Y para los amantes de la fotografía, no os perdais el libro “Darwins Camera”

http://tinyurl.com/6ugnwg5

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Gestos, ¿aprendidos o genéticos?

 Antes de que Paul Ekman demostrase la universalidad de la expresión facial de las emociones primarias, la corriente conductual imperante en el mundo de la psicología, atribuía la totalidad de nuestra comunicación no verbal al efecto del aprendizaje que todos llevamos a cabo a lo largo de nuestra vida. La contundencia de las aportaciones de Ekman, no dejaron lugar a dudas, y hoy en día, nadie pone en tela de juicio que las emociones básicas poseen un patrón de expresión facial universal que viene contenido en nuestra carga genética.

Ahora bien, si hablamos de gestos, ¿qué ocurre? ¿son aprendidos o genéticos?

Os acercamos en este artículo a la investigación llevada a cabo por los científicos del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, en Leipzig, Alemania, que recientemente ha sido publicada por BBC Mundo Ciencia

Según los científicos, en varias ocasiones lograron filmar a diversos primates de la especie de los “bonobos” moviendo la cabeza de lado a lado para evitar que otros hicieran algo que ellos no querían.

En una de las grabaciones se ve a una madre negando con la cabeza para evitar que su cría juegue con sus alimentos.

Esto -afirman los investigadores- podría ser un precursor, en uno de nuestros parientes más cercanos, de la conducta de negar con la cabeza que utilizan los seres humanos. Los chimpancés parecen sacudir la cabeza para evitar conductas que no les satisfacen.

“Nuestras observaciones son las primeras que informan sobre el uso de movimiento negativos con la cabeza en los bonobos“, afirma Christel Schneider, quien dirigió el estudio.

Según la investigadora, los videos grabados en el Zoológico de Leipzig muestran a una madre chimpancé sacudiendo la cabeza con desaprobación cuando su cría juega con comida.

“Ulindi está tratando de evitar que su hija, Luiza, siga jugando con un pedazo de puerro”, explica la investigadora.

“Como Luiza no hace caso, a pesar de repetidos intentos de detenerla, Ulindi finalmente niega con la cabeza mirando a la cría”, agrega.

Eventualmente, Ulindi aleja el puerro de la cría, pero ésta trata de volver a alcanzarlo.

“No” de bonobo

Se sabe que los grandes simios africanos, como los bonobos (Pan paniscus) y los chimpancés (Pan troglodytes), utilizan gestos con la cabeza como negativa (inclinación o sacudida) para comunicarse con otros miembros.

Ya se sabía que los bonobos emplean sacudidas de cabeza para iniciar interacciones con otros miembros de su grupo, como comenzar a jugar.

Sin embargo, éste es el primer estudio que filma y observa a un simio sacudiendo la cabeza en un contexto negativo, para evitar o prevenir la conducta de otro bonobo.

Los científicos basados en Alemania observaron esta conducta cuando analizaban a los animales como parte de un estudio más amplio sobre la comunicación de las crías de los grandes simios.

Con cámaras de video grabaron los gestos y la conducta de bonobos, chimpancés, gorilas y orangutanes en seis zoológicos europeos.

Durante la investigación, observaron a cuatro bonobos sacudiendo la cabeza de esta forma en 13 ocasiones diferentes.

Previamente sólo se contaba con informes anecdóticos sobre chimpancés sacudiendo la cabeza para indicar “no”.

Sofisticados

Los científicos creen que la negativa con la cabeza es un precursor de la misma conducta en seres humanos.

Los científicos explican que los bonobos utilizan una serie más amplia de gestos de cabeza que los chimpancés y se considera que son más sofisticados al usar la cabeza para indicar algún significado.

Estos sistemas sofisticados de comunicación, dicen los autores, quizás han surgido debido a la sociedad aparentemente sofisticada, tolerante, cooperativa e igualitaria en que viven estos animales, con sus complejas estructuras sociales y jerarquías difusas.

Así, los bonobos quizás desarrollaron el movimiento de cabeza para decir “no” y negociar situaciones conflictivas.

Los investigadores, sin embargo, muestran cautela y dicen que no pueden estar seguros de que los animales realmente quieren negar cuando sacuden la cabeza de esta forma.

Pero hasta ahora ésta sigue siendo la mejor explicación, afirman.

Y tal como le explicó a la BBC Schneider, hay que aclarar que el movimiento de la cabeza no siempre está asociado con algo negativo.

“En algunas culturas, como en Bulgaria, sacudir la cabeza significa ‘sí'”, expresa la investigadora.

Fuente: BBC Mundo Ciencia

Detectores humanos de mentiras

Es habitual encontrarnos con artículo e investigaciones científicas que pretenden ofrecer claves para detectar mentiras. En la mayoría de las ocasiones estas claves se plantean desde la óptica de lo que hace el mentiroso. Ahora bien, puede ser igualmente interesante fijar la atención en lo que hace el buen “detector humano de mentiras”.

Es precisamente esta óptica la que vamos a tratar, presentando  una investigación llevada a cabo por Gary D. Bond de la universidad Estatal de Winston-Salem publicada en Law & Human Behavior. A través de dos experimentos, el autor identifica a expertos en detección y evaluación del engaño y estudia su comportamiento visual, ¿dónde miran para saber que la otra persona está mintiendo? Seleccionaron expertos en detección de mentiras de entre un grupo de miembros de cuerpos de seguridad. Los expertos analizados tuvieron una precisión del 80% en la detección en una primera evaluación y de un 90% en una segunda evaluación. En los análisis de detección de señales, los expertos explotaron la fuente de datos no verbal para tomar decisiones rápidas y precisas sobre si el individuo mentía o no.

Los expertos parecían tener esquemas desarrollados sobre la base de experiencias pasadas con sospechosos, lo cual les serviría como esquemas de búsqueda activa del engaño a través de los comportamientos no verbales. Un porcentaje importante de expertos tomaron la decisión de que un individuo miente fijándose principalmente en la cara (labios, ojos, nariz y mejillas). Esas áreas serían las zonas de alto interés visual porque se habrían usado probablemente con éxito en el pasado para detectar el engaño. Otro grupo de expertos detectaron también la mentira mirando a zonas cercanas a las del torso (zona derecha del torso, brazo izquierdo, parte superior de la pierna derecha), aunque también miraron a la cara, tomando la decisión mientras observaban en el área de los labios y los ojos. Este último grupo, por tanto, tomó también en consideración los movimientos de los brazos y las piernas para el diagnóstico.

Si bien el autor o encontró las claves concretas para detectar la mentira, sí pudo concluir que el lenguaje no verbal fue una herramienta fundamental para estos “detectores humanos” y que la decisión la tomaron en el momento de mirar la zona del rostro.

Por otro lado, apunta el autor que Ekman y O’Sullivan indicaron con anterioridad, que la detección basada en la unión de señales verbales y no verbales obtiene resultados de mayor precisión total que aquellos que utilizan sólo las señales verbales o las señales no verbales.