Estimados amigos del CLub del Lenguaje no Verbal. Hoy hemos querido traeros un artículoescrtio en 2009 por Eric Costa. Este artículo nos aproxima a la importancia del lenguaje no verbal en el trabajo policial.

Eric Costa. 30 de noviembre de 2009. Nueva York.

Los agentes de policía pasan por un intenso y riguroso entrenamiento antes de estar listos para salir a las calles. Están entrenados acerca de cómo leer las señales no verbales que los criminales emiten cuando están mintiendo o cuando van a huir de la escena de un crimen (Pinizzotto & Davis, 1999).

Los oficiales de policía tienen que darse cuenta que ellos mismos se comunican no verbalmente con los delincuentes y con el público en general (Jacobs, 1993). Según Jacobs (1993), los delincuentes y traficantes de drogas están siempre en busca de señales no verbales, como el contacto visual y la apariencia de los compradores de drogas, para tratar de descifrar si son o no son en realidad un agente encubierto. No sólo en operaciones encubiertas hay que tener cuidado con el lenguaje no verbal, sino también en el trabajo de uniforme. La investigación en tres casos distintos en que fue asesinado un agente de policía ha concluido que la apariencia de ser firme, con autoridad, y en posesión del control pueden impedir que un oficial sea el objetivo al azar de un asesinato (Pinizzotto & Davis, 1999). La seguridad de un oficial de policía depende de su capacidad de establecer la autoridad y del dominio verbal cuando se trabaja con el público en situaciones tales como paradas rutinarias de vehículos. La forma en que un oficial de policía puede garantizar su seguridad es a través del contacto visual directo, la proximidad física, el control de la voz, y un aspecto físico cuidado (Burgoon et al, 1984;. Tusing y Dillard, 2000; Mauro, 1984).

Sin el entrenamiento en estas habilidades no verbales, un agente de policía podría poner en peligro su vida al tratar con el público (Pinizzotto & Davis, 1999).

Una de las formas en que un oficial de policía puede establecer su autoridad cuando se trabaja con el público y especialmente durante una parada de tráfico, es a través del contacto visual directo con el individuo. La investigación sobre el contacto visual ha  concluido que un mayor contacto visual comunica una menor activación emocional y una mayor compostura (Burgoon, Buller, Hale, y deTURCK, 1984). El control emocional y la calma son elementos clave para un oficial durante un control de tráfico, ya que muestra una gran sensación de firmeza. La muestra no verbal de firmeza se asocia con el mantenimiento de la autoridad y reduce la posibilidad de ser blanco de una agresión (Pinizzotto & Davis, 1999). Se ha confirmado que el contacto visual elevado también transmite dominación y mayor control (Burgoon et al., 1984). Tanto la dominación como el control son dos elementos que se considera debe tener una persona con autoridad.

Otro estudio encontró cuando un hombre recibe un contacto visual continuado de otro hombre, frente a contactos visuales breves, juzga a esta persona como más dominante (Thayer, 1969). En este caso, con contacto el visual se establece la autoridad de un agente y se evita que la población civil pueda pensar que es presa fácil.

Otra forma en la que un oficial puede establecer el dominio y la autoridad no verbal durante una parada rutinaria de tráfico es inclinándose hacia el interior del vehículo, mientras que hablan con el conductor. La investigación concluye que la proximidad a otra persona transmite serenidad, dominio y control (Burgoon et al., 1984). Un estudio anterior halló que las personas que quieren ejercer su dominio, se posicionan en un lugar de mayor proximidad a otras personas (Hare y Bales, 1963). Al mismo tiempo, cuando su posición dominante se muestra a través de la cercanía a otros, estos responden centrando más la atención en ellos (Hare y Bales, 1963). Utilizando los espacios se muestra control de la situación, y esto, en última instancia, sirve para proteger la seguridad del oficial.

Se ha concluido que un nivel bajo de contacto visual y una posición distante se asocia con una mayor desvinculación (Burgoon et al., 1984). Esto a menudo se transmite no verbalmente a los ciudadanos reflejando que el agente está preocupado por otras cosas (Pinizzotto & Davis, 1999). Transmitir un sentido de preocupación y mantenerse distante disminuye la presencia de autoridad del oficial y pone su seguridad en situación de riesgo. Las investigaciones han encontrado que niveles bajos de contacto visual se asocian con ser percibido como menos dominante (Thayer, 1969). Un agente que presenta como poco dominante refleja poca autoridad, pudiéndose interpretar como una oportunidad por alguien que desee acabar con su vida. Si el oficial no utiliza el contacto visual y la proximidad física, el delincuente puede pensar, en este caso, que tiene la oportunidad de huir o atacarle.

Otra forma en la que un oficial de policía puede establecer el dominio y la autoridad no verbal durante paradas de tráfico es a través de su voz. El tono de la voz está estrechamente asociado con la forma en que una persona se ve dominante o sumisa. La investigación muestra que un tono bajo representa dominio y un tono más alto se considera sumisión y feminidad (Tusing y Dillard, 2000). Los oficiales que utilizan un tono bajo, sin importar si son hombres o mujeres, serán capaces de establecer su dominio al hablar con una persona durante una parada de tráfico. La sonoridad de la voz o la amplitud, se encuentran también asociadas con la proyección de dominancia (Tusing y Dillard, 2000). Los altos niveles de amplitud o intensidad, es decir, mostrar más energía en la voz, permite a la población civil saber quién tiene la autoridad (Tusing y Dillard, 2000).

Otra investigación muestra que cuando los médicos de servicios de emergencias usan una voz más fuerte establecen dominio y la autoridad (Harrigan, Gramata, Lucic, y Margolis, 1989). En el mismo estudio desprende que un ritmo más rápido del discurso fue visto como más dominante (Hernandez et al., 1989). Por tanto, un agente en un control de tráfico debe abordar al individuo en el coche con intensidad vocal, sonoridad, y una velocidad de discurso más rápida de lo normal con el fin de mostrar dominación.

En otro estudio se encontró que un ritmo más rápido de expresión contribuye no sólo a ser vistos como dominantes, sino también como competentes (Buller, LePoire, Aune, y Eloy, 1992).

Por otro lado, el dominio también se relaciona directamente con la eficacia (Buller et al., 1992). Si un funcionario es capaz de enviar señales no verbales de dominancia, entonces, la eficacia es mejor valorada. Los primeros minutos de una interacción agente – civil son fundamentales para establecer el dominio. La capacidad de manipular la voz de una manera que parezca dominante y autoritaria proporciona mayor seguridad. Una voz sumisa de tono agudo podría presentar al oficial como débil y tímido y podría hacer que una persona crea que tiene la oportunidad de dañarle (Tusing y Dillard, 2000).

Los agentes de policía son principalmente identificables por el uniforme y la apariencia. Uno de los mayores factores que contribuyen en el establecimiento de autoridad y dominación como oficial de policía es su aspecto visible. En un estudio que analiza cuál es la diferencia en las percepciones que se obtienen de un agente de uniforme en relación con la percepción cuando visten de paisano, llega a la conclusión de que los oficiales de uniforme eran vistos como más competentes y más capaces de defenderse (Mauro, 1984 ).

Pinizzotto & Davis (1999) llegan a la conclusión en su investigación sobre asesinatos de policías que los oficiales que fueron vistos con sobrepeso y descuidados, parecieron un blanco más fácil.

Otro estudio que utilizó uniformes de policía con el fin de inducir al cumplimiento de determinadas acciones por parte de otras personas, encontraron que se produce una mayor tasa de cumplimiento cuando se usó un uniforme que proyecta autoridad (Bickman, 1974).

La manera en que uno se presenta ante los demás incide directamente en la percepción que se tiene de él. Cuando un agente mantiene su uniforme limpio y en orden, y presenta una imagen tradicional, comunica verbalmente a los demás que se encuentra en una posición de poder. Mantener buena forma física contribuye también a una imagen de autoridad y dominación (Pinizzotto & Davis, 1999). La capacidad de establecer dominio e inducir al cumplimiento de otros a través de la apariencia física contribuye por tanto a la seguridad de los propios oficiales.

Estaremos incrementando la seguridad de los agentes les concienciamos de los efectos de su comunicación no verbal y de su capacidad para establecer el dominio, la autoridad y el cumplimiento por parte de los demás.

Para concretar, las habilidades no verbales que transmiten el dominio son: mantener el contacto visual, la proximidad física, el control del sonido de su voz, y un cuidado uniforme (Burgoon et al, 1984;. Tusing y Dillard, 2000; Mauro, 1984).

Cuando un oficial se acerca a un vehículo se debe mantener el contacto visual en todo momento y la proximidad inclinándose hacia el individuo con el fin de establecer el dominio y autoridad (Burgoon et al., 1984). Cuando el agente comienza a hablar a la persona, debe mantener tono grave, volumen y un ritmo acelerado de expresión a fin de establecer mayor dominancia (Tusing y Dillard, 2000). Por último, mantenerse en buena forma física y tener un uniforme brillante ayudará a una señal no verbal de tener todo “bajo control” (Bickman, 1974).

Se debe concienciar a los responsables de los cuerpos del deber de mejorar estas habilidades no verbales (Pinizzotto & Davis, 1999). Habitualmente se forma al agente en la lectura no verbal del delincuente, pero en la suya propia. Se deben ofrecer clases específicas sobre comunicación no verbal cuando los nuevos funcionarios están asistiendo a la academia de policía. Si todos los oficiales se tomasen tiempo para asegurarse de que están en el control de su lenguaje no verbal los demás se lo pensarían dos veces antes de considerarles blanco fácil.