Estimados amigos del Club del Lenguaje no Verbal.

Tal y como hemos mencionado en algunas ocasiones, la prosodia emocional, o contenido no verbal transmitido a través de la voz, es quizá el hermano pobre de la comunicación no verbal. Las investigaciones de Darwin en su libro “La expresión de las emociones en los animales y en el hombre”, retomadas a los largo de la segunda mitad del s XX por autores de la talla de Ekman, han hecho que la expresión facial tome el protagonismo en la investigación en comunicación no verbal. Por otro lado, las últimas investigaciones en cibernética y los intentos que se están llevando a cabo para que las computadoras sean capaces de reconocer los movimientos corporales, están poniendo la expresión gestual en primera línea investigativa. Ahora bien, el componente paraverbal sigue relegado a unos pocos autores que, de manera intermitente, avanzan en este sentido.

Precisamente es sobre prosodia emocional sobre lo que hoy vamos a tratar. Os presentamos una investigación llevada a cabo por Krauss, Freyberg y Morsella, de la Universidad de Columbia (Nueva York), encaminada a comprobar si a través del contenido paraverbal una persona puede llegar a inferir determinadas características físicas de los oradores.

A lo largo de dos experimentos examinaron la capacidad de los oyentes para hacer inferencias precisas acerca de los oradores a través de los contenidos no lingüísticos de sus
discursos.

En el Experimento 1, se seleccionaron a diversas personas que tomaron el papel de oyentes. Estas personas escucharon a un grupo de oradores masculinos y femeninos los cuales articularon dos frases de prueba. El objetivo era tratar de seleccionar, de entre dos fotografías, cuál correspondía al orador. El resultado arrojó que un 76,5% de las veces se seleccionó la foto correcta.

En el experimento 2, los oyentes escucharon las frases de prueba, pero esta vez debían identificar la edad, la altura y peso de los oradores. En este experimento, se selecciona a otro grupo de personas a los cuales se les pide que también identifiquen la edad, altura y peso, pero en esta ocasión directamente a partir de sus fotografías, sin escucharles. Se procede a comprobar las diferencias entre ambos grupos al estimar edad, talla y peso a través de las fotos y a través de la voz. Las estimaciones hechas a partir de las fotos fueron más precisas que las hechas a través de la voz respecto de la edad y la talla, pero sorprendentemente la diferencia fue muy escasa respecto de las magnitudes inferidas a través de la voz. Por ejemplo, respecto a la edad, sólo hubo una diferencia media de 1 año en la estimación y rspecto a la altura una diferencia media de 0,5 pulgadas. Las estimaciones hechas a partir de fotos no fueron uniformemente superiores a las realizadas a través de las voces.

A la luz de estos resultados, los autores sugieren que la exactitud en la inferencia de aspectos físicos a través del contenido paraverbal del discurso, se debe a dos motivos:

–          Las fuentes anatómicas. Diferentes edades, pesos y tallas pueden producir diferencias en los sonidos emitidos. Uno de los casos más evidentes es la diferencia entre hombres y mujeres. Los hombres tienden a ser más grandes y más musculosos que las mujeres, y esto tiene consecuencias en el grosor de sus cuerdas vocales y la arquitectura de sus tractos vocales, que a su vez afectan al tono y al timbre de sus voces.

–          Las fuentes culturales. La forma en la que las personas aprenden a usar sus voces dependen de su entorno cultural. Los oradores podrían haber sido identificados como hombres o mujeres al hablar de una manera estereotipadamente masculina o femenina. Los hombres tienden a hablar en franjas bajas de tonos de voz y las mujeres en franjas medias y altas. Sin embargo, aunque es posible que culturalmente se definan normas de vocalización entre géneros, la idea de que existen normas de vocalización relacionadas con la altura o el peso es considerablemente menos plausible.

En cualquier caso, los autores aceptan que no pudieron especificar con certeza las propiedades acústicas de las voces que hicieron posible que, a través de la voz, se realizarán esas inferencias tan exactas sobre género, edad, peso y talla. En cualquier caso, no conocerlas no resta rigor al hecho de demostrar que a través de la voz se pueden reconocer determinadas características de la persona con la misma certeza que mirando una fotografía.