Club del Lenguaje no Verbal

Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Mes: Marzo 2011

Y TÚ, ¿VOTAS DESDE LA RAZÓN O LA EMOCIÓN? I

¿Nuestra intención de voto nace de nuestro cerebro límbico (donde se generan las emociones) o de nuestra corteza cerebral (donde se generan los procesos racionales)?

 Para todos, los que penséis que nuestro voto nace de la emoción, para aquellos que penséis que nuestro voto nace de la razón o para aquellos que penséis que votamos movidos por ambos componentes de nuestra persona, os traemos un artículo que resume la investigación de dos científicos de las universidades de Londres y Princeton. Un artículo que seguro os llevará a la reflexión, sobre todo a los que residáis en España ya que nos encontramos inmersos en campaña electoral para elegir a nuestros representantes municipales y autonómicos.

 Estos autores, de los que recientemente ya hemos hablado, nos traen una nueva investigación aplicada al mundo político que recogen en su artículo “Elegido en 100 milisegundos: Las inferencias sobre características de personalidad y el voto”

 Olivola, C.Y. de la Universidad de Londres y Todorov, A. de la Universidad de Princeton muestran como determinados juicios elaborados por los votantes respecto de la personalidad de los candidatos políticos, pueden predecir su éxito electoral. Esto sugiere que los votantes dependen profundamente de las apariencias al elegir el candidato al que votarán. Los investigadores analizan los datos existentes para demostrar que lo que ellos denominan la “competencia facial” es un elemento predictor de las preferencias políticas. Finalmente, crean un modelo informático que usan para derivar algunas de las características faciales asociadas con estos juicios.

 “Los hombres, por lo general, juzgan más las apariencias que la realidad”

 Maquiavelo.

 Los modernos economistas y expertos en ciencia política de los últimos años, asumen que los votantes son actores racionales cuyas elecciones están libres de condicionantes predisposicionales. Se supone que un sistema democrático debe partir de votantes razonables, ya que la elección de las personas que conduzcan el futuro de su estado, dependerá de su sano juicio. La elección del candidato adecuado supone tener en cuenta multitud de aspectos tales como consideraciones religiosas, económicas, morales, de seguridad, sociales y de aspectos domésticos e internacionales. Los votantes son inundados con información procedente de prensa escrita, televisión, radio e internet, ofreciéndoles rumores, entrevistas, noticias, etc. que deberán ser retenidas, codificadas, y posteriormente recuperadas para realizar la elección individual del candidato.

 Sin embargo, la psicología cognitiva nos enseña que cuando nos enfrentamos a una cantidad ingente de información, las personas tendemos a simplificar. Por ello, dada la complejidad de la votación, no debe sorprendernos que los votantes tomen atajos mentales para llegar a sus decisiones finales.

Y TÚ, ¿VOTAS DESDE LA RAZÓN O LA EMOCIÓN? II

La investigación en el terreno de la política ha identificado varios caminos que los votantes usan para simplificar el proceso de decisión. Muchos votantes parecen depender enormemente de la cercanía ideológica del partido al escoger candidatos. Otras estrategias suponen el uso de señales no verbales que nos inclinan a votar a una u otra persona, como puede ser la frecuencia de voz. Gregorio y Gallagher (2002) analizaron las frecuencias de voz de los candidatos en 19 debates televisados e las elecciones presidenciales americanas, encontrando cómo un candidato, a través de su frecuencia de voz puede demostrar la dominación social relativa dentro de un debate.

 En los últimos años, en materia política, las señales visuales han adoptado un primer plano. Varios estudios han demostrado una relación entre varias señales visuales no verbales y la intención de voto. El comportamiento no verbal de los políticos carismáticos es mucho más imitado por sus votantes que el de los políticos que no lo son. Se considera también de gran importancia la reacción no verbal del político ante determinadas noticias importantes para la sociedad. Diversos estudios inciden incluso en la influencia que tiene la expresión facial de los locutores de televisión cuando se refieren a un candidato concreto. Se demostró que los votantes parecieron favorecer al candidato para quién el locutor expuso las expresiones faciales más positivas. Igualmente en entrevistas, el comportamiento no verbal de un entrevistador pudo impactar en cómo los espectadores percibieron al político. En particular, la imagen de un político sufrió un menoscabo considerable cuando el entrevistador era hostil.

 En esta investigación los autores se enfocan en juzgar las características de personalidad que se extraen de un candidato a través de su apariencia facial. Principalmente analizan lo competentes que pueden llegar a parecer a través de su apariencia facial, independientemente de que lo sean realmente o no. Analizan la correlación entre las variables “competencia percibida” y “éxito electoral”. Sus resultados muestran que la inferencia de competencia está estrechamente ligada a la madurez facial y la atracción. Por último aportan que la apariencia, supuestamente, influye más en los votantes menos inteligentes que consumen una gran cantidad de programas televisivos.

Las inferencias que realizamos respecto de la personalidad de nuestros interlocutores, a través de su apariencia facial, son rápidas y espontáneas, dejando un pequeño espacio para procesos racionales que inhiban o corrijan esos juicios iniciales. La naturaleza rápida y fácil de las inferencias basadas en apariencia hace que supongan un condicionante importante en terrenos tan importantes como la elección de amigos, los negocios, la ciencia forense o el ámbito militar. Por ejemplo, una persona con apariencia madura, empíricamente, tendrá que pagar en un juicio una indemnización mayor que una persona con apariencia joven. Parecer extravertido y abierto a nuevas experiencias está positivamente relacionado con encontrar amigos o amigas, mientras que para las mujeres, parecer ambiciosas, competentes y auto-disciplinadas tiene el efecto contrario.

 Por último, a nivel general, podríamos decir que la percepción relativa a la expresión facial del estado emocional puede ser percibida como un rasgo de personalidad de nuestro interlocutor, y no sólo como un estado emocional temporal. Es decir, una persona que ofrezca, en un momento dado una expresión emocional de miedo, se considerará por las personas que vean esa expresión como una persona con personalidad temerosa.

Y TÚ, ¿VOTAS DESDE LA RAZÓN O LA EMOCIÓN? III

La variable “competencia” se entiende como lo competente que es un candidato para el trabajo de dirigir un gobierno. Todos los votos se realizan en función de lo competente que parece ser un candidato. Ahora bien, habrá personas que infieran esa competencia en función de un análisis objetivo de los hechos y otras que lo infieran simplemente por la apariencia de los candidatos, aunque ni ellos mismo sean conscientes de ello. Se producen una serie de señales que, en cierto modo, introducen “ruido” en el juicio final. Está demostrado que las impresiones de competencia pueden ser formadas rápida y fácilmente, sin ningún tipo de deliberación. Una vez se formen las impresiones, éstas influyen en las decisiones de voto, siendo esta influencia inconsciente y no pudiendo ser reconocidas por el propio votante. Los juicios de competencia con base en la apariencia predicen los resultados electorales.

 Por otro lado parece evidente que la inferencia sobre la competencia de una persona partiendo de su apariencia se desarrolla a una edad bastante temprana y es sorprendente estable a lo largo de la vida de una persona. De una colección de fotografías, tanto niños como ancianos eligieron mayoritariamente a la misma persona como la más competente para ser el capitán de un hipotético barco.

 Lo políticos que fueron observados como más competentes lo fueron también como más familiares y más atractivos y en general los votantes preferían votantes que se les asemejasen. En suma, el más competente, confiable, atractivo, más maduro y familiar de los políticos, pareció ser el que más intención de voto podría atraer.

 Si vamos directamente a los rasgos de mayor competencia, podemos decir que las personas percibidas como más competentes poseen caras poco redondas, la distancia entre las cejas y los ojos es menor a la media, los pómulos son más altos, y la mandíbula es más angular.

 Respecto a las diferencias de las caras masculinas y femeninas, la investigación previa ha mostrado que las características faciales femeninas son típicamente asociadas con menor competencia y poder que sus contrapartes masculinos y también con mayor emotividad y accesibilidad. Las mujeres percibidas como más competentes eran también percibidas como más masculinas, aunque diversas investigaciones ofrecen que la apariencia de competencia no es tan importante para la intención de voto a favor de las candidatas femeninas que para los masculinos.

Como conclusión, podemos decir que las primeras impresiones basadas en la apariencia son notablemente influyentes, difíciles de superar, y además ocurren con asombrosa velocidad. Parece evidente que esto pueda extenderse al campo político y en concreto a la intención de voto. El impacto de la apariencia será especialmente importante sobre aquellos votantes que tengan un bajo nivel de información objetiva sobre los candidatos, siendo este grupo el más numeroso. Por tanto, aunque la ciencia política y la economía generalmente han asumido que los votantes pasan por procesos de decisión sofisticados y racionales que no están influidos por señales superficiales, la investigación que os hemos ofrecido sugiere lo contrario.