Club del Lenguaje no Verbal

Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Mes: Febrero 2011

Gestos y emociones (I)

Queridos amigos del Club del Lenguaje No Verbal.

El mundo de la comunicación no verbal está experimentando un increíble auge en los últimos tiempos. Un gran número de personas comienzan a descubrir que realmente el mayor impacto dentro de un proceso de comunicación se debe a nuestro lenguaje no verbal. Ahora bien, al igual que ocurriría en cualquier otro ámbito, el desarrollo de una materia conlleva la aparición de contenido que no tiene el rigor suficiente como para ser tenido en cuenta. Internet, como herramienta potenciadora del conocimiento, no lo distingue. Potencia el conocimiento serio y que no lo es tanto. Por ello, desde el Club del Lenguaje No Verbal queremos afianzarnos en la línea de publicar sólo aquella información que sea realmente seria y contrastada. Para ello hacemos mención hoy a un artículo publicado hace escasos meses y elaborado por investigadores de la Universidad de Michigan. La investigación fue llevada a cabo por M. Melissa Gross, Elizabeth A. Crane y Barbara L. Fredrickson dando lugar a la publicación del artículo “Methodology for Assessing Bodily Expression of Emotion”. El propósito de su trabajo fue elaborar un método para evaluar la expresión corporal y proporcionar una descripción de los movimientos que se asocian con emociones positivas o negativas.

Debemos ser conscientes de la tremenda utilidad de esta investigación para un gran número de profesiones y situaciones personales. Los autores han concluido qué movimientos generan emociones positivas en los interlocutores y cuáles generan emociones negativas. Poneos en el lugar de un vendedor, de un terapeuta, de un médico, de un policía, de un profesor, o de cualquier otro profesional. ¿os parece interesante saber qué movimientos generan emociones positivas y negativas en vuestros clientes, pacientes, alumnos, …?

Gestos y Emociones (II)

En primer lugar deberemos saber que las emociones positivas son más fácilmente reconocibles cuando nos referimos a la expresión facial, peo en el caso de movimiento corporales, son las emociones negativas las que se reconocen mucho más fácilmente por nuestros observadores. Por ello, debemos tener en cuenta que, por ejemplo, un cliente percibirá de manera mucho más clara nuestra expresión corporal de emociones negativas que la expresión de emociones positivas. Si deseamos desprender un ambiente positivo y cordial con el cliente deberé esmerarme en transmitir esas emociones positivas y saber que las negativas las percibirá rápidamente.

El segundo factor a tener en cuenta es la percepción que nuestro interlocutor tiene sobre nuestra activación. El concepto de activación o “arousal” en psicología es, a mi parecer,  complejo de entender, pero de una manera simplista podríamos relacionarlo en el campo de los gestos con la energía (y seguro que más de un psicólogo, justamente, me criticará).  Si deseo transmitir una emoción de enfado, de gran alegría, de excitación o de poder (en sentido de dominancia) deberé realizar movimientos cortos, de breve duración y muy veloces. Si deseo transmitir tristeza, nuestros movimientos deben caracterizarse por la lentitud. Si lideras un equipo, el día que salgas triste de casa, intenta realizar movimientos cortos y contundentes, reflejarás seguridad y poder y además te ayudará a conseguirlos.

El tercer factor será la expansión o comprensión del cuerpo. Las emociones de ira, dominio y alegría se caracterizan por movimientos expansivos, es decir, intentamos que nuestro cuerpo ocupe más volumen, sacamos pecho y separamos los brazos del cuerpo. En el caso de alegría u orgullo esto irá unido a mantener la cabeza erguida. En caso de tristeza o miedo, nuestra postura reflejará un cuerpo ciertamente comprimido y cerrado sobre él mismo. En este sentido ten cuidado ya que la alegría puede confundirse con orgullo y, quizá, desees transmitir lo primero y consigas lo segundo.

En cualquier caso, lo realmente importante es tomar consciencia de nuestros movimientos y observar analíticamente los nuestros y los de nuestros interlocutores.