Club del Lenguaje no Verbal

Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Mes: Septiembre 2010

Lenguaje no verbal y liderazgo 1/8

Independientemente de las aptitudes y actitudes que pueda tener un gran líder, es evidente que el liderazgo es algo que está en la mente de los demás. Todos los grandes líderes lo son o han sido porque el resto de la humanidad les hemos otorgado ese galardón. Hay una serie de elementos que nos hacen decir “esta persona es un líder” y la gran mayoría de estos son elementos que se perciben a través de la vista. La clave estará en lo que digan y hagan, pero siempre canalizado a través del “cómo lo digan y cómo lo hagan”, es decir, a través de las señales no verbales.

Cuando una persona es un líder, su comportamiento es diferente al de los demás. Algo se ve o se siente en él que es diferente. Pero este hecho no es único en el hombre, algunas especies de peces cambian de color una vez que se conviertan en los líderes del grupo y en el mono, el macho dominante tiene una mayor formación de nuevas células cerebrales.

En los seres humanos, a menudo se dice, “los líderes viven más tiempo” y también se observan cambios en su lenguaje corporal.

En esta serie de pequeñas perlas sobre el lenguaje no verbal del líder vamos a ofrecerte cuales son los signos no verbales que denotan el liderazgo.

No es de extrañar que algunos de los líderes más carismáticos de nuestro tiempo, como Barak Obama o Steve Jobs, son maestros del lenguaje corporal. Han dominado la capacidad de sincronizar su lenguaje verbal y los mensajes no verbales. Controlan sus gestos corporales, y en consecuencia, su capacidad de influir en su audiencia y transmitir su mensaje con eficacia.

Lenguaje no verbal y liderazgo 2/8 – Preparando una reunión

Uno de los elementos imprescindibles a la hora de preparar un reunión es evidentemente la definición clara del objetivo que pretendemos conseguir. Es algo obvio que en muchos casos deberíamos recordar. ¿Qué quiero conseguir?

Ahora bien, la diferencia entre un líder y alguien que no lo es la utilización de las emociones. Las emociones se transmiten como la pólvora. Cuando alguien tensa una negociación, la respuesta por la otra parte suele ser también tensa. Cuando ofrecemos un trato cordial, solemos encontrarnos con el mismo trato por parte de la otra persona. Por tanto, el ejercicio que todo líder realiza, en  muchos casos sin darse cuenta, es utilizar las emociones para conseguir el objetivo.

A partir de ahora ya sabe que a la pregunta ¿qué quiero conseguir? debe unirle ¿qué emociones me van a ayudar a conseguirlo?

El uso y la expresión de las emociones es algo con lo que el ser humano nace. Viene de serie. Sin embargo muy pocos de nosotros sabemos interpretar esa expresión de manera consciente. Interpretar el lenguaje no verbal consistirá en educar a nuestra mente para decodificar estos mensajes y utilizarlos como herramienta del liderazgo.

Una vez establecido el objetivo y las emociones a utilizar, el siguiente paso es saber cómo expresarlas.

Lenguaje no verbal y liderazgo 3/8 – La postura del líder

¿Te imaginas a un líder andando con desgana? ¿arrastrando los pies? ¿encorvado? ¿con la cabeza baja?

Tu mismo de estás respondiendo. El líder camina como si fuese a dirigirse al podio a recibir su premio. Grandes, rápidos y firmes pasos hacia el éxito. Evite desplazar el cuerpo hacia los lados al andar, dé pasos firmes.

El líder mantiene una postura erguida, ampliando su cuerpo. En cualquier especie animal cuando el macho quiere demostrar su liderazgo separa los brazos del cuerpo, saca pecho, se posiciona erguido, mostrando su cuerpo, diciendo “aquí estoy” “no tengo miedo”. Esta es la misma postura del líder humano.

Mantenga su cuerpo abierto, muestre las palmas de la mano, no cierre los puños. Además de demostrar la tranquilidad inequívoca del líder, transmitirá sinceridad, “no tengo nada que ocultar”.

Los grandes líderes salen de detrás del atril, son cercanos, muestran su cuerpo, transmiten sinceridad y honestidad.

Lenguaje no verbal y liderazgo 4/8 – Contacto visual

Los ojos son la ventana del alma, y no hay mayor poder de liderazgo que mostrar su más profunda y verdadera esencia de sí mismo.

¿El líder es guapo o feo? ¿alto o bajo? ¿rubio o moreno?  ¿hombre o mujer? ¿joven o mayor? La verdad es que todas estas características carecen de importancia. Lo que verdaderamente es coincidente en todos los grandes líderes es su transparencia. Son personas auténticas. Se muestran tal y como son.

Por tanto, dado que los ojos son la ventana del alma, un líder mira siempre a los ojos de sus interlocutores. Mirar a los ojos de tu interlocutor incrementa notablemente la escucha activa por su parte, te prestarán más atención.

En un auditorio el líder se dirige a todas las zonas. Evidentemente no podrá mirar a todos sus interlocutores uno por uno, pero mirando a todas las zonas del auditorio, las personas allí sentadas percibirán que el líder les miran personalmente a cada uno de ellos.

Lenguaje no verbal y liderazgo 5/8 – Señales de acuerdo

El líder es transparente, y así lo hace saber. Cuando esté de acuerdo con una idea transmítalo a través de gestos de acuerdo.

Si está en una conversación con pocas personas asienta con la cabeza. Apóyelo repitiendo parte de la última frase mencionada por su interlocutor.

Utilice las manos. Si está en un auditorio y alguien del público realiza un comentario con el que está de acuerdo dígaselo con un breve aplauso. Muéstrele el signo de “OK”.

Lenguaje no verbal y liderazgo 6/8 – El poder del silencio

Un líder no se precipita. Un líder reflexiona. El líder sabe hablar en la medida justa, ni poco ni mucho y en el momento clave maneja el silencio como un arma poderosa. Mientras hablamos bombardeamos a nuestros interlocutores con nuestras palabras. Cuando el líder calla ofrece tiempo para pensar sobre sus últimas palabras. Refuerza su último mensaje.

Imagínese el silencio como una tecla, cuando la pulsamos grabamos los datos en el disco duro de su interlocutores.

Practique el silencio.

Lenguaje no verbal y liderazgo 7/8 – El gesto de la torre

El líder reflexiona, y esto también se muestra en sus manos. Un gesto muy común entre los grandes líderes será el gesto de “la torre”. Se realiza uniendo las puntas de los dedos de una mano con los de la otra, situándolos hacia arriba.

Significa escucha activa mientras está tomando una postura crítica. Está prestando atención y analizando cuidadosamente la información.

No se deberán cerrar el espacio interdigital ya que esto mostraría una falta de confianza en la exactitud de la respuesta.

Lenguaje no verbal y liderazgo 8/8 – Estrecha la mano.

El líder da la mano con firmeza, pero no aprieta como si de un quebrantahuesos se tratase. El líder ofrece una presión adecuada y en ningún momento parece tener una sardina escurridiza por mano.

El líder da la  mano de manera vertical ya que no desea estar ni por encima ni por debajo de ti. No es sumiso ni autoritario.

Un líder no parece una bomba de extraer agua. Un par de meneos es suficiente para el líder, él no necesita robarte la mano y estar agitándola durante varios minutos.

Cómo seducir a una mujer bailando 1/2

Lejos de la frivolidad que puede reflejar el titular de este artículo, hoy nos queremos referir a una investigación científica recientemente publicada por el Dr. Nick Neave de la Universidad de Northumbria (Reino Unido). Os dejamos una traducción del artículo aparecido en la web de la universidad. 

De manera adicional podéis descargaros dos vídeos en los que comprobaréis las dos maneras de bailar a las que un hombre puede optar (la que atrae a las mujeres y la que no), todo ello ateniéndonos a los descubrimientos de este equipo científico. 

Vídeo 1 – Baile NO atractivo

Vídeo 2 – Baile atractivo  

TEXTO DEL ARTÍCULO.

A las mujeres las excitan sobre todo los hombres que, a modo de John Travolta, bailan con movimientos vigorosos y no estereotipados tanto del torso como del cuello, mostrando sentido del ritmo pero también creatividad. Es raro que se considere un buen bailarín a alguien que se limita a mover los brazos sin hacer otra cosa, comenta Nick Neave, psicólogo de la citada universidad, que dirigió el estudio.

Neave cree que los movimientos que hace el hombre pueden indicar en cierto modo su cualidad reproductora en términos de salud, vigor o fuerza, aunque harán falta estudios ulteriores al respecto para llegar a comprender todas sus implicaciones. Su equipo de psicólogos reclutó a diecinueve voluntarios masculinos de entre 18 y 35 años y les pidió que bailasen durante treinta segundos un ritmo muy sencillo y frente a una cámara de vídeo. Para captar sus movimientos en tres dimensiones se conectaron a sus ropas 38 reflectores infrarrojos, que emiten puntos luminosos que permiten estudiar en detalle los movimientos de cada miembro del cuerpo. Los investigadores transfirieron entonces los movimientos de cada voluntario a un avatar (figura humanoide) asexuado en una pantalla de ordenador para asegurar así que se juzgaba a los bailarines sólo por sus movimientos y no por su talla o aspecto físico.  

Se pidió entonces a treinta y siete mujeres heterosexuales, del mismo grupo de edad que los bailarines, que siguiesen los movimientos de aquéllos tal y como los reproducía el avatar para después puntuarlos. Los resultados del estudio muestran ocho variables distinguen a un “buen” de un “mal” bailarín. Son ésas la amplitud de los movimientos del cuello, del tronco, del hombro y de la muñeca izquierdos, así como su variabilidad, además de la velocidad de movimiento de la rodilla derecha.  

La percepción que tenían las mujeres de un buen baile estuvieron influidas sobre todo por los movimientos amplios y variados del cuello y el tronco. Según Neave, cuyo estudio aparece en la publicación “Biology Letters” de la Royal Society, las mujeres se fijaron especialmente en la cabeza, el cuello y la parte superior del cuerpo.

“Sabemos ahora a qué partes del cuerpo miran sobre todo las mujeres a la hora de valorar el atractivo de un varón. Si el hombre sabe cuáles son los movimientos claves, podrá entrenarse y aumentar sus posibilidades de atraer a una mujer con su estilo de baile”, comenta el psicólogo.

Su colega Kristofor McCarty, que participó también en el estudio, señaló a su vez: “Los métodos empleados nos han permitido hacer algunas predicciones preliminares de por qué ha evolucionado el baile. Los resultados obtenidos indican que parece haber un buen consenso general sobre lo que es un buen y un mal baile, y a las mujeres parece que les gusta el mismo tipo de movimientos” 

Cómo seducir a una mujer bailando 2/2

Tal y como os mencionamos en la anterior entrada, os adjuntamos el link de la entrevista realizada a Rafael López en Radio Galega con referencia a la investigación de la Universidad de Northumbria (Inglaterra)

Entrevista Rafael López Radio Galega

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Proxémica: clave de la supervivencia.

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Lo que más me ha llamado la atención del mundo del lenguaje no verbal desde hace años, y aún hoy en día me continúa fascinando, sin lugar a dudas, es la proxémica. El tremendo impacto que tiene el uso del espacio en la generación de emociones y el hecho de ver día a día cómo el espacio influye en nuestras vidas.

Las emociones y la expresión de éstas a través de la comunicación no verbal es algo que desde el ámbito científico ha sido ampliamente estudiado. Sin embargo, la proxémica es un campo al cual no se le ha dedicado, bajo mi punto de vista, la atención que se merece.

Es evidente, tal y como hemos mencionado en artículos anteriores, que el mayor exponente es el autor Edward T. Hall. En 1966, este antropólogo, publica un excepcional libro llamado “La dimensión Oculta”, en el cual acuña el término proxémica refiriéndose a él como “las observaciones y teorías interrelacionadas del empleo que el hombre hace del espacio, que es una elaboración especializada de la cultura”.

Casi 45 años después de su publicación la definición las diferentes zonas espaciales del hombre (que mencionamos en diferente artículos en nuestra web)  siguen totalmente vigentes.

Pero en este artículo, a petición de uno de nuestros lectores, queremos hacer especial mención al origen de su teoría. Edward T. Hall plantea su constructo teórico a partir de la observación del uso del espacio en animales, basándose en las aportaciones de Hediger. De esta manera establece que existen una serie de “distancias” que, de una manera u otra, emplean la mayoría de los animales:

–          Las usadas cuando un animal se encuentra con otro animal de diferente especie:

  • Distancia crítica. Es aquella distancia, que al ser superada por un miembro de otra especie el animal, marca el momento en el cual comenzaría a huir, salvo que encuentre un obstáculo infranqueable, ante lo cual atacará. Muchos animales salvajes en libertad no son peligrosos pero al ser enjaulados se convierten en un gran peligro para otras especies ya que al entrar en su zona crítica no tienen vía de escape. Esta distancia de huida parece tener relación con el tamaño del animal. Cuanto mayor es, mayor es esta distancia. Las especies más pequeñas dejan que otros individuos de especies diferentes se acerquen más antes de salir huyendo.
  • Distancia de vuelo. Sería la aplicada para huida en especies voladoras.

 –          Las usadas cuando se encuentran con otro animal de su misma especie.

  • Distancia personal. Distancia normal de relación de dos animales “de no contacto” de la misma especie entre los que no existe un contacto íntimo: “ámpula invisible que rodea el organismo”.
  • Distancia social. Aparece en especies “de contacto” que tienen la necesidad de mantenerse unidos como grupo. La distancia social sería aquella hasta la que puede retirarse un individuo de la especie sin perder el contacto con el grupo. Más que una medida física es una medida psicológica que depende de la situación.

 Un ejemplo claro que menciona Hall en su libro es el del domador de leones. Cuando el domador entra en la distancia crítica del león y éste se ve acorralado en la jaula sin poder huir, procederá a acercase lentamente al domador. En ese momento el domador sitúa una silla entre si y el animal. El avance del león hacia el domador será imparable y en su acercamiento subirá a la silla. En ese momento se puede observar cómo el domador retrocede rápidamente saliendo de la distancia crítica de la fiera, ante lo cual el león cesará su avance y quedará subido a la silla.

Me gustaría, por último, destacar en este artículo un aspecto contemplado por el autor en su libro, que sin lugar a dudas es espeluznante. Según Hall, la extinción de las especies tiene mucho más que ver con el espacio que con cualquier otra causa.

Schäfer, director del Museo de Historia Natural de Frankfurt en la década de los 50, fue el primer autor que estudio el modo que tienen los seres vivos de manejar el espacio. Schäfer planteó el término de “densidad crítica” como el nivel de densidad de población a partir de la cual se desencadena un mecanismo mediante el cual la propia especie comienza a eliminar a sus congéneres. Hall plantea ejemplos con diferentes especies como el cangrejo o los ciervos en las cuales al aumentar la población llega un momento en el cual la falta de espacio hace que ellos mismo se supriman, bien devorándose, bien mediante mecanismos de difícil explicación como dejar de reproducirse hasta reducir el nivel de densidad de la especie.

Lo verdaderamente interesante a la vez que preocupante es la aplicación de estas teorías al ser humano: ¿cuándo llegará el ser humano a la densidad crítica? ¿qué ocurrirá entonces?