Club del Lenguaje no Verbal

Por cortesía de la Fundación Universitaria Behavior & Law

Mes: Mayo 2010

Negociación y microexpresiones: grandes aliados del LENGUAJE NO VERBAL

Consideramos microexpresiones a las expresiones faciales de las emociones que una persona siente en un momento concreto del tiempo.

El rostro de una persona nos puede ofrecer información sobre la emoción que está sintiendo o sobre la emoción que pretende ocultar. Es evidente que detectar estos indicadores no es tarea simple, ya que en las expresiones faciales se recoge el carácter individual y propio de cada persona y a su vez el carácter universal. Está demostrado que las expresiones faciales resultantes de las emociones básicas de tristeza, alegría, miedo, ira, sorpresa y asco tienen carácter universal. También está probado que las expresiones faciales son influenciadas por la experiencia del individuo y por el entorno en el que se ha desenvuelto a lo largo de su vida. Otro factor a tener en cuenta será el cultural, ya que en función de las diferentes culturas, la expresión de las emociones varía en lo relativo a la expresión de esta emoción. Es decir, tenemos que tener en cuenta el carácter filogenético, cultural y experiencial.

Otro factor a tener en cuenta será la posibilidad de que aparezcan dos emociones simultáneas, o lo que es más importante para nosotros, una emoción y la intención de contrarrestar esa emoción. Cuando el individuo pretende engañar, la expresión más evidente será la que está falseando y la emoción o emociones verdaderas serán aquellas que aparezcan de manera fugaz.

Las microexpresiones en el rostro son expresiones faciales desarrolladas en un breve espacio de tiempo que en la mayoría de las veces no llega al cuarto de segundo, sin embargo, son expresiones completas.

Otro elemento son las expresiones abortadas, las cuales duran más que las microexpresiones pero no son completas.

El campo de las micorexpresiones es de tremenda utilidad en ámbitos empresariales alcanzando una gran importancia a la hora de negociar con clientes y proveedores o de gestionar equipos. Con formación y andando un poco avispados podemos conocer las emociones que pasan por dentro de nuestro interlocutor y por consiguiente valorar si su expresión verbal y no verbal es congruente.

Es evidente la utilidad para detectar pistas o detalles que puedan conducirnos a la conclusión de que una persona está simulando, engañando o no está diciendo toda la verdad.

El análisis de diferentes parámetros de las expresiones falsas pueden ayudarnos a detectar el engaño:

–          Asimetría. Podemos observar el movimiento de los mismos músculos en ambos lados de la cara pero con distinta intensidad, dando lugar a una más o menos pronunciada asimetría. Existen estudios que asocian la asimetría con la delación y la simetría con las emociones auténticas, aunque una vez más no es un indicador definitorio. En el caso de la sonrisa, la asimetría será un indicador de sonrisa falsa.

–          Tiempo de ejecución. Incluiría el tiempo que tarda en aparecer, el tiempo que se mantiene y el tiempo que tarda en desaparecer. Las expresiones auténticas suelen durar menos de cinco segundos y en ningún caso más de diez segundos. Las expresiones más largas suelen ser emblemas o emociones fingidas.

–          Sincronización. La expresión facial de las emociones coincidirá en el tiempo con la expresión corporal y variación en la voz asociadas con dichas emociones. Si la expresión facial aparece con posterioridad al resto de expresiones, será un indicador facial de la mentira.

–          Morfología. La existencia de determinados movimientos faciales nos indicarán la presencia de una expresión genuina. Para profundizar en ello deberíamos hablar extensamente del sistema FACS desarrollado por Paul Ekman, padre del estudio de las microexpresiones.

–          Velocidad de inicio. La velocidad de inicio de una expresión falsa será más abrupta y más explosiva que de una expresión sincera.

–          Movimientos superpuestos. Si la expresión es espontánea, surgirán diversos movimientos faciales superpuestos.

–          Trayectoria. La expresión desarrolla su trayectoria completa sin interrupciones o sin expresiones de contención si ésta es sincera.

En definitiva, las personas vivimos, recordamos y aprendemos a través de las emociones. Cualquier organización formada por personas estará entonces compuesta por emociones. Emoción y empresa han ido siempre unidas de la mano y en tanto en cuanto las personas continúen siendo el alma de las empresas seguirá siendo así.

Quizá es momento de empezar a pensar en las emociones que se viven en las empresas y de cómo se pueden identificar.

Tipos de emoción y la forma de expresarlas a través del LENGUAJE NO VERBAL

La expresión de las emociones abarca un gran campo de análisis que podríamos clasificar en función de las emociones a las que responden. De esta manera podemos encontrar en primer lugar las emociones primarias, de carácter reactivo. Es decir, ocurre algo y reaccionamos ante ese suceso. Por ejemplo, al cruzar la calle un coche que no hemos visto nos toca el claxon y rápidamente reaccionamos con un catalogo de expresiones de la emoción de miedo.

En segundo lugar nos encontramos con emociones secundarias. En esta ocasión estamos ante emociones anticipativas y menos intensas que las anteriores. Un ejemplo de ellas puede ser la situación de ansiedad que genera presentar ante un consejo de administración unos resultados catastróficos. Horas antes vamos generando ansiedad mediante un proceso anticipativo a los hechos que ocurrirán en el consejo. Me van a despedir, me van a degradar, perderé mi prestigio, mi reputación. En definitiva, me anticipo a un suceso que aún no ha ocurrido.

En tercer lugar, nos encontramos con el estado de ánimo. La intensidad emocional disminuye pero su duración se incrementa. Hablamos de un periodo que puede prolongarse durante días.

En cuarto lugar, aparecen los estados disposicionales. Son una especie de estados de ánimo enquistados durante periodos de incluso meses.

Por último, tendríamos la personalidad, la cual se ve afectada por una importante carga genética. Hablamos de emociones de baja intensidad que acompañan al individuo a lo largo de su vida. Un ejemplo de ello son las personas optimistas o pesimistas.

Cada uno de estos tipos de emoción tiene un canal para expresarse a través del cuerpo. Las emociones reactivas de carácter primario se reflejan a través de los gestos y, en mayor medida, a través del  rostro, en lo que denominamos microexpresiones y que a continuación conoceremos en detalle. Las secundarias igualmente a través de gestos y microexpresiones, pero esta vez con un mayor peso de las primeras. Además se les unen las posturas corporales que además serán un mecanismo de expresión del estado de ánimo. Los estados disposicionales y la personalidad se expresan a través de un mecanismo mucho más controvertido, nuestra morfología facial y corporal. Y digo controvertido porque a nadie nos gusta que nos encuadren en un tipo de personalidad en función de nuestro cuerpo o de nuestra cara. Quizá la clave está en que realizamos el planteamiento contrario y realmente nuestro cuerpo refleja cómo somos porque nuestro físico se ha configurado en función de nuestra personalidad.

La expresión y el contexto en el LENGUAJE NO VERBAL

En las situaciones de la vida real los sujetos difícilmente se enfrentan con una expresión aislada, por el contrario, reciben simultáneamente información sobre el resto de los canales y, sobre el contexto o la situación en la cual la emoción se expresa. Por ello, no debemos perder de vista la importancia que tendrá el contexto en la generación de emociones en la empresa.

Existen empresas, bien es cierto que no muchas, que lo tiene claro desde hace años. Manejan las emociones y crean el contexto para que éstas se generen de la manera más adecuada para su objetivo. Un claro ejemplo de esto lo podemos encontrar en Google y sus oficinas centrales en Zurich. Un contexto ideal para fomentar las emociones positivas y con ellas la creatividad, la automotivación, el trabajo en equipo, la asunción de responsabilidades y la alta productividad.

Expresión de las emociones: Clave del LENGUAJE NO VERBAL

Las emociones son algo interior de la persona. Un suceso exterior mueve algo en nuestro interior y se desencadenan una serie de circunstancias propias e individuales para cada persona. No obstante, a la vez que nos acercamos a su concepto y funcionamiento, debemos prestar especial atención al mecanismo por el cual éstas salen a la luz, la “expresión de las emociones”.

Todos nosotros hemos oído hablar en innumerables ocasiones de Darwin. Lo primero que nos viene a la cabeza es su teoría de la evolución. Pero éste no fue el único campo de investigación en el cual el afamado científico profundizó. También realizó una exhaustiva investigación en materia de emociones, en concreto sobre la expresión de éstas. Darwin desarrolló su trabajo sobre expresión de emociones, no con un interés específico en este terreno, sino como apoyo a su teoría de la evolución. No obstante, su trabajo en este terreno se ha convertido en la investigación científica más importante y, sin lugar a dudas, el origen del lenguaje no verbal como materia de estudio. Fruto de las investigaciones de Darwin y de las de otros autores que recogieron su testigo, podemos concluir que las emociones cumplen tres importantes funciones: la función adaptativa, la función motivacional y la función social.

Respecto a la función adaptativa de las emociones podemos decir que la emoción prepara al organismo para que ejecute una conducta exigida por las condiciones ambientales, que movilice la energía necesaria y dirija la conducta a un objetivo determinado. “Menuda cara trae el jefe, mejor no le digo nada”. Este pensamiento que todos hemos tenido en alguna ocasión, es una pequeña muestra de la función que tiene la expresión de la emociones en la adaptación y la supervivencia.

En cuanto a la función motivacional, ésta se verá cubierta por la provocación por parte de la emoción de conductas motivadas,  dirigidas a una determinada meta con una determinada intensidad. La conducta motivada produce una reacción emocional y a la inversa, la emoción puede favorecer la aparición de una conducta motivada.

Por último, la función social se cumple desde el momento en que la expresión de las emociones permite al resto de personas de nuestro entorno predecir nuestro comportamiento y a nosotros el de los demás, y en consecuencia actuar de determinada manera.

La expresión de las emociones, en cumplimiento de su función social, asume un importante papel en el proceso comunicativo, y por tanto, de tremenda importancia en la gestión de equipos. Por un lado, nos permite percibir las emociones y sentimientos de nuestros interlocutores, y por otro lado nos permite transmitir las nuestras propias, todo ello sin necesidad de desarrollar capacidades extra por encima de las que traemos “de serie”.