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Transmisión no verbal de la empatía en la relación médico-paciente. Club del lenguaje no verbal.

Transmision de empatia comunicacion no verbal medico paciente - club lenguaje no verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en ocasión les presentamos un resumen del artículo “The link between perception of clinical empathy and nonverbal behavior: The effect of a doctor’s gaze and body orientation”, de los autores Sabrina Brugel, Marie Postma-Nilsenová y Kiek Tates, de la Tillburg University, que relaciona la postura y la mirada de doctores con la empatía percibida por los pacientes.

La empatía es considerada una de las habilidades más importantes en el campo de la medicina, tanto desde la perspectiva del paciente y la comunicación de resultados como en la transferencia de información, calidad del diagnóstico, velocidad de recuperación y resultados psicológicos del paciente. En diversos estudios ya se ha demostrado como una alta empatía percibida puede provocar una mayor calidez en el trato médico-paciente, así como una mayor adhesión al tratamiento.

Sin embargo, y debido a múltiples factores, los estudiantes de medicina muestran una reducción de su empatía cuando entran en el campo sanitario, e incluso doctores experimentados se sienten limitados a la hora de expresar empatía debido a la presión del tiempo de consulta. Esta falta de empatía, por supuesto, no es obviada por los pacientes, que pasan por tanto a sentirse tratados solo como un conjunto de síntomas en lugar de como personas.

En el estudio que hoy trataremos, y dada la carencia de estudios existentes sobre comunicación no verbal en el ámbito de la medicina, los autores se centraron en analizar cómo ciertas conductas no verbales simples fueron determinadas por los pacientes como señales de empatía (dado que la empatía solo es transmitida como tal cuando un paciente decodifica un mensaje como empático). En este caso, las dos conductas exploradas en el estudio fueron la dirección de la mirada y la orientación del cuerpo.

En cuanto a la metodología, ambas conductas fueron dicotomizadas en dos posibles opciones: mirada o postura dirigidas hacia el paciente, o mirada o postura esquiva/evitativa. Se grabaron así 4 videos distintos en función de cada posibilidad, en los cuáles se veía a un doctor dando un diagnóstico concreto a la cámara como si estuviese hablando con un paciente. A las personas que veían el vídeo se les pedía, por último, que puntuaran la empatía, la sinceridad y el compromiso de los doctores.

Los resultados, como era esperable, indicaron que los actores que miraban a la cámara directamente como si se tratase del paciente eran puntuados significativamente más alto en la empatía percibida por los espectadores del vídeo, así como en el caso de los actores cuya orientación corporal apuntaba directamente a los pacientes. Una comparativa entre ambos demostró que el efecto de la mirada era más fuerte en comparación con la postura corporal, pero también que la combinación de ambos reforzaba la empatía percibida.

Este estudio, por tanto, sirve como argumento para apoyar la relevancia que la comunicación no verbal tiene como medio de transmisión de empatía entre el paciente y el médico en el ámbito sanitario. Dado el hecho de que, además, es muy fácil entrenar y mejorar la expresión no verbal de un individuo, resultaría de gran utilidad añadir, en un futuro, entrenamientos sobre lenguaje no verbal en el aprendizaje de los médicos, y más concretamente, en el ámbito de la comunicación sanitaria.

Lenguaje no verbal en pediatría: interacción de niños hospitalizados con payasos.

Lenguaje no verbal y pediatria - interaccion entre niños y payasos - club del lenguaje no verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en ocasión les presentamos un resumen del artículo “Effect of interaction with clowns on vital signs and non-verbal communication of hospitalized children”, de los autores Pauline Lima Alcântara, Ariane Zonho Wogel, Maria Isabela Lobo Rossi, Isabela Rodrigues Neves y Ana Cláudia Puggina, de la Faculdade de Medicina de Jundiaí, y Ana Llonch Sabates, de la Universidade Guarulhos de Brasil, que utiliza la comunicación no verbal como elemento diagnóstico en interacciones entre menores y payasos en la contextos sanitarios.

La risoterapia es un método terapéutico creado en 1960 por Hunter Adams, que desde su época de estudiante ya implantaba esta metodología en hospitales y escuelas. En ella, se utiliza la risa como mecanismo de liberación del estrés, reduciendo así los efectos nocivos de la tensión generada en el cuerpo. Esto es así debido a la activación del sistema parasimpático, el cual a su vez actúa sobre el sistema inmunológico, aumentando la concentración de anticuerpos y aliviando el dolor causado por el sistema simpático.

A su vez, la sonrisa mejora la comunicación interpersonal, mejorando los vínculos y potenciando la sociabilidad de un individuo. Es, a su vez, importante para el profesional analizar esta característica de la comunicación no verbal, por múltiples motivos. Entre ellos, por un lado, la incongruencia entre lo transmitido verbalmente y no verbalmente puede aportar información sobre el estado del paciente. Y por otro lado, la comunicación no verbal sirve como expresión de las emociones, elemento imprescindible para una pronta recuperación y especialmente importante en el caso de los niños que se encuentran en un ambiente “aislado socialmente” como es un hospital.

¿Podría la risa, por tanto, suponer una mejoría observable a nivel físico y emocional en un ambiente sanitario? Para evaluar esta afirmación, los autores de esta investigación decidieron analizar si la interacción entre un payaso (o la no interacción con él) representaría una mejoría tanto a nivel fisiológico (concretamente, de las constantes vitales) para los menores como a nivel de expresión no verbal (representando por tanto una mejoría a nivel emocional).

Para ello, se seleccionó una muestra de 41 niños con una edad media de 7 años. A los mismos les visitaron un grupo de estudiantes de medicina disfrazados de payasos, realizando posteriormente bromas, canciones y trucos de magia, inflando globos y realizando interpretaciones cómicas. Estas intervenciones duraron 20 minutos en total, midiéndose los signos vitales 1 minuto antes y 1 minutos después del evento, así como la comunicación no verbal (que fue analizada durante la intervención a través de un registro de conducta).

Los resultados mostraron, en primer lugar, que las constantes vitales de los menores mejoraban inmediatamente después de las interacciones lúdicas (aunque estos cambios no fueron estadísticamente significativos). Así, se encontró un aumento de la presión sistólica y diastólica arterial, además de una disminución en la sensación de dolor.

En segundo lugar, sí se encontraron cambios significativos en el comportamiento no verbal de los niños durante la interacción, y más concretamente en relación con la postura, el contacto visual, el uso del mobiliario, la expresión facial, el nivel de energía y la postura corporal, siendo seis de los siete comportamientos no verbales observados. Así, una postura rígida pasó a ser una postura relajada; un contacto visual ausente se convirtió en un contacto fijo; el uso de objetos como barrera con las otras personas (por ejemplo, un cojín o una almohada) desaparecieron conforme avanzaba la interacción; la ausencia de expresión se convirtió en una sonrisa; un nivel de energía apático, somnoliento o inquieto se transformó en una alerta constante; por último, la postura resultó cada vez más abierta y dirigida al sujeto de la interacción (en este caso el payaso), cuando antes el menor había estado colocado de lado.

¿Qué representaron estos cambios a nivel práctico? Principalmente, representó la demostración de que la interacción lúdica en un contexto sanitario resultaba eficiente para cambiar el estado emocional del menor, pasando de un estado negativo o apático a un estado de alegría y relajación (algo que también coincidía con lo aportado por otras investigaciones realizadas en contextos sanitarios). Pero además estos resultados pusieron de relevancia la utilidad que el análisis del comportamiento no verbal puede aportar al contexto sanitario, representando un método de análisis emocional de gran utilidad para los sanitarios encargados de los pacientes.

¿Influye la comunicación no verbal en las decisiones judiciales? Club del Lenguaje No Verbal.

Comunicacion no verbal afecta decisiones judiciales - Club Lenguaje No Verbal
Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en ocasión les presentamos un resumen del artículo “Comunicación no verbal y toma de decisiones en el ámbito judicial”, de los autores Fernando Gordillo León y Miguel Ángel Pérez Nieto, de la Universidad Camilo José Cela, Rafael Manuel López Pérez, de la Fundación Universitaria Behavior & Law, Lilia Mestas Hernández, de la Facultad de Estudios Superiores de Zaragoza, y José M. Arana Martínez, de la Universidad de Salamanca”, que reflexiona sobre la importancia de la comunicación no verbal de víctimas, testigos y acusados en decisiones judiciales.

La importancia de la comunicación no verbal en situaciones de interacción entre individuos se pone en evidencia al ser conscientes de que, tan solo utilizando gestos, ya podemos comunicar ideas. Sin embargo, la expresión emocional que aporta la comunicación no verbal no puede ser eliminada de las interacciones comunicativas sin suponer un duro golpe a la información transmitida al interlocutor. Esta información, lejos de resultar nimia, posibilita la realización de inferencias sobre los procesos psicológicos subyacentes (cognición, motivación y emoción) de la persona que la recibe. Resalta, a su vez, la importancia que puede poseer esta influencia sobre motivaciones, emociones propias y actitudes.

Partiendo de este último apunte, hay que recordar que en la toma de decisiones están implicados tanto procesos emocionales como racionales, siendo ambos necesarios para alcanzar un resultado final (según la teoría de los Marcadores Somáticos, de Damasio). Entonces, si la comunicación no verbal es un instrumento tan útil para la transmisión de información emocional, ¿hasta qué punto podría suponer una influencia en decisiones de gran calibre, como las decisiones judiciales?

Por supuesto, todos conocemos que en algún grado debe existir una influencia del arrepentimiento o no arrepentimiento por parte del acusado, pero… ¿hay datos científicos que avalen la importancia de la emoción expresada en el ámbito judicial?

Efectivamente, muchos estudios han puesto de relevancia que lo apropiado o no de las emociones expresadas en el juicio podrían condicionar el resultado del mismo. Desde el punto de vista del acusado o las víctimas, la emoción que expresen puede tener efecto sobre su credibilidad, aunque otros estudios indican que los jueces no suelen verse afectados en sus decisiones por estas emociones. Por otro lado, también se ha relacionado la expresión de remordimiento con un aumento de la cuantía de indemnizaciones a pagar y una reducción de años de condena (ya sea transmitida por el propio acusado, o por el abogado defensor). Percibir al acusado como una persona arrepentida genera una percepción más favorable sobre el carácter de dicha persona, siendo además menos propenso a reincidir y más a rehabilitarse.

Por su parte, la credibilidad de las víctimas o testigos también se ve afectada por las emociones que expresan. Así, una víctima de violación manifestando expresiones negativas (tristeza o desesperación) se perciben como más fiables respecto a cuándo manifiestan neutralidad o sonrisas nerviosas. En general, una víctima que exprese más emociones negativas cuando hablan del acontecimiento que originó sus emociones resulta más creíble.

¿Influye, por tanto, la emoción expresada en las decisiones tomadas en los juicios? Si bien no parece claro que haya una influencia directa, sí parece existir una influencia indirecta, siendo su peso más fuerte ante situaciones donde las evidencias no son tan claras. En este sentido, se podría prever que la decisión tomada en un juicio se verá más afectada por el componente emocional cuando el componente racional (las pruebas) sea menos consistente.

El factor clave para explicar estos efectos parece la congruencia o incongruencia entre el delito y la respuesta emocional esperable por parte de víctima o acusado. Los seres humanos tienen ideas estereotipadas sobre cómo deben ser las reacciones emocionales de una víctima (por ejemplo) ante delitos concretos. En función de la congruencia con estos estereotipos, la víctima verá mejor o peor considerada su credibilidad.

¿Qué aspectos de la comunicación no verbal parecen producir efectos en las decisiones judiciales? Aunque el uso de sonrisas para expresar emociones sería quizá el más relevante, esto no sería lo único. Así, aspectos como el tono, el timbre, el llanto o la risa, la forma de vestir, el físico de un individuo o incluso el modo de dirigirse al juez o al jurado podrían tener efectos en la percepción de los mismos.

Por último, hay un último elemento que podría estar afactando a las decisiones judiciales, en base al llamado “juicio paralelo”: el tratamiento de los medios de comunicación sobre un caso sometido a investigación. Algunas investigaciones indican que cuando el jurado es conocedor en primera persona de las experiencias vividas por los familiares de una víctima de asesinato, se genera un sesgos hacia el veredicto de culpabilidad, así como un aumento de emociones positivas hacia la víctima y de emociones negativas hacia el acusado.

En conclusión, no resulta extraño que los abogados preparen a sus defendidos a sabiendas del impacto que tiene no solo la información verbal, sino también lo que expresan a través de su comunicación no verbal, en las decisiones y en el contexto judicial. Aunque se intentan establecer pautas por parte de los letrados para que haya una mejor comunicación de la información, esto no siempre es posible, dado que el control de la comunicación no verbal (y las emociones expresadas a través de la misma) es mucho más difícil que en el caso de la verbal.

Uso de claves no verbales para estimular el aprendizaje online. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en ocasión les presentamos un resumen del capítulo “Loving this Dialogue!!!!  Expressing Emotion Through the Strategic Manipulation of Limited Non-Verbal Cues in Online Learning Environments”, de los autores Krystle Phirangee y Jim Hewitt, de la University of Toronto, que a su vez forma parte del libro “Emotions, Technology, and Learning”, y que analiza la transmisión de emociones a través de las limitadas herramientas “no verbales” de las redes sociales.

Desde los primeros días de las conferencias a través de ordenadores, las emociones han sido un tópico de interés en la investigación educativa. Esto es así debido a la dificultad para demostrar emociones a través de la comunicación online, así como a la priorización que ha tenido un estilo desapasionado de escritura (similar a los textos académicos), en detrimento de la transmisión de emociones.

Habitualmente caracterizada como aburrida, fría e impersonal, el aprendizaje online es frecuentemente visto como menos emocional comparado con las clases presenciales. Sin embargo, los estudios demuestran que, como las clases presenciales, los estudiantes viven emociones positivas y negativas derivadas de la interacción en la comunicación online (por ejemplo, tras recibir apoyos a una idea). Sentimientos de alienación y aislamiento pueden ser desarrollados si no se puede satisfacer una comunicación asertiva con los compañeros (incluyendo el apartado emocional). Sin embargo, es cierto que las maneras de demostrar emociones son, aparentemente, mucho más limitadas en la comunicación online que en la presencial. Derks et al. (2008) demostraron, por el contrario, que la carencia de contenido emocional verbal o visual en la comunicación online se suple con otros mecanismos compensatorios, como los emoticonos, con el fin de reducir la ambigüedad de sus mensajes.

El estudio que hoy analizamos se centró en evaluar los tipos de claves no verbales que los estudiantes utilizaban para expresar emociones en un curso online de una universidad norteamericana. Se analizó la comunicación de 45 estudiantes durante el curso de 12 semanas, entrevistándose además a 4 de ellos con el fin de proveer de claves sobre cómo los estudiantes expresaban emociones online, y cómo las interpretaban. Los resultados se dividen en tres grupos, en función del “aspecto no verbal” analizado:

  • Emoticonos: el análisis de contenido reveló que los estudiantes utilizaban emoticonos del mismo modo que una persona utilizaba expresiones faciales o entonaciones vocales: para acompañar ideas con emociones. Cuatro de ellos fueron utilizados habitualmente: el emoticono de la sonrisa (para expresar apoyo a otras ideas, para agradecer, etc.), el de tristeza (para afrontar un reto, para expresar dificultad, etc.), el de sacar la lengua y el de guiño (que se utilizaban para plasmar humor o sarcasmo). En general, además, los participantes indicaban que utilizaban los emoticonos para “suavizar” el contenido de sus mensajes.

A pesar de la utilidad que los emoticonos tenían en la expresión de las emociones, los alumnos indicaron que habían sido inicialmente reticentes a utilizarlos en sus notas online, argumentando que no sabían si procedería utilizarlos en un contexto académico (aun sabiendo que permitirían desarrollar el tono o la expresividad de su mensaje). También les preocupaba que el instructor del curso pudiera no aceptar el uso de los mismos, y tampoco conocían cómo utilizarlos en un contexto académico.

  • Signos de puntuación no convencionales: el análisis de contenido también reveló que los estudiantes en ocasiones utilizaban signos de puntuación de modos no convencionales para expresar emociones (específicamente, exclamaciones y puntos suspensivos).

Los participantes indicaban que el uso de varias exclamaciones les servía para mostrar entusiasmo, frustración, o la necesidad de más tiempo para analizar una idea. También les permitía poner de relevancia comentarios que les llamaban la atención.

Por otro lado, el uso de puntos suspensivos se relacionaba con reflexión, o para sugerir que una idea todavía se encontraba bajo consideración.

  • Uso del botón “Like”: Facebook creó y popularizó un botón llamado “Me gusta” o “Like”. Habitualmente es utilizado en redes sociales online para indicar cuando una persona aprecia, disfruta o apoya cierto contenido. En el curso realizado durante la investigación, un botón de “Me gusta” fue añadido para poder apoyar los comentarios de cada compañero. El análisis de contenido, en este caso, mostró que se utilizaba para varios fines: indicar aprecio por perspectivas afines, agradecer, mostrar apoyo a gente con problemas, reconocer el esfuerzo, mostrar aprecio para gente que contestaba a sus preguntas, etc.

En conclusión, esta investigación encontró que el uso de puntuación, emoticonos y botón de “me gusta” provocaba que los alumnos pudieran expresar con mayor facilidad sus emociones en clases online. Por tanto, el apostar por un apoyo a este tipo de comunicación no verbal en los distintos contextos por parte de los tutores, podría derivar en la creación de una “cultura de compañeros de clase” (en palabras de los autores) que provocaría una sensación de seguridad y apoyo entre los distintos compañeros de clase, así como una menor cantidad de malentendidos entre los mismos.

En última instancia, el uso de estas claves no verbales online se vería como un rol necesario y productivo en los distintos cursos, proveyendo al alumno con herramientas para transmitir sus emociones, y reduciendo la sensación de frialdad y aislamiento que (erróneamente) provoca la formación online.

Identificación facial y procesamiento implícito del sexo. Club Lenguaje No Verbal.

Identificacion facial y procesamiento implicito del sexo. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en ocasión les presentamos un resumen del artículo “People automatically extracts infants’ sex from faces”, de los autores Konstantin O. Tskhay y Nicholas O. Rule, de la University of Toronto, cuyo objetivo es analizar si realmente existe una habilidad implícita para identificar géneros a través de rasgos no evidentes.

Los humanos poseen una remarcable habilidad para extraer, de manera rápida y eficiente, información sobre otros individuos tan solo con pequeños vistazos a sus conductas o apariencias (aunque esta información no sea siempre válida). Algunos de los datos que los individuos extraen con más precisión son la edad, la raza y el sexo de los otros individuos, clasificándolos de manera espontánea y automática tras un primer vistazo.

Investigaciones previas apuntan a que los humanos pueden diferenciar el sexo de otros individuos a través de una gran variedad de edades, incluida la infancia, aunque la identificación en recién nacidos tiende a ser menos precisa. Muchos estudios plantean que la diferenciación de sexos, realizada en base a la cara de la persona que se evalúa, podría estar determinada por dos procesos: un proceso explícito (uso de claves obvias) y un proceso implícito (uso de concepciones básicas construidas a nivel mental).

Para poner a prueba si realmente existía este proceso implícito basado en concepciones construidas socialmente, los autores realizaron un experimento utilizando fotografías de las caras de niños o niñas recién nacidos, con ausencia de datos para determinar su género de manera evidente (pendientes, color de ropa, etc.). Justamente después, aparecían nombres que los participantes debían clasificar en un género u otro. La hipótesis defendida era que si realmente había un procesamiento implícito, cuando la imagen y el nombre concordasen en género los individuos reaccionarían más rápido a la hora de clasificar el nombre (debido a que el procesamiento ya estaría en marcha).

Los resultados indicaron que la velocidad de los participantes no varió en función de la cara de los niños, pero sí que categorizaron más rápido los nombres de niños que de niñas. A su vez, categorizaron más rápido los nombres de niños que de niñas cuando previamente había una imagen de niños, pero no hubo una diferencia significativa en el caso de que previamente se presentaran imágenes de niños.

¿Qué hipotetizaron los autores sobre esta diferencia? Mantienen que puede deberse a que la cara de los hombres representan la imagen básica socialmente hablando, mientras que la cara de las mujeres resultaría una modificación en la mente de los observadores (por lo cuál, la primera imagen mental siempre sería de hombre, y ciertos rasgos nos la harían cambiar por la de mujer). Esto implicaría, sin lugar a dudas, que la identificación del sexo de un individuo se realiza de manera inherente y no controlada, y por tanto reforzaría la hipótesis de una identificación implícita. De este modo, las categorías mentales socialmente construidas facilitaría el procesamiento de información, ya fuera esta obvia o ambigua.

 

Estatus, género y comunicación no verbal. Club del Lenguaje No Verbal.

Estatus, genero y comunicacion no verbal - Club lenguaje no verbal
Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en ocasión les presentamos un resumen del artículo “Status, Gender and Nonverbal Behavior: A Study of Structured Interactions Between Employees of a Company”, de los autores Judith A. Hall y Gregory B. Friedman, de la Northeastern University, que analiza cómo la comunicación no verbal varía debido a los predictores “estatus empresarial” y “género”.

Aunque se han realizado diversos estudios analizando la relación entre la conducta no verbal y el status, hay gran cantidad de carencias y ambigüedades en este tipo de literatura. Esto es debido a una multiplicidad de motivos; entre ellos, que apenas se han estudiado conductas no verbales en su relación con el status, y la incongruencia de resultados entre investigaciones (analizando elementos como la sonrisa, la mirada, etc.).

Además, pocas veces se ha tenido en cuenta la interacción entre estas variables y otras que influyen directamente entre los individuos, como el género de cada uno. Así, la mayoría de los estudios rara vez distinguen entre hombre y mujer en las distintas interacciones, por lo cual están sesgando parcialmente los resultados: el status no tiene por qué producir efectos unitarios en los cambios en el comportamiento no verbal cuando hablamos de distintos géneros.

Con este objetivo en mente, la presente investigación consistió en el análisis de las interacciones en una empresa pequeña, en la cual todos los individuos se conocían previamente (y, por tanto, conocían los puestos y el status empresarial de cada uno), discriminando además a través de la variable género, con el fin de determinar cómo variaba la comunicación no verbal al referirse a otros individuos de diferente status dentro de la empresa.

Los participantes fueron 46 empleados (24 hombres y 22 mujeres), que participaron en dos sesiones de interacción, cada una de ellas con un compañero distinto seleccionado al azar. Los observadores, estudiantes de psicología, se dedicaron a analizar la conducta no verbal de las grabaciones de vídeo y sonido. Un investigador entrenado codificó muchas conductas extra.

Los resultados indicaron que los individuos con un status mayor puntuaban  más alto en la dominancia, expresividad y calidez, menos en calidez vocal, utilizaban más gestos manuales, hablaban más y asentían más. Por su parte, y en referencia al género, se encontró que las mujeres sonreían más, asentían más y transmitían una menor dominación vocal que los hombres.

Las mujeres con un status alto puntuaron mayor que hombres con status altos en calidad vocal y visual, menos en dominancia vocal, más alto en expresividad y asentían y sonreían más. En lo que se refiere a la interacción de género en status bajos, solo dos efectos fueron significativamente distintos: las mujeres con bajo status puntuaron más alto en calidez vocal, y menos dominancia vocal que los hombres.

Además, se encontró que cuando la diferencia de status entre los individuos que interactuaban aumentaba, aquel con status más alto puntuaban menos en dominancia y hablaban menos, mientras que aquel con status menor asentían menos, realizaba más movimientos manipulativos, interrumpía y hablaba más. Además, mientras que los de status alto se volvían menos asertivos, los de menor status se volvían más asertivos.

Por su parte, los hombres con mayor status utilizaban más facilitadores e interrumpían más que los de bajo status. Las mujeres con un mayor status fueron puntuadas como más cálidas y más expresivas en que las de bajo status, además de asentir más, gestualizar más, utilizar menos facilitadores y realizar más contacto visual.

En resumen, los resultados arrojaron tres conclusiones específicas. En primer lugar, que las diferencias de género en el lenguaje no verbal parecen coincidir con lo presentado en otras investigaciones. En segundo lugar, que la relación entre status y comportamiento no verbal es compleja, variando con el género y dependiente de diferentes motivaciones asociadas al rol específico. Por último, que no hay evidencia de que las diferencias no verbales en base al género puedan ser un reflejo de diferencias en el status organizacional de hombres y mujeres.

Expresión emocional, roles de género y situaciones de estrés en menores. Club Lenguaje No Verbal.

Roles de genero, expresion emocional y estres economico en menores - club lenguaje no verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en ocasión les presentamos un resumen del artículo “Gender Differences in Emotion Expressión in Low-Income Adolescents Under Stress”, de los autores Naaila Panjwani, de la Harvard Graduate School of Education, Tara M. Chaplin, de la George Mason University, Rajita Sinha y Linda C. Mayes, de la Yale University, que plantea la influencia de la situación familiar en el desarrollo de la expresión emocional.

Los investigadores han propuesto y encontrado evidencias respecto a la diferente expresión de emociones en niños y adolescentes según el género. Así, las chicas resultan más emocionalmente expresivas que los chicos. Según un meta-análisis realizado sobre esta temática, aunque pequeñas, realmente existen diferencias significativas consistentes con los roles de género existentes (recordemos que no es lo mismo el sexo que el género). Las mujeres expresarían mayor alegría, internalizando emociones como la tristeza, ansiedad o vergüenza, mientras que los chicos expresarían mayor externalización de emociones como el enfado o el desprecio.

Estas investigaciones se han realizado mayoritariamente en niños, y minoritariamente en adolescentes. Sin embargo, en la mayor parte de los estudios la muestra utilizada eran individuos de raza blanca provenientes de una familia de clase media (según sus ingresos). Por tanto, ningún estudio ha observado a adolescentes de familias con bajos ingresos o de minorías étnicas. ¿Por qué es esto importante? Los autores de esta investigación plantean que la situación económica en una familia de clase baja genera un estrés mayor en los menores, lo cuál puede provocar un impacto significativo en el desarrollo y regulación de la actividad emocional del menor. Y a su vez, la etnia también juega un rol significativo en la expresión emocional. Así, los afroamericanos muestran enfado más veces que los europeos, hispanos o asiáticos americanos, pero también sonríen más. De los pocos estudios realizados sobre la expresión emocional y el género en distintos grupos étnicos se extrae la idea de que también hay diferencias en las distintas razas. Los japoneses, por ejemplo, expresan menos emociones cuando se comunican que los americanos (tanto hombres como mujeres).

Partiendo de estas afirmaciones, el presente estudio examinó las diferencias a la hora de expresar emociones entre los distintos géneros en una muestra de individuos procedentes de familias de bajos ingresos, mayormente afroamericanos, con el fin de determinar hasta qué punto pueden existir diferencias o similitudes con otros grupos de distintos ingresos u otras razas.

Para ello, una muestra de individuos procedentes de ambientes urbanos de EEUU fueron grabados realizando actos que generasen una expresión emocional, durante los cuáles un grupo de observadores entrenados se dedicaban además a identificar los distintos episodios emocionales por los que atravesaba el individuo, fijándose así en elementos como la expresión facial, los cambios en la voz y las posturas.

Los resultados indicaron que, como en otros grupos, la muestra mostró diferencias en la expresión emocional en función del género consistentes con los roles habitualmente conocidos, relacionados con la alegría y la vergüenza, pero también mostraron roles de género inconsistentes con otros grupos en las emociones de desprecio.

Las mujeres afroamericanas mostraron más felicidad que los chicos, incluso bajo situaciones de estrés. Los autores teorizan que esto puede ser debido a que los estereotipos empujan a las mujeres a mostrar sonrisas en público, lo cuál podría ser problemático para las mismas (derivando en problemas de conducta). También consistente con estos roles culturales fue que las chicas mostraron mayor vergüenza que los chicos, aunque no difirieron con estos en la internalización de otras emociones (como la tristeza o la ansiedad). Los autores teorizaron, en este sentido, que el hecho de encontrarse en una familia con ingresos bajos (y por tanto, sometidos a más estrés) podía provocar que tanto chicos como chicas aumentaran la internalización de estas emociones (tristeza y ansiedad), derivando posteriormente en desórdenes emocionales.

Por último, y contrariamente a lo encontrado en otros estudios, se encontró que las mujeres mostraban más emociones de desprecio que los hombres, lo cual los autores creen relacionado con la situación económica en sus familias, donde las mujeres serían criadas para mostrarse más duras y, por lo tanto, más protectoras de sí mismas.

En conclusión, se encontraron diferencias entre géneros a nivel de expresión emocional, la mayoría de las mismas (en base a la opinión de los autores) debidas a la situación económica familiar que vivían los menores, situación que provoca un estrés que cambia el modo de expresar emociones de los menores.

Estimando el éxito de la mediación a través de claves no verbales. Club Lenguaje No Verbal.

Comunicacion no verbal y mediacion - club lenguaje no verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en ocasión les presentamos un resumen del artículo “Non-verbal communication analysis in Victim–Offender Mediations”, de los autores Víctor Ponce-López y Xavier Baró, de la Universitat Oberta de Catalunya, y Sergio Escalera, Marc Pérez y Oriol Janés, de la Universidad de Barcelona, cuyo fin es dar a conocer una herramienta para evaluar el éxito de las reuniones de mediación.

La justicia restaurativa es un movimiento social internacional dirigido a reformar la justicia criminal actual, centrándose en las necesidades de las víctimas, que toman un rol activo en el proceso. A su vez, los propios delincuentes son animados a asumir la responsabilidad de sus acciones con el fin de reparar el daño causado. Pues bien: uno de los procedimientos más comunes ofrecidos a las víctimas es la posibilidad de compartir impresiones con un mediador, en un programa conocido como el “Victim-Offender Mediation”, o “Mediación víctima-agresor”. Durante el mismo, ambas partes se reúnen con un mediador por separado, analizando el problema por separado. Finalmente, se realiza un encuentro entre ambas partes y el mediador.

Aunque no existe una guía estándar para establecer el mejor curso de acción para alcanzar los objetivos de mediación deseados, sí que se han descubierto una serie de patrones de comunicación físicos (no verbales) que afectan al modo en el que cada participante percibe al contrario. Ampliamente analizada por la psicología social y otras ciencias cognitivas, su análisis puede resultar crucial en el transcurso de una entrevista de mediación.

Es por ello que los autores de esta investigación plantearon el uso de una sistema inteligente multimodal para analizar la información a través de la extracción de elementos de distintos análisis, lo cual permitiría definir y reconocer indicadores comunicativos. Esto, a su vez, en combinación con el aporte de un individuo experto en el campo de la mediación, podría suponer un gran descubrimiento para este campo de la justicia restaurativa. En este artículo se presentó la fase inicial de este proyecto, sus resultados y sus implicaciones.

La metodología consistió en la grabación de los individuos pertenecientes a las sesiones, realizadas en varias localizaciones de Cataluña. El 15% de las mismas fueron realizadas en encuentros entre las dos partes. A su vez, se definieron tres conceptos de análisis durante los encuentros: receptividad de los individuos, acuerdo alcanzado entre ambas partes y satisfacción alcanzada en relación a las expectativas del mediador. Estos conceptos fueron medidos en cada una de las sesiones a través de observación por parte del mediador.

Los indicadores conductuales no verbales analizados a través de los distintos dispositivos fueron muy variados: la mirada de los individuos (y la dirección de la misma), la postura corporal, la agitación de la mitad superior del cuerpo, la agitación de las manos y su posición, el tiempo hablado por cada individuo y sus turnos, la cantidad de interrupciones, el nerviosismo pre y post encuentro, etc. De los mismos, los resultados indicaron que los más relevantes para analizar la satisfacción fueron la agitación de cuerpo y manos y el turno de los mediadores; para analizar el acuerdo, lo más útil fue analizar la edad del mediador; y en el caso de la receptividad, los movimientos de las manos aportaron los datos más relevantes.

La conclusión derivada de la aplicación de este sistema, a nivel estadístico, resultó ser muy prometedora: se obtuvo una precisión del 86% para predecir satisfacción, del 79% para predecir tanto acuerdo como receptividad, y una gran correlación en los análisis de regresión.

Contexto social, vergüenza y comunicación no verbal. Club del Lenguaje no Verbal

Verguenza, contexto social y comunicacion no verbal - club lenguaje no verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en ocasión les presentamos un resumen del artículo “Social Presence, Embarrassment, and Nonverbal Behavior”, de los autores Marco Costa y Pio Enrico Ricci Bitti, de la University of Bologna, y Wies Dinsbach y Antony S. R. Manstead, de la University of Amsterdam, con el fin de analizar la relación entre la conducta no verbal, la vergüenza y el contexto social.

Dado que la vergüenza es una emoción social típica, parece razonable esperar que esta manifestación conductual se elicite en momentos de interacción social más que en condiciones de aislamiento.  Estudios previos han establecido que esta emoción es menos intensa entre familia y amigos que ante individuos totalmente desconocidos, por lo cual el sentimiento de vergüenza debe ser mayor ante la presencia de extraños.

Los científicos, a su vez, han determinado que la vergüenza se encuentra asociada con distintos cambios en los elementos de la comunicación no verbal, como la posición de los ojos, alteraciones del discurso, posturas rígidas, sonrisas nerviosas, etc. De hecho, han llegado incluso a establecer el funcionamiento que sigue a nivel no verbal la expresión de la vergüenza. Así, en primer lugar se daría una evitación o aversión a las miradas. A continuación, una inhibición de la sonrisa. Posteriormente, aparecería una sonrisa que afectaría tan solo a ciertos músculos faciales. A continuación, aumentarían los movimientos de la cabeza hacia abajo, yu por último, un individuo se tocaría la cara.

Partiendo de esta base teórica, los investigadores plantearon una hipótesis: la conducta no verbal de un individuo, relacionada con una expresión conductual medible, debería también reflejar la experiencia subjetiva de vergüenza de un individuo, siendo la misma superior en presencia de participantes que en una condición aislada. El objetivo de este estudio fue, por tanto, analizar el impacto de la presencia de personas desconocidas en la experiencia y conducta de vergüenza de un individuo.

Para ello, 22 mujeres y 16 hombres participaron en el estudio, durante el cual fueron divididos en dos condiciones. En la condición aislada, se sentó al individuo en una silla, frente a una pantalla en la que pasaban imágenes de diversa índole, entre ellas imágenes eróticas de hombres y mujeres. En la condición con compañía, se incluyeron otras dos sillas detrás del individuo, en la cual se sentaban siempre dos investigadores. Una vez terminada la presentación de las imágenes, se solicitaba a los participantes que rellenasen un cuestionario respondiendo a cómo se habían sentido durante la prueba, puntuando emociones como la ansiedad, el interés, la sorpresa o la vergüenza a través de escalas de puntuación. Finalmente, a los participantes se les informaba de la presencia de una cámara en la sala, y se les pedía consentimiento para poder analizar las imágenes.

Tras la codificación de la conducta no verbal de los individuos, estos fueron comparados con los datos extraídos de los cuestionarios rellenados por los participantes. Como quedó patente, mostrar escenas de desnudez y situaciones eróticas fueron efectivas para crear situaciones de vergüenza. A su vez, tal y como se esperaba, la presencia de otros provocó que esta emoción fuera más fuerte en los participantes. Las conductas no verbales más comúnmente observadas fueron movimientos de los labios, rotación de sillas, inclinaciones de cabeza, tocamientos en la cara, movimientos de mano, evitar mirar fijamente a la pantalla, sonrisas “tontas”, etc. Todos ellos encajaron en las conductas prototípicas (salvo la rotación de la silla) de la conducta de vergüenza.

Sorprendentemente, se encontraron tres datos interesantes. En primer lugar, que aunque los individuos reportaban diferentes niveles de vergüenza, no se encontraron diferencias en la frecuencia de conductas no verbales en función de las imágenes mostradas. En segundo lugar, de manera inconsistente a la teoría, 5 de 11 respuestas no verbales fueron menos frecuentes en situaciones con extraños que aisladas. Por último, los hombres exhibieron más conductas no verbales de vergüenza que las mujeres, aunque las mismas reportaron haber sentido más vergüenza.  Una explicación dada por los autores fue que se hubiera dado un fenómeno de inhibición social, que había reducido drásticamente las conductas no verbales relacionadas con la vergüenza. Sin embargo, y dado que esto entraba en conflicto con el planteamiento defendido por los autores (que la presencia de individuos facilitaría la expresión de la emoción), en la reflexión final de la investigación se encauza a otros investigadores a analizar estos posibles fenómenos.

Determinar la personalidad a través del nick de un juego. Club Lenguaje No Verbal.

Determinar la personalidad a traves del nick de un juego - club lenguaje no verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en ocasión les presentamos un resumen del artículo “Impressions of World of Warcraft players: personalities based on their usernames: Interobserver consensus but no accuracy”, de los autores Lindsay T. Graham y Samuel D. Gosling, de la University of Texas at Austin, cuyo objetivo es determinar si la personalidad de un individuo puede ser determinada con precisión a través de su nick en un juego online.

A nivel científico, es reconocido que las personas se forman impresiones de las otras en base a retazos mínimos de información (en muchas ocasiones, ni siquiera hace falta un contacto verbal). Incluso un dato tan básico como la dirección de correo de una persona puede provocar que nos creemos una imagen concreta de la misma. Así, encontramos que elementos como la apariencia física, la organización de un perfil de Facebook, la música favorita o incluso la decoración de las habitaciones o de los lugares de trabajo pueden permitir a un individuo juzgar de manera relativamente precisa la personalidad de un individuo.

Millones de personas juegan en la actualidad a juegos online conocidos como MMORPG (juegos de rol online multijugadores masivos), tales como Second Life o Farmville. Una de las particularidades de estos juegos es que los jugadores mantienen relaciones sociales con otros jugadores, resultando en la mayoría de ocasiones en un encuentro online previo a un posible encuentro offline fuera de las redes (si el mismo llega a darse). Es por ello que la primera impresión que suelen recibir del otro individuo los jugadores son los “nicknames” de los mismos.

Teniendo en cuenta, por tanto, la importancia de los nicks como primer elemento en la interacción con otro individuo, los investigadores de este artículo se plantearon una pregunta. ¿Puede el nick de un usuario de un MMORPG concreto (en este caso, World of Warcraft) permitir a otro individuo realizar impresiones relativamente sobre su personalidad?

Para poner a prueba esta hipótesis, los investigadores reclutaron 1357 individuos, que se encargaron de reportar sus nicks (uno solo por persona) y completar cuestionarios de personalidad. Posteriormente, dos grupos de estudiantes (uno de jugadores de World of Warcraft, y otro de personas que nunca habían jugado) se dedicó a evaluar la personalidad de cada individuo en base a su nick.
¿Qué indicaron los resultados del estudio? Por un lado, el consenso entre las respuestas de los jugadores fue fuerte, con pequeñas diferencias entre ambos grupos (los jugadores tuvieron un consenso mayor en extraversión, estabilidad emocional y apertura, y los no jugadores tuvieron un consenso mayor en cordialidad y responsabilidad).

Por otro lado, y en lo que se refiere a la precisión de las impresiones de los observadores, al contrario que en las investigaciones sobre correos electrónicos, no se encontró ninguna evidencia de precisión en las impresiones de los observadores. Incluso con la adopción de claves por parte de los mismos para evaluar los nicks (fijarse en el género, tener un nombre bonito, incluir contenido sexual, de ciencia ficción, múltiples palabras, etc), no se encontró una precisión significativa entre los mismos.

Esta investigación concluyó, por tanto, que los nicks, de manera aislada, no proporcionan información precisa sobre la personalidad de los individuos, pero sí que proporcionan claves que elicitan un acuerdo entre las opiniones de los diversos usuarios. Por tanto, dado el aumento de interacciones en los contextos sociales, serán necesarias más investigaciones que permitan descubrir si las impresiones de terceros sobre un individuo pueden ser precisas o no.

Posturas previas a la entrevista de trabajo. Club Lenguaje No Verbal.

Four different poses of one woman waiting for interview. Sitting in office on chair.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en ocasión les presentamos un resumen del artículo “Preparatory power posing affects nonverbal presence and job interview performance”, de los autores Amy J.C. Cuddy y Caroline A Wilmuth, de la universidad de Harvard, Andy J. Yap, del INSEAD, y Dana R. Carney, de la University of California, que analiza la relación entre la adopción de posturas y el posterior desempeño de entrevistas de trabajo.

Las investigaciones han indicado que las posturas expansivas y abiertas reflejan en primates y humanos un alto potencial, mientras que aquellas posturas contraídas y cerradas reflejan un potencial bajo. Un ejemplo muy visual podría ser el instante en que un atleta cruza la línea de meta. Espontáneamente, los deportistas adoptan una posición en “V”, con los brazos y el pecho expandidos, en el caso de haber ganado. Sin embargo, aquellos que no lo hacen, dejan caer sus hombros y contraen el pecho. Lo mismo sucedería en el caso de los chimpancés con alto estatus (que inflaman su pecho) frente a los de bajo estatus (que contraen el cuerpo).

En ambos casos, los investigadores señalan que la adopción de posturas expansivas dispara sensaciones de poder, confianza, autoestima, tolerancia al riesgo, buen humor, tolerancia al dolor y reducción de sentimientos de miedo. Se ha demostrado incluso que estas posturas aumentan la segregación de testosterona, hormona asociada a las conductas de dominancia y búsqueda de estatus, reduciendo a su vez el cortisol, hormona asociada al estrés, el bajo estatus social y el desarrollo de conductas de sumisión.

Con estos planteamientos en mente, se plantea una encrucijada: en los momentos previos a una evaluación social estresante (por ejemplo, una entrevista), mucha gente adopta sin ser conscientes posturas no verbales que pueden causar en ellos una sensación de debilidad, muy probablemente debido al miedo ante el evento, al estrés, o a la intención de controlar y no mostrar sus carencias durante el mismo. ¿Cómo afecta, por tanto, la adopción de esta posición (y la sensación que transmite) al desempeño del individuo durante la posterior evaluación? ¿Podría permitir la adopción de una postura de “poder” justo antes de la entrada a la misma influir en el desempeño y los resultados del individuo de manera positiva? Este es el objetivo de la investigación que nos ocupa, la cual analizará la adopción de posturas y sus consecuencias en una entrevista de trabajo, quizá la experiencia de estrés social más comúnmente afrontada.

Postura abierta vs postura cerrada - club lenguaje no verbalPara ello, 61 estudiantes fueron asignados a dos grupos aleatoriamente: algunos dedicados a adoptar posturas abiertas (brazos en jarra y piernas levemente separadas), y otros a adoptar posturas cerradas (brazos cruzados cogiendo la cintura, una pierna cruzando la otra mientras se deja el peso sobre una). Estos estudiantes mantuvieron esta pose durante 5-6 minutos mientras preparaban su discurso para la entrevista de trabajo. Posteriormente, y tras ser grabados, se continuó analizando su discurso mientras adoptaban una postura libre, para finalizar con los participantes rellenando un cuestionario sobre cómo se sentían en lo referente a dominancia, control, poder y liderazgo.

Los investigadores analizaron, mediante un análisis ANOVA, el efecto de la adopción de las dos posibles posturas en el desarrollo de la actividad. Tal y como se hipotetizó por parte de los autores, los observadores consideraron que aquellos que prepararon la entrevista con una postura abierta (de poder) desarrollaron la entrevista de trabajo de una manera significativamente mejor que aquellos que adoptaron una postura cerrada (de debilidad). A su vez, aquellos con una pose más abierta trasladaron, según sus resultados, haber tenido una sensación de confianza significativamente mayor que el otro grupo. Ni el género ni la raza afectaron a las variables.

Este experimento demostró que la postura adoptada en los momentos preparatorios antes de afrontar una evaluación social (por ejemplo, una entrevista de trabajo) influyó en los pensamientos de los evaluadores, así como en sus decisiones. Comparado con aquellos que mantuvieron posturas de debilidad, aquellos que mantuvieron posturas de poder aparentaron mantener mejor la compostura, proyectar más confianza, y realizaron discursos más cautivadores y entusiastas.

Gestos y medios de transmisión en la enseñanza. Club Lenguaje No Verbal.

Gestos y medios de transmision en la enseñanza - club lenguaje no verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en ocasión les presentamos un resumen del artículo “Gesture in Instruction: Evidence from Live and Video Lessons”, de los autores Theodora Koumoutsakis, de la University of Chicago, Ruth Breckinridge Church y Saba Auman-Nolley, de la Northeastern Illinois University, Martha W. Alibali, de la University of Wisconsin-Madison, y Melissa Singer, de la Bridgewater State University, que analiza la influencia de gestos y medio de transmisión en la enseñanza.

Los profesores suelen utilizar gestos durante sus explicaciones, los cuales suelen consistir en movimientos de las manos que acompañan al discurso, como parte de su comunicación para la instrucción. Cuando los investigadores evaluaron si estos gestos influían en el aprendizaje de los estudiantes, encontraron que los resultados aportaban abundante evidencia sobre la influencia de los gestos en la comprensión del discurso. Por tanto, este influencia de los gestos en la comprensión de lo que estaban escuchando determinó, por tanto, que los alumnos veían mejorado su aprendizaje.

Sin embargo, y pese a todo el aporte científico que apuntaba que el aprendizaje mejoraba en presencia de gestos, muy pocas investigaciones se realizaron teniendo en cuenta otros elementos del proceso de transmisión de conocimientos. Estos podrían llegar incluso a afectar al aprendizaje como limitadores, provocando una reducción del aprendizaje incluso aunque se utilizasen gestos. Esta investigación, centrada en la posibilidad de influencia de variables externas al aprendizaje y a su mejora a través de los gestos, decidió introducir una nueva variable para conocer su influencia: la presencialidad o no del profesor durante el aprendizaje. Esto es debido a que el medio utilizado para trasladar información instruccional parece haber sido identificado como una variable importante por ciertos autores como variable de influencia en el aprendizaje. Si los gestos mejoran la transmisión de información, tal y como los datos demuestran, entonces deberían seguir mejorando la transmisión de información incluso aunque el medio sea distinto.

Para poner en práctica esta afirmación, se decidió crear cuatro grupos y compararlos. Los mismos fueron divididos según el medio utilizado para transmitir la información (transmisión presencial contra transmisión grabada) y según la presencia o no de gestos. 63 niños de tercer y cuarto grado (entre 7 y 10 años) fueron seleccionados como parte de la muestra, siendo divididos entre cada equipo de manera totalmente aleatoria. A través de un control muy estricto, los investigadores se aseguraron de que las variables de las clases fueran similares excepto por la condición experimental que cambiaba en cada caso.

Los resultados fueron sorprendentes para los propios investigadores: los gestos mejoraban el aprendizaje de los niños en general, pero al introducir la variable medio, tan solo mejoraban de manera significativa el aprendizaje a través de las clases grabadas. ¿A qué se debió esto? Los investigadores teorizaron que esto podría ser debido a que la introducción de gestos en el vídeo provocaría que los niños prestasen atención a los mismos, estando más atentos al discurso presentado y por tanto focalizándose en el mismo.

Dado el desarrollo que la educación online ha sufrido durante los últimos años (la cual ha aumentado, haciéndose cada vez más y más común), los resultados de esta investigación pueden resultar interesantes para analizar cómo los videos son procesados por las personas que aprenden de los mismos, con el fin de mejorar el impacto de la instrucción. Los investigadores plantearon, por último, que los diseñadores de los cursos no deberían limitarse a grabar a los profesores como “cabezas parlantes”, sino que deberían enseñarles a incorporar gestos a sus discursos.

Credibilidad de las denuncias de agresión sexual. Club del Lenguaje No Verbal.

Credibilidad de las denuncias de agresión sexual. Club del Lenguaje No Verbal.

Credibilidad de las denuncias de agresión sexual. Club del Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en ocasión les presentamos un resumen del artículo “Despistado por la emoción: la capacidad de los observadores de discriminar denuncias de agresiones sexuales reales y falsas”, de los autores Kristine A. Peace de la Universidad Grant MacEwan (Canadá), Stephen Porter de la Universidad British Columbia (Canadá) y Daniel F. Almon de la Universidad Dalhousie (Canadá), que trata sobre la detección del engaño en las denuncias de agresión sexual.

Una de las razones por las que el engaño ha generado un enorme interés científico son los problemas que han surgido en el sistema legal como resultado de las evaluaciones de credibilidad erróneas y en consecuencia condenas injustas. En particular, los casos de agresiones sexuales suponen un importante reto para la policía y para los jueces; el hecho no suele denunciarse de inmediato y normalmente no existen pruebas confirmatorias. Si bien es difícil establecer un número determinado, se estima que hasta un 20% de las denuncias podrían ser falsas. Por lo tanto, resulta esencial investigar los factores asociados con las características de las denuncias de agresión sexual reales y falsas y la exactitud en la discriminación de los observadores es crucial. El presente estudio examina la capacidad de los observadores (posibles jurados) para discriminar informes reales y falsos de agresión sexual, y si las diferencias individuales están relacionadas con la capacidad para determinar la credibilidad de tales afirmaciones. Uno de los objetivos del estudio es determinar si existe una predisposición a la veracidad ante denuncias reales y falsas de agresión sexual. Se prevé que en el análisis de las declaraciones escritas que contienen descripciones impactantes y perturbadoras de agresiones sexuales, los observadores serán más propensos a creer el informe. Además de determinar la precisión del observador en la valoración de las denuncias de agresión sexual, se ha tratado de identificar las posibles diferencias individuales entre los observadores legos que podrían contribuir a diferentes niveles de competencia de valoración. La fuerza del contenido emocional de la declaración podría interactuar con la función emocional y la personalidad del juez para influir en los juicios de credibilidad. Los distintos rasgos de personalidad podrían asimismo estar relacionados con el uso diferenciado de señales en la toma de decisiones. En general, el análisis empírico de las capacidades de detección del engaño y las diferencias individuales ha arrojado resultados inconsistentes. Las investigaciones que analizan el uso de señales ha revelado que los participantes que se apoyan en un mayor número y variedad de señales (ya sean verbales y/o no verbales) tienden a ser más precisos en la detección del engaño. Este estudio cuenta con tres objetivos principales: (1) evaluar la exactitud de los juicios de credibilidad de denuncias reales y falsas de agresión sexual; (2) analizar el papel de la personalidad y las diferencias individuales en la precisión de la detección; y (3) examinar las estrategias de utilización de señales y su relación con la precisión en las valoraciones de credibilidad.

Los resultados del estudio apoyan las anteriores investigaciones que indicaban que la precisión en la detección está en general alrededor del nivel de azar, y se confirma la predicción con respecto a la predisposición a la veracidad cuando se juzgan denuncias de victimización sexual. De hecho, los observadores que obtuvieron peores resultados, mostraron poca precisión discriminatoria y respuestas sesgadas. Sin embargo, es posible que los juicios sobre la intensidad emocional se hayan visto limitados por la naturaleza emocional de las denuncias de agresión sexual. Curiosamente, el estudio reveló una ligera correlación negativa entre confianza y precisión en la detección de denuncias reales de victimización. Como tal, es importante tener en cuenta la confianza en la toma de decisiones dado que se asocia con percepciones de veracidad. Por otro lado, se halló una correlación negativa entre extraversión y precisión global, lo que indica que los participantes que puntúan bajo en extraversión demostraron más capacidades de detección. Otro hallazgo fue la asociación positiva entre precisión, apertura a la experiencia y neuroticismo. El análisis sobre el uso de señales en este estudio no apoya las hipótesis; la precisión no está relacionada con el número o el tipo de señales empleadas. Parece ser que tanto las denuncias falsas como las reales contenían muchas de las señales más utilizadas (cantidad de detalles, consistencia lógica, detalles relevantes), lo que limita cualquier asociación entre uso de señales y precisión. De este modo, el uso de señales irregulares de palabras/frases se asoció con una mayor precisión en la correcta discriminación de informes reales. Se analizó igualmente si los jueces más precisos utilizan señales diferentes a las que emplean los jueces que cometen más errores. Pero contrariamente a lo que cabría esperar, no existe diferencia en la utilización de señales entre los jueces.

Algunos investigadores han llegado a la conclusión de que las diferencias en la detección del engaño dependen más de las características y conductas del que engaña más que del observador. Algunos argumentan que las diferencias individuales son insignificantes, salvo que las personas difieran en su predisposición a la veracidad de las declaraciones. Los hallazgos sugieren que los factores de personalidad tienen al menos una ligera influencia sobre la capacidad de detección del engaño y confirman que los legos asumen más a menudo que las denuncias de agresión sexual son veraces. El siguiente paso en esta investigación es evaluar la capacidad de los investigadores de la policía y de los que toman las decisiones judiciales para discriminar las denuncias de agresión sexual reales y falsas, y si estos profesionales presentan predisposiciones similares o diferentes hacia la credibilidad de estas denuncias. El presente estudio ofrece una visión de las capacidades de detección del engaño cuando se usan estímulos reales y emocionalmente evocadores. Los participantes obtuvieron peores resultados que al nivel de azar en general, y demostraron una predisposición a la veracidad en sus determinaciones. Estos resultados tienen consecuencias para el ámbito forense, cuando los investigadores se enfrentan a denuncias de agresión sexual, y afrontan el reto de determinar la veracidad.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje No Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Sabiduría popular frente a conocimiento científico sobre la detección no verbal del engaño. Club Lenguaje no Verbal.

Detección de la mentira

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les sugerimos un resumen del artículo “¿Se pilla antes a un mentiroso que a un cojo? Sabiduría popular frente a conocimiento científico sobre la detección no-verbal del engaño”, del autor Jaume Masip, de la Universidad de Salamanca, en el cuál se revisa la fiabilidad de la detección del engaño a través de la evaluación del lenguaje no verbal.

En multitud de ocasiones, la psicología social ha sido criticada por estudiar ciertas situaciones que, según gran parte de la población, son “de sentido común”. Esto provoca, habitualmente, que la sabiduría popular sustituya al auténtico conocimiento científico a la hora de abordar evidencias o problemas de la vida cotidiana (a lo cual contribuyen, sin duda, series de televisión, libros de autoayuda, etc.). Uno de los campos de la psicología en los que más falsas creencias existen es el de la comunicación no verbal.

¿Hasta qué punto puede la comunicación no verbal transmitirnos realidades absolutas sobre el comportamiento de un individuo? Mientras que la investigación científica nos lleva a relativizar los descubrimientos, la mayoría de la sabiduría popular habla de realidades dicotómicas, sin atender a la variación entre individuos o situaciones. Esta visión errónea es especialmente flagrante en casos como la detección de mentiras, en la cual existen multitud de creencias sobre la utilidad del lenguaje no verbal para detectar las mismas. Este artículo trata de desmantelar algunas de estas creencias populares erróneas, basándose en la rigurosa investigación científica para demostrar la falsedad de muchas de las afirmaciones realizadas fuera de la disciplina de la psicología sobre el tema.

  • ¿Se pilla antes a un mentiroso que a un cojo?

Tal y como las evidencias científicas demuestran, no hay diferencias sustanciales en la detección de la mentira a través del lenguaje corporal respecto a tratar de adivinarlo al azar (en torno al 50% de los casos son acertados). Ni siquiera tras “entrenar” a expertos se encontraron diferencias importantes entre estos y personas que no tenían ningún conocimiento sobre detección de mentiras. Por tanto, y en contra de la “afirmación popular”, se encontró que la capacidad para discriminar entre mensajes verdaderos y falsos es muy escasa en los seres humanos, dependiente sobre todo de elementos personales y contextuales. No es, por tanto, fácil “pillar a un mentiroso”.

  • ¿Afecta nuestra confianza a nuestra capacidad para detectar mentiras?

En absoluto. De hecho, tal y como muestran las investigaciones, las personas no tenemos conciencia de lo correctos o incorrectos que son nuestros juicios de credibilidad. Incluso en multitud de ocasiones tendemos a sobreestimar nuestra capacidad de discriminar entre verdades y mentiras.

  • ¿Existen señales conductuales de cuándo alguien nos está mintiendo?

Taparse la boca, tocarse la nariz, frotarse un ojo o el cuello, mirar fijamente a los ojos… todas estas acciones son, según la cultura popular, rasgos de un mentiroso. De hecho, muchos de estos estereotipos también han sido estudiados, encontrándose que muchos de ellos parecen tener validez universal (como el de que un mentiroso aparta la mirada).

Por supuesto, prácticamente ninguno de estos estereotipos es cierto (y menos generalizables a toda la población). La discrepancia entre estos y la realidad empírica puede dar cuenta del escaso valor de las claves conductuales para formular juicios correctos de mentira.

  • ¿Existe alguna posibilidad de llegar a ser un buen “detector de mentiras”?

Se han realizado multitud de intentos en este sentido, entrenando de diversas maneras a múltiples observadores. Sin embargo, el porcentaje de aciertos no ha representado un gran aumento (del 54% a 57%). ¿A qué se debe esto? En realidad, no es motivo exclusivamente del tipo de entrenamiento, sino de los escasos indicadores conductuales que son realmente útiles. Según ciertos autores, más que incrementar la precisión, lo que provocan estos entrenamientos es el aumento de la tendencia a decir que los mensajes son falsos.

Diferencias paralingüísticas en conversaciones entre parejas y amigos.

Laughing young guy enjoying a conversation over the cellphone

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les sugerimos un resumen del artículo “People will know we are in love: evidence of differences between vocal samples directed toward lovers and friends”, de los autores Sally D. Farley, de la University of Baltimore, Susan M. Hughes y Jack N. Lafayette, del Albright College, en el cuál se examina si existe variación en el tono identificable en función de la persona con la que hablamos.

Como animales sociales, los humanos instintivamente intuimos los estados emocionales de todos aquellos que nos rodean. Tal y como apuntan las investigaciones, un gran número de descubrimientos defienden que las características de nuestra voz, sin ir más lejos, permiten a los individuos de nuestro alrededor extraer más datos que aquellos puramente derivados del discurso. Estos elementos son conocidos en el estudio de la comunicación no verbal como “paralingüísticos”.

Precisamente, los elementos paralingüísticos parecen ser un elemento de gran importancia específicamente en el campo de las relaciones amorosas entre personas. ¿A qué es debido? A que nuevamente, tal y como los estudios abalan, un individuo puede modificar las características de su voz para atraer a posibles compañeros. De hecho, y tal y como se demostró en un experimento sobre la seducción, aquellos hombres que utilizaron una mayor modulación vocal tuvieron más éxito que aquellos que no modularon su paralingüística, llegando incluso a tener una segunda cita con la pareja en el estudio.

Sin embargo, y más allá de la simple atracción, hay ciertas evidencias que indican que las parejas de individuos continúan modificando sus voces cuando hablan entre sí. Por ejemplo, se demostró que la frecuencia del llamado “babytalk” (“conversación de bebé”) era un fuerte predictor de la intimidad y la atracción entre una pareja. En contraposición a esto, otros investigadores indican que estos cambios en el tono pueden no limitarse a las relaciones entre parejas, sino incluir también aquellas relaciones de amistad que generan un estado afectivo o motivacional.

Precisamente frente a esta dicotomía de resultados, el propósito de este estudio consistió en explorar cómo los individuos alteran sus elementos paralingüísticos en función de si hablan con una pareja (heterosexual u homosexual) o si hablan con un amigo muy cercano del mismo sexo a través de conversaciones telefónicas. Para ello, se grabaron distintas conversaciones entre individuos, y se seleccionó a una muestra que debía identificar si se trataba de parejas o de amigos.

En lo que se refiere a esta identificación, se encontró que en un 64.6% de los casos se acertaba, gracias a las características paralingüísticas, si se trataba de una relación de pareja o de amistad (lo cual se encontraba por encima de los límites de la probabilidad básica, 50%). También el interés romántico en frases como “qué estás haciendo” o “cómo estás” fue identificado a través del modo de hablar de los individuos grabados.

Por otro lado, fue identificado que los observadores consideraban más animados a aquellos que hablaban con sus amigos frente a sus parejas. Sin embargo, en contra de lo que los autores predijeron (que los individuos tratarían de sonar más confiados para parecer más atractivos), se encontró que aquellas voces que hablaban con parejas eran puntuadas de modo más negativo. Respecto al tono de voz, los hombres utilizaron tonos levemente más agudos, al contrario que las mujeres (levemente más graves), cuando hablaban o preguntaban a sus parejas. Finalmente, y a través del establecimiento de un modelo en base a las evaluaciones de los observadores, se encontró que cuanto más incluían en su tono elementos más relacionados con el romanticismo (cualidades positivas, amor, pasión, intimidad, etc.), más positivamente eran evaluadas las personalidades de las personas que hablaban.

En conclusión, esta investigación permitió dar fuerza al argumento de que nuestro tono de voz se ajusta al individuo con el que estamos hablando, y de un modo especialmente particular si estamos tratando con nuestra pareja. Esto, lejos de terminarse tras la fase de “cortejo”, seguiría ocurriendo en las distintas interacciones de la pareja, y permitirían a individuos desconocidos identificar de una manera significativa si los individuos observados son pareja o amigos.

 

 

 

 

 

 

Comportamiento no verbal para empleados del sector servicios. Club Lenguaje No Verbal.

Reception - Guest checking in a hotel at the front desk, the service is friendly

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les sugerimos un resumen del artículo “The role of non verbal communication in service encounters”, de los autores D.S. Sundaram, de la Indiana University East, y Cynthia Webster, de la Mississipi State University, en el cuál, en base a diversas investigaciones, se plantean ciertos consejos para mejorar la calidad de la comunicación no verbal de los empleados del sector servicios.

La interacción entre los empleados y los clientes, comúnmente referida como encuentro de servicio, es una parte crítica del proceso de venta y negociación, dado que los elementos de la misma impactarán en la evaluación del cliente sobre el servicio. Por ello, no es de extrañar que multitud de investigadores y directores de servicios se hayan interesado en estudiar las dinámicas que ocurren en estos encuentros, contemplando los mismos y meditando sobre cómo mejorar nuestro entendimiento sobre las experiencias de los clientes.

Es comúnmente conocido que el uso de conductas afectivas por parte de los empleados, como la amabilidad o el entusiasmo, potencian la experiencia positiva del cliente. Más allá incluso, se tiene constancia de que la conducta verbal durante un encuentro (por ejemplo, las palabras de saludo o cortesía) afectan a las percepciones positivas del cliente. Sin embargo, y pese a toda la investigación desarrollada en estos campos, no está tan clara la relación entre las acciones no verbales de los empleados y la percepción del servicio de los clientes. Este artículo buscará resolver este problema, examinando lo indicado por diversas investigaciones sobre comunicación no verbal e interacción entre individuos, proveyendo así de una herramienta para mejorar la relación entre empleado y cliente. Para ello, se centrará en diversos campos dentro de la comunicación no verbal: la KINESICA,

Kinesia: también conocida como movimiento corporal, sirve como vehículo de la comunicación no verbal. En ella se engloban elementos como la posición del cuerpo, el contacto visual y, en general, muchas de las acciones que realizamos con nuestro cuerpo. Los autores, en base al cuadro teórico revisado, realizan cuatro propuestas:

  1. Sonreir, reir, y el contacto visual frecuente mejora la percepción del cliente de amabilidad y cortesía.
  2. Afirmar o negar con la cabeza mejora, a su vez, la percepción de empatía, cortesía y confianza.
  3. Un contacto visual frecuente también mejorará la percepción del cliente de credibilidad.
  4. Dar la mano para saludar también mejorará la percepción de amabilidad y cortesía por parte del cliente.

Paralenguaje: las claves paralingüísticas como el tono, el volumen o la amplitud, así como las pausas o la fluencia, permiten a los individuos extraer información complementaria a la verbal. En este caso, los autores realizan dos propuestas:

  1. Utilizar un discurso más lento, con un tono menor, con pausas moderadas y con menos inflexiones generales provocará un aumento de la percepción de la amabilidad y la credibilidad.
  2. Los proveedores de servicios que usen un discurso más rápido, con un tono mayor, mayor intensidad vocal y más cantidad de inflexiones aumentarán la sensación de competencia, pero reducirán la percepción de amabilidad.

Proxémica: esta característica se refiere a la distancia y a las posturas relativas con los actores que realizan la acción. Tocar a alguien, o mantener una distancia interpersonal con él, entraría dentro del concepto de proxémica. La propuesta que realizan los autores en este sentido es la siguiente:

  1. El hecho de que un empleado “toque” a un cliente de manera moderada (teniendo en cuenta al tipo de cliente) aumentará la percepción de amistad y empatía.

Apariencia física: muchas organizaciones tienen políticas referidas a la apariencia física de los empleados, tal es la importancia que se le otorga al aspecto. Respecto a este último elemento, los investigadores recomiendan lo siguiente:

  1. El atractivo físico del empleado está directamente relacionado con la percepción del cliente de amistad, credibilidad, competencia, empatía y cortesía.
  2. El color y la intensidad de la ropa vestida afectará a la percepción del cliente de la amabilidad, competencia y credibilidad del empleado.

Comunicación no verbal en la negociación. Club Lenguaje No Verbal.

Comunicacion no verbal en negociacion - Club Lenguaje No Verbal

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les sugerimos un resumen del artículo “Comunicación no verbal en la negociación: la importancia de saber expresar lo que se dice”, de los autores Fernando Gordillo León, de la Universidad Camilo José Cela, Rafael López Pérez, de la Fundación Universitaria Behavior & Law, Lilia Mestas Hernández, de la Universidad Nacional Autónoma de México, y Beatriz Corbi Gran, de la Universidad Camilo José Cela, que trata las aplicaciones del estudio sobre el comportamiento no verbal en el campo de la negociación.

La comunicación es el medio a través del cual las personas intercambian mensajes racionales y emocionales. Sin embargo, esta no está limitada al componente verbal, sino que se nutre a su vez de componentes no verbales que permiten transmitir una mayor cantidad de información complementaria al mero discurso. La transmisión del lenguaje es, en muchas ocasiones, por tanto, más importante que el contenido del propio mensaje.

Es por ello que no prestar atención a la comunicación no verbal en procesos aparentemente racionales, como son las negociaciones, puede suponer una pérdida de información y la imposibilidad de alcanzar un acuerdo que satisfaga a todas las partes. Durante una interacción comercial, si percibimos los mensajes no verbales de nuestro interlocutor y sabemos interpretarlos, podremos cambiar el rumbo de la negociación para adaptarnos a sus necesidades. Esto es posible porque el lenguaje no verbal refleja las emociones, motivaciones y actitudes de las personas. Y es precisamente la presencia de emocione positivas en el momento de la negociación un beneficio para la resolución de conflictos, mientras que las negativas generan competencia y disgregación.

¿Qué elementos no verbales deben ser tenidos en cuenta dentro del campo de la negociación? Como veremos a continuación, encontraremos varios elementos importantes: la distancia interpersonal, la imagen y el contacto físico, el contacto visual, la expresión facial, los gestos y la postura.

  • Distancia interpersonal: conocer la personalidad de los individuos, así como las distancias básicas interpersonales, pueden permitirnos cierta maniobrabilidad a la hora de afrontar una negociación. Así, las personas extrovertidas prefieren distancias menores que los introvertidos, por ejemplo. Esto puede resultar de vital importancia en una negociación, ya que mantener una distancia excesiva puede dar la impresión de desinterés, mientras que una excesivamente cercana puede representar una gran presión para el individuo.
  • Imagen y contacto físico: resultar atractivo tiene diversas consecuencias, como ser considerado más persuasivo, con más habilidades sociales, mejor adaptados, más deseables y exitosos, y más competentes. Esto, a su vez, puede también entenderse de nuestro modo de vestir, que puede afectar a nuestra credibilidad. Por otro lado, el contacto físico puede ser indicador de interés o de dominio, aunque también está sujeto al contexto cultural (por ejemplo, en Latinoamérica hay más contacto físico que en Europa).
  • Contacto visual: en una negociación, el contacto visual es un canal muy importante de comunicación. En términos generales, este elemento puede permitirnos detectar el interés (dilatación de las pupilas), nerviosismo (frecuencia de parpadeo), búsqueda de intimidad o intimidación (prolongación del contacto visual), etc.
  • Expresión facial: el interés de la emoción en el ámbito de la negociación está orientado a comprender como estas pueden favorecer a resolución de problemas en la interacción entre individuos. La expresión facial es uno de los canales más importantes para detectar la información. Por ejemplo, si un individuo muestra la emoción de la ira, por lo general realizará menos concesiones que otro individuo.
  • Los gestos y las posturas: uno de los gestos más importantes en las relaciones comerciales es el apretón de manos, que permiten determinar la actitud de los individuos (dominancia, igualdad, sumisión, etc.). Por otra parte, la postura también informa del estado emocional de las personas, y puede mostrar signos de indiferencia, respeto, agradecimiento, etc.

Arrepentimiento y Justicia. Club del Lenguaje No Verbal.

Arrepentimiento y Justicia. Club del Lenguaje No Verbal.

Arrepentimiento y Justicia. Club del Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta vez les sugerimos un resumen del artículo “Arrepentimiento y Justicia Penal”, de la autora Susan A. Bandes de la Universidad DePaul (EE. UU.), acerca de la influencia del arrepentimiento de un acusado en la sentencias judiciales.

El acusado no tiene que burlarse, reírse o quedarse dormido para que se juzgue su falta de arrepentimiento, los jurados deducen esa falta de arrepentimiento por su visible falta de emoción cuando durante el juicio se aportan como evidencias las “terribles descripciones de sus crímenes”. Las entrevistas con miembros del jurado revelan un denominador común: esperan que los acusados expresen una emoción visible, e interpretan su ausencia como arrogancia, indiferencia y falta de arrepentimiento. Percibir el arrepentimiento de un acusado o la falta de este, es uno de los factores más importantes en la decisión de los miembros del jurado para condenarlo a muerte. El análisis del arrepentimiento juega un papel crucial en una gran número de resoluciones penales (audiencias, libertad condicional, evaluaciones forenses, etc.). En la mayoría de estos contextos, el que toma la decisión está presente mientras el individuo verbaliza sus emociones y actitudes. Aun así, su comportamiento es considerado como un indicador fiable de su nivel de arrepentimiento. Aunque los jueces y los jurados a menudo creen que reconocen el arrepentimiento cuando lo ven, el término en sí rara vez se define en los procesos judiciales, y no hay consenso legal acerca de cómo identificarlo. Esta falta de consenso no se limita a los que tienen que tomar las decisiones. Existen evidencias de que quienes toman las decisiones evalúan el arrepentimiento a través de su propio punto de vista cultural y emocional, y que analizar el arrepentimiento a través de la conducta es particularmente problemático a causa de las diferencias culturales y raciales, o cuando el acusado es un menor de edad, discapacitado o enfermo mental o ha ingerido drogas. Todo esto conduce una serie de preguntas. ¿Se puede desarrollar un perfil completo del arrepentimiento que determine los signos externos que pueden ser identificados durante un juicio? La respuesta a esta pregunta depende en parte de una cuestión legal: ¿Es relevante el arrepentimiento para el Sistema Judicial Penal? Por ejemplo, se ha demostrado que los que toman las decisiones valoran el arrepentimiento porque consideran que los delincuentes arrepentidos tienen menos posibilidades de reincidir. Asimismo, se ha probado que ciertos tipos de remordimientos están relacionados con una mayor probabilidad de reincidencia. Por lo tanto, si el arrepentimiento tiene relación con la reincidencia, es fundamental identificar un perfil del arrepentimiento que lo distinga del remordimiento. Por otro lado, el sistema legal suele considerar como indicadores de arrepentimiento ciertos rasgos de personalidad más duraderos como la empatía o la compasión. Esto plantea la cuestión jurídica de si la sentencia debe depender de la personalidad o también es una cuestión de ciencia afectiva: ¿Pueden la empatía, la compasión o la personalidad analizarse a través de la conducta?

El arrepentimiento juega un papel importante en las decisiones judiciales en EE. UU. y en otros sistemas de derecho común, incluyendo Canadá, Reino Unido y Australia. El comportamiento y la apariencia del acusado durante el juicio es el factor más potente en la determinación del análisis del arrepentimiento en los miembros del jurado. No obstante, el arrepentimiento no es un término definido dentro de las ciencias, ciencias sociales y humanidades, o incluso dentro de cualquier campo concreto. Proeve y Tudor hacen referencia a un grupo de emociones denominadas “emociones de retracción”, que incluye la culpa, el remordimiento, el reproche, la contrición y el arrepentimiento. Que esta imprecisión taxonómica sea problemática o no depende del contexto. En el Derecho, es un problema serio. A pesar de la falta de definiciones legales, los que toman las decisiones a menudo creen reconocer el arrepentimiento cuando lo ven. Así, el arrepentimiento se considera un indicador de buena conducta y un predictor de futuro comportamiento respetuoso con la ley. Sin embargo, a pesar de este interés por el arrepentimiento y cómo analizarlo, no existe ningún tipo de orientación sobre cómo hacerlo. El problema depende, en primer lugar, de la información legalmente relevante que están descubriendo (o piensan que están descubriendo) los que toman las decisiones cuando tratan de analizar el arrepentimiento. También depende de si este análisis les conduce por el mal camino, por ejemplo, hacia decisiones influidas por un sesgo racial o cultural. Por otra parte, el arrepentimiento desempeña un papel fundamental en teorías y prácticas de castigo menos tradicionales, en particular en aquellas más centradas en las víctimas, como la justicia restaurativa.

Si el arrepentimiento va a seguir desempeñando un papel influyente en la justicia penal debe ser identificado con una precisión razonable. El proceso de identificación no debe aumentar la probabilidad de que los factores ilegítimos como la raza o la etnia influyan en los resultados de la justicia penal. Si no se pueden cumplir estos criterios, el arrepentimiento debe ser eliminado del proceso de deliberación. Sin embargo, la idea de desterrar el arrepentimiento tiene sus problemas ya que se relaciona con otras características que valoran los que toman las decisiones, como la empatía y la conciencia. Un conjunto más asequible de reformas consistiría en educar y guiar sobre cómo analizar el arrepentimiento. Si se determina que el arrepentimiento no se puede percibir de forma fiable por las expresiones faciales y el lenguaje corporal, los jueces podrían entonces instruir a los jurados, y los peritos testificar al efecto. El estudio del arrepentimiento durante un juicio ofrece una oportunidad para estudiar las emociones, ya que en realidad se desarrollan en el ámbito social, no en un entorno de laboratorio que no puede captar la dimensión social esencial de la expresión e interpretación emocional. La otra gratificación de estudiar el arrepentimiento en el sistema legal es que los resultados tendrán consecuencias reales para la reforma del sistema de justicia penal. La cuestión de si esta actitud compleja puede ser identificada a través de signos externos y además a través de señales exhibidas durante un procedimiento penal tiene que ser urgentemente orientada. Hasta que no se trate adecuadamente, el sistema de justicia penal procederá según el cuestionable supuesto de que el arrepentimiento se puede identificar de forma fiable a través de la actitud, y se tomarán decisiones sobre la vida y la libertad en base a esa suposición.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje No Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Alcohol, comunicación no verbal y relaciones de pareja. Club del Lenguaje No Verbal.

Alcohol, comunicación no verbal y relaciones de pareja

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les proponemos un resumen del artículo “Alcohol-Influenced Nonverbal Behaviors During Discussions About a Relationship Problem” de las autoras Jennifer A. Samp y Jennifer L. Monahan, de la University of Georgia, que evalúa la funcionalidad del consumo de alcohol respecto a la comunicación no verbal en relaciones de pareja.

El impacto de la comunicación no verbal en relaciones funcionales puede ser particularmente importante en contextos en los que existe consumo de alcohol. De hecho, el consumo de esta sustancia ha demostrado ser facilitadora de ciertas conductas en el ámbito de la comunicación, como la apertura a los demás, la demostración de interés sexual hacia extraños, etc. Las investigaciones utilizando a parejas casadas han mostrado, de hecho, que en algunas parejas el consumo de alcohol provoca un aumento de la expresividad en las conductas relacionales con el otro individuo. Sin embargo, ¿resulta este aumento de la expresividad de las conductas no verbales positivo, o por el contrario puede resultar negativo para ciertas parejas?

Atendiendo a esta cuestión, esta investigación trató de dilucidar cuál es la influencia exacta del alcohol en la puesta en práctica de conductas no verbales durante conversaciones entre individuos románticamente relacionados. Para ello, se invitó a una muestra de parejas a participar en el experimento, procediendo posteriormente a dividirlas en dos grupos: en ciertas parejas, se provocó que uno de los individuos bebiera alcohol, y en otras parejas se mantuvo a ambos totalmente sobrios (creando así un grupo control y un grupo experimental). Posteriormente, se procedió a proponer un tema de conversación (en este caso, una hipotética infidelidad, dada la importancia de esa temática en una relación de pareja), y se realizó una evaluación de la comunicación no verbal de todos los participantes.

Los codificadores analizaron la expresividad de los individuos, dividiéndola en animación facial, gestos y movimiento corporal, a través de vídeos sin sonido. Posteriormente, analizaron la expresividad verbal, poniendo sonido al vídeo, a través de tres variables: animación vocal, velocidad y variabilidad en el tempo del discurso. También se analizó el afecto positivo, a través de la medición de sonrisas, movimientos sociales placenteros y la apariencia de felicidad. También se utilizaron dos mediciones (movimientos corporales de adaptación y códigos del State-Trait Anxiety Index) para analizar la ansiedad de los individuos.

Los resultados mostraron, en primer lugar, los individuos que consumieron alcohol realizaron más gestos que los que no lo consumieron. Sin embargo, conforme avanzaba la conversación, los individuos sobrios mostraron mayor animación facial que los ebrios. Respecto a la expresividad vocal, se encontró que los individuos ebrios utilizaban mayor animación vocal que sus compañeros sobrios, aunque esto se igualó conforme avanzaba la conversación. Los ebrios hablaron más rápido también durante el principio de la conversación.

Por otra parte, se encontró que los individuos ebrios y sobrios no se diferenciaban en la conducta de sonreir o en los gestos faciales de placer. Sin embargo, a partir del minuto 3, los individuos ebrios comenzaron a sonreir significativamente menos, y a mostrar menos expresiones de placer. Con respecto a la ansiedad, también a partir del minuto 3 se encontró que los individuos ebrios mostraron más ansiedad generalizada, así como gestos de auto-adaptación.

Poniendo todos los resultados en común, se llegó a la conclusión de que los individuos ebrios y sobrios actuaban de manera bastante similar a nivel comunicativo en los primeros instantes, aunque conforme avanzaba la conversación los individuos ebrios exhibían conductas menos relacionales y más ansiosas. Esto mostraría, por tanto, que el alcohol no solo no mejoraría la comunicación dentro de la pareja, sino que en realidad provocaría falta de confort, aumento de ansiedad y de estrés del individuo, complicando por tanto la comunicación entre individuos.

 

 

Aspecto y movimiento en la percepción de vulnerabilidad ante una agresión. Club Lenguaje No Verbal.

La influencia del aspecto y el movimiento en la percepcion de vulnerabilidad ante una agresion - Club lenguaje no verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les proponemos un resumen del artículo “Victim selection and kinematics: a point-light investigation of vulnerability to attack” de los autores Rebekah E. Gunns, Lucy Johnston y Stephen M. Hudson, de la University of Canterbury, que analiza la relación entre la percepción de vulnerabilidad y ciertos elementos kinésicos y aspectuales de los individuos.

Al entrar en una sala llena de extraños, un individuo puede rápidamente detectar características de todos ellos, así como la naturaleza de sus interacciones (quien flirtea, quien discute, quien domina a otros, etc.). Además, también puede llegar a determinarse, de manera en ocasiones bastante precisa, elementos de la personalidad de los distintos individuos. Esto muestra, por tanto, lo importante que puede llegar a ser la comunicación no verbal a efectos de transmitir propiedades de los individuos observados.

La comunicación no verbal puede, sin embargo, llegar a transmitir elementos como la vulnerabilidad de un individuo. Esto cobra sentido si reflexionamos sobre cómo los lobos tienden a aislar a otros animales débiles, sin ser plenamente conscientes de estar llevando a cabo este proceso de selección. Si trasladamos este ejemplo al caso de los humanos, encontramos que en multitud de ocasiones un mismo individuo puede ser repetidamente víctima de ciertos delitos, sugiriendo que tal vez ciertas características del mismo estén demostrando que el mismo es más vulnerable que otros objetivos. Esta investigación se centró, precisamente, en analizar la naturaleza de esta información específica y las características que la transmiten, con el fin de ser capaz de predecir y prevenir ataques (o crímenes) físicos.

Para ello, una muestra de individuos fue grabada con una cámara mientras se desplazaban físicamente. A su vez, se crearon otros dos grupos: uno que codificaría el tipo de movimiento que llevaba a cabo cada uno de ellos (con el fin de establecer un perfil básico), y otro que debería evaluar con qué facilidad consideraba que podría asaltarse a los individuos del vídeo.

Los resultados indicaron que, tanto en el caso de los hombres como en el de las mujeres, eran considerados más vulnerables aquellos que se desplazaban con zancadas más cortas en relación a su altura, iban inclinados hacia delante, con un balanceo limitado de los brazos, desprendían una falta de energía en su modo de caminar (podrían ir mirando hacia abajo, con los hombros caídos, etc.) y, en general, andaban lentamente. También el peso de los individuos demostró ser importante a la hora de ser considerados vulnerables, más en el caso de las mujeres que en el de los hombres.

Finalmente, se analizó también la influencia de ropa y calzado que limitara de algún modo el movimiento, con el fin de determinar si también había una influencia de estos elementos al transmitir una sensación de vulnerabilidad. Los resultados indicaron, respecto al tipo de ropa, que aquellos individuos con falda eran considerados más vulnerables, frente a aquellos con leggins o pantalones normales. Por último, respecto al calzado, fueron determinados como más vulnerables aquellos individuos que andaban descalzo o llevaban tacones (por el contrario, aquellos con zapatos planos no fueron encontrados significativamente vulnerables).

Parpadeos y mentira. ¿Existe una relación? Club del Lenguaje No Verbal.

Relacion entre parpadeo y mentira - Club Lenguaje No Verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les proponemos un resumen del artículo “Blinking during and after lying”, de los autores Sharon Leal y Aldert Vrij, de la Universidad de Portsmouth (UK), que pone a prueba la creencia sobre si el acto de mentir altera el número de parpadeos en un individuo.

Mentir puede ser una acción más demandante cognitivamente hablando que decir la verdad, dado que muchos aspectos de la mentira provocan un aumento del procesamiento mental. Así, los mentirosos deben crear historias de manera que sean plausibles y que se adhieran a aquello que el observador ya conoce. A su vez, deben recordar los nuevos datos que se inventan, para resultar consistentes cuando se vuelva a narrar la historia, además de saber qué le ha dicho a cada individuo concreto. Por otro lado, también deben estar suprimiendo la verdad mientras están inventándose una nueva historia, lo cual requiere de un esfuerzo cognitivo extra. Estos son tan solo algunos de los motivos por los cuáles mentir resulta (normalmente) una acción más compleja a nivel mental que decir la verdad.

La investigación ha mostrado, por otro lado, que el parpadeo ocular disminuye cuando existe un aumento de las demandas cognitivas. Por el contrario, también se ha mostrado que una parada en estas demandas cognitivas provoca un aumento del parpadeo. Es precisamente esto lo que lleva a los autores a plantearse la relevancia que los parpadeos pueden tener durante la acción de mentir. Dado que se trata de una acción más demandante cognitivamente hablando que decir la verdad, debería representar una reducción del número de parpadeos. Una vez la mentira se ha dicho, una ruptura en la demanda cognitiva ocurre, lo cual provocaría un aumento de los parpadeos.

Para poner a prueba estas hipótesis, en el experimento participaron 26 individuos, los cuáles fueron divididos en un grupo de personas sinceras y otro de individuos mentirosos. A las personas sinceras se les pidió que actuasen de manera totalmente normal durante 10 minutos, mientras que a los mentirosos se les pidió que robasen un examen del despacho de un profesor, pero que luego no admitiesen haberlo hecho, inventándose por tanto qué habían estado haciendo ese tiempo.

Respecto a los resultados, no se encontraron diferencias en el ratio de parpadeos entre los dos grupos en el período base o en el período de realizar las mentiras. Sin embargo, sí que se encontró que en el período posterior los individuos sinceros llevaban a cabo menos parpadeos que los mentirosos. Sí que es cierto, sin embargo, que los mentirosos redujeron de manera significativa sus parpadeos al pasar de un estadio normal a un estadio de mentir, lo que luego resultó en un cambio brusco de parpadeos al terminar el proceso de mentir. En el caso de los individuos sinceros, hubo un aumento de parpadeos en ambos casos, pero ninguno de un modo significativo respecto a la línea base.

Este experimento demostró, por tanto, que en situaciones donde mentir requiere una alta demanda cognitiva, este proceso se relaciona con una disminución de parpadeos seguido por un efecto compensatorio de aumento tras terminar de explicar la mentira.

Cambios en la voz ante individuos atractivos. Club Lenguaje No Verbal.

Cambios en la voz ante individuos atractivos - Club Lenguaje no Verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les proponemos un resumen del artículo “Vocal and Physiological Changes in Response to the Physical Attractiveness of Conversational Partners”, de los autores Susan M. Hughes y Bradley C. Rhodes, del Albright College, y de Sally D. Farley, de la University of Baltimore, en el cuál se analiza la influencia de encontrarse frente a un individuo atractivo en los cambios fisiológicos y vocales.

El sonido de la voz de un individuo puede comunicar una gran riqueza de información biológica y social a potenciales compañeros. El atractivo de la voz también está significativamente correlacionado con el status hormonal y los marcadores físicos, además de predecir numerosas conductas sexuales. La frecuencia fundamental de la voz y el tono son medidas del atractivo de la misma, habiendo sido extensamente examinados, aunque sin un consenso sobre qué constituye una voz atractiva.

Existe, además, un largo cuerpo de evidencias que sugieren que los individuos manipulan sus voces cuando hablan a distintos individuos en distintos contextos. Así, las mujeres suenan más competentes cuando hablan con sus jefes respecto a cuando se refieren a sus subordinados, mientras que las voces de los hombres suenan más competentes cuando hablan con sus iguales. Esto implica que los individuos adecúan su voz dependiendo de la situación en la que se encuentran. A su vez, la atracción interpersonal puede cambiar no solo las características vocales, sino que pueden hallarse evidencias indirectas en las respuestas fisiológicas. De este modo, muchos individuos opinan que debería haber un aumento del arousal en presencia de aquellas personas a las que se sienten atraídas.

Si ponemos estas afirmaciones en común, resulta razonable llegar a pensar que tal vez los hombres y las mujeres también puedan alterar su tono de voz cuando se encuentren ante individuos que les resultan atractivos. Aquí, sin embargo, las investigaciones son limitadas, y con resultados en ocasiones contradictorios. Dada por tanto esta situación, y con el fin de confrontar hasta qué punto hay cambios en la voz y en las variables fisiológicas, esta investigación fue puesta en marcha para determinar cuántas variables se ven modificadas en presencia de individuos considerados atractivos o no atractivos. Así, fueron grabadas en total 45 muestras de distintas voces, tanto de hombres como mujeres, y posteriormente fueron clasificadas por una muestra imparcial en orden de atractivo (con el fin de consensuar qué voces eran atractivas y cuáles no lo eran). Finalmente, se invitó a una muestra a que mantuvieran una breve conversación con los emisores de las voces, y se les pidió que dijesen qué tono era el más y menos atractivo.

Los resultados se dividieron en dos niveles: objetivos y subjetivos. A nivel objetivo, la frecuencia fundamental de la voz y el tono, fueron significativamente menores ante individuos considerados atractivos frente a los no atractivos. Este efecto fue más pronunciado en hombres ante la presencia de mujeres atractivas. A nivel subjetivo, se encontró que los individuos consideraban más placenteras aquellas voces con un tono más reducido.

Por último, para medir los cambios fisiológicos se realizó una medición de la respuesta galvánica en la piel. Esto permitió comprobar que cuando hablaban a un individuo con voz más atractiva, había un mayor cambio fisiológico en la piel que cuando se hablaba a individuos no atractivos (sin encontrarse ninguna diferencia por sexos).

Percepción de la sonrisa en distintos contextos culturales. Club Lenguaje No Verbal.

Percepcion de la sonrisa en diferentes contextos culturales - Club Lenguaje No Verbal

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículoBe Careful Where You Smile: Culture Shapes Judgments of Intelligence and Honesty of Smiling Individuals”, que investiga la diferente percepción que se tiene de individuos sonrientes según la cultura. Dado el elevado número de autores, en esta ocasión dejaremos un enlace mediante el cuál podéis consultarlos en la página web de la revista que publica el artículo. Podéis acceder al mismo aquí. 

Es comúnmente reconocido que es bueno sonreir. Diversas investigaciones muestran que los individuos sonrientes son percibidos como más felices, atractivos, competentes, y amistosos, prometiendo una interacción satisfactoria. Son utilizadas para transmitir un amplio abanico de signos psicológicos, incluyendo emociones positivas, intenciones sociales, o incluso jerarquía. Sin embargo, y pese a que estas conclusiones parecían resultar universales, hay otros estudios que muestran que podría haber diferentes percepciones respecto a los individuos sonrientes en función de la cultura en la que tenga lugar la observación.

Con el fin de poner a prueba esta hipótesis (¿Difiere la opinión sobre las personas sonrientes según la cultura?), en este estudio se investigaron un total de 44 culturas distintas, con el fin de poder comparar entre las mismas (y entre los distintos países) hasta qué punto podía variar la percepción hacia la expresión de la sonrisa. Para esto, además, se planteó una comparación entre individuos sonrientes y no sonrientes, valorándose por parte de la muestra la inteligencia de los mismos. Por último, también se puso en práctica la comprobación, en base a distintos enfoques teóricos, de que en aquellos países con mayor índice de corrupción, una sonrisa podría no provocar la misma confianza que en otros países menos azotados por este problema.

Para poner a prueba las hipótesis, se formó una muestra con 4519 individuos de 44 culturas distintas de todos los continentes. Se tomaron medidas de 42 culturas distintas dentro del proyecto GLOBE, además de Noruega (debido a las diferentes mediciones en este país) y de Pakistán (por las tasas de corrupción). Todos los individuos tuvieron que puntuar 8 caras, 4 sonrientes y 4 serias, divididas en distintas etnias, en dos escalas Likert: una de inteligencia y otra de honestidad.

Los resultados indicaron que, como se esperaba, la sonrisa no fue consistentemente percibida como una señal de inteligencia en todas las culturas. Tan solo en 18 de las 44 culturas se atribuyó la sonrisa a la inteligencia, mientras que en otras 6 se encontró lo contrario. En las 20 restantes, no se encontró ninguna relación significativa. Además, se encontró que las mujeres encontraban a las personas más inteligentes cuando sonreían que los hombres.

También se encontró apoyo para la hipótesis sobre la sonrisa en sociedades más corruptas. Aunque en 37 culturas se encontró que los individuos que sonreían eran más honestos que aquellos que no lo hacían, hubo variabilidad cultural en la significación de estos resultados que dependían de los niveles de corrupción de la sociedad. Por tanto, se demostraba así que la percepción sobre la honestidad de individuos sonrientes podía verse influida por la corrupción del país. Por último, se encontró que las mujeres que no sonreían eran puntuadas como más honestas que los hombres que tampoco lo hacían.

En conclusión, tras realizar este estudio intercultural, quedó demostrado que la percepción de una sonrisa podía variar dependiendo del contexto en el que la misma se diera, demostrando así que existían excepciones a la regla de que los individuos más sonrientes siempre eran considerados poseedores de cualidad más positivas, como la honestidad o la inteligencia.

Reconocimiento de emociones en las relaciones jerárquicas. Club Lenguaje No Verbal.

Reconocimiento de emociones en las relaciones jerárquicas. Club Lenguaje No Verbal.

Reconocimiento de emociones en las relaciones jerárquicas. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les proponemos un resumen del artículo “Exactitud en el reconocimiento de las emociones en las relaciones jerárquicas”, de las autoras Marianne Schmid Mast y Annick Darioly de la Universidad de Neuchatel (Suiza), que trata sobre la precisión en el reconocimiento de emociones.

En un ambiente de trabajo con una gran demanda de productividad, los empleados suelen quejarse de que sus superiores no les tienen en cuenta y les consideran simplemente un medio para un fin. Pero en realidad no todos los superiores valoran a sus subordinados únicamente por su función laboral, y los que muestran interés y se preocupan por ellos tienen mucho que ganar: la importancia de la consideración del individuo para un liderazgo efectivo ha sido ampliamente demostrada. Como superior, ser capaz de detectar con precisión las emociones que sienten los subordinados, o los compañeros de interacción social en general, es una habilidad fundamental que produce efectos positivos en los resultados de la interacción. La investigación revela que la precisión en la detección de emociones está positivamente asociada al éxito en el caso de vendedores, así como a la satisfacción de los pacientes y al cumplimiento con la cita en el caso de los médicos. La capacidad de evaluar correctamente las emociones de otras personas (precisión en el reconocimiento de emociones) ha sido identificada como un importante predictor de la conducta de liderazgo transformativo. Dada la importancia de una buena precisión en el reconocimiento de emociones para los superiores, cabe preguntarse si están especialmente cualificados en el reconocimiento de emociones, ya sea porque esta habilidad les ayudó a ascender con mayor facilidad o porque el hecho de tener el poder les hace percibir con más precisión las emociones de los demás, o ambas cosas. Para aclarar los términos, los superiores y sus subordinados se encuentran en una relación jerárquica que se define por las diferencias en el control sobre los demás: los superiores tienen más control que los subordinados. Existen evidencias que indican que un estilo de procesamiento más global se relaciona con un mejor reconocimiento de las emociones. De ser así, entonces los individuos poderosos deberían ser mejores en el reconocimiento de emociones que los individuos con poco poder. Por otra parte, el modelo de poder de aproximación-inhibición de Keltner y cols. (2003) postula que los individuos poderosos están más motivados hacia el acercamiento, y que, por lo tanto, entre otras cosas, experimentan más emociones positivas y menos negativas. En base a estas consideraciones teóricas, los individuos poderosos deberían ser mejores que los individuos menos poderosos midiendo las emociones de los demás. Tomando como muestras parejas jerárquicas que realmente trabajan juntas, ha sido posible controlar algunos de los posibles factores de confusión. Además, se reclutaron parejas de diferentes organizaciones con el fin de aumentar la validez externa de los resultados. Se prevé que los superiores muestren una mayor precisión en el reconocimiento de emociones que sus subordinados. Para ello se ha utilizado el Analysis of Nonverbal Accuracy-Adult Faces (DANVA-AF-2) para medir la precisión. El DANVA-AF-2 consta de 24 imágenes de caras de adultos, cada una representa una de estas cuatro emociones: miedo, felicidad, ira o tristeza. Cada imagen se muestra durante 2 segundos, después de lo cual el participante elige una de las cuatro opciones de respuesta.

Se predijo y se ha descubierto que los superiores son más precisos en el reconocimiento de emociones que sus subordinados. La capacidad de inferir correctamente las emociones de los demás está relacionada con el liderazgo transformativo. Esto puede significar que las personas con gran precisión son particularmente hábiles en abrirse camino en el mundo social y ganarse una buena reputación como líderes, lo que les ayuda a ascender en la jerarquía de la organización. Por otro lado, la experiencia de ser un superior y tener poder podría aumentar la precisión en el reconocimiento de emociones de una persona. Es más, la experiencia de ser un superior podría ser la causa de una mayor precisión. Si los superiores tienen una ventaja sobre sus subordinados en el reconocimiento de emociones porque esta habilidad fue decisiva para alcanzar su posición de alto estatus o si alcanzar esa posición y/o la experiencia de ser un superior, resultó en una mejoría en la precisión en el reconocimiento de emociones (o ambas cosas), sigue siendo un interrogante. Al analizar la precisión en el reconocimiento de emociones de los superiores y subordinados que están en una relación jerárquica real, el presente estudio va más allá de los estudios existentes que se centran en las correlaciones entre el rango jerárquico en la organización y la precisión en el reconocimiento de emociones. Dado que cada superior reclutó a uno de sus subordinados directos, lo más probable es que la distancia de poder entre superiores y subordinados fuera relativamente constante. El estudio no evaluó la precisión de los superiores en el reconocimiento de las emociones de sus subordinados o viceversa. Se empleó una prueba estandarizada de precisión en el reconocimiento de emociones que mide la capacidad de evaluar correctamente las emociones de los demás (pero no necesariamente del compañero de interacción). Esto permitió medir la precisión en el reconocimiento de las emociones de cada uno de los superiores y subordinados independientemente de la expresividad del otro. En consecuencia, los hallazgos revelan que los superiores podrían ser mejores que los subordinados en la interpretación de las emociones en general, no sólo las de sus subordinados, sino también las emociones de socios y clientes. Esta habilidad es fundamental para ser un buen superior porque se relaciona con mejores resultados en las interacciones. No obstante, existe una considerable variabilidad individual en los niveles de precisión. Para los superiores que poseen niveles bajos de precisión en la lectura de emociones, la formación podría ayudarles a desarrollar sus habilidades. Se utilizó el DANVA-AF-2, que no cubre todo el espectro de emociones y tampoco cubre todos los posibles canales de expresión de emociones (cuerpo, voz y cara). Sin embargo, se empleó este instrumento debido a que es una de las pruebas estandarizadas más comúnmente utilizadas, y porque se ha demostrado que predice resultados del mundo real. En resumen, el estudio muestra que los superiores son más precisos en el reconocimiento de emociones que sus subordinados. Contrariamente a la imagen a menudo negativa de los superiores de ser corruptos o abusadores, este estudio plantea que, en las jerarquías reales, los superiores son hábiles interpretando las emociones de los demás y la investigación muestra que esta habilidad afecta a los subordinados de forma positiva. Desafortunadamente, sigue siendo un interrogante si esta cualidad les permite convertirse en superiores o si la adquieren una vez que están en una posición de liderazgo.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje No Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Evaluación de profesores a través del lenguaje no verbal. Club del Lenguaje No Verbal.

 

Evaluacion de profesores a traves del lenguaje no verbal - Club del Lenguaje No verbal

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “Half a Minute: Predicting Teacher Evaluations From Thin Slices of Nonverbal Behavior and Physical Attractiveness”, de los autores  Nalini Ambady y Robert Rosenthal, de la University of Harvard, que estudia la precisión de las predicciones sobre individuos relacionadas con el lenguaje no verbal y el atractivo físico.

La habilidad para formar impresiones sobre otros es una cualidad crítica del ser humano. Nuestros juicios, incluso cuando se basan en observaciones muy breves de la conducta no verbal, pueden en ocasiones tener una precisión inesperada. Mucha de la investigación en la formación de impresiones y los juicios de personalidad se han centrado en evaluar el consenso interpersonal entre los individuos, con el fin de determinar hasta qué punto podemos conocer de manera precisa elementos sobre individuos extraños. La investigación que hoy veremos intenta, precisamente, aumentar el alcance de estas conclusiones.

Para ello, la investigación fue dividida en cuatro puntos: evaluar la precisión de los juicios consensuados basados en exposiciones cortas, contrastar la utilidad de estos juicios para predecir una variable criterio (en este caso, la evaluación a profesores por parte de alumnos), reflexionar sobre cómo estas predicciones pueden resultar pragmáticas para los individuos, y probar la influencia de dos variables sobre estos juicios: la conducta no verbal y el atractivo físico. A su vez, la investigación se dividió en 3 estudios distintos. En el primero, se evaluó la opinión sobre profesores universitarios. En el segundo, sobre profesores de instituto. Por último, se redujo la longitud de las exposiciones, para comprobar si las predicciones variaban.

En el primer estudio, se analizaron exposiciones de 13 profesores universitarios en base a videos sin sonido de 10 segundos de duración para cada uno. Los resultados del mismo indicaron los profesores con mejores evaluaciones fueron juzgados más favorablemente de media. Específicamente, los profesores con mejores puntuaciones fueron evaluados como más optimistas, confiados, dominantes, activos, entusiastas, apreciables, cálidos, competentes y amables en base al lenguaje no verbal de los mismos. Respecto a este último, se encontró una correlación negativa entre el ceño fruncido y las calificaciones positivas, así como la inquietud de las manos o la manipulación de un objeto. Mirar hacia abajo o inclinarse hacia delante también representaron puntuaciones menores. Respecto al atractivo físico, se encontró una pequeña (aunque significativa) relación entre este y la calificación de los estudiantes. En términos generales, se encontró una gran correlación entre los juicios emitidos por alumnos a profesores desconocidos y la puntuación que estos obtuvieron a final de sus respectivos cursos.

En el segundo estudio, se replicó el primero con 13 profesores de instituto. En este caso, en base al comportamiento no verbal, los mejores profesores fueron evaluados como más amables, apreciables, atentos, entusiastas, cálidos y optimistas. Aquellos profesores que sonrieron más fueron puntuados de manera significativamente más alta, así como aquellos que mostraron tener una actitud no verbal más activa y expresiva, con paseos por la clase, tocan su propio torso o sonreír. Los profesores peor evaluados fueron aquellos que se limitaban a sentarse, tocar sus cabezas, y negar enérgicamente. Por tanto, aquellos profesores con mejores puntuaciones mostraron una mayor expresividad no verbal que aquellos peor puntuados.

En el tercer y último estudio, se investigó la influencia de recortar las exposiciones de los profesores en los juicios y opiniones de los observadores. Así, los vídeos de 10 segundos se dividieron en vídeos de 2 y 5 segundos, siendo visionados cada uno por un grupo distinto. Como era de esperar, las correlaciones entre los juicios y los resultados finales de cada profesor fueron ligeramente más elevados en los vídeos de 5 segundos que en los de 2 segundos, aunque no hubo diferencias significativas entre ninguno de los tres tipos de vídeos.  Sin embargo, al introducir exposiciones de 30 segundos, tampoco hubo una precisión significativamente mayor en los juicios de los alumnos.

En conclusión, se demostró que la observación de la conducta no verbal (y en menor medida, del atractivo físico), aunque sea durante un tiempo de exposición breve, puede llegar a determinar los juicios de extraños hacia otros individuos, y que estos juicios son significativamente muy similares a los de individuos que conocen de más tiempo a estos individuos. Esto, a su vez, demostraría la gran utilidad y precisión de la formación de impresiones a la hora de analizar a individuos extraños.

Diferencias culturales en la detección de las emociones ajenas. Club del Lenguaje No Verbal.

Diferencias culturales en la deteccion de emociones - club del lenguaje no verbal

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “Judging Facial Emotion Expressions in Context: The Influence of Culture and Self-Construal Orientation”, de los autores  Ursula Hess y Christophe Blaison, de la Homboldt-Universität, y Konstantinos Kafetsios, de la University of Crete, que estudia la influencia del contexto social en el juicio de emocionales faciales.

La expresión de emociones no suele ocurrir de manera aislada, sino que típicamente puede encontrarse como parte de un contexto social. Este contexto, además, también suele reunir a diversos descodificadores frente a varios codificadores de emociones. Esto ha provocado que en los últimos años los estudios sobre la emoción se hayan concentrado en evaluar el impacto que el contexto provoca en la percepción de emociones. Sin embargo, una de las variables menos estudiadas ha sido la influencia que la presencia de un grupo de individuos alrededor del emisor de la emoción puede tener en el individuo que la interpreta.

El sustento teórico que lleva a plantear este campo de investigación resulta de entender que los individuos que difieren en el término conocido como la “autoconceptualización”. ¿En qué consiste esto? La autoconceptualización implica la relación entre un individuo y su entorno social, la cual suele variar en función del contexto del que proceda el individuo a nivel cultural (por ejemplo, las culturas orientales tienden a construir su “yo” en un entorno más social, mientras que la cultura occidental enfatiza la autonomía y la independencia del individuo). La autoconceptualización, por tanto, está sujeta a diferentes contextos y a diferentes individuos. La pregunta es: ¿Provocaría esta diferencia de conceptualización personal una diferencia a la hora de diferenciar las expresiones emocionales?

Con el fin de responder a esta pregunta, el objetivo de esta investigación se centró en estudiar la percepción de la expresión emocional por parte de individuos que formaran parte de un contexto concreto frente a los de otro contexto. Para ello, se seleccionaron estudiantes griegos (provenientes de una cultura más interdependiente) y estudiantes alemanes (provenientes de una cultura más independiente), a los cuáles se les pidió que evaluaran emociones a través de la expresión facial en individuos presentados en tres condiciones distintas: rodeados de otros individuos con expresiones neutras, rodeados de otros individuos con la misma expresión que el principal, o encontrándose el individuo de la imagen totalmente solo.

Los resultados de esta investigación mostraron que los individuos griegos puntuaban más intensamente la tristeza y el asco frente a los alemanes, que por su parte puntuaban más detectaban con más intensidad el enfado. Esto, probablemente, se relacionaría con los descubrimientos de otras investigaciones que indicarían que en Alemania la expresión del enfado está culturalmente más permitida que en Grecia, y en Grecia estaría más valorada la expresión de la tristeza.

Por otra parte, los griegos percibieron el enfado de manera menos intensa cuando el grupo en general mostraba una expresión neutral, mientras que la tristeza era más intensa cuando el individuo estaba solo. Al contrario sucedió nuevamente con los alemanes, los cuales percibieron el enfado y la alegría de manera más intensa cuando todo el grupo mostraba la misma emoción. ¿Qué significa esto? Que los alemanes veían su percepción del enfado ajeno reforzado cuando existían otros individuos con una emoción similar, mientras que los griegos se distraían más cuando tenían que evaluar a un objetivo rodeado por otros individuos. En conclusión: los alemanes tendrían más facilidad de focalizar su atención en individuos aislados a la hora de interpretar emociones, mientras que los griegos tendrían problemas para centrarse en una única persona cuando existen varios individuos y la expresión emocional entre todos ellos no es congruente.

Lenguaje no verbal y estilos de flirteo. Club del Lenguaje No Verbal.

Estilo de flirteo y Lenguaje No Verbal - Club del Lenguaje No Verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “The Verbal and Nonverbal Correlates of the Five Flirting Styles”, de los autores Jeffrey A. Hall y Chong Xing, de la University of Kansas, que analiza las relaciones entre los distintos estilos de flirteo y la conducta verbal y no verbal de los individuos que la llevan a cabo.

Numerosas investigaciones sociobiológicas demuestran que, en las fases de iniciación al cortejo, existen multitud de estrategias de atracción (por ejemplo, las que incluyen la autopromoción, la derogación de los competidores, etc.). Aunque las investigaciones han tratado de encontrar qué estrategias de flirteo funcionan mejor entre una multitud de posibles tácticas, en realidad se ha encontrado que ninguna de las mismas es apropiada, eficaz o útil en todos los individuos o en todos los contextos.

Hall creó, a raíz de sus propias investigaciones, el llamado inventario de estilos de flirteo (FSI), con el cual introducir un nuevo método para medir las diferencias individuales en la iniciación del cortejo. A través del estudio de antiguas tipologías, la perspectiva de Hall mantiene que hay cinco estilos distintos para comunicar la atracción: el físico, el tradicional, el sincero, el cortés y el juguetón. El estilo físico implica una capacidad elevada de detección de detectar el interés de otros individuos, y de transmitir el suyo. El estilo tradicional implica una creencia en que el hombre debe ser el que realice los “primeros pasos”, y que la mujer no debe “perseguir” al hombre durante un flirteo. El estilo sincero implica una conexión emocional y mostrar interés sincero en el compañero potencial. El estilo cortés refleja una aproximación cauta y autocontrolada al cortejo, con maneras apropiadas, comunicación no sexual, y todo tipo de conductas consideradas no inapropiadas. Por último, el estilo juguetón implica un estilo divertido, con fines instrumentales, sin el objetivo de alcanzar una relación posterior.

Cada uno de estos estilos representa una manera diferente de transmitir interés romántico entre individuos. Teniendo en cuenta la importancia que las claves conductuales pueden representar durante el cortejo, esta investigación trató de relacionar los cinco estilos de flirteo con las conductas verbales y no verbales asociadas a la atracción física. Para ello, se seleccionó a 102 individuos solteros, dividiéndolos por parejas, a los que se aplicó el cuestionario de Hall sobre el estilo de flirteo. Posteriormente, se les invitó a mantener una conversación en pareja, realizándose preguntas entre ellos. Finalmente, y una vez terminada esta conversación (de 12 minutos de duración), se les solicitó que rellenaran una escala de atracción física respecto a la pareja que les hubiera tocado. Durante todas estas fases, los protagonistas fueron grabados en vídeo y audio.

Los resultados se indican a continuación, en base a los distintos estilos de flirteo y las correlaciones encontradas con la conducta verbal o no verbal:

Respecto al estilo de flirteo físico, se encontró que los individuos con puntuaciones altas en esta modalidad experimentaban conversaciones más fluidas, lanzando a su vez menos cumplidos durante la interacción. Las mujeres hacían menos preguntas, realizando menos automanipulaciones físicas. A su vez, también asentían con la cabeza y afirmaban en mayor cantidad de ocasiones en los primeros 3 minutos. En la última mitad de la interacción, los hombres con una puntuación alta dijeron menos cumplidos y miraron de manera seductora mucho menos que en otros grupos.

En el grupo tradicional, se halló que los individuos tenían una alta tendencia a asentir con la cabeza o decir que sí durante los tres minutos que otros grupos (como el grupo físico). Las mujeres tendían a mover las manos más veces durante la interacción, y más dadas a tomar el pelo en los tres primeros minutos de la conversación. Los hombres tenían a inclinarse más hacia su compañera, así como a tener un tono de voz superior en la primera mitad de la conversación. Además, los hombres cruzaron menos sus piernas durante la mayor parte de la interacción, y movieron sus cabezas más durante la mitad de la misma.

En el estilo sincero, se encontró que los individuos tenían a realizar menos automanipulaciones físicas que la media durante la interacción, particularmente los hombres. Además, tendían menos a bromear el compañero que otros grupos en los primeros tres minutos (nuevamente, sobre todo en el caso de los hombres). Las mujeres mostraban una mayor cantidad de miradas de flirteo, aunque los primeros tres minutos también los hombres lo hacían. Las mujeres además también movían más las manos que en otros grupos, y sonreían y reían más durante la última mitad de la conversación. Los hombres además tenían un mayor tono de voz durante toda la interacción. Además, tendían mucho menos a cruzarse de brazos y piernas que otros grupos, así como a inclinarse hacia el otro individuo.

En el estilo cortés, los individuos realizaban menos automanipulaciones durante toda la intervención, y tenían un tono de voz mucho menor durante la misma. Además, eran los que menos preguntas realizaron, particularmente en el caso de las mujeres. Los hombres afirmaban y decían “sí” más veces durante la mitad de la intervención, y apenas se movían para acercarse a su compañero. Por último, los hombres de este grupo mostraron una menor tendencia a bromear durante los últimos momentos de la interacción.

Por último, en el estilo juguetón, se encontró que los individuos tenían a extender o hinchar el pecho durante la mitad de la conversación, y lanzaban más cumplidos durante los tres primeros minutos (especialmente los hombres). También se automanipularon menos durante los 3 primeros minutos. Las mujeres realizaron menos preguntas durante la primera mitad de la interacción, tuvieron más miradas seductoras y se encogieron más de hombros hacia la mitad de la conversación. Los hombres cruzaron menos sus piernas durante los primeros tres minutos.

Analizando la personalidad en base a la personalización del dormitorio. Club del Lenguaje No Verbal.

Analizando la personalidad en base a dormitorios - Club Lenguaje No Verbal

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “A Room With a Cue: Personality Judgments Based on Offices and Bedrooms”, de los autores Samuel D. Gosling y Sei Jin Ko, de la University of Texas, y Thomas Mannarelli, del INSEAD, que estudia la eficacia de los juicios de personalidad basados en las oficinas y dormitorios. Dada la longitud de la investigación, el resumen será presentado en dos partes, siendo la presente la segunda y última (dedicada a hablar sobre los dormitorios y el análisis de los mismos en términos de personalidad). La primera parte puede ser encontrada en este enlace.

Los resultados de la primera parte de la investigación eran prometedores, pero dejaba en el aire la duda sobre si estos datos serían generalizables al análisis de otros espacios personales. A pesar de que los espacios de trabajo claramente contenían residuos conductuales y expresiones de la identidad, tan solo podían proveer de una información limitada, dado que se trata de un contexto con un abanico limitado de actividades y formas de expresión. Se podría llegar a plantear, por tanto, que ciertos rasgos relacionados con el contexto de trabajo podrían ser más evidentes o expresados (por ejemplo, la Responsabilidad), mientras que otros menos relacionados (por ejemplo, la Cordialidad) podrían mostrarse en menor medida.

Por ello, en esta segunda parte del estudio, el objetivo de los autores fue centrarse en un ambiente rico que pudiera facilitar un rango más amplio de expresión individual y de residuos del comportamiento. Para este propósito, se necesitaba examinar espacios en los cuales los ocupantes pasaran mucho tiempo y utilizaran para algo más que para trabajar. Por ello, finalmente, se decidió que serían estudiadas las habitaciones de la muestra de individuos. En este caso, además, también se incluyó la variable “raza” a la hora de evaluar los estereotipos (dado que además la muestra fue totalmente diferente). Los resultados arrojados por la investigación se recogen a continuación:

Respecto al consenso, se encontró nuevamente que todas las opiniones eran significativamente similares, aunque se encontrasen variaciones entre los rasgos (el consenso se divide, de mayor a menor, en Apertura a la experiencia y Responsabilidad, Extraversión, Cordialidad y muy poco para la Estabilidad Emocional). La precisión de los observadores, por su parte, fue mayor que en las oficinas (.37 respecto a .22). El orden de la precisión, de mayor a menor, fue el siguiente: Apertura a la experiencia, Responsabilidad, Estabilidad emocional, Extraversión y Cordialidad (estas dos últimas más débiles).

A la hora de estudiar las claves contextuales, se encontró que nuevamente la Responsabilidad era aquella que mostraba los elementos diferenciadores más evidentes, como eran la limpieza, la organización o el desorden. En lo que respecta a la Apertura a la Experiencia, los juicios fueron realizados en base a lo distintiva que les resultase la habitación, el nivel de decoración y la cantidad o variedad de libros, revistas y discos. La Cordialidad fue asociada con mayor facilidad que en las oficinas, con elementos como la “alegría” percibida por los observadores en la habitación, los colores, la limpieza, la organización, la calidez y comodidad, no tener ropa esparcida por en medio, etc. La Extraversión, en este caso, tuvo correlaciones más débiles (al contrario que en las oficinas), con la decoración y el desorden. Muy pocas claves fueron relacionadas con la Estabilidad Emocional, pero las que presentaron una correlación modesta tenían que ver con factores ambientales (iluminación, calidad del aire, etc). El estudio de la validez de estos resultados indicaron que la intuición de los observadores fueron muy acertadas en el caso de la Responsabilidad y la Apertura a la Experiencia, siendo las otras tres menos acertadas en sus predicciones.

Por último, si bien las diferencias en cuanto a estereotipos de sexo fueron similares a las del estudio en lugares de trabajo (bastante poco notables), sí que se encontraron muchas diferencias a la hora de tratar con estereotipos de raza (en este caso, blancos y asiáticos). Los blancos fueron percibidos como más abiertos a la experiencia, estables emocionalmente y extravertidos que los asiáticos, así como significativamente menos cordiales. A la hora de evaluar si realmente existía alguna diferencia a nivel estadístico, tan solo se encontró que los blancos tendían a puntuar más en Apertura a la Experiencia que los asiáticos, y las mujeres menos que los hombres en Estabilidad Emocional.

En conclusión, ambos estudios mostraron que podían encontrarse rastros conductuales y de personalidad en ambientes en los que una persona interactúa, y que los mismos podían ser utilizados por observadores para realizar impresiones más o menos precisas de la personalidad de estos individuos.

 

Iniciativa en situaciones de comunicación. Club Lenguaje No Verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les proponemos un resumen del artículo “El rol de la personalidad en el inicio de situaciones de comunicación”, de los autores Sofie Frederickx de la Universidad de Leuven (Bélgica) y Joeri Hofmans de la Vrije Universiteit Brussel (Bélgica), acerca de la relación entre los rasgos de personalidad y el tipo de comunicación que se establece.

En el campo de la comunicación existe un enorme interés en cómo las diferencias individuales afectan a la manera de comunicarse. Los rasgos generales de personalidad, y especialmente la extraversión, el neuroticismo y la afabilidad, influyen en diversos aspectos de la comunicación interpersonal. Los estudios previos se han centrado exclusivamente en el papel de la personalidad cuando ya se está involucrado en una situación de comunicación. La investigación sobre la elección de la situación ha demostrado que las personas no acaban de forma pasiva en esas situaciones, sino que participan activamente en su selección y evitación. Por otra parte, el tipo de situaciones que se escogen y evitan difieren considerablemente entre las personas, y la personalidad parece ser un importante determinante. Dado el impacto de los rasgos generales de personalidad en la forma de comunicarse, cabe preguntarse si también están relacionados con los tipos específicos de situaciones de comunicación que se eligen. En el presente estudio, se aborda esta cuestión examinando si los cinco grandes rasgos de personalidad se relacionan con los tipos de conversaciones que se inician en la vida diaria. Para ello, se plantea la hipótesis de que los individuos tienden a buscar las situaciones de comunicación que son congruentes con su personalidad. Puesto que el hecho de comportarse de manera discordante con los rasgos de personalidad propios genera sentimientos negativos y positivos cuando la conducta es congruente.

Para probar esta hipótesis, se han centrado en la congruencia entre los cinco grandes rasgos de personalidad y tres características de situaciones de comunicación: (1) la familiaridad con el compañero de interacción, (2) la colaboración del compañero, y (3) la certeza sobre el tema de conversación. En primer lugar, la familiaridad con el interlocutor ha demostrado aumentar los sentimientos de simpatía y disminuir las sensaciones de incertidumbre y ansiedad. Como consecuencia, esta función está ligada a una mayor calidad y frecuencia de la interacción. En segundo lugar, un pequeño aporte del compañero a la conversación produce un aumento de la afectividad negativa y se asocia con la evitación de iniciar la conversación. Por último, la incertidumbre en general conduce a eludir las interacciones interpersonales. Por ello, se espera que estas características se relacionen con una mayor probabilidad de iniciar una conversación. En cuanto a los rasgos de personalidad, en primer lugar, la extraversión es una dimensión que se relaciona con la sociabilidad, los individuos que puntúan alto en extraversión se caracterizan por una gran necesidad de contacto social y atención. Por lo tanto, se prevé que las personas con alta extraversión escojan más situaciones de comunicación interpersonal en comparación con personas con baja extraversión, independientemente de las características específica de la situación (Hipótesis 1). En segundo lugar, las personas afables suelen ser amables, generosas, y con predisposición a ayudar a los demás. Asimismo, participan en las conversaciones con un enfoque más positivo, están motivados por mantener relaciones interpersonales positivas, y experimentan más sentimientos desagradables cuando se involucran en discusiones que los individuos con baja afabilidad. Así pues, se plantea la hipótesis de que los individuos con alta afabilidad van a elegir más frecuentemente situaciones de conversación con conocidos (Hipótesis 2a) que propician la conversación (Hipótesis 2b). En tercer lugar, el neuroticismo se caracteriza como la tendencia crónica a experimentar sentimientos y pensamientos negativos, a la inestabilidad emocional y la inseguridad. Por lo tanto, las personas con altas puntuaciones en neuroticismo seleccionarán situaciones que se caracterizan por la incertidumbre y la ansiedad. Es decir, situaciones de conversación con extraños (Hipótesis 3a) determinadas por la incertidumbre sobre el tema (Hipótesis 3b). En cuarto lugar, se ha probado también cómo los rasgos de apertura a la experiencia (imaginación, cultura, tolerancia y sensibilidad artística) y responsabilidad están relacionados con la selección de los diferentes tipos de situación de comunicación. Por último, se ha analizado asimismo si las relaciones entre los cinco grandes rasgos y el inicio de la situación de comunicación varían cuando se controla la variable de autoestima. Un rasgo que ha demostrado estar asociado con medidas de comunicación tales como la aprehensión y la preferencia por la comunicación cara a cara.

Se ha examinado la relación entre las diferencias individuales en los tipos de conversaciones iniciadas y las diferencias individuales en extraversión, afabilidad, neuroticismo, apertura y responsabilidad. Se han hallado relaciones significativas en línea con el principio de congruencia que establece que las personas buscan situaciones que sean congruentes con su personalidad. Así pues, los resultados apoyan la conclusión de que la personalidad no sólo afecta a la conducta una vez que las personas están involucradas en una situación, sino que también es un determinante importante de diferencias interindividuales en la selección y la evitación de la situación. Se ha descubierto igualmente, que al controlar la variable de autoestima, los individuos con puntuaciones altas en neuroticismo participan con más frecuencia en comunicaciones cuando el compañero de interacción es conocido. Por último, las diferencias individuales en apertura y responsabilidad no tienen un efecto significativo sobre las situaciones de comunicación que se inician. En cuanto a las limitaciones del estudio, es importante destacar que se han medido inicios de situaciones de comunicación auto informadas y no reales. Futuras investigaciones deberían comprobar si las relaciones halladas en estas situaciones también se dan en inicios reales. Una segunda limitación de los datos auto informados es que el margen de error de la memoria puede haber afectado al informe. Por lo tanto, en futuras investigaciones podrían apoyarse en la experiencia basada en sucesos ya que de esta manera se informa sobre el comportamiento cuando se está llevando a cabo. En tercer lugar, es posible que las diferencias individuales en el informe de inicio de situaciones de comunicación sean debidas a las diferencias individuales en la forma de reflejar lo experimentado en lugar de a las diferencias individuales en su comportamiento real. Esta limitación de nuevo subraya la necesidad de replicar los hallazgos con medidas de conducta reales, en lugar de auto informadas. En cuarto lugar, el estudio se ha basado únicamente en unas pocas características situacionales. En quinto lugar, sólo se midieron las conversaciones iniciadas por los sujetos, dejando de lado las conversaciones que no iniciaron ellos. Así pues, puede ser interesante para futuras investigaciones medir asimismo el nivel de actividad social y examinar el número de conversaciones iniciadas en relación al total de conversaciones. Por último, las características situacionales se han conceptualizado como categorías binarias (presentes o ausentes). Por lo tanto, en futuras investigaciones debería probarse si la medición de las características situacionales de manera continua afecta a los resultados. De esta manera, se ha demostrado que las diferencias individuales en la personalidad no sólo se reflejan en la conducta durante una comunicación, sino también en los tipos de situaciones de comunicación que las personas eligen en la vida diaria. En particular, los individuos dedican tiempo a situaciones de comunicación que fomentan, promueven y alientan las manifestaciones conductuales de su personalidad. En consecuencia, se ha demostrado que únicamente se puede alcanzar una completa comprensión del papel de la personalidad en la comunicación si a su vez se estudia su impacto en el tipo de situaciones elegidas.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje No Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Analizando la personalidad en base al lugar de trabajo. Club del Lenguaje No Verbal.

Analizando la personalidad en base al lugar de trabajo. Club Lenguaje No Verbal.

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “A Room With a Cue: Personality Judgments Based on Offices and Bedrooms”, de los autores Samuel D. Gosling y Sei Jin Ko, de la University of Texas, y Thomas Mannarelli, del INSEAD, que estudia la eficacia de los juicios de personalidad basados en las oficinas y dormitorios. Dada la longitud de la investigación, el resumen será presentado en dos partes, siendo la presente la primera (dedicada a las oficinas o lugares de trabajo de los individuos).

Mucho puede ser aprendido sobre los individuos estudiando el espacio que habitan. Las teorías interaccionistas sugieren que los individuos seleccionan y crean sus ambientes sociales (por ejemplo, sus amistades, sus actividades sociales, etc.), encajándolos y reforzando así sus disposiciones, preferencias, actitudes, etc. Así, por ejemplo, un individuo extravertido elegirá amigos y colegas que le permitan actuar tal y como es. De manera consistente a estos planteamientos, los autores de la investigación hipotetizan que los individuos también alteran y crean sus ambientes físicos para reflejar y reforzar quiénes son. Yendo incluso más allá, proponen que los observadores utilizan esta información de los contextos del día a día para formarse impresiones sobre cómo son los ocupantes de estos entornos.

En esta investigación, por tanto, se plantearon diversos supuestos de investigación: la relación entre el ambiente observado y la impresión de los observadores (tanto a nivel de precisión como de consenso entre ellos), la precisión de las impresiones en base a los elementos elegidos por los individuos, y la influencia de los estereotipos en el consenso y la precisión de los observadores. A esto, además, se le debe sumar que todas las hipótesis fueron estudiadas en dos contextos distintos: oficinas y dormitorios de los individuos.

En la primera investigación, centrada en los espacios de trabajo de los individuos, los resultados arrojaron datos especialmente interesantes: en primer lugar, y respecto al consenso, se encontró una correlación significativa y positiva entre las distintas opiniones de los observadores. Además, se demostró que el mayor consenso se encontraba en el rasgo Apertura a la Experiencia, seguido de Responsabilidad y Extraversión y, en menor medida, Cordialidad y Estabilidad Emocional (aunque las mismas variaron en función de si se trataba de una observación rápida, o había interactuación mínima con el individuo). También la precisión fue significativamente consistente, variando nuevamente entre los rasgos del mismo modo que en el consenso (exceptuando la Cordialidad, que no mostró relación significativa).

En el caso de las claves contextuales, se encontró que la Responsabilidad y la Apertura fueron los rasgos más relacionados con diversos elementos del entorno. Así, la Responsabilidad fue correlacionada con el buen uso del espacio, la limpieza y la organización de manera positiva, y con el desorden de manera negativa. Aquellos con una Apertura a la experiencia alta fueron relacionados con el distintivo uso de los espacios, el nivel de decoración, la cantidad de revistas y la cantidad y variedad de discos y CDs. En lo referente a la Extraversión, se encontró que existía correlación, más allá de otras claves, con la decoración, el colorido, el desorden y lo no convencional. Muy pocas de las claves encontradas fueron relacionadas con la Cordialidad o la Estabilidad Emocional.

Por último, en el estudio de las influencias de los estereotipos, se encontró que se percibía a las mujeres como significativamente más cordiales y menos estables emocionalmente que los hombres, interpretándose que los observadores, en función del sexo del sujeto evaluado, modificaban sus ratios de respuesta en el contexto de la Cordialidad y la Estabilidad Emocional. Esto, tras ser evaluado teniendo en cuenta la precisión, demostró ser efectivo para el rasgo Estabilidad Emocional como única diferencia significativa.

En conclusión, y para concluir con la investigación dedicada a las oficinas de los individuos, se encontraron diversos niveles de consenso y precisión entre los juicios de los observadores (especialmente en la Apertura a la Experiencia, la Responsabilidad y la Extraversión), lo cual, si tenemos en cuenta que los rasgos más consensuados fueron aquellos que utilizaban más características concretas del entorno, muestra que se podría extraer, de manera efectiva, ciertos rasgos de la personalidad del estudio de los entornos físicos de los individuos.

Análisis de la personalidad basado en la apariencia física. Club del Lenguaje No Verbal

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “Personality Judgements Base don Physical Appearance”, de los autores Laura P. Naumann, de la University of California, Simine Vazire, de la Washington University in St. Louis, Peter J. Rentfrow, de la University of Cambridge, y Samuel D. Gosling, de la University of Texas, que investiga la relación entre la apariencia física y los juicios de personalidad.

La investigación psicológica revela poco sobre cómo la personalidad es expresada en la apariencia física o cómo la apariencia influye en los juicios sobre personalidad de un observador, aunque se haya demostrado la importancia de la misma en la formación de primeras impresiones. De hecho, tras dos décadas de investigaciones, los investigadores todavía no conocen con exactitud la auténtica magnitud de la precisión basada tan solo en la apariencia física. ¿Hasta qué punto influye, entonces, la percepción física de un individuo en el juicio de un observador?

Esta investigación examinó los juicios en condiciones de desconocimiento del contrario, juicios basados en la apariencia física capturados en fotografías de cuerpo entero. Se preguntó a los observadores qué rasgos podían juzgar con precisión basándose tan solo en la apariencia física. Más allá de esto, se analizó la precisión del observador en dos condiciones: la precisión cuando se observa una foto con la máxima ausencia de comunicación no verbal expresiva, y la precisión cuando el sujeto de la imagen puede adoptar una pose y unas expresiones espontáneas. Por último, también se analizó qué elementos dinámicos (como la expresión) y estáticos (el estilo de vestir) de la apariencia están relacionados con la personalidad real del individuo y con el juicio del observador.

Todas estas hipótesis fueron puestas a prueba, dando lugar a diversos resultados:

En primer lugar, sobre la pregunta “¿Qué rasgos pueden ser percibidos con precisión basándose en la apariencia física de una fotografía estática”?, los resultados indican que se mostró cierto grado de precisión para la extraversión y niveles marginalmente significativos para la apertura y la estabilidad emocional. Sin embargo, los observadores no fueron preciosos al juzgar la cordialidad o la responsabilidad. También la religiosidad y la autoestima mostraron ser rasgos identificables significativamente.

En segundo lugar, respecto a la pregunta “¿Puede la precisión de un juicio mejorar cuando la expresión no verbal es visible?”, consistente con la predicción que realizan los autores, los rasgos fueron juzgados de manera más precisa cuando se mostraban posturas espontáneas (es decir, en presencia de expresión libre corporal), sobre todo en los rasgos de cordialidad y apertura.

Por último, en referencia a la pregunta “¿Qué claves están asociadas con la personalidad real de los individuos y con los juicios de los observadores?, se encontró que, por un lado, tanto los elementos dinámicos como los estáticos resultaron ser indicadores válidos de la extraversión, siendo la mirada, la sonrisa y la postura los elementos más destacados. En lo que respecta a la cordialidad, la postura y la sonrisa relajada mostraba una puntuación mayor en este rasgo. Los sujetos más responsables tendían menos a vestirse de manera distintiva (aunque los observadores no coincidieron en este punto a la hora de puntuar el rasgo, defendiendo más peso de una postura sana, pulcra y saludable). La estabilidad emocional correlacionó con una postura y actitud más relajadas (aquí nuevamente los observadores añadieron otros elementos, como la sonrisa). Por último, los sujetos con mayor apertura a la experiencia tenían una postura menos saludable y una apariencia menos pulcra, pero mostrando a su vez un estilo de vestir distintivo. Los observadores, nuevamente, coincidieron en este punto, añadiendo otros (como la sonrisa) que no encajaban en los resultados objetivos.

El enfado ajeno como motor de la acción propia. Club Lenguaje No Verbal.

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “Anger fosters action. Fast responses in a motor task involving approach movements toward angry faces and bodies”, de los autores Josje M. de Valk y Jasper G. Wijnen, de la University of Amsterdam, y de Mariska E. Kret, de la Leiden University, que investiga la influencia que tiene en la velocidad de respuesta el percibir un gesto facial o físico de enfado.

Los humanos están bien adaptados para reconocer y responder rápida y adecuadamente a las respuestas emocionales de otros. Dado que las respuestas amenazantes son procesadas a fondo y rápidamente detectadas, nos permiten prepararnos para acciones más rápidas. Sin embargo, si bien la mayoría de estudios se centran en la detección de las expresiones faciales amenazantes, no se debe olvidar que la cara forma parte del contexto global del cuerpo. Distintas expresiones de emoción pueden ser reconocidas en el lenguaje corporal ante la ausencia de claves vocales o faciales.

Tanto las caras como los cuerpos son procesados por redes neurales similares. Sin embargo, en comparación con la expresión facial, la expresión corporal contiene un componente de acción directa. Una postura temerosa se traduce como una postura de evitación al observador, y una postura agresiva se relaciona con una de aproximación. Estas diferencias se reflejan en los patrones de actividad cerebral, llegando incluso a mostrarse que el lenguaje corporal activa la preparación a la acción más que las expresiones faciales, especialmente cuando el enfado o la ira son expresadas. La investigación que presentamos buscaba, precisamente, demostrar todos estos planteamientos teóricos.

Por tanto, las expectativas de la investigación fueron tres: en primer lugar, se esperaban reacciones más rápidas ante estímulos amenazantes que ante estímulos neutrales. En segundo lugar, y dado el componente de acción que posee el lenguaje corporal, se esperaban respuestas más rápidas ante estos estímulos que ante estímulos faciales. Por último, se esperaban tiempos de reacción menores ante cuerpos enfadados que ante cuerpos temerosos.

Para ello, se seleccionó una muestra de 33 participantes para tomar parte en el experimento. A estos participantes se les pedía colocarse detrás de una pantalla táctil, donde deberían presionar el punto rojo que aparecería en la misma tan rápido como pudieran. A partir de ese punto, se combinaba la aparición del punto con la aparición de diversas imágenes, representando distintas expresiones corporales y faciales, entre las cuáles se intercalaban algunas de ira.

Los resultados mostraron que los participantes respondían más rápido a expresiones de enfado que a emociones neutrales. Sin embargo, no se encontró diferencias en el tiempo de respuesta si el enfado se traducía en postura corporal o facial. Además, ninguna diferencia significativa se encontró en el tiempo de reacción ante posturas temerosas y de enfado, o temerosas y estímulos neutrales. Esto demostró el planteamiento de que, ante expresiones de amenaza, independientemente de la procedencia de la misma (corporal o facial), las conductas son activadas más rápidas que ante otros estímulos neutrales.

La imitación durante el proceso de confirmación conductual. Club Lenguaje No Verbal.

La imitación durante el proceso de confirmación conductual. Club Lenguaje No Verbal.

La imitación durante el proceso de confirmación conductual. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “The tongue-tied chameleon: El papel de la imitación no consciente en el proceso de confirmación conductual”, de los autores K. Rachelle Smith-Genthôs, Darcy A. Reich y Mario P. Casa de Calvo de la Universidad Tecnológica de Texas (EE.UU.) y, Jessica L. Lakin de la Universidad Drew (EE.UU.), que analiza la conducta de imitación que se produce durante las interacciones sociales.

Los comportamientos de las personas se interrelacionan durante las interacciones sociales. En la investigación actual, se señala que estos procesos están íntimamente conectados. Concretamente, el comportamiento de un perceptor impulsado por una expectativa negativa puede ser involuntariamente imitado por el destinatario, lo que lleva a la confirmación de la conducta. La imitación no consciente se produce cuando el destinatario corresponde involuntariamente al comportamiento del perceptor con un comportamiento idéntico o similar. Las personas imitan las expresiones faciales de enfado a un nivel muscular cuando se les muestran imágenes representativas e imitan un tono negativo de voz cuando repiten un texto que han escuchado en un tono negativo. Una de las cuestiones analizadas por la actual investigación es si se imitan los comportamientos no verbales negativos que se producen durante las interacciones sociales en curso. Algunas investigaciones plantean que esto podría ocurrir, pero las interacciones sociales implican demandas y metas de auto-presentación que pueden inhibir la imitación de comportamientos negativos. Una segunda pregunta es si la imitación de conductas negativas en las interacciones sociales guiadas por expectativas puede conducir a consecuencias negativas. El objetivo asociado es un fuerte motivador de la conducta de imitación. Por lo tanto, en las interacciones en las que las necesidades de afiliación son más notables (situaciones de entrevista), es posible que se imite la conducta del compañero de interacción incluso si no es lo más beneficioso. La profecía auto cumplida ha sido demostrada en varias interacciones y puede ocurrir sin el conocimiento o intención de perceptores o destinatarios. Ocurre cuando el perceptor se crea expectativas sobre el compañero de interacción, trata a su destinatario de forma congruente con la expectativa y este inconscientemente se comporta de manera que confirma las expectativas del perceptor. El perceptor provoca el comportamiento consistente con la expectativa del destinatario alterando el clima afectivo, el esfuerzo realizado, la retroalimentación y las oportunidades para responder. La influencia de los efectos de la expectativa sigue siendo un tema de investigación activo. Podría existir un interesante vacío teórico en el modo en que las tendencias de comportamiento del perceptor suscitan conductas consistentes con la expectativa del destinatario. Existen dos procesos capaces de explicarlo, y se propone además un tercero. En primer lugar, los comportamientos del perceptor imponen limitaciones situacionales y el destinatario muestra reacciones situacionalmente limitadas. En segundo lugar, las conductas del perceptor son conscientemente interpretadas por el destinatario y este decide conscientemente reaccionar del mismo modo. Una tercera posibilidad es que los comportamientos del perceptor congruentes con la expectativa son percibidos por el destinatario, quien, sin saberlo, se implica en comportamientos idénticos a través del proceso automático de conducta de imitación. Cuando el perceptor tiene expectativas negativas sobre el destinatario, el comportamiento no verbal refleja esa negatividad. El destinatario puede percibir esos comportamientos e imitarlos inconscientemente. Las conductas negativas mostradas por el destinatario pueden entonces confirmar las expectativas negativas del perceptor.

Este estudio investiga esta posibilidad. En concreto, se analiza, si en el caso de que la imitación de conductas negativas se produzca en una interacción social, las consecuencias de la imitación de un comportamiento negativo y la imitación explican cómo los comportamientos congruentes con las expectativas de los perceptores provocan la confirmación conductual con la expectativa del destinatario. En este caso, se simuló una entrevista telefónica, en la que los participantes se postulaban para un hipotético puesto de trabajo. Se manipularon los comportamientos de los entrevistadores relevantes a las expectativas en vez de las propias expectativas formulando a los supuestos candidatos preguntas en un tono de voz negativo o neutral. Se predijo que los candidatos que escucharon las preguntas formuladas en un tono negativo rendirían peor y utilizarían un tono más negativo que los candidatos que escucharon las preguntas neutralmente formuladas. Además, la relación entre el tono de voz del entrevistador y el rendimiento de los candidatos debería estar influida por el tono de voz de los candidatos. Los candidatos cambiaban su tono para encajar con el tono del entrevistador, y hay que considerar este cambio para los efectos del tono de voz del entrevistador en el desempeño general de los candidatos durante la entrevista.

Este experimento ha demostrado que los participantes en esas entrevistas simuladas imitaron el tono de voz negativo del entrevistador, ese tono de voz (manipulado para manifestar un comportamiento guiado por las expectativas) condujo a una profecía auto cumplida en cuanto al rendimiento de los participantes, y que el efecto del tono del entrevistador en el rendimiento de los candidatos se produjo por un cambio en el tono de voz de estos. Por lo tanto, la imitación del tono de voz juega un papel fundamental en el proceso de confirmación conductual. El presente estudio demuestra que las personas imitan comportamientos negativos en las interacciones sociales, incluso cuando esa imitación produce resultados negativos (un peor rendimiento). Las futuras investigaciones deberían investigar qué tipos de comportamientos negativos son imitados en esas interacciones, las circunstancias en las que se produce la imitación negativa, y las posibles consecuencias de esa imitación. Es posible que los procesos de imitación sustenten otros patrones de interacción perjudiciales, así como el incremento de los conflictos en las relaciones. El presente estudio es también el primero en demostrar que la conducta de imitación no consciente puede servir como un proceso a través del cual los comportamientos de los perceptores guiados por las expectativas (paso 2) conducen a los destinatarios a alterar involuntariamente su propio comportamiento para mostrar un rendimiento congruente con la expectativa (paso 3). La imitación puede actuar sola o junto con otros mecanismos, tales como limitaciones situacionales o reciprocidad deliberada, para facilitar la confirmación conductual. Las futuras investigaciones deberían continuar explorando estos y otros mecanismos para llenar el vacío teórico existente entre las tendencias de comportamiento que transmiten las expectativas del perceptor y las conductas de confirmación de expectativas exhibidas por el destinatario. Así pues, la actual investigación amplía la comprensión tanto de la imitación como de la confirmación conductual y demuestra que estos procesos están íntimamente conectados.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje No Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Experiencias emocionales en las aulas. Club Lenguaje No Verbal.

Experiencias emocionales en las aulas. Club Lenguaje No Verbal.

Experiencias emocionales en las aulas. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta vez les sugerimos un resumen del artículo “Experiencias emocionales de los alumnos en el aula: Un estudio cualitativo multimétodo”, de los autores Wondimu Ahmed, Margaretha P.C. Van der Werf y Alexander Minnaert de la Universidad de Groningen (Países Bajos), que estudia las reacciones emocionales de los alumnos en el aula de clase.

Las recientes investigaciones sobre emociones en el contexto educativo han recibido mucha atención. Este aumento del interés se ha atribuido al reconocimiento de las emociones como importantes constructos psicológicos que fomentan el aprendizaje y el rendimiento. La emoción es un constructo hipotético compuesto de distintos componentes que generalmente, incluyen, pero no se limitan a, sentimientos subjetivos (estoy enfadado), expresiones (fruncir el ceño cuando se siente ira) y reacciones fisiológicas. Por lo tanto, la comprensión de la experiencia emocional hace necesario el conocimiento de los componentes emocionales subyacentes así como la forma en que funcionan mutuamente. Un tema muy relacionado con las manifestaciones emocionales son sus posibles antecedentes. La bibliografía sobre emociones destaca la viabilidad de las valoraciones cognitivas en la obtención de emociones. Las valoraciones determinan y diferencian las experiencias emocionales. El propósito de este estudio es examinar de qué manera el sistema de respuesta emocional (cambios en el ritmo cardíaco, expresiones no verbales y sentimientos subjetivos) funciona de forma simultánea para revelar las experiencias emocionales y cómo la valoración de situaciones específicas se relaciona con las emociones experimentadas de forma temporal. Se ha tratado de analizar estas cuestiones en las aulas, utilizando un enfoque cualitativo.

Un supuesto fundamental en la medición de emociones, es que las emociones son constructos hipotéticos que pueden inferirse a través de varios indicadores. Tales inferencias son: la experiencia subjetiva, los cambios fisiológicos, y las expresiones no verbales que acompañan a la experiencia. Por lo tanto, para entender el constructo psicológico de la emoción es necesario evaluar distintos sistemas de respuesta emocional a la vez. Otra de las cuestiones de interés en la exploración de las experiencias emocionales son los determinantes de las emociones. Las emociones son el resultado de la valoración cognitiva de eventos significativos para el individuo. La opinión acerca del suceso en el contexto es crucial para provocar emociones. Los contextos pueden variar en función de sus posibilidades y limitaciones, algunos comprenden tareas desafiantes y otros menos exigentes. La conclusión es, que las emociones se producen como resultado de las valoraciones cognitivas en un contexto por lo que no pueden analizarse por separado. Así pues, en el ámbito educativo, el estudio de las experiencias emocionales de los estudiantes en el contexto exige tener en cuenta el aula de clase. El objetivo de este estudio es triple. En primer lugar, se pretende explorar la correspondencia entre los sentimientos subjetivos, las expresiones emocionales no verbales y las reacciones fisiológicas asociadas al aula. Se evaluaron las emociones (ira, ansiedad, aburrimiento, placer, orgullo y vergüenza) en el aula de matemáticas de forma simultánea a través de múltiples modalidades de respuesta. El segundo objetivo, es examinar la relación entre las emociones de los estudiantes y las valoraciones de rendimiento y valor. Y el tercer propósito, es determinar si los patrones de experiencias emocionales en el aula dependen de la dificultad de la tarea y la capacidad de los participantes.

En cuanto al primer objetivo de este estudio, los resultados revelaron que las expresiones emocionales no verbales de la ira, la ansiedad y del placer son en cierto modo congruentes con la reacciones fisiológicas y con la propia confirmación retrospectiva de los estudiantes de experimentar las emociones simultáneamente. Las expresiones no verbales de aburrimiento, orgullo y vergüenza rara vez correspondieron con las respuestas de los estudiantes en la entrevista. La falta de expresión de emociones de orgullo y vergüenza podría explicarse de varias maneras. La experiencia y expresión de estas emociones requieren tres importantes habilidades cognitivas: conocer las normas y reglas, tener un concepto de sí mismo y ser capaz de valorarse en relación a esas normas. Otra explicación podría ser que informar acerca de las propias emociones es embarazoso, especialmente en contextos como éste. En relación al segundo de los objetivos, los resultados sugieren que las funciones lineales sencillas no son aptas para explicar las relaciones. Las valoraciones de rendimiento y valor parecen funcionar de manera interactiva. Un examen más detenido de las emociones dominantes experimentadas por cada estudiante y su correspondientes evaluaciones, sugiere que el bajo rendimiento y el bajo valor de la tarea percibidos puede provocar ira y/o ansiedad, mientras que las valoraciones de bajo valor y alto rendimiento pueden llevar al aburrimiento. Por otra parte, las valoraciones de alto rendimiento y alto valor pueden provocar placer. La explicación más plausible para estos diferentes patrones de relaciones entre las valoraciones y las emociones tiene que ver con las características de medición. Otra posible explicación es que las valoraciones de rendimiento y valor podrían no haber sido suficientes para obtener las distintas emociones. Respecto al tercer objetivo, no se ha hallado una clara asociación entre el nivel de dificultad de la tarea y las emociones de los estudiantes.

A pesar de que el enfoque multimétodo cualitativo utilizado en el presente estudio ha servido para analizar las experiencias emocionales de los estudiantes de manera más eficaz que con un solo método, existen algunas limitaciones que deben ser consideradas. En primer lugar, aunque el diseño del estudio de casos múltiples ha permitido explorar la experiencia emocional de un número limitado de casos con mucho más detalle que con métodos de encuesta, los resultados no se pueden generalizar. Segundo, no se puede asegurar que las emociones manifestadas durante la entrevista sean representaciones precisas de cómo los individuos se sienten en una situación real. En tercer lugar, las reacciones fisiológicas pueden deberse a simples movimientos de la mano y pueden haber interferido en el registro de datos de la frecuencia cardíaca. Por último, las expresiones emocionales no verbales son a priori muestras de esquemas de codificación existentes. Por lo tanto, la aplicación de tales instrumentos para codificar las emociones en un contexto natural como las aulas puede requerir el muestreo de emociones intensas, que no suelen darse con frecuencia. Teniendo en cuenta estas limitaciones, las futuras investigaciones podrían recurrir al uso de cámaras de vídeo ocultas para registrar las expresiones emocionales no verbales de los participantes. A pesar de estas limitaciones, los resultados del actual estudio tienen importantes implicaciones para la docencia y los procesos de aprendizaje. Los resultados muestran que hay cierta correspondencia entre los sistemas de respuesta emocional en el contexto del aula. La sincronización de los sistemas emocionales de respuesta moviliza los recursos del organismo para afrontar un reto importante. Por lo tanto, un sistema emocional de respuesta coordinado puede ayudar a los estudiantes a afrontar o evitar las tareas de clase. Por otra parte, las expresiones emocionales no verbales de los estudiantes permiten a los profesores inferir las experiencias subjetivas y las tendencias de acción de los estudiantes. Los resultados revelan asimismo que atendiendo al rendimiento y al valor de las valoraciones de los estudiantes en el aula, se puede mejorar la experiencia de emociones de adaptación. En conclusión, el enfoque multimétodo plantea que la evidencia convergente de múltiples métodos puede facilitar la comprensión del impreciso constructo de la emoción. En consecuencia, es necesario pasar de los métodos únicos a los multimétodos y de los autoinformes retrospectivos a las evaluaciones online.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje No Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Reconocimiento facial de emociones negativas en relaciones de pareja. Club Lenguaje No Verbal.

Reconocimiento facial de emociones negativas en relaciones de pareja. Club Lenguaje No Verbal

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “Recognition of Facial Expressions of Negative Emotions in Romantic Relationships”, de los autores Seung Hee Yoo y Sarah E. Noyes, de la San Francisco State University, que investiga cómo una mejor capacidad de reconocer expresiones faciales influye en la satisfacción con las relaciones de pareja del individuo.

Entender los factores que predicen la satisfacción en las relaciones de pareja es una tarea importante, dado que ser capaces de mantener este tipo de unión de una manera fuerte y sana contribuye a la felicidad de ambos individuos. Una importante línea de investigación en lo referente a las relaciones de pareja ha sido la evaluación del rol de las emociones dentro de las mismas. A su vez, dentro de la evaluación de las emociones, una gran parte de las investigaciones se ha centrado en las experiencias emocionales negativas dentro de la pareja, particularmente en cómo los individuos de la misma expresan sus emociones e interactúan el uno con el otro durante las etapas de un conflicto. Conocer estas experiencias emocionales condicionará el tipo de respuesta que la pareja sea capaz de plantear durante los conflictos, determinando así directamente la felicidad de los individuos que la componen.

Dentro de este campo de estudio, encontramos que las expresiones faciales de emoción ayudan a los individuos a conocer las emociones de los otros, así como sus creencias e intenciones. Esto permite que los individuos que forman la pareja sean capaces de inferir elementos tan complejos como las actitudes o el comportamiento que el otro individuo va a llevar a cabo. Los objetivos de esta investigación se centran precisamente en averiguar si la capacidad de un individuo para inferir emociones negativas de la expresión fácil será capaz de predecir relaciones de pareja más estables y durables, así como qué tipo de respuestas constructivas se plantean ante el conflicto.

Para poder medir habilidad del individuo para la identificación de emociones faciales, se utilizó la versión reducida de la Micro – Expression Recognition Training Tool (MiX). Para analizar las respuestas constructivas ante los conflictos, se examinaron tres tipos distintos de respuestas identificadas mediante la investigación previa: resolución de problemas positiva, actuación durante el conflicto y retirada del mismo. Estos tres tipos de respuestas fueron recogidos mediante otro cuestionario, el Conflict Resolution Style Inventory (CRSI). Por último, se aplicó a la muestra de la investigación un cuestionario sobre la calidad de su relación, el Relationship Assessment Scale (RAS).

Los resultados alcanzados en esta investigación fueron muy interesantes. Así, mientras que no se encontró relación entre la identificación facial de emociones positivas y la satisfacción en la relación de pareja, sí fue encontrada una relación entre esta última y la identificación facial de emociones negativas. Precisamente también la identificación facial de emociones negativas se encontró correlacionada con el estilo de actuación durante el conflicto, en el cual individuos con una capacidad de identificar emociones negativas más alta utilizaban menos comportamientos agresivos durante las discusiones (o lo que es lo mismo, hacían uso de conductas más asertivas). No se encontró relación entre la identificación de emociones negativa y la resolución positiva de problemas o la retirada del conflicto. Se demostró también que los individuos con menor actuación durante el conflicto reportaban relaciones más satisfactorias.

En conclusión, esta investigación demuestra que, a mayor capacidad de entender lo que la pareja siente (en este caso, a través del reconocimiento facial de expresiones emocionales negativas), mayor capacidad para responder de manera asertiva y comunicativa a los conflictos. Como resultado de utilizar una estrategia constructiva de resolución de conflictos, los individuos se mostraban, por tanto, más satisfechos en sus relaciones de pareja.

El poder de las imágenes: género vs lenguaje corporal en el estatus percibido. Club Lenguaje No Verbal.

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “Picture Power: Gender Versus Body Language in Perceived Status”, de los autores April H. Bailey y Spencer D. Kelly, de la University of Colgate, que investiga la relación entre las variables género y lenguaje corporal con el establecimiento de posiciones jerárquicas entre individuos.

Durante los primeros 5 minutos del encuentro de 3 personas totalmente extrañas entre sí, una jerarquía de poder emerge entre ellos. Esto es así dado que los propios individuos son colocados en distintas posiciones de poder en base a su poder personal y percibido por el grupo. Para establecer esta jerarquía o estatus, hay varias claves que son tenidas en cuenta. El género y las conductas no verbales se encuentran entre ellas, pero todavía se desconoce qué variable se impone cuando dos o más de ellas entran en conflicto. Específicamente, si bien la relación entre diversas variables ha sido largamente estudiada, apenas se ha prestado atención a la relación entre las variables género y lenguaje corporal, debido a lo cual todavía es desconocido cuál de las dos prima sobre la otra a la hora de asignar un estatus.

Esta investigación se centra en demostrar qué elemento es más poderoso, ya sea género o lenguaje corporal, a la hora de atribuir poder jerárquico a un individuo. A los individuos de la muestra se les pediría que decidiesen si una serie de palabras representaban dominancia o sumisión, a la vez que se les ponía una imagen de un hombre o mujer realizando una pose concreta. Durante este proceso, que debería tener lugar durante pocos segundos, se debía medir los índices conductuales a través de la aplicación del N400, de calcular los tiempos de reacción, la tasa de error y, en general, la respuesta cerebral del individuo. La hipótesis de trabajo se resume del siguiente modo: si los participantes daban más importancia al género que a la pose del individuo, la incongruencia de la pose con la palabra tendría un efecto muy pequeño en las medidas. Sin embargo, si le daban mucha importancia a la pose, la incongruencia de esta tendría un impacto mayor a la hora de responder, afectando por tanto a la decisión de una manera más evidente.

Respecto a las conclusiones que arroja esta investigación, el primer resultado obtenido  es que la prueba de medida N400 no fue útil para predecir diferencias a la hora de seleccionar si una palabra era sumisiva o dominante en función del género o la pose. Sin embargo, los tiempos de respuesta y la tasa de error sí que replicaron asociaciones ya establecidas en la literatura entre hombres y posturas dominantes y mujeres y posturas menos dominantes, así como entre posturas más abiertas y palabras más relacionadas con la dominación, y posturas más cerradas y palabras relacionadas con la sumisión. La relación encontrada entre las palabras de sumisión y dominancia y el género fue mucho más leve, por lo que los autores determinan que la pose tiene un impacto mucho mayor.

En conclusión, los autores encontraron que la pose (conducta corporal) tiende a afectar más a nuestra percepción de dominancia o sumisión jerárquica que el género al que pertenezcamos, aunque esta relación parece encontrarse levemente desdibujada cuando hablamos de la relación entre hombres y palabras de sumisión. Esto lleva a los autores a plantear que, probablemente, la pose tenga un impacto mucho mayor en la percepción de dominación o sumisión jerárquica en mujeres que en hombres.

Conducta no verbal en entrevistas con menores víctimas de abuso. Club Lenguaje No Verbal

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “Non-verbal behavior of children who disclose or do not disclose child abuse in investigative interviews”, de los autores Carmit Katz, Lindsay C. Malloy, Michael E. Lamb, Armita Atabaki y Sabine Spindler, de la universidad de Cambridge, e irit Hershkowitz, de la universidad de Haifa, que investiga la posible existencia de relaciones entre la conducta no verbal de los niños y su confesión (o no) sobre el padecimiento de abusos.

Muchas de las víctimas de abuso de menores son reticentes a divulgar sus experiencias y pueden negar activamente haber sufrido estos abusos cuando son directamente preguntados. Sin embargo, la confesión del menor suele ser habitualmente crucial para el inicio de la intervención de los servicios de protección al menor, el tratamiento, y la persecución criminal al autor. Para poder evitar falsos negativos en los interrogatorios, los entrevistadores necesitan identificar a los niños reticentes a confesar tan pronto como sea posible, con el fin de adaptarse a ellos y tratar de ayudarles a sobrepasar esta reticencia y hablar sobre lo que les ocurrió.

Gran cantidad de investigaciones han estudiado (y demostrado) que la no apertura de los menores, de los cuales se sabe han sido víctimas de abuso, puede ser predicha en base a examinar la reticencia del niño en la parte de la entrevista previa a que se discutan los asuntos más importantes. Sin embargo, estos estudios se centraron tan solo en la conducta verbal de los menores. Los objetivos de la presente investigación están orientados a estudiar la conducta no verbal en este tipo de entrevistas, haciendo hincapié en tres objetivos distintos: 1) evaluar la conducta no verbal en la fase previa a la parte principal de la entrevista de niños que confiesan y niños que no confiesan 2) investigar las diferencias en conducta no verbal entre niños que confiesan o no confiesan, y 3) evaluar los cambios en la conducta no verbal conforme se desarrolla la entrevista.

Para comprobar esto, se seleccionaron 40 entrevistas grabadas a niños entre 3 y 13 años guardadas en archivos, de los cuales 14 eran sospechosos de haber sido víctimas de abusos sexuales, y 26 víctimas de abusos físicos. La particularidad es que la mitad de ellos terminaban confesando ser víctimas del crimen, y la otra mitad lo ocultaba. El visionado de estos vídeos permitió complementar una hoja de registro sobre las conductas no verbales de los individuos, las cuales se dividían en indicadores de estrés, la desconexión física, las emociones faciales negativas y las positivas.

Los resultados de esta investigación mostraron que se podían hallar diferencias en la comunicación no verbal entre confesores y no confesores. Así, por ejemplo, durante todo el interrogatorio, la desconexión física (conductas como girar el cuerpo en dirección contraria al interrogador, cubrirse la cara o la cabeza, levantarse total o parcialmente, etc.) era mucho más prevalente en no confesores que en confesores. Sin embargo, no se encontraron diferencias entre conductas de estrés y emocionalidad, más allá de que durante la entrevista, la expresión de emociones positivas se reducía, y aumentaba el estrés y la desconexión física general. Tampoco la expresividad facial fue determinante a la hora de predecir si un niño llevaría a cabo una confesión o no.

En conclusión, esta investigación demuestra que  la conducta no verbal (especialmente, los índices de desconexión física de los individuos) pueden predecir si los niños confesarían o no, lo cual lo vuelve quizá la variable más destacable en esta investigación. Esto además representa una interesante aplicación práctica del estudio del comportamiento no verbal en interrogatorios, permitiendo así que los interrogadores predigan la posible conducta del menor y sean capaces de adaptar el interrogatorio para relajarlo y conseguir una confesión sobre el abuso sufrido.

Usando gestos de apoyo al discurso en tareas espaciales. Club Lenguaje No Verbal

Usando gestos apoyo discurso tareas espaciales - Club Lenguaje No Verbal

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “Using and Seeing Co-speech Gesture in a Spatial Task”, de los autores Alexandra Suppes, de la Columbia University, Christina Y. Tzeng, de la Emory University, y Laura Galguera, de la Universidad de Oviedo, que analiza la utilidad que el uso de gestos de apoyo al discurso posee a la hora de facilitar la comprensión del interlocutor en tareas espaciales.

Las personas suelen producir gestos de apoyo al discurso mientras están comunicándose. Investigaciones previas han indicado que estos gestos apoyan el proceso comunicativo, pero a quién apoyan exactamente los mismos (si al oyente o al comunicador) es todavía objetivo de debate. Mientras que una postura defiende que los gestos aumentan la comprensión del oyente conforme complementan el discurso verbal, otra defiende que en realidad es al comunicador a quien realmente ayuda la inclusión de gestos (ayudándole a clarificar el mensaje que quiere transmitir).

En esta investigación, dividida a su vez en dos situaciones experimentales distintas, los autores tratan de discernir, partiendo de ambas bases teóricas, tres planteamientos distintos: en primer lugar, qué gestos se utilizan para explicar una tarea espacial según aumenta la complejidad de la misma. En segundo lugar, hasta qué punto los gestos del anterior experimento sirven para mejorar el entendimiento del oyente. Y por último, hasta qué punto es importante o útil que los oyentes vean los gestos que acompañan al lenguaje verbal. Para ello, se pediría a participantes que describiesen diseños de apartamentos para que un grupo de oyentes pudiera copiarlos. A estos participantes se les entregó aleatoriamente un diseño “fácil” o “complejo” de describir.

Los resultados de la primera situación experimental, que analizaba las dos primeras hipótesis, mostraban que no había una diferencia significativa en el tipo de gestos utilizados en función de la dificultad de definir el diseño del apartamento. Los únicos gestos que mostraron un aumento fueron los icónicos, por lo cual la hipótesis de que un aumento de la complejidad de la narración implicaba un aumento de la cantidad de gestos quedó demostrada tan solo parcialmente.

Los resultados de la segunda situación experimental son más sorprendentes si cabe: un aumento de gestos icónicos por parte de los “narradores” implicaba un dibujo menos preciso del diseño del apartamento por parte de los oyentes.  Esto choca directamente con el planteamiento de que los gestos en el mensaje son dirigidos a facilitar la comprensión por parte del oyente, y da fuerzas a la teoría de que realmente son utilizados por el comunicador como medio para apoyar su proceso comunicativo.

En conclusión, y tal y como indican los autores de esta investigación, se demuestra así que el uso de lenguaje icónico no implica necesariamente un aumento en la comprensión de los individuos de un mensaje, particularmente en tareas que implican un uso de la memoria espacial.

La mano sobre el corazón influye sobre conductas y juicios morales. Club Lenguaje No Verbal.

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “Hand over Heart Primes Moral Judgments and Behavior”, de los autores Michal Parzuchowski, de la University of Social Sciences and Humanities de Sopot, y Bogdan Wojciszke, de la SWPS de Sopot, que analiza la influencia que el gesto simbólico de poner una mano sobre el corazón al realizar afirmaciones tiene en la percepción de sinceridad y honestidad.

En la presente investigación, los autores buscan demostrar la influencia que puede tener la comunicación no verbal sobre la honestidad y la conducta moral de los individuos. Más concretamente, evalúan cómo el gesto de poner la mano sobre el corazón puede influir sobre la conducta moral de un individuo.

Esto es contrastado mediante dos hipótesis: en primer lugar, que la persona que realiza el gesto de poner la mano sobre el corazón es percibida como más sincera y honesta; en segundo lugar, que la persona que es manipulada para llevar a cabo este gesto, se comporta de manera más honesta. Para la demostración de estos objetivos, se llevaron a cabo cuatro experimentos distintos, que resumimos a continuación:

En el primer experimento, se evaluó si para la población en la que trabajaban los autores (polaca), el gesto de poner la mano en el corazón era considerado como un signo de honestidad. Se dividió por tanto el experimento en dos condiciones, una que actuaría como “control” y representaba a una persona con la mano en su estómago, y otra condición “experimental” en la que se encontraba a la persona con la mano en el corazón. Como era de esperar, mientras que el 18% de la muestra indicó que se mostraban signos de honestidad en la condición control, el 49% de la muestra indicó que en la condición experimental se encontraban signos de honestidad. Quedó así demostrado que el signo de poner la mano en el corazón implicaba una percepción de honestidad.

El segundo experimento se planteó con el objetivo de demostrar si el gesto de poner la mano sobre el corazón era visto como un signo comunicativo útil para transmitir honestidad o sinceridad. Se dividió nuevamente la investigación en dos condiciones. En la primera, una persona con la mano en el corazón realizaba un discurso. En la segunda, ocurría lo mismo, pero sin realizar este gesto. Como los autores esperaban, el discurso de la persona con la mano en el corazón fue evaluado como más creíble que el de la persona que no realizaba este gesto.

En el tercer experimento, se trató de demostrar la influencia del gesto de la mano sobre el corazón sobre la conducta del propio individuo que lo realiza. Para ello, se pidió a gente que evaluara la belleza física de un grupo de individuos en una serie de fotografías, mientras realizaban varios gestos control (y entre ellos, el gesto experimental de la mano sobre el corazón). Como resultado de esto, se demostró que, cuando se decía que alguien no era atractivo, siempre se le consideraba menos atractivo cuando se tenía la mano sobre el corazón. Esto, tal y como plantean los autores, podría ser debido a que tendemos a “moderar” nuestras opiniones cuando se habla en contextos concretos sobre la belleza física. Este gesto, por tanto, estaría provocando que se diera una opinión más “honesta” con el pensamiento real del individuo, por lo cual quedaría demostrada la influencia de este gesto en la sinceridad del discurso de quien lo realiza.

Por último, en el cuarto experimento se buscó experimentar con la influencia que sobre la mentira puede tener el gesto de poner la mano sobre el corazón. Por ello, se decidió pedirle a un grupo de individuos que mintiesen (o no) al realizar un discurso, mientras sostenían la mano sobre su pecho o sobre su hombro. Los resultados mostraron que los individuos que sostenían la mano sobre el corazón tendían a ser más sinceros y a mentir en menos ocasiones que aquellos en el grupo control de la mano sobre el hombro.

En conclusión, los autores defienden que los experimentos realizados demostraban que la honestidad podía ser manipulada a través de la inclusión de claves asociativas no emotivas, tales como los gestos y la comunicación no verbal y, más concretamente, por el gesto simbólico de poner una mano sobre el corazón.

Similitudes y diferencias culturales en gestos simbólicos. Club Lenguaje No Verbal.

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “Cultural Similarities and Differences in Emblematic Gestures”, de los autores David Matsumoto y Hyisung C. Hwang, de la San Francisco State University, que analiza las similitudes entre los gestos simbólicos de diferentes culturas.

Los gestos representan una parte importante de la comunicación no verbal de los seres humanos, y en los últimos años muchas han sido las investigaciones realizadas sobre los mismos. Representando un elemento complementario a nuestra capacidad comunicativa, no es de extrañar que así sea. Los gestos nos permiten ilustrar nuestro discurso, transmitir ideas más o menos complejas, y modular el significado de nuestra comunicación verbal.

Hay muchos modos de clasificar los gestos. Sin embargo, la mayor parte de las clasificaciones suelen dividirlos en dos grandes grupos: aquellos que se utilizan durante el discurso verbal (también conocidos como gestos coverbales), y aquellos que se utilizan sin llevar a cabo comunicación verbal alguna (los llamados gestos emblemáticos o simbólicos). Cada cultura suele tener ciertos gestos asociados a sus creencias o su estilo de comunicación, ya sean de un tipo o de otro. Sin embargo, ¿Podríamos llegar a encontrar gestos cuyo significado trascendiera de lo meramente cultural? ¿Existen gestos simbólicos generalizados entre las culturas? Esa es la pregunta que da lugar a esta investigación.

Para poder comprobar la hipótesis sobre la generalización cultural de los gestos simbólicos, llevaron a cabo un listado con palabras o expresiones básicas que pudieran resumirse en gestos, todos de distintas culturas. Una vez con este listado, solicitaban a alguien de esta cultura que llevasen a cabo los gestos frente a individuos de su misma cultura. Si estos eran capaces de entender su significado, este gesto era seleccionado para ser presentado ante otras culturas.

Este proceso de selección, cribado y presentación a miembros de las distintas culturas dio lugar a dos grandes bloques de resultados. En primer lugar, se encontró que, como era de esperar, una gran parte de los gestos variaban según la cultura en la que tuvieran lugar. Esto se debía a tres razones esenciales: que el mensaje tuviera distintos emblemas o símbolos según la cultura (los gestos específicos para los insultos, por ejemplo), que el emblema o símbolo tuviera distintos significados (por ejemplo, el símbolo de hacer un anillo con el pulgar y el índice y levantar los otros tres dedos puede significar “vale”, “ok”, pero también “dinero”), o que el símbolo o emblema exista exclusivamente en una cultura concreta (por ejemplo, el mensaje de “disculpa” solo existe en ciertas zonas de Asia). En segundo lugar, sin embargo, se encontraron ciertos gestos que tenían significados comunes interculturalmente, siendo la mayor parte de ellos gestos transmisores de mensajes muy básicos (“sí”, “no”, “no lo sé”).

¿Cuál es la conclusión que los autores destacan de estos resultados? Que si bien la cultura influye en la creación de gestos simbólicos propios de cada tipo de sociedad, las constantes guerras, migraciones, y la cada vez más evidente globalización (entre otros fenómenos) provocan que cierto tipo de gestos se estén universalizando,  lo cual a su vez puede ser representación de que las primeras transmisiones a nivel cultural entre dos grupos distintos suelen comenzar con elementos básicos (como en este caso, mensajes con un significado verbal muy simple), para ir posteriormente adquiriendo elementos más complejos a nivel de significado. Existen, por tanto, gestos simbólicos comunes entre las distintas culturas, los cuales muy probablemente sean fruto de un lento pero inexorable proceso de unificación comunicativa de las mismas.

La contribución de la información visual y auditiva a la creación de impresiones sobre individuos. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “Dominant Voices and Attractive Faces: The Contribution of Visual and Auditory Information to Integrated Person Impressions”, de los autores Constantin Rezlescu, de la universidad de Harvard, Tegan Penton y Hikaru Tsujimura, de la universidad de Goldsmiths, y Vincent Walsh, Sophie K. Scott y Michael J. Banissy, de la Universidad de Londres, que analiza la interacción de la información obtenida de las caras y las voces con el fin de crear inferencias sociales sobre los individuos.

Las primeras impresiones pueden desempeñar un papel importante en las interacciones sociales (y económicas). Dos de las claves fundamentales de las cuales se suelen derivar estas primeras impresiones son la cara y las voces, las cuales representan fuentes de información social de gran utilidad. Precisamente, ver la cara o la voz de un individuo puede permitirnos inferir otras características, tales como el sexo del individuo, la idead, la identidad e incluso el estado emocional. De hecho, también han demostrado ser útiles para evaluar espontáneamente elementos como el atractivo, la confianza y la dominancia del individuo. Estas evaluaciones, consistentes cuando se utilizan distintos observadores, han recibido un gran sustento empírico de manera aislada, pero muy pocas veces se ha evaluado la interacción entre ambas. Este será, por tanto, el objetivo de este estudio: examinar como la información procedente de la cara y la voz pueden ser combinadas para formar impresiones personales integradas.

Para plantear la metodología de investigación, por tanto, se decidió llevar a cabo una evaluación en dos fases distintas. Así, en la primera se evaluaría la correlación entre los distintos rasgos de los individuos estudiados de manera aislada, mientras que la segunda consistiría, puramente, en comprobar la utilidad de la combinación entre elementos faciales y vocales del individuo para predecir los tres rasgos concretos (atractivo, confianza y dominancia).

En la primera fase, una vez conseguidos los voluntarios para obtener la información facial y sonora, se pidió a 283 individuos que evaluasen los rasgos en una escala tipo Likert del 1 al 9 (siendo 1 lo mínimo, y 9 lo máximo que podía identificarse un rasgo). A su vez, se dividió a la muestra de sujetos en 9 grupos distintos, combinándolos siempre en función de un rasgo concreto (ya fuera atractivo, confianza o dominancia) y de un tipo de vocal o sonido que se produjese en el video, con el fin de evaluar si distintos sonidos producían distintas predicciones de manera similar a las imágenes.

Una vez llevada a cabo esta primera fase del estudio y comprobados los datos, se pudieron encontrar diversas conclusiones. En primer lugar, que mientras la confianza y el atractivo eran elementos que coincidían en las distintas evaluaciones (ya fuera en la voz de hombres o de mujeres), tan solo la cara de los hombres mostraba una correlación similar (demostrando la importancia de dividir este tipo de evaluaciones en función del sexo del individuo). Esto demuestra, a su vez, que los individuos encuentran complejo evaluar estos dos rasgos por separado. En segundo lugar, y en línea con el objetivo del estudio, no se encontraron comunalidades evidentes entre los juicios en base al rostro y los juicios en base a la voz de manera aislada. La única excepción encontrada en esta regla volvió a estar sujeta al condicionante del sexo del individuo, resultando en que un individuo con una cara en la que se juzga una alta dominancia suele ser juzgado con una voz que inspira una dominancia menor. Esto es explicado por los autores en base a una suerte de “compensación” que el individuo llevaría a cabo a nivel instintivo con fines puramente evolutivos.

En la segunda parte de esta investigación, se dividió nuevamente a los participantes en grupos, pero esta vez fueron tan solo tres, en función de los tres rasgos evaluados (sin diferenciar datos sonoros o faciales). Así, cada uno de estos grupos tenía acceso a los distintos tipos de datos del mismo individuo, por lo cual podían evaluar de manera conjunta en base a los mismos. Los resultados de esta segunda parte de la investigación mostraron que realmente existía una utilidad a la hora de predecir rasgos si se juntaban datos faciales y vocales, pero no en todos los casos. Y a su vez, pese a que los dos tipos de información influyen a la hora de predecir un rasgo, el peso de cada uno de estos tipos varía según el rasgo. Así, para el ejemplo del atractivo, los datos faciales tienen mucho más peso que los vocales, mientras que ocurre lo contrario con la dominancia.

En conclusión, los investigadores demostraron que, si bien la información extraída visualmente y de manera auditiva de los individuos puede resultar muy útil para la primera impresión, la combinación de ambas produce que las evaluaciones sean más consistentes, ya que actúan de manera sinérgica a la hora de ofrecernos datos para inferir características sociales del individuo.

El efecto de desinformación gestual en entrevistas con niños testigo. Club Lenguaje No Verbal.

 

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta vez les ofrecemos un resumen del artículo “Memorias hechas a mano: la solidez del efecto de Desinformación Gestual en entrevistas con niños testigos presenciales”, de los autores Elizabeth Kirk, de la Universidad de York, y Daniel Gurney, Rebecca Edwards y Chris Dodimead, de la Universidad de Hertfordshire, que trata sobre cómo la influencia de los gestos de un entrevistador pueden influir en la precisión de los relatos del entrevistado.

Ha sido arduamente demostrada la influencia que ciertas claves verbales pueden tener sobre la precisión o veracidad de las declaraciones de adultos y niños. Sin embargo, y mientras que la mayor parte de las investigaciones se centran en analizar precisamente la influencia de la conducta verbal del entrevistador, es en la actualidad cuándo los investigadores han descubierto que la conducta no verbal del entrevistador puede influir del mismo modo durante la entrevista de investigación, corrompiendo así la declaración de un testigo y llevándole a realizar imprecisiones (e incluso a dar datos falsos) en la misma. Es precisamente la sugestibilidad de los niños la que plantea a los investigadores más preocupación, lo cual ha llevado a intentar definir cuáles son las variables que facilitan o dificultan que este efecto de “desinformación” afecte a los menores. Sin embargo, si bien se conocen varias de las claves que pueden prevenir o elicitar que este efecto se produzca a través del lenguaje verbal, todavía poco se sabe de cómo las variables del menor pueden resultar útiles ante la influencia del efecto de desinformación gestual. Es por ello que en este estudio, y con objeto de evaluar qué variables del niño pueden actuar frente a este efecto, se han seleccionado tres factores distintos: la fuerza del recuerdo, la edad y la habilidad verbal. Estos factores son elegidos debido a que numerosos autores han demostrado la importancia que los mismos representan para evitar efectos de manipulación del testimonio a través de la comunicación verbal. Así, la fuerza del recuerdo fue evaluada a través de preguntar a ciertos niños directamente tras el evento en cuestión, la edad a través de la creación y evaluación de dos grupos con edades distintas (uno de ellos de tres a cuatro años, y el otro de siete a ocho), y la habilidad verbal a través de la aplicación del Adaptative Language Inventory (ALI) y su posterior comparación con la influencia producida por los gestos en cada menor.

Los resultados de este estudio arrojan datos interesantes. En primer lugar, se encontró que no había una diferencia sustancial ni en la edad ni en la fuerza del recuerdo a la hora de ver influida su declaración a través de comunicación no verbal, dado que ante ambas variables la influencia de los gestos del interlocutor era bastante elevada (especialmente, como indica el estudio, cuando se usaban los gestos de “lanzar” y “comer”). Tampoco se encontró una “resistencia” significativa al efecto de desinformación gestual entre aquellos niños con una mayor puntuación en el ALI y aquellos con una puntuación menor. Sí que se halló que muchos de los niños, de hecho, tendían a incluir en sus testimonios nueva información coherente con los gestos que habían visto del entrevistador, y es aquí donde se encontró que los niños más pequeños incluso llegaban a inventar información para ampliar aquella que habían recibido del entrevistador. Así, mientras que en el evento original el actor principal estaba bebiendo, el gesto del entrevistador provocó que los niños dijesen que en realidad estaba comiendo. No obstante, mientras que los niños más mayores se limitaron a dejar la explicación en ese punto, los niños menores llegaron incluso a inventar qué estaba comiendo el actor. Atendiendo a los resultados, sin embargo, los autores afirman que el efecto de desinformación gestual es resistente a ciertos factores que sí se ha demostrado que son útiles para reducir el efecto de desinformación verbal (fuerza del recuerdo, edad y habilidad verbal).

En conclusión, los autores plantean que, dada la capacidad limitada de los menores de ignorar información gestual incongruente con sus recuerdos, el hecho de acompañar preguntas o interrogatorios con gestos puede resultar en un arma de doble filo. Por un lado, demuestran que acompañar preguntas con gestos que proporcionen información precisa respecto al hecho ayuda a facilitar la respuesta verbal de los menores. Sin embargo, también puede provocarse una confusión al menor si los gestos utilizados no son congruentes con la situación en cuestión.

Reconocimiento de anomalías conductuales y Detección de mentiras. Club Lenguaje No Verbal.

Reconocimiento de anomalías conductuales y detección de mentiras. Club Lenguaje No Verbal.

Reconocimiento de anomalías conductuales y Detección de mentiras. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “Efectos positivos del entrenamiento en reconocimiento de anomalías conductuales para la detección de mentiras”, de los autores David Matsumoto y Hyisung C. Hwang de la Universidad Estatal de San Francisco (EE.UU.), Lisa G. Skinner del F.B.I. (EE.UU.) y Mark G. Frank de la Universidad Estatal de Nueva York (EE.UU.), que trata de los posibles efectos positivos del entrenamiento en la detección de anomalías conductuales para los agentes de la ley.

El reconocimiento de indicadores relacionados con la verdad y la mentira puede ser una valiosa ayuda para los agentes de la ley, y la investigación ha proporcionado una gran fuente de información relativa a dichos indicadores. Una de ellas proviene del análisis de las palabras utilizadas en las tomas de declaración o los interrogatorios. Las mentiras contienen menos palabras y omisiones de información; son menos plausibles, estructuradas, y lógicas; son más internamente discrepantes y ambivalentes; contienen detalles recurrentes y carecen de marco contextual; e incluyen más descripciones de lo que no ocurrió. Otra fuente de indicadores proviene del análisis del comportamiento no verbal. Los indicadores de comportamiento no verbal se producen debido a que las emociones y cogniciones se expresan verbalmente y porque los pensamientos y sentimientos opuestos generados al mentir suelen filtrarse a pesar de los intentos de controlarlos. Los indicadores de comportamiento no verbal de la mentira comprenden cambios en el uso de ilustradores del habla y gestos emblemáticos; expresiones faciales de emoción y cognición, especialmente fuga emocional; cambios en el parpadeo, pausas, y tasas de habla; e intentos de controlar o regular las propias emociones. A pesar de la existencia de estas dos ricas fuentes de indicadores de la verdad y la mentira, no son fácilmente identificables. Pero para algunas profesiones, es crucial que las mentiras se detecten con mayor precisión que al azar; la aplicación de la ley es una de esas profesiones. Dado que no existen indicios de engaño, una cuestión fundamental es si los individuos en general, y los agentes de la ley en particular, pueden ser entrenados para mejorar su capacidad para detectar mentiras. Por lo tanto es importante formar a las personas en el reconocimiento de los indicadores verbales y no verbales de la verdad y la mentira conjuntamente puesto que suelen aparecer de forma simultánea. Se ha examinado si la formación tanto en indicadores verbales como no verbales de la verdad y la mentira tendría efectos positivos sobre la capacidad de los agentes de la ley para su detección. Los participantes del estudio son alumnos de la Academia Nacional del FBI.

Los análisis han generado varias conclusiones notables. Cuando los vídeos fueron analizados en su conjunto, hubo un aumento general de las tasas de precisión de alrededor del 10%, lo que corresponde con un tamaño del efecto bastante grande. Los efectos positivos del entrenamiento se repitieron cuando se analizaron los datos de los vídeos de individuos que decían la verdad y los vídeos de individuos que mentían por separado. Curiosamente el efecto del entrenamiento fue mayor con los vídeos en los que se mentía que con los vídeos en los que se decía la verdad, y limitado a vídeos de crímenes más que a vídeos de opiniones. No obstante, existen ciertas limitaciones en este estudio, tal vez la mayor es la falta de grupo control. Debido a esto, no se puede descartar por completo la posibilidad de que los alumnos hayan mejorado su capacidad de detectar mentiras simplemente asistiendo a un curso en la Academia Nacional del FBI, ni se puede deducir que los efectos dependan exclusivamente del contenido de ese curso en particular. Otra limitación podría ser el número relativamente pequeño de vídeos utilizados en los pre y post tests y su brevedad, y el hecho de que los alumnos fueran meros observadores de la interacción y no tuvieran la libertad de interrogar a los entrevistados ellos mismos. De este modo, los alumnos tuvieron que hacer juicios basados en la mínima información disponible. Otra posible limitación de los vídeos utilizados para evaluar la precisión en la detección de mentiras es el hecho de que representaban estudiantes de licenciatura y de postgrado y algunos miembros de la comunidad, mientras que los vídeos utilizados en la formación incluyen víctimas reales, sospechosos y testigos. No parece, sin embargo, que esto sea una limitación, ya que no hay evidencia que sugiera que las fugas verbales y no verbales sean específicas de la edad adulta, y no hay ninguna razón o evidencia que indique que la anomalías conductuales representadas en los vídeos sean diferentes a las generadas por las personas que aparecen en los vídeos de formación para las clases. Por otro lado, que la mejoría en la precisión de la detección de mentiras se produzca al combinar las técnicas de análisis de palabras y comportamiento no verbal puede parecer de sentido común dado que el entrenamiento en una estrategia u otra generalmente produce beneficios. Sin embargo, que cada técnica produzca efectos positivos por separado no significa necesariamente que lo hagan de forma combinada. Los alumnos que aprenden ambas técnicas por separado suelen sentirse abrumados por la cantidad de detalles a los que deben prestar atención, y es muy probable que la formación en ambas pueda haber producido demasiada sobrecarga de información de manera que su aplicación práctica no haya tenido éxito. Los resultados sugieren asimismo que la mejora en los índices de precisión observados en el estudio no es simplemente debida a los aumentos en el procesamiento activo de los estímulos. Algunos estudios han revelado que, debido al sesgo de verdad (tendencia a juzgar las declaraciones como verdaderas), el entrenamiento en detección de mentiras puede afectar a la precisión en la detección de mentiras pero no de verdades. No obstante, los resultados hallados no apoyan esta idea, ya que el entrenamiento produce un aumento en los índices de precisión tanto en los vídeos de individuos que dicen la verdad como en los vídeos de individuos que engañan. Lamentablemente, el diseño del estudio impide saber exactamente que elementos fundamentales de los cursos producen efectos positivos en la precisión de la detección de mentiras.

En consecuencia, el reconocimiento de anomalías conductuales en el comportamiento verbal y no verbal no sólo ayuda a los investigadores a detectar mentiras con mayor precisión; sino que también puede utilizarse como apoyo en las entrevistas e interrogatorios. No obstante, el reconocimiento de anomalías conductuales para evaluar la veracidad y detectar mentiras en entrevistas de investigación no es la panacea para resolver todos los casos. Normalmente las entrevistas e interrogatorios necesitan apoyarse en otras fuentes como declaraciones de testigos, pruebas forenses y otras evidencias. Aún así, los investigadores deben preparar y planificar las entrevistas e interrogatorios, y elaborar las preguntas y guiar la conversación cuando se detecten anomalías. Del mismo modo, los investigadores que han recibido formación en detección de mentiras deberían tener cuidado con los sesgos que puedan aparecer tras el entrenamiento. Así pues, la identificación de anomalías conductuales válidas indicadoras de verdad y mentira, tanto verbales como no verbales, puede ser de gran utilidad para cualquier investigador.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje No Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Arrepentimiento Verdadero y Arrepentimiento Simulado. Club Lenguaje No Verbal.

Arrepentimiento Verdadero y Arrepentimiento Simulado. Club Lenguaje No Verbal.

Arrepentimiento Verdadero y Arrepentimiento Simulado. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta vez les ofrecemos un resumen del artículo “Lágrimas de cocodrilo: Comportamientos faciales, verbales y corporales relacionados con el arrepentimiento verdadero y simulado”, de los autores Leanne ten Brinke y Stephen Porter de la Universidad de Columbia Británica (Canadá), que trata sobre la detección del engaño emocional en el arrepentimiento.

El engaño es un aspecto común de la interacción social humana. No obstante, las mentiras acompañadas de intensas emociones y manifestaciones emocionales falsas pueden tener graves consecuencias a nivel individual y social. Por ejemplo, en sentencias condenatorias o audiencias de libertad condicional, el arrepentimiento es un factor importante; la credibilidad percibida de la emoción de un acusado durante su testimonio determina las decisiones finales relativas a su futuro. Los sentimientos de culpa se producen sobre todo en situaciones en las que el acto deplorable era controlable por el transgresor. Aunque se ha sugerido que una sola expresión universal no representa arrepentimiento, ninguna investigación empírica hasta la fecha ha considerado analizar la combinación de expresiones emocionales universales asociadas a este estado de ánimo. Además, ningún estudio ha examinado las posibles diferencias de expresión emocional entre el arrepentimiento verdadero y el simulado. La teoría y la investigación plantean la existencia de varias señales de comportamiento asociados con el engaño. En teoría, las manifestaciones de un mentiroso y de quien dice la verdad deben variar debido a la elevada excitación, la carga cognitiva y el control conductual involucrados en la simulación de un relato o sentimientos. Mientras relata los hechos, el mentiroso debe controlar sus expresiones faciales (a veces tiene que ocultar o simular una emoción) y el lenguaje corporal. Esta necesaria “multitarea” debería reducir el nivel de control consciente que el mentiroso tiene sobre cada canal de comportamiento e incrementar la cantidad de “fugas” relativas a uno u otro(s), en función de a que le está dedicando su esfuerzo. Teniendo en cuenta que la cara es el foco principal en la interacción interpersonal, un mentiroso inteligente sería capaz de controlar su expresión facial. De esta manera, los individuos que engañan deben mantener su duplicidad simulando expresiones emocionales concurrentes con la mentira y eliminando la “fuga” de sus verdaderas emociones. Dada la compleja musculatura de la cara, y la pesada carga cognitiva relacionada con esta tarea, no es de extrañar que la expresión de emociones genuinas y simuladas pueda ser sensiblemente diferente. Por lo tanto, se puede deducir que las emociones relacionadas con el engaño podrían dar lugar a expresiones simuladas.

La evidencia empírica señala que puede ser importante atender a las señales verbales para detectar mentiras emocionales en las manifestaciones de arrepentimiento. La extensa bibliografía sobre el engaño revela que, los mentirosos tienen tendencia a hablar más lento y dar menos detalles. Son asimismo más propensos a dudar. Del mismo modo, los patrones lingüísticos pueden proporcionar indicadores de falso discurso. En concreto, los mentirosos tienden a utilizar menos pronombres en primera persona y referencias a otras personas. La bibliografía existente confirma que también existen asociaciones entre el lenguaje corporal y el engaño. El presente estudio investiga las posibles señales faciales, verbales y corporales de engaño en las manifestaciones de verdaderas transgresiones autobiográficas asociadas con el arrepentimiento verdadero y simulado. Se prevén diferencias en la presencia y duración de las expresiones emocionales que se producen cuando los participantes describen sus sentimientos de arrepentimiento genuinos frente a los simulados. La Hipótesis 1 plantea que se prevé que la tristeza domine las manifestaciones de sentimientos genuinas en comparación con las manifestaciones simuladas. Por otro lado, se prevé que las manifestaciones simuladas de emociones se caractericen por la presencia de expresiones emocionales discordantes, como felicidad o ira. Según la hipótesis 2, se prevé de manera similar que las verdaderas manifestaciones emocionales den lugar a largos estados de tristeza, mientras que las manifestaciones engañosas contendrían mayores estados de felicidad e ira. De acuerdo con la hipótesis 3, se prevé que las expresiones negativas (simuladas) estén más frecuentemente seguidas de expresiones positivas (fuga emocional) en el arrepentimiento simulado, en comparación con el verdadero arrepentimiento. La hipótesis 4 plantea la relación de los indicadores verbales con el arrepentimiento simulado. En la hipótesis 5 se analiza el lenguaje corporal como señal de arrepentimiento simulado.

Este estudio es probablemente el primero en investigar las señales conductuales en el arrepentimiento verdadero y simulado. Se esperaba que las manifestaciones emocionales difirieran en los niveles de credibilidad, especialmente cuando los participantes describían los sentimientos asociados a cada transgresión. Un hallazgo importante es que no existen diferencias significativas en la presencia de expresiones faciales emocionales universales entre el arrepentimiento verdadero y el simulado. Las manifestaciones emocionales de arrepentimiento simulado (por ejemplo: “Me sentí tan culpable”) contienen una mayor variedad de emociones, en relación con las manifestaciones genuinas. Las manifestaciones simuladas se relacionan normalmente con felicidad y sorpresa. Además, puesto que los relatos genuinos contienen menos emociones, la manifestación emocional del mentiroso puede también reflejar una estrategia de sobre-compensación, lo que da lugar a un comportamiento emocional melodramático por una transgresión pasada relativamente leve, no delictiva, que no justifica tal expresión. Dado que ambas experiencias descritas ocurrieron en realidad (es decir, todos los detalles del evento eran verdaderos) y que no se ejerció ningún control sobre la longitud o el contenido específico de los relatos de cada participante, es sorprendente que no se encuentren diferencias en la expresiones faciales emocionales al analizar toda la narración. Se examinaron asimismo las micro-expresiones como posibles señales de engaño emocional y las frecuencias relativas parecen indicar que pueden revelar el verdadero estado de ánimo. Las micro-expresiones generalmente indican tristeza en el arrepentimiento genuino e ira en el simulado. Mientras que la tristeza es un elemento del arrepentimiento, la ira normalmente es contraria a él. Por lo tanto, estas breves expresiones pueden revelar sentimientos encubiertos (y aparentes). El hallazgo de que las micro-expresiones (en general) son igualmente comunes en las expresiones genuinas y en las simuladas destaca la importancia de considerar la emoción expresada en su contexto en lugar de simplemente interpretar la presencia de una micro-expresión como señal de engaño. Además de la presencia de emociones expresadas, se ha descubierto asimismo que las secuencias de expresiones emocionales de arrepentimiento verdadero son diferentes de las del arrepentimiento simulado, pero únicamente en la parte inferior de la cara. Por el contrario, las expresiones negativas (tristeza) en el arrepentimiento simulado son seguidas normalmente por otras emociones, positivas y negativas. A pesar de no presentar diferencias significativas en el lenguaje corporal y las conductas verbales, los participantes muestran más vacilaciones del habla (por ejemplo: “eh, eh, eh”), cuando cuentan la historia relacionada con el arrepentimiento simulado en comparación con el verdadero relato de arrepentimiento. El aumento de vacilaciones del habla generalmente da lugar a un incremento de la complejidad cognitiva. Por otro lado, el contacto cara a cara con un infractor durante una audiencia de libertad condicional influye enormemente en las decisiones relativas a la liberación. Por lo tanto, la identificación de señales de comportamiento fiables que puedan diferenciar entre el arrepentimiento verdadero y el simulado podría tener considerables implicaciones prácticas. Los resultados actuales pueden ser de relevancia práctica para psicólogos forenses, para agentes de libertad condicional y para los que toman decisiones legales al evaluar la veracidad de las manifestaciones de arrepentimiento. A pesar de que es necesaria más investigación antes de que tales señales comporten factores agravantes o atenuantes en un juicio, los profesionales clínicos pueden encontrar esta investigación útil para detectar y enfrentarse a las “lágrimas de cocodrilo”, resultando probablemente en un tratamiento más justo y efectivo para los delincuentes. En general, se necesita más investigación para obtener una mayor comprensión de esta común y significativa emoción humana.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje No Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Convenciones Culturales y Lateralidad Manual. Club Lenguaje No Verbal.

Convenciones culturales y lateralidad manual. Club Lenguaje No Verbal.

Convenciones Culturales y Lateralidad Manual. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “En busca de influencias culturales en la asociación corporal específica de la preferencia de mano y la valencia emocional”, de los autores Juanma de la Fuente, Antonio Román y Julio Santiago de la Universidad de Granada (España) y, Daniel Casasanto del New School for Social Research (EE.UU.), acerca de las convenciones culturales sobre el uso de la mano derecha o izquierda.

En muchas lenguas y culturas se asocia el lado derecho con las cosas buenas y el lado izquierdo con las cosas malas. Casasanto demostró que los zurdos tienden a asociar la izquierda con ideas positivas y la derecha con ideas negativas, mientras que los diestros muestran una correspondencia culturalmente aceptada. Así, cada grupo asocia el bien con su lado dominante, un efecto corporal específico en la estructura conceptual. Las diferencias corporales determinan la dirección de las asociaciones espaciales y de valencia. Curiosamente, Casasanto no encontró pruebas de influencia cultural en relación con “lo bueno está en la derecha” superpuesta al patrón corporal específico. En base a los resultados hallados en los estudios realizados con hablantes holandeses e ingleses, parece ser que las convenciones culturales que asocian el bien con la derecha no juegan ningún papel en el establecimiento del mapa conceptual entre el espacio izquierda-derecha y las ideas sobre el bien y el mal. Sin embargo, las convenciones sobre izquierda-derecha en la cultura inglesa y holandesa pueden no ser tan fuertes como en otras culturas. En inglés y en holandés, la “izquierda” se asocia con la torpeza, pero no necesariamente con lo sucio o con el mal. La cultura árabe, sin embargo, tiene convenciones más fuertes en favor de la derecha y en contra de la izquierda. En la cultura árabe hay tabúes acerca de la izquierda que se aplican a todo tipo de actividades cotidianas. Si la cultura juega un papel en el establecimiento de la asociación conceptual entre el espacio izquierda-derecha y en la evaluación emocional, su efecto debería ser más perceptible en la cultura árabe que en otras culturas que carecen de esos prejuicios. En este artículo se compara la correspondencia entre el espacio izquierda-derecha y la valencia emocional en árabes, españoles, y árabes biculturales que viven en España.

Experimento 1: Asociaciones espaciales y de valencia en españoles y árabes biculturales. El primer paso fue replicar los hallazgos de Casasanto en españoles diestros y zurdos. España comparte las principales características de la cultura occidental con los grupos americanos y holandeses previamente evaluados, pero también difiere de manera importante debido a sus raíces católicas, frente a los protestantes. Además, la lengua española pertenece a una familia lingüística diferente, las lenguas romances (frente a la germánica). Se planteó asimismo extender los resultados anteriores a los participantes biculturales, mediante la inclusión de un grupo de árabes que viven en España. A los participantes se les presentó un dibujo que representaba a un personaje de dibujos animados, visto desde arriba con una caja a la izquierda y otra a la derecha Se les dijo que el personaje (llamado Bob o Mohamed, según la cultura del participante) estaba planeando una visita al zoológico y que le encantan las cebras y piensa que son buenas, pero odia a los pandas y piensa que son malos (o viceversa). Se les indicó a los participantes que colocasen el animal bueno en la casilla correspondiente a las cosas buenas y el animal malo en la casilla correspondiente a las cosas malas. Tras completar esta tarea, los participantes respondieron a cinco preguntas informativas. Después de las preguntas, se les pidió a los participantes que indicaran si eran diestros o zurdos. Experimento 2: Asociaciones espaciales y de valencia en árabes marroquíes. El experimento se llevó a cabo en Marruecos para evaluar un grupo adicional de participantes árabes en la misma tarea. Todos los participantes estaban inmersos en la cultura árabe (en Marruecos) y el lenguaje (Darija, el dialecto local del árabe). El procedimiento fue el mismo que para los grupos anteriores, con la excepción de que los materiales se tradujeron en darija. No se les pidió que indicaran si eran diestros o zurdos. En su lugar, realizaron una prueba de predominancia manual.

Estos resultados replican la asociación corporal específica entre lo bueno y el lado dominante del espacio encontrada por Casasanto en individuos de dos nuevas culturas (española y árabe), probada en dos nuevos idiomas (español y darija). No se han encontrado efectos de las presiones culturales que favorezcan la superposición de la derecha sobre el patrón corporal específico de las asociaciones implícitas. Por otra parte, se han encontrado asociaciones implícitas similares entre el espacio izquierda-derecha y la valencia emocional entre los españoles evaluados en España, los árabes biculturales evaluados en España, y los árabes evaluados en Marruecos. Las comparaciones entre los diestros de los tres grupos no mostraron diferencias significativas en la preferencia implícita de asociar lo bueno con el lado derecho del espacio. No obstante, el grupo árabe marroquí posee creencias explícitas más fuertes acerca de la relación entre la derecha y el bien que el grupo español. En resumen, los datos actuales confirman que las asociaciones explícitas del lado derecho con las cosas buenas y el lado izquierdo con las cosas malas son más fuertes en la cultura árabe que en la cultura española. La fluidez percepto-motora corporal específica sigue siendo, hasta el momento, la única explicación para la asociación conceptual del espacio horizontal y la evaluación emocional. Mientras que la fuerza de las asociaciones explícitas espaciales y de valencia varían entre culturas, la fuerza de las asociaciones implícitas espaciales y de valencia no varían. Las convenciones idiomáticas y culturales que relacionan la derecha con el bien y la izquierda con el mal no parecen tener ningún efecto sobre las asociaciones implícitas espaciales y de valencia de las personas. Sin embargo, la prueba definitiva para afirmar esta conclusión, debería incluir los datos de zurdos árabes. Pero dada la dificultad de encontrar este tipo de participantes, una estrategia alternativa será la de cambiar temporalmente la fluidez percepto-motora en los árabes diestros tal y como hicieron Casasanto y Chrisykou, que demostraron que unos pocos minutos de ejecución menos fluida con la mano derecha fueron suficientes para revertir las asociaciones implícitas de los participantes diestros holandeses del bien con la derecha y del mal con la izquierda. En consecuencia, si la cultura influye, los diestros árabes deberían ser más resistentes que los diestros españoles a los efectos del entrenamiento motor.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje No Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Los Gestos en la Conversación. Club Lenguaje No Verbal.

Los Gestos en la Conversación. Club Lenguaje No Verbal.

Los Gestos en la Conversación. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta vez les ofrecemos un resumen del artículo “Cuando las palabras fallan: Gestos de colaboración en diálogos explicativos”, de los autores Patrick G.T. Healy y Nicola Plant de la Universidad Queen Mary de Londres (RU), Christine Howes de la Universidad de Gotemburgo (Suecia) y, Mary Lavelle del King’s College (RU), que trata sobre la naturaleza colaborativa del diálogo.

La conversación es una actividad colaborativa e interactiva en la que tanto el que habla como el que escucha contribuyen simultáneamente al establecimiento de cada turno. Poco se sabe acerca de cómo se realizan los gestos durante una interacción cara a cara. Lo que se sabe indica que un contexto conversacional tiene efectos significativos tanto en el tipo de gestos que se producen y cómo se realizan. Aunque los gestos del que habla suelen ser el foco de atención en la conversación los oyentes también pueden contribuir a la interacción. Una de las funciones de conversación común de los gestos de un oyente es proporcionar retroalimentación al hablante acerca de cómo están respondiendo los destinatarios a la intervención expuesta. La forma más conocida de retroalimentación de este tipo son los canales de apoyo verbales como “mmm”, “ahah” o asentir con la cabeza que proporcionan evidencia de que los destinatarios han entendido la intervención hasta el momento. La conversación también crea oportunidades para el uso de gestos cuidadosamente coordinados, como la rectificación reciproca de gestos y el uso de los espacios temáticos compartidos, que son exclusivos de la conversación. Los gestos de los oyentes son especialmente interesantes porque la mayoría de los modelos de producción gestual han asumido que los elementos del sistema cognitivo o computacional que los producen están “mecánicamente conectados” a través de los nervios, músculos o esqueleto. Así pues, los oyentes pueden proporcionar muestras de comprensión al orador. Sin embargo, se puede asimismo sacar provecho de la retroalimentación para señalar problemas en una interacción y esto también puede realizarse con gestos. Esta retroalimentación negativa puede darse en forma de aceptación o puede implicar intentos de iniciar o responder a aclaraciones. Una motivación clave para el análisis que aquí se presenta es la idea de que la evidencia de falta de comprensión determina los puntos de inflexión en una interacción, requiriendo que la gente cambie el curso y realice cambios o rectificaciones para retomar el hilo. Por tanto, esto conduce a la hipótesis general de que los recursos comunicativos son muy valiosos cuando surgen problemas de entendimiento en una conversación. Los gestos, especialmente los de los oyentes, ofrecen tales recursos. Cuando un hablante tiene problemas en su turno de palabra, sus destinatarios intensifican el uso de recursos no verbales para tratar de resolver el problema. En este trabajo se analiza la hipótesis de que los gestos que realizan los oyentes con las manos deberían ser especialmente valiosos cuando aparecen problemas de comprensión en la conversación. Tal y como se ha demostrado, los gestos y las expresiones faciales de los oyentes pueden proporcionar importante información de contenido específico además de servir de funciones genéricas de gestión de la interacción como quien va a hablar a continuación. Los diálogos aclarativos representan una forma particularmente explícita y crítica de retroalimentación donde los participantes han decidido que algún punto de entendimiento tiene que ser abordado antes de que continúe la conversación.

En este trabajo, se exploran dos elementos de las hipótesis. En primer lugar, que las secuencias de clarificación son situaciones en las que el componente verbal de la interacción es insuficiente y deben emplearse recursos no verbales para compensar. En segundo lugar, si la conversación es un esfuerzo de colaboración, deberían ser situaciones en las que los destinatarios (oyentes) ayuden a retomar el hilo de la conversación. Además, se prevé que si los oyentes están colaborando o tratando de colaborar en la solución del problema abordado en la aclaración, sus respuestas deberían conllevar un mayor uso de gestos específicos de contenido (gestos icónicos y mímica) y no sólo, por ejemplo, movimientos de la mano que supongan retroalimentación genérica, búsqueda de palabras o intentos por tomar la palabra. Para probar estas predicciones se han examinado los patrones gestuales del hablante y del oyente durante las secuencias de clarificación en interacciones narrativas espontáneas. La tarea básica consiste en recordar una experiencia específica que se haya tenido y describirla a la otra persona. Las experiencias son sugeridas, al azar, de un conjunto de seis experiencias corrientes: dolor de espalda, risa, masaje, dolor de estómago, dolor de muelas y bostezo.

Los resultados hallados proporcionan apoyo adicional para afirmar que en el diálogo libre, ambos participantes hablante y oyente, contribuyen activamente al establecimiento de cada turno. Aunque los oyentes mueven sus manos menos que los hablantes, aportan una retroalimentación simultánea a los hablantes y a veces usan señales no verbales para tratar directamente de ayudar al hablante a establecer su turno. En general, los hablantes mueven más sus manos y producen más gestos específicos de contenido, mientras que los oyentes proporcionan principalmente información para indicar una atención continua y comprensión. Este trabajo amplía la bibliografía separando las secuencias de aclaración del resto de los diálogos y demostrando que implican un uso distintivo de los recursos no verbales en las que ambos hablantes y oyentes cambian su comportamiento. Estos resultados y los hallazgos anteriores revelan el papel fundamental de las aportaciones de los oyentes durante las rectificaciones y aclaraciones y son consistentes con la idea de que determinan los puntos de inflexión en una conversación. En consecuencia, sostienen que las personas son especialmente sensibles a estos momentos y, los oyentes dedicarán un esfuerzo adicional importante en solventarlos. Asimismo, revelan un conjunto potencialmente útil de claves para la identificación automática de los puntos críticos en la interacción espontánea.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

La Conducta de Voto. Club Lenguaje No Verbal.

La Conducta de Voto. Club Lenguaje No Verbal.

La Conducta de Voto. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, en esta ocasión les presentamos un resumen del artículo “La imitación convierte en votantes prosociales”, de las autoras Mariëlle Stel y Fieke Harinck de la Universidad de Leiden (Países Bajos.), acerca del impacto que tiene la conducta de los votantes en el ámbito de la política.

La conducta de voto tiene un gran impacto en el gobierno y en la ruta política que se toma. La influencia de la imitación, definida como el acto de imitar el comportamiento no verbal de otra persona, es un importante factor que no ha sido investigado de forma empírica. La investigación ha demostrado que la imitación facilita los pensamientos y comportamientos prosociales, por lo tanto es posible que afecte a las opiniones de las personas sobre los partidos políticos prosociales e incluso a su conducta de voto. En este artículo se aborda esta cuestión mediante la investigación de los efectos de la imitación sobre la conducta de voto.

Generalmente, el hecho de imitar es inconsciente y se ha podido demostrar en varios ámbitos del comportamiento, como la imitación vocal, facial y de la postura. Esta imitación influye inconscientemente y de manera positiva tanto en las opiniones y comportamientos de los imitadores como de los imitados hacia su compañero de interacción y otras personas en general. Una de las consecuencias de la imitación es que conlleva una visión más prosocial de uno mismo y un comportamiento más prosocial hacia los demás. Así pues, del mismo modo la imitación dará lugar a un voto más prosocial. Se prevé que las personas prosociales se sientan más atraídas hacia partidos de izquierdas o liberales en lugar de hacia partidos de derechas o conservadores. Las personas prosociales se preocupan por la igualdad y la armonía interpersonal, lo que está relacionado con políticas de izquierdas. En investigaciones anteriores se ha demostrado que las personas cuyo razonamiento moral tiene una inclinación más prosocial son igualmente más liberales en sus actitudes políticas. En resumen, se espera que el hecho de ser imitado suponga más votos de izquierdas que de derechas. En un experimento de laboratorio, se ha podido determinar la relación causal entre la imitación y la hipotética conducta de voto. Para poner a prueba las hipótesis mencionadas, los participantes debían interactuar con un cómplice entrenado para imitar o para no hacerlo. Tras la interacción, se midió la inclinación de los participantes hacia los demás. Presentada como una parte sin relación con el experimento, se preguntó a los participantes por que partido votarían si las elecciones políticas se celebrasen en ese momento. Asimismo, para comprobar otros posibles mediadores, se midieron la conexión empática que habían sentido los participantes hacia el compañero de interacción y la actitud de los participantes hacia una cuestión prosocial.

Esta investigación ha revelado que el porcentaje de votantes de izquierdas fue significativamente mayor en los que acababan de ser imitados en una conversación en comparación con los que no estaban siendo imitados. Es este cambio en la visión de uno mismo como más conectado con los demás, y no la conexión con el compañero de interacción, el responsable de los efectos. Por lo tanto, debido a la sensación de estar más conectado con los demás en general, tal y como se planteaba en la hipótesis inicial, los participantes votaron de una manera más prosocial y de izquierdas. El análisis de los participantes que cambiaban el voto parece sugerir que los resultados se deben a que los no imitados cambian con más frecuencia de una tendencia de voto de izquierdas a una de derechas en comparación con los imitados. Normalmente un voto político es la elección deliberada de un partido con el que uno se identifica, o que corresponde con los valores que se han interiorizado a lo largo de la vida. La investigación muestra que el hecho de ser imitado, lo cual se percibe de manera inconsciente, puede incluso influir en este tipo de comportamientos deliberados resultado de nuestras propias normas y valores. Una de las limitaciones del estudio podría ser que la muestra es predominantemente femenina. Los resultados son estables al analizar únicamente a mujeres. No obstante, no se prevé que los resultados sean distintos si la muestra fuera principalmente masculina. En primer lugar, no existen evidencias de que hombres y mujeres difieran en su orientación hacia los demás y en su conducta de voto. En segundo lugar, la investigación previa ha demostrado que no existen diferencias en los resultados entre hombres y mujeres en relación a los efectos que tiene el hecho de ser imitado en las actitudes prosociales o en el comportamiento. Se podría criticar que el hecho de que la imitación tenga lugar justo antes de emitir el voto es una situación excepcional y artificial. Sin embargo, la gente imita de manera inconsciente y es imitada continuamente en su día a día, incluso cuando los demás son desconocidos. Por lo tanto, aunque el marco experimental pueda considerarse artificial, la situación puede generalizarse al mundo real. En futuras investigaciones se podría analizar la duración de éstos efectos de la imitación sobre la conducta de voto. Es posible que los efectos de la imitación sobre la conducta de voto sólo se produzcan cuando la votación se emite durante un periodo de tiempo limitado tras la imitación. Sería interesante, y de interés práctico, investigar cuando empiezan a desaparecer los efectos de la imitación y después de cuanto tiempo los efectos ya no aparecen. En este sentido, el estudio muestra que la imitación afecta incluso a la conducta que no sigue directamente a la imitación, la que se manifiesta después de realizar otras breves tareas. Sería igualmente interesante investigar si la fuente de la imitación influye en la aparición de los efectos. Se podría plantear si el hecho de ser imitado por una persona abiertamente de derechas afectaría a la tendencia prosocial de izquierdas o de derechas en la conducta de voto. La investigación, al demostrar que el hecho de ser imitado despierta la simpatía por el imitador, indicaría que cuando se está siendo imitado por una persona de derechas, esta simpatía que se genera puede cambiar la conducta de voto hacia una tendencia más de derechas. Sin embargo, los resultados actuales parecen suponer que el acto de ser imitado conduce a una visión más prosocial de uno mismo, lo que influye en que la conducta de voto tenga una inclinación más prosocial. En conclusión, los resultados presentes muestran que la imitación no sólo conlleva que las personas estén más orientadas hacia los demás, sino que el hecho de ser imitadas las convierte incluso en votantes más prosociales.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Expresiones faciales de enfado. Club Lenguaje No verbal.

Expresiones faciales de enfado. Club Lenguaje No verbal.

Expresiones faciales de enfado. Club Lenguaje No verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje No Verbal, esta semana les ofrecemos un resumen del artículo “La función de Compromiso de las Expresiones Faciales de Enfado”, de los autores Lawrence Ian Reed y Steven A. Pinker de la Universidad de Harvard (EE.UU.) y, Peter DeScioli de la Universidad Estatal de Nueva York (EE.UU), que trata de las funciones de las expresiones faciales.

Las expresiones de enfado están entre las señales más comunes de la vida social humana. Una cara de enfado puede incrementar las hostilidades y llevar a un comportamiento destructivo, incluyendo la violencia. Las personas instintivamente pueden sentir que las expresiones de enfado también pueden mantener la paz transmitiendo las expectativas sociales y los límites personales: la amenaza de agresión puede evitar la agresión real. Sin embargo, esta intuición es teóricamente incompleta y no comprobada empíricamente. En los experimentos aquí publicados, se ha probado una particular versión de la misma: que las expresiones de enfado funcionan como amenazas creíbles en las negociaciones. La teoría acerca de las expresiones faciales plantea que señalan los estados emocionales o las tendencias de acción. El problema de una teoría de señalización simple es que no siempre es evidente por qué es adaptable para un organismo transmitir su estado interno o su inminente acción, o por qué un perceptor debe tomar las señales al pie de la letra. La teoría de juegos ha proporcionado un gran avance en la especificación de la función comunicativa de las expresiones faciales: la hipótesis de que las expresiones indican el compromiso de llevar a cabo una amenaza o promesa en situaciones de negociación. El objetivo del compromiso es influir en las decisiones del socio dejándole la última oportunidad para decidir el resultado. Un problema inherente al compromiso es hacerlo de manera que sea creíble. Dado que el cumplimiento emocional es interno e inobservable, los compromisos subjetivos deben parecer creíbles para ser eficaces. Sin embargo, un problema importante es que se pueden obtener beneficios engañando a los perceptores con una amenaza o promesa, para después renegar si los costes son demasiado altos (“farol”). En este caso, las expresiones faciales serían “palabrería”, y los perceptores aprenderían a ignorar las señales. Las expresiones de ira revelan estados agresivos e inflexibles y la intención de acercarse con ánimo de hostilizar. El enfado y las amenazas se producen a menudo en situaciones de negociación cuando dos individuos tienen intereses encontrados sobre la división de los recursos, como el precio de venta de un negocio, pero también tienen un interés común en llegar a un acuerdo.

Se ha modificado el juego del ultimátum para investigar el efecto de las expresiones de enfado en la credibilidad de las amenazas en las negociaciones. En el juego del ultimátum estándar, un proponente decide la cantidad de dinero que ofrece a un respondedor, y este decide si acepta o rechaza la oferta, si la oferta es rechazada, ninguno recibe nada. A pesar de que un respondedor racional, e interesado debería aceptar cualquier oferta mayor que cero, normalmente suelen ser malintencionados y rechazan las ofertas que consideran injustamente bajas. Este comportamiento se ha interpretado como una manifestación de enfado. Para poner a prueba la credibilidad de las expresiones de enfado, se ha alterado el juego del ultimátum de tal manera que antes de hacer una oferta el proponente considera una demanda supuestamente emitida por un respondedor en concreto (Experimento 1) o por un respondedor cualquiera (Experimento 2), que muestra una expresión facial de enfado o una neutra. Además, para examinar si la expresión ha cambiado la credibilidad de la amenaza (en lugar de cambiar el estado de ánimo o algún otro factor no específico), se ha manipulado asimismo la credibilidad inherente de la amenaza variando la cantidad requerida por el respondedor. En el Experimento 1, se analizaron las ofertas de proponentes en un juego del ultimátum con amenazas de los respondedores. Antes de hacer una oferta, se le dijo a cada proponente que sería emparejado con un respondedor en particular grabado en vídeo. Las amenazas consistieron en un breve vídeo de una expresión facial neutra o de enfado junto con un mensaje escrito exigiendo ya sea el 50% o el 70% del bote. En el Experimento 2, se ha querido probar si se producía el mismo efecto cuando los participantes no se dejaban engañar por sus socios: la persona del vídeo era descrita como un respondedor cualquiera en lugar del socio asignado. Se ha probado si una expresión de enfado aumentaría la credibilidad percibida de una amenaza, incluso cuando no proporciona información sobre un socio específico.

Los resultados de ambos experimentos apoyan la hipótesis de que las expresiones actúan como amenazas creíbles en situaciones de negociación: una expresión de enfado aumenta las ofertas cuando se combina con una demanda menos razonable o verosímil, pero no cuando se combina con una demanda justa, verosímil, y por lo tanto creíble. Los efectos fueron lo suficientemente fuertes como para inducir a los proponentes a hacer ofertas generosas (lo que favorecía a sus socios, algo muy poco frecuente en los juegos de ultimátum), y ocurría independientemente de si los perceptores veían la expresión facial de la persona descrita como su respondedor asignado o una persona descrita como respondedor cualquiera. Estos hallazgos sugieren que las expresiones de enfado no son palabrería sino que son percibidas como señales honestas de la voluntad de la persona de llevar a cabo una amenaza. Por lo tanto, la expresión y la percepción de la ira pueden evitar un comportamiento malintencionado en situaciones de negociación, beneficiando tanto a remitentes como a receptores. Un sorprendente aspecto de estos hallazgos es el efecto de la expresión de enfado a pesar de haber sido creada en lugar de espontáneamente emitida. En el contexto del experimento, esta expresión de hecho no era sincera sino fingida, sin embargo, los participantes la trataron como si fuera genuina. En futuras investigaciones se podría examinar si los efectos son generalizables a las expresiones espontáneas, así como al envío de señales de compromiso, mediante la observación de las amenazas de respondedores en interacciones cara a cara permitiendo la expresión espontánea de emociones. El hecho de que las ofertas estén controladas por estados emocionales internos no solo evidencia las teorías de la función adaptativa de las emociones y las expresiones emocionales sino también el estudio de las negociaciones. Los negociadores experimentados saben que, los tratos no solo se ven afectados por el interés propio racional, sino que se ven igualmente influidos por las reacciones emocionales de las partes, incluyendo las percepciones acerca de cómo valora cada parte el bienestar de la otra. Por consiguiente, el estudio del papel de las emociones en los tratos y las negociaciones ofrece la posibilidad de explicar las respuestas tanto racionales como irracionales.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

¿Vestir de manera formal tiene consecuencias psicológicas? Club Lenguaje No Verbal.

¿Vestir de manera formal tiene consecuencias psicológicas? Club Lenguaje No Verbal.

¿Vestir de manera formal tiene consecuencias psicológicas? Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, en esta ocasión les sugerimos un resumen del artículo “Las consecuencias cognitivas de la ropa formal”, de los autores Michael L. Slepian de la Universidad de Columbia (EE.UU.) y, Simon N. Ferber, Joshua M. Gold y Abraham M. Rutchick de la Universidad Estatal de California (EE.UU), sobre las consecuencias cognitivas de vestir de manera formal.

Solemos llevar ropa formal en diversas situaciones, para ir al trabajo, cuando recibimos a alguien, o para una entrevista de trabajo. Normalmente la ropa formal se lleva para seguir las normas, pero también sirve para infundir respeto, transmitir profesionalidad y mantener la distancia social. Así pues, llevar una vestimenta formal está relacionado con la formalidad psicológica y la distancia social, mientras que la vestimenta informal está relacionada con la intimidad y la familiaridad. Durante mucho tiempo la psicología se ha interesado por el significado de la forma de vestir. La ropa influye en las impresiones que causamos a los demás y en cómo estos son tratados. Nuestra propia ropa puede influir en la autopercepción. El procesamiento abstracto consiste en representaciones mentales de orden superior, holísticas y generales, mientras que el procesamiento concreto se basa en representaciones mentales más subordinadas y limitadas. Estos estilos de procesamiento influyen en una gran variedad de procesos de toma de decisiones, incluyendo la búsqueda de información, la elección intertemporal y las estimaciones de probabilidad. La teoría del nivel de conceptualización postula que, frente al pensamiento concreto el pensamiento abstracto se determina significativamente por la distancia psicológica. Los sucesos psicológicamente distantes son apreciados de una forma relativamente abstracta, mientras que los eventos psicológicamente cercanos se aprecian de una manera relativamente concreta. Un trabajo reciente demuestra que la distancia social en forma de cortesía incrementa el pensamiento abstracto. El trabajo actual incorpora la bibliografía sobre los niveles de conceptualización y las consecuencias psicológicas de la vestimenta tomando en cuenta el impacto de la ropa en el procesamiento cognitivo abstracto y concreto. En particular, puesto que la vestimenta formal está relacionada con un aumento de la distancia social, entonces se plantea que el uso de ropa formal incrementará el procesamiento cognitivo abstracto. Para ello se han llevado a cabo varios estudios. Los estudios 1 y 2 pusieron a prueba si la formalidad de la ropa de los participantes se asociaba con un procesamiento más abstracto. En los estudios 3 y 4 se manipuló la forma de vestir de los participantes y se analizó el impacto de las prendas de ropa formal. Por último, el estudio 5 examinó si la ropa formal se asocia con un aumento de la distancia social y, a su vez con el procesamiento abstracto.

Tener el poder es tener el control sobre los recursos sobre los que los demás no poseen ese control. Esto conduce a una distancia social asimétrica; los que no tienen el poder dependen de los poderosos (para esos recursos), mientras que los poderosos son más independientes, y por lo tanto más distantes socialmente. El poder como medida de distancia social se debe considerar de manera relativa; los poderosos no se sienten socialmente más distantes en relación a todas las demás personas, sino de sus equivalentes de bajo poder en particular (de los que son más independientes). Esto puede explicar por qué sólo se encuentra un efecto indirecto característico a través del poder. La ropa formal (al igual que el lenguaje formal) es un indicador de situaciones que no son informales ni familiares. De hecho, encontramos que por encima de cualquier estatus sociométrico que se pueda experimentar con el uso de ropa formal, este aumento de distancia social (sentimientos de poder) predice el procesamiento abstracto. Estas explicaciones se ajustan a los trabajos que demuestran la relación entre la formalidad del lenguaje (es decir, su cortesía) y el procesamiento cognitivo abstracto, así como a una reciente teoría de la distancia social del poder. Una posible alternativa es que el uso de ropa formal fuera un hecho novedoso, y esta experiencia de novedad indujera el procesamiento abstracto, en lugar de la experiencia de formalidad. Los resultados actuales amplían los trabajos mencionados sobre la formalidad del lenguaje y el procesamiento abstracto. Aquí, se demuestra que no sólo el lenguaje formal incrementa el procesamiento abstracto, sino que también lo hace la forma de vestir formal. Los actuales hallazgos amplían asimismo la investigación acerca de la influencia multimodal en el procesamiento conceptual. Dichos estudios han proporcionado nuevos conocimientos sobre la naturaleza de la conceptualización y la categorización, incluyendo cómo los estados sensoriales influyen y son influidos por los procesos cognitivos. Sin embargo, para entender cómo se producen estos procesos en la vida diaria, es importante examinar las influencias cotidianas y ecológicamente válidas y analizar su impacto en los procesos cognitivos básicos y fundamentales. Ese el objetivo que se ha tratado de abordar en el presente trabajo.

En futuras investigaciones se podría tomar en cuenta de que manera la ropa informal afecta a una diversidad de decisiones influyendo en el estilo de procesamiento. El estilo de procesamiento influye en la atención hacia la elección de atributos, en la búsqueda de información, en la elección intertemporal, en las estimaciones de probabilidad, y en otro gran número de procesos de decisión. El estilo de procesamiento influye asimismo en la preocupación de los empleados sobre el trato recibido en el trabajo; en los ahorros monetarios estimados; y en la forma en que las personas abordan las decisiones, de manera pragmática o idealista; todas ellas decisiones de la vida real que seguramente se podrían tomar llevando ya sea ropa formal o informal. La formalidad de la vestimenta no sólo puede afectar a la manera en que otros perciben a una persona y en cómo las personas se perciben a sí mismas, sino que también puede influir de forma importante en la toma de decisiones debido a su efecto sobre el estilo de procesamiento.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

Ergonomía de la Deshonestidad. Club Lenguaje No Verbal.

Ergonomía de la Deshonestidad. Club Lenguaje No Verbal.

Ergonomía de la Deshonestidad. Club Lenguaje No Verbal.

Estimados suscriptores y seguidores del Club del Lenguaje no Verbal, esta semana les presentamos un resumen del artículo “La ergonomía de la Deshonestidad: El Efecto de la postura inconsciente en el robo, el engaño, y el incumplimiento de las normas de tráfico”, de los autores Andy J. Yap del Instituto Tecnológico de Massachusetts (EE.UU.), Abbie S. Wazlawek de la Universidad de Columbia (EE.UU.), Brian J. Lucas de la Universidad Northwestern (EE.UU), Amy J.C. Cuddy de la Universidad Harvard (EE.UU) y Dana R. Carney de la Universidad de California (EE.UU.), que trata acerca del efecto que tiene el diseño ergonómico de los entornos físicos que nos rodean en los pensamientos, sentimientos y actos.

La ergonomía y la geografía física de nuestros entornos habituales son poderosos: determinan nuestras redes sociales y relaciones, el funcionamiento personal e interpersonal, nuestra productividad laboral y nuestro bienestar subjetivo. La investigación citada en este artículo analiza el impacto de nuestro entorno en una importante conducta social: la falta de honradez. A pesar de que podamos prestar muy poca atención a los cambios ordinarios y aparentemente inocuos en nuestra postura corporal, estos sutiles cambios posturales pueden tener un tremendo impacto en nuestros pensamientos, sentimientos, y comportamientos. El hecho de que las posturas corporales expansivas conducen a un estado psicológico de poder es el hallazgo más importante de la actual investigación. Tanto los seres humanos como los animales, demuestran el poder y la dominación a través de posturas expansivas y abiertas (que implican extenderse y ocupar más espacio), mientras que la impotencia y la subordinación son expresadas a través de posturas relativamente más contraídas y cerradas. Estos estudios demostraron que cuando hombres y mujeres adoptan posturas expansivas (frente a contraídas), se sentían más poderosos, manifestando comportamientos más arriesgados, y parecían evidenciar una respuesta fisiológica contra el dolor y el estrés.

Se ha probado la hipótesis de que las posturas expansivas provocan comportamientos deshonestos en cuatro estudios de campo y de laboratorio realizados. El primer estudio fue un experimento de campo en el que se examinó si las posturas expansivas (en comparación con posturas contraídas) empleadas en la investigación anterior conducirían a robar en un paradigma de “exceso de pago”. En el segundo experimento se manipuló la amplitud de los espacios de trabajo en una prueba de laboratorio y se examinó si los cuerpos expandidos inconscientemente (orgánicamente moldeados por el entorno) potenciaban la falta de honradez. En el tercer experimento se analizó si los participantes que se sentaban en un asiento de conductor más amplio eran más propensos a darse a la fuga tras un accidente cuando se les incitaba a ir a más velocidad en un videojuego simulador de conducción; también se puso a prueba el papel mediador de la sensación de poder en estos efectos. Por último, para generalizar los resultados a un contexto real, se realizó un estudio de campo observacional para probar la validez ecológica del efecto examinando si el tamaño del asiento del conductor de un automóvil puede prever el incumplimiento de las normas de aparcamiento en la ciudad de Nueva York.

Los resultados de estos cuatro estudios proporcionan en su conjunto evidencias multimétodo tanto de laboratorio como de campo sobre si las posturas expansivas inconscientemente moldeadas por el entorno físico pueden implicar falta de honradez. Los Estudios 1 a 3 proporcionan pruebas consistentes de la relación causal entre la expansividad postural y el comportamiento deshonesto. La actual investigación plantea que los catalizadores para la deshonestidad podrían estar ocultos en los entornos habituales y cotidianos de las personas, tales como los automóviles, los lugares de trabajo y las oficinas. Nuestros cuerpos están constantemente sometidos a la estructura de los espacios físicos, y los hallazgos revelados aquí sugieren que cuando las posturas corporales se ven inconscientemente expandidas por estos espacios, podríamos estar tentados a comportarnos de forma deshonesta. Dicho esto, las posturas expansivas inducidas de manera inconsciente podrían asimismo producir efectos beneficiosos, como la capacidad de resistencia al dolor y al estrés, y el fortalecimiento del funcionamiento ejecutivo, tal como ha demostrado la investigación sobre el poder social. El argumento teórico referido es que el poder induce cambios fisiológicos que hacen que las personas estén más dispuestas y sean más capaces de involucrarse en cualquier acto, ya sea honesto o deshonesto. De acuerdo con esta idea, el poder parece promover comportamientos éticos y socialmente responsables bajo ciertas condiciones. La investigación reciente ha descubierto igualmente que el poder aumenta la conciencia moral en los individuos con una fuerte identidad moral, pero por otro lado disminuye la conciencia moral en los que tienen una identidad moral débil. Parece que aunque el poder y la postura expansiva pueden dar lugar a comportamientos egoístas y deshonestos, también conllevan consecuencias pro sociales y socialmente responsables si las señales situacionales para tales fines son significativas. Un propósito preceptivo que podría derivarse de este trabajo es que es posible que tengamos que considerar la ciencia de la ética de manera más holística, teniendo en cuenta no sólo el efecto tóxico que a veces tiene el propio poder, sino también el nefasto impacto que entraña el incentivar las cosas equivocadas. Por último, las distintas formas en que las oficinas y los muebles están diseñados necesitan análisis y consideración. En futuras investigaciones podría examinarse de qué manera se podría sacar provecho de las características más sencillas de nuestros entornos físicos, con el fin de promover lugares de trabajo éticos, pro sociales y saludables.

Fundación Universitaria Behavior & Law – Club del Lenguaje no Verbal

Traducción y edición: Leticia Moreno

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